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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Necesitamos una ley]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Necesitamos una ley]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El edificio por la ventana: más allá del fútbol de Luciani]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/edificio-ventana-futbol-luciani_132_9232954.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07b9b3f5-5af9-463c-a595-74c618693b22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="El edificio por la ventana: más allá del fútbol de Luciani"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La foto que identifica jugando al fútbol al fiscal Diego Luciani y al juez Rodrigo Giménez Uriburu de la causa que investiga a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner daña aún más al ya dañado Poder Judicial. Más allá de la gravedad del hecho, el edificio de Comodoro Py como causa de esta convivencia y alguna de las posibles soluciones.</p></div><p class="article-text">
        Son casi las diez de la noche del domingo del primer fin de semana tranquilo en meses, que parecen d&eacute;cadas, cuando empieza a circular un <em>twit</em> de <strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong>: &ldquo;he instruido a mi abogado para que recuse a los jugadores de f&uacute;tbol&rdquo;. Los jugadores de f&uacute;tbol son<strong> Diego Luciani </strong>y <strong>Rodrigo Gim&eacute;nez Uriburu</strong>, el fiscal y uno de los tres jueces que intervienen en la causa en la que la vicepresidenta est&aacute; m&aacute;s cerca de una condena que, dijo, ya est&aacute; escrita. De acuerdo con informaci&oacute;n que se conoci&oacute; el fin de semana, ambos jugar&iacute;an en un mismo equipo de f&uacute;tbol, junto con otros judiciales y personajes de la pol&iacute;tica.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1556433729354170368?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El da&ntilde;o de esta foto es dif&iacute;cil de calcular. La legitimidad del Poder Judicial, que ya repta en el fondo de las encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica, sufre un nuevo golpe. Si la vicepresidenta fuera condenada, ya no importar&aacute;n las pruebas ni las leyes: para una buena parte de la poblaci&oacute;n, habr&aacute; sido condenada por dos amigotes que se pusieron de acuerdo en un entretiempo. Y todo esto pasa independientemente de qui&eacute;n tiene raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos de todos los partidos saben que esta situaci&oacute;n es insostenible. Y a grandes problemas, grandes soluciones. Se barajan&nbsp; reformas fara&oacute;nicas: cambiar el sistema procesal, fusionar fueros y crear m&aacute;s juzgados, cambiar los mecanismos de selecci&oacute;n y remoci&oacute;n de jueces y fiscales, &iexcl;ampliar la Corte Suprema a veinticinco miembros! Algunas de estas ideas tienen m&aacute;s sentido que otras, pero todas comparten destino. Una tras otra, naufragan por falta de los consensos pol&iacute;ticos necesarios para los grandes cambios.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, la llave est&eacute; en cambiar de enfoque y en reparar en que con poco se puede hacer mucho, en que ciertas cosas aparentemente menores pueden tener efectos muy profundos. Y ya que hablamos de llaves, hablemos de edificios. Porque una explicaci&oacute;n muy plausible de por qu&eacute; se tejen v&iacute;nculos entre los diferentes actores de los procesos judiciales es, simplemente, porque pasan casi todos los d&iacute;as de su vida en el mismo lugar. El edificio de la avenida Comodoro Py 2002 concentra a todos los juzgados y todas las fiscal&iacute;as federales de la Ciudad de Buenos Aires, de todas las instancias. La fraternidad deportiva de Luciani y Gim&eacute;nez Uriburu no deber&iacute;a sorprender: fiscales, jueces, defensores oficiales y abogados particulares recorren los mismos pasillos d&iacute;a tras d&iacute;a, pasan por el mismo y &uacute;nico caf&eacute; del edificio, compran en el mismo quiosco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podemos enojarnos con Luciani y Gim&eacute;nez Uriburu, recusarlos si es que se prueba que eran amigos, destituirlos si es que se prueba que cometieron un delito, pero en este contexto lo raro no ser&iacute;a que sean amigos, sino que no lo fueran. Muchos de los jueces y fiscales federales hicieron toda su carrera en ese edificio: desde que entraron como administrativos hasta llegar a ser funcionarios. Son d&eacute;cadas de cruzarse, compartir comidas, gente en com&uacute;n, celebraciones de fin de a&ntilde;o. La mayor&iacute;a de nuestros amigos son las personas que nos cruzamos en los &aacute;mbitos que habituamos: compa&ntilde;eros de trabajo, de facultad, de colegio. De hecho, hasta la aparici&oacute;n de las apps de citas, los lugares de trabajo eran el principal lugar en el que se formaban parejas (y tampoco es infrecuente que los que trajinan Py se casen entre ellos).
    </p><p class="article-text">
        Cuando haya bajado la espuma de este caso (sin dudas important&iacute;simo) tendremos que pensar qu&eacute; vamos a hacer para separar, en los hechos, a los jueces de los fiscales. El profesor Mart&iacute;n B&ouml;hmer insiste hace a&ntilde;os, con raz&oacute;n, en que un buen comienzo ser&iacute;a regular su participaci&oacute;n en actividades acad&eacute;micas (prohibi&eacute;ndoles dar clases, o, si esto es demasiado, al menos impidiendo, por ejemplo, que un fiscal sea titular de c&aacute;tedra de un adjunto que es juez y ante el que en alg&uacute;n momento tendr&aacute; que alegar).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; proponemos, para arrancar, algo m&aacute;s simple: &iquest;y si nos deshacemos de Comodoro Py? No el concepto &ldquo;Comodoro Py&rdquo;, no la famosa corporaci&oacute;n judicial: el edificio. Us&eacute;moslo para otra cosa (digamos, el hospital de ni&ntilde;os que se iba a hacer en el Sheraton que est&aacute; a unas cuadras). Y que los jueces vayan a su edificio, los camaristas a otro, los fiscales a otro, los defensores a otro. Que tengan culturas de oficina diferentes, chusmeen sobre cosas distintas, no se lleven un tupper para almorzar juntos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tribunales de Comodoro Py                            </span>
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        Hace algunos a&ntilde;os, la concentraci&oacute;n de la justicia federal en Comodoro Py pod&iacute;a llegar a justificarse en facilitar que los abogados particulares puedan ir a ver todos sus casos en un solo viaje y en agilizar la interacci&oacute;n formal entre las distintas partes e instancias de un proceso. Hoy el expediente es electr&oacute;nico; la enorme mayor&iacute;a de las presentaciones se puede realizar desde una computadora con internet. Si abogados que cobran cientos de d&oacute;lares la hora siguen yendo a Comodoro Py no es para llevar un escrito, sino para cruzarse con jueces y fiscales con los que hacer buenas migas que luego ser&aacute;n su principal activo.
    </p><p class="article-text">
        Esta propuesta ni siquiera implicar&iacute;a un gran costo: la cantidad de recursos podr&iacute;a no variar, sino simplemente habr&iacute;a que reubicar a los funcionarios en los distintos edificios que ya existen. Una incomodidad tal vez, y tal vez una que importune temporariamente a quienes ya han construido su vida alrededor del m&iacute;tico edificio. Pero en el largo plazo nos beneficia a todos. A nosotros, porque tendremos una Justicia as&iacute; sea un poquito m&aacute;s imparcial. Y a jueces y fiscales porque les permitir&aacute; ir a jugar al f&uacute;tbol tranquilos con sus compa&ntilde;eros de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <em>MA/SG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Aldazabal, Sebastián Guidi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/edificio-ventana-futbol-luciani_132_9232954.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Aug 2022 10:49:33 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mano del Derecho en tiempos de VAR]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/mano-derecho-tiempos-var_132_9157108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fecc75a-2a8a-4eb4-9c16-61af3b0d5408_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mano del Derecho en tiempos de VAR"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El partido de River y Vélez dejó un sabor amargo para la hinchada millonaria. El VAR y el árbitro. Ejemplos de otros deportes con hinchadas y visiones divididas. ¿Qué respuesta puede dar el derecho? Una reflexión sobre el fútbol pero que excede a este deporte.</p></div><p class="article-text">
        Pasan los minutos, el gol no llega y hace rato que River est&aacute; sin ideas. Todo parece perdido cuando Barco se va por la derecha, engancha, tira el centro y Su&aacute;rez mete el cabezazo salvador. La serie est&aacute; uno a uno y el Monumental se viene abajo. Pero la euforia entra en un <em>impasse</em>: el &aacute;rbitro frena el saque del medio y va a ver el VAR; son casi diez minutos de zozobra, nadie sabe qu&eacute; mira el juez. No pareci&oacute; <em>offside</em> y no hubo ninguna falta previa. Sin embargo, Tobar anula el gol. La agon&iacute;a del partido est&aacute; atravesada por un sentimiento de injusticia. En la salida de la cancha la gente mira fotos y videos. Las im&aacute;genes son incre&iacute;blemente confusas: desde un &aacute;ngulo parece mano, desde otro no. La discusi&oacute;n sigue en los medios y es el tema de los pr&oacute;ximos d&iacute;as. Algunos no vemos la mano, otros s&iacute;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Es casi una obviedad que cada uno interpreta los hechos del mundo de acuerdo con su conveniencia o, m&aacute;s precisamente, su identidad. En un fen&oacute;meno que los psic&oacute;logos llaman &ldquo;<a href="https://fbaum.unc.edu/teaching/articles/Psych-Bulletin-1990-Kunda.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">razonamiento motivado</a>&rdquo;, nos inclinaremos a aquella interpretaci&oacute;n de los hechos que mejor se ajuste a nuestras creencias y sentimientos previos. Pero hace falta irse a la psicolog&iacute;a experimental moderna: nuestra propia sabidur&iacute;a criolla nos da varios ejemplos de esta tendencia, como cuando nos recuerda que &ldquo;el ojo del amo engorda el ganado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los experimentos m&aacute;s conocidos sobre este fen&oacute;meno involucra, precisamente, un evento deportivo. En 1951, se enfrentaron, como tantas veces, los equipos de f&uacute;tbol americano de las universidades rivales Princeton y Dartmouth. Era un partido particularmente importante: era el &uacute;ltimo de la temporada, y Princeton deseaba mantener su invicto y la reputaci&oacute;n de su mejor jugador, que acababa de aparecer en la tapa de la revista <em>Time</em>. El encuentro estuvo tan cargado de emoci&oacute;n como de faltas: uno de los jugadores de Princeton (el que hab&iacute;a salido en la revista <em>Time</em>) tuvo que retirarse con la nariz rota, uno de los de Dartmouth, con una pierna rota. Princeton fue sancionado 25 veces, Dartmouth, 70. Finalmente, Princeton gan&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Un equipo de psic&oacute;logos, sin embargo, observ&oacute; algo curioso: las versiones de los diarios de ambas universidades difer&iacute;an. Para el peri&oacute;dico estudiantil de Princeton, Dartmouth comenz&oacute; a jugar sucio, desesperado por estar perdiendo. Para el de Dartmouth, los jugadores de Princeton comenzaron a jugar sucio en venganza por lo que le pas&oacute; a su jugador estrella. Estos psic&oacute;logos, entonces, aprovecharon la oportunidad para hacer <a href="https://www.romolocapuano.com/wp-content/uploads/2013/06/TheySawAGame.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un experimento</a>. Reclutaron a estudiantes de ambas universidades y les mostraron los mismos fragmentos del partido, pregunt&aacute;ndoles luego qu&eacute; faltas ve&iacute;an (no s&oacute;lo qu&eacute; opinaban, o qu&eacute; quer&iacute;an: les ped&iacute;an que contaran las faltas que ve&iacute;an). El resultado, a esta altura, es previsible: los de Princeton ve&iacute;an las faltas de Dartmouth, los de Dartmouth ve&iacute;an las de Princeton. Sencillamente, viv&iacute;an en mundos diferentes.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, otro equipo de investigadores <a href="https://www.romolocapuano.com/wp-content/uploads/2013/06/TheySawAGame.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">replic&oacute;</a> este estudio en un contexto m&aacute;s cercano al nuestro. Tomaron el video de una protesta y se la mostraron a grupos conservadores y progresistas en los Estados Unidos. A algunos, les dec&iacute;an que se trataba de una protesta de grupos pro-vida contra una cl&iacute;nica que practicaba abortos; a otros, les dec&iacute;an que se trataba de una protesta de grupos progresistas contra un centro de reclutamiento del ej&eacute;rcito por su pol&iacute;tica contra los grupos LGBT.
    </p><p class="article-text">
        Nuevamente, ocurri&oacute; lo que uno esperar&iacute;a. Los progresistas percib&iacute;an que la protesta progresista hab&iacute;a sido pac&iacute;fica y leg&iacute;tima, que nadie hab&iacute;a sido amenazado ni violentado, que no hab&iacute;a habido disturbios ni da&ntilde;os a la propiedad. Por supuesto, cuando ve&iacute;an la protesta conservadora, inmediatamente la percib&iacute;an como violenta, amenazadora y destructiva. Exactamente lo inverso ocurr&iacute;a con los espectadores conservadores. Y no se trata solo de opiniones. Por ejemplo, una de las preguntas era si uno de los participantes de la protesta hab&iacute;a escupido a un transe&uacute;nte, lo que no se ve&iacute;a muy claro en el video. Obviamente, el enemigo escup&iacute;a, el enemigo solo estaba gritando. De nuevo: todos estaban viendo exactamente el mismo video.
    </p><p class="article-text">
        Los hinchas de Dartmouth nunca se pondr&aacute;n de acuerdo con los de Princeton, los conservadores seguir&aacute;n viendo algo distinto que los progresistas y nunca consensuaremos si fue o no mano. Los hinchas de River recordaremos que nos anularon un gol v&aacute;lido; los velezanos sostendr&aacute;n que la tecnolog&iacute;a los salv&oacute; de &aacute;rbitros que siempre favorecen a los equipos grandes. Pero el sentimiento de injusticia que atraviesa N&uacute;&ntilde;ez tiene un motivo adicional. En el &uacute;ltimo minuto del partido, un defensor de V&eacute;lez pareci&oacute; pegarle un codazo a un delantero de River. El banco millonario y la cancha entera le pidieron a Tobar que tambi&eacute;n ah&iacute; fuese al VAR, pero no fue. Nadie entend&iacute;a por qu&eacute; el &aacute;rbitro revis&oacute; la primera jugada, ni por qu&eacute; no revis&oacute; la segunda. A la percepci&oacute;n de que se tom&oacute; una decisi&oacute;n objetivamente equivocada se sum&oacute; la sensaci&oacute;n de que el proceso de decisi&oacute;n fue arbitrario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la medida que nuestras identidades condicionen nuestras perspectivas seguiremos habitando nuestros propios mundos. Sin embargo, las decisiones deben tomarse y deben ser las mismas para todos: la mano se cobra o no se cobra, el acusado cometi&oacute; o no cometi&oacute; el homicidio. El derecho deber&aacute; darnos una respuesta: no podr&aacute; hacer que todos veamos lo mismo, pero s&iacute; puede ayudar a que percibamos que la decisi&oacute;n a la que se llegue se tom&oacute; de la forma lo m&aacute;s neutral y justa posible. Esto excede el f&uacute;tbol. Sin ir m&aacute;s lejos, en un presente en el que algunos ven procesos judiciales donde otros ven persecuciones pol&iacute;ticas y en el que algunos ven m&aacute;rtires en quienes otros ven delincuentes, que las respuestas jur&iacute;dicas tengan lugar en procesos transparentes puede ser un primer paso para que nuestros razonamientos motivados encuentren hechos en los que anclarse para, al menos por un ratito, al menos estar hablando de lo mismo. Aunque veamos todo distinto, podemos estar de acuerdo en una cosa: no querer que nuestro futuro lo decida Tobar.
    </p><p class="article-text">
        <em>MA/SG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Aldazabal, Sebastián Guidi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/mano-derecho-tiempos-var_132_9157108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jul 2022 23:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mano del Derecho en tiempos de VAR]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sueño de la Corte propia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/sueno-corte-propia_132_8991198.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97538370-59ca-447d-9598-97a918f85825_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño de la Corte propia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Congreso comenzó a debatirse la ampliación de la Corte Suprema. En medio del descrédito que marcan las encuestas hacia el Poder Judicial y el cuestionamiento a su lentitud, un repaso de los argumentos de quienes proponen la ampliación.</p></div><p class="article-text">
        &Eacute;ramos pocos y pari&oacute; la abuela: como si faltaran temas de los que ocuparse, esta semana comenz&oacute; a debatirse en el Congreso la <strong>ampliaci&oacute;n de la Corte Suprema</strong>. En el und&eacute;cimo aniversario de la recesi&oacute;n argentina, tal vez pueda parecer una discusi&oacute;n sin sentido. Sin embargo, no deber&iacute;amos apresurarnos en ridiculizarla. Seg&uacute;n una reciente <a href="https://udesa.edu.ar/noticias/encuesta-que-imagen-tienen-los-argentinos-del-campo-los-movimientos-sociales-los-sindicatos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a> de la Universidad de San Andr&eacute;s, el Poder Judicial argentino se encuentra en el subsuelo de la legitimidad social. M&aacute;s despacio: los jueces argentinos (es decir, aquellos encargados de solucionar nuestras disputas de modo pac&iacute;fico y consistente) son <strong>los actores de la vida p&uacute;blica con la peor imagen p&uacute;blica del pa&iacute;s</strong>, por debajo de periodistas, pol&iacute;ticos y sindicalistas. La Corte, sin ir m&aacute;s lejos, pas&oacute; en tres a&ntilde;os de ser duramente acusada de peronista por el macrismo a ser duramente acusada de macrista por el peronismo. Ok: tenemos un problema serio del que ocuparnos. Pero, &iquest;ampliar la Corte apunta a resolverlo? Veamos, entonces, qu&eacute; problemas y qu&eacute; soluciones identifican quienes proponen la ampliaci&oacute;n.
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                Los actuales miembros de la Corte Suprema                            </span>
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        Una primera y constante obsesi&oacute;n es la de los miles de causas que debe resolver la Corte anualmente, ya que revisa sentencias de todos los tribunales del pa&iacute;s. Con ese flujo de trabajo, se nos dice, nuestra Corte no tiene m&aacute;s remedio que tomarse largos a&ntilde;os para decidir y, por si fuera poco, no puede concentrarse en el centenar de casos que son realmente importantes. Ampliar la Corte, contin&uacute;an, permitir&iacute;a dividirla en &ldquo;salas&rdquo; especializadas que puedan repartirse el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante detenerse en lo que este argumento deja de lado. Primero, como alerta <a href="https://www.pagina12.com.ar/417685-ampliacion-de-la-corte-suprema-el-proyecto-de-alberto-wereti" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">uno de los proyectos</a> en danza, m&aacute;s de la mitad de las 28 mil causas por a&ntilde;o que llegan a la Corte son recursos en causas previsionales. Son causas en las cuales la justicia le reconoce a un jubilado lo que le correspond&iacute;a y el Estado no le pag&oacute;. La ANSeS apela estos fallos para postergar su pago hasta llegar a la Corte, que los resuelve de a cientos. Pensemos en explicarle esto a un marciano: &iquest;c&oacute;mo resolvemos el problema de la poblaci&oacute;n pasiva en la Argentina? &iexcl;Muy simple! Tenemos una oficina (el Congreso) que fija un monto para los jubilados, otra (la ANSeS) que les paga cualquier otro monto, y un mont&oacute;n de otras oficinas (los jueces de todo el pa&iacute;s) ante la cual reclamar cuando la segunda oficina no obedece a la primera. El marciano lo pensar&iacute;a un rato y nos dir&iacute;a que si la ANSeS dejara de apelar los juicios contra los jubilados, se despejar&iacute;a la mitad del trabajo de la Corte (o propondr&iacute;a tal vez que el Estado pague lo que corresponde desde el principio, pero claro, es marciano, no tarado).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más de la mitad de las 28 mil causas por año que llegan a la Corte son recursos en causas previsionales. Son causas en las cuales la justicia le reconoce a un jubilado lo que le correspondía y el Estado no le pagó</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es verdad, nos dir&aacute;n, pero todav&iacute;a nos quedan unas 13 mil causas, suficientes para distraer a los cortesanos de las cosas relevantes y para privar a la gente de una respuesta de calidad. Lo primero no parece verificarse en la realidad. Como dijo <a href="https://youtu.be/-i08Li7CqIM?t=294" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un ex juez</a> de la Corte al exponer en el Senado, las causas que tratan sobre temas mundanos son proyectadas por la burocracia de la Corte y firmadas por los jueces sin leerlas, con la sola pregunta &ldquo;&iquest;hoy estamos sacando algo importante?&rdquo;. En cuanto a lo segundo, se critica que la enorme mayor&iacute;a de las causas son rechazadas en dos l&iacute;neas, en las que la Corte dice &ldquo;esto no es tema nuestro&rdquo;, sin m&aacute;s fundamentaci&oacute;n. Pero tampoco est&aacute; claro que haya aqu&iacute; un problema genuino: antes de la intervenci&oacute;n de la Corte hubo dos o tres instancias previas, en las que las partes recibieron una explicaci&oacute;n de por qu&eacute; ganaron o perdieron. No existe, contra lo que parecen creer algunos, un derecho a que a nuestra causa la resuelva la Corte Suprema.
    </p><p class="article-text">
        Otras voces eligieron no alzarse contra el flujo de causas, sino contra la estructura que deber&iacute;a tener la Corte para cumplir mejor su rol: no es lo suficientemente representativa, o no es lo suficientemente federal. Estos argumentos tambi&eacute;n causan alguna perplejidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significa que no sea lo suficientemente federal? Aparentemente, a pesar de que los jueces de la Corte son aprobados por dos tercios del muy federal Senado, deber&iacute;a haber en ella menos porte&ntilde;os y m&aacute;s provincianos (como quienes escriben esta nota). Sin embargo, este argumento es contradictorio con el de la cantidad de causas. Hoy, el noventa y tantos por ciento de las causas que llegan desde los tribunales provinciales son rechazadas sin m&aacute;s tr&aacute;mite. Es decir: la Corte permite que sean las provincias las que, a trav&eacute;s de sus respectivos jueces, decidan sus cuestiones internas. Preparar a la Corte para resolver m&aacute;s causas es, entonces, armarla para revisar m&aacute;s sentencias provinciales. En nombre del federalismo, lo que se propicia es una constante intervenci&oacute;n en los poderes judiciales desde el Estado federal y en Buenos Aires (eso s&iacute;, mientras escuchamos al Chaque&ntilde;o Palavecino).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significa que no sea lo suficientemente representativa? &ldquo;&iexcl;La Argentina tiene 45 millones de habitantes!&rdquo;, nos dicen, &ldquo;&iexcl;un pa&iacute;s tan rico, vasto y diverso no puede ser representado por s&oacute;lo cinco jueces!&rdquo; Entonces, nos proponen nueve. Es decir, en vez de un juez cada 9 millones de habitantes, uno cada 5 millones. Ahora s&iacute; quedar&iacute;a representada la magn&iacute;fica diversidad de la Argentina. Una vez, hablando de la Conmebol, Daniel Osvaldo se <a href="https://www.infobae.com/2015/05/17/1729263-el-enojo-daniel-osvaldo-los-cinco-gordos-la-conmebol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quej&oacute;</a> amargamente: &ldquo;cinco gordos de traje en un escritorio se robaron la ilusi&oacute;n de mi sobrino&rdquo;. No sabemos si se hubiera contentado con nueve. Nosotros no: ya tenemos una instituci&oacute;n p&uacute;blica en la Argentina que representa, con imperfecciones pero con ah&iacute;nco, la diversidad de nuestro pa&iacute;s. Se llama Congreso Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; dese&aacute;bamos llegar. Los sucesivos oficialismos han criticado, una y otra vez, el rol de la Justicia en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Y puede que tengan raz&oacute;n: ya hemos hablado <a href="https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/necesitamos-ley_132_8820894.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en esta columna</a> sobre la excesiva judicializaci&oacute;n de los temas p&uacute;blicos. El problema no es que la Corte no sea representativa, sino que asuma un rol que deber&iacute;a ser de los representantes. El problema no es que no sea federal, sino que asuma un rol que deber&iacute;a ser de las provincias. Si el diagn&oacute;stico es que la Corte tiene mucho poder, la soluci&oacute;n pasar&iacute;a por devolver el poder a los lugares de los que no deber&iacute;a haber salido: mejorar nuestros procesos legislativos, mejorar los poderes judiciales provinciales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la tentaci&oacute;n es m&aacute;s fuerte: &iquest;ya que tiene tanto poder, qu&eacute; pasar&iacute;a si lo usara para hacer el bien? Resolvemos los temas r&aacute;pido y con la &uacute;ltima palabra. Y detr&aacute;s de las propuestas parece subyacer esta idea: con mayor&iacute;a de gobernaciones peronistas y la mitad de ambas C&aacute;maras, una Corte federal y representativa le convendr&iacute;a al oficialismo.
    </p><p class="article-text">
        Spoiler alert: no le convendr&iacute;a al oficialismo ni a nadie. Este plan, aun ejecutado con buenas intenciones, adolece de dos errores fatales. El primero, es que el poder de la Corte depende de su legitimidad p&uacute;blica. Si la ciudadan&iacute;a percibe que el tribunal es una dependencia partidaria, habr&aacute; dejado de ser un tribunal. Gran parte de la mala imagen actual de la Corte tiene que ver justamente con la percepci&oacute;n de que hace pol&iacute;tica. Si el objetivo no es evitar esto, sino hacer otra pol&iacute;tica, ser&aacute; robarse el caballo ganador&hellip; cort&aacute;ndolo en pedacitos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si con esto no convencemos a los esc&eacute;pticos, tenemos otro. Los jueces, una vez nombrados, ya no son del gobierno, sino del derecho (o de lo que ellos dicen que es el derecho). Nada nos garantiza que en tres o siete o diez a&ntilde;os seguir&aacute;n pensando igual, o que nosotros lo seguiremos haciendo. La historia de los Estados Unidos est&aacute; llena de presidentes que declararon que sus elegidos para la Corte Suprema fueron los <a href="https://www.nytimes.com/2005/07/05/politics/politicsspecial1/presidents-picking-justices-can-have-backfires.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peores errores</a> de sus gobiernos. La argentina <a href="https://www.pagina12.com.ar/370385-para-mauricio-macri-la-designacion-de-carlos-rosatti-fue-su-" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n</a>. Tal vez podamos, por una vez, aprender de la experiencia.
    </p><p class="article-text">
        <em>MA/SG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Aldazabal, Sebastián Guidi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/sueno-corte-propia_132_8991198.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 May 2022 12:18:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sueño de la Corte propia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Corte Suprema,Poder Judicial,Jueces]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Consejo de la Magistratura: El ataque de los clones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/consejo-magistratura-ataque-clones_132_8922792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2665a21e-6aa6-41b8-8b13-dd8a02ef5525_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Consejo de la Magistratura: El ataque de los clones"></p><p class="article-text">
        Los episodios IV, V y VI de <em>La guerra de las galaxias </em>nos muestran a un Darth Vader temible e impiadoso. Los episodios I, II y III, estrenados d&eacute;cadas despu&eacute;s, nos muestran c&oacute;mo un inocente e idealista Anakin Skywalker degener&oacute; en semejante villano. En esta nota nos proponemos algo similar. Los diarios de estos d&iacute;as nos muestran una batalla descarnada por el control del Consejo de la Magistratura que involucra a todos los poderes del Estado. <strong>No nos muestra, en cambio, c&oacute;mo un intento de profesionalizar y despolitizar al Poder Judicial nos trajo a semejante bochorno.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por los noventa. En el primer lustro de su mandato, Carlos Menem hab&iacute;a convertido al Poder Judicial en uno de sus feudos. En ese entonces, los jueces se nombraban a dedo presidencial, validado por una mayor&iacute;a simple del Senado que el menemismo alcanzaba f&aacute;cilmente. As&iacute;, la ampliaci&oacute;n de la Corte y la duplicaci&oacute;n del n&uacute;mero de jueces federales de instrucci&oacute;n porte&ntilde;os le permitieron al gobierno tener una mayor&iacute;a autom&aacute;tica en asuntos constitucionales e impunidad garantizada en causas penales. La presidencia de la Corte en manos de un ex comisario socio del hermano del presidente y los jueces de la servilleta en Comodoro Py son algunas de las marcas de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, uno de los temas que el radicalismo puso sobre la mesa en el<strong> Pacto de Olivos </strong>y que fue incorporado por la reforma constitucional de 1994 fue la creaci&oacute;n del Consejo de la Magistratura, un organismo encargado de otorgar transparencia y de instaurar el m&eacute;rito como un factor en el nombramiento y la sanci&oacute;n de los jueces. Previsiblemente, c&oacute;modo con los nombramientos sin control, el menemismo trab&oacute; la aprobaci&oacute;n de la ley que defin&iacute;a la integraci&oacute;n del Consejo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Carlos Menem y Raúl Alfonsín y la foto emblemática del Pacto de Olivos                            </span>
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        Pero esto ten&iacute;a un problema: la cl&aacute;usula transitoria 13&ordf; de la Constituci&oacute;n establec&iacute;a que un a&ntilde;o despu&eacute;s de la reforma todos los jueces deber&iacute;an ser nombrados a trav&eacute;s del Consejo. Frente a esto, Menem amenaz&oacute; con que, si el radicalismo no aprobaba el proyecto que &eacute;l quer&iacute;a, con clara mayor&iacute;a oficialista, comenzar&iacute;a a nombrar jueces <a href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/los-intereses-creados-nid167768/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por decreto</a> (el famoso mecanismo que luego intent&oacute;, frustradamente, Mauricio Macri). La situaci&oacute;n reci&eacute;n se destrab&oacute; tras la derrota del justicialismo en las elecciones legislativas de 1997: con la certeza de que ya no ser&iacute;a presidente en 1999, la idea de legar a su sucesor una justicia independiente ya no desagrad&oacute; al riojano.
    </p><p class="article-text">
        La ley de 1997, que cre&oacute; un Consejo de 20 miembros encabezado por el presidente de la Corte Suprema, goz&oacute; de cierto consenso mientras ninguna fuerza pol&iacute;tica tuvo un predominio claro. Reci&eacute;n luego de las elecciones legislativas de 2005, en las que el kirchnerismo sell&oacute; la hegemon&iacute;a pol&iacute;tica que marcar&iacute;a la siguiente d&eacute;cada, comenz&oacute; el primer intento de modificaci&oacute;n del organismo. La entonces senadora <strong>Cristina Kirchner </strong>impuls&oacute; la ley que estuvo vigente hasta la semana pasada. Con el pretexto de agilizar a un organismo torpe y &ldquo;elefanti&aacute;sico&rdquo;, redujo de 20 a 13 la cantidad de miembros del Consejo, de los cuales 7 ser&iacute;an pol&iacute;ticos y 5 ser&iacute;an oficialistas. Dado que las decisiones importantes del Consejo se toman por dos tercios de los votos, y 5 es m&aacute;s que un tercio de 13, el oficialismo (cualquier oficialismo) gozar&iacute;a de un poder de bloqueo sobre cualquier nombramiento o acusaci&oacute;n inc&oacute;modo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego de las elecciones legislativas de 2009 (alica-alicate, Pino Solanas, el Lole senador), la (tambi&eacute;n hoy) oposici&oacute;n conform&oacute; el llamado &ldquo;Grupo A&rdquo; en la C&aacute;mara de Diputados y dio <a href="https://www4.hcdn.gob.ar/dependencias/dcomisiones/periodo-128/128-555.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">media sanci&oacute;n</a> a una reforma a la ley del Consejo. Esta media sanci&oacute;n, obtenida tras una ardua negociaci&oacute;n que abarc&oacute; desde el Pro hasta Proyecto Sur, volv&iacute;a a una integraci&oacute;n de 19 miembros y reincorporaba a un miembro de la Corte Suprema, aunque no necesariamente en la presidencia. No pudo ser: el Senado se qued&oacute; <a href="https://www.hcdn.gob.ar/proyectos/resultados-buscador.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sin qu&oacute;rum</a> al momento de votarla. En ocasiones, la oposici&oacute;n en el Senado hab&iacute;a tenido mayor&iacute;a (por ejemplo, para <a href="https://www.cronista.com/economia/el-senado-dio-media-sancion-a-la-reforma-del-indec-20100811-0146.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">normalizar</a> el INDEC, o para <a href="https://www.clarin.com/politica/quorum-Senado-aprobaria-hoy-movil_0_HkfdCi6DQl.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprobar</a> el 82% m&oacute;vil). Pero las <a href="https://www.lanacion.com.ar/politica/senado-aumenta-la-tension-en-una-oposicion-frustrada-nid1292748/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">malas lenguas</a> dicen que, en ese momento, ni a radicales ni a peronistas les conven&iacute;a un Consejo de la Magistratura independiente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; llegamos a 2013, tras el rutilante 54% de 2011. En la &eacute;poca que para decir que algo era bueno hab&iacute;a que &ldquo;democratizarlo&rdquo;, se avanz&oacute; con un paquete de leyes llamado &ldquo;democratizaci&oacute;n de la Justicia&rdquo;. Su punto central: los miembros del Consejo ser&iacute;an electos por elecci&oacute;n popular, conjuntamente con las elecciones presidenciales. Mucho se ha escrito sobre esto, pero perm&iacute;tannos una observaci&oacute;n puntual: las normas electorales de la reforma <a href="https://www.rionegro.com.ar/magistratura-corte-suprema-concluyo-que-la-ley-distorsiona-la-representacion-BRRN_1189013/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exig&iacute;an</a> a las listas de candidatos al Consejo tener la misma denominaci&oacute;n en al menos 18 de los 24 distritos para poder adherir su boleta a la boleta presidencial y beneficiarse del arrastre. No casualmente, s&oacute;lo una alianza cumpl&iacute;a con tal condici&oacute;n en la &eacute;poca: el Frente para la Victoria. Esta reforma fue inmediatamente <a href="https://www.cij.gov.ar/nota-11694-La-Corte-declar--inconstitucional-cambios-en-el-Consejo-de-la-Magistratura.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declarada inconstitucional</a> por la Corte Suprema y jam&aacute;s entr&oacute; en vigencia.
    </p><p class="article-text">
        Seguimos avanzando. En Noviembre de 2015, la C&aacute;mara en lo Contencioso Administrativo Federal fue m&aacute;s atr&aacute;s en el tiempo y <a href="https://www.cij.gov.ar/nota-19065-Declaran-la-inconstitucionalidad-de-la-ley-que-establece-la-composici-n-del-Consejo-de-la-Magistratura.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">declar&oacute;</a> inconstitucional la ley de 2006 (este fue el fallo que la Corte confirm&oacute; en diciembre del a&ntilde;o pasado). El gobierno de Macri <a href="http://www.perfil.com/noticias/columnistas/cuestion-urgente.phtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">podr&iacute;a</a> haber simplemente consentido el fallo y adelantado la historia seis a&ntilde;os (despu&eacute;s de todo, todos los partidos de Cambiemos hab&iacute;an afirmado que la ley de 2006 era inconstitucional).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eligi&oacute; no hacerlo. Nada nuevo: lo que es inconstitucional en la oposici&oacute;n es conveniente cuando se est&aacute; en el poder. De hecho, en 2016 el oficialismo <a href="https://www.letrap.com.ar/nota/2016-2-15-cambiemos-logro-imponer-a-tonelli-en-el-consejo-de-la-magistratura" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprovech&oacute;</a> una ambig&uuml;edad de la ley para reemplazar a un miembro del Consejo por el kirchnerismo por uno del Pro. Poco tiempo despu&eacute;s, el gobierno tambi&eacute;n se <a href="https://www.pagina12.com.ar/57135-con-la-ayuda-de-lorenzetti" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprovechar&iacute;a</a> de un conveniente fallo que exig&iacute;a a los miembros del Consejo tener t&iacute;tulo de abogado (requisito que no estaba en la ley) para dejar al Consejo sin un miembro durante unas horas y as&iacute; destituir a un juez poco amigable (y muy <a href="https://chequeado.com/el-explicador/el-camarista-eduardo-freiler-fue-destituido-como-evoluciono-su-patrimonio-en-la-ultima-decada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuestionable</a>). En 2018, los bloques del peronismo opositor hicieron algo similar, y se <a href="https://www.nuevospapeles.com/nota/15604-el-oficialismo-cayo-en-su-propia-trampa-dijo-pichetto-tras-la-movida-en-el-consejo-de-la-magistratura" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">burlaron</a> del oficialismo por haber &ldquo;ca&iacute;do en su propia trampa&rdquo;, como si el respeto a las instituciones fuera un juego infantil.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de todo este derrotero, llegamos al fallo de 2021, en el que despu&eacute;s de una causa judicial de quince a&ntilde;os sin ninguna complejidad que justificara semejante retraso la Corte Suprema declara inconstitucional la ley de 2006 y ordena volver a la de 1997, en la que es la propia Corte la que preside el organismo. En esta encrucijada, el Gobierno se resiste desde la presidencia de las c&aacute;maras y desde sospechosas medidas cautelares desde Paran&aacute;. El oficialismo se rasga las vestiduras y denuncia un golpe institucional. La oposici&oacute;n, en cambio, se rasga las vestiduras y denuncia un golpe institucional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto no es una pel&iacute;cula, ac&aacute; no hay buenos ni malos: cada uno est&aacute; defendiendo la ley con la que siente que hoy tiene mayor&iacute;a. La &eacute;pica de las instituciones es una muy peculiar: toda su gracia es restringir nuestras conductas y no hacerlas depender de qui&eacute;n tiene la mayor&iacute;a en un momento determinado. Tal vez la comedia de enredoss de las &uacute;ltimas semanas nos lo ense&ntilde;e para siempre. Despu&eacute;s de todo, la primera pel&iacute;cula de <em>La guerra de las galaxias </em>anuncia <em>Una nueva esperanza</em> (pero tambi&eacute;n, ay, es una pel&iacute;cula de ciencia ficci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        <em>MA/SG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Aldazabal, Sebastián Guidi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/consejo-magistratura-ataque-clones_132_8922792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Apr 2022 18:32:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Consejo de la Magistratura: El ataque de los clones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consejo de la Magistratura,Carlos Menem,Corte Suprema]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es cultural? Argentina y el cumplimiento de la ley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/cultural-argentina-cumplimiento-ley_132_8856349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efbe8028-eca6-4aa0-af64-a9ffecefa7ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es cultural? Argentina y el cumplimiento de la ley"></p><p class="article-text">
        Nuestro mayor escritor <a href="https://books.google.com.ar/books?id=_I_5-Jhv73cC&amp;pg=PA116&amp;lpg=PA116&amp;dq=El+argentino+suele+carecer+de+conciencia+moral,+pero+no+intelectual;+pasar+por+un+inmoral+le+importa+menos+que+pasar+por+un+zonzo.+La+deshonestidad,+seg%C3%BAn+se+sabe,+goza+de+la+veneraci%C3%B3n+general+y+se+llama+%E2%80%9Cviveza+criolla%E2%80%9D.&amp;source=bl&amp;ots=r4CXcbB3k-&amp;sig=ACfU3U01RHtMr95K3I_rE2IXaJxog8Rpfg&amp;hl=es-419&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwi7rpON7sX2AhVarJUCHc-iAAwQ6AF6BAgOEAM#v=onepage&amp;q=El%20argentino%20suele%20carecer%20de%20conciencia%20moral%2C%20pero%20no%20intelectual%3B%20pasar%20por%20un%20inmoral%20le%20importa%20menos%20que%20pasar%20por%20un%20zonzo.%20La%20deshonestidad%2C%20seg%C3%BAn%20se%20sabe%2C%20goza%20de%20la%20veneraci%C3%B3n%20general%20y%20se%20llama%20%E2%80%9Cviveza%20criolla%E2%80%9D.&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">observaba</a> que al argentino &ldquo;pasar por un inmoral le importa menos que pasar por un zonzo&rdquo;, y en alg&uacute;n otro texto se lo <a href="http://employees.oneonta.edu/arangog/NUESTRO%20POBRE%20INDIVIDUALISMO2.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atribu&iacute;a</a> a que, a diferencia de Europa o Estados Unidos, &ldquo;aqu&iacute; los gobiernos suelen ser p&eacute;simos&rdquo;. Nuestro mayor m&uacute;sico <a href="https://www.youtube.com/watch?v=v5G-Tmj08EU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lamentaba</a> haber sido siempre &ldquo;un tonto que crey&oacute; en la legalidad&rdquo;. Un siglo antes, la relaci&oacute;n del protagonista con la ley atraviesa el <em>Mart&iacute;n Fierro</em>, nuestra Biblia criolla. Todav&iacute;a hoy, Wos <a href="https://www.youtube.com/watch?v=l5QAOvBqT3c" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parodia</a> a un autoritario imaginario gritando &ldquo;h&aacute;ganme caso que soy la ley, &iquest;o no tienen claro que soy el rey?&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        La insistencia de nuestros trovadores en se&ntilde;alar<strong> la conflictiva relaci&oacute;n de los argentinos con la ley </strong>tal vez deber&iacute;a empujarnos a declararnos, simplemente, un caso sin remedio. El taxista nos cuenta por en&eacute;sima vez el chiste en el que un &aacute;ngel recrimina a Dios estar beneficiando demasiado a la Argentina con tantos recursos naturales (&ldquo;no te preocupes&rdquo;, lo tranquiliza, &ldquo;la voy a llenar de argentinos&rdquo;). Le respondemos que s&iacute;, que &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=6U0kFulAzP4&amp;t=39s&amp;ab_channel=TyCSports" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es cultural</a>, no hay nada que hacerle, vivimos en un <a href="https://books.google.com.ar/books/about/Un_pa%C3%ADs_al_margen_de_la_ley.html?id=TklHAAAAYAAJ&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pa&iacute;s al margen de la ley</a>&rdquo;, y nos ponemos auriculares. Pero entregarnos tan f&aacute;cilmente a la desesperanza es apresurado: repasar algo de lo que sabemos acerca del cumplimiento del derecho tal vez nos permita imaginar otra relaci&oacute;n con las normas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Un primer motivo por el que la gente cumple con el derecho es por la amenaza de una sanci&oacute;n: si no cumplimos, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=8ktYyme_sUw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay tabla</a>. El ejemplo m&aacute;s obvio es que, si cometo un delito, el Estado me promete una pena. Pero las leyes no tienen dientes: para que la disuasi&oacute;n funcione, la norma no solo tiene que existir, sino que tiene que aplicarse. Este punto es central, ya que los estudios sobre el tema muestran que <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/abs/10.1086/670398" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la percepci&oacute;n de eficacia</a> en la persecuci&oacute;n penal tiene un efecto disuasivo mucho mayor que el de la magnitud de la potencial condena: no me importa que la pena sea de 15 a&ntilde;os y no de 10 si s&eacute; que no me van a agarrar. Lo mismo sucede con los contratos: la hipot&eacute;tica sanci&oacute;n por mi incumplimiento puede ser muy elevada, pero saber que para la otra parte ser&aacute; muy dif&iacute;cil demandarme me permitir&aacute; dormir tranquilo.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s donde el futuro es proverbialmente inimaginable, parecer&iacute;a que el efecto disuasivo del derecho es escaso. <strong>Que </strong><a href="https://www.lanacion.com.ar/politica/corrupcion-menos-del-1-de-los-investigados-son-condenados-en-comodoro-py-nid2395587/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>solo</strong></a><strong> el 1% de las causas contra funcionarios p&uacute;blicos terminan en condena refuerza la creencia de que &ldquo;los pol&iacute;ticos roban y siempre zafan&rdquo;.</strong> Que los procesos civiles duren d&eacute;cadas, impongan costos alt&iacute;simos para demandar y terminen, muchas veces, con condenas diezmadas por la inflaci&oacute;n cumple un efecto similar en el derecho privado: nadie se asusta por lo que le puede pasar si no devuelve el dep&oacute;sito del alquiler. Pero la apoteosis de este fen&oacute;meno se da en el derecho tributario, en el que la evasi&oacute;n es un fen&oacute;meno tan generalizado como, pareciera, conveniente. Dif&iacute;cilmente alguien sienta temor por lo que puede sucederle si no paga impuestos si sabe que, en el peor de los casos, podr&aacute; adherir a una moratoria y, en el mejor, entrar en un blanqueo de capitales con el que podr&aacute; ingresar beneficios patrimoniales il&iacute;citos al sistema legal caminando sobre una alfombra roja.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">
En un país donde el futuro es proverbialmente inimaginable, parecería que el efecto disuasivo del derecho es escaso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        De todos modos, no hay disuasi&oacute;n que alcance. Ni los estados con mayores capacidades tienen los recursos para controlar a cada uno de nosotros: ninguna ciudad tiene un polic&iacute;a en cada esquina. Afortunadamente, tampoco es necesario: no solo cumplimos con las leyes por miedo, sino tambi&eacute;n por su <em>legitimidad</em>, la percepci&oacute;n de que son dignas de ser obedecidas. Esto no es poes&iacute;a: numerosos <a href="https://press.princeton.edu/books/paperback/9780691126739/why-people-obey-the-law" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> emp&iacute;ricos muestran que tenemos una mayor propensi&oacute;n a aceptar decisiones jur&iacute;dicas que no nos gustan cuando provienen de procedimientos justos, que nos dan la oportunidad de dar nuestra versi&oacute;n, que nos muestran c&oacute;mo llegaron a su resultado y nos miran a los ojos mientras nos lo explican. Esto vale tanto para un proceso judicial en el que nos tratan con dignidad y nos explican por qu&eacute; perdimos, como para una ley en el Congreso que no nos favorece pero en cuyo debate nos hemos sentido representados. La democracia y el poder judicial independiente, en definitiva, no son aspiraciones de fil&oacute;sofos, son la condici&oacute;n para que siquiera comencemos a imaginar que cumplir con la ley tiene alg&uacute;n sentido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es aqu&iacute; es donde nuestra literatura se vuelve punk (como The Clash, lucha contra la ley, y la ley <a href="https://www.youtube.com/watch?v=AL8chWFuM-s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gana</a>). Volvamos al primer p&aacute;rrafo: Borges se queja de los p&eacute;simos gobiernos, Wos de la confusi&oacute;n entre pol&iacute;ticos y Estado, Garc&iacute;a escrib&iacute;a en el contexto de una brutal violencia estatal al margen de toda norma. Mart&iacute;n Fierro era mucho m&aacute;s crudo: &ldquo;<em>Es la ley como la lluvia / nunca puede ser pareja / La ley es como el cuchillo / No ofende al que la maneja</em>&rdquo;. No se est&aacute;n quejando de la existencia de normas en s&iacute;, no patalean contra la necesidad de darnos reglas para vivir en sociedad. Como dijo Julio Mafud en un <a href="https://books.google.com.ar/books/about/Psicolog%C3%ADa_de_la_viveza_criolla.html?id=wRxCAAAAYAAJ&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cl&aacute;sico</a> hoy s&oacute;lo hallable en librer&iacute;as de usados, &ldquo;para el argentino, la justicia es incompatible con la autoridad&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        La autoridad en la Argentina fue siempre percibida como ileg&iacute;tima, y muchas veces con raz&oacute;n: gobierno colonial monop&oacute;lico, voto restringido, fraude patri&oacute;tico, presos pol&iacute;ticos, partidos mayoritarios proscriptos y dictaduras sangrientas. &iquest;Por qu&eacute; Fierro o nadie habr&iacute;a debido obedecer gobiernos que ni siquiera cumpl&iacute;an con las propias normas que ellos se daban?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podemos permitirnos celebrar algunos avances de suma importancia. Estamos por cumplir un r&eacute;cord de cuarenta a&ntilde;os de democracia ininterrumpida. A pesar de la creciente polarizaci&oacute;n y de los odios que generan, muy poca gente considera que Mauricio Macri o Cristina Fern&aacute;ndez hayan sido presidentes ileg&iacute;timos. Pero como es obvio, esto no alcanza. As&iacute; como hemos aprendido dolorosamente que una democracia, por s&iacute; sola, no cura, no educa y no alimenta, tambi&eacute;n hemos aprendido que, aun en democracia, los funcionarios pueden hacer cosas que nos devuelvan a nuestro habitual escepticismo. &iquest;Qu&eacute; identificaci&oacute;n se puede tener con una ley dictada por alguien que invita a &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=rZJ_aPADCQE&amp;ab_channel=AlanPav%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dejar de robar por dos a&ntilde;os</a>&rdquo;? &iquest;Que justicia se puede esperar de un juez que admite haber sido malo, <a href="https://www.lanacion.com.ar/editoriales/no-soy-peor-todos-la-despedida-canicoba-nid2398872/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;pero no el peor&rdquo;</a>?&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        No llevamos la anomia en la sangre, ni es un castigo divino, ni es un elemento intr&iacute;nseco de nuestra cultura. El cumplimiento a la ley, en definitiva, depende en buena medida de c&oacute;mo organizamos nuestro Estado, de c&oacute;mo lo obligamos a cumplir con sus promesas, de c&oacute;mo nos obliga a cumplir con las nuestras. No hay biolog&iacute;a ni metaf&iacute;sica involucradas: si el Estado se vuelve digno de respeto, tal vez lo respetemos.
    </p><p class="article-text">
        MA/SG
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Aldazabal, Sebastián Guidi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/cultural-argentina-cumplimiento-ley_132_8856349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Mar 2022 09:29:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es cultural? Argentina y el cumplimiento de la ley]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Necesitamos una ley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/necesitamos-ley_132_8820894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/659f0304-001c-4682-b758-fc483e243d45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Necesitamos una ley"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La frase del título de esta columna aparece 250 mil veces el Google y es un reclamo que se repite ante cada problema público. Los autores de esta columna aseguran que efectivamente "necesitamos leyes", pero que sin embargo ellas solas no arreglan los problemas. Un análisis complejo en la primera entrega de este nuevo blog de elDiarioAR.</p><p class="subtitle">Opinión - Reyes en el desierto: sueldos judiciales en un país en crisis</p></div><p class="article-text">
        Las palabras &ldquo;necesitamos una ley&rdquo;, buscadas en <strong>Google</strong>, aparecen 250 mil veces. Solo en la primera p&aacute;gina de resultados nos enteramos de que &ldquo;necesitamos una ley de alquileres&rdquo;, &ldquo;necesitamos una ley de humedales&rdquo;, &ldquo;necesitamos una ley de pandemias&rdquo;. Los problemas p&uacute;blicos, parecer&iacute;a, son el resultado de legisladores indolentes o despreocupados. Los diputados se tienen que sentar a la-bu-rar. Si sancionamos las leyes correctas, la cosa va a empezar a andar. Si reformamos la Constituci&oacute;n, ni hablar.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente,<strong> necesitamos leyes</strong>. Sociedades complejas como las nuestras necesitan reglas comunes y p&uacute;blicas que nos permitan coordinar nuestras expectativas y ajustar nuestras conductas. Gracias al derecho, sabemos que los autos vienen por la derecha y confiamos, razonablemente, en que intentar&aacute;n no pisarnos. Tambi&eacute;n necesitamos leyes para controlar el poder de los gobernantes y para regular al Estado, con sus millones de empleados y miles de funciones: en el constitucionalismo moderno, el Estado es un producto de nuestra voluntad como sociedad, y somos nosotros quienes lo autorizamos a actuar y marcamos sus l&iacute;mites. Finalmente, las leyes son una poderosa herramienta simb&oacute;lica que permite a los pueblos expresar sus valores y tradiciones. Al igual que los actos escolares o los desfiles militares, el proceso legislativo nos sirve para reafirmar nuestra pertenencia a la comunidad y permite la disputa simb&oacute;lica acerca de qu&eacute; valores nos representan mejor. Ninguna de estas funciones merece ser ridiculizada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las leyes no arreglan nuestros problemas por s&iacute; solas. Veamos dos ejemplos recientes, en un &aacute;rea tan tangible como simb&oacute;lica. La <a href="http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/150000-154999/152155/norma.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley</a> de Violencia contra la Mujer, de 2009, define lo que se considera violencia de g&eacute;nero y crea mecanismos para combatirla. Sin embargo, pocos sostendr&iacute;an que con su sanci&oacute;n se terminaron los delitos contra las mujeres &ndash;de hecho, la cantidad de femicidios <a href="https://chequeado.com/hilando-fino/en-los-ultimos-7-anos-la-cantidad-de-femicidios-en-la-argentina-no-solo-no-bajo-sino-que-tiende-a-crecer/#:~:text=Hilando%20fino-,En%20los%20%C3%BAltimos%207%20a%C3%B1os%2C%20la%20cantidad%20de%20femicidios%20en,sino%20que%20tiende%20a%20crecer&amp;text=Entre%20el%20primero%20y%20el,de%20un%20travesticidio%2Ftransfemicidio)." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aument&oacute;</a> desde la sanci&oacute;n de la ley&ndash;. No sabemos si sin la ley la cifra habr&iacute;a sido a&uacute;n mayor; s&iacute; sabemos que erradicar ciertas pr&aacute;cticas requiere mucho m&aacute;s que una norma. Por su parte, la legalizaci&oacute;n del aborto abri&oacute; la puerta a que una pr&aacute;ctica socialmente extendida saliera de la clandestinidad y as&iacute;, efectivamente, cambi&oacute; la vida de miles de mujeres. Pero, otra vez, muchas <a href="https://www.telam.com.ar/notas/202112/577961-aniversario-aborto-legal-argentina-acceso-ley-misoprostol.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dificultades</a> siguen en pie: m&eacute;dicos reticentes, estigmatizaci&oacute;n, falta de conocimiento. Seguramente ambas leyes sean mojones ineludibles para el objetivo de la igualdad de g&eacute;nero. Sin embargo, est&aacute; claro que no se termina con el patriarcado con una norma, como <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Hn4jiLZCKwA&amp;ab_channel=LANACION" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">celebr&oacute;</a> el Presidente al promulgar la Ley de Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso anterior, la fantas&iacute;a presidencial no quita los aportes de las leyes. Pero la situaci&oacute;n se agrava cuando la confianza m&aacute;gica que se deposita en la ley reemplaza al estudio de las condiciones reales que producen los problemas. Cuando esto pasa, nuestros esfuerzos son vanos y nuestras expectativas son r&aacute;pidamente frustradas. A veces, el resultado parece c&oacute;mico, como cuando un candidato presidencial <a href="https://www.lapoliticaonline.com/nota/nota-93652/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuso</a> una &laquo;ley para bajar la inflaci&oacute;n&raquo; que consist&iacute;a en la creaci&oacute;n de una &laquo;Oficina para la Reducci&oacute;n de la Inflaci&oacute;n&raquo;. El poder m&iacute;stico de la ley en su m&aacute;xima expresi&oacute;n: considerar que un problema estructural de la econom&iacute;a argentina se resuelve con una norma y un organismo. Un caso m&aacute;s actual es el de la Ley de Alquileres. Solo un a&ntilde;o despu&eacute;s de la sanci&oacute;n de una ley que modific&oacute; la regulaci&oacute;n anterior, inquilinos y propietarios se&ntilde;alan su fracaso y <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/alquileres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">piden</a> una nueva norma; los legisladores validan el pedido, admiten que &ldquo;se hicieron mal las cosas la otra vez&rdquo; y conf&iacute;an en que ahora se har&aacute;n bien. Probablemente, se pueda sancionar una norma mejor. Pero lo cierto es que con una inflaci&oacute;n del 50% anual, una brecha cambiaria del 100%, y propiedades que se venden en d&oacute;lares y se alquilan en pesos, pensar que una tercera regulaci&oacute;n en tres a&ntilde;os en solucionar&aacute; el drama de la falta de acceso a la vivienda es, en el mejor de los casos una quimera, y, en el peor, una huida hacia adelante.
    </p><p class="article-text">
        Lo que es peor: consagrar derechos en normas jur&iacute;dicas desatendiendo la pr&aacute;ctica en la que se insertar&aacute;n suele generar efectos opuestos a los deseados. Tomemos un caso vecino, estudiado por el acad&eacute;mico <a href="https://cdn1.sph.harvard.edu/wp-content/uploads/sites/2469/2013/07/4-Ferraz.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Octavio Ferraz</a>. En Brasil, la Constituci&oacute;n garantiza el derecho a la salud, definido como el derecho a la satisfacci&oacute;n de las necesidades de la salud de acuerdo con los tratamientos m&eacute;dicos existentes, sin importar sus costos. Esto fue considerado un logro del &laquo;movimiento sanitarista&ldquo;, que luch&oacute; por la incorporaci&oacute;n de este derecho en la Constituci&oacute;n de 1988. Los resultados no fueron los esperados. Los ricos, desde ya, no necesitaron ninguna ley para conseguir los tratamientos. Los pobres no contaban con abogados que motorizaran sus reclamos en los tribunales. La ley, finalmente, benefici&oacute; a la clase media que gozaba de recursos econ&oacute;micos y sociales que le permit&iacute;an acceder a tribunales a solicitar y obtener tratamientos caros. Dado que el presupuesto es uno solo, estos tratamientos fueron costeados con fondos destinados a atender cuestiones sanitarias que s&iacute; afectaban a los sectores de menores recursos. Despejado su aspecto simb&oacute;lico, entonces, una comprensi&oacute;n maximalista del derecho a la salud pas&oacute; a redistribuir recursos de la clase baja a la clase media, lo contrario a lo que sus proponentes habr&aacute;n so&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, los derechos no son siquiera aprovechados por las clases medias, sino por las &eacute;lites. Un <a href="https://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780674025479" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> comparado mostr&oacute; como la inclusi&oacute;n de una larga lista de derechos humanos en los textos constitucionales de Nueva Zelanda, Canad&aacute;, Sud&aacute;frica e Israel, bajo el discurso de que&nbsp; proteger&iacute;an a los m&aacute;s desfavorecidos, se convirtieron en la llave para que los sectores privilegiados ampl&iacute;en su poder. Es que los derechos no alteran realidades por s&iacute; solos: el reclamo por su cumplimiento se hace ante el Poder Judicial. Esta rama del Estado ha sido, tradicionalmente, la m&aacute;s abierta a los pedidos de las clases altas y la m&aacute;s cerrada a las demandas populares (tanto por su <em>ethos</em> aristocr&aacute;tico como por los costos que tiene acceder a la justicia). La ampliaci&oacute;n de derechos, entonces, en contra de lo esperado, culmin&oacute; en un proceso en que las &eacute;lites pudieron judicializar cada vez m&aacute;s situaciones, en nombre de los nuevos derechos, y as&iacute; ampliar su brecha con el resto de la sociedad. Entre otras cosas, contra lo proclamado, estas reformas constitucionales debilitaron la posici&oacute;n de los trabajadores ante los empresarios. Las &eacute;lites utilizaron las cl&aacute;usulas constitucionales que prev&eacute;n la libertad de asociaci&oacute;n, ocupaci&oacute;n y expresi&oacute;n para sostener ante los tribunales que estos derechos no apuntan a posibilitar la sindicalizaci&oacute;n o las protestas laborales, sino a proteger la asociaci&oacute;n, la negociaci&oacute;n y las formas de contrataci&oacute;n empresarial de la intervenci&oacute;n del Estado. En Nueva Zelanda, Israel y Canad&aacute; los jueces receptaron estos planteos y, desde entonces, las condiciones laborales se han flexibilizado significativamente.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s cerca de estos lares, en el actual proceso constituyente chileno, el miembro de la Convenci&oacute;n y destacado jurista de izquierda Fernando Atria se <a href="https://twitter.com/fernando_atria/status/1441150691456679940" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">refiri&oacute;</a> a este problema mientras se discut&iacute;a la inclusi&oacute;n del principio &laquo;pro persona&ldquo; en la Constituci&oacute;n (es decir, el principio de que las normas deben interpretarse siempre de modo tal que tiendan a &laquo;garantizar mejor los derechos&raquo;). Una mirada ingenua, dijo Atria, podr&iacute;a permitir pensar que esto ser&iacute;a beneficioso para los individuos en general y, en particular, para los m&aacute;s desfavorecidos. Pero el derecho no opera en abstracto: otra vez, quienes interpretan las normas son los jueces y, en la pr&aacute;ctica realmente existente, el principio hab&iacute;a sido utilizado por empresas para evitar la regulaci&oacute;n estatal o por individuos de altos ingresos para eludir subas de impuestos.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1441150691456679940?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        No siempre necesitamos una ley. A veces las leyes resuelven totalmente nuestros problemas, a veces contribuyen parcialmente a hacerlo y a veces nos reconfortan simb&oacute;licamente. Otras veces, nos hacen perder el tiempo en discusiones est&eacute;riles, dilapidan el presupuesto p&uacute;blico en remedios ineficaces, crean incentivos perversos y redistribuyen los beneficios sociales en favor de quienes pueden pagar mejores abogados. El derecho puede ser la mejor herramienta de nuestra democracia, pero para entender cu&aacute;ndo y c&oacute;mo utilizarla debemos comprender sus potenciales y, fundamentalmente, sus limitaciones. En esta serie de notas para <strong>elDiarioAR</strong><em> </em>continuaremos explor&aacute;ndolos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MA/SG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos Aldazabal, Sebastián Guidi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/necesitamos-una-ley/necesitamos-ley_132_8820894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Mar 2022 13:04:43 +0000]]></pubDate>
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