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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Hourest]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/martin-hourest/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Hourest]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El síntoma (Milei) fue aislado pero la Argentina sigue ahí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sintoma-milei-aislado-argentina-sigue_129_10627194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a598a48-bb6a-4236-a050-13c7b7e69e78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El síntoma (Milei) fue aislado pero la Argentina sigue ahí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que vemos al derrotar electoralmente a la violencia de mercado de Milei es que la ultraderecha no resulta la productora sino el emergente minoritario y desarticulado de una cultura mucho mas extendida y que, si la democracia acierta, puede detener su expansión.</p></div><p class="article-text">
        Muchos estamos m&aacute;s aliviados por el resultado de la primera vuelta y las perspectivas (no las certezas) de lo que suceda en la segunda vuelta. Pero el papel de la cr&iacute;tica social no es acurrucarse en el alivio ni emborracharse de euforia ni autosatisfacerse con certezas. Es la cr&iacute;tica en el marco del di&aacute;logo social la que mantiene viva a la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Para decirlo claramente, la experiencia de violencia de mercado que parece haberse detenido el domingo es apenas un s&iacute;ntoma (incluso minoritario), aunque resulte dif&iacute;cil de asumir, del <em>orden del desprecio</em> que impera en nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Como s&iacute;ntoma pone a la vista lo que, diaria y silenciosamente en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, este orden silencia y reprime.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este <em>orden del desprecio </em>que junta decadencia con crueldad es el que hace que tengamos un PBI per c&aacute;pita menor que el de 1974, que hayamos duplicado la poblaci&oacute;n pero tambien multiplicado la pobreza por 20 y la deuda por 100.
    </p><p class="article-text">
        Es tentador, si no fuera contrario a la &eacute;tica, <strong>revisar los n&uacute;meros de chicos pobres, trabajadores informales, precarios, intermitentes, formales pobres, desertores escolares, v&iacute;ctimas de delitos contra la vida o la propiedad, maltratados por los sistemas institucionales, prisioneros de desigualdades en el trabajo, el territorio, la salud, la educaci&oacute;n o el ambiente</strong>, para marcar las <em>l&iacute;neas de crueldad</em> de nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Sobre esos n&uacute;meros <strong>se ha desarrollado una verdadera </strong><em><strong>pornograf&iacute;a estad&iacute;stica</strong></em><strong>&nbsp;que monta el espect&aacute;culo de la enunciaci&oacute;n sin ocupaci&oacute;n</strong>. &ldquo;Somos lo que decimos que nos preocupa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica juega con esos n&uacute;meros no importa lo que piensan, sienten, sue&ntilde;an, temen o sufren esos millones. Basta con contarlos, asignarles una categor&iacute;a de an&aacute;lisis o de trato y utilizarlos como patio de maniobras. La pol&iacute;tica cre&iacute;a (&iquest;cree?) que conoce mejor que ellos mismos su idioma secreto y la asamblea de sus pensamientos.
    </p><p class="article-text">
        Desde afuera no se ven las marcas de&nbsp;la inseguridad vital, el sentimiento de abandono, el refugio hacia lo inmediato, propio y primario. Existir ya es un riesgo y vivir es esquivar la desgracia.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica rompi&oacute; las reglas de la democracia, esas que la violencia de mercado quiere pulverizar en lugar de ,como corresponde, reconstruir y mejorar.
    </p><p class="article-text">
        Se le ha producido a la sociedad un bestial <em>agravio moral </em>(enunciado tantas veces por Moore, Gilly, Thompson y Honneth), es la pol&iacute;tica quien rompi&oacute; las reglas, viol&oacute; los acuerdos, traicion&oacute; las promesas, habl&oacute; de una vida para todos pero, arregl&oacute; para s&iacute; la propia, e hizo que en la vida cotidiana, real y concreta, el trato, los bienes p&uacute;blicos, el trabajo, la justicia, el ambiente fuesen cada vez peores, injustos, segmentados y de asignaci&oacute;n caprichosa acorde a las cercan&iacute;as&nbsp;con los distintos poderes establecidos.
    </p><p class="article-text">
        Ese <em>agravio moral</em> no fue experimentado por colectivos (clases, sectores, organizaciones) sino que peg&oacute; de lleno en cada integridad personal, en cada subjetividad individual.
    </p><p class="article-text">
        Este orden social, entonces, fue el principal enemigo de lo com&uacute;n,&nbsp;lo colectivo y&nbsp;lo p&uacute;blico aunque haya estado caminando&nbsp;y vociferando entre las ruinas , las resistencias y las intenciones de una sociedad que se pretend&iacute;a inclusiva, aunque no igualitaria.
    </p><p class="article-text">
        Lo que vemos al derrotar electoralmente a la <em>violencia de mercado</em> de Milei es que la ultraderecha no resulta la productora sino el emergente <em>minoritario y desarticulado</em> de una cultura mucho mas extendida y que, si la democracia acierta, puede detener su expansi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Llamamos a esa cultura la del <em>resentimiento </em>y a su producto el&nbsp;<em> individualismo autoritario</em>. &iquest;Perdi&oacute; las elecciones esa cultura? &iquest; Esos individuos son solo votantes de Milei y alguna otra derecha extraviada?.
    </p><p class="article-text">
        A una cultura, a un individualismo que se encuentra en disputa con todo lo que afecte &ldquo;a la m&iacute;a&rdquo;, que teme o desprecia &ldquo;al de al lado&rdquo;, que solo ve sus &ldquo;m&eacute;ritos&rdquo; y que est&aacute; resentido con todos los que discuten, intervienen y perturban su microdictadura, no le interesa entender sino juzgar, no quiere aproximarse sino repudiar.
    </p><p class="article-text">
        Lo p&uacute;blico y lo com&uacute;n no son ajenos, son hostiles.
    </p><p class="article-text">
        Enunciar Igualdad, Ley, Estado, Derechos permit&iacute;a, como en un fog&oacute;n colectivo, reunirse en la sociedad que ya no existe (que nunca existi&oacute; as&iacute;) pero que sin dudas ya no existir&aacute;. Hoy son vividos, porque la vida es la condici&oacute;n material y la instituci&oacute;n subjetiva e imaginaria, como el alimento de una ofensa permanente.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente no es en la lucha electoral donde se juega ese resultado. Pero tampoco resulta menor e irrelevante el resultado electoral.
    </p><p class="article-text">
        Una explicaci&oacute;n somera de la primera vuelta y sus efectos catacl&iacute;smicos sobre el sistema pol&iacute;tico sirve para ilustrar.
    </p><p class="article-text">
        El triunfo de Massa es la conjunci&oacute;n de dos elementos muy heterog&eacute;neos. <strong>El miedo real a una regresi&oacute;n pol&iacute;tica, social, moral sin precedentes que demuestra que el nervio democr&aacute;tico de la sociedad, aunque lastimado, todav&iacute;a tensiona. Por el otro lado la tradicional&nbsp;estrategia populista de corto plazo</strong> de aplicar la fuerza de las remanentes del Estado y la moneda a jugar en todos los planos nacional, provincial y municipal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nada mejor que un buen susto para refrescar a un mamado&rdquo; suele decirse. Pero sacarse una curda no es hacerse l&uacute;cido, ni romper una adicci&oacute;n. De modo caricaturesco podr&iacute;a decirse que el resultado del domingo es doblemente conservador, porque se&nbsp;fundamenta en conservar lo valioso y se hace con m&eacute;todos estrictamente conservadores.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que para derrotar a la <em>cultura del resentimiento&nbsp;</em> y construir una alternativa al <em>individualismo autoritario </em>no solo no basta ni sirve con insistir con lo conocido ni tampoco con innovaciones cosm&eacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso,&nbsp;la segunda vuelta debe servir para expresar la pluralidad&nbsp;y masividad y el rechazo categ&oacute;rico&nbsp;a la <em>violencia de mercado</em>, sin que signifique apoyar al proyecto pol&iacute;tico de Massa, aunque se vote su candidatura.Hay que ejercer&nbsp;una reivindicaci&oacute;n innegociable y responsable de los escenarios institucionales y simb&oacute;licos de las luchas que vendr&aacute;n. Porque est&aacute; claro que nos enfrentaremos a un intento de reconversi&oacute;n capitalista global y prepotente .
    </p><p class="article-text">
        Muchos de nosotros dijimos hace d&eacute;cadas que la democracia era la vida, seguimos pensando, con errores, fracasos y derrotas, que se sigue tratando de lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        La Argentina esta ah&iacute;&nbsp;con 60% de pibes pobres,&nbsp;mayor&iacute;a de trabajadores informales, 40% de pobreza, inflaci&oacute;n galopante,&nbsp;desequilibrio fiscal,&nbsp;paup&eacute;rrima tasa de inversi&oacute;n reproductiva y su p&eacute;rdida de relevancia en el comercio mundial.
    </p><p class="article-text">
        Hay tres tareas en las que no podemos fracasar sino queremos revolcarnos en el resentimiento, la violencia y el autoritarismo mucho mas all&aacute; de Milei y esta elecci&oacute;n. Son tareas urgentes e inmediatas pero que llevaran d&eacute;cadas: Construir lo Com&uacute;n. Producir sociedad. Parir Amabilidad.
    </p><p class="article-text">
        La opci&oacute;n es la crueldad de hoy o la amabilidad. Pero para ser amables hay que ser desobedientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Hourest]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sintoma-milei-aislado-argentina-sigue_129_10627194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Oct 2023 23:12:01 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La opción de noviembre: ciudadanía o decadencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/opcion-noviembre-ciudadania-decadencia_129_8271709.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5af5a763-3f3d-4742-98ed-c8a5e9144d81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La opción de noviembre: ciudadanía o decadencia"></p><p class="article-text">
        Cada mujer u hombre, en nuestra sociedad y en la Ciudad, tiene su interpretaci&oacute;n acerca de lo que se decide en estas elecciones. Algunos piensan que son un escenario l&iacute;mite (antes del estallido), otros la oportunidad de avalar o cuestionar la gesti&oacute;n del gobierno o de la oposici&oacute;n y finalmente otros, dolorosamente muchos,&nbsp;creen que la vida seguir&aacute; m&aacute;s o menos igual, m&aacute;s o menos mal.&nbsp;El masomenismo que nos destroza.
    </p><p class="article-text">
        Desde nuestra perspectiva lo que se discute es, si ante el fracaso de las elites pol&iacute;ticas, empresariales, sindicales y culturales, la decisi&oacute;n popular permite abrir una ventana que meta aire limpio en un ambiente intoxicado de faccionalismos, ventajas y privilegios o si, agobiada por el maltrato y el desprecio, aterrorizada por la vulnerabilidad y los peligros de ca&iacute;da, se rinde a lo mejor de lo peor.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra crisis es hija y madre de las desigualdades. Y las elites eligieron pactar y gestionar las desigualdades para no perder sus poderes relativos. El pa&iacute;s del sue&ntilde;o de la clase media no se desploma por excesos desde abajo, no se desintegra por ser igualitario y democr&aacute;tico, se hace hostil a la gente y se repite en decadencia porque sus ricos y sus elites le salen demasiado caros y son fracasados y defraudadores seriales.
    </p><p class="article-text">
        Por eso cuando discuten elecciones y debaten la justicia buscan certificados de impunidad electoral y judicial para sus errores e incompetencias.
    </p><p class="article-text">
        Nadie puede decir, en consecuencia, que una sociedad en retroceso desde hace d&eacute;cadas, estancada hace diez a&ntilde;os, es el lugar amable donde desplegar el proyecto de vida. Nuestra imaginaci&oacute;n se asocia a la supervivencia, el mediano plazo es el fin de semana.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Empezamos la democracia en 1983 diciendo &ldquo;se come , se cura y se educa&rdquo;. En 2001 con el pa&iacute;s en llamas dec&iacute;amos &ldquo;la mayor&iacute;a de los chicos son pobres y la mayor&iacute;a de los pobres son chicos&rdquo;. Hoy aquellos chicos son padres de nuevos chicos pobres y aquellos padres son abuelos arrojados a la penuria. Para el 2023 tendremos menor ingreso que en el 2006.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es preguntarnos &iquest;les falt&oacute; poder a estas elites para llevar adelante el bienestar colectivo? &iquest;Revalidarlas acerca o aleja las soluciones?
    </p><p class="article-text">
        Humildemente <strong>creo que la oportunidad de estas elecciones es sumar nuevos interlocutores, nuevas voces, nuevos afectos ciudadanos y no gui&ntilde;os e intercambios entre los de siempre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un nuevo compromiso para una nueva comunidad que deje atr&aacute;s la decadencia social, el desprecio humano y la depredaci&oacute;n ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Hay que instalar una planificaci&oacute;n democr&aacute;tica, que nos d&eacute; certezas, que nos devuelva el manejo del tiempo de nuestra vida, que nos permita medir el esfuerzo y redistribuir los beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Algunos dicen que no se puede planificar. Ocultan que si los comunes no planificamos marcharemos al ritmo de lo que s&iacute; planifican empresas y burocracias. Nuestras capacidades de empleo, ingreso, salud, vivienda, previsi&oacute;n, transporte, seguridad y ambiente ser&aacute;n decisiones de otros.
    </p><p class="article-text">
        Otros que un plan es ponerle n&uacute;meros y compromisos&nbsp;garantizados a los mercados porque hay que pagar el costo &ldquo;de haber vivido por sobre nuestras posibilidades&rdquo;, el plan es un castigo, no el dibujo com&uacute;n de un futuro que merezca vivirse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que la oportunidad de estas elecciones es sumar nuevos interlocutores, nuevas voces, nuevos afectos ciudadanos y no guiños e intercambios entre los de siempre.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un Plan Democr&aacute;tico implica cuatro puntos:
    </p><p class="article-text">
        Una democracia con poder.
    </p><p class="article-text">
        Una Nueva Prosperidad.
    </p><p class="article-text">
        Una Sociedad de Derechos.
    </p><p class="article-text">
        Un pacto socio ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Esto es, como recuperar poder de decisi&oacute;n,&nbsp;crear riqueza sin destruir nuestra humanidad,&nbsp;ampliar derechos efectivos, cuidar lo com&uacute;n y cuidarnos en com&uacute;n. Discutir el trabajo y los ingresos de las mayor&iacute;as, el Estado necesario, los impuestos justos, la transici&oacute;n ambiental y el reconocimiento de la riqueza y diversidad de una sociedad conflictiva que requiere m&aacute;s derechos.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros pensamos en el 2040 y queremos legislar para el 2022. Nuestro presente es el futuro.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno&nbsp;nacional recubre con una &eacute;pica ajada sus fracasos presentes en el tratamiento de la crisis socioecon&oacute;mica invocando la &ldquo;vuelta milagrosa&rdquo; al 2007. El populismo, si alguna vez tuvo sentido trasformador, lo agot&oacute; en los 70. Luego fue neoliberal 10 a&ntilde;os y neo desarrollista despreocupado otros 12 a&ntilde;os. Ahora &ldquo;va viendo&rdquo; que ser&aacute;, mientras desperdicia tiempo y realiza un ajuste brutal y sigiloso.
    </p><p class="article-text">
        La derecha, sin sonrojarse y sin memoria, nos pretende llevar a los 90 entre ajuste expl&iacute;cito, falsete republicano y acuerdo con parte del poder econ&oacute;mico concentrado. Repiten candidatos y gestos de los 2000 para dejar en claro su rumbo.
    </p><p class="article-text">
        Ni el gobierno de los CEOS, ni el de los cient&iacute;ficos balbucearon algo parecido a un plan integral, debatido, conflictivo, parido en com&uacute;n. Unos se lo pidieron a las empresas y los otros a la melancol&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Se han puesto de acuerdo como todo sistema elitista de construir su propia oposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; anda entonces una patrulla perdida del menemismo (que reclama abolir el Estado, mercantilizar todos los derechos, privatizar y hacer gui&ntilde;os a los terroristas de Estado) parada en el hartazgo de gente que quiere respuestas y no excusas. Juegan&nbsp;el peligroso juego del espantap&aacute;jaros
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;todas esas v&iacute;as no hay lugar para cada uno de nosotros, ni mundo para la Argentina. 
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos de dolor y vulnerabilidad, donde la pandemia y la crisis nos acorralan, se trata de retomar el control de nuestras vidas. 
    </p><p class="article-text">
        Si la sociedad porte&ntilde;a compone con su voluntad un escenario parlamentario con la derecha, el gobierno y los liberticidas, los riesgos de profundizar la decadencia son muy grandes. 
    </p><p class="article-text">
        Si por el contrario, recuperando lo mejor de la diversidad de su cultura, la riqueza de su historia, el potencial de su pueblo recurre a los valores de igualdad, libertad y justicia a la hora de votar, puede, que la ciudadan&iacute;a se haga o&iacute;r. Recuperar la voz y la identidad no es poco para empezar.
    </p><p class="article-text">
        <em>MH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Hourest]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/opcion-noviembre-ciudadania-decadencia_129_8271709.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Sep 2021 10:13:28 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Correr el telón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/correr-telon_129_7949968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25dc1bbd-f9c0-4b15-beac-f526cb04e447_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Correr el telón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Peores vidas, más baratas, más desiguales, más frágiles y menos protegidas son los insumos de la Argentina 2030. La discusión no es quién se apropia de las ganancias de productividad sino cuanta bestialización se tolera.</p></div><p class="article-text">
        Dig&aacute;moslo sin vueltas. <strong>En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas todo el aumento de la poblaci&oacute;n igual&oacute;&nbsp;al crecimiento de la pobreza. Pobreza de larga duraci&oacute;n, m&aacute;s intensa, m&aacute;s infantil y m&aacute;s femenina. </strong>Pobreza que toca a los que tienen ingresos salariales formales y aplasta a los informales y a los no asalariados o que reciben transferencias. Desde la perspectiva de esta columna, no es la sucesi&oacute;n de ajustes (que como los fantasmas, los hay) sino algo m&aacute;s profundo y sustantivo: una regresi&oacute;n social que se consolida. Es doloroso reconocerlo, pero necio y reaccionario desconocerlo.
    </p><p class="article-text">
        Las &eacute;lites&nbsp;de distinto signo pueden lanzar su &ldquo;guerra de per&iacute;odos&rdquo; virtuosos (el m&iacute;o o el tuyo y tirarse por la cabeza pobres y desempleados), pero lo cierto es que las mayor&iacute;as viven peor y sin esperanzas. A esta crisis de lo que denominamos <em>R&eacute;gimen de Desigualdades</em> se le asoci&oacute; la pandemia y ah&iacute; estamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de violentos neoliberales y piadosos conservadores populares el espect&aacute;culo resulta abrumador. En un quinquenio caen un 25%&nbsp;los salarios&nbsp;de 10 millones de trabajadores registrados y caen mucho m&aacute;s los de los otros 10 millones&nbsp;de informales, se pierden empleos y salarios que implican menos poder de negociaci&oacute;n&nbsp;de ellos&nbsp; y de nuevos puestos de trabajo y remuneraciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pierden contra los precios en general y contra las canastas espec&iacute;ficas&nbsp;las jubilaciones, las transferencias estatales. A la vez que desaparecen empresas. La inflaci&oacute;n, como violencia concentrada, genera ganancias &ldquo;nuevas&rdquo; con salarios &ldquo;viejos&rdquo; de trabajadores y consumidores.
    </p><p class="article-text">
        Entretanto,<strong> el desplome de ingresos populares y de la demanda acompa&ntilde;a el&nbsp;aumento desmesurado de rentabilidades sectoriales, la concentraci&oacute;n de capitales y la inversi&oacute;n no reproductiva (inmuebles) ni asociada al cambio tecnol&oacute;gico y la matriz productiva.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute;, nada nuevo para una crisis capitalista con una econom&iacute;a hist&oacute;ricamente inflacionaria. Pero hay algo detr&aacute;s que muchos se empe&ntilde;an en ocultar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>El primer hallazgo/intuici&oacute;n</strong>, precario, es que en el largo plazo la vieja teor&iacute;a del &ldquo;empate hegem&oacute;nico&rdquo; entre capital y trabajo no se sostiene. Vienen perdiendo demasiado, por demasiado tiempo, los mismos. El capital secuestr&oacute; al arquero contrario. Esta forma de producir riqueza no se sostiene, no genera prosperidad y ni siquiera se retiene en el territorio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El segundo hallazgo</strong> es que, tantas d&eacute;cadas&nbsp;de regresi&oacute;n est&aacute;n reconfigurando y empobreciendo la canasta de reproducci&oacute;n de la sociedad. Mas all&aacute; de alg&uacute;n nicho din&aacute;mico, los bienes, servicios y capacidades que tuvieron los trabajadores tendr&aacute;n, como mucho, la solidez de la nostalgia.
    </p><p class="article-text">
        Peores vidas, m&aacute;s baratas, m&aacute;s desiguales, m&aacute;s fr&aacute;giles y menos protegidas son los insumos de la Argentina 2030. La discusi&oacute;n no es qui&eacute;n se apropia de las ganancias de productividad sino cuanta bestializaci&oacute;n se tolera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El tercer hallazgo</strong> es que el ejercicio de pulverizaci&oacute;n intertemporal del trabajo, la descomposici&oacute;n y heterogeneidad violenta de los trabajadores, implica renunciar a la teor&iacute;a de un modelo de crecimiento liderado por los salarios y a los reg&iacute;menes de protecci&oacute;n social amplificada.
    </p><p class="article-text">
        Para esta l&oacute;gica de reproducci&oacute;n social la expansi&oacute;n est&aacute; asociada al incremento de los beneficios, la aparici&oacute;n de ganancias extraordinarias puntuales (asociadas o no a cadenas de valor) y a la financierizaci&oacute;n y dolarizaci&oacute;n del excedente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuarto hallazgo</strong>, quiz&aacute;s el m&aacute;s inc&oacute;modo, es que las elites pol&iacute;ticas, sindicales y empresariales han instalado dos grandes fetiches:&nbsp;la sociedad del 20% (los dos deciles mas ricos) y la sociedad de los m&iacute;nimos. Sobre la supervivencia de ambos se abocan todas las energ&iacute;as porque, en el fondo, desfondarlos es arrebatarle todo sentido a este presente.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;sociedad del 20%&rdquo; es el resumen del imaginario colectivo en materia de ingresos, estabilidad, provisi&oacute;n de educaci&oacute;n, salud , vivienda, ambiente, reconocimiento e inserci&oacute;n social. All&iacute; quieren estar todos. Mantener vivo ese imaginario frente a capas medias que se desangran y descomponen cotidianamente es el piso de legitimidad que este orden no puede ceder.
    </p><p class="article-text">
        No es solo que ese 20% capture m&aacute;s del 45% del ingreso frente al 60% que apenas ara&ntilde;a el 32%, sino es que cuando se piensan las pol&iacute;ticas de tarifas, de impuestos a los salarios y al consumo, los precios regulados, las inversiones p&uacute;blicas y subsidios, ese imaginario debe salir indemne aunque esa misma gente quede golpeada. <strong>&iquest;Populismo para derrumbados y sobrevivientes? &iquest;El futuro es el pasado de clase media?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;sociedad de los m&iacute;nimos&rdquo; requiere m&aacute;s disfraces y t&iacute;tulos ingeniosos: Salario m&iacute;nimo, Jubilaci&oacute;n m&iacute;nima, Alimentar, Potenciar trabajo. Contrariamente a sus nombres amables, que implican reconocimiento capacidades alimentarias, de vivienda educaci&oacute;n, esparcimiento,&nbsp;protecci&oacute;n y reconocimiento, no son instancias de di&aacute;logo y distribuci&oacute;n de recursos. Son&nbsp;s&oacute;lo artificios estatales de disciplinamiento de los m&aacute;s d&eacute;biles porque no se puede disputar con los poderosos.
    </p><p class="article-text">
        Midamos sino la relaci&oacute;n&nbsp; del salario, la jubilaci&oacute;n o las transferencias contra la canasta b&aacute;sica total, contra la canasta alimentaria, contra la de los jubilados para descubrir su car&aacute;cter ficcional.<strong> Son los m&iacute;nimos de unas vidas m&iacute;nimas.</strong> &iquest;Podemos sostener esa ficci&oacute;n sin verg&uuml;enza definitiva?
    </p><p class="article-text">
        <strong>El quinto hallazgo</strong> es que no se puede derrotar a las desigualdades sin retomar un sendero de desarrollo colectivo. Sin nueva prosperidad no habr&aacute; m&aacute;s igualdades. Con estas desigualdades no se crea riqueza. Sucede que para recomponer un escenario que se aleje de la crueldad debemos asumir que es la b&uacute;squeda de las igualdades la que genera la movilidad social y de ninguna forma al rev&eacute;s. Una guerra de todos contra todos no deja ganadores, deja muertos. Crecer menos desiguales convergiendo al ingreso medio con m&aacute;s y mejores bienes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sirven para algo estos hallazgos? Seguramente para sincerar los t&eacute;rminos de un imprescindible debate colectivo. Las reformas implican consensos y luchas (nadie querr&aacute; ceder privilegios sostenidos por d&eacute;cadas), pero comienzan a ganarse cuando edifican el sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A los que no quieran enfrentar hoy a las desigualdades, con la excusa que a las capas medias se las seduce y atemoriza y a los pobres se los disciplina, a los ap&oacute;stoles de las sociedad del 20% y de las vidas m&iacute;nimas, les queda aterrorizarse ma&ntilde;ana si avanzan autoritarismos de todo tipo y neofascismos de entrecasa. <strong>Las desigualdades se toleraban cuando hab&iacute;a futuro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Hourest]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/correr-telon_129_7949968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 May 2021 10:44:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Correr el telón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es lo que hay, más de lo mismo, o llegó el momento de la ruptura?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/hay-llego-momento-ruptura_129_7229065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c09b9b0e-2a9d-45d3-b5b1-3801aa4b53e6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es lo que hay, más de lo mismo, o llegó el momento de la ruptura?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora dicen que los consensos nos van a salvar, pero no se buscan otros consensos sino una nueva dosis de los que ya existen.</p></div><p class="article-text">
        Desde la continuidad de la decadencia y una creciente polarizaci&oacute;n social, alejados de un destino venturoso que nos esquiva y se esconde, ciertos sectores vuelven a reclamar consensos para garantizar el desarrollo. Consenso. &iquest;Remedio, placebo, entretenimiento? Se reclama como si nuestra actualidad estuviera vaciada de acuerdos o prisionera de disensos salvajes.
    </p><p class="article-text">
        Los consensos <strong>realmente existentes</strong> (aunque aleguen con desfachatez su desconocimiento los&nbsp;pol&iacute;ticos y empresarios) son los que, en buena medida, explican el proceso de degradaci&oacute;n econ&oacute;mica y social que padecemos.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;les son esos consensos?</h3><p class="article-text">
        La renuncia del Estado a ejercer la planificaci&oacute;n econ&oacute;mica. El mantenimiento de las leyes de entidades financieras y de inversiones extranjeras. El aval a la continuidad de los acuerdos de protecci&oacute;n de inversiones. Las privatizaciones de servicios y empresas p&uacute;blicas sin control ni regulaci&oacute;n efectiva. El r&eacute;gimen de inmunidad fiscal para los ricos. El respeto a los pactos corporativos entre los distintos capitales y el estado. La persistencia indiscutida de los agronegocios, la miner&iacute;a y las industrias de montaje. La tolerancia e incentivos para la expansi&oacute;n de la tercerizaci&oacute;n y la precarizaci&oacute;n social. La resignaci&oacute;n o promoci&oacute;n de la concentraci&oacute;n y extranjerizaci&oacute;n&nbsp; del aparato productivo.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, <strong>un vertiginoso y despiadado proceso de mercantilizaci&oacute;n social que arras&oacute; no s&oacute;lo la disponibilidad de bienes comunes, sino tambi&eacute;n fracciones numerosas de capitalistas m&aacute;s d&eacute;biles generando un derrumbe social, cuyos escombros, siguen cayendo en nuestras cabezas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de estos consensos vigentes es garantizar un aumento significativo de la productividad de la econom&iacute;a por v&iacute;a del efecto combinado del incremento de la inversi&oacute;n y el empobrecimiento de la fuerza de trabajo. Esto es, recomponer la tasa de ganancias y&hellip; despegar hacia el mundo que nos salvar&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Alguien podr&iacute;a alegar que &ldquo;con los constantes cambios se hace imposible invertir&rdquo;,&nbsp; pero esos consensos vienen durando por la fuerza, el terror a la bala o la moneda, pasiva o activamente, en algunos casos desde hace 45 a&ntilde;os y otros durante 31. Un tiempito para evaluar. Entretanto, la inversi&oacute;n que es la medida de la pertenencia del capital hacia el futuro de una sociedad se ha derrumbado desde principios de los 80 y perfor&oacute; todos los pisos en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Si la Inversi&oacute;n Bruta Fija est&aacute; lejos de un objetivo razonable (25% del PBI), hoy apenas supera el 10%. El capital privado invierte m&aacute;s en inmuebles que en maquinarias (en plena reconversi&oacute;n tecnol&oacute;gica mundial), destina bastante menos de la mitad de sus ganancias netas a la inversi&oacute;n y el sector p&uacute;blico agoniza con un 30%&nbsp;de lo que debiera ser su inversi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero ahora, dicen, los consensos nos van a salvar. Que quede claro</strong> <strong>no se buscan otros consensos, se busca una nueva dosis de consenso para estos.</strong> <strong>No es otro, es m&aacute;s de lo mismo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El gobierno convoca a acuerdos donde el efecto br&uacute;jula&nbsp;(marcar un norte estrat&eacute;gico, un hacia d&oacute;nde y para quienes vamos) y el salvavidas (anudar un simple acuerdo de precios y salarios) se superponen. Lo hace sin un plan de desarrollo propio, sin una estrategia&nbsp; de movilizaci&oacute;n social que impulse reformas y sin una agenda que impida que los sectores dominantes fracturen consensos sociales en beneficio propio.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Pueden existir otros consensos?</strong></h3><p class="article-text">
        Ranciere dec&iacute;a: &ldquo;El desacuerdo no es el conflicto entre quien dice blanco y quien dice negro. Es el existente entre quien dice blanco y quien dice blanco pero no entiende lo mismo con el nombre de blancura&rdquo;. De eso se trata.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero a reconocer&nbsp;es que tenemos este capitalismo y estos capitalistas. Es lo que hay, no para resignarse sino para comprender con qu&eacute; se coopera y con qu&eacute; se confronta. <strong>Del mismo modo que la inversi&oacute;n extranjera no resuelve nuestros problemas, una terapia colectiva de capitalistas o una importaci&oacute;n masiva de emprendedores no nos saca del pozo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo siguiente es reencontrarse con la idea de <strong>planificaci&oacute;n p&uacute;blica </strong>(no s&oacute;lo estatal), sino hacemos planes&nbsp; acerca de que sociedad&nbsp; queremos producir (derechos, ambiente y bienes), viviremos el producto, y como producto de los planes de otros. Planificar es previo a concertar. Un plan no es ponerle resignado la camiseta 10 a una burgues&iacute;a nacional inexistente,&nbsp; o a transnacionales con responsabilidad social.
    </p><p class="article-text">
        Luego aparecen interrogantes fuertes. &iquest; El modelo de pacto sirve cuando hay heterogeneidad estructural, desarticulaci&oacute;n productiva y precariedad social? &iquest;Un capitalismo donde las cadenas de valor est&aacute;n dirigidas desde afuera puede pactar sin un plan serio de reconversi&oacute;n productiva &iquest;Quienes se sientan, que representan quien queda afuera? Y por &uacute;ltimo, pero no menos importante. &iquest;Hay inter&eacute;s de pol&iacute;ticos, empresarios, medios y sindicatos de arriesgar posiciones dominantes al habilitar pol&iacute;ticas de reformas profundas como las requeridas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiz&aacute;s haya llegado el momento de plantear un consenso de la ruptura. Un acuerdo con plan y con memoria. </strong>La propuesta es avanzar hacia un consenso que implique universalizaci&oacute;n de derechos, construcci&oacute;n social de las ganancias y cuidados concertados. Para dejar atr&aacute;s la mercantilizaci&oacute;n, el saqueo y el abandono ca&oacute;tico que vivimos.
    </p><p class="article-text">
        Construir una nueva prosperidad, en un mundo donde tienden a desaparecer las clases medias, implica girar el eje de la inversi&oacute;n y producci&oacute;n hacia los bienes comunes, auspiciar una radical austeridad para el capital (implica transferir mas de 6 puntos porcentuales del PBI para financiar piso de ingresos, infraestructura y fondos sectoriales de desarrollo productivo).Como as&iacute; tambi&eacute;n&nbsp; replantear la cuesti&oacute;n del trabajo (menos trabajo para m&aacute;s personas, m&aacute;s reconocimiento para los esenciales e ingresos ciudadanos por fuera del empleo) y reformular la matriz productiva creando propias cadenas de valor salvaguardando y reproduciendo el ambiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, se dice f&aacute;cil, pero lo absurdo es que a pesar de esa facilidad no se lo diga ni se discuta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esto tambi&eacute;n es lo que hay si creemos, sin hipocres&iacute;a, que el otro consenso es inaceptable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Hourest]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/hay-llego-momento-ruptura_129_7229065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Feb 2021 10:22:34 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Argentina desigual, desindustrializada y decadente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/igualdad-impunidad-fracasaron_129_6511536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24a9fdc3-ea0e-4f48-aaa7-158b09e4dae8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Argentina desigual, desindustrializada y decadente"></p><p class="article-text">
        <strong>La Argentina vive una crisis de desigualdad</strong>, no un aumento de la desigualdad a causa de la crisis. Es el intento, planificado y sistem&aacute;tico, de mantener y agrandar las brechas,&nbsp;clausurar la idea de progreso colectivo e instalar la resignaci&oacute;n como forma de construir el futuro dinamitando &nbsp;toda posibilidad de una prosperidad colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Hay que insistir hasta m&aacute;s all&aacute; del cansancio. Instituida como principio ordenador de nuestra vida en com&uacute;n, la desigualdad es un proyecto (no una consecuencia imprevista) que <strong>dispara tres crisis</strong>:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;-Crisis de desprecio donde se cuestionan planes de vida&nbsp;de millones; 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;-Crisis de decadencia donde&nbsp;estallan posibilidades de crear y distribuir riqueza;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;-Crisis de depredaci&oacute;n donde el ecosistema es vulnerado por el extractivismo ciego e ineficiente.
    </p><p class="article-text">
        Al final del mandato de <strong>Alberto Fern&aacute;ndez en 2023 </strong>tendremos en la Argentina el mismo PBI per c&aacute;pita que cincuenta a&ntilde;os atr&aacute;s. <strong>Seremos 20 millones m&aacute;s que en 1973 y tendremos 20 millones de pobres y vulnerables</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego de los destrozos y la herencia de 1976&nbsp;hemos tenido veinte a&ntilde;os de crecimiento negativo y otros tantos de ca&iacute;da de la inversi&oacute;n. Un notable fracaso capitalista que se construy&oacute; vendiendo todo el Estado y endeudando a toda la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Juntamos &nbsp;en un inventario macabro, <strong>al 1 por mil de la poblaci&oacute;n que concentra el 7% del Ingreso y al 10% que captura el 32% con el 30% de pobres estructurales</strong>, donde m&aacute;s de la mitad son ni&ntilde;os y con el 50% de los sectores denominados medios sometidos a riesgo o vulnerabilidad.&nbsp;El pa&iacute;s de clase media es el espejismo para los hoy consumidores desenfrenados, el de la nostalgia para los empobrecidos y el de la frontera &nbsp;infranqueable para los excluidos.
    </p><p class="article-text">
        Esa desigualdad que destruy&oacute; y que no construy&oacute; riqueza es la misma que vendi&oacute; &nbsp;empresas, fug&oacute; excedente y renunci&oacute; a crear cadenas de valor. 
    </p><p class="article-text">
        Como muestra de la victoria de la Argentina desigual, desindustrializada y decadente, asoma el dato de que se cuentan m&aacute;s asalariados en el comercio y en el servicio dom&eacute;stico que en la industria manufacturera.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en una crisis agravada por una pandemia, una crisis que ya ten&iacute;a detr&aacute;s una d&eacute;cada perdida y no solo un cuatrienio bochornoso. Si bien no sabemos mucho acerca de c&oacute;mo superar la pandemia, &nbsp;conocemos bastante en profundidad c&oacute;mo se sale de una crisis capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente <strong>se plantean cuatro terapias simult&aacute;neas&nbsp;para retomar,</strong> sin reformar sustancialmente, <strong>el funcionamiento del r&eacute;gimen: </strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;-Reducir el costo de reproducci&oacute;n social &nbsp;trabajando m&aacute;s, cobrando menos, con una canasta de bienes peor y con niveles de vida m&aacute;s vulnerables;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;-Destruir y concentrar capitales aumentando la mortalidad de pymes y emprendedores;&nbsp;desplazar empresas locales y concentrar la producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;-Ampliar las &aacute;reas de valorizaci&oacute;n,&nbsp;saqueando &nbsp;naturaleza; conseguir mercados externos, vender tierra p&uacute;blica y enajenar bienes comunes;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;-Fortalecer el concepto de fatalidad social e institucionalizar &nbsp;mecanismos de violencia concentrada, de segmentaci&oacute;n y focalizaci&oacute;n, contrariamente&nbsp;a los de creaci&oacute;n y universalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El comportamiento de las elites (econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas, sindicales, culturales, etc.) frente a este men&uacute; de crueldades es oscilar entre la reconversi&oacute;n salvaje de innegable cu&ntilde;o neoliberal y la contenci&oacute;n degradada de matriz conservadora popular. Se trata &nbsp;de &lsquo;achicar sociedad&rsquo; o &lsquo;aguantar la ca&iacute;da&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        En uno u otro caso, &nbsp;que no son indistintos, queda flotando la pregunta &iquest;se resuelve esto con m&aacute;s desigualdad tanto en la distribuci&oacute;n del ingreso&nbsp;como en la a&uacute;n m&aacute;s indecente e ineficaz distribuci&oacute;n de la riqueza?&nbsp;&iquest;Hay que aumentar la dosis de desigualdad limitando capacidades de establecer un plan de vida, hasta que surta efecto? &iquest;Agravar el desprecio, la decadencia y la depredaci&oacute;n resolver&aacute; lo que la sociedad &nbsp;hasta ahora no pudo solucionar?
    </p><p class="article-text">
        El punto es discutir si el pacto de derechos intergeneracional puede sostenerse o debe ser sacrificado ante nuevas exigencias del capital. Ya no somos un pa&iacute;s industrial, caminamos hacia dejar de tener clases medias, convivimos con niveles de crueldad inimaginables. Entonces &iquest;hace falta estar a&uacute;n peor para que las cosas mejoren? &iquest;Cu&aacute;nta democracia&nbsp;y cu&aacute;nta humanidad admite este capitalismo?
    </p><p class="article-text">
        Cada vez aparecen m&aacute;s indicios, aunque no se hagan carne en el sentido com&uacute;n, de que los sectores dominantes (agrarios, industriales, financieros o medi&aacute;ticos, nacionales o transnacionales) han fracasado en la formulaci&oacute;n de un proyecto de sociedad que albergue a la totalidad. El pa&iacute;s que pensaron en 1976 no termin&oacute; de acomodarse dentro de las fronteras nacionales, ni de encontrar su lugar en el mundo; tampoco el que reimpulsaron por el voto desde 1989 y desde 2015.
    </p><p class="article-text">
        Concurre tambi&eacute;n con esa responsabilidad el rotundo e inapelable fracaso del sistema pol&iacute;tico e institucional, ya que la eficacia y la legitimidad del mismo s&oacute;lo se verificar&aacute;n si son id&oacute;neas para resolver el &lsquo;drama de su &eacute;poca&rsquo;: en nuestro caso, la desigualdad y sus secuelas. &iquest;Pasa nuestra dirigencia esa prueba? 
    </p><p class="article-text">
        De ese fracaso concurrente no sale m&aacute;s que un pacto de impunidad mutua. El fracaso del capitalismo y el de la democracia se discute entre los mismos actores, con las mismas reglas, con las complicidades y omisiones y con la determinaci&oacute;n de bloquear nuevas emergencias tanto pol&iacute;ticas como empresariales, sindicales y culturales. Los mismos apellidos, siglas, rutinas, modos e instituciones no van a producir nada distinto.
    </p><p class="article-text">
        De la mutua absoluci&oacute;n de los fracasados solo queda el tendal de v&iacute;ctimas (nunca tan claro como con la situaci&oacute;n de la ni&ntilde;ez)&nbsp;y el incremento de los riesgos de una sociedad arrojada a la desesperanza cuyas elites juguetean con el canibalismo.
    </p><p class="article-text">
        Si las opciones de la desigualdad solo llevan a posponer las crisis para una instancia posterior a&uacute;n m&aacute;s grave, de lo que se trata es de probar con la igualdad. Que, como la libertad, es costosa, trabajosa, dif&iacute;cil, debatida, ruidosa, contradictoria, colectiva. No es la v&iacute;a r&aacute;pida al para&iacute;so pero, sin duda, es la salida de emergencia del infierno. Saint-Exup&eacute;ry sol&iacute;a decir: &ldquo;No se trata de prever el futuro, sino de hacerlo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Hourest]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Dec 2020 11:33:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Argentina desigual, desindustrializada y decadente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Pobreza y desigualdad]]></media:keywords>
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