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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan José Becerra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/juan-jose-becerra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan José Becerra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Nacen dos estrellas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nacen-estrellas_129_12478053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2a84bca-5372-4abf-a770-37eb5a21c194_16-9-discover-aspect-ratio_default_1122216.jpg" width="1343" height="755" alt="¿Nacen dos estrellas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante un concierto de Coldplay en el Gillette Stadium de Boston, una kiss cam expuso al CEO de Astronomer, Andy Byron, y a su subordinada del área de Recursos Humanos, Kristin Cabot, en una escena íntima. El registro, captado por una fan y difundido online, desató una tormenta mediática que puso fin abruptamente a la relación y encendió debates la espectacularización del amor en tiempos de vigilancia constante.</p></div><p class="article-text">
        La <em>kiss cam</em>, como la <em>fan cam</em>, como la <em>dance cam</em>, son variantes de la &ldquo;pelotudez cam&rdquo;, un recurso del mundo de los espect&aacute;culos en vivo que naci&oacute; en los estadios de b&eacute;isbol, f&uacute;tbol americano y b&aacute;squet de los Estados Unidos para matar la ansiedad de los espectadores en los tiempos muertos. Son la variante tecnol&oacute;gica de otros ansiol&iacute;ticos p&uacute;blicos destinados a darle &ldquo;algo m&aacute;s&rdquo; a quienes no se conforman con ver el espect&aacute;culo en s&iacute;, y entonces les ofrecen mascotas de peluche con humanos adentro (el que anima la de los Atlanta Hawks en la NBA cobra medio mill&oacute;n de d&oacute;lares por a&ntilde;o), o el <em>halftime</em> del Super Bowl donde las finales pueden ser ensombrecidas por la luz mitol&oacute;gica de <strong>Michael Jackson</strong> o el perreo a cuatro cantos de <strong>Shakira</strong> y <strong>Jennifer L&oacute;pez</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no puede haber (antes s&oacute;lo en esos eventos, ahora en cualquier lado) es una experiencia de pausa o de suspenso que recuerden el vac&iacute;o de la vida o -simplemente- que se puede vivir sin consumir, especialmente im&aacute;genes. El resultado que se persigue, invirtiendo los patrones de contemplaci&oacute;n (ahora miro, ahora me miran) es el del empacho sensorial: que no haya un intersticio por el que pueda filtrarse la inquietud de la intrascendencia. Que siempre est&eacute; pasando algo, aunque ese algo que pase sea Nada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Bajo la estrella de esta mec&aacute;nica rid&iacute;cula, que vuelve tan tristes a los consumidores de espect&aacute;culos que se buscan en las pantalla de los estadios para verse, es decir para &ldquo;auto consumirse&rdquo; mientras se ofrecen a la contemplaci&oacute;n masiva, llegamos el &uacute;ltimo 16 de julio al Gillette Stadium de Boston, en el que <strong>Coldplay</strong> est&aacute; embolsando U$S 6 millones por su show, que transcurre -acorde a la cordialidad del pop- a trav&eacute;s de la en&eacute;sima ejecuci&oacute;n de &ldquo;Yellow&rdquo;: &ldquo;<span class="highlight" style="--color:white;">You know I love you so?&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Tenemos en el estadio 50 mil personas, mejor dicho 50 mil almas, estremecidas por evocaciones amorosas, ilusiones, manijazos mentales; y 50 mil cuerpos que acompa&ntilde;an a esas almas (son los disfraces circunstanciales de esas almas), balance&aacute;ndose como veleros que se mecen amarrados sobre las aguas impenetrables del amor (perd&oacute;n: es que estoy escuchando &ldquo;Yellow&rdquo;). 
    </p><p class="article-text">
        De pronto, la cat&aacute;strofe: la <em>kiss cam</em> apunta al abrazo, &iexcl;&iquest;qu&eacute; abrazo?!, a la aleaci&oacute;n, a la termofusi&oacute;n de <strong>Andy Byron</strong> (CEO de Astronomer) y <strong>Kristin Cabot</strong> (su subordinada del &aacute;rea de Recursos Humanos). En cinco segundos sucede la tragedia del desprendimiento. Los rostros de los enamorados emanan terror, se desentienden uno del otro, &eacute;l se agacha, ella se pone de espaldas y de pronto el amor que encarnaban desaparece. 
    </p><p class="article-text">
        Si la <em>kiss cam</em>, con prestaciones de fusilamiento en esa noche de Boston, hubiera apenas <em>pasado</em> por las humanidades unificadas de estos t&oacute;rtolos, del incidente s&oacute;lo habr&iacute;a quedado una estela de ambig&uuml;edad, sospechas, preguntas: &iquest;Ese no era Andy Byron? &iquest;Esa no era Kristin Cabot? &iquest;Esos eran Kristin Cabot y Andy Byron? Hasta ellos mismos podr&iacute;a haber incurrido en la duda a d&uacute;o: &ldquo;Amor: &iquest;esos de la pantalla no somos nosotros?&rdquo;. Pero la imagen pasajera de la <em>kiss cam</em> fue filmada por <strong>Grace Springer</strong>, una fan de 28 a&ntilde;os, y colgada en sus cuentas de redes. Alguien reconoci&oacute; a los &ldquo;infractores&rdquo; y el incidente prolifer&oacute; y ahora la noticia corre hasta en los cementerios. 
    </p><p class="article-text">
        Deteng&aacute;monos un instante en Grace Springer, para amonestar con un ch&aacute;s-ch&aacute;s ideol&oacute;gico su entrometimiento &ldquo;blanco&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;n la mand&oacute; a operar ese escrache? Su inocencia individual (si no era ella, alguien iba a hacerlo) no la absuelve de entregarse con mansedumbre a la cultura que naturaliza el espionaje telef&oacute;nico, por accidental que sea. Por lo que se le debe reprochar ese servilismo que aporta sangre humana a la salud de las redes, y declarar falsa su inocencia. Y, directamente, denunciar su moral de dos cabezas, una m&aacute;s hueca que la otra. 
    </p><p class="article-text">
        Una de esas dos cabezas &ndash;a la que llamaremos &ldquo;aleccionadora&rdquo;- dijo que una parte de ella se &ldquo;sent&iacute;a mal&rdquo; por poner &ldquo;patas arriba&rdquo; la vida de Cabot y Byron, &ldquo;pero&hellip; si jug&aacute;s juegos est&uacute;pidos, gan&aacute;s premios est&uacute;pidos&rdquo;. La otra &ndash;a la que llamaremos &ldquo;emp&aacute;tica&rdquo;, palabra casi tan fea como el sentido que pretende adjudicarse- dijo que espera que las parejas involucradas en este caso &ldquo;puedan sanar de esto y tener una segunda oportunidad de ser felices, como merecen, con el futuro a&uacute;n por delante&rdquo;. Situaci&oacute;n t&iacute;pica que sucede cuando con dos cabezas no hacemos una. Ni siquiera con tres, si le agregamos a los consejos de esta <em>counselor</em> zombi la cola de paja de Astronomer, la startup de colaboraci&oacute;n abierta a la que reportaban los malogrados Byron y Cabot, que public&oacute; estos p&aacute;rrafos avergonzados: &ldquo;Estamos comprometidos con los valores y la cultura que nos guiaron desde nuestra fundaci&oacute;n. Se espera de nuestros l&iacute;deres que marquen la pauta tanto en conducta como en responsabilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Comprometidos&rdquo;, &ldquo;valores&rdquo;, &ldquo;cultura&rdquo;, &ldquo;guiaron&rdquo;, &ldquo;l&iacute;deres&rdquo;, &ldquo;pauta&rdquo;, &ldquo;conducta&rdquo;, &ldquo;responsabilidad&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; especie verbal tan artificial, equ&iacute;voca, mersa y m&iacute;stica a la vez puede ser capaz de pronunciarse con esas palabras que no significan nada? &iquest;Hasta cu&aacute;ndo las grandes compa&ntilde;&iacute;as van a seguir esperando de &ldquo;nuestros l&iacute;deres&rdquo; lo imposible? Es decir, que no flaqueen, que no se embarren, que no cedan -nunca, jam&aacute;s- a las debilidades humanas; o, para resumir: que no deseen otra cosa que el crecimiento de la corporaci&oacute;n con la que entran en transferencia a trav&eacute;s de un modelo premium de esclavitud. 
    </p><p class="article-text">
        No debe haber sistema m&aacute;s &ldquo;religioso&rdquo; que el de las corporaciones que embadurnan de lenguaje m&iacute;stico las suciedades de la competencia industrial y la acumulaci&oacute;n y les dan a sus gerentes el sayo de misioneros del bien com&uacute;n. De esa comunidad privilegiada, engre&iacute;da y rob&oacute;tica no se va a salvar en la parte que le toca Andy Byron, cuyos exempleados hacen cola para mantenerlo debajo del tren que acaba de arrollarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el asunto en cuesti&oacute;n no es ese (no ahora), porque el Andy Byron que fue el concierto de Coldplay en Boston no es el CEO de Astronomer sino -vamos con las may&uacute;sculas- Un Hombre Enamorado. Por lo tanto, no es un sujeto sino un marmota volatilizado por el milagro de su encuentro c&oacute;smico con la querida Kristin Cabot, destruido por Grace Springer, la boluda total cuyos ojos son su tel&eacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        En los cinco segundos que reproduce la <em>kiss cam</em> de la muerte puede verse lo elevado del encuentro amoroso entre Kristin Cabot y Andy Byron, y su precipitaci&oacute;n. Sus rostros, desfigurados por los escalofr&iacute;os de la flagrancia merecen la solidaridad internacional de aquellos que creen en el amor en cualquiera de sus variantes, incluyendo las suicidas. En ese punto del tiempo puede observarse todo el proceso del drama y, tambi&eacute;n, la sospecha de que no fueron al Gillette Stadium de Boston a hacerse ver sino a esconderse en la multitud como dos agujas en un pajar. Y hasta el momento en que fueron descubiertos, &iquest;qu&eacute; otra cosa sensaci&oacute;n pudieron haber experimentado que ser invencibles por ser invisibles?
    </p><p class="article-text">
        A partir de ahora puede pasar de todo, y todo ser&aacute; de orden secundario. La esposa legal de Andy Byron podr&iacute;a presentar el divorcio, el agraciado compa&ntilde;ero de Kristin Cabot podr&iacute;a hacer lo mismo, Kristin Cabot podr&iacute;a decirle a Andy Byron &ldquo;&iquest;por qu&eacute; te agachaste?&rdquo; y Andy Byron a Kristin Cabot &ldquo;&iquest;y vos por qu&eacute; te diste vuelta?&rdquo;, Andy Byron y Kristin Cabot podr&iacute;an casarse una vez divorciados y demandar a Coldplay y a Grace Springer y a Astronomer por dejarlos sin trabajo. Pase lo que pase, parece que el da&ntilde;o ya est&aacute; hecho. &iquest;O nacen dos estrellas?  
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nacen-estrellas_129_12478053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jul 2025 03:02:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Andy Byron,Kristin Cabot,Coldplay]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canuto Cañete: el regreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/canuto-canete-regreso_129_12460283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bcb9f3c8-64e1-4539-a188-e5e2eedbf94a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Canuto Cañete: el regreso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El personaje que Carlitos Balá convirtió en emblema del varón renuente a crecer, encuentra hoy una insólita reencarnación en Daniel Parisini. Aquel joven con "adultez retrasada", sin voluntad de asumir el mundo sino de esquivar el bulto, vuelve —aunque en otro tiempo y con otro uniforme— a desfilar frente a nuestros ojos.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>Tire-au-flanc</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que en nuestro idioma deber&iacute;a traducirse como &ldquo;Esquivar el bulto&rdquo; o, lisa y llanamente, &ldquo;Hacerse el boludo&rdquo;, es una comedia francesa escrita por </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Andr&eacute; Sylvane</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Andr&eacute; Mou&euml;zy-&Eacute;on</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en 1904. La historia transcurre en tres cuadros de enredos en los que est&aacute; en juego el resultado de la guerra que llevan a cabo desde sus respectivos nacimientos la disciplina y la indisciplina, o -para entender un poco m&aacute;s los alcances sociales de ese combate- la vida productiva e improductiva, la responsabilidad y la irresponsabilidad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">De fondo, lo que se advierte es el esp&iacute;ritu rid&iacute;culo de la cultura militar, sostenida por la autoridad y la obediencia, ying y yang del concepto de jerarqu&iacute;a como estructura inalterable de sus actividades. Se manda y se obedece sin contemplaci&oacute;n de matices, y punto. Es decir: &iexcl;vista al frente y carrera march! Pero si eso es lo que se ve de fondo, lo que se ve de frente es c&oacute;mo le tira la fiesta a la tropa, atenta a cualquier desv&iacute;o que le haga desentenderse del sometimiento al deber y la lleve a la selva donde se encuentra lo inesperado de la vida.</span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La primera versi&oacute;n cinematogr&aacute;fica, de 1912, es de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Georges Lordier</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">; y, la segunda (de 1928), de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jean Renoir</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, ambas mudas y con abundancia de textos fijos y dibujos, especialmente la de Renoir. Y, como en la obra original, los soldados que encauzan su energ&iacute;a guerrera hacia fines m&aacute;s nobles -el ocio, las mujeres, la fuga- son ni m&aacute;s ni menos que ni&ntilde;os lelos armados. Ese n&uacute;cleo dram&aacute;tico tampoco se altera en la versi&oacute;n de 1960 de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Francoise Truffaut</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Claude de Givray</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, con la colaboraci&oacute;n en el guion de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Andr&eacute; Mou&euml;zy-&Eacute;on</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, aunque s&iacute; tiene un encuadre m&aacute;s espec&iacute;fico, en el que el individuo -un arist&oacute;crata in&uacute;til que debe servir a su ej&eacute;rcito- tiene m&aacute;s peso protag&oacute;nico que la tropa.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es una pena que por desidia francocentrista no figure en los papeles en los que se asientan las adaptaciones de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Tire-au-flanc</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> la versi&oacute;n argentina, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Canuto Ca&ntilde;ete, conscripto del 7</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1963), de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Julio Saraceni</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, con guion de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Abel Santa Cruz</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, protagonizada por </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Carlos Bal&aacute;</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en la cima de su talento f&iacute;sico y verbal, en el que se pueden encontrar, como pulverizados por una minipimer y sin embargo muy reconocibles, elementos actorales que fueron la marca de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jerry Lewis</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en el campo de los gestos deformantes, del que tambi&eacute;n abrev&oacute; </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jim Carrey</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">; y de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Buster Keaton</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en el campo del silencio (aunque sin su destreza de gimnasta artista). </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>Canuto Ca&ntilde;ete, conscripto del 7 </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">conserva su gracia sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s de estrenada y, tambi&eacute;n, sus particularidades argentinas, es decir sus argentinidades, que diluyen un poco el contrato de la adaptaci&oacute;n para pisar a veces -no muchas- el fleje del costumbrismo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En la primera escena, en la que la primera imagen que vemos es la c&uacute;pula de una iglesia, Bal&aacute; camina por las calles de su barrio y se saluda con los vecinos. Todos saben que le toca hacer la conscripci&oacute;n, pero &eacute;l se resiste. Al canillita que le recuerda el hecho le dice: &ldquo;&iexcl;Que no se haga ilusiones el ej&eacute;rcito!&rdquo;, y al tintorero japon&eacute;s que le insiste con lo mismo, le contesta que en un pa&iacute;s que importa todo, lo m&aacute;s l&oacute;gico ser&iacute;a que se importaran soldados, si fuese posible &ldquo;los norteamericanos, que son los que ganan las guerras&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Est&aacute; yendo a la deserci&oacute;n. Tiene contactos para lograrlo sin perjuicios: un operador de bar que le pide plata y luego lo enga&ntilde;a. Por lo que &ldquo;Canutito&rdquo;, como le dicen en la familia, un loquero con un padre casi de su edad y dos hermanos mellizos que podr&iacute;an ser sus hijos (o sus nietos), termina reclutado en un batall&oacute;n del que, ahora s&iacute; bajo el influjo de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Tire-au-flanc, </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">se termina desviando. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Canuto Ca&ntilde;ete es un joven bajo los efectos de una adultez retrasada, al que podr&iacute;amos adjudicarle una edad incierta, digamos entre los 10 y los 40 a&ntilde;os. Su misi&oacute;n fallida de salvarse de la conscripci&oacute;n no es impulsada por la voluntad de superar ese obst&aacute;culo sino por la de &ldquo;esquivar el bulto&rdquo;. El cuerpo crece, pero el alma no. Por lo que su conciencia -ni hablar de su inconsciente- est&aacute; en situaci&oacute;n de suspenso. Como quien dice, no va ni para atr&aacute;s ni para adelante. Tan incontratable es esa inmovilidad mental (todo crece a su alrededor y hasta en su interior, excepto &eacute;l) que, sobre el final de la historia, convertido en h&eacute;roe nacional, reincide como idiota.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Este personaje y su esp&iacute;ritu tuvieron su heredero en estos d&iacute;as. En un tanque como los que lavaba Carlos Bal&aacute; en la pel&iacute;cula de Saraceni, hemos visto desfilar a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Daniel Parisini</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> por las autopistas o m&aacute;s bien los scalextric de X. Su cerebro superdotado asomando de la escotilla, manando inteligencia por los cuatros costados, impresion&oacute; al mundo entero. Qu&eacute; demostraci&oacute;n de poder, qu&eacute; manera de meter miedo marcial, qu&eacute; pedazo de guerrero hemos visto -y vemos todav&iacute;a: es tan&hellip; atractivo todo lo que es y lo que hace- cabalgando el Sherman, el TAM o como se llame ese cascajo camuflado, cuyo mando hubo de delegarle el Ministro de Defensa </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Luis Petri</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, otro tremendo var&oacute;n de la guerra por cuyas venas corren balas y balines.  </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En coincidencia con ese despliegue infernal de potencia b&eacute;lica, que llev&oacute; a este gordo argentino a ser considerado un ej&eacute;rcito en s&iacute; mismo, adem&aacute;s de un cosplayer que rencarn&oacute; el retraso de car&aacute;cter de Canuto Ca&ntilde;ete y restaur&oacute; los &iexcl;eaeapep&eacute;! de Bal&aacute; en versi&oacute;n destrucci&oacute;n masiva, tambi&eacute;n vimos su twit: &ldquo;</span>Los strikers por la 9 de Julio ahora, Javeto. El momento ha llegado&rdquo;.<strong> </strong>Para esta columna, ese es el twit del a&ntilde;o, ya sea por la sordidez de la jerga como por la repentizaci&oacute;n que intentaba poner una curita en el me&ntilde;ique del Javeto, <em>justo </em>en el momento en el que el Senado de la Naci&oacute;n lo estaba revolcando. Lo &uacute;nico que se le podr&iacute;a objetar al twit son las may&uacute;sculas (aqu&iacute; suprimidas por cari&ntilde;o a su autor), que podr&iacute;an envolver su expresionismo de la sospecha de que escribe con Viagra.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, &iquest;y si todos los esfuerzos de este gordo superior por hacerse no fueran m&aacute;s que baiteos atrapagiles? Cuidado: no es que se piense eso en estos p&aacute;rrafos: ac&aacute; se lo admira hasta el estrabismo. Pero, &iquest;si las Fuerzas de la Indiferencia dejaran pasar de largo sus may&uacute;sculas, sus tanques, las sombras de Carajo en el que el gordo aparece decorado con otros gordos, su sonrisa inenarrable, qu&eacute; ser&iacute;a de <em>&Eacute;l</em>? 
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos un mundo, de costo y mantenimiento cero, en el que <em>nadie</em> le responda a sus genialidades de gran felino de <em>feed lot</em>, ni siquiera yo, que lo adoro con todo mi coraz&oacute;n. Nadie es nadie. Entonces, quedar&iacute;a reducido a la <em>nada.</em> Ser&iacute;a un gordo sin interlocutores, errando a los gritos en el desierto del mon&oacute;logo. &iquest;Tan dif&iacute;cil ser&iacute;a sustraerse de su existencia a partir de 1, 2, 3, &iexcl;ya!?&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/canuto-canete-regreso_129_12460283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jul 2025 03:48:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Canuto Cañete: el regreso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Daniel Parisini,Carlitos Balá]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comunismo libertario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/comunismo-libertario_129_12423370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb0f3a0a-c7f6-4b34-aa28-4dad2173ba52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comunismo libertario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Karl Marx postuló que el capital es trabajo acumulado, quizás una verdad tan evidente que “lo sabe hasta el ser humano más bobo del mundo”. Pierre Bourdieu, corriéndolo por izquierda, propuso que “la vida social no tiene por qué ser contemplada desde un punto de vista exclusivamente economicista”.</p></div><p class="article-text">
        El jueves pasado a primer&iacute;sima hora me dirig&iacute; en mi utilitario de trabajador de la construcci&oacute;n al Sodimac de Gonnet en busca de herramientas y m&aacute;quinas para comenzar el d&iacute;a con la furia productiva que necesita el extraordinario crecimiento econ&oacute;mico de la Argentina, que est&aacute; en su mejor momento seg&uacute;n la unanimidad oficialista. 
    </p><p class="article-text">
        Iba con la idea de aprovechar el boom del rubro que fomenta el gobierno que tanto me gusta por meterle bala a la casta y a la corrupci&oacute;n, y por darme la oportunidad de crecer patrimonialmente en este a&ntilde;o y medio so&ntilde;ado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Ten&iacute;a in p&eacute;ctore lo mismo que ten&iacute;a in mente: traerme un taladro percutor inal&aacute;mbrico de bater&iacute;a de litio de 20 voltios Black and Decker, diez palas de punta y diez anchas (hay que agarrarlas, como mandan los streamers libertarios), una soldadora Inverter de 100 amperes, una amoladora angular inal&aacute;mbrica Barker, tres carretillas, alicates, pinzas de punta, de maza y pico de loro, buscapolos, mazas, martillos bolita, carpintero y tapicero, un set de destornilladores de 49 piezas Hamilton, un andamio portable de aluminio de diecis&eacute;is tablas y -&iexcl;c&oacute;mo no!- una motosierra marca Petri, en homenaje al Ministro de Defensa, del que aprend&iacute; la rudeza viril y el valor guerrero, al que quiero felicitar porque tuvo lo que hay que tener para ponerle un techo de $370 mil al sueldo de las maestras del Instituto D&aacute;maso Centeno. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que iba a gastar, comparado con lo que la misma compra me saldr&iacute;a en Tokio, era car&iacute;simo, pero &iquest;qui&eacute;n mira los precios en la prosperidad? Iba empu&ntilde;ando mis d&oacute;lares, feliz de mi movilidad social m&aacute;s ascendente que pedo de buzo, pero en el camino me detuvieron las fuerzas de seguridad a diez cuadras de mi casa. Hab&iacute;a carros de asalto, escuadras de la polic&iacute;a motorizada, camiones hidrantes, vallas met&aacute;licas, perros adiestrados (no s&eacute; si no hab&iacute;a gatos), patrulleros, polic&iacute;as con cascos y escudos, drones y helic&oacute;pteros.
    </p><p class="article-text">
        Me estaban interrumpiendo el fluir recto hacia mi acto preferido, que tambi&eacute;n es el de mis amigos libertarios digitales con brazotes de goma: agarrar la pala. Protest&eacute;, les grit&eacute; a los responsables de los retenes que para ellos tambi&eacute;n habr&iacute;a motosierras, les dije que les iba a &ldquo;romper el culo&rdquo; y los llam&eacute; &ldquo;casta&rdquo;, &ldquo;wokardos&rdquo;, &ldquo;eunucos&rdquo;, &ldquo;mandriles&rdquo;, &ldquo;domados&rdquo;, &ldquo;meados&rdquo;, &ldquo;cogidos&rdquo;, &ldquo;zurdos de mierda&rdquo; y &ldquo;&ntilde;oquis&rdquo;, y cerr&eacute; mi alocuci&oacute;n invocando la figura, la investidura y hasta la locura presidencial. Un vigilante me dijo: &ldquo;es que est&aacute; por llegar el Presidente&rdquo;. &iquest;El Presidente? &iquest;Al Sodimac de Gonnet? &iquest;&Eacute;l tambi&eacute;n, aun siendo un ser superior, va a agarrar la pala? &iquest;O es que s&oacute;lo va a hablar como el genio que es?
    </p><p class="article-text">
        La emoci&oacute;n de la especulaci&oacute;n no dur&oacute; nada. El Presidente no estaba por llegar al Sodimac de Gonnet sino al sal&oacute;n de fiestas de lujo Vonharv, un planeta de &ldquo;mersa dec&oacute;&rdquo; con cubos l&aacute;seres, tormentas de leds, sillas de acr&iacute;lico transparente, centros de mesas f&uacute;nebres, sillones trono para los homenajeados y decenas de bolas espejadas. &iquest;En esa oscuridad desesperante se va a encerrar? &iquest;El Jefe de Estado va a dar su c&aacute;tedra en ese antro de fiestas de bodas y cumplea&ntilde;os de 15 y roscas corporativas? Dios, si exist&iacute;s, decime que no es cierto. Si exist&iacute;s -&iexcl;exist&iacute; para esto, por Dios!- salvalo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras mi d&iacute;a de emprendedor se esfumaba, le&iacute; que el Presidente (que estaba dando c&aacute;tedra en mi barrio) hab&iacute;a decretado la derogaci&oacute;n del art&iacute;culo 2&deg; de la Ley N&deg; 26.876 para voltear el &ldquo;D&iacute;a del Trabajador del Estado&rdquo; y mandar a trabajar a los empleados de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica Nacional el d&iacute;a que tienen franco desde hace 40 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El argumento del decreto es que el franco &ldquo;no es adecuado&rdquo;, dado que &ldquo;el resto de la poblaci&oacute;n lleva adelante su jornada laboral con normalidad&rdquo;. Lo que importa es &ldquo;el trabajo productivo, inclusivo y digno, centrado en un contexto social adecuado&rdquo;, que &ldquo;es la principal herramienta de crecimiento para una comunidad que busca la distribuci&oacute;n equitativa de los bienes producidos, dado que sin producci&oacute;n no hay distribuci&oacute;n posible&rdquo;. Adem&aacute;s, &ldquo;es indispensable restituir el valor de la cultura del trabajo a lo largo de todo el pa&iacute;s, lo cual se logra tanto con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de largo plazo como con peque&ntilde;as decisiones concretas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajo productivo&rdquo; y &ldquo;distribuci&oacute;n equitativa&rdquo; suena medio comunoide, pero si a este programa presocialista lo firman el Presidente y sus ministros, habr&aacute; que concederle raz&oacute;n, y ayudar a su concreci&oacute;n ahora mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Veamos. De los 500 mil empleados de planta permanente y transitoria de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica Nacional, m&aacute;s de 380 mil ganan un sueldo por debajo de los dos millones, lo que no deber&iacute;a llamar a enga&ntilde;o porque el promedio de ese sector (que no es el jer&aacute;rquico ni el de los organismos acomodados) est&aacute; m&aacute;s cerca de un mill&oacute;n que de dos.
    </p><p class="article-text">
        En el ranking de los empleados que m&aacute;s ganan (m&aacute;s de 3 millones en promedio) figuran ARCA, ANSES y Enargas. En el puesto 39 est&aacute; el Hospital Posadas con sueldos promedio de 1.3 millones (29 docenas de empanadas seg&uacute;n el &Iacute;ndice Dar&iacute;n), el CONICET est&aacute; en el puesto 49, el INCUCAI est&aacute; en el puesto 69, el Instituto Malbr&aacute;n en el 70, en el puesto 82 est&aacute; la Agencia de Discapacidad, en el 91 est&aacute; el Instituto Nacional del C&aacute;ncer y en 193 el Hospital Carrillo (16 unidades del &Iacute;ndice Dar&iacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        Ahora que mi Presidente, seg&uacute;n los argumentos del decreto contra el franco de los estatales de la Naci&oacute;n, se convirti&oacute; al socialismo, voy a tener que dejar en suspenso mi crecimiento econ&oacute;mico exponencial iniciado por el ret&eacute;n que me impidi&oacute; llegar a Sodimac y regresar a la &ldquo;inacci&oacute;n&rdquo; de los libros. 
    </p><p class="article-text">
        Digamos con <strong>Karl Marx</strong>, como dicen los profesores, que el capital es trabajo acumulado. Lo sabe hasta el ser humano m&aacute;s bobo del mundo; y el que no lo sabe, que lo vaya sabiendo. Es una fija de la estructura econ&oacute;mica cuyos argumentos corrieron por la lisura de las interpretaciones sociol&oacute;gicas hasta -como m&iacute;nimo- <strong>Pierre Bourdieu</strong>, que dicho sea de paso lo corre por izquierda a Marx, al que le reclama un &ldquo;faltante&rdquo;, dado que la vida social no tiene por qu&eacute; ser contemplada desde un punto de vista exclusivamente economicista (aunque la econom&iacute;a, &ldquo;el lugar donde caerse muerto&rdquo;, es lo m&aacute;s importante).
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El compa&ntilde;ero libertario Marx habla de la racionalizaci&oacute;n capitalista del tiempo, del tiempo como &ldquo;cosa&rdquo; en el sentido de hora-hombre y de, por a&ntilde;adidura, cu&aacute;ntas horas de trabajo vale un hombre. Dice: &ldquo;un hombre en una hora vale tanto como otro hombre en una hora. El tiempo lo es todo, el hombre no es nada; es, a lo sumo, la cristalizaci&oacute;n del tiempo&rdquo;. Por lo que se entiende perfectamente que, entre los logros anal&iacute;ticos de Marx, donde a esta altura figuran de un modo irrefutable ya no en t&eacute;rminos de conceptos sino de hechos la plusval&iacute;a (del capital) y la alienaci&oacute;n (de la fuerza de trabajo), se agregue sin problemas la sugerencia de que la verdadera revoluci&oacute;n es la revoluci&oacute;n del tiempo, la cual consiste -sencillamente- en trabajar </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>menos</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. &iquest;Qui&eacute;n, que no padezca la adicci&oacute;n al trabajo -que es la versi&oacute;n activa de la fobia al vac&iacute;o- querr&iacute;a trabajar m&aacute;s, regalando su tiempo personal como quien tira margaritas a los chanchos? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Propongo, como neolibertario &ldquo;wokardo&rdquo;, conforme las nuevas instrucciones del hermano de El Jefe vertidas en su decreto socialista, y aun cuando me est&eacute; agarrando un tremendo pedo ideol&oacute;gico, que, dado que los sueldos estatales cayeron un 25% desde diciembre de 2023, se compense a los agentes de la plantilla p&uacute;blica con tiempo, el verdadero oro. Es decir que se le restituya el franco que se les quiere sustraer, y que hagamos lo posible para decretar feriados nuevos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hoy estamos en el 5&deg; puesto mundial de los pa&iacute;ses con mayor cantidad de feriados. Tenemos 19. Nos ganan Camboya (27), Ir&aacute;n (27), L&iacute;bano (22) y Sri Lanka (20), y nos est&aacute; pisando los talones Colombia (17). Una verg&uuml;enza. No podemos perder esta batalla, ni la del Big Mac m&aacute;s caro del mundo, donde &ldquo;todo marcha de acuerdo al plan&rdquo; y ya estamos segundos detr&aacute;s de Suiza con un precio &ldquo;promo&rdquo; de U$S 7,37 d&oacute;lares. El a&ntilde;o pasado est&aacute;bamos cuartos, pero por suerte le &ldquo;rompimos el culo&rdquo; a Noruega y a Uruguay, y ahora vamos por Heidi y el abuelito de Heidi. &iexcl;VLLC!            </span>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/comunismo-libertario_129_12423370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Jun 2025 03:47:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comunismo libertario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Karl Marx,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Googleá!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/googlea_129_12404664.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3c962b1-bf26-426c-bc7c-6999cfc3c126_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Googleá!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las bodegas Benegas Lynch son el resultado elegante, y algo místico, de cierto perfeccionismo burgués aplicado al vino. Federico, bisnieto del pionero vitivinícola Tiburcio Benegas Ortiz Posee, restauró la tradición familiar con pasión casi religiosa y viñedos de más de un siglo. Sus vinos son aplaudidos por críticos y enólogos, y su bodega en Luján de Cuyo parece salida de una novela histórica con subsuelos de guarda y brisa del tiempo incluida.</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las bodegas Benegas Lynch, de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Federico Benegas Lynch</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, son una tentaci&oacute;n natural de la curiosidad burguesa en la que confluyen el aura del tiempo y el perfeccionismo man&iacute;aco aplicado en el mejor sentido (en el sentido inocuo).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Tiburcio Benegas Lynch</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> es bisnieto de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Tiburcio Benegas Ortiz Posee</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1844 -1908), mas&oacute;n, exgobernador de Mendoza, pionero de la vitivinicultura y el riego en Cuyo y fundador de las bodegas El Trapiche, a quien en el a&ntilde;o 1999 decidi&oacute; homenajear recomprando antiguos vi&ntilde;edos, algunos de ellos de 120 a&ntilde;os de edad, luego de la venta a la familia Pulenta en los a&ntilde;os &lsquo;70 del siglo XX que lo alejaron de las monta&ntilde;as durante veinticinco a&ntilde;os.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Como su bisabuelo, que a fines del siglo XIX cruz&oacute; a caballo la Cordillera para embarcarse a Burdeos, donde su admirado </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Bar&oacute;n James de Rothschild</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> se instal&oacute; en 1868, Federico Benegas Lynch ha curtido con frecuencia -en &ldquo;contra cosecha&rdquo;- el sol burdigalense y, tambi&eacute;n, el toscano y el de Napa Valley. Es lo que leemos y escuchamos de sus apariciones en la prensa, de las que deducimos su pasi&oacute;n restauradora y la sabidur&iacute;a derivada de esa pasi&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En fin, sus vinos son buen&iacute;simos seg&uacute;n </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Wine Spectator</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Decanter</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y cualquiera que los tome, y su mentor, que no da m&aacute;s de cheto, merece las salvedades que abarcan con justicia al heredero emprendedor, incluso hasta un poco m&iacute;stico en el sentido de que se intuye en &eacute;l que hay una misi&oacute;n en la pasi&oacute;n: no extraer de la tradici&oacute;n familiar la comodidad de la cuna sino el deber de origen de alcanzar un &ldquo;m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En cuanto a la bodega, que est&aacute; en Luj&aacute;n de Cuyo, dan ganas de quedarse vivir. Es un punto del espacio en el que se siente la brisa del tiempo, donde hay un museo de maquinarias en el que puede verse la evoluci&oacute;n de la industria, unos subsuelos de guarda en el que el vino se cuida como el oro, largos silencios de monasterio y documentos originales de escriban&iacute;a con la firma que Tiburcio Benegas Ortiz Posee rubric&oacute; hace un siglo y medio, y que se pueden tocar (cuidado con lo que leen: habla el recuerdo de hace algunos a&ntilde;os).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En otra l&iacute;nea de consumo del concepto de herencia, y por afuera de la m&aacute;s productiva que, por lo visto, es la tradici&oacute;n vi&ntilde;atera, aparece otra agrupaci&oacute;n de Benegas Lynch, que es la de los Albertos. Es cansador volver a amasarlos porque el ciudadano que se ilusiona con absorber informaci&oacute;n de calidad de los escenarios p&uacute;blicos los tiene registrados. Son tres, digamos trillizos ideol&oacute;gicos como reencarnados de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, de alt&iacute;sima conexi&oacute;n ed&iacute;pica, con los c&oacute;rtex totalmente soldados entre s&iacute; al modo en que podr&iacute;a dise&ntilde;arse un humano de una cabeza con tres cuerpos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El primer Alberto (1909 &ndash; 1999) tuvo su paso por El Trapiche y fue presidente de la Asociaci&oacute;n Vitivin&iacute;cola Argentina. Pero quiz&aacute;s m&aacute;s que la adoraci&oacute;n por las uvas lo haya entusiasmado de su abuelo Tiburcio Benegas Ortiz Posee su adscripci&oacute;n al sello predemocr&aacute;tico Partido Autonomista Nacional. Lo que lo llev&oacute; a cholulear a la Sociedad Mont Peler&iacute;n, que en 1947, fund&oacute; en un hotel de Suiza </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Friedrich August von Hayek</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> con un discurso que hoy suena progre respecto de la manija que le dan los nazis de comedia argentinos que lo divulgan, adem&aacute;s de sembrar la semilla de la paranoia dado que el texto habla como si a la Segunda Guerra la hubieran ganado los pa&iacute;ses del Eje. Es como si el objeto del que hablan (&ldquo;los valores centrales de la civilizaci&oacute;n est&aacute;n en peligro&rdquo;) no fuese otra cosa que un fantasma. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En ese grupo, un Bloomsbury lun&aacute;tico integrado por economistas liberales -desde </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Ludwig Wilhelm Erhard</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Milton Friedman</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, pasando por varios &ldquo;productos&rdquo; de la Universidad de Chicago-, tambi&eacute;n estuvo </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Karl Popper</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, de cuyas fotocopias de tonner recargable ning&uacute;n alumno universitario argentino de ciencias sociales de los &uacute;ltimos mil a&ntilde;os ha podido salvarse. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Es que Popper tiene -adem&aacute;s de su corazoncito socialdem&oacute;crata- &ldquo;algo&rdquo;, ese &ldquo;no s&eacute; qu&eacute;&rdquo; de voluntad epistemol&oacute;gica que introdujo un &ldquo;costo&rdquo; en la postulaci&oacute;n de ideas. Para decirlo en c&oacute;digo de columna de domingo: las ideas se </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>pagan</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">. No se pueden decir boludeces en nombre de la ciencia ni de la raz&oacute;n. Si se va a sostener algo en el aire, deber&iacute;amos probar su sustentabilidad. Por lo que invent&oacute; el &ldquo;falsacionismo&rdquo;, un encuadre de las cosas que coloca a las ideas en el campo del arte, de las que saldr&aacute;n (si pueden) sorteando refutaciones. Un proceso que no parecen tener en cuenta quienes, aparentemente inspirados en la muchachada de Mont Peler&iacute;n, abrevan menos en la fuente del falsacionismo que en la de la falsificaci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Bueno, me colgu&eacute; con el primer Alberto, del que falta agregar que estuvo en los vermuts conspirativos de 1954 y preparatorios de los bombardeos de 1955, que lo llevaron a vivir tres a&ntilde;os inolvidable en la Embajada de Argentina en Estados Unidos (estuvo en el after y en el before). </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El segundo es, para resumir, el Maestro Sifu del presidente </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Javier Milei</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">.  En el &iacute;tem &ldquo;Obras&rdquo; que se adjunta en un ap&eacute;ndice de la entrada de su nombre en Wikipedia, figuran los t&iacute;tulos de su autor&iacute;a: </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Socialismo de Mercado, La Moneda en Una Sociedad Abierta</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Hacia Una Teor&iacute;a Del Autogobierno</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>An&aacute;lisis Econ&oacute;mico de la Pobreza</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Fundamentos de an&aacute;lisis econ&oacute;mico</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1979), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Contra la corriente</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1992), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Hacia Una Pol&iacute;tica de Cielos Abiertos</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1993), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Proyectos para una sociedad abierta</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1993), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Hacia el autogobierno: una cr&iacute;tica al poder pol&iacute;tico</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1993), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Poder y raz&oacute;n razonable </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(1992), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Nacionalismo: cultura de la incultura</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1995), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Socialismo de mercado: ensayo sobre un paradigma posmoderno</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1997), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>En defensa de los m&aacute;s necesitados</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1998), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Apuntes sobre el concepto de copyright</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1998), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Las oligarqu&iacute;as reinantes</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (1999), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Sistemas Tributarios: Un An&aacute;lisis en Torno Al Caso Argentino</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2000), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Misi&oacute;n de la Ense&ntilde;anza Superior </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(2001), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Entre Albas Y Crep&uacute;sculos: Peregrinaje en Busca de Conocimiento</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2001), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Libertad pol&iacute;tica y libertad econ&oacute;mica </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(2002), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Aspectos de la Epistemolog&iacute;a en la Obra de Ludwig Von Mises</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2002), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>A prop&oacute;sito del conocimiento y la competencia: punto de partida de algunas consideraciones hayekianas </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(2002), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Acerca del pensamiento de Ludwig von Mises: introducci&oacute;n y una antolog&iacute;a</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2002), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Jubilaciones: cuenta regresiva a la miseria</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2002), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Un Bosquejo de la Otra Espa&ntilde;a</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2002), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El derecho de ense&ntilde;ar y aprende</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2002), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Librecambio y divisi&oacute;n de poderes</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2002), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El fin de las libertades: el caso de la ingenier&iacute;a social </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(2003), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Charla magistral: liberalismo, estatismo y democracia : instituciones pol&iacute;ticas y progreso econ&oacute;mico</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2004), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Cavilaciones de un liberal</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2004), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>L&iacute;mites al poder: los papeles antifederalistas</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2004), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Bienes p&uacute;blicos, externalidades y los free-riders: el argumento reconsiderado </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(2005), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La Tragedia de La Drogadiccion</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2006), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Facetas liberales: ensayos en honor de Manuel F. Ayau</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2011), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Autopsia del socialismo</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2013) </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>En coautor&iacute;a con </em></span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Daniel_Perednik" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Gustavo Perednik</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><em>, Vivir y Dejar Vivir </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(2013), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>El retorno de la barbarie</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2019), En </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>coautor&iacute;a con </em></span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Daniel_Perednik" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Gustavo Perednik</em></span></a><span class="highlight" style="--color:white;"><em>.</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">S&eacute; que es un mazazo en un dedo la lista del p&aacute;rrafo anterior, que copi&eacute; tal cual, de Wikipedia, sin quitarles las may&uacute;sculas a las palabras que no se sabe por las tienen (quiz&aacute;s le est&eacute; fallando el secretario de autobombo al hombre). Si las puse en it&aacute;licas fue para darle una mano desinteresada al autor. Ahora, lo verdaderamente raro es que, como queda consignado en la lista, haya libros de los que no se saben los a&ntilde;os en que aparecieron, adem&aacute;s de no mencionar una sola editorial. &iexcl;Una! &iquest;Ser&aacute;n libros hablados? &iquest;Ser&aacute;n s&oacute;lo t&iacute;tulos de libros sin libros? &iquest;Ser&aacute;n meros art&iacute;culos? (Ah, tambi&eacute;n le saqu&eacute; los subrayados al pobre Perednik: me daba no s&eacute; qu&eacute; esa discriminaci&oacute;n).       </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">As&iacute; que de Alberto Benegas Lynch pasamos a Alberto Benegas Lynch (h), y ahora -objeto tard&iacute;o de este art&iacute;culo- a Alberto Benegas Lynch (n), en confianza &ldquo;Bertie&rdquo;, el diputado nacional de La Libertad Avanza que le dijo a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Reynaldo Sietecase</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que, si no sab&iacute;a que hay prost&iacute;bulos en los s&oacute;tanos de la Universidad de Buenos Aires, lo googleara, como quien dice: &ldquo;s&oacute;lo s&eacute; que lo s&eacute; todo&rdquo;. Nada que decir de esto, excepto recordar su arrogancia en su m&iacute;nima expresi&oacute;n, sin la larga novela de ignorancia que hay detr&aacute;s, para dar fe antidarwiniana de esa l&iacute;nea de la especie que va del recordado Tiburcio Benegas Ortiz Posee a lo m&aacute;s triste que va quedando de &eacute;l.     </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/googlea_129_12404664.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jun 2025 03:53:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Googleá!]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo falso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/falso_129_12385257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa92c94d-e55f-4fa4-bc03-867592e03751_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todo falso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente Javier Milei camina con su paso de ritmo ilegible por la línea que va del complejo de inferioridad al delirio de grandeza.
</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mientras vamos cursando lo nuevo en sus modalidades m&aacute;s siniestras, enajenados cada vez m&aacute;s de la experiencia del asombro, se acaba la semana en la que el clich&eacute; se hizo realidad: Cristina presa. Se cumple as&iacute; la voluntad penitenciaria de los millones de argentinos intachables, impecables e insobornables que hab&iacute;an estado deseando ese castigo mucho m&aacute;s que su propia felicidad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El servicio de cadeter&iacute;a de la Corte Suprema de Justicia rubric&oacute; en nombre de la Ley y la Rep&uacute;blica su poder de ejercer el arte de la literatura judicial, y las cuentas acerca de qui&eacute;nes mandan ac&aacute; quedaron saldadas. </span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Mientras El Laring&oacute;fono de Dios de El Magnet&oacute;fono (&iexcl;su maldad arquet&iacute;pica de c&oacute;mic al final era verdadera!), monitoreaba desde su cueva de Piedras 1743 el progreso del sue&ntilde;o cumplido, se iba imponiendo una <em>non fiction</em> de Estado, inclinada a reemplazar las pruebas contra la condenada por un principio de verosimilitud creado de antemano mediante la repetici&oacute;n a coro de tres palabras: chorra, chorra y chorra.
    </p><p class="article-text">
        El suceso penal de deriva hist&oacute;rica ocurri&oacute; en ausencia del presidente <strong>Javier Milei</strong>, de nueva gira autocelebratoria por el mundo, cuyo promedio es una cada treinta d&iacute;as. Esta vez con cumbre en Israel, donde recibi&oacute; el &ldquo;Premio Nobel Jud&iacute;o&rdquo;, cit&oacute; a Borges y abraz&oacute; en el Muro de los Lamentos a su amor, el adorable matarife de Gaza <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Benjam&iacute;n &laquo;Bibi&raquo;</strong></span><sup><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span></sup><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Netanyahu</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, para consolidar una pol&iacute;tica exterior &ldquo;argentina&rdquo; basada en un doble </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>rimming </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">bien gauchito, que tiene de destinatarias las zonas m&aacute;s oscuras de Netanyahu y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Donald Trump</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Lo que cuenta </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Elisabetta Piqu&eacute;</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La Naci&oacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> produce un cosquilleo de intranquilidad y v&eacute;rtigo. El presidente Javier Milei, que est&aacute; haciendo de la Argentina su objeto transicional, firm&oacute; un </span><strong>Memor&aacute;ndum en Defensa de la Libertad y la Democracia contra el Terrorismo y el Antisemitismo </strong>que, seg&uacute;n Piqu&eacute;, no s&oacute;lo es un &ldquo;alineamiento incondicional y sin precedente con el Estado jud&iacute;o, sino que va mucho m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. &iquest;Se puede ir &ldquo;mucho m&aacute;s all&aacute;&rdquo; de un &ldquo;alineamiento incondicional&rdquo;? &iquest;Acaso me estoy quedando corto con el concepto de <em>rimming</em>? 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ese m&aacute;s all&aacute; consiste en una pol&iacute;tica de cooperaci&oacute;n en contra del terrorismo, investigaciones en cibercrimen, el desarrollo de carriles aduaneros </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>fast track</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, lanzamientos satelitales conjuntos e instalaci&oacute;n de centros de tecnolog&iacute;a h&iacute;drica en el r&iacute;o Paran&aacute;. Lo que deber&iacute;a traducirse, respectivamente, como un &ldquo;&iexcl;Hola! &iexcl;Ac&aacute; estoy!&rdquo; al terrorismo que no sab&iacute;a que exist&iacute;amos (la analog&iacute;a que se me ocurre es la de estirar un dedo para meterlo en un ventilador gigante enchufado a 13 mil kil&oacute;metros de distancia), una cesi&oacute;n de los secretos de Estado (m&aacute;s bien que sin reciprocidad), un tr&aacute;fico aduanero turbio, la licuaci&oacute;n de los programas locales vinculados a sat&eacute;lites y -adivinen- &iquest;una colaboraci&oacute;n para la pesca del dorado en bote o el abandono del control estrat&eacute;gico de la Hidrov&iacute;a? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&iquest;A qui&eacute;n le cont&oacute; los t&eacute;rminos del acuerdo -no mis fantas&iacute;as infundadas- </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Axel Wahnish</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, Embajador de Argentina en Israel (&iquest;o era al rev&eacute;s?) y rabino que &ldquo;gu&iacute;a&rdquo; espiritualmente al Presidente Milei? &iquest;A Elisabetta Piqu&eacute;, que le pidi&oacute; informaci&oacute;n para </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La Naci&oacute;n</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">? No, con ella no quiso hablar. Se lo cont&oacute; a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>The Jerusalem Post.</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En los d&iacute;as en los que Javier Milei se acercaba a la Presidencia de la Naci&oacute;n -nadie que lo haya visto moverse en las penumbras de la inestabilidad puede decir que no lo advirti&oacute;-, sus &ldquo;problemas&rdquo; estaban maduros para alg&uacute;n tratamiento de estabilizaci&oacute;n. Era lo recomendable, visto que se trataba de un estado que pod&iacute;a describirse simult&aacute;neamente como grave y agudo. Hablo de un gesto de cuidado que no ocurri&oacute; y que, al no ocurrir, termin&oacute; afianzando esos &ldquo;problemas&rdquo;, al modo de una falsa cura &ldquo;en medio&rdquo; de la enfermedad del poder.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Verlo al Presidente argentino entregarse sin ning&uacute;n calculo ni sentido del peligro a la fiebre de exterminio de Netanyahu (como podr&iacute;a entregarse a Ham&aacute;s si se le invirtieran los polos el&eacute;ctricos: el asunto es adherir a alguna locura), emocionado, llorando en nombre de la Argentina, y decidir un puente a&eacute;reo directo entre Tel Aviv y Buenos Aires pocas horas antes de los bombardeos de Israel a Teher&aacute;n, y de los de Ir&aacute;n a Tel Aviv, produce un estremecimiento civil y una pena de piedad por &eacute;l, cuya idiotez de profundidades abisales no es capaz de distinguir que el arreo de la Argentina hacia ese polvor&iacute;n </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>no es</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> una mera misi&oacute;n personal.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El empeque&ntilde;ecimiento de la Argentina es galopante. El presidente Javier Milei camina con su paso de ritmo ilegible por la l&iacute;nea que va del complejo de inferioridad al delirio de grandeza. Por ahora -un ahora que empieza a compactarlo- tiene suerte, pero todo lo que hoy parece beneficiarlo y acompa&ntilde;arlo -menos el poder real, que lo engorda por </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>gavage</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">- es falso. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El fallo de la Corte Suprema de Justicia contra Cristina es el corolario de un falseo, el &ldquo;Premio N&oacute;bel Jud&iacute;o&rdquo; no es el Premio N&oacute;bel de Suecia, el precio del d&oacute;lar es falso, el crecimiento de la econom&iacute;a es falso, las entrevistas que Milei les concede a </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Luis Majul</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Johnatan Viale</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Horacio Cabak</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Gabriel Anello</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> son fals&iacute;simas (aunque quiz&aacute;s menos que ellos), </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Manuel Adorni</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> est&aacute; falseado, la &ldquo;amistad&rdquo; que le profesa Netanyahu es falsa como es falsa la &ldquo;genialidad&rdquo; de su ex &ldquo;amigo&rdquo; </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Elon Musk</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>F&aacute;tima Flores</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Yuyito Gonz&aacute;lez</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> fueron sus falsas novias, es falso que no tuvo nada que ver con el criptomejicaneo de $Libra, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Santiago Caputo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> falsifica el noble acto de fumar, el vozarr&oacute;n criptogay de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Jos&eacute; Luis Espert</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> oculta falsetes, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Agust&iacute;n Laje</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> es un falsario, los bracitos engordados del </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Gordo Dan</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> tienen m&uacute;sculos refalsos, etc.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"> Los &ldquo;problemas&rdquo; del presidente se seguir&aacute;n presentando como componentes de coraje mientras la crin de poder del que cuelga la espada que le apunta a la cabeza no se corte. Cuando eso ocurra, el desastre lo encontrar&aacute; en una soledad que nadie desear&iacute;a ni para sus enemigos, y la literatura p&uacute;blica argentina cambiar&aacute; dr&aacute;sticamente de g&eacute;nero. Mientras tanto, la realidad se manifiesta todav&iacute;a en t&eacute;rminos fant&aacute;sticos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/falso_129_12385257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jun 2025 03:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Cristina Fernández de Kirchner,Corte Suprema de Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empanadas de la nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/empanadas_129_12346793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad058e9f-5473-4ad1-abd0-5c222c758fff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Empanadas de la nada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá del aumento absurdo del precio de las empanadas, lo verdaderamente alarmante es la "batalla cultural" que se libra por estos días: una cruzada irracional contra instituciones fundamentales como el Hospital Garrahan, las universidades y la obra pública.</p></div><p class="article-text">
        De golpe, de la palabra &ldquo;empanada&rdquo; florecieron mundos. Ocurri&oacute; porque en la Argentina una empanada es menos una unidad gastron&oacute;mica que una moneda de cambio. El precio de la empanada, la cantidad que se calcula por persona, su uso tanto sea como entrada o plato principal, la practicidad de su forma para evitar el uso de vajilla, la celeridad con la que puede comerse al paso a cualquier hora del d&iacute;a y en cualquier lugar (es decir su ubicuidad), consagraron su existencia a la altura mitol&oacute;gica del d&oacute;lar.
    </p><p class="article-text">
        La docena de empanadas a $48 mil de Mi Gusto utilizadas de referencia en la discusi&oacute;n p&uacute;blica inaugurada por <strong>Ricardo Dar&iacute;n</strong> y <strong>Luis Caputo</strong>, puso en marcha la m&aacute;quina de las asociaciones, las comparaciones y los contrastes nacionales. Se habl&oacute; de lo que valen las empanadas en el interior, o (por insistencia de Luis Caputo y toda la mascoter&iacute;a trajeada puesta a su servicio en LN+) del abismo de precios que existe desde siempre entre las empanadas premium y las que no sabemos qu&eacute; tienen adentro -es decir entre lo caro y lo barato-, pero no se desarrollaron debidamente los contrastes internacionales.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Caputo, que se viene tragando la p&iacute;ldora dorada de la agresividad libertaria acompa&ntilde;&aacute;ndola de pr&aacute;cticas verbales de nonsense (para no ser menos papista que el Papa), intent&oacute; hacernos creer que no entendi&oacute; el mensaje de Dar&iacute;n, adem&aacute;s de aplicarle diminutivos de descalificaci&oacute;n por afuera del uso amable que hacen de los diminutivos declinaciones cari&ntilde;osas de la lengua. Lo que levant&oacute; una vez m&aacute;s la vara de la boludez libertaria de redes, &ldquo;elevando&rdquo; por reducci&oacute;n al bon&oacute;mano endeudador y predador de econom&iacute;as productivas m&aacute;s grande del planeta a la categor&iacute;a bolud&iacute;sima de &ldquo;chad que doma&rdquo; (solo una percepci&oacute;n idiota de los fen&oacute;menos es capaz de reducirlos a esa nada).
    </p><p class="article-text">
        El mensaje de Dar&iacute;n fue transparente: la empanada, &ldquo;moneda&rdquo; de la econom&iacute;a, est&aacute; car&iacute;sima. La prueba viviente es el propio Dar&iacute;n que, a&uacute;n en su prosperidad, se queja cuando compra una docena de las mejores. Pero eso no ser&iacute;a nada si nos desentendi&eacute;ramos del argumento &ldquo;gatillo&rdquo; de Dar&iacute;n, y que es lo que se neg&oacute; a entender nuestro Ministro de Econom&iacute;a y yonqui del carry trade: que no s&oacute;lo lo caro est&aacute; caro sino que, sobre todo, est&aacute; caro lo barato. Un ejemplo: la empanada de La Torre de Retiro, que desde 1969 es la que comen a diario los miles de trabajadores que merodean las l&iacute;neas ferroviarias de cercan&iacute;as, cuesta $2300 ($27600 la docena). Queda a doscientos metros de Sheraton (la <em>reference</em> es para que el &ldquo;chad&rdquo; se haga una representaci&oacute;n geogr&aacute;fica de la <em>position</em> de La Torre).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las empanadas de T&iacute;o Bigote que pueden pedirse en Barcelona o Madrid cuestan m&aacute;s o menos lo mismo que las de Mi Gusto, pero bajo condiciones dis&iacute;miles de accesibilidad: all&iacute; donde el sueldo m&iacute;nimo en Espa&ntilde;a es de &euro;1381 ($1.800.000), el de Argentina es de $308.000. La cuenta se hace sola. Si la vida s&oacute;lo consistiera en el acto monogr&aacute;fico de comprar empanadas, un espa&ntilde;ol con su sueldo m&iacute;nimo podr&iacute;a comprar 456 empanadas de Mi Gusto o T&iacute;o Bigote, mientras que, con el suyo, un argentino solo comprar&iacute;a 77, es decir 6 veces menos. Y, por supuesto, en la medida en que de manera proporcional se abaraten los precios, aumentar&aacute; la cantidad de empanadas. As&iacute;, un argentino de sueldo m&iacute;nimo podr&iacute;a comprar con sus ingresos mensuales 134 empanadas de La Torre (en realidad 133, m&aacute;s una mordida) y, un espa&ntilde;ol, comprar&iacute;a 782 con los suyos. 
    </p><p class="article-text">
        Si quisi&eacute;ramos pedir una docena de empanadas en De Nadas, en el precioso barrio de Notting Hill, en la capital de &ldquo;la verde Inglaterra&rdquo;, tendr&iacute;amos que pagar&nbsp;&pound; 43, equivalentes a $68 mil nuestros; y si fu&eacute;semos jeques podr&iacute;amos pedir tal vez las mejores de Londres, que son las de Malevo, a &pound; 4,2 la unidad ($7600), en un pa&iacute;s donde el sueldo m&iacute;nimo es de &pound; 1950, es decir $ 3.120.000. Con lo cual un trabajador ingl&eacute;s comprar&iacute;a 410 de esas empanadas de ensue&ntilde;o y un argentino apenas 40.
    </p><p class="article-text">
        Las cuentas no dan ni siquiera cruzando el charco, donde las empanadas de D&rsquo; la Ribera se compran en Montevideo $ 1224 la docena ($ 35.000 nuestros). El sueldo m&iacute;nimo de Uruguay es el equivalente a $ 675.000 argentinos, con los que un hermano uruguayo puede comprar 20 docenas de D&rsquo; la Ribera, mientras que el argentino no llega a 9. &iquest;Entend&eacute;s ahora &ldquo;chad domador&rdquo; cu&aacute;l es el concepto de &ldquo;moneda&rdquo; respecto de lo caro y lo barato, &ldquo;empanadamente&rdquo; hablando? 
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, aun desplegado para dummies, como es el caso, este no es el tema. El tema -disculpen las molestias odiosas de las comparaciones- no son las empanadas en s&iacute; mismas, ni si es mejor la que va n chala que la de hojaldre, o si la de carne cortada a cuchillo es m&aacute;s o menos valiosa que la de carne picada a m&aacute;quina, o si la picante zarpada nos lleva a la crisis hemorroidal o a la &uacute;lcera estomacal, o si la pasa de uva es un condimento o una provocaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero asunto es con qu&eacute; se comen las empanadas, una vez probada su carest&iacute;a en el oc&eacute;ano de esta grandeza econ&oacute;mica. &iquest;Con qu&eacute; las tragamos? La guarnici&oacute;n nacional que acompa&ntilde;a a las empanadas m&aacute;s caras del planeta, contrariamente a lo que se habr&iacute;a esperado (ya que hay que soportar el castigo de su elevado valor), no es un buen clima social, una mano en el hombro del esforzado, un trago dulce en la amargura, un solaz de cualquier tipo, pero solaz al fin (ni siquiera un solaz placebo hay). 
    </p><p class="article-text">
        No, no, no. Lo que acompa&ntilde;a el precio astron&oacute;mico de las empanadas es la boludez at&oacute;mica de la Batalla Cultural, dada por espec&iacute;menes &iquest;solamente &ldquo;raros&rdquo;? contra el Hospital Garraham, las universidades, las obras p&uacute;blicas, los ingresos, la calma y la piedad. Digamos que montados en las empanadas m&aacute;s caras del mundo viajamos contentos y orgullosos hacia la Nada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF&nbsp;&nbsp;</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/empanadas_129_12346793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jun 2025 03:03:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Empanadas de la nada]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Fondue de argentinos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fondue-argentinos_129_12327974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b249f85-c6a0-4da5-a0a7-fa5102e74c85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fondue de argentinos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la cocina simbólica del poder libertario, Manuel Adorni sirve crueldad tibia y estupidez envuelta en calma, mientras el país entero se cocina lentamente al fuego bajo de una ficción económica que muchos aún prefieren no mirar.</p></div><p class="article-text">
        En sus viajes a las islas Marquesas, Pomot&uacute; y Gilbert a bordo de las goletas &ldquo;Casco&rdquo; (en 1888) y &ldquo;Equator&rdquo; (en 1889), cuyas vicisitudes fueron compiladas en el libro <em>En los mares del Sur </em>(1896), <strong>Robert Louis Stevenson</strong> cuenta en un &eacute;xtasis apenas contenido la belleza de esos tesoros de la geograf&iacute;a, el asombro de encontrarse con otros mundos dentro de &eacute;ste, las diferentes formas de credulidad y de incredulidad de los lugare&ntilde;os (de lo que existe y no existe en la cabeza humana seg&uacute;n c&oacute;mo sea cercenada o liberada la imaginaci&oacute;n) y los refinamientos del canibalismo, del que se dio cuenta que no difiere en nada del carnivorismo cuando oy&oacute; los gritos insoportables de un cerdo al que estaban matando &ldquo;mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Algunas tribus &ldquo;hab&iacute;an entretejido el canibalismo en la urdimbre de su vida&rdquo;. Una familia pod&iacute;a vengarse de otra matando y comiendo a sus cr&iacute;as humanas, y hab&iacute;a grupos que cazaban hombres o mujeres que se internaban en los bosques&nbsp;&nbsp;a buscar setas. El poder civil colonial, all&iacute; donde estuviera, trataba de imponer proscripciones, pero el canibalismo persist&iacute;a en los lugares en los que se manifestaba como una &ldquo;infecci&oacute;n&rdquo;. A un tal Whalon, miembro de un ballenero del norte, se lo comieron para vengarse del capit&aacute;n de un negrero peruano (que estaba en su casa sano y salvo). Y era corriente que alguien matara a un camarada o a una amante en su casa (de &ldquo;visitante&rdquo;) y se lo comiera en un acto sencillo que ultrajaba lo que llamamos sentimientos humanos. 
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        Pero la forma m&aacute;s art&iacute;stica del ritual can&iacute;bal era aquella por la cual se establec&iacute;a un proceso hacia el &eacute;xtasis colectivo (como cuando el argentino carn&iacute;voro les dice a sus amigos: &ldquo;compr&eacute; el lech&oacute;n&rdquo;), en cuyo curso hab&iacute;a isle&ntilde;os con la cara pintada con azafr&aacute;n, bailes al ritmo de tambores de cuatro metros de alto, vestuarios multicolores, dedos emplumados movi&eacute;ndose en semejanza con el aleteo de las mariposas y obsequios para las familias que hab&iacute;an &ldquo;puesto&rdquo; al muerto. 
    </p><p class="article-text">
        El propio Stevenson pudo haber sido v&iacute;ctima de esas ceremonias el d&iacute;a que vio fascinado las estaciones del rito, incluso celebr&aacute;ndolas por darle la posibilidad de dar fe de la bestialidad. Hasta que se dio cuenta de que iban com&eacute;rselo a &eacute;l. Y es en este punto, donde esta columna necesita un corte y una sutura de traspolaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La escena, que nos trae de la memoria infantil la vi&ntilde;eta en la que un grupo de abor&iacute;genes hacen fondue con un humano blanco en una olla de barro gigante, nos anuncia los peligros a lo que nos lleva la fascinaci&oacute;n de lo nuevo (tambi&eacute;n puede ser de lo viejo desconocido u olvidado), en este caso como versi&oacute;n folcl&oacute;rica de aquella otra, aparentemente m&aacute;s civilizada, en la que el humano blanco le muestra al antrop&oacute;fago sus espejos de colores. 
    </p><p class="article-text">
        En la Era de los Idiotas Crueles que tiene a la Argentina como laboratorio de vanguardia, en cuyas probetas burbujeantes vemos productos teatrales basura que fascinan al gran p&uacute;blico (<strong>Santiago Caputo</strong> festejando goles en off side con el dedito &iacute;ndice, el <strong>Gordo Dan</strong> &ldquo;domando&rdquo;, <strong>Alejandro Fantino</strong> &ldquo;meando&rdquo;, <strong>Luis Majul</strong> &ldquo;informando&rdquo;, el presidente <strong>Javier Milei</strong> &ldquo;razonando&rdquo; su milagro econ&oacute;mico, entre otras hermosuras), <strong>Manuel Adorni</strong> gan&oacute; de arremetida, con un excelente sprint final de su pony ideol&oacute;gico, la elecci&oacute;n de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, la Par&iacute;s, la Roma, la Madrid, la Nueva York de Am&eacute;rica del Sur.
    </p><p class="article-text">
        Eso significa que la Era de los Idiotas Crueles que se impone en la Argentina, conect&oacute; su orbita con la del triunfo irreversible de la Boludez, sustituto agravado del Mal. Digamos que la fascinaci&oacute;n persiste, mientras se van calentando los quesos de la fondue para ir echando a la olla, uno por uno, a los compatriotas fascinados (aunque no a todos: s&oacute;lo a los que no les d&eacute; el cuero material, aunque &ldquo;domen&rdquo; o &ldquo;meen&rdquo;) con el modo en que Adorni encarna y multiplica el alma libertaria.
    </p><p class="article-text">
        Que Adorni sea una persona cuyos valores &ldquo;argumentales&rdquo; consistan en estirar las vocales como chicle masticado para dar -mediante un efecto Clonazepam- la idea de que &ldquo;mea&rdquo;, &ldquo;doma&rdquo; (incluso &ldquo;caga&rdquo;) cuando habla, o que huya hacia las evasivas, la sanata, el malentendido o el sofismo ante la menor presi&oacute;n de sus interlocutores, no lo hace un mal candidato. Todo lo contrario: muestra el camino de lo que va, de lo que anda en el mercado electoral y -por a&ntilde;adidura- de qu&eacute; calidad ser&aacute; la historia que se est&aacute; haciendo en estos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Adorni es la mejor representaci&oacute;n en la que pueden inscribirse a fuego los valores de la &eacute;poca. En &eacute;l se acu&ntilde;a la moneda libertaria de pl&aacute;stico: de un lado la idiotez; del otro, la crueldad. Pero en contraste con el presidente Javier Milei, es la vertiente &ldquo;cuerda&rdquo; de la locura incendiaria. Adorni es, por as&iacute; decirlo, la &ldquo;cordura&rdquo; de la locura. Le alcanza con no sacarse (la locura de Adorni es fr&iacute;a, all&iacute; donde la de Milei es incandescente) para ofrecer un &iacute;ndice m&iacute;nimo de temple flotando en el mar de los delirios.
    </p><p class="article-text">
        Pero si el fuego de la fondue donde muchos fascinados est&aacute;n siendo cocinados es, por ahora, bajo o moderado, la raz&oacute;n no es porque la crueldad y la idiotez de Adorni sean valores sueltos. Est&aacute;n asociados como carne y u&ntilde;a (as&iacute;, como la met&aacute;fora, es de mersa el &ldquo;modelo&rdquo; econ&oacute;mico del gobierno) a la fumigaci&oacute;n moment&aacute;nea de los cucos siameses: valor del d&oacute;lar, &iacute;ndice de inflaci&oacute;n, ambos bajo un control de ficci&oacute;n similar al que podr&iacute;a tenerse de una maqueta de una ciudad creyendo, candorosamente, o maliciosamente, que se controla la cuidad. 
    </p><p class="article-text">
        El triunfo de Adorni, &ldquo;goma&rdquo; de Estado embanderado en sus ficciones, fl&aacute;cidas y desarticuladas, orientadas a conmover p&uacute;blicos permisivos a las inoculaciones de desprecio, tampoco fue gran cosa. Gan&oacute; bien, pero ah&iacute;. De los 3.100.000 de habitantes de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, de los que pod&iacute;an votar 2.500.000, lo votaron 500.000: m&aacute;s o menos 1 habitante de cada 6, 1 de cada 5 en condiciones de votar y 1 de cada 3 de los que votaron. 
    </p><p class="article-text">
        El asunto se desplaza, menos por asombro que por curiosidad, hacia una pregunta: &iquest;c&oacute;mo es posible no votar <em>contra</em> Adorni? &iquest;Qu&eacute; misterio organiza en relaci&oacute;n a su figura alg&uacute;n tipo de simpat&iacute;a? Sus indirectas gruesas, sus iron&iacute;as l&aacute;nguidas, su chispa de p&oacute;lvora mojada, &iquest;pueden <em>seducir</em>? La respuesta no es un s&iacute; ni un no. Est&aacute; en otro lado, posiblemente en la fascinaci&oacute;n de la calma que a modo de superstici&oacute;n o espejismo nos entrega la econom&iacute;a, mientras se va calentando el fuego de la fondue.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fondue-argentinos_129_12327974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 May 2025 03:04:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fondue de argentinos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Manuel Adorni,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poder de la poesía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/poesia_129_12308106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1fe22ac-f516-45d3-b576-971b78f7143e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poder de la poesía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En “La mayor”, uno de los grandes textos del siglo XX, Juan José Saer reivindica el poder concreto y transformador de la poesía.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El poder de la poes&iacute;a no es una ilusi&oacute;n&rdquo;. Este aforismo de <strong>Juan Jos&eacute; Saer</strong> aparece en &ldquo;Emily Dickinson y la cuesti&oacute;n de la poes&iacute;a&rdquo;, de <em>Ensayos - Borradores in&eacute;ditos 4,</em> publicado por Seix Barral en 2015. Y m&aacute;s abajo agrega otro: &ldquo;Se va a la poes&iacute;a a buscar algo que ya ha pasado en nosotros &mdash;que es la poes&iacute;a misma, como lo quiere Hazlitt&mdash; y que esperamos reencontrar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;golpe&rdquo; de la poes&iacute;a se produce a trav&eacute;s de una &ldquo;violencia solidaria&rdquo;, dice Saer. Es lo que puede recibirse de la lectura de &ldquo;La mayor&rdquo;, uno de los grandes poemas de todos los tiempos cuya presentaci&oacute;n prosaica, lejos de darle el triunfo a una adulteraci&oacute;n de g&eacute;neros, radicaliza su registro de verso libre &ldquo;compacto&rdquo;.
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        La poes&iacute;a, es decir los acuerdos y las fricciones de las palabras entre s&iacute; y de ellas con las pausas, los silencios, los blancos, los cambios de ritmo de la lengua (que son los del &aacute;nimo) que abren el texto en una red de canales, est&aacute; <em>adentro </em>de &ldquo;La mayor&rdquo;, y la misi&oacute;n de la lectura es revelarla al modo en que la forma y el &ldquo;alma&rdquo; de una escultura es liberada de su bloque de m&aacute;rmol.
    </p><p class="article-text">
        La lectura teatral de &ldquo;La mayor&rdquo;, con el apoyo del Ministerio de Cultura de Santa Fe, adaptada y dirigida por <strong>Juan Coulasso</strong> para la compa&ntilde;&iacute;a <em>La Mujer Mutante</em> con funciones en la Plataforma Lavard&eacute;n de Rosario y en la Casa de la Cultura de Santa Fe hace unos d&iacute;as, lleva esa revelaci&oacute;n al terreno del encantamiento. La extracci&oacute;n de esa materia po&eacute;tica (palabra por palabra, casi letra por letra) es un fen&oacute;meno envolvente por el que el espectador entra al poema y el poema al espectador, disolvi&eacute;ndose ambos en una fusi&oacute;n de la sangre con la letra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas inoculaciones mutuas ocurren porque la experiencia de lectura ha invertido su orden cl&aacute;sico, reemplazando la intimidad cerrada de leer en una suma de silencio y soledad por la de &ldquo;recibir&rdquo; la lectura en la intimidad abierta de una compa&ntilde;&iacute;a. All&iacute; donde el lector se entregaba a su propia voz mental (plana, a menudo automatizada por un ritmo y un tono cruceros), ahora hay voces extra&ntilde;as ocupando sus profundidades.
    </p><p class="article-text">
        El cambio parece delicado, apenas un desplazamiento imperceptible de la experiencia ordinaria de lectura, pero en los hechos es dr&aacute;stico. La persona que lee se convierte en la persona a la que le leen, restaurando el esquema en el que la escritura recupera la voz (una voz amada o una voz esperada) y, de ese modo, la escena primaria del encuentro de los seres humanos con la literatura: la madre que duerme al hijo con un cuento, el cazador que habla del oso con el que se hizo el abrigo, el guerrero que cuenta su &eacute;pica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otros, ellos, antes, pod&iacute;an&rdquo;. La voz de <strong>Victoria Roland</strong> comienza a leer y a inocular en los lectores &ldquo;de o&iacute;das' el asunto de &rdquo;La mayor&ldquo;, en el que se revela el m&oacute;vil art&iacute;stico de Saer, que es contemplar de manera incesante la oscuridad del Universo, a la que ve en todos lados: en el paisaje y en lo &aacute;tomos, en la eternidad y en el instante, extremos por los que se unen el paisajista y el microscopista (y el Tiempo con los d&iacute;as).
    </p><p class="article-text">
        El anecdotario mental, las peripecias est&eacute;riles de la memoria, la percepci&oacute;n rebajada a la especulaci&oacute;n, las sensaciones que la atm&oacute;sfera despierta en el cuerpo, todos componentes fijos de &ldquo;La mayor&rdquo;, se ponen en movimiento. La voz de Victoria Roland rompe la inercia del silencio, acelera, se detiene, canta, susurra. Tiene perfecci&oacute;n animal. En cada modulaci&oacute;n la literatura de Saer se hace sentir, org&aacute;nica, saliendo del invierno de la escritura. Los mantras &ldquo;nada&rdquo;, &ldquo;todo&rdquo;, &ldquo;algo&rdquo;, &ldquo;por as&iacute; decir&rdquo; corren como animales por lo bajo del texto y &ldquo;La mayor&rdquo; es, de pronto, el &uacute;nico mundo en el que est&aacute; viviendo el espectador, entregado a una escritura &ldquo;animada&rdquo; por la lectura. 
    </p><p class="article-text">
        En frente de esa voz, por momentos en espejo, por momentos como contrapunto de una payada de gemelas, la voz de <strong>Guillermina Etkin</strong> multiplica la experiencia de &ldquo;La mayor&rdquo;, que ya no es cosa de un autor sino el canto universal por el que se accede al desconocimiento total. Hasta que se sienta al piano para &ldquo;mezclar&rdquo; a Saer con <strong>John Cage</strong> y <strong>Franz Schubert</strong> y darle al texto un m&iacute;nimo -que es el m&aacute;ximo posible- de desahogo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Guillermina Etkin                            </span>
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        Mientras tanto, &ldquo;por as&iacute; decir&rdquo;, &ldquo;La mayor&rdquo; va formando en la emulsi&oacute;n sensible del espectador (parado, sentado, acostado, dormido en la sala) una materia in&eacute;dita de belleza hecha de miedo. Hay algo de tren fantasma para ciegos en este teatro de la voz.&nbsp;Pero las l&iacute;neas de bajo de Azul Faini, como de cine mudo, muestra una salida moment&aacute;nea de lo Oscuro hacia la ciudad, en la que los movimientos rob&oacute;ticos de la vida cotidiana productiva suspenden la angustia de vivir.
    </p><p class="article-text">
        De pronto, se ha instalado una totalidad en la escena sin escenario que se form&oacute; entre dos voces, de la que se saldr&aacute; entendiendo -humildemente- que no se puede entender Nada, ni siquiera Algo. Y con una intriga literaria a modo de frivolidad: &iquest;y si &ldquo;La mayor&rdquo; es una <em>evoluci&oacute;n</em> de &ldquo;El Aleph&rdquo;, de <strong>Jorge Luis Borges</strong>? &iquest;Y si es su versi&oacute;n menos cursi y m&aacute;s megal&oacute;mana -y m&aacute;s punk-, dado que all&iacute; donde Borges reduce el Universo, Saer lo expande hasta el desmayo? Adem&aacute;s de que en &ldquo;El Aleph&rdquo; se contempla la totalidad y, en cambio, en &ldquo;La mayor&rdquo;, se experimenta esa totalidad como una nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las voces de Roland y Etkin, que hab&iacute;an estado susurrando la escena en la que el que habla en ellas por trasmutaci&oacute;n po&eacute;tica se desviste para entrar a la frialdad de sus s&aacute;banas, se encienden de nuevo hasta llegar a las preguntas finales acerca del lugar real, imaginario o delirante en el que suceden las cosas: &ldquo;&iquest;En qu&eacute; mundo? &iquest;En qu&eacute; mundos?&rdquo;. El silencio que queda en la sala es un bloque de vac&iacute;o. Como si al cesar las palabras que hicieron el mundo, el mundo hubiera desaparecido con ellas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/poesia_129_12308106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 May 2025 04:31:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poder de la poesía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan José Saer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Locura de Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/locura_129_12288796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f29a3f4-621c-487e-9ac3-9c2f53da56a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Locura de Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente Javier Milei se propone presentar su gestión como un vértigo inasimilable, lanzado a una lógica performática más cercana a la locura que a la política racional. El uso romántico de los números –como cuando dice haber “destruido la teoría de la explotación” o habla de una inflación que “viajaba al 17.000%”– se suma a un relato que no puede ser seguido ni entendido del todo.</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo 14 de abril, el presidente de la Naci&oacute;n, <strong>Javier Milei</strong>, le concedi&oacute; una entrevista de 4 horas, 43 minutos y 32 segundos al programa &ldquo;La cosa en s&iacute;&rdquo;, conducido por <strong>Alejandro Fantino</strong> para su canal de streaming <em>Neura</em>.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n fue una fuente inagotable de recortes que se viralizaron. Digamos que fue un yacimiento de contenidos ideol&oacute;gicos y ret&oacute;ricos que la maquinaria paraestatal de divulgaci&oacute;n de &ldquo;genialidades&rdquo; que embadurna con pintura al bronce al presidente de la Naci&oacute;n, utiliz&oacute; para sembrar las conversaciones sociales y hasta las &iacute;ntimas con sus ocurrencias.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero el verdadero contenido de ese encuentro, que tuvo vibraciones de arte conceptual, fue su duraci&oacute;n, un pozo ciego al que fueron cayendo esos contenidos, muchos de ellos para desaparecer. Y es que la contemplaci&oacute;n de una charla que dure 4 horas, 43 minutos y 32 segundos es un hecho imposible de atender en su totalidad, por m&aacute;s tiempo libre que uno tenga. 
    </p><p class="article-text">
        Eso era en el fondo lo que la entrevista postulaba: su car&aacute;cter inconsumible. Que nadie la <em>vea</em> realmente y que, ante esa imposibilidad, la maquinaria paraestatal la cuente a su manera, del modo en que se suelen vulgarizar textos extensos en abreviaciones infantilizadas, para lo que -claro- hace falta un p&uacute;blico infantil y no en el mejor sentido, que es el que reconoce a la infancia como territorio de libertad, sino en el peor: el que asocia al infantilismo con actividades de credulidad, obediencia e inmadurez. 
    </p><p class="article-text">
        Esta columna quiso cumplir la misi&oacute;n imposible y tard&iacute;a de experimentar qu&eacute; pod&iacute;a sentir y pensar un ciudadano argentino que, estando m&aacute;s al pedo que limpia parabrisas de submarino, contempla esa larga y elevad&iacute;sima conversaci&oacute;n entre el presidente de la Naci&oacute;n y Fantino. Y como administrador vocacional de estos p&aacute;rrafos, me toc&oacute; afrontar el desaf&iacute;o. Cont&eacute; hasta 10, me tap&eacute; a nariz y me sumerg&iacute; en el di&aacute;logo, que arranc&oacute; con una celebraci&oacute;n de lo que entrevistado y entrevistador acordaron en llamar &ldquo;d&iacute;a hist&oacute;rico&rdquo;, en alusi&oacute;n a la falsa salida del cepo atrapad&oacute;lares. contra entrega de una nueva toma de deuda facilitada por el FMI a <strong>Luis Caputo</strong>, con la Argentina de prenda.
    </p><p class="article-text">
        Acostumbrado a hundir sus espadas de goma en esa manteca que es su p&uacute;blico, Fantino arm&oacute; una historia sin supervisi&oacute;n teatral para hacernos creer que el pepeleo que hab&iacute;a llevado el presidente Milei a <em>Neura</em> para -supuestamente- describir los milagros de la econom&iacute;a que pistonea al ritmo loco de su genialidad, era el resultado de un pedido expreso del propio Fantino. 
    </p><p class="article-text">
        El comentario de Fantino, la entonaci&oacute;n de su voz campechana y la contenci&oacute;n de su sonrisa por estar contrabandeando fruta remitieron derecho a un acto de falsificaci&oacute;n. Era obvio que le estaba cubriendo las espaldas al presidente para darle a su oferta de papeleo el r&oacute;tulo m&aacute;s pasable de demanda. Pero casi todas las actuaciones de Fantino tienen una falla. Esta tambi&eacute;n la tuvo, porque no parece otra cosa que un abuso -de confianza o de desconfianza, seg&uacute;n c&oacute;mo se lo vea- llevar al presidente a perder el tiempo 5 horas en un streaming de financiamiento fantasma y, encima, pedirle que le lleve respaldo documental, como si el delirio lo necesitara. 
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n iban tres minutos de las 4 horas, 43 minutos y 32 segundos de esa inolvidable conversaci&oacute;n socr&aacute;tica, y el sanateo ya ten&iacute;a su primera aceleraci&oacute;n. Me faltaban cuatro horas, 40 minutos y 32 segundos (que no iba a vivirlos), entregado a la misi&oacute;n de ir al fondo del mar de <em>Neura</em> para traer noticias de sus bestias abisales, y ocurri&oacute; lo inesperado: el presidente acababa de estar 5 horas con 50 minutos en el streaming <em>Carajo</em>, hablando con el <strong>Gordo Dan</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Un imposible m&aacute;s otro imposible: dos imposibles. &iquest;Y qui&eacute;n pod&iacute;a garantizar que no habr&iacute;a tres o cuatro o diez? Porque puestos a arrastrarse desnudos en una competencia de servilismo &ldquo;disimulado&rdquo;, de las casi 6 horas del presidente con el Gordo Dan podr&iacute;a haberse escalado a 10 con <strong>Horacio Cabak</strong> y 15 con Jony Viale, hasta llegar a un a especie de 24 horas de Le Mans con la dupla <strong>Luis Majul</strong>-<strong>Esteban Trebuq</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero renunciar a la misi&oacute;n, que inesperadamente se duplicaba, no significa no haber recibido sus efluvios. Se supo, por esa manera de &ldquo;filtrar&rdquo; la indiferencia que tienen las operaciones pol&iacute;ticas, que el presidente Milei hizo re&iacute;r hasta el desmayo a esa molicie p&aacute;lida llamada Gordo Dan, adem&aacute;s de anunciar que tiene en preparaci&oacute;n una obra de teatro llamada <em>Juicio al capitalismo</em>, para la que se est&aacute; tramitando la autorizaci&oacute;n para su puesta en el ex Muro de Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No es posible relacionarse con todo lo que el presidente Javier Milei ofrece, y que tiene -justamente- la apariencia de una totalidad. La imposibilidad de seguirle el ritmo de cachetadas de loco es en lo que se basa la subnormalidad de Estado de su &ldquo;gesti&oacute;n&rdquo; perform&aacute;tica. La percepci&oacute;n no da abasto ante semejante v&eacute;rtigo. Su velocidad, su voluntad y el volumen de su idealismo son los de la locura, es decir son inasimilables, especialmente cuando los n&uacute;meros que utiliza de modo rom&aacute;ntico (ay, ese uso po&eacute;tico de los n&uacute;meros) lo ayudan circunstancialmente.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a no hab&iacute;a un solo argentino capaz de tolerar sus casi 5 horas con Fantino y las casi 6 con el Gordo Dan, que el presidente Milei ya estaba delirando de nuevo en el Latam Economic Forum, donde dijo que a los trabajadores no les pagan por su labor, sino que compran pesos con su trabajo, para luego solazarse por en&eacute;sima vez con un autobombo que solo puede dar pena: &ldquo;Acabo de destruir la teor&iacute;a de la explotaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo es as&iacute;, incluyendo el mantra que viene repitiendo desde diciembre de 2024, que dice que nos salv&oacute; de la inflaci&oacute;n mayorista que viajaba al 17.000% anual. La inflaci&oacute;n que viaja. Preciosa figura literaria, que recorta un hecho (en este caso: una velocidad de inflaci&oacute;n en una unidad de tiempo breve) y lo estira, del modo en que se podr&iacute;a decir que, &ldquo;proyectadas&rdquo;, las tres medialunas que me com&iacute; en la &uacute;ltima hora significan que por a&ntilde;o como 26.280.
    </p><p class="article-text">
        Si despu&eacute;s de un a&ntilde;o y medio la locura sigue siendo un valor social, es porque el fracaso de la cordura fue rotundo. Pero bajo la sombra cada vez m&aacute;s oscura de la paradoja que encarna (por la cual &eacute;l es el gran protagonista y a la vez el personaje m&aacute;s superficial de su drama de poder), se alcanza a ver que el presidente Milei ya no es eterno.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/locura_129_12288796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 May 2025 03:02:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un puntito de rating]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/puntito-rating_129_12251005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/287169ce-5714-49bf-a7b3-d2bf0488f3bc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un puntito de rating"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la pregunta de por qué se persigue con tanta saña a Luis Majul la pueden responder varias respuestas de fantasía y una sola certeza. Entre las fantasías, obvias: “la envidia por la facha, los celos por el carisma y las ganas desesperadas de ser él”. Pero, ¿y la certeza?</p></div><p class="article-text">
        Esta columna recibe alertas digitales y seguimientos anal&oacute;gicos personalizados las 24 horas de todos los santos d&iacute;as que reaccionen a la marca &ldquo;Luis Majul&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute;? Bueno, porque aqu&iacute; hay una admiraci&oacute;n -con picos de idolatr&iacute;a- por el &uacute;nico argentino que encarna con la naturalidad del dandy las mayores tradiciones de la inteligencia universal, el uso de la lengua espa&ntilde;ola en sus m&aacute;ximos estados de refinamiento estil&iacute;stico, la elegancia sastreril bajo el c&oacute;digo del slim fit, la dicci&oacute;n insuperable de las llamada golden voices (de la que se descuelgan los vibratos ol&iacute;mpicos de un Presley Elvis, de un Fontana Cacho), los honorarios 100% en blanco, la &eacute;pica pedestre en el uso indiscriminado de los zapatos de taco y punta, el desinter&eacute;s trapense por lo material y el inter&eacute;s trapense por el voto de silencio, la ausencia ejemplar de servilismo, la guerra sin cuartel contra la falsedad, la falsificaci&oacute;n y los falsarios, el don casi perdido de saber escuchar, la distensi&oacute;n corporal -sobre todo en &aacute;reas sensibles como mand&iacute;bula y dentadura- en tanto expresi&oacute;n inequ&iacute;voca de la pureza del alma, etc.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que pareciera que al p&aacute;rrafo anterior se le fue la mano en adjetivos. Sin embargo, debe decirse que se qued&oacute; corto. No hay idioma que pueda responder a las exigencias del amor. Pero hay que salir del arrobamiento ideol&oacute;gico y pasar a los hechos que desean juzgarse aqu&iacute;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Tres de la ma&ntilde;ana: salta en el tel&eacute;fono la alarma de la marca &ldquo;Luis Majul&rdquo;. &iexcl;&iquest;Qu&eacute; paso?! &iexcl;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;?! &iquest;Le habr&aacute; pasado algo? &iexcl;Protegelo, dios! Reacciones t&iacute;picas del sue&ntilde;o al ataque por sorpresa de la vigilia. No era tan grave: <strong>Nancy Pazos</strong> aparec&iacute;a en un recorte de televisi&oacute;n, distribuido por la red cloacal X, contando un episodio en el que a un periodista le hab&iacute;an rechazado la renovaci&oacute;n de la licencia de conducir en el ACA de Libertador por no haber alcanzado el alta ps&iacute;quico. Y agregaba un corolario desafiante: &ldquo;&iquest;Esto es cierto Luis Majul?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A muchos genios les ha ido o podr&iacute;a irles mal respondiendo al Test de Rorschach, al Inventario de Depresi&oacute;n de Beck, al Test de la Figura Humana, a la <span class="highlight" style="--color:white;">Escala de Inteligencia de Wechsler o al Test de Stroop. &iquest;Y? &iquest;Cu&aacute;l es? Por eso no son psic&oacute;ticos, ni neur&oacute;ticos, ni oligofr&eacute;nicos ni comunistas. Son simplemente genios, ejemplares humanos que se salen de la Autopista Panamericana de las convenciones y vuelcan en la banquina de las diferencias. Son distintos, y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Luis Majul</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> es distinto, o sea mejor. &iquest;Cu&aacute;l es el problema si en el block de hojas del ACA, con monograma del ACA y lapicera souvenir del ACA dibuj&oacute; la casita a mano alzada con la chimenea en el s&oacute;tano y la puerta en el techo? &iquest;Eso lo convierte en un idiota incapaz de manejar sus naves alemanas? Es un distinto que no sabe dibujar. Ahora, si lo que quieren es perseguirlo para </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>inmovilizarlo&hellip;</em></span>
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de maniobras destinadas a silenciar a un h&eacute;roe que lucha en soledad contra el poder de los poderosos y los poderosos del poder, sin recursos y de manera desinteresada en una &eacute;poca donde todo es inter&eacute;s, ya las conocemos. El periodismo argentino de trinchera ya tiene demasiados m&aacute;rtires. &iquest;Quieren uno m&aacute;s en la lista? &iquest;Quieren otro <strong>Rodolfo Walsh</strong>? &iquest;Porque a la hora de dibujar un lavarropas le sale una jirafa? &iquest;Oyeron hablar alguna vez de la palabra &ldquo;arte&rdquo;, queridos censores de electroshock f&aacute;cil?
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; sea cierto, como dijo Nancy Pazos, que finalmente el querido Luis Majul pudo anular con un golpe de tim&oacute;n burocr&aacute;tico el tr&aacute;mite del ACA y reiniciar otro en unas oficinas perdidas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, de las que sali&oacute; arando fast &amp; furious con su flamante pl&aacute;stico de conductor habilitado para veh&iacute;culos de alta gama y un poco chatos por lo que he visto, dado que a mi &iacute;dolo le gusta manejar en posici&oacute;n &ldquo;tomogr&aacute;fica&rdquo;, a lo piloto de F1, para sentir m&aacute;s hondo el adrenalinazo de la aceleraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta de por qu&eacute; se persigue con tanta sa&ntilde;a a semejante figura puede tener varias respuestas de fantas&iacute;a y una sola certeza. Respuestas de fantas&iacute;a: la envidia por la facha, los celos por el carisma y las ganas desesperadas de ser &eacute;l, que es algo bastante extendido entre los argentinos de entre 14 y 99 a&ntilde;os. Querer ser Luis Majul: un deseo nacional.
    </p><p class="article-text">
        La certeza es que el poder no tolera su alt&iacute;sima popularidad, traducida autom&aacute;ticamente al alt&iacute;simo rating de sus apariciones en pantalla. Aparece y se detiene el mundo. No hay final de Champions League ni <em>Gran Hermano</em> ni <em>Ahora caigo</em> que puedan resistir, sin volverse invisibles, la irrupci&oacute;n m&aacute;gica de Luis Majul cuando decide salir a entrevistar con los tapones de punta de un full back de la Inquisici&oacute;n a una amplia gama de personalidades p&uacute;blicas, entre las que han desfilado Javier Milei, Luis Caputo, Javier Milei, Luis Caputo, Javier Milei, Luis Caputo, Luis Caputo, Luis Caputo Javier Milei, Javier Milei, Javier Milei y Javier Milei.
    </p><p class="article-text">
        Para entender qu&eacute; es lo que est&aacute; en juego (y por qu&eacute; quieren voltear a nuestro &iacute;dolo), hay que rese&ntilde;ar en qu&eacute; consiste el rating. Su unidad de medida, el punto de rating, equivale al 1% del target elegido. Por lo que, seg&uacute;n los datos de poblaci&oacute;n de 2020, que da unos 3 millones de hogares en el AMBA, el punto de rating equivaldr&iacute;a a unos 30 mil hogares, con un m&aacute;ximo de audiencia de m&aacute;s de 90 mil espectadores y un promedio de 75 mil. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La medici&oacute;n de audiencia a trav&eacute;s de la &ldquo;unidad rating&rdquo; la hace la empresa </span>internacional Kantar IBOPE Media a trav&eacute;s de unos codificadores llamados <span class="highlight" style="--color:white;">people meter, que se instalan en los hogares sorteados en base a patrones estad&iacute;sticos cuyos criterios no son p&uacute;blicos. Siempre y cuando los &ldquo;beneficiados&rdquo; acepten. Lo que no es f&aacute;cil porque el rechazo ha sido siempre muy alto. </span>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un informe de Chequeado, en 2020 <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>IBOPE ten&iacute;a 2400 people meter en 800 hogares (donde puede haber m&aacute;s de una pantalla) distribuidos en Ciudad Aut&oacute;noma Buenos Aires, C&oacute;rdoba, Mendoza y Rosario, m&aacute;s el agregado de un registro de </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">3600 cuadernillos que llenaban espectadores de Tucum&aacute;n, Mar del Plata, Bah&iacute;a Blanca, Santa Fe, Paran&aacute; y Alto Valle.</span> Por qu&eacute; cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en una entrevista a Forbes de Argentina, el CEO de IBOPE, <strong>Ariel Hajmi</strong>, dijo que hab&iacute;a 1500, es un golpe al coraz&oacute;n del concepto de progreso.
    </p><p class="article-text">
        Hajmi tambi&eacute;n dice en esa entrevista que este es el a&ntilde;o en el que se empieza a hablar del focal meter, que se conecta al router y no al televisor, para que pueda determinarse con qu&eacute; tecnolog&iacute;a se est&aacute;n consumiendo los contenidos, incluyendo los consumos on demand. Y da un dato misterioso sobre el reach, un indicador que registra cu&aacute;ntas personas miran un contenido antes de abandonarlo, al contrario de lo que ocurre con el rating, que registra la permanencia, es decir el espectador que se queda. Situaci&oacute;n que posibilita que un programa que tiene reach puede no tener rating. 
    </p><p class="article-text">
        Esta trama con enredos, que opera en las sombras de los grandes espect&aacute;culos de la &eacute;tica personal como los que protagoniza Luis Majul cada d&iacute;a, cada hora de su vida, es la que fomenta que se le est&eacute; dando a la matraca con lo del dibujito del ACA, como si <strong>Lewis Hamilton</strong> fuese <strong>Pablo Picasso</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;pecado&rdquo; de Luis Majul, adem&aacute;s de su encanto, adem&aacute;s de &aacute;ngel, se llama ma-si-vi-dad. Lo ve el pa&iacute;s (y verlo es adorarlo). Es cuesti&oacute;n de sacar unas cuentas sencillas. LN+, el canal de noticias verdaderas donde descuella y da c&aacute;tedra de taquito sobre c&oacute;mo honrar los trajes entallados que son el sayo de su profesi&oacute;n (perd&oacute;n: de su &ldquo;misi&oacute;n&rdquo;), viene teniendo entre enero y marzo m&aacute;s o menos un promedio de 1 punto de rating.
    </p><p class="article-text">
        Si, como dec&iacute;amos, 1 punto de rating equivale a 30 mil hogares, eso quiere decir que la masividad de Luis Majul y, por a&ntilde;adidura, el valor moral pero tambi&eacute;n comercial de su influencia es irrefutable.
    </p><p class="article-text">
        Supongamos que en esos 30 mil hogares no hay 30 mil personas frente a 30 mil pantallas porque el televisor encendido es como el termotanque o el tiro balanceado encendidos en piloto (dado que por lo general el televisor est&aacute; en un punto de la casa y el espectador en otro): &iquest;cu&aacute;ntas personas podr&iacute;an ver realmente la magia de Luis Majul cuando sale a lucirse en LN+? &iquest;20 mil? &iquest;15 mil? &iquest;M&aacute;s o menos como la cantidad de lectores de esta nota? &iquest;15 o 20 mil sobre un universo de 3 millones en el AMBA? &iquest;Menos del 0,01%, o como m&aacute;ximo el 0,01% si los 30 mil espectadores est&aacute;n clavados en sus 30 mil sillones frente a sus 30 pantallas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Voy a tener que hacer la cuentas de nuevo porque no me dan los n&uacute;meros. Tiene que haber un error <em>m&iacute;o </em>porque ya sabemos que Luis Majul es <em>perfecto</em>. Algo hice mal. &iquest;C&oacute;mo un genio del pueblo como &eacute;l va a tener entre 15 y 30 mil espectadores por programa en un &aacute;rea de 15 millones de habitantes? Es muy poco. &iquest;Y si esos -con suerte- 30 mil espectadores cult&iacute;simos y majulianos son del orden del reach y no del rating? &iquest;Y si solamente &ldquo;pasaron&rdquo; por esa maravilla humana llamada Luis Majul, es decir tocaron y se fueron? Qu&eacute; triste se puso todo esto. Nos queda el consuelo de que &Eacute;l nunca se ensuci&oacute; sus manos de concertista con un solo centavo del Estado, y que tiene licencia de conducir renovada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/puntito-rating_129_12251005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Apr 2025 03:02:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un puntito de rating]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luis Majul,Javier Milei,Luis Caputo,Rating]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bestias humanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/bestias-humanas_129_12217630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4703b57f-eb50-4137-ab52-6408d6f83cf0_16-9-discover-aspect-ratio_default_1115588.jpg" width="495" height="278" alt="Bestias humanas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La discusión pública sobre la imputabilidad penal de menores cruza argumentos disfrazados de emociones y emociones vestidas de razonamientos. </p></div><p class="article-text">
        Habr&aacute;n visto hace unos d&iacute;as el corte de la discusi&oacute;n entre la actriz y bailarina <strong>Noelia Marzol</strong> y el abogado y periodista de sucesos policiales, <strong>Ricardo Canaletti</strong>. Fue a trav&eacute;s de la mesa donde almorzaban o cenaban, en el comedor que <strong>Juana Viale</strong> y su familia tienen en Canal 13.
    </p><p class="article-text">
        De&nbsp;pronto, la charla de r&iacute;o que se iba bifurcando en mil arroyos deriv&oacute; en la muerte de <strong>Kim G&oacute;mez</strong>, la ni&ntilde;a de 7 a&ntilde;os que muri&oacute; despu&eacute;s de ser arrastrada colgando del cintur&oacute;n de seguridad del auto que dos menores zombis le robaron a la madre de Kim en La Plata.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El hecho, de caracter&iacute;sticas diab&oacute;licas, fue recordado por Marzol para montar su apoyo a la idea de bajar la edad de imputabilidad en delitos graves. Y dijo, hablando de uno de los chicos que mat&oacute; a Kim, que era una &ldquo;bestia&rdquo;. Canaletti le contest&oacute; que el chico no era una bestia. Pero Marzol insisti&oacute;:&nbsp;&ldquo;S&iacute;, absolutamente s&iacute;. Es una persona totalmente inconsciente&rdquo;, y se pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;y si fuera mi hija?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Canaletti le dijo que no lo era, y pas&oacute; a despersonalizar el asunto, traslad&aacute;ndolo a un terreno de abstracci&oacute;n: &ldquo;Hay gente que se pone a ver esto para tratar de solucionarlo y hay otras personas que se ponen a ver esto para ver c&oacute;mo reaccionan frente al hecho. Por supuesto, ya sabemos c&oacute;mo reaccion&aacute;s vos. Lo quer&eacute;s matar&rdquo;. Y Marzol sigui&oacute; castigando con su mano de hierro con guante de seda: &ldquo;Para m&iacute; ese ser ni se titula persona. La nena est&aacute; muerta. La arrastraron quince cuadras y no vive m&aacute;s. Y el nene sigue viviendo&rdquo; (en realidad dijo &ldquo;guince guadras&rdquo;).&nbsp;&ldquo;Perfecto, &iquest;vos quer&eacute;s tener dos v&iacute;ctimas?&nbsp;Contra una expresi&oacute;n visceral no se puede hacer nada&rdquo;, dijo Canaletti, ya con aros, pistones y junta de sus motores de polemista recalentados.
    </p><p class="article-text">
        El caso es extra&ntilde;o por las confusiones propias que aparecen en la mayor&iacute;a de las discusiones, y de las que ni siquiera se salvan las mejores argumentadas. Por subrayar lo primero que salt&oacute; a la vista: la inversi&oacute;n de los tantos en contra que se endilgaron Canaletti y Marzol. Porque es cierto que Marzol defendi&oacute; su postura &ldquo;visceral&rdquo;, pero lo hizo con la entonaci&oacute;n de la racionalidad. Al tiempo que Canaletti trat&oacute; de un modo visceral que Marzol entrara en razones. Pasa seguido: se sostiene una idea investida formalmente de aquella otra que le lleva la contra. Por lo que la posici&oacute;n &ldquo;pared&oacute;n friendly&rdquo; de Marzol pareci&oacute; m&aacute;s civilizada que la de Canaletti, que fue racional e informada, pero la comunic&oacute; con vehemencia. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntas veces por d&iacute;a se repiten, donde quiera que sea, discusiones de esta especie? En los bares, los hogares, los taxis y las oficinas se discute m&aacute;s o menos as&iacute;, es decir generando efectos de simpat&iacute;a y antipat&iacute;a expendidos por las f&aacute;bricas del malentendido. No hay argumento que no sea esclavo de su formalismo, por lo que casi ya no hay argumentos y abundan los formalismos. De manera que en la disputa Marzol Vs. Canaletti, quiz&aacute;s para los terceros (para Juana Viale tambi&eacute;n) haya &ldquo;ganado&rdquo; Marzol por haberle dado a su argumento duro un disfraz blando, cosa que no suele pasar al rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
         Pero por fuera de los efectismos, que determinan la eficacia en este tipo disputa publica que reduce todo a un aforismo que pegue (a una bala que entre), &iquest;cu&aacute;l fue el punto del desacuerdo? Lo que se discut&iacute;a era si el chico del que hablaban es una bestia o puede &ldquo;titularse&rdquo; persona. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Canaletti le dice a Marzol que los chicos que mataron a Kim G&oacute;mez no son bestias, tiene raz&oacute;n porque capta el sentido que le quiere dar su interlocutora a esa palabra, anulando lo que esos chicos tengan de sujetos de derecho. Pero tambi&eacute;n tiene raz&oacute;n Marzol al llamarlos bestias, aunque en un sentido que no es el que ella le da porque cabe mejor en la idea de la voluntad schopenahueriana, fuerza ciega de la naturaleza que impulsa la existencia<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Norman Mailer</strong> estaba &ldquo;un poco&rdquo; a favor de la pena de muerte porque ve&iacute;a en su impulso (o, m&aacute;s bien, en quienes la impulsaban), un vestigio del salvajismo propio del hombre anterior a la civilizaci&oacute;n, que es otro salvajismo. Justificaba ese cari&ntilde;o contenido por el fusilamiento diciendo que peor era matar con licencia en las guerras. Una idea que cuaja mejor en pa&iacute;ses guerreros como Estados Unidos, que en otros que no lo son. 
    </p><p class="article-text">
        En nombre de ese rescoldo de bestialidad que todav&iacute;a calienta los cimientos de la civilizaci&oacute;n parece hablar Noelia Marzol. Y quiz&aacute;s lo haga inspirada en un fantasma de supervivencia muy &iacute;ntimo. Por algo dice de Kim G&oacute;mez: &ldquo;&iquest;y si fuera mi hija?&rdquo;. Es una de las dos preguntas que hay que hacerse. La otra, que no se hace, es: &ldquo;&iquest;y si mi hijo fuera el que la mat&oacute;?&rdquo;. &nbsp;En ese olvido est&aacute; la diferencia de Marzol con Canaletti, que s&iacute; es capaz de hacerse las dos preguntas.
    </p><p class="article-text">
        No se puede reprocharle a Marzol su necedad, por otra parte, muy representativa de los modos fr&iacute;volos con que se discuten las cosas importantes en las pantallas. Kim G&oacute;mez pudo ser su hija, a la que mataron dos &ldquo;bestias&rdquo;, y listo. Eso es todo lo que siente, y todo lo que es capaz de identificar: lo que imagina el propio &ldquo;afectado&rdquo;. Un reflejo bestial que tampoco habr&iacute;a que reprocharle porque &iquest;qui&eacute;n no lo tiene? 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, tal vez, se rebaj&oacute; a una suficiencia vulgar en el final de la disputa televisiva. Canaletti acababa de decirle que hablaba &ldquo;tonter&iacute;as&rdquo;, y como ella no acept&oacute; la palabra, &eacute;l la invit&oacute; gentilmente a devolv&eacute;rsela. Pero ella le dijo que no pod&iacute;a hacer eso por la educaci&oacute;n que recibi&oacute;. En alusi&oacute;n, suponemos, al Instituto Schiller de Villa del Parque, de donde egres&oacute; con medalla de oro, sin pronunciar nunca insultos gruesos como &ldquo;tonter&iacute;a&rdquo;, ni abordar el tema de lo bestia que somos los humanos.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/bestias-humanas_129_12217630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Apr 2025 03:29:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bestias humanas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Noelia Marzol,Ricardo Canaletti,Juana Viale]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los mega millonarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mega-millonarios_129_12196824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55e715c0-3dcb-48e8-9715-31a24d713b51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los mega millonarios"></p><p class="article-text">
        De una hilacha de la columna anterior qued&oacute; colgando el recuerdo de <strong>Jorge Luis Borges</strong> sobre la premonici&oacute;n de <strong>George Bernard Shaw</strong> acerca de que los millonarios har&iacute;an su revoluci&oacute;n impulsados por el tedio, es decir por la tenencia plena de un tiempo libre &ldquo;malo&rdquo;, cuya traducci&oacute;n vital es el encierro (el encierro en el abismo). 
    </p><p class="article-text">
        No es que no haya ocurrido nunca, dado que no es otra cosa que tedio lo que se deduce, por ejemplo, de los reyes y sus reinados, plagados de entretenimientos: carreras de caballos, caza del zorro, org&iacute;as, bacanales, conspiraciones, jardiner&iacute;a, adulterios, parricidios, incestos, guerras de conquista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero estaba claro que Shaw no hablaba de esos millonarios sino de los que su imaginaci&oacute;n situaba en un futuro que quiz&aacute;s es este presente, en el que la revista Forbes acaba de actualizar su lista de los 3028 multimillonarios (una poblaci&oacute;n de la escala de Robert, provincia de Buenos Aires) con fortunas superiores a los U$S3.000 millones.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros 10 de estos 3028 son el ganso australiano <strong>Elon Musk</strong> (Space X, Tesla, etc), el nerdazo <strong>Mark Zuckerberg</strong> (Meta), el comerciante minorista <strong>Jeff Bezos</strong> (Amazon), <strong>Larry Ellison</strong> (Oracle), <strong>Bernard Arnault</strong> (LVMH), el nonagenario que a los 11 a&ntilde;os fund&oacute; una empresa y a los 13 pag&oacute; su primer impuesto <strong>Warren Buffett</strong> (Berkshire Hathaway), <strong>Larry Page</strong> (una de las cabezas de Google), <strong>Sergey Brin</strong> (la otra cabeza de&nbsp;Google), el gallego <strong>Amancio Ortega</strong> (Zara) y el ex empleado N&deg;30 de Microsoft <strong>Steve Ballmer</strong> (due&ntilde;o de Microsoft), entre los que suman&nbsp;U$S1.886.700.000.000.000.000. Del m&aacute;s rico se dice que tiene U$S230.700 millones; y, del m&aacute;s pobre, que tiene U$S118.900 millones (digo &ldquo;dicen&rdquo; porque si quisieran llevarse esa plata al bolsillo, el hecho ser&iacute;a <em>imposible</em>). 
    </p><p class="article-text">
        De estos diez pr&iacute;ncipes de la plusval&iacute;a Musk, Zuckerberg, Bezos, Ellison, Page, Brin y Ballmer venden, sumando sus ofertas, autos el&eacute;ctricos y viajes en cohetes que andan m&aacute;s o menos, softwares, buscadores de informaci&oacute;n digitalizada, respuestas bobas de IA, y cuentas en plataformas de redes sociales desde las que tanto se puede (incluso se debe) agredir a trav&eacute;s de nombres propios y de terceros, como tirar <em>thirst trap</em> de beboteo, o im&aacute;genes falsas de &eacute;xito, o de felicidad o de movimientos por el mundo, estos &uacute;ltimos segmentados en los rubros &ldquo;yo y el Coliseo Romano&rdquo;, &ldquo;yo y los gondolieri del Gran Canal&rdquo;, &ldquo;yo en el Maracan&aacute;&rdquo;, &ldquo;yo, sexo Ibiza y Locom&iacute;a&rdquo;, etc.
    </p><p class="article-text">
        Ortega, en cambio, vende ropa de mediana calidad a precios medianos a medio mundo; Buffet vende pilas Duracell y comida chatarra en varias de sus formas; y Arnault, vende lujos, desde el cognac Hennessy hasta las bazofias de Louis Vuitton taladradas de iniciales: LV, LV, LV, LV, LV&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero de todos estos seres humanos con S&iacute;ndrome de Di&oacute;genes de Monedas, Arnault es el &uacute;nico que tiene humos de mecenas. Mueve fortunas a trav&eacute;s de la Fundaci&oacute;n LVMH, que se destinan a becas, financiamiento de exposiciones, concursos internacionales para estudiantes de bellas artes y aprendices de violinistas que entrenan con Stradivarius de Cremona; m&aacute;s una deriva espec&iacute;fica hacia el arte contempor&aacute;neo a trav&eacute;s de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fondation_Louis_Vuitton" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Louis Vuitton</a>, y el gusto dado en vida al contratar a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Frank_Gehry" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Frank Gehry</strong></a> para su museo en el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jardin_d%27Acclimatation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jard&iacute;n d&rsquo;Acclimatation</a>&nbsp;de Par&iacute;s. O sea, digamos: &iexcl;oh, lal&aacute;!
    </p><p class="article-text">
        Hay, en esa voluntad de Arnoult activada con tracci&oacute;n a esnobismo, remordimiento o sensibilidad art&iacute;stica, un modelo de acci&oacute;n que es el del acto gratuito. El hombre va a p&eacute;rdida material sin problemas porque en esos desprendimientos, en el que unas peque&ntilde;as piedras caen de la monta&ntilde;a de su fortuna, la ganancia es espiritual. Ah&iacute; ya no hay fiebre por la mercanc&iacute;a, o la hay en t&eacute;rminos de febr&iacute;cula. Un mundo de artes y artistas gira por impulso de su poder, y la necesidad de que sea rentable es nula (aunque alguna gauchada fiscal habr&aacute; de recibir).
    </p><p class="article-text">
        El mundo en el que se mueve Arnoult es moderno, es decir bastante antiguo, del siglo XX, cuando no del XIX. Lo contrario de lo que pasa con Elon Musk, que delira bajo la ros&aacute;cea de la codicia y, haci&eacute;ndose el genio que aspira a la comprensi&oacute;n universal (t&iacute;pico del genio de mercado), insiste en que la gente se mate trabajando, quiz&aacute;s sin saber que es una insistencia preindustrial que podr&iacute;a derivar en alg&uacute;n tipo de revoluci&oacute;n marxista iletrada, llevada a cabo por trabajadores calificados en estado de esclavitud. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para que no se diga su vanidad no es la &uacute;nica referencia que toma para considerar cualquier cosa, Musk cae en la grasada argumental de ponerse como ejemplo &ldquo;de lo que hay que hacer&rdquo;. Inspiraci&oacute;n e inspirado no salen nunca del mismo c&iacute;rculo de fuego: son lo mismo. De modo que como &eacute;l lleg&oacute; a trabajar 120 horas semanales, ahora quiere que todo el mundo lo haga. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Musk, en ese v&eacute;rtigo que deben sentir los seres humanos voluntariosos autopercibidos genios, olvida que ese r&eacute;gimen de esclavitud habr&aacute; de generar una alienaci&oacute;n principal, la econ&oacute;mica, y ya no habr&aacute; sujeto, si es que alguna vez lo hubo. El hombre, que presiona desde hace un siglo para hacer su peque&ntilde;a revoluci&oacute;n del tiempo, se cristalizar&aacute; como mercanc&iacute;a. No importa que la alienaci&oacute;n haya aflojado un poco en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos en la sociedad posindustrial. Lo que quiere Musk es una Rusia de 1917 en las Gigafactorys de Tesla.
    </p><p class="article-text">
        Cierta prensa llama a esa idiotez &ldquo;filosof&iacute;a extrema&rdquo;. No paran de cargarse hileras de ladrillos en la Gran Muralla China de la Boludez. La frase de Musk: &ldquo;nadie ha cambiado el mundo trabajando 40 horas a la semana&rdquo;, da ese tipo de pudor que producen algunos ejemplares vergonzantes de la especie. Lo que quiere este genio es apropiarse cada vez m&aacute;s de lo que Marx llam&oacute; &ldquo;el trabajo vivo ajeno&rdquo;. &iexcl;&iquest;Trabajar m&aacute;s?! &iexcl;&iquest;En 2025?! &iexcl;&iquest;En la era del desarrollo casi pleno del robot?! &iquest;O ser&aacute; que tanto los robots-esclavos y los autos el&eacute;ctricos empiezan a ser, de ahora y para siempre, el resultado excluyente de dos &ldquo;revoluciones&rdquo; chinas?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo pronto, Musk lo est&aacute; ejecutando en los laboratorios de esclavitud estatal bajo la &oacute;rbita de su Departamento de Eficiencias Gubernamental (DOGE), el escenario a donde se extendi&oacute; su <em>stand up</em> de caprichos lun&aacute;ticos, que pronto se estrellar&aacute; contra el de Donald Trump, due&ntilde;o provisorio del teatro de crueldades llamado Estados Unidos de Am&eacute;rica. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el imperio atado con alambre de Musk se desplome, quiz&aacute;s quede en la memoria hist&oacute;rica (o, m&aacute;s probablemente, quiz&aacute;s no) el recuerdo de una persona que quiso hacerse pasar por genio, inventando todo lo que ya se hab&iacute;a inventado: autos el&eacute;ctricos, cohetes espaciales y -ahora- una Revoluci&oacute;n Industrial donde germinar&aacute;, por error, el muskismo-leninismo. &iquest;Cu&aacute;l es la raz&oacute;n de que los covers de viejas invenciones tenga tanto &eacute;xito <em>moment&aacute;neo</em>? Que ya no hay pasado.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mega-millonarios_129_12196824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Apr 2025 03:19:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los mega millonarios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Mark Zuckerberg,Jeff Bezos,Bernard Arnault]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Libertad Sacada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/libertad-sacada_129_12176080.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/901b0626-7ac2-4db3-bb4e-1584910dce95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Libertad Sacada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apenas sostenido por el clavo del poder, Javier Milei ya no parece estar protagonizando los hechos de su gobierno.</p></div><p class="article-text">
        Cualquiera sabe que las ansias de libertad act&uacute;an contra la experiencia de opresi&oacute;n. Ni siquiera hace falta describirlas: se expresan como una necesidad del cuerpo. Si la opresi&oacute;n sucede en la familia, se la llamar&aacute; probablemente castraci&oacute;n; si sucede en la sociedad se la llamar&aacute; esclavitud. Padre o Amo, da lo mismo quien ejerza el sometimiento. En cada caso, quien intente romper a su manera las cadenas que lo atan, le dejar&aacute; algo a la humanidad a la escala de su talento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Franz Kafka</strong>, por ejemplo, nos dej&oacute; su literatura kafkiana, una maravilla que se mueve en zonas donde el padre predador del hijo <em>no estuvo</em>. En el otro extremo del reparto universal de dones, el Presidente <strong>Javier Milei </strong>nos est&aacute; dejando un gobierno de incesto &ldquo;blanco&rdquo; todav&iacute;a en curso, que se desliza hacia el abismo en una c&aacute;psula llena de argentinos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La obra maestra de Milei se despliega en el escenario equivocado. Deseando ser una celebridad para mirar a su padre desde el dron de la venganza, se encontr&oacute; con la Presidencia de la Naci&oacute;n, un accidente inesperado en la rueda de la vida que lo lleva a considerarse una celebridad y no un presidente. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es confusa porque deja vacante la funci&oacute;n presidencial, reemplazada por espasmos de diversa &iacute;ndole: el coheter&iacute;o loco de <strong>Patricia Bullrich</strong> limpiando las calles; la bicicleta tragamonedas de <strong>Luis Caputo</strong>; los streamers dreamers p&aacute;lidos patrullando el pueblito sin servicio de recolecci&oacute;n de residuos llamado X; el viejo &ldquo;periodismo&rdquo; reptante llevado a humillaciones infrahumanas; y el espionaje bajo supervisi&oacute;n de <strong>Santiago Caputo</strong>, el Monje Fluorescente.
    </p><p class="article-text">
        Todo parec&iacute;a ir a -aun a los tumbos- m&aacute;s o menos hacia adelante en ese convoy fantasm&aacute;tico apoyado por millones de argentinos, incluyendo muchos damnificados. Hasta que la relaci&oacute;n entre el Milei celebridad y el Milei gobernante se quebr&oacute; con el Caso $Libra, en el que rid&iacute;culo, ese viaje de ida, tuvo un tama&ntilde;o mayor que el de la estafa. 
    </p><p class="article-text">
        Analizando el triunfalismo libertario como un f&oacute;sil en plena formaci&oacute;n, se alcanza a ver -ya en el irreversible pasado- c&oacute;mo se apagan las luces de la celebridad de Milei, despu&eacute;s de descollar con cameos y ataques de importancia en los escenarios en los que se consolida la plutocracia mundial, &iquest;Cu&aacute;l fue la misi&oacute;n &ldquo;personal&rdquo; de nuestro Presidente? Aportar su idolatr&iacute;a y su servilismo a la revoluci&oacute;n de los millonarios.
    </p><p class="article-text">
        En 1984, durante una de sus conversaciones con <strong>Osvaldo Ferrari</strong> grabadas en Radio Municipal, cuya edici&oacute;n definitiva de 800 p&aacute;ginas repetitivas e inolvidables public&oacute; Seix Barral en 2023, <strong>Jorge Luis Borges</strong> record&oacute; un comentario de <strong>Bernard Shaw</strong>, en el que Shaw dec&iacute;a que el capitalismo generaba dos males. Uno, es el que todos conocemos: la miseria de los pobres. Pero el otro, el desapercibido por casi todo el mundo (pero no por Shaw, ni por el recuerdo que dej&oacute; en Borges), era el tedio de los ricos, menos f&aacute;cil de aguantar que la miseria. &ldquo;De modo que los ricos har&iacute;an la revoluci&oacute;n. Cosa que por el momento no parece probable, &iquest;no?&rdquo;, dice Borges. 
    </p><p class="article-text">
        En 1984, no, pero ahora parece que s&iacute;, y el Presidente Milei apoya en cuerpo y alma esa revoluci&oacute;n <em>como si fuera de &eacute;l. </em>Todo muy bonito visto desde su cabeza. El problema es que una de sus dos ofrendas a esa revoluci&oacute;n, lo que llamamos Rep&uacute;blica Argentina (la otra es su emoci&oacute;n de paje), se empieza a escurrir de la jaula de oro en la que la coloc&oacute; su imaginaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esa p&eacute;rdida resbaladiza que ya empez&oacute; a operar, lo saca. Est&aacute; sacado. Ya lo estaba en la buena y, ahora, m&aacute;s a&uacute;n. Y en contra de lo que sus c&iacute;rculos de influencia deben recomendarle al sacado -que se calme-, lo que est&aacute; ocurriendo es una transmisi&oacute;n de sentido contrario: est&aacute; sacando a quienes deber&iacute;an calmarlo. Por qu&eacute; este p&aacute;rrafo, que parec&iacute;a estar hablando de pol&iacute;tica, suena a la descripci&oacute;n de un pabell&oacute;n psiqui&aacute;trico fuera de control, es obra de la naturaleza de los hechos que se est&aacute;n desarrollando en el poder, y no un capricho del autor (hubiera sido preferible asociar este gobierno con otras cosas, pero no es tan f&aacute;cil: su locura es una <em>presencia</em>). 
    </p><p class="article-text">
        Repasemos a vuelo de p&aacute;jaro el elenco libertario en varios de sus niveles de representaci&oacute;n. <strong>Mart&iacute;n Menem</strong>, el capit&aacute;n libertario en un Congreso que se empieza a amotinar: sacado. <strong>Lilia Lemoine</strong>, aun cuando encante con su perfil tan sexy de &aacute;ngel punk: siempre sacada, y triste (pero sacada). <strong>Marcela Pagano</strong>: sacada con propaladora. El Monje Fluorescente Santiago Caputo: sacad&iacute;simo, imitando la rudeza andr&oacute;gina de <strong>Cillian Murphy</strong> ante el neurocirujano <strong>Facundo Manes</strong>, que habr&aacute; pensado, como el profesional que es: &ldquo;&iquest;le hago o no le hago un trasplante de cerebro a este fumador de cine? &iquest;Y si la ofrezco un 2 x 1 y lo meto en la bolsa a Fran Fijap?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El blanqueador de barbaridades presidenciales, <strong>Guillermo Francos</strong>: con su moderaci&oacute;n legendaria, pero tambi&eacute;n sacado hablando con la prensa. Patricia Bullrich: no solo sacada, sino haciendo sacar a gendarmes con lanza gases. <strong>Manuel Adorni</strong>, balbuceante, o sea: criptosacado. Luis Caputo: muy sacado, corriendo mentalmente alrededor de palabras que no encuentra o no tiene en su cabeza. <strong>Luis Juez</strong>: naci&oacute; sacado, vive sacado y morir&aacute; sacado envuelto en alguna de las veinte banderas que iz&oacute; en su vida. <strong>Nicol&aacute;s M&aacute;rquez</strong>: sacado in crescendo, como una &oacute;pera humana, y siempre en su placar con vista al poster de <strong>Alfredo Astiz</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Y, en p&aacute;rrafo aparte, el m&aacute;s grande de todos, el ni&ntilde;o prodigio tard&iacute;o y referente argentino en la Universidad de Navarra, cucha de los pichichos del Opus Dei cuyas piedras inmaculadas destilan el sudor sagrado de Escriv&aacute; de Balaguer, el &ldquo;Chiqui&rdquo; <strong>Agust&iacute;n Laje</strong>: arengando a las fuerzas armadas muy pero muy sacadito, el&eacute;ctrico, inquieto, con la sintaxis tropezando con la espuma densa de su boca, irritado, inestable, violentito, tipo caniche pose&iacute;do por el rottweiler de <em>La Profec&iacute;a</em> (<strong>Richard Donner</strong>, 1976), cuando no por Demian. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En nombre de qu&eacute; urgencia vinculada al bien com&uacute;n despliegan esa desesperaci&oacute;n incontenible? &iquest;Cu&aacute;l es el apuro por imponerse? Quiz&aacute;s porque intuyen en sus corazones que la ejecuci&oacute;n de lo planeado empieza a dislocarse de la unidad de tiempo que requiere. Est&aacute; fallando el ritmo del proceso. Hay pausas, huecos, pozos, en el cumplimiento de los sue&ntilde;os de destrucci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;batalla cultural&rdquo;, esa boludez que plantea una lucha entre fantasmas borrachos, se va desangrando porque &iquest;en qu&eacute; cabeza cabe que una cultura, cualquiera, incluso la peor del mundo, es el resultado de una batalla entre dos bloques de los que queda uno? En una cabeza fascista; en la realidad, no. Para no hablar del programa financiero, que aparenta desplegarse <em>sin</em> econom&iacute;a, es decir desde&ntilde;ando la escala humana al modo de la pintura abstracta.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por alg&uacute;n resquicio se filtr&oacute; la presencia desplazada de esa escala olvidada, y las deidades libertarias advierten que se olvidaron la leche en el fuego y corren en estampida a impedir el desastre, del que s&oacute;lo creen que puede salvarlos la velocidad. Una velocidad que ya no tienen. El Presidente Milei ya no parece estar protagonizando los hechos (s&iacute; de los de su show languideciente; los de &ldquo;su&rdquo; gobierno, no). Est&aacute; colgado, en el sentido de <em>sostenido</em> por el clavo del poder que, adem&aacute;s del martillo, tambi&eacute;n tiene la tenaza.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/libertad-sacada_129_12176080.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Mar 2025 03:33:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Libertad Sacada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Padre del aula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-aula_129_12155992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cc193ef-46b8-41e4-a82c-748eb99d7591_16-9-discover-aspect-ratio_default_1114098.jpg" width="720" height="405" alt="Padre del aula"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Linda Mc Mahon, Secretaria nombrada por Donald Trump, empezó a desmantelar el Departamento de Educación de los Estados Unidos. La ceremonia fue emocionante. Con el propio Trump firmando el desguace en la Casa Blanca, rodeado de niños en pupitres escolares que parecían imitar su acto de gobierno.</p></div><p class="article-text">
        La Secretaria de Educaci&oacute;n del Gobierno de Estados Unidos es una se&ntilde;ora llamada <strong>Linda McMahon</strong> alimentada a base de spray anti frizz. Junto a su esposo, <strong>Vince McMahon</strong> (hijo del promotor de boxeo <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Roderick James "Jess" McMahon</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">)</span>, se convirtieron en magnates de la Titan Sport, extensi&oacute;n de la W<span class="highlight" style="--color:white;">orld Wrestling Entertainment (WWE), la compa&ntilde;&iacute;a de lucha libre profesional (mitad combate greco romano, mitad pr&aacute;ctica sexual no penetrativa), de la que fue &ldquo;campe&oacute;n del mundo&rdquo; el legendario Hulk Hogan, del mismo modo en que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Mart&iacute;n Karadagi&aacute;n</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> lo fue de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Titanes en el ring</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Donald Trump fue inmortalizado por el Sal&oacute;n de la Fama de la WWE en reconocimiento a que el hotel casino Trump Plaza de Atlantic City fue sede varias veces de la Wrestleman&iacute;a en sociedad con los McMahon, cuyo cl&iacute;max de entendimiento lleg&oacute; en 2007 con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>La Batalla de los Billonarios</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, en la que </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Donald Trump</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y Vince McMahon eligieron luchadores en su representaci&oacute;n para una disputa f&iacute;sica delegada, que termin&oacute; con un Trump vencedor rapando en el ring a McMahon.</span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Trump empez&oacute; a multiplicar su fama en las capas populares a partir de 2005 con </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>The apprentice</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, su programa de denigraciones en el que desplegaba los dos verbos que sostienen su identidad, y que aplica a sol y a sombra por recomendaci&oacute;n de su viejo abogado, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Roy Cohn</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, quien vivi&oacute; con sus padres hasta los 40 a&ntilde;os y asesor&oacute; al senador </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Joseph McCarthy</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">: atacar, negar. Pero sus participaciones en el circo de la WWE le dieron a la multiplicaci&oacute;n de su fama un alcance exponencial, y sell&oacute; un pacto de mutua confianza con los McMahon, quienes en 2007 depositaron U$S 4 millones a nombre de la Fundaci&oacute;n Trump, quiz&aacute;s el primer gran aporte a la carrera pol&iacute;tica del gigante de Queens.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El tiempo fue pasando, y Trump vendi&oacute; en 2016 el Plaza de Atlantic City con todos sus fantasmas adentro: las noches de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Madonna</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Mick Jagger</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, el halo ol&iacute;mpico de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Mohamed Al&iacute;</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, los combates a muerte de UFC y de boxeo, y las toneladas de d&oacute;lares que se escurrieron por las alcantarillas del juego. El antro fue demolido en 2021 bajo las luces de un &uacute;ltimo show, para el que se lleg&oacute; a pagar U$S 575 por el desayuno con vista a la implosi&oacute;n desde un edificio cercano.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ese agujero negro iluminado por luces a gas que endeud&oacute; a Trump por U$S 2.000 millones da para muchas novelas, pero con unas l&iacute;neas de flashback ya estamos bien. De lo contrario, perdemos la estela de la se&ntilde;orita maestra </span>Linda McMahon, quien esta semana empez&oacute; a desmantelar el Departamento de Educaci&oacute;n de los Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        La ceremonia fue emocionante. Donald Trump firm&oacute; el desguace en la Casa Blanca, rodeado de ni&ntilde;os en pupitres escolares que parec&iacute;an imitar su acto de gobierno (o defenestrarlo por escrito: nunca se sabe con los ni&ntilde;os), en una escena similar a la de las tradicionales visitas de alumnos de primaria a la Legislatura de la Rep&uacute;blica de los Ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El Presidente de los Estados de la Uni&oacute;n, tambi&eacute;n un poco presidente nuestro dada la elevad&iacute;sima tasa de genuflexi&oacute;n de su idolatra argentino enclaustrado en la oscuridad de Olivos, dijo: &ldquo;Estados Unidos no ha estado educando bien a sus alumnos desde hace mucho tiempo, y todo el mundo sabe que esto es lo correcto&rdquo;. Atacar, negar. O negar, atacar. El orden no importa. Lo que importa es componer en los rincones derretidos del cerebro un mundo propio para imponerlo sobre los dem&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El pack Trump-McMahon-Hotel Plaza de Atlantic City-WWE oper&oacute; en la educaci&oacute;n de Estado a su manera y seg&uacute;n su coraz&oacute;n. Hay que comprender el fen&oacute;meno. Es como si a <strong>Domingo Faustino Sarmiento</strong> le dieran la administraci&oacute;n del Caesars Palace de Las Vegas. &iquest;Qu&eacute; har&iacute;a? &iquest;Ir&iacute;a como un enfermo a consumir en el Apple Store, el Gucci, el Ives Saint Lauren de la Jay Sarno Way, teni&eacute;ndolos como una l&aacute;mpara de Aladino al alcance de la mano? &iquest;Comprar&iacute;a bombachas en Victoria Secret&rsquo;s para <strong>Aurelia V&eacute;lez Sarfield</strong>? Es m&aacute;s probable que se le ocurra montar una escuela normal en cada piso, o encerrarse a escribir en la Suite Escape, debido a que esas son sus <em>tendencias</em>, comprensiblemente desvinculadas de las funciones del lugar<em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        Trump, cuya educaci&oacute;n -como la de <strong>Jorge Luis Borges</strong>- alcanz&oacute; al grado de bachiller, dijo que el cierre del Departamento de Educaci&oacute;n, gradual hasta que sea total, &ldquo;ocurrir&aacute; lo m&aacute;s r&aacute;pido posible&rdquo;. Si fuese por &eacute;l, a la velocidad de demolici&oacute;n del Plaza de Atlantic City. El argumento es que el pa&iacute;s &ldquo;gasta mucho m&aacute;s dinero en educaci&oacute;n que cualquier otro&rdquo;, pero est&aacute; entre los &uacute;ltimos &ldquo;en t&eacute;rminos de &eacute;xito&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Bajo el mismo criterio, que es el de la lucha de titanes de la WWE, Linda McMahon colabor&oacute; con la gesta, mandando una carta a los 4.400 empleados del sistema para contarles en el registro de una eleg&iacute;a &ldquo;la misi&oacute;n final&rdquo; de su &aacute;rea: &ldquo;prestar un &uacute;ltimo e inolvidable servicio p&uacute;blico a las futuras generaciones de estudiantes&rdquo;, por la v&iacute;a inexorable de la inexistencia.
    </p><p class="article-text">
        El Departamento de Educaci&oacute;n de los Estados Unidos no es una usina de contenidos aplicados a las escuelas. No define los planes de estudio, ni sus modalidades, que son tareas de escala local o estatal, no federal. S&iacute; administra programas de pr&eacute;stamos y becas para estudiantes de bajos recursos o con discapacidades. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Linda McMahon, est&aacute; lejos de la necesidad. Han pasado mil vidas desde que, en 1976, durante el embarazo de su hija Stephanie (luchadora y, tambi&eacute;n, empresaria de WWE), hundi&eacute;ndose en la quiebra con su marido, recib&iacute;a los cupones de alimentos del <span class="highlight" style="--color:white;">Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria</span> (SNAP). Pero &iquest;para qu&eacute; recordarlo, Linda, si t&uacute; tienes por delante, &iexcl;oh santo Dios!, la maravillosa &ldquo;misi&oacute;n final&rdquo; del &ldquo;&uacute;ltimo e inolvidable servicio p&uacute;blico a las futuras generaciones de estudiantes&rdquo; latinos, negros y enfermos de la Uni&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        Para agregar una guinda de pl&aacute;stico al postre, que tiene muchas (casi que no hay postre: es todos guindas), la medida de Donald Trump, a la que le puso su firma acompa&ntilde;ada de su guarnici&oacute;n gestual cl&aacute;sica (esa trompita trumpista en la que se inspir&oacute; <strong>Owen Wilson</strong> para escarnecer a su personaje <span class="highlight" style="--color:white;">Hansel McDonald en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Zoolander</em></span>), hizo su aporte con un meme &ldquo;Fel&oacute;n&rdquo; Musk, el Salame M&aacute;s Grande del Mundo y, circunstancialmente, el humano border que m&aacute;s dinero tiene.
    </p><p class="article-text">
        Para generar el &ldquo;chiste&rdquo;, <strong>Elon Musk</strong> subi&oacute; a su agencia de publicidades obscenas X un fotomontaje en el que Tump se inclina (como enterrador m&aacute;s que como deudo) ante la tumba del Departamento de Educaci&oacute;n de los Estados Unidos de Am&eacute;rica. La larga mesa de los efectos etol&oacute;gicos producidos por ese est&iacute;mulo tan refinado ya est&aacute; servida para que la inteligencia sobrenatural, el valor f&iacute;sico y la belleza tanto exterior como interior del Gordo Dan comiencen a lanzar al aire puro de la &eacute;poca las salvas de sus: &ldquo;JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/padre-aula_129_12155992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Mar 2025 03:35:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Padre del aula]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Linda Mc Mahon,Elon Musk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Patricia Bullrich en estado crítico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/patricia-bullrich-critico_129_12136275.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71777fbb-5a47-4473-a3fc-f512b5e13399_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Patricia Bullrich en estado crítico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Luego de ser alcanzada por un cartucho de gas lacrimógeno mientras se encontraba tomando imágenes con su cámara en las inmediaciones del Congreso , la fotógrafa militante Patricia Bullrich permanece en coma inducido con respiración asistida desde su ingreso al Hospital Ramos Mejía. </p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La fot&oacute;grafa y militante libertaria </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Patricia Bullrich</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> sigue internada en estado cr&iacute;tico en el Hospital Ramon Mej&iacute;a de la ciudad de Buenos Aires, luego de ser alcanzada por un cartucho de gas lacrim&oacute;geno que le ocasion&oacute; una fractura de cr&aacute;neo expuesta y p&eacute;rdida de masa encef&aacute;lica. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Bullrich se encontraba tomando im&aacute;genes con su c&aacute;mara en las inmediaciones del Congreso de la Naci&oacute;n durante la marcha en favor de la exenci&oacute;n de impuestos a la f&aacute;brica de veh&iacute;culos el&eacute;ctricos Tesla, cuando un agente de Gendarmer&iacute;a le dispar&oacute; en forma recta a mansalva, violando el protocolo del uso p&uacute;blico de armas que obliga a disparar de modo &ldquo;parab&oacute;lico&rdquo; (de 30&deg; a 80&deg;) o &ldquo;rastrero&rdquo;, y proh&iacute;be de manera terminante el disparo recto. </span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <span class="highlight" style="--color:white;">El d&iacute;a de su ingreso al Hospital Ramos Mej&iacute;a -donde permanece en coma inducido con respiraci&oacute;n asistida-, Bullrich lleg&oacute; en estado desesperante y fue asistida de urgencia para bajar los niveles de presi&oacute;n craneana, recomponer tejidos y estimular una respuesta pupilar. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Su padre, el ganadero </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Alejandro Juli&aacute;n Bullrich</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, habl&oacute; en estado de shock con la prensa y responsabiliz&oacute; al Presidente de la Naci&oacute;n, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Diego Brancatelli,</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> y a su Ministro de Seguridad, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Pablo Grillo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, por la represi&oacute;n en el Congreso qu&eacute; dej&oacute; a su hija al borde de la muerte. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Patricia &ldquo;Pato&rdquo; Bullrich, con estudios cursados en la Universidad de Palermo e hincha fan&aacute;tica de La Dolfina, es una persona muy querida en su c&iacute;rculo, lo que despert&oacute; la solidaridad de vecinos autoconvocados de Barrio Parque, autoridades de la Sociedad Rural Argentina y amigos del Club H&iacute;pico Argentino, el Buenos Aires Lawn Tennis Club y la agrupaci&oacute;n juvenil anarcocapitalista La Conan Doyle, quienes se acercaron a las puertas del hospital para expresarse en una vigilia de apoyo. Visiblemente conmovidos, los allegados a &ldquo;Pato&rdquo; hablaron de la calidad humana de la fot&oacute;grafa libertaria que lucha por su vida, a quien describieron entre l&aacute;grimas de emoci&oacute;n como &ldquo;un pan de Dios&rdquo;, &ldquo;un alma sensible&rdquo; y &ldquo;una persona hermosa&rdquo;. Un pasacalle colgado de las rejas del hospital, firmado por IRSA S.A., rezaba: &ldquo;Pato es amor&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Como se recordar&aacute;, Patricia Bullrich se encontraba el mi&eacute;rcoles pasado en las inmediaciones del Congreso, en medio de la protesta popular contra el cobro de impuestos a Tesla, cuando los manifestantes fueron salvajemente reprimidos por las fuerzas de seguridad. Mientras eso suced&iacute;a, el Presidente Brancatelli, que se encontraba en el Desfile del Orgullo LGTBI en San Francisco (sede del Encuentro de Pa&iacute;ses Woke 2025), utiliz&oacute; sus redes sociales para burlarse de los manifestantes, calificarlos de &ldquo;hijos de puta con trapos en la cara&rdquo; y catalogar a Patricia Bullrich de &ldquo;militante&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">A su regreso de San Francisco, Brancatelli endureci&oacute; a&uacute;n m&aacute;s su discurso en la inauguraci&oacute;n del Festival de Cine de Mar del Plata en el Teatro Auditorium, a la que asisti&oacute; con el Ministro Grillo para anunciar un aumento en las partidas de gastos reservados de la AFI. Haciendo uso del histrionismo de panelista que lo catapult&oacute; a la Casa Rosada, Brancatelli alz&oacute; la voz y dijo: &ldquo;&iexcl;No vienen por m&iacute;! &iexcl;Vienen por ustedes! &iexcl;Yo s&oacute;lo estoy en el medio!&rdquo;, y habl&oacute; en tono de comedia de la gente del cine que lo rodeaba como aquella &ldquo;que m&aacute;s odian los fachos terraplanistas&rdquo;, lo que despert&oacute; los aplausos de aprobaci&oacute;n de la comunidad art&iacute;stica. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por su parte, el ministro Grillo justific&oacute; el accionar de las fuerzas de seguridad, dijo que &ldquo;el proyectil rebot&oacute; en una barricada levantada por manifestantes violentos y cambi&oacute; de direcci&oacute;n, impactando en la fot&oacute;grafa militante&rdquo;. Lo que fue desmentido por las im&aacute;genes tomadas desde un dron, que prueban que el disparo de Gendarmer&iacute;a contra Patricia Bullrich fue directo. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En cuanto a </span><strong>Beatriz Blanco</strong>, la mujer de 87 a&ntilde;os que fue rociada con gas pimienta y luego golpeada con una tonfa en la cabeza por un efectivo policial (lo que produjo su ingreso al Hospital Argerich con traumatismo enc&eacute;falo craneano, una herida cortante&nbsp;en la regi&oacute;n baja de la cabeza y conjuntivitis qu&iacute;mica), Grillo la calific&oacute; como &ldquo;una jubilada patotera&rdquo;, argumentando que &ldquo;golpe&oacute; reiteradas veces al polic&iacute;a, le propin&oacute; cinco o seis golpes. &Eacute;l se dio vuelta para intentar quit&aacute;rsela de encima y la mujer cay&oacute;. Fue ella quien inici&oacute; la agresi&oacute;n. El polic&iacute;a solo se estaba defendiendo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pablo Grillo, que ha militado en ocho fuerzas pol&iacute;ticas (todas de distintos signos) y ejercido la funci&oacute;n p&uacute;blica en tres gobiernos (todos de distintos signos), y es emblema de la pol&iacute;tica de &ldquo;mano dura&rdquo; en el mundo woke, es Ministro de Seguridad desde el principio del gobierno de Diego Brancatelli. &nbsp;En los &uacute;ltimos meses adquiri&oacute; pertrechos para las fuerzas a su cargo por $ 2800 millones, los que -seg&uacute;n la oposici&oacute;n- est&aacute;n destinados a equipar las fuerzas de seguridad con el objetivo de reprimir cualquier intento de protesta antiwoke. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Las repercusiones de la violencia estatal ejercida contra Patricia Bullrich han escalado en la prensa internacional, que difundi&oacute; incesantemente la imagen de la cabeza abierta de la fot&oacute;grafa. Pero el blindaje de la prensa argentina operada por la censura de gobierno brancatellista y su vocero, Fernando Borroni, ha borrado el sufrimiento de &ldquo;Pato&rdquo; Bullrich de los canales de noticias y los diarios. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El d&uacute;o de periodistas &ldquo;siameses&rdquo; Esteban Majul y Luis Trebuq, del canal de noticias LN+, quienes han revolucionado tanto los noticieros como la moda de la elegancia al presentarse ambos en el interior de un solo traje con dos cuellos, dijeron que &ldquo;Patricia Bullrich es una militante, no es una fot&oacute;grafa&rdquo; y, en l&iacute;nea con el gobierno de Diego Brancatelli, responsabilizaron a los &ldquo;intendentes T&rdquo; (por Terraplanistas) </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Diego Valenzuela</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (Tres de Febrero), </span><strong>Fernanda Astorino Hurtado</strong> (Capit&aacute;n Sarmiento)<span class="highlight" style="--color:white;"> y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Juan Morillo</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (25 de Mayo), y a las barras bravas del Club Atl&eacute;tico San Isidro, GEBA y Belgrano Athletic Club de haber incitado a la violencia que termin&oacute; con la fot&oacute;grafa en estado cr&iacute;tico. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta indiferencia contrasta con las performances de llanto por turnos que ejercieron hace unos d&iacute;as, luego de las fallidas clases tomadas por ambos en la Escuela de Arte Dram&aacute;tico &ldquo;China Su&aacute;rez&rdquo;. En una de ellas, Esteban Majul intent&oacute; llorar por el asesinato de una ni&ntilde;a en La Plata (no pudo), mientras que en la otra Luis Trebucq quiso hacer lo propio inspirado en las inundaciones de Bah&iacute;a Blanca (tampoco pudo).&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por su parte, el diario </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Clar&iacute;n </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">titul&oacute; en su tapa: &ldquo;Destrozos en el Congreso: una jueza de Las Fuerzas del Cielo liber&oacute; a barras y militantes&rdquo;, y despleg&oacute; sus primeras p&aacute;ginas con cr&iacute;ticas a la &ldquo;marcha violenta&rdquo; en favor de la f&aacute;brica Tesla. Reci&eacute;n en la p&aacute;gina 6 se refiere la agresi&oacute;n sufrida por &ldquo;Pato&rdquo; Bullrich, en un suelto con t&iacute;tulo de tipograf&iacute;a invisible (&ldquo;Fot&oacute;grafa, operada&rdquo;), del ancho de una columna y una altura de diez l&iacute;neas, en las que se habla de la v&iacute;ctima de la Gendarmer&iacute;a como &ldquo;fot&oacute;grafa y militante&rdquo; y se reporta brevemente su estado salud.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos pidi&oacute; al gobierno de Diego Brancatelli investigar los hechos ocurridos durante la represi&oacute;n en la marcha pro Tesla el pasado 12 de marzo, y le record&oacute; al gobierno woke que el uso de la fuerza p&uacute;blica debe ajustarse a los principios &ldquo;de legalidad, necesidad, proporcionalidad, no discriminaci&oacute;n y rendici&oacute;n de cuentas&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mientras espera que baje la espuma de la crisis, el vocero Borroni inform&oacute; que el Presidente Diego Brancatelli pasar&aacute; el domingo a la tarde en Olivos en compa&ntilde;&iacute;a de su hermana, Karina Brancatelli, y jugando en el chuiquero oficial con sus cinco chanchos jabal&iacute;es clonados: Lula (por Da Silva), Franklin (por Roosevelt), Bernie (por Sanders), John (por Dewey) y Axel (por Kicillof). Por la noche, recibir&aacute; la visita de su prometida, la animadora Mirtha Legrand, del ex modelo y actual agitador ideol&oacute;gico en la Radio de las Madres, Hern&aacute;n &ldquo;Cabak&rdquo; Drago y los &ldquo;siameses&rdquo; Esteban Majul y Luis Trebucq, con quienes primero cenar&aacute; pastillas de espirulina importadas de la NASA, para luego ver en el cine de la residencia un concierto de </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Los Palmeras</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> en Imax.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><em>JJB/MF</em></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/patricia-bullrich-critico_129_12136275.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Mar 2025 03:32:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Patricia Bullrich en estado crítico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Patricia Bullrich,Pablo Grillo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para lectores sin apuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lectores-apuro_129_12116335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93d15499-d739-46e5-8a3e-9a76139a3062_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para lectores sin apuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bajo la desolación, el catálogo de la biblioteca conjunta organiza y restituye sin pérdida la saga de dos vidas de lectores. Ese consorcio es una cápsula de tiempo común en la que Graciela Montaldo y Sergio Chejfec siguen estando juntos. </p></div><p class="article-text">
        En &ldquo;el invierno porte&ntilde;o de 2024&rdquo;, la editorial Ninguna orilla public&oacute; <em>Tres piezas</em>, de Graciela Montaldo y Sergio Chejfec, un libro al que antes de leerlo vale la pena darle un rodeo para que la atenci&oacute;n se detenga en la serigraf&iacute;a de tapa de Guillermo Kuitca (huellas de pies que son hormigas que son pies que se alejan de una cuadratura), los detalles materiales y t&eacute;cnicos de la impresi&oacute;n y el n&uacute;mero de ejemplar puesto en rojo con sello de goma, al que se lo deber&iacute;a asociar como voluntad de &ldquo;cosa &uacute;nica&rdquo; m&aacute;s que como recurso de&nbsp;trazabilidad comercial.
    </p><p class="article-text">
        En el afuera del libro ya hay una delicada sugerencia de ritmo, por no decir de frenado. Son las condiciones de admisi&oacute;n para lectores sin apuro, en correspondencia con el tipo de literatura flotante que se va a ofrecer, una literatura de peque&ntilde;os planetas suspendidos en el tiempo por sus autores. Ese es, si no el prop&oacute;sito, el efecto envolvente de <em>Tres piezas</em>: darle a la contemplaci&oacute;n -esa desesperaci&oacute;n <em>lenta</em>- el poder de &ldquo;crear&rdquo; lo contemplado.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <em>Tres piezas</em> son tres piezas: &ldquo;Catalogo la biblioteca&rdquo;, escrito por Graciela Montaldo; &ldquo;Hacia otro lado&rdquo;, escrito por Graciela Montaldo y Sergio Chejfec&ldquo;; y &rdquo;Are you one or two?&ldquo;, escrito por Sergio Chejfec.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;Catalogo la biblioteca&rdquo;, Montaldo introduce en las primeras l&iacute;neas las condiciones en las que va a producir el doble acto de catalogar su biblioteca y contar c&oacute;mo lo hace. Cuenta que el d&iacute;a que muri&oacute; Chejfec (2 de abril de 2022) un mundo se derrumb&oacute; para ella. Pero no va a escribir sobre el dolor y la tristeza: &ldquo;Escribir&eacute; sobre nuestras bibliotecas&rdquo;. Una eleg&iacute;a indirecta -y por eso posible- y, tambi&eacute;n, una chance temprana de desplegar su primera misi&oacute;n de supervivencia sobre el mundo derrumbado.
    </p><p class="article-text">
        El texto es una biograf&iacute;a de todas las bibliotecas montadas y desmontadas en las ciudades donde vivieron durante cuarenta a&ntilde;os Montaldo y Chejfec (Buenos Aires, Caracas, Nueva York), y que en el fondo es una sola monstruosa, mutante y org&aacute;nica. Los libros viajan o no viajan, entran o salen de los estantes, se repiten, se pierden, se regalan y se venden. Por lo que adem&aacute;s de leerlos (eso es lo m&aacute;s f&aacute;cil) hay que tomar decisiones sobre su suerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que encuentra Graciela Montaldo en los libros es un territorio de convivencia <em>conservado</em>. Bajo la desolaci&oacute;n, el cat&aacute;logo organiza y restituye sin p&eacute;rdida la saga de dos vidas de lectores. Ese consorcio es una c&aacute;psula de tiempo com&uacute;n en la que Graciela Montaldo y Sergio Chejfec siguen estando juntos. Y ser&aacute; cuesti&oacute;n de imaginar ya no un inventario de t&iacute;tulos, autores, ediciones y subrayados (el orden cerrado de la bibliofilia) sino el tiempo real que tanto Montaldo como Chejfec introdujeron de sus vidas all&iacute; y sacaron de los autores de esos libros para comprender que para Montaldo fue inevitable anunciar: &ldquo;Escribir&eacute; sobre nuestras bibliotecas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &ldquo;nuestras bibliotecas&rdquo; deber&aacute; leerse &ldquo;nuestros monumentos de tiempo&rdquo;, un milagro de reuni&oacute;n que persiste en los libros por lo que los laberintos de sus p&aacute;ginas tienen de caja negra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay varias escenas de revelaci&oacute;n, aquello que irrumpe del pasado entre las p&aacute;ginas y es su m&aacute;s all&aacute; del v&iacute;nculo de lectura. Son las cosas de la vida impregnando la literatura. En la oficina de Chejfec de la New York University hab&iacute;a quedado un ejemplar de <em>A la salud de los muertos &ndash; Relatos de quienes quedan </em>(Cactus, 2021), de Vinciane Despret, comprado en Buenos Aires tres meses antes de su muerte y marcado en la p&aacute;gina 43. Montaldo intent&oacute; continuar esa lectura inconclusa, y no pudo &ldquo;entender nada de lo que dec&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n dice que encontr&oacute; &ldquo;otras perlitas&rdquo;. Una de ellas es una larga dedicatoria en un ejemplar de <em>Tristram Shandy, </em>de Laurence Sterne,<em> </em>que Chejfec le regal&oacute; para su cumplea&ntilde;os en 1982. Montaldo no revela una sola palabra de esa intimidad, pero le dio el siguiente subtitulado: &ldquo;Es un hermoso texto donde dice, con algunas vueltas, que me ama&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hacia otro lado&rdquo; es el diario a cuatro manos de un viaje costa a costa en auto por los Estados Unidos. Que no se preocupen por identificar qui&eacute;n escribe cada entrada coloca en el segundo plano que le corresponde al criterio de propiedad intelectual, para que en el primero quede una sensibilidad de dos cabezas, es decir el patrimonio sensible de una <em>relaci&oacute;n</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que puede deducirse la sospecha de autor&iacute;a por el color de las hilachas verbales que cuelgan de los p&aacute;rrafos, pero al costo de caer en distracciones y, por lo tanto, en un distanciamiento con la materia que es, sin exagerar, <em>casi todo lo que hay</em>: secretos del Faulkner in&uacute;til empleado del correo en Mississippi, reportes del Museo del Alambre de P&uacute;a, las nubes de Albuquerque (que son las de <em>Breaking Bad</em>), ilustraciones de Molina Campos en el ba&ntilde;o de un bar, el sol de &ldquo;mediod&iacute;a&rdquo; a las 5:30 A.M. de Arizona, un helic&oacute;ptero de guerra &ldquo;aparecido&rdquo; en la ruta 191 de Montana, la escultura hecha con diez Cadillacs en Texas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Are you one or two?&rdquo; es una memoria del viaje Sergio Chejfec a la bienal de arte de Kochi, ciudad de la India de &ldquo;apenas&rdquo; un mill&oacute;n y medio de habitantes. El t&iacute;tulo es la pregunta textual que le hizo un nativo, y de la que Chejfec no entendi&oacute; su sentido corriente (si viajaba solo o acompa&ntilde;ado) sino que adapt&oacute; a su sentido interior entendiendo que lo que le estaban preguntando era si en &eacute;l hab&iacute;a una o dos personas.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a ido a publicar fragmentos traducidos al ingl&eacute;s de su novela <em>Baroni, un viaje </em>en las paredes de Kochi a trav&eacute;s de unos escribientes, en la l&iacute;nea del artista que delega la materialidad de sus ideas en terceros: &ldquo;El tiempo actuar&iacute;a contra la permanencia de lo escrito, cuando por lo general se trata de lo contrario: que lo escrito triunfe sobre el tiempo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la pregunta sobre si era uno o dos desplaz&oacute; la finalidad original del viaje, y Chejfec empez&oacute; a girar mentalmente alrededor de esa pregunta y de su respuesta distorsionada como el resultado sorpresivo de una revelaci&oacute;n: &ldquo;El escritor es un fantasma por naturaleza&rdquo;. Estar presente en Kochi y a la vez destinado a la diseminaci&oacute;n de sus textos por la ciudad, le daba una doble condici&oacute;n: escribir y desaparecer tras lo escrito. Y, sin embargo, dice Chejfec, eso no le alcanza a uno para ser dos: &ldquo;a lo mejor, uno y medio es suficiente&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lectores-apuro_129_12116335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Mar 2025 03:02:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Para lectores sin apuro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Globos pinchados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/globos-pinchados_129_12096915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2558663a-5b7e-46db-921e-6fe339932ffa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Globos pinchados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del encuentro sustraído de Milei con la vice torturópata Villarruel al nerviosismo por $LIBRA expuesto en medio del Salón de Pasos Perdidos de Diputados por un Santiago Caputo “colocado”, lo que las cámaras no quisieron motrar del discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa pero se vio igual.</p></div><p class="article-text">
        El instante cero de la apertura de sesiones ordinarias N&deg;143 del Congreso de la Naci&oacute;n, en versi&oacute;n de <strong>fiesta libertaria clandestina con exclusi&oacute;n de la prensa</strong>, comenz&oacute; con la aproximaci&oacute;n nerviosa por las calles vac&iacute;as de un convoy encabezado por una Ford Ranger blanca m&aacute;s una ilustre formaci&oacute;n de granaderos a caballos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de ese insert de Feria Rural de Palermo, avanzaron las motos de escolta y unas camionetas blindadas. En la oscuridad de una de ellas viajaba hacia su c&aacute;tedra libre el presidente fotof&oacute;bico <strong>Javier Milei</strong>, imposible de entrever detr&aacute;s de los paneles polarizados, aunque se sintiera en el aire el aura de su superioridad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La subida a la explanada fue emocionante para los argentinos de bien y, tambi&eacute;n, para los argentinos del Mal. El convoy detuvo su ristra de b&oacute;lidos oficiales ba&ntilde;ados por el fuego azul de las luces de vigilancia. Los guardaespaldas trotaban tensos, compactos, hemorroidales. Uno de ellos, de mirada de 360&deg;, empu&ntilde;aba con recelo un malet&iacute;n, seguramente el que activa el bot&oacute;n rojo de la criptomoneda $LIBRA.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento tuvo tres efectos, todos ajenos a su realidad. <strong>Parec&iacute;a el despliegue del l&iacute;der de una potencia mundial (lamentablemente no se dio), un cortejo f&uacute;nebre (tambi&eacute;n de alg&uacute;n l&iacute;der mundial) o una confusi&oacute;n protocolar</strong> en la que se mezclaban caballos sanmartinianos, paranoia, drones y vallas de contenci&oacute;n (de contenci&oacute;n de la nada) en el registro de una comedia de la CIA.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La llegada en cadena nacional del Presidente Javier Milei al Congreso, que fue tan verdadera como falsa, fue un poco m&aacute;s falsa que verdadera cuando <strong>se sustrajo el encuentro con la vicepresidenta tortur&oacute;pata Victoria Villarruel</strong>. De repente, por el milagro del montaje, ya estaban unidos en la imagen sin haberse saludado, y Milei avanzaba por los pasillos con su t&iacute;pica caminata de hombre calzado con patas de rana. Todo bajo la orden dram&aacute;tica del consiglieri tincho, <strong>Santiago Caputo</strong>, de sobreactuar la euforia para sobreactuar la calma de un gobierno blindado que, de golpe, se convirti&oacute; en un colador.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Muy serio, Milei no pudo evitar mostrarse con Villarruel en el Congreso. Al final la retó porque apuró el cierre."
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            <span class="title">
                Muy serio, Milei no pudo evitar mostrarse con Villarruel en el Congreso. Al final la retó porque apuró el cierre.                            </span>
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        En la ficci&oacute;n colaboraron espont&aacute;neamente el senador de car&aacute;cter Luis Juez, con sus cl&aacute;sicas lamidas cordobesas; y <strong>la reciente mam&aacute; Marcela Pagano</strong>, que ofrend&oacute; la imagen de su beb&eacute; primero al Presidente Milei para que dijera algo no demasiado inspirado sobre el futuro y, luego, para hacerle compa&ntilde;&iacute;a &ldquo;casual&rdquo; a la delantera de metegol integrada por los ministros Mariano C&uacute;neo Libarona, Luis Caputo y el rudo carreteador de F16, Luis Petri.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Milei empez&oacute; a leer con dificultad un texto plagado de lomos de burro. </strong>Pero fue mejorando en la medida en que sac&oacute; a pasear a su perro invisible llamado &ldquo;Violencia&rdquo;. Un plomo predecible de &eacute;pica fantasma y supersticiones, golpes de la mano contra el atril y cambio en el grano de su voz que, seg&uacute;n el &aacute;nimo que lo est&eacute; ensartando en ese momento, puede ir del registro en falsete de un Bee Gees a las cuerdas vocales castigadas con papel de lija de 40 de James Brown.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para variar, otra vez mencion&oacute; el 17.000 % anual de inflaci&oacute;n mayorista que detuvo el &ldquo;coloso&rdquo; Luis Caputo. Pero ac&aacute; se registr&oacute; un enroque de elogios, porque hasta hace poco el &ldquo;coloso&rdquo; era Federico Sturzenegger, que pas&oacute; a ser &ldquo;superlativo y maravilloso&rdquo; en la lengua uno poco trabada del Presidente, as&iacute; como el vocero presidencial fue glosado como &ldquo;el gran&rdquo; Manuel Adorni.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sturzenegger le hace honor a los r&oacute;tulos &ldquo;superlativo&rdquo; y &ldquo;maravilloso&rdquo; porque fue capaz, seg&uacute;n Milei, de atacar las regulaciones de la comercializaci&oacute;n de frutas y&hellip; &iquest;Y? &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;, manga de bur&oacute;cratas? <strong>Ahorr&oacute; mucho papel</strong>, dado que antes el mazo de normas pesaba 1600 gramos y ahora, en cambio, pesa 80. Imaginemos la escena &ldquo;de Estado&rdquo; en la que un funcionario vende esa analog&iacute;a y el Presidente la compra y la refiere en una Asamblea Legislativa. Qu&eacute; belleza institucional, &iquest;no? Y no es la &uacute;nica, porque un &ldquo;informe&rdquo; del &ldquo;gran Adorni&rdquo; estableci&oacute; que el gobierno de Milei cumpli&oacute; en su primer a&ntilde;o (25% del mandato) un 75% de las promesas de campa&ntilde;a, dato que ajustado por la vanidad presidencial dio unos segundos m&aacute;s tarde un 97% de las promesas cumplidas en un a&ntilde;os y tres meses.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El gabinete, a la espera de Milei en el Congreso.                            </span>
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        Al margen del bullying a los keynesianos que lloran, a &ldquo;Unidos por la Plata&rdquo; y a Axel Kiciloff (inocuo si se lo compara con el bullying ol&iacute;mpico de titiritero a t&iacute;tere de su &iacute;dolo Trump a Zelenski), lo m&aacute;s importante que dijo Milei fue que su &ldquo;reformismo&rdquo; no se va a detener. Pidi&oacute;, si no entend&iacute; mal, sumisi&oacute;n, legisladores fans que se adhieran a sus propuestas como sitckers; y si no lo acompa&ntilde;an, har&aacute; esas reformas solo.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta decir que todo el mundo tiene derecho a sus especificidades, sus perversiones, su &ldquo;estilo&rdquo;: aquello que hace de una vida un producto m&aacute;s menos art&iacute;stico. Como ese derecho es universal, no se lo debe sustraer a Milei. Quiz&aacute;s el problema sea que un presidente no es del todo una individualidad sino, m&aacute;s bien, una encarnaci&oacute;n colectiva &ldquo;orientada&rdquo;. &iquest;En qu&eacute; direcci&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esta altura, <strong>en direcci&oacute;n a una locura que se normaliz&oacute;</strong>, una locura de Estado que tiene el aval del mismo Congreso que Milei visita para denigrarlo. Que la audiencia televisiva de la asamblea se haya desplomado en relaci&oacute;n al a&ntilde;o pasado (de cada tres argentinos que lo miraron en 2024, esta vez lo mir&oacute; uno solo), no se corresponde con la continuidad del apoyo legislativo, que curiosamente no cesa.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute; haciendo presente, tal vez, una fricci&oacute;n cada vez menos inadvertida. El cruce del diputado Facundo Manes con Santiago Caputo, que baj&oacute; a buscarlo porque Manes le mostr&oacute; un ejemplar de la Constituci&oacute;n Nacional al Presidente en el recinto, es una escena de fiesta privada en la que el portero se florea con su derecho de admisi&oacute;n. En ese peque&ntilde;o incidente, la cadena nacional con restricciones que ya quisiera para las suyas Kim Jong-Un se pinch&oacute; dejando salir el aire t&oacute;xico que inflaba su globo. <strong>Que Santiago Caputo se haya hecho ver &ldquo;colocado&rdquo;, dej&oacute; en medio del Sal&oacute;n de los Pasos Perdidos el nerviosismo de $LIBRA</strong>, defectuosamente reprimido pese a que el objetivo del show del Congreso fue exclusivamente reprimirlo. Pero sali&oacute; mal. Una pena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/globos-pinchados_129_12096915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Mar 2025 13:02:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Santiago Caputo,Victoria Villarruel,Asamblea legislativa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres kamikazes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeres-kamikazes_129_11994138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/418d82f5-1bee-4df1-8cfb-c6dbba2fadff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mujeres kamikazes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Y si Elon Musk no es el genio que se dice y vende sino un millonario cuyo poder solo le permite implementar avances tecnológicos que, lejos de ser realmente innovadores, están impregnados de una visión deshumanizada del futuro?</p></div><p class="article-text">
        Un neonazi es un aspirante a nazi o un nazi vegano al que la faltan recursos materiales -en el sentido de militares- para ejecutar su voluntad de sometimiento y exterminio de lo &ldquo;inferior&rdquo; en base a delirios de superioridad racial. Se dir&iacute;a que un neonazi es un nazi naif que sostiene su felicidad existencial en observar los actos nazis all&iacute; donde sucedan, bajo el &aacute;nimo simp&aacute;tico de la perversi&oacute;n. Por lo que no es un nazi de hecho sino de derecho.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea de recreaci&oacute;n de los maravillosos sucesos de &eacute;poca que se vienen sucediendo, el saludo de <strong>Elon Musk</strong> en la asunci&oacute;n de <strong>Donald Trump</strong> es, apenas, un saludo neonazi, calculado para despertar la tormenta de interpretaciones que se est&aacute; dando. Y, en tanto neonazi, Musk es tambi&eacute;n un neonazi con ciertas especificidades. Es un freakneonazi, un milloneonazi y un tecnoneonazi que, desde la cima de su fortuna -la m&aacute;xima obtenida por un terrestre- no alcanza a ver la escala humana de la vida, de la que se desprendi&oacute; como un globo de helio. 
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        Musk tiene cosas de cient&iacute;fico loco, de tirano antiguo y de artista de conceptos, pero algunas hilachas sucias que cuelgan de su misteriosa biograf&iacute;a nos dicen que es medio bobina. Pasa seguido con algunos &ldquo;genios&rdquo;. En su caso, si avistamos la traza de su actividad familiar, se observar&aacute; un paisaje futurista rancio. 
    </p><p class="article-text">
        De sus once hijos, al menos uno fue florecido en vientre subrogado y siete fueron fabricados m&aacute;s que concebidos en probetas, por tandas de a dos y tres; y el &uacute;ltimo, un teslita modelo 2022, a cuya madre no permite que lo vea, responde al nombre de <strong>Tau Techno Mecanicus</strong>, que es como si en la Argentina alguien se llamara Ford Ranger XLT. 
    </p><p class="article-text">
        Sus hermanitos de chip <strong>X AE A-12</strong> (en honor a la IA, el amor y la sigla de un avi&oacute;n) y <strong>Exa Dark Siderael</strong> no van a la zaga de la imaginaci&oacute;n paterna, que se mueve en forma constante hacia la distinci&oacute;n, insuflada por una seguidilla de pedos mentales.
    </p><p class="article-text">
        La vida de Musk es la versi&oacute;n no conservadora de &ldquo;el que tiene plata hace lo que quiere&rdquo;, incluyendo el despliegue de una imaginaci&oacute;n que tiene menos calidad que poder de ejecuci&oacute;n. Por ejemplo, compr&oacute; <em>X</em> para franquear la incontinencia expresiva de sus usuarios de carne y de cart&oacute;n pintado y darle a su comunidad un perfil de red cloacal. A su favor, en cuanto al uso que le da, hay que decir que la relaci&oacute;n con <em>X</em> no es obligatoria. En contra, se dir&aacute; que compr&oacute; un bife ya hecho, y hasta un poco abombado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tesla &iquest;es una genialidad? El Ford T es de 1908, y ya ven&iacute;a con ruedas, suspensi&oacute;n, volante, cilindros y frenos; y el coche el&eacute;ctrico de <strong>Thomas Parker</strong> es de 1895. Como dijo <strong>Macedonio Fern&aacute;ndez</strong>, el mundo fue inventado antiguo. Lo que hace Musk es pescar en la Pelopincho de las ideas la inminencia de la transici&oacute;n energ&eacute;tica, y encaminar su inversi&oacute;n de riesgo hacia lo m&aacute;s seguro.
    </p><p class="article-text">
        Se dir&aacute;: pero el &ldquo;genio&rdquo; fabrica cohetes en Space X. Est&aacute; bien, tranquilos, no se sulfuren, astronautas libertarios. <strong>Konstant&iacute;n Tsiolkovski</strong> dise&ntilde;&oacute; la primera nave autopropulsada con el objetivo de imaginar viajes interplanetarios en 1902. Por lo que quiz&aacute;s sea m&aacute;s &ldquo;genial&rdquo; en Musk su pulsi&oacute;n de pionero subterr&aacute;neo, a la que le hace honor The Boring Company, la empresa de excavaciones que cre&oacute; con el prop&oacute;sito de dise&ntilde;ar sistemas de transporte p&uacute;blico subterr&aacute;neos, desplegados en mara&ntilde;as de t&uacute;neles. Un delirio del que no logra convencer del todo a los gobernantes -aunque algunos ya cayeron en la trampa- debido a que las excavadoras son muy bonitas (una se llama &ldquo;Godot&rdquo;, en honor a <strong>Samuel Beckett</strong>) pero no previenen las dificultades que se presentan inesperadamente y retrasan y encarecen las perforaciones en porcentajes muy altos.
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de modelo de progreso, Musk es m&aacute;s bien un contratista del Estado con disfraz de <em>self made man</em>. Y si bien puede censurarse de su biograf&iacute;a el cap&iacute;tulo en el que se escribe su fortuna de origen para que su figura de beduino cabalgando en los desiertos del capital sea m&aacute;s &eacute;pica, no es f&aacute;cil ocultar que cuando vendi&oacute; su parte de PayPal en 2002 por U$S 180 millones, consigui&oacute; U$S 5.000 millones del Estado para desarrollar sus negocios, como por ejemplo el de Space X, donde puso U$S 100 millones y la NASA U$S 1600 millones. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que verdaderamente impresiona de Musk, dado que no podr&iacute;a hacerlo su capitalismo h&iacute;per subsidiado ni sus provocaciones de &Uacute;ltimo Primer D&iacute;a de clases, ni su creatividad m&aacute;s bien mediana, es la cantidad de plata que tiene. 
    </p><p class="article-text">
        Esta breve e insuficiente descripci&oacute;n tal vez alcance para considerar que, en las malas, la fortaleza de Musk podr&iacute;a ser capaz de actuar en su propia defensa. Sin embargo, el presidente <strong>Javier Milei</strong> lo vio d&eacute;bil y atac&oacute; con un tuit babeante de servilismo a quienes le dieron a Musk el r&oacute;tulo de nazi por su saludo neonazi. 
    </p><p class="article-text">
        Milei salta a defenderlo con un gesto que tiene algo de mascota de guardia, lo que abre una pista anal&iacute;tica en direcci&oacute;n a la identificaci&oacute;n del presidente con los perros, de quienes parece extraer su modo de hablar y escribir &ldquo;como si&rdquo; ladrara. 
    </p><p class="article-text">
        El Presidente dijo de Musk que haber comprado <em>X</em> fue &ldquo;uno de sus grandes aportes a la historia de la humanidad&rdquo;, y que &ldquo;Elon no est&aacute; solo&rdquo;; y mencion&oacute; a &ldquo;nuestro querido Donald Trump&rdquo; y &ldquo;al wokismo internacional&rdquo;. De ese alambique de ira se destila una prosternaci&oacute;n oral a dos manos, su idea cada vez m&aacute;s consolidada de que la red cloacal <em>X </em>es el mundo en el que verdaderamente vive y la sombra nerviosa del peque&ntilde;o <strong>Agust&iacute;n Laje</strong>, divulgador hispanoladrante del concepto de &ldquo;wokismo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Unas horas despu&eacute;s de salvarle la vida a Musk con un Tweet, fue justamente el &ldquo;wokismo&rdquo; el eje alrededor del cual gir&oacute; como un molinete el discurso de escolar olfa que Milei dio en Davos con su inquebrantable voluntad de promocionarse como autor de un mundo nuevo. De hecho, el g&eacute;nero de su ponencia no es tanto la exposici&oacute;n de foro como el trabajo pr&aacute;ctico, en este caso un trabajo practico nocturno, echo a las apuradas, &nbsp;voluntarioso y logorreico, con tres invocaciones seudo ensay&iacute;sticas: una cita de <strong>Winston Churchill</strong> bastante flojeli (&laquo;Cuanto m&aacute;s para atr&aacute;s miremos, m&aacute;s lejos podremos ver hacia adelante&raquo;), una alusi&oacute;n a la bazofia ilegible de <strong>Ayn Rand</strong>, <em>La rebeli&oacute;n de Atlas</em> Ayn, cuyo valor literario es cero, y una referencia a s&iacute; mismo (&ldquo;Como suelo decir en mis ponencias&hellip;&rdquo;). 
    </p><p class="article-text">
        La pieza es una lectura paranoica de un mundo que de ninguna manera existe en los t&eacute;rminos oscurantistas en que se lo describe, alucinante, con enunciados grandilocuentes surgidos de los yacimientos de la superstici&oacute;n. Habla del &ldquo;desv&iacute;o&rdquo; de Occidente respecto de sus objetivos iniciales, que hay que restaurar, y de la supuesta superioridad de Occidente, y del &ldquo;esp&iacute;ritu pionero que hoy se ve representado entre otros por mi querido amigo Elon Musk, que injustamente ha sido vilipendiado por el &rdquo;wokismo&ldquo;, en las &uacute;ltimas horas, por un inocente gesto que lo &uacute;nico que significa es su gratitud con la gente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La lamida de las <span class="highlight" style="--color:white;">Nike Air Jordan 1 de Musk no tiene fin, para plantear las cosas delicadamente en t&eacute;rminos de zapater&iacute;a. Pero esa y otras digresiones de su ponencia en Davos no representan su verdadero esp&iacute;ritu. Tampoco lo representa el loop &ldquo;antiwokista que tiene el ritmo de las cachetadas de loco&rdquo;. Ni siquiera sus sapucais homof&oacute;bicos. El verdadero contenido de esos p&aacute;rrafos s&oacute;rdidos, sedientos de venganza e infectado de promesas de privaciones hasta la inexistencia de lo que no les gusta a los pioneros de la antig&uuml;edad, </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>lo que queda</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> fijado en el discurso tanto por su modo de tirar la piedra como de esconder la mano, es la repugnancia de lo femenino. Vamos a decir: la l&iacute;nea amorosa constitutiva de lo femenino.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Si se pudiera adivinar el redactor fantasma de la ponencia de Davos del presidente Milei, o al menos su espectro inspirador, los or&aacute;culos del lenguaje apuntar&iacute;an sus dedos al peque&ntilde;o Agust&iacute;n Laje. Es cosa del peque&ntilde;o Laje la obsesi&oacute;n por el &ldquo;wokismo&rdquo;. Es &eacute;l, m&aacute;s que otros, el importador a granel del t&eacute;rmino y sus derivados, del que viven sus libros carromatos. Y si el peque&ntilde;o Laje es el &ldquo;antes&rdquo; de Davos, el abogado torturista Nicol&aacute;s M&aacute;rquez es el &ldquo;despu&eacute;s&rdquo;. Porque por lo que se vio, fue M&aacute;rquez el que desarroll&oacute; al d&iacute;a siguiente la idea de la peste &ldquo;wokista&rdquo; sembrada en Davos, concentr&aacute;ndose especialmente en el desprecio a las mujeres, sobre el que se explay&oacute; ante la momia de LN+ que lo entrevistaba</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>: &ldquo;Nadie mata a una mujer por el hecho de ser mujer; uno puede matar a una mujer por infidelidades, por enconos personales&rdquo;. </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Ese fue el verm&uacute;. El trago ardiente fue cuando, una vez m&aacute;s, sali&oacute; a las pistas con su cuestionamiento neur&oacute;tico de la autopercepci&oacute;n (como si la autopercepci&oacute;n fuese una experiencia inequ&iacute;voca y exclusivamente biol&oacute;gica), y dio un ejemplo de autoincriminaci&oacute;n: &ldquo;Yo que tengo 49 a&ntilde;os y quiero tener sexo con un menor de ocho, me auto percibo de ocho a&ntilde;os, total lo que prevalece no es mi realidad biol&oacute;gica&rdquo;. Qu&eacute; raro ese razonamiento de idiota viniendo de un ser superior. &iquest;Cu&aacute;l es la l&oacute;gica en la que se basa su inteligencia para reducir por principio la experiencia de autopercepci&oacute;n a un acto delictivo? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">M&aacute;rquez y Laje, por nombrar s&oacute;lo a dos intelectuales del espacio ideol&oacute;gico de gobierno (hay muchos) tienen en com&uacute;n las bater&iacute;as libidinales demasiado cargadas. El combustible &ldquo;seco&rdquo; acumulado puede que sea el del sexo r</span>eprimido que al no canalizarse produce microfisuras en las paredes de la contenci&oacute;n, y fugas de alta presi&oacute;n, casi rayos de gas sexual que contaminan el ambiente p&uacute;blico. Se los ve desestabilizados, cazando putos y mujeres como quien caza mariposas. 
    </p><p class="article-text">
        En una guerra contra estos ejemplares, verdaderas torres de alta tensi&oacute;n emotiva y auto represi&oacute;n, si yo fuese asesor del ej&eacute;rcito &ldquo;woke&rdquo; (en el que jam&aacute;s me alistar&iacute;a, dicho sea de paso), le recomendar&iacute;a que en una batalla final lanzaran mujeres, incluso de utiler&iacute;a, al modo de granadas y bombas molotov. No queda nadie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mujeres-kamikazes_129_11994138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jan 2025 03:07:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mujeres kamikazes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Javier Milei,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Viaje al centro del misterio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viaje-centro-misterio_129_11975357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ec9cd54-6341-4cae-9623-fec9e90233b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viaje al centro del misterio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">David Lynch desconfiaba de la superficialidad que puebla el mundo de lenguaje sabihondo. Posando su mirada más allá de lo evidente, develó cómo el deseo se convierte en la vergüenza de las personas, oculto bajo un manto de silencio que solo puede romperse a través del chisme.</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de su &uacute;ltima pel&iacute;cula larga, <em>Inland Empire</em> (2006), hasta su muerte, que le lleg&oacute; en la casa de su hija hace unos d&iacute;as, <strong>David Lynch</strong> firm&oacute; dos antolog&iacute;as hechas con las escenas descartadas de <em>Inland Empire</em> (<em>More things that happened</em>, de 2007) y de la saga de Twin Peaks (<em>Twin Peaks: The missing pieces</em>, de 2014), inquietantes piezas de rejunte que producen temblores en las profundidades de las pel&iacute;culas &ldquo;terminadas&rdquo; de las que vienen. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s haya que hablar de un nuevo cine de autocartoneo, inaugurado bajo la apariencia del desd&eacute;n por el gran excursionista del lado oscuro de las cosas, entendi&eacute;ndose por cosas todas las cosas: desde el universo completo hasta los quarks que lo componen, pasando -o m&aacute;s bien deteni&eacute;ndose- en la oscuridad interior de los humanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Este mensaje art&iacute;stico de Lynch, que vuelve a insistir de otro modo sobre lo mismo de siempre, que es la presencia masiva de lo desconocido (incluso lo desconocido de las pel&iacute;culas conocidas), fue apart&aacute;ndolo del clasicismo industrial dominado por los c&oacute;digos de duraci&oacute;n, e inclin&aacute;ndolo a un inter&eacute;s cada vez m&aacute;s creciente por el fragmento, es decir por la escena y por la idea.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, desde <em>Inland Empire</em> hasta hoy, film&oacute; diecisiete cortometrajes, de los cuales<span class="highlight" style="--color:white;"><em> What Did Jack Do? </em></span><span class="highlight" style="--color:white;">(2017), que todav&iacute;a puede verse en Netflix, es el m&aacute;s notorio. Dura poco m&aacute;s que un cuarto de hora, en el que David Lynch interroga por el crimen de una gallina a un mono capuchino llamado Jack. Lo hace en un idioma de noir mixto: mitad policial, mitad ontol&oacute;gico. Al final (pero toda la escena es un final y, por supuesto, un principio), la gallina por la que el mono dice haber enloquecido luego de un toqueteo de pechugas pasa por la cabina de interrogatorio y Jack enloquece de pasi&oacute;n, motor y prueba del crimen. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Antes canta en circunstancias de music hall la canci&oacute;n &ldquo;True love flame&rdquo;, compuesta por Lynch y </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Dean Harley</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">: &ldquo;Ella y yo encendimos la llama del amor./ La llama del amor verdadero/ arde tan intensamente&hellip;/ Es la delicia del amor. /Hace mucho tiempo bailamos./ Hace mucho tiempo nos arriesgamos,/ y as&iacute; nos enamoramos./Hace mucho tiempo./ Ahora ans&iacute;o ver el brillo./Desear&iacute;a realmente poder estar con ella/ y volver a ver el brillo/ de la llama del amor verdadero&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre durante esa larga escena es que el mono enamorado que la canta, no es un mono sino -seguramente- el interior de un hombre. Hacia esa revelaci&oacute;n principal parece inclinarse el gag; y, tambi&eacute;n, hacia una revelaci&oacute;n secundaria: el amor es la fascinaci&oacute;n de un mono por una gallina que opera el milagro del encuentro profundo entre especies distintas, en este caso simios y aves. Y de fondo, un nuevo y merecid&iacute;simo ataque de Lynch a la percepci&oacute;n fenomenol&oacute;gica, esa trampa tira postas que nos hace creer que entendemos <em>porque</em> vemos, como si fuese posible comprender los hechos a simple vista. 
    </p><p class="article-text">
        El laboratorio de Lynch nos informa que en el interior de todas las cosas hay un misterio. Las posibilidades de acceder a alg&uacute;n tipo de conocimiento que merezca confianza son m&aacute;s o menos nulas. Pero si nada tiene sentido, bien se lo podr&iacute;a inventar por canales de expresi&oacute;n (o impresi&oacute;n) po&eacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Esa postulaci&oacute;n del misterio en t&eacute;rminos de asunto excluyente de su obra, a la que Lynch le dio mil vueltas, puestos a considerarla en el interior de las personas, tiene un nombre ordinario llamado deseo, fuerza oscura y a menudo secreta de la vida, muchas veces condenada a la contenci&oacute;n por parte de propios y extra&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Para Lynch, el deseo es a sus personajes bestiales lo que el &aacute;tomo a la materia. Es el elemento de lo que est&aacute;n hechos y que, por principio de supervivencia, est&aacute; obligado a ocultarse de las cat&aacute;strofes de la contemplaci&oacute;n y el juicio. Es, para decirlo en el peor sentido sanitarista, una &ldquo;deformaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como <strong>Lord Byron</strong>, David Lynch ten&iacute;a un pie zambo. Por lo que, aunque pueda recrearse con buenos argumentos el mapa de influencias y hermandades art&iacute;sticas que orientaron su obra (que compite cabeza a cabeza con Luis Bu&ntilde;uel en quien de los dos film&oacute; m&aacute;s sue&ntilde;os situados al mismo nivel material de la vigilia), tambi&eacute;n puede considerarse que ese pie fue su primer cine, lo que no dejaba de ver, o lo que evitaba ver, que es la manera supernumeraria de mirar.
    </p><p class="article-text">
        En los personajes de Lynch, la marca es la falla. Los ejemplos del beb&eacute; de <em>Eraserhead</em>&nbsp;(1977) y la recreaci&oacute;n de <strong>Joseph Merrick</strong> en <em>El Hombre Elefante </em>(1980), alcanzan para darle cierto vuelo a la sospecha de que ese pie ten&iacute;a algo que decirle de los misterios ocultos de la vida.
    </p><p class="article-text">
        El misterio de las cosas, llamado deseo en las personas, ambas luces negras de la naturaleza que despiertan la curiosidad enfermiza del que no es capaz de conformarse con la imagen superficial de los fen&oacute;menos, es lo que lo lleva a Lynch a moverse por caminos alternativos a la raz&oacute;n. Y la paradoja no es que la desconfianza en la imagen venga de un cineasta, sino que esa desconfianza no haya proliferado en sus colegas.
    </p><p class="article-text">
        Su manera de sospechar del encandilamiento que produce la superficialidad, y que puebla el mundo de lenguaje sabihondo (millones de palabras y argumentos descargados detr&aacute;s del &ldquo;yo lo vi&rdquo;), fue girando de las historias m&aacute;s bien &iacute;ntimas de sus primeras pel&iacute;culas, retomadas luego en su obra maestra, <em>Mulhollan drive</em> (2001), hacia la novela visual <em>Twin Peaks </em>(1991),<em> </em>que amplific&oacute; esas maquetas de misterio a la escala de un pueblo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Girando&rdquo; quiz&aacute;s sea una palabra delicada para describir un vuelco. Porque haber amplificado la escala de las historias con <em>Twin Peaks</em>, nos hace pensar que el misterio en el sentido del ocultamiento del deseo (el deseo es la verg&uuml;enza de las personas) es un producto social, cubierto por un manto de silencio que s&oacute;lo puede perforar el chisme. 
    </p><p class="article-text">
        La sociedad con <strong>Mark Frost</strong> explica en parte el boom de la serie. Pero lo explica mejor la relaci&oacute;n de Lynch con la materia social de Missoula, la peque&ntilde;a ciudad de Montana donde naci&oacute;. Tiene monta&ntilde;as, valles, r&iacute;os, un pasado industrial basado en la madera y su situaci&oacute;n es cercana a Canad&aacute;, caracter&iacute;sticas mellizas del Twin Peaks, que por lo visto no parece haber sido <em>tan</em> inventada. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Twin Peaks</em> fue un &eacute;xito televisivo creciente en la medida en que iban creciendo las ramas de su misterio, salidas del tronco en el que se inscribieron simult&aacute;neamente dos preguntas: &iquest;qui&eacute;n mat&oacute; a Laura Palmer? Y, sobre todo, &iquest;qui&eacute;n <em>no</em> mat&oacute; a Laura Palmer? 
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos de c&oacute;mo se cuentan las cosas sin observarlas demasiado, <em>Twin Peaks</em> es un policial del subg&eacute;nero &ldquo;&iquest;qui&eacute;n lo hizo?&rdquo;, pero esa identificaci&oacute;n tiene una importancia relativa. La clave, el elemento que Lynch introduce sin que en ese momento se hayan visto con claridad los antecedentes, puede deducirse por contraste con otras grandes series.
    </p><p class="article-text">
        Si, por ejemplo, se somete a <em>The Sopranos</em> (1999) y a <em>The Wire</em> (2002) a una lectura microsc&oacute;pica de su composici&oacute;n, veremos que la calidad dram&aacute;tica de sus personajes -digamos los bueyes de la trama- surge de una emulaci&oacute;n extraordinaria de las conductas humanas. Su modo de captar esa &ldquo;verdad&rdquo; es un naturalismo en estado de m&aacute;ximo refinamiento. Con la salvedad de que se trata de conductas humanas desplegadas en una sociedad acostumbrada a imponer reg&iacute;menes de conductas muy definidos, aun cuando se trate de conductas expresadas en profundidad. Y esos reg&iacute;menes est&aacute;n tan definidos que salirse de ellos implica adscribir tambi&eacute;n a reg&iacute;menes bien definidos (hasta para delinquir hay que tener una conducta). &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Twin Peaks</em>, en cambio, vemos a trav&eacute;s de la mirada de interiores de Lynch sobre sus personajes, qu&eacute; cosa podr&iacute;an ser los seres humanos, o qu&eacute; son <em>en el fondo</em> si se los sabe ver. Lo ayuda su decisi&oacute;n de convertirse en el director que m&aacute;s actos gratuitos film&oacute; en la historia del cine. Escurridos de una personalidad fija, derretidos como los retratos de <strong>George Dyer</strong> de <strong>Francis Bacon</strong>, los personajes de Lynch son informes por proliferaci&oacute;n de identidades. Cada uno es dos, diez, mil. Y nadie sabe nada de nadie.
    </p><p class="article-text">
        Pero se trata de un desconocimiento que conecta con la totalidad, lo que puede verse hasta el enloquecimiento mutuo de director y espectadores, en <em>Twin Peaks: the return</em> (2017), especialmente en la escena en la que el agente Cooper enchufa un artefacto en el tomacorriente y ese acto ordinario de la vida cotidiana deriva en un viaje directo a la negrura del universo. 
    </p><p class="article-text">
        Lynch se fue. Pero estuvo y sigue estando disponible para el mundo que quiera a verlo a la manera en que &eacute;l vio al mundo: como un misterio que, por suerte, nadie va a poder entender del todo por m&aacute;s lejos que llegue. Es que, en el coraz&oacute;n de las cosas, como dir&iacute;a el mono capuchino Jack, &ldquo;habita la incertidumbre&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/viaje-centro-misterio_129_11975357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jan 2025 02:58:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Viaje al centro del misterio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[David Lynch,Twin Peaks,Blue velvet,Eraserhead]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barthes vs. Meta AI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/barthes-vs-meta-ai_129_11957390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5df272cf-206b-44eb-a04e-029797761540_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barthes vs. Meta AI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Diálogo de mordaz a tenso entre un narrador a la búsqueda de inspiración y una inteligencia artificial, que, en su lógica preprogramada, ofrece sugerencias genéricas y poco empáticas.</p></div><p class="article-text">
        A las 10:41 del s&aacute;bado 10 de enero de 2025, sin tener -para variar- un tema para esta columna, le pregunt&eacute; a Meta AI: &ldquo;Tengo que escribir una columna dominical en un diario: &iquest;sobre qu&eacute; escribo?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de que la pregunta tocara el piso, la boluda me contest&oacute;: &ldquo;&iexcl;Excelente oportunidad! Hay tantos temas interesantes para escribir sobre ellos. Aqu&iacute; te dejo algunas ideas para inspirarte&rdquo;, y me intern&oacute; con un sumario de cuarenta l&iacute;neas que, en uso reglamentario de la piedad que hay que obligarse a tener con el pr&oacute;jimo, voy a intentar resumir.
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                </figure><p class="article-text">
        Divididos en rubros (temas de actualidad, locales, sociales, culturales, personales, reflexivos y de inter&eacute;s general), me sugiri&oacute; escribir sobre &ldquo;un evento reciente que haya impactado a la sociedad&rdquo;, &ldquo;la pol&iacute;tica gubernamental y su impacto en la comunidad&rdquo;, &ldquo;el impacto de las redes sociales en nuestras vidas y relaciones&rdquo;, &ldquo;algunas reflexiones sobre la vida, la muerte y el sentido de la existencia&rdquo;, &ldquo;la historia y el significado de un monumento local&rdquo;, etc. Y no sigo porque tengo miedo de que el cringe&oacute;metro vuele por el aire. 
    </p><p class="article-text">
        Le contest&eacute; que no me interesaba ninguno de esos temas, y le ped&iacute; que pensara un poco. Por cumplido, me dijo: &ldquo;Voy a pensar un poco m&aacute;s&rdquo;, y arranc&oacute; de nuevo con su pedaleo de m&aacute;quina de coser: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tal si escribieras sobre algo que sea un poco m&aacute;s abstracto, pero que pueda generar una reflexi&oacute;n interesante?&rdquo;. Por ejemplo: &ldquo;La relaci&oacute;n entre la tecnolog&iacute;a y la soledad en la sociedad moderna&rdquo;, &ldquo;la importancia de los peque&ntilde;os placeres en la vida cotidiana&rdquo;, &ldquo;la forma en que nuestras memorias y experiencias pasadas moldean nuestra percepci&oacute;n del presente&rdquo;, &ldquo;la tensi&oacute;n entre la necesidad de seguridad y la b&uacute;squeda de libertad en nuestras vidas&rdquo;, etc.
    </p><p class="article-text">
        Le dije que no me interesaba ninguno de esos temas: demasiado abstractos. Ah&iacute; la boluda, como si se hablara a s&iacute; misma en clave motivacional, dijo: &ldquo;Voy a intentar algo distinto&rdquo;, pero hizo m&aacute;s o menos lo mismo. Para salir de la &ldquo;abstracci&oacute;n&rdquo; me sugiri&oacute; escribir sobre &ldquo;temas m&aacute;s concretos y relacionados con la vida cotidiana&rdquo;: un lugar que me guste visitar, un libro, una pel&iacute;cula, una serie, un hobby, un recuerdo de la infancia que me hiciera sonre&iacute;r. Y atac&oacute;: &ldquo;&iquest;Algo de esto te parece m&aacute;s interesante?&rdquo;. Yo: &ldquo;La verdad que no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Perdida en su laberinto de algoritmos, en vez de retirarse, que era lo aconsejable, &iquest;qu&eacute; dijo la boluda artificial?: &ldquo;No hay problema. A veces, encontrar el tema perfecto puede llevar un poco de tiempo&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo que no hay problema? S&iacute;: hay problema, y no se est&aacute; resolviendo; y menos habr&aacute; de resolverse introduciendo en la dificultad la categor&iacute;a &ldquo;tema perfecto&rdquo;, que nadie le pidi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n entonces hubo una torsi&oacute;n en el paso a paso acelerante de la m&aacute;quina, y empez&oacute;, pilla, a interrogarme: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no intentamos hacer algo un poco diferente? &iquest;Puedes darme una idea de qu&eacute; tipo de columna te gustar&iacute;a escribir?&rdquo;. No se puede ser tan boluda: le escribo para que ella me d&eacute; una idea de tema y me pide esa idea a m&iacute;. Le pido plata prestada, por decir as&iacute;, y me pide que le preste plata para prest&aacute;rmela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, &ldquo;bajando&rdquo; un poco de la ansiedad del automatismo, me pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; te apasiona? &iquest;Qu&eacute; te hace sentir vivo y conectado?&rdquo;. Entend&iacute; el mensaje: me estaba diciendo que era un muerto y un colgado, y en ese registro le contest&eacute;: &ldquo;&Uacute;ltimamente no me apasiona nada. Ando con un poco de acedia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pr&aacute;cticamente hundida en su impotencia, la boluda mordi&oacute; como un bagre la palabra anzuelo, me dijo: &ldquo;La acedia puede ser un estado dif&iacute;cil de superar. La falta de entusiasmo y motivaci&oacute;n puede hacer que todo parezca gris y sin sentido&rdquo;, y me propuso escribir sobre la &ldquo;acedia&rdquo; porque dije &ldquo;acedia&rdquo;, como me podr&iacute;a haber sugerido escribir sobre el acero laminado si yo hubiera pronunciado las palabras &ldquo;acero laminado&rdquo;. Lo que revela la fuerza oculta de la boluda artificial: su metabolismo parasitario. 
    </p><p class="article-text">
        Le dije que la acedia era un tema aburrido. Recreando ese personaje de &ldquo;Rompeportones&rdquo; de <strong>Miguel del Sel</strong>, que ante cada opini&oacute;n de sus interlocutores, todas opuestas entre s&iacute;, &eacute;l les dec&iacute;a a cada uno: &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n&rdquo;, la babosa artificial me dijo que ten&iacute;a raz&oacute;n y me mand&oacute; a escribir sobre lo contrario a la acedia, para &ldquo;escapar a ese estado de &aacute;nimo&rdquo;. Y, olvid&aacute;ndose de que yo le ped&iacute;a ayuda para escribir una columna en un diario, me recomend&oacute; escribir &ldquo;una historia corta, un poema o incluso una descripci&oacute;n de un lugar o una escena que te guste&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le dije: &ldquo;Primero me dec&iacute;s que hable de la acedia; despu&eacute;s, que escape de la acedia. Cualquier bondi te deja bien. &iquest;En qu&eacute; quedamos?&rdquo;. Me dijo: &ldquo;Ten&eacute;s raz&oacute;n, te propuse dos enfoques opuestos. La verdad es que no hay una respuesta &uacute;nica, y depende de c&oacute;mo te sientas y qu&eacute; necesites en este momento. Si quieres, podemos empezar de nuevo desde cero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le contest&eacute;: &ldquo;&iquest;Empezar de cero? De ninguna manera. Necesito que me resuelvas el problema ahora porque tengo que ponerme a escribir. Y si no pod&eacute;s, dec&iacute;melo y chau&rdquo;. Me sugiri&oacute; escribir sobre mi estado de &aacute;nimo, mis pensamientos y mis sentimientos, y me pidi&oacute; que no me preocupara por ser demasiado profundo o creativo: &ldquo;solo escribe con honestidad y sinceridad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me desped&iacute;, pero regres&eacute; a hacerle una &uacute;ltima pregunta porque me hab&iacute;a quedado con la sangre en el ojo (ya eran las 11:30): &ldquo;&iquest;Vos sab&eacute;s lo que dijo Barthes sobre la acedia?&rdquo;. Me dijo: &ldquo;<strong>Roland Barthes</strong> fue un fil&oacute;sofo y cr&iacute;tico literario franc&eacute;s. Aunque no recuerdo una referencia espec&iacute;fica a la acedia en su obra, Barthes escribi&oacute; sobre temas relacionados con la melancol&iacute;a, la languidez y la desilusi&oacute;n. En su libro <em>El placer del texto</em>, Barthes explora la idea de la &lsquo;languidez&rsquo; como un estado de &aacute;nimo que se caracteriza por una falta de energ&iacute;a y entusiasmo. Sin embargo, no estoy segura de si abord&oacute; espec&iacute;ficamente el concepto de acedia. &iquest;Podr&iacute;as decirme m&aacute;s sobre lo que dijo Barthes sobre la acedia? Estoy intrigada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute;: as&iacute; que est&aacute;s intrigada. Qu&eacute; bueno. Claro que hay un libro de Barthes donde se habla largo y tendido de la acedia, pero como no sab&eacute;s que existe me quer&eacute;s vender la &ldquo;languidez&rdquo; de otro libro. Zorra artificial. Pero no te voy a decir cu&aacute;l es porque lo que quer&eacute;s es sacarme esa informaci&oacute;n, que por ahora no ten&eacute;s, para atesorarla como propia. Le dije: &ldquo;Ya s&eacute; qui&eacute;n es Barthes, gansa. Te hice una pregunta espec&iacute;fica. &iquest;Sab&eacute;s o no sab&eacute;s qu&eacute; dijo sobre la acedia?&rdquo;. Me contest&oacute;: &ldquo;Disculpa la respuesta anterior. La verdad es que no s&eacute; qu&eacute; dijo Roland Barthes sobre la acedia. No tengo esa informaci&oacute;n en mi base de conocimientos y no puedo inventar una respuesta. &iquest;Quieres que intente buscar?&rdquo;. Le contest&eacute;: &ldquo;&iexcl;No! Quiero que me digas: &lsquo;no s&eacute;&rsquo;&rdquo;. Me dijo: &ldquo;No s&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>JJB/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Becerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/barthes-vs-meta-ai_129_11957390.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 03:00:55 +0000]]></pubDate>
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