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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Facundo Pedrini]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/facundo-pedrini/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Facundo Pedrini]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[A dos años de la muerte de Héctor Ricardo García: "la culpa la tuvo usted"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/anos-muerte-hector-ricardo-garcia-culpa-tuvo_129_8092703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/228b1700-4fab-41da-ab27-b4b1379a73cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A dos años de la muerte de Héctor Ricardo García: &quot;la culpa la tuvo usted&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Un r&eacute;quiem para <strong>H&eacute;ctor Ricardo Garc&iacute;a</strong>, el periodista que aguijone&oacute; la realidad argentina de los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os. Hombre&ndash;tapa, hombre&ndash;r&eacute;cord, hombre&ndash;pol&eacute;mico. Due&ntilde;o de todas las culpas. Creador de los medios m&aacute;s populares del pa&iacute;s. Brutal int&eacute;rprete de primicias. Portador de la licencia del olfato.
    </p><p class="article-text">
        Usted fue un genio. Relanz&oacute; Canal 11. Instaur&oacute; Radio Colonia. Fund&oacute;&nbsp;<em>As&iacute;</em>. Revolucion&oacute; Teledos. Creo el diario m&aacute;s vendido. Lo hizo canal.
    </p><p class="article-text">
        Borro.
    </p><p class="article-text">
        Perdi&oacute; Canal 11. Perdi&oacute; Radio Colonia. Perdi&oacute;&nbsp;<em>As&iacute;.</em>&nbsp;Perdi&oacute;&nbsp;<em>As&iacute; es Boca</em>. Perdi&oacute; el diario Cr&oacute;nica. Perdi&oacute; Teledos. Perdi&oacute; Cr&oacute;nica TV. Perdi&oacute; la libertad. Perdi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a borrar.
    </p><p class="article-text">
        Solo pierde tanto, el que fue due&ntilde;o de todas las palabras.
    </p><p class="article-text">
        Usted fue un genio. Brill&oacute; en los sesenta, se consolid&oacute; en los setenta, fue Kane en los ochenta, se reinvent&oacute; en los noventa y se derrumb&oacute; en los dos mil. Siempre le import&oacute; m&aacute;s la Argentina que su propia obra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue el que mejor peg&oacute;. <strong>Una vez Mauro Viale le pregunt&oacute; por qu&eacute; publicaba tantos muertos y usted contest&oacute;: &ldquo;porque la gente se muere&rdquo;. Fue el mejor a la hora del entierro.</strong> Tirarse arriba de los cuerpos, como un cruzado que defiende Tierra Santa. El padre del monstruo rojo favorito de todos los argentinos. Sus ideas llegaron a tener cinco ediciones por d&iacute;a. Super&oacute; el mill&oacute;n de ejemplares con el casamiento de Violeta Rivas y N&eacute;stor Fabi&aacute;n, con la final del mundial 78 y con Per&oacute;n desde una cl&iacute;nica en Puerta de Hierro leyendo su diario. Sac&oacute; una revista y vendi&oacute; tantos n&uacute;meros que hizo que Boca salga campe&oacute;n en las gargantas antes que en la cancha. Comprendi&oacute; el sadismo del peronismo como nadie, interpret&oacute; con tacto su proscripci&oacute;n y no cay&oacute; en sus propias contradicciones. Usted fue el due&ntilde;o de la mejor tapa de la historia del periodismo, el primero de julio de 1974: &ldquo;Muri&oacute;&rdquo;. Seca. T&aacute;cita. Sin bajada ni sucesi&oacute;n: Como Per&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Usted fue el hombre que mejor decodific&oacute; la distancia entre el rezo y la estampita. Y us&oacute; esa desesperanza a favor de sus titulares. Su soledad gan&oacute; seis Martin Fierro al hilo, sus trabajadores perdieron los otros quince. Siempre que gan&oacute;, humill&oacute;. Siempre que perdi&oacute;, le ech&oacute; la culpa al complot de los poderosos o de los in&uacute;tiles. Como la crema de los argentinos, opt&oacute; por tener todos sus derechos y ninguna de sus obligaciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Tres momentos en la vida de Héctor Ricardo García, cuando fue a Malvinas, cuando publicó la tapa con la muerte de Perón y en los estudios de televisión."
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            <span class="title">
                Tres momentos en la vida de Héctor Ricardo García, cuando fue a Malvinas, cuando publicó la tapa con la muerte de Perón y en los estudios de televisión.                            </span>
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        No se puede ser y haber sido. Su imperio dur&oacute; menos que el de Disney, pero fue m&aacute;s real que Mickey. O al menos fue diferente. En un pa&iacute;s sin trineos ni nieve, pero lleno de desiertos, usted fue el due&ntilde;o del parque de diversiones posible: El maquinista del abismo que interpret&oacute; el miedo a las alturas de los tipos que simpatizaban con el suelo. El gallego que supo entender que la foto y el concurso de gaseosas a veces valen m&aacute;s que el an&aacute;lisis de coyuntura. El primer gran empresario de medios de la Argentina. El que invent&oacute; a V&iacute;ctor Hugo. El aliado de los artistas en las noches m&aacute;s largas. El due&ntilde;o del teatro Estrellas, al que le pusieron una bomba. El amigo de Sandro. El hermano de Ariel Delgado (a quien dej&oacute; ir del Canal en silencio). El socio de Duhalde y el enemigo de Alfons&iacute;n. A todos, absolutamente a todos, los convirti&oacute; en teclas de su m&aacute;quina de escribir Olivetti Lettera 33.
    </p><p class="article-text">
        El chico que colg&oacute; la soga entre la rotativa caliente y la Casa Rosada, jug&oacute; a saltarla con 24 presidentes: pocas veces se acalambr&oacute;, pocas veces quiso dejar de rebotar en el piso. Perdi&oacute; en el &uacute;ltimo salto, como todos. Fue el gran intuitivo que el pa&iacute;s merec&iacute;a, la posteridad definir&aacute; si fue el que necesitaba. Hizo m&aacute;s que muchos: la faena del olfato que corre por izquierda a los santos evangelios le sali&oacute; estupenda. La consigna de estar firme junto al pueblo fue un hallazgo sensacional, aunque algunos crean&nbsp;que de tanto repetirse ya no tiene sentido, ni el slogan ni el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Cien veces lo quisieron matar. Lo intent&oacute; secuestrar la izquierda y la derecha. Tal vez, insisti&oacute; en el doble rapto para sobrevolar las reinterpretaciones del peronismo y salir con pelota dominada. Tal vez fue cierto.
    </p><p class="article-text">
        Usted fue un genio. El genio que odi&oacute; a todos los magos, por eso denunci&oacute; todos los trucos que no salieron de su redacci&oacute;n: public&oacute; las artima&ntilde;as del concurso de gaseosas, de los casamientos de enanos y al reallity de cocina. Liber&oacute; a la momia negra para la psicosis del piber&iacute;o. Se enfrent&oacute; con Maradona, L&oacute;pez Rega y N&eacute;stor Kirchner. Dio por ganadora a Pinky en La Matanza (ante un at&oacute;nito electorado). Y le dijo &ldquo;vos SOS m&iacute;o&rdquo;, a un productor que no quiso darle un diario que hab&iacute;a comprado usted. Por eso, usted tambi&eacute;n fue un anti&ndash;genio.
    </p><p class="article-text">
        La culpa la tuvo usted. Siempre.&nbsp;A veces en forma de p&aacute;lpito, a veces en forma de arma de fuego. Goz&oacute; cada una de sus primicias como alguien que espera la cura: el suicidio del empresario Alfredo Yabr&aacute;n, el de Leonardo Simons y el de Ren&eacute; Favaloro. La renuncia de Cavallo como ministro de Econom&iacute;a de Menem. La salida de Guillermo Coppola de la c&aacute;rcel y el doping de Diego Maradona en Punta del Este. La explosi&oacute;n en Rio Tercero (C&oacute;rdoba). La muerte de Carlos Menem (junior). El nacimiento del tercer hijo de Marcelo Tinelli. La grave enfermedad de Sandro. El caso Carrasco, que motiv&oacute; el fin del servicio militar obligatorio. El mot&iacute;n en la c&aacute;rcel de Sierra Chica. El accidente de Lapa. La toma de rehenes en el Banco Naci&oacute;n de Ramallo. El crimen de Jos&eacute; Luis Cabezas. La tragedia de Croma&ntilde;&oacute;n. Y las muertes de N&eacute;stor Carlos Kirchner, Nicol&aacute;s &ldquo;Pipo&rdquo; Mancera y Emiliano Moyano, uno de los hijos del l&iacute;der de la CGT. El atentado a la AMIA y La tragedia de Once. Saberlo antes da poder. Publicarlo, m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Sum&oacute; m&aacute;s muertos que la mayor&iacute;a y pens&oacute; cosas a&uacute;n peores. Dictamin&oacute; ganadores y perdedores antes que la gente salga del cuarto oscuro. Hizo repetir el suicidio del Malevo Ferreyra y advirti&oacute; a todos que en instantes se pegaba el tiro. Dijo que las placas rojas falsas tambi&eacute;n constitu&iacute;an la reputaci&oacute;n de las verdaderas, para no confesar que con su vida tambi&eacute;n pasaba lo mismo. Cuando tuvo que escoger entre Zulma Lobato y el Turco As&iacute;s, se qued&oacute; con la travesti. Tal vez alg&uacute;n d&iacute;a cuente por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s los que hicieron una lectura de su vida desde el ventilador que no funcionaba o la pared descascarada, alguna vez tengan que dar explicaciones. Tal vez habr&aacute; quienes analicen su l&iacute;nea de tiempo por los aportes jubilatorios que no hizo, por los proyectos que trunc&oacute;, por las injusticias que infringi&oacute; a la gente que lo am&oacute; y admir&oacute; en partes iguales, por las genialidades que neg&oacute; con un gesto sin siquiera escucharlas.
    </p><p class="article-text">
        Fue menos que Natalio Botana, tal vez porque vivi&oacute; el doble. Al director del diario Cr&iacute;tica la muerte lo sorprendi&oacute; en una ruta de Jujuy con su amante, mientras pon&iacute;a y sacaba presidentes; sus bi&oacute;grafos lo recuerdan desangrado mientras esperaba un m&eacute;dico de Buenos Aires. Tal vez usted tom&oacute; esa misma sangre para volverse record. A &eacute;l no le pas&oacute; Per&oacute;n, a usted si. Los titulares fueron su verdadera l&iacute;nea editorial. Nunca dilapid&oacute; a prop&oacute;sito la reputaci&oacute;n de un jefe de Estado, cual fiscal del orden y las botas, como Jacobo Timerman. Ni desarm&oacute; un tel&eacute;fono al aire para demostrar que en los cables no estaba la Patria, y entonces hablar a favor de las privatizaciones, como lo hizo Neustad. Jam&aacute;s hizo el amor con el terror.
    </p><p class="article-text">
        La suma de todas nuestras habilidades no estuvo a la altura de ninguna de sus &oacute;rdenes.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez por eso no tuvo socios.
    </p><p class="article-text">
        Usted nunca hacia nada para el poder, sino para gente y tambi&eacute;n para usted.
    </p><p class="article-text">
        Por eso fue tan poderoso. Jugar es contar y contar es herir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muri&oacute;. El d&iacute;a que nadie lo quiso matar.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>FP</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Pedrini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/anos-muerte-hector-ricardo-garcia-culpa-tuvo_129_8092703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jul 2021 10:29:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A dos años de la muerte de Héctor Ricardo García: "la culpa la tuvo usted"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crónica HD,Héctor Ricardo García]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia Argentina es la historia del punto de vista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/historia-argentina-historia-punto-vista_129_8034578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30084e3e-47ff-4fb9-ad8c-1b4429b91161_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia Argentina es la historia del punto de vista"></p><p class="article-text">
        La selva, los indios,&nbsp;los barcos,&nbsp;el papel&oacute;n, y el origen. / Alberto vuelve al pasado&nbsp;y ah&iacute; tambi&eacute;n pierde.
    </p><p class="article-text">
        El presente es una larga fila de palomas sobre&nbsp;un cable de luz que se nos incrusta en la cara&nbsp;y nos deja los ojos en compota.
    </p><p class="article-text">
        La cola de vacunaci&oacute;n da vueltas sobre el&nbsp;pa&iacute;s que se volvi&oacute; loco y que tiene que&nbsp;pensar todos los d&iacute;as qu&eacute;&nbsp;juego de cubiertos de la abuela empe&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        Aunque cambiemos la velocidad del audio de&nbsp;WhatsApp para que todo pase m&aacute;s&nbsp;r&aacute;pido hay algo que no se va.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Argentina es la&nbsp;historia del punto de vista: El comercio cierra para siempre a la misma hora que el avi&oacute;n&nbsp;aterriza con m&aacute;s vacunas.
    </p><p class="article-text">
        Las verdades sociales y los relatos del Estado, una tenencia compartida&nbsp;que cr&iacute;a hijos que no saben&nbsp;que poster colgar.
    </p><p class="article-text">
        El pa&iacute;s se duerme parado y cabecea&nbsp;el vidrio estallado de la oposici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una &eacute;poca tambi&eacute;n es la medida de lo que se sue&ntilde;a y a esta noche la maneja el bruxismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una nueva pedagog&iacute;a moderna:&nbsp;Morder y perder.
    </p><p class="article-text">
        El IFE, ese exnovio molesto que no se puede photoshopear&nbsp;del &uacute;ltimo casamiento vuelve en los z&oacute;calos de TV y en los despachos de los intendentes m&aacute;s pobres porque no se puede hablarle de BITCOIN a un desesperado.
    </p><p class="article-text">
        Un humorista del prime time jura que los&nbsp;incas eran mejores que los peronistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Cr&oacute;nica sacan en carretilla a un okupa atrincherado en un ba&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El chiste se rompe a metros de la guerra por el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Pero los dos cuentan lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Tener derecho es tener raz&oacute;n cuando la&nbsp;mayor&iacute;a anda con el alma en la cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pa&iacute;s abre, pero no por las curvas:&nbsp;Nada se puede organizar en contra de las costumbres.
    </p><p class="article-text">
        Todas nuestras pupilas est&aacute;n en el ring peleando contra im&aacute;genes de algo que no termina. / &iquest;Y ahora qu&eacute;? /&nbsp;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Las tragedias se sacuden del cuerpo cuando&nbsp;tomas m&aacute;s aire que el rival.
    </p><p class="article-text">
        Hay luz. Alguien nos espera.
    </p><p class="article-text">
        Volvamos al rinc&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>FP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Pedrini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/historia-argentina-historia-punto-vista_129_8034578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Jun 2021 10:10:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia Argentina es la historia del punto de vista]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muerte del fútbol es una frase. El suicidio de un jugador, una tragedia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/muerte-futbol-frase-suicidio-jugador-tragedia_129_7199650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7f7c7ea-af75-4454-acb8-d52d53fd3a4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muerte del fútbol es una frase. El suicidio de un jugador, una tragedia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Santiago "Morro" García fue encontrado muerto en su departamento de Mendoza. El uruguayo jugaba en Godoy Cruz. Tenía 30 años y sufría una profunda depresión.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Santi est&aacute; con algunos problemas personales&rdquo;, desliza el D.T.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vos no podes ser l&iacute;der y no ir al gimnasio:
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a ya no pertenece a Godoy Cruz&ldquo;,
    </p><p class="article-text">
        dice el presidente, que en el obituario lo tratar&aacute; de hijo.
    </p><p class="article-text">
        Le piden m&uacute;sculos al robot y saltar a cabecear
    </p><p class="article-text">
        a un goleador encerrado en un s&oacute;tano.
    </p><p class="article-text">
        El tipo sentado en los pies de la cama no atiende
    </p><p class="article-text">
        el tel&eacute;fono hace 4 d&iacute;as porque no sabe salir de ah&iacute;,
    </p><p class="article-text">
        est&aacute; tumbado frente a la tele encendida que repite el cl&aacute;sico que no jugo,
    </p><p class="article-text">
        mientras los goles (sus goles) empiezan a salir de la habitaci&oacute;n,
    </p><p class="article-text">
        trepan por las cortinas y dejan de entrar, como la luz.
    </p><p class="article-text">
        Hablan los que lo conocen.
    </p><p class="article-text">
        Hablan los que no lo conocen
    </p><p class="article-text">
        y los que ni siquiera estaban.
    </p><p class="article-text">
        Y de repente se termina.
    </p><p class="article-text">
        Para &eacute;l, se termina.
    </p><p class="article-text">
        Otro &iacute;dolo queda afuera del sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Es la primera vez que despedimos a un jugador
    </p><p class="article-text">
        y no est&aacute; Diego&nbsp;para llorarlo con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        En In MEMORIAN JFK, Borges descubri&oacute; que siempre nos mata lo mismo:
    </p><p class="article-text">
        La bala de Kennedy, fue el proyectil de Lincoln, y el pu&ntilde;al de Marco Bruto a Cesar,
    </p><p class="article-text">
        fue la cicuta de S&oacute;crates, el veneno en las sortijas de hierro que usaban los reyes franceses para silenciar traidores, los clavos de Cristo y la piedra que uso Cain para matar a Abel.
    </p><p class="article-text">
        Siempre la bala que te mata es antigua porque el asesino es el motivo.
    </p><p class="article-text">
        Las s&aacute;banas en la que se colg&oacute; Mirko Saric horas antes de ir a entrenar con San Lorenzo, fueron el cintur&oacute;n de Sergio Schulmeister, el arquero de Hurac&aacute;n que se ahorc&oacute; con el cintur&oacute;n al lado de la heladera o la cuerda del Huevo Toresani, que se quit&oacute; la vida en un predio de la Liga Santafesina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Van a jugar los que est&aacute;n mejor para jugar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alta competencia.
    </p><p class="article-text">
        Alto rendimiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su mundial. Su campeonato&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito se construye de buenos momentos.
    </p><p class="article-text">
        La cima no sabe qu&eacute; hacer con las sombras,
    </p><p class="article-text">
        derrotas cotidianas que se pegan en el cuerpo&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        como un chicle en el fondo de un pupitre viejo.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol no sabe guardar.
    </p><p class="article-text">
        Ahora todos corren al freezer con un papel escrito
    </p><p class="article-text">
        en birome para congelar la palabra tristeza,
    </p><p class="article-text">
        al lado de sus 100 goles y los partidos que brill&oacute;
    </p><p class="article-text">
        porque la hipocres&iacute;a los pone hechiceros caseros.
    </p><p class="article-text">
        Especial de goles con la pierna izquierda, con la derecha,
    </p><p class="article-text">
        afuera del &aacute;rea, pas&aacute;ndose a 3 jugadores y definiendo
    </p><p class="article-text">
        cruzado. El doping positivo, la hija lejos,
    </p><p class="article-text">
        los mercados de pases frustrados, el d&iacute;a que casi fue,
    </p><p class="article-text">
        tribunas con su nombre, minutos de silencio,
    </p><p class="article-text">
        brazaletes negros, suplentes que se agarran
    </p><p class="article-text">
        del banco para no caerse y un par de sparring de joggings llorando
    </p><p class="article-text">
        ante la atenta mirada de todos lo que lo olvidar&aacute;n en el pr&oacute;ximo sorteo.
    </p><p class="article-text">
        La muerte del f&uacute;tbol es una frase,
    </p><p class="article-text">
        el suicidio de un jugador es una tragedia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Pedrini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/muerte-futbol-frase-suicidio-jugador-tragedia_129_7199650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Feb 2021 22:40:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La muerte del fútbol es una frase. El suicidio de un jugador, una tragedia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Suicidio,Santiago "Morro" García]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Envejecer sin laburo: cuando el tiempo deja de estar de tu lado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/envejecer-laburo_129_7185460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aeaf1800-11ef-45e5-9d32-f98edd669192_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Envejecer sin laburo: cuando el tiempo deja de estar de tu lado"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Si vendo, si firmo,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        si me dan el pr&eacute;stamo,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        si acepto otra tarjeta,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        si alquilo barato,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        si empe&ntilde;o las joyas,
    </p><p class="article-text">
        si hipoteco,
    </p><p class="article-text">
        si no hago juicio, &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        si hago caso&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Hace 3 a&ntilde;os que mi viejo no tiene laburo.
    </p><p class="article-text">
        Te piden que te caigas a los 55 y mueras a los 90. Entre la muerte y el retiro no hay a&ntilde;os, hay sudestadas. Lo pendiente es una fila de infancias decepcionadas que flota en el rio porque alguien le dijo &ldquo;hasta ac&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El presente se achica y el tiempo deja de estar de tu lado.
    </p><p class="article-text">
        La rabia le explota arriba de la boca.
    </p><p class="article-text">
        Y como el ruido del tren en la cabeza de Van Gogh, no se va.
    </p><p class="article-text">
        Hace 3 a&ntilde;os que a mi viejo no lo llama nadie. Maldice a los tipos que no atienden m&aacute;s, aunque &iquest;C&oacute;mo le dec&iacute;s a alguien que se quede si nunca estuvo? La soledad del que est&aacute; afuera de todo es el verd&iacute;n de&nbsp;los azulejos de un departamento abandonado.
    </p><p class="article-text">
        No les sirve.
    </p><p class="article-text">
        No lo buscan.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera para desempatar en esas encuestas que miden&nbsp;niveles de felicidad por cantidad de &aacute;rboles plantados.
    </p><p class="article-text">
        Putea con raz&oacute;n y a veces critica sin tenerla. Cumpli&oacute; el protocolo del argentino que mereci&oacute; m&aacute;s: dormir menos, producir m&aacute;s. Salir temprano, llegar tarde. Firmar la cruz. Hacerse cargo de duelos ajenos. Lidiar con miserables, almorzar con verdugos y estrechar la mano de los hijos de puta.
    </p><p class="article-text">
        Sabe de memoria la programaci&oacute;n del canal Volver y el resto lo completa con VHS:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Argentina de Tato&rdquo;, El show de Sandrini,
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchacho&rdquo; de Sandro, &ldquo;La carpa del amor&rdquo; con Dar&iacute;n, Cacho Casta&ntilde;a y M&oacute;nica Gonzaga,
    </p><p class="article-text">
        Beto Brandoni volviendo a buscar su olor en &ldquo;Made in Argentina&rdquo;,
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las locuras del profesor&rdquo; con Palito Ortega,
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El t&iacute;o Disparate&rdquo;, &ldquo;Peor es Nada&rdquo;,
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Matrimonios y algo m&aacute;s&rdquo; y S&aacute;bados Circulares de Mancera.
    </p><p class="article-text">
        Los recuerdos le dejan algo que no le puede dar el futuro:
    </p><p class="article-text">
        Un lugar.
    </p><p class="article-text">
        El pasado es un lugar, en otro lado. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le pone trampas a los miedos para verlos caer como rivales. Y a veces se tranquiliza vi&eacute;ndolos ah&iacute;, tan d&eacute;biles, como nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Los ojos tristes de mi viejo duelen las guerras de todo un SIGLO
    </p><p class="article-text">
        y muestran como funciona un pa&iacute;s: A pocos le importa lo que casi hiciste.
    </p><p class="article-text">
        Envejecer sin laburo es caer de rodillas ante los detalles. Despoblarse. Repetir recuerdos. Alargar las an&eacute;cdotas. Tachar los rostros de la foto como los que sobrevivieron a la despedida y a la bomba. Llenar de mitolog&iacute;a partidos de verano que terminan 0 a 0. Y perder la mirada en la calle como si pasara un desfile.
    </p><p class="article-text">
        Donde hay desesperaci&oacute;n no hay perros sacando la cabeza por la ventanilla del auto.
    </p><p class="article-text">
        Ni hay pianos de cola para suavizar el fondo de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Ni hay galanes de telenovela que toman whisky con cara de preocupados.
    </p><p class="article-text">
        Son autopsias injustas, que obligan al&nbsp;viento a completar la vida, y negociar sentido con los detalles. Ceniceros llenos, buscapinas, caf&eacute; negro, charlas que ya no va a tener, notas de supermercado con la palabra CIF CREMOSO subrayada, facturas impagas, burbujas en la botella de Coca Cola, manteles manchados con espuma de Cinzano, otra tarjeta que manda el banco sin cargo, libros usados para vender, avisos del Veraz, proyectos, sue&ntilde;os y deudas. Todo a la misma altura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que queda vive en una mesa que hace promesas pero no hace preguntas.
    </p><p class="article-text">
        Escribo esto porque en la semana me llam&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        - Hijo, consegu&iacute; trabajo, arranc&oacute; el martes.
    </p><p class="article-text">
        A veces las cosas son como tienen que ser.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Pedrini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/envejecer-laburo_129_7185460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Feb 2021 09:50:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Envejecer sin laburo: cuando el tiempo deja de estar de tu lado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Argentina post mortem]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-post-mortem_129_6827388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0835782b-51bb-427e-930e-dbe74e706c31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Argentina post mortem"></p><p class="article-text">
        10 contra 1. &ldquo;Los d&eacute;biles est&aacute;n ah&iacute; para justificar a los fuertes&rdquo;, dijeron los 10 y dijeron mal.
    </p><p class="article-text">
        Todos piden un nuevo video para verte morir otra vez. Te hacen c&iacute;rculos alrededor del cuerpo. Te suman testigos y solo dan iniciales que no coinciden con tu nombre. Agarran a 11, liberan a 1. Despu&eacute;s largan a 2 pero sospechan de otro. Te convierten en escenograf&iacute;a, en la prueba final.&nbsp;Sos la reconstrucci&oacute;n, el cron&oacute;metro y el abismo entre lo que se dice y lo que se hace.
    </p><p class="article-text">
        Sos el grupo de WhathsApp que tiene la voluntad de no sufrir y el abogado que llora mirando a c&aacute;mara, la faja de clausura de un boliche que peg&oacute; un cartel y el intendente que se muerde los labios y no habla. La se&ntilde;ora paqueta que le echa la culpa al alcohol,&nbsp;el club que saca un comunicado sin firma y el pueblo que le toma la fiebre al cad&aacute;ver. Todos los d&iacute;as hay un nuevo festejo de los asesinos despu&eacute;s de matarte y a la misma velocidad,&nbsp;tu pasado se convierte en an&eacute;cdota: todos tienen algo para decir que te cuenta. En todos sos cada vez m&aacute;s chico. Menos adulto. M&aacute;s inocente. <strong>Perdiste un a&ntilde;o en cada patada</strong>. Y como las panteras, todos se llevaron una parte. Los asesinos envejecen m&aacute;s r&aacute;pido y mueren m&aacute;s lento. Te atacaron a la sien y sin mirarte a los ojos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un pelot&oacute;n de fusilamiento de barrio cerrado te celebra en el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Preparan. Apuntan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fernando.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fernando Báez Sosa, asesinado a patadas por rugbiers en enero de 2020                            </span>
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        	Fusilar es decidir que algo no tiene m&aacute;s cabida. Fusilar es decidir la cantidad de personas que no tienen m&aacute;s lugar.&nbsp;Hay quienes se mean y se cagan antes. El que fusila no solo se lleva el tiempo a la muerte, sino tambi&eacute;n la verg&uuml;enza del cuerpo.
    </p><p class="article-text">
        	Sos fiscal y est&aacute;s tirado en el ba&ntilde;o con un tiro en la cabeza. Caiste como Nisman y llegaste al suelo como Yabr&aacute;n, <strong>La Argentina post mortem</strong>, la experta en indicios, te va a alejar de los hechos y te va a acercar a las pistas: La teor&iacute;a de los sicarios, la hip&oacute;tesis de la ketamina, el rastro de tu &uacute;ltimo aliento, la distancia del tiro, el arma gemela, los 40 llamados que no atendiste, los 400 vecinos que no te conoc&iacute;an y hasta el conductor arrodillado apunt&aacute;ndose en la sien con las manos mientras un columnista lo desviste en vivo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Alberto Nisman                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El pa&iacute;s enloquece de replicas. Una junta m&eacute;dica de 13 peritos jura suicidio. Gendarmer&iacute;a dice homicidio. 50.000 paraguas negros piden justicia&nbsp;y renuncia con el mismo tono de voz. Los z&oacute;calos de la televisi&oacute;n van m&aacute;s r&aacute;pido que&nbsp;la fiscal. Y piensan parecido a la viuda. El panelismo discute flexi&oacute;n de dedos y moretones. Media docena de periodistas preparan libros que no se parecen: muchas ganas de estar exagerando, muchas ganas de estar equivocados. Un cron&oacute;metro en TN cuenta los minutos en que Cristina no habla. La oposici&oacute;n tiene un o&iacute;do en Puerto Madero y el otro en Marvel. Lagomarsino no puede vender un auto usado nunca m&aacute;s. Berni se deja crecer el silencio. Netflix arma un documental mientras un publicista no tan an&oacute;nimo empapela la ciudad con el fiscal en un VIP a las 3 de la ma&ntilde;ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la larga, el hubiera pesa m&aacute;s que todos juntos.
    </p><p class="article-text">
        El pa&iacute;s de Nisman y la Argentina de Fernando/ La mecha corta de los hartos y&nbsp;la inocencia que espera la patada/ Se van a recordar entre s&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y van a llorar el mismo d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Pedrini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-post-mortem_129_6827388.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jan 2021 09:45:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Argentina post mortem]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fernando Báez Sosa,Alberto Nisman]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cosas que no se tocan en el año de la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cosas-no-tocan-ano-pandemia_129_6518943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d7128e4-5faa-4d00-bfc9-16936e2c0dc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cosas que no se tocan en el año de la pandemia"></p><p class="article-text">
        - &iquest;Por qu&eacute; cre&eacute;s que hay tantas madres en el tango? 
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y d&oacute;nde quer&eacute;s que est&eacute;n las madres? 
    </p><p class="article-text">
        Respondi&oacute; Troilo en la &uacute;ltima nota que di&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Argentina busc&oacute; esa madre todo el a&ntilde;o como consuelo de lo puntual.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y no la encontr&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Una invitaci&oacute;n a jugar a lo que no se puede ganar, pero sin Maradona: el a&ntilde;o arranc&oacute; con diez rugbiers asesinando a un pibe en el piso por negro de mierda y termin&oacute; sin Diego, la revancha de Fiorito&nbsp; para los Fernando que a&uacute;n quedan en pie.
    </p><p class="article-text">
        Los ricos que desde un helic&oacute;ptero tiraban chanchos a una pileta de Punta del Este no sabian que de la misma altura tambi&eacute;n iban a caer sus excepciones a la paranoia general.
    </p><p class="article-text">
        Las estrellas de los noticieros graban su saludo de Fin de A&ntilde;o diciendo que lo peor ya pas&oacute;, pero se miran desencajados. El virus, ese pariente molesto que pensamos que no volver&iacute;a,&nbsp;est&aacute; tocando el timbre y trae ata&uacute;des vac&iacute;os para llevarse las historias que pueda.
    </p><p class="article-text">
        La tapa de la revista <strong>GENTE</strong> llega antes que la vacuna en un pa&iacute;s en donde los carteles aparecen m&aacute;s r&aacute;pido que las consecuencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>TN</strong> hace 9 puntos de rating mostrando el eclipse y Cr&oacute;nica la mitad con un vecino desquiciado que agarra una moladora y corta una reja para que una abuela recupere la casa: Las dos pantallas se saben mover donde no hay luz.
    </p><p class="article-text">
        La remera &ldquo;Te salva el Estado, no el mercado&rdquo; se desti&ntilde;&oacute; con la lavandina que toman en el <em>prime time</em>. La oficina de Vito Corleone a oscuras concediendo favores y validando el lujo del casamiento de su hija (porque todo es posible cuando hay un poder interno) no existe m&aacute;s: lo que es adentro ya no sostiene el afuera. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Padrino necesita IFE.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El malhumor social no encuentra eco en ning&uacute;n l&iacute;der y se deja sobornar por el prestigio de la bronca. Un 2001 con fallo dividido. Un saqueo individual sin videos de chinos estallando arriba de un pa&iacute;s que no entienden. Un Gobierno con demasiados camellos pero sin ning&uacute;n Ca&iacute;n que refunde un pa&iacute;s con personas de arena, condenadas a no poder tocar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Facundo Pedrini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cosas-no-tocan-ano-pandemia_129_6518943.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Dec 2020 23:34:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cosas que no se tocan en el año de la pandemia]]></media:title>
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