<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Evangelina Cueto]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/evangelina-cueto/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Evangelina Cueto]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1030963/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El Día del Padre y la búsqueda de identidad paterna modo siglo XXI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dia-padre-busqueda-identidad-paterna-siglo-xxi_129_9101163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e5c7371-5b2d-420a-b5b3-f3e48e891f27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Día del Padre y la búsqueda de identidad paterna modo siglo XXI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La idea de qué es ser padre hoy en un momento donde se revisa el estereotipo de familia tradicional.</p></div><p class="article-text">
        A pocos d&iacute;as del &ldquo;D&iacute;a del Padre&rdquo; y, en un momento donde estamos dispuestos a revisar el estereotipo de familia y no dar por sentado que la llamada &ldquo;familia tipo&rdquo; sea garante del desarrollo saludable e integral de los hijos, vale la pena desmenuzar la idea de <strong>qu&eacute; es ser padre</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La paternidad es una construcci&oacute;n social que, como tal, sufri&oacute; transformaciones a lo largo de la historia. De ninguna manera es un concepto est&aacute;tico y encasillable con facilidad. Sin embargo, se puede afirmar que, por m&aacute;s de un siglo, algunos elementos constitutivos de la identidad paterna, estuvieron presentes invariablemente. La figura del Padre encarn&oacute; el sost&eacute;n econ&oacute;mico, la autoridad, el disciplinamiento, la voz de los veredictos y la fuerza del control del resto (m&aacute;s perif&eacute;rico) de los integrantes del clan.
    </p><p class="article-text">
        El revisionismo de la masculinidad hegem&oacute;nica es inseparable del de la paternidad con id&eacute;ntico adjetivo. Es indiscutible que, desde la academia psicoanal&iacute;tica y desde los discursos dominantes del siglo XX, &ldquo;El Padre&rdquo; fue sin&oacute;nimo de Ley y centro de la escena cuando se piensa en familia como pieza/lego de la arquitectura social.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El revisionismo de la masculinidad hegemónica es inseparable del de la paternidad con idéntico adjetivo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si bien es cierto, que existe una inercia que nos lleva -sin curvas- a la idea de que estos conceptos pertenecen a un tiempo pasado, es tramposo pegarse a un an&aacute;lisis centrado en &ldquo;lo generacional&rdquo;. No es una cuesti&oacute;n netamente epocal: en este mismo momento, conviven paternidades patriarcales sentadas en la punta de la mesa con paternidades m&aacute;s blandas, impregnadas por corrientes que intentan te&ntilde;irlas de tono corresponsable para el manejo del universo de la crianza. Estas &uacute;ltimas paternidades (hijas de los feminismos que invitaron -e invitan- a cuestionar el patriarcado como un todo), se sienten m&aacute;s c&oacute;modas en mesas redondas, pero todav&iacute;a no encuentran su exacta performance.
    </p><p class="article-text">
        En consonancia con la noci&oacute;n de que las masculinidades son en plural y que no existe un &uacute;nico modo de habitarlas, debe generarse el ejercicio de repensar -ad infinitum- qu&eacute; elementos comunes tienen las paternidades actuales. Dicho de otra forma: resulta f&aacute;cil (como se despliega al principio de este art&iacute;culo) enumerar los componentes de la paternidad cl&aacute;sica, pero el agua se pone turbia cuando queremos pescar los ingredientes de la paternidad posmoderna.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que muchos hombres cuestionan los modelos imperantes y que embanderan el cuidado maparental compartido. No sienten que &ldquo;ayudan&rdquo;, ni que &ldquo;cubren&rdquo; a sus pares co-cuidadoras. Tampoco apuestan al sost&eacute;n econ&oacute;mico unilateral e intentan (muy incipientemente) acercarse a las tareas dom&eacute;sticas y de cuidado. Sin embargo, los datos demuestran que (todav&iacute;a) no son modelos representativos ni cercanamente. Si nos detenemos en lo puramente observacional, veremos que la (parad&oacute;jicamente) llamada &ldquo;reuni&oacute;n de padres&rdquo; est&aacute; representada por un 95% de madres. Tambi&eacute;n veremos n&uacute;meros similares, sino peores, en el demon&iacute;aco &ldquo;chat de mamis&rdquo; (ah&iacute; s&iacute; que la calificaci&oacute;n &ldquo;de mamis&rdquo; es correcta!) donde se encuentran padres como agujas en pajares y casi que por correcci&oacute;n pol&iacute;tica. Cap&iacute;tulo parecido tiene locaci&oacute;n en los consultorios de pediatr&iacute;a. De lo anterior se desprende que las tareas vinculadas con educaci&oacute;n y salud (nada menos!), son llevadas adelante por las madres en la amplia mayor&iacute;a de los casos. O sea que, m&aacute;s all&aacute; de discursos rupturistas, la familia tipo (con su convencional repartici&oacute;n de roles) sigue siendo elefante gigantesco del inconsciente colectivo. Las mujeres somos las que mayoritariamente estamos encargadas de los cuidados (y no s&oacute;lo de los hijos, sino tambi&eacute;n de los adultos mayores, o de cualquier persona que presente una condici&oacute;n que lo arroja al espectro de los que deben ser cuidados!).
    </p><p class="article-text">
        En Argentina, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe del Ministerio de Econom&iacute;a, el trabajo dom&eacute;stico y de cuidados no remunerados aportan (casi) el 16 % del PBI. Para intentar ilustrarlo mejor, se puede decir que esta contribuci&oacute;n econ&oacute;mica, es mayor que la de la industria, el agro o el comercio. Este aporte (hasta hace muy poco indimensionable), tiene cara de mujer y hormigona (hasta que se dinamite!) una brutal desigualdad de g&eacute;nero. Para ponerlo en n&uacute;meros, 9 de cada 10 mujeres se ocupan de estas actividades. Si comparamos las horas dedicadas a estas actividades entre mujeres y hombres, vemos que la relaci&oacute;n es de 6:3 aproximadamente. Entonces, tal cual explicita el informe de la Direcci&oacute;n de Econom&iacute;a, Igualdad y G&eacute;nero del Ministerio de Econom&iacute;a de la Naci&oacute;n, &ldquo;las mujeres aportan 3 veces m&aacute;s al PBI en el sector con mayor relevancia y m&aacute;s invisibilizado de toda la econom&iacute;a nacional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anteriormente relatado demuestra que estamos en un momento sociol&oacute;gico complejo donde los roles de g&eacute;nero, seg&uacute;n las atribuciones sociales, incomodan y complican el armado de familias o estructuras afectivas c&oacute;modas para criar. Las maternidades no est&aacute;n cuidadas para cuidar y las paternidades impresionan desbrujuladas. Hasta que no se sacudan fuerte los mandatos de masculinidad, las paternidades dif&iacute;cilmente encuentren tono propio y la repartici&oacute;n de tareas sea ecu&aacute;nime con las maternidades. La pregunta central que surge es si existen suficientes espacios de hombres para la reflexi&oacute;n y el encuentro del norte. No hay dudas de que las mujeres (bailando al ritmo de los feminismos), abrimos espacios, organizamos redes, tribus, sacamos del closet al puerperio, buscamos referentes sobre maternidad y dise&ntilde;amos coreograf&iacute;as para pensarnos. Pero, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; el universo masculino para armar el caldo sobre las nuevas ideas sobre paternidad? &iquest;En qu&eacute; espacios, por ejemplo, cocinan hip&oacute;tesis sobre lo extranjeros que pueden sentirse en el puerperio? &iquest;A d&oacute;nde viaja lo no dicho / lo no elaborado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s ah&iacute; est&eacute; la apuesta al cambio: en la construcci&oacute;n de redes propias para paternar a la par de las que hace siglos encarnamos la tarea del cuidado de los hijos, sin resentimientos y de cara al nuevo mundo que queremos. 
    </p><p class="article-text">
        <em>EC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Cueto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dia-padre-busqueda-identidad-paterna-siglo-xxi_129_9101163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jun 2022 10:48:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1e5c7371-5b2d-420a-b5b3-f3e48e891f27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="228080" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1e5c7371-5b2d-420a-b5b3-f3e48e891f27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="228080" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Día del Padre y la búsqueda de identidad paterna modo siglo XXI]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1e5c7371-5b2d-420a-b5b3-f3e48e891f27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maltrato infantil, tolerancia a lo intolerable y la trampa de las palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/maltrato-infantil-tolerancia-intolerable-trampa-palabras_129_8943297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4758cbb-6f51-4f2e-84e2-d0c2f125dcff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maltrato infantil, tolerancia a lo intolerable y la trampa de las palabras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ayer fue el Día Internacional de la lucha contra el Matrato Infantil, pero adjetivar de “infantil” a este tipo de maltrato, es una invitación a confundir agresores con agredidos, analiza la autora. Cómo visibilizar la situación.</p></div><p class="article-text">
        El 25 de abril es el<strong> D&iacute;a Internacional de la lucha contra el Maltrato Infantil</strong>, jornada que invita a reflexionar sobre las m&uacute;ltiples formas de vulneraciones de derechos que sufren las ni&ntilde;eces y las adolescencias, sus escandalosos n&uacute;meros y la complicidad social que garantiza la dificultad para erradicarlas.
    </p><p class="article-text">
        La gran parte de estos atropellos se encuentra oculta, situaci&oacute;n que no sorprende en una&nbsp;sociedad de gobernanza netamente adulta, que tiende a encriptar todo tipo de violencias y hasta nombrarlas tramposamente (incluso cuando -parad&oacute;jicamente- la intenci&oacute;n de nombrarlas tiene la clara intenci&oacute;n de transformar esta realidad). Adjetivar de &ldquo;infantil&rdquo; a este tipo de maltrato, es una invitaci&oacute;n a confundir agresores con agredidos. Definitivamente, estas violencias distan -de modo grosero- de ser infantiles, porque quienes las ejercen, son personas adultas. O sea que el ejercicio de renombrar, es un modo urgente de militancia y necesidad de cambio. Entonces ayer, 25 de abril, fue el D&iacute;a de la visibilizaci&oacute;n de los malos tratos contra lxs ni&ntilde;xs y lxs adolescentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n UNICEF, antes de la pandemia, la llamada &ldquo;disciplina violenta&rdquo; (que incluye castigo f&iacute;sico y psicol&oacute;gico) afectaba al -por lo menos- 75 por ciento de los ni&ntilde;os de Am&eacute;rica Latina y el Caribe. Analizar el impacto de las medidas de aislamiento social preventivo y obligatorio en el contexto de la pandemia, sobre las situaciones de maltrato, implica un gran cap&iacute;tulo aparte. Sin embargo, existe consenso sobre el agravamiento, producto de la desarticulaci&oacute;n de instituciones como la escuela (uno de los escenarios naturales por los que transcurren las infancias) y que, en otros marcos, se configuraban como lugares para la detecci&oacute;n de riesgo o da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la Organizaci&oacute;n Mundial de La Salud, en sus cifras del 2020, expres&oacute; que el abuso sexual afecta a 1 de cada 5 ni&ntilde;as mujeres y 1 de cada 13 ni&ntilde;os varones (existen relatos estad&iacute;sticos aun m&aacute;s escalofriantes) y que a nivel mundial, son v&iacute;ctimas de homicidio 41 mil personas menores de 15 a&ntilde;os. La lista de los subtipos de violencias contra las ni&ntilde;eces es tristemente extensa y cada clase, se impregna de un n&uacute;mero desalentador, se cite la fuente que se cite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas violencias, en la amplia mayor&iacute;a de los casos, ocurren en el seno de -te&oacute;rica- confianza de lxs ni&ntilde;xs y con tolerancia social al maltrato, se estructura un blindaje para su detecci&oacute;n temprana.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad adultoc&eacute;ntrica tolera (incluso promueve y fomenta) modos de maltrato bajo cierta idea (profundamente falaz) de que los modos de criar y de educar pueden ser diversos (y claro que pueden serlo, siempre y cuando las garant&iacute;as de derechos sean plenas!). Dicho de otra forma, existe una noci&oacute;n errada pero arraigada, sobre los alcances de las familias: desde esta &oacute;ptica confundida, lxs adultxs responsables tienen la potestad de elegir la modalidad de criar (a la carta) e incluir penalidades emocionales y f&iacute;sicas (en distintos espectros y muchas veces no identificadas como atropellos de los derechos constitutivos de las ni&ntilde;eces). &ldquo;Si de Familia se trata, estas decisiones deben ser con fines nobles&rdquo;. La Sagrada Familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que esta (ya intolerable) tolerancia, por mucho tiempo, corri&oacute; a la par (armoniosamente) de leyes avaladoras de estas pr&aacute;cticas aberrantes. Por ejemplo, el viejo C&oacute;digo Civil y Comercial de La Naci&oacute;n (vigente hasta mediados del 2015), acreditaba, en su art&iacute;culo 278, el&nbsp;&ldquo;poder de correcci&oacute;n&rdquo; y aclaraba: siempre que se lo ejerza &ldquo;moderadamente&rdquo;. Entre otras descaradas contradicciones, en nuestro pa&iacute;s convivieron normas como las enunciadas en el anterior C&oacute;digo Civil, con la (celebrada) Ley de Protecci&oacute;n integral de los Derechos de Ni&ntilde;as, Ni&ntilde;os y Adolescentes ( Ley 26061) sancionada en el a&ntilde;o 2005, prima hermana local de la Convenci&oacute;n Internacional de Ni&ntilde;os, Ni&ntilde;as y Adolescentes (1989). Progresivamente, las normas cambiaron (mejoraron) y le dieron muerte a la membres&iacute;a parental para entrar al club de los castigos correctivos. Pero no es necesario poner la lupa, para notar que todav&iacute;a existe una disociaci&oacute;n -bastante brutal- entre las expresiones normativas y los sucesos violentos diarios (dir&iacute;a: horarios!) que impactan negativamente a lxs ni&ntilde;xs y adolescentes y trascienden clases sociales y otras categor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Frente a este panorama, se vuelve urgente profundizar en el conocimiento de las causas de las violencias, para generar estrategias de prevenci&oacute;n. Se vuelve urgente tambi&eacute;n, problematizar sobre los relatos (de tinte mitol&oacute;gico) y las acciones discriminatorias sobre las infancias, que incluyen considerarlos ciudadanos de segunda, en t&eacute;rminos de acceso a sus derechos (aun se piensan en t&eacute;rminos de objetos de protecci&oacute;n y no de sujetos de derecho). Nos debemos (les debemos a lxs chicxs) la profundizaci&oacute;n de conceptos centrales como el de Corresponsabilidad de Cuidado y la problematizaci&oacute;n sobre los modos de crianza, para lograr formas democr&aacute;ticas, alejadas de los modelos permisivos (asociados al abandono emocional, a la desatenci&oacute;n y al descuido negligente) y de los modelos autoritarios paternalistas, que no parecen haber atravesado, ni cercanamente, el tamiz de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        <em>EC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Cueto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/maltrato-infantil-tolerancia-intolerable-trampa-palabras_129_8943297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Apr 2022 11:39:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e4758cbb-6f51-4f2e-84e2-d0c2f125dcff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="891568" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e4758cbb-6f51-4f2e-84e2-d0c2f125dcff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="891568" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Maltrato infantil, tolerancia a lo intolerable y la trampa de las palabras]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e4758cbb-6f51-4f2e-84e2-d0c2f125dcff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Infancias,Maltrato]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lactancia, soberanía alimentaria y salud integral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lactancia-soberania-alimentaria-salud-integral_129_8200094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/875ca3ec-2c9d-4f73-b69f-08fc9e9969e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lactancia, soberanía alimentaria y salud integral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ejercicio de amamantar que -por acuerdo social- calificamos de beneficioso, responde a múltiples determinantes, algunos negados por el sistema médico preponderante, reflexiona Evangelina Cueto a partir de la semana de la lactancia.</p></div><p class="article-text">
        Desde 1992, por impulso de la OMS, se destina la primera semana de agosto, para realizar acciones de concientizaci&oacute;n sobre el derecho a la lactancia. La campa&ntilde;a, surge como respuesta al deterioro de esta pr&aacute;ctica ancestral, que sufri&oacute; una creciente falta de adherencia durante el siglo XX y persiste en el XXI.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La visibilizaci&oacute;n de la situaci&oacute;n de la lactancia en Occidente, deja en evidencia una contradicci&oacute;n: el conocimiento acad&eacute;mico (e incluso popular), la se&ntilde;ala como extremadamente beneficiosa para lxs beb&eacute;s, las madres, la comunidad y el medioambiente, sin embargo, ninguna otra pr&aacute;ctica humana se tropieza con semejante&nbsp;colecci&oacute;n de obst&aacute;culos. Si las ventajas son tales, &iquest;c&oacute;mo se explican estas obstrucciones socioculturales?
    </p><p class="article-text">
        A partir del a&ntilde;o 2007, el Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n comenz&oacute;&nbsp;a compilar datos estad&iacute;sticos vinculados a lactancia en lo que, poco m&aacute;s tarde, llam&oacute; &ldquo;Encuesta Anual sobre Lactancia Materna&rdquo;. Los datos m&aacute;s recientes de esta encuesta de tinte federal, advierten que el porcentaje de lactancia exclusiva, desciende a medida que aumenta la edad de lxs lactantes. <strong>A los dos meses, s&oacute;lo el 58 por ciento recibe lactancia exclusiva y a los seis meses, el 42 por ciento. </strong>Este panorama se aleja bastante del discurso un&aacute;nime de las sociedades cient&iacute;ficas, que proponen leche humana como alimento &uacute;nico, durante el primer semestre de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La oclusi&oacute;n del ejercicio de amamantar que -por acuerdo social-&nbsp;calificamos de beneficioso, responde a m&uacute;ltiples determinantes, algunos negados por el sistema m&eacute;dico preponderante. En esta l&iacute;nea, vale preguntarse si la mayor&iacute;a de lxs profesionales de la salud que entran en contacto con personas gestantes, familias y beb&eacute;s, est&aacute;n cualitativamente formadxs para brindar apoyo a esta pericia emparentada -como ninguna otra- con la soberan&iacute;a alimentaria y el derecho a la salud integral. Para brindar datos concretos, la mayor&iacute;a de las facultades de medicina del pa&iacute;s (semilleros de futurxs de pediatras y obstetras), no cuentan con materias sobre lactancia, en sus ejes acad&eacute;micos principales. La lactancia aparece en las curr&iacute;culas de manera tangencial&nbsp;o en formato de asignatura opcional. M&aacute;s tarde, cuando estxs profesionales (que transitaron su recorrido universitario con escasa o nula formaci&oacute;n en lactancia) se insertan en las instituciones de salud, la posibilidad de transmitir informaci&oacute;n sobre el tema, se convierte, en un ideal incumplible. Para ejemplificar el concepto anterior, sobra con detenernos en la foto de un sistema saturado, que propone consultas de pediatr&iacute;a de 15 a 20 minutos de duraci&oacute;n. As&iacute;, en caso de dar con unx profesional que tenga algo para aportar en la materia, conversar sobre esta pr&aacute;ctica sustentable, se vuelve poco sustentable para el sistema sanitario acelerado e inc&oacute;modo. Menci&oacute;n aparte, para el mundo de las puericultoras (en este sentido algo mejor formadas), ninguneadas y&nbsp;sin reconocimiento profesional por parte del Ministerio de Salud de la Naci&oacute;n y otros organismos que desperdician alianzas prometedoras.
    </p><p class="article-text">
        En este panorama, las mujeres que logran instalar lactancias contra la corriente m&eacute;dica, pronto encuentran la urgencia (del sistema) de reinserci&oacute;n al mercado laboral y el boicot contin&uacute;a <em>ad infinitum</em>. El subgrupo m&aacute;s privilegiado de estas mujeres (&iexcl;dif&iacute;cil comprender qu&eacute; le queda al resto!), cuenta con&nbsp;licencias de maternidad, que, cuando son&nbsp;geniales, se extienden por tres o cuatro meses. Regresar al trabajo luego de las licencias, es salir al escenario de la ausencia de lactarios (en cambio presencia de ba&ntilde;os para la extracci&oacute;n de leche!), y del incumplimiento de la reducci&oacute;n de la jornada laboral por dar la teta. Una vez m&aacute;s, la pretensi&oacute;n de los seis meses de lactancia exclusiva, se convierte en un imperativo vac&iacute;o, en un mandato incumplible, generador de culpa materna. En este punto, aparece la necesidad de entender desde cu&aacute;ndo el sistema m&eacute;dico y el sistema productivo de trabajo, atentan contra la lactancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El recorrido hist&oacute;rico que ofrece<strong> Esther Vivas</strong> en su libro <a href="https://www.edicionesgodot.com.ar/libro-tag/esther-vivas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Mam&aacute; desobediente&rdquo;</a> (Ediciones Godot) puede resultar esclarecedor y aportar en el an&aacute;lisis. Este libro narra con firmeza c&oacute;mo la lactancia materna fue indiscutible e irremplazable hasta fines del siglo XIX y c&oacute;mo la aparici&oacute;n de la industria de los suced&aacute;neos de la leche materna, cambia el rumbo de la teta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Europa del siglo XV y XVI, las familias arist&oacute;cratas acud&iacute;an a la contrataci&oacute;n de &ldquo;amas de leche&rdquo; o &ldquo;nodrizas&rdquo; para optimizar al m&aacute;ximo la fertilidad de las mujeres (la lactancia tiene cierta acci&oacute;n contraceptiva y estas familias buscaban prole copiosa!). Esther Vivas explica: &ldquo;la lactancia mercenaria, impuesta por los varones,&nbsp;fue un mecanismo de control del cuerpo y la sexualidad femenina&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La literatura del siglo XIX, se encarga de documentar la crianza mediada por nodrizas en Madame Bovary y en otros cl&aacute;sicos. En Francia de esa &eacute;poca, la alta mortalidad infantil oblig&oacute; al Estado a regular y supervisar la actividad de las nodrizas, mediante la Ley Roussel, como contin&uacute;a explicando Esther Vivas en su libro. M&aacute;s tarde, las corrientes protestantes europeas, sobretodo en Inglaterra, cuestionaron la lactancia mercenaria y lentamente se comenz&oacute; a instalar la noci&oacute;n (moral) de que la lactancia era una tarea indelegablemente materna. Podemos decir que hasta la industrializaci&oacute;n, la lactancia qued&oacute; en manos de mujeres, madres biol&oacute;gicas o &ldquo;amas de leche&rdquo;. Pero luego, los avances cient&iacute;ficos (que materializaron leches de f&oacute;rmula) y la incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado laboral, incidieron fuertemente en el ejercicio de la lactancia. As&iacute;, &ldquo;no dar la teta se convirti&oacute; en un emblema de modernidad y progreso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La medicalizaci&oacute;n de los partos tambi&eacute;n condicion&oacute; esta pr&aacute;ctica.</strong> El siglo XX se puede considerar la panacea de los discursos m&eacute;dicos hegem&oacute;nicos sobre los cuerpos de las mujeres, y la lactancia no es excepci&oacute;n. La medicina dictamin&oacute; horarios y tiempos adecuados para que se prolongue la lactancia, desplazando el conocimiento de las mujeres y comenzando con una tutela&nbsp;autoritaria que llega a estos d&iacute;as: reglas m&eacute;dicas de &aacute;nimo controlador, que fueron en desmedro de la sabidur&iacute;a de los cuerpos con capacidad de lactar.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del siglo XX, la leche materna fue desplazada por leche artificial, al punto que, para los setentas, en Europa y Am&eacute;rica, se estima que s&oacute;lo un nueve por ciento de lxs beb&eacute;s continuaba con lactancia luego del tercer mes de vida. En los a&ntilde;os ochenta se evidenci&oacute; una lenta recuperaci&oacute;n de los discursos emancipadores vinculados a lactancia. La OMS se proclam&oacute; en favor de la lactancia exclusiva hasta el sexto mes y continuada hasta los dos a&ntilde;os ( las normas m&eacute;dicas anteriores suger&iacute;an, como mucho, sostenerla hasta el noveno mes).
    </p><p class="article-text">
        El prisma de la actualidad (en consonancia con el movimiento de mujeres y disidencias que propone revisionismo y pensamiento cr&iacute;tico para deconstruir una humanidad que da la espalda a los procesos m&aacute;s elementales y constitutivos de su especie), invita a reflexionar sobre ciertos supuestos e imperativos sobre lactancia materna. &iquest;Es materna? &iquest;Puede el adjetivo reduccionista &ldquo;materna&rdquo; ser la clave del fracaso? &iquest;No lleg&oacute; el momento de quitarle soledad y control externo y renombrarla (para su liberaci&oacute;n) como lactancia en corresponsabilidad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>EC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Cueto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lactancia-soberania-alimentaria-salud-integral_129_8200094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Aug 2021 16:31:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/875ca3ec-2c9d-4f73-b69f-08fc9e9969e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="119960" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/875ca3ec-2c9d-4f73-b69f-08fc9e9969e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="119960" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lactancia, soberanía alimentaria y salud integral]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/875ca3ec-2c9d-4f73-b69f-08fc9e9969e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Lactancia,Salud]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Efeméride para la menstruación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/efemeride-menstruacion_129_7983323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ba0ece8-6cc8-4705-8d8d-cb81fb75ddcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Efeméride para la menstruación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como cada 28 de Mayo se conmemora “El Día Internacional de la Higiene Menstrual”. Una jornada destinada a la reflexión y al diseño e implementación de estrategias, para convertir la experiencia menstrual, en visible e igualitaria.</p></div><p class="article-text">
        Desde el 2013,  -como cada 28 de Mayo- se conmemora &ldquo;El D&iacute;a Internacional de la Higiene Menstrual&rdquo;, como jornada destinada a la reflexi&oacute;n y al dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de estrategias, para convertir la experiencia menstrual, en visible e igualitaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien es una reducci&oacute;n, ya que la duraci&oacute;n y caracter&iacute;sticas para cada persona menstruante difieren, esta fecha se eligi&oacute; con el objetivo de ilustrar algunos aspectos promedio que tiene el ciclo: sucede cada 28 d&iacute;as y dura 5 d&iacute;as (28/5).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La denominaci&oacute;n del &ldquo;D&iacute;a Mundial de la Higiene Menstrual&rdquo; no est&aacute; libre de controversias. Cuando los conceptos &ldquo;menstruaci&oacute;n&rdquo; e &ldquo;higiene&rdquo; se emparentan tan cercanamente, aparece la figura del ox&iacute;moron (como gigante mitol&oacute;gico) para indicarnos que, entonces, somos sucias. Esta idea no parece embanderar -con cordura- la lucha para derribar el estigma. De todas maneras, como movimiento de mujeres siempre nos las ingeniamos para transformar las fechas, ampliarlas, trascender sus t&iacute;tulos y presentar en agenda p&uacute;blica una serie de acciones -definitivamente-&nbsp;<strong> desmanteladoras de tab&uacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Diccionario etimol&oacute;gico de la Lengua espa&ntilde;ola de Guido G&oacute;mez de Silva, la palabra &ldquo;tab&uacute;&rdquo; deriva de la voz polinesia &ldquo;tapu&rdquo;, referida a lo peligroso y sobrenatural. Los fen&oacute;menos tab&uacute; son tan amenazantes, que se proh&iacute;be pronunciarlos. O sea que el tab&uacute; es el concepto padre de los eufemismos. No podemos negar que uno de los tab&uacute;es m&aacute;s fuertemente incorporado a nuestra cultura es el de la menstruaci&oacute;n; de ah&iacute; los cientos de eufemismos que se utilizan para mencionarla (s&oacute;lo tangencialmente y cuando es verdaderamente ineludible).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este tab&uacute; consolidado y vigoroso, tiene impacto directo en el trabajo, la educaci&oacute;n y la salud de las personas que menstruamos, dimensiones del orden de los Derechos Humanos</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el mandato social se&ntilde;ala que nuestros cuerpos tienen que esforzarse para hacer desaparecer hasta su m&iacute;nimo rastro a expensas de uso de productos costosos y -muchas veces- f&iacute;sicamente inaccesibles, <strong>la menstruaci&oacute;n se configura como causa de ausentismo escolar y laboral.</strong> En consonancia con la pretensi&oacute;n cultural de abolir las se&ntilde;ales del sangrado, menstruar tiene una carga econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obtenci&oacute;n de datos claros sobre el costo por menstruar, no es tarea sencilla. Esto se debe principalmente al oscurantismo sobre el tema, que implica, aun hoy, silencio en el campo cient&iacute;fico. No es sino desde hace muy pocos a&ntilde;os, que comenzaron a construirse estudios (muchos de ellos informales) para elaborar datos concretos. Existen espacios vacantes para enrobustecer la evidencia acerca de la composici&oacute;n de los productos de gesti&oacute;n menstrual, su impacto a nivel salud, medioambiental-ecol&oacute;gico y econ&oacute;mico. Sin embargo, s&iacute; contamos con exceso de evidencia para insistir con que la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 33 porciento y que la desocupaci&oacute;n, el empleo informal, la pobreza y (su extremo) la indigencia, son campos feminizados. Dicho de otra forma: <strong>sobran certezas para afirmar que, pesar de ser sustancialmente m&aacute;s pobres, las mujeres tenemos un consumo obligado extra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, el reclamo por la quita del IVA y la distribuci&oacute;n gratuita de elementos de gesti&oacute;n menstrual en sectores comunitarios espec&iacute;ficos, como centros educativos, por considerarlos art&iacute;culos de primera necesidad, est&aacute; presente. A este reclamo se le suma la necesidad de incorporar la menstruaci&oacute;n en todas sus dimensiones, dentro de la Educaci&oacute;n Sexual Integral. Democratizar el conocimiento (el autoconocimiento de las biomujeres) sobre una gesti&oacute;n integral saludable de la menstruaci&oacute;n y garantizar acceso a estos productos necesarios, constituyen los pilares de un derecho fundamental.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Cueto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/efemeride-menstruacion_129_7983323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 May 2021 00:34:01 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8ba0ece8-6cc8-4705-8d8d-cb81fb75ddcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="154922" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8ba0ece8-6cc8-4705-8d8d-cb81fb75ddcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="154922" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Efeméride para la menstruación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8ba0ece8-6cc8-4705-8d8d-cb81fb75ddcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación,Igualdad de derechos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante la industria del "cuidado femenino": todo, menos serena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/serena_129_7283550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15abd347-a8b4-4064-a2b6-4e33e7a9df19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante la industria del &quot;cuidado femenino&quot;: todo, menos serena"></p><p class="article-text">
        Se&ntilde;or Industria del &ldquo;Cuidado Femenino&rdquo;: 
    </p><p class="article-text">
        Me dirijo a usted, como mujer menstrual que le ha brindado un porcentaje de su sueldo (y antes del de mi madre) durante much&iacute;simos a&ntilde;os, a fin de agradece<strong>r repiense el nombre de sus productos e incluso de su industria</strong>. Sonar&aacute; susceptible de mi parte (igual usted f&aacute;cilmente dir&aacute; que &ldquo;estoy en esos d&iacute;as&rdquo; y me podr&aacute; justificar), pero me tiene reflexionando hace rato, esto de que llame a sus art&iacute;culos de &ldquo;higiene femenina&rdquo;, porque, sabr&aacute; usted, implica por oposici&oacute;n que me considera sucia. Lo mismo con el sustantivo cuidado, siempre listo para advertir situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Debo decir que, en un punto, es cierto que las mujeres debemos ser cuidadas (usted como parte constitutiva de esta sociedad patriarcal lo sabe bien), porque entre otras cosas, somos abusadas sexual, simb&oacute;lica, econ&oacute;mica, laboralmente y hasta asesinadas. A prop&oacute;sito de este tema,  la estad&iacute;stica de marzo, mes de la mujer, da espantosa. El Observatorio de Pol&iacute;ticas de G&eacute;nero del Gobierno argentino  nos cuenta que hay un femicidio cada 23 horas.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a lo nuestro, a lo que m&aacute;s directamente lo ata&ntilde;a a usted, le pido revise sus discursos eufem&iacute;sticos (&uacute;ltimamente llamativamente empoderadores y hasta advertidos sobre que la sangre ya no puede ser sustituida por un l&iacute;quido azul tipo Poet aroma de mar), y si nos quiere cuidar, apoye nuestros proyectos para la repartici&oacute;n gratuita de sus productos, quita del IVA, y explicite los elementos con los que est&aacute;n fabricados, a fin de bajarme la paranoia por desconocer con qu&eacute; intim&eacute; durante tanto tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Disculpe por la particular sensibilidad con la que escribo estas palabras, pero hoy estoy todo, menos serena.
    </p><p class="article-text">
        Saludo a usted muy atentamente, dispuesta siempre (libre) a continuar con el intercambio epistolar y con mucho m&aacute;s para decir. Yo
    </p><p class="article-text">
        <em>EC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Cueto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/serena_129_7283550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Mar 2021 02:45:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/15abd347-a8b4-4064-a2b6-4e33e7a9df19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="208655" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/15abd347-a8b4-4064-a2b6-4e33e7a9df19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="208655" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ante la industria del "cuidado femenino": todo, menos serena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/15abd347-a8b4-4064-a2b6-4e33e7a9df19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismos,Día Internacional de las Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un femicidio en mi pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/femicidio-pueblo_129_7222747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40722ae3-a348-43c4-8b05-fe588d361825_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un femicidio en mi pueblo"></p><p class="article-text">
        Rojas es el pueblo donde nac&iacute; y crec&iacute;. Desde mi lente, fue locaci&oacute;n contradictoria. Por un lado, contenedor, dador de calles tranquilas para que trote mi ni&ntilde;ez y adolescencia con olor a &ldquo;no pasa nada&rdquo;. Me regal&oacute; bicicleteadas al r&iacute;o, puertas abiertas de casas de mil amigxs y recorridas noct&aacute;mbulas sin reproches. Existe una idea vaga de la aldea id&iacute;lica. Recuerdo el impacto favorable de mis parientes porte&ntilde;xs cuando ten&iacute;an la posibilidad de pasar unos d&iacute;as en Rojas. Unx de ellxs dijo una vez que era una aldea pavimentada y a m&iacute; me pareci&oacute; halagador. A otrxs les molest&oacute;, pero yo viv&iacute;a con cierto orgullo la posibilidad de tener escenario para las novelas adolescentes, sin aparente control adulto. Eso, seg&uacute;n dec&iacute;an mis primos de Buenos Aires, no se experimentaba tan f&aacute;cilmente en las ciudades grandes.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, <strong>el mismo pueblo fue amenazante y controlador de mis pr&aacute;cticas de libertad de mujer chiquita. </strong>Una serie de normalizaciones operaron fuerte sobre m&iacute; y como consecuencia soport&eacute;, en varias ocasiones, situaciones, como m&iacute;nimo, inc&oacute;modas. El pueblo enemigo de las pancartas, pancarteaba &ldquo;no quemarte&rdquo;, como aconsejaban las m&aacute;s grandes, mientras habilitaba encares violentos de se&ntilde;ores que te duplicaban en edad. Mi pueblo fue experto en manoseos en boliches y espectador de trompadas entre adolescentes alcoholizados, que, en alguna ocasi&oacute;n, terminaron en el extremo. Para picadas en moto y conducci&oacute;n de autos por menores de 16, el pueblo tambi&eacute;n brind&oacute; locaci&oacute;n. Fue, tambi&eacute;n, Instigador de &ldquo;piropeadas&rdquo; cuando cruzabas la plaza San Mart&iacute;n y erudito en clasificaci&oacute;n taxon&oacute;mica, que divid&iacute;a a los adolescentes en una serie de categor&iacute;as fijas: varones viriles y deseables, pibes bufones o buleados cuida espaldas de los viriles y deseables, pibas putas, pibas con perfil para novia, trolos y tortas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Erudito en clasificación taxonómica, que dividía a los adolescentes en una serie de categorías fijas: varones viriles y deseables, pibes bufones o buleados cuida espaldas de los viriles y deseables, pibas putas, pibas con perfil para novia, trolos y tortas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desordenadamente, llega a mi cabeza otro flash para fotografiar a mi pueblo: un pedido de ayuda al ginec&oacute;logo m&aacute;s reconocido, para que una amiga de 16 a&ntilde;os, no aborte con un curandero que describ&iacute;an como &ldquo;carnicero&rdquo;. Vino el espaldazo y, si bien mi amiga zaf&oacute;, supongo que fue m&aacute;s por factor suerte que por tendencia estad&iacute;stica. Siempre rein&oacute; el vac&iacute;o y la ausencia completa de eco.
    </p><p class="article-text">
        Vivir en mi pueblo, seg&uacute;n yo,<strong> implica haber crecido en el mito siniestro del &ldquo;crimen pasional&rdquo;</strong> (de los que llamaron as&iacute; hay muchos m&aacute;s de los que se recuerda) y el silencio que le sigue. Mi pueblo se comport&oacute;, precisamente, silencioso e inerte frente a las injusticias de g&eacute;nero y a las otras tambi&eacute;n. Pocas veces se manifest&oacute; y agit&oacute; sus calles. Yo dir&iacute;a ninguna. Desde mi &oacute;ptica, todo esto sembr&oacute; un clima espec&iacute;fico. Un clima estable que atent&oacute; contra los cuestionamientos. Con m&iacute;nimas expresiones contrahegem&oacute;nicas, el pueblo te se&ntilde;ala extremista y eso se vive dif&iacute;cil. Esta meteorolog&iacute;a es la que habilita la inercia social e institucional, carente de preguntas impulsoras de cambio, luego c&oacute;mplice de lo peor.<strong> Le&iacute; por ah&iacute; que burocracia y patriarcado se llevan como anillo al dedo y me decanta, definitivamente, que a mi pueblo, hasta estos d&iacute;as, le luci&oacute; c&oacute;moda esa yunta. </strong>Pero hasta estos d&iacute;as. Ocurrido el femicidio de Ursula, aparece otra versi&oacute;n de mi pueblo que parece estar dispuesto a cuestionar, a denunciar, a reclamar. Aparece m&aacute;s vital a pesar de la muerte. Mueve sus calles sin miedo para pedir justicia por lo inadmisible y grita basta de femicidios (porque aprendi&oacute; el valor de la palabra), m&aacute;s desvelado y orientado que otras veces. El &ldquo;Ni Una Menos&rdquo; y todas las luchas feministas, empiezan a transformar los d&iacute;as y los pueblos. Si bien los n&uacute;meros atentan contra la esperanza, pronto vamos a revertir el panorama siniestro, porque unidas y conscientes de la urgencia, el patriarcado se va a caer.
    </p><p class="article-text">
        <em>EC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Cueto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/femicidio-pueblo_129_7222747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Feb 2021 17:33:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/40722ae3-a348-43c4-8b05-fe588d361825_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12647" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/40722ae3-a348-43c4-8b05-fe588d361825_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12647" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un femicidio en mi pueblo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/40722ae3-a348-43c4-8b05-fe588d361825_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Femicidio,Rojas,Ursula]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigualdad menstrual, un costo invisible más]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/desigualdad-menstrual-costo-invisible_129_6520203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d62ea906-ca4c-4f76-8cc4-b0a3f5f6fede_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desigualdad menstrual, un costo invisible más"></p><p class="article-text">
        La menstruaci&oacute;n ha sido hist&oacute;ricamente tab&uacute; y cargada de mensajes, por lo menos, ambivalentes. Por un lado, es sin&oacute;nimo de verg&uuml;enza, lo verdaderamente inmostrable, la &uacute;nica sangre inaceptable, pero por otro, es gloria porque est&aacute; ligado a la potencialidad reproductiva. Y en una sociedad que nos reserva como destino la maternidad, claramente, la menstruaci&oacute;n se configura como la consagraci&oacute;n de las <em>bio-mujeres</em>*. La vigencia de este discurso se ilustra a la perfecci&oacute;n cuando escuchamos que tal &ldquo;se hizo mujer&rdquo; cuando menstru&oacute; por primera vez, o, muy recientemente, con las expresiones de los diputados que se autollaman provida.
    </p><p class="article-text">
        En el 2011 comenc&eacute; mi residencia Postb&aacute;sica de pediatr&iacute;a, en Salud Integral de adolescentes, en el Hospital de Ni&ntilde;os Ricardo Guti&eacute;rrez. Durante los&nbsp; primeros meses, me empap&eacute; de relatos diversos sobre temas que tienen que ver con la te&oacute;rica salud integral, que, supuestamente, implica una visi&oacute;n amplia de las cuestiones de salud, en contra de lo propuesto por la medicina hegem&oacute;nica, que relaciona la salud especialmente con las dolencias org&aacute;nicas. Para mi sorpresa, este enfoque m&aacute;s abierto, que piensa a lxs sujetxs de forma multidimensional, me encontr&oacute;, de todas formas, con las manos en la masa, cuando una paciente de casi 17 a&ntilde;os, relat&oacute;, frente a mi acotada pregunta sobre su menarca ( primer flujo menstrual, &iexcl;esto s&iacute; le interesa a la medicina!), que durante su menstruaci&oacute;n, se ausentaba de la escuela porque no contaba con toallitas, ni otros productos de gesti&oacute;n menstrual. Fue la primera vez que, a pesar de las mil veces que hab&iacute;a menstruado para ese entonces, pudo aparecer en m&iacute; la noci&oacute;n de que la gesti&oacute;n de la menstruaci&oacute;n para cumplir con pautas de cuidado y lograr la pretensi&oacute;n cultural de la abolici&oacute;n de sus rastros.
    </p><p class="article-text">
        A partir del relato vivencial, genuino y dolido de la adolescente obligada a ausentarse del mundo &ldquo;en esos d&iacute;as&rdquo;, comenc&eacute; a pensar la menstruaci&oacute;n con nuevo prisma. Revis&eacute; mis propias pr&aacute;cticas y supe tambi&eacute;n que en todas las participaciones de campa&ntilde;as de ayuda humanitaria, hab&iacute;a llevado alimentos no perecederos, pa&ntilde;ales, abrigos y jam&aacute;s pero jam&aacute;s, elementos de gesti&oacute;n menstrual. Se corri&oacute; un velo para siempre y entend&iacute; que, no s&oacute;lo no exist&iacute;an pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sobre el tema, sino que, una vez m&aacute;s, nuestro sistema m&eacute;dico en particular y el Estado en su conjunto, estaban dispuestos a ningunear y darle la espalda al tema. Registr&eacute; tambi&eacute;n la irritabilidad que me provocaban las ret&oacute;ricas publicitarias de estos productos, y atend&iacute; la dualidad de su impronta, supuestamente empoderante, pero a la vez eufem&iacute;stica y tatuadora definitiva de tab&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La menstruaci&oacute;n es causa de ausentismo escolar y laboral</strong>, en una sociedad donde el mandato es que no existan sus huellas por considerarla abyecta. <strong>Pero convertir nuestros cuerpos menstruales en a-menstruales tiene un costo econ&oacute;mico.</strong> El consumo en toallitas y tampones (productos de gesti&oacute;n menstrual m&aacute;s publicitados, por ende, m&aacute;s utilizados), implican que las personas que menstruamos ejecutemos un gasto fijo por menstruar. Parad&oacute;gicamente, estos productos no son considerados en nuestro pa&iacute;s como art&iacute;culos de primera necesidad. Tan grande es el manto que cubre a la menstruaci&oacute;n, que reci&eacute;n hace un par de a&ntilde;os, en algunos lugares del mundo, notaron la importancia de su repartici&oacute;n gratuita y modificaci&oacute;n del sistema impositivo, por ejemplo, quita del IVA .
    </p><p class="article-text">
        Este mismo oscurantismo es el que gener&oacute;, hasta el momento, escasez de estudios suficientes para medir el impacto ambiental ligado a la descartabilidad (aunque no hay que ser magister en algo para analizar sus implicancias), y el impacto en la salud de las personas que menstruamos. Sobre este &uacute;ltimo punto, existen varios estudios mundiales, y a nivel local contamos con uno realizado por cient&iacute;ficos de la Universidad de La Plata, que evidencia presencia de glifosato (herbicicida que la OMS catalog&oacute; como posible cancer&iacute;geno) en el 85 % de las toallitas y tampones.
    </p><p class="article-text">
        Con &aacute;nimo de comenzar <strong>un camino para paliar la desigualdad menstrual ( expresi&oacute;n de la desigualdad de g&eacute;nero)</strong>, el pasado 14 de diciembre, m&aacute;s de cien funcionarias y activistas de distintos &aacute;mbitos, se reunieron en el <a href="https://www.infobae.com/opinion/2020/12/17/se-viene-el-ministerio-de-la-menstruacion-obvio-con-nuestros-impuestos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(malintencionadamente)</a> llamado Ministerio de la Menstruaci&oacute;n, primer foro que plantea una agenda intersectorial para dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas vinculadas con el&nbsp; impacto econ&oacute;mico, ambiental y sanitario menstrual. Celebro la iniciativa visibilizante de un asunto postergado por oculto y celebro que por fin la regla, se empiece a imprimir de nuestras propias reglas.
    </p><p class="article-text">
        <em>*Bio-mujer es una propuesta de Paul Preciado (2008) para referirse a las personas que, independientemente de su identidad de g&eacute;nero, tienen genitales asociados a &ldquo;lo femenino&rdquo; y por ende menstr&uacute;an. Este concepto lo retoma Eugenia Tarzibachi en su libro &ldquo;Cosa de Mujeres&rdquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Evangelina Cueto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/desigualdad-menstrual-costo-invisible_129_6520203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Dec 2020 23:08:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d62ea906-ca4c-4f76-8cc4-b0a3f5f6fede_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="72176" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d62ea906-ca4c-4f76-8cc4-b0a3f5f6fede_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="72176" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Desigualdad menstrual, un costo invisible más]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d62ea906-ca4c-4f76-8cc4-b0a3f5f6fede_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Menstruación,Viviana Canosa]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
