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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ana Ojeda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ana-ojeda/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ana Ojeda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Axis mundi o la conjura de los gatos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/axis-mundi-conjura-gatos_129_11528030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9011b30-28ad-4f21-b03f-7309389b9356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Axis mundi o la conjura de los gatos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pugna entre los Barones de Bien y los Barones del Conurbano revela una lucha interna con personajes como Gato Mafioso y Gato Mimoso, asistidos por figuras femeninas como Karina y la Princesita. En este juego de poder y apariencia, se entremezclan estrategias y traiciones, mientras confusión domina la política. Fragmento de la novela Fruta dragón (inédita), de Ana Ojeda.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Gresca final por destino fatal o sino nacional</strong> acontece entre <strong>Barones de Bien y Barones del Conurbano</strong>, todos, por supuesto, en general, varones, a su vez barones cuando en sus posesiones, propiedades y balcones.
    </p><p class="article-text">
        La facci&oacute;n de Bien posee <strong>dos flancos derechos</strong>, comandados por <strong>gato mafioso el a&ntilde;ejo</strong> y por <strong>gato mimoso el supuesto novedoso</strong>, en estrecha colaboraci&oacute;n y coso con hermana primera dama: <strong>Karina, la princesita&#127926;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Como confesar no pueden los motivos que los mueven, ambos gatos se quieren comandados por <strong>inescrutables fuerzas de M&aacute;s All&aacute;</strong>. Claro est&aacute;, para quien mirar sepa, que &eacute;poca pide &eacute;pica y afanosa religiosidad. Lo mismo da si de la vieja rancia-siniestro-patriarcal o de la nueva pseudo-cient&iacute;fica-financiero-global, devota del capital y el crecimiento permanente: la idea final es en todos los casos igual. <strong>Delirio con mes&iacute;as y divulgador o supuesta libertad total mientras sea individual</strong>, comande firulais espichado o tarado pro mercado, no pienses m&aacute;s, sentate a un lao: lo importante es que el control remoto ande e instrucci&oacute;n se mande desde &ldquo;el Cielo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, &egrave; vero, la fina astucia de <strong>gato mafioso</strong> se profesa con celeridad devota de imp&uacute;ber iluminada, doncella como la de Orl&eacute;ans, su hija.
    </p><p class="article-text">
        La Santa o Doncella: <strong>Papurru, ten&eacute;s que apoyarlo al neurast&eacute;nico. Quiero un cambio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gato mafioso: <strong>Si votar&iacute;a, lo har&iacute;a por &eacute;l. Pero lo m&aacute;s probable es que no estoy en esa fecha, el bridge me lo demanda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Agotada la oferta de santas auxiliares de calidad, <strong>gato mimoso elige segunda marca</strong> y se erige operador de <strong>Fenecido Can, Clonan</strong>, que le env&iacute;a instrucciones desde M&aacute;s All&aacute;, decodificadas por hermana, primera dama: chan.
    </p><p class="article-text">
        Clonan (voz de James Earl Jones): <strong>&ldquo;Aquello que no te mata te fortalece.&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hermana, primera dama (sonrisa de gato de Cheshire): <strong>Nietzsche o Kelly Clarkson, o sea: pr&aacute;cticamente lo mismo. Ten&eacute;s que enfrentarlo al mafioso, coraz&oacute;n, robarle el electorado. Mostrar que est&aacute;n del mismo lado y que vos sos el m&aacute;s ario. O sea, &iquest;no? De noche todos los gatos son pardos pero el m&aacute;s peluca sos vos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mimoso (llora y r&iacute;e): <strong>&iquest;Eso dice mi hjito de cuatro patas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como la bola es muy de ocupar espacio y porque el proscenio de la pol&iacute;tica nacional es finito, las mujeres que revistan mezcladas entre los anos de Bien aparentan apenas figurantas, piezas marginales, orbitales, respecto de estos dos centros de poder o cetros animales, centrales, en esta fracci&oacute;n de liberales en guerra total con los anos del Conurbano. Todas alambres inanes, rubias pagantes o naturales, con aspiracionales de vedette, es decir: de gatos.
    </p><p class="article-text">
        Mera simulancia. Con pathos se esconde realidad material al ojo desnudo. Repta, subyace, de todo hace para pasar inadvertida, para no ser comprendida por quienes su vida con dificultad transida llevan adelante. Y la estructura invisible que se oculta exulta: concha.
    </p><p class="article-text">
        No es incoherencia: en este momento hist&oacute;rico de reflujo y reacci&oacute;n, apariencia se independiza de esencia. <strong>Lo que aspecta radical es en realidad conserva y lo que se presenta como revoluci&oacute;n pide por rigurosa restauraci&oacute;n.</strong> De mundo ido, hace tiempo extinguido. Contradictoria y simult&aacute;nea, pero sobre todo veloz, realidad es hoz que siega corduras y atenta contra cualquier l&oacute;gica, dejando tendal de infelices desastradas noqueadas por la falta de ilaci&oacute;n, la ausencia de consecutio temporum que presenta la noci&oacute;n de actualidad en la naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, al interior de la ficci&oacute;n de Bien, a pesar de apariencias en contrario, quienes evidencian potencial contestatario de contar con lo necesario para operar caos voluntario de destinos no son al fin <strong>La Doncella, La Princesita&#127926; y La Virgen (de F&aacute;tima)</strong> &ndash;compa&ntilde;era rentada del mimoso (eso que llaman amor es trabajo pago)&ndash;. Trieja de Astr&oacute;logas desparejas, es verdad, pocas veces perplejas, digitadoras de sociedades secretas y realidades concretas que secretan con cada uno de los movimientos de esta oscura conjura. Y sin embargo: no agotan la variedad de <strong>carnaval de lo real que es la facci&oacute;n del Bien</strong>. Porque hay tambi&eacute;n <strong>Deliria Lim&oacute;n</strong>, maquilladora de papadas e influencer de profesi&oacute;n, gustadora del cosplay, sobre todo defensora del var&oacute;n &ndash;atacado sin ton ni son por horribles feminazis sin raz&oacute;n&ndash;, gladiadora de los derechos de padres aband&oacute;nicos y alaba&ntilde;iles tiroteadores, desenmascaradora de pinchadoras seriales de forros y otras desgracias mayores de la humanidad. Est&aacute; tambi&eacute;n <strong>Una Filosof&iacute;a Muy Interesante (alias La Vaca Ve Leche Y Llora)</strong>, enemiga declarada del piquete cuando performado por desharrapadas choriplaneras. Si sojeros en tractores, todo bien, de mil amores. Y est&aacute; tambi&eacute;n <strong>La Cruel</strong>, negadora de la historia y la memoria, la verdad y la justicia, vengadora de genocidas, criminales juzgados, abundantemente probados en su sevicia de desaparecer personas, robar beb&eacute;s, saquear y matar con gran pericia y experticia. Cierra este entra&ntilde;able comit&eacute; de notables <strong>La Fierecilla Bancaria</strong> para quien todos los chinos son el mismo chino (evidente), es lo mismo ser homosensual que estar lleno de piojos (obviedad) y si sos jubilada, hac&eacute; patria: pegate un tiro (&iquest;hay que decirlo?).
    </p><p class="article-text">
        Porque lealtad y confianza no abundan o cuestan caras &ndash;y ac&aacute;, de lo que se trata, es de sacarla barata al aumentar capital de las propias de manera exponencial&ndash;, <strong>La Santa unge comunicador a padre y se&ntilde;or (o se&ntilde;or padre)</strong>, que opera desde reposera en balc&oacute;n-terraza cualquiera que sea. Ella, <strong>divina Doncella</strong>, conecta con Cielo y baja instrucciones a velocidad fibra &oacute;ptica que luego <strong>gato mafioso opera</strong>, con capacidades pan&oacute;pticas, en la Tierra sin demoras. La consanguinidad garantiza que todo quede en famiglia, como en Sicilia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Princesita&#127926;</strong>, por su parte, tambi&eacute;n llamada <strong>El Jefe (o kan)</strong>, filiada del devoto de Fenecido Can, con poderes de armado, organizaci&oacute;n, clarividencia y comando de Estado, evidencia m&aacute;s pronto que tarde eterna carencia &ndash;casi demencia&ndash; de hermano querido, zombi, como dormido, ido con el monotema del individualismo y el anarcocapitalismo, monoton&iacute;a en el contenido y banalidad en la forma, no como ella, que con arte y dedicaci&oacute;n, paciente ornamentaci&oacute;n, encarna rutilante demostraci&oacute;n de que, cuando ovarios, es lo mismo hacer tortas que conducir una Naci&oacute;n: antes de ser de Estado consejera, <strong>La Princesita&#127926; era, en efecto, emprendedora repostera</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de secretaria general totipotencial, <strong>La Princesita&#127926; o kan</strong> es la encargada de recibir e interpretar mensajes enviados desde M&aacute;s All&aacute; por Fenecido Can, Clonan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La kan (cara de atenci&oacute;n flotante)</strong>: Dej&aacute; de retuitear pelotudeces y respondele a F&aacute;tima, que te anda buscando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mimoso (llora y r&iacute;e)</strong>: &iquest;Eso dice mi hijito de cuatro patas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La kan</strong>: &iquest;Es esa la pregunta que me quer&eacute;s hacer?
    </p><p class="article-text">
        (Mimoso emocionado llora y r&iacute;e con abundancia de pesta&ntilde;eo y movimientos faciales de mult&iacute;voca decodificaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Como rueda de auxilio en este cuidadoso armado toma relevancia de pronto tanque de guerra con acoplado, compa&ntilde;era del devoto de Fenecido Can y buscador de exvotos para El jefe o kan, la reina del canc&aacute;n: <strong>La Virgen (de F&aacute;tima)</strong>. Si <strong>La Princesita&#127926; es hermana, La Virgen es todo menos monja</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A poco de irrumpir en el proscenio de la pol&iacute;tica nacional, gracias a que el Cielo sabe dar a quien tiene dientes, a ambas serpientes agarra <strong>Juliana Awarda</strong>, campeona de componer mujer ex&aacute;nime en vida, en permanente espera, se&ntilde;ora de se&ntilde;or en reposera, gato mafioso, y las coachea para que un poco como ella sean, hechicera de maridos con lapicera. As&iacute; pasan de cachivaches a cachavachas, algo que maravilla a la taquilla que aplaude de pie la papilla y tan dif&iacute;cil transformaci&oacute;n como la conversi&oacute;n de baches en bachas.
    </p><p class="article-text">
        Pasando ripio en limpio, entonces, tenemos: <strong>una Santa (o Doncella)</strong>, <strong>una Princesa&#127926; plebeya (El Jefe o kan)</strong>, <strong>una Virgen (sindicada de trabajadora sexual)</strong>, <strong>una Hechicera (jardinera)</strong>, <strong>una villana cruel</strong>, <strong>una fruta drag&oacute;n</strong>, <strong>una estanciera banquera</strong>, <strong>una ex montonera con debilidad por el quiasmo gongorino</strong>. Todas, en trabada <strong>colusi&oacute;n con dos gatos aminemigos</strong>, como decir: <strong>cart&oacute;n lleno para seguir y decidir los destinos de la fratria o, perd&oacute;n, de la patria</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Menos variopinto y optimista se ofrece campo antagonista, el de los <strong>Barones del Conurbano</strong>. Han encargado el armado a patriarcado y m&aacute;s que potente maza han obtenido mesa: m&aacute;s para estar y bancar, acompa&ntilde;ar, que para golpear. En ella se recuestan y reclinan los varones que <strong>La Fusilada Que Vive</strong> tiene en estima. Tan clarividente y capaz &ndash;incluso m&aacute;s&ndash; que <strong>La Princesita&#127926;</strong>, <strong>La Fusilada Que Vive avisa y anuncia, aclara y denuncia desde redes, desde universidades, desde entrevistas en canales y tambi&eacute;n desde otros lugares</strong>. Si a <strong>La kan</strong> no se le conoce la voz es porque, sobre todo, escucha (el rol de la analista), sibilina; su h&aacute;bitat natural es el tras bambalina. <strong>La Fusilada</strong>, en cambio, aparenta logorreica y verborr&aacute;gica al punto de que la judicializan con la esperanza de correrla de la liza, solo para ver acontecer su renacer: ella alisa su bandera y la iza sin prisa, sin brisa, mientras con p&iacute;cara sonrisa acelerador pisa y en pizarr&oacute;n de tiza da clases de econom&iacute;a para tu t&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Meses antes de la votaci&oacute;n que define los destinos del pa&iacute;s, <strong>La Fusilada Que Vive anuncia elecci&oacute;n de tercios</strong>, cosa que a la postre se verifica. Como de hecho est&aacute; proscrita por jueces amigos del poder oscuro &ndash;es decir, del Canguro&ndash;, apuesta (por segunda vez) por candidato de unidad, un <strong>bar&oacute;n del Conurbano</strong>, para enfrentar la psic&oacute;tica variedad que es <strong>gato mimoso cuando no est&aacute; medicado</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de sus buenas intenciones, fracasan todas las acciones del par de cojones que se hace cargo de la papa caliente al interior de esta entente que es el partido de la gente &ldquo;normal&rdquo;: <strong>gato mimoso en proa de noventoso resto de circo calamitoso &ndash;Menemato y otros suburbios&ndash; gana las elecciones por imponente 55% a 45%</strong>. Fracaso grosso que requiere reevaluaci&oacute;n de referentes y conducci&oacute;n para las fuerzas del bar&oacute;n derrotado, cuyo basti&oacute;n se mantiene, no obstante, en el Conurbano. <strong>La Fusilada acata, pero no otorga: ni tantito as&iacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Asunci&oacute;n presidencial se performa seg&uacute;n cipaya proforma venida del extranjero</strong>, consistente en pajero o divergente tras atril con logo falopero de jugar a presidente con, a su diestra, obediente oxigenada, trajeada de blanco pues su pura &ndash;solo con &eacute;l, su hermano, exuda&ndash; y tras ellas, anfiteatro de bellas de Occidente, todas sedentes, todas varonas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>L&iacute;der (rostro patilludo embotado por el esfuerzo del grito pelado)</strong>: &iexcl;Va a haber recesi&oacute;n! &iexcl;Va a haber inflaci&oacute;n! &iexcl;Va a haber estanflaci&oacute;n! &iexcl;Va a haber sufrimiento! &iexcl;Motosierra y licuadora!
    </p><p class="article-text">
        En la plaza, multitud m&oacute;dica palmea y corea: <strong>&ldquo;&iexcl;M&aacute;s-m&aacute;s-m&aacute;s!&rdquo;</strong>. Repartidoras de aplicaciones y pensionadas, chetas y desclasadas, aunadas en un &uacute;nico, com&uacute;n, sentir de esperanza: que se jubile a <strong>la Fusilada</strong>, es decir, que se la fusile (bien, esta vez).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gato mimoso</strong>: &iexcl;Las hac&eacute;s, las pag&aacute;s!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Peque&ntilde;a multitud (orgasmo)</strong>: &iexcl;Po-li-c&iacute;a! &iexcl;Po-li-c&iacute;a!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gato mimoso</strong>: &iexcl;El recorte ser&aacute; brutal y ser&aacute; para siempre!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Petite mort (l&aacute;grimas de &eacute;xtasis)</strong>: &iexcl;Mo-to-sierra! &iexcl;Mo-to-sierra!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gato mimoso</strong>: &iexcl;Mierda carajo caca pedo culo pis!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Publiquito</strong>: &iexcl;Li-ber-tad! &iexcl;Li-ber-tad!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Neurast&eacute;nico en trance esc&eacute;nico</strong>: &iexcl;Viva la liverdad abajo!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Concluye la cadena nacional</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>AO/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/axis-mundi-conjura-gatos_129_11528030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jul 2024 15:19:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Axis mundi o la conjura de los gatos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las fuerzas del suelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fuerzas-suelo_129_11215283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10e4a9f7-cf11-4490-b48d-f611394327a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las fuerzas del suelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es extraño ver tirados en las veredas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a jóvenes varones y mujeres fisura. El discurso oficial quiere hacer creer que son desechos de este sistema y están más allá de cualquier reintegración posible. Como sociedad, no permitir que la pobreza inducida, planificada, sea terreno fértil para la deshumanización radical.</p></div><p class="article-text">
        1. 
    </p><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n de la avaricia capitalista estuvo puesto, durante mucho tiempo, en los <em>commons</em>, los bienes comunes, aquellos espacios comunitarios que a la salida del feudalismo y durante la Edad Media prove&iacute;an de alimento y le&ntilde;a a toda la comunidad, sin distinciones. La aparici&oacute;n del capitalismo hizo que estos lugares comenzaran a clausurarse y al pueblo se le prohibiera el acceso, con la excusa de que ahora ten&iacute;an due&ntilde;o: dejaban de ser de todes para volverse de alguien. En Robin Hood, personaje del folclore medieval ingl&eacute;s, lo vemos con claridad: de pronto, no se pueden (deben) cazar ciervos en el Bosque de Sherwood -devenido coto de caza de los reyes ingleses-, bajo pena de muerte, por orden del sheriff de Nottingham, bur&oacute;crata del impopular monarca Juan Sin Tierra. Pero Robin sigue cazando en el bosque, lo mismo que les desharrapades a quienes comanda, porque esa era la usanza hasta ah&iacute;. Esos espacios comunes, de acceso libre para todes, eran parte del sost&eacute;n de la comunidad, de su alimentaci&oacute;n y contribu&iacute;a a su sustento diario. 
    </p><p class="article-text">
        En mi infancia, fines de los ochenta, las plazas de la ciudad no ten&iacute;an vallado ni cerramiento de ning&uacute;n tipo. Eran espacios p&uacute;blicos, accesibles a toda hora para todes. Se las pod&iacute;a usar para jugar, leer, tomar mate. Se las pod&iacute;a usar para ranchear, si no se ten&iacute;a ning&uacute;n otro lugar en donde parar. Hoy en d&iacute;a, las plazas son espacios que &ldquo;se cierran&rdquo; y &ldquo;se abren&rdquo;, lugares cuyo uso se les proh&iacute;be a las personas en situaci&oacute;n de calle, en l&iacute;nea con la idea del primer nadatario de avanzar hacia la privatizaci&oacute;n de las calles.
    </p><p class="article-text">
        En su excelente <em>The Subsistence perspective</em>,<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[1]</a> <strong>Maria Mies</strong> habla de &ldquo;negative commons&rdquo;: bienes comunes negativos, aquellas cosas que nos pertenecen en tanto comunidad y constituyen una problem&aacute;tica que exige una soluci&oacute;n colectiva (y urgente): por ejemplo, los desechos. La basura. Hija de campesines de Eifel, Alemania occidental, Mies sigue con inter&eacute;s los debates comunales acerca de qu&eacute; hacer cuando transportarla hacia una planta de tratamiento de residuos localizada en la parte m&aacute;s oriental de Turingia se vuelve demasiado costoso. Al principio, les pobladores de Eifel consideran la posibilidad de instalar una planta de tratamiento de residuos en su propio territorio, de manera de abaratar costos y eliminar complicaciones log&iacute;sticas. Planteada la posibilidad, ocurre en seguida lo que sucede en CABA con los contenedores del gobierno: nadie quiere tenerlos frente a su puerta o en las inmediaciones de su hogar. Porque atraen roedores y bichos de todo tipo, largan malos olores, afean el panorama. Contaminan la idea de prolijidad a la que se aspira en el paisaje. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los residuos que genera nuestro paso por esta Tierra nos pertenecen

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Enfrentades a esa encrucijada, les campesines del Eifel deciden conjuntamente ocuparse cada une de sus desperdicios, de manera de no necesitar la planta de tratamiento de residuos. Pugnan por lograr la autosuficiencia, algo que era una realidad antes de la globalizaci&oacute;n compulsiva post ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n. Los residuos que genera nuestro paso por esta Tierra nos pertenecen. La ilusi&oacute;n que nos da llevar nuestra basura embolsada hasta el tacho gigante y deshacernos de ella para nunca m&aacute;s pensar ad&oacute;nde va a terminar ni qu&eacute; va a ser de ella es eso: una ilusi&oacute;n. Un espejismo. &ldquo;Debido a que la producci&oacute;n de vida ha dejado de estar inserta en un todo interconectado viviente [&hellip;] estos restos no pueden ser entendidos como parte del proceso de la vida. Se vuelven desecho. Deben desaparecer. Al menos, deben ser removidos de la vista y del olfato de la gente. [&hellip;] [L]a propiedad privada y el ego&iacute;smo no pueden resolver el problema de los desechos o de los &lsquo;bienes comunes negativos&rsquo;&rdquo; (143).
    </p><p class="article-text">
        2. 
    </p><p class="article-text">
        En su excelente <em>Calib&aacute;n y la bruja</em>,<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[2]</a> <strong>Silvia Federici</strong> anota que la Gran Guerra contra las mujeres -la &ldquo;caza de brujas&rdquo;- fue abrumadoramente exitosa en la Europa medieval:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de los intentos individuales de hijos, maridos y padres de salvar a sus parientes femeninas de la hoguera, no hay registros, salvo una excepci&oacute;n, de alguna organizaci&oacute;n masculina que se opusiera a la persecuci&oacute;n, <em>lo que sugiere que la propaganda tuvo &eacute;xito en separar a las mujeres de ellos hombres. </em>La excepci&oacute;n proviene de los pescadores de una regi&oacute;n vasca, donde el inquisidor franc&eacute;s Pierre Lancre estaba llevando a cabo juicios en masa que condujeron a la quema de una cantidad aproximada de seiscientas mujeres. Mark Kurlansky informa que los pescadores hab&iacute;an estado ausentes, ocupados en la temporada anual del bacalao. Pero:
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los pescadores regresaron, garrotes en mano y liberaron a un convoy de brujas que eran llevadas al lugar de la quema</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        [Cuando los hombres] de la flota de bacalao de St.-Jean-de-Luz, una de las m&aacute;s grandes [del Pa&iacute;s Vasco] oy&oacute; rumores de que sus esposas, madres e hijas estaban siendo desnudadas, apu&ntilde;aladas y muchas de ellas hab&iacute;an sido ya ejecutadas, la campa&ntilde;a del bacalao de 1609 termin&oacute; dos meses antes. Los pescadores regresaron, garrotes en mano y liberaron a un convoy de brujas que eran llevadas al lugar de la quema. <em>Esta resistencia popular fue todo lo que hizo falta para detener los juicios. </em>[&hellip;] No hay duda de que <em>los a&ntilde;os de propaganda y terror sembraron en los hombres las semillas de una profunda alienaci&oacute;n psicol&oacute;gica con respecto a las mujeres, lo cual quebr&oacute; la solidaridad de clase y min&oacute; su propio poder colectivo.</em>&ldquo; (306-7)
    </p><p class="article-text">
        3.
    </p><p class="article-text">
        Por estos d&iacute;as, no es extra&ntilde;o ver tirados en las veredas de CABA a j&oacute;venes varones y mujeres fisura. Es como si el rayo terrible de <em>Un episodio en la vida de un pintor viajero</em>, de <strong>C&eacute;sar Aira</strong>, hubiera vuelto a suceder, y les hubiera alcanzado, dej&aacute;ndoles despatarrades en cualquier lugar, ni siquiera al reparo de un techito, de un zagu&aacute;n, descoyuntades como extra&ntilde;as mu&ntilde;ecas de Bellmer.
    </p><p class="article-text">
        El discurso propiciado por el primer nadatario y su gabinete nos quiere hacer creer que estes j&oacute;venes son basura. Desechos de este sistema, m&aacute;s all&aacute; de cualquier religaz&oacute;n o reintegraci&oacute;n posible. Y que aspirar a un sueldo digno, a derechos laborales, es lo que afecta su posibilidad de una vida digna. &ldquo;No hay plata&rdquo;, repite para desviar la atenci&oacute;n de que la plata est&aacute;, lejos de nosotres, concentrada en poqu&iacute;simas manos. Comanda, en efecto, un estrecho modelo de pa&iacute;s en el que cabe solo una parte de les argentines. Lo sostiene gracias a la propaganda de la mediaticidad monop&oacute;lica y de las redes, que estimulan la reacci&oacute;n inmediata (en lo posible, indignaci&oacute;n) por sobre el pensamiento (eficaz, pero lento, calmo).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Estes jóvenes, pero también los ancianos muy ancianos que tiran de carros repletos bajo el sol o la lluvia, como los grupos de jóvenes que duermen sobre colchones en las esquinas o debajo de trapos, son nuestres</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estes j&oacute;venes, pero tambi&eacute;n los ancianos muy ancianos que tiran de carros repletos bajo el sol o la lluvia, como los grupos de j&oacute;venes que duermen sobre colchones en las esquinas o debajo de trapos, son nuestres. Son nuestres y no debemos permitir que les separen del resto de la sociedad, como si no importaran, como si fueran descartables. Su intemperie, su vulnerabilidad, nos incumbe. Las fuerzas del suelo debemos servir de barrera a la ofensiva terrible del capital, constituirnos en parapeto. Retomar el hilo rojo de los pescadores vascos y no permitir que la pobreza inducida, planificada, sea terreno f&eacute;rtil en que se plante la deshumanizaci&oacute;n radical.
    </p><p class="article-text">
         <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[1]</a> <em>&nbsp;</em>Melbourne, Spinifex Press, [1997] 1999.
    </p><p class="article-text">
         <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">[2]</a> Buenos Aires, Tinta Lim&oacute;n, 2015.
    </p><p class="article-text">
        <em>AO/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fuerzas-suelo_129_11215283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Mar 2024 09:22:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las fuerzas del suelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Personas en situación de calle,Pobreza,Vida digna]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre 'Furor fulgor']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/furor-fulgor_1_9139473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/338bde16-e014-469a-9670-90e81112e90c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre &#039;Furor fulgor&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritura de este libro le regaló varias enseñanzas, asegura Ana Ojeda. "'Furor fulgor" arranca con un Gobierno agobiado por las reivindicaciones de las bases feministas a quienes –entiende– algo hay que darles para apaciguar un nivel de planteísmo que percibe como inaguantable, escribe Ana Ojeda sobre su nuevo libro. Por no entregar la redistribución de la riqueza o la modificación del aparato productivo, les cede el lenguaje".</p></div><p class="article-text">
        Quienes leen ciencia ficci&oacute;n saben que la literatura es anticipatoria. Escrib&iacute; <em>Furor fulgor </em>inmediatamente despu&eacute;s de <em>Vikinga Bons&aacute;i </em>(Eterna Cadencia, 2019), acuciada por la pregunta de qu&eacute; hacer despu&eacute;s de una novela en inclusivo. Tras ese temprano experimento, &iquest;deb&iacute;a retroceder, como si nada, al masculino no marcado? <em>Vikinga Bons&aacute;i</em> cuenta la historia de una mujer, madre de un Peque&ntilde;a Monta&ntilde;a preadolescente, que organiza cenita con amigas aprovechando que&nbsp;Maridito est&aacute; de viaje. Pasan cosas y la novela termina pregunt&aacute;ndose qu&eacute; es la sororidad y que, la familia. El inclusivo surgi&oacute; natural para narrar ese conjunto peripat&eacute;tico de personajas, unidas en una espera activa, resistente.
    </p><p class="article-text">
        Volver sobre mis pasos no me atra&iacute;a y decid&iacute; continuar con la exploraci&oacute;n de la materia de la que est&aacute; hecha la literatura: el lenguaje. Me impuse entonces escribir una novela en femenino no marcado, es decir, imagin&eacute; una ucron&iacute;a en la que se usara el femenino (la letra -a-) para referir grupos mixtos, impersonales y neutros. El &ldquo;universal&rdquo; en femenino. Varones, mujeres, diversidades dir&iacute;an entonces: &ldquo;Una se siente interpelada porque&rdquo;. <strong>Un femenino ling&uuml;&iacute;stico que velara la presencia y agencia de todo lo no mujer, como sucede con las formas consideradas &ldquo;correctas&rdquo; del espa&ntilde;ol. As&iacute; empez&oacute; </strong><em><strong>Furor fulgor</strong></em><strong>, cuya escritura me regal&oacute; varias ense&ntilde;anzas.</strong> La principal tal vez sea la comprobaci&oacute;n de que el sexismo codificado en el lenguaje por milenios de patriarcado es una pieza fundamental en el engranaje destinado a recortar a las mujeres y diversidades como Otres no esenciales, anomal&iacute;as (hombres defectuosos, amputados, impotentes). En efecto, con el correr de esta escritura en femenino gen&eacute;rico pronto olvid&eacute; que algunos personajes eran, de hecho, varones, invisibilizados por la monta&ntilde;a de &ldquo;todas&rdquo;, &ldquo;muchas&rdquo;, &ldquo;algunas&rdquo; que percuden el texto.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Furor fulgor</strong></em><strong> arranca con un Gobierno agobiado por las reivindicaciones de las bases feministas a quienes &ndash;entiende&ndash; algo hay que darles para apaciguar un nivel de plante&iacute;smo que percibe como inaguantable. Por no entregar la redistribuci&oacute;n de la riqueza o la modificaci&oacute;n del aparato productivo, les cede el lenguaje.</strong> Cree que es un gesto sin costo (&iexcl;gratis!) y festeja la picard&iacute;a con alegr&iacute;a. Saca DNU en el que, como reparaci&oacute;n hist&oacute;rica, manda a todo el mundo a hablar en femenino no marcado. La imposici&oacute;n cae p&eacute;simo en distintas capas de la sociedad y coincide con un ciberataque a cargo de grupete de femihackers que, para ayudar a que el patriarcado tropiece, apaga primero Google y luego, directamente, la Internet. Feministas de todas las tendencias marcan este acontecimiento como A&ntilde;o 0. Mientras todo esto sucede, en un oscuro rinc&oacute;n de Boedo, Tootoo Baobab hace abandono de hogar porque #HARTA de ser mucama de aliado compa&ntilde;ero e hijo com&uacute;n. Sus pies inquietos la llevar&aacute;n a sumarse a las revueltas que toman las calles, la Revoluci&oacute;n feminista.
    </p><p class="article-text">
        Luego de <em>Furor fulgor</em> escrib&iacute; <em>Seda metamorfa</em> que, por azares de la vida editorial, fue publicada por Muchas Nueces (www.muchas-nueces.com.ar) el a&ntilde;o pasado. En <em>Seda</em> retomo el uso del femenino no marcado junto a una debilidad por la rima que ven&iacute;a asedi&aacute;ndome desde <em>Vikinga Bons&aacute;i</em>, lo que termin&oacute; generando una novela escrita en versosa (jaja). Si en <em>Furor fulgor </em>la lente narrativa se ocupa de personajes subsumidos en movimientos sociales que les exceden, individualidades que se funden en movimientos colectivos m&aacute;s amplios, en <em>Seda metamorfa</em> el foco est&aacute; puesto en una mujer (Seda) que un d&iacute;a al despertar descubre que &ldquo;por ahora, prefiero no ser un poco razonable&rdquo;. A partir de all&iacute; se desviste de mandatos e imperativos y gana su libertad, atrevimiento que le cuesta su trabajo, su lugar de hija y sobrina, prima y hermana, su alquiler. Los v&iacute;nculos son nodos de sujeci&oacute;n que Seda ir&aacute; desanudando uno a uno.
    </p><p class="article-text">
        <em>Vikinga Bons&aacute;i</em>, <em>Tootoo Baobab</em> y <em>Seda </em>son tres mujeres cuyo estar en el mundo vibra con una inconformidad hacia un statu quo que les depara un lugar subalterno, siempre un paso atr&aacute;s. Su b&uacute;squeda, a veces infructuosa, otras trunca, siempre confusa, emula los coletazos de esos peces que, enganchados en el anzuelo, luchan por soltarse a pesar del dolor y del da&ntilde;o que muchas veces se autoinflingen, so&ntilde;ando con el mar, tan cercano y, a la vez, ancho y ajeno.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>AO&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/furor-fulgor_1_9139473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Jul 2022 03:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre 'Furor fulgor']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ana Ojeda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Furor fulgor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/furor-fulgor_1_9139470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0cb9cb94-2021-4684-95f1-2cfd78f27212_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Furor fulgor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Primer capítulo de 'Furor fulgor' (Penguin Random House), lo nuevo de Ana Ojeda</p></div><p class="article-text">
        CAP&Iacute;TULO PRIMERO
    </p><p class="article-text">
        <em>En que se cuenta qui&eacute;n es ella y de d&oacute;nde</em>
    </p><p class="article-text">
        Sacada tomada por la locura loca loba en la lona: Tootoo Baobab #harta y san Seacab&oacute;. Mandar todo a la mierda. Primero y antes que nada: maridito. En un despu&eacute;s ipso facto: hijo adolescente. Caterva de parientas enseguida tras eso. Libre, volver a empezar. Neuronas rostizadas por deseo de ser sola la trastornan. Manos ocupadas en chequear contenidos del morral, monta en Drag&oacute;n, deja atr&aacute;s casa y problemas a velocidad pedal. A poco descubre el timbre est&aacute; roto, dificultado. &iexcl;Qu&eacute; cagada! Ni huir como la gente se puede en este pa&iacute;s de mierda che.
    </p><p class="article-text">
        Nom&aacute;s salida engancha protesta popular contra nefando decreto, pero no solo: hace ya muchos meses que FMI domina al GATO por la cornamenta, fuerte la mu&ntilde;eca hasta abajarlo nariz contra el piso, sit! &iexcl;Quieto dije carajo! Pueblo hambreado expoliado vituperado sale a las calles, las toma. Alguna piedrita &ndash;tambi&eacute;n&ndash; lanza, entre cantos plet&oacute;ricos de br&iacute;o, gusto por la rima. Como el rap, trap y todos los g&eacute;neros que siguieron y herencian folclor europeo trovador. El GATO reprime &ndash;como siempre que sale a cazar ratoncitas corrientes en busca de refugio&ndash;, con lo m&aacute;s selecto de su arsenal en uso: balas made in USA, de goma, de plomo, de gas. Gran confusi&oacute;n el territorio, convulsiona imparable. Muecas de terror en rostros de manifestantes ca&iacute;das bajo pesada bota de las fuerzas vivas del Cambio, mu&ntilde;ecas inmovilizadas en la espalda. Gritan sus nombres las detenidas para volverse visibles, para que las busquen, vocalizan a pesar de los forcejeos, los golpes, las armas que el Orden les planta bajo la ropa o en inmediaciones cercanas: materializaci&oacute;n a posteriori de excusa habilitante para tanta descomedida represi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pugna Tootoo Baobab por no ralentar a pesar de lo que se encuentra y se cruza, se siente confusa, no entiende pero al parecer ha elegido hacer abandono de hogar en jornada de lucha popular. &iquest;Alguien se lo coment&oacute; esto? &iquest;Estaba al tanto de este particular? Consecuencia, piensa ella, de vivir abducida por par de hienas pedig&uuml;e&ntilde;as, siempre necesidades, pedires y diretes. #Harta recuerda que est&aacute; y as&iacute; va, circula sigue hasta estrolarse sin querer ni ver contra fuerza viva del Orden. La choca apenas con la rueda delantera, la vulnerada no se deja ni se queja. Arranca en vez con feroz represalia, cachiporra baila por el aire en &ldquo;defensa personal&rdquo;. Al ver lo que sucede en seguida se apersonan otras m&aacute;s y entre todas la golpean a la pobre Tootoo Baobab hasta dejarla sentada desmayada en el piso junto a manteras senegalesas y otras extranjeras. Naturaleza muerta parecen, a la espera de traslado. Ojos de pescado en la pescader&iacute;a, boquean. Noquea la polic&iacute;a a las que intentan charlar. Quieren cabezas gachas. Y silenciero todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Ya en el cochecito celular, inmovilizadas machucadas pasan horas poni&eacute;ndose rancias. Nadie explica ni tiene ansias de comunicar lo que les espera. Por debajo del bochinche que llega del exterior (mosaico descoordinado de disparos, corridas y resbalos, gritos de odio o pedidos de auxilio desgarrados), adentro del cami&oacute;n se desenrolla m&iacute;nimo murmullo, tr&aacute;fico de informaci&oacute;n. A las senegalesas no se les entiende un soto y adem&aacute;s son de articular poco. El resto, nativas y migrantes, de general hispanohablantes, intenta comunicaci&oacute;n con gestos y ojos, impedidos los movimientos por precintos que amo&ntilde;an las manos por detr&aacute;s. En ese circo, los rasgos inuit de Tootoo Baobab no desentonan, apenas una posibilidad combinatoria otra entre muchas all&iacute; presentes. De la inaudible conversa resulta: que entre las detenidas hay dirigente social, papista pro aborto clandestino. Es por &eacute;l que movileras noticiosas de canales nacionales, alternativos o autogestivos se agolpan en torno del carro blindado. Entre las dudas a los gritos se entremezclan puteadas de odio a los equipos por su de pronto mala performance, &iquest;qu&eacute; onda? &iquest;qu&eacute; mierda le pasa a este celu del orto? Preguntan las periodistas, desesperan, consultas que a destino no llegan por culpa de ventanas con protecci&oacute;n anti bala. Tootoo Baobab no juna a la celebridad militante de base, #tepidomildis: &iquest;qu&eacute; quer&eacute;s? Ni tiempo de informarme donde vivo tengo, de un yogur vengo. La &Uacute;ltima Ama de Casa soy, qu&eacute; odio. Sin pausa ni podio, comenta para las que pueden o&iacute;rla que lleva semana de atraso. No causan sensaci&oacute;n alguna sus confesiones, menos sus ganas de hablar. El ambiente en el interior del camioncito es depre opresivo. No se afecta Tootoo Baobab, bastante chispita, para ella este entuerto es una vacaci&oacute;n, s&iacute;ncopa inesperada en la rutina que acaba de dejar atr&aacute;s. En el morralito confiscado, Evatest reci&eacute;n comprado para hacer con el pis de la ma&ntilde;ana siguiente, con lo cual: tiempo de sobra. Si entretenido, mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los d&iacute;as muy atados a problem&aacute;ticas de terceros, arrastra Tootoo Baobab horas con objetivo &uacute;nico de cosechar pu&ntilde;ado de minutos para s&iacute; misma: mirarse el ombligo, rascarse el higo, poco importa: algo propio (&iexcl;ojal&aacute; un cuarto!). Y ahora encima la perspectiva (a confirmar) de otro m&aacute;s en camino, qu&eacute; atrocidad. No le quedan fuerzas para caerse a pedazos o ser&aacute; que tiene muy entrenada la resignaci&oacute;n, cuesti&oacute;n: que prefiere poner fuerzas a pensar d&oacute;nde estuvo la falla, o c&oacute;mo pudo ser. Le parece claro que la culpa la tiene Ipiranga Trifulca, que no perform&oacute; el interruptus como es debido. &iexcl;Una cosa ten&iacute;as que hacer! &iexcl;Una! En el albor de su relaci&oacute;n: pasi&oacute;n por la postura novedosa, por la exploratoria, Fitzcarraldo entre las s&aacute;banas. Ahora, en cambio, Ipiranga se especializa en interpretaci&oacute;n nivel dios de palito a la deriva: santiam&eacute;n para ponerse en bolas y distribuirse con c&oacute;modo cuan largo es sobre el colch&oacute;n para que ella opere la maquinaria. Se autodesampara en brazos del placer que sabe por venir, manso, sin ning&uacute;n tipo de problema. A Tootoo Baobab el sexo con Ipiranga le gusta. Les sale bien, el placer las sobreviene cada vez, incansable mascota obediente, predecible. Al dedillo se conocen y el gozo aumenta, en lugar de disminuir, en contra de la sospecha instalada por la hijayutez del lugar com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por la oreja me insemin&eacute;, la concha del pato, como en los retablos medievales: Tootoo Baobab intenta sin &eacute;xito conversaci&oacute;n con las dem&aacute;s detenidas. Llevan horas adentro del veh&iacute;culo policial, sin que nadie se moleste en informar destino final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace falta que afuera el barullo se apague para que arranque la marcha. Traquetean largo lo tendido. Empedrado le cuesta al camioncito lleno hasta las tetas de sospechosas delincuentas, disminuye el andar a velocidad dominical de paseo por la ciudad. Nada de esto preocupa a Tootoo Baobab, al fin y al cabo por algo hab&iacute;a iniciado abandono de hogar. Con lo cual: no cree necesario dar se&ntilde;ales de vida ni avisar. Es m&aacute;s: no lo va a hacer, para que aprendan: valorenm&eacute;, mierdas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Flores, representantes de Prensa guardan la entrada de comisar&iacute;a sustantiva, amuchadas como para org&iacute;a de televidentas &aacute;vidas de novedades ef&iacute;meras. Griter&iacute;an y se pelean por encajar micr&oacute;fono, brazo corto juega en contra, corren para seguir minuto a minuto el desfile de protestantes levantadas al boleo. Algunas se han percatado de que los equipos a malfuncionar han arrancado, de libretita y birome echan mano. En general nadie conoce a ignoto grupo de ciberfeministas ni se ha cruzado con comunicado de reivindicaci&oacute;n por el atentado contra el patriarcado.
    </p><p class="article-text">
        Sin dilatar ni contestar, las sirvientitas del Orden encierran a las pescadas en celda &uacute;nica al fondo, junto a otras abducidas en el fragor de la batalla, acarreadas en cochecitos m&aacute;s tempraneros. Cautiverio y hambre de la mano despiertan consulta popular acerca de si les van a dar de morfar o qu&eacute; se creen, &iquest;que nos alimentamos de roc&iacute;o? No hay respuesta, el n&uacute;mero solicitado no corresponde a una abonada en servicio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paredes descarapeladas, piso pis por todos lados, olor acre potent&iacute;simo, festival de mugre encastran el entorno, bastante caiducho, para las privadas de libertad. La detenci&oacute;n se descubre mixta, las fuerzas del Orden ya no parecen interesadas en evitar intercambio de oralidad, con lo cual se arma especie de pe&ntilde;a o grupo de autoayuda y confesionismo cruzado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El registro e ingreso de las ofensoras detenidas se opera con papel y l&aacute;piz, desde ayer la comisar&iacute;a est&aacute; sin sistema. Lejos de aprehender las implicancias del rompimiento algor&iacute;tmico, logar&iacute;tmico y alternativamente r&iacute;tmico universal, las sirvientitas leguleyas prefieren no darle demasiadas vueltas al asunto y arreglarse con equipito para cazar huellas, tinta negra y enchastre general. Se habilita momento un poco obvio de &iquest;te acord&aacute;s cuando?, cotilleo amable entre ellas, como si no se encontraran en comisar&iacute;a de Flores ni fueran responsables de delincuentas conceptuadas amenaza para la delicada fibra del entramado social. Por el costado les pasa, como sin tocarlas (al menos por ahora, en estos momentos alborales), lo que ser&aacute; en breve derrumbe del capitalismo occidental, explotado desde adentro en apenas horas por secta de hacktivistas kamikaze.
    </p><p class="article-text">
        Pito catal&aacute;n a los problemas, hombrito fruncido y a m&iacute; qu&eacute;, las polic&iacute;as se despreocupan de tanta pesada cuesti&oacute;n problem&aacute;tica. Prefieren ocuparse en clasificar a las detenidas, pero a paso cansino, eso s&iacute;, para que se note la desidia, el moplo de todo los d&iacute;as lo mismo, vieja, qu&eacute; aburrimiento. Paja, se&ntilde;ora, paja. Las van sacando de a una de la celda del fondo. Pasillo largo, pintura a dos colores con terminado brillante, poco habitual en interiores. Para no complicarse con la ling&uuml;&iacute;stica impedida dejan a las senegalesas para el final. Del interrogatorio a Tootoo Baobab resulta que: 1) est&aacute; bastante golpeada, extra&ntilde;o pero no se queja, 2) anda con una semana de atraso, Evatest en el morral (de momento confiscado), 3) se declara sin v&iacute;nculos ni contacto con grupos activistas y/o militantes, simple mujer de a pie o &Uacute;ltima Ama de Casa, 4) expresa indignaci&oacute;n por el violento proceder, innecesario seg&uacute;n su parecer, de las sirvientitas del Orden, 5) quiere saber ad&oacute;nde dejaron o qu&eacute; hicieron con su bicicleta, cu&aacute;ndo podr&aacute; recuperarla. El resumen ordenado de la escena puede no alcanzar para transmitir una imagen veraz de la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;AO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/furor-fulgor_1_9139470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Jul 2022 03:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Furor fulgor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Ana Ojeda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[The Northman y el eterno retorno del patriarcado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/the-northman-eterno-retorno-patriarcado_129_9032990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c426e84-de38-4995-917c-3d4a134027bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="The Northman y el eterno retorno del patriarcado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">The Northman, la película recién estrenada de Robert Eggers, vuelve para celebrar la potencia indudable de la violencia viril consagrada por el patriarcado, sostiene la escritora Ana Ojeda.</p></div><p class="article-text">
        F&aacute;bula n&oacute;rdica de tintes m&iacute;ticos, <em>The Northman </em>(dirigido por Robert Eggers, 2022) narra en clave de &ldquo;camino del h&eacute;roe&rdquo; la b&uacute;squeda de venganza de Amleth, testigo siendo ni&ntilde;o de la decapitaci&oacute;n de su padre a manos de su t&iacute;o, intertextualidad evidente con <em>El rey le&oacute;n </em>(1994). Vuelve as&iacute; al leit motiv de una supuesta animalidad como sin&oacute;nimo de violencia, que se trasluce en los ep&iacute;tetos: si el padre asesinado es &ldquo;rey cuervo&rdquo;, el hijo (Amleth) responde al sobrenombre de &ldquo;oso lobo&rdquo;, lo cual hace pensar que el nieto ser&aacute; &ldquo;hiena pantera le&oacute;n&rdquo; y as&iacute; sucesivamente, en un in crescendo de ep&iacute;tetos y violencia que corresponder&iacute;a a estadios tempranos de la historia de Occidente (principios del siglo X, en este caso). Vuelve tambi&eacute;n a la carga la &ldquo;teor&iacute;a de las esferas&rdquo; (cfr. Kate Millett, <em>Pol&iacute;tica sexual</em>, 1970): la masculinidad entendida &uacute;nicamente como violencia (esfera p&uacute;blica) y la feminidad como tema pibis (esfera &iacute;ntima): crianza y hogar, y esperar en el lugar a que perro lobo vuelva a cenar. Resulta notable en este sentido que ya de camino a una vida familiar que se proyecta plet&oacute;rica de amor y armon&iacute;a, Amleth prefiera responder al imperativo de aniquilaci&oacute;n total de su enemigo (a esta altura ya bastante diezmado), incluso aunque esto signifique obturar de manera irremediable los alm&iacute;bares de esa hip&oacute;tesis de existencia arm&oacute;nica. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <strong>El mensaje es claro: la vida es un combate de nosotres contra elles en el que solo uno de estos dos polos puede quedar en pie.</strong> La erradicaci&oacute;n del elles debe hacerse con meticulosidad molecular (Amleth asesina hasta a su primito/medio hermanito) y es un fin loable en s&iacute; mismo, digno de alabanza (y por supuesto de una pel&iacute;cula de 2 h 17 min), sobre todo si entra&ntilde;a grandes cuotas de sufrimiento y sacrificio para todes. <strong>Es una bipolaridad que se derrumba bajo el peso del pensamiento &uacute;nico: el totalitarismo.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Lagertha de <em>Vikings</em> (seis temporadas, 2013-2020), guerrera y amante, madre y compa&ntilde;era, divorciada, inteligente, pol&iacute;tica, estadista, conductora de hombres y mujeres, se desdobla en <em>The Northman</em> en dos personajes femeninos que apenas se despegan del ruido ambiente: una revisitaci&oacute;n de Pen&eacute;lope y su tejido siempre a medio terminar en la madre y una &ldquo;bruja&rdquo; que habla con la naturaleza para que le haga delivery de hongos alucin&oacute;genos, arquetipo que retoma la largu&iacute;sima tradici&oacute;n de feminidad como naturaleza pre o irracional y emociones.
    </p><p class="article-text">
        A la llamada Segunda Ola del feminismo estadounidense (d&eacute;cadas del 60 y 70 sobre todo, cuyas obras m&aacute;s importantes retoman y ampl&iacute;an la senda inaugurada por <em>El segundo sexo</em>, de Simone de Beauvoir, 1949) sigui&oacute; <em>Conan the Barbarian</em>, pel&iacute;cula que en 1982 eligi&oacute; retomar el personaje creado por Robert E. Howard en 1932 para la serie de relatos pulp <em>Weird Tales</em>. Hoy en d&iacute;a, mientras en Estados Unidos la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo como derecho fundamental de las mujeres (conseguido en 1973 gracias al veredicto de Roe vs. Wade) se pone en tela de juicio, <em><strong>The Northman</strong></em><strong> vuelve para celebrar la potencia indudable de la violencia viril consagrada por el patriarcado como faceta &uacute;nica fundamental y a&uacute;n relevante de la masculinidad, por m&aacute;s que los feminismos y las disidencias de todo el mundo hayan demostrado y demuestren d&iacute;a a d&iacute;a lo contrario.</strong> M&aacute;s que una coincidencia, <strong>veo la a&ntilde;oranza de un sistema de valores que reafirma sus preceptos b&aacute;sicos y se (auto)justifica, mientras organiza los argumentos del contragolpe que buscar&aacute; desandar las conquistas alcanzadas por los movimientos feministas en todo el globo.</strong> Como dijo el poeta: me gusta cuando callas. O en el remix local (y actual) de un diputado nacional: &ldquo;No voy a pedir perd&oacute;n por tener pene&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>AO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/the-northman-eterno-retorno-patriarcado_129_9032990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 03:03:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[The Northman y el eterno retorno del patriarcado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[The Northman,Cine,Patriarcado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Querida Simone]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/querida-simone_129_8118280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5965dd4f-3905-4a6f-84fb-1d43ca55904e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Querida Simone"></p><p class="article-text">
        Incluso le&iacute;do hoy, a m&aacute;s de setenta a&ntilde;os de su publicaci&oacute;n original, <em><strong>El segundo sexo </strong></em><strong>(1949) de Simone de Beauvoir </strong>&ndash;reeditado en trade y bolsillo por Lumen en 2018&ndash; es, sigue siendo, una fiesta. Opera magna y a la vez foto de un estado del mundo en el que las mujeres comenzaban, t&iacute;midamente, a tener &ldquo;opciones&rdquo;, es decir: a disponer de la &ldquo;libertad&rdquo; de hacerse explotar como trabajadoras para escapar de la esclavitud embrutecedora del &ldquo;amor&rdquo;, entendido como v&iacute;nculo obligatorio con un hombre libre, trascendente, que se volv&iacute;a as&iacute; raz&oacute;n y sustento de la existencia parasitaria del &ldquo;ama&rdquo; de casa. (Ten&iacute;a raz&oacute;n Gerda Lerner al hablar en <em>La creaci&oacute;n del patriarcado</em>, 1985, de &ldquo;la necesidad de redefinir y la inadecuaci&oacute;n de los t&eacute;rminos que describen las experiencias femeninas&rdquo; porque &ldquo;la manera en que est&aacute; configurado el pensamiento abstracto y el lenguaje a trav&eacute;s del cual se expresa sirve para perpetuar la marginaci&oacute;n de las mujeres&rdquo;.) Par&aacute;sito no porque no trabajara en el hogar para &ldquo;su&rdquo; hombre, sus hijos, la familia, sino porque su existencia, infinitamente expoliada, es pura inmanencia, precisa adosarse a un vector orientado hacia el futuro, trascendente, para existir.
    </p><p class="article-text">
        Simone rastrea la diferencia entre hombres y mujeres hasta el plano biol&oacute;gico: el cuerpo de la mujer est&aacute; sometido a la tiran&iacute;a de la especie (menstruaciones, capacidad de gestar, de crear nueva vida ex nulla); el del hombre no. Sobre esta diferencia, la cultura patriarcal construy&oacute; un &uacute;nico sujeto (masculino) dotado de existencia aut&oacute;noma, rodeado de <em>lo otro</em>, lo diferente, inasimilable: sus objetos de deseo. El reparto es injusto y la mujer cae del lado de lo inesencial. Todos sus dramas derivar&aacute;n de esta primera negativa a la igualdad en la diferencia, piedra inaugural de un camino pavimentado de coacci&oacute;n y despotenciamiento que culminar&aacute; en sociedades que durante milenios se perdieron de experimentar la potencia realizada de las mujeres que las integraron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin posibilidad de estudiar, excomulgada del escenario laboral formal (reconocido socialmente), obligada a deslomarse en &ldquo;tareas&rdquo; de cuidado y reproducci&oacute;n de la vida, la &uacute;nica v&iacute;a posible de supervivencia para la mujer fue durante muchos siglos el matrimonio, es decir: la validaci&oacute;n por interp&oacute;sita persona</strong>. La aceptaci&oacute;n voluntaria de su secundaridad, de su inesencialidad: detr&aacute;s de un hombre. El patriarcado se revela as&iacute; una factor&iacute;a de esclavas voluntarias: hordas de mujeres que aceptan someterse al camino del &ldquo;amor&rdquo;, que a cambio de convertirlas en objetos (de deseo) les garantiza respetabilidad y aceptaci&oacute;n social. Se les impide cultivarse, aspirar a lo universal, nadie espera nada de ellas, y luego se las apostrofa y descalifica porque sus temas son &ldquo;femeninos&rdquo;, su capacidad para la ciencia, la t&eacute;cnica, el pensamiento abstracto, insuficiente.
    </p><p class="article-text">
        La adolescencia marca la primera gran escisi&oacute;n de caminos. A los hombres se les ense&ntilde;a a avanzar sobre el mundo, enfrentarlo, conquistarlo. Proyectarse hacia el futuro con objetivos propios, asumiendo la responsabilidad del error o el fracaso, en tanto sujetos activos. A las mujeres, en cambio, se les destina la espera. Su &ldquo;carrera&rdquo; pasa por la belleza f&iacute;sica, por encantar, fascinar, en una palabra: por lo que un sujeto activo piense o espere de ellas. Devienen as&iacute; objetos, mercanc&iacute;a, valor de cambio (que adem&aacute;s tiene un alto valor de uso). No se les impide tener alguna capacidad, alguna inteligencia: adornos. Lo importante sigue siendo que dediquen su existencia a enamorar, seducir, enganchar a un sujeto trascendente para anexarse a &eacute;l y participar del brillo fulgurante que deja su paso por esta Tierra.
    </p><p class="article-text">
        La realidad retratada por Simone en este libro enorme, fundamental, es en gran parte nuestro pasado. <strong>Hoy en d&iacute;a, las mujeres de todas las clases sociales pertenecen al mundo del trabajo, emancipaci&oacute;n que abri&oacute; nuevas perspectivas y senderos posibles, pero tambi&eacute;n nuevas problem&aacute;ticas.</strong> Sumaron a la jornada laboral las tareas de cuidado y reproducci&oacute;n en un loop de trabajo que no concluye jam&aacute;s; sus sueldos y condiciones de trabajo suelen ser peores que las de sus colegas varones; viven presionadas por el mandato de la felicidad (formar pareja, armar una familia), del &eacute;xito profesional (ganar mucha plata, alcanzar un puesto alto dentro de la jerarqu&iacute;a de alguna empresa), de la juventud y la belleza. Casi descuartizadas en el potro de este tormento, las exploraciones del mundo que podemos hacer en tanto sujetas no logran a&uacute;n salir del &aacute;rea de influencia que tiene el canto de sirena de nuestro antiguo destino de alteridad objetual y sufrimos por no poder ser todo al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Pausanias, la pronaos del templo de Apolo en Delfos invitaba a les visitantes: &ldquo;Temet nosce&rdquo;, conocete a vos misme.<strong> Con paciencia e inteligencia, gracia y audacia, Simone de Beauvoir, la divina Simone, se ha tomado el trabajo por todes nosotres</strong>. Basta subirse a su sidecar y sumarse al viaje como copilote y llorar y re&iacute;r por todo lo que hemos logrado y sufrido juntes, hombres y mujeres, en esta traves&iacute;a hacia la creaci&oacute;n de un mundo poblado por sujetes diverses e iguales, equivalentes, en el que el amor sea el encuentro de mundos distantes, la afectaci&oacute;n libre y amorosa de corrientes alternas y no una reproducci&oacute;n enmascarada del juego del amo y la esclava.
    </p><p class="article-text">
        <em>AO</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/querida-simone_129_8118280.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 03:02:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Querida Simone]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Simone de Beauvoir,Feminismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del imperativo monógamo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imperativo-monogamo_129_7217606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87811843-ce99-426f-8c08-3bc2eaaadcf8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá del imperativo monógamo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desafío poliamoroso, por una nueva política de los afectos</p></div><p class="article-text">
        En <em>La creaci&oacute;n del patriarcado</em>, Gerda Lerner, pensadora feminista y comunista, una de las fundadoras en los Estados Unidos de la rama de estudios bautizada &ldquo;Historia de las mujeres&rdquo;, diagnosticaba la &ldquo;inadecuaci&oacute;n de los t&eacute;rminos que describen las experiencias femeninas [&hellip;] Sea cual sea el &aacute;mbito del saber en el que trabajemos, debemos afrontar la inadecuaci&oacute;n del lenguaje y de los conceptos para la tarea que tenemos entre manos. Todas las filosof&iacute;as y sistemas de pensamiento en que hemos sido educadas han ignorado o marginado a las mujeres. [&hellip;] La manera en que est&aacute; configurado el pensamiento abstracto y el lenguaje a trav&eacute;s del cual se expresa sirve para perpetuar la marginaci&oacute;n de las mujeres. Nosotras hemos tenido que expresarnos por medio del pensamiento patriarcal, reflejado en el lenguaje que hemos tenido que emplear. Es un lenguaje en el que se nos incluye en el pronombre masculino y en el que el t&eacute;rmino gen&eacute;rico para &lsquo;humano&rsquo; es &lsquo;hombre&rsquo;&rdquo;. Estamos en 1987. 
    </p><p class="article-text">
        Tres d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, Brigitte Vasallo vuelve sobre el v&iacute;nculo entre lo ling&uuml;&iacute;stico y lo extra ling&uuml;&iacute;stico en <em>El desaf&iacute;o poliamoroso</em>, publicado este mes por Editorial Paid&oacute;s: &ldquo;Este libro est&aacute; escrito en femenino. Uso, m&aacute;s concretamente, el femenino gen&eacute;rico y el masculino intencional, el masculino como excepci&oacute;n, por una vez. Lo escribo as&iacute; porque reclamo al mismo tiempo que la perspectiva masculina se visibilice como tal, m&aacute;s a&uacute;n en una tem&aacute;tica como la sexoafectiva que esta tan extraordinariamente mediada por cuestiones de g&eacute;nero. [&hellip;] Como dec&iacute;a Heidegger, no hablamos el lenguaje, sino que &eacute;l nos habla. El debate sobre el masculino como g&eacute;nero neutro pertenece a un mundo ag&oacute;nico sin futuro posible. Un mundo que muere matando, pero que muere. Si es masculino, no es neutro. Es masculino. Que se haya utilizado como gen&eacute;rico desde hace siglos no es por un acuerdo ling&uuml;&iacute;stico, sino por la sencilla raz&oacute;n de que el mundo sobre el que se guardaban narraciones era masculino, literalmente. Pero si ese mundo ya no existe, no podemos seguir narr&aacute;ndolo como si existiese&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s que durante enero tuvo un femicidio cada 23 horas, resulta imperativo repensar los v&iacute;nculos sexoafectivos por fuera de un sistema basado en la exclusividad, la jerarqu&iacute;a y la competencia, en el que una de sus partes tiene habilitada la violencia simb&oacute;lica y real para secundarizar a la otra, aislarla, dominarla, anularla. Incluso matarla. 
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que cambiarlo todo, empezando por el sistema que nos vincula, la racionalidad que indica que nutrir un v&iacute;nculo de pareja es m&aacute;s importante que mantener con vida el grupo de amigues, los lazos de fraternidad o sororidad; que la validaci&oacute;n &uacute;ltima de una existencia puede estar en tener pareja. &iquest;La salida es el poliamor? Probablemente no. La salida es, siempre, la emancipaci&oacute;n. La libertad para pensar y crear nuevas maneras de vincularnos m&aacute;s all&aacute; de las etiquetas que nos inmovilizan y sujetan en estructuras de dominaci&oacute;n. &ldquo;El sistema mon&oacute;gamo, como el capitalista, el colonial o el patriarcal, como todos los sistemas que nos mantienen ligadas a estructuras de opresi&oacute;n y dolor, son promesas de felicidad. Si somos buenas, si seguimos las instrucciones, todo ir&aacute; bien&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que no es cierto. Con el asesinato de &Uacute;rsula Bah&iacute;llo todav&iacute;a en las primeras planas de los diarios, resulta dif&iacute;cil creer que una vida libre de violencias machistas es posible para las mujeres. A pesar del dolor y la bronca, de la incredulidad y la impotencia, por suerte tenemos a las Madres: &ldquo;La &uacute;nica lucha que se pierde es la que se abandona&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/imperativo-monogamo_129_7217606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Feb 2021 18:53:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más allá del imperativo monógamo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Úrsula Bahillo,Femicidio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La dosis del patriarcado que necesitamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dosis-patriarcado-necesitamos_129_6523907.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b580deb9-fc43-4494-a27d-29ab83dd6bda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La dosis del patriarcado que necesitamos"></p><p class="article-text">
        Gracias a la potencia del eclipse con ascendente en Urano retr&oacute;grado le pagaron articulex en ingl&eacute;s a trav&eacute;s de un sistema <strong>supuestamente express que result&oacute; ser al rev&eacute;s</strong>, o sea: trabado complicado nivel m&aacute;s f&aacute;cil es coordinar un asado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cosa arranc&oacute; con joven Ra&uacute;l tomando el fresco que ofrec&iacute;a vereda sancristobalina en caluroso d&iacute;a, no molestaba a nadie y menos de todas a las que se autogestionaban la espera solitas en organizada filita para entregar paquetes en el kiosco de joven Ra&uacute;l que era a su vez punto de despacho de MercadoLibre, fotocopiadora, librer&iacute;a, locutorio y money transfer. Cazaba joven Ra&uacute;l con cortau&ntilde;as cut&iacute;culas crecidas silvestres aborrecidas por costumbre cuando el horizonte se cubri&oacute; de pesadumbre con desagradable se&ntilde;ora canora con &iacute;nfulas de lora y ser atendida sin demora pues nunca nadie no est&aacute; corriendo en esta ciudad. Se produce entonces miraculoso evento: sin esperar la hace pasar a pesar de las que aguardan y revolean miradita inquieta de qu&eacute; es esto qu&eacute; pasa &iquest;lo puedo romper? Joven Ra&uacute;l no est&aacute; para la cosa vana, explicar boludez a la caravana, por qu&eacute; pas&oacute; primero la estrella enana bla. Porque lo digo yo y san Seacab&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        De entrada, joven Ra&uacute;l desconf&iacute;a de la identidad de la recienvenida. No es para menos, foto de DNI presenta pitufo dos ranuras oscuras por ojos; la realidad, abundantes anteojos. Desacatada la descarriada canaliza a la Fallaci y se arranca con violencia tapabocas y lentes, desafiante sin raz&oacute;n del imperativo de controlaci&oacute;n enunciado por joven Ra&uacute;l de pronto arrepentido. Se escandaliza la gente ante el desacato, pide recato. Y que se cubra. De no creer la de locas que circulan en libertad por la Ciudad total normalidad. Qu&eacute; pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Superado este primer escollo, sobreviene en verdad la debacle: el nombre de quien recibe no coincide &ldquo;en sistema&rdquo; con el que declara la autoconvocada en su documento. Estira el cogote sobre el mostrador la susodicha para verificar con sus ojos de bicha que joven Ra&uacute;l no la enga&ntilde;a y obvio que es todo como &eacute;l dice: &iacute;ndice meticuloso en la pantalla muestra que altanera &Auml; ha transmutado en A cualquiera. Imposible continuar en estas condiciones con las gestiones. Hasta que &ldquo;ellos&rdquo; no subsanen el error, joven Ra&uacute;l se confiesa imponente impotente. Se da cuenta entonces la solicitante descolocada de que el viaje habr&aacute; sido para nada, se abaja del caballo, le suplica desarmada en cuatro patas, por favor te pido usemos el com&uacute;n sentido: todo lo dem&aacute;s coincide. Joven Ra&uacute;l fastidiado deja claro que las reglas son las reglas y para eso est&aacute; &eacute;l ah&iacute;: para hacerlas cumplir. Se retira del local la desquiciada gritando y amenazando con que lo que va a hacer con &ldquo;ellos&rdquo; es quejarse del servicio. En una palabra: escracharlo se&ntilde;ora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pasan d&iacute;as. Calmada y con la A solucionada, <strong>mansita buena vuelve a aparecer la loca a intentar cobrar el giro famoso</strong>. Se da la nariz contra coso de la persiana met&aacute;lica, cerrado, a pesar de que seg&uacute;n la web del local lleg&oacute; en horario.
    </p><p class="article-text">
        La tercera es la vencida gracias a la ENORME generosidad de joven Ra&uacute;l (&iexcl;Ra&uacute;l te queremos Ra&uacute;l!) que de vuelta sorprendido en plena inspecci&oacute;n de cut&iacute;cula la ve llegar, le pregunta qu&eacute; viene a buscar, le informa que &ldquo;tema giros&rdquo; los resuelven hasta las 16h. Van pasando dos minutos de las cuatro: se derrumba el mamarracho como fulminado por un rayo, incapaz de articular palabra de queja o solicitaci&oacute;n. Al verla conturbada desparramada totalmente dominada a joven Ra&uacute;l le sobreviene un como impulso de hacer algo y le consulta si es para mandar o recibir. Y entonces la reconoce, la recuerda. Le anuncia que va a hacer con ella gala de paciencia y pedagog&iacute;a para que aprenda que hay que saber pedir de buena manera. Le agradece la descoyuntada desde el piso desarmada, manitos contra el pecho en virgencita del cohecho. Mientras espera a que la haga pasar, DNI en la mano para no tardar, se apersona otra se&ntilde;ora con &iacute;nfulas de cobrar. Joven Ra&uacute;l le grita desde el interior que no, por hoy &ldquo;tema giros&rdquo; termin&oacute;, volv&eacute; ma&ntilde;ana. La mira a ella significando: qu&eacute; cruz la gente y sus problemas. Y ella, desfallecido el coraz&oacute;n: Ten&eacute;s raz&oacute;n, Ra&uacute;l, ten&eacute;s raz&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Ojeda]]></dc:creator>
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