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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Matías Rajnerman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/matias-rajnerman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Matías Rajnerman]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Blanqueo permanente o cómo inyectar liquidez en una economía con mucho ahorro informal y pocas reservas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/blanqueo-permanente-inyectar-liquidez-economia-ahorro-informal-reservas_129_12327425.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5dba4f0e-8cb7-48f8-91e6-9be6ee499208_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Blanqueo permanente o cómo inyectar liquidez en una economía con mucho ahorro informal y pocas reservas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta vez el objetivo no es solo que los dólares se registren, sino que además se gasten. En este caso, no alcanza con confiar en el sistema financiero y el registro tributario, sino que además hay que creer en la estabilidad cambiaria: que desprenderme de mis dólares hoy sea mejor que hacerlo mañana.
</p><p class="subtitle">Opinión  - ¿Me chupa la *** la meta de reservas?</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno anunci&oacute; esta semana un &ldquo;blanqueo permanente&rdquo;: reducir las preguntas sobre el origen de los pesos y los d&oacute;lares de las familias y las empresas, en pos de que estos se vuelquen m&aacute;s f&aacute;cilmente al consumo y la inversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, vale destacar que la Argentina necesita simplificar su r&eacute;gimen tributario. Montos nominales fijos a partir de los cuales informar y fiscalizar en un pa&iacute;s con inflaci&oacute;n persistente, formularios duplicados en un mundo de constante avance inform&aacute;tico, entre otros, son reformas necesarias. Ahora bien, este no es el n&uacute;cleo -macroecon&oacute;mico- de las medidas, sino que estas apuntan a i) incrementar el &ldquo;dinero transaccional&rdquo;, sin la necesidad de emitir pesos y ii) que el Banco Central acumule d&oacute;lares, sin la necesidad de ajustar el tipo de cambio o los valores importados. <strong>O sea, digamos, a reforzar el consumo sin acelerar la inflaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el primer punto, la econom&iacute;a cay&oacute; 1,8% en marzo y no habr&iacute;a mejorado en abril. Aunque la pol&iacute;tica monetaria se flexibiliz&oacute; un poco en las &uacute;ltimas semanas -a fines de abril, el Tesoro Nacional us&oacute; $2 billones de los $20 millones de utilidades que le hab&iacute;a girado el Banco Central, &ldquo;emitiendo&rdquo; por primera vez en la gesti&oacute;n Milei-, el cr&eacute;dito en pesos se desaceler&oacute; en la primera mitad de mayo, afectado por la menor demanda de las familias y moder&oacute; el rebote de la actividad.
    </p><p class="article-text">
        En la b&uacute;squeda por &ldquo;poner plata en la calle&rdquo; sin bajar la tasa de inter&eacute;s, lo que podr&iacute;a traer desequilibrios por el lado cambiario, el Poder Ejecutivo flexibiliz&oacute; los requisitos legales para hacer transacciones. Adem&aacute;s, vale decirlo, que el Banco Central asista al Tesoro con pesos, tal como lo hizo a fines de abril, no est&aacute; permitido en el acuerdo con el Fondo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, las menores exigencias para comprar en d&oacute;lares en la diaria buscan aumentar la circulaci&oacute;n de esta moneda y por tanto sus dep&oacute;sitos. Si as&iacute; fuera, de la misma forma que durante el blanqueo de fines de 2024, la mayor liquidez incentivar&iacute;a a los bancos a prestar m&aacute;s d&oacute;lares, reforzando las Reservas del Banco Central -o, mejor dicho, la oferta de divisas en el mercado, ya que ahora sin intervenciones de la autoridad monetaria el cr&eacute;dito privado en d&oacute;lares presionar&iacute;a contra el tipo de cambio-. Nuevamente, una herramienta que busca aumentar el circulante sin flexibilizar la pol&iacute;tica monetaria.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ac&aacute; los argumentos a favor. Sin embargo, hay un costo de oportunidad importante: la credibilidad -o en economista: la reputaci&oacute;n-, del Gobierno, ya que las empresas y las familias se ver&aacute;n m&aacute;s tentadas a evadir impuestos. <strong>En esta l&oacute;gica de un blanqueo cada seis meses, el costo de incumplir se reduce, y la tentaci&oacute;n de no formalizar ingresos aumenta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2016, seg&uacute;n los registros de INDEC, los argentinos ten&iacute;amos US$150.000 millones fuera del sistema financiero formal. A fines de 2024, este n&uacute;mero hab&iacute;a saltado a US$250.000 millones, increment&aacute;ndose un 60</strong>% -un 45% se concentr&oacute; entre 2016 y 2019 y el resto fue entre 2020 y 2023-. Oferta para que funcione este esquema hubo y hay de sobra. El desaf&iacute;o es generar la demanda.
    </p><p class="article-text">
        Para eso, los argentinos deber&iacute;amos desandar esta din&aacute;mica, trayendo los d&oacute;lares de nuevo al sistema formal. Ahora bien, en esta oportunidad, el objetivo no es solo que los d&oacute;lares se registren, sino que adem&aacute;s se gasten. En este caso, <strong>no alcanza con confiar en el sistema financiero y el registro tributario, sino que adem&aacute;s hay que creer en la estabilidad cambiaria</strong>: que desprenderme de mis d&oacute;lares hoy sea mejor que hacerlo ma&ntilde;ana, o despu&eacute;s de las elecciones por ejemplo. Y ac&aacute; radica uno de los grandes desaf&iacute;os del programa.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;blanqueo permanente&rdquo; podr&iacute;a ayudar a la compra de algunos bienes durables, como veh&iacute;culos, computadoras o celulares, donde la alta incidencia de componentes importados provoca que sus precios se muevan muy en l&iacute;nea con el tipo de cambio, y por tanto comprarlos en d&oacute;lares podr&iacute;a ser tentador. En un sentido similar se mover&iacute;a la demanda de inmuebles. En contraste, el segmento de consumo masivo, alimentos, bebidas y art&iacute;culos de higiene, entre otros, no se beneficiar&iacute;an de manera directa con la medida, ya que ser&aacute; dif&iacute;cil que sus operaciones no se hagan en pesos.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ac&aacute; las implicancias macro del blanqueo permanente, o c&oacute;mo inyectar liquidez en una econom&iacute;a con mucho ahorro informal y pocas reservas y margen de emisi&oacute;n. <em>A vivir que son dos d&iacute;as, descolgalos del laurel, </em>cantan Los Redondos; a gastar que son d&oacute;lares, retiralos del colch&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/blanqueo-permanente-inyectar-liquidez-economia-ahorro-informal-reservas_129_12327425.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 May 2025 03:04:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Blanqueo permanente o cómo inyectar liquidez en una economía con mucho ahorro informal y pocas reservas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Blanqueo de capitales,Dólares,Economía,Luis Caputo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Me chupa la *** la meta de reservas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chupa-meta-reservas_129_12307747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51475d2f-1115-42c7-9c29-5b9d68bccad1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Me chupa la *** la meta de reservas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El BCRA debe sumar US$4.500 millones en reservas netas antes del 13 de junio para destrabar un desembolso del FMI, pero enfrenta serias dificultades. Sin acceso a los mercados, el desafío luce casi imposible.</p></div><p class="article-text">
        El acuerdo con el FMI fija que el Banco Central tiene que sumar US$4.500 millones de reservas netas hasta el 13 de junio para destrabar el segundo desembolso del a&ntilde;o, por US$2.000 millones. Para alcanzar este objetivo hay dos alternativas, que pueden complementarse entre s&iacute;: comprar d&oacute;lares en el mercado oficial y que entren inversiones de no residentes, financieras o reales. Al momento, ninguna de las dos opciones pareciera materializarse, y las reservas netas permanecen en torno de los -US$8.500 millones desde la firma del acuerdo con el Fondo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, el Banco Central deber&iacute;a comprar aproximadamente US$225 millones diarios entre el 18 de mayo y el 13 de junio para acumular los US$4.500 millones en cuesti&oacute;n. Para dimensionar, entre enero 2003 y abril 2025, en solo un mes la autoridad monetaria compr&oacute; m&aacute;s de US$225 millones por d&iacute;a: septiembre de 2022, cuando tuvo lugar el primer y m&aacute;s exitoso per&iacute;odo del &ldquo;d&oacute;lar soja&rdquo;. Dif&iacute;cil.
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        Ahora bien, en distintas oportunidades pero en los mismos medios, varios funcionarios, incluido el propio Presidente, dijeron que la meta de reservas era irrelevante: que no pasaba nada si se incumpl&iacute;a, que la plata llegar&iacute;a igual.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, si los d&oacute;lares del Fondo ingresan aunque no se cumplan las metas &ndash;como pas&oacute;, vale decirlo, en junio de 2022 y marzo de 2023&ndash;, &iquest;por qu&eacute; el Banco Central deber&iacute;a recomponer ese stock?
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, las reservas brutas rondan los US$38.500 millones, US$14.000 millones por encima de donde estaban a mediados de abril, previo a la firma del programa. Si a este n&uacute;mero le restamos el oro y los yuanes no convertibles &ndash;es decir, la parte que no se puede usar para intervenir en el mercado&ndash;, se observa un salto de US$11.500 millones a US$25.000 millones entre ambas fechas: un avance importante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este n&uacute;mero refleja mejor que la contabilidad de reservas netas del acuerdo el verdadero &ldquo;poder de fuego&rdquo; del Banco Central. En su c&aacute;lculo i) se excluyen los desembolsos provenientes del propio FMI, ii) se establece un tope al financiamiento de otros organismos multilaterales y iii) no se contabilizan los primeros US$1.500 millones derivados de inversiones financieras, entre otras acepciones. Por lo tanto, aunque la autoridad monetaria enfrentar&aacute; dificultades para cumplir con la meta acordada con el Fondo, su posici&oacute;n en el mercado parece m&aacute;s s&oacute;lida, al menos en el corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        En 2026 vencen US$8.600 millones de t&iacute;tulos p&uacute;blicos (Bonares y Globales), US$4.100 millones del acuerdo de 2022 con el FMI y US$5.300 millones entre swap, BOPREAL y el repo que tom&oacute; el Banco Central en enero: US$ 17.000 millones <em>a priori</em> no refinanciables. En 2027 siguen los compromisos: US$9.500 millones por t&iacute;tulos, US$7.200 millones con el FMI por el acuerdo de 2022 y US$10.000 millones entre swap y BOPREAL. En los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os, no es posible seguir pagando la deuda con reservas.
    </p><p class="article-text">
        En los niveles actuales de tipo de cambio y demanda interna &ndash;y precios internacionales, no menor&ndash;, las importaciones de bienes y servicios superan a las exportaciones, y el resultado de la cuenta corriente es negativo. Las divisas para cancelar la deuda, entonces, deber&aacute;n salir de la cuenta de capital y financiera. Y ac&aacute; est&aacute; el intr&iacute;ngulis.
    </p><p class="article-text">
        El riesgo pa&iacute;s es la diferencia entre la tasa de inter&eacute;s que paga un bono p&uacute;blico a diez a&ntilde;os de un pa&iacute;s emergente y la que paga Estados Unidos. El promedio de Am&eacute;rica Latina est&aacute; en torno de los 400 puntos b&aacute;sicos (p.b.), el de Brasil en 215 p.b y el de Chile en 115 p.b. La &uacute;ltima vez que Argentina emiti&oacute; deuda en los mercados, enero de 2018, este &iacute;ndice estaba en 360 p.b. En la actualidad, el riesgo pa&iacute;s argentino se ubica en torno de los 650 p.b., lo que implica una tasa de inter&eacute;s en d&oacute;lares de casi 11% para una eventual colocaci&oacute;n de deuda del Tesoro Nacional: una tasa que nos deja afuera de los mercados.
    </p><p class="article-text">
        Las reservas de los bancos centrales reflejan, en &uacute;ltima instancia, la capacidad que tiene cada pa&iacute;s de enfrentar sus compromisos en moneda extranjera, y por esto tienen una fuerte correlaci&oacute;n con el <em>spread </em>de tasa de inter&eacute;s. En la actualidad, las reservas brutas representan 5% de nuestro PIB, dej&aacute;ndonos ante&uacute;ltimos en el ranking regional, solo por delante de Ecuador, un pa&iacute;s dolarizado y con un riesgo pa&iacute;s de 1.230 p.b.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, y conforme a nuestro an&aacute;lisis, hay un piso de 10% de reservas/PIB &ndash;la media regional es de 15%, encabezada por Per&uacute; y Paraguay, con ratios de 26% y 22,5%, respectivamente&ndash; para lograr financiamiento en los mercados internacionales. Para alcanzarlo, el Banco Central deber&iacute;a sumar US$15.000 millones en lo que resta del a&ntilde;o, donde US$3.000 millones saldr&iacute;an de los desembolsos del FMI y US$2.000 millones de otros organismos. Sin embargo, dado que tambi&eacute;n hay que pagar US$5.000 millones entre t&iacute;tulos en julio e intereses con el FMI, estos n&uacute;meros se neutralizan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si los mercados siguen cerrados, la autoridad monetaria deber&iacute;a comprar US$15.000 millones en lo que resta del a&ntilde;o para reabrir el acceso al financiamiento externo. No es casual que esta cifra sea similar a la que establece la meta de reservas: un incremento neto de US$10.000 millones, una vez descontados los pagos a acreedores privados por poco menos de US$4.500 millones.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hubieras acumulado reservas, abrazo?
    </p><p class="article-text">
        <em>MR/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/chupa-meta-reservas_129_12307747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 May 2025 04:31:04 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Caputo y las bandas eternas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/caputo-bandas-eternas_129_12217353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf6580bf-79d9-4221-9006-57176d66439d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Caputo y las bandas eternas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno presentó un nuevo programa económico que busca estabilizar el tipo de cambio y acumular reservas. La estrategia incluye medidas que impactarán en el consumo y la inversión. El éxito del plan dependerá de su implementación y de cómo reaccione el mercado en los próximos meses.

</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno anunci&oacute; el viernes un nuevo acuerdo con el FMI, que implicar&aacute; desembolsos por US$20.000 millones en cuatro a&ntilde;os. De estos, US$12.000 millones llegar&iacute;an este martes, US$2.000 millones en junio y US$1.000 millones en noviembre. El resto entrar&iacute;a en cada mayo y noviembre de 2026 a 2029.
    </p><p class="article-text">
        Hasta septiembre de 2026 no hay pagos de capital con el organismo, de modo que la deuda con &eacute;ste <strong>pasar&iacute;a de US$41.000 millones en la actualidad a US$56.500 millones el a&ntilde;o que viene, representando el 32% del total de su cartera.</strong> Para dimensionar, el segundo pa&iacute;s en relevancia es Ucrania, con US$14.600 millones adeudados y el 9% de la cartera, y el tercero Egipto, con US$10.700 millones y el 7%. Un deudor privilegiado.
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                </figure><p class="article-text">
         Al igual que en 2018 y 2022, el acuerdo con el Fondo llega con un objetivo de acumulaci&oacute;n de reservas, que obliga a flexibilizar el esquema cambiario. En este caso, implicar&aacute; una &ldquo;banda de libre flotaci&oacute;n&rdquo; que va de $1.000 a $1.400/US$ &ndash;con un movimiento de +1% mensual&ndash;<strong>, lo que podr&iacute;a provocar una devaluaci&oacute;n de hasta 28% este lunes</strong>, ya que el tipo de cambio oficial cerr&oacute; este viernes apenas por debajo de $1.100/US$: hasta $1.400/US$, el Banco Central no puede intervenir para compensar eventuales desequilibrios entre la oferta y la demanda de divisas.
    </p><p class="article-text">
         Adem&aacute;s, se eliminan las restricciones para la compra de d&oacute;lar ahorro de personas humanas, se reducen los plazos de pagos de importaciones y se termina con el d&oacute;lar blend: todas las operaciones de comercio exterior de bienes pasar&aacute;n por el mercado oficial. En otro orden, las utilidades de las empresas generadas desde 2025 podr&aacute;n remitirse a casa matriz al tipo de cambio oficial.
    </p><p class="article-text">
         En contraste, las ganancias generadas entre 2020 y 2024 deber&aacute;n esperar: el Banco Central ampliar&aacute; su emisi&oacute;n de BOPREAL, adquirible en pesos y pagadero en d&oacute;lares, para dar salida escalonada a estos pesos. Como resultado, quedar&aacute;n excluidos del mercado cambiario y no podr&aacute;n, en lo inmediato, presionar sobre el tipo de cambio.
    </p><p class="article-text">
         Por &uacute;ltimo, se fij&oacute; un tope de crecimiento de 11% (+3,5% mensual) para el total de billetes y monedas, cajas de ahorro y cuentas corrientes privadas (dinero transaccional) entre marzo y junio, lo que obligar&iacute;a a la autoridad monetaria a aumentar sus tasas de inter&eacute;s en pos de moderar la expansi&oacute;n de este agregado. Y ac&aacute; estar&aacute; una de las claves del programa:<strong> mejorar el rendimiento de los ahorros en pesos podr&iacute;a desalentar cierta demanda de d&oacute;lares, conteniendo la depreciaci&oacute;n de la moneda.</strong>
    </p><p class="article-text">
         No obstante, habr&aacute; que ver si este ajuste alcanza, a la vez que <strong>tendr&aacute; un impacto negativo sobre la demanda interna, encareciendo el consumo en cuotas y el cr&eacute;dito para la inversi&oacute;n</strong>. Una elecci&oacute;n desagradable.
    </p><p class="article-text">
         Presentado el esquema, tiene sentido preguntarnos c&oacute;mo seguir&aacute;.
    </p><p class="article-text">
         En primer lugar, vale destacar que es probable que el peso se deval&uacute;e este lunes: los flujos de oferta que vuelven al mercado oficial &ndash;aproximadamente US$2.000 millones por mes&ndash; ser&aacute;n menores que los de demanda: ahorro, importaciones y utilidades. En este marco, la respuesta de la tasa de inter&eacute;s ser&aacute; fundamental, ya que es la &uacute;nica herramienta de la que dispone el Banco Central hasta $1.400/US$ para moderar las presiones cambiarias. Asimismo, y no menor, la brecha perder&aacute; relevancia como indicador, ya que el mercado oficial canalizar&aacute; una mayor parte de las operaciones: un solo precio para un solo bien.
    </p><p class="article-text">
         En segunda instancia, es necesario considerar la meta de acumulaci&oacute;n de reservas: +US$4.500 millones hasta el 13 de junio y +US$9.500 millones para fin de a&ntilde;o. Sin un crecimiento de las exportaciones en el corto plazo &ndash;algo que ser&aacute; dif&iacute;cil en un mundo que se cierra&ndash;, esto podr&iacute;a lograrse con menos importaciones o m&aacute;s financiamiento externo de privados &ndash;ya que el de los organismos multilaterales no se contabiliza en la meta&ndash;. Aunque este &uacute;ltimo podr&iacute;a reabrirse sin cepo, y es expl&iacute;citamente un objetivo del Programa, entendemos que no ser&aacute; inmediato. Por lo tanto,<strong> el Banco Central podr&iacute;a sentirse c&oacute;modo con un tipo de cambio m&aacute;s cerca del tope de la banda</strong>, ya que eso implicar&iacute;a menos poder adquisitivo e importaciones, y en contraposici&oacute;n mayor acumulaci&oacute;n de reservas.
    </p><p class="article-text">
         En marzo, la inflaci&oacute;n fue de 3,7%, aceler&aacute;ndose 1,3 puntos porcentuales (p.p.) respecto de febrero y alcanzando su mayor valor desde agosto del a&ntilde;o pasado. Liderada por Educaci&oacute;n (+21,6%, afectado por cuestiones estacionales), Alimentos y bebidas no alcoh&oacute;licas ocup&oacute; el segundo lugar, avanzando casi 6%. Si en los &uacute;ltimos meses de 2024 y el arranque de 2025 destac&aacute;bamos el car&aacute;cter no-regresivo de la suba de precios, ya que los servicios iban por delante de los bienes y afectaban menos a los que menos tienen, corresponde notar que ese esquema se revirti&oacute; el mes pasado, y que <strong>con nuevos movimientos del tipo de cambio la inflaci&oacute;n de abril y mayo quedar&iacute;a por encima de la de marzo.</strong> Cu&aacute;nto depender&aacute; de los movimientos del d&oacute;lar, que si queda en el tope de la banda podr&iacute;a no ser&iacute;a menor a 4%.
    </p><p class="article-text">
        Los desembolsos por US$15.000 millones pautados con el FMI para este a&ntilde;o y por US$3.600 millones con otros organismos multilaterales permitir&aacute;n cumplir las obligaciones en d&oacute;lares de este a&ntilde;o sin mayores contratiempos. Sin embargo, giros del Fondo incluidos, el a&ntilde;o que viene habr&aacute; que pagar US$25.500 millones netos, a la vez que en 2027 vencen US$28.200 millones. Sin una vuelta &ndash;potente&ndash; a los mercados, estos compromisos ser&aacute;n dif&iacute;ciles de honrar. Flexibilizar el cepo era el primer paso para reabrir el cr&eacute;dito externo. Acumular reservas, de forma econ&oacute;mica, social y pol&iacute;ticamente sostenible, ser&aacute; la segunda.
    </p><p class="article-text">
        <em>El autor es jefe de Macroeconom&iacute;a del Banco de la Provincia de Buenos Aires</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/caputo-bandas-eternas_129_12217353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Apr 2025 03:28:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Caputo y las bandas eternas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luis Caputo,Cepo,Acuerdo con el FMI,Política cambiaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Argentina y el FMI: anuncio de un acuerdo crónico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-fmi-anuncio-acuerdo-cronico_129_12140757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/260b6001-998a-4716-b09b-46216eae3809_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Argentina y el FMI: anuncio de un acuerdo crónico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El país enfrenta una falta permanente de dólares que la obliga a recurrir repetidamente al Fondo. Otras fuentes de financiamiento, como exportaciones, inversiones y mercados de deuda, no logran cubrir sus necesidades.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; volvemos, una y otra vez, al FMI? Porque <strong>la demanda de d&oacute;lares supera a la oferta y no logramos encontrar otras fuentes de financiamiento</strong>. Vamos con algunos n&uacute;meros e ideas para entender por qu&eacute; esta anomal&iacute;a internacional se viene transformando en una recurrencia local.
    </p><p class="article-text">
        En lo que resta del a&ntilde;o, <strong>los vencimientos de deuda p&uacute;blica en d&oacute;lares suman US$19.000 millones</strong>: US$4.300 millones de t&iacute;tulos con el mercado, US$1.900 millones de intereses con el FMI, US$1.700 millones de BOPREAL, US$2.000 millones del swap con el Banco Popular de China, US$2.300 millones de los Estados provinciales y US$6.700 millones con organismos multilaterales extra-FMI, en donde sobresalen el BID y la CAF. Asumiendo que estos &uacute;ltimos se refinancian, en l&iacute;nea con lo que pas&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, <strong>quedan pagos por US$12.300 millones</strong>.
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        Este viernes, <strong>las Reservas del Banco Central &mdash;activos brutos en moneda extranjera&mdash; cerraron apenas por debajo de los US$28.100 millones</strong>. As&iacute;, pareciera que, si se mantuvieran estables, alcanzar&iacute;an para cubrir las obligaciones de los pr&oacute;ximos meses.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, de &eacute;stas, <strong>US$12.300 millones corresponden a los encajes por dep&oacute;sitos privados</strong>, a la vez que <strong>US$6.700 millones son yuanes que no pueden dolarizarse</strong>, conforme a las restricciones que tiene el intercambio de monedas con la autoridad monetaria china. Por lo tanto, si a US$28.100 millones le restamos estos pasivos, <strong>nos quedan US$9.100 millones: poco m&aacute;s de US$3.000 millones por debajo de las obligaciones de este a&ntilde;o</strong>. Algo hay que hacer.
    </p><p class="article-text">
        La oferta de d&oacute;lares podr&iacute;a provenir de i) <strong>una oferta de divisas por exportaciones de bienes y servicios que supera a la demanda por importaciones</strong>, ii) <strong>la llegada de inversiones productivas</strong>, iii) <strong>el cr&eacute;dito privado en d&oacute;lares a las empresas o el Sector P&uacute;blico</strong> o iv) <strong>el cr&eacute;dito en d&oacute;lares de organismos multilaterales, en donde resalta el FMI</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, en relaci&oacute;n con el primer punto, <strong>el saldo de la cuenta corriente cambiaria (bienes, servicios y rentas) est&aacute; en terreno negativo desde junio del a&ntilde;o pasado, acumulando nueve meses en rojo</strong> &mdash;si incluimos febrero, todav&iacute;a sin datos, pero donde la tendencia no se habr&iacute;a revertido&mdash;: <strong>algo que no pasaba desde la primera mitad de 2018</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Esta fuente hab&iacute;a sido la principal en el arranque del 2024, cuando devaluaci&oacute;n y cuotas para los pagos de importaci&oacute;n de bienes mediante, <strong>hab&iacute;a aportado US$9.000 millones entre enero y junio, superando ampliamente al r&eacute;cord de US$8.000 millones del primer semestre de 2008</strong>. No obstante, en la segunda parte, a partir de la apreciaci&oacute;n cambiaria, cierto rebote de la demanda interna y la flexibilizaci&oacute;n de los pagos de importaci&oacute;n, <strong>este super&aacute;vit se convirti&oacute; en un d&eacute;ficit de US$7.250 millones, el mayor desde 2017 (US$-11.000 millones)</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Si bien una parte de este responde al d&oacute;lar blend, que permite la libre disponibilidad de 2 de cada 10 d&oacute;lares surgidos por exportaciones de bienes, no por eso es menos &ldquo;real&rdquo;. En otro orden, dado que <strong>el tipo de cambio financiero est&aacute; por debajo del d&oacute;lar turista</strong>, m&aacute;s de la mitad de los gastos con tarjetas en el exterior se realizan con &ldquo;d&oacute;lares propios&rdquo;. De todos modos, al corregir por este n&uacute;mero, <strong>las conclusiones no cambian significativamente: el d&eacute;ficit de cuenta corriente habr&iacute;a sumado alrededor de US$4.500 millones en el segundo semestre de 2024, siendo, una vez m&aacute;s, el mayor desequilibrio desde 2017</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En materia de inversiones, <strong>el a&ntilde;o pasado fue el m&aacute;s bajo desde 2003: entraron US$90 millones netos</strong>, lejos de los US$820 millones promedio de 2020 y 2023, que ya estaban lejos del pico de US$3.750 millones de 2012. En cualquier caso, estos n&uacute;meros reflejan que <strong>la oferta por inversiones directas no fue un aporte sustancial para la cuenta capital, al menos desde 2003</strong>. Por lo tanto, <strong>&eacute;sta tampoco pareciera ser una salida viable</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Desde la segunda mitad del a&ntilde;o pasado, <strong>el financiamiento en d&oacute;lares de las empresas viene siendo el pilar de la compra de Reservas del Banco Central</strong>: con una cuenta corriente cambiaria en rojo y sin grandes desembolsos por inversiones, <strong>el pr&eacute;stamo de los dep&oacute;sitos que impuls&oacute; el blanqueo m&aacute;s que explic&oacute; las compras de d&oacute;lares de la autoridad monetaria</strong> &mdash;ya que, por las regulaciones vigentes hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, las firmas deben liquidar en el mercado oficial las divisas obtenidas por sus cr&eacute;ditos bancarios&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en los &uacute;ltimos meses, <strong>este stock empez&oacute; a agotarse y la liquidez del sistema en d&oacute;lares &mdash;dep&oacute;sitos menos encajes y pr&eacute;stamos&mdash; pas&oacute; de US$3.100 millones al cierre de agosto del a&ntilde;o pasado a US$13.700 millones en octubre y US$3.900 millones en la actualidad</strong>. De este modo, <strong>aun cuando todav&iacute;a queda algo de resto para sostener las compras del Banco Central en el corto plazo, no alcanzar&iacute;a para cancelar los pagos de deuda p&uacute;blica</strong>. <strong>Por lo tanto, hay que seguir buscando opciones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El financiamiento de los privados no residente al Sector P&uacute;blico Nacional, la forma m&aacute;s usada en 2016-2017, parec&iacute;a ser la estrategia elegida por el Gobierno</strong>. A mediados de enero, cuando el <strong>riesgo pa&iacute;s rozaba los 500 puntos b&aacute;sicos (p.b.)</strong>, y <strong>el spread con la media de emergentes se ubicaba en torno de los 270 p.b.</strong>, esta alternativa empezaba a tomar forma. Luego de siete a&ntilde;os afuera de los mercados de deuda, <strong>la Argentina parec&iacute;a poder reinsertarse</strong>. <strong>Sin embargo, no se logr&oacute;</strong>: nuestro &iacute;ndice <strong>subi&oacute; 190 p.b. en los &uacute;ltimos dos meses</strong>, y dado que el promedio de emergentes se mantuvo virtualmente estable (+15 p.b.), <strong>el spread lleg&oacute; a 440 p.b.</strong>. En este contexto, <strong>tampoco esta opci&oacute;n pareciera estar disponible</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos d&iacute;as, <strong>las condiciones financieras globales de emergentes se relajaron en el margen</strong>: estimaciones de <strong>una ca&iacute;da en torno de 0,5% de la producci&oacute;n de Estados Unidos en el primer trimestre y una inflaci&oacute;n por debajo de lo esperado en febrero (+0,2% mensual)</strong> reavivaron las expectativas de <strong>baja de la tasa de inter&eacute;s del Fed</strong>. Menos rendimiento de los t&iacute;tulos del Tesoro norteamericano es m&aacute;s liquidez para los pa&iacute;ses en desarrollo. <strong>Aunque esta noticia es tan tenue como reciente, nuestro pa&iacute;s no pudo subirse a esta &ldquo;brisa&rdquo; de cola, afectado por las inconsistencias arriba mencionadas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, llegamos al prestamista de &uacute;ltima instancia: <strong>el FMI</strong>. <strong>La Argentina le debe US$41.000 millones de capital al Fondo</strong>, que empezar&aacute; a pagar en la segunda mitad de 2026 &mdash;<strong>los US$1.900 millones de este a&ntilde;o son intereses</strong>&mdash;, y representa el 28% de su cartera, seguido por <strong>Ucrania (10%), Egipto (7%) y Ecuador (6%)</strong>. <strong>Si el cr&eacute;dito se ampliara en US$15.000 millones, pasar&iacute;amos a deber US$56.000 millones, equivalente al 35% de su cartera</strong>. Aunque esta concentraci&oacute;n implica algunos riesgos para el propio Fondo, <strong>que querr&aacute; pasar en alg&uacute;n momento de prestamista de &uacute;ltima a cobrador de primera</strong>, <strong>pareciera ser la &uacute;nica salida disponible</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Argentina y el FMI, &iquest;cr&oacute;nica de un acuerdo anunciado?</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-fmi-anuncio-acuerdo-cronico_129_12140757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Mar 2025 09:43:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Argentina y el FMI: anuncio de un acuerdo crónico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Déficit fiscal, déficit externo: la urgencia de hacer virtud de los defectos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deficit-fiscal-deficit-externo-urgencia-virtud-defectos_129_8237361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53d4d740-fd66-4393-8485-44d0ef5f44b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Déficit fiscal, déficit externo: la urgencia de hacer virtud de los defectos"></p><p class="article-text">
        La crisis todav&iacute;a no termin&oacute;. El segundo semestre, probablemente, traer&aacute; los mejores meses desde 2017: la actividad se recuperar&aacute; y la inflaci&oacute;n bajar&aacute;. Sin embargo, <strong>quedar&aacute;n muchos desequilibrios pendientes que tendr&aacute;n que corregirse en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os</strong>: una reestructuraci&oacute;n con el FMI, un d&eacute;ficit fiscal relevante y el desarme del esquema de control de cambios, m&aacute;s conocido como cepo, son algunos problemas inevitables que la econom&iacute;a argentina tendr&aacute; que resolver en el corto plazo. 
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, parece dif&iacute;cil salir de estos problemas sin una nueva ronda de aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n y recesi&oacute;n, a lo que podr&iacute;a sumarse otra ca&iacute;da m&aacute;s del poder adquisitivo. Pensar qu&eacute; pol&iacute;ticas podr&iacute;an minimizar estos golpes, tanto sobre la econom&iacute;a real como sobre los indicadores sociales, <strong>es un desaf&iacute;o que conviene encarar cuanto antes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de diez a&ntilde;os que la Argentina tiene dos grandes d&eacute;ficits, fiscal y externo. Un sector p&uacute;blico que necesita m&aacute;s pesos de los que recauda para funcionar y una econom&iacute;a que demanda m&aacute;s d&oacute;lares de los que genera. <strong>Estos dos problemas se retroalimentan mutuamente.</strong> Por ejemplo, el rojo del sector p&uacute;blico se cubre con emisi&oacute;n, algo que m&aacute;s temprano que tarde <strong>termina devaluando a nuestra moneda y alentando el ahorro en divisas, o con m&aacute;s impuestos,</strong> lo que deteriora la competitividad del sector privado, complicando su inserci&oacute;n internacional v&iacute;a exportaciones y reduciendo el super&aacute;vit de cuenta corriente. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, el rojo externo suele motivar el <strong>endeudamiento en d&oacute;lares del sector p&uacute;blico, tal como pas&oacute; en 2016 y 2017,</strong> aumentando el riesgo de descalce de moneda del Tesoro Nacional -ingresos en pesos y compromisos en moneda extranjera, que se encarece despu&eacute;s de las devaluaciones-. A la vez, las recurrentes crisis que provocan los estrangulamientos externos golpean al sector privado, achicando el nivel de actividad y la recaudaci&oacute;n potencial del Palacio de Hacienda.
    </p><p class="article-text">
        En consecuencia, aunque estas dos variables podr&iacute;an parecer independientes <em>a priori</em> y resolubles &ldquo;por partes&rdquo;, <strong>tienen que corregirse de manera simult&aacute;nea.</strong> En una lectura r&aacute;pida, esto podr&iacute;a dar la idea de agravar la crisis y complicar la situaci&oacute;n. Sin embargo, tambi&eacute;n puede hacerse del defecto virtud y aprovechar estas conexiones para solucionar ambos problemas.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo con el FMI <strong>exigir&aacute; corregir los desequilibrios de las cuentas p&uacute;blicas. </strong>El desarme -progresivo- del cepo obligar&aacute; a achicar la brecha entre la oferta y la demanda de d&oacute;lares de nuestra econom&iacute;a; de lo contrario, la normalizaci&oacute;n del mercado cambiario solo se lograr&aacute; mediante un nuevo salto devaluatorio, tanto o m&aacute;s relevante que los de 2018 y 2019.
    </p><p class="article-text">
        En el corto plazo, hay una salida que permitir&iacute;a equilibrar el d&eacute;ficit externo de manera paulatina, siempre que haya un sendero cre&iacute;ble y consistente de correcci&oacute;n fiscal<strong>: la llegada de inversiones, productivas y financieras.</strong> Dado que las exportaciones no pueden crecer a la velocidad que nuestros desequilibrios necesitan, en tanto que nuestras urgencias no son las del resto del mundo, <strong>la entrada de d&oacute;lares por la cuenta capital podr&iacute;a salvar este descalce de tiempos</strong>, m&aacute;s no sea de manera transitoria y parcial.
    </p><p class="article-text">
        En la primera mitad de la gesti&oacute;n Cambiemos se intent&oacute; algo de esto. Sin embargo, la velocidad del endeudamiento fue inconsistente con la tasa de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal, a la vez que la desregulaci&oacute;n total a la entrada y salida de las inversiones financieras <strong>facilit&oacute; primero el sobre-ingreso de capitales especulativos de corto plazo y su desarme despu&eacute;s.</strong> Peor a&uacute;n, en lugar de abordar a este per&iacute;odo de endeudamiento externo como transitorio, y aprovechar el tiempo que daba para mejorar la capacidad de generaci&oacute;n de divisas genuinas, es decir, la competitividad del sector productivo y su capacidad exportadora, se lo trat&oacute; como permanente, atrasando al tipo de cambio y recost&aacute;ndose en la idea de que la confianza era tan eterna como espont&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        En 2015, la econom&iacute;a argentina ten&iacute;a un solo activo relevante, el bajo nivel de endeudamiento externo, y muchos desequilibrios por corregir: atrasos de precios relativos, cepo y rojo fiscal, entre otros. En 2019, por el contrario, el nivel de endeudamiento externo era un problema urgente, pero los pasivos de cuatro a&ntilde;os atr&aacute;s estaban en v&iacute;as de corregirse -a excepci&oacute;n del cepo, que hab&iacute;a vuelto en septiembre de 2019, luego del salto cambiario pos-PASO y un apetito dolarizador que parec&iacute;a no tener techo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 2021, el nivel de endeudamiento externo sigue siendo un problema,</strong> menos urgente por la reestructuraci&oacute;n de la deuda con privados y el posible acuerdo con el FMI, pero igual de relevante. A la vez, los puntos fuertes de 2019 desaparecieron, en parte producto de la pandemia y las pol&iacute;ticas que motiv&oacute;. La ausencia de activos es un problema, dado que reduce las chances de recostarse sobre una variable y aprovecharla para suavizar los costos de las correcciones. No obstante, y por la misma raz&oacute;n, nos obligar&aacute; a llevar adelante las correcciones: <strong>ya no hay sobre qu&eacute; recostarse, ni herencia que explotar. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Corregir las dos brechas, de manera simult&aacute;nea y sostenible, sin generar nuevas recesiones ni transferencias de ingresos de pobres a ricos es el desaf&iacute;o. La velocidad de los ajustes y su consistencia rec&iacute;proca, m&aacute;s all&aacute; de cu&aacute;l sea esta velocidad, la clave del &eacute;xito. Parece f&aacute;cil de decirlo, tanto como dif&iacute;cil de lograrlo. La cuenta regresiva ya empez&oacute;. Ojal&aacute; esta vez sepamos frenar el reloj a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Mat&iacute;as Rajnerman es economista jefe de Ecolatina</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deficit-fiscal-deficit-externo-urgencia-virtud-defectos_129_8237361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Aug 2021 03:04:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Déficit fiscal, déficit externo: la urgencia de hacer virtud de los defectos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Déficit fiscal,Déficit externo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fin del cepo, o cómo dejar de pensar en el corto plazo y enfocarse en el largo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cepo-pensar-corto-plazo-enfocarse_129_8204154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59469f88-005e-4298-85be-146be94e5041_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El fin del cepo, o cómo dejar de pensar en el corto plazo y enfocarse en el largo"></p><p class="article-text">
        A lo largo de nuestra historia, <strong>la demanda de d&oacute;lares excedi&oacute; larga y sistem&aacute;ticamente a su oferta</strong>. Los argentinos necesitamos m&aacute;s d&oacute;lares para importar, viajar al exterior, ahorrar y pagar deudas de los que generamos con nuestras exportaciones y las inversiones, productivas o financieras, que llegan al pa&iacute;s. Por este motivo, el mercado cambiario suele estar desequilibrado y existen dos soluciones posibles: ajustar por precios o cantidades.
    </p><p class="article-text">
        La primera salida es la tradicional y la m&aacute;s eficiente, al menos desde su definici&oacute;n econ&oacute;mica. La devaluaci&oacute;n permite que accedan a las divisas quienes, supuestamente, m&aacute;s las desean o capacidad de compra tienen y, por lo tanto, mayor precio est&aacute;n dispuestos a pagar por ellas. Sin embargo, <strong>el precio del d&oacute;lar no es uno m&aacute;s en nuestra econom&iacute;a, y su aumento acelera la inflaci&oacute;n y golpea al poder adquisitivo, atacando al nivel de actividad</strong>. En consecuencia, la salida devaluatoria no siempre es la m&aacute;s eficiente, en este caso desde su acepci&oacute;n corriente.
    </p><p class="article-text">
        El segundo mecanismo de ajuste es el cepo: en lugar de equilibrar por precios, el equilibrio se alcanza por cantidades<strong>. El Estado regula cu&aacute;ntos d&oacute;lares puede comprar cada persona y cada empresa, priorizando la equidad por sobre la eficiencia</strong>, al menos en el corto plazo. Como resultado, la aceleraci&oacute;n inmediata de la inflaci&oacute;n es menor, de modo que la ca&iacute;da del salario real y del consumo tambi&eacute;n deber&iacute;an serlo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, esta decisi&oacute;n no es gratuita, sino que est&aacute; plagada de costos. El principal, que genera un mercado cambiario paralelo -contado con liquidaci&oacute;n, d&oacute;lar MEP, blue, entre otros-, a donde va parte de la demanda reprimida. Aparecen entonces la brecha y las distorsiones, un solo bien que tiene muchos precios. En este marco, desde el momento en que se pone un cepo, el gobierno deber&iacute;a pensar en c&oacute;mo hacer para sacarlo y normalizar la situaci&oacute;n, de qu&eacute; forma corregir los problemas que se generan. <strong>No es lo que est&aacute; pasando hoy.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta discusi&oacute;n parece te&oacute;rica y abstracta; sin embargo, creo que es un debate fundamental para los pr&oacute;ximos meses e incluso a&ntilde;os. A partir de 2022, el FMI reingresar&aacute; a la econom&iacute;a argentina y el equipo econ&oacute;mico deber&aacute; discutir sus decisiones, por lo menos las trascendentales, con su principal acreedor. En consecuencia, algunas pol&iacute;ticas quedar&aacute;n vedadas, a la par que otras ganar&aacute;n relevancia y probabilidad de ocurrencia. Concretamente, aquellas decisiones que priorizan el corto plazo <strong>quedar&aacute;n relegadas en relaci&oacute;n con las que ponderan el largo.</strong> En este escenario, el desarme del control de cambios -en un tiempo prudente y de manera paulatina- ser&aacute; una realidad.
    </p><p class="article-text">
        A grandes rasgos, la econom&iacute;a argentina no necesita una devaluaci&oacute;n hoy, y es probable que tampoco lo haga a fin de a&ntilde;o. El d&oacute;lar oficial est&aacute; en l&iacute;nea con sus valores hist&oacute;ricos -m&aacute;s all&aacute; de la suba de impuestos y la mayor brecha de productividad internacional de los &uacute;ltimos a&ntilde;os que redujeron nuestra competitividad precio-, a la vez que exportamos m&aacute;s bienes y servicios de los que importamos, en un contexto de precios de <em>commodities</em> inusualmente altos y demanda interna inusualmente baja, es verdad. En otro orden, un salto del tipo de <strong>cambio cortar&iacute;a con el incipiente proceso de recuperaci&oacute;n que veremos en el segundo semestre</strong>, en tanto que re-acelerar&iacute;a la inflaci&oacute;n. Por ende, una devaluaci&oacute;n agravar&iacute;a nuestros problemas en lugar de solucionarlos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, m&aacute;s all&aacute; de estos argumentos, <strong>lo cierto es que hay una demanda de d&oacute;lares reprimida que es necesario corregir:</strong> no se puede tapar el sol con las manos, ni tranquilizar al mercado cambiario con un cepo, al menos para siempre. En este marco, <strong>corresponder&aacute; ordenar el esquema macroecon&oacute;mico</strong>, dejando de tener a los pr&oacute;ximos meses como horizonte y poniendo a los pr&oacute;ximos a&ntilde;os como objetivo. Un sendero fiscal consistente y una tasa de inter&eacute;s que est&eacute; por encima de la devaluaci&oacute;n y la inflaci&oacute;n esperada, por ejemplo, tienen que dejar de ser proyectos irrealizables o utop&iacute;as para convertirse en realidades y metas tan concretas como inmediatas. <strong>Desarmar completamente el cepo en el corto plazo es una mala idea, casi tan mala como usar el esquema de control de cambios para atrasar al d&oacute;lar en lugar de hacerlo para solucionar los principales desequilibrios y poder levantarlo sin una devaluaci&oacute;n tan relevante.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nuestra escasez cr&oacute;nica de divisas es un problema estructural de larga data. El cepo es una &ldquo;soluci&oacute;n&rdquo; coyuntural y de corto alcance, que puede evitar una aceleraci&oacute;n inmediata de la inflaci&oacute;n, pero con demasiados costos. Durante la campa&ntilde;a de 2019 -en agosto, despu&eacute;s de las PASO, pero antes de que se reimpusieran los controles cambiarios en septiembre-, Alberto Fern&aacute;ndez dijo que el cepo era como &ldquo;poner una piedra en una puerta giratoria, ya que nadie sale, pero tampoco nadie entra&rdquo;. Si sacamos la piedra hoy, van a haber muchas personas dispuestas a salir que a entrar, agravando los problemas. El desaf&iacute;o, entonces, es generar las condiciones para revertir esta situaci&oacute;n: ir hacia un esquema que aliente la producci&oacute;n y la inversi&oacute;n, sin que genere una transferencia de ingresos de pobres a ricos en el camino. No es f&aacute;cil, y el resultado exitoso ni siquiera est&aacute; garantizado; no obstante, atrasando al d&oacute;lar y teniendo salidas coyunturales para problemas estructurales <strong>es el camino opuesto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Economista jefe de Ecolatina </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cepo-pensar-corto-plazo-enfocarse_129_8204154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Aug 2021 03:33:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El fin del cepo, o cómo dejar de pensar en el corto plazo y enfocarse en el largo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dólar,Cepo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dólar, elecciones y después: la pelota está en el Fondo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolar-elecciones-despues-pelota-fondo_129_8167065.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f09b9074-af20-49da-8a76-cacd52780138_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dólar, elecciones y después: la pelota está en el Fondo"></p><p class="article-text">
        Las devaluaciones pos-electorales son una casualidad recurrente en nuestro pa&iacute;s. Por distintos motivos y con distintos resultados<strong>, el d&oacute;lar salt&oacute; despu&eacute;s de las cuatro elecciones que tuvieron lugar entre 2013 y 2019.</strong> Previendo este escenario, en las &uacute;ltimas semanas reaparecieron las tensiones. Aunque el tipo de cambio oficial sigui&oacute; movi&eacute;ndose lentamente en julio (subi&oacute; menos de 0,7% en las primeras tres semanas), el d&oacute;lar blue salt&oacute; m&aacute;s de 10% y la brecha pas&oacute; de la zona del 75% a la del 90%. A la vez, preocupado por estas presiones, el Banco Central endureci&oacute; los controles sobre los tipos de cambio financieros a comienzos de mes, impidiendo una suba mayor.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la historia no es lineal y esta vez ser&aacute; diferente, afirman desde el Gobierno. &iquest;Qu&eacute; razones hay para pensar que podr&iacute;a serlo? <strong>&iquest;Por qu&eacute; no, qu&eacute; tienen en mente los que proyectan una devaluaci&oacute;n?</strong> Contraponer los distintos argumentos nos permitir&aacute; entender un poco m&aacute;s a ambas partes y precisar el panorama, para as&iacute; intentar llegar a una conclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La primera variable que suele analizarse en estos casos es la competitividad. Cuando el d&oacute;lar est&aacute; barato, la industria tiene problemas para operar, ya que sus costos se ubican por encima de los de otros pa&iacute;ses, de modo que las importaciones se abaratan relativamente y un ajuste cambiario ayuda a nivelar las cosas. A precios de hoy, el tipo de cambio oficial estaba a 65 pesos antes de las devaluaciones de 2013, 2015 y 2017. No pareciera entonces haber razones para un salto por este lado.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, los movimientos cambiarios suelen acelerar la inflaci&oacute;n, golpeando al poder adquisitivo y afectando al consumo y al nivel de actividad. Despu&eacute;s de un arranque muy complejo en la materia, <strong>la suba de precios pareciera haber empezado a bajar en los &uacute;ltimos meses,</strong> <strong>acerc&aacute;ndose a la zona del 3% mensual.</strong> En la misma l&iacute;nea, reapertura de paritarias mediante, <strong>los salarios formales se aprestan a tener su mejor semestre desde 2017.</strong> Esta recuperaci&oacute;n fortalecer&iacute;a al nivel de actividad, que tambi&eacute;n mejorar&iacute;a en los pr&oacute;ximos meses. <strong>Un salto cambiario borrar&iacute;a todos estos avances</strong>, argumentando a favor de la estabilidad pos-electoral.
    </p><p class="article-text">
        Las razones no son s&oacute;lo de tasas: tambi&eacute;n son de niveles. Mientras que en las devaluaciones comparadas la inflaci&oacute;n acumulaba poco menos de 30% en los &uacute;ltimos doce meses, en la actualidad est&aacute; por encima del 50%. A la vez, los salarios formales eran un 20% m&aacute;s altos que en 2021, en tanto que el nivel de actividad estaba, en promedio, casi un 10% por encima de la actualidad. <strong>Otra vez, motivos para no ajustar el tipo de cambio despu&eacute;s de noviembre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En otro orden, sobresale que las reservas netas casi se duplicaron en el primer semestre, acerc&aacute;ndose a los U$S 8.500 millones. Mejor a&uacute;n, el ingreso de divisas que reportar&aacute; la aplicaci&oacute;n de Derechos Especiales de Giro que realizar&aacute; el FMI en agosto traer&aacute; U$S 4.500 millones m&aacute;s, devolviendo a este <em>stock</em> fundamental a los niveles pre-pandemia. Sin embargo, a pesar de estos avances<strong>, esta variable sigue un 40% por debajo del promedio 2011-2019,</strong> <strong>marcando que el poder de fuego para contener al d&oacute;lar es limitado.</strong> Y ac&aacute; el panorama empieza a cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Entre septiembre y diciembre, hay vencimientos de capital por casi U$S 5.000 millones con el FMI, que sin un acuerdo tendr&iacute;an que cancelarse con reservas. Adem&aacute;s, es probable que el Banco Central intervenga en el mercado de cambios oficial y paralelo en los pr&oacute;ximos meses, en pos de contener las tensiones pre-electorales, debilitando todav&iacute;a m&aacute;s a este <em>stock</em>. En respuesta, esta variable terminar&iacute;a el a&ntilde;o cerca de los U$S 5.000 millones, un valor cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Reforzando el argumento devaluatorio, aparece el calendario de vencimientos con el Fondo: en 2022 hay que compromisos por casi U$S 20.000 millones, es decir, m&aacute;s del doble de las reservas netas actuales. <strong>El acuerdo, entonces, parece inevitable</strong>. Mirando lo que pas&oacute; en 2018, <strong>podr&iacute;amos pensar que el organismo multilateral exigir&aacute; menores intervenciones del Banco Central</strong> en el mercado de cambios a cambio de su firma, sin&oacute;nimo de una devaluaci&oacute;n, tal como lo hizo en 2018. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en abril de 2019 el FMI flexibiliz&oacute; esta postura, permitiendo algunas intervenciones. A la vez, la pandemia y el cambio de autoridades parecieran haberle hecho rever algunas posiciones al Fondo, <strong>volvi&eacute;ndolo un poco m&aacute;s pro-regulaciones.</strong> Aunque este organismo sigue siendo un enemigo del cepo y los esquemas de restricciones, es posible que exija un desarme paulatino de estos, no inmediato como hubiera demandado alg&uacute;n tiempo atr&aacute;s. Del otro lado, los vencimientos &ldquo;fuertes&rdquo; con los acreedores privados reci&eacute;n arrancan en 2024, de modo que hay ox&iacute;geno por este lado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La din&aacute;mica de la inflaci&oacute;n y del nivel de actividad juegan a favor de la estabilidad cambiaria despu&eacute;s de las elecciones</strong>. A la vez, a pesar de las subas de impuestos y aumento de la brecha de productividad de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la competitividad tampoco exige una devaluaci&oacute;n. Al mirar las reservas netas y los vencimientos de deuda, la situaci&oacute;n cambia, y la demanda de d&oacute;lares empieza a sobrepasar a su oferta. La pelota est&aacute; en el Fondo: habr&aacute; que ver si decide salir jugando, lentamente, o la revienta para arriba.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economista jefe de Ecolatina</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>MR/WC</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolar-elecciones-despues-pelota-fondo_129_8167065.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jul 2021 03:01:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dólar, elecciones y después: la pelota está en el Fondo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Dólar,Elecciones 2021,FMI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Realidad material y realidad psíquica: ¿y si la inflación ayuda al Gobierno en las elecciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/realidad-material-realidad-psiquica-si-inflacion-ayuda-gobierno-elecciones_129_8145991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a014c67-2071-440d-ab8c-874d85fd8f77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Realidad material y realidad psíquica: ¿y si la inflación ayuda al Gobierno en las elecciones?"></p><p class="article-text">
        Sigmund Freud usaba el concepto de &ldquo;realidad ps&iacute;quica&rdquo; para referirse a la interpretaci&oacute;n y valoraci&oacute;n subjetiva que le d&aacute;bamos a los distintos procesos. Esta valoraci&oacute;n, explicaba, era tan importante como la &ldquo;realidad material&rdquo; al momento de analizar nuestros deseos y comportamientos. Por lo tanto, para pensar nuestras reacciones, no solo importa el hecho-en-s&iacute;, sino, adem&aacute;s, la lectura personal que hacemos de esa situaci&oacute;n; lectura que a veces puede tener poco que ver con esa realidad externa y supuestamente objetiva.
    </p><p class="article-text">
        En junio, la inflaci&oacute;n fue del 3,2%. De esta manera, acumul&oacute; poco m&aacute;s de 25% en el primer semestre, <strong>marcando el peor registro desde 2016,</strong> cuando, devaluaci&oacute;n y suba de tarifas mediante, hab&iacute;a superado el 26% seg&uacute;n el IPC Ecolatina (no hab&iacute;a INDEC para entonces). <strong>Sin embargo, a pesar del muy mal arranque en este frente, la inflaci&oacute;n podr&iacute;a ser un activo para el gobierno de cara a las elecciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si los n&uacute;meros de la primera mitad del a&ntilde;o se mantuvieran entre julio y diciembre, la inflaci&oacute;n rozar&iacute;a el 60% en 2021. No obstante, desde el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central <strong>se proyecta una inflaci&oacute;n poco menor al 50% para este a&ntilde;o,</strong> de modo que se espera una baja para los pr&oacute;ximos meses. Seg&uacute;n este consenso, la suba de precios pasar&iacute;a del 3,8% promedio mensual en el primer semestre al 2,8% (o, lo que es lo mismo, <strong>de la zona del 60% anualizado a la del 40%).</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos n&uacute;meros <strong>se ubican tan lejos de los objetivos oficiales como de permitir el normal funcionamiento de la econom&iacute;a.</strong> Sin embargo, y a la vez, <strong>tambi&eacute;n representan una desaceleraci&oacute;n importante</strong> en relaci&oacute;n con el cierre del 2020 y el arranque del 2021. En ese entonces, la inflaci&oacute;n parec&iacute;a no tener techo y el Gobierno no encontrarle la vuelta al problema. Por el contrario, en la actualidad, la din&aacute;mica pareciera haberse encauzado, en tanto que es posible que la situaci&oacute;n mejore en los pr&oacute;ximos meses.
    </p><p class="article-text">
        Esta din&aacute;mica favorable se lograr&iacute;a a costa de seguir pisando al d&oacute;lar y las tarifas, por lo que podr&iacute;a traer problemas en el mediano plazo. No obstante, de cara a las elecciones<strong>, podr&iacute;a generar la percepci&oacute;n de que el equipo econ&oacute;mico control&oacute; la situaci&oacute;n</strong> y, efectivamente, est&aacute; triunfando en su lucha contra los precios, aun cuando esta no sea la situaci&oacute;n &ldquo;real&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por el lado salarial la din&aacute;mica puede ser parecida.</strong> En 2020, el poder adquisitivo de los trabajadores registrados promedi&oacute; una ca&iacute;da del 3,3% interanual, acumulando un retroceso de 20% respecto del cierre de 2017. En la primera mitad del 2021, el salario real habr&iacute;a frenado su ca&iacute;da, y hasta podr&iacute;a haber crecido alrededor de 0,5% seg&uacute;n las estimaciones de Ecolatina -no hay n&uacute;meros del REM para esta variable-. Por lo tanto, aunque esta serie sigue 19% por debajo de los niveles de 2017, y 7% por debajo del arranque del a&ntilde;o pasado, <strong>podr&iacute;a formarse la idea -temporalmente cierta- de que &ldquo;los salarios volvieron a ganarle a la inflaci&oacute;n&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La reapertura de paritarias alentada desde el Poder Ejecutivo en un contexto de baja de la inflaci&oacute;n podr&iacute;a reforzar esta percepci&oacute;n. En este sentido, desde Ecolatina proyectamos un avance de 4% para el salario real durante el segundo semestre, una din&aacute;mica que alentar&iacute;a la idea de que la recuperaci&oacute;n lleg&oacute;. Aunque el salario real de fines de 2021 ser&iacute;a 3% menor al de arranque de 2020, y 17% menor al de 2017, la realidad ps&iacute;quica podr&iacute;a decirnos que el poder adquisitivo est&aacute; mejorando, aun cuando la realidad material nos indique que esto es solo un peque&ntilde;o y tibio rebote.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mejora econ&oacute;mica del pr&oacute;ximo semestre ser&aacute; dif&iacute;cil de sostener pasadas las urnas</strong>. Por un lado, porque para lograrla se acumular&aacute;n algunos desequilibrios que pasar&aacute;n factura, especialmente aquellos vinculados al d&oacute;lar oficial y el <em>stock</em> de reservas netas, que revertir&iacute;an la din&aacute;mica positiva del primer semestre y podr&iacute;an incluso volver a los valores del cierre del a&ntilde;o pasado, muy cerca de los m&iacute;nimos de 2015. Por el otro, porque antes de marzo del a&ntilde;o que viene habr&aacute; que cerrar un acuerdo con el FMI, ya que de lo contrario caer&iacute;amos en un <em>default</em> in&eacute;dito para la econom&iacute;a global y con consecuencias tan relevantes como negativas sobre la econom&iacute;a argentina. El acuerdo reestructurar&iacute;a los vencimientos en el corto plazo, relajando las expectativas de devaluaci&oacute;n. Sin embargo, tambi&eacute;n traer&iacute;a algunas exigencias por el lado fiscal, y quiz&aacute;s tambi&eacute;n cambiario -menores restricciones para comprar d&oacute;lares oficiales, objetivos de acumulaci&oacute;n de reservas para el Banco Central-, de modo que el rebote de la segunda mitad del 2021 se terminar&iacute;a a comienzos de 2022.
    </p><p class="article-text">
        La realidad ps&iacute;quica y la realidad material no siempre van de la mano. Por el contrario, la primera suele estar influida por nuestros deseos inconscientes, de modo que suele ser m&aacute;s tolerable. La disociaci&oacute;n de corto plazo de estos dos conceptos podr&iacute;a ayudar al Gobierno en las elecciones, aun cuando esta disociaci&oacute;n no tenga muchos fundamentos externos ni expectativa de vida. <strong>&iquest;Relato matar&aacute; dato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MR/WC</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Economista jefe de Ecolatina</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/realidad-material-realidad-psiquica-si-inflacion-ayuda-gobierno-elecciones_129_8145991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jul 2021 03:03:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Realidad material y realidad psíquica: ¿y si la inflación ayuda al Gobierno en las elecciones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inflación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más salario, más actividad y más inflación: el nuevo equilibrio del Gobierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/salario-actividad-inflacion-nuevo-equilibrio-gobierno_1_8122000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d101f0b3-ec1e-4dc3-8488-afe914fa8856_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más salario, más actividad y más inflación: el nuevo equilibrio del Gobierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Hace varios a&ntilde;os que la econom&iacute;a argentina enfrenta dos grandes problemas: <strong>una actividad que no crece y una inflaci&oacute;n que no baja.</strong> M&aacute;s all&aacute; de cu&aacute;les sean las causas, por qu&eacute; pasa esto y c&oacute;mo podr&iacute;a mejorarse, estas son las formas de manifestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A principios de a&ntilde;o, el Gobierno parec&iacute;a enfocarse en el segundo de los desaf&iacute;os. Confiado en que la demanda se recuperar&iacute;a luego de un a&ntilde;o de pandemia y esperanzado por el buen cierre del 2020, el Poder Ejecutivo <strong>prioriz&oacute; desacelerar la suba de precios por sobre impulsar la recuperaci&oacute;n de las variables reales.</strong> En este esquema se entienden el cierre de paritarias en sinton&iacute;a con el 29% objetivo de inflaci&oacute;n anual del Presupuesto y la moderaci&oacute;n fiscal de la primera parte del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las cosas no salieron tal como lo previsto. La inflaci&oacute;n fue mucho mayor a la esperada, en tanto el rebote de la actividad fue revirti&eacute;ndose conforme pasaban los meses. Preocupado por esta situaci&oacute;n, <strong>el equipo econ&oacute;mico cambi&oacute; su orden de prelaci&oacute;n: para el segundo semestre, buscar&aacute; impulsar la demanda</strong>, aun cuando esto implique convalidar una mayor inflaci&oacute;n. Si bien este cambio pod&iacute;a intuirse, el giro qued&oacute; claro con el reciente impulso a la reapertura de paritarias. Con este anuncio, se explicit&oacute; el nuevo equilibrio apuntado desde el Gobierno: <strong>mayores salarios en busca de un mayor consumo, pero al costo de una mayor inflaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre 2018 y 2020, el poder adquisitivo de los trabajadores registrados cay&oacute; m&aacute;s de 20%. En la primera mitad de 2021, esta variable habr&iacute;a ca&iacute;do otro 1,5%, acumulando 22% de retroceso en los &uacute;ltimos 36 meses. Considerando que 3 de cada 4 pesos que nuestro PBI se explican por el consumo, la relaci&oacute;n entre el salario real y el nivel de actividad es fundamental. Por lo tanto, <strong>su recuperaci&oacute;n es condici&oacute;n necesaria para que las ventas mejoren en la segunda parte del a&ntilde;o</strong>, y de ah&iacute; la temprana reapertura de las negociaciones colectivas. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del salario, el nivel de empleo es la otra variable determinante para explicar la din&aacute;mica del consumo. En 2020, pandemia y cuarentena mediante, se destruyeron 1 de cada 10 puestos de trabajo en nuestro pa&iacute;s. Aunque en 2021 no se recuperar&iacute;a todo lo perdido, s&iacute; <strong>habr&iacute;a un rebote importante de este indicador</strong>, concentrado en la segunda mitad del a&ntilde;o. Por lo tanto, la econom&iacute;a tambi&eacute;n tendr&iacute;a un impulso por esta v&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, la actividad tendr&iacute;a otros tres motores adicionales. En primer lugar, el gasto p&uacute;blico aumentar&iacute;a en los pr&oacute;ximos meses, alentado por el buen resultado del primer semestre y por las elecciones que se acercan. Por su parte, el proceso de vacunaci&oacute;n contra el Coronavirus pareciera avanzar cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, permitiendo relajar las restricciones a la oferta y fortalecer la demanda. Por &uacute;ltimo, la econom&iacute;a brasile&ntilde;a est&aacute; mejorando sistem&aacute;ticamente sus proyecciones de crecimiento, traccionando as&iacute; sus importaciones, o sea, nuestras exportaciones. Resultado de estos factores, <strong>la producci&oacute;n tendr&iacute;a una buena segunda mitad del a&ntilde;o,</strong> y la realidad se acomodar&iacute;a un poco m&aacute;s a lo que quiere el oficialismo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, no todo ser&aacute; color de rosas. Si bien el d&oacute;lar oficial seguir&iacute;a avanzando muy lentamente en los pr&oacute;ximos meses -al menos, hasta noviembre- y las tarifas de servicios p&uacute;blicos har&iacute;an lo propio, <strong>la reapertura de paritarias tendr&aacute; un efecto sobre el nivel general de precios.</strong> Seg&uacute;n el &uacute;ltimo Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, la inflaci&oacute;n pasar&iacute;a de un promedio de 4% mensual entre enero y junio a otro de 2,8% entre julio y diciembre. En t&eacute;rminos anualizados, esto implicar&iacute;a pasar de una inflaci&oacute;n del 60% a otra del 40%. Por lo tanto, aunque la suba de precios bajar&iacute;a en el corto plazo, <strong>seguir&iacute;a en niveles muy elevados,</strong> tan incompatibles con el normal funcionamiento de la econom&iacute;a como lejos de los objetivos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        Considerando el mal arranque del a&ntilde;o en materia de precios, el Gobierno est&aacute; intentando hacer del defecto virtud y aprovechar el envi&oacute;n inflacionario para reabrir paritarias y <strong>lograr que el poder adquisitivo tenga su mejor semestre desde 2017</strong> -comparado contra el pasado reciente, no en valores absolutos donde seguir&aacute; por debajo incluso de 2019-. De esta manera, el consumo podr&iacute;a recuperarse y <strong>la econom&iacute;a real tambi&eacute;n tendr&iacute;a su mejor momento de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</strong> Las elecciones traen buena suerte.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, porque es dif&iacute;cil cerrar una nota sobre econom&iacute;a argentina de manera optimista, vale decir que <strong>esta recuperaci&oacute;n se volver&iacute;a insostenible por su propio peso.</strong> Con m&aacute;s inflaci&oacute;n, el atraso cambiario y tarifario, que entre otras cosas ser&aacute;n fundamentales para explicar la recuperaci&oacute;n de salario real, se volver&aacute;n m&aacute;s dif&iacute;ciles de sostener. En este marco, habr&iacute;a que corregirlos, como m&aacute;ximo, a comienzo del 2022 -casualmente, cuando llegar&aacute; el acuerdo con el FMI-. Por lo tanto, si no hay mal que dure cien a&ntilde;os, tampoco hay alegr&iacute;a que dure seis meses. Al menos por ahora.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economista jefe de Ecolatina.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/salario-actividad-inflacion-nuevo-equilibrio-gobierno_1_8122000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jul 2021 03:02:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más salario, más actividad y más inflación: el nuevo equilibrio del Gobierno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inflación,Salarios,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El acuerdo con el Fondo llegará después que los votos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/acuerdo-fondo-llegara-despues-votos_129_8078833.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b71007f1-d68e-45aa-93a1-89ec1329c219_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El acuerdo con el Fondo llegará después que los votos"></p><p class="article-text">
        Esta semana, Mart&iacute;n Guzm&aacute;n anunci&oacute; el pago de U$S 430 millones al Club de Par&iacute;s en dos cuotas, la primera en julio pr&oacute;ximo y la segunda en febrero del a&ntilde;o que viene. Este monto representa poco m&aacute;s del 5% de las reservas netas, un sexto de los U$S 2.400 millones que vencieron a fines de mayo -con dos meses de gracia antes de caer en <em>default</em>- y 1% de la deuda con el FMI. Sin embargo, tiene una importante <strong>relevancia simb&oacute;lica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta la conferencia del martes, hab&iacute;a varias voces disonantes en el amplio espectro del oficialismo acerca de c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y qu&eacute; acordar con el FMI -incluso, hab&iacute;a algunas voces que propon&iacute;an no pagar, cayendo en un <em>default</em> in&eacute;dito para la historia global-. Si bien el FMI y el Club de Par&iacute;s no est&aacute;n relacionados formalmente, sus miembros son pr&aacute;cticamente los mismos: Estados Unidos, Jap&oacute;n y los pa&iacute;ses centrales europeos. En consecuencia, este <strong>&ldquo;puente de tiempo&rdquo; hasta 2022</strong> con el Club de Par&iacute;s refleja, m&aacute;s expl&iacute;cita que impl&iacute;citamente, que el Gobierno reestructurar&aacute; los U$S 44.000 millones que le debe al FMI, y <strong>que lo har&aacute; despu&eacute;s de las elecciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pensando en lo que se puede venir en los pr&oacute;ximos meses, y tambi&eacute;n en el mediano plazo, <strong>este cambio es fundamental</strong>. Por un lado, porque marca <strong>que el acuerdo llegar&aacute; despu&eacute;s que los votos</strong>. Por lo tanto, es probable que el Gobierno adopte algunas pol&iacute;ticas expansivas en el corto plazo, ya que <strong>no estar&aacute; el FMI para vetarlas.</strong> Por el otro, porque marca que efectivamente el acuerdo llegar&aacute;, de modo que ciertas pol&iacute;ticas empiezan a tener fecha de vencimiento.
    </p><p class="article-text">
        Entre enero y mayo, el d&eacute;ficit fiscal primario, aquel que no incluye el pago de intereses, represent&oacute; 0,1% del PBI (y 0,3% si descontamos el aporte extraordinario de las grandes fortunas). Este porcentaje no solo est&aacute; muy por debajo del 2,4% acumulado en igual per&iacute;odo del a&ntilde;o pasado, sino tambi&eacute;n del 0,8% de 2016 y 2017, a la vez que se parece mucho al 0,3% de 2018 -en 2019, objetivo de equilibrio primario mediante, tuvimos un super&aacute;vit de 0,2% en los primeros cinco meses del a&ntilde;o-.
    </p><p class="article-text">
        Mirando la asistencia monetaria del Banco Central al Tesoro, otra cuenta sobre la que suele poner la lupa el FMI, la din&aacute;mica se repite. El primero le gir&oacute; el equivalente a 0,2% del PBI al segundo entre enero y junio, un n&uacute;mero infinitamente menor al 4,3% de la primera mitad del a&ntilde;o pasado, algo m&aacute;s bajo que el 0,9% de la primera mitad de la gesti&oacute;n Cambiemos y muy similar al 0,3% de 2018.
    </p><p class="article-text">
        De estos n&uacute;meros podr&iacute;a desprenderse, entonces, que los condicionantes del FMI traer&iacute;an pocas novedades en materia fiscal. Sin embargo, no ser&aacute; as&iacute;. En primer lugar, porque es posible que <strong>parte de la austeridad del primer semestre haya estado vinculada a generar cierto espacio para gastar en el segundo. </strong>Cerca de las elecciones, o si la pandemia y la cuarentena recrudecen en invierno, <strong>el d&eacute;ficit podr&iacute;a aumentar. </strong>Por lo tanto, el acuerdo ser&iacute;a disciplinante en este sentido.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, si miramos la experiencia de 2018 y 2019, el Fondo le exigi&oacute; a la Argentina pasar de un rojo de 3,8% del PBI en 2017 a uno de 2,7% en 2018 y alcanzar el equilibrio primario el a&ntilde;o siguiente. A la vez, demandaba un super&aacute;vit para 2020 y 2021, desdibujado luego de la interrupci&oacute;n del programa y la llegada de la pandemia. En este contexto, el objetivo de un d&eacute;ficit del 4,2% del Presupuesto 2021, que casi seguramente se sobrecumplir&aacute;, est&aacute; lejos de los n&uacute;meros que tolera el organismo multilateral. <strong>Si bien el coronavirus podr&iacute;a relajar algunas exigencias, tampoco las har&aacute; desaparecer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La otra variable sobre la que suele imponer condicionalidades el FMI son las reservas del Banco Central, lo que termina impactando indirectamente sobre el tipo de cambio: si el Banco Central tiene un objetivo de reservas, entonces, no puede vender d&oacute;lares en el mercado para frenar eventuales corridas. En 2018, el segundo acuerdo fue m&aacute;s all&aacute; todav&iacute;a, y le prohibi&oacute; expresamente a la autoridad monetaria operar en el mercado por fuera de las &ldquo;zonas de intervenci&oacute;n&rdquo;. Aunque durante el propio acuerdo esta decisi&oacute;n se fue flexibilizando, e incluso se dio de baja en abril de 2019 -sino el &uacute;nico, el principal acierto del programa-, la reestructuraci&oacute;n con el FMI podr&iacute;a traer novedades en este sentido.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, si en los pr&oacute;ximos meses el d&oacute;lar oficial seguir&aacute; por debajo de la inflaci&oacute;n, estirando la din&aacute;mica que se viene observando desde febrero, <strong>es probable que haya alg&uacute;n ajuste en el mediano plazo</strong>. A la vez, si el programa fuera m&aacute;s ambicioso -algo que ser&iacute;a raro en tiempos de pandemia-, <strong>podr&iacute;a incluso forzar un desarme paulatino del cepo.</strong> De la misma forma que en 2015 y en todas las experiencias anteriores, de los controles de cambios solo se puede salir devaluando. En consecuencia, <strong>este d&oacute;lar que se abarata no habr&iacute;a llegado para quedarse.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>Futurabilidad</em>, Bifo Berardi explica que el futuro est&aacute; inscripto en el presente, pero no determinado por &eacute;l: el futuro se desprende del presente, surge del presente, pero no est&aacute; configurado todav&iacute;a. <strong>El FMI tiene sus condicionalidades y exigencias de pol&iacute;tica que intentar&aacute; hacer valer en la negociaci&oacute;n de los pr&oacute;ximos meses</strong>. El Gobierno tambi&eacute;n. Las capacidades de imponerse de cada uno marcar&aacute;n el pulso de la econom&iacute;a argentina de los pr&oacute;ximos largos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economista jefe de Ecolatina.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/acuerdo-fondo-llegara-despues-votos_129_8078833.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jun 2021 03:03:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El acuerdo con el Fondo llegará después que los votos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Martín Guzmán,FMI,Club de París]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salario real y elecciones: ¿llega el segundo semestre?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/salario-real-elecciones-llega-segundo-semestre_129_8032287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/080be9e4-6237-40b1-ad9c-5b1624cba546_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salario real y elecciones: ¿llega el segundo semestre?"></p><p class="article-text">
        En 2018, el salario real de los trabajadores registrados promedi&oacute; una ca&iacute;da del 6,2%. En 2019, del 8,3%. En 2020, del 3,3%. Como resultado, el poder adquisitivo de los empleados formales retrocedi&oacute; 18% en el acumulado de los tres a&ntilde;os: <strong>un ajuste brutal por donde se lo mire.</strong> La crisis econ&oacute;mica de la segunda mitad de la gesti&oacute;n Cambiemos, agravada el a&ntilde;o pasado por la pandemia, las sucesivas disparadas del d&oacute;lar y las consecuentes aceleraciones inflacionarias, entre otras cosas, explicaron esta din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En 2021, el Gobierno apostaba muchas fichas a la recuperaci&oacute;n de esta variable. Pasado el coronavirus y con las vacunas en marcha, dec&iacute;an, el salario real dejar&iacute;a de caer y empezar&iacute;a a rebotar. Sin embargo, entre enero y mayo la inflaci&oacute;n habr&iacute;a rozado el 22%, dejando muy atr&aacute;s el 29% objetivo del Ministerio de Econom&iacute;a para todo el a&ntilde;o y complicando esta reacci&oacute;n tan importante como esperada. Seg&uacute;n las proyecciones de Ecolatina, el poder adquisitivo de los trabajadores registrados <strong>habr&iacute;a ca&iacute;do cerca 1% entre enero y mayo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Amigos en la distancia, una canci&oacute;n de N&eacute;stor en Bloque, reza: &ldquo;promesas incumplidas, enga&ntilde;os a escondidas, fueron el motivo por el cual nos separamos&rdquo;. Recordando los principales ejes de campa&ntilde;a del Frente de Todos en 2019, podemos pensar que este retroceso del salario real podr&iacute;a ser demasiado costoso para el Gobierno de cara a las elecciones legislativas. Sin embargo, la din&aacute;mica de los pr&oacute;ximos seis meses <strong>podr&iacute;a alejar un poco el mal arranque de gesti&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el segundo semestre del 2021</strong>, <strong>la inflaci&oacute;n acumular&iacute;a poco m&aacute;s de 18% </strong>seg&uacute;n el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central. Si bien este porcentaje es muy elevado e impide cualquier atisbo de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica sostenida<strong>, est&aacute; muy por debajo del casi 26% que totalizar&iacute;a la econom&iacute;a en el primer semestre</strong> de este a&ntilde;o seg&uacute;n el mismo relevamiento. A la vez, tambi&eacute;n estar&iacute;a por debajo del 20% de la segunda mitad del a&ntilde;o pasado y del 26% de la segunda parte de 2019. Por lo tanto, aunque no sea un buen n&uacute;mero en s&iacute; mismo, s&iacute; marcar&iacute;a <strong>un avance en relaci&oacute;n con el pasado reciente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un sentido similar, <strong>los salarios formales crecer&iacute;an 26% entre julio y diciembre </strong>seg&uacute;n las proyecciones de Ecolatina -el REM del Banco Central no aporta informaci&oacute;n sobre esta variable-. En consecuencia, <strong>los ingresos podr&iacute;an ganarle a la inflaci&oacute;n por primera vez en cuatro a&ntilde;os</strong>. En este marco, el poder adquisitivo <strong>avanzar&iacute;a cerca de 4% en la segunda mitad de 2021</strong>. Si bien esta recuperaci&oacute;n estar&iacute;a lejos de revertir la ca&iacute;da de los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os -siguiendo estas mismas estimaciones, el poder adquisitivo estar&iacute;a un 2,5% por debajo de diciembre de 2019, por ejemplo-, podr&iacute;a <strong>descomprimir parte de la tensi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para dimensionar esta recuperaci&oacute;n de corto plazo, vale recordar que en 2013 el salario real creci&oacute; &ldquo;solo&rdquo; 1% en la previa electoral, mientras que en 2015 este valor estuvo apenas por encima del 3%. Por lo tanto, aunque 2012 o 2014 fueron menos negativos que 2018, 2019 o 2020, de modo que los rebotes eran menos urgentes -y, no menor, esta mejora no alcanz&oacute; para evitar las derrotas del entonces Frente Para la Victoria en la Provincia de Buenos Aires-, la segunda mitad de este a&ntilde;o podr&iacute;a traer mejores noticias para el bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        La otra pata fundamental son los puestos de trabajo. Sumando a los empleos informales al an&aacute;lisis, esta variable creci&oacute; poco m&aacute;s de 2% entre 2018 y 2019. Contrariamente a lo que podr&iacute;a intuirse, la crisis de la segunda mitad de la gesti&oacute;n Cambiemos, que implic&oacute; una ca&iacute;da de casi 5% del nivel de actividad, <strong>estuvo acompa&ntilde;ada por un aumento del empleo</strong> -s&iacute; hubo un <strong>deterioro en su composici&oacute;n</strong>, donde se reemplazaron puestos de mayor calidad por otros de menor-. No obstante, en 2020 este indicador se redujo 6%, marcando una ca&iacute;da de 4% en relaci&oacute;n con 2017. 
    </p><p class="article-text">
        El mal desempe&ntilde;o del a&ntilde;o pasado podr&iacute;a ayudar en 2021: las bajas bases de comparaci&oacute;n que dej&oacute; el 2020, adem&aacute;s del patr&oacute;n de recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a, liderado por algunas ramas empleo intensivas como construcci&oacute;n o ciertos sectores de la industria, permitir&iacute;a que los puestos de <strong>trabajo recuperen en entre julio y diciembre casi todo lo perdido en el primer a&ntilde;o y medio de gesti&oacute;n</strong> del Frente de Todos.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, en los pr&oacute;ximos meses el consumo privado estar&iacute;a impulsado por dos v&iacute;as: la recuperaci&oacute;n del poder adquisitivo y el rebote de los puestos de trabajo. Si a esto sumamos que las vacunas ayudar&iacute;an a relajar las restricciones productivas, <strong>la segunda mitad del a&ntilde;o podr&iacute;a ser bastante mejor que el pasado reciente en materia de actividad econ&oacute;mica.</strong> Dicho esto, vale destacar que esta din&aacute;mica <strong>no alcanza para pensar en un crecimiento sostenido de mediano plazo</strong>: los costos que implicar&iacute;a el rebote acelerado de los pr&oacute;ximos meses -atraso cambiario y tarifario, ca&iacute;da de las reservas netas para intervenir en el d&oacute;lar oficial y paralelo- <strong>impedir&aacute;n que la recuperaci&oacute;n se extienda </strong>a los primeros meses de 2022.
    </p><p class="article-text">
        En cuestiones electorales, la memoria suele ser m&aacute;s corta de lo que muchas veces se piensa. A la vez, la econom&iacute;a suele ser menos relevante de lo que se cree. El Gobierno intentar&aacute; recortar la primera para capitalizar lo que pueda de la segunda. &iquest;Ser&aacute; el Frente de Todos un frente para la victoria?
    </p><p class="article-text">
        <em>Economista jefe de Ecolatina</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/salario-real-elecciones-llega-segundo-semestre_129_8032287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Jun 2021 03:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salario real y elecciones: ¿llega el segundo semestre?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salarios,Inflación,empleo,Elecciones 2021]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las palabras y las cosas: déficit fiscal y acuerdo con el FMI, más cerca de lo que parece]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palabras-cosas-deficit-fiscal-acuerdo-fmi-cerca-parece_129_7984631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94397868-b0a1-466c-bb03-a9e57869cbf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las palabras y las cosas: déficit fiscal y acuerdo con el FMI, más cerca de lo que parece"></p><p class="article-text">
        En 1966, Michel Foucault public&oacute; <em>Las palabras y las cosas</em>. En este libro, el autor franc&eacute;s explica que, en la modernidad, la relaci&oacute;n entre las palabras y las cosas no est&aacute; fija, sino que es contingente, que cambia seg&uacute;n el contexto de enunciaci&oacute;n. De esta manera, muchas veces las &ldquo;palabras&rdquo; desbordan a las &ldquo;cosas&rdquo;, las formas exceden a los contenidos, y los significantes pueden alterar el orden del mundo material y concreto.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo tiempo, mirando los discursos y los n&uacute;meros de la econom&iacute;a argentina se verifica algo de esto: <strong>las palabras van por un carril y las cosas por otro.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los primeros cuatro meses del 2021, el d&eacute;ficit fiscal primario -aquel que no incluye el pago de intereses de la deuda- fue de 0,2% del PBI, ubic&aacute;ndose muy por debajo del nivel de 2020 (-1,4%) y en l&iacute;nea con el porcentaje de 2018 (-0,3%). Sin embargo, producto de la pelea en torno al recorte de subsidios y el consecuente ajuste de tarifas, entre otras cosas, pareciera que estamos ante un gobierno s&uacute;per-gastador. En cambio, <strong>al analizar los n&uacute;meros se verifica una austeridad mayor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el mismo sentido, entre enero y mayo, la emisi&oacute;n monetaria represent&oacute; solo 0,4% del PBI. Lejos del 3,2% acumulado en igual per&iacute;odo del a&ntilde;o pasado, este valor se asemeja demasiado al 0,4% de 2018 y hasta se ubica por debajo del 0,6% emitido en los primeros cinco meses de 2016 y 2017. Por lo tanto,<strong> podemos afirmar que no estamos frente a un gobierno que le est&aacute; dando &ldquo;a la maquinita&rdquo; </strong>-en parte, porque ya lo hizo el a&ntilde;o pasado-, pero que a veces se expresara como si lo hiciera.
    </p><p class="article-text">
        En tercera instancia, aparece la cuesti&oacute;n cambiaria. A principios de 2021, el ministro de econom&iacute;a hablaba de atrasar al d&oacute;lar como pol&iacute;tica antiinflacionaria para el a&ntilde;o electoral, repitiendo la din&aacute;mica de, por ejemplo, 2013 y 2015. Si bien es cierto que el tipo de cambio viene subiendo menos que los precios -por caso, entre febrero y mayo el d&oacute;lar oficial avanzar&aacute; menos de 6%, muy por debajo de una inflaci&oacute;n que lo duplicar&aacute;-, <strong>los niveles de competitividad cambiaria son muy distintos a los del segundo gobierno de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2013 y 2015, descontando la inflaci&oacute;n, el d&oacute;lar oficial estaba m&aacute;s barato que en la convertibilidad. En cambio, en la actualidad, luego de los saltos de 2018 y 2019 y de un 2020 en donde se preserv&oacute; la competitividad, el tipo de cambio est&aacute; un 50% m&aacute;s caro que entonces. En consecuencia, aun cuando la pol&iacute;tica sea parecida, los puntos de partida no lo son, de modo que el espacio para atrasar es mayor.
    </p><p class="article-text">
        <em>A priori</em>, esta disociaci&oacute;n entre las palabras y las cosas podr&iacute;a pensarse como una estrategia pol&iacute;tico-electoral. En pos de presentarse como una alternativa opuesta a la gesti&oacute;n Cambiemos, el Frente de Todos<strong> &ldquo;oculta&rdquo; los puntos de continuidad,</strong> para as&iacute; evitar una p&eacute;rdida potencial de votos. Sin embargo, dado que estamos en medio de una negociaci&oacute;n con el FMI, y que las reservas netas -verdadero poder de fuego del Banco Central para contener al d&oacute;lar oficial en el mediano plazo- est&aacute;n en niveles cr&iacute;ticos m&aacute;s all&aacute; de la mejora estacional de abril y mayo,<strong> este doble juego tiene un efecto real.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de mirar los n&uacute;meros, el FMI, y tambi&eacute;n los mercados financieros, toman en cuenta las intenciones. En este sentido, las recientes cartas de una parte del oficialismo que demandan una pol&iacute;tica fiscal m&aacute;s expansiva <strong>parecen m&aacute;s propios de una oposici&oacute;n</strong> <strong>con voluntad de entorpecer las negociaciones</strong> que de una parte del mismo gobierno que quiere ayudar. Aunque resulte parad&oacute;jico, mirando los valores precedentes, <strong>el Palacio de Hacienda y el FMI est&aacute;n m&aacute;s cerca de lo que parece</strong>. El &ldquo;ajuste&rdquo; real que podr&iacute;a exigir el Fondo excede largamente al &ldquo;ajuste&rdquo; discursivo que demandar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Antes de cerrar es importante remarcar que la discusi&oacute;n no es simplemente austeridad fiscal contra pol&iacute;tica expansiva, sino, que, tambi&eacute;n, entran en el juego las expectativas de devaluaci&oacute;n. Tal como se verific&oacute; el a&ntilde;o pasado, <strong>si la oferta de pesos supera a su demanda, casi inevitablemente aumentan las tensiones cambiarias. </strong>En este sentido, y a diferencia del 2020, al momento no hay reservas para responder ante una mayor demanda de d&oacute;lares. Por lo tanto, no solo hay que pensar la austeridad fiscal como una estrategia para lograr un eventual acuerdo con el FMI, que m&aacute;s temprano o m&aacute;s tarde llegar&aacute;, sino tambi&eacute;n <strong>como una herramienta para evitar un nuevo exceso de pesos que, esta vez s&iacute;, dispare al d&oacute;lar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las palabras y las cosas est&aacute;n escindidas, y as&iacute; como el mundo real configura al mundo simb&oacute;lico, el mundo discursivo tambi&eacute;n incide y determina al mundo material. En 2021, la mayor parte de las pol&iacute;ticas del Palacio de Hacienda tienen un objetivo claro:<strong> priorizar la estabilidad fiscal, buscando atenuar las expectativas de devaluaci&oacute;n</strong>. Resta ahora alinear a los significantes; de lo contrario, el camino se har&aacute;, innecesariamente, m&aacute;s largo y complicado.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/palabras-cosas-deficit-fiscal-acuerdo-fmi-cerca-parece_129_7984631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 May 2021 03:03:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las palabras y las cosas: déficit fiscal y acuerdo con el FMI, más cerca de lo que parece]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[FMI,Déficit]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moderación fiscal y cierre de exportaciones de carne: ¿sin un rumbo claro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/moderacion-fiscal-cierre-exportaciones-carne-rumbo-claro_129_7961707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3975ee84-dc25-4a2e-b325-6abe411c0812_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moderación fiscal y cierre de exportaciones de carne: ¿sin un rumbo claro?"></p><p class="article-text">
        Esta semana, se conocieron los datos fiscales de abril: en el primer cuatrimestre de 2021, el d&eacute;ficit primario -aquel que no incluye al pago de intereses de la deuda- fue de $80.000 millones, marcando una baja considerable respecto de los casi $400.000 millones acumulados entre enero y abril del a&ntilde;o pasado. De esta forma, el rojo del Palacio de Hacienda represent&oacute; 0,2% del PBI, ubic&aacute;ndose en l&iacute;nea con el acumulado en igual per&iacute;odo de 2018 (-0,3%) y muy por debajo de los niveles de 2016 y 2017 (-0,7% y -0,6%, respectivamente). En 2019, acuerdo con el FMI y compromiso de equilibrio primario mediante, hab&iacute;amos tenido un leve super&aacute;vit en este lapso.
    </p><p class="article-text">
        Con este arranque, se verifica que <strong>la idea de un gobierno s&uacute;per-gastador no aplica, al menos, para el comienzo de este segundo a&ntilde;o de pandemia.</strong> Si bien es cierto que el desequilibrio fue r&eacute;cord el a&ntilde;o pasado, y que la asistencia del Banco Central al Tesoro, la famosa &ldquo;maquinita&rdquo;, lleg&oacute; a niveles hist&oacute;ricos (7% del PBI), esa din&aacute;mica se interrumpi&oacute; hace ya varios meses.
    </p><p class="article-text">
        En igual sentido, el anuncio de Alberto Fern&aacute;ndez de que el Estado gastar&aacute; casi $500.000 millones (1,1% del PBI) para asistir a empresas y familias durante la nueva cuarentena<strong> parece muy austero comparado con los casi 3,5% del PBI destinados a este mismo fin en 2020.</strong> A la vez, el confinamiento versi&oacute;n 2021 est&aacute; teniendo menos impacto econ&oacute;mico que el del a&ntilde;o pasado, de modo que su golpe a los ingresos p&uacute;blicos tambi&eacute;n est&aacute; siendo menor.
    </p><p class="article-text">
        En este marco, la meta fiscal del Presupuesto 2021 (-4,5% del PBI) est&aacute; encaminada, incluso sin actualizaci&oacute;n tarifaria y con aumento del gasto en subsidios. No solo eso, sino que, adem&aacute;s, el objetivo de financiar poco m&aacute;s de la mitad del rojo fiscal con emisi&oacute;n -el a&ntilde;o pasado, ese n&uacute;mero lleg&oacute; al 90%- tambi&eacute;n viene cumpli&eacute;ndose seg&uacute;n lo previsto. Entre enero y abril, el Banco Central emiti&oacute; &ldquo;solo&rdquo; 0,3% del PBI para asistir al Palacio de Hacienda -el d&eacute;ficit financiero, aquel que s&iacute; incluye a los pagos de intereses, alcanza a 0,6% del PBI-, un n&uacute;mero sensiblemente menor al 2,2% girado en igual per&iacute;odo del a&ntilde;o pasado, e id&eacute;ntico al 0,3% de 2018.
    </p><p class="article-text">
        De este an&aacute;lisis, se desprende que el Gobierno est&aacute; en una etapa mucho m&aacute;s austera que al comienzo de la pandemia. Ahora bien, &iquest;por qu&eacute; pas&oacute; esto? &iquest;Qu&eacute; cambi&oacute; en el medio?
    </p><p class="article-text">
        En el segundo semestre del a&ntilde;o pasado, corrida cambiaria y endurecimiento del cepo mediante, el Banco Central vendi&oacute; U$S 4.000 millones en el mercado para evitar una devaluaci&oacute;n que acelerara la inflaci&oacute;n y profundizara la ca&iacute;da del poder adquisitivo y del nivel de actividad. Como resultado, las reservas netas retrocedieron 55% entre julio y diciembre de 2020, acerc&aacute;ndose tan r&aacute;pida como peligrosamente a los m&iacute;nimos de 2015. El exceso de oferta de pesos se iba al d&oacute;lar, primero paralelo y despu&eacute;s oficial, volvi&eacute;ndose insostenible.
    </p><p class="article-text">
        En el primer cuatrimestre de 2021, temporada alta de exportaci&oacute;n de soja, el Banco Central compr&oacute; U$S 3.700 millones en el mercado. Si bien una parte de esta recomposici&oacute;n se us&oacute; para calmar las presiones sobre la brecha, las reservas netas crecieron casi 25% en el per&iacute;odo. Para mejor, en la primera mitad de mayo la buena racha sigui&oacute;: la autoridad monetaria acumul&oacute; m&aacute;s de U$S 1.500 millones en el mercado, <strong>y las reservas netas avanzaron 46% desde aquel preocupante cierre de 2020, rondando los U$S 7.000 millones en la actualidad</strong>. Por lo tanto, las posibilidades de una devaluaci&oacute;n inmediata se redujeron considerablemente.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, al comparar a este <em>stock </em>con los valores de un a&ntilde;o atr&aacute;s todav&iacute;a se verifica un retroceso importante (-33%). M&aacute;s a&uacute;n, si a esto le sumamos que se acercan los vencimientos con el Club de Par&iacute;s -U$S 2.400 millones en mayo, con dos meses de gracia- y con el FMI -poco menos de U$S 5.000 millones a pagar entre septiembre y diciembre-, <strong>las se&ntilde;ales de alarma reaparecen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin un acuerdo con los organismos multilaterales de cr&eacute;dito que reprograme los compromisos<strong> ser&aacute; casi imposible evitar una devaluaci&oacute;n pasadas las elecciones.</strong> En este escenario, donde lo que m&aacute;s necesita la econom&iacute;a argentina son d&oacute;lares, <strong>cuesta entender la otra noticia relevante de la semana econ&oacute;mica: el cierre de las exportaciones de carne por treinta d&iacute;as.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo a&ntilde;o, los precios internos de este rubro aumentaron 65%, ubic&aacute;ndose 20 puntos porcentuales por encima de una inflaci&oacute;n que acumul&oacute; 45% en el per&iacute;odo. De estos n&uacute;meros, resalta que<strong> algo hay que hacer para moderar estas subas</strong>; sin embargo, de los anteriores se desprende que<strong> cerrar las ventas al exterior no es el camino. </strong>Las restricciones a las exportaciones de carne tendr&iacute;an un impacto directo moderado sobre el total enviado al exterior -representan menos del 5% del total exportado-, pero funcionan como una<strong> se&ntilde;al negativa para inversores y organismos multilaterales de cr&eacute;dito,</strong> casualmente, aquellos que se est&aacute; intentando seducir con la moderaci&oacute;n fiscal.
    </p><p class="article-text">
        La confianza es algo que toma mucho tiempo y esfuerzo construir, pero que puede derrumbarse en cuesti&oacute;n de minutos. Las decisiones contrapuestas, las idas y vueltas, marcan que el camino no es f&aacute;cil y que est&aacute; plagado de tensiones y diferencias de criterio.<strong> Morir con las botas puestas no suele ser un buen consejo en econom&iacute;a</strong>; no tener un rumbo claro tampoco.
    </p><p class="article-text">
        *<em>&nbsp;Economista jefe de Ecolatina.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/moderacion-fiscal-cierre-exportaciones-carne-rumbo-claro_129_7961707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 May 2021 00:14:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Moderación fiscal y cierre de exportaciones de carne: ¿sin un rumbo claro?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inflación, FMI y devaluación poselectoral: ¿París bien vale un acuerdo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inflacion-fmi-devaluacion-poselectoral-paris-vale-acuerdo_129_7936034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0ede47a-3be8-48ca-b38c-0b042834d662_16-9-discover-aspect-ratio_default_1018904.jpg" width="1273" height="716" alt="Inflación, FMI y devaluación poselectoral: ¿París bien vale un acuerdo?"></p><p class="article-text">
        Esta semana se conoci&oacute; el dato de inflaci&oacute;n de abril: 4,1%. De esta forma, la suba de precios acumul&oacute; 17,6% en lo que va de 2021, <strong>el peor arranque desde 2016,</strong> cuando, devaluaci&oacute;n y ajuste de tarifas mediante, esta variable hab&iacute;a alcanzado 18% en los primeros cuatro meses del a&ntilde;o. <strong>Un muy mal comienzo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si la inflaci&oacute;n del primer cuatrimestre se extendiera durante el resto del a&ntilde;o, terminar&iacute;amos por encima del 60%. Sin embargo, las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central arrojan n&uacute;meros m&aacute;s parecidos al 45%. Para que esto suceda, la suba de precios deber&iacute;a promediar 2,7% mensual entre mayo y diciembre. <strong>Nada f&aacute;cil, pero tampoco imposible.</strong> Lo que s&iacute; ya qued&oacute; definitivamente en el olvido es la meta del 29% planteada en el Presupuesto 2021: para lograrla, la inflaci&oacute;n deber&iacute;a ser de 1,2% entre mayo y diciembre. En la misma l&iacute;nea, tambi&eacute;n es seguro que la inflaci&oacute;n se acelerar&aacute; este a&ntilde;o: deber&iacute;a promediar 1,8% en los pr&oacute;ximos meses para estar por debajo del 36% alcanzado en 2020.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los n&uacute;meros agregados no son el &uacute;nico problema. Por caso, los alimentos volvieron a crecer por encima del nivel general en abril (+4,3%), acumulando un alza de casi 19% en los primeros cuatro meses de 2021. Pensando en la relevancia de este cap&iacute;tulo en el bolsillo de los sectores de menores recursos, la situaci&oacute;n se vuelve m&aacute;s preocupante todav&iacute;a. Con salarios -y prestaciones sociales y jubilaciones m&iacute;nimas- que aumentan por debajo de estos rubros, <strong>ser&aacute; muy dif&iacute;cil reducir significativamente la pobreza en este a&ntilde;o electoral.</strong> Pandemia mediante, este objetivo quedar&aacute;, en el mejor de los casos, para la segunda mitad del mandato de Alberto Fern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Si se cumpliera el 45% del REM, la inflaci&oacute;n de 2021 se parecer&iacute;a bastante a la de 2018 y 2019 (47,6% y 53,8%, respectivamente<strong>). Sin embargo, solo lo har&iacute;a en apariencia. </strong>Mientras que en la segunda parte de la gesti&oacute;n Cambiemos esta variable se aceleraba por la correcci&oacute;n de precios relativos, es decir, por la devaluaci&oacute;n y el ajuste de tarifas de servicios p&uacute;blicos, al momento esos precios se est&aacute;n atrasando: tanto el d&oacute;lar oficial como las tarifas vienen creciendo por debajo de la inflaci&oacute;n. Si no hay reservas, y no se quiere agrandar el d&eacute;ficit fiscal -algo l&oacute;gico<strong>-, es probable que el tipo de cambio y los subsidios exijan ajustes en el futuro, especialmente una vez pasadas las elecciones.</strong> Por lo tanto, si en 2018 y 2019 la aceleraci&oacute;n inflacionaria era a cuenta de subas futuras, ya que los atrasos se correg&iacute;an<strong>, en 2021 est&aacute; generando m&aacute;s inflaci&oacute;n para los meses venideros.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para evitar este desenlace, ser&aacute; clave que las reservas netas ganen sostenibilidad. En la actualidad, &eacute;stas rondan los U$S 6.500 millones, registrando un avance del 30% desde que empez&oacute; el a&ntilde;o. Si bien este dato es positivo, est&aacute; muy influido por factores estacionales: entre marzo y julio, sale la cosecha gruesa -soja- aportando divisas. Por el contrario<strong>, al comparar el n&uacute;mero con mayo 2020, se observa una ca&iacute;da del 40%</strong>. No obstante, dado que en agosto llegar&aacute;n alrededor de U$S 4.400 millones producto de la asignaci&oacute;n de Derechos Especiales de Giro que realizar&aacute; el FMI a sus pa&iacute;ses miembros, las reservas netas podr&iacute;an superar los U$S 10.000 millones, volviendo a los niveles de mediados del a&ntilde;o pasado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no solo est&aacute;n los ingresos: tambi&eacute;n hay gastos. Por ahora, el Tesoro tiene que pagarle U$S 2.400 millones al Club de Par&iacute;s antes de julio. En un contexto de nulo financiamiento externo para nuestro pa&iacute;s, este pago deber&iacute;a realizarse con reservas, que de esta manera volver&iacute;an a los niveles de diciembre de 2020. Para peor, la temporada alta de las exportaciones habr&iacute;a pasado y el Banco Central deber&iacute;a prepararse para la temporada baja, aumentada por elecciones -sin&oacute;nimo de compra de d&oacute;lares oficiales y paralelos para ahorro-. Si a esto le sumamos los vencimientos con el FMI (casi U$S 5.000 millones entre agosto y diciembre) los n&uacute;meros no cierran<strong>. Y si los n&uacute;meros no cierran, la devaluaci&oacute;n se vuelve inevitable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conscientes de esto, Alberto Fern&aacute;ndez y Mart&iacute;n Guzm&aacute;n estuvieron en Europa durante la &uacute;ltima. Durante el viaje, se reunieron con los l&iacute;deres de Portugal, Espa&ntilde;a y Francia, entre otros. Adem&aacute;s, el Presidente se entrevist&oacute; con la directora general del FMI y el ministro le mand&oacute; una carta a su par galo, titular del Club de Par&iacute;s, pidi&eacute;ndole posponer el vencimiento del 31 de mayo pr&oacute;ximo. Al momento, no hubo novedades concretas de esta gira, pero s&iacute; un mayor di&aacute;logo y algunos rumores -y reacciones de los mercados financieros- que dejan entrever que la negociaci&oacute;n podr&iacute;a llegar a buen puerto: la mejor noticia posible para las reservas del Banco Central, que podr&iacute;an sortear el 2021 sin una devaluaci&oacute;n -que re-acelere la inflaci&oacute;n- <em>so pena</em> de una reestructuraci&oacute;n con los organismos multilaterales de cr&eacute;dito.
    </p><p class="article-text">
        En este marco<strong>, la pregunta clave es qu&eacute; tendr&aacute; que ceder nuestro pa&iacute;s para lograr el acuerdo. </strong>La primera opci&oacute;n, cantada, es un sendero de convergencia fiscal: para relajar los vencimientos de corto plazo, el FMI pedir&aacute;, de m&iacute;nima, una reducci&oacute;n del d&eacute;ficit. En segundo lugar, podr&iacute;a exigir ciertos objetivos monetarios y limitar las intervenciones del Banco Central en el mercado de cambios, tal como hizo en 2018. A juzgar por la mala experiencia reciente, podr&iacute;an ser m&aacute;s flexibles en este punto. La pregunta entonces es si el Gobierno estar&aacute; dispuesto a flexibilizarse en el primer punto. Por ahora, parece dif&iacute;cil. <strong>Peor que un ajuste fiscal en un a&ntilde;o electoral es una devaluaci&oacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economista jefe de Ecolatina.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inflacion-fmi-devaluacion-poselectoral-paris-vale-acuerdo_129_7936034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 May 2021 03:04:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inflación, FMI y devaluación poselectoral: ¿París bien vale un acuerdo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kristalina Georgieva,Alberto Fernández,FMI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inflación desbocada, ¿pero en vías de controlarse?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/inflacion-desbocada-vias-controlarse_129_7927889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/611eaffa-ee95-4215-8983-403aa04f99bd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inflación desbocada, ¿pero en vías de controlarse?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La confluencia de varios motores “pequeños” y constantes de suba de precios explican su persistencia y la postergación del proceso desinflacionario.</p></div><p class="article-text">
        En abril, la inflaci&oacute;n fue de 4,1%, acumulando 17,6% en los primeros cuatro meses de 2021. De esta forma, tuvimos el peor arranque de a&ntilde;o desde 2016, cuando la suba de precios hab&iacute;a superado el 18% en este per&iacute;odo, devaluaci&oacute;n y ajuste de tarifas mediante. Con estos n&uacute;meros, <strong>se consumi&oacute; m&aacute;s de la mitad de la meta oficial de este a&ntilde;o, que ya parece imposible de cumplir: la inflaci&oacute;n arranc&oacute; 2021 en niveles anualizados del 60%, duplicando al 30% objetivo del Presupuesto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2018 y 2019, esta variable acumul&oacute; cerca de 50%, zona donde es probable que termine este a&ntilde;o. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de que el porcentaje agregado ser&aacute; similar, la din&aacute;mica es muy diferente. Por caso, en la segunda mitad de la gesti&oacute;n Cambiemos, los motores eran tan claros como inmediatos: las sucesivas devaluaciones y ajustes de tarifas de servicios p&uacute;blicos explicaban gran parte de la aceleraci&oacute;n inflacionaria. Aunque no por esto la ca&iacute;da del salario real se volv&iacute;a m&aacute;s tolerable, el proceso desinflacionario era m&aacute;s lineal: en cuanto se relajaban las tensiones cambiarias o la quita de subsidios, la suba de precios tambi&eacute;n ced&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, sobresale que la inflaci&oacute;n mensual pas&oacute; de 6,5% en septiembre de 2018 a 2,5% en diciembre de ese a&ntilde;o. En la misma l&iacute;nea, se redujo de 6% mensual en septiembre de 2019, luego del salto cambiario pos-PASO, a la mitad en octubre. Por el contrario, en la actualidad, la inflaci&oacute;n mensual ya lleva m&aacute;s de un semestre por encima del 45% anualizado y no pareciera que fuese a bajar r&aacute;pidamente. <strong>La confluencia de varios motores &ldquo;peque&ntilde;os&rdquo; y constantes explican esta persistencia, que, lamentablemente, est&aacute; postergando el proceso desinflacionario. </strong>Analizar qu&eacute; factores est&aacute;n detr&aacute;s de esta aceleraci&oacute;n ayudar&aacute; a precisar cu&aacute;ndo podr&iacute;a empezar a revertirse.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, est&aacute; la <strong>&ldquo;pesada&rdquo; inercia, </strong>cada vez m&aacute;s complicada de desarmar: en tres de los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os (2018, 2019 y este 2021), la inflaci&oacute;n superar&aacute; c&oacute;modamente el 40%. En consecuencia, su &ldquo;velocidad crucero&rdquo; se habr&aacute; mudado de la zona del 2% en el per&iacute;odo 2012-2017 a la del 3% en la actualidad. Por lo tanto, aun cuando no haya grandes movimientos en los <em>drivers</em> inflacionarios, la suba de precios rondar&iacute;a este nivel.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, est&aacute; el<strong> factor cambiario. </strong>Si bien el d&oacute;lar oficial viene subiendo por debajo del nivel general de precios desde febrero, cada vez hay m&aacute;s importadores que tienen que traer sus mercanc&iacute;as del exterior con divisas propias, es decir, con divisas compradas en el mercado paralelo -en virtud de no presionar sobre las Reservas del Banco Central-. Por lo tanto, el tipo de cambio efectivo importador, que podemos pensarlo como la suma ponderada entre las compras de las empresas que pueden conseguir d&oacute;lares a 95 pesos y aquellas que los compran a 150, est&aacute; aumentando en los &uacute;ltimos meses, aun cuando los tipos de cambio oficial y paralelo permanezcan relativamente quietos.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, est&aacute; el <strong>efecto flexibilizaci&oacute;n de la cuarentena. </strong>Entre noviembre y abril, el rubro Hoteles y Restaurantes acumul&oacute; una suba en torno al 30% (70% anualizado), valor similar al del cap&iacute;tulo Esparcimiento. Estos factores est&aacute;n descomprimi&eacute;ndose en las &uacute;ltimas semanas, y de ah&iacute; la baja de la inflaci&oacute;n de abril respecto de marzo; sin embargo, su impulso contin&uacute;a siendo considerable, sobre todo al analizar la tendencia m&aacute;s que un dato puntual. Por lo tanto, tambi&eacute;n le corresponde una menci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, aparece la <strong>inflaci&oacute;n internacional.</strong> El aumento de <em>commodities</em>, que nos ayuda en el frente externo a trav&eacute;s de la mejora del valor exportado, nos complica en esta materia. Por caso, en Estados Unidos, la inflaci&oacute;n acumul&oacute; 2% en el primer cuatrimestre de este a&ntilde;o, casi duplicando al total de 2020 (1,3%). A la vez, la inflaci&oacute;n de abril (0,8%) fue la m&aacute;s alta desde junio de 2008, marcando que las presiones globales est&aacute;n a la orden del d&iacute;a. En tanto, la inflaci&oacute;n alcanz&oacute; 2% en el primer trimestre en Brasil (todav&iacute;a sin datos de abril), casi cuadruplicando al 0,5% acumulado entre enero y marzo de 2020. Aunque en niveles mucho m&aacute;s bajos que los de Argentina -en menos de dos meses, los precios suben en nuestro pa&iacute;s lo que en todo el a&ntilde;o en Estados Unidos o Brasil-, el aumento de precios est&aacute; convirti&eacute;ndose en un problema global, con su debido impacto a nivel local.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mal arranque de 2021 est&aacute; configurando un escenario particular, donde los tres grandes precios de la econom&iacute;a argentina se est&aacute;n atrasando simult&aacute;neamente: el tipo de cambio oficial, las tarifas de servicios p&uacute;blicos y los salarios </strong>est&aacute;n corriendo por debajo del nivel general de precios. Considerando la experiencia reciente, <strong>esto nos garantiza que la inflaci&oacute;n seguir&aacute; alta, aun cuando los motores antes mencionados se relajen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos meses, la inflaci&oacute;n se desacelerar&aacute;. La salida de la cosecha gruesa en un contexto de precios r&eacute;cord traer&aacute; agrod&oacute;lares que permitir&aacute;n descomprimir la cantidad de importadores que compran sus divisas en el mercado paralelo. A la vez, el efecto flexibilizaci&oacute;n cuarentena se ir&iacute;a diluyendo en las pr&oacute;ximas semanas. Por &uacute;ltimo, las presiones internacionales podr&iacute;an moderarse, en un contexto en donde muchos <em>commodities</em> -soja, por ejemplo- est&aacute;n llegando a sus techos hist&oacute;ricos. Como resultado, <strong>la suba de precios se relajar&iacute;a en los pr&oacute;ximos meses, aunque no perforar&iacute;a el 3% mensual, al menos, hasta entrado el segundo semestre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este marco, la suba de precios rondar&iacute;a el 45% en 2021. Esto implica una baja en los pr&oacute;ximos meses, ya que si la inflaci&oacute;n repitiera los valores del primer cuatrimestre terminar&iacute;a el a&ntilde;o cerca del 60%. Sin embargo, esta baja no ser&iacute;a sostenible: pasadas las elecciones, se har&aacute; dif&iacute;cil mantener al d&oacute;lar oficial planchado, en un contexto de Reservas netas escasas, y seguir aumentando el gasto en subsidios en medio de un acuerdo con el FMI. A la vez, el poder adquisitivo podr&iacute;a haber encontrado su piso, exigiendo algunas mejoras luego de cuatro a&ntilde;os en rojo. En consecuencia, la inflaci&oacute;n se re-acelerar&aacute; y 2022 no arrancar&aacute; con buenas noticias en este frente.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/inflacion-desbocada-vias-controlarse_129_7927889.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 May 2021 13:08:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inflación desbocada, ¿pero en vías de controlarse?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Subsidios, tarifas y expectativas de devaluación: en la vida hay que elegir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/subsidios-tarifas-expectativas-devaluacion-vida-hay-elegir_129_7890282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3fe6cd5e-e29a-4609-91e4-82b8920d176e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Subsidios, tarifas y expectativas de devaluación: en la vida hay que elegir"></p><p class="article-text">
        La semana econ&oacute;mica termin&oacute; enredada en idas y vueltas, rumores y desmentidas, sobre la salida del gobierno del Subsecretario de Energ&iacute;a, Federico Basualdo. M&aacute;s all&aacute; de un eventual trasfondo pol&iacute;tico de la cuesti&oacute;n, tambi&eacute;n hay un contrapunto econ&oacute;mico. Mientras que el ministro Mart&iacute;n Guzm&aacute;n quiere una actualizaci&oacute;n de tarifas m&aacute;s agresiva, que permita un mayor ahorro fiscal, su subordinado es menos averso al gasto en subsidios.
    </p><p class="article-text">
        En el primer trimestre de 2021 los fondos de esta partida aumentaron casi 80% en t&eacute;rminos interanuales, m&aacute;s que duplicando la suba del resto de las erogaciones primarias (+38%). Considerando que la inflaci&oacute;n promedi&oacute; poco m&aacute;s de 45% en el per&iacute;odo, podemos afirmar que los subsidios crecieron ampliamente en t&eacute;rminos reales, mientras que el resto del gasto se redujo. Como resultado, la &ldquo;l&iacute;nea&rdquo; en cuesti&oacute;n <strong>pas&oacute; de representar el 8% del gasto primario total a casi el 10,5% de este. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En un contexto donde cada peso emitido puede costar muy caro por su impacto sobre el d&oacute;lar, y donde la segunda ola de coronavirus obliga cada vez a mayores restricciones que pueden exigir un aumento del gasto social, esta discusi&oacute;n se torna fundamental. Desde un lado, se argumenta que los subsidios son un gasto pro-rico, en tanto se concentran principalmente en los deciles de mayores ingresos, a la vez que son ineficientes. Desde el otro, se hace foco en el impacto en el humor social de un potencial ajuste de tarifas: su congelamiento podr&iacute;a impulsar el poder adquisitivo &ldquo;para consumo&rdquo; en un a&ntilde;o electoral de mejoras salariales acotadas. 
    </p><p class="article-text">
        Entrado el fin de semana, se anunci&oacute; un incremento del 9% en las boletas energ&eacute;ticas desde mayo. Sin embargo, este ajuste est&aacute; lejos de recuperar una parte significativa del terreno perdido: las tarifas est&aacute;n congeladas desde abril de 2019, momento desde el que la inflaci&oacute;n acumul&oacute; 105% y el d&oacute;lar oficial, variable fundamental para explicar la din&aacute;mica de estas transferencias, salt&oacute; 115%. Si el objetivo de Guzm&aacute;n era que el gasto en subsidios no aumentara por encima del PBI nominal en 2021, con estos porcentajes sigue muy lejos de lograrlo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el &ldquo;subsidiosgate&rdquo; no solo tiene implicancias sobre la brecha fiscal: <strong>tambi&eacute;n impacta en la otra brecha de nuestra econom&iacute;a, la externa.</strong> Por un lado, porque las tarifas excesivamente baratas alientan las importaciones energ&eacute;ticas, profundizando el d&eacute;ficit en esta variable. A modo de ejemplo, mientras que los subsidios pasaron de representar 3,5% del PBI en 2016 a 1,6% en 2019, el rojo en combustibles y lubricantes pas&oacute; de casi US$ 3.000 millones a cero en el mismo per&iacute;odo -vale destacar, deterioro de la actividad econ&oacute;mica y de la demanda energ&eacute;tica mediante, no solo por una &ldquo;mayor eficiencia&rdquo;. Por el otro lado, porque podr&iacute;a ayudar en la negociaci&oacute;n con el Fondo Monetario Internacional, que suele criticar abiertamente este tipo de &ldquo;distorsiones&rdquo;. Al momento, el Tesoro Nacional tiene que pagarle casi US$ 5.000 millones al organismo multilateral en lo que resta de 2021 -concentrados en septiembre y diciembre-, que, de no mediar un nuevo acuerdo, habr&iacute;a que cancelarlos en efectivo. A la vez, en mayo y con dos meses de gracia, el Palacio de Hacienda tendr&iacute;a que girarle US$ 2.500 millones al Club de Par&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Considerando que las reservas netas apenas superan los US$ 6.000 millones, <strong>una correcci&oacute;n tarifaria que ayudase a destrabar las negociaciones calmar&iacute;a las expectativas de devaluaci&oacute;n.</strong> Si bien el ingreso de US$ 4.400 millones en agosto, producto del giro de &ldquo;utilidades&rdquo; que realizar&aacute; el FMI a sus pa&iacute;ses miembros permitir&aacute; cumplir con estos compromisos sin mayores contratiempos, un segundo semestre con menores liquidaciones de agrod&oacute;lares por razones estacionales y mayores presiones cambiarias en el mercado oficial y paralelo por motivos electorales <strong>alentar&iacute;a las expectativas de devaluaci&oacute;n -y con ellas la compra de divisas-.</strong> Una reestructuraci&oacute;n r&aacute;pida con los organismos multilaterales que descomprima los vencimientos en el corto plazo permitir&iacute;a evitar un ajuste cambiario pasadas las elecciones -siempre que no traiga &ldquo;sorpresas&rdquo; acerca de la capacidad de intervenci&oacute;n del Banco Central en el mercado, gran error de los acuerdos de 2018.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de la segunda ola de coronavirus ya oblig&oacute; a reforzar las restricciones sanitarias, por ahora con un impacto moderado sobre las finanzas p&uacute;blicas y la actividad econ&oacute;mica. Sin embargo, si el proceso de vacunaci&oacute;n no acelera sensiblemente, algo que parece casi imposible dado el escenario global, y los contagios y el uso de camas de terapia intensiva no ceden<strong>, </strong>es probable que las limitaciones se estiren o hasta se endurezcan, obligando al Estado a expandir algunos rubros del gasto y afectando su recaudaci&oacute;n. <strong>Peor que llegar a las elecciones con un tarifazo -segmentado- es hacerlo con expectativas de devaluaci&oacute;n y un d&oacute;lar financiero desbocado</strong>. Como dec&iacute;a la campa&ntilde;a del Frente Para la Victoria de 2013, en la vida hay que elegir.
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/subsidios-tarifas-expectativas-devaluacion-vida-hay-elegir_129_7890282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 May 2021 03:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Subsidios, tarifas y expectativas de devaluación: en la vida hay que elegir]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Atrasar al dólar o la ilusión que nos condena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/atrasar-dolar-ilusion-condena_129_7335173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e273bca-9172-4a09-892c-4a7041c3cbed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Atrasar al dólar o la ilusión que nos condena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ministro Guzmán aseguró que el dólar oficial subiría 25% este año, quedando por debajo de una inflación que rondaría el 30% según sus propias proyecciones. Fácil de decir, pero ¿imposible de lograr?</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os, el d&oacute;lar oficial subi&oacute; sistem&aacute;ticamente por encima del nivel general de precios. De esta forma, la tasa de devaluaci&oacute;n le gan&oacute; a la inflaci&oacute;n cada a&ntilde;o y el salario real retrocedi&oacute; 20% entre 2018 y 2020. A pesar de la mejora de competitividad externa que esta din&aacute;mica produjo, es importante desandarla, al menos por un tiempo: el poder adquisitivo viene en ca&iacute;da libre, golpeando al consumo privado, que explica tres de cada cuatro pesos que se demandan en nuestro pa&iacute;s (el resto corresponden al gasto p&uacute;blico, la inversi&oacute;n y las exportaciones), y profundizando la recesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este marco, y aprovechando el a&ntilde;o electoral, <strong>el ministro Guzm&aacute;n afirm&oacute; en apariciones medi&aacute;ticas que el d&oacute;lar oficial subir&iacute;a 25% este a&ntilde;o, quedando por debajo de una inflaci&oacute;n que rondar&iacute;a el 30% seg&uacute;n sus propias proyecciones. F&aacute;cil de decir, pero &iquest;imposible de lograr?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para que el d&oacute;lar oficial no le gane a los precios, la oferta de divisas deber&aacute; superar a su demanda. Para eso hay dos grandes caminos: fortalecer la primera o reducir la segunda. Idealmente, siempre la primera alternativa es la &oacute;ptima, pero el problema es que no siempre est&aacute; disponible. Analicemos entonces los distintos caminos que se abren, para entender qu&eacute; podr&iacute;a pasar en los pr&oacute;ximos meses en el delicado mercado cambiario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay tres formas de aumentar la entrada de divisas al pa&iacute;s: mejorar las exportaciones, la entrada de inversiones productivas o conseguir d&oacute;lares financieros.</strong> Lamentablemente, la primera salida no depende esencialmente de pol&iacute;ticas que pueda adoptar nuestro pa&iacute;s, sobre todo en el corto plazo. Por el contrario, reposa m&aacute;s sobre la evoluci&oacute;n de la demanda externa y los precios internacionales que sobre las decisiones del Ministerio de Econom&iacute;a. Aunque la reciente alza en el precio de los <em>commodities</em> mejorar&aacute; el ingreso de d&oacute;lares, no alcanzar&aacute; para lograr el objetivo de Guzm&aacute;n. Por lo tanto, hay que seguir buscando.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de inversiones productivas est&aacute; complicada. No solo porque la econom&iacute;a global est&aacute; golpeada y las ampliaciones de capital escasean a nivel mundial, sino principalmente porque el cepo le fija un l&iacute;mite muy bajo a esta cuenta: no hay inversi&oacute;n que sea capaz de revertir la p&eacute;rdida que implica vender d&oacute;lares al precio oficial y luego tener que recomprarlos al paralelo. En consecuencia, esta v&iacute;a no ser&aacute; una opci&oacute;n para calmar a la divisa.
    </p><p class="article-text">
        En un sentido similar, la entrada de capitales financieros, es decir, el endeudamiento externo &mdash;la principal alternativa explotada en la era Macri&mdash;, tampoco parece ser una salida. Aunque en este caso la emisi&oacute;n de bonos en d&oacute;lares podr&iacute;a subsanar algunos problemas del cepo (b&aacute;sicamente, comprar t&iacute;tulos pagaderos en &ldquo;d&oacute;lares billete&rdquo; ahorra los problemas por cambios de cotizaci&oacute;n), la desconfianza del mercado, reflejada en un riesgo pa&iacute;s que oscila alrededor de los 1.500 puntos b&aacute;sicos, torna inviable esta tercera alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, hay que pasar a las opciones de reducir la demanda de d&oacute;lares. En este punto, vale remarcar que, <em>a piori</em>, <strong>las necesidades de divisas para importaciones aumentar&aacute;n este a&ntilde;o. </strong>Luego de un 2020 pand&eacute;mico, la econom&iacute;a se recuperar&aacute; en 2021, alentando tambi&eacute;n a las compras externas, principalmente de insumos productivos y bienes de capital. Ahora bien, el gobierno dispone de algunas herramientas para evitar que estas mayores necesidades de divisas se traduzcan, necesariamente, en una mayor compra de d&oacute;lares. Por un lado, puede obligar a las empresas a importar con &ldquo;d&oacute;lares propios&rdquo;, restringi&eacute;ndoles el acceso al mercado oficial. Con la importaci&oacute;n de bienes suntuarios ya se puso en marcha algo de esto, y se podr&iacute;a reforzar ampliando la lista de art&iacute;culos comprendidos.
    </p><p class="article-text">
        A la vez, se podr&iacute;an endurecer los controles a las importaciones. Mientras que en gran parte del a&ntilde;o pasado se frenaron algunas compras externas por razones productivas &mdash;proteger empresas que operan en el mercado local, por caso&mdash;, este a&ntilde;o se podr&iacute;a <strong>reforzar el criterio cambiario: restringir el ingreso de algunos bienes &ldquo;no-esenciales&rdquo;, que no necesariamente se busque fabricar en el pa&iacute;s, pero que limitar su ingreso provoque un ahorro significativo de divisas.</strong> En este sentido, algunos autos de alta gama o productos electr&oacute;nicos son los principales candidatos para quedar bajo observaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, estas decisiones no ser&iacute;an gratuitas en materia inflacionaria. Un bien que se importa con d&oacute;lares &ldquo;propios&rdquo; se val&uacute;a al tipo de cambio financiero (o sea, a $150 en lugar de $90), de modo que, a pesar de que el d&oacute;lar oficial podr&iacute;a quedarse quieto, el costo de importar estos bienes aumentar&iacute;a. Por lo tanto,<strong> en su objetivo de cumplir la meta cambiaria, el Gobierno podr&iacute;a complicar todav&iacute;a m&aacute;s su meta inflacionaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una &uacute;ltima opci&oacute;n para calmar el apetito dolarizador podr&iacute;a ser aumentar la tasa de inter&eacute;s, intentando as&iacute; estimular al ahorro en pesos y reducir la demanda de divisas como refugio de valor. Sin embargo, por el efecto negativo que tiene esta medida sobre el nivel de actividad y especialmente sobre las empresas endeudadas, por ahora no parece ser una opci&oacute;n. A la vez, con las limitaciones ya existentes para comprar d&oacute;lares &ldquo;solidarios&rdquo;, el principal resultado directo de una suba de la tasa de inter&eacute;s ser&iacute;a sobre las cotizaciones paralelas, no sobre el mercado oficial. Aunque una devaluaci&oacute;n o endurecimiento del cepo golpear&iacute;a m&aacute;s a la producci&oacute;n que mejorar los rendimientos de las colocaciones en pesos, esta medida no parece ser una opci&oacute;n para el equipo econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En resumen, es posible que el d&oacute;lar termine el a&ntilde;o apenas por encima de los $100, acumulando un alza apenas mayor al 25% en todo el 2021. Sin embargo, <strong>para lograr esto ser&aacute; necesario reforzar los controles a la compra de divisas; lamentablemente, no alcanzar&aacute; con las mayores exportaciones para garantizar semejante calma cambiaria. </strong>En este marco, el objetivo de una inflaci&oacute;n cercana al 30% se desvanecer&iacute;a, volvi&eacute;ndose imposible de alcanzar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Atrasar al d&oacute;lar oficial en los a&ntilde;os electorales y fortalecer el poder adquisitivo suele ser la ilusi&oacute;n de todos los oficialismos, logrado a fuerza de m&aacute;s cepo en algunos per&iacute;odos y de m&aacute;s deuda externa en otros. La ilusi&oacute;n que nos condena.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/atrasar-dolar-ilusion-condena_129_7335173.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Mar 2021 10:40:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Atrasar al dólar o la ilusión que nos condena]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Devaluación o ajuste fiscal, el dilema del año electoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/devaluacion-ajuste-fiscal-dilema-ano-electoral_129_6944726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f9a7a3f-8dae-4a73-97b0-1506b32d62ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Devaluación o ajuste fiscal, el dilema del año electoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El año que comienza el Gobierno se enfrenta a la opción de reducir el déficit fiscal, achicando las necesidades de emisión y las chances de una devaluación, o no ajustar el gasto público, corriendo el riesgo de que se acelere la inflación.</p></div><p class="article-text">
        <em>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; respond&eacute;s a quienes est&aacute;n preocupados por tanto fiscalismo en un a&ntilde;o electoral?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Que lo peor que nos puede pasar en el a&ntilde;o electoral es que haya otra devaluaci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mart&iacute;n Guzm&aacute;n a </em><a href="https://www.revistacrisis.com.ar/notas/un-superministro-para-la-tranquilidad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Revista Crisis</em></a><em>, 9 de diciembre de 2020.</em>
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado la pandemia agrav&oacute; todos los problemas que arrastraba nuestra econom&iacute;a y forz&oacute; al sector p&uacute;blico a implementar un programa tan expansivo como in&eacute;dito, que implic&oacute; la emisi&oacute;n de m&aacute;s de $2 billones, 7% del PBI. Sin embargo, y a pesar de este <em>shock </em>de pesos, la inflaci&oacute;n se desaceler&oacute; 15 puntos porcentuales, pasando de poco m&aacute;s del 50% en 2019 a la zona del 35% en 2020. &iquest;Qu&eacute; conclusi&oacute;n podemos sacar de esto?<strong> &iquest;Que ya est&aacute;, que se cay&oacute; la teor&iacute;a monetarista de la inflaci&oacute;n y que el Banco Central puede emitir sin l&iacute;mites ni problemas? Lamentablemente, nada de eso. Veamos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La emisi&oacute;n r&eacute;cord del a&ntilde;o pasado gener&oacute; un exceso de oferta de pesos que se tradujo, como suele pasar en nuestro pa&iacute;s, en un exceso de demanda de d&oacute;lares. Producto de este desequilibrio, el tipo de cambio paralelo acumul&oacute; una suba cercana al 100% en 2020 y las reservas netas del Banco Central se desplomaron casi 65% en 2020, terminando en la zona de US$5.000 millones y acerc&aacute;ndose peligrosamente al m&iacute;nimo de 2015. En igual sentido, la venta de divisas de la autoridad monetaria escal&oacute; de US$3.200 millones en 2019 a US$4.200 millones en 2020 (+30%), reflejando el aumento de las tensiones en el mercado de cambios oficial, incluso cuando entre ambos a&ntilde;os se reimplant&oacute; el cepo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El desequilibrio monetario, entonces, provoc&oacute; una mayor demanda de d&oacute;lares que dej&oacute; muy debilitado al poder de fuego del Banco Central, y ac&aacute; radica el principal problema: <strong>actualmente la autoridad monetaria no est&aacute; preparada para enfrentar una corrida tan larga e importante como la del a&ntilde;o pasado &mdash;a&uacute;n cuando la soja est&eacute; por encima de US$500 la tonelada&mdash;, de modo que ser&aacute; necesario achicar el rojo fiscal en 2021 si el objetivo es evitar una devaluaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, este a&ntilde;o es electoral y corregir los desequilibrios de las cuentas p&uacute;blicas suele ser un problema para los a&ntilde;os impares, sobre todo cuando tenemos en cuenta que la econom&iacute;a se contrajo m&aacute;s de 10% el a&ntilde;o pasado y se perdieron un quinto del total de los puestos de trabajo, es decir, cuando tenemos en cuenta que la asistencia del sector p&uacute;blico al sector privado es m&aacute;s fundamental hoy que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Se abre, entonces, un <strong>dilema con dos salidas posibles, ninguna de las dos tentadoras: reducir el d&eacute;ficit fiscal, achicando las necesidades de emisi&oacute;n y las chances de una devaluaci&oacute;n, o no ajustar el gasto p&uacute;blico</strong> -seguir aumentando el gasto en subsidios, sostener el poder de compra de toda la pir&aacute;mide de jubilados, etc.- corriendo el riesgo de que este a&ntilde;o la emisi&oacute;n s&iacute; provoque un salto cambiario que acelere significativamente la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al momento, <strong>pareciera haber dos posturas en el Gobierno, enfrentadas entre s&iacute;.</strong> La primera, liderada por el Ministro de Econom&iacute;a, y la segunda, expresada por los sectores m&aacute;s afines a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica llevada a cabo entre 2012 y 2015. La que tiene base en el Palacio de Hacienda postula una fuerte conexi&oacute;n entre el desequilibrio fiscal financiado con emisi&oacute;n y las presiones cambiarias. En sentido contrario, la que tiene mayor representaci&oacute;n en el Poder Legislativo afirma que esa conexi&oacute;n no es tan relevante, especialmente si se controla de manera eficiente al mercado de cambios -o sea, si se endurece el cepo-. Por lo tanto, en este caso, las correcciones fiscales ser&iacute;an menos urgentes.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, alcanzado este punto aparece un nuevo problema. M&aacute;s all&aacute; de la relaci&oacute;n directa que pueda existir entre la emisi&oacute;n y las presiones cambiarias, hay una relaci&oacute;n indirecta que es muy importante y opera a trav&eacute;s de las expectativas. Aun cuando no haya conexiones &ldquo;lineales&rdquo; entre el exceso de oferta de pesos y el exceso de demanda de d&oacute;lares, hay un v&iacute;nculo indirecto: una pol&iacute;tica fiscal m&aacute;s laxa empeora las expectativas del mercado, alentando las operaciones de cobertura de los agentes financieros y las presiones sobre los d&oacute;lares paralelos y la brecha. En consecuencia, a&uacute;n cuando el efecto directo de la emisi&oacute;n sobre el mercado cambiario no sea relevante, hay un canal de expectativas que lo refuerza. Por lo tanto, los m&aacute;rgenes de acci&oacute;n, sea por un lado u otro, son muy acotados.
    </p><p class="article-text">
        Dicho esto, vale destacar que existe una alternativa al financiamiento del d&eacute;ficit fiscal con emisi&oacute;n y es que el sector privado le preste al sector p&uacute;blico una parte de los pesos que &eacute;ste necesita. De esta forma, no ser&iacute;a necesario reducir (tanto) el gasto y las presiones cambiarias estar&iacute;an controladas. Sin embargo, aqu&iacute; aparece la paradoja del endeudamiento proc&iacute;clico: cuanto menor es el desequilibrio de las cuentas p&uacute;blicas, mayor es la confianza del mercado en la trayectoria de la econom&iacute;a local y, por ende, mayor su disposici&oacute;n a financiar al Tesoro; en sentido contrario, cuando las urgencias son mayores, menores son sus &ldquo;ganas de prestar&rdquo;. En consecuencia, cuanto menos necesaria sea esta opci&oacute;n, mayor ser&aacute; su disponibilidad y, por tanto, menor ser&aacute; su costo.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, <strong>el 2021 presenta un dilema del cual parece casi imposible salir por arriba. </strong>Se puede corregir parte del d&eacute;ficit fiscal y reducir las necesidades de emisi&oacute;n, ganando as&iacute; tranquilidad para el mercado cambiario. Sin embargo, esta decisi&oacute;n traer&aacute; inevitablemente costos al frente pol&iacute;tico-social, que podr&iacute;an ser muy importantes si pensamos en las elecciones de octubre. En sentido contrario, sostener los niveles de gasto p&uacute;blico podr&iacute;a traer calma en el corto plazo al frente pol&iacute;tico y social, pero volverse insostenible pasados algunos meses, provocando una devaluaci&oacute;n que acelere la inflaci&oacute;n y profundice la ca&iacute;da del poder adquisitivo. Cuando se trata de minimizar da&ntilde;os y no de maximizar beneficios, nadie quiere tomar la posta: &iquest;devaluaci&oacute;n o ajuste en el a&ntilde;o electoral? 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/devaluacion-ajuste-fiscal-dilema-ano-electoral_129_6944726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Jan 2021 13:04:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Devaluación o ajuste fiscal, el dilema del año electoral]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dólares y empleo: los desafíos ¿contrapuestos? de 2021]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/dolares-empleo-desafios-contrapuestos-2021_129_6630753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bd212bb9-1d05-47a4-8d73-2566666632af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dólares y empleo: los desafíos ¿contrapuestos? de 2021"></p><p class="article-text">
        <strong>La econom&iacute;a argentina entrar&aacute; al 2021 con dos grandes faltantes: d&oacute;lares y empleo registrado de calidad. </strong>Desde que comenz&oacute; la crisis en mayo de 2018, el tipo de cambio oficial acumula una suba de 300%, casi duplicando a la inflaci&oacute;n del per&iacute;odo (180%). A la vez, se destruyeron alrededor de 400.000 puestos de trabajo formales en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os y medio. Si bien la recesi&oacute;n fue adoptando distintas caracter&iacute;sticas y las pol&iacute;ticas para revertirla cambiaron sustancialmente, la escasez de divisas y la destrucci&oacute;n de empleos de calidad fue una constante desde mediados de 2018.
    </p><p class="article-text">
        El gran dilema que enfrenta nuestro pa&iacute;s es que<strong> las pol&iacute;ticas que ayudar&iacute;an a recomponer la oferta de d&oacute;lares no generan trabajo formal y, por el contrario, las pol&iacute;ticas que servir&iacute;an para recuperar los niveles de empleo &ldquo;en blanco&rdquo; suelen agravar el d&eacute;ficit de moneda extranjera</strong>. Por caso, algunas se&ntilde;ales de austeridad fiscal que podr&iacute;an reabrir el cr&eacute;dito externo y atraer divisas financieras en el corto plazo, profundizar&iacute;an los problemas en materia de actividad. En sentido opuesto, las pol&iacute;ticas expansivas y de est&iacute;mulo a la demanda suelen conllevar un costo creciente en materia de d&oacute;lares, ya que una parte de la recuperaci&oacute;n de las ventas exige, necesariamente, mayores importaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, <strong>las herramientas disponibles para enfrentar la crisis se presentan (casi) siempre incompletas.</strong> Como si fueran una s&aacute;bana corta, solucionan un problema, pero agravan otro. &iquest;No hay salida entonces? Afortunadamente, la respuesta es que s&iacute;, pero que hay que priorizar.
    </p><p class="article-text">
        Como toda gran crisis, la que empez&oacute; en 2018 deber&aacute; resolverse de manera secuencial: ante problemas m&uacute;ltiples, corresponden soluciones m&uacute;ltiples. No obstante, el gran desaf&iacute;o es que muchas de estas soluciones pueden ser contradictorias entre s&iacute;. Habr&aacute; que elegir si primero fortalecer la actividad, para luego dinamizar la oferta de d&oacute;lares o, por el contrario, primero recomponer las reservas del Banco Central y a partir de ah&iacute; impulsar a la demanda.
    </p><p class="article-text">
        Sin d&oacute;lares no hay recuperaci&oacute;n de la actividad posible. Sin d&oacute;lares, la inflaci&oacute;n se acelerar&aacute; m&aacute;s temprano que tarde, reduciendo el poder adquisitivo del salario y profundizando el retroceso de la demanda. Por lo tanto, mejorar la oferta de divisas deber&iacute;a encabezar las prioridades. No obstante, no se puede dejar de lado la dif&iacute;cil situaci&oacute;n social: <strong>cualquier intento de correcci&oacute;n fiscal que no tenga en cuenta el complejo escenario que atraviesa el entramado social fracasar&aacute; de manera casi asegurada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, una opci&oacute;n ser&iacute;a un plan de consolidaci&oacute;n fiscal paulatino, no abrupto, que se esfuerce por atenuar los aspectos regresivos de nuestro sistema tributario -por caso, que la principal fuente de recaudaci&oacute;n sea el impuesto al consumo-, a la vez que <strong>la reducci&oacute;n del gasto deber&iacute;a empezar por aquellas porciones que se destinan a los hogares de mayores recursos</strong> -subsidios al consumo de luz y gas en los barrios de la zona norte de la Capital-. Este plan actuar&iacute;a como una se&ntilde;al de consistencia hacia los mercados financieros, pudiendo reabrir el acceso al cr&eacute;dito en divisas en el mejor de los casos. Adem&aacute;s, las menores necesidades fiscales implicar&iacute;an menores necesidades de emisi&oacute;n y, en este contexto, un menor exceso de oferta de pesos, contracara del exceso de demanda de d&oacute;lares. Por lo tanto, de manera indirecta, la consolidaci&oacute;n fiscal servir&iacute;a para atenuar las necesidades cambiarias.
    </p><p class="article-text">
        Si en este plan se tienen en cuenta las necesidades de los sectores de menores recursos, habr&aacute; una &ldquo;buena&rdquo; noticia adicional: esta capa social consume una mayor porci&oacute;n de sus ingresos en relaci&oacute;n con los hogares de mayor poder adquisitivo, quienes tienen adem&aacute;s de su capacidad de consumo, poder de ahorro. Por lo tanto, <strong>cuidar los ingresos de los sectores m&aacute;s desfavorecidos no s&oacute;lo es justo desde el punto de vista de la equidad, sino tambi&eacute;n desde la &oacute;ptica de la actividad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la vez, por la configuraci&oacute;n de los patrones de compras, los sectores m&aacute;s desprotegidos demandan bienes con menores requerimientos importados. Por lo tanto, sus necesidades de d&oacute;lares tambi&eacute;n son menores que la de los hogares de mayores ingresos. Claro est&aacute; que cuando la rueda de la econom&iacute;a se pone en marcha puede hacerlo para todos, y reactivar tambi&eacute;n el consumo de la parte superior de la pir&aacute;mide social; sin embargo, para ese momento, las necesidades de divisas deber&iacute;an ser menores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La consolidaci&oacute;n fiscal que reabra el acceso a los mercados de cr&eacute;dito no es la &uacute;nica alternativa para apuntalar la oferta neta de d&oacute;lares. Tambi&eacute;n se podr&iacute;an mejorar las exportaciones netas e incluso alentar la entrada de inversiones productivas. Estas dos opciones son m&aacute;s atractivas desde un punto de vista te&oacute;rico, porque no necesitan de repago en el primer caso -d&oacute;lares genuinos- o sus salidas, a trav&eacute;s de utilidades y dividendos, son m&aacute;s paulatinos en el tiempo en la segunda alternativa. Adem&aacute;s, sus repercusiones directas en materia de actividad suelen ser mejores tambi&eacute;n, ya que tienen un crecimiento asociado en la producci&oacute;n o la inversi&oacute;n. Sin embargo, y lamentablemente, demandan mayores plazos de los que la econom&iacute;a argentina puede tolerar hoy y, no menor, parecen bastante lejanos en medio de este mundo pand&eacute;mico. <strong>Por lo tanto, la salida fiscal-financiera se presenta como la alternativa m&aacute;s r&aacute;pida, posible y concreta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a argentina entra a 2021 golpeada y con problemas tan m&uacute;ltiples como diversos, que no se pueden resolver todos a la vez. El margen de error es bajo y se va achicando, tanto como las reservas del Banco Central o los puestos de trabajo de calidad. Todav&iacute;a hay tiempo para revertir la crisis: ojal&aacute; el orden de prioridades y de respuestas elegidos sea el correcto. Nos merecemos bellos milagros, &iquest;y ocurrir&aacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Rajnerman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/dolares-empleo-desafios-contrapuestos-2021_129_6630753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Dec 2020 10:13:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dólares y empleo: los desafíos ¿contrapuestos? de 2021]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dólar,Trabajadores]]></media:keywords>
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