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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ricardo Delgado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ricardo-delgado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ricardo Delgado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lecciones brasileñas para una estabilización exitosa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lecciones-brasilenas-estabilizacion-exitosa_1_9638431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d66dc799-3c98-4e27-9030-33db6120723a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones brasileñas para una estabilización exitosa"></p><p class="article-text">
        El 30 de octubre Brasil elegir&aacute;, en balotaje, su nuevo presidente a partir de enero de 2023. Mientras siguen en debate las supuestas sorpresivas razones por las que Jair Bolsonaro qued&oacute; apenas a 5 puntos de Luiz In&aacute;cio &ldquo;Lula&rdquo; Da Silva, es evidente que <strong>parte de la  explicaci&oacute;n radica en razones econ&oacute;micas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Brasil tuvo deflaci&oacute;n en los &uacute;ltimos dos meses (bajando la tasa interanual de 11,9% a 8,7%) y el PIB no s&oacute;lo recuper&oacute; lo perdido en la pandemia, sino que ya se acerca a los niveles de 2014, el &uacute;ltimo pico de actividad.<strong> Las mayores transferencias de ingresos a los sectores vulnerables tambi&eacute;n hicieron su aporte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La relevancia de Brasil para la econom&iacute;a local es bien conocida. Desde principal socio comercial y destino de exportaciones industriales hasta plataforma para complementar inversiones regionales, es relevante adem&aacute;s por su experiencia en la lucha contra la inflaci&oacute;n. <strong>Desde hace pr&aacute;cticamente tres d&eacute;cadas dej&oacute; de ser un problema en el pa&iacute;s vecino. </strong>A partir de la mitad de los noventa y hasta mediados de los 2000 se ubic&oacute; en 9% anual promedio, en tanto desde entonces cay&oacute; al 5% anual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pol&iacute;ticas sigui&oacute; Brasil para sostener casi 30 a&ntilde;os semejante performance inflacionaria? &iquest;Qu&eacute; condiciones son necesarias?
    </p><p class="article-text">
        La definitiva estabilizaci&oacute;n brasile&ntilde;a empieza en febrero de 1994, con el <strong>Plan Real</strong>, durante la presidencia de Itamar Franco y con Fernando Henrique Cardoso como ministro de Econom&iacute;a. Entre 1992 y 1994 los precios se hab&iacute;an multiplicado por 4.600, con &iacute;ndices que oscilaban entre 35% y 45% al mes. La media docena de planes fracasados desde mediados de los a&ntilde;os ochenta hab&iacute;a consolidado complejos mecanismos de indexaci&oacute;n de salarios y contratos muy dif&iacute;cil de erradicar.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de los programas anteriores, la estabilizaci&oacute;n de 1994 fue planificada con tiempo y busc&oacute; diferenciarse de las experiencias de los a&ntilde;os '80, basadas en la ruptura de contratos y efectos &ldquo;sorpresa&rdquo;. <strong>Todas las medidas fueron anunciadas y, pese a la inercia y la indexaci&oacute;n al d&oacute;lar, no hubo congelamientos de precios y salarios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La gran diferencia es que incluy&oacute; una <strong>dr&aacute;stica apertura a los capitales extranjeros,</strong> con la continuidad de un significativo programa de privatizaciones incluida, y a las importaciones. De este modo, el d&eacute;ficit en cuenta corriente pas&oacute; de 0,2% del producto en 1994 al 2,4% al a&ntilde;o siguiente y alcanz&oacute; el 4,3% en 1999.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El contexto externo era muy diferente al de los '80. Predominaba el Consenso de Washington que facilitaba implementar estrategias de estabilizaci&oacute;n basadas en la competencia externa sobre los bienes transables en un contexto de apreciaci&oacute;n real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La secuencia previa del programa tambi&eacute;n fue novedosa; en el a&ntilde;o anterior al Plan se consolid&oacute; el super&aacute;vit fiscal primario, cre&aacute;ndose adem&aacute;s <strong>un Fondo de Resiliencia Social para atenuar los costos del ajuste sobre los&nbsp;sectores m&aacute;s vulnerables, </strong>en un contexto donde el producto por habitante hab&iacute;a ca&iacute;do 10% entre 1990 y 1993.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, se crearon unidades indexadas para quebrar la inercia. En los tres meses previos al lanzamiento del plan, todos los precios de la econom&iacute;a fueron congelados y fijados en Unidades de Valor Real (UVR), que se actualizaban seg&uacute;n las variaciones del tipo de cambio. En tanto, las transacciones se realizaban en cruzados-reales. Lo relevante fue que los precios relativos de los bienes y servicios medidos en UVR se mantuvieron constantes, <strong>eliminando de este modo la inercia inflacionaria</strong>. En otras palabras, los precios absolutos fueron sincronizados mediante el congelamiento de los precios relativos en UVR.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando en julio de 1994 el real reemplaz&oacute; al cruzado como moneda, hubo una fuerte contracci&oacute;n monetaria, con control de agregados y, de la mano del super&aacute;vit primario, comenz&oacute; a caer la carga de la deuda, permitiendo la consolidaci&oacute;n a nivel del resultado financiero. <strong>El d&eacute;ficit primario cay&oacute; del 5% del PBI en el segundo trimestre</strong> del 1994 al 0,5% durante el primero del 1995,<strong> con gran contribuci&oacute;n de los ingresos por privatizaciones, </strong>en tanto el resultado financiero sigui&oacute; siendo deficitario, en torno a los 2 puntos.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1994 y 1996, la tasa de inter&eacute;s nominal se ubic&oacute; por encima de la tasa de inflaci&oacute;n y &eacute;sta, por sobre la devaluaci&oacute;n. Desde ya, la estrategia gener&oacute; un significativo ingreso de capitales (las reservas aumentaron 33% entre 1994 y 1995), una fuerte apreciaci&oacute;n real (27% en 6 meses, entre el segundo y el cuarto trimestre de 1994) y un deterioro de la cuenta corriente (el d&eacute;ficit se multiplic&oacute; por 10 entre 1994 y 1995).
    </p><p class="article-text">
        La apertura y el ingreso de capitales generaron el crecimiento del cr&eacute;dito bancario y del consumo de bienes transables, en l&iacute;nea con el deterioro del balance comercial (de un super&aacute;vit de U$S 10.500 millones en 1994 a un d&eacute;ficit de U$S 3.500 millones en 1995). La reestructuraci&oacute;n, previa al plan, de la deuda externa gener&oacute; una <strong>elevada participaci&oacute;n de los mercados financieros locales en el financiamiento del fisco, entre ellos los bancos.</strong> El sistema financiero y el mercado de capitales eran no s&oacute;lo s&oacute;lidos sino capaces de absorber los ingresos de capitales sin mayores disrupciones en las tasas de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La inflaci&oacute;n <strong>se desplom&oacute; de 916% en 1994 al 22,4% en 1995 y al 9,6% en 1996,</strong> y el PIB se recuper&oacute; a una tasa promedio de 3,4% anual entre 1994 y 1998, en un contexto de fuerte apreciaci&oacute;n real de la moneda brasile&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como contracara, el Plan Real implic&oacute; un incremento de la fragilidad externa, asociada con la dependencia de los capitales extranjeros, que deriv&oacute; en la crisis de 1999. La salida del esquema, en particular del d&eacute;ficit en cuenta corriente, <strong>result&oacute; muy dificultosa debido al amplio apoyo social generado por la estabilidad asociada a la apreciaci&oacute;n cambiaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de lo observado en la Argentina en los a&ntilde;os '90, el desempleo se mantuvo bajo y los salarios reales crecieron (10% entre 1994 y 1995). Esto es as&iacute; ya que <strong>el Plan Real no tuvo un tipo de cambio nominal fijo,</strong> permitiendo ajustar el valor de la moneda a distintas coyunturas y evitando que el empleo absorba las oscilaciones del balance de pagos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las importantes fuentes externas de financiamiento (en este caso, privatizaciones y flujos financieros) en un contexto de fuerte apreciaci&oacute;n cambiaria, adem&aacute;s del ajuste fiscal y monetario, fueron los ingredientes centrales del comienzo de la estabilizaci&oacute;n brasile&ntilde;a. Nada nuevo. El apoyo externo para fortalecer las reservas y volver cre&iacute;ble la estrategia antiinflacionaria se vuelve esencial en todas las experiencias internacionales.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Delgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/lecciones-brasilenas-estabilizacion-exitosa_1_9638431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Oct 2022 11:58:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecciones brasileñas para una estabilización exitosa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brasil,Balotaje en Brasil,Plan Real]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La anatomía de una cierta (¿posible?) estabilización de precios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/anatomia-posible-estabilizacion-precios_129_9580860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4062a02c-4aec-4458-93ba-4d5fb127d7e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La anatomía de una cierta (¿posible?) estabilización de precios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sergio Massa ya tiene en la cancha varios instrumentos estabilizadores. Habrá quienes digan que no es lo suficientemente agresivo para bajar la inflación, pero lo cierto es que el viraje hacia la ortodoxia es innegable. Es un ajuste peronista inserto en un equilibrio social inestable.</p></div><p class="article-text">
        Los flashes en el quinto piso del Ministerio de Econom&iacute;a empiezan a apagarse. La llegada rutilante de <strong>Sergio Massa</strong>, dos meses atr&aacute;s, y los resultados iniciales que alejaron el colapso inminente abren paso ahora a una etapa donde el camino ser&aacute; m&aacute;s escabroso, tenso, friccionado. <strong>La muy relativa calma financiera, lograda con f&oacute;rceps y alquimias cambiarias, sobrevivir&aacute; si </strong>&ndash;<strong>y solo si</strong>&ndash;<strong> el Gobierno logra reducir la inflaci&oacute;n de forma sensible.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es impensable que a velocidades de 7% mensual solo el enfriamiento que ya se observa en la actividad econ&oacute;mica y la restricci&oacute;n fiscal y monetaria que est&aacute; implementando el ministro alcanzar&aacute;n para dar vuelta el escenario proyectado de los precios en los pr&oacute;ximos meses. Son instrumentos necesarios, sin duda, que bajo ciertas circunstancias desinflan los precios. Pero el tiempo para que eso suceda y los equilibrios sociales en las sociedades democr&aacute;ticas muchas veces complican el proceso. El ajuste es apenas una condici&oacute;n necesaria, pero se requiere m&aacute;s, bastante m&aacute;s, para lograr una estabilizaci&oacute;n consistente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute; como est&aacute;n presentadas las cartas, es inviable que la inflaci&oacute;n pueda bajar 40 puntos en 2023, como proyecta el presupuesto</strong>. Pensamiento m&aacute;gico, que esconde el habitual uso discrecional de los excedentes fiscales al que apela todo gobierno cuando la meta es superada. O, tal vez, la pista de que est&aacute; en proceso un intento m&aacute;s consistente de estabilizaci&oacute;n del que est&aacute; puesto sobre la mesa hasta ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia de las desinflaciones, aqu&iacute; y en el mundo, ense&ntilde;a que los planes se van consolidando, a veces durante largos meses, con medidas previas, que pueden incluir retoques en ciertos precios (combustibles, tarifas) o incluso salarios y jubilaciones. Est&aacute;n los programas basados en t&iacute;picos ajustes macroecon&oacute;micos, o los que buscan consensos sociales m&aacute;s o menos amplios para hacer menos dolorosa la transici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina hubo de todo tipo. Las experiencias de 1959 (Frondizi-Alsogaray) con 120% de inflaci&oacute;n y 1985 (Alfons&iacute;n-Sourrouille) con 700% giraron sobre la disciplina fiscal y monetaria y la contracci&oacute;n de la actividad y los salarios. El &ldquo;hay que pasar el invierno&rdquo; de Alsogaray incluy&oacute; una devaluaci&oacute;n real del 15% y un apret&oacute;n monetario de 8 puntos del PBI, en el contexto de un acuerdo con el FMI. El Plan Austral, en tanto, redujo 4 puntos el d&eacute;ficit primario y en 1985 el PIB cay&oacute; 7 puntos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, el Pacto Social de 1973 fue un ajuste expansivo (subieron salarios, PIB y agregados monetarios), se apreci&oacute; el tipo de cambio real y no hubo ajuste fiscal. Todo centrado en &ldquo;coincidencias program&aacute;ticas&rdquo; y un plan trianual que logr&oacute; bajar la inflaci&oacute;n&hellip; un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En el otro extremo aparece la convertibilidad, que pulveriz&oacute; la inflaci&oacute;n a costa de una grave desarticulaci&oacute;n productiva y un desempleo muy elevado, pero que adem&aacute;s requiri&oacute; de un masivo flujo de d&oacute;lares y un violento ajuste previo (la cuasi-hiper de 1989 y el draconiano recorte fiscal y monetario de 1990). Nada de eso est&aacute; disponible hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Massa ya tiene en la cancha varios instrumentos estabilizadores. El ajuste del gasto primario en t&eacute;rminos reales es significativo, para cualquier comparaci&oacute;n de este per&iacute;odo de gobierno. Las tasas de inter&eacute;s vuelven a ser positivas, como en la era Macri. Se viene acelerando la depreciaci&oacute;n diaria del peso y las tarifas p&uacute;blicas abandonan sus tiempos populistas. <strong>Habr&aacute; quienes digan que no es lo suficientemente agresivo para bajar la inflaci&oacute;n, pero lo cierto es que el viraje hacia la ortodoxia es innegable. Es un ajuste peronista inserto en un equilibrio social inestable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, una anatom&iacute;a m&aacute;s adecuada y quiz&aacute; posible para cierta estabilizaci&oacute;n de los precios hasta el final de la gesti&oacute;n Fern&aacute;ndez requiere de otros elementos. El principal, d&oacute;lares en las reservas para estabilizar las expectativas una vez decidida la devaluaci&oacute;n. En 1959 los d&oacute;lares ingresaron por el fuerte impulso a la inversi&oacute;n extranjera directa, aportes del FMI y la liberalizaci&oacute;n del mercado de capitales, que llev&oacute; el d&eacute;ficit de cuenta corriente por encima de los 4 puntos del PBI en 1961. En 1985 las reservas fueron apuntaladas por el FMI y el Tesoro norteamericano. En 1991, por las privatizaciones y el seguro de cambio de la convertibilidad.
    </p><p class="article-text">
        No solo eso. Esta inflaci&oacute;n, un bestia que cambi&oacute; de forma en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y se volvi&oacute; m&aacute;s resistente, demanda acciones para reducir la inercia, el ajuste de contratos (salarios incluidos) mirando la inflaci&oacute;n pasada. Es probable que no se necesite, como en 1985, un &ldquo;desagio&rdquo;, pero s&iacute; un congelamiento posterior a la correcci&oacute;n y ruptura de contratos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El riesgo de espiralizaci&oacute;n sigue latente si no se anclan las expectativas (para lo que se necesitan suficientes d&oacute;lares en las reservas del Banco Central), y siguen sin aparecer se&ntilde;ales claras respecto de la pol&iacute;tica salarial.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La estabilizaci&oacute;n es un camino doloroso, que demanda tiempo (escaso para este gobierno) y coordinaci&oacute;n. Si sus costos iniciales se sostienen pol&iacute;ticamente y las reformas y acuerdos son cre&iacute;bles, la inflaci&oacute;n empieza a ceder. &iquest;Massa cuenta con opciones menos duras? Seguir con este ritmo inflacionario es condenarse a una r&aacute;pida aceleraci&oacute;n. &iquest;Podr&aacute; instrumentar cierta estabilizaci&oacute;n en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de gobierno, elecciones mediante? Casi siempre, las temporadas en el quinto piso del Ministerio no son como se quieren, sino como se pueden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>RD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Delgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/anatomia-posible-estabilizacion-precios_129_9580860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Sep 2022 14:42:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La anatomía de una cierta (¿posible?) estabilización de precios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inflación,Sergio Massa,Convertibilidad,Arturo Frondizi,Hiperinflación,Álvaro Alsogaray]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sergio Tomás Massa, o la búsqueda del realismo en el intento por contener daños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sergio-tomas-massa-busqueda-realismo-contener-danos_129_9214168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19e7f4e1-8f24-417f-beab-b908d9519bc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sergio Tomás Massa, o la búsqueda del realismo en el intento por contener daños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En lo inmediato, Massa disfruta de la efímera luna de miel que le otorga la cordial bienvenida dada por los mercados financieros", escribe el autor. La corrección de los desbalances macro a través de cinco acciones "para salvar al Gobierno del estallido".</p></div><p class="article-text">
        El desembarco de <strong>Sergio Tom&aacute;s Massa</strong> (STM) a una m&aacute;s compacta y concentrada conducci&oacute;n econ&oacute;mica es la bala de plata, o de la rec&aacute;mara, seg&uacute;n <strong>Jorge As&iacute;s</strong>, de un gobierno que marchaba hacia el abismo. El giro al realismo econ&oacute;mico, a que el pragmatismo le gane a las posturas m&aacute;s ideologizadas del Frente de Todos, es el claro reconocimiento de la fragilidad pol&iacute;tica y de la escasa sustentaci&oacute;n material de la gesti&oacute;n de <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; tan superministro ser&aacute; depende de su gesti&oacute;n, que se descuenta hiperactiva, intensa, marcando agenda. </strong>Tendr&aacute; bajo control m&aacute;s &aacute;reas que sus predecesores, pero no todas las que tuvieron otros superministros, como Cavallo, Lavagna o, yendo m&aacute;s lejos, Sourrouille. El Banco Central, energ&iacute;a y la AFIP a&uacute;n no figuran bajo su &oacute;rbita, pero es factible que vaya sumando poder sobre ellas. 
    </p><p class="article-text">
        En ese rol de &ldquo;primus inter pares&rdquo; que se le asigna hay, de todos modos, una diferencia central con otros ministros del pasado. <strong>Carlos Menem</strong>, <strong>N&eacute;stor Kirchner</strong> y hasta <strong>Ra&uacute;l Alfons&iacute;n </strong>fueron presidentes que ocupaban su rol, sosten&iacute;an pol&iacute;ticas y ordenaban sus internas. Bajo esos paraguas, la tr&iacute;ada Cavallo-Lavagna-Sourrouille pudo, cada uno en su tiempo y con sus particularidades, coordinar la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en una direcci&oacute;n un&iacute;voca y sacar a sus gobiernos de escenarios muy complejos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La coalici&oacute;n de gobierno, disfuncional hasta ahora para conducir los desequilibrios macroecon&oacute;micos, muestra adem&aacute;s profundas (&iquest;insalvables?) diferencias entre sus socios que limitan el poder presidencial, condicionando los resultados.</strong> &iquest;Podr&aacute; Massa, el socio minoritario, conducir f&aacute;cticamente a un gobierno de un presidente cuestionado por la socia mayoritaria? &iquest;<strong>Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</strong> validar&aacute; el rumbo que presumiblemente marcar&aacute; Sergio Massa el mi&eacute;rcoles, cuando defina la correcci&oacute;n (ajuste) fiscal, el apret&oacute;n monetario y el nuevo sendero cambiario? En su favor, y a diferencia de otros superministros, STM es el que m&aacute;s credenciales y habilidades pol&iacute;ticas detenta, m&aacute;s interacciones con la oposici&oacute;n posee y mejores relaciones con el poder real dispone. No es poco frente a la endogamia del Frente de Todos, refractaria de otras voces y con escas&iacute;simos puentes con el mundo externo.
    </p><h3 class="article-text">La moneda</h3><p class="article-text">
        En lo inmediato, Massa disfruta de la ef&iacute;mera luna de miel que le otorga la cordial bienvenida dada por los mercados financieros, con ca&iacute;das de 700 puntos en el riesgo pa&iacute;s desde que se consolid&oacute; el rumor de su llegada y con cotizaciones de los d&oacute;lares libres que se desplomaron. <strong>De consolidar esta </strong><em><strong>pax cambiaria</strong></em><strong> unos quince d&iacute;as, en tanto pone en marcha las medidas, el abismo podr&iacute;a estar algo m&aacute;s lejos.</strong> El Banco Central hizo su tarea el jueves pasado, subiendo fuertemente las tasas de inter&eacute;s y secando de pesos el mercado, en l&iacute;nea con la absorci&oacute;n que viene haciendo el Tesoro. STM, adem&aacute;s, podr&aacute; decir que no es responsable de la elevad&iacute;sima tasa de inflaci&oacute;n que se proyecta para julio y que se conocer&aacute; en diez d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        STM dispone, desde el mi&eacute;rcoles, de un a&ntilde;o para corregir, en parte al menos, los desbalances macro. &iquest;C&oacute;mo? <strong>Poniendo a la inflaci&oacute;n en el centro de su pol&iacute;tica. Explicitando incentivos para aumentar las reservas del Central. Dando certezas a los sectores productivos cuando accedan a d&oacute;lares oficiales para importar. Contando con una regla fiscal cre&iacute;ble (&iquest;d&eacute;ficit cero a-la-Batakis?). Y, quiz&aacute;, otorgando alguna recomposici&oacute;n fija para los ingresos de los trabajadores, los jubilados y los programas sociales. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una estrategia de contenci&oacute;n de da&ntilde;os para salvar al Gobierno del estallido puede funcionar combinando estos ingredientes. Hacerlo ser&aacute; resorte exclusivo de STM. La moneda est&aacute; en el aire. 
    </p><p class="article-text">
        <em>RD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Delgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sergio-tomas-massa-busqueda-realismo-contener-danos_129_9214168.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Aug 2022 10:41:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sergio Tomás Massa, o la búsqueda del realismo en el intento por contener daños]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sergio Massa,Inflación,Dólar,Banco Central,Cristina Fernández de Kirchner]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[CFK en su salsa: Evita, ebitda y "festival de importaciones"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cfk-salsa-evita-ebitda-festival-importaciones_129_9113229.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/005aee71-9ac6-44b1-be1a-2dd01e8f4f69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="CFK en su salsa: Evita, ebitda y &quot;festival de importaciones&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La alerta de la vicepresidenta previene a los industriales y a todos aquellos que necesitan insumos para producir que será más complejo acceder al mercado oficial de cambios.</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que aparece, a la manera del &ldquo;volver&eacute; y ser&eacute; millones&rdquo; de Evita, concentra no s&oacute;lo la discusi&oacute;n pol&iacute;tica sino tambi&eacute;n la econ&oacute;mica, en un espect&aacute;culo agrietado de admiradores incondicionales, detractores extremos, conceptos errados y, <strong>un pu&ntilde;ado apenas, de planteos tem&aacute;ticos acertados. </strong>Nadie negar&aacute; el peso propio de sus opiniones ni la m&aacute;xima relevancia de su figura. Cristina Kirchner<strong> sigue representando la centralidad en la pol&iacute;tica argentina</strong> y por ello una<strong> mayor reflexi&oacute;n, consistencia y prudencia en sus palabras aportar&iacute;an al muy necesario ordenamiento de las expectativas sociales. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El pasado lunes, una vez m&aacute;s, eso no ocurri&oacute;. Entre tantas cosas, la vicepresidenta habl&oacute; de inflaci&oacute;n, negando al d&eacute;ficit fiscal entre sus causas, para asociarla, difusamente, al aumento de las ganancias empresariales en sectores concentrados en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os (el EBITDA que no fluy&oacute; de sus labios&hellip;) y al endeudamiento externo, citando los tiempos de Mauricio Macri y la dictadura militar. Olvid&oacute; la propia performance inflacionaria de sus dos gobiernos, sin &ldquo;EBITDAs&rdquo; y sin <strong>deuda: su primera gesti&oacute;n cerr&oacute; con una inflaci&oacute;n del 21% (a diciembre 2011) y la segunda, del 27%,</strong> en diciembre de 2015 (con 38% en 2014). Recortar la historia para explicarla o apelar a argumentos pol&iacute;ticamente rentables son recursos &uacute;tiles desde la ret&oacute;rica, mas no para comprender fen&oacute;menos muy complejos como la cr&oacute;nica inflaci&oacute;n argentina. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Luego, carg&oacute; sobre los movimientos sociales, apelando a qu&eacute; dir&iacute;a Evita respecto de su existencia y modos de organizaci&oacute;n. Una vez m&aacute;s, escondiendo intereses espec&iacute;ficos de su facci&oacute;n pol&iacute;tica y<strong> trivializando un cuadro social con fr&aacute;giles equilibrios y un futuro incierto</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero quiz&aacute; lo que mayor impacto econ&oacute;mico produjo de su relato sea el <strong>&ldquo;festival de importaciones&rdquo; </strong>que estar&iacute;a facilitando una pol&iacute;tica econ&oacute;mica de la cual ella, no sorprende, es la principal oponente. El dato de mayo publicado por el INDEC marca un r&eacute;cord mensual en d&oacute;lares corrientes (US$7.870 millones, +53% respecto de mayo 2021), abonando la idea. Pero <strong>&iquest;qu&eacute; hay de cierto del aluvi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Desde una mirada pr&aacute;ctica, la de los decisores econ&oacute;micos y financieros que marcan el pulso diario de los d&oacute;lares libres, es evidente que, a esta velocidad de compras en el exterior, el Banco Central seguir&aacute; perdiendo reservas en un segundo semestre donde ya no estar&aacute;n disponibles los d&oacute;lares del agro y se tiene el mal antecedente de una muy escasa cantidad acumulada en el mejor momento del a&ntilde;o. El festival importador, en el escenario cambiario que viene, <strong>tiene que ser le&iacute;do como la imposibilidad f&aacute;ctica de contar con las divisas necesarias para pagar estos niveles de compras externas</strong>. O de otro modo<strong>, que la econom&iacute;a pueda sostener los niveles previos de actividad. </strong>En este sentido, la alerta de CFK previene a los industriales y a todos aquellos que necesitan insumos, partes, piezas importadas para producir<strong>.</strong> <strong>La expectativa es que ser&aacute; m&aacute;s complejo acceder al mercado oficial de cambios</strong>. C&oacute;mo asignar las prioridades sectoriales, entre sectores y/o ramas de actividad, y con qu&eacute; eficiencia los equipos de gobierno liberar&aacute;n los permisos abre grandes dudas. <strong>Siempre estos caminos conllevan una menor oferta y m&aacute;s inflaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Sin embargo, la vicepresidenta omite (o peor, malinterpreta) por qu&eacute; las importaciones se aceleran. <strong>La alta inflaci&oacute;n, la brecha cambiaria y la incertidumbre pol&iacute;tica alientan a que los excedentes de pesos busquen dolarizarse.</strong> Dadas las limitaciones para las empresas y las personas, se multiplican los incentivos para hacerlo de manera indirecta. Por ejemplo, a trav&eacute;s de adelantar compras externas pagando al d&oacute;lar oficial o adquiriendo bienes que incluyan costos de producci&oacute;n en d&oacute;lares. <strong>En esencia, todo lo que tiene olor a d&oacute;lar oficial, se compra</strong>. Bajo esta l&oacute;gica macro, un bien no perecedero es un instrumento &uacute;til para trasladar riqueza en el tiempo.<strong> Los pesos queman.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo dec&iacute;amos en Analytica en agosto del a&ntilde;o pasado, cuando el fen&oacute;meno ya era muy evidente, observando que &ldquo;el exceso de importaciones implic&oacute; una demanda extra de usd 10.900 millones entre septiembre de 2020 y mayo de 2021, a un promedio mensual de US$1.200 millones&rdquo;. El ejercicio era simple: bas&aacute;ndose en las importaciones y niveles de producci&oacute;n por sector, y ajustando por el tipo de cambio real, se estimaba el &ldquo;excedente importador&rdquo;,<strong> o cu&aacute;nto importaba de m&aacute;s cada sector respondiendo a los incentivos financieros de la brecha cambiaria.</strong> Nada nuevo bajo el sol.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad, adem&aacute;s, que el aumento de los precios internacionales tambi&eacute;n influye, <strong>en especial en el fuerte incremento de las importaciones de energ&iacute;a</strong>, cuyos valores se multiplicaron por tres en un a&ntilde;o. Sin embargo, hasta mayo son las cantidades importadas las que crecen m&aacute;s que los precios,<strong> en especial en los bienes de capital y sus piezas y accesorios y en los productos finales de consumo. </strong>Se observa tambi&eacute;n un aumento significativo en las importaciones de servicios, b&aacute;sicamente de viajes al exterior (ya por encima de los niveles prepandemia, de 2019), fletes y seguros. En este &uacute;ltimo caso, a los costos log&iacute;sticos prepandemia, el Banco Central estar&iacute;a acumulando nada menos que unos 1.000 millones de d&oacute;lares m&aacute;s por trimestre. 
    </p><p class="article-text">
        La vicepresidenta exige usar la lapicera para frenar el festival. Su receta -errada- es reclamar al que importa que exporte por el equivalente, sin saber (&iquest;omitiendo?) que lo &uacute;nico que hizo esa pol&iacute;tica de su gobierno fue &ldquo;sustituir exportadores&rdquo;, no aumentar las exportaciones netas. Lo m&aacute;s probable es que, m&aacute;s all&aacute; de sus s&uacute;plicas, el freno llegue por el enfriamiento de la actividad econ&oacute;mica y, en parte, por las mayores restricciones que se avecinan. Al final del d&iacute;a, la gravedad existe en la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        <em>Economista. Director de Analytica Consultora </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Delgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/cfk-salsa-evita-ebitda-festival-importaciones_129_9113229.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jun 2022 09:58:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[CFK en su salsa: Evita, ebitda y "festival de importaciones"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristina Fernández de Kirchner,Importaciones,Dólares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El FMI, protagonista de la economía argentina durante la próxima década]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/fmi-protagonista-economia-argentina-durante-proxima-decada_129_8456776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8ff891a4-44d9-45e2-9d58-248b8b2f885c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El FMI, protagonista de la economía argentina durante la próxima década"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tres gestiones de gobierno estarán bajo sus reglas y lo que ahora se acuerde tendrá impactos por un tiempo largo, incluso si se incumplen los objetivos.</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las tensiones t&iacute;picas de un cierre de negociaci&oacute;n, todo conduce a pensar que el acuerdo con el FMI est&aacute; m&aacute;s cerca. Los resultados del viaje presidencial en la reuni&oacute;n del G20 son una se&ntilde;al en tal sentido, pese a las dudas que a&uacute;n existen dadas las resistencias, en especial del cristinismo, sobre su verdadera necesidad.&nbsp;Lo concreto es que en Roma se observaron indicios relevantes, mas no concluyentes, respecto de algunas posiciones p&uacute;blicas argentinas, como la de limitar los sobrecargos en la tasa de inter&eacute;s del pr&eacute;stamo a reestructurar o la de crear un fondo de &ldquo;resiliencia&rdquo; para pa&iacute;ses en desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; significa un acuerdo con el Fondo? &iquest;Hay alguna alternativa por fuera de &eacute;l? <strong>Algo es claro: con o sin acuerdo, el FMI ser&aacute; el gran protagonista de la econom&iacute;a argentina al menos por una d&eacute;cada.</strong> Tres gestiones de gobierno estar&aacute;n bajo sus reglas y lo que ahora se acuerde tendr&aacute; impactos por largo tiempo, aun incluso -como sucedi&oacute; siempre- si se incumplen los objetivos. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ante un escenario de malas opciones, un acuerdo <em>razonable</em> con el FMI es el mejor camino. <strong>El Fondo no resolver&aacute; ninguno de los desequilibrios (ni la inflaci&oacute;n, ni la escasez de d&oacute;lares, menos a&uacute;n la baja productividad), pero un default abierto con el mayor acreedor har&aacute; muy cr&iacute;tico el devenir. </strong>Todo ser&aacute; peor sin acuerdo. Adem&aacute;s, es el cierre, o el inicio, seg&uacute;n se mire, de un proceso que tiene responsabilidades compartidas entre el Estado argentino y el organismo. El diagn&oacute;stico de asumir la capacidad de refinanciar los fabulosos vencimientos de 2022 y 2023 (unos US$39.000 millones) en un eventual segundo gobierno de Mauricio Macri fue tan poco consistente como la liviandad del Fondo para exponer nada menos que 35% de su cartera a la econom&iacute;a argentina. Aunque ya sea historia, los efectos de estos dislates reverberan en estas negociaciones, donde unos y otros admiten por lo bajo su propio error. 
    </p><p class="article-text">
        Estas l&iacute;neas no pretenden ser una apolog&iacute;a de estos programas sobre las econom&iacute;as endeudadas; todo lo contrario. Existe mucha evidencia internacional acerca de sus impactos regresivos sobre el ingreso y el crecimiento. Sin embargo,<strong> la acumulaci&oacute;n de desequilibrios macroecon&oacute;micos desde 2018,  potenciados por la pandemia y por los errores no forzados del gobierno, exige un cierre consistente del problema.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pueden pensarse tres razones ordenadoras para justificar la necesidad de un acuerdo: la imprescindible estabilizaci&oacute;n de las expectativas privadas (sobre la inflaci&oacute;n y el tipo de cambio), la sustentabilidad de cierto financiamiento privado y de organismos multilaterales y la proclamada b&uacute;squeda de arreglos pol&iacute;ticos b&aacute;sicos para darle gobernabilidad al sistema pol&iacute;tico en 2022 y 2023.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En relaci&oacute;n con estabilizar las degradadas expectativas, un programa con el FMI puede servir como una suerte de sustituto del plan econ&oacute;mico que los decisores privados le vienen exigiendo al gobierno desde hace tiempo. <strong>Paradoja mediante, un gobierno que resisti&oacute; siempre presentar un programa formal y consistente terminar&aacute; utilizando el paraguas de Washington a los mismos fines. </strong>Al fijar metas sobre d&eacute;ficit fiscal, agregados monetarios, variaci&oacute;n de reservas e inflaci&oacute;n, ingredientes de cualquier plan, el acuerdo podr&iacute;a contribuir a una coordinaci&oacute;n m&aacute;s eficiente de las &ldquo;creencias&rdquo; de los mercados financieros y a ordenar las cotidianas decisiones de precios de los sectores productivos y de servicios. 
    </p><p class="article-text">
        Con acuerdo, adem&aacute;s, la Argentina evitar&iacute;a ser definitivamente expulsada del radar del financiamiento internacional, privado y fundamentalmente con los organismos multilaterales de cr&eacute;dito. Las l&iacute;neas comerciales seguir&iacute;an abiertas y, en alg&uacute;n tiempo, podr&iacute;an darse algunas condiciones para el retorno de ciertos flujos que facilitar&iacute;an la necesaria apreciaci&oacute;n del tipo de cambio real (fundamental para reducir la inflaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Desde lo pol&iacute;tico, <strong>el tr&aacute;nsito del acuerdo por el Congreso exigir&aacute; que la oposici&oacute;n tome posici&oacute;n sobre una cuesti&oacute;n de alta relevancia si vuelve al poder en diciembre de 2023. </strong>El peso central de las condicionalidades del Fondo empezar&aacute; a tomar fuerza en la pr&oacute;xima gesti&oacute;n de gobierno, dado el presumible per&iacute;odo de gracia para los pagos. Entonces por la fuerza, no por la virtud, se podr&iacute;an alcanzar ciertos compromisos entre gobierno y oposici&oacute;n que contribuir&iacute;an a mejorar la gobernabilidad en estos a&ntilde;os. Cu&aacute;n viable es este esquema, en especial considerando los incentivos opositores a sentarse a la mesa, est&aacute; por verse. Pero es claro que alguna se&ntilde;al desde la pol&iacute;tica descomprimir&iacute;a la incertidumbre macro.
    </p><p class="article-text">
        Esta es, si se quiere, la visi&oacute;n optimista para el acuerdo. Lo complejo est&aacute; en lo que no se conoce, aunque se intuye. <strong>La letra chica, que ineludiblemente incluir&aacute; un sendero hacia el equilibrio fiscal en pocos a&ntilde;os y una devaluaci&oacute;n</strong> para aumentar las reservas del Banco Central y facilitar el propio ajuste del gasto, lo habitual en estos programas. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;C&oacute;mo transitar un ajuste fiscal y una devaluaci&oacute;n con los niveles actuales de pobreza, inflaci&oacute;n y salarios y con una perspectiva limitada de flujos comerciales en d&oacute;lares, sin que puedan esperarse los precios de las <em>commodities</em> de este a&ntilde;o y frente a un eventual endurecimiento monetario en el mundo ante los temores inflacionarios? <strong>En los primeros momentos, los cl&aacute;sicos programas con el Fondo reducen la actividad econ&oacute;mica y los salarios. &iquest;Por qu&eacute; ser&iacute;a distinto esta vez? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En el recetario tradicional del FMI tambi&eacute;n figura la unificaci&oacute;n cambiaria. &iquest;C&oacute;mo hacerlo si no hay d&oacute;lares suficientes para &ldquo;todos y todas&rdquo;? En este contexto, una devaluaci&oacute;n a secas que persiga comprimir la brecha con los tipos de cambio alternativos s&oacute;lo acelerar&iacute;a la inflaci&oacute;n. El acuerdo, entonces, tambi&eacute;n requiere una mirada profunda para bajar la inflaci&oacute;n, que se entienda que se trata de un fen&oacute;meno macroecon&oacute;mico y no tanto de pujas con algunos sectores industriales (alimenticias, en particular), y que <strong>devaluar sin plan (de una vez o acelerando los ajustes mensuales) s&oacute;lo conduce a un nuevo fracaso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vinculado con el frente cambiario, el Fondo habitualmente exige objetivos de acumulaci&oacute;n de reservas internacionales. El riesgo est&aacute; en que, si esa meta resulta muy ambiciosa, la recuperaci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os sea muy mediocre. No habr&iacute;a d&oacute;lares para todos los usos y el tipo de cambio real seguir&iacute;a en niveles incompatibles para recuperar los salarios. El ajuste cl&aacute;sico se repetir&iacute;a. Con todo, en los acuerdos recientes comparables al caso argentino (Pakist&aacute;n, Egipto, Ecuador y Angola), el Fondo fue razonablemente laxo y, de hecho, todos lograron sobrecumplir con los objetivos de acumulaci&oacute;n de divisas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El FMI puede servir de excusa para comenzar a ordenar los desequilibrios macro</strong>. Los costos de no hacerlo, adem&aacute;s de volver a incumplir contratos, son sin dudas muy superiores a los sacrificios necesarios para corregirlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>RD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Delgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/fmi-protagonista-economia-argentina-durante-proxima-decada_129_8456776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Nov 2021 12:57:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El FMI, protagonista de la economía argentina durante la próxima década]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La obra pública en el laberinto del FMI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/obra-publica-laberinto-fmi_129_6547282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dcb40d77-6e71-42cb-b66b-598a674a1370_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La obra pública en el laberinto del FMI"></p><p class="article-text">
        El Gobierno apuesta a que la obra p&uacute;blica sea el motor de la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica en 2021. Despu&eacute;s de un primer a&ntilde;o cr&iacute;tico, donde su ejecuci&oacute;n se focaliz&oacute; en infraestructura de salud y agua y cloacas, la gesti&oacute;n Fern&aacute;ndez duplic&oacute; las partidas de gasto de capital en el presupuesto del a&ntilde;o pr&oacute;ximo. <strong>&iquest;Puede la obra p&uacute;blica ser la llave que abra la econom&iacute;a pospandemia?</strong> &iquest;Es realista llegar a ejecutar semejante salto en el nivel de inversi&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; dir&aacute; el FMI, que busca reducir el d&eacute;ficit fiscal, de esta inyecci&oacute;n de gasto? 
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida es realmente bajo, facilitando la comparaci&oacute;n. En 2019, la ejecuci&oacute;n de obra p&uacute;blica de la Naci&oacute;n fue la menor de los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os. Lo mismo ocurri&oacute; con las provincias y municipios. Y 2020 no fue la excepci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la Argentina afecta a los atajos y a las salidas r&aacute;pidas, la obra p&uacute;blica hist&oacute;ricamente estuvo en la mesa de las soluciones a todos los problemas. </strong>As&iacute; como Dios es argentino y una cosecha nos salva, el facilismo lleva con frecuencia a creer que la inversi&oacute;n en rutas, cloacas, acceso al agua potable o viviendas, porque &ldquo;se ven y se tocan&rdquo;, es el remedio infalible a las crisis seculares. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, son indiscutibles sus efectos positivos sobre el resto de las actividades. Seg&uacute;n estudios recientes del Banco Central, el aumento en la inversi&oacute;n en infraestructura &mdash;tanto p&uacute;blica como privada&mdash; multiplica hasta cinco veces sus impactos sobre el PBI. La industria de la construcci&oacute;n, que la obra p&uacute;blica integra, involucra unas 180 actividades, por lo que se la conoce como la &ldquo;madre de todas las industrias&rdquo;. Y, a diferencia de muchos sectores productivos, no demanda d&oacute;lares de manera intensiva, cuando es el d&oacute;lar justamente lo que el Gobierno quiere cuidar. Muchos atributos para convertirla en la elegida para la recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero conviene poner en contexto cu&aacute;ndo y c&oacute;mo la obra p&uacute;blica puede realmente convertirse en una impulsora sostenida de crecimiento a lo largo del tiempo antes que en un espasmo transitorio de mayor actividad. La condici&oacute;n b&aacute;sica es estabilizar la macro. Con estos niveles de inflaci&oacute;n y brecha cambiaria, los constructores cargar&aacute;n precios m&aacute;s altos en las obras para protegerse de la incertidumbre y los proyectos seguir&aacute;n la suerte del siempre escaso fondeo del estado. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y entonces llega el FMI. En la b&uacute;squeda de un nuevo acuerdo m&aacute;s amplio con el organismo, que permita refinanciar los impagables vencimientos del convenio firmado por el gobierno anterior, el Fondo querr&aacute; que la Argentina comprometa una sensible reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal. Es donde la obra p&uacute;blica aparece en la primera fila para cualquier eventual ajuste de partidas de gasto. Ning&uacute;n ministro de Econom&iacute;a, ac&aacute; y en el mundo, duda qu&eacute; hacer frente a la disyuntiva de frenar una obra o reducir jubilaciones o salarios p&uacute;blicos.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        En este punto la contradicci&oacute;n se vuelve evidente: <strong>aumentar la inversi&oacute;n en obra p&uacute;blica a costa de ajustar partidas que impactan en forma directa sobre las familias de menores recursos no es el camino. Pero no hacerlo s&oacute;lo profundizar&aacute; la desigualdad y la exclusi&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El Estado no cuenta con recursos suficientes ni con acceso al financiamiento para sostener el desaf&iacute;o de potenciar la obra p&uacute;blica en forma sostenida en estos contextos. Hay que salir del laberinto del ajuste fiscal que llega por arriba. &iquest;C&oacute;mo? En primer lugar, entendiendo que la estructura institucional de la obra p&uacute;blica no est&aacute; <em>aggiornada</em>. Faltan fondos, est&aacute; claro, pero tambi&eacute;n escasean el recurso t&eacute;cnico y los bancos de proyectos en condiciones de ser licitados. Las regulaciones son antiguas (la ley de Obras P&uacute;blicas es del a&ntilde;o 1947 y la de concesiones de obra p&uacute;blica de 1967), aparecen fuertes restricciones para competir en varias provincias, y hay mecanismos de financiamiento poco creativos, basados casi exclusivamente en recursos del Tesoro y en los pr&eacute;stamos de los organismos multilaterales. Se dificulta, por innumerables razones, la llegada de la inversi&oacute;n privada al financiamiento de los proyectos p&uacute;blicos, y s&oacute;lo aparecen eventuales l&iacute;neas bancarias apoyadas por gobiernos, como China.
    </p><p class="article-text">
        Y no debe olvidarse que la obra p&uacute;blica representa apenas la tercera parte de la industria de la construcci&oacute;n. Sin la construcci&oacute;n privada la rueda no se pondr&aacute; en marcha. El Gobierno parece entenderlo cuando puso en la agenda de las sesiones extraordinarias del Congreso dos proyectos que pueden dar vida al sector. Uno, que promueve la construcci&oacute;n privada de viviendas a trav&eacute;s de amplias desgravaciones y exenciones fiscales, con un r&eacute;gimen de blanqueo incluido. Y el otro, que busca recrear el cr&eacute;dito hipotecario atado a la variaci&oacute;n salarial.
    </p><p class="article-text">
        La velocidad y precisi&oacute;n con que se implementen estas reformas mejorar&aacute;n las chances de que la obra p&uacute;blica sea un motor que funcione a pleno antes que un soplo espasm&oacute;dico usado, como siempre, en un a&ntilde;o electoral.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Delgado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/obra-publica-laberinto-fmi_129_6547282.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Dec 2020 12:37:47 +0000]]></pubDate>
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