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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariano Schuster]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/mariano-schuster/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Mariano Schuster]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Adiós a René Padilla, maestro de la teología del compromiso social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adios-rene-padilla-teologo-compromiso-social_129_7880757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d080dc24-7dd6-4b26-81bb-94867794898f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adiós a René Padilla, maestro de la teología del compromiso social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De una familia protestante asediada por la pobreza en Ecuador, creció en Colombia y se afincó en Argentina. Formó parte de las transformaciones culturales del cristianismo evangélico y dio combates teológicos y pastorales únicos. Adoptó posiciones progresistas sin renunciar nunca a su fe. Apostó por una Iglesia diversa y “en misión” por los más débiles. Falleció a los 89 años.</p></div><p class="article-text">
        Ten&iacute;a 89 a&ntilde;os y era la voz de una teolog&iacute;a comprometida desde el mundo evang&eacute;lico y protestante. <strong>Era ecuatoriano de nacimiento, pero hab&iacute;a crecido en Colombia. Estudi&oacute; en Estados Unidos e Inglaterra, vivi&oacute; en diversos pa&iacute;ses latinoamericanos, pero en la d&eacute;cada del 60 se afinc&oacute; en Argentina.</strong> Form&oacute; parte de las transformaciones culturales del cristianismo evang&eacute;lico y dio combates teol&oacute;gicos y pastorales &uacute;nicos. Apost&oacute; por una Iglesia diversa y &ldquo;en misi&oacute;n&rdquo;, como llamaba al compromiso social por los m&aacute;s d&eacute;biles. Cre&iacute;a en la especificidad de nuestro continente y, sin embargo, era universalista: criticaba la importaci&oacute;n acr&iacute;tica de teolog&iacute;as de otras latitudes, pero dialogaba con un cristianismo universal, ecum&eacute;nico y que diera &ldquo;sal y luz&rdquo; a todas las naciones. Cre&iacute;a que en el Evangelio se hallaban las claves de la transformaci&oacute;n humana, pero tambi&eacute;n de la transformaci&oacute;n social. <strong>Se llamaba Ren&eacute; Padilla. Y falleci&oacute; ayer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Beatriz, su segunda esposa, a quien amaba, era quien abr&iacute;a las puertas de su casa de La Lucila, provincia de Buenos Aires. Con achaques propios de la edad pero l&uacute;cido como un joven de veinte a&ntilde;os, Ren&eacute; le&iacute;a o escrib&iacute;a en un amplio sal&oacute;n rodeado de libros que daban cuenta de una formaci&oacute;n cristiana y universalista. Adelante, en un peque&ntilde;o cuarto, funcionaba Ediciones Kair&oacute;s, una casa de publicaciones que hab&iacute;a fundado hac&iacute;a ya a&ntilde;os y que publicaba libros cristianos &ldquo;diferentes&rdquo;.<strong> Quien se adentraba en ella pod&iacute;a ver t&iacute;tulos como </strong><em><strong>Ensayos desde el feminismo teol&oacute;gico latinoamericano</strong></em><strong> de Nancy Bedford, </strong><em><strong>Cristianos ricos en una &eacute;poca de hambre</strong></em><strong> de Ron Sider, </strong><em><strong>Teolog&iacute;a liberadora: enfoque desde la opresi&oacute;n en una tierra extra&ntilde;a</strong></em><strong> de Justo Gonz&aacute;lez, </strong><em><strong>Basta de religi&oacute;n!: como construir comunidades de gracia y libertad</strong></em><strong>, de Marcos Baker, y </strong><em><strong>En busca de Cristo en Am&eacute;rica Latina</strong></em><strong> de Samuel Escobar. </strong>El proyecto persistente de Padilla: un cristianismo que mirase al cielo pero que tuviese los pies en la tierra. Un cristianismo que entendiese, de una vez y para siempre, que el hambre de cielo se hace con hambre de vida en este mundo: desatando las cadenas de la opresi&oacute;n &ndash;social, de clase, de g&eacute;nero&mdash;, compartiendo desde una &eacute;tica social con el humilde, construyendo desde la sencillez y la modestia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Padilla junto a John Stott                            </span>
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        El hombre que le&iacute;a en el sal&oacute;n era un te&oacute;logo m&aacute;s &ndash;todos somos uno m&aacute;s&mdash; pero no uno cualquiera. <strong>Nacido en el seno de una familia protestante asediada por la pobreza en Ecuador hab&iacute;a migrado a Colombia, donde hab&iacute;a conocido los primeros inconvenientes por su fe: fue expulsado de una escuela por no participar en una procesi&oacute;n cat&oacute;lica y observado cr&iacute;ticamente por una sociedad que no hab&iacute;a avanzado todav&iacute;a hacia el ecumenismo.</strong> Estudi&oacute; teolog&iacute;a becado por la Universidad de Illinois y fue asumiendo, progresivamente, una posici&oacute;n relevante en el mundo cristiano-evang&eacute;lico. En la d&eacute;cada de 1960, comenz&oacute; a enraizar una posici&oacute;n clave en la teolog&iacute;a protestante: la necesidad de un compromiso social de la Iglesia. Un compromiso que, para Padilla, deb&iacute;a estar anclado en la especificidad del contexto en el que la iglesia actuaba. <strong>Exist&iacute;an problemas globales, pero exist&iacute;an problemas latinoamericanos, exist&iacute;an problemas latinoamericanos, pero tambi&eacute;n problemas nacionales. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Frente a las perspectivas de derecha &ndash;que hac&iacute;an hincapi&eacute; en un cristianismo privado que solo habla de la &ldquo;salvaci&oacute;n del alma&rdquo;&mdash; Padilla dec&iacute;a: &ldquo;Jesucristo vino no solo para salvar mi alma, sino para formar una nueva sociedad&rdquo;. El contexto global era de cambio: grupos de oposici&oacute;n a la Guerra de Vietnam, el movimiento por los derechos civiles con el pastor <strong>Martin Luther King</strong> a la cabeza, los ecos de la revoluci&oacute;n cubana en Am&eacute;rica Latina, el nacimiento de organizaciones sociopol&iacute;ticas que ve&iacute;an la posibilidad de una transformaci&oacute;n de la sociedad en un sentido socialista. Padilla, sin embargo, no se alineaba n&iacute;tidamente con la llamada &ldquo;teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n&rdquo; &ndash;nacida del catolicismo, pero que tambi&eacute;n ten&iacute;a su &ldquo;pata evang&eacute;lica&rdquo; &ndash; que un&iacute;a, casi indistintamente, marxismo y cristianismo. Dialogaba con ella &ndash;y con sus representantes evang&eacute;licos, como el grupo Iglesia y Sociedad en Am&eacute;rica Latina&mdash;, recuperaba aspectos, pero tambi&eacute;n era cr&iacute;tico. 
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                Parte de la obra de Padilla                            </span>
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        Para Padilla, era posible incorporar una perspectiva de &eacute;tica social (socialista) en las iglesias instituidas desde una perspectiva del Evangelio. Fue en aquellos a&ntilde;os, cuando Padilla formul&oacute; sus propias perspectivas teol&oacute;gicas y form&oacute; la llamada <em>Teolog&iacute;a de la Misi&oacute;n Integral</em>, en la que los aspectos de la experiencia m&iacute;stica cristiana se combinaban con la responsabilidad de los cristianos de transformar la sociedad en un sentido &eacute;tico. <strong>Ajustaba sus ideas a una lectura del Evangelio: cre&iacute;a que no se pod&iacute;a servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero, abogaba por el respeto de los derechos humanos, condenaba al capitalismo salvaje que deshumanizaba a las mujeres y los hombres y los convert&iacute;a en una mercanc&iacute;a</strong>, rechazaba las distinciones de g&eacute;nero que pon&iacute;an a las mujeres en un segundo plano y, a la vez, era cr&iacute;tico de la llamada &ldquo;violencia revolucionaria&rdquo;. Para &eacute;l, no se trataba de estar en una &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo; entre derechas e izquierdas. Se trataba de estar en el mensaje de Cristo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1970, sus ideas tomaron cuerpo cuando form&oacute;, junto a <strong>Samuel Escobar</strong> y otros hermanos y hermanas en la fe, la Fraternidad Teol&oacute;gica Latinoamericana. A trav&eacute;s de ella, distintos pastores, pastoras y te&oacute;logos debatieron fuertemente en el Primer Congreso Internacional sobre Evangelizaci&oacute;n Mundial, celebrado en la ciudad de Lausana en 1974. Fue all&iacute; cuando, junto a su maestro, el presb&iacute;stero anglicano ingl&eacute;s <strong>John Stott</strong>, logr&oacute; incorporar en el documento final del Congreso &ndash;que ser&iacute;a clave para una perspectiva &ldquo;progresista&rdquo;&mdash; el punto cinco que dec&iacute;a: &ldquo;Afirmamos que Dios es tanto Creador como Juez de todos los hombres. Por tanto, debemos compartir su preocupaci&oacute;n por la justicia y la reconciliaci&oacute;n de toda la sociedad humana y por la liberaci&oacute;n de hombres y mujeres de todo tipo de opresi&oacute;n&hellip; <strong>Expresamos nuestro pesar por nuestra negligencia y por haber considerado que el evangelismo y la conciencia social se exclu&iacute;an mutuamente.</strong> Aunque la reconciliaci&oacute;n con otras personas no sea la reconciliaci&oacute;n con Dios, el evangelismo no sea acci&oacute;n social, ni la liberaci&oacute;n pol&iacute;tica salvaci&oacute;n, sin embargo, afirmamos que el evangelismo y la implicaci&oacute;n socio-pol&iacute;tica son ambos parte de nuestro deber como cristianos&rdquo;.
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                Padilla junto a su hija Ruth Padilla Deborst                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Progresivamente, Padilla fue incorporando aspectos de las teolog&iacute;as m&aacute;s liberacionistas con las que hab&iacute;a debatido (representadas por Iglesia y Sociedad en Am&eacute;rica Latina, por numerosos pastores metodistas y por espacios del protestantismo como la Iglesia Evang&eacute;lica del R&iacute;o de la Plata) y <strong>abri&eacute;ndose a un discurso que incorporaba tambi&eacute;n la cuesti&oacute;n de los derechos humanos</strong>.<strong> </strong>Y durante toda su vida sigui&oacute; manifestando la necesidad de una teolog&iacute;a comprometida que fuera creaci&oacute;n y no copia. Para &eacute;l, &ldquo;las im&aacute;genes de Jesucristo importadas del Occidente han resultado defectuosas, demasiado condicionadas por el cristianismo constantiniano con sus distorsiones ideol&oacute;gicas y sus agregados culturales, y terriblemente inadecuadas como base para la vida y misi&oacute;n de la iglesia en situaciones de grave pobreza e injusticia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nunca rehuy&oacute; al compromiso. <strong>Enfrent&oacute; teol&oacute;gicamente a las dictaduras latinoamericanas y cuando el neoliberalismo penetr&oacute; en las culturas latinoamericanas, dio profundos debates a aquello que consideraba una econom&iacute;a deshumanizadora. </strong>Muchos miembros de la izquierda teol&oacute;gica, con los que tambi&eacute;n hab&iacute;a debatido, fueron publicados por &eacute;l. Jos&eacute; Miguez Bonino &ndash;acaso el mayor te&oacute;logo de esa corriente&mdash; fue publicado por el grupo de Padilla, la Fraternidad Teol&oacute;gica Latinoamericana. Padilla siempre lo consider&oacute; como un amigo y un maestro. En aquel contexto, la revista Iglesia y Misi&oacute;n, dirigida por el propio Padilla, tambi&eacute;n discuti&oacute; fuertemente la problem&aacute;tica del dinero en las iglesias, la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de los evang&eacute;licos, las penetraciones culturales a trav&eacute;s del poder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El soci&oacute;logo y antrop&oacute;logo <strong>Pablo Sem&aacute;n</strong>, estudioso de las tradiciones evang&eacute;licas, comenta para <em><strong>elDiarioAR</strong></em><em>: </em>&ldquo;Hasta cierto punto, Ren&eacute; Padilla represent&oacute; para una amplia porci&oacute;n del mundo evang&eacute;lico algo parecido a lo que expresa la teolog&iacute;a del Papa Francisco para el catolicismo. Padilla constru&iacute;a un arco que compon&iacute;a el compromiso social con la centralidad de la experiencia cristiana. Era una conciliaci&oacute;n de aspectos de teolog&iacute;a liberacionista &ndash;sin dejar de ser cr&iacute;tico de ella&mdash; y de la experiencia espiritual. <strong>Para Padilla, la Iglesia no solo deb&iacute;a estar abocada a lo social, a los derechos sociales y las reparaciones y los da&ntilde;os del capitalismo (algo de lo que se ocup&oacute; muy fuertemente), sino que deb&iacute;a promover una experiencia espiritual que tuviera en el centro a Cristo.</strong> No perd&iacute;a de vista la esencia de esa experiencia cristiana para hacer puro socialismo, ni hac&iacute;a puro socialismo perdiendo la experiencia cristiana. &Eacute;l ten&iacute;a, gracias a eso, la capacidad de composici&oacute;n entre la intelectualidad evang&eacute;lica de izquierda y los grupos m&aacute;s influidos por la carismatizaci&oacute;n pentecostal&rdquo;. Su testimonio cristiano era reconocido por buena parte del arco de los cristianismos evang&eacute;licos y eso era lo que le daba tr&aacute;nsito y mediaci&oacute;n. Padilla era m&aacute;s un justicialista que un revolucionario&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Padilla, sin embargo, no se alineaba nítidamente con la llamada “teología de la liberación” –nacida del catolicismo, pero que también tenía su “pata evangélica”– que unía, casi indistintamente, marxismo y cristianismo.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Al igual que Sem&aacute;n, el te&oacute;logo <strong>David Rold&aacute;n</strong>, dice a este medio: &ldquo;En la d&eacute;cada de 1970, Padilla parec&iacute;a tener una postura intermedia entre las teolog&iacute;as revolucionarias y los grupos m&aacute;s conservadores. Sin embargo, su mensaje de responsabilidad social fue penetrando cada vez m&aacute;s y provoc&oacute; un di&aacute;logo cada vez m&aacute;s con la izquierda. <strong>Durante muchos a&ntilde;os, Padilla defendi&oacute; una &eacute;tica social desde un cristianismo latinoamericano, critic&oacute; fuertemente el manejo de dinero desde iglesias norteamericanas y la utilizaci&oacute;n de proyectos eclesiales extranjeros para imponer agendas contrarias a los derechos que &eacute;l consideraba que deb&iacute;an reivindicar los cristianos</strong>. Fue, adem&aacute;s, el promotor de la idea de &rdquo;contextualizaci&oacute;n&ldquo; de la Biblia: frente a quienes le&iacute;an literalmente, &eacute;l propon&iacute;a una mirada de los textos en tiempo y espacio. Esa fue otra de sus contribuciones principales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, muchos j&oacute;venes encontraron en &eacute;l un refugio y un espaldarazo. A aquellos que llegaban del cristianismo &ndash;pero hab&iacute;an vivido frustraciones ideol&oacute;gicas o experiencias fallidas en sus propios &aacute;mbitos&mdash; intentaba mostrarles que no era necesario dejar la fe: hab&iacute;a otro camino. A los que llegaban desde otros &aacute;mbitos, les mostraba que la fe pod&iacute;a no implicar una renuncia a sus posiciones ideol&oacute;gicas y sus concepciones pol&iacute;ticas. <strong>En su casa-editorial de La Lucila ten&iacute;a uno de los proyectos que m&aacute;s apoyaba y apreciaba: la distribuci&oacute;n de Ediciones El Altillo, una peque&ntilde;a editorial marplatense, nacida desde la perspectiva de ese &ldquo;otro cristianismo&rdquo;</strong>: uno que habla a los pobres, que incluye a las diversidades sexuales y de g&eacute;nero, que ampl&iacute;a horizontes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ayer, destacados te&oacute;logos comprometidos se refirieron a &eacute;l.<strong> Vinay Samuel</strong>, te&oacute;logo, director fundador del Centro de Estudios Misioneros de Oxford; <strong>Miroslav Volf</strong>, fundador y director del Centro de Fe y Cultura de la Universidad de Yale, y el destacado pastor y te&oacute;logo colombiano Harold Segura, tuvieron sentidas palabras para Ren&eacute; Padilla, a quien consideran tambi&eacute;n uno de sus maestros. Despedidas sentidas, como la que hicieron tambi&eacute;n sus familiares y amigos desde Ediciones Kairos y la que realiz&oacute; la te&oacute;loga <strong>Ruth Padilla DeBorst</strong>, una de sus hijas.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para Padilla la Iglesia no solo debía estar abocada a lo social, a los derechos sociales y las reparaciones y los daños del capitalismo, sino que debía promover una experiencia espiritual que tuviera en el centro a Cristo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Semán</span>
                                        <span>—</span> Sociólogo y antropólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Lucas Magnin</strong>, joven te&oacute;logo de 35 a&ntilde;os, encontr&oacute; en Padilla a un amigo, un referente y a un editor de un libro que ninguna casa quer&iacute;a publicar. &ldquo;Recuerdo conocer a Ren&eacute; en un bar an&oacute;nimo del centro de C&oacute;rdoba. Ya ten&iacute;a m&aacute;s de 80 a&ntilde;os. Era el padre de muchas experiencias fecundas y, sin ninguna obligaci&oacute;n ni necesidad, nos abri&oacute; su coraz&oacute;n. Nos habl&oacute; de sus tristezas y alegr&iacute;as, de las cosas que lo pon&iacute;an de mal humor, de cu&aacute;nto extra&ntilde;aba a su fallecida esposa Kathy, los dilemas financieros de la editorial a la que dedic&oacute; buena parte de su vida y el dolor de algunas traiciones de amigos cercanos. Luego, con Almendra, mi novia y ahora esposa, lo llevamos, en nuestro auto destartalado y viejo, a tomar el avi&oacute;n de vuelta a su casa. Almendra hab&iacute;a impreso en un ciber uno de mis libros (<em>Arte y fe</em>), que yo hab&iacute;a tenido guardado por a&ntilde;os en mis documentos. Despu&eacute;s de haber golpeado muchas puertas, de hartarme del rechazo editorial, lo hab&iacute;a archivado por tiempo indeterminado. Almendra le dio el manuscrito a Ren&eacute; un ratito antes de dejarlo en el aeropuerto; un par de d&iacute;as despu&eacute;s, lleg&oacute; un mail suyo agradeci&eacute;ndome por haberlo escrito, entusiasmado con su publicaci&oacute;n y comprometido a venderle la idea del libro a Ediciones Kair&oacute;s (que nunca hab&iacute;a publicado sobre esto). <strong>Podr&iacute;a decir muchas cosas sobre &eacute;l, pero dir&eacute; simplemente que expresaba una sola palabra: generosidad. Fue un hombre que vivi&oacute; con sencillez, 'para que en su pobreza fu&eacute;ramos nosotros enriquecidos'.</strong> Un hombre que vivi&oacute; con coherencia aunque los religiosos lo vilipendiaran y los recursos escasearan. Morir viviendo una vida como esa no parece una noticia tan terrible.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Almendra, que tiene hoy 28 a&ntilde;os y conoci&oacute; a Ren&eacute; Padilla junto a Lucas, dice: &ldquo;Ten&iacute;amos veintipico y hab&iacute;amos escuchado de la Teolog&iacute;a de la Misi&oacute;n Integral. Desde adolescentes, la hab&iacute;amos practicado: la vivimos en distintas actividades con ni&ntilde;os, ni&ntilde;as, adolescentes, en comedores y distintas actividades de servicio comunitario de nuestras iglesias. Solo que no la llam&aacute;bamos as&iacute;. No ten&iacute;a nombre teol&oacute;gico ni ninguna otra elaboraci&oacute;n mas que 'amor al pr&oacute;jimo'. Y es que, en la mayor&iacute;a de los lugares donde las urgencias son otras, la reflexi&oacute;n sobre la acci&oacute;n pasa a un &uacute;ltimo lugar de la lista de tareas de los grupos de trabajo. Pasaron los a&ntilde;os y comenzamos a escuchar y a investigar lo que Ren&eacute; Padilla y otros hab&iacute;an articulado y elaborado como propuesta teol&oacute;gica. <strong>La Misi&oacute;n Integral fue la s&iacute;ntesis que nos ayud&oacute; a ponerle nombre a lo que cre&iacute;amos y hac&iacute;amos: Dios no quer&iacute;a que solo predic&aacute;ramos una ida al cielo, sino que esta reconciliaci&oacute;n comenzaba ac&aacute; y abarcaba las todas dimensiones: entre el ser humano y Dios, consigo mismo, con el pr&oacute;jimo, con la creaci&oacute;n.</strong> Ren&eacute; Padilla nos ayud&oacute; a pensar, desde nuestra fe evang&eacute;lica, la articulaci&oacute;n con nuestra militancia social. Ahora no honramos su vida no solo record&aacute;ndolo, sino poniendo nuestro cuerpo, mente y alma al servicio de los dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Fue un hombre que vivió con sencillez, &#039;para que en su pobreza fuéramos nosotros enriquecidos&#039;. Un hombre que vivió con coherencia aunque los religiosos lo vilipendiaran y los recursos escasearan. </p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lucas Magnin</span>
                                        <span>—</span> Teólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los testimonios se reproducen y llegan siempre a ese punto: <strong>lo que Ren&eacute; Padilla gener&oacute; en j&oacute;venes que se encontraban frustrados o eran cr&iacute;ticos de experiencias en el cristianismo que hab&iacute;an vivido</strong>. Jano, un joven de 36 a&ntilde;os, dice: &ldquo;Conoc&iacute; a Ren&eacute; a fines de 2013, estaba a punto de dejar la Iglesia donde crec&iacute;, decepcionado con las estructuras eclesiales y la instituci&oacute;n en general. Me enter&eacute; que Ren&eacute; daba una lectura circular del Evangelio de Lucas y me acerqu&eacute; en la semana sin mucha expectativa. Me encontr&eacute; con un grupo de personas que hac&iacute;an una lectura horizontal y por primera vez sent&iacute; la visi&oacute;n de los Evangelios desde la justicia social. Encontr&eacute; a un grupo que no escond&iacute;a el aspecto pol&iacute;tico y social de Jes&uacute;s como figura relevante, encontr&eacute; un cristianismo a ras del piso. Saber que hab&iacute;a otros grupos de personas que conciliaban un recorrido de fe con posturas vinculadas a la justicia social y que eran pol&iacute;ticamente m&aacute;s progresistas me trajo mucha tranquilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En lo personal, conoc&iacute; a Ren&eacute; Padilla en 2018 en medio de una crisis y una b&uacute;squeda personal.<strong> &iquest;Es posible encontrar a Dios sin dejar de ser lo que se era? Los cristianos tienen una frase para eso: &ldquo;nacer dos veces&rdquo;. Los renacimientos, sin embargo, nunca se hacen sobre la nada. Los cambios radicales mantienen ideas.</strong> Padilla lo sab&iacute;a bien: nadie se convierte en un santo. Para &eacute;l, era posible seguir siendo de izquierdas y ser cristiano. Y, sobre todo, seguir siendo un pecador &ndash;al final el mensaje estaba destinado a ellos (a nosotros)&mdash; y apostar por el camino de Jes&uacute;s. Me pareci&oacute; ver en &eacute;l a un hombre de esos que no cree en los que se visten de santos para ser santurrones, sino que m&aacute;s bien cree que todos pueden predicar un mensaje de reconciliaci&oacute;n.&nbsp;
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                René Padilla                            </span>
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        Hablamos pocas veces, la pandemia habilit&oacute; alg&uacute;n zoom. <strong>Su mujer, Beatriz, estaba siempre deseosa de activarlo y de cuidarlo. Creo que fue un hombre abierto. Al menos en lo que yo conoc&iacute;, le gustaba discutir de pol&iacute;tica y estaba preocupado por la desigualdad en el pa&iacute;s en el que viv&iacute;a. </strong>No iba por el mundo convirtiendo a la gente: creo que simplemente dec&iacute;a lo que pensaba. Eso le cost&oacute; caro. Hace algunos a&ntilde;os, en una conferencia en Brasil, denegaron su participaci&oacute;n acus&aacute;ndolo de ser un &ldquo;cristiano marxista&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez, sin embargo, escribi&oacute;: &ldquo;Muchas veces nuestro ecumenismo se reduce al grupo de gente que est&aacute; de acuerdo con nosotros pol&iacute;ticamente; que comparte la misma ideolog&iacute;a de cambio social y sue&ntilde;a en una sociedad socialista. <strong>Si nuestro ecumenismo se reduce a eso, estamos equivocados</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil ser abierto. El desaf&iacute;o de &eacute;l fue serlo frente a quienes no siempre lo eran. <strong>Cre&iacute;a que su idea de misi&oacute;n integral pod&iacute;a ser adoptada por gente diversa. No hac&iacute;a diferencias entre denominaciones ni entre protestantes y cat&oacute;licos.</strong> Todos: luteranos, bautistas, metodistas y pentecostales pod&iacute;an responsabilizarse socialmente y ampliar el horizonte de la fe en comuni&oacute;n con el otro. Dej&oacute; disc&iacute;pulos. Ellos seguir&aacute;n luchando por esa tarea.
    </p><p class="article-text">
        <em>MS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Schuster]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/adios-rene-padilla-teologo-compromiso-social_129_7880757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Apr 2021 22:52:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adiós a René Padilla, maestro de la teología del compromiso social]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La historia del Hotel Provincial de Mar del Plata: de un sueño colosal a la caída y la resurrección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/historia-hotel-provincial-mar-plata-sueno-colosal-caida-resurreccion_130_7073238.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0057feef-7bcb-4de2-9b63-afcf0e24ed93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia del Hotel Provincial de Mar del Plata: de un sueño colosal a la caída y la resurrección"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Junto con su edificio gemelo, el del Casino, conforman la postal emblemática del verano para los argentinos. Desde su inauguración, a finales de la década del ‘40, el complejo acompañó los vaivenes de la política nacional y en sus distintas etapas fue sinónimo de poder, lujo, esperanza, trabajo, esplendor y crisis.</p></div><p class="article-text">
        La historia de la arquitectura suele ser injusta: evoca los nombres de quienes inventan, rememora a aquellos que invirtieron dinero para culminar un trabajo, alude &ndash;a veces&mdash; a quienes dise&ntilde;aron las estructuras de lo que qued&oacute; (o se destruy&oacute;) para siempre. <strong>Olvida, en cambio, a quienes levantaron las torres y los edificios, omite a los alba&ntilde;iles, a los carpinteros, a los plomeros y a los electricistas.</strong> Rechaza hablarnos de los yeseros y de los pintores de brocha gorda. 
    </p><p class="article-text">
        A los hombres que levantaron el Hotel Provincial de Mar del Plata, el s&iacute;mbolo de esa ciudad a la que algunos llaman <em>la Biarritz Argentina</em> parece haberlos llevado el mismo mar frente al que constru&iacute;an. El hombre que lo ide&oacute; y lo dise&ntilde;&oacute; se llamaba Alejandro Bustillo. <strong>&iquest;C&oacute;mo se llamaban todos esos hombres que se ven en esta foto? &iquest;Cu&aacute;nto se les reconoce a ellos en la larga trayectoria de un Hotel que se hizo ciudad?</strong>&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Obreros durante la construcción del Hotel Provincial en la década del &#039;40                            </span>
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        Ten&iacute;an profesiones diversas, pero estaban embarcados en el colosal proyecto ideado por <strong>Alejandro Bustillo</strong>. <strong>Construir un s&iacute;mbolo para una meca.</strong> En 1939 ya hab&iacute;a sido terminado el Casino, uno de los elementos clave en esa ciudad que, progresivamente, dejaba de ser tan solo el s&iacute;mbolo de la aristocracia. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, terminaban la nueva Rambla, a la que le colocar&iacute;an, adem&aacute;s, los dos lobos marinos dise&ntilde;ados por <strong>Jos&eacute; Fioravanti</strong>, el reconocido escultor que ya hab&iacute;a decorado el vest&iacute;bulo de la Casa Rosada durante el mandato de Marcelo T. de Alvear. Faltaba, sin embargo, el Hotel, el s&iacute;mbolo de una ciudad que se transformaba en sin&oacute;nimo de verano.<strong> Los hombres de boina estaban desarrollando la obra</strong>.
    </p><p class="article-text">
        A <strong>Manuel Fresco</strong> &ndash;el gobernador de Buenos Aires que hab&iacute;a encargado la ejecuci&oacute;n de la obra&ndash; y Bustillo no solo los un&iacute;a el nuevo rostro que iba tomando <em>La Feliz</em>. <strong>El hermano de Alejandro, Jos&eacute; Mar&iacute;a, era su ministro de Obras P&uacute;blicas y fue &eacute;l quien los acerc&oacute;.</strong> Ambos compart&iacute;an, adem&aacute;s, una particular visi&oacute;n de la arquitectura: aquella que exaltaba el pasado greco-romano y que ten&iacute;a sus trazos principales la Italia fascista, pero tambi&eacute;n en la Alemania nazi. Bustillo, admirador de <strong>Albert Speer</strong>, construy&oacute; tambi&eacute;n la casa de campo del gobernador. El Hotel Provincial, luego s&iacute;mbolo de una ciudad de apropiaci&oacute;n obrera y de clases medias, segu&iacute;a algunos de los lineamientos de la escuela arquitect&oacute;nica del III Reich.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La antigua rambla Bristol fue demolida para la construcción del complejo"
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                La antigua rambla Bristol fue demolida para la construcción del complejo                            </span>
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        Los trabajadores que lo levantaban, eran en cambio, buscadores del ascenso social. <strong>Muchos de ellos inmigrantes, compart&iacute;an ideas socialistas en una ciudad como Mar del Plata, que, desde 1919 y hasta el golpe de 1930 hab&iacute;a tenido diversos intendentes de ese signo pol&iacute;tico</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el lugar emblem&aacute;tico donde hasta entonces se encontraban la vieja Rambla Bristol y el Paseo General Paz, los trabajadores ejecutaron el plan del arquitecto: <strong>se trataba de levantar dos edificios gemelos, el Hotel y el Casino, separados por un enorme play&oacute;n de cemento, inspirado en la Plaza Vend&ocirc;me de Par&iacute;s</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Con 400 departamentos hechos con los mejores materiales de la &eacute;poca, cuarenta locales para comercios, un cine-teatro con m&aacute;s de dos mil localidades, enormes comedores, salas para exposiciones y salones de bridge y lectura, <strong>el hotel se construy&oacute; sobre una superficie de 150 mil metros cuadrados.</strong> Su edificaci&oacute;n hermana, destinada estrictamente al juego y a la vida nocturna, <strong>ten&iacute;a capacidad para 65 mesas de ruleta, otros treinta departamentos, espacios para teatro y cine, salas destinadas a la pr&aacute;ctica de esgrima, una especie de boite, adem&aacute;s de una confiter&iacute;a de grandes dimensiones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Inaugurado oficialmente el 18 de febrero de 1950, durante la gesti&oacute;n provincial peronista de <strong>Domingo Mercante</strong>, el Provincial simboliz&oacute; el auge de <em>La Bristol</em>, la playa que, tal como comentan <strong>Juan Carlos Torre</strong> y <strong>Elisa Pastoriza</strong> en su libro <em>Mar del Plata, un sue&ntilde;o de los argentinos </em>(Edhasa, 2019), se convirti&oacute; en el epicentro de la ciudad balnearia. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Con 400 departamentos, 40 locales, un cine-teatro con  dos mil localidades, enormes comedores, salas para exposiciones y salones de bridge y lectura, el hotel se construyó sobre una superficie de 150 mil metros cuadrados. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El hotel, sin embargo, ya ten&iacute;a actividad antes de su inauguraci&oacute;n. Durante la d&eacute;cada del &lsquo;40 tuvo visitantes ilustres que, entonces, todav&iacute;a no eran ilustres para nadie: <strong>un joven Ernesto Guevara, luego </strong><em><strong>el Che</strong></em><strong>, participaba, en 1948, de los campeonatos de ajedrez, disputando las partidas simult&aacute;neas que entonces ofrec&iacute;a el maestro polaco-argentino Miguel Najdorf</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Transformado en s&iacute;mbolo de una ciudad que ampliaba el horizonte del verano a los sectores medios y a parte del mundo de los trabajadores, el Provincial estaba, sin embargo, lejos de ser un hotel proletario. Tal como cuentan Pastoriza y Torre, sus salones eran un lugar privilegiado para los amantes de la llamada &ldquo;alta cultura&rdquo;. El ex embajador de Estados Unidos en Argentina, <strong>James Bruce</strong>, lleg&oacute; a declarar admiraci&oacute;n por los conciertos, las obras de teatro, los recitales de poes&iacute;a y las obras de ballet que se desarrollaban en el novedoso complejo. <strong>Los </strong><em><strong>barcitos</strong></em><strong> poblaban, a su vez, la rambla y la zona circundante al hotel y al casino y, progresivamente, esa zona iba siendo Mar del Plata misma.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El Hotel y el Casino se convirtieron en la postal de Mar del Plata"
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                El Hotel y el Casino se convirtieron en la postal de Mar del Plata                            </span>
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        <strong>Elisa Pastoriza</strong>, profesora em&eacute;rita de la Universidad Nacional de Mar del Plata y autora de libros como <em>La conquista de las vacaciones </em>y <em>Un mar de memoria</em>, sostiene que<strong> la edificaci&oacute;n del Hotel Provincial &ldquo;no se puede analizar sin tener en cuenta las relevantes transformaciones de la d&eacute;cada de 1930&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pensemos que <strong>en el lapso de diez a&ntilde;os los turistas se multiplicaron por seis y al promediar la d&eacute;cada el balneario fue hecho de nuevo</strong>. El gobernador conservador Manuel Fresco, admirador de Mussolini y cultor del fraude electoral, promovi&oacute; un vasto programa de obras p&uacute;blicas que tendr&iacute;a en el engrandecimiento de Mar del Plata su realizaci&oacute;n m&aacute;s visible. Tres fueron sus principales iniciativas.&nbsp;<strong> La primera, la pavimentaci&oacute;n del tramo de la Ruta 2 entre Dolores y Mar del Plata en 1938, que permiti&oacute; que el viaje de los turistas, hasta entonces en tren, se hiciera tambi&eacute;n en autom&oacute;viles y &oacute;mnibus. </strong>La segunda fue la construcci&oacute;n de modernas instalaciones en Playa Grande para ofrecer un lugar de recepci&oacute;n acorde al traslado de la elite veraneante, que se ven&iacute;a desplazando hacia el sur ante la &lsquo;invasi&oacute;n&rsquo; en la otrora lujosa playa Bristol. La tercera fue la m&aacute;s monumental de todas porque tuvo la audacia de borrar el mapa a la afrancesada Rambla Bristol que solamente dur&oacute; 27 a&ntilde;os, para levantar en su lugar el Casino y el Hotel Provincial. Qued&oacute; delineada, as&iacute;, rotunda y magn&iacute;fica, la nueva postal&nbsp; de Mar del Plata&rdquo;, se&ntilde;ala la investigadora.
    </p><p class="article-text">
        Para Pastoriza, esto marc&oacute; un cambio de era: <strong>&ldquo;Se dio inicio al tiempo de la &lsquo;ciudad balnearia&rsquo; y se produjo la ca&iacute;da definitiva de la aristocr&aacute;tica &lsquo;villa balnearia&rsquo;&rdquo;.</strong>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1245448179254013954?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h3 class="article-text"><strong>La foto cl&aacute;sica</strong></h3><p class="article-text">
        El Primer Festival de Cine&nbsp; de Mar del Plata, celebrado en 1954 a instancias del subsecretario de Informaciones y Prensa, <strong>Ra&uacute;l Apold</strong>, no solo se desarroll&oacute; en algunas de las principales salas de cine de la ciudad (Atlantic, Ocean Rex, entre otros), sino que <strong>tuvo al Provincial como sitio privilegiado</strong>. Per&oacute;n, que asisti&oacute; a algunas de las funciones y hasta se coloc&oacute; unas gafas 3d para ver la primera pel&iacute;cula de ese tipo estrenada en nuestro pa&iacute;s, ofreci&oacute; una cena en el lujoso restaurante del hotel, en la cual no solo estuvieron el gobernador provincial <strong>Domingo Mercante</strong> y <strong>Carlos Aloe</strong>, sino que el General comparti&oacute; mesa con <strong>Mirtha Legrand</strong> y la actriz italiana <strong>Lila Rocco</strong>.&nbsp;
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                El discurso de Perón desde la rambla del Provincial                            </span>
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        Desde los balcones del complejo, Per&oacute;n dio un discurso en el que imprimi&oacute; su idea de la ciudad balnearia m&aacute;s importante del pa&iacute;s: &ldquo;Hace diez a&ntilde;os visit&eacute; Mar del Plata y en ese entonces era un lugar de privilegio, donde los pudientes del pa&iacute;s ven&iacute;an a descansar los ocios de toda la vida y de todo el a&ntilde;o. Han pasado diez a&ntilde;os. <strong>Durante ellos esta maravillosa s&iacute;ntesis de toda nuestra patria, aglutina en sus maravillosas playas y lugares de descanso al pueblo argentino y en especial, a sus hombres de trabajo que necesitan descansar de sus sacrificios</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Per&oacute;n instalaba, as&iacute;, una idea que ya no desaparecer&iacute;a:<strong> la de una &ldquo;nueva Mar del Plata&rdquo;. Una distinta a la del pasado. Una que se abr&iacute;a a los sectores de la sociedad a los que &ldquo;se le hab&iacute;a negado&rdquo;</strong>. En el planteo peronista hab&iacute;a verdad y tambi&eacute;n capitalizaci&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/931519889705140224?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El peronismo hab&iacute;a ordenado una tendencia existente y le hab&iacute;a dado cuerpo y organizaci&oacute;n. <strong>El Provincial fue parte de ella. Cuando la dictadura de 1955 depuso al General que hab&iacute;a sido bisagra para los trabajadores y las trabajadoras del pa&iacute;s, no solo bombarde&oacute; la Plaza de Mayo y actu&oacute; con sa&ntilde;a contra los partidarios peronistas</strong>. Tambi&eacute;n allan&oacute; el Hotel Provincial. El 24 de enero de 1956, militares y polic&iacute;as ingresaron en el departamento del hotel que hab&iacute;a sido ocupado por Per&oacute;n buscando joyas en la caja de seguridad. <strong>S&oacute;lo encontraron lo que efectivamente Per&oacute;n ten&iacute;a: un </strong><em><strong>sabot</strong></em><strong> y una caja de fichas del Casino que le hab&iacute;an regalado sus trabajadores.&nbsp;</strong>
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                Juan Domingo Perón durante una función del Festival de Cine de Mar del Plata                            </span>
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        Pastoriza recuerda que durante la d&eacute;cada de 1950 &ldquo;Per&oacute;n extendi&oacute;, a trav&eacute;s del largo brazo de su pol&iacute;tica social, el alcance de las vacaciones estivales a m&aacute;s sectores del mundo del trabajo. La principal iniciativa en el campo del turismo social fue la construcci&oacute;n de la Colonia de Vacaciones de Chapadmalal.&rdquo;&nbsp;Al mismo tiempo, afirma que cuando se ponen en perspectiva los cambios producidos en esos a&ntilde;os, <strong>&ldquo;una iniciativa sobresale: el impacto de la Ley de Propiedad Horizontal de 1948, que posibilit&oacute; la propiedad de unidades individuales de departamentos&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La ley y los cr&eacute;ditos del Banco Hipotecario generaron una nueva expectativa: ser propietario en Mar del Plata. Al comp&aacute;s de esa aspiraci&oacute;n tuvo lugar un acelerado proceso de renovaci&oacute;n urbana, que hizo familiar la presencia del obrero alba&ntilde;il demoliendo a golpes de piqueta. <strong>En un corto lapso el 70 por ciento del casco c&eacute;ntrico qued&oacute; convertido en escombros: desaparecieron las mansiones de alrededor de la Plaza y la Avenida Col&oacute;n y en su lugar se levantaron miles de edificios de departamentos para alojar al vasto universo de clases medias.</strong> Con la mudanza de la elite veraneante al Barrio Los Troncos en las cercan&iacute;as de Playa Grande habr&iacute;a de culminar la secuencia iniciada con los conservadores, el desplazamiento de la alta sociedad de sus dominios originales, consolidando el perfil de Mar del Plata como el balneario de todos&rdquo;, apunta.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando la dictadura de 1955 depuso al General que había sido bisagra para los trabajadores y las trabajadoras del país, no solo bombardeó la Plaza de Mayo y actuó con saña contra los partidarios peronistas. También allanó el Hotel Provincial.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A diferencia de una extendida creencia &ndash;que atiende poco a los datos hist&oacute;ricos&ndash; y al imaginario instalado, Pastoriza recalca que la masificaci&oacute;n de la Mar del Plata c&eacute;ntrica tuvo como protagonistas, durante el peronismo, a las clases medias m&aacute;s que a las trabajadoras. <strong>Estas &uacute;ltimas fueron, sin lugar a dudas, destinatarias centrales de la pol&iacute;tica de turismo social y de masificaci&oacute;n tur&iacute;stica, para las cuales fue construido el complejo tur&iacute;stico de Chapadmalal y una serie de planes de viaje realizados desde la Fundaci&oacute;n Eva Per&oacute;n.</strong> El Hotel Provincial ten&iacute;a, en&nbsp; aquel contexto, otro cariz. A&uacute;n no se hab&iacute;a constituido como un hotel de descanso y disfrute de los trabajadores.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El lujo&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        La imponente arquitectura del hotel, hecha a base de piedra Mar del Plata,&nbsp; era, a todas luces, uno de los elementos m&aacute;s llamativos para los veraneantes. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo era el aquel lugar que alojaba a la burgues&iacute;a y clases medias que llegaba a las playas marplatenses?&rdquo;, se pregunta Pastoriza. Y responde: &ldquo;Era definitivamente grandioso y monumental. El arquitecto Alejandro Bustillo no hab&iacute;a obviado ning&uacute;n detalle para lograr el confort de los visitantes. <strong>Su aparici&oacute;n tiene lugar justamente, cuando comienza a desplegarse un mayor auge en el ingreso de veraneantes, y la antigua hoteler&iacute;a privada de lujo busca su reconversi&oacute;n, al mismo tiempo que se comienza a dise&ntilde;ar el dibujo de nuevas formas y pr&aacute;cticas recreacionales, que implican al Estado y asociaciones civiles, al estimular la instalaci&oacute;n de &lsquo;colonias de vacaciones&rsquo; y la hoteler&iacute;a estatal.&nbsp;</strong> El Provincial estuvo pensado para albergar actividades variadas, masivas y p&uacute;blicas. Su densidad es tal que posibilit&oacute; una sociabilidad intensa y vincul&oacute; de un modo m&aacute;s directo la playa con el centro de la ciudad&rdquo;.&nbsp;
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                Los murales fueron creados por César Bustillo                            </span>
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        Quienes ingresaban al hotel pod&iacute;an quedar impactados, no s&oacute;lo por los innumerables atractivos que describe Pastoriza. La secuencia de murales pintados al fresco en la recepci&oacute;n eran, ciertamente, otro de los grandes atractivos. Ideados por el artista pl&aacute;stico <strong>C&eacute;sar Bustillo</strong>, hijo de Alejandro, que con 38 a&ntilde;os despleg&oacute; colores y figuras deslumbrantes para la &eacute;poca, se convirtieron en una fuerte impronta pol&eacute;mica del Provincial.
    </p><p class="article-text">
        La obra de C&eacute;sar Bustillo est&aacute; compuesta por seis murales y pretende homenajear a los vientos del pa&iacute;s, a trav&eacute;s de la figura mitol&oacute;gica griega de Eolo, el Dios del Viento. El hijo del arquitecto imagin&oacute; a las E&oacute;lidas, un conjunto de deidades femeninas para cada uno de los puntos cardinales, que se luc&iacute;an en las paredes del hotel exuberantes y sin ropa.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Según Pastoriza, el Provincial estuvo pensado para albergar actividades variadas, masivas y públicas. Su densidad es tal que posibilitó una sociabilidad intensa y vinculó de un modo más directo la playa con el centro de la ciudad</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Ana Mar&iacute;a de Mena</strong>, autora del libro <em>C&eacute;sar Ave: los muros de Bustillo</em> y&nbsp; docente de Patrimonio Cultural en la Universidad de Comahue, comenta: &ldquo;El hotel se inaugur&oacute; con pompa y esplendor. Pero los artistas que hubieran querido hacer esos murales apuntaron los ca&ntilde;ones contra C&eacute;sar. Los murales estuvieron descubiertos muy poco tiempo. La gente de Mar del Plata dec&iacute;a que por los desnudos las ni&ntilde;as no pod&iacute;an asistir al hotel. La prensa comenz&oacute; a atacar los murales y el diario <em>La Capital</em> lleg&oacute; a decir directamente que era necesario eliminar las obras. Y lleg&oacute; el momento en que alguien mand&oacute; a tapar los desnudos con telas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La suerte de los pol&eacute;micos murales de C&eacute;sar Bustillo no ten&iacute;a que ver apenas con su creaci&oacute;n art&iacute;stica.<strong> Su padre, Alejandro, hab&iacute;a construido el hotel por su relaci&oacute;n privilegiada con las familias patricias y con los pol&iacute;ticos de entonces. Antes de que Manuel Fresco le adjudicara la obra, la hab&iacute;an ganado por concurso dos arquitectos marplatenses.</strong> Con la presencia de su hermano en el Ministerio de Obras P&uacute;blicas, esos nombres desaparecieron, y Alejandro pudo hacer el hotel.&nbsp; &ldquo;Lo llamaban &lsquo;el arquitecto del poder&rsquo;&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a de Mena. &ldquo;Esto no le rest&oacute; m&eacute;rito a sus monumentales y grandiosas obras, pero contribuy&oacute; a que la inquina se trasladara a su hijo C&eacute;sar, que era un hombre de vida austera y perfil bajo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, &ldquo;con el correr de las d&eacute;cadas, <strong>los murales fueron destapados y vueltos a tapar sucesivamente.</strong> Primero, con la llamada Revoluci&oacute;n Libertadora y, m&aacute;s adelante, durante &uacute;ltima la dictadura militar. Hasta que a fines de la d&eacute;cada de 1980 quedaron descubiertos y se mantienen en buen estado hasta la actualidad.&rdquo;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/661567158594330626?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h3 class="article-text"><strong>El esplendor</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Paul Newman</strong> y <strong>Sofia Loren</strong>. <strong>Narciso Ib&aacute;&ntilde;ez Menta</strong> y <strong>Errol Flynn</strong>. <strong>Hugo del Carril </strong>y <strong>Marilina Ross</strong>, <strong>Olga Zubarry, Mariano Mores, Astor Piazzolla, Isabel Sarli</strong>. <strong>Tita Merello</strong> y <strong>Daniel Tinayre</strong>. Todos fueron de la partida. El Provincial era la luz de Mar del Plata. Hotel de estrellas. El glamour de una &eacute;poca que fue.
    </p><p class="article-text">
        Algunas postales recuerdan al Provincial en su &eacute;poca esplendorosa, cuando la noche era el faro de las familias que iban a apostar unas fichas al casino, rodeando a los <em>croupiers</em> que dec&iacute;an: <em>No va m&aacute;s</em>. La noche de Mar del Plata, siempre daba para m&aacute;s. <strong>Y La Bristol lo demostraba. En los dorados sesenta, opulencia y clases medias parec&iacute;an reunirse en aquella zona, alumbrando a una Argentina que ten&iacute;a al verano como faro. </strong>Los conflictos sociales permanec&iacute;an, pero las luces de los medios parec&iacute;an enfocarse en los veraneantes, en el teatro popular, en los espect&aacute;culos musicales, en el cine y en esa ciudad balnearia que resum&iacute;a un sue&ntilde;o com&uacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En su esplendor, el Provincial llegó a convertirse en el hotel de las estrellas"
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                En su esplendor, el Provincial llegó a convertirse en el hotel de las estrellas                            </span>
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        El Provincial, la Rambla y el Casino indicaban que, en Argentina, el sue&ntilde;o de la sociedad de iguales se hac&iacute;a con verano y consumo. <strong>En los a&ntilde;os de retroceso de ese sue&ntilde;o, con el legado negro de la dictadura y la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, Mar del Plata sigui&oacute; siendo un faro de esa imaginaci&oacute;n proyectada sobre la costa</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de la d&eacute;cada del 80, antes de su m&aacute;ximo declive, <strong>Juan Alberto Mateyko</strong> se paraba en los balcones del hotel para conducir Una terraza al mar&ldquo;. La m&uacute;sica deb&iacute;a continuar: <strong>Freddie Mercury</strong> hab&iacute;a pasado por el hotel, pero Mateyko ten&iacute;a a otros &iacute;dolos para mostrar desde la rambla. <strong>Rafaela Carr&aacute;, Roberto Carlos, Franco Simone y Julio Iglesias</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al mismo lugar, <strong>Ra&uacute;l Becerra</strong>, <strong>Adolfo Castelo</strong>, <strong>Ra&uacute;l Portal</strong> y <strong>Virginia Hanglin</strong> llevaron su programa <em>Semanario Ins&oacute;lito </em>en diciembre de 1982. Su &uacute;ltimo especial del a&ntilde;o, grabado entre el Hotel y el Casino, tuvo la presencia de personajes tan dis&iacute;miles como <strong>Antonio Carrizo</strong>, <strong>Jorge As&iacute;s</strong>, <strong>Marta Minuj&iacute;n</strong>, <strong>Edmundo Rivero</strong>, <strong>Palito Ortega</strong>, <strong>Nito Mestre</strong>, <strong>Susana Rinaldi</strong> y <strong>&Aacute;lvaro Alsogaray</strong>. El programa ten&iacute;a, adem&aacute;s, un cronista especial que trabajaba desde la explanada del Hotel Provincial: <strong>Norbert Degoas</strong>, el periodista marplatense al que apodaron <em>El Extraterrestre</em> y que, por estos d&iacute;as, cobr&oacute; fama nacional por su publicidad de la empresa El Condor-Mar del Plata.
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        La pol&iacute;tica no estuvo fuera de la &oacute;rbita del Provincial. El peronismo, l&oacute;gicamente, lo hizo suyo. Pero el hotel, que representaba a ese epicentro marplatense, iba m&aacute;s all&aacute;. A fines de la d&eacute;cada de 1950, el presidente norteamericano <strong>Dwight Eisenhower</strong>, comparti&oacute; reuniones con <strong>Arturo Frondizi </strong>en sus salones. 
    </p><p class="article-text">
        No faltaron, por supuesto, representantes de la contracara: <strong>en el hotel hubo delegaciones de la Yugoslavia de Tito y hasta de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.</strong> Mar del Plata era interclasismo. El Provincial era tambi&eacute;n pragmatismo pol&iacute;tico y diplomacia para todos.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los trabajadores</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me desempe&ntilde;&eacute; como cadete del hotel. La &uacute;ltima vez que trabaj&eacute; en el Provincial fue en la temporada &lsquo;80-&rsquo;81, cuando ten&iacute;a 18 a&ntilde;os. Ah&iacute; consegu&iacute; trabajar todo el verano. En esa &eacute;poca &ndash;y en esta tambi&eacute;n&ndash; los j&oacute;venes marplatenses, aprovechan la temporada como para juntar unos pesos para el invierno. <strong>En ese tiempo el hotel estaba muy ca&iacute;do. Solamente era una vieja gloria. Recuerdo que hasta los sacos que nos daban eran un poco un desastre: mugrientos, rotos.</strong> Hab&iacute;a algunos pisos habilitados y el resto no. En los &uacute;ltimos pisos del hotel hab&iacute;a murci&eacute;lagos. Estaba muy desprestigiado y en ca&iacute;da&rdquo;, dice Alfredo Lazzeretti, actual rector de la Universidad Nacional de Mar del Plata, que trabaj&oacute; en el lugar mientras hac&iacute;a el curso de ingreso a su carrera de grado. En plena dictadura, el acceso a la universidad estaba restringido.
    </p><p class="article-text">
        En su relato se vislumbra la &eacute;poca de la desgracia del hotel que hab&iacute;a sabido ser parte del sue&ntilde;o nacional. Las razones que lo debilitaron fueron muchas. <strong>Cambios de due&ntilde;os, modificaciones en el veraneo y, tambi&eacute;n, un proceso de liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica que impact&oacute; fuertemente sobre la ciudad</strong>.&nbsp;
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                El hotel ofrece una vista privilegiada al mar                            </span>
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        Para muchos, Mar del Plata comenz&oacute; a ser un destino menos codiciado que otros del extranjero. Ciertas miradas clasistas pusieron a Mar del Plata en un segundo plano y atacaron, aunque subrepticiamente, la cultura popular de la ciudad <strong>como un espect&aacute;culo fr&iacute;volo y sin clase.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El auge del neoliberalismo y de las privatizaciones afectaron a la creaci&oacute;n de Bustillo.</strong> En 1984, la empresa Hotelera Americana se hizo cargo del Provincial, gracias a la concesi&oacute;n dada por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. La Hotelera Americana manej&oacute; el espacio hasta 1998, pero la gesti&oacute;n privada se mostr&oacute; ineficiente. La dejadez se hizo palpable y, finalmente, la empresa perdi&oacute; la concesi&oacute;n, al comprobarse que desde hac&iacute;a dos a&ntilde;os no pagaba el canon correspondiente. De la noche a la ma&ntilde;ana, el capitalista <strong>Miguel Guti&eacute;rrez Guido Spano </strong>perdi&oacute; la concesi&oacute;n de un hotel que hab&iacute;a llevado a la ruina. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Mar del Plata comenzó a ser un destino menos codiciado que otros del extranjero. Ciertas miradas clasistas pusieron a Mar del Plata en un segundo plano y atacaron, subrepticiamente, la cultura popular de la ciudad como un espectáculo frívolo y sin clase. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El 28 de diciembre de 1998 la Justicia desaloj&oacute; el provincial, y los turistas que estaban all&iacute; fueron obligados a abandonar sus habitaciones. Los trabajadores tomaron el establecimiento durante algunas horas. Los &uacute;nicos que pudieron quedarse en el hotel en esos momentos fueron<strong> Dorita Ram&iacute;rez Maggi</strong> y su familia. La raz&oacute;n era extra&ntilde;a: se trataba de la t&iacute;a pol&iacute;tica del entonces gobernador <strong>Eduardo Duhalde</strong> que ocupaba la suite que utilizaba siempre el pol&iacute;tico que, en esos momentos, ya hab&iacute;a lanzado su candidatura presidencial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lazzeretti apunta que, a&uacute;n con su crisis, el hotel segu&iacute;a siendo importante en los &lsquo;80: &ldquo;Estaba muy venido abajo, pero segu&iacute;a siendo un gran hotel. <strong>Recuerdo que, cuando estaba como cadete en el primer piso, cuando reci&eacute;n arrancaba, lo complicado era que te mandaban a trabajar dos horas como ascensorista. Recuerdo haber llevado por esos tiempos al actor que hac&iacute;a de Quico en </strong><em><strong>El Chavo del 8</strong></em>. Y que infl&oacute; sus cachetes para hacernos re&iacute;r a los que &iacute;bamos en el ascensor.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pablo Gamboa </strong>tambi&eacute;n trabaj&oacute; en el Provincial durante dos temporadas. Ahora tiene 53 a&ntilde;os, pero hace 36 fue mozo en el mostrador del hotel atendiendo la barra. <strong>Un trabajo desconocido para &eacute;l, que trabajaba desde su adolescencia en talleres de carpinter&iacute;a.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entr&eacute; por un primo que trabajaba de mozo. Era un lugar de mucho prestigio en la ciudad y uno consideraba que era un trabajo importante. <strong>El hotel era imponente. Yo entraba a las 7 de la ma&ntilde;ana y ten&iacute;a que reponer las bebidas porque a la noche ya se hab&iacute;an tomado todo</strong>. Hac&iacute;a un relevamiento del faltante y repon&iacute;a para que los turnos que segu&iacute;an durante la tarde y la noche tuvieran la mercader&iacute;a necesaria&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Solo hac&iacute;a temporada y con la temporada me alcanzaba para costearme los estudios de todo un a&ntilde;o en un instituto pastoral cristiano en Lomas de Zamora&rdquo;, agrega.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La &quot;Reina del Mar&quot;, otro clásico marplatense con el Provincial de fondo                            </span>
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        <strong>En el hotel, Gamboa vio a diversas personalidades del mundo del espect&aacute;culo.</strong> &ldquo;Recuerdo, por ejemplo, que en aquel tiempo estaba <strong>Guillermo Francella</strong>. Y, tambi&eacute;n, todo el equipo de Boca. Era la &eacute;poca final del <em>Loco</em> Gatti (se retir&oacute; en 1988) y tuve que atenderlos en un desayuno. Ten&iacute;a que servirles el caf&eacute; con leche y un jugo de naranjas. Pero el problema es que, cuando fui al dep&oacute;sito y estaba cerrado. No sab&iacute;a qu&eacute; hacer y empec&eacute; a destapar Mirinda y les mandaba el caf&eacute; con leche y las medialunas con un vaso de Mirinda (que, para colmo, tiene gas). Cuando lleg&oacute; el jefe, el se&ntilde;or Planes, me vino a pedir explicaciones. Le dije: &rdquo;disculpe, el dep&oacute;sito est&aacute; cerrado&ldquo; pero &eacute;l me dijo que si no hab&iacute;a naranjas las ten&iacute;a que conseguir de donde fuera. Abri&oacute; la puerta y sac&oacute; las naranjas, hizo retirarle los vasos a todo el plantel y me puse a servir jugo de naranja.<strong> El prestigio del hotel era todo para ellos: &iquest;c&oacute;mo iba a servir Mirinda? Pero bueno, la verdad es que naranjas no hab&iacute;a</strong>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Gamboa recuerda que, en aquellos momentos, muchos no notaban la crisis que empezaba a atravesar el hotel. Y dice que, en aquellos tiempos, hab&iacute;a un buen esp&iacute;ritu de colaboraci&oacute;n entre quienes trabajaban. &ldquo;Yo entr&eacute; sin saber hacer un caf&eacute; con leche a una barra. Y mis compa&ntilde;eros me ense&ntilde;aron todo, al punto que pude quedar solo en el puesto durante mi turno. La verdad es que, al menos en las temporadas en las que yo trabaj&eacute;, no todos los trabajadores sab&iacute;amos que el hotel ten&iacute;a problemas. <strong>Evidentemente, los a&ntilde;os posteriores indicaron que ten&iacute;a algunos porque, de lo contrario, no hubiese cerrado. Hoy, el hotel, que fue reabierto, no tiene la actividad que ten&iacute;a en aquella &eacute;poca. Era un lugar prestigioso en una Mar del Plata que tambi&eacute;n lo era.</strong> Se trataba claramente del hotel m&aacute;s importante de la ciudad. Pero las situaciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas del pa&iacute;s llevaron a su declive.&rdquo;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La reapertura</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cristina Fernández de Kirchner, Daniel Scioli y el empresario Florencio Aldrey Iglesias durante la reinaguración del Hotel, en 2008"
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                Cristina Fernández de Kirchner, Daniel Scioli y el empresario Florencio Aldrey Iglesias durante la reinaguración del Hotel, en 2008                            </span>
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        Cerrado durante a&ntilde;os, el Hotel Provincial reabri&oacute; sus puertas de manos de una licitaci&oacute;n que le dio m&aacute;s poder a un capitalista que parece ser, ya, el due&ntilde;o de la ciudad. <strong>Florencio Aldrey Iglesias</strong>, magnate conocido popularmente como <em>El Gallego</em>, no solo amasa una fortuna, sino buenas y permanentes relaciones con diversas figuras del arco pol&iacute;tico argentino. 
    </p><p class="article-text">
        Due&ntilde;o de peri&oacute;dicos y de radios, este hombre tiene hoy su propio shopping: el Paseo Aldrey. El crecimiento de su emporio econ&oacute;mico no distingui&oacute; ideolog&iacute;as ni partidos: <strong>desde el gobierno de Ra&uacute;l Alfons&iacute;n, pasando por el de Carlos Menem, el de Fernando de la Rua, el de N&eacute;stor y Cristina Kirchner y del de Mauricio Macri, Aldrey no dej&oacute; de incrementar su poder</strong>, haci&eacute;ndose cargo de concesiones de espacios licitados.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Provincial en la actualidad forma parte de la cadena hotelera NH                            </span>
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        El Provincial le fue adjudicado en 2004, pero reci&eacute;n le fue entregada por el gobernador <strong>Daniel Scioli</strong> &ndash;con quien Aldrey Iglesias tiene una gran amistad&ndash; en 2008. A trav&eacute;s de Hotelera del Mar S.A., de la cual forma parte la cadena de hoteles NH, Aldrey se qued&oacute; con el Provincial. <strong>Pero la situaci&oacute;n no se detiene ah&iacute;. El mismo empresario tambi&eacute;n usufruct&uacute;a el Casino. Un espacio que ha sido escenario de no pocos conflictos. </strong>Las protestas de los trabajadores de ese espacio de juego en Mar del Plata han sido recurrentes en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El 6 de noviembre de 2008, el Hotel fue reinaugurado por la entonces presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, que cort&oacute; la cinta junto a Aldrey Iglesias, el magnate de la ciudad. Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el hotel recibi&oacute; nuevamente a visitantes ilustres: los presidentes que llegaron para la XX Cumbre Iberoamericana. Entre ellos estaban <strong>Evo Morales</strong>, <strong>Luis In&aacute;zio Lula da Silva</strong>, <strong>Rafael Correa</strong>, <strong>Pepe Mujica</strong>, <strong>Juan Manuel Santos</strong>, <strong>Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era </strong>y el ahora Rey Em&eacute;rito de Espa&ntilde;a, <strong>Juan Carlos I</strong>, entre otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La foto de la cumbre de mandatarios de la región en 2010, en las instalaciones del Provincial"
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                La foto de la cumbre de mandatarios de la región en 2010, en las instalaciones del Provincial                            </span>
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        El complejo parece haber recuperado su fastuosidad, pero est&aacute; m&aacute;s lejos de las clases medias de lo que estaba en otros tiempos.<strong> Los trabajadores que, bajo la direcci&oacute;n de Bustillo, lo levantaron y lo hicieron posible, ten&iacute;an algo en com&uacute;n con muchos de los que usufructuaban la zona: expresaban a una ciudad que, con trabajo, Estado y mercado, se hac&iacute;a interclasista y veraniega.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Ese era el viejo sue&ntilde;o que se proyectaba constantemente hacia el porvenir. Quiz&aacute;s ese sue&ntilde;o haya pasado de moda y no se lo pueda revivir tal como era entonces. Queda, sin embargo, la posibilidad de imaginar. <strong>Mar del Plata nunca dej&oacute; de ser una gloria.</strong> Las olas del mar no se llevaron la posibilidad de seguir cumpliendo ese viejo proyecto construido entre todos. Los lobos marinos y la Rambla no necesitan solo fotos del pasado. Esperan que, con pujanza y futuro, la costa de todos pueda ir por m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>MS AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Schuster, Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/historia-hotel-provincial-mar-plata-sueno-colosal-caida-resurreccion_130_7073238.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Jan 2021 02:59:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia del Hotel Provincial de Mar del Plata: de un sueño colosal a la caída y la resurrección]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mar del Plata,Peronismo,Cine,Juan Domingo Perón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué pide la derecha cuando pide socialdemocracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pide-derecha-pide-socialdemocracia_129_6624714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53e809e1-8ee9-4b48-9a93-5f5facc82553_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué pide la derecha cuando pide socialdemocracia"></p><p class="article-text">
        Aunque por principio me opongo a los ejercicios contraf&aacute;cticos, sospecho que George Orwell habr&iacute;a sentido un brit&aacute;nico desprecio al verse catalogado bajo la caracterizaci&oacute;n contempor&aacute;nea de &lsquo;libertario&rsquo; y hubiese sentido pena al ver algunos de sus libros en la misma batea que <em>La rebeli&oacute;n de Atlas </em>de Ayn Rand<em> </em>o <em>Capitalismo y libertad </em>de Milton Friedman<em>. </em><strong>Decirle a Orwell </strong><em><strong>libertario</strong></em><strong>&ndash;en el sentido que la derecha da hoy al t&eacute;rmino&mdash; es como decirle </strong><em><strong>estalinista</strong></em><strong> a Willy Brandt o </strong><em><strong>socialdem&oacute;crata</strong></em><strong> a Lenin</strong>, simplemente porque formaban parte de la izquierda. <strong>Defender la libertad y expresar recelos respecto de formas espec&iacute;ficas del Estado, no convierte las ideas de nadie en parte del repertorio de las derechas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, en esta materia de los significados, Orwell ya hab&iacute;a dejado algo escrito. En <em>La pol&iacute;tica y la lengua inglesa</em>, un breve texto de 1945, despotricaba contra ciertos usos de la palabra <em>fascismo</em> que ya entonces empezaba a equivaler a &lsquo;todo lo que est&aacute; mal&rsquo;. El escritor de <em>1984</em> no cargaba las tintas contra la ciudadan&iacute;a -aunque le exigiera mayor responsabilidad en el uso del vocabulario-, sino contra parte de la pol&iacute;tica y de la intelectualidad y la academia. Asum&iacute;a que si no eran unos brutos en toda regla &ndash;y no lo eran&mdash; sab&iacute;an que la palabra <em>fascismo</em> designaba algo concreto y espec&iacute;fico, y que si designaba algo menos concreto, deb&iacute;a guardar alguna relaci&oacute;n directa con el t&eacute;rmino empleado (en el caso de <em>fascismo</em>, tendencias autoritarias o reg&iacute;menes totalitarios de derecha). <strong>Orwell advert&iacute;a que las palabras se usaban sin ning&uacute;n rigor: hab&iacute;a comunistas llamando </strong><em><strong>fascistas</strong></em><strong> a simples liberales, y liberales llamando </strong><em><strong>fascistas</strong></em><strong> a marxistas de cualquier pelaje. La utilizaci&oacute;n demasiado laxa (que no es lo mismo que abierta) de los conceptos tornaba deshonesta la discusi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Otras palabras que se emplean con significados variables, en la mayor&iacute;a de los casos con mayor o menor deshonestidad son: clase, totalitario, ciencia, progresista, reaccionario, burgu&eacute;s, igualdad&rdquo;, dec&iacute;a en su texto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La conclusi&oacute;n de Orwell era evidente. Los pol&iacute;ticos y las personas dedicadas a las ideas no deb&iacute;an manejarse con el &ldquo;significado popular&rdquo; o laxo de ciertas palabras</strong>. Algunas son polis&eacute;micas, pero quienes trabajan con ellas tienen el deber de usarlas como corresponde. A los ojos de Orwell, no se trataba de disputas sobre los conceptos, sino de la pretensi&oacute;n de construir una posici&oacute;n pol&iacute;tica a trav&eacute;s de simples y n&iacute;tidos enga&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alcanza con escuchar hoy la frase &ldquo;necesitamos un proyecto socialdem&oacute;crata&rdquo; o &ldquo;ese pol&iacute;tico es un socialdem&oacute;crata&rdquo; para alarmarse: &iquest;socialdem&oacute;crata? </strong>&iquest;Pero de qu&eacute; tipo? Esta es un palabra comod&iacute;n de una nueva era &ndash;en la cual, justamente, la socialdemocracia no presenta sus picos m&aacute;s altos. Cuando se indaga qu&eacute; quieren decir las frases que involucran este concepto, sentimos alarma. No se trata de preservar un &lsquo;sentido originario&rsquo; del t&eacute;rmino, sino de que se lo ha transformado en sin&oacute;nimo de demasiadas cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se resume una identidad pol&iacute;tica abierta que naci&oacute; vinculada al marxismo, que bebi&oacute; del socialismo cristiano y del utopismo, que involucr&oacute; proclamas liberales, que result&oacute; aquella de la cual se dividi&oacute; el comunismo tras la Revoluci&oacute;n Rusa, que construy&oacute; las bases del proyecto de los 30 gloriosos, que se bifurc&oacute; en terceras v&iacute;as y socialismos radicales? </strong>&iquest;C&oacute;mo se resume una identidad cambiante que, como afirmaba Geoff Eley &mdash;un pensador m&aacute;s ligado a la Nueva Izquierda&mdash;, result&oacute; fundamental para la democratizaci&oacute;n de los reg&iacute;menes pol&iacute;ticos de Europa y tambi&eacute;n de algunos del Cono Sur latinoamericano?
    </p><p class="article-text">
        <strong>No existe una definici&oacute;n cerrada de la</strong><em><strong> socialdemocracia</strong></em><strong>, porque no existe una sola forma de pertenecer al socialismo democr&aacute;tico. </strong>Como lo vio Sheri Berman, a lo largo del tiempo s&oacute;lo algunos rasgos son permanentes en la identidad socialdem&oacute;crata. Primero, su <strong>oposici&oacute;n a los fatalismos</strong>: el socialismo (sea lo que fuera eso) no se desarrollar&iacute;a por s&iacute; solo, y el capitalismo dejado a su libre arbitrio no conducir&iacute;a inexorablemente a progreso y bienestar. Segundo, la <strong>primac&iacute;a de la pol&iacute;tica</strong>: frente a ciertos marxistas y liberales, los socialdem&oacute;cratas confiaban en que era necesario intervenir fuertemente para construir el futuro (rasgo que seg&uacute;n Berman, compart&iacute;an con los fascistas, de los que los distanciaba su concepci&oacute;n fuerte de aspectos concretos del liberalismo pol&iacute;tico &ndash;del que se sent&iacute;an superadores&mdash; y su rechazo del cesarismo). De esa larga historia, Berman concluye que &ldquo;<strong>los principios fundamentales de la socialdemocracia siempre han sido la creencia en la primac&iacute;a de la pol&iacute;tica y el compromiso de utilizar el poder adquirido democr&aacute;ticamente para dirigir las fuerzas econ&oacute;micas al servicio del bien colectivo</strong>&rdquo;. Estos principios se estructuraron a partir de partidos heterog&eacute;neos y de bases sociales amplias (principalmente obreras y de clase media profesional) y desarrollaron distintas perspectivas y tendencias dentro de la misma identidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El concepto de socialdemocracia es un sintagma de dos ideas fuerza: lo </strong><em><strong>social</strong></em><strong> (en t&eacute;rminos socialistas, de asociaci&oacute;n, fraternidad y comunidad) y lo </strong><em><strong>democr&aacute;tico</strong></em><strong> (en t&eacute;rminos tanto de las tradiciones liberal y radical)</strong>. Ciento cincuenta a&ntilde;os de historia de un concepto m&oacute;vil -cargado de luchas internas y externas - no puede subsumirse en un pu&ntilde;ado de burdas categorizaciones contempor&aacute;neas. Las palabras tienen sentido. Tambi&eacute;n historias.
    </p><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n de un concepto pol&iacute;tico en &lsquo;categor&iacute;a comod&iacute;n&rsquo; resulta evidente. <strong>Los detractores de la socialdemocracia (e incluso algunos de sus supuestos defensores) la utilizan como sin&oacute;nimo de moderaci&oacute;n y tambi&eacute;n de social-liberalismo cosmopolita.</strong> La despojan de historicidad y le quitan espesor. Esto les permite eludir las expresiones pol&iacute;ticamente organizadas que se reconocen en esa tradici&oacute;n, y as&iacute; reordenar el panorama pol&iacute;tico de acuerdo a lo que consideran deseable. <strong>Llama la atenci&oacute;n el modo en Argentina se utiliza la palabra </strong><em><strong>socialdemocracia</strong></em><strong> como sin&oacute;nimo de tibieza (de los otros) o como suced&aacute;neo de la seriedad y las buenas intenciones (propias)</strong>. Los conceptos no dependen s&oacute;lo de sus adjudicaciones, sino de su historia, larga de ciento cincuenta a&ntilde;os, no de treinta, en el caso de <em>socialdem&oacute;crata</em>. <strong>Las derechas liberal-conservadoras reducen la historia de la socialdemocracia al giro de las terceras v&iacute;as, al macronismo y a las &ldquo;izquierdas de gesti&oacute;n&rdquo; latinoamericanas.</strong> Apelan a los gobiernos progresistas regionales que m&aacute;s contrastaron con lo que llaman indiscriminadamente &ldquo;populismos&rdquo; &nbsp;y se refieren a ellos como socialdem&oacute;cratas &nbsp;por su sentido de la responsabilidad y su &ldquo;realismo pol&iacute;tico&rdquo;, desconociendo las discusiones profundas de las org&aacute;nicas partidarias, de los espacios culturales e intelectuales y las m&uacute;ltiples tensiones dentro del mundo de las izquierdas. El pedido de &lsquo;socialdemocracia&rsquo; es el de un conveniente social-liberalismo que sirve para atacar al populismo, aunque no dudan en apoyar cesarismos &ldquo;amigables con el mercado&rdquo;. <strong>Resulta curioso que sectores de derecha o centroderecha sostengan que &ldquo;es necesaria una socialdemocracia fuerte&rdquo;, como lo manifest&oacute; en estas mismas p&aacute;ginas </strong><a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/progresistas-socialdemocratas-autoestima-rebeldia-favor_129_6518852.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Hernan Iglesias Illa</strong></a><strong>.</strong>&nbsp;Convendr&iacute;a recordar que all&iacute; donde ha existido, aun en los t&eacute;rminos &lsquo;social-liberales&rsquo; en que lo plantean &mdash;como fue el progresismo santafesino&mdash;, ellos las han combatido, muchas veces con candidatos que no eran exactamente liberales a la Alberdi o a la Gladstone. <strong>La pretensi&oacute;n de ciertas derechas no es contar con socialdemocracias robustas para fortalecer la democracia, sino la de hacer antipopulismo por medio de terceros.</strong> Su deseo imaginario es moldear un adversario a la propia medida, &uacute;til para combatir a otro: en el caso argentino, al kirchnerismo. As&iacute; presentan a la socialdemocracia como un &ldquo;centrismo social y responsable&rdquo;, y la hacen funcional a l&oacute;gicas de sus espacios, pero desconocen la l&oacute;gica propia de esa identidad de izquierda peculiar, abierta, y llena, por supuesto, de claroscuros hist&oacute;ricos. Lo mismo sucede, tambi&eacute;n, desde el terreno opuesto: sectores del nacionalismo-popular que utilizan la categor&iacute;a para denostarla o para sostener que la &ldquo;verdadera socialdemocracia&rdquo; se encuentra alineada junto a ellos.
    </p><p class="article-text">
        Identidad abierta no es sin&oacute;nimo de concepto el&aacute;stico, sino apuesta pluralista incapaz de ser totalizada por una de sus partes. Como muestran<a href="https://nuso.org/articulo/el-socialismo-democratico-frente-liberales-y-antiliberales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Adri&aacute;n Vel&aacute;zquez y Francesco Callegaro</a>, el socialismo democr&aacute;tico posee una tradici&oacute;n propia y parad&oacute;jica.&nbsp;Su &ldquo;liberalismo&rdquo; nace de una cr&iacute;tica al liberalismo, y su concepto de socialismo surge de una cr&iacute;tica de lo que otros llamaban del mismo modo. Caracter&iacute;stica intr&iacute;nseca a la socialdemocracia ha sido el car&aacute;cter reflexivo de sus concepciones y de sus pr&aacute;cticas: volver recurrentemente sobre ellas, hacer ajustes, intentar superar problemas. En definitiva, <strong>seguir construyendo su horizonte de lo posible sin abandonar su historia de lo deseable.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lejos del esencialismo y m&aacute;s cercana a la pol&iacute;tica, <strong>la socialdemocracia aspira a constituirse como una identidad m&oacute;vil, con grupos y tendencias contrapuestas que privilegian el valor de la democracia pol&iacute;tica a la vez que se posicionan n&iacute;tidamente en un proyecto que tiende a la igualdad</strong>. No todos los grupos que pertenecen a ella entienden la igualdad del mismo modo, ni conciben los mismos modos de alcanzarla. Pero eso es &lsquo;una casa com&uacute;n&rsquo;. Una casa donde no se niegan los errores del pasado: se los ubica en un inventario y se trabaja sobre ellos. Donde las diferencias se procesan en hegemon&iacute;as m&oacute;viles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque en la disputa interna sea siempre un arma arrojadiza, no existe &ldquo;el verdadero socialdem&oacute;crata&rdquo;</strong>. Cuando los marxistas apegados al viejo ideario lo reclaman, lo hacen, sencillamente, para mostrar que su tendencia forma parte de esa identidad abierta, que buscan hegemonizar. Cuando los liberal-dem&oacute;cratas cosmopolitas se asumen como verdadera socialdemocracia, est&aacute;n buscando lo mismo. Aunque no tanto como experiencia concreta, la identidad socialdem&oacute;crata alberga a ambos como una parte, pero nunca como su totalidad. No hay monopolios en una familia amplia. Hay hegemon&iacute;as circunstanciales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como suele decir el historiador Francisco Reyes, la socialdemocracia forma parte de la &ldquo;casa com&uacute;n&rdquo; de la izquierda. </strong>Esta es su historia y es tambi&eacute;n su presente, aun cuando parte de la izquierda pretenda ser la ocupante leg&iacute;tima de esa casa y cierta parte del liberalismo busque derrumbar el edificio aduciendo que ya no tiene sentido hablar de derechas e izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        No existe una puerta en la que se abre la verdadera socialdemocracia, escrita en una serie de textos can&oacute;nicos a los que remitir como sagradas escrituras. La socialdemocracia es una identidad en permanente disputa con un coraz&oacute;n de valores y principios b&aacute;sicos. Cualquier intento de los propios de apropiarse del concepto ser&aacute; siempre parte de esa disputa. Cualquier intento de quienes no participan en ella de achac&aacute;rsela a otros como elogio o como insulto, ser&aacute; un intento de totalizar una de sus partes. La socialdemocracia naci&oacute; de un profundo impulso igualitario ante la injusticia de un capitalismo sin regulaciones. Lo hizo, a la vez, mostrando que era capaz de defender principios y valores liberales m&aacute;s n&iacute;tidamente que muchos que ostentaban ese nombre. &nbsp;Ah&iacute; es donde se inscribe su historia.
    </p><p class="article-text">
        <em>MS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariano Schuster]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pide-derecha-pide-socialdemocracia_129_6624714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Dec 2020 01:27:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Socialdemocracia]]></media:keywords>
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