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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Laura Klein]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/laura-klein/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Laura Klein]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los varones y el aborto II: ¿hay igualdad posible respecto del aborto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/varones-aborto-ii-hay-igualdad-posible-respecto-aborto_129_8485727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b448aee3-1260-4e8a-8c10-7bef2162632c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los varones y el aborto II: ¿hay igualdad posible respecto del aborto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al excluir a los varones de los artículos que penalizan el aborto, el Código Penal instituye al embarazo, y por tanto al aborto, como un acto que compete exclusivamente a las mujeres. ¿Cómo sería posible una ley que concediera a los varones un derecho a su paternidad, derecho que entraría en conflicto con el de la mujer a abortar?</p><p class="subtitle">Los varones y el aborto I: el fantasma de la exclusión</p></div><h3 class="article-text"><strong>La ausencia de los varones en el C&oacute;digo Penal</strong></h3><p class="article-text">
        De los cuatro art&iacute;culos que regulaban el castigo para las abortantes en el C&oacute;digo Penal previo al 30 de diciembre de 2020, ninguno hac&iacute;a menci&oacute;n del var&oacute;n conceptuante. Despu&eacute;s de la <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/debate-sobre-el-aborto/despues-medio-siglo-lucha-aborto-legal-argentina_1_6664122.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprobaci&oacute;n de la nueva ley </a>se introdujeron las modificaciones siguientes: el aborto antes de la 14&ordf; semana no es un crimen, <strong>la mujer que aborta despu&eacute;s de ese plazo sigue siendo una criminal (aunque con una pena menor que antes) y</strong> <strong>los varones siguen estando ausentes.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otros cr&iacute;menes, como el suicidio, el instigador est&aacute; penado por la ley. En el aborto, cuya pr&aacute;ctica estuvo infestada de instigaciones masculinas a lo largo de la historia, la figura del instigador nunca existi&oacute;. Ausentes como instigadores, ausentes como co-responsables de la decisi&oacute;n. Al excluir a los varones de los art&iacute;culos que penalizan el aborto, el C&oacute;digo Penal instituye al embarazo, y por tanto al aborto, como un acto que compete exclusivamente a las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que hay incontables casos en que los varones acompa&ntilde;an y padecen los abortos de un modo agudo y singular, un padecimiento que est&aacute; en la sombra de las conversaciones. Sin embargo, c&oacute;mo no preguntarnos: &iquest;cu&aacute;ntos varones que apoyaron la legalizaci&oacute;n estar&iacute;an dispuestos a incluirse como coautores y culpables de violar el C&oacute;digo Penal?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el aborto era clandestino nadie se preocupaba por la desigualdad entre varones y mujeres en las leyes que lo regulaban. Al no correr aqu&eacute;llos el riesgo de embarazarse y antes de que pudiese comprobarse gen&eacute;ticamente la paternidad, no estaban atrapados en el temor constante que padec&iacute;an muchas mujeres de quedar embarazadas. Y si ellas quer&iacute;an continuar el embarazo y &eacute;l no, deb&iacute;an arregl&aacute;rselas solas. &iexcl;Qu&eacute; iron&iacute;a que ahora, con el aborto legal, irrumpa el temor de que la mujer decida sola!&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una diferencia insalvable: los varones no gestan ni dan a luz</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando el aborto estaba prohibido las mujeres no ten&iacute;amos el&nbsp;<em>derecho</em>&nbsp;de abortar pero ten&iacute;amos el&nbsp;<em>poder</em>.&nbsp;La legalizaci&oacute;n ha&nbsp;reconocido nuestro poder y lo ha legitimado.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; quiere decir tener un poder? Veamos un ejemplo: &iquest;cu&aacute;l es la potencia de un camello? Acumular agua. &iquest;Puede el beduino compartir la potencia del camello?&nbsp;No puede. Puede usufructuarla. Ni m&aacute;s ni menos. As&iacute; tambi&eacute;n: &iquest;<em>puede&nbsp;</em>un var&oacute;n que&nbsp;<em>no puede</em>&nbsp;gestar una vida, abortarla? No, no puede. Puede influir sobre la decisi&oacute;n de la mujer y llegar incluso a obligarla a abortar o imped&iacute;rselo; ni m&aacute;s ni menos. Lo que no puede es abortar. Sin embargo, en pos de una ilusoria igualdad, se ignora, o m&aacute;s bien se desecha esta contundente diferencia.&nbsp;Que no haya l&iacute;mites para las construcciones simb&oacute;licas del cuerpo, que se privilegien &eacute;stas por sobre sus poderes concretos, &iquest;lo arroja del mundo material? Hay cuerpos dotados de una matriz donde puede anidar un &oacute;vulo fecundado y hay cuerpos donde esto es imposible, no por defecto, castidad o infertilidad, sino porque no hay matriz. Como dice Spinoza, a la piedra no le falta la visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los hombres pueden tener un hijo y pueden perderlo. Pueden fecundar a una mujer, pueden ser donantes de semen. Pueden usar condones o hacerse una vasectom&iacute;a. Pueden concebir y criar, esterilizarse, abstenerse sexualmente, no reconocer la paternidad o so&ntilde;ar con ella y construir lazos que la sostengan. Pero <strong>entre la anidaci&oacute;n y el nacimiento, no pueden m&aacute;s que ser testigos de la gestaci&oacute;n: como no pueden gestar una vida, no pueden abortarla ni parirla, los dos destinos de un embarazo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entre la fecundaci&oacute;n y el parto, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;an estar implicados de igual manera la persona&nbsp; embarazada y quien la fecund&oacute;? No lo est&aacute;n aunque quisieran, aunque ambos se sientan &ldquo;embarazados&rdquo;. El equivalente masculino del embarazo no existe. Es dif&iacute;cil hablar de esto: es tan obvio que se vuelve indecible. El derecho regula las acciones de las personas que s&iacute; pueden embarazarse, &iquest;significa esto discriminar a las personas que no pueden embarazarse porque no tienen con el embarazo esa relaci&oacute;n especial, irrescindible, que se llama &ldquo;cuerpo propio&rdquo;? Si muere la mujer embarazada, muere el embri&oacute;n; si muere el futuro padre, la naturaleza sigue su curso.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Entre la anidación y el nacimiento, (los hombres) no pueden más que ser testigos de la gestación: como no pueden gestar una vida, no pueden abortarla ni parirla, los dos destinos de un embarazo.</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>El privilegio de las mujeres</strong></h3><p class="article-text">
        Si la prohibici&oacute;n del aborto no hizo que las mujeres dej&aacute;ramos de abortar ni que los hombres dejaran de incidir sobre la decisi&oacute;n de abortar, &iquest;qu&eacute; cambia hoy cuando, en lugar de arriesgar la vida en un aborto clandestino, las mujeres abortamos dentro de la ley? Conversaci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento en muchos casos, pero tambi&eacute;n chantaje, amenazas de abandono, violencia f&iacute;sica en muchos otros: &iquest;har&aacute; desaparecer la legalizaci&oacute;n del aborto estas formas de presi&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones de poder est&aacute;n en proceso de transformaci&oacute;n. Se desvanece el estigma de la madre soltera, se afloja la presi&oacute;n para casarse y tener hijos, ser un buen padre se convirti&oacute; en una realizaci&oacute;n importante en la vida de muchos varones. Y forma parte de este proceso que ahora muchos hombres se sientan desprotegidos y amenazados por una ley que saca a las mujeres del aborto inseguro y las resguarda en la legitimidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coincida o no con la voluntad o el deseo masculinos, hoy las leyes amparan la decisi&oacute;n de la mujer tanto para abortar como para parir. Pero &iquest;ser&iacute;a posible resolver esta &ldquo;injusticia&rdquo; promulgando una ley que otorgue a los varones alg&uacute;n lugar en esa decisi&oacute;n sobre el destino del embarazo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volvamos a las dos situaciones b&aacute;sicas de conflicto: 1) ella quiere ser madre, &eacute;l quiere que aborte; 2) ella quiere abortar, &eacute;l quiere ser padre.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li><strong>Ella quiere ser madre, &eacute;l quiere que aborte</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Hoy es impensable una ley que habilite a los varones a decidir un aborto contra la voluntad de la mujer. Pero &iquest;c&oacute;mo es que ellas pueden decir &ldquo;No&rdquo; hasta la 14&ordf; semana y ellos no? Hay quienes proponen revertir esta situaci&oacute;n desigual, de modo que, si una mujer decide continuar un&nbsp; embarazo, el hombre pueda tambi&eacute;n decidir hasta la 14&ordf; semana no ser padre, quedando eximido de las obligaciones que actualmente se le imponen: alimentos, apellido y herencia.
    </p><p class="article-text">
        Proponer para los varones un derecho supuestamente equivalente al de las mujeres a abortar, implicar&iacute;a cuestionar una jurisprudencia antiqu&iacute;sima que obliga a los padres a hacerse cargo de sus hijos. Recordemos que desde hace unos cuarenta a&ntilde;os, a la puesta en pr&aacute;ctica de esa ley se han incorporado las pruebas de determinaci&oacute;n gen&eacute;tica, de modo que todo var&oacute;n&nbsp;cuyos genes se comprueban en una criatura humana est&aacute; obligado a reconocerla como hijo d&aacute;ndole su apellido y pas&aacute;ndole dinero para alimentos a quien tiene la guarda, generalmente la madre. &iquest;Se tratar&iacute;a entonces de derogar esta ley o establecer una excepci&oacute;n a la misma? O sea, &iquest;que los hombres puedan &ldquo;borrarse&rdquo; en ese mismo tramo del embarazo donde cabe un aborto legal?
    </p><p class="article-text">
        Compliquemos el panorama imaginando algunos hechos posibles trayendo a cuento situaciones frecuentes en las conversaciones de clase media: acuerdos, proyectos, promesas y,&nbsp;no olvidemos, las ilusiones. Por ejemplo: una pareja no quiere tener hijos y decide cuidarse, la mujer queda embarazada e inesperadamente se da cuenta de que no quiere abortar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero a &eacute;l no le ocurre lo mismo, no quiere tener ese hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hubo una promesa. Y una ruptura de la promesa. &iquest;Qu&eacute; hacer? <strong>&iquest;Debe la justicia inmiscuirse en toda palabra no cumplida, en toda promesa rota? &iquest;Debe tomarse el consentimiento previo como un contrato?</strong> Se puede llamar traici&oacute;n, decepci&oacute;n, estafa, desamor, venganza. Ahora bien, que una mujer se eche atr&aacute;s ignorando el deseo de su partenaire y tenga el derecho de hacerlo y lo ejerza &iquest;significa que est&aacute; actuando bien? No sabemos, no se trata aqu&iacute; del bien y del mal. Ella decide seguir el embarazo y &eacute;l quisiera decidir, pero no es su cuerpo y no est&aacute; en su poder evitar que nazca: aceptemos que est&aacute; sujeto a una violencia no menor. Conminado por la vida, &iquest;habr&iacute;a que darle por tanto la chance legal de no hacerse padre de ese hijo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Multipliquemos los caminos abiertos por esta chance. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si un hombre se entera del embarazo cuando ya venci&oacute; el plazo supuesto en que podr&iacute;a decidir? &iquest;Qu&eacute;, si la mujer no le cont&oacute; que estaba embarazada porque vio venir una oposici&oacute;n a la que no quiere &ndash;o no puede- enfrentar, o porque siente que el embarazo no lo involucra, o porque no pudo contactarlo, o porque no lo supo hasta el cuarto mes, o no quiso dec&iacute;rselo, o decidi&oacute; tenerlo sola y despu&eacute;s se le complic&oacute;? &iquest;O qu&eacute; pasar&iacute;a si el tiempo pasa y el hijo que naci&oacute; quiere conocerlo, y &eacute;l se entera cuando le llega la citaci&oacute;n para hacerse el test de ADN que confirmar&iacute;a que ese hijo es suyo? &iquest;Podr&iacute;a el tr&aacute;mite que le har&iacute;a posible desprenderse de la paternidad jur&iacute;dica extenderse en el tiempo, y hasta cu&aacute;ndo? Sabemos que negarse a la paternidad no anula la inquietud de saber que hay un hijo ah&iacute;. Tambi&eacute;n podr&iacute;a ocurrir que a&ntilde;os despu&eacute;s ese hombre quiera recuperar al hijo, hacerse cargo, reconocerlo. &iquest;Necesitar&iacute;a en ese caso el consentimiento de la madre y/o del hijo? &iquest;O esa renuncia a ser padre que habr&iacute;a firmado antes de cumplirse la 14&ordf; semana de la gestaci&oacute;n ser&iacute;a definitiva?
    </p><p class="article-text">
        Como vemos, nada m&aacute;s f&aacute;cil que proponer la idea de una ley, nada m&aacute;s dif&iacute;cil que darle una forma aplicable a los casos concretos.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>	&nbsp;<strong>Ella quiere abortar, &eacute;l quiere ser padre.&nbsp;</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        En mayo del 2021, en Salta, un hombre recurri&oacute; a la Justicia para impedir que su ex mujer se realizase un aborto. Se hab&iacute;an separado hac&iacute;a poco tiempo y ella, que estaba embarazada, hab&iacute;a tomado la decisi&oacute;n (unilateral) de abortar. Aunque la medida cautelar presentada fue rechazada por improcedente, el hecho pone sobre el tapete la existencia cierta de esa amenaza que se cierne sobre la legalizaci&oacute;n del aborto. Un mes antes en San Juan un joven, cuya novia vacilaba entre abortar o no, tambi&eacute;n intent&oacute; impedir que aborte present&aacute;ndose a la Justicia y a los medios. Antes de la promulgaci&oacute;n de la Ley IVE (Interrupci&oacute;n Voluntaria del Embarazo) esta escena era casi imposible: las mujeres abort&aacute;bamos clandestinamente y si no hab&iacute;a consenso con quien nos fecund&oacute; pod&iacute;a haber amenazas, chantaje y otras formas de violencia aunque dif&iacute;cilmente el recurso a un tribunal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A primera vista, el reclamo suena leg&iacute;timo. Pero &iquest;c&oacute;mo ser&iacute;a posible una ley que concediera a los varones un derecho a su paternidad, derecho que entrar&iacute;a en conflicto con el de la mujer a abortar? &iquest;C&oacute;mo har&iacute;a un var&oacute;n para tener ese hijo si la mujer se opone? &iquest;Podr&iacute;a leg&iacute;timamente decidir sobre un cuerpo que no es el suyo? &iquest;Y si el var&oacute;n que quiere ser padre no es la pareja ni el amante de la mujer que quiere abortar? &iquest;Y si es la expareja o una relaci&oacute;n casual? &iquest;O viol&oacute; a la mujer a la que quiere hacer madre? &iquest;Gozar&iacute;an todos ellos por igual del derecho a intervenir en la decisi&oacute;n? &iquest;O ella, para abortar, tendr&iacute;a que tener el acuerdo del fulano o el marido que la dej&oacute; embarazada? En los centros de atenci&oacute;n de mujeres &iquest;deber&iacute;a haber un requerimiento de que, de ser casadas, concubinas o civilmente unidas, venga &eacute;l y firme?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hacer lugar a ese reclamo ser&iacute;a establecer una especie de derecho al veto. No s&oacute;lo anular&iacute;a la ley reci&eacute;n conquistada que despenaliza el aborto y legitima la decisi&oacute;n de la mujer sino que repondr&iacute;a los peores momentos de la historia de las mujeres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; en ciernes una figura nueva, la del &ldquo;padre soltero&rdquo;. <em>Vos tenelo que despu&eacute;s yo me hago cargo</em>: esta frase, repetida, pretende nada m&aacute;s ni nada menos que a una mujer le son indiferentes los nueve meses de embarazo y sobre todo traer una criatura a este mundo.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text"><strong>Poderes desiguales, derechos injustos</strong></h3><p class="article-text">
        Estamos asistiendo y siendo protagonistas de una mutaci&oacute;n cultural de alcances y efectos inconcebibles. El impacto de los feminismos hizo estallar las relaciones no s&oacute;lo entre varones y mujeres, sino tambi&eacute;n entre las mujeres -con todo lo que esto significa en t&eacute;rminos de poder- y avanza cuestionando las identidades mismas. Respecto de nuestro asunto, algunos indicios de los cambios que sacuden el teatro de la vida muestran que disminuy&oacute; la presi&oacute;n social sobre las mujeres para que sean madres, desapareci&oacute; el estigma de la madre soltera, ya no es necesaria una pareja masculina para hacer una familia, y abortar dej&oacute; de ser peligroso, se puede hacer en casa y adem&aacute;s ahora es legal. En cuanto a los hombres, disminuy&oacute; su poder de presi&oacute;n sobre las mujeres tanto para que sean madres como para que aborten, su papel de proveedores se alivi&oacute; al ser compartido, y creci&oacute; el deseo y la posibilidad (subjetiva y legal) de ser padres sin necesidad de fundar una familia ni de estar en pareja. Hay una urgencia generalizada por resolver las angustias inevitables que entra&ntilde;an estos procesos. Imaginando leyes, inventando nuevas formas pol&iacute;ticas, movilizando a&nbsp;ocupar el espacio p&uacute;blico, con foros de cr&iacute;ticas y denuncias antipatriarcales y talleres de deconstrucci&oacute;n (de las masculinidades), y tanto m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hoy la responsabilidad de evitar el embarazo cab&iacute;a casi exclusivamente a las mujeres. Para que las &ldquo;consecuencias de la sexualidad&rdquo; est&eacute;n m&aacute;s repartidas, los caminos por ahora siguen siendo los cl&aacute;sicos: condones, coitus interruptus, abstinencia, vasectom&iacute;as &ndash;y se est&aacute;n investigando otros m&eacute;todos como el gel inyectable o las p&iacute;ldoras anticonceptivas masculinas, a&uacute;n en fase experimental. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento en que impera la ilusi&oacute;n de resolver las injusticias de la vida a trav&eacute;s del&nbsp; derecho, las situaciones planteadas arriba desnudan lo est&eacute;ril de la creencia en ese atajo. Porque<strong> si es imposible equiparar el derecho de la mujer a abortar con un hipot&eacute;tico derecho de los varones a evitar ser padres, es porque se trata de algo m&aacute;s que de una cuesti&oacute;n de derechos y decisiones sobre el futuro.</strong> El futuro, de alg&uacute;n modo, ya est&aacute; aqu&iacute;, pero de distintas maneras para ambos. Adem&aacute;s de tomar la decisi&oacute;n (con o sin el respaldo legal), la mujer aborta. &iquest;Y c&oacute;mo no ver que es su cuerpo lo que se desgarra? Lo que est&aacute; en juego en el acto de abortar es material, corporal -vital o mort&iacute;fero- y tambi&eacute;n, por supuesto, jur&iacute;dico.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si es imposible equiparar el derecho de la mujer a abortar con un hipotético derecho de los varones a evitar ser padres, es porque se trata de algo más que de una cuestión de derechos y decisiones sobre el futuro.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Abortar significa que el proceso de gestaci&oacute;n finaliza no s&oacute;lo para la gestante sino tambi&eacute;n para el cigoto. Abortar es destruir lo gestado, no &ldquo;negar&rdquo; ni &ldquo;renunciar&rdquo; ni &ldquo;repudiar&rdquo; al embri&oacute;n: es que cese de existir. Tanto para la medicina como para el derecho, el aborto se define no s&oacute;lo por el fin del embarazo sino simult&aacute;neamente por la muerte del embri&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si una mujer se queda embarazada y decide tenerlo, el var&oacute;n puede reconocer o no al reci&eacute;n nacido; lo que no puede &ndash;a menos que lo mate- es evitar que exista ese ser vivo que lleva sus genes. Mientras que si es &eacute;l quien quiere tenerlo y ella est&aacute; decidida a abortar, nada puede hacer &eacute;l para que ese ser llegue a existir. Hay quienes afirman que la gestaci&oacute;n de una vida en el vientre es comparable a una &ldquo;locaci&oacute;n temporaria&rdquo;, que no es para tanto pedirle a una mujer embarazada que espere a que nazca, y que tanto la nueva vida como su progenitor tambi&eacute;n tienen derechos. Lo que en este razonamiento tan razonable queda desdibujado es que obligar a una mujer a terminar el embarazo equivale casi a un secuestro&hellip; ya que la distinci&oacute;n entre el cuerpo del embri&oacute;n y el de la gestante, tan clara en la imagen de una ecograf&iacute;a como la de un coraz&oacute;n que palpita, no existe en la vida. Impedirle abortar implica una apropiaci&oacute;n radical de su cuerpo, su vida y su libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s importante a&uacute;n: si ella quiere abortar por lo general no es s&oacute;lo ni principalmente porque no quiere ser una incubadora nueve meses sino porque lo que quiere es que esa vida no venga al mundo, y esa vida s&oacute;lo puede venir al mundo si ella la trae. Una mujer aborta no s&oacute;lo porque no quiere estar embarazada. Aborta porque no quiere tener un hijo, lo entregue o no a otros para que lo cr&iacute;en. Abortamos no porque no hay otro, sino para que no haya Otro.
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes no pueden abortar porque no tienen el poder de embarazarse y hay quienes pueden abortar porque tienen el poder de embarazarse. Nadie elige libremente ese poder y ese no poder. <strong>Hasta que tal vez alg&uacute;n d&iacute;a la tecnolog&iacute;a logre darle una matriz a quienes nacieron sin ella o inventar una matriz artificial que permita gestar fuera de un cuerpo. Hasta entonces, habr&aacute; desigualdad; la justicia o injusticia pasan por otro lado.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si hay una experiencia imposible de compartir por todos &iquest;qu&eacute; haremos con ella? &iquest;dejarla afuera de la ley, ponerla a disposici&oacute;n de los excluidos de tal experiencia por la naturaleza? &iquest;Igualdad de derechos significa igualar lo desigual? &iquest;anular las diferencias?&iquest;Hay igualdad posible respecto del aborto? No. La respuesta es cruda pero por ahora inexorable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No somos iguales: &iquest;eso hace injusta la vida?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LK/IH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Klein, Inés Hercovich]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/varones-aborto-ii-hay-igualdad-posible-respecto-aborto_129_8485727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Nov 2021 03:06:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los varones y el aborto II: ¿hay igualdad posible respecto del aborto?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los varones y el aborto I: el fantasma de la exclusión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/varones-aborto-i-fantasma-exclusion_129_8482367.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a46eb18-4702-4651-ae33-1801c874604e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los varones y el aborto I: el fantasma de la exclusión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La legalización del aborto puso el derecho reproductivo del lado de las mujeres. Pero para muchos resulta arbitrario o injusto que los varones queden fuera de esta decisión tan importante para sus vidas.</p><p class="subtitle">Los varones y el aborto II: ¿hay igualdad posible respecto del aborto?</p></div><p class="article-text">
        Ahora que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/debate-sobre-el-aborto/entro-vigencia-ley-interrupcion-voluntaria-embarazo-aplicacion-inmediata-pais_1_7109563.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una ley respalda la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo,</a> muchos se preguntan si los varones no deber&iacute;an estar tambi&eacute;n contemplados en la ley. Porque no parece justo que nosotras, las otrora excluidas, excluyamos ahora a los varones de las &ldquo;consecuencias&rdquo; reproductivas del sexo (l&eacute;ase embarazo e hijos).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema es m&aacute;s complejo de lo que aparenta. &iquest;Qu&eacute; es esta necesidad de inclusi&oacute;n de los varones en el derecho sobre el embarazo, ahora que se ha legalizado su interrupci&oacute;n a voluntad de la mujer embarazada?&nbsp;Si se concede a &eacute;sta un derecho &iquest;habr&iacute;a que ser equitativos con el otro sexo y adscribirle un derecho igual, an&aacute;logo o correlativo? &iquest;Puede concebirse equidad alguna respecto del aborto aunque el hombre no pueda gestar y por tanto le sea imposible abortar?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n tiene derecho a decidir el destino de un embarazo? Veamos las dos situaciones b&aacute;sicas donde puede haber desencuentro entre las partes:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        a) ella quiere continuar el embarazo y &eacute;l quiere que aborte. Pero &iquest;c&oacute;mo es que &eacute;l tendr&iacute;a la obligaci&oacute;n de ser padre si no quiere serlo cuando ella puede optar legalmente a decir no a tener un hijo?
    </p><p class="article-text">
        b) ella quiere abortar y &eacute;l quiere tener ese hijo. &iquest;Tendr&iacute;a que tener &eacute;l alg&uacute;n derecho que ampare su decisi&oacute;n de tener ese hijo?
    </p><p class="article-text">
        Supongamos que, conversando, presionando, suplicando o prometiendo, no hay modo de revertir el deseo contrario. &iquest;Qu&eacute; hacer?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La legalizaci&oacute;n del aborto puso el derecho reproductivo del lado de las mujeres. Pero para muchos resulta arbitrario o injusto que los varones queden fuera de esta decisi&oacute;n tan importante para sus vidas</strong>. De ah&iacute; que surja la idea de que habr&iacute;a que equilibrar los tantos con un derecho an&aacute;logo para la parte masculina. 
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n de los varones con el aborto ya hab&iacute;a cambiado unas cuatro d&eacute;cadas antes de su legalizaci&oacute;n con la irrupci&oacute;n de los tests para determinar la paternidad gen&eacute;tica. Este fue un punto de inflexi&oacute;n en la relaci&oacute;n de los hombres con el sexo, el embarazo y la paternidad.&nbsp;Cuando no era posible tener certeza respecto de qui&eacute;n era el padre, sol&iacute;a bastar con decir &ldquo;&iquest;Y c&oacute;mo s&eacute; que es m&iacute;o?&rdquo; para sentirse a salvo de la responsabilidad; en todo caso quedaba una duda f&aacute;cilmente descartable. Pero desde que se pudo identificar al &ldquo;autor&rdquo; del embarazo, el sexo se volvi&oacute; un riesgo de paternidad no deseada tambi&eacute;n para ellos, cambiando as&iacute; su relaci&oacute;n con el aborto, hasta entonces una cuesti&oacute;n casi exclusivamente femenina. Al mismo tiempo, como lo empezaron a mostrar pel&iacute;culas como <em>Kramer versus Kramer</em>, algunas telenovelas y cientos de casos judiciales de varones reclamando la tenencia compartida, la paternidad se instalaba con m&aacute;s fuerza como una nueva posibilidad vital de realizaci&oacute;n masculina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En esta nueva configuraci&oacute;n de los afectos surge la pregunta acerca de si hay derecho a dejar afuera a los varones de la decisi&oacute;n de la vida por venir. </strong>&iquest;Acaso son ellas las due&ntilde;as del embri&oacute;n? &iquest;Acaso ellos no tienen nada que ver con la concepci&oacute;n, termine en aborto o en parto? Sin el gameto macho no hay concepci&oacute;n, &iquest;no es entonces necesaria la participaci&oacute;n masculina, si no la del &oacute;rgano viril, al menos la del espermatozoide?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En esta nueva configuración de los afectos surge la pregunta acerca de si hay derecho a dejar afuera a los varones de la decisión de la vida por venir.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el interior de esta inquietante nebulosa&nbsp;perdemos de vista que aborto remite a&nbsp;embarazo, una experiencia intransferible para quienes no pueden embarazarse. Abortar significa, etimol&oacute;gicamente, privar de nacer. O sea, si la embarazada no aborta nace una criatura, hay un hijo. Abortar, se dice, es &ldquo;perder&rdquo; un embarazo o &ldquo;sacarse&rdquo; un embarazo, ponerle punto final. No significa destruir un &oacute;vulo fecundado. Por eso ni la gente ni las leyes llaman &ldquo;aborto&rdquo; a la destrucci&oacute;n de un embri&oacute;n de probeta (t&eacute;cnicamente se llama &ldquo;desechar&rdquo; y todav&iacute;a no hay un t&eacute;rmino unificado en el habla cotidiana para poder nombrarlo de otro modo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los embriones de probeta no son &ldquo;abortables&rdquo; porque no forman parte de la mujer embarazada: no est&aacute;n confundidos, atados y amparados por una persona que los est&aacute; gestando. En la probeta, en cambio, congelados, los embriones est&aacute;n suspendidos a la espera de entrar en el tiempo, a la espera de anidar en un cuerpo capaz de darles el poder de crecer. En fin, un &oacute;vulo fecundado artificialmente no puede ser abortado si no es antes implantado en una matriz.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El derecho a tener derecho</strong></h3><p class="article-text">
        Con el aborto prohibido, los hombres incid&iacute;an no poco en las decisiones y los actos de las mujeres. Cuando quer&iacute;an tener hijos, el matrimonio era suficiente presi&oacute;n y alcanzaba para domesticar a esposas rebeldes e inclinarlas a una maternidad que no hubieran &ldquo;elegido libremente&rdquo;.&nbsp;En general, no hab&iacute;a necesidad de que los maridos subrayaran su decisi&oacute;n de ser padres o vigilaran a la mujer para que no usara anticonceptivos. La escasa autonom&iacute;a econ&oacute;mica&nbsp; y la equivalencia mujer=madre funcionaban eficazmente. Y cuando ellos no quer&iacute;an tener hijos, la prohibici&oacute;n del aborto no era &oacute;bice para disuadir a las mujeres de seguir un embarazo que ellos no iban a acompa&ntilde;ar, de un hijo que no iban a reconocer y de arreglar con el abortero de turno para que les ligara las trompas a sus espaldas.
    </p><p class="article-text">
        El oprobio que significaba ser madre soltera empujaba a muchas mujeres al aborto clandestino. La verg&uuml;enza familiar de una hija adolescente y parturienta llev&oacute; a padres a hacer abortar a ni&ntilde;as. Los juristas del siglo XIX se apiadaron y, para salvar a estas desgraciadas de la indignidad en que caer&iacute;an, incluyeron en el C&oacute;digo Penal la benigna figura del&nbsp;<em>infanticidio honoris causa</em>, que atenuaba el homicidio del reci&eacute;n nacido en pos de resguardar el honor familiar (figura que lamentablemente fue derogada en 1995, permitiendo que Romina Tejerina fuera sentenciada a cadena perpetua).&nbsp;<strong>La prohibici&oacute;n de abortar, m&aacute;s que convertir en madres a muchas mujeres que no quer&iacute;an serlo, conminaba a abortar en la clandestinidad y correr el riesgo de quedar con secuelas en su salud f&iacute;sica y ps&iacute;quica, o incluso morir.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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}
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    </figure><p class="article-text">
        Siempre hubo mujeres que abortaron contra la voluntad manifiesta de maridos, padres o amantes. Y muchas que jam&aacute;s les informaron de su embarazo y abortaron sin que ellos pudieran siquiera estar o no de acuerdo. Pero desde la existencia de las pruebas de la paternidad, cuando las mujeres decid&iacute;an continuar el embarazo sin consultarle al var&oacute;n o incluso contra su expresa voluntad, empezaron a poder recurrir a la justicia y, coercitivamente, hacerlo padre frente al tribunal, con lo que esto conlleva: dinero, apellido y herencia. Y para colmo, d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, con el aborto legal, ellas leg&iacute;timamente pueden impedirle al var&oacute;n consumar su paternidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, si a partir de las t&eacute;cnicas de reconocimiento gen&eacute;tico ellas pueden reclamar alimentos y reconocimiento del due&ntilde;o del esperma, &iquest;podr&aacute;n ellos reclamar alg&uacute;n papel en el drama? La pregunta es si podr&aacute;n reclamar alguna participaci&oacute;n legal en la decisi&oacute;n de abortar o no: &iquest;podr&iacute;an negarse a asumir la paternidad o podr&iacute;an vetar la decisi&oacute;n de la mujer de abortar?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la carta al director general de la Unesco que env&iacute;a Gandhi en 1947 en respuesta a la invitaci&oacute;n a participar en las reflexiones preparatorias de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos dec&iacute;a que derechos sin deberes son usurpaci&oacute;n. En este nuevo estado de cosas lo que se plantea es si los hombres tienen derecho a tener derecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LK/IH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Klein, Inés Hercovich]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/varones-aborto-i-fantasma-exclusion_129_8482367.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Nov 2021 03:26:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los varones y el aborto I: el fantasma de la exclusión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aborto: lo que ninguna ley puede decir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/debate-sobre-el-aborto/aborto-ley-decir_129_6630871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dcaf1e5-a55c-485e-b024-c7a1c93d0799_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aborto: lo que ninguna ley puede decir"></p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; mujer &ldquo;quiere&rdquo; abortar? La experiencia de las mujeres que abortan est&aacute; lejos del &ldquo;aborto&rdquo; del que se habla en el debate. Abortar es un verbo: hay alguien que act&uacute;a, una mujer que lo hace movida por la violenta irrupci&oacute;n de un embarazo que no busc&oacute; pero que, sobre todo, no quiere continuar y que la compele a tomar una decisi&oacute;n tambi&eacute;n violenta. La voluntad, su voluntad, no es libre.</strong> Esta mujer est&aacute; entre la espada y la pared: ni quiere tener un hijo ni quiere abortar. Le est&aacute; vedado batirse en retirada, quisiera no haberse embarazado, quisiera perderlo espont&aacute;neamente. Como en muchas otras cosas de la vida, decide hacer algo que no quiere. Signifique para ella una experiencia traum&aacute;tica o solamente desagradable, su situaci&oacute;n tiene un sesgo tr&aacute;gico. Una encrucijada donde se juegan la muerte y la vida, todos llevan parte de raz&oacute;n y todos pierden algo. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un embarazo no buscado obliga a la mujer a tomar una decisi&oacute;n en el aqu&iacute; y ahora. Porque no siempre un embarazo no planeado es un embarazo no deseado o indeseable. Aunque el azar o la falta de prevenci&oacute;n o, seg&uacute;n algunas &oacute;pticas, el inconsciente, hayan generado una pre&ntilde;ez que terminar&aacute; con un aborto, ese embarazo imprevisto significa para much&iacute;simas mujeres, incluidas aquellas que est&aacute;n a favor de legalizarlo, un trance que ninguna ideolog&iacute;a y ninguna jurisprudencia puede (por fortuna) evitar. <strong>Una mujer aborta no porque no hay otro, sino para que no haya otro.</strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Todos sentimos que aborto no es homicidio. Todos podemos conseguir el tel&eacute;fono de un abortero, pero &iquest;qui&eacute;n podr&iacute;a conseguir el de un asesino que mata por encargo? </strong>Aborto y homicidio tampoco son lo mismo para nuestros C&oacute;digos. El C&oacute;digo Penal establece penas de 1 a 4 a&ntilde;os para el aborto y de 8 a 25 para el homicidio. Ning&uacute;n C&oacute;digo Penal equipara aborto y homicidio porque ning&uacute;n C&oacute;digo Civil equipara a la persona por nacer con la persona nacida. Por eso resulta asombroso que quienes luchan contra la legalizaci&oacute;n del aborto alegando que aborto = homicidio, no dirijan todo su esfuerzo a cambiar el C&oacute;digo Penal y a modificar la definici&oacute;n de &ldquo;persona por nacer&rdquo; del C&oacute;digo Civil. (El art&iacute;culo 21 establece que si el concebido &ldquo;no nace con&nbsp;vida, se considera que la persona nunca existi&oacute;&rdquo;. O sea que si no llega a nacer, o muere antes de ser separada del cuerpo que la engendr&oacute;, esta &ldquo;persona&rdquo; sui generis no s&oacute;lo pierde sus derechos, sino que, para las leyes, nunca habr&aacute; existido como persona. No se la inscribe ni se la puede inscribir en el Registro Civil, no se la puede enterrar. Para la ley no tiene nombre, nunca existi&oacute;.) Parece mentira que el debate acerca de cu&aacute;ndo comienza la vida humana transcurra sin que se ponga en evidencia esta distancia entre los argumentos presentados y la letra de nuestras leyes.
    </p><p class="article-text">
        	<strong>Lo que se dirimi&oacute; en el Senado no es cu&aacute;ndo comienza la vida humana, sino si una mujer embarazada puede o no decidir tener un hijo sin que esto la convierta en una criminal. </strong>
    </p><p class="article-text">
        	Se habla de un conflicto entre &ldquo;dos individuos&rdquo; &ndash;una mujer y un embri&oacute;n- que tienen intereses enfrentados y contradictorios entre s&iacute;. Pero la mujer embarazada no es = una mujer + un &oacute;vulo fecundado. No es una suma ni un compuesto divisible. No somos individuos sueltos que cayeron en el cuerpo de una mujer para pasar nueve meses; el vientre no es &ldquo;un lugar&rdquo;. <strong>El embri&oacute;n no es un inquilino, pero tampoco es una parte del cuerpo de la mujer como un ri&ntilde;&oacute;n o una muela.</strong>
    </p><p class="article-text">
        	<strong>No hay aborto sin embarazo.</strong> Si fuera s&oacute;lo por las caracter&iacute;sticas del embri&oacute;n, el descarte de un embri&oacute;n de probeta deber&iacute;a ser considerado un aborto. Pero no es un aborto ni mucho menos un homicidio. &iquest;Por qu&eacute;? Porque reci&eacute;n es considerado &ldquo;persona por nacer&rdquo; cuando se implanta en el &uacute;tero. Parece que lo que nos hace humanos no es nuestra carga gen&eacute;tica sino nacer de un cuerpo de mujer, ser &ndash;haber sido- su cuerpo. Antes de ser individuos, somos hijos. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>El embarazo es una experiencia intransferible que, por ahora, s&oacute;lo tenemos las mujeres y otras personas con capacidad de gestar.</strong> La mujer embarazada corroe la figura b&aacute;sica de la sociedad moderna &mdash;el Individuo. El conflicto que aqu&iacute; se trata no es entre los derechos de dos individuos sino si una mujer puede decidir abortar sin que esto la condene a la clandestinidad con sus secuelas y la convierta en una paria del sistema de salud. 
    </p><p class="article-text">
        	En vez de enfrentar la cuesti&oacute;n de si una mujer que qued&oacute; embarazada puede decidir abortar sin convertirse en una criminal, se multiplican las monta&ntilde;as de textos que desplazan el eje del problema hacia un interrogante que, cuantas m&aacute;s respuestas recibe, m&aacute;s lejos est&aacute; de encontrar una soluci&oacute;n. <strong>Empezar por la pregunta de qu&eacute; es una persona y cu&aacute;ndo comienza, es el mejor modo de no salir jam&aacute;s de ese interrogante, que empez&oacute; hace miles de a&ntilde;os y que, como toda buena pregunta, no encontrar&aacute; jam&aacute;s una &uacute;nica respuesta.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&iquest;Es el embri&oacute;n una individualidad o parte de otro cuerpo? El embri&oacute;n atrapado en esa alternativa no es un embri&oacute;n cualquiera, <em>es el protagonista del aborto</em>. Fuera del debate del aborto, nada conmina a clasificarlo ni como parte del cuerpo gestante ni como individualidad viviente en &eacute;l. Pero &iquest;puede algo formar parte de otra cosa y ser al mismo tiempo una individualidad? La contradicci&oacute;n l&oacute;gica es flagrante; pero el problema no es para el huevo-cigoto ni para la mujer que decide cortar o seguir ese embarazo, sino para quienes pretenden reducir la Vida a las categor&iacute;as de la L&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>En el debate del aborto los dos t&eacute;rminos m&aacute;s prestigiosos de los derechos humanos &mdash;Vida y Libertad&mdash; se enfrentan a muerte. El conflicto es tan irresoluble como inesperado: &iquest;c&oacute;mo comprender que el mismo fundamento sirva para avalar la prohibici&oacute;n y la legalizaci&oacute;n del aborto? El problema es profundo y no se trata ni de hipocres&iacute;a ni de contradicci&oacute;n. Si la bandera de los derechos humanos pudo convertirse, especialmente desde los ochenta, en un comod&iacute;n al que recurren tanto izquierdas como derechas, feministas como militantes Pro-Vida, es porque encarna los dilemas existenciales que el derecho por s&iacute; mismo no puede resolver.</strong>
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;Y como somos las mujeres las que tenemos la capacidad &ndash;don o condena- de dar la vida, somos s&oacute;lo las mujeres las que tenemos tambi&eacute;n la capacidad de no darla. Y eso es precisamente lo que significa <em>ab-ortar</em>: privar de nacer. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>Con la legalizaci&oacute;n del aborto no termina el problema del aborto: </strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>los conflictos que esta pr&aacute;ctica pone en juego sacuden desde la instituci&oacute;n familiar y las relaciones de g&eacute;nero, hasta los derechos humanos, las religiones y el Estado, y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha convertido en una &ldquo;guerra cultural&rdquo; de amplio espectro.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> H</span>ay que tener presente que en algunos pa&iacute;ses donde el aborto ha sido legalizado, como en Estados Unidos, el Terrorismo Pro-Vida ha llegado hasta a asesinar profesionales que cumpl&iacute;an con su deber de realizar abortos dentro de la ley. Tambi&eacute;n las leyes han sido objeto de ataques virulentos y retrocesos nada menores al punto que, siendo legal abortar, en la pr&aacute;ctica se ha vuelto frecuentemente inviable. 
    </p><p class="article-text">
        	Pero hay algo m&aacute;s. Aunque no hubiese cr&iacute;ticas ni retrocesos pol&iacute;tico-jur&iacute;dicos,<strong> la legalizaci&oacute;n del aborto no pone fin a los problemas que plantea: finaliza el calvario de los abortos clandestinos y sus secuelas (morigerado&nbsp;enormemente en la &uacute;ltima d&eacute;cada&nbsp;por los acompa&ntilde;amientos feministas para abortar con misoprostol), pero hay conflictos que la cuesti&oacute;n del aborto desata que ninguna ley puede erradicar.</strong> Ante la irrupci&oacute;n de un embarazo no buscado, las mujeres seguiremos atravesando el trance de decidir si traeremos o no una nueva vida al mundo. Aunque no haya ning&uacute;n impedimento legal, religioso o moral, y a&uacute;n si previamente se haya tomado la determinaci&oacute;n de no tener (otros) hijos, esta decisi&oacute;n sobre la vida y la muerte nunca ser&aacute; un tr&aacute;mite. 
    </p><p class="article-text">
        	<strong>No ten&iacute;amos el derecho de abortar, pero ten&iacute;amos el poder. Este poder, ahora legitimado por el derecho, no es universal. Y esta &ldquo;injusticia&rdquo; tambi&eacute;n es fuente de conflicto, ya que s&oacute;lo las mujeres y algunas otras personas que han nacido con la capacidad de gestar pueden abortar. </strong>Al avanzar en el mundo la legalizaci&oacute;n del aborto esta desigualdad se puso de manifiesto con el grito del &ldquo;derecho a la paternidad&rdquo; (cuando la mujer abortaba clandestinamente, con frecuencia a instancias o a espaldas del propietario del esperma, hete aqu&iacute; que no aparec&iacute;a como reclamo). Pero mientras los varones no queden embarazados, este poder de gestar, de parir y de abortar, que fue hist&oacute;ricamente don y condena para las mujeres, les ser&aacute; siempre ajeno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Klein]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Dec 2020 07:13:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aborto: lo que ninguna ley puede decir]]></media:title>
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