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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Lisandro Varela]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/lisandro-varela/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Lisandro Varela]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Batakis, las becas Chevening y la oportunidad de ver el mundo en un país]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/batakis-becas-chevening-oportunidad-ver-mundo-pais_1_9158166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1090ece0-17bb-43d2-bc86-f782b45213bb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Batakis, las becas Chevening y la oportunidad de ver el mundo en un país"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta el domingo pasado la trayectoria política y académica de Silvina Batakis era desconocida para el gran público. Entre sus pergaminos figura haber hecho una maestría en economía ambiental en Inglaterra gracias a la célebre beca Chevening que otorga el gobierno británico. Lisandro Varela entrevistó a 50 becarios que cuentan esa experiencia que, dicen, cambió sus vidas.</p></div><p class="article-text">
        La noche con incertidumbre en que se anunci&oacute; que Silvina Batakis era la nueva ministra de Econom&iacute;a los medios contaron su trayectoria. Al dato, sabido por los que siguen la pol&iacute;tica, de que hab&iacute;a sido ministra en la provincia de Buenos Aires y que era funcionaria  del Ministerio del Interior se sum&oacute; un informaci&oacute;n poco conocida: su maestr&iacute;a en econom&iacute;a ambiental en la Universidad de York, en el Reino Unido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Batakis, como Mart&iacute;n Lousteau, Gustavo B&eacute;liz, Laura Alonso y una larga lista de profesionales relevantes, tuvo la oportunidad de hacer una experiencia de formaci&oacute;n acad&eacute;mica y de vida en el Reino Unido al ganar la beca Chevening, una iniciativa del gobierno brit&aacute;nico para acercar al pa&iacute;s a profesionales de todo el mundo y colaborar con la formaci&oacute;n de profesionales que luego de un a&ntilde;o en el exterior se comprometen a regresar a su pa&iacute;s para trabajar en sus &aacute;reas de trabajo, que van desde las ciencias duras al Derecho, la ciencia pol&iacute;tica, la comunicaci&oacute;n y otras &aacute;reas de impacto concreto en la Sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La beca cubre los pasajes, costo de la universidad, seguro m&eacute;dico y un estipendio mensual que permite vivir de manera austera pero posible, a&uacute;n en ciudades con costo de vida alto como Londres. Adem&aacute;s, Chevening organiza viajes y actividades culturales y sociales para los becarios durante ese a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La beca empez&oacute; a funcionar en el pa&iacute;s en 1991, cuando Argentina y el Reino Unido reanudaron relaciones despu&eacute;s de la Guerra de Malvinas. Si bien las becas est&aacute;n financiadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido, en ese momento la selecci&oacute;n de becarios se realizaba entre el British Council y la fundaci&oacute;n Antorchas, que en otros programas promov&iacute;a la formaci&oacute;n de artistas j&oacute;venes. Actualmente, el programa de selecci&oacute;n se maneja en forma exclusiva por la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el verano entrevist&eacute; a 50 personas que hicieron la beca Chevening. La principal sensaci&oacute;n que me queda de la experiencia es que convers&eacute; con personas realizadas en lo profesional, que tienen un presente lleno de proyectos y actividades relevantes en sus &aacute;reas, personas que aprendieron a lo largo de su carrera a enfrentar desaf&iacute;os y superarlos. La beca viene con la felicidad de hacer mucho, durante un a&ntilde;o, en una experiencia que cambia la vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por eso la beca es, para los que hicieron la experiencia, un recuerdo querido, n&iacute;tido a trav&eacute;s de los a&ntilde;os. </strong>Permanece la sensaci&oacute;n de aventura de haber llegado a un lugar nuevo lleno de cosas que fueron vividas por primera vez, como la experiencia de conocer un pa&iacute;s donde est&aacute;n representadas la mayor&iacute;a de las culturas del mundo, donde es f&aacute;cil sentir que uno pertenece, en aulas llenas de estudiantes de todos lados.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&ldquo;Chevening hizo que yo crea que mi vida no tiene techo&rdquo;, me dijo Andrea Miranda, que estudi&oacute; en Queen Mary University, en Londres, en el a&ntilde;o 2017 y 2018.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">  Muchos de los entrevistados me dijeron que la beca fue un a&ntilde;o &uacute;nico en sus vidas, un antes y un despu&eacute;s. &ldquo;La beca fue el a&ntilde;o m&aacute;s espectacular de mi vida. Signific&oacute; un crecimiento interno de magnitudes inesperadas, me fui siendo una persona y volv&iacute; siendo otra distinta, con una cabeza mucho m&aacute;s abierta&rdquo;. me dijo Mariana Fern&aacute;ndez Escobar, que estudi&oacute; en University College London en el a&ntilde;o 2016 y 2017.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Chevening trae maneras nuevas de ver las cosas. &ldquo;La beca es un cambio de 180 grados de apertura mental.&rdquo; me dijo Laura Alonso, que estudi&oacute; en el a&ntilde;o 2000 y 2001 en la London School of Economics and Political Science. Los entrevistados asocian la beca con crecimiento. &ldquo;La beca es como el juego Mario Bros, en el que encuentra una estrella y crece un mont&oacute;n, te pasa un poco eso. Es un a&ntilde;o en el que crec&eacute;s para arriba, para los costados y te ensanch&aacute;s.&rdquo; me dijo Paula Coto, que estudi&oacute; en el a&ntilde;o 2018 y 2019 en la universidad de Strathclyde.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Todos los a&ntilde;os, en el mes de agosto, se abre la convocatoria en Argentina para nuevos becarios. El proceso de selecci&oacute;n es exigente y una experiencia enriquecedora en s&iacute; misma. &ldquo;Postularse fue como hacer una marat&oacute;n. Es un proceso largo que requiere mucho tiempo y tambi&eacute;n mucho compromiso an&iacute;mico, me dijo Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles Lasa, que estudi&oacute; en los a&ntilde;os 2018 y 2019 en la universidad de Oxford.</span>
    </p><p class="article-text">
        El proceso de selecci&oacute;n de la beca es muy competitivo. El primer paso es presentarse aunque parezca lejana. &ldquo;A veces me da la sensaci&oacute;n de que hay gente que no se presenta porque cree que no se la van a dar o que el esfuerzo es muy grande y no se animan. A m&iacute; me consta que hay que animarse.&rdquo; me dijo Natalia Pecoraro, que estudi&oacute; en 2015 y 2016 en la Universidad de Leeds.
    </p><p class="article-text">
        La beca representa la oportunidad de exponerse a una manera diferente de estudiar. &ldquo;Lo que me pareci&oacute; muy estimulante y me sirvi&oacute; mucho fue el clima de debate. Aprend&iacute; a no estar tan apegado a mis ideas, que era una cosa que tra&iacute;a de la Argentina. Lo viv&iacute; como una &eacute;poca de mucha excitaci&oacute;n intelectual, en una ciudad como Londres&rdquo; me dijo Iv&aacute;n Budassi, que estudi&oacute; en 1996 y 1997 en la London School of Economics and Political Science.
    </p><p class="article-text">
        La beca Chevening, sobre todo, es la posibilidad de conocer otra cultura por la v&iacute;a de ser parte. &ldquo;<span class="highlight" style="--color:white;">Pensaba en c&oacute;mo me recibir&iacute;an, si habr&iacute;a rechazo al extranjero, pero me recibieron muy bien y nunca me sent&iacute; sapo de otro pozo&rdquo;, me dijo Rodrigo Cabrera, becario 2016 y 2017, que estudi&oacute; en la universidad de Westminster.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">LV</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lisandro Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/batakis-becas-chevening-oportunidad-ver-mundo-pais_1_9158166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jul 2022 03:01:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Batakis, las becas Chevening y la oportunidad de ver el mundo en un país]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Silvina Batakis,Reino Unido,becas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los científicos en Argentina trabajan mientras casi nadie se da cuenta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cientificos-argentina-nadie-da-cuenta_1_8742118.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/baa9c1d9-a54d-4367-a20f-3adf8b7c4c22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los científicos en Argentina trabajan mientras casi nadie se da cuenta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una inmersión en la actividad de científicos argentinos en el marco del proyecto de entrevistas "50 argentinos dicen". Entre la pasión por entender, la libertad de investigar y la pobreza de recursos. La desconexión con el aparato productivo y con el conocimiento aplicado, un problema de base.</p><p class="subtitle">50 Científicos</p></div><p class="article-text">
        Entrevist&eacute; a 50 cient&iacute;ficos argentinos entre agosto y noviembre de 2021 para el proyecto <a href="http://www.50argentinos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50 Argentinos</a>. Sent&iacute; que todos comparten un fuerte sentido de prop&oacute;sito en sus vidas, que la incertidumbre de la investigaci&oacute;n produce una vida diaria de certezas, de orden, de saber cu&aacute;l es el sentido de lo que se hace todos los d&iacute;as. <strong>Los cient&iacute;ficos juegan con el juguete que ellos mismos construyen.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos los entrevistados me transmitieron que sienten mucha pasi&oacute;n por lo que hacen. Parece un amor de nicho, de tema de recortado, de saber todo lo que se puede saber sobre un tema delimitado como una pileta chica y profunda hasta un hondo que nunca se conoce del todo. 
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos aman lo que investigan, buscan la adrenalina de descubrir, como si por acumulaci&oacute;n de horas se llegara a un momento fant&aacute;stico donde algo queda m&aacute;s claro, o parcialmente m&aacute;s claro. 
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos est&aacute;n haciendo cosas importantes mientras casi nadie se da cuenta y no parecen estar demasiado pendientes de que su trabajo se vuelva conocido en la sociedad, como si hacer ciencia tuviera mucho de trabajo silencioso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="María Roca, doctora en psicología especialista en neurociencias: “Hacemos ciencia tan a pulmón que cuando nos ponen todos los recursos la sacamos de la cancha”."
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            <span class="title">
                María Roca, doctora en psicología especialista en neurociencias: “Hacemos ciencia tan a pulmón que cuando nos ponen todos los recursos la sacamos de la cancha”.                            </span>
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        Me pareci&oacute; que los cient&iacute;ficos est&aacute;n rodeados primero de su mundo particular de investigaci&oacute;n y reci&eacute;n despu&eacute;s de las cosas del resto de la gente. Como si la pasi&oacute;n de los temas propios consumiera casi todo el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Solo se puede ser cient&iacute;fico con a&ntilde;os de esfuerzo sostenido. Los cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas que entrevist&eacute; me impresionaron como personas forjadas en a&ntilde;os de trabajo en continuado, <strong>muchos a&ntilde;os de muchas horas cada d&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Habl&eacute; con cient&iacute;ficos con distintas orientaciones pol&iacute;ticas, pero me pareci&oacute; que a todos les importa mucho m&aacute;s la ciencia que la pol&iacute;tica. Los cient&iacute;ficos parecen tener una autoestima alta y sana de sentir que lo que hacen tiene sentido. Los cient&iacute;ficos en el pa&iacute;s se vuelven expertos en lidiar con la burocracia, el camino del investigador es tambi&eacute;n el camino del tr&aacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;No puedo imaginar nada m&aacute;s lindo que tratar de entender las cosas&rdquo;,</strong> me dijo Jorge Pullin, que trabaja hace d&eacute;cadas en la Universidad Estatal de Louisiana en F&iacute;sica b&aacute;sica y es un poco parecido a Hemingway. En los noventa Pullin logr&oacute; que ecuaciones de Einstein pudieran correr en una computadora. Lo hizo simplificando c&aacute;lculos hasta lograr que las computadoras de la &eacute;poca pudieran procesarlos, algo que por d&eacute;cadas no se hab&iacute;a logrado.
    </p><p class="article-text">
        En Argentina cada cient&iacute;fico elige su proyecto y no hay un planeamiento superior alineado con lo que necesita la sociedad. Para algunos cient&iacute;ficos esto es bueno, para otros, malo. <strong>&ldquo;Tengo un sentimiento muy grande de libertad de poder decidir hacia donde voy&rdquo;,</strong> me dijo el f&iacute;sico Daniel de Florian. Para Paula Bergero, doctora en Ciencias Exactas, tiene sentido construir &ldquo;una versi&oacute;n de la ciencia donde la agenda no la marquen los cient&iacute;ficos sino que salga de un consenso pol&iacute;tico sobre lo que la sociedad necesita&rdquo;.
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            <span class="title">
                Jorge Pullin, físico: “No puedo imaginar nada más lindo que tratar de entender las cosas”.                            </span>
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        La ciencia en el pa&iacute;s sufre la falta de recursos generalizada y expulsa talentos. &ldquo;Est&aacute; muy complicado el tema sueldo de los becarios, porque el nivel adquisitivo de lo que ganamos se est&aacute; achicando cada vez m&aacute;s&rdquo;, me dijo Roc&iacute;o Foltran, licenciada en ciencias biol&oacute;gicas. 
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos que se van del pa&iacute;s huyen de los sueldos bajos y de la falta de insumos y presupuesto para investigar. <strong>&ldquo;Yo me fui porque no hay apoyo financiero, los subsidios son demasiado chicos, es todo extremadamente inestable, los sueldos son de terror&rdquo;,</strong> me dijo Alejandro Adam, doctor en biolog&iacute;a molecular, que viaj&oacute; hace 20 a&ntilde;os a hacer estudios de post doctorado a Nueva York y sigui&oacute; su carrera ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para varios cient&iacute;ficos hubo un veranito de recursos durante la presidencia de N&eacute;stor Kirchner. &ldquo;Cuando vino N&eacute;stor hubo un aumento en los ingresos a la Carrera del Investigador y n&uacute;mero de becas. Por eso, mi generaci&oacute;n vivi&oacute; un momento de gran impulso a la ciencia argentina&rdquo;, me dijo Juliana Cassataro, doctora en inmunolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Varios de los cient&iacute;ficos que entrevist&eacute; son muy cr&iacute;ticos del impacto global que tiene la ciencia en el pa&iacute;s.&nbsp;&ldquo;Para el mundo no pasa nada si el sistema cient&iacute;fico argentino desaparece. Creo que en ninguna disciplina movemos la aguja&rdquo;, me dijo Mar&iacute;a Semmartin, doctora en ciencias agropecuarias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tener un sistema científico y tecnológico es una parte importantísima de nuestro desarrollo como sociedad. Somos necesarios para cada tanto generar cosas nuevas que sirvan y por otro lado, trabajar con cosas que se desarrollan en otros países del mundo

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Semmartin</span>
                                        <span>—</span> Doctora en ciencias agropecuarias
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el mismo sentido opin&oacute; Horacio Salom&oacute;n, doctor en virolog&iacute;a. <strong>&ldquo;Argentina no tiene una producci&oacute;n en ciencia con &iacute;ndice de impacto alto</strong>. Eso quiere decir revistas de primera l&iacute;nea, papers en Nature, en Science, hay muy poco ah&iacute;&rdquo;, me dijo.
    </p><p class="article-text">
        Para varias cient&iacute;ficas que entrevist&eacute; ser mujer es correr con desventaja. &ldquo;Evidentemente no es lo mismo ser mujer que ser hombre en la ciencia. Si como mujer eleg&iacute;s la maternidad ya eso genera una diferencia muy grande&rdquo;,  me dijo Mar&iacute;a Luz Gonz&aacute;lez Gadea, doctora en neurociencias.&nbsp;Para algunas cient&iacute;ficas la brecha entre hombres y mujeres en la ciencia sucede como en otros &aacute;mbitos de la sociedad. &ldquo;Como en el resto de las &aacute;reas, las mujeres no ocupamos equitativamente los lugares de mayor jerarqu&iacute;a y de toma de decisiones&rdquo;, me dijo Lina Kirilenko, doctora en ciencias biol&oacute;gicas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo opino que está bien que hayan instituciones privadas que también cofinancien proyectos, que no sea simplemente que el Estado lo haga porque el Estado siempre va a tener límites

</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Luz González Gadea</span>
                                        <span>—</span> Doctora en neurociencias
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Hacemos ciencia tan a pulm&oacute;n que cuando nos ponen todos los recursos la sacamos de la cancha&rdquo;,</strong> me dijo Mar&iacute;a Roca, doctora en psicolog&iacute;a especialista en neurociencias. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los entrevistados coincide en que la relaci&oacute;n de la ciencia con el sector productivo es a la vez un horizonte deseable y una asignatura pendiente. &ldquo;Si me dicen que piense un proyecto para hacer un link con el sector productivo a m&iacute; no se me ocurre, necesito que alguien me guie un poco para d&oacute;nde ir&rdquo;, me dijo Pedro Bek, bi&oacute;logo y neurocient&iacute;fico. 
    </p><p class="article-text">
        Para algunos cient&iacute;ficos consultados, la desconexi&oacute;n con lo productivo y con el conocimiento aplicado es parte de un problema de origen. &ldquo;La formaci&oacute;n cient&iacute;fica en Argentina es buena, aunque demasiado enciclop&eacute;dica, con carreras muy largas que tiende a formar gente para estar todo el tiempo en la academia. Hay poca relaci&oacute;n con el sector productivo, que en otros pa&iacute;ses ocurre mucho m&aacute;s, eso genera un poco de quietud&rdquo;, me dijo Daniel de Florian.
    </p><p class="article-text">
        <em>LV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lisandro Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cientificos-argentina-nadie-da-cuenta_1_8742118.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Feb 2022 03:02:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los científicos en Argentina trabajan mientras casi nadie se da cuenta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Científicos,CONICET]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los 10 youtubers que mira mi hijo de 15 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/10-youtubers-mira-hijo-15-anos_1_8268723.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0242e26-2947-4700-9827-947d0b362fb4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los 10 youtubers que mira mi hijo de 15 años"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una chica que cuenta detalles de su vida feliz, un popular streamer que conoció a Messi, dos amigos que recorren tiendas en busca de zapatillas o un actor que resume películas famosas en pocos minutos son algunos de los integrantes de la lista de youtubers que forman parte del mundo del hijo del autor y de otros tantos adolescentes.</p></div><p class="article-text">
        Le ped&iacute; a mi hijo quincea&ntilde;ero que me haga una lista de los diez youtubers que m&aacute;s mira. Me tranquiliz&oacute; ver que no parecen drogarse ni estar en contra de la propiedad privada. A mi hijo le entusiasm&oacute; compartir conmigo un poco de su mundo, en el que los adolescentes se organizaron sin verse para darse sentido entre ellos y transmitir la idea de que pueden conseguir cosas confiando en ellos mismos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los pies puestos en el pa&iacute;s de lo imposible, <strong>los youtubers parecen optimistas sobre lo que les espera y se los ve disfrutando del presente</strong>, seguros del valor de lo que tienen para decir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los youtubers son parte de una escena. Se premian en galas a las que, casi como la entrega de los Oscars, van vestidos para una fiesta de graduaci&oacute;n, en un sal&oacute;n de Buenos Aires. Se entrevistan entre ellos, cruzan de un canal a otro, forman una red de legitimaci&oacute;n que tiene un p&uacute;blico que consume un<em> star system</em> invisible a los viejos.
    </p><p class="article-text">
        Los youtubers dominan el formato. Aprendieron a crear contenidos para la tele nacida de Internet. Muestran la vida olvidados de la c&aacute;mara, sin decirlo, le prometen a la audiencia que se puede ser visto y escuchado con una computadora, una silla gamer y un buen monitor o con un tel&eacute;fono, siempre con una idea y algo para decir.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=fXCUINoyarY" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Marti Benza</strong></a><strong> es una chica feliz.</strong> En sus videos, que tienen hasta dos millones de reproducciones, se la ve reir todo el tiempo. Es rubia, adolescente, tiene dientes grandes y una novia, Lourdes Gonz&aacute;lez, que es una estrella de YouTube como ella. Lourdes tiene ojos verdes y se la ve muy enamorada de Marti. Pas&oacute; m&aacute;s de un mes desde que se conocieron hasta que se acercaron por primera vez: hab&iacute;an ido a ver<em> El Rey Le&oacute;n</em> y al final de la pel&iacute;cula Marti apoy&oacute; la cabeza en el hombro de Lourdes, que tuvo taquicardia. Lo cuentan juntas en un video en el que parece que el amor es siempre una fiesta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En otro video Marti hace pis con la puerta abierta en una estaci&oacute;n de servicio en un viaje a Jujuy. Las amigas que la filman festejan la transgresi&oacute;n, que es sin malicia, como todo en el mundo Marti. En otro video se la ve junto a sus amigas en una previa. Los chicos tienen los brazos marcados de hacer fierros y gritan mucho, igual que las chicas. Hacen prendas como darse nalgadas o un pico, todo en casi total estado de sobriedad. Un chico en un momento dice que va a tomar mucho fernet, pero la c&aacute;mara no lo muestra tomando.
    </p><p class="article-text">
        Los padres de Marti son muy lindos. El se&ntilde;or es un cincuent&oacute;n que no se entrega, con pelo y barba de haber tenido moto. La madre es una se&ntilde;ora muy hermosa. Marti es muy parecida a ella y se r&iacute;en igual. Marti y Luli tienen representantes, fans y publicitan programas para edici&oacute;n de videos que transmiten la idea de que cualquier chico o chico pueden llegar a tener una vida con cientos de miles de likes.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=0kjMrQnt8i4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Coscu tiene una seguridad de acero</a>, pero se le disip&oacute; un poco cuando casi le pisa el dedo gordo del pie izquierdo a Messi, la vez que fue a comer a su casa en Barcelona con el Kun Ag&uuml;ero y el youtuber espa&ntilde;ol Ibai. Su carrera empez&oacute; a&ntilde;os antes en La Plata: jugaba en l&iacute;nea y transmit&iacute;a en vivo (streameaba) League of Legends, un juego que es sobre destruir la base del enemigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Arm&oacute; un equipo, el Coscu Army, se mud&oacute; a una quinta con su <em>crew</em>,&nbsp;despu&eacute;s a una m&aacute;s grande, se convirti&oacute; en el <em>streamer </em>m&aacute;s grande de la Argentina. <strong>Cuando hace poco Tinelli hizo </strong><em><strong>stream </strong></em><strong>por primera vez, Coscu le ladr&oacute; un poco, para &eacute;l la televisi&oacute;n es lo viejo y Tinelli lo m&aacute;s rancio de lo viejo.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Coscu puso palabras en la boca de los adolescentes, que dicen buenardo, nashe, e insta como &eacute;l. Para Coscu, Insta es una palabra que no tiene traducci&oacute;n, es todo lo que vos quer&eacute;s que sea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Coscu tiene alt&iacute;simos niveles de energ&iacute;a, es vegano, pregona la importancia de confiar en hacer lo que a uno le gusta, baja l&iacute;nea porque sabe que lo escuchan, comenta, o dictamina sobre los contenidos de otros en Tik Tok, dice que sigue pensado hacer cosas m&aacute;s grandes todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=5Wm57L5208w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lucho y Juan, de Kicks and Friends</a>, a las diez lucas le dicen diez K. Se dedican a hacer periodismo de zapatillas y ropa, recorren los outlets de Nike, Puma, el Shopping Soleil y todos los lugares donde se puede comprar una variedad de zapatillas que parece no se termina nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muestran la colecci&oacute;n de zapatillas de Lucho SJJ, un m&uacute;sico adolescente. Lucho dice que usa un par diferente todos los d&iacute;as, otros chicos las usan poco y las limpian como objetos de colecci&oacute;n. En Kicks and Friends son fan&aacute;ticos de la serie Jordan de Nike, de Basquet, que viene en muchos modelos. Las zapatillas que muestran arrancan en $16.000 y llegan hasta m&aacute;s de $30.000. Al principio de los videos de las recorridas por los outlets aparece una placa con la cotizaci&oacute;n del d&oacute;lar al momento de la filmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kicks and Friends es un medio independiente</strong>. Critican al outlet de Nike en Barracas por no tener ofertas el fin de semana y rese&ntilde;an qu&eacute; marcas y qu&eacute; productos est&aacute;n en mejor precio en comparaci&oacute;n con el resto de la oferta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=_CdSgi_V1qs&amp;t=443s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Displicentes son cuatro amigos</a>, dos de River y dos de Boca. En un video, con remeras de ambos equipos, juegan al &iquest;Qu&eacute; prefer&iacute;s?, eligen entre ser recordado como una mala persona despu&eacute;s de muertos o no ser recordados en absoluto, entre viajar al pasado o al futuro, entre tenerlo todo o saber todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los Displicentes hacen videos de reacciones a partidos de f&uacute;tbol. En un cuarto tuneado con carteles de ne&oacute;n de los dos clubes miran un Supercl&aacute;sico. Con barbijo, le gritan a los jugadores en la televisi&oacute;n lo que tienen que hacer. La puerta del cuarto tiene una calco que dice &ldquo;somos rivales, no enemigos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Los Displicentes juegan m&aacute;s a juegos.</strong> Uno se llama Coger, Matar o Casarse. Se reparten sin ver tres papelitos con nombres de personas (sobre todo chicas lindas y jugadores de f&uacute;tbol), eligen con qui&eacute;n cogen, a qui&eacute;n matan o con qui&eacute;n se casan. Los Displicentes gritan mucho.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=n8k7-UOd0nQ&amp;t=630s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zekoxx es streamer</a> y hace videos en YouTube con su novia Martu. Contesta preguntas en vivo. Zekoxx dice que prefiere tener seis dedos en cada mano antes de que Messi lo odie, porque Messi es la persona m&aacute;s buena del mundo y todos lo odiar&iacute;an si &eacute;l lo odia. Zekoxx dice que trabajar&iacute;a de cualquier cosa menos de polic&iacute;a, porque en Pinamar le tiraban el escabio. Tambi&eacute;n dice que es importante saber escuchar a los que saben, no importa que sean chicos m&aacute;s chicos que &eacute;l.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        <strong>Zekoxx y su novia se aman, se r&iacute;en juntos, est&aacute;n adentro del mismo planeta, que parece confortable, en el cuarto de Martu, desde donde hacen los vivos.</strong> Zekoxx dice que su mayor virtud es la perseverancia, porque cuando quiere algo no para hasta que lo consigue, Martu nunca laburar&iacute;a en un call center. El &iacute;dolo de Zekoxx y Martu es Coscu.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=CZj2b4MHvK0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En el canal #Te lo resumo te cuentan la pel&iacute;cula</a><em> Los Cazafantasmas</em> en ocho minutos y medio. Un chico que pone voz cascada relata en off la pel&iacute;cula, el video intercala im&aacute;genes de Javier Milei, Adri&aacute;n Suar y Thelma Biral. El apunte de la pel&iacute;cula transmite bastante la sensaci&oacute;n de algo que yo vi hace treinta a&ntilde;os y te ahorra una hora y media.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; otra cosa se puede hacer que poner un cad&aacute;ver en el ba&uacute;l de un auto?&rdquo;, dice el narrador en una escena del resumen de la pel&iacute;cula <em>Psicosis </em>y aclara que la uno, de Hitchcock, es la &uacute;nica que vale la pena. El video tiene casi 1,4 millones de vistas, el canal 6 millones de suscriptores y es una creaci&oacute;n del actor y podcaster Jorge Pinarello, que en una entrevista con el youtuber Pablo Agust&iacute;n cont&oacute; que empez&oacute; porque ser actor independiente significaba trabajar much&iacute;simo para que cinco personas vean la obra. Para hacer su trabajo, Pinarello ve 400 pel&iacute;culas por a&ntilde;o.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Tmu9mA4vegk&amp;t=4s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bauti Agnone</a> empieza un video de contestar preguntas mostrando c&oacute;mo, desde el puesto de arquero en un partido de f&uacute;tbol cinco, sale jugando y le hace una bicicleta al delantero contrario. Tiene 20 a&ntilde;os, cuenta que con la pandemia tiene ataques de p&aacute;nico y a veces se va a dormir pensando que se va a morir. <strong>Le preguntan por su sexualidad, dice que cree que es heterosexual pero que estar&iacute;a con Harry Styles.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Agnone dice que est&aacute; contento con la comunidad que form&oacute; porque son las &uacute;nicas personas a las que no le cae mal y que le da un poco de impresi&oacute;n que lo sigan chicos chicos por las cosas que dice. A Agnone, aro en el medio de la nariz, p&aacute;lido, remera de futbol, u&ntilde;as pintadas de negro, lo auspician los cajeros autom&aacute;ticos de la red Link.
    </p><p class="article-text">
        Dice seguido la palabra mog&oacute;lico, pero en el video aparece por la mitad o le dice la m-word. Agnone va a trav&eacute;s de las redes, un amigo y una amiga que participan de su canal de Twitch y est&aacute;n en Tik Tok parecen tener una relaci&oacute;n. El p&uacute;blico quiere verlo juntos, eso se llama <em>shippear</em>, querer que dos personas que vez por la pantalla sean pareja.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=M_sbXf_wLgI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Legen</a> es un youtuber con pocos suscriptores, pero hace publicidad de un servicio de televisi&oacute;n por cable que organiz&oacute; un lugar de juegos en l&iacute;nea en La Plata. Recorre el lugar con sus amigos y comenta que hay otros youtubers en el lugar. A Legen lo maquillan para salir en la tele, se le nota que sabe que est&aacute; para ser famoso.
    </p><p class="article-text">
        Legen se va de viaje. Muestra el bolso, lleva cosas de belleza como Agua Micelar y botines para jugar al f&uacute;tbol. Viaja a ver al padre al sur, muestra el viaje en avi&oacute;n, cuando llega se pregunta si el padre lo est&aacute; esperando en el aeropuerto, el se&ntilde;or est&aacute; y parece emocionado los dos segundos en que la c&aacute;mara lo enfoca.
    </p><p class="article-text">
        A la protagonista de la pel&iacute;cula <em>El Stand de Los Besos</em> un grandote le toca el traste en la entrada de la prepa. Despu&eacute;s la chica tiene un coqueteo con el agresor. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3noQ1yGWWbI&amp;t=910s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El youtuber Coffe, del canal Coffe TV</a> marca lo poco que est&aacute; en sinton&iacute;a la pel&iacute;cula con lo que est&aacute; bien y dice que los violentos son rugbiers.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Un video de Coffe se llama El Nefasto Cine de Adri&aacute;n Suar. Coffe es un boxeador por demolici&oacute;n, critica a Suar todo el tiempo, dice que un personaje de Valeria Bertucelli es un objeto. Coffe no solo tiene objeciones pol&iacute;ticas, critica cada pel&iacute;cula desde el cine, diciendo que la trama, los actores y las historias de las pel&iacute;culas son malos. Coffe cree que en sus pel&iacute;culas Suar es un mal tipo que pretende que lo quieran.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jos&eacute; Luis Espert contesta preguntas en el canal Pilo probando hamburguesas con salsas picantes, habla de impotencia sexual, hace comentarios de mal gusto y define el liberalismo como un continente. </strong>Espert dice que los chicos lo siguen porque les dice la verdad. Alan Parodi, el entrevistador, dice que sus amigos se van del pa&iacute;s o trabajan ac&aacute; exportando servicios para el exterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Yu3VDAMwwn0&amp;t=688s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tambi&eacute;n come tacos con picante para la entrevista Mica Suarez</a>, youtuber estrella con casi dos millones de suscriptores. Dice que empez&oacute; para sentirse mejor. A Mica el picante le cuesta, una vez se tir&oacute; en paraca&iacute;das para la c&aacute;mara, dice que fue de lo m&aacute;s incre&iacute;ble que le pas&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lisandro Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/10-youtubers-mira-hijo-15-anos_1_8268723.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Sep 2021 04:33:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los 10 youtubers que mira mi hijo de 15 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[YouTube,Streaming,Twitch,TikTok]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los que aguantan: 60 argentinos en tiempos de pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/aguantan-60-argentinos-tiempos-pandemia_1_8165378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16af182d-10f7-4bf7-a44b-4ad8267e444e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los que aguantan: 60 argentinos en tiempos de pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pequeños comerciantes, empleados formales, en negro, estatales y desempleados transmitieron la sensación de estar funcionando en la estrechez de la crisis, conectados con lo que pasa ahora, firmes a pesar de la desesperanza, acostumbrados a una vida más chica. Descontento con el Gobierno por el manejo de la pandemia.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Somos una de las especies m&aacute;s fuertes sobre el planeta, en un momento nos adaptamos y seguimos viviendo&rdquo;, me dijo una mujer desempleada de 36 a&ntilde;os de la ciudad de Buenos Aires, con un optimismo que vi poco entre las 60 personas que entrevist&eacute; sobre la pandemia, la econom&iacute;a, las vacunas y la pol&iacute;tica. <strong>En la mayor&iacute;a sobra el pesimismo, pero todos se acostumbraron a funcionar en la incertidumbre y la escasez.</strong> Los consultados acomodaron sus vidas a los nuevos tiempos, m&aacute;s duros que antes, y se inventan una interpretaci&oacute;n propia de lo que viene porque no escuchan una voz confiable desde m&aacute;s arriba que les cuente un futuro mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Convers&eacute; con peque&ntilde;os comerciantes, empleados formales, en negro, estatales y desempleados para <a href="http://www.50argentinos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el proyecto 50 argentinos</a>; todos los entrevistados me transmitieron la sensaci&oacute;n de estar funcionando en la estrechez de la crisis, conectados con lo que pasa ahora, firmes a pesar de la desesperanza, acostumbrados a una vida m&aacute;s chica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El virus se volvi&oacute; algo cotidiano, que ya no da miedo, lo &uacute;nico que se puede hacer es salir a la vida inevitable. &ldquo;La gente no puede parar&rdquo;, asegur&oacute; una chica de 18 a&ntilde;os de Jos&eacute; C. Paz que est&aacute; haciendo el CBC por UBA 21 y que en pandemia empez&oacute; a limpiar casas para tener algo de plata para sus propios gastos. Dijo que no le importa comprarse ropa de marca, pero que le gustan las carteras de Pr&uuml;ne.&nbsp;
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                “La gente no puede parar”, asegura una chica de 18 años de José C. Paz                            </span>
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        Para algunos entrevistados la pandemia es una se&ntilde;al de algo m&aacute;s grande. &ldquo;Creo que esto fue un cachetazo para darnos cuenta que el modelo econ&oacute;mico no va m&aacute;s&rdquo;, consider&oacute; una estudiante de veterinaria de 22 a&ntilde;os de CABA. Tambi&eacute;n me dijo que le interesan los pol&iacute;ticos que hablan de medio ambiente y que le cae bien <strong>Nicol&aacute;s Del Ca&ntilde;o</strong> porque lo vio en una marcha antiminer&iacute;a, caminando entre la gente como uno m&aacute;s. Tambi&eacute;n le cae bien <strong>Horacio Rodr&iacute;guez Larreta</strong>, porque en su cuenta de Tik Tok se r&iacute;e de que le digan pelado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mayor&iacute;a de los consultados considera que el Gobierno maneja mal la pandemia. </strong>&ldquo;Lo &uacute;nico que supieron hacer es encerrarnos&rdquo;, dijo una jubilada de 60 a&ntilde;os de la ciudad de Buenos Aires. &ldquo;La visi&oacute;n del mundo del kirchnerismo se ve en su visi&oacute;n del control de la pandemia, que no incluye a la libertad individual&rdquo;, apunt&oacute; una chica de 29 a&ntilde;os que trabaja en una distribuidora mayorista de comida para mascotas que cada vez vende menos.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n incluy&oacute; preguntas sobre algunas de las principales figuras pol&iacute;ticas. La mayor&iacute;a tiene una mala imagen del presidente <strong>Alberto Fern&aacute;ndez</strong>. &ldquo;Perversamente gozan del poder de limitar la libertad de las personas, tienen los sentidos alterados por esa fiebre&rdquo;, consider&oacute; una abogada de 36 a&ntilde;os de la ciudad de Buenos Aires. &ldquo;Alberto es el se&ntilde;or que ayuda en la presidencia&rdquo;, dijo una desempleada de 36 a&ntilde;os, tambi&eacute;n de la Capital. Las entrevistas en profundidad que realic&eacute; son una t&eacute;cnica cualitativa, que no permite medir en porcentajes la imagen de un l&iacute;der, aunque van de todas maneras en sinton&iacute;a con las encuestas de opini&oacute;n publicadas en el mes de julio, que ubican a la mayor&iacute;a de las figuras pol&iacute;ticas con 50% de imagen negativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El apoyo al Presidente de los primeros meses se convirti&oacute; en bronca a lo largo del tiempo. De todos modos, algunos empleados lo rescatan. &ldquo;Piensa en los que tienen menos&rdquo;, manifest&oacute; un empleado de 26 a&ntilde;os de un bazar antiguo de San Telmo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cristina Fern&aacute;ndez</strong> despierta admiraci&oacute;n a&uacute;n entre los que la detestan. La consideran la pol&iacute;tica m&aacute;s capaz de todos los que hay. &ldquo;La admiro en el sentido del poder que ha juntado, lamento que sea Cruella de Ville&rdquo;, me dijo un jubilado de 71 a&ntilde;os de Luj&aacute;n, provincia de Buenos Aires. &nbsp;&ldquo;La se&ntilde;ora est&aacute; tan callada que no me da tiempo a enojarme&rdquo;, apunt&oacute; una empleada estatal de 33 a&ntilde;os de Posadas, Misiones.
    </p><p class="article-text">
        Los seguidores de Cristina tienen con ella una relaci&oacute;n afectiva. &ldquo;Me encanta que sea una mina, eso hace m&aacute;s fuerte todo lo que rompi&oacute;&rdquo;, expres&oacute; una chica de 26 a&ntilde;os que trabaja en negro en un consultorio en Vicente L&oacute;pez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mauricio Macri </strong>sufre los efectos crueles de la derrota. &ldquo;Macri ya est&aacute;, no pudo hacer nada&rdquo;, me dijo un hombre de 42 a&ntilde;os que trabaja en una ferreter&iacute;a en Palermo. &ldquo;En la cancha no demostr&oacute;&rdquo;, apunt&oacute; un desempleado de 26 a&ntilde;os. Los que rescatan a Macri lo asocian con el futuro. &ldquo;Me tranquiliza escucharlo hablar para adelante&rdquo;, destac&oacute; una empleada de 29 a&ntilde;os de la ciudad de Buenos Aires.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando habla Larreta me siento m&aacute;s respetada como persona&rdquo;, me dijo una comerciante de 65 a&ntilde;os de La Plata. El jefe de Gobierno de la ciudad forj&oacute; una relaci&oacute;n cercana con los consultados, que lo ven como alguien normal y con criterio.&nbsp;&ldquo;Va para el lado de las cosas de buen coraz&oacute;n, no s&eacute; si &eacute;l lo tiene, pero va para ese lado&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; un publicista de 24 a&ntilde;os que vive en el country Abril en Berazategui.
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                    alt="Para algunos, la pandemia causó un dolor pegado al cuerpo"
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                Para algunos, la pandemia causó un dolor pegado al cuerpo                            </span>
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        Para algunos,<strong> la pandemia caus&oacute; un dolor pegado al cuerpo</strong>. Una mujer de 47 a&ntilde;os de Salta capital, desabrigada en la pantalla, me dijo que su marido muri&oacute; de Covid por ir a trabajar a la escuela de la que era director. Me cont&oacute; que iba a tener que estirar el &uacute;ltimo sueldo que cobr&oacute; el marido hasta que le salga la pensi&oacute;n en la ANSES, que ning&uacute;n funcionario le hab&iacute;a ofrecido ayuda, todo era desamparo para esa se&ntilde;ora la noche en que hablamos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tengo la vida que quiero llevar pero tengo una vida funcional&rdquo;, asegur&oacute; una chica de 26 a&ntilde;os que trabajaba de maestra integradora y ahora cuida un chico y lo ayuda con las cosas de la escuela. La joven ya no se da peque&ntilde;os gustos, no pide delivery, solo compra una botella de vino de $300 para tomar en su casa que le dura dos d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me complica la soledad&rdquo;, dijo un hombre de 55 a&ntilde;os de la ciudad de Buenos Aires que vive en un departamento demasiado chico para estar adentro todo el d&iacute;a. &ldquo;Pas&aacute;s por todos los estados de &aacute;nimo, de ser positiva y hacer gimnasia a no levantarte y no ba&ntilde;arte y dormir de d&iacute;a&rdquo;, cont&oacute; una mujer de 55 a&ntilde;os de CABA que est&aacute; mal en la inmobiliaria que trabaja porque las propiedades se venden en d&oacute;lares pero a ella no le aumentan hace un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De la&nbsp; investigaci&oacute;n surgen varias pistas sobre c&oacute;mo es en carne y hueso la ca&iacute;da del consumo</strong>. &ldquo;Me traen arreglos de cosas que antes no se hac&iacute;an&rdquo;, relat&oacute; una modista de 53 a&ntilde;os que tiene un local chiquito en una galer&iacute;a de la calle Cervi&ntilde;o en Buenos Aires. &ldquo;Hoy estuve en el negocio desde las diez de la ma&ntilde;ana y entraron cuatro personas. Hist&oacute;ricamente entraban veinte&rdquo;, cont&oacute; una comerciante de 65 a&ntilde;os del centro de La Plata que ve c&oacute;mo los locales cierran a su alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los empleados p&uacute;blicos consultados est&aacute;n guarecidos por la seguridad del dep&oacute;sito del uno al cinco de cada mes. &ldquo;No me pueden echar por motivos econ&oacute;micos, salvo que pase una cat&aacute;strofe&rdquo;, me dijo un empleado judicial&nbsp;de 21 a&ntilde;os de la ciudad de Buenos Aires, que no se anima a ir fiestas clandestinas con los amigos por temor a terminar teniendo un problema en su legajo.
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                La mayoría ve a la vacuna como solución                             </span>
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        Las vacunas ranquean primero en el &iacute;ndice de esperanza. <strong>La mayor&iacute;a de los entrevistados quiere vacunarse y considera que son la soluci&oacute;n, quieren darse la que haya.</strong> Los que detestan al Gobierno piensan que la Pfizer es mejor y conocen todas las estadounidenses, pero las que hay les parecen bien si llegan al brazo. Varias entrevistadas j&oacute;venes escucharon que las vacunas pueden generar esterilidad, pero igual se vacunar&iacute;an, hay teor&iacute;as conspirativas que se&ntilde;alan que son un mecanismo mundial de control, dudas sobre el desarrollo a toda velocidad, todo menor ante la posibilidad de vacunarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para mi tendr&iacute;an que vacunar de 20 para arriba y no de 60 para arriba, los que salimos a buscar la comida somos los m&aacute;s j&oacute;venes&rdquo;, dijo un obrero de la construcci&oacute;n de 37 a&ntilde;os, de Tigre, originalmente de Paraguay. &ldquo;Las vacunas son una peque&ntilde;a lucecita en el medio de la oscuridad, son lo &uacute;nico que tenemos&rdquo;, consider&oacute; una ama de casa de 60 a&ntilde;os de CABA.
    </p><p class="article-text">
        Los entrevistados quieren hablar, suena como si hubiera una necesidad de descargarse, de darle categor&iacute;a hist&oacute;rica a lo que pasa, parecen preparados para seguir aguantando, para volverse m&aacute;s chicos y m&aacute;s pobres, en cada entrevista se ve la capacidad de adaptaci&oacute;n de los humanos, a&uacute;n sin esperanza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lisandro Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/aguantan-60-argentinos-tiempos-pandemia_1_8165378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jul 2021 15:53:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los que aguantan: 60 argentinos en tiempos de pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pandemia,Covid-19,Coronavirus,Alberto Fernández,Horacio Rodríguez Larreta,Mauricio Macri,Cristina Fernández de Kirchner,Vacunas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coreanos, una historia de rigor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coreanos-historia-rigor_1_7259503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bf7c62b-b67c-41f0-ba0b-e84731cd318e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coreanos, una historia de rigor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la Argentina viven unos 25.000 coreanos e hijos de coreanos. Con el respeto y esfuerzo como filosofía, el polo textil como motor económico de la colectividad, la importancia del valor de la palabra para hacer negocios, el tabú del amor con los occidentales y la discriminación grabada en la biografía, 50 coreanos cuentan sus vidas en su país de residencia.</p></div><p class="article-text">
        Margarita Lee trabaj&oacute; tres a&ntilde;os en <em>Seis para Triunfar</em> -muy popular programa de televisi&oacute;n de los 80-, pero nunca la dejaron decir una palabra en castellano. La llamaban la se&ntilde;orita Lee. Hab&iacute;a llegado a Buenos Aires con 8 a&ntilde;os. Creci&oacute; con el odio a sentirse diferente. Aprendi&oacute; castellano en velocidad. En los a&ntilde;os optimistas de Alfons&iacute;n consigui&oacute; trabajo de azafata en Aerol&iacute;neas Argentinas. Un d&iacute;a una periodista la par&oacute; por la calle y la contact&oacute; con una agencia de publicidad. Su primer trabajo fue hacer una foto vestida con kimono de japonesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s la contrataron de la productora de <em>Seis Para Triunfar</em>. Margarita no sab&iacute;a qui&eacute;n era H&eacute;ctor Larrea. Cuando lo conoci&oacute; le pareci&oacute; un caballero. Durante tres a&ntilde;os se baj&oacute; justo del avi&oacute;n para grabar un sketch en el que Larrea le hablaba en castellano y ella contestaba en coreano. Estaba vestida como para una fiesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Margarita se fue en el pico del rating del programa m&aacute;s visto porque los productores no aceptaron que dijera algunas palabras en castellano cuando conversaba con Larrea. &ldquo;Me pareci&oacute; una falta de respeto para los argentinos que yo no supiera nada de castellano despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de vivir ac&aacute;&rdquo;, dice a <strong>elDiarioAR.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El respeto es una de las palabras clave de la cultura coreana. </strong>Viene de la filosof&iacute;a confuciana, que plantea una sociedad ordenada alrededor de la veneraci&oacute;n a los mayores y a la autoridad, lo cotidiano es que un joven trate de hermano o hermana mayor a cualquier persona con un a&ntilde;o m&aacute;s de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La otra palabra fundamental de la cultura coreana es esfuerzo. C&eacute;sar vino a Argentina desde Corea del Sur a finales de los 80. Su esposa, Lee, cuenta que cuando llegaron durmieron diez d&iacute;as en una casa abandonada, con un beb&eacute; en brazos, casi sin nada para comer. Un paisano les prest&oacute; 2.000 d&oacute;lares para poner un kiosco, viv&iacute;an en el entrepiso, con el calor de sauna que produc&iacute;a el motor de las heladeras. Despu&eacute;s otro coreano les prest&oacute; un local en Rosario. Vivieron en un s&oacute;tano, despu&eacute;s tuvieron otro local, despu&eacute;s otro. Un d&iacute;a compraron un negocio c&eacute;ntrico en Rosario. Al local le pusieron Hola C&eacute;sar, porque en ese momento estaba de moda el programa <em>Hola Susana</em>.<strong> &ldquo;La comunidad coreana en la Argentina funciona con el valor del nombre de las personas, por eso conf&iacute;an&rdquo;, cuenta Lee.</strong>&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">50 coreanos, en sus palabras</h3><p class="article-text">
        Entrevist&eacute; a 50 coreanos para el proyecto <a href="http://www.50argentinos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">50 Argentinos</a>. En Argentina viven aproximadamente 25.000 coreanos y argentinos hijos de coreanos. <strong>Vienen del rigor extremo, del hambre que trae la guerra, a lo que se sobrepusieron con m&aacute;s rigor.</strong> &ldquo;La Constituci&oacute;n coreana ten&iacute;a un pre&aacute;mbulo de educaci&oacute;n que los chicos ten&iacute;amos que recitar todos los d&iacute;as cuando lleg&aacute;bamos a la escuela, en invierno hac&iacute;an 20 grados bajo cero. El pre&aacute;mbulo empezaba diciendo 'nosotros nacimos con la misi&oacute;n hist&oacute;rica de sacar al pueblo de la pobreza'&rdquo;, dice Dante Choi, un empresario que habla con cadencia porte&ntilde;a y empez&oacute; en el mundo de los negocios de ni&ntilde;o. Armaba ruedas de bicicleta junto a toda su familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los coreanos no mencionan al talento como un factor de la prosperidad que alcanzaron en pocas d&eacute;cadas. <strong>Hablan en cambio de la constancia, el esfuerzo y tener nunchi, algo as&iacute; como la capacidad de darse cuenta de las cosas con intuici&oacute;n, leyendo las expresiones y la manera de moverse de las personas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los coreanos en Argentina son muchas veces discriminados desde ni&ntilde;os. &ldquo;En el colegio me trataban como si fuera extranjero, no era tan com&uacute;n que hubiera un oriental. Estaban los gastes del ponja, del chino, no te digo que me hicieron <em>bullying </em>pero me cagaba a trompadas todos los d&iacute;as&rdquo;, asegura un entrevistado de 43 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La locomotora econ&oacute;mica de la comunidad coreana es el polo textil de Flores y Floresta. Funciona como un pueblo donde todos se conocen. El cr&eacute;dito es de palabra y la reputaci&oacute;n parece fundamental. Si alguien deja una deuda sin pagar la mancha se extiende a toda la familia. &ldquo;La industria textil es para la colectividad como la soja para Argentina. Es lo que genera el ingreso y mantiene el sistema de las iglesias, de los supermercados coreanos, de los clubes&rdquo;, cuenta un trabajador de 33 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si la clave en relaci&oacute;n al dinero de los coreanos inmigrantes era el ahorro, la de sus hijos pr&oacute;speros es el consumo.</strong> &ldquo;Con los coreanos gasto un mont&oacute;n de plata y con los argentinos es mucho m&aacute;s simple, compramos galletitas y hacemos un pic-nic. Mis amigos argentinos estudian y mis amigos coreanos trabajan en negocios de ropa y tienen ingresos altos y fijos&rdquo;, se&ntilde;ala una entrevistada de 22 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para la comunidad coreana el amor con los occidentales es un tab&uacute; f&eacute;rreo que se est&aacute; aflojando con el paso del tiempo y las nuevas generaciones de chicos y chicas que nacen y crecen en Argentina</strong>. &ldquo;Hay much&iacute;simas diferencias entre salir con una chica coreana y una argentina. A mi esposa coreana reci&eacute;n pude tomarle la mano a la sexta, s&eacute;ptima o d&eacute;cima salida. Hasta entonces camin&aacute;bamos a un metro de distancia&rdquo;, relata un entrevistado de 53 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que encuentro en com&uacute;n es que a los coreanos y a los argentinos les gusta mucho la joda&rdquo;, cuenta Tadhg, de 22 a&ntilde;os, que tiene un <a href="https://www.youtube.com/channel/UCooNSRinIi-q8xia2gWwnHQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">canal de YouTube que se llama Che Corea</a>. &ldquo;Los coreanos somos muy borrachos. En un bar argentino ped&iacute;s un trago, nosotros pedimos la botella y es tomar a morir. Siempre termin&aacute;s roto. Tomar es una forma de socializar, tenemos tantos tab&uacute;es que tomando liber&aacute;s,&rdquo; dice una entrevistada de 28 a&ntilde;os. &ldquo;El lugar para conocer chicos coreanos se llama El Pasaje, queda en Floresta, es una calle en la que hay cinco o seis bares coreanos y karaoke,&rdquo; agrega&nbsp;otra chica de 20 a&ntilde;os.&nbsp;
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            <span class="title">
                Jacobo Yoon es de los primeros inmigrantes coreanos en Argentina. Se siente argentino y extranjero al mismo tiempo.                            </span>
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        &ldquo;En Corea todo el mundo quiere trabajar en el Estado porque te jubil&aacute;s con el sueldo entero&rdquo;, dice Jacobo Yoon, de 74 a&ntilde;os, que podr&iacute;a volver a Corea, donde el sistema de salud p&uacute;blica y jubilaci&oacute;n es muy bueno, pero prefiere quedarse ac&aacute;. &ldquo;Corea es un lindo pa&iacute;s para vivir si sos rico, si sos pobre es mejor ac&aacute;&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jacobo vino con los padres a finales de los 60. A los 14 a&ntilde;os se fue a Asunci&oacute;n a vender ropa interior tocando timbre por las casas, cultiv&oacute; flores con su familia en Florencio Varela, se hizo hincha de Racing jugando al f&uacute;tbol por una botella de Coca Cola de litro. Fue empresario textil y de turismo, es profesor de golf y de Sipalki, un arte marcial que cre&oacute; su cu&ntilde;ado Soo Nam-yoo y ense&ntilde;a a romper huesos en una pelea callejera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jacobo decidi&oacute; no discutir con sus hijos. Dice que sus amigos se pelean, que &eacute;l prefiere respetar la manera nueva de ver las cosas. Para Jacobo, la palabra del padre era ley, ahora dice que los chicos est&aacute;n argentinizados, gastan, no ahorran y no creen que los m&aacute;s grandes tengan mucho para decir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El plato nacional de Corea es el Kimchi. &ldquo;Es un probi&oacute;tico muy bueno. Es un encurtido de una familia del repollo. Hay toda una explicaci&oacute;n cient&iacute;fica de por qu&eacute; es tan bueno para la salud. Hace muy bien al intestino, tiene m&aacute;s de 2.000 a&ntilde;os de historia en la cultura coreana y es uno de los secretos de la buena salud de los coreanos&rdquo;, dice Sandra Lee, que de clases de cocina coreana y es una de las organizadoras de Gastro Corea, una feria anual de comidas del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sandra viaj&oacute; de Corea a Bolivia a los ocho a&ntilde;os y a los trece lleg&oacute; a Argentina con su abuela. &ldquo;Viv&iacute;amos con la familia de mi t&iacute;a, que ten&iacute;a un taller de costura. Hab&iacute;a que ayudar. Hab&iacute;a gente que trabajaba en casa as&iacute; que ten&iacute;a que cocinar para ellos. Cuando era chica aprend&iacute; a manejar las m&aacute;quinas y cos&iacute;a y bordaba. Hoy se dir&iacute;a que era explotaci&oacute;n infantil, pero no quedaba otra, todos ten&iacute;amos que colaborar&rdquo;, apunta.&nbsp;
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                    alt="Sandra Lee llegó a Buenos Aires a los 12 años, tiene restaurantes y es una de las organizadoras de Gastro Corea, la feria anual de comida coreana"
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            <span class="title">
                Sandra Lee llegó a Buenos Aires a los 12 años, tiene restaurantes y es una de las organizadoras de Gastro Corea, la feria anual de comida coreana                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Argentino-coreanos, la construcci&oacute;n de la identidad</h3><p class="article-text">
        Corea es un pa&iacute;s con influencia de la tradici&oacute;n cristiana protestante. Las iglesias evang&eacute;licas, junto con la &uacute;nica iglesia cat&oacute;lica coreana de Argentina, son el lugar de la comunidad para encontrarse. Los j&oacute;venes coreanos hablan con alegr&iacute;a un poco euf&oacute;rica sobre su vida en la iglesia. &ldquo;Me junto con amigos, todos los a&ntilde;os hay un torneo de volley entre las iglesias. Un d&iacute;a de julio vamos a un campo enorme y jugamos por dos d&iacute;as. Competimos y el que gana se gana un trofeo. Competimos en serio&rdquo;, dice una chica de 18 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En general los argentino-coreanos se sienten extra&ntilde;os en Corea. &ldquo;Fui una vez. Me pareci&oacute; distinto, todo muy r&aacute;pido, todo muy bien organizado, todo tan bien organizado que si te sal&iacute;s de ese orden empez&aacute;s a trabar todo. Tienen la mentalidad del ppalli-ppalli, tenemos un m&eacute;todo para hacer todo r&aacute;pido&rdquo;, asegura Ana Bel&eacute;n Kim, una DJ de 24 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los coreanos se volvieron personas de ning&uacute;n lugar. &ldquo;Para sobrevivir mis padres se aferraron a la cultura de Corea, pero la de ellos es una Corea antigua, con valores mucho m&aacute;s conservadores, no la Corea del Sur de ahora&rdquo;, apunta Cecilia Kang, que es cineasta y dirigi&oacute; el documental <em>Mi &Uacute;ltimo Fracaso</em>, en el que muestra la vida de mujeres argentino-coreanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para los hijos de coreanos nacidos en Argentina la construcci&oacute;n de la identidad es un proceso largo que se da a lo largo de los a&ntilde;os. &ldquo;Mi identificaci&oacute;n como argentino o coreano es algo que estaba m&aacute;s presente cuando ten&iacute;a 20 a&ntilde;os. Ahora primero soy padre, esposo, economista, emprendedor y despu&eacute;s argentino hijo de un coreano y una argentina&rdquo;, dice Fernando Yu, de 35 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes sienten que viven mejor que sus padres y que tienen muchas m&aacute;s posibilidades &ldquo;A nosotros nos tocaron condiciones mucho m&aacute;s favorables que a nuestros viejos. No nos cuesta el lenguaje, estamos mejor parados econ&oacute;micamente y conocemos ambas culturas. Tal vez podamos aportar algo diferente a la identidad argentina&rdquo;, se&ntilde;ala Kyore Beun, de 33 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La palabra que mejor define a la comunidad coreana en Argentina es evoluci&oacute;n. En dos generaciones surgi&oacute; una generaci&oacute;n con una identidad nueva, mezclada, con dos circuitos diferentes para interactuar con el mundo que funcionan integrados. Esa evoluci&oacute;n tiene mucho de elige tu propia aventura, de definici&oacute;n propia de la identidad.</strong> &ldquo;Mi identificaci&oacute;n como argentino o coreano es algo que estaba m&aacute;s presente cuando ten&iacute;a 20 a&ntilde;os. Ahora primero soy padre, esposo, economista, emprendedor y despu&eacute;s argentino hijo de un coreano y una argentina,&rdquo; dice Fernando Yu, de 35 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <em>LV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lisandro Varela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coreanos-historia-rigor_1_7259503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 23:03:07 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cartoneros, la calle en tiempos de Covid-19]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cartoneros-calle-tiempos-covid-19_1_6739791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/caf82db4-8aef-43f9-9483-9be463cab482_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cartoneros, la calle en tiempos de Covid-19"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la pandemia aumentó la cantidad de cartoneros en la Ciudad de Buenos Aires y bajó la cantidad de cartón. Cincuenta cartoneros cuentan sus vidas pasadas y presentes. El budismo de la necesidad.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy en la Argentina si tenes trabajo y lo perd&eacute;s est&aacute;s a tres meses de quedarte en la calle&rdquo;, dice Dany de Caraza. Junta cartones, es trapero a punto de sacar un videoclip y tiene el pelo verde Hulk. Aunque est&aacute; en la calle, transpira optimismo. &ldquo;Si empuj&aacute;s la carreta, junt&aacute;s el mango&rdquo;, dice, y todo es simple, capitalista y perfecto. Mientras habl&aacute;bamos nos cocinamos al sol en la vereda de la Biblioteca Nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A unas cuadras, una mujer est&aacute; mucho m&aacute;s triste. Tiene seis hijos que quedan al cuidado de la madre cuando sale a cartonear. Gana trescientos o cuatrocientos pesos por d&iacute;a y dice que es dif&iacute;cil explicarle a los chicos que a veces no hay. Lo dice sin terminar la frase. Quedarse sin comer es algo de lo que no se habla y es el miedo de todos los d&iacute;as de los cartoneros, que viven anclados en lo que juntaron hoy.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las mujeres cartoneras la pasan peor, ganan menos que los hombres y est&aacute;n pendientes de sus hijos que est&aacute;n en otro lado. Son minor&iacute;a en un mundo de hombres. </strong>Quisieran tener un trabajo distinto, con mejores horarios. Una me dijo que el mejor trabajo que se puede imaginar es limpiar oficinas.
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                José Luis extraña a sus hijos que viven en Mendoza con la madre. Su principal ingreso es la Asignación Universal por Hijo (AUH)                            </span>
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        Durante diciembre entrevist&eacute; 50 cartoneros en la ciudad de Buenos Aires para el proyecto<a href="http://50argentinos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 50 Argentinos</a>. <strong>Para la mayor&iacute;a su principal problema es que desde la pandemia hay muchos m&aacute;s cartoneros y mucho menos cart&oacute;n. </strong>Para los nuevos, cartonear es la &uacute;nica opci&oacute;n, porque no hay changas ni trabajos en la construcci&oacute;n. <strong>Muchos son veteranos del cartoneo, que empezaron de ni&ntilde;os llevados por familiares o amigos del barrio en la crisis del 2001. Los cartoneros de mucho tiempo son como gauchos que festejan no tener jefes explotadores ni horarios y dependen solo de su esfuerzo y la suerte. &ldquo;Vivo el d&iacute;a a d&iacute;a&rdquo;, es la frase que m&aacute;s escuch&eacute; en las entrevistas, como si fuera un budismo de la necesidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenes que meterte adentro de los tachos. Uno a veces no quiere meterse, pero si no te metes no juntas. Es jodido, a veces hay fierros, vidrios rotos, la suciedad&rdquo;, me dijo un cartonero. Lo m&aacute;s preciado es el papel blanco, que se paga 20 pesos el kilo, el cart&oacute;n vale 11 pesos el kilo. Los cartoneros tambi&eacute;n juntan metales, ropa y electrodom&eacute;sticos descompuestos que venden en ferias como la de Lomas de Zamora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los cartoneros ganan en promedio mil pesos caminando ocho o diez horas por d&iacute;a.&nbsp;Un carro nuevo vale cuatro mil pesos o se alquilan por 400 pesos por semana. La mayor&iacute;a de los cartoneros paga 1500 pesos por semana para que un cami&oacute;n los traiga a Capital con los carros vac&iacute;os y los devuelva a Provincia con los carros cargados.</strong> Algunos cartoneros trabajan en cooperativas de la ciudad que les pagan un b&aacute;sico de 16 mil pesos.&nbsp;La mayor&iacute;a de los cartoneros viene de Villa Fiorito. Desde ah&iacute; empezaron a venir hace veinte a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Viamonte y Suipacha un chico de 18 a&ntilde;os de ojos grises y mucha cara de bueno me dijo que hab&iacute;a empezado a cartonear porque no quer&iacute;a volver a estar preso.</strong> Me dijo que tuvo suerte de estar detenido en una comisar&iacute;a de Remedios de Escalada donde no la pas&oacute; mal porque conoc&iacute;a mucha gente, que rob&oacute; autos a mano armada y que le pod&iacute;a haber pegado un tiro a alguien porque estaba loco de pastillas.&nbsp;El chico cartonea por el centro con un grupo grande de hijos, nietos y sobrinos de un se&ntilde;or que se llama Cacho. Cuenta que Cacho tiene mal de Chagas y es cartonero hace treinta a&ntilde;os. Tiene la nariz partida de gran jefe.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la calle Viamonte un chico de 16 a&ntilde;os me dijo que estaba perdido en las drogas y en pandemia agarr&oacute; para el lado angosto. Eso significa creer en Dios e ir a la iglesia evang&eacute;lica todos los d&iacute;as.</strong> Dios aparece seguido en el discurso de los cartoneros con los que habl&eacute;. Dicen mucho &ldquo;gracias a Dios&rdquo; antes de contar lo bueno.
    </p><p class="article-text">
        Muchos cartoneros son una versi&oacute;n de la familia Ingalls con ropa rota. Salen a trabajar empujados por la necesidad de que los hijos coman. Se escapan del barrio inm&oacute;vil.&nbsp; Muchos compraron ladrillos con la plata del IFE. Esos cartoneros cantan una canci&oacute;n conservadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Voy a seguir en la calle, en la calle siempre hay plata&rdquo;, me dijo un cartonero que hasta la cuarentena trabajaba en la demolici&oacute;n. Los cartoneros sienten que tienen un trabajo como otros. <strong>Son monotributistas al margen del Fisco. </strong>Se los ve tranquilos como la gente que llega muy cansada a la noche.&nbsp;
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                    alt="Los cartones más antiguos trabajan en el microcentro."
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                Los cartones más antiguos trabajan en el microcentro.                            </span>
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        Una se&ntilde;ora que me cont&oacute; una vida dur&iacute;sima con hijos muertos y casa incendiada por el narco. Fue un tema presente en muchas entrevistas. Me dijo que en el colectivo la gente se corre para no viajar al lado y en la calle la miran desde arriba. Un cartonero joven me cont&oacute; que cuando pregunta la hora la gente guarda el celular. &ldquo;Les dir&iacute;a que soy laburador, no los voy a chorear: tengo brazos y piernas, puedo trabajar&rdquo;, aclar&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Un muchacho ven&iacute;a con el carro en velocidad por una bajada en Pacheco de Melo. Cuando le pregunt&eacute; c&oacute;mo andaba me dijo que estaba esperando que le saquen la tobillera electr&oacute;nica. Reci&eacute;n ah&iacute; not&eacute;. Es como un aparato de radiollamadas de los noventa. Con serenidad tucumana, me dijo que se la hab&iacute;an puesto porque la mujer se golpe&oacute; para denunciarlo por pegarle.&nbsp; Que &eacute;l no hab&iacute;a hecho nada. Negaba como si todav&iacute;a estuviera en situaci&oacute;n de indagatoria. Me dijo que se cuidaba de no pasar cerca del barrio para que el aparato no suene, que est&aacute; desesperado por que se lo saquen. Ahora tiene &ldquo;otra guacha&rdquo; que tiene hijos y vive con la madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cartoneros ven en la educaci&oacute;n que abandonaron la posibilidad de una vida mejor.&nbsp;&ldquo;Dej&eacute; la escuela en quinto a&ntilde;o, me falta uno, no me da el tiempo para trabajar e ir a la escuela. Pienso que va a ser de mi futuro. No quiero vivir toda la vida juntando cart&oacute;n,&rdquo; me dijo una chica de 18 a&ntilde;os. <strong>Los cartoneros hombres delegan en sus parejas la educaci&oacute;n accidentada de sus hijos. </strong>Un cartonero me dijo que sus gastos son pagar el alquiler de una pieza y Direct TV para que sus hijos vean dibujitos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ser&iacute;a un negro pero gracias a Dios no me dediqu&eacute; a hacer piquetes&rdquo;, me dijo un cartonero mientras mojaba el cart&oacute;n del carro con el agua de una manguera. &ldquo;Cristina ayudando a la gente con una tarjeta, dando plata, piensa que soluciona el bienestar de todos y no da ninguna soluci&oacute;n, nos ayuda a subsistir el d&iacute;a a d&iacute;a, nada m&aacute;s&rdquo;, me dijo otro cartonero.&nbsp;&ldquo;Cristina es Evita&rdquo;, asegur&oacute; un se&ntilde;or con los ojos redondos de haberse estimulado, apoyado contra un vidrio del hotel Claridge. Un par de cartoneros opinan que Macri es garca, otro dice que hizo mucho, como la estaci&oacute;n Constituci&oacute;n. Una chica cartonera piensa que la mejor es Vidal porque la ve&iacute;a seguido en Canal 13. <strong>Pero a la mayor&iacute;a de los cartoneros la pol&iacute;tica les queda lejos y el term&oacute;metro de la realidad es la plata en el bolsillo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me gusta salir a comer un chorip&aacute;n, un paty, o sentarme en un tenedor libre y pedir y que me sirvan&rdquo;, me dijo un se&ntilde;or que es soltero y antes de la pandemia iba al baile. Los cartoneros tienen sue&ntilde;os b&aacute;sicos de consumo: cosas para los chicos, comer un asado y ropa deportiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cartoneros se vuelven baqueanos de la ciudad que recorren a tracci&oacute;n sangre propia. &ldquo;Todo me gusta de Buenos Aires, lo que m&aacute;s me gusta es que hay mucho trabajo,&rdquo; me dijo un tucumano que no se volver&iacute;a porque trabajar de obrero en el medio del calor del Norte es insoportable.
    </p><p class="article-text">
        A la noche, en Paso y Viamonte, le invit&eacute; una coca a dos cartoneros para que pararan a hablar. Me dio la sensaci&oacute;n que andaban juntos todo el d&iacute;a, en el mal entretenimiento liviano. Me contestaron un poco buscando la aprobaci&oacute;n del asociado. Uno me dijo que su vicio era la calle porque andar en la calle es ser libre.
    </p><p class="article-text">
        <em>LV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lisandro Varela]]></dc:creator>
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