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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Eduardo Minutella]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/eduardo-minutella/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Eduardo Minutella]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mariano Ben Plotkin, historiador: “Nos hemos quedado aferrados a una realidad que ya no existe más”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/mariano-ben-plotkin-historiador-hemos-quedado-aferrados-realidad-no-existe_1_12345228.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bda1c60-86e7-47b0-bb22-2f475f3331a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mariano Ben Plotkin, historiador: “Nos hemos quedado aferrados a una realidad que ya no existe más”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador, reconocido por sus trabajos sobre psicoanálisis en Argentina, peronismo y trayectorias intelectuales, analiza el gobierno de Milei y la realidad que lo llevó al poder en relación a sus tópicos de investigación. Su último libro es una biografía sobre José Ingenieros. </p></div><p class="article-text">
        Desde hace cuatro d&eacute;cadas, Mariano Ben Plotkin viene estudiando distintos aspectos de la historia argentina. Tanto en su rol de Investigador Principal del CONICET, como en su desempe&ntilde;o como docente de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, ha producido una obra valiosa y diversa para la comprensi&oacute;n de la Argentina del siglo pasado, en la que se abordan temas como los or&iacute;genes del peronismo, la recepci&oacute;n de las ideas del psicoan&aacute;lisis en el pa&iacute;s, la construcci&oacute;n de la econom&iacute;a como campo de saberes espec&iacute;ficos o las trayectorias de destacadas figuras intelectuales. En esta entrevista conversamos sobre las transformaciones culturales de la Argentina reciente, con el &ldquo;fen&oacute;meno Milei&rdquo; en el centro de las reflexiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vos estudiaste el rol de las &eacute;lites intelectuales en distintos momentos del siglo pasado: comienzos de siglo pasado, los a&ntilde;os 60, la transici&oacute;n democr&aacute;tica, etc&eacute;tera. &iquest;Cu&aacute;l es el lugar de esas &eacute;lites en la Argentina del primer cuarto del siglo XXI?</strong>
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        Yo creo que hubo un cambio cultural radical que nadie pudo ver, al menos entre la gente con la que uno circula. Siento como que la historia nos pas&oacute; por el costado, lo que demuestra nuestra incapacidad cong&eacute;nita para ver la realidad, de la cual me hago cargo.
    </p><p class="article-text">
        Te voy a contar una an&eacute;cdota: en el a&ntilde;o 2022 (o sea, no hace tres siglos, sino hace tres a&ntilde;os y medio, cuando yo todav&iacute;a ni sab&iacute;a que Milei exist&iacute;a), estaba hablando de pol&iacute;tica con una colega brasile&ntilde;a y le dije que lo que me tranquilizaba de la Argentina es que ac&aacute; jam&aacute;s iba a haber algo parecido a Bolsonaro. Eso se debe a dos motivos. El primero es que, me guste o no, se puede pensar que en la Argentina el peronismo conserva un 35% de apoyo, el radicalismo un 20%, etc. Yo estaba convencido de que eso significaba un bloqueo para experimentos de ese tipo. Eso se acab&oacute;. El segundo motivo es que yo cre&iacute;a que en la Argentina algunos temas ya estaban cerrados. Y tampoco es as&iacute;: me equivoqu&eacute; en las dos cosas. Dicho esto, yo no me considero parte de la &eacute;lite intelectual, pero creo que buena parte de los que s&iacute; se consideran parte de la &eacute;lite intelectual quedaron tan descolocados como yo. En los &uacute;ltimos meses habl&eacute; con Carlos Altamirano y me dijo que a &eacute;l le pas&oacute; exactamente lo mismo. Eso un poco me tranquiliz&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;O sea que, retomando las palabras de Milei, &ldquo;no la vieron&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No la vimos. Los que la vieron fueron otros. &iquest;Por qu&eacute;? <strong>Porque todav&iacute;a nosotros, y cuando digo </strong><em><strong>nosotros</strong></em><strong> como colectivo me refiero a la gente que se ocupa de cosas vinculadas al conocimiento, vivimos en una cultura logoc&eacute;ntrica y grafoc&eacute;ntrica</strong>. Pero ocurre que ya no pasa m&aacute;s por las fuentes de informaci&oacute;n que manejamos, ni por las categor&iacute;as anal&iacute;ticas que manejamos. Por eso creo que el tema de la movilidad ontol&oacute;gica es muy importante: ha cambiado la realidad, y nos hemos quedado aferrados a una realidad que simplemente ya no existe m&aacute;s. En ese sentido, yo me considero un dinosaurio, y varios comparten conmigo esta sensaci&oacute;n. Somos dinosaurios luego de la extinci&oacute;n de los dinosaurios. Entonces, para volver espec&iacute;ficamente al tema de las elites intelectuales, te dir&iacute;a: preguntale al Gordo Dan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Esto entronca con lo segundo que te iba a preguntar: &iquest;qu&eacute; lugar otorga hoy la sociedad a intelectuales e investigadores serios, en un contexto de desacreditaci&oacute;n de la palabra experta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, eso: cero. Fijate, por ejemplo, que no parece haber tanta preocupaci&oacute;n en la sociedad por el desmonte de toda la cultura cient&iacute;fica que est&aacute;n impulsando. Es interesante que cuando fue espec&iacute;ficamente lo de la universidad s&iacute; hubo inter&eacute;s, como se pudo ver en la gran movilizaci&oacute;n del a&ntilde;o pasado. Pero &iquest;por qu&eacute;? Porque la universidad, todav&iacute;a en el imaginario colectivo, es una v&iacute;a de ascenso social. Yo recuerdo haberme encontrado de casualidad con el mec&aacute;nico que me arregla la moto, que jam&aacute;s pis&oacute; la universidad, pero me dec&iacute;a &ldquo;esto hay que apoyarlo&rdquo;. Pero &iquest;por qu&eacute;? Porque estaba el hijo cursando. Entonces, ah&iacute; es algo muy concreto, algo que afecta m&aacute;s directamente. &Eacute;l no hab&iacute;a podido ir a la universidad, pero quer&iacute;a que su hijo s&iacute; lo hiciera. Pero la estructura cient&iacute;fica es algo m&aacute;s abstracto, algo que a casi nadie le importa en este contexto de realidad cambiada, de mundo cambiado, y de ontolog&iacute;a cambiada. Y no sucede solo en la Argentina; mir&aacute; Estados Unidos, con Trump avanzando contra todas las universidades, y nadie m&aacute;s que los acad&eacute;micos y los profesores y estudiantes parecen estar demasiado preocupados. Entonces me parece que hay un cambio focal que hace que estas cosas incluso hayan ido perdiendo valor de mercado, en el sentido m&aacute;s amplio de la palabra. Por ejemplo, hasta hace unos a&ntilde;os, cuando yo dec&iacute;a que era investigador del Conicet, la gente me miraba con un cierto respeto. Las &uacute;ltimas tres &uacute;ltimas veces me preguntaron si era un &ntilde;oqui que me dedicaba al estudio del ano de Batman, as&iacute; que trato de no decirlo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En relaci&oacute;n con esto, hay un t&oacute;pico habitual de las narrativas pol&iacute;ticas argentinas que es el discurso sobre la decadencia del pa&iacute;s. &iquest;Pens&aacute;s que el gobierno abreva en esa ret&oacute;rica? &iquest;Te parece que ese discurso a lo largo de la historia argentina ha sido transversal?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A ver, es un poco complicada la pregunta esta; estoy pensando en voz alta, porque no lo hab&iacute;a pensado antes. Pero creo en este momento es m&aacute;s bien un discurso regeneracionista e incluso refundacional lo que le permiti&oacute; ganar a Milei. Me parece que la gente que sigue apoyando este tipo de experimentos pol&iacute;ticos lo hace en ese sentido: con la idea de que la decadencia ya qued&oacute; atr&aacute;s. Yo conozco gente que ha votado Milei y que no son mile&iacute;stas y el motivo que aducen es que lo otro es peor, lo otro es horrible. Creo que en esa gente s&iacute; hubo un discurso decadentista montado sobre la idea de una Argentina que ten&iacute;a todo para ser maravillosa, pero no lograba serlo. Pero me parece, y lo que digo es absolutamente intuitivo, no tengo ning&uacute;n dato firme para sostenerlo, que lo que explica que alguien como Milei haya llegado donde lleg&oacute; es m&aacute;s que nada esa promesa de redenci&oacute;n futura. Y eso tambi&eacute;n est&aacute; en Trump. Milei, por momentos, parece una mala copia de Trump. Entonces, aunque uno vea que en el horizonte no haya ning&uacute;n futuro venturoso, en el discurso de esos tipos hay algo que de alg&uacute;n modo engancha: &ldquo;hacer a Am&eacute;rica, o a la Argentina, grande de nuevo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Pero estos discursos de refundaci&oacute;n o regeneraci&oacute;n no funcionan como contraparte de los discursos sobre la decadencia? En el sentido de que MiIei, por ejemplo, dice: &ldquo;A partir de 1916 la Argentina entr&oacute; en un ciclo de degradaci&oacute;n&hellip;&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Exacto. Pero la idea es &ldquo;ahora vengo yo y voy a revertir absolutamente todo&rdquo;. Creo que ni Cristina Kirchner hab&iacute;a llegado a ese nivel en la idea de &ldquo;empezar todo de cero&rdquo;. El &uacute;nico momento en que escuch&eacute; una cosa as&iacute; fue en la &eacute;poca de Alfons&iacute;n, pero en una coyuntura muy particular, ya que ven&iacute;amos de la dictadura militar. O sea que ya se hab&iacute;a tocado fondo, y a partir de ah&iacute; cualquier cosa iba a ser regeneracionista de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El &ldquo;momento lectura del Pre&aacute;mbulo&rdquo;&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Claro, leamos el pre&aacute;mbulo y vamos a ser todos felices, porque &ldquo;con la democracia se come, se educa&rdquo;, etc&eacute;tera. Despu&eacute;s entendimos que con la democracia sola no alcanza para comer, pero s&iacute; es cierto que creo que todos entendieron que la democracia es la precondici&oacute;n para que se pueda conseguir algo valioso: que con eso solo no alcanza, pero es necesaria. Ahora me parece que estamos en otra cosa: parecer&iacute;a que se hablara de cosas m&aacute;s concretas y precisas: parecer&iacute;a que fuera bajar la inflaci&oacute;n o que est&eacute; el d&oacute;lar barato lo que te convierte en una persona feliz. Como si no importara que uno no pueda llegar a fin de mes o que Buenos Aires se haya convertido en una de las ciudades m&aacute;s caras del mundo. Si no tuviera entrada ese tipo de discurso, no lograr&iacute;a explicarme que es lo que hace que un tipo como Milei no se caiga ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vos estudiaste la forma en que el lenguaje del psicoan&aacute;lisis penetr&oacute; profundamente en la cultura argentina, incluso permeando la comprensi&oacute;n y las narrativas en torno a acontecimientos de la historia del pa&iacute;s. Por ejemplo, para pensar su influencia en las narrativas en torno a la crisis del 2001. &iquest;Pens&aacute;s que en el actual momento mile&iacute;sta eso conserva alg&uacute;n nivel de vigencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo creo que mucho menos. O sea, <strong>en el 2001 el psicoanalista pas&oacute; a ser un intelectual p&uacute;blico requerido en la medida en que todos los discursos que habitualmente daban cuenta de la realidad social, como los de los soci&oacute;logos y los economistas, hab&iacute;an perdido relevancia.</strong> Pero ahora casi no se los escucha, y eso tiene que ver con varias cosas. Una de ellas es que en general el discurso intelectual ha perdido vigencia; la otra, que el psicoan&aacute;lisis ha perdido vigencia como discurso explicativo en la Argentina. Hoy hay otras cosas, la gente hace otras cosas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y qu&eacute; otras cosas aparecieron para reemplazar ese lugar, si es que hay que reemplazarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que no hay que reemplazarlo. Yo creo que el psicoan&aacute;lisis hab&iacute;a ocupado un lugar que estaba vac&iacute;o. Pero ahora tenemos a los economistas, que pueden explicar que estamos b&aacute;rbaro porque la inflaci&oacute;n baj&oacute;, y discursos de ese tipo que, al parecer, para la mayor&iacute;a de la gente siguen siendo v&aacute;lidos. Entonces, yo creo que el psicoan&aacute;lisis aparte ha perdido vigencia porque perdi&oacute; vigencia como pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;A nivel global?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;A nivel global hace tiempo. Mir&aacute;, en 2023 sacamos un libro con dos colegas que se llama <em>Beyond Therapeutic Culture</em>, donde hicimos una comparaci&oacute;n entre R&iacute;o Janeiro y Buenos Aires sobre c&oacute;mo la gente gestiona el malestar, y el psicoan&aacute;lisis aparece muy abajo de dios, la virgen, el umbanda y todas esas cosas. Para que te des una idea, <strong>en una encuesta que hicimos en Buenos Aires y Gran Buenos Aires sobre ochocientos casos bastante representativos, solamente el 14% dijo que ir&iacute;a a un psic&oacute;logo si lo necesitara.</strong> Pero si uno tiende a moverse solamente entre la zona de Villa Crespo y Palermo, ah&iacute; los n&uacute;meros son distintos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Mencionaste antes a los economistas, y recuerdo que alguna vez se&ntilde;alaste que los economistas profesionales son un grupo muy particular dentro de los cient&iacute;ficos sociales, en la medida que son los &uacute;nicos especialistas formados espec&iacute;ficamente para desarrollar su actividad cerca del poder, ya sea econ&oacute;mico o pol&iacute;tico. &iquest;C&oacute;mo cre&eacute;s que ha logrado Milei compatibilizar esa condici&oacute;n de hombre cercano al poder, y a la vez presentarse ante el electorado como un </strong><em><strong>outsider</strong></em><strong>?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una buena pregunta, pero es un <em>outsider</em> que se legitima en su saber t&eacute;cnico, porque &eacute;l lo que ven&iacute;a haciendo era &ldquo;educar en econom&iacute;a a la poblaci&oacute;n&rdquo;, si record&aacute;s la campa&ntilde;a. Aunque en realidad el conocimiento en econom&iacute;a de Milei, al menos hasta donde yo pude detectar, se parece bastante al primer curso de econom&iacute;a que le dan a uno cuando reci&eacute;n ingresa a la facultad. Con la diferencia de que, seg&uacute;n recuerdo, despu&eacute;s el profesor nos dec&iacute;a que no nos tom&aacute;ramos nada de aquello demasiado en serio, porque la realidad pasaba por otro lado. Pero Milei s&iacute; se lo tom&oacute; en serio. A&uacute;n as&iacute;, &eacute;l legitima su presencia en el espacio p&uacute;blico y su lugar en la presidencia en la afirmaci&oacute;n de que &ldquo;no es un pol&iacute;tico&rdquo;, pero, en cambio, tiene un saber experto t&eacute;cnico que nos va a sacar de esta realidad. Lo cual es interesante, porque &eacute;l no es un intelectual en el sentido m&aacute;s cl&aacute;sico; alguien que basado en su conocimiento t&eacute;cnico habla sobre otras cosas. &Eacute;l es un t&eacute;cnico que habla de econom&iacute;a. Eso tambi&eacute;n es algo relativamente nuevo: que el t&eacute;cnico llegu&eacute; a la Presidencia. Tal vez s&iacute; hubo un antecedente, un episodio semejante, cuando Menem, en el contexto del debate previo a la reelecci&oacute;n del 95, lo manda a Cavallo. En esto es original Milei, en la medida que no se parece ni a Trump, ni a Meloni, ni a Orban, ni a nadie. Ninguno de ellos tiene un supuesto saber t&eacute;cnico.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Trump incluso parece mostrarse como intencionadamente contrario a cualquier tipo de saber erudito o t&eacute;cnico&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, recordar&aacute;s que hace muy poco le preguntaron a Trump si &eacute;l iba a respetar la Constituci&oacute;n, y &eacute;l respondi&oacute; algo as&iacute; como &ldquo;No s&eacute; si voy a respetar la Constituci&oacute;n. Tengo abogados que saben sobre esas cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Es interesante porque preside el pa&iacute;s que, de alg&uacute;n modo, se ha jactado de ser hist&oacute;ricamente el imperio de la ley.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero el tipo lo dice desde el lugar de no-t&eacute;cnico. Es decir, no dijo &ldquo;me cago en la Constituci&oacute;n&rdquo;; dijo, &ldquo;la verdad que no s&eacute;, para estas cosas tengo abogados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vos pens&aacute;s que esta suerte de momento </strong><em><strong>qualunquista</strong></em><strong>, de l&iacute;deres pol&iacute;ticos, que se jactan&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;De su brutalidad se jactan.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Bueno, de su brutalidad en p&uacute;blico. &iquest;Tiene que ver esto tambi&eacute;n, de alg&uacute;n modo, con la expansi&oacute;n de un universo comunicacional canalizado v&iacute;a redes sociales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Absolutamente, esta gente gobierna por Twitter (o ahora X), por Tiktok&hellip; Los ministros de Trump o de Milei se enteran que son rajados por las redes. El otro d&iacute;a Milei le dio una entrevista al gordo Dan durante seis horas. O sea, un presidente pierde seis horas de su precios&iacute;simo tiempo que todos pagamos para darle una entrevista a un tipo cuyo &uacute;nico m&eacute;rito es apoyarlo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y qu&eacute; hacemos con la noci&oacute;n de esfera p&uacute;blica habermasiana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Nada, se fue a la mierda, olvidate. Pero no solamente eso: se fueron a la mierda todas las categor&iacute;as de an&aacute;lisis; izquierda, derecha... <strong>Quedamos aferrados a categor&iacute;as que ya no funcionan cuando sal&iacute;s a la calle y te encontr&aacute;s con la realidad</strong>. Ah&iacute; corrobor&aacute;s que los dinosaurios se extinguieron, y el &uacute;ltimo que queda sos vos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Sin embargo, para Milei izquierda y derecha, por lo menos en su predicamento p&uacute;blico, vaya si existen</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;, bueno, &eacute;l dice que muchas cosas existen. Tambi&eacute;n dice que habla con su perro muerto. Pero realmente este gobierno no se parece a nada, a ninguna cosa que hubi&eacute;ramos tenido antes.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Pero parece tener una narrativa poderosa. &iquest;Hay alguna otra gran narrativa que le d&eacute; sentido de futuro a una Argentina posible?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Si vos te refer&iacute;s a una gran narrativa de naci&oacute;n, yo creo que no; por ahora la &uacute;nica narrativa es esta de Milei, que nos promete entrar en un momento de gloria sin explicarnos ni c&oacute;mo, ni por qu&eacute;, ni cu&aacute;ndo, ni d&oacute;nde. Pero yo creo que eso es solo parte del problema. Porque, <strong>desde una perspectiva cr&iacute;tica, lo que hay es un quiebre de todas las grandes narrativas que de alguna manera estructuraban, incluso aunque fueran falsas.</strong> Prove&iacute;an un sentido temporal reivindicando un pasado que se materializaba en un presente, y permit&iacute;a proyectar un futuro. As&iacute; funcionaban las narrativas del marxismo, del cristianismo, etc&eacute;tera. Cuando vos no ten&eacute;s nada de eso, pasa lo que pasa ahora: quedamos desestructurados, sin saber qu&eacute; es lo que orienta nuestra acci&oacute;n. Ya no es la revoluci&oacute;n proletaria, ni la segunda venida de Cristo, ni la felicidad de los masones, nada de eso. Entonces ah&iacute; es donde se producen estas cosas que parecen anomal&iacute;as, pero que no son anomal&iacute;as. Soy yo, en mi condici&oacute;n de dinosaurio, el que las ve como anomal&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Se perciben como anomal&iacute;as, pero son una nueva normalidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es que es otro mundo, ese es el punto. Yo creo, en este sentido, que <strong>hay que tener una modestia, si se quiere, epistemol&oacute;gica muy grande, porque quedamos todo en </strong><em><strong>offside</strong></em><strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Y en el universo de personas en el que te mov&eacute;s percib&iacute;s esa misma sensaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Absolutamente. En los m&aacute;s cr&iacute;ticos. Otros creen que explican cosas sin explicar nada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Quiero retomar un trabajo tuyo reciente, </strong><em><strong>El hombre que lo quer&iacute;a todo, </strong></em><strong>la biograf&iacute;a de Jos&eacute; Ingenieros. Hay un rasgo que parece definir a aquel personaje, una vocaci&oacute;n, una convicci&oacute;n por construirse a s&iacute; mismo. Esa condici&oacute;n de </strong><em><strong>self made</strong></em><strong> man, de la cual se jactaba Ingenieros &iquest;tiene de alg&uacute;n modo parang&oacute;n con la actual apolog&iacute;a del emprendedor individual que proclaman los libertarios, o son contextos completamente diferentes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;M&aacute;s all&aacute; de prefiero evitar comparaciones transhist&oacute;ricas, son contextos o realidades completamente diferentes, porque Ingenieros pudo hacer todo lo que hizo a partir de ciertos mecanismos institucionales establecidos de integraci&oacute;n, de ascenso social: el incipiente Partido Socialista, la masoner&iacute;a, y la Universidad, previo paso por el Nacional Buenos Aires. Pero bueno, hoy esas instituciones han perdido prestigio, y la gente incluso cuestiona si ese es el camino. Todav&iacute;a la universidad pareciera que s&iacute;, a juzgar por las marchas del a&ntilde;o pasado. Pero, por otro lado, la matr&iacute;cula est&aacute; bajando.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Un rasgo presente en los &uacute;ltimos gobiernos es el recurso a la historia para justificar el presente, sobre todo en los gobiernos de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner y Milei, y menos en el de Macri y en el de Alberto Fern&aacute;ndez. &iquest;Cu&aacute;les son los problemas de esos usos a la carta, que pueden presentar, por ejemplo, a un Alberdi protolibertario y antiestatista, o a un Belgrano protofeminista? &iquest;Y en qu&eacute; sentido puedan resultar pol&iacute;ticamente productivos esos usos </strong><em><strong>a la carta</strong></em><strong> de la historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno, lo que pasa es que eso no tiene que ver con la historia, eso ya es otra cosa. Vos pod&eacute;s inventar lo que quieras, pero si lo que quer&eacute;s es generar conocimientos eso no sirve para nada. Pol&iacute;ticamente puede ser &uacute;til, porque esos usos lo que hacen es generar una genealog&iacute;a. Es decir, yo soy el hijo de Belgrano, y si Belgrano es indiscutible, entonces yo tambi&eacute;n. Lo mismo con los usos de Alberdi. Filiarme en el &ldquo;pr&oacute;cer&rdquo; me convierte en procerito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El Julio Argentino Roca que reivindica el gobierno &ldquo;paleolibertario y antiestatista&rdquo;, cuando fue hist&oacute;ricamente uno de los pilares del Estado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Tal cual, eso es un disparate total. Milei habla de la <em>generaci&oacute;n del 80. </em><strong>Si existe un Estado argentino se lo debemos a esa gente</strong>. Mir&aacute;, hace un par de a&ntilde;os estuve en Chascom&uacute;s, hace tiempo que no iba. Y el edificio m&aacute;s grande de Chascom&uacute;s es un edificio que ocupa una manzana, un palacio ahora venido a menos, que es la Escuela Normal de Chascom&uacute;s que fund&oacute; Sarmiento en alrededor de 1867. Si ese no es el Estado, el Estado d&oacute;nde est&aacute;. Si vas al Palacio Pizzurno, ese edificio fue construido como Consejo Nacional de Educaci&oacute;n para ese prop&oacute;sito en 1904, durante el gobierno de Roca. Ese es el Estado que yo quiero: educaci&oacute;n, escuelas, hospitales. Ese es el Estado presente que me gusta. Ahora, <strong>es curioso que Milei, que se define a s&iacute; mismo como el topo que viene a destruir el Estado desde adentro, se fundamente en quienes construyeron el Estado Argentino.</strong> Ellos fueron a sentar las bases de la creaci&oacute;n de un Estado donde hab&iacute;a poco y nada: armaron escuelas, hospitales, el ej&eacute;rcito. Fijate que incluso las fuerzas de seguridad, que tanto les gustan a estos tipos, son de esa &eacute;poca. Por eso resulta dif&iacute;cil de entender la l&oacute;gica de un grupo que intenta destruir lo que sus admirados construyeron.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Vos estudiaste c&oacute;mo se construyen los discursos que proveen soluciones o salidas a situaciones pol&iacute;ticas y sociales consideradas traum&aacute;ticas. &iquest;Qu&eacute; tipo de salidas o proyectos de futuro se est&aacute;n articulando desde la pol&iacute;tica actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Creo que ninguno. Hay una frase que se le atribuye a Talleyrand en el momento de la Restauraci&oacute;n posterior a la Revoluci&oacute;n Francesa que dec&iacute;a algo as&iacute; como: <strong>&ldquo;Esta gente no hab&iacute;a aprendido nada, ni se hab&iacute;a olvidado de nada&rdquo;</strong>. Bueno, ac&aacute; es lo mismo: si vos mir&aacute;s a Cristina Kirchner pele&aacute;ndose con Kicillof es eso. Ni aprendieron, ni se olvidaron de nada.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;NS</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Minutella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/mariano-ben-plotkin-historiador-hemos-quedado-aferrados-realidad-no-existe_1_12345228.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jun 2025 03:03:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mariano Ben Plotkin, historiador: “Nos hemos quedado aferrados a una realidad que ya no existe más”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“El capitalismo está conectado a nuestro flanco más irracional: el deseo, las ganas de tener y consumir cosas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/capitalismo-conectado-flanco-irracional-deseo-ganas-consumir-cosas_128_12247797.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2814b31d-f8c0-4206-8fbd-67393924cb34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alejandro Galliano, historiador: “El capitalismo está conectado a nuestro flanco más irracional: el deseo, las ganas de tener y consumir cosas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El historiador y ensayista profundiza en las fases del capitalismo como el centro de sus reflexiones, atravesado por cuestiones industriales, ambientales, tecnológicas y sociales. </p></div><p class="article-text">
        Desde hace algunos a&ntilde;os, Alejandro Galliano se ha propuesto una tarea que presupone un esfuerzo intelectual excepcional: poner al capitalismo en el centro de sus reflexiones. En sus &uacute;ltimos libros, el recientemente reeditado <em>&iquest;Por qu&eacute; el capitalismo puede so&ntilde;ar y nosotros no? Breve manual de las ideas de izquierda para pensar el futuro</em> (Siglo Veintiuno), y muy especialmente en <em>La m&aacute;quina ingobernable. Historia de cuatro capitalismos </em>(El Gato y la Caja), el historiador, ensayista, editor y docente se anima con cuestiones de gran escala y no le esquiva a pensar a contrapelo. Para evitar caracterizaciones remanidas que a fuerza de utilizarse para todo terminan explicando cada vez menos, por ejemplo &laquo;neoliberalismo&raquo;, <em>La m&aacute;quina ingobernable </em>se organiza en torno a una periodizaci&oacute;n en la que cada fase del capitalismo (desde el gestacional 1.0 hasta el actual 4.0) se corresponde metaf&oacute;ricamente con una versi&oacute;n espec&iacute;fica de un mismo tipo de software que se instala sobre un hardware m&aacute;s estable de instituciones, recursos y territorios. Sobre cada una de esas versiones, que resultan de las sucesivas crisis que el capitalismo ha tenido que atravesar, conversamos en esta entrevista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tu libro empieza con una idea fuerte: solo recientemente se volvi&oacute; a hablar de capitalismo en la Argentina. &iquest;Por qu&eacute; te parece que ha sido as&iacute;?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Fundamentalmente por la militancia libertaria. La militancia m&aacute;s cultural y de redes, la que empieza con la crisis de 2018 y crece en la cuarentena. No s&eacute; si es porque sus lecturas austr&iacute;acas, a diferencia de las corrientes ortodoxas, hablan de &laquo;capitalismo&raquo;, o porque, como combaten al &laquo;comunismo&raquo;, tienen que contraponerle algo igual de grande. De todas formas, a nivel global, algunos referentes, como Musk, tambi&eacute;n hablan del &laquo;capitalismo&raquo;. Quiz&aacute;s, a diferencia de los 90, cuando el capitalismo estaba sobreentendido, en este momento cr&iacute;tico se supone que hay que militarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Suelen preguntarte principalmente sobre lo que caracteriz&aacute;s como capitalismo 4.0, pero me interesa arrancar por el capitalismo 1.0, caracterizado por su precariedad y marginalidad respecto de otras formas coexistentes e incluso mayoritarias. &iquest;La discusi&oacute;n entre los economistas cl&aacute;sicos, como Thomas Malthus y David Ricardo, era una discusi&oacute;n sobre un mundo todav&iacute;a por venir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En cualquier sociedad compleja conviven varios reg&iacute;menes econ&oacute;micos. La primera &laquo;revoluci&oacute;n industrial&raquo; fue un fen&oacute;meno marginal tanto espacial como econ&oacute;micamente: los grandes negocios segu&iacute;an estando en la banca y el comercio de Londres. Los talleres de M&aacute;nchester se ponderan a la luz de lo que vino despu&eacute;s. El mayor m&eacute;rito es para Adam Smith, el gran te&oacute;rico del capitalismo liberal que se muri&oacute; sin ver una f&aacute;brica en su vida. Malthus y Ricardo vieron un proceso un poco m&aacute;s maduro pero se trenzaron en una discusi&oacute;n de la que salieron muchos conceptos que explicaron el capitalismo posterior. Eso nos recuerda hasta qu&eacute; punto la econom&iacute;a es una disciplina especulativa que se alimenta en gran medida de la imaginaci&oacute;n y la abstracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Aunque por momentos te refer&iacute;s al capitalismo como sistema, propon&eacute;s sobre todo pensarlo como un entorno. &iquest;Cu&aacute;l es la ventaja de esta caracterizaci&oacute;n por sobre la anterior, m&aacute;s cl&aacute;sica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pensar algo como sistema supone pensarlo como m&aacute;quina, como algo que funciona l&oacute;gica y exteriormente a nosotros. <strong>El capitalismo en parte lo hace. Pero creci&oacute; tanto que ya no es exterior a nosotros: nos rodea, con tecnolog&iacute;as, mercanc&iacute;as (muchas de ellas inmateriales), ciudades, paisajes intervenidos</strong>. Tambi&eacute;n lo internalizamos. Y tampoco funciona l&oacute;gicamente, porque es muy inestable y porque est&aacute; conectado a nuestro flanco m&aacute;s irracional: el deseo, las ganas de tener y consumir cosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Seg&uacute;n investigadores como el sueco Johan Rockstr&ouml;m o fil&oacute;sofos como el japon&eacute;s Kohei Saito, ese deseo irracional de consumir pone en jaque a las posibilidades planetarias. &iquest;Desafiar al capitalismo es actuar contra algunos de nuestros deseos m&aacute;s arraigados? &iquest;Se pueden construir alternativas pol&iacute;ticas atractivas para las mayor&iacute;as desde esa l&oacute;gica de la restricci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Construir alternativas pol&iacute;ticas atractivas a partir de la restricci&oacute;n es casi una contradicci&oacute;n en sus t&eacute;rminos. Todav&iacute;a no se hizo y dudo que pueda hacerse en Occidente. Solo ciertas tecnolog&iacute;as del yo, muchas veces pastiches orientalistas como el budismo le&iacute;do por Schopenhauer, funcionaron desde la restricci&oacute;n. Pero las traducciones pol&iacute;ticas de eso han sido potencialmente totalitarias. El horizonte de posibilidad de una gesti&oacute;n planetaria que aplique un ajuste al consumo como el que requiere la crisis clim&aacute;tica (incluyendo todas las propuestas de geoingenier&iacute;a o terraformaci&oacute;n) es tan autoritario como el proponen los adalides del capitalismo 4.0 con su &laquo;optimismo tecnol&oacute;gico&raquo;. <strong>Pareciera que la deliberaci&oacute;n horizontal, que fue un activo para Occidente e hizo posible la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica de la modernidad, hoy es un obst&aacute;culo para el planeta y para el capital</strong>. Lo digo con pesar.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Contra lo que suele pensarse, sobre todo en estos tiempos de fuerte homologaci&oacute;n entre capitalismo y mercado, sosten&eacute;s la idea de que el capitalismo se constituy&oacute; principalmente contra el mercado y perdur&oacute; de ese modo en cada una de sus&nbsp;encarnaciones. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una idea del historiador Fernand Braudel, que tiene un fundamento estrictamente hist&oacute;rico: mercados hubo en todas las sociedades con alg&uacute;n excedente que intercambiar. Incluyendo a la URSS. Si el intercambio es parte de la sociabilidad humana, el mercado es un dato casi antropol&oacute;gico. La l&oacute;gica del capitalismo, lo que lo distingue y le permite existir, no es el intercambio, es la acumulaci&oacute;n: ganar para reinvertir una parte, para producir m&aacute;s, para ganar m&aacute;s, para reinvertir y as&iacute;. Esa acumulaci&oacute;n puede necesitar del mercado o no. Se puede acumular m&aacute;s y mejor en monopolios, mercados cerrados, con circuitos de distribuci&oacute;n internos a la empresa. Lo dice Peter Thiel: para el capitalismo, los monopolios son mejores que la competencia.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;La competencia en este contexto es &ldquo;para perdedores&rdquo;, como sostiene Thiel?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es para los m&aacute;rgenes del capitalismo, donde sigue actuando el mercado. Pero esos m&aacute;rgenes, llamados &laquo;econom&iacute;a informal&raquo;, son cada vez m&aacute;s grandes, involucran cada vez a m&aacute;s personas y movilizan cada vez m&aacute;s riqueza. Al punto de que el t&eacute;rmino &laquo;margen&raquo; va siendo cuantitativamente inexacto. Ese tambi&eacute;n es un dato del capitalismo 4.0.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Dec&iacute;s que el desequilibrio planetario fue el motor de la modernidad. &iquest;Cu&aacute;l es el motor de este tiempo usualmente caracterizado como post todo que nos toca vivir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El mismo porque el desequilibrio no hace m&aacute;s que agravarse. La humanidad es deficitaria: consume m&aacute;s energ&iacute;a de la que su entorno puede generar. Por eso progresamos: porque si nos quedamos donde estamos agotamos los recursos. Nuevas tecnolog&iacute;as, nuevos territorios. <strong>El primer boom digital, en los 90, gener&oacute; una ilusi&oacute;n de inmaterialidad: industria sin chimeneas, autopistas del conocimiento, etc. Mentira: las industrias con chimenea estaban en Asia y los bienes llegaban en barcos diesel</strong>. Ahora hay disputas por recursos, el consumo el&eacute;ctrico del machine learning dispar&oacute; el consumo de carb&oacute;n a niveles previos a los acuerdos de Kyoto. Si quer&eacute;s ponerle un post, es la post inmaterialidad. La venganza de lo real.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Se podr&iacute;a decir que el capitalismo 2.0, configurado en tiempos de la Segunda Revoluci&oacute;n Industrial y la expansi&oacute;n Imperialista, es el primer capitalismo autoconsciente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una sociedad que estimul&oacute; la creaci&oacute;n de un enorme volumen de producci&oacute;n intelectual sobre s&iacute; misma, en lenguajes que todav&iacute;a usamos: la primera sociolog&iacute;a, la primera psicolog&iacute;a, el marginalismo, es decir, el pensamiento econ&oacute;mico moderno. Sumale el periodismo, si quer&eacute;s. Sin embargo al capitalismo 1.0 no le faltaron discursos sobre s&iacute;: la econom&iacute;a cl&aacute;sica, el idealismo alem&aacute;n, el romanticismo, el utilitarismo, el doctrinarismo franc&eacute;s, etc. Solo que las modas y paradigmas acad&eacute;micos declararon todo eso obsoleto, mientras el pensamiento de principios de siglo XX sigue siendo can&oacute;nico. En un punto es injusto. Pero es as&iacute;, hasta que la academia se anime a jubilar a Freud, Weber y Jevons, o a recuperar a Novalis, Bentham y Saint-Simon.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;El capitalismo de la Segunda Revoluci&oacute;n Industrial produjo cartelizaci&oacute;n y oligopolios. &iquest;Por qu&eacute;, seg&uacute;n afirm&aacute;s, el resultado de una din&aacute;mica de mercado produjo antimercado? &iquest;Qu&eacute; conexi&oacute;n hay entre esta situaci&oacute;n y las afirmaciones actuales de megamillonarios como el antes citado Peter Thiel, que consideran que la competencia es mala para el capitalismo?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Las crisis capitalistas tienden a concentrar el capital porque destruyen empresas y las que sobreviven las absorben y se agrandan. Adem&aacute;s, la concentraci&oacute;n parece un resguardo ante crisis venideras. Pero no siempre es as&iacute;. La crisis de los a&ntilde;os 70 produjo una desconcentraci&oacute;n: muchas empresas tercerizaron parte de sus procesos, las siete grandes petroleras perdieron participaci&oacute;n en el mercado global. Eso se empez&oacute; a revertir luego de la crisis de las puntocom. <strong>Hoy, la digitalidad favorece la concentraci&oacute;n porque los datos se valorizan en proporci&oacute;n directa a su volumen</strong>, y el machine learning agrava la tendencia.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Una caracter&iacute;stica no siempre discutida cuando se habla del capitalismo de la Segunda Revoluci&oacute;n Industrial es su efecto en la homogenizaci&oacute;n de ecosistemas. &iquest;Hay una relaci&oacute;n directa entre el desarrollo de este tipo de capitalismo y lo que solemos llamar antropoceno?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;S&iacute;. Al &laquo;antropoceno&raquo; algunos lo remontan hasta el Neol&iacute;tico, cuando el desarrollo de la agricultura cerealera homogeniz&oacute; varios ecosistemas habitados por humanos. As&iacute; que tanto el &laquo;antropoceno&raquo; como la homogenizaci&oacute;n son producto del d&eacute;ficit energ&eacute;tico humano. Pero la gran aceleraci&oacute;n se produce despu&eacute;s de la segunda guerra mundial, con un despegue demogr&aacute;fico notable (que se fren&oacute; en los 80), un despliegue global de tecnolog&iacute;as y procesos debido a la transnacionalizaci&oacute;n de empresas, y un paradigma productivo &laquo;fordista&raquo;, que favorec&iacute;a la estandarizaci&oacute;n y masificaci&oacute;n de todos los procesos, desde el agro (que aplic&oacute; fertilizantes, semillas y fitosanitarios del mismo tipo en diferentes ecosistemas) hasta los servicios y la industria cultural. Si bien con el &laquo;posfordismo&raquo; del capitalismo 3.0 se busc&oacute; cierta diversificaci&oacute;n y desmasificaci&oacute;n, la p&eacute;rdida de diversidad biol&oacute;gica y tecnol&oacute;gica se agrav&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En tu caracterizaci&oacute;n de los or&iacute;genes del capitalismo argentino, ese modelo en su momento exitoso que no pod&iacute;a durar y no dur&oacute;, dec&iacute;s que siempre creci&oacute; m&aacute;s en extensi&oacute;n que en profundidad. Y uno podr&iacute;a pensar que lo mismo ocurri&oacute; con otros procesos como la urbanizaci&oacute;n y la industrializaci&oacute;n, que no resultaron de procesos planificados. &iquest;Cu&aacute;nto de esa condici&oacute;n extensiva y casi salvaje se prolonga hasta hoy?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Para planificar hace falta pensar a largo plazo, disponer de herramientas para ordenar a agentes diversos y tener ganas de planificar. En Argentina los ciclos econ&oacute;micos son muy cortos e inestables, las instituciones son d&eacute;biles y muchas veces ileg&iacute;timas y para la mayor parte de los actores planificar es algo ingrato, si no innecesario. As&iacute; que las conductas y los desarrollos, a&uacute;n los exitosos, son desarticulados, aislados, muchas veces desenganchados de la idea del capitalismo argentino como un sistema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ten&eacute;s enclaves tecnol&oacute;gicos que funcionan de manera integrada, buena parte de la producci&oacute;n agr&iacute;cola tambi&eacute;n (si omitimos la precariedad de las pr&aacute;cticas ambientales).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La urbanizaci&oacute;n sigue sin planificarse, no solo en las conurbaciones: parece haber una renuncia a planificar lo m&aacute;s elemental de las grandes ciudades, como arbolado o transporte p&uacute;blico. La industria se orden&oacute; y racionaliz&oacute; en los 90, a costa de un desempleo muy grande. Despu&eacute;s de la crisis de 2001 se volvi&oacute; a favorecer un tejido industrial desparejo, muy disperso, con bolsones de muy baja productividad. La &uacute;nica meta fue generar empleo. Antes de enroscarnos en la eterna discusi&oacute;n argentina entre industriales y liberales, conviene pensar qu&eacute; modelo industrial: si uno concentrado en ramas competitivas que sea capaz de exportar aunque genere poco empleo, o uno disperso que genere empleo pero que no sea competitivo. Los dos tienen un precio y la sociedad argentina a la larga no quiere pagar ninguno.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;La idea de m&aacute;quina ingobernable atraviesa todo el libro, pero nunca adopta mayor carnadura que cuando describ&iacute;s este capitalismo actual, que llam&aacute;s 4.0, y caracteriz&aacute;s como una instancia fuertemente atravesada por la concentraci&oacute;n del flujo financiero en las tecnolog&iacute;as digitales. &iquest;Cu&aacute;les son las razones actuales de esa ingobernabilidad recargada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Primero, porque el paradigma tecnol&oacute;gico 4.0 es muy inestable. Son m&aacute;quinas virtuales que se van modificando por nuestro propio uso. Por eso todos esos an&aacute;lisis que se centraban en la digitalidad como mecanismo de control no estaban mal pero sobreestimaban la estabilidad de estos procesos. Adem&aacute;s generan un parque tecnol&oacute;gico que altera nuestra conducta colectiva. Hasta la d&eacute;cada del 2010 fuimos ciudadanos pasivos rodeados de receptores (radio, tv, computadoras conectadas a la web 1.0), ahora estamos rodeados de emisores receptores y compelidos no solo a opinar de cada cosa, sino a hacerlo de la manera m&aacute;s llamativa, que rara vez es la m&aacute;s racional y considerada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, hay una precarizaci&oacute;n muy grande de las condiciones de vida, en el sentido de que es cada vez es m&aacute;s dif&iacute;cil prever decisiones personales y familiares a largo plazo, sino que muchas actividades se desarrollan por fuera de los marcos legales formales, sea trabajo, consumo, etc. Esto es un poco consecuencia del funcionamiento &laquo;informal&raquo; de buena parte del capitalismo 4.0, y un poco consecuencia del agravamiento de la crisis clim&aacute;tica que inestabiliza nuestro entorno material: ya no sabemos qu&eacute; va a pasar si llueve mucho o muy poco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Tu caracterizaci&oacute;n del capitalismo 4.0 argentino, cuyo origen podr&iacute;amos fechar en torno al colapso de 2001, hace hincapi&eacute; en el modo en que se hizo sistema de una crisis. &iquest;Cu&aacute;l es el impacto de esta ofensiva mile&iacute;sta pospand&eacute;mica sobre la imposibilidad de nuestro bienestarismo y nuestro neoliberalismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El gobierno est&aacute; tratando de construir neoliberalismo local justo cuando el neoliberalismo global est&aacute; en retirada. Eso tiene una explicaci&oacute;n: en el casi medio siglo que dur&oacute; el neoliberalismo global, Argentina apenas tuvo diez a&ntilde;os de neoliberalismo pleno en los a&ntilde;os 90 y otros cinco a&ntilde;os de neoliberalismo fallido en los a&ntilde;os 70. Y ninguna de las dos experiencias termin&oacute; bien. Desde el a&ntilde;o 2001 se extendi&oacute; un modelo basado en hacer sistem&aacute;tico lo que durante la crisis se consider&oacute; provisional, combinando rasgos del capitalismo 3.0 (desregulaci&oacute;n, tercerizaci&oacute;n, informalidad), con elementos del capitalismo 2.0 (proteccionismo, intervencionismo, inflaci&oacute;n). Sacando su psicosis pol&iacute;tica, <strong>el mile&iacute;smo est&aacute; aplicando un ajuste mucho m&aacute;s parecido a los t&iacute;picos ajustes argentinos 3.0 que al anarcocapitalismo que proclama</strong>. Es el cierre de eso que empez&oacute; en 2001. Por un lado, era inevitable que terminara; por otro, no s&eacute; c&oacute;mo va a salir esta manera espec&iacute;fica de terminarlo. No creo que el mero rebote posinflacionario alcance para reactivar, supongo que el gobierno ruega que los RIGI o Vaca Muerta hagan su magia antes de que se acaben los d&oacute;lares o la paciencia colectiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Me pongo por un momento en abogado del diablo y retomo una pregunta antip&aacute;tica que circula en los medios: &iquest;y si les saliera bien?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una posibilidad. Plantearlo desapasionadamente no me parece ni fantasioso ni terrible. No va a ser una sociedad de mi agrado, pero tampoco lo ser&iacute;a otro colapso econ&oacute;mico argentino, que tambi&eacute;n es posible. Pero aun as&iacute; no va a torcer los rasgos del capitalismo 4.0: informalidad, transici&oacute;n energ&eacute;tica (que es una oportunidad para el gas de Vaca Muerta pero puede llevarse puesta a la mayor parte de la industria automotriz local), desglobalizaci&oacute;n (que viene d&aacute;ndose desde antes de Trump y para nosotros implica el drama de venderle algo al mundo cuando tu mercado interno es tan chico) y el impacto de la automatizaci&oacute;n, que parece lejano pero tarde o temprano llega.
    </p><p class="article-text">
        <em>EM/NS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Minutella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/capitalismo-conectado-flanco-irracional-deseo-ganas-consumir-cosas_128_12247797.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Apr 2025 03:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“El capitalismo está conectado a nuestro flanco más irracional: el deseo, las ganas de tener y consumir cosas”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Susan Neiman, filósofa: “El wokismo le ha generado rechazo a mucha gente y la derecha ha sabido explotarlo"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/susan-neiman-filosofa-wokismo-le-generado-rechazo-gente-derecha-sabido-explotarlo_128_12154915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30563160-f8f2-40b8-8f40-69488524c3a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Susan Neiman, filósofa: “El wokismo le ha generado rechazo a mucha gente y la derecha ha sabido explotarlo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La académica estadounidense, especialista en filosofía moral y estudiosa de procesos vinculados a la izquierda, la memoria y el nazismo, acaba de publicar "Izquierda no es woke", en donde analiza el fenómeno del wokismo y qué implica para derechas e izquierdas a nivel global.</p></div><p class="article-text">
        En su reciente <em>Izquierda no es woke</em>, la fil&oacute;sofa moral estadounidense Susan Neiman retoma desde posiciones progresistas una categor&iacute;a que recientemente ha ganado espacio en el discurso p&uacute;blico. Experta en filosof&iacute;a kantiana y en las ideas de la Ilustraci&oacute;n, Neiman ha decidido escribir un ensayo de intervenci&oacute;n alarmada por lo que ve como un avance del <em>wokismo</em>, tanto en su pa&iacute;s de origen como en Alemania, donde vive y ense&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        En su libro realiza dos operaciones arriesgadas. En primer lugar, se anima con un concepto usualmente utilizado por las derechas radicalizadas, para demarcar dos campos &ndash;el &ldquo;universalista&rdquo; y el &ldquo;tribalista&rdquo;&ndash; que delimitar&iacute;an quienes de las personas que se autoperciben de izquierdas efectivamente lo ser&iacute;an. En segundo lugar, Neiman se niega a considerar a lo woke como un mero mote despectivo utilizado para descalificar demandas y pr&aacute;cticas progresistas. Al contrario, considera de ese modo a un conjunto de grupos, pr&aacute;cticas y actores concretos. Por lo tanto, el libro ha suscitado cr&iacute;ticas y debates, pero tambi&eacute;n un fuerte inter&eacute;s, que la ha llevado a presentarlo en distintos lugares del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de los intervalos de esa gira, y por escrito, se ha producido este intercambio sobre uno de los t&oacute;picos del momento.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En Argentina, su &uacute;ltimo libro ha suscitado debates importantes. Algunos lo hemos considerado necesario e interesante, pero tambi&eacute;n ha generado cr&iacute;ticas en algunos sectores de la izquierda. &iquest;Qu&eacute; la motiv&oacute; a proponer una lectura tan desafiante sobre la expansi&oacute;n de la cultura y los m&eacute;todos woke?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Mi espa&ntilde;ol es m&iacute;nimo, as&iacute; que no he le&iacute;do los debates, pero sospecho que ser&aacute;n similares a los debates que se dieron en otros lugares, y por eso cuestiono que esas cr&iacute;ticas pertenezcan al &ldquo;campo de la izquierda&rdquo;. Lo que me motiv&oacute; a escribir el libro es que, tanto yo como muchos de mis amigos y colegas que hab&iacute;an pasado su vida en la izquierda, est&aacute;bamos cada vez m&aacute;s descontentos con la expansi&oacute;n del <em>wokismo</em>; como dijo un amigo franc&eacute;s: &ldquo;Quiz&aacute;s ya no soy de izquierdas&rdquo;. <strong>Mi respuesta fue reflexionar sobre qu&eacute; constituye la izquierda hoy en d&iacute;a, en un sentido normativo, y analizar qu&eacute; aspectos del </strong><em><strong>wokismo</strong></em><strong> divergen realmente de los supuestos filos&oacute;ficos tradicionales de la izquierda. </strong>El <em>wokismo</em> est&aacute;, sin duda, impulsado por emociones de izquierda: el deseo de apoyar a quienes han sido oprimidos o marginados, el af&aacute;n de corregir errores hist&oacute;ricos. Pero, en forma no intencionada, esas emociones se combinan con supuestos filos&oacute;ficos muy reaccionarios. Por eso es tan dif&iacute;cil definir al <em>wokismo</em>; no es un concepto coherente, ni siquiera una visi&oacute;n del mundo. Cuando comenc&eacute; a escribir el libro en 2022, me preocupaba que muchas personas inmersas en el <em>wokismo</em> se estuvieran alejando de la izquierda, y eso ha sucedido.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El wokismo está impulsado por emociones de izquierda. Pero, en forma no intencionada, esas emociones se combinan con supuestos filosóficos muy reaccionarios.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&ndash;&iquest;Le ha causado alg&uacute;n problema la popularidad del libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No. Al principio, algunos amigos tem&iacute;an que la derecha lo instrumentalizara. Eso no ocurri&oacute;, en parte porque he intentado no conceder entrevistas a medios de derecha, aunque puede que me haya equivocado en pa&iacute;ses cuyo panorama medi&aacute;tico desconozco. Pero pens&eacute; que escribir que soy socialista en la primera p&aacute;gina ser&iacute;a suficiente para evitar la popularidad entre la derecha. Me alegra especialmente que se est&eacute; hablando tanto del libro en espa&ntilde;ol e incluso me he comprometido a aprender mejor espa&ntilde;ol como resultado.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&ndash;En Izquierda no es woke usted se&ntilde;ala que durante la campa&ntilde;a electoral estadounidense de 2016 nadie usaba el concepto woke. Casi una d&eacute;cada despu&eacute;s el vocablo parece omnipresente en el discurso de las derechas. &iquest;Por qu&eacute; considera que se ha instalado en la discusi&oacute;n p&uacute;blica con tanta celeridad?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;El <em>wokismo</em> le ha generado rechazo a mucha gente y la derecha ha sabido explotar ese rechazo. A los progresistas no les gusta decirlo en p&uacute;blico, pero en cuanto se sienten seguros, te sorprender&iacute;a saber cu&aacute;nta gente empieza a despotricar sobre este o aquel tema woke, por ejemplo, a priorizar el uso de tal o cual pronombre por sobre el derecho al voto. Mi libro ha sido popular porque expresa una forma de rechazar al <em>wokismo</em> sin dejar de ser genuinamente de izquierda. Pero el libro no es tan popular, por supuesto, e incluso si lo fuera, un solo libro no basta para contrarrestar los planes siniestros de gente como Trump. &Eacute;l y los de su cala&ntilde;a instrumentalizan una insatisfacci&oacute;n general con el <em>wokismo</em> &mdash;y una incertidumbre sobre lo que significa ser de izquierda en este siglo&mdash; para atacar cualquier proyecto izquierdista de justicia social o de erradicaci&oacute;n del racismo, el sexismo y la homofobia.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&ndash;No son tantos los autores que han utilizado el concepto Woke por fuera del campo de las derechas, aunque es cierto que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha estado presente en reflexiones de intelectuales como Yascha Mounk, John Gray o usted. Por qu&eacute; le parece que desde posiciones de izquierda habr&iacute;a que darle entidad a lo woke&nbsp;como un fen&oacute;meno real, y no como un simple mote peyorativo de las derechas para caracterizar al progresismo.</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yasha Mounk se describe a s&iacute; mismo como un liberal cl&aacute;sico, y yo considero a John Gray un conservador cl&aacute;sico, as&iacute; que no considero que sus posturas sean de izquierdas, aunque me encantar&iacute;a formar parte de un frente popular con un liberal como Mounk. Pero creo que es fundamental que la gente de izquierdas reconozca este fen&oacute;meno, que es muy real. Comenz&oacute; en las universidades, pero se ha expandido a los medios de comunicaci&oacute;n y al mundo cultural. Me sorprendi&oacute; la cantidad de pa&iacute;ses que quer&iacute;an traducir el libro. En las charlas sobre el libro, a veces empiezo diciendo: &laquo;Este libro surgi&oacute; de conversaciones que todos ustedes han mantenido en privado&raquo;, y todos sonr&iacute;en y asienten. Pretender que &laquo;woke&raquo; es simplemente un t&eacute;rmino peyorativo para desestimar los valores progresistas es cerrar los ojos ante una tendencia real que amenaza el crecimiento de la izquierda. Demasiadas personas asocian izquierda con &laquo;woke&raquo; y abandonan a ambos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&ndash;&iquest;Y cu&aacute;l ser&iacute;a la matriz com&uacute;n entre izquierda y woke, y en qu&eacute; sentido afirma que los movimientos autocentrados en lo identitario y tribalista no ser&iacute;an de izquierdas?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Como dije antes, lo principal que comparten la izquierda y el <em>wokismo</em> es cierta emocionalidad: el deseo de apoyar a los oprimidos. Y por supuesto que yo tambi&eacute;n lo comparto. Pero la raz&oacute;n por la que queremos apoyarlos es que los opresores les han negado la humanidad a los oprimidos. Y si no actuamos desde la base de esa humanidad com&uacute;n, corremos el riesgo de perder la idea misma que motiva a la izquierda. Desde tiempos inmemoriales, la derecha ha insistido en que solo podemos tener conexiones reales, y por lo tanto, obligaciones reales, con quienes pertenecen a nuestra tribu. <strong>Ser de izquierda es afirmar nuestra humanidad com&uacute;n y buscar conexiones con personas de todo el mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Quiz&aacute;s un ejemplo de mi actual trabajo pol&iacute;tico en Alemania resulte esclarecedor. Hace unos cinco a&ntilde;os, el gobierno alem&aacute;n y la mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n alemanes decidieron que, debido al genocidio jud&iacute;o perpetrado por Alemania hace 80 a&ntilde;os, ten&iacute;an la obligaci&oacute;n de solidarizarse incondicionalmente con el Estado de Israel. Yo y algunos colegas, la mayor&iacute;a jud&iacute;os universalistas, hemos insistido, por el contrario, en que la lecci&oacute;n del Holocausto no es &laquo;Nunca m&aacute;s para los jud&iacute;os&raquo;, como insisten Netanyahu y sus seguidores, sino &laquo;nunca m&aacute;s para nadie&raquo;. Esto implica defender el derecho internacional y condenar lo que se ha convertido en un genocidio en Gaza, como insisten ahora casi todas las organizaciones de derechos humanos. Los alemanes se centran en su papel como perpetradores del pasado y en los jud&iacute;os como minor&iacute;a perseguida. Quienes hemos insistido en defender los derechos humanos universales a menudo hemos sido censurados o cancelados; los musulmanes que lo han hecho incluso han perdido su trabajo. Por eso seguimos trabajando para cambiar esas decisiones represivas y demostrar lo importante que es no s&oacute;lo centrarse en las minor&iacute;as perseguidas sino insistir en la humanidad universal.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En su libro se hace hincapi&eacute; en los l&iacute;mites del victimismo como discurso pol&iacute;tico para construir una pol&iacute;tica de izquierdas. &iquest;Por qu&eacute;?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ndash;En el libro que estoy escribiendo profundizar&eacute; este tema con mucho m&aacute;s detalle, pero, para decirlo en forma concisa: el victimismo es una postura pasiva. <strong>Centrarse en las v&iacute;ctimas es centrarse en lo que el mundo nos ha hecho, no en lo que podemos hacer en &eacute;l.</strong> Claro que esto en su momento supuso un paso progresista, en un mundo que sol&iacute;a olvidar a las v&iacute;ctimas y dejar que los vencedores escribieran la historia. Pero nuestra obsesi&oacute;n con el victimismo nos ha llevado a valorar a las v&iacute;ctimas per se, cuando deber&iacute;amos saber que el victimismo no es en s&iacute; mismo una fuente de valores. Tambi&eacute;n puede generar trauma y resentimiento, y es una afirmaci&oacute;n f&aacute;cil de abusar.
    </p><p class="article-text">
        F&iacute;jense en qui&eacute;n afirma ser la mayor v&iacute;ctima a nivel mundial: Donald Trump. Es ofensivo o&iacute;rle hablar de lo injustos que son todos con &eacute;l, pero es lo suficientemente astuto como para ver que, en el discurso contempor&aacute;neo, esa condici&oacute;n de v&iacute;ctima puede resultar ventajosa. Y sus seguidores se identifican con ello.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&ndash;Otro aspecto muy interesante de su libro es el an&aacute;lisis sobre los modos en que se ha malinterpretado o ignorado a la tradici&oacute;n ilustrada. &iquest;Por qu&eacute; le parece que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha sido menoscabada por buena parte de personas que se autoperciben de izquierda?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;<strong>Las cr&iacute;ticas a la Ilustraci&oacute;n provienen de numerosos te&oacute;ricos poscoloniales que a menudo no han le&iacute;do ni un solo texto del pensamiento ilustrado</strong>, ni siquiera el C&aacute;ndido de Voltaire, que es f&aacute;cil de leer y presenta una diatriba incre&iacute;ble contra la crueldad europea, las jerarqu&iacute;as feudales, la esclavitud y el colonialismo. Ese libro por s&iacute; solo deber&iacute;a socavar la visi&oacute;n poscolonial de que el pensamiento ilustrado es un esfuerzo euroc&eacute;ntrico para apoyar el colonialismo. De hecho, fue la Ilustraci&oacute;n la que invent&oacute; el reproche del eurocentrismo e insisti&oacute; en que Europa necesitaba aprender de otras culturas. Sus ataques al colonialismo y la esclavitud solo tuvieron &eacute;xito m&aacute;s tarde; como los intelectuales de izquierda en todas partes, los ilustrados no ganaron todas sus batallas. Pero quien crea que fueron responsables del colonialismo deber&iacute;a releer sus textos.
    </p><p class="article-text">
        Cabe destacar que la teor&iacute;a poscolonial no es lo mismo que el pensamiento anticolonial, aunque algunos te&oacute;ricos poscoloniales suelen sugerir que criticarlos equivale a ser imperialista. Se puede ser anticolonialista bas&aacute;ndose en los principios de la Ilustraci&oacute;n, es decir, en una humanidad compartida. <strong>La idea de que Occidente, o Europa, es innatamente rapaz y malvado, mientras que los pueblos ind&iacute;genas, o el Sur Global, son innatamente inocentes y buenos es tan absurda como la idea de que Europa es la fuente de la civilizaci&oacute;n y el Sur Global es b&aacute;rbaro.</strong> Pero, por desgracia, a la gente le gustan los binarismos. Y quienes nos dedicamos a escribir debemos desafiarlos.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&ndash;Seg&uacute;n afirma, el universalismo implica una operaci&oacute;n m&aacute;s abstracta y compleja que el tribalismo. &iquest;Considera que la simplificaci&oacute;n dicot&oacute;mica y el tono agresivo imperante en las redes sociales se vincula mejor con estas &uacute;ltimas posiciones?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Es una buena pregunta, y creo que las redes sociales han empeorado las cosas, aunque creo que el problema es m&aacute;s profundo. No uso la palabra &ldquo;identitarismo&rdquo; porque presupone lo que necesita demostrar, es decir, que la identidad de las personas est&aacute; realmente determinada por dos factores sobre los que no tienen autonom&iacute;a: el origen &eacute;tnico y el sexo. Pero el tribalismo es un fen&oacute;meno muy antiguo, y su renacimiento ocurri&oacute; antes de las redes sociales; creci&oacute; mucho en los a&ntilde;os 80 y, sobre todo, despu&eacute;s de 1991, a medida que se desacreditaban los ideales de una pol&iacute;tica socialista com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Solo me di cuenta de lo mucho que el universalismo es una abstracci&oacute;n al releer a Foucault mientras trabajaba en este libro. Foucault escribi&oacute; que la &ldquo;humanidad&rdquo; es una idea inventada en el siglo XVIII. Como la mayor&iacute;a de las ideas del siglo XVIII, pens&oacute; que desaparecer&iacute;an y deber&iacute;an desaparecer &ldquo;como la escritura en la arena&rdquo;. Y, en cambio, pienso que esa invenci&oacute;n del siglo XVIII hay que valorarla, en la medida que permiti&oacute; que hici&eacute;ramos abstracci&oacute;n de todas las diferencias entre las personas que se daban por sentadas en aquel entonces: las diferencias entre arist&oacute;cratas y campesinos y todas las clases sociales; y entre personas de diferentes lenguas y culturas. Observar ese mar de diferencias y poder abstraerse de ellas y postular una dignidad humana com&uacute;n fue un logro important&iacute;simo y debemos esforzarnos por mantenerlo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;En la conclusi&oacute;n del libro hace un llamado a la reconstituci&oacute;n de un frente popular para confrontar con las nuevas derechas radicalizadas: &iquest;hay lugar para conciliaciones pol&iacute;ticas posibles entre izquierdas democr&aacute;ticas universalistas y tribalistas woke, si estos &uacute;ltimos, como usted afirma en su libro, comparten matrices filos&oacute;ficas con las derechas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Yo espero contribuir a ese di&aacute;logo. <strong>Nos enfrentamos a una amenaza fascista internacional</strong>. Cuando escrib&iacute; estas l&iacute;neas, vi a Trump como un peligro, pero nadie predijo la rapidez con la que actuar&iacute;a para crear toda la maquinaria del fascismo. Y a muchos pol&iacute;ticos de todo el mundo les resulta f&aacute;cil pensar: &laquo;Si el presidente estadounidense lo hace, &iquest;qu&eacute; me detendr&aacute;?&raquo;. Escrib&iacute; mi libro por simpat&iacute;a hacia muchos de los objetivos y emociones del <em>wokismo</em>, y mis hijos adultos probablemente se considerar&iacute;an woke. As&iacute; que no veo al <em>wokismo</em> como un enemigo; lo veo como algo que, sin darse cuenta, socava a la izquierda con ideas terribles y, en ocasiones, con m&eacute;todos autoritarios. Simplemente trabajo en la l&iacute;nea de la Ilustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ndash;Entre los sectores que usted caracteriza como progresistas parece existir un rechazo a la idea de progreso, que durante d&eacute;cadas fue un elemento central de las tradiciones de izquierda. &iquest;Es posible recuperar esta noci&oacute;n desde una perspectiva de izquierda democr&aacute;tica en un contexto como el actual, caracterizado por polarizaciones extremas y la simplificaci&oacute;n del debate p&uacute;blico hipermediatizado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como dijeron Kant y Noam Chomsky, si no se espera el progreso, el mundo se acabar&aacute;, pues si se pierde esa esperanza, se pierde la capacidad de actuar para prevenir el desastre. Es muy dif&iacute;cil mantener la esperanza en el presente. Pero ayuda recordar que, seg&uacute;n ese razonamiento, <strong>la esperanza no es una emoci&oacute;n, sino una obligaci&oacute;n moral.</strong> Tambi&eacute;n encuentro esperanza leyendo y escuchando las luchas de h&eacute;roes del pasado; mantener la esperanza es una forma de honrar sus sacrificios.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&ndash;Desde hace muy poco tiempo, el presidente argentino caracteriza como woke a todo el arco progresista local y global, sin distinguir matices, trayectorias, ni fundamentos filos&oacute;ficos de ning&uacute;n tipo. &iquest;Est&aacute; al tanto de la experiencia argentina? Y si es as&iacute;, &iquest;c&oacute;mo encuadra esta experiencia en la ofensiva global de las derechas a nivel mundial?</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Como dije, solo conozco la experiencia argentina en forma, digamos, traducida; pero todo lo que he le&iacute;do tiende a comparar a Milei con Trump. Y si eso es cierto, confirma lo que dije antes: pol&iacute;ticos de todo el mundo est&aacute;n aprendiendo lecciones y tomando permiso de la ret&oacute;rica y las t&aacute;cticas de Trump. Es algo que se puede ver en otros, como Orb&aacute;n, Netanyahu, Modi o Erdogan. Siempre hay que ser cauteloso con las comparaciones con el fascismo, pero en este momento est&aacute;n justificadas, por lo que cualquier lucha antifascista debe ser internacional.
    </p><p class="article-text">
        <em>EM/NS</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Minutella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/susan-neiman-filosofa-wokismo-le-generado-rechazo-gente-derecha-sabido-explotarlo_128_12154915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Mar 2025 03:02:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Susan Neiman, filósofa: “El wokismo le ha generado rechazo a mucha gente y la derecha ha sabido explotarlo"]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El antiprogresismo y la idea de decadencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/antiprogresismo-idea-decadencia_129_6741261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e3a0422-9578-4a7d-8f57-9a2e896db2d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El antiprogresismo y la idea de decadencia"></p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas aparecieron en este diario <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/progresistas-socialdemocratas-autoestima-rebeldia-favor_129_6518852.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una columna firmada por Hern&aacute;n Iglesias Illa</a> y <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/socialdemocracia-controversia_129_6668045.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otra por Hern&aacute;n Charosky</a> que discut&iacute;an <strong>cu&aacute;l era el lugar que deb&iacute;a ocupar la centroizquierda en el escenario pol&iacute;tico argentino</strong>. En ambas intervenciones, se convoca a ese espacio heterog&eacute;neo que incluye a socialdem&oacute;cratas, social-liberales y progresistas de todo tipo a confrontar m&aacute;s enf&aacute;ticamente con el oficialismo. En respuesta a Iglesias Illa, <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/pide-derecha-pide-socialdemocracia_129_6624714.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariano Schuster sostuvo un debate sobre el concepto de socialdemocracia </a>(una categor&iacute;a espec&iacute;fica dentro de la izquierda) y manifest&oacute; que el principal objetivo de ciertas derechas locales no es contar con socialdemocracias robustas para fortalecer la democracia, sino &ldquo;hacer antipopulismo por medio de terceros&rdquo;. En definitiva, lograr que los &ldquo;socialdem&oacute;cratas&rdquo; jueguen en el clivaje populismo/rep&uacute;blica antes que en otros definidos por los propios socialdem&oacute;cratas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ahora bien, &iquest;cu&aacute;n extendida est&aacute; en las derechas esa valoraci&oacute;n positiva del rol que deber&iacute;an ocupar los espacios usualmente reunidos bajo el impreciso concepto de &ldquo;progresistas&rdquo;?</strong> A juzgar por las intervenciones de muchos de los intelectuales, dirigentes y comunicadores que pueblan aquel hemisferio, <em>el progresismo</em> es algo m&aacute;s bien repudiable; a todas luces, uno de los antagonistas de la hora, y responsable (parcial o total) de la <em>decadencia argentina</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los discursos sobre el progresismo se encuentran a ambos lados de la remanida grieta, como as&iacute; tambi&eacute;n en la estrecha avenida del medio. </strong>Efectivamente, se trata de una identidad vaporosa, de perfiles difusos; antes una sensibilidad que una tradici&oacute;n pol&iacute;tica espec&iacute;fica. <strong>Como identidad de referencia, el progresismo era d&eacute;bil hasta cuando era fuerte, a finales de la d&eacute;cada de 1990. Parad&oacute;jicamente, mientras que en el campo de las izquierdas casi nadie se identifica primariamente en esos t&eacute;rminos, s&iacute;, en cambio, aparece recurrentemente en el discurso de las derechas para designar a todo aquello que est&aacute; mal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quienes sostienen la correlaci&oacute;n <em>progresismo-decadencia</em>, tanto desde posiciones liberal-conservadoras como desde las libertarianas en boga, ven en esa d&iacute;ada la clave del cambio de sentido de tendencias econ&oacute;micas y socio-pol&iacute;ticas que antes de su irrupci&oacute;n eran consideradas, si no virtuosas, al menos como positivas. El subt&iacute;tulo del libro <em>Progresismo, el octavo pasajero, </em>de Guillermo Raffo y Gustavo Noriega, es elocuente al respecto: <em>Historia enciclop&eacute;dica (parcial) del malentendido que destruy&oacute; la pol&iacute;tica argentina. </em>Ideas similares se repiten con regularidad kantiana en las columnas de la prensa. El 4 de octubre pasado, por ejemplo, <a href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/agoniza-farsa-del-progresismo-populista-nid2468859" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el periodista Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az describi&oacute; en </a><a href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/agoniza-farsa-del-progresismo-populista-nid2468859" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Naci&oacute;n</em></a><em> </em>a los progresistas como &ldquo;un conjunto de cantama&ntilde;anas que han sido autores de malentendidos y mendacidades, y que tambi&eacute;n&nbsp;son responsables de nuestra decadencia<strong>&rdquo;. </strong>El 13 del mismo mes, el exdiputado Eduardo Amadeo volvi&oacute; sobre esa idea en <em>Clar&iacute;n</em>, donde explic&oacute; que N&eacute;stor Kirchner pagaba deudas y ensayaba super&aacute;vits que beneficiaron a la econom&iacute;a &ldquo;hasta que el progresismo le gan&oacute; a la buena econom&iacute;a, destruy&oacute; la inversi&oacute;n e inici&oacute; la nueva decadencia&rdquo;. Apenas dos d&iacute;as despu&eacute;s, el exfuncionario de la Alianza y Cambiemos Dar&iacute;o Lop&eacute;rfido insisti&oacute; con aquella idea en <em>Infobae</em>, aunque esta vez con acento en la cuesti&oacute;n moral: con sus complicidades y silencios selectivos, los progresistas son un factor clave para entender la &ldquo;decadencia moral argentina&rdquo;. Y una vez m&aacute;s, el &uacute;ltimo 20 de diciembre, <a href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-laboratorio-nuestra-decadencia-nid2545580" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mencionado Fern&aacute;ndez D&iacute;az volvi&oacute; a hablar en </a><a href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-laboratorio-nuestra-decadencia-nid2545580" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Naci&oacute;n</em></a><em> </em>sobre <em>la progres&iacute;a</em> en una nota de t&iacute;tulo m&aacute;s que elocuente: &ldquo;El laboratorio de nuestra decadencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta idea tambi&eacute;n subyace en <strong>un concepto cada vez utilizado en el lenguaje de barricada de las redes sociales, sobre todo por quienes hacen gala de una verba m&aacute;s inflamada. Se trata del neologismo </strong><em><strong>progredumbre</strong></em><strong>, extendido entre las derechas espa&ntilde;olas, pero tambi&eacute;n cada vez m&aacute;s en la Argentina: el progresismo como car&aacute;cter supuestamente corruptor e inhibitorio para el desarrollo.</strong> Algo de eso puede escucharse en el video <em>Breve retrato del joven progresista, </em>de Agust&iacute;n Laje. La estrella del firmamento de la derecha juvenil de YouTube caracteriza al progresismo como un impedimento para el &ldquo;verdadero progreso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al vincul&aacute;rselo con la idea de decadencia, <strong>el progresismo parece funcionar en estos discursos como comod&iacute;n simb&oacute;lico de recambio para identidades pol&iacute;ticas preexistentes, como el reformismo que impuls&oacute; y acompa&ntilde;&oacute; la Ley S&aacute;enz Pe&ntilde;a en 1912, el radicalismo yrigoyenista, o las distintas versiones del peronismo.</strong> Parad&oacute;jicamente, en este caso la asociaci&oacute;n no recae sobre una caracterizaci&oacute;n pol&iacute;tico partidaria concreta, sino sobre un significante m&aacute;s flotante y transversal: <strong>aquel no ser&iacute;a malo solo en su versi&oacute;n nacional popular, sino tambi&eacute;n en la socialdem&oacute;crata, e incluso en la propiamente cambiemita</strong> (la supuesta &ldquo;funcionalidad&rdquo; del eje Larreta-Lousteau).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque este uso compartido e inespec&iacute;fico del concepto excede a nuestro pa&iacute;s, tambi&eacute;n da cuenta de la creciente afinidad electiva entre <strong>unas derechas locales que endurecen sus consignas y se retroalimentan; una homologaci&oacute;n en el </strong><em><strong>decadentismo </strong></em><strong>del entero espacio que va del centro a la izquierda.</strong> Seg&uacute;n los portavoces de estos discursos, las opciones para evitar el tr&aacute;nsito hacia esa enunciada decadencia solo provendr&iacute;an de las derechas, a menudo de unas no asumidas como tales. Preocupante, sin dudas; la pregunta es hasta d&oacute;nde.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La narrativa de la decadencia nacional es larga y este nuevo cap&iacute;tulo no parece aportar soluciones novedosas. Funciona, m&aacute;s que nada, como <strong>un relato que inscribe al presente en una secuencia hist&oacute;rica que permite identificar un pasado supuestamente virtuoso, que funciona como espejo invertido de un ahora &ldquo;viciado&rdquo;</strong>. Al fin y al cabo, un discurso de tiempos de crisis, aunque esta vez con <em>el progresismo</em> como chivo expiatorio. Vino viejo en odres nuevos. Nada nuevo bajo el sol.
    </p><p class="article-text">
        <em>EM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Minutella]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/antiprogresismo-idea-decadencia_129_6741261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Jan 2021 11:40:24 +0000]]></pubDate>
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