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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Hugo Asch]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/hugo-ash/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Hugo Asch]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Fantino 2022: sin Mundial, con medio propio y en guerra contra Closs y Vignolo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/fantino-2022-mundial-medio-propio-guerra-closs-vignolo_129_9663821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7318e816-ba05-41a6-b6e6-c9c06d0a042d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fantino 2022: sin Mundial, con medio propio y en guerra contra Closs y Vignolo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El joven relator que seguía la campaña de Boca por radio se hizo rico con la televisión, lideró una cruzada mediática contra Grondona para que el dueño de su canal lo reemplazara en la AFA, condujo un show político con operaciones de inteligencia a cielo abierto y ahora ha decidido salir de los grandes medios y no cubrirá el Mundial de Qatar. El gobernador que lo mide como candidato.</p></div><p class="article-text">
        En 2005 me llamaron para dirigir las revistas &lsquo;Tendencia&rsquo; &#8210;una femenina y una masculina&#8210; que editaba Viviana Zocco en Canal 9, reci&eacute;n comprado por su marido <strong>Daniel Hadad</strong>. Al mismo tiempo llegaba<strong> Marcelo Tinelli </strong>desde Telef&eacute; con su toda su troupe y &lsquo;Videomatch&rsquo;, reconvertido en &lsquo;Showmatch&rsquo; por un tema de derechos. 
    </p><p class="article-text">
        Fantino ten&iacute;a un programa en la tarde de &lsquo;La Mega&rsquo;, una de las FM de la empresa, y la propuesta para m&iacute; inclu&iacute;a un plus por integrarme a su equipo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &#8210;&iquest;Por qu&eacute; con &eacute;l? &#8210;pregunt&eacute;, fastidioso con la idea. Me sugirieron que lo mejor era charlarlo con el socio de su productora. Fui. Esto me dijo: &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Te explico, si lo tengo a Alejandro rodeado de amigotes que le hablan solo de f&uacute;tbol, minas, boliches y boludeces se me cae el programa y se me cae &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;&iquest;Y yo qu&eacute; puedo hacer?
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Participar, proponer. &nbsp;Sos bastante futbolero, le&iacute;ste, escrib&iacute;s, viajaste. Con vos se va a enganchar y va a levantar el nivel, vas a ver.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El plan era convertir a Fantino en un animador del &lsquo;Prime Time&rsquo; televisivo al estilo Tinelli, que era una m&aacute;quina de facturar. No era una mala idea, al contrario. El tipo era pint&oacute;n, rubio, joven, lo ten&iacute;a todo, o al menos eso era lo que cre&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>No pudo ser. </strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nunca fui a ese programa, ni Fantino logr&oacute; ser la clase de conductor que pronto s&iacute; ser&iacute;a Santiago Del Moro. Falta de empat&iacute;a, de seducci&oacute;n, de recursos. Qui&eacute;n sabe. Nadie tiene la f&oacute;rmula en la televisi&oacute;n. A Fantino, definitivamente, no lo compraron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su carrera hab&iacute;a empezado con el pie derecho. A los 21 a&ntilde;os fue elegido por radio Mitre para reemplazar a Pancho Caldiero el hist&oacute;rico relator de la campa&ntilde;a de Boca. Gust&oacute; su desenfado, su voz fresca. Diez a&ntilde;os estuvo all&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin mucho vuelo contaba lo que hac&iacute;an los jugadores sin complicarse con an&aacute;lisis o pol&eacute;micas. Tampoco importaba. Lo suyo era opinar siempre a favor de Boca y en eso no fallaba. Esa convicci&oacute;n amigo-enemigo digna de Carl Schmitt no lo abandonar&iacute;a nunca m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os &lsquo;90, primero en TyC Sports con &rsquo;Mar de fondo&rsquo; (1999-2005) y luego en &lsquo;ESPN Studio&rsquo; (2006),<strong> hizo lo que mejor le sali&oacute;: charlar con jugadores de su edad sobre travesuras, boliches, novias, ropa, familia, el barrio. </strong>Ambiente distendido, esp&iacute;ritu adolescente, c&oacute;mplice, todo muy berreta pero divertido. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El paso siguiente era pisar fuerte en la televisi&oacute;n abierta. Fantino insisti&oacute; con programas de vuelo corto en Am&eacute;rica. Deportes, vida cotidiana, far&aacute;ndula, deportes, cualquiera. No hab&iacute;a manera. No era un fracaso ni un &eacute;xito. Flotaba, y volv&iacute;a al f&uacute;tbol. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde 2009 hasta 2013 condujo &lsquo;El Show del Futbol&rsquo; en Am&eacute;rica, una mesa de ex jugadores y periodistas que libr&oacute; una furiosa campa&ntilde;a contra Julio Grondona para que Daniel Vila, el due&ntilde;o del canal, lograra sentarse en su sill&oacute;n de la AFA. &nbsp;La cosa termin&oacute; como en una pel&iacute;cula de los Hermanos Marx. 
    </p><p class="article-text">
        Vila junt&oacute; un mont&oacute;n de delegados de peque&ntilde;os clubes del interior que lo apoyar&iacute;an con sus votos, pero de pronto alguien cerr&oacute; la puerta principal de la AFA y Vila qued&oacute; del lado de afuera<strong>, en la vereda.</strong> &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras en la sala de reuniones se votaban lo que quer&iacute;a Don Julio, Vila golpeaba la puerta desesperado y la hinchada de Chacarita, como un coro griego reclutado para la ocasi&oacute;n por su vicepresidente el periodista Dar&iacute;o Villarroel, le cantaba: &ldquo;&iexcl;Olel&eacute;&eacute;&eacute;, olal&aacute;&aacute;&aacute;&hellip; Vila se la come, Grondona se la da&hellip;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Una escena dif&iacute;cil de tolerar para el poderoso empresario mendocino. Para completarla, en la contratapa del diario Perfil, el t&iacute;tulo de mi columna fue &lsquo;La rebeli&oacute;n del novio de Pamela&rsquo;. Una tragedia.
    </p><p class="article-text">
        La dura derrota contra Grondona cambi&oacute; el destino de Fantino. De la mano de su amigo Juan Cruz &Aacute;vila, due&ntilde;o de la productora &lsquo;Jotax&rsquo; e hijo de Carlos &Aacute;vila &#8210;creador de &lsquo;Futbol de Primera&rsquo;&#8210; abandonar&iacute;an la &lsquo;lucha antisistema&rsquo; para recalar en &lsquo;Animales sueltos&rsquo;, un programa con un nombre curioso que parec&iacute;a caerle a medida. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Debutaron en 2009 para mostrar chicas lindas a medianoche mientras Fantino se imaginaba en la barra de un boliche. Lo que empez&oacute; como un intercambio de frivolidades varias, humor grueso, modelos fugaces y an&eacute;cdotas de levante, termin&oacute;, por alguna extra&ntilde;a raz&oacute;n, en un show pol&iacute;tico duro. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fantino empez&oacute; con Coco Silly, Flavio Mendoza, &Aacute;ngel de Brito y chicas que mostraban lomo. Pero en 2015 gan&oacute; Macri y ya en 2016 sus panelistas eran Eduardo Feinmann, Sergio Berensztein, Juan Carlos de Pablo y Jorge As&iacute;s. En 2016 llegaban Daniel Santoro, Romina Manguel, Mariel Fitz Patrick, Fernando Carnota, Edi Zunino y Gerardo Young. Eso s&iacute; era un cambio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&lsquo;Animales sueltos&rsquo; pas&oacute; de ser un desfile de chicas sexys con chistes picantes a una diaria opereta de inteligencia en vivo donde volaban carpetazos, m&aacute;s a siniestra que a diestra.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fantino se adapt&oacute; sin despeinarse. Le sali&oacute; naturalmente. Es confiable, poco sutil en la forma pero muy obediente en la consigna. Sabe vender lo que sus empleadores le piden. Por eso le fue mejor como contratado VIP que manteniendo una productora. El programa sirvi&oacute; y mucho. Hasta fines de 2019, cuando todo les explot&oacute; en las manos.
    </p><p class="article-text">
        Juan Cruz &Aacute;vila pas&oacute; a coordinar &lsquo;A24&rsquo; donde jug&oacute; a ser el Frankenstein de Baby Echecopar y Viviana Canosa. En 2020 particip&oacute; en el armado de la programaci&oacute;n de &lsquo;La Naci&oacute;n +&rsquo;, y finalmente asumi&oacute; como gerente de contenidos de ESPN, reci&eacute;n comprada por Disney. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto pens&oacute; en su amigo Alejandro y lo sum&oacute; a la se&ntilde;al, como parte de un elenco de s&uacute;per estrellas del periodismo deportivo. Pero las cosas salieron bastante peor que mal. 
    </p><p class="article-text">
        Fantino, autopercibido como un &lsquo;intelectual&rsquo;, muy compenetrado de su papel de &lsquo;nuevo culto&rsquo; &#8210;la continuaci&oacute;n del &lsquo;nuevo rico&rsquo; por otros medios, dir&iacute;a Von Clausewitz&#8210; se propuso dar c&aacute;tedra en pleno post partido de Copa Libertadores. 
    </p><p class="article-text">
        La escena fue asombrosa. 
    </p><p class="article-text">
        Mariano Closs, desde la Bombonera, explicaba por qu&eacute; Boca hab&iacute;a sido superado por el Inter de Porto Alegre y Fantino trataba de desviarlo en su discurso. Seg&uacute;n su teor&iacute;a, los jugadores de Boca hab&iacute;an sentido la enorme presi&oacute;n del d&iacute;a: 9 de diciembre de 2020. Segundo aniversario de la final perdida contra R&iacute;ver en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Closs, que manten&iacute;a las formas pensando en su contrato, no pudo disimular un gesto de hartazgo. Funcion&oacute; como una bomba. En el piso, la producci&oacute;n insist&iacute;a con el tema del inconsciente que hizo jugar mal a Boca. El d&uacute;o Closs-Latorre fue un front&oacute;n. Ni pelota.
    </p><p class="article-text">
        &#8210;&iquest;Cu&aacute;nto cre&eacute;s que influy&oacute; lo an&iacute;mico en el equipo, Marian?, preguntaba Fantino con su mejor tono viscoso. 
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Nada &#8210; respond&iacute;a Closs. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; durante interminables minutos.
    </p><p class="article-text">
        En un momento, Fantino sinti&oacute; que Closs lo estaba chicaneando. &ldquo;Eso no te lo voy a permitir&rdquo;, explot&oacute;, para arrepentirse enseguida y continuar con sus elogios almibarados. La tensi&oacute;n aumentaba. Decidido a romper tu propio r&eacute;cord de frases poco afortunadas le explic&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Yo estoy en desventaja porque vos pod&eacute;s probar en qu&eacute; fall&oacute; Boca, Marian, pero yo no te puedo mostrar el inconsciente. No lo tengo ac&aacute;, eso no se puede tocar. Mir&aacute;, yo tengo 49 a&ntilde;os, me analizo desde los 27 y te juro que el factor inconsciente de esa final perdida influy&oacute; much&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        La pelea quedaba clara. Dos estilos. De un lado dos tipos que intentaban comentar un simple partido de futbol y del otro, alguien dispuesto a decir cualquier cosa para mantener su rating.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco tiempo despu&eacute;s del incidente, Fantino dej&oacute; de hacer el programa estrella de los lunes a la noche con la excusa de la pandemia. Nunca volvi&oacute;. Lo mandaron a un programa light en horario marginal. 
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, en un rito estrafalario, le entreg&oacute; el casco y la espada del rey Le&oacute;nidas a un abrumado Leonel Scaloni, t&eacute;cnico de la Selecci&oacute;n. Inolvidable. A fin de a&ntilde;o se fue. Volvi&oacute; a Am&eacute;rica, con ratings escu&aacute;lidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A mitad de 2022, para sorpresa de muchos, regres&oacute; a ESPN. 
    </p><p class="article-text">
        Juan Cruz lo hab&iacute;a sostenido a muerte mientras era &uacute;til para operar contra alguien o algo. Otros tiempos. Hoy la se&ntilde;al es socia de los clubes. Nadie quiere guerreros espartanos ni esc&aacute;ndalos. Pantalla fr&iacute;a, sonrisas. Poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mucha fe no le ten&iacute;an, se ve. Lo pusieron a las 0.30 para hacer reportajes intimistas a personajes peculiares al estilo Pablo Vic&oacute;, t&eacute;cnico de Brown de Adrogu&eacute;, que hace 15 a&ntilde;os vive solo en una piecita del club y sue&ntilde;a con triunfar. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>No funcion&oacute;. Igual, no se enter&oacute; nadie. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Harto del ninguneo perdonavidas de su ex amigo Cruz, ciego de rabia contra Closs y Vignolo y ya con un pie y medio afuera del sistema de&nbsp;medios grandes, Fantino inaugur&oacute; su propio streaming llamado &lsquo;Neura Medios&rsquo;. Otro nombre apropiado.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hizo fue detonar una bomba. Se hizo preguntar:
    </p><p class="article-text">
        &#8210;&iquest;Volver&iacute;as a trabajar con Vignolo y Closs? 
    </p><p class="article-text">
        &#8210;Al que me lo proponga eso le escupo en la cara &#8210;dijo, como un mamut en una cristaler&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        R&aacute;pidamente logr&oacute; lo que quer&iacute;a: negociar para que ESPN le rescinda el contrato. Todav&iacute;a habla maravillas de los directivos de ESPN,&nbsp;&Aacute;vila y Diego Lerner, presidente de Disney LATAM y amigo de Macri, pero sigue en guerra con sus ex colegas. Pelea de mucamas, dir&iacute;a Amalita.
    </p><p class="article-text">
        Fantino tiene un grave problema que no comparte, por ejemplo, con el Pollo Vignolo. &Eacute;l lee, intenta cultivarse, pas&oacute; por la Universidad. Y no hay caso. No le da. Cita de memoria y mal. <strong>Vignolo conoce sus limitaciones y no va ni un cent&iacute;metro m&aacute;s all&aacute;. Es prudente. Fantino es todo lo contrario: no tiene l&iacute;mites.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por eso hizo aquellos shows pol&iacute;ticos. El &ldquo;&iexcl;par&aacute; par&aacute;...!&rdquo; que convirti&oacute; en muletilla naci&oacute; a partir de su escasa comprensi&oacute;n de la cosa pol&iacute;tica. Le costaba. Igual, podr&iacute;a terminar como precandidato a gobernador de Santa Fe. Parece un delirio, pero lo est&aacute;n midiendo en el entorno de Omar Perotti. <strong>Peores cosas han pasado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que habla con alguien culto o preparado, Fantino se fascina. Abre la boca, se regodea, quiere m&aacute;s: &ldquo;Par&aacute;, par&aacute;&hellip; &iquest;vos me est&aacute;s diciendo que&hellip;&rdquo;. El conocimiento le produce cierta excitaci&oacute;n psicomotriz. 
    </p><p class="article-text">
        Fantino es un muchacho esforzado, trabaja mucho, tiene voluntad. Podr&iacute;a vender peines en un colectivo.&nbsp;Es muy profesional. Lo que no siempre es tan bueno.
    </p><p class="article-text">
        Esto lo explica a la perfecci&oacute;n una frase atribuida a Sun Ts&uacute;, el te&oacute;rico guerrero chino del siglo V antes de Cristo: &ldquo;Si un comandante toma decisiones err&aacute;ticas o tontas, es preferible que sea un perezoso. Alguien torpe pero incansable y lleno de voluntad puede ser un problema tan serio como el peor enemigo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel rubio de pelo largo que se sentaba en el piso del estudio con jugadores de su misma edad, pas&oacute; hace rato los 50. 
    </p><p class="article-text">
        Con una pareja m&aacute;s joven &#8210;Coni Mosqueira, 28&#8210;, una mansi&oacute;n estilo La Toscana con microcine, golf, gimnasio y altar, la reci&eacute;n inaugurada &lsquo;Neura Medios&rsquo;, nuevos tatuajes, rutina de gym y colecciones de escudos, sables, pu&ntilde;ales y mu&ntilde;equitos de guerreros mitol&oacute;gicos, Fantino se aferra a una adolescencia perpetua que, por ahora, le permite sobrevivir en un medio que ya le es decididamente hostil. Un temita complejo que &#8210;dir&iacute;a &eacute;l mismo&#8210;, deber&iacute;a analizar con m&aacute;s profundidad en su terapia.
    </p><p class="article-text">
        HA
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hugo Asch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/fantino-2022-mundial-medio-propio-guerra-closs-vignolo_129_9663821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Oct 2022 03:02:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alejandro Fantino,Deportes,Daniel Hadad,Marcelo Tinelli]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi querido odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/querido-odio_129_9608163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f438ecdd-5e1a-4db4-b2e3-96019951ce2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mi querido odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hugo Asch cuenta por qué odia, por qué le hace bien sentirlo y por qué no le da vergüenza ese odio suyo. Y recorre 50 años de historia de la derecha argentina: de Jordan Bruno Genta a la banda de los copitos pasando por Mariano Grondona y Mauricio Macri.</p></div><p class="article-text">
        Hace ya tiempo que el odio abandon&oacute; la rom&aacute;ntica contratara del amor en la moneda y se convirti&oacute; en la palabra con la peor prensa. Solo los perversos odian, los despiadados, los abandonados de la gracia de Dios. Tanto odian que hoy se los cataloga por esa caracter&iacute;stica: son odiadores. &lsquo;Haters&rsquo;, en ingl&eacute;s.&nbsp; Se los identifica como seres irracionales incapaces de pensar y cuestionarse nada, fan&aacute;ticos, violentos, manipulables. Lo que no es falso, al contrario. El odio inculcado por sistemas pol&iacute;ticos, educativos, familiares; por raza o clase social, produce individuos despreciables. No hay discusi&oacute;n sobre ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bien. Hasta aqu&iacute; mi concesi&oacute;n a lo pol&iacute;ticamente correcto. No hay que abusar de esa desgracia. Si seguimos as&iacute; un d&iacute;a moriremos todos de un agudo ataque de correcci&oacute;n pol&iacute;tica. No subestimemos sus efectos narc&oacute;ticos, letales. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora quisiera hablar sobre otra clase de odio. Tambi&eacute;n podr&iacute;a llamarlo desprecio, profunda antipat&iacute;a, repulsi&oacute;n o encono. Pero no. 
    </p><p class="article-text">
        Me gusta m&aacute;s odio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qui&eacute;n es capaz de amar conoce este sentimiento. Es mi caso. S&eacute; amar, s&eacute; odiar. Yo odio, he odiado y seguir&eacute; odiando. </strong>Fundamentalmente porque no me da todo igual. Discrimino. Me enojan ciertas cosas. Y otras me dan odio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que al usar &lsquo;yo discrimino&rsquo; y &lsquo;yo odio&rsquo; podr&iacute;a ser arrasado por una tremenda oleada de correcci&oacute;n pol&iacute;tica: bueno, no me importa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Calificar de odio a lo que la pat&eacute;tica banda de vendedores de copitos siente por Cristina Kirchner ser&iacute;a subirle mucho el precio. Lo de este grupo, intuyo, se parece m&aacute;s a la furia animal, a un severo ataque de excitaci&oacute;n psicomotriz. Hasta el odio se merece un respeto. 
    </p><p class="article-text">
        La historia argentina chapale&oacute; en la sangre de cientos de fusilamientos y deg&uuml;ellos hasta la irrupci&oacute;n de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en la segunda mitad del siglo XX. Antes de los pa&ntilde;uelos blancos, las cosas se negociaban con un muerto en la mesa. 
    </p><p class="article-text">
        Desde 1983 y hasta la noche en que Sabag Montiel arrim&oacute; esa pistola a quince cent&iacute;metros del rostro de Cristina Kirchner, no hubo asesinatos pol&iacute;ticos en Argentina. Por dinero, un mont&oacute;n. Por ideas, ni uno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este grupejo casi rompi&oacute; 40 a&ntilde;os de no-muerte en un pa&iacute;s que se tutea con la muerte. No tienen perd&oacute;n. Pero no da para odiarlos. Se odia a quienes les lavaron lo poco de cabeza que tienen y los mand&oacute; al frente.</strong>  
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo en mis primeros pasos como periodista, haber hecho notas con casi toda la dura derecha de los a&ntilde;os &lsquo;70. 
    </p><p class="article-text">
        A Jordan Bruno Genta, por ejemplo, lo vi en una conferencia una semana antes de su asesinato a manos del ERP, en 1974. Era un catedr&aacute;tico de buenos modos, nacionalista, conservador, cat&oacute;lico, antisemita, anticomunista, decepcionado de la Revoluci&oacute;n Libertadora y enemigo del sistema democr&aacute;tico, que cre&iacute;a contaminado por liberales, peronistas y marxistas. Sus seguidores no eran multitud pero sab&iacute;an moverse. Sus posturas eran extremas y ten&iacute;an fieles disc&iacute;pulos en las tres fuerzas armadas. Demasiados. 
    </p><p class="article-text">
        Oscar Castrog&eacute; &#8210;en realidad Castrogiovanni&#8210; era el polo opuesto. Extrovertido, avasallante, de voz potente. Durante la dictadura se hab&iacute;a divertido pasando marchas nazis y fascistas en su programa de radio Excelsior. En los &lsquo;80 irrumpi&oacute; con un grupo de seguidores armados con pistolas y machetes para copar el programa &lsquo;Sue&ntilde;o de una noche de Belgrano&rsquo;, conducido por Jorge Dorio y Mart&iacute;n Caparros. Fueron sus 15 minutos, aquellos que promet&iacute;a Andy Warhol.
    </p><p class="article-text">
        Su hermano, como secretario de un juzgado, me cit&oacute; por un juicio que hab&iacute;a iniciado un fiscal, ofendido por una columna que Guillermo Kelly hab&iacute;a escrito en &lsquo;La Semana&rsquo;, revista en la que yo trabaja de subdirector en 1986. Durante los primeros 15 minutos de la indagatoria, Castrog&eacute; II solo se preocup&oacute; por averiguar los or&iacute;genes del apellido Asch. <strong>Un snob.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los Castrog&eacute; eran odiadores estilo &lsquo;El Caudillo&rsquo;, la revista no oficial de la Triple A. Ultraderecha violenta sin matices, mucha amenaza, cadenas, palo y a la bolsa, esas cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Al &lsquo;Capit&aacute;n Ghandi&rsquo;, &lsquo;nom de guerre&rsquo; de Pr&oacute;spero Germ&aacute;n Fern&aacute;ndez Alvari&ntilde;o &#8210; comando civil de la Libertadora tambi&eacute;n llamado &lsquo;profesor&rsquo; aunque sin diplomas&#8210;, lo llev&eacute; a comer man&iacute;es al &lsquo;Bar o Bar&rsquo; &#8210;alimento ideal para el Rey de los Gorilas&#8210; y a hablar sobre el crimen de Aramburu, tema que lo obsesionaba en 1975.  Alvari&ntilde;o hab&iacute;a escrito un libro llamado &lsquo;Z Argentina, el crimen del siglo&rsquo; y all&iacute; desment&iacute;a la historia oficial en la que coincid&iacute;an el Ej&eacute;rcito Argentino y Montoneros. Para &eacute;l los culpables eran Ongan&iacute;a y su gente.  La teor&iacute;a no era mala, al contrario, pero lo afirmaba el mismo sujeto que se paseaba por el Departamento de Polic&iacute;a despu&eacute;s del golpe del 55 mostrando la calavera de Juan Duarte para demostrar que hab&iacute;a sido asesinado por orden de Per&oacute;n. Sus odios lo cegaban, pobre. No estaba bien.
    </p><p class="article-text">
        En enero de 1985 tom&eacute; un inolvidable t&eacute; en la casa estilo Tudor de Figueroa Alcorta casi Ortiz de Ocampo, pleno Palermo Chico, sede de &nbsp;&lsquo;Tradici&oacute;n Familia y propiedad&rsquo;. Me recibi&oacute; su l&iacute;der, Cosme Beccar Varela, impecable traje ingl&eacute;s, rodeado por j&oacute;venes altos, m&aacute;s bien rubios, tambi&eacute;n trajeados que, en una coreograf&iacute;a est&aacute;tica pero imponente, sosten&iacute;an pancartas rojas con signos her&aacute;ldicos. &nbsp;<strong>Nadie sonre&iacute;a pero parec&iacute;an de lo m&aacute;s amables. </strong>Me explicaron el insoluble problema jud&iacute;o, la falta de Dios de quienes alentaban el divorcio y el aborto, el horror peronista, el pecado mortal de quienes exhib&iacute;an la carne sin pudor cristiano.  Fue como una visita al siglo XVII. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la noche, cuando con palos, patadas, golpes de pu&ntilde;o y piedras impidieron el estreno de &lsquo;Yo te saludo, Mar&iacute;a&rsquo;, la pel&iacute;cula de Godard que consideraron &ldquo;hereje&rdquo; y &ldquo;mal&eacute;vola&rdquo;, los ni&ntilde;os parec&iacute;an barras de Nueva Chicago. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La derecha del siglo XX era una minor&iacute;a, pero pon&iacute;an los pelos de punta con su discurso que mezclaba como en licuadora a Adam Smith, Roca, Mitre, Rosas, San Mart&iacute;n, Mussolini, Per&oacute;n, Primo de Rivera, &lsquo;Mein Kampf&rsquo; y libelos como &lsquo;Los protocolos de los sabios de Sion&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de su estilo fronterizo, esta gente era m&aacute;s mucho s&oacute;lida que los &nbsp;balbuceantes Sabag Montiel, Brenda Uliarte &amp; Asociados, educados por bloques televisivos de ex periodistas guionados, y los cinco d&iacute;as de Woodstock con &aacute;cido malo del fiscal Luciani. 
    </p><p class="article-text">
        Hay odios y odios.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os &lsquo;90, Mariano Grondona logr&oacute; huir de la sombra de Bernardo Neustadt en &lsquo;Tiempo Nuevo&rsquo; y debut&oacute; con programa propio: &lsquo;Hora Clave&rsquo;.  Un poco por vicio de viejo liberal satisfecho porque el libre comercio por fin hab&iacute;a sido impuesto por Menem, y otro mucho para diferenciarse y buscar rating, comenz&oacute; a hablar sobre los pobres, a citarlos, a criticar a Menem por su insensibilidad. Neustadt, absorto, cre&iacute;a que se hab&iacute;a vuelto comunista.  La mezcla de Adam Smith con su catolicismo cursillista lo llev&oacute; a tener ideas que, confieso, me hicieron tener ataques de furia frente a la tele.&nbsp; Una noche quiso reunir a las dos Hebes. Hebe de Berdina, madre del primer oficial muerto en el Operativo Independencia de Tucum&aacute;n y Hebe de Bonafini, madre de dos desaparecidos en dictadura. No quiso una, no quiso la otra. L&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Poco despu&eacute;s muri&oacute; el almirante Rojas, aquel petiso oscuro de sonrisa torva y gorra ladeada, el gran &lsquo;h&eacute;roe&rsquo; de la Libertadora. Por supuesto Menem fue a su entierro a presentar sus condolencias por el fallecimiento del l&iacute;der de la Marina que bombarde&oacute; la Plaza de Mayo dejando un tendal de cad&aacute;veres de gente que pasaba por ah&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Durante el trayecto del cortejo f&uacute;nebre, pas&oacute; otra cosa. Una viejita de pelo blanco y vestida de negro camin&oacute; lentamente hacia el f&eacute;retro y le lanz&oacute; un escupitajo descomunal, de medalla ol&iacute;mpica. Se dio media vuelta y se fue, satisfecha.  Entonces, en su editorial, el doctor Grondona se dedic&oacute; a comparar &ldquo;el peronismo viejo&rdquo; de esa ancianita resentida que se hab&iacute;a quedado en el 45, con el &ldquo;peronismo nuevo&rdquo; del moderno y superador presidente riojano. <strong>Estall&eacute;.</strong> Mal. Las dos veces lo hice. Hablaba solo, o mejor dicho, le gritaba a la tele. Un papel&oacute;n a las 11 de la noche. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Defend&iacute;a ese profundo odio de la viejita de negro, y la prudente decisi&oacute;n de las Hebes de no juntarse. 
    </p><p class="article-text">
        Hay odios que son racionales, justificados. No existe esa clase de perd&oacute;n y est&aacute; muy bien que eso sea as&iacute;, y sigasiendo as&iacute;. Reivindico esa clase de odios, entonces. Odios racionales, sostenidos por la fuerza de los hechos y la historia. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es hora de reconocerlo: he odiado a todo aquel que haya participado o sostenido con fervor desde los medios al, digamos, gobierno de Mauricio Macri. Mauricio Macri no fue un neoliberal.  Esa creaci&oacute;n que Hayek y Milton Friedman estrenaron en Chile con Pinochet y luego fue la bandera pol&iacute;tica de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, era una variante brutal del liberalismo. Brutal, pero tambi&eacute;n cl&aacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No es el caso de Macri, quien s&oacute;lo le import&oacute; el capital financiero. Si era por &eacute;l, se pod&iacute;a parar la producci&oacute;n de medio pa&iacute;s que nada ni nadie lo iba a mover de la reposera. Sucedi&oacute;. Lo suyo fue un capitalismo de agujero negro, de Nada, sin producci&oacute;n ni consumo. 
    </p><p class="article-text">
        Lo de Macri no fue un plan econ&oacute;mico, fue una declaraci&oacute;n de guerra. Algo personal. Yo estaba entre los condenados, como tant&iacute;simos.  No est&aacute; mal odiar a gente as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez recibi&oacute; una herencia monstruosa y, para colmo, una pandemia mundial a los tres meses de asumir. Pero no logr&oacute;, con su estilo notoriamente m&aacute;s blando que conciliador, revertir la injusta distribuci&oacute;n de la riqueza ni parar la especulaci&oacute;n financiera.  <strong>Amag&oacute; enfrentar el Poder Real cuando anunci&oacute; la expropiaci&oacute;n de la empresa Vicent&iacute;n pero solo inaugur&oacute; una larga sucesi&oacute;n de dudas, contradicciones y marchas atr&aacute;s. Una desgracia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Argentina el llanto del Circulo Rojo por el impuesto a la Renta Extraordinaria del 2% &ldquo;por &uacute;nica vez&rdquo; pudo provocar inundaciones en varias zonas del pa&iacute;s. <strong>La voracidad de la clase dominante argentina es tan espeluznante como suicida. </strong> Es dif&iacute;cil no odiar a estos sujetos. 
    </p><p class="article-text">
        En el siglo XIX no exist&iacute;a ninguna expectativa de movilidad social. El que nac&iacute;a rico mor&iacute;a rico y el que nac&iacute;a pobre mor&iacute;a pobre. En el siglo XX, despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n Rusa y en la segunda posguerra, el gran capital decidi&oacute; crear un &lsquo;Estado de Bienestar&rsquo; para que la gente viva razonablemente bien y no se dejara tentar por la 'amenaza comunista'. 
    </p><p class="article-text">
        Esto se termin&oacute; con la ca&iacute;da el muro de Berl&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La inversi&oacute;n en las capas medias fue desapareciendo y ese excedente fue a parar a los bolsillos del 2, el 3, el 5% de la poblaci&oacute;n. Semejante escenario convirti&oacute; al mundo en una caldera a punto de explotar. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; llegamos a este momento. Pos Covid 19 y con nueva guerra. Todo el sistema econ&oacute;mico y energ&eacute;tico mundial est&aacute; patas para arriba. Nosotros tambi&eacute;n, o peor.
    </p><p class="article-text">
        Argentina alquila, compatriotas, y el que nos cobra por vivir en la que fue nuestra casa es el FMI. No es met&aacute;fora. Por culpa de Macri que los llam&oacute; para financiar su fallida campa&ntilde;a de reelecci&oacute;n y para que sus amigos fugaran sus d&oacute;lares. Y por el acuerdo de este gobierno, que con su firma convirti&oacute; esa deuda en nueva. 
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo no odiar todo eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio de esta tragedia, los medios buscan temas nuevos cada d&iacute;a, para que los grupos de odiadores se muestren en las pantallas de todo el pa&iacute;s y se multipliquen. Parecen millones jugando a la muerte con la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        Desprecio ese odio suicida, vacuo, idiota. Me alejo de &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
         Pero a la vez, odio. No puedo ni quiero evitarlo.
    </p><p class="article-text">
        Defiendo a mi odio con palabras, sin muerte, con furia interna. Con amor.
    </p><p class="article-text">
        Y me gusta este odio m&iacute;o. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>HA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hugo Asch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/querido-odio_129_9608163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 03:02:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mi querido odio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Odio,Derecha,Banda de los copitos,Mauricio Macri,Mariano Grondona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los shows de fútbol, una pandemia en miniatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/shows-futbol-pandemia-miniatura_129_6747254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/153daa60-ae7c-445f-a1d4-461540fc95bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los shows de fútbol, una pandemia en miniatura"></p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">…todo esto se leía para el olvido, porque a las pocas horas lo borrarían otras trivialidades</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Luis Borges (1899-1986)</span>
                                        <span>—</span>  De ‘Utopía de un hombre que está cansado’ (1975)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os &rsquo;60 exist&iacute;a un programa llamado <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%A9mica_en_el_f%C3%BAtbol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&lsquo;Pol&eacute;mica en el f&uacute;tbol&rsquo;</strong></a> que yo ve&iacute;a junto a mi pap&aacute;. Para un ni&ntilde;o de la &eacute;poca que crec&iacute;a sabiendo la palabra &lsquo;Per&oacute;n&rsquo; era igual a &lsquo;caca&rsquo;, era algo impresionante ver c&oacute;mo discut&iacute;an los hombres grandes, levantando la voz pero sin gritar la frase que era sin&oacute;nimo de sirenas policiales: &ldquo;&iexcl;Viva Per&oacute;n!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>All&iacute; se discut&iacute;a sobre la &uacute;nica actividad de masas permitida en aquellos tiempos: el f&uacute;tbol. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En un estudio amplio pod&iacute;a verse una tribuna armada con tablones ocupada por gente ansiosa y vestida de cualquier manera, camisa suelta, remeras de la &eacute;poca, sacos arrugados como cama usada, camisetas de su club. All&iacute; hab&iacute;a hinchas de todo tipo, lo que deb&iacute;a ser, pienso hoy, una idea base de la producci&oacute;n. Diversidad en la discusi&oacute;n, algo que hoy suena muy ex&oacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Los moderadores vest&iacute;an como deben vestir los animadores de un programa y eran los encargados de dar la palabra a los hombres del tabl&oacute;n. Primero el elegante Fontanarrosa, luego un joven Julio Ricardo con un se&ntilde;or flaco, alto y con anteojos gruesos llamado Apo &#8210;el padre del Apo que conocemos hoy&#8210; se&ntilde;alaban al elegido, la c&aacute;mara lo buscaba y el tipo dec&iacute;a lo que quer&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        No parec&iacute;a algo ensayado previamente, porque a veces alguno intentaba hablar y se perd&iacute;a, o tartamudeaba, o escond&iacute;a la cabeza entre las piernas de la verg&uuml;enza. Algunos insultaban y eran inmediatamente expulsados del estudio por los moderadores, bajo la mirada condenatoria de sus colegas. 
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a, eso s&iacute;, un grupo m&aacute;s canchero a los que los animadores recurr&iacute;an cuando hab&iacute;a que darle soltura al debate. Eran de River, de Boca, de Racing, Independiente o San Lorenzo, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a de Atlanta, Platense, Argentinos Juniors, de los equipos de La Plata y Rosario si jugaban en Capital. No eran amables entre s&iacute;. Esa era la idea.
    </p><p class="article-text">
        A un costado, una mesa con periodistas. Lo recuerdo a Ra&uacute;l Olivari, a Garc&iacute;a Blanco, y a otros que no recuerdo. Ellos ocupaban el lugar del saber. Cuando la cosa se desmadraba y los moderadores no pod&iacute;an dominar los gritos, apagaban el micr&oacute;fono de la jirafa que recorr&iacute;a el tabl&oacute;n y hablaban ellos. Explicaban, y a&uacute;n en la discrepancia eran did&aacute;cticos. <strong>Era el momento de racionalidad. Aquel programa tuvo a&ntilde;os de &eacute;xito y una lenta pero inexorable curva de decadencia que se acentu&oacute; en los &lsquo;80. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La idea fue retomada en los a&ntilde;os &rsquo;90 por Gerardo Sofovich, que lo llam&oacute; &lsquo;Tribuna caliente&rsquo;, un nombre mucho m&aacute;s acorde al estilo de &lsquo;M&aacute;s pinas que las gallutas&rsquo;, inolvidable revista que inmortalizara su hermano Hugo en una temporada de verano de Villa Carlos Paz, a fines de esa misma d&eacute;cada. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tribuna_caliente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&lsquo;Tribuna Caliente&rsquo;</strong></a><strong> apareci&oacute; la g&eacute;nesis del nuevo biotipo de periodista deportivo cazador de rating y publicidad berreta: el ex &aacute;rbitro Guillermo Nimo.</strong> La tribuna y sus espont&aacute;neos desaparecieron r&aacute;pidamente y solo qued&oacute; la discusi&oacute;n entre periodistas, con el aporte de Nimo que, boquilla de oro, anillos y anteojos de sol, hac&iacute;a lo suyo: decir cualquier cosa. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya con el nuevo siglo, el estilo de los programas de f&uacute;tbol logr&oacute; un estrato superador: convertirse en un verdadero show. Con Alejandro Fantino lleg&oacute;</strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_show_del_f%C3%BAtbol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong> &lsquo;El show del f&uacute;tbol&rsquo;</strong></a><strong>, donde ya no se necesitaba una tribuna con hinchas que gritaran.</strong> Los que gritaban eran los periodistas, que abandonaron el &lsquo;lugar de saber&rsquo; para ser, sin la menor culpa, la irracionalidad tribunera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fantino es un especialista en provocar una pol&eacute;mica de la nada, porque s&iacute;, salvo cuando oper&oacute; para que el due&ntilde;o de Am&eacute;rica, Daniel Vila, llegara al sill&oacute;n de AFA que ocupaba Grondona</strong>. Una aventura que termin&oacute; en sainete de Vacarezza con Vila en la vereda, sin siquiera poder entrar al edificio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La t&eacute;cnica de Fantino es sencilla: opinar lo contrario al resto, sea lo que fuere. Es su oficio. Lo hace hoy en el debate futbolero de los lunes de una pantalla fr&iacute;a como ESPN, ya en poder de Disney, con un staff de especialistas que deben superar la incomodidad de trabajar juntos despu&eacute;s de a&ntilde;os de competencia feroz y encima tolerar los delirantes planteos de Fantino en busca de calentar el debate y subir los n&uacute;meros del programa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 9 de diciembre, a dos a&ntilde;os de la derrota en Madrid en la final de la Libertadores, Boca perdi&oacute; 1 a 0 con Racing y su idea era que el infausto aniversario pod&iacute;a haber influido ps&iacute;quicamente en el &aacute;nimo del equipo. Pese al estupor de Mariano Closs y Diego Latorre, comenz&oacute; a hablar del inconsciente, de Freud, Lacan para dummies, esas cosas. La cosa era tan rid&iacute;cula, que ni siquiera pensando en Disney y su nuevo contrato pudieron disimular su furia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fantino no tiene ning&uacute;n problema. &Eacute;l empez&oacute; relatando a Boca y su opini&oacute;n era sencilla: todo para Boca. No necesitaba pensar. Despu&eacute;s tuvo un paso amable por TyC Sports hablando con jugadores de su edad sobre chicas, salidas, joditas. </strong>Intent&oacute; con una productora, Dal&iacute;, y le dur&oacute; poco. Empez&oacute; &lsquo;Animales sueltos&rsquo;, un previsible programa nocturno en Am&eacute;rica con chicas de la noche, c&oacute;micos en modo Corona y playboys del subdesarrollo que, de manera ins&oacute;lita, se convirti&oacute; en un programa pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        No fue el &uacute;nico que mut&oacute;. Santiago del Moro empez&oacute; &lsquo;Intratables&rsquo; como un programa de far&aacute;ndula, que poco a poco termin&oacute; siendo un programa pol&iacute;tico. Si alguien tuviese que definir los tiempos macristas en pocos minutos, deber&iacute;a repasar ese caos de gritos, frases que nadie completa ni oye, campanitas, timbres, ruidos. Mucha gente hablando para no decir nada. Una s&iacute;ntesis perfecta de &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El fen&oacute;meno solo es explicable por la profunda decadencia de lo que alguna vez se llam&oacute; periodismo y de la precariedad de muchos, demasiados, pol&iacute;ticos. Encajan bien ah&iacute;.</strong> No se profundiza nada, se sonr&iacute;e. Fin de la cuesti&oacute;n. Por eso Del Moro y Fantino animaron los shows pol&iacute;ticos m&aacute;s vistos. Y hoy, otra vez calabazas, volvieron a lo suyo: el entretenimiento, el f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;&iexcl;Para, par&aacute;! &iquest;vos me est&aacute;s diciendo, bla bla bla&hellip;?&rdquo;, que impuso Fantino como muletilla, en realidad surgi&oacute; de lo que le dec&iacute;a el Turco Asis &#8210;que obviamente &eacute;l ve&iacute;a como a Chomsky&#8210; y, claro, no alcanzaba a comprender. Despu&eacute;s, ese despiste fue muletilla y marca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que surgi&oacute; como la voz de los fan&aacute;ticos desde la tribuna de un estudio termin&oacute;, medio siglo despu&eacute;s, con periodistas a los gritos, arrog&aacute;ndose ser la voz y el pensamiento del hincha. Gente que no piensa, solo quiere que gane su equipo, como sea. Extraordinario.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por eso en TyC Sports varios periodistas han vencido un tab&uacute; hist&oacute;rico: confesar de qu&eacute; club son. Lo hacen para seguir trabajando, de un lado o del otro. </strong>Porque hoy el f&uacute;tbol es River o Boca, como indica el simp&aacute;tico modelo importado de Espa&ntilde;a, donde solo importan el Real Madrid y el Barcelona. Los dem&aacute;s ex grandes a la cola; y los chicos, a jugar de extras.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico programa serio de la especialidad ni siquiera ten&iacute;a nombre. <strong>Se llamaba &lsquo;Programa sin nombre&rsquo; y trataba al f&uacute;tbol y a los periodistas de f&uacute;tbol como lo merecen: ridiculiz&aacute;ndolos hasta el infinito con un humor brutal, &aacute;cido, ir&oacute;nico, infantil &#8210;todo hombre que discute de f&uacute;tbol tiene 10 a&ntilde;os&#8210; y sin l&iacute;mites. Se rieron de todo y de todos, sin excepci&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os y un &eacute;xito considerable en el particular p&uacute;blico de la medianoche, el 31 de diciembre fue levantado de la programaci&oacute;n sin demasiadas explicaciones. Chau. Los volaron.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y as&iacute; estamos, compatriotas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin nombre y en ca&iacute;da libre. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>HA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Hugo Asch]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/shows-futbol-pandemia-miniatura_129_6747254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jan 2021 04:30:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los shows de fútbol, una pandemia en miniatura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Televisión]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
