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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Nicolás Gadano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/nicolas-gadano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Nicolás Gadano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[YPF vende su torre de Puerto Madero: a la petrolera nacional le sobra espacio y le falta inversión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/ypf-vende-torre-puerto-madero-petrolera-nacional-le-sobra-espacio-le-falta-inversion_129_6748865.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67e6c54f-5547-46ad-a5c6-90e023d9995b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="YPF vende su torre de Puerto Madero: a la petrolera nacional le sobra espacio y le falta inversión"></p><p class="article-text">
        Le&iacute; en los medios que YPF anunci&oacute; la venta de su torre en Puerto Madero, construida por los espa&ntilde;oles en el inicio del siglo, cuando apostaban al &eacute;xito del proyecto Repsol-YPF. Trabaj&eacute; en ese edificio hace algunos a&ntilde;os, junto a Miguel Galuccio y su equipo; tambi&eacute;n en la hist&oacute;rica casa matriz de Roque S&aacute;enz Pe&ntilde;a 777, en donde pude acceder a los archivos de la empresa. Durante meses revis&eacute; actas de directorio, notas reservadas, viejos expedientes. Tom&eacute; apuntes. Escrib&iacute; un libro con esa investigaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mientras estudiaba la historia de YPF descubr&iacute; que su relaci&oacute;n con el peronismo nunca fue f&aacute;cil.</strong> En los a&ntilde;os 40, la llegada de Per&oacute;n al gobierno -primero en la Secretar&iacute;a de Trabajo y luego en la Presidencia- provoc&oacute; un descabezamiento de la burocracia hist&oacute;rica de la empresa y complic&oacute; severamente su desempe&ntilde;o. <strong>Un nuevo sindicalismo, peronista y estrechamente vinculado al Estado, desplaz&oacute; a las tradicionales organizaciones de izquierda de los petroleros</strong>, convirti&eacute;ndose en un factor de poder permanente dentro de YPF. <strong>Las inversiones quedaron asfixiadas por el impacto de la inflaci&oacute;n, con precios de venta casi congelados y un fuerte aumento de los costos, en particular los salariales.</strong> Entre 1943 y 1948, YPF sum&oacute; 5.300 nuevos empleados, y el peso de los salarios en el total de ingresos salt&oacute; del 15% al 40%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A comienzos de los 50, YPF contaba con un buen portafolio de reservas, pero le resultaba imposible superar <strong>los obst&aacute;culos que</strong> le impon&iacute;a la econom&iacute;a peronista para desarrollarlas y ponerlas en producci&oacute;n: <strong>primero conseguir que los pesos cada vez m&aacute;s depreciados que obten&iacute;a por sus ventas no se fueran todos en cubrir sus propios gastos corrientes; luego adquirir con esos pesos divisas para pagar las importaciones de maquinaria, equipos e insumos petroleros.</strong> En ese contexto dif&iacute;cil para la inversi&oacute;n, la producci&oacute;n crec&iacute;a a un ritmo muy inferior al del consumo, y el d&eacute;ficit petrolero se acrecentaba a&ntilde;o tras a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su segundo gobierno,</strong> preocupado por el peso creciente de las importaciones de combustibles en la balanza comercial, <strong>Per&oacute;n</strong> dej&oacute; de lado los principios nacionalistas y estatistas de la constituci&oacute;n del 49 e <strong>inici&oacute; un proceso de atracci&oacute;n de capitales privados extranjeros para acelerar la explotaci&oacute;n local de hidrocarburos</strong>. Este movimiento favorable a la inversi&oacute;n privada no fue bien recibido en YPF. Para los cuadros de la empresa estatal, el esfuerzo exploratorio de a&ntilde;os era entregado a compa&ntilde;&iacute;as privadas, simplemente porque el Estado argentino no lograba que YPF contara con los recursos necesarios para explotar sus yacimientos por su cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Per&oacute;n fue derrocado en septiembre de 1955 y con &eacute;l cayeron los contratos petroleros. Pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, <strong>Frondizi llevar&iacute;a adelante una pol&iacute;tica petrolera similar de gran alcance, con un &eacute;xito rotundo en actividad y producci&oacute;n, pero sujeta a enormes pol&eacute;micas y conflictos pol&iacute;tico-institucionales, que llevar&iacute;an a su anulaci&oacute;n durante la presidencia de Arturo Illia</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -o-
    </p><p class="article-text">
        La fuerte inestabilidad pol&iacute;tica y econ&oacute;mica d<strong>el corto gobierno peronista de 1973-76</strong>, a la que se sum&oacute; el primer shock petrolero internacional, hace dif&iacute;cil evaluar la gesti&oacute;n de YPF y los hidrocarburos del per&iacute;odo. Las promesas de campa&ntilde;a, derogar el decreto-ley 17.319 de la dictadura de Juan Carlos Ongan&iacute;a y reemplazarlo por una Ley de hidrocarburos aprobada en el Congreso que consagrara el monopolio estatal en toda la cadena, fueron dejadas de lado frente a una realidad econ&oacute;mica y sectorial poco propicia para esas iniciativas. Ya con Isabel Per&oacute;n al mando, el gobierno <strong>recurri&oacute; a la llamada &ldquo;nacionalizaci&oacute;n de las bocas de expendio&rdquo;</strong>, una medida efectista con escaso impacto real: <strong>las refiner&iacute;as y estaciones de servicio privadas segu&iacute;an en las mismas manos, pero ahora todos los combustibles deb&iacute;an venderse bajo bandera YPF</strong>
    </p><p class="article-text">
        Liderado por Diego Ib&aacute;&ntilde;ez, hist&oacute;rico gremialista que en la democracia ser&iacute;a tambi&eacute;n un poderoso dirigente del peronismo, <strong>el Sindicato &Uacute;nico de Petroleros del Estado (SUPE) consolid&oacute; su poder en YPF. La dotaci&oacute;n creci&oacute; de 37.474 empleados a fines de 1972, a un record de 50.555 tres a&ntilde;os despu&eacute;s.</strong> El SUPE pon&iacute;a y sacaba al Administrador General de YPF -hubo seis en los tres a&ntilde;os peronistas-, y logr&oacute; la aprobaci&oacute;n de un nuevo convenio colectivo que le daba el control de posiciones cr&iacute;ticas en YPF, especialmente en la gesti&oacute;n de los recursos humanos. Entretanto, el balance de la empresa sufr&iacute;a la inestabilidad econ&oacute;mica y mostraba fuertes p&eacute;rdidas. La producci&oacute;n petrolera y las reservas cayeron en 1973, 1974 y 1975, un fen&oacute;meno que no se registraba desde la Segunda Guerra Mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -o-
    </p><p class="article-text">
        En los dos &uacute;ltimos ciclos largos peronistas, el menemismo y el kirchnerismo, <strong>YPF fue impactada por decisiones oficiales que modificaron de ra&iacute;z su estructura organizacional y modelo de gesti&oacute;n</strong>. Lo llamativo es que, en ambos casos, el propio gobierno que hab&iacute;a tomado esas decisiones aprob&oacute; poco despu&eacute;s una segunda iniciativa que barr&iacute;a con lo anterior: <strong>Menem lo hizo con la venta a Repsol de 1999, y el kirchnerismo con la expropiaci&oacute;n del 51% del 2012</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el marco de un ambicioso programa de privatizaci&oacute;n, desregulaci&oacute;n y apertura de la econom&iacute;a argentina, en la primera mitad de la d&eacute;cada del 90 <strong>el menemismo reestructur&oacute; a YPF, la convirti&oacute; en una sociedad an&oacute;nima, y vendi&oacute; gran parte de sus acciones en el mercado local e internacional. La venta atomizada de las acciones le permiti&oacute; al Estado Nacional, con el 20%, mantenerse como el accionista principal</strong> de la empresa, que sigui&oacute; operando desde su sede central en Buenos Aires y bajo la conducci&oacute;n de qui&eacute;n hab&iacute;a liderado su transformaci&oacute;n: Jos&eacute; Estenssoro. Las provincias petroleras -entre ellas Santa Cruz, gobernada por los Kirchner- recibieron acciones a cambio de acreencias por regal&iacute;as mal liquidadas, y los empleados el 10% como parte del Programa de Propiedad Participada (PPP), un esquema com&uacute;n a gran parte de las privatizaciones de la &eacute;poca.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        YPF creci&oacute; y se internacionaliz&oacute;, pero <strong>antes de terminar su segundo mandato, Menem</strong> le aplic&oacute; un golpe letal a ese modelo de empresa privada independiente y argentina que hab&iacute;a creado algunos a&ntilde;os antes: <strong>vendi&oacute; las acciones estatales y el control de la compa&ntilde;&iacute;a a Repsol, una flamante petrolera surgida de la privatizaci&oacute;n de activos energ&eacute;ticos de Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s sin petr&oacute;leo</strong>. Ya no estaban ni Estenssoro en YPF, ni Cavallo en el ministerio de Econom&iacute;a, y a nadie en el Gobierno pareci&oacute; importarle el cambio de control en la principal empresa petrolera argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante <strong>el kirchnerismo</strong> se <strong>produjo la sorprendente &ldquo;argentinizaci&oacute;n&rdquo; de YPF, con el ingreso del grupo Eskenazi como accionista de la compa&ntilde;&iacute;a</strong>. La transacci&oacute;n -la compra del 25% de las acciones- sorprendi&oacute; en Argentina y en el mundo por varias razones: se trataba de un grupo empresarial peque&ntilde;o y sin antecedentes en explotaci&oacute;n petrolera (en un intento de explicar lo inexplicable, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, habl&oacute; de &ldquo;expertos en mercados regulados&rdquo;); la compra se hizo pr&aacute;cticamente sin dinero, con financiamiento del vendedor -el grupo Repsol- y contra el pago de futuros dividendos de la propia YPF; y aunque Repsol segu&iacute;a siendo el socio mayoritario, cedi&oacute; el control ejecutivo de la compa&ntilde;&iacute;a a la familia Eskenazi, con un acuerdo de accionistas que establec&iacute;a una agresiva pol&iacute;tica de distribuci&oacute;n de dividendos que a Repsol le permit&iacute;a financiar inversiones en otros lugares del mundo con el cash flow de YPF, y a los Eskenazi contar con fondos para pagar la deuda con la que hab&iacute;an comprado la compa&ntilde;&iacute;a. <strong>La &ldquo;argentinizaci&oacute;n&rdquo; de los Eskenazi conden&oacute; a YPF a una subinversi&oacute;n permanente. Los fondos necesarios para financiar los planes de expansi&oacute;n de la empresa se perd&iacute;an a&ntilde;o tras a&ntilde;o en los giros de dividendos a sus accionistas</strong>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco tiempo despu&eacute;s, ya sin N&eacute;stor Kirchner y con CFK en la presidencia, las relaciones con el gobierno de los expertos en mercados regulados se deterioraron a tal punto que <strong>el kirchnerismo decidi&oacute; expropiar a Repsol el 51% de las acciones de YPF SA, y retomar el control estatal de la empresa</strong>. Ese formato, 51% estatal y el resto de las acciones en manos privadas, se mantiene hasta hoy.&nbsp; <strong>Argentina pag&oacute; a Repsol por la expropiaci&oacute;n cerca de 25 d&oacute;lares por acci&oacute;n. Hoy, casi diez a&ntilde;os despu&eacute;s, la acci&oacute;n de YPF vale menos de 5 d&oacute;lares.</strong> El mercado petrolero internacional cambi&oacute;, la econom&iacute;a energ&eacute;tica local empeor&oacute;, pero seguramente la valuaci&oacute;n en el mercado refleja tambi&eacute;n el riesgo de una empresa con una creciente interferencia de su accionista principal: el Estado argentino.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los vaivenes a los que fue sometida YPF en estos a&ntilde;os -privatizaci&oacute;n, extranjerizaci&oacute;n, argentinizaci&oacute;n, expropiaci&oacute;n- dejaron secuelas duraderas en la empresa y en el sector energ&eacute;tico.</strong> &iquest;C&oacute;mo puede una compa&ntilde;&iacute;a plantearse una estrategia de largo plazo y llevarla adelante frente a semejantes cambios? Una YPF vol&aacute;til y sin rumbo es adem&aacute;s un lastre que inevitablemente conspira contra el desarrollo de la industria local de los hidrocarburos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 1-2 del kirchnerismo a YPF (Eskenazi + Expropiaci&oacute;n) dej&oacute; adem&aacute;s <strong>un peligroso pasivo contingente de varios miles de millones de d&oacute;lares</strong>, por <strong>un juicio que se tramita en New York</strong>. Burford Capital lleva adelante un reclamo de otros accionistas de YPF al momento de la expropiaci&oacute;n a Repsol (principalmente el Grupo Petersen, de los Eskenazi), quienes se amparan en la protecci&oacute;n a los minoritarios establecida en el estatuto de la empresa, aprobado por un decreto de Menem de mayo de 1993. Seg&uacute;n estas normas, el cambio de control de YPF deb&iacute;a gatillar una oferta p&uacute;blica para el resto de los accionistas, con precios regulados por el propio estatuto. Repsol cumpli&oacute; con esa normativa en 1999, cuando ofert&oacute; 44,78 d&oacute;lares por acci&oacute;n y se qued&oacute; con casi el 100% de las acciones. Entre los vendedores estaba la provincia de Santa Cruz, una de las pocas que reten&iacute;a las acciones recibidas en la privatizaci&oacute;n de 1993. Nada de eso sucedi&oacute; en el 2012.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No sabemos c&oacute;mo terminar&aacute; el juicio en New York. Los antecedentes de demandas internacionales de inversores contra el pa&iacute;s no son favorables. La estrategia argentina, delineada por el gobierno anterior, ha sido asociar a Burford con los Eskenazi, y cuestionar la compra de las acciones del grupo Petersen a Repsol. <strong>Recientemente, la jueza Loretta Preska orden&oacute; que se presente la documentaci&oacute;n que relaciona a Burford con los Eskenazi. M&aacute;s all&aacute; del resultado de la demanda, quiz&aacute;s el juicio sea una oportunidad para conocer detalles de la opaca y extra&ntilde;a operaci&oacute;n de &ldquo;argentinizaci&oacute;n&rdquo;</strong> que provoc&oacute; el desembarco del grupo Petersen. Sabemos muy poco de esa transacci&oacute;n. &iquest;Qui&eacute;n la dise&ntilde;&oacute;? &iquest;Por qu&eacute; Repsol acept&oacute; un esquema semejante? &iquest;C&oacute;mo se arm&oacute; la estructura financiera para llevarla adelante? Algunas de las versiones que circulan llegan a darle un rol a los tambi&eacute;n misteriosos fondos recibidos por Santa Cruz en 1999, por la venta de las acciones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, <strong>queda por ver qu&eacute; le depara a YPF esta nueva gesti&oacute;n peronista</strong>. La fallida operaci&oacute;n Vicent&iacute;n, en la que se la inclu&iacute;a en una actividad muy alejada de su <em>core business</em>, fue una se&ntilde;al de alerta.&nbsp; Como ya sucedi&oacute; en el pasado, <strong>el Estado puede recurrir f&aacute;cilmente a YPF para resolver problemas que poco tienen que ver con su funci&oacute;n empresarial en el mundo de la energ&iacute;a</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun si logran evitar esos peligros, <strong>el desaf&iacute;o para los ypefianos ser&aacute; encontrar su rol dentro de un sector energ&eacute;tico con oportunidades -Vaca Muerta siempre est&aacute; ah&iacute;- , pero lleno de dificultades, en una econom&iacute;a local en permanente stress, y un mundo que amenazado por el calentamiento global, comienza a alejarse de los hidrocarburos</strong>.&nbsp; El &uacute;ltimo estado de resultados de YPF (primeros nueve meses del catastr&oacute;fico 2020) registra una ca&iacute;da interanual consolidada de la producci&oacute;n de petr&oacute;leo y gas del 5,7%, reducci&oacute;n de sus precios de venta, y una p&eacute;rdida de 1.637 MM de d&oacute;lares. La deuda de la empresa al 30/09 llegaba a 7.200 MM de d&oacute;lares, gran parte en t&iacute;tulos que la empresa intenta canjear para postergar los vencimientos. <strong>Y ahora anuncia la venta del edificio donde funciona su casa matriz</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -o-
    </p><p class="article-text">
        En su larga historia, siempre que YPF dej&oacute; un edificio fue para mudarse a otro m&aacute;s grande, m&aacute;s importante, m&aacute;s moderno. En los 30 dej&oacute; el edificio de Paseo Col&oacute;n, gemelo del Ministerio de Agricultura, para trasladarse a su vanguardista sede en la reci&eacute;n inaugurada avenida Diagonal Norte. Casi 70 a&ntilde;os despu&eacute;s, conducida por los espa&ntilde;oles, se mud&oacute; a Puerto Madero, entonces la nueva meca de las oficinas corporativas porte&ntilde;as. Esta vez es diferente. Crisis y pandemia mediante, a la empresa le sobra espacio. No hay ning&uacute;n nuevo edificio para inaugurar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicen que la torre de Puerto Madero vale 400 millones de d&oacute;lares. Los n&uacute;meros son crueles: si hay alguien dispuesto a invertir 400 millones de d&oacute;lares en Argentina, puede elegir entre comprar el edificio de YPF o el 20% de las acciones de la compa&ntilde;&iacute;a. Despu&eacute;s de un esfuerzo de m&aacute;s de cien a&ntilde;os, todos los activos de YPF -sus reservas de petr&oacute;leo y gas, sus pozos en todo el pa&iacute;s, sus ductos, refiner&iacute;as, petroqu&iacute;micas, plantas de despacho, estaciones de servicio- netos de sus deudas, valen en el mercado el equivalente a cinco torres de oficinas <em>premium</em> en Puerto Madero. No es un gran momento para la empresa. Ojal&aacute; vengan tiempos mejores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>NG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nicolás Gadano]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Jan 2021 03:24:50 +0000]]></pubDate>
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