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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gonzalo Bustos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/gonzalo-bustos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gonzalo Bustos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Kike Ferrari, escritor: “La literatura es un trabajo. Es como que estoy trabajando en el subte”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/kike-ferrari-escritor-literatura-trabajo-trabajando-subte_128_8025842.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de063131-a9ec-4bba-bec9-0bc84bf2eb75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Kike Ferrari, escritor: “La literatura es un trabajo. Es como que estoy trabajando en el subte”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autor prolífico de policiales, se define en broma como un “escritor proletario” porque trabaja en la Línea B. Asegura que cuando escribe hay detrás una preconfiguración de la sociedad que imagina. “Es laburo, pero no uno alineando”, dice, porque hace algo que es suyo.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cambiamos de escenario&rdquo;, dice y se r&iacute;e del otro lado de la pantalla, enfocado (ahora) por su celular. &ldquo;As&iacute; empiezo a activar la comida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son las 8.30 de la noche de un viernes fr&iacute;o de fines de mayo. Kike Ferrari tiene puesta una remera sin mangas que deja ver los tatuajes en sus brazos, eso &mdash;junto con su peinado en cresta&mdash; le dan un aspecto punk. La barba de unos d&iacute;as lo hace parecer m&aacute;s &aacute;spero. Detr&aacute;s suyo se ve a su hija &mdash;la mayor de tres, que completan dos ni&ntilde;os&mdash; sentada en una mesa repleta de libros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a antes, cuando hablamos por WhatsApp para coordinar la entrevista, Kike me dec&iacute;a: &ldquo;Voy a estar con los pibes pero lo hacemos, aunque por ah&iacute; tengamos interrupciones&rdquo;. As&iacute; que ac&aacute; estamos, charlando en un Zoom que a veces se corta por la mala conexi&oacute;n y otras porque alguno de sus hijos lo llama.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;P&aacute;&hellip; &mdash;se escucha de fondo. Kike mira para un costado y pide un minuto.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;S&iacute;, hijo.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Te quiero.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Yo tambi&eacute;n te quiero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Kike Ferrari tiene 49 a&ntilde;os y hace 15 que es escritor. Un narrador que le dio un </strong><em><strong>refresh </strong></em><strong>al g&eacute;nero policial en espa&ntilde;ol. Un autor prol&iacute;fico, premiado y reconocido tanto en Argentina como en el exterior.</strong> A la sombra del brillo de las letras Kike tiene una vida en otro plano: <strong>hace siete a&ntilde;os trabaja en la L&iacute;nea B del Subte de Buenos Aires</strong>. Pero ha tenido m&uacute;ltiples trabajos desde su adolescencia: en una panader&iacute;a, fue fletero, vendi&oacute; seguros, computadoras, tel&eacute;fonos, fue mozo, carg&oacute; paragolpes en un taller y atendi&oacute; un call center. Dice que su biograf&iacute;a no es interesante, por eso prefiere hablar de literatura, autores y escritura. No de su perfil de &ldquo;escritor proletario&rdquo;, como le gusta bromear. Por eso nuestra primera conversaci&oacute;n, un d&iacute;as antes de este Zoom por la noche con sus hijos rondado por la casa, fue sobre intereses literarios y procesos de escritura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A Kike le gustan historias de los autores</strong>. Sus bios. De Ernest Hemingway dice que le atrae el lado de tipo com&uacute;n, el que escrib&iacute;a de parado y era un obsesivo de los procesos de reescritura. No le importa la &eacute;pica de su entrada a la Par&iacute;s intelectual de los 30 o sus viajes por la sabana africana, menos su costado de escritor ebrio. De Charles Bukowski admira lo llano de su lenguaje. Le gusta, adem&aacute;s, que Bukowski era un tipo que viv&iacute;a de trabajos manuales y precarios, que la literatura le dio plata pasados sus 50. Tambi&eacute;n, Kike descree del m&eacute;todo de Juan Onetti &mdash;la inspiraci&oacute;n como pulsi&oacute;n creativa&mdash;. Cita mucho a Ricardo Piglia, con admiraci&oacute;n en la voz. En el perfil de &ldquo;escritor maldito&rdquo; no encuentra nada nuevo ni particular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese magnetismo por la vida de los autores tiene su gestaci&oacute;n cuando el peque&ntilde;o Enrique de 8 a&ntilde;os ley&oacute; <em>Sandok&aacute;n</em>. La historia, que ven&iacute;a en una edici&oacute;n tapa dura y con ilustraciones, ten&iacute;a, adem&aacute;s, la biograf&iacute;a de su autor: Emilio Salgari. La vida de Salgari &mdash; cruzada por la relaci&oacute;n tortuosa con su esposa enferma, y deudas que acorralaban sus acciones&mdash; deslumbr&oacute; a Kike: la capacidad de crear una historia de piratas, con magia y fantas&iacute;a lo obnubil&oacute;. En ese relato hab&iacute;a luz en la vida oscura de Salgari. Kike vio eso.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo no quer&iacute;a ser los piratas. Quer&iacute;a escribir esas historias&rdquo;, dice Kike. &ldquo;Me fascinaba esa magia de la escritura&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Kike Ferrari                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Aprender a hacer las cosas bien</h3><p class="article-text">
        Enrique Ferrari naci&oacute; el 14 de julio de 1972 en El Palomar, zona oeste del conurbano bonaerense, un suburbio definido por la actividad de un aeropuerto militar. Creci&oacute; en una familia de trabajo. Sus padres fueron empleados bancarios hasta que se separaron, cuando &eacute;l ten&iacute;a dos a&ntilde;os. Su madre compr&oacute; una m&aacute;quina de coser y se dedic&oacute; a remendar prendas en casas de familias. Su padre empez&oacute; a trabajar en el rubro inmobiliario. Kike lo ve&iacute;a fin de semana por medio y una vez entre semana. Hasta que a sus diez a&ntilde;os muri&oacute;. Por ese entonces su madre ya hab&iacute;a conocido a Ricardo, el segundo pap&aacute; de Kike y otro hombre abocado a su trabajo: fue operario de f&aacute;brica y&nbsp; tuvo en una panader&iacute;a familiar su gran emprendimiento. En ese negocio Kike inici&oacute; su recorrido en el mercado laboral: ten&iacute;a 16 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Viniendo de una familia laburante. &iquest;C&oacute;mo encaja la escritura ah&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mi familia es gente que viene del laburo, incluso en generaciones anteriores. Y esto del laburo es una de las grandes ense&ntilde;anzas de Ricardo. Es un tipo con una relaci&oacute;n muy intensa en cuanto al laburo, la responsabilidad. Esta idea de que lo que uno vaya a hacer tiene que aprender a hacerlo bien, que las cosas no se hacen de cualquier manera. Que todo tiene las herramientas para hacerse. Y la literatura es una preconfiguraci&oacute;n de la sociedad que imagino. Es laburo, pero no uno alineando. Porque estoy haciendo algo que es m&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo empieza, dentro de tu vida de laburante, la idea de escribir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; muy bien. Me parece que porque me gustaba mucho leer. Pero tambi&eacute;n hay mucha gente que le gusta leer y no escribe. En alg&uacute;n momento empez&aacute;s a pensar qu&eacute; lindo que es esto, qu&eacute; lindo ser&iacute;a poder hacerlo. Entonces empez&aacute;s a tratar de darte cuenta de c&oacute;mo funcionan los dispositivos. A querer saber c&oacute;mo se hace. Despu&eacute;s, que eso se transforme en un laburo es otra instancia. Primero ten&eacute;s el oficio y despu&eacute;s se convierte en laburo, porque entra la guita en la ecuaci&oacute;n. Entonces antes cuando dec&iacute;a que escribir era tiempo robado al laburo se convirti&oacute; en un tiempo que tambi&eacute;n genera guita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces siempre tu plan es por fuera del laburo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al trabajo voy a ganarme el sustento, nada m&aacute;s. Hay gente que tiene proyectos m&aacute;s apegados al trabajo. Supongo que si la literatura se volviera algo de tiempo completo mis proyectos vitales estar&iacute;an m&aacute;s atados al laburo. Pero el gran consuelo que le encuentro a seguir laburando, a tener que ir ma&ntilde;ana a barrer el piso, es que me permite escribir si tengo ganas y lo que tengo ganas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El gran consuelo que le encuentro a seguir laburando, a tener que ir mañana a barrer el piso, es que me permite escribir si tengo ganas y lo que tengo ganas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ricardo se convirti&oacute; en una persona fundante en su vida. Fue quien le regal&oacute; el libro de <em>Sandok&aacute;n</em>. &ldquo;La vio&rdquo;, dice Kike mirando hacia atr&aacute;s. &ldquo;Eso habla de un padre atento, que ve que me interesa leer&rdquo;. <strong>Y a Kike le interesaba leer, era lo que m&aacute;s le gustaba de ir a un colegio de jornada completa durante la primaria.</strong> Los estudios siguieron su versi&oacute;n secundaria en el m&iacute;stico Mariano Moreno, pero esa aventura dur&oacute; algo m&aacute;s de un a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me echaron porque militaba&rdquo;, dice Kike que, luego, piensa en retrospectiva: &ldquo;Era el a&ntilde;o 87 y la democracia estaba muy endeble&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;ndo entra la pol&iacute;tica en tu vida?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entr&eacute; a la pubertad con un libro de Marx abajo del brazo. Militaba en el viejo M&Aacute;S (Movimiento al Socialismo) en el 86, el verano en el que iba a empezar primer a&ntilde;o de secundaria. La pol&iacute;tica siempre estuvo en mi vida, siempre. No tengo idea por qu&eacute; raz&oacute;n un chico de 13 a&ntilde;os de la clase media porte&ntilde;a, en el 86, se deslumbra con eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquella expulsi&oacute;n coincidi&oacute; con los primeros trabajos, algo que trab&oacute; la continuidad de sus estudios. &ldquo;Fui a parar a un nocturno, pero ya empec&eacute; a laburar y termin&eacute; a los tropiezos&rdquo;, recuerda. &ldquo;No me interesa estudiar. Dos o tres veces quise estudiar, pero no. A los 20, cuando estuve en condiciones de ir a la facultad, el laburo ya ocupaba mucho tiempo&rdquo;. <strong>Kike tampoco fue a espacios menos formales para pulir su escritura. No le gustan los talleres literarios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pasaron los muchos trabajos (&ldquo;Soy un lumpen que se hace echar de los laburos&rdquo;), la militancia (que se iba desluciendo con los a&ntilde;os: &ldquo;cada vez m&aacute;s adquir&iacute; un rol de acompa&ntilde;ar bien desde la base&rdquo;, dice) y la m&uacute;sica como el plan al que apostaba (ten&iacute;a una banda de heavy metal que se llamaba 7 Whiskys Dobles) y en el que empez&oacute; a escribir &mdash;en formato canci&oacute;n&mdash;.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Yo no quería ser los piratas. Quería escribir esas historias (...) Me fascinaba esa magia de la escritura

</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text">La noche en que empez&oacute; a escribir</h3><p class="article-text">
        El invierno de 1997 tuvo dos semanas negras para la vida de Kike. Su abuelo muri&oacute;. Su banda se desarm&oacute;. La camioneta con la que trabajaba de fletero se fundi&oacute;. La novia con la que viv&iacute;a lo ech&oacute;. Una sucesi&oacute;n de hechos que lo devolvieron a la casa de sus padres: sin sue&ntilde;os y sin un plan. Destrozado. Ten&iacute;a 25 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Una de esas noches en su cuarto de la infancia, Kike estaba buscando trabajo en los Clasificados del diario <em>Clar&iacute;n</em>. Vio tres opciones para postularse, pero ten&iacute;a que elegir una. Las monedas en su bolsillo alcanzaban solo para un viaje en colectivo, el regreso iba a ser a pie. No se qued&oacute; con ninguna. Se cruz&oacute; al kiosco y compr&oacute; una cerveza. <strong>Esa noche empez&oacute; a escribir su primer cuento.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No ten&iacute;a nada para leer en esa pieza, la televisi&oacute;n tampoco me interesaba y empec&eacute; a escribir&rdquo;, recuerda sobre la noche donde tir&oacute; sus primeras l&iacute;neas en una m&aacute;quina de escribir vieja y ruidosa. La historia contaba c&oacute;mo un tipo desempleado se met&iacute;a en un bar, con sus &uacute;ltimos pesos pagaba unas cervezas y planeaba c&oacute;mo robar la inmobiliaria que estaba enfrente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lo escribiste enseguida ese cuento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Tardaba como un mes para escribir mis primeros relatos. Que no ten&iacute;an m&aacute;s de tres o cuatro p&aacute;ginas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; record&aacute;s de esas primeras escrituras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No mucho. Me costaba. Pero de ese cuento me acuerdo que no escrib&iacute; la parte del robo, que hice una elipsis y el tipo aparec&iacute;a con la guita ya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute; tomaste esa decisi&oacute;n narrativa? &iquest;Fue consciente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;. Podr&iacute;a decirte que hab&iacute;a internalizado tanto la teor&iacute;a del iceberg de Hemingway, que dejaba cosas sin contar para que el lector las pensara. Pero tambi&eacute;n puedo decir que no sab&iacute;a c&oacute;mo describir un robo &mdash;y otras escenas&mdash; y las pasaba de largo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La tapa de &quot;Que de lejos parecen moscas&quot;, que le valió varios premios a Kike Ferrari"
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            <span class="title">
                La tapa de &quot;Que de lejos parecen moscas&quot;, que le valió varios premios a Kike Ferrari                            </span>
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        Aquel cuento fue el inicio de una serie de historias que construyeron el universo de Kike Ferrari. <strong>Un universo que inmerso en la literatura tra&iacute;a elementos de la vida proletaria del autor. Desempleados, jefes gru&ntilde;ones, empleos precarios, oscuridad cotidiana, clase media, deudas, alcohol, violencia. Todo envuelto en un tono negro, de violencia, policial y bohemia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un par de a&ntilde;os m&aacute;s tarde de aquel comienzo y con algunos cuentos escritos, Kike se fue vivir a Estados Unidos. En Argentina se ven&iacute;a el crack econ&oacute;mico social de 2001, estaba sin trabajo y &mdash;de nuevo&mdash; sin un plan. Su mejor amigo lo invit&oacute; a vivir con &eacute;l en Florida y Kike fue. Tres a&ntilde;os de trabajos ocasionales &mdash;jardinero, vendedor, mozo&mdash; y tiempo libre. As&iacute; bocet&oacute; su primera novela. Y tuvo, de nuevo, un plan concreto: escribir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando volvi&oacute; a Argentina despu&eacute;s que lo deportaran, termin&oacute; lo que hab&iacute;a empezado en Estados Unidos. Su primera novela se llam&oacute; <em>Operaci&oacute;n Bukowski</em>, y se public&oacute; en el 2004. <strong>Empezaban sus a&ntilde;os dorados. </strong>En 2008 public&oacute; su primer libro de relatos, <em>Entonces s&oacute;lo la noche</em>. Al a&ntilde;o siguiente gan&oacute; la menci&oacute;n y publicaci&oacute;n del premio Casa de las Am&eacute;ricas por su novela <em>Lo que no fue.</em> (En 1967, el libro <em>Jaulario</em> de Ricardo Piglia hab&iacute;a sido el &uacute;ltimo que se hab&iacute;a editado por obtener una menci&oacute;n).<em> </em>Ese mismo a&ntilde;o comenz&oacute; a subir semanalmente a su blog un cap&iacute;tulo de <em>Que de lejos parecen moscas. </em>Cuando termin&oacute; de subirla la leyeron en Espa&ntilde;a. Le dijeron que quer&iacute;an publicarla. Que la bajara de la web. Y <strong>as&iacute; naci&oacute; su primer hit editorial. Lo que vino despu&eacute;s fueron los premios:</strong> el Silverio Ca&ntilde;ada a la mejor &oacute;pera prima del g&eacute;nero negro de la Semana Negra de Gij&oacute;n de Espa&ntilde;a, la final del Grand Prix de Litt&eacute;rature Polici&egrave;re y del Prix SNCF du polar de Francia, y publicaciones en M&eacute;xico, Espa&ntilde;a, Italia, Francia, Grecia, Macedonia, Estados Unidos, Inglaterra. Su obra comenz&oacute; a expandirse: escribi&oacute; <em>Punto ciego </em>(junto a Juan Mattio en 2015), <em>Nadie es inocente</em> (2014), los ensayos <em>Un mundo negro </em>(2017), la nouvelle <em>El oficio de narrar</em> (2018) y <em>Todos nosotros </em>(2019).&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la par de ese crecimiento como escritor logr&oacute; asentarse laboralmente: consigui&oacute; su ya famoso empleo en el Subte B. Tambi&eacute;n, fue padre de sus tres hijos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuiste creciendo como escritor y fuiste padre a la par, fueron a&ntilde;os prol&iacute;ficos en todo sentido. &iquest;C&oacute;mo fue eso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue m&aacute;s enquilombado en el mundo del laburo, porque tres pibes es m&aacute;s guita y m&aacute;s tiempo. En los t&eacute;rminos de la escritura me tuve que acostumbrar a perder la rutina que ten&iacute;a. Me invent&eacute; otras. Hasta mi primera hija escrib&iacute;a los fines de semana a la ma&ntilde;ana. Cuando naci&oacute; Juana andaba ella por ah&iacute;. Ella era muy tranquila. Eso se cort&oacute; despu&eacute;s porque perd&iacute; el laburo de lunes a viernes y despu&eacute;s porque mis otros dos hijos no son as&iacute; de tranquilos, son m&aacute;s un bondi y hab&iacute;a mucho ruido siempre. Entonces hubo que reorganizar. Y ahora medio que me acostumbr&eacute; a escribir con ruido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y los chicos c&oacute;mo toman tu laburo de escritor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya entienden que la literatura es un trabajo. Es como que estoy trabajando en el subte. No les estoy diciendo que solo hago algo que me gusta, sino que con esto que pasa ac&aacute; se pagan parte de las cuentas. Y es como que me voy a trabajar al B. No estoy, porque estoy trabajando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora en la cocina, Kike, mientras cocina una carne al horno con papas fritas, cuenta que cuando puede se junta a tocar con sus amigos &mdash;la m&uacute;sica ya hace tiempo no es un plan&mdash;, que cuando tiene plata, tiempo y un gimnasio cerca practica alguna arte marcial &mdash;las peleas son otra de sus pasiones&mdash; y vuelve sobre su inter&eacute;s en las vidas de los autores. &ldquo;Me interesa la vida de la gente que hace cosas interesantes&rdquo;, dice. &ldquo;Es buen&iacute;simo que sean gente normal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>GB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bustos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/kike-ferrari-escritor-literatura-trabajo-trabajando-subte_128_8025842.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jun 2021 12:23:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Kike Ferrari, escritor: “La literatura es un trabajo. Es como que estoy trabajando en el subte”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Kike Ferrari]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Criar hoy: "No es más que sentido común y de tratar de dañar lo menos posible”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/criar-hoy-no-sentido-comun-tratar-danar-posible_1_7390190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2315bf6-403c-43b8-92dc-469847693e49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Criar hoy: &quot;No es más que sentido común y de tratar de dañar lo menos posible”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La "crianza respetuosa" es una forma de criar centrada en la niña o niño y que se discute a diario tanto en redes sociales como entre las familias. Las posiciones fundamentalistas. La mapaternidad en el debate.</p><p class="subtitle">Informe - Criar solas en pandemia: los desafíos económicos y de salud mental de las familias monomarentales</p><p class="subtitle">Opinión - La maternidad, la última resistencia del para siempre</p></div><p class="article-text">
        Hace veinte cuadras que manejo apretando el volante. Que miro muchas veces por cada espejo. Puteo para adentro en cada sem&aacute;foro. No quiero parar. M va de copilota, se da vuelta y dice que bueno, que ya llegamos, que tranquilo. Yo repito: dale, Efe, no llor&eacute;s m&aacute;s, papi.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le hablamos a Efe, no hablamos entre nosotros. As&iacute; todo el camino. Sin di&aacute;logo y con Efe llorando, cada vez m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Todo bien? &mdash;pregunto cuando llegamos &mdash;. &iquest;Qu&eacute; pasa?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Estoy enojada, porque sab&iacute;amos que era mucho para Efe, que fueron muchas horas, que la vuelta era larga y que iba a llorar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;S&iacute;, le erramos de nuevo. La otra vez nos pas&oacute; lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;No pensamos en &eacute;l. Hablamos de crianza respetuosa, de criarlo pensando en &eacute;l y hacemos estas boludeces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que supimos que &iacute;bamos a tener un hijo empezamos a hablar de c&oacute;mo ser&iacute;a la crianza. No sab&iacute;amos nada al respecto. Empezamos a googlear, a ver cuentas en redes sociales, a comprar libros. <strong>As&iacute; llegamos al concepto de crianza respetuosa, una forma de criar centrada en el ni&ntilde;o.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le pusimos crianza respetuosa al gran concepto que es el respeto&rdquo;, dice Laura Krochik, especialista en lactancia y crianza con m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de experiencia. &ldquo;Hay un mayor respeto hacia la ni&ntilde;ez ahora que hace 20, 30 y 70 a&ntilde;os. Esto de 'call&aacute;te que sos chiquito, vos no opin&aacute;s, a vos no se te pregunta'. Los derechos de los ni&ntilde;os. Hay un mayor respeto hacia la ni&ntilde;ez, un mayor tenerlo en cuenta, un compromiso con el otro que es un ser humano&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El ni&ntilde;o en el centro. Y ah&iacute;, moviendo al adulto de la escena principal, reside tambi&eacute;n la cr&iacute;tica hacia este tipo de crianza que en t&eacute;rminos m&aacute;s pr&aacute;cticos implica cuestiones como: lactancia materna el tiempo que se desee &mdash;de parte de madre e hijo&mdash;, mucho alzar en brazos, colecho &mdash;seguro&mdash;, no gritar, no obligar a nada, no dejarlo llorar, explicarle al beb&eacute;, respetar sus deseos y validarlos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes era mucho m&aacute;s adultoc&eacute;ntrico, el ni&ntilde;o estaba bajo la subordinaci&oacute;n de sus mayores y ten&iacute;a que acatar y obedecer&rdquo;, dice, Jimena Le Bellot, pediatra e influencer de maternidad y crianza - su cuenta <a href="https://www.instagram.com/soymamaypediatra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@soymam&aacute;ypedriatra</a> en Instagram tiene m&aacute;s de 270.000 seguidores-. &ldquo;Ahora se plantea en t&eacute;rminos de igualdad, empat&iacute;a y respeto. De saber que nosotros no somos m&aacute;s importantes que el ni&ntilde;o, ni&ntilde;a o ni&ntilde;e&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luisina Troncoso es doula, puericultora, asesora de lactancia y crianza, docente de la carrera de Puericultura y Crianza, y autora de los libros <em>Los primeros 1000 d&iacute;as de tu hijo </em>y<em> F&aacute;cil y nutritivo. </em>Tambi&eacute;n, junto con Carolina<em> </em>Horvath, forman <a href="https://www.instagram.com/mamasabebien/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">@mamasabebien</a>, la cuenta de Instagram centrada en la alimentaci&oacute;n saludable, la maternidad y la crianza respetuosa &mdash;161.000 seguidores&mdash;. &ldquo;Me parece que la crianza respetuosa siempre se hizo, pero en otras &eacute;pocas no se le pon&iacute;a el nombre. Es una forma intuitiva de criar, que muchas personas ven&iacute;an haciendo. Intuir es lo que te va guiando, seguir eso que cre&eacute;s que le hace bien a tu hija o hijo. No es m&aacute;s que sentido com&uacute;n: tratar de da&ntilde;ar lo menos posible a las infancias&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Captura del blog de Mamá sabe bien                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Florencia Sichel es fil&oacute;sofa y creadora del newsletter Harta(s), un correo semanal que cruza maternidad y filosof&iacute;a. &ldquo;La crianza respetuosa se presenta como un respeto hacia el ni&ntilde;o y yo aclarar&iacute;a hacia uno mismo tambi&eacute;n. Tiene un respeto intr&iacute;nseco a las personas. Valores que a m&iacute;, particularmente, me interesa sostener: el di&aacute;logo, la pregunta&rdquo;, dice. Despu&eacute;s, va m&aacute;s all&aacute; y hace foco en un aspecto que parece un marca generacional: &ldquo;Muchos padres y madres hoy pensamos mucho lo que hacemos. A veces por dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Malcriar o un estilo de crianza?</h3><p class="article-text">
        Efe ya tiene siete meses. Parece m&aacute;s un ni&ntilde;o que un beb&eacute;. Efe hace muchas caras. Ante cada situaci&oacute;n tiene un gesto nuevo: ojos arriba, nariz arrugada, sonrisa ancha, sonrisa torcida. Se expresa. Tambi&eacute;n, se comunica m&aacute;s. Si quiere que sepas que necesita algo, o que quiere tal cosa, se va a encargar de hac&eacute;rtelo saber. Lo m&aacute;s probable es que grite y su cara de mejillas infladas se enrojezca. Ahora, tambi&eacute;n, grita cuando est&aacute; intentando gatear y se cae. Se enoja. Pero sigue intentando. A veces puede avanzar, otras cae. Puede llorar o estallar en una carcajada. Lo sigue intentando hasta que se cansa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Efe reacciona como cualquiera ante las situaciones que le pasan. Porque es una persona hace las cosas que hacen todas las personas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso toma decisiones. Elige. Cuando quiere estar en brazos de alguien que no sea mam&aacute; o pap&aacute;, cuando no quiere comer, cuando est&aacute; aburrido.<strong> Decide qu&eacute; quiere, qu&eacute; no y lo expresa. Nosotros, como sus mapadres intentamos entenderlo y ayudarlo en eso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los de afuera, muchas veces, llaman eso malcriar.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Siempre que tengamos un plan de crianza es importante tener en claro por qu&eacute; lo queremos as&iacute;, por qu&eacute; est&aacute; bueno para nuestros hijos. Y siempre hablarlo, contar, explicar&rdquo;, dice Le Bellot, que en sus <em>stories </em>de Instagram hace catarsis con sus seguidoras, que comparten las cr&iacute;ticas que reciben sobre c&oacute;mo cr&iacute;an. &ldquo;Por qu&eacute; decidimos no gritar, no retar, no dar az&uacute;car. Y que la familia entienda, aunque a veces tengan sus costumbres arraigadas y digan 'qu&eacute; mamero, qu&eacute; maric&oacute;n, dale az&uacute;car pobrecito'. Frases que, creo, se ir&aacute;n yendo de a poco&rdquo;.
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                La cuenta de Jimena Le Bellot y por qué respetar si los mapadres no quieren dar azúcar a sus hijos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La experiencia de la mapaternidad y el agregado que aportan las redes sociales como muestrario y lugar de puesta en com&uacute;n, demuestran que las cr&iacute;ticas a las formas de criar son corrientes. Y que muchas de esas cr&iacute;ticas provienen de nuestros padres y madres. &ldquo;Si vos hac&eacute;s algo distinto a esa otra persona, esa persona va a decir &iquest;yo lo hice mal?&rdquo;, explica Troncoso. &ldquo;Y en vez de admitir que lo nuevo es distinto, que se descubrieron nuevas maneras de hacerlo, va a intentar convencerte a toda costa. S&iacute; o s&iacute; quiero que lo hagas a mi manera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tom&eacute; un mont&oacute;n de cosas de mis viejos y otras no&rdquo;, dice Sichel, que se acerc&oacute; al mundo de las lecturas y conceptos sobre las maternidades y crianzas cuando fue madre. &ldquo;Ah&iacute; sent&iacute; que hab&iacute;a dos polos muy enemistados. La crianza tradicional y la respetuosa. Y me pareci&oacute; que nada es tan as&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los fundamentalismos son parte de ambas posturas. Como en todos los aspectos, es una cuesti&oacute;n personal que tan &ldquo;fieles&rdquo; somos a ideas y postulados y qu&eacute; tanto los adaptamos a nuestras necesidades.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text">La mapaternidad </h3><p class="article-text">
        	&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo lo llev&aacute;s? &iquest;Te deja dormir el beb&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;S&iacute;, se levanta algunas veces pero siempre sigue durmiendo a la noche.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Qu&eacute; bueno. &iquest;Y el pap&aacute;, te ayuda?
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;No. No me ayuda. Se hace cargo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El di&aacute;logo es <em>random</em>. Pero en siete meses que tiene Efe ya perd&iacute; la cuenta la cantidad de veces que se repiti&oacute;. Debe ser proporcional a la cantidad de personas que lo conocen. No importa edad, creencias, clases sociales. Para todas y todos todav&iacute;a: &ldquo;pap&aacute; ayuda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mapaternidad es un punto a remarcar en la crianza de hoy en d&iacute;a. Y existen puntos comunes y otros no en la b&uacute;squeda de fundamentos para explicar por qu&eacute;, a&uacute;n hoy la crianza sigue recayendo en &mdash;su mayor&iacute;a&mdash; en las mujeres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las tareas, casi en su totalidad, recaen en las mujeres. Son grupos muy reducidos donde la mapaternidad es un concepto real&rdquo;, dice Troncoso, que relata buena parte de sus experiencias en sus libros. &ldquo;No parte solo por la responsabilidad individual de cada hombre-padre. Tiene que ver con su trabajo, con las facilidades que le den para ejercer &mdash;m&aacute;s all&aacute; de su educaci&oacute;n, su historia y su deseo&mdash;. Son un mont&oacute;n de factores que no ayudan&rdquo;, sigue. Despu&eacute;s aclara algo que, dice, escucha mucho: &ldquo;Tampoco me parece cargar la responsabilidad en las madres actuales que cr&iacute;an varones. Esto de vos ten&eacute;s que educarlo para que en el futuro sea un compa&ntilde;ero. Todos como sociedad tenemos que cambiar los paradigmas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Poner el cuerpo</h3><p class="article-text">
        Son las cinco de la madrugada. Hace dos horas que nos estamos levantado para ir a buscar a Efe a su cuna. Llora y se despierta cada media hora. Tiene una crisis de sue&ntilde;o. Es normal a su edad. Nosotros nos despertamos de un sue&ntilde;o que &mdash;como el suyo&mdash; nunca llega a ser profundo. Tengo los ojos pesados. Reacciones lentas. El piso est&aacute; fr&iacute;o y el llanto se vuelve grito. En la noche retumba en la casa. Siento que lo debe escuchar todo el barrio. Le hacemos upa. Lo paseamos. Toma teta. Lo abrazamos. Le cantamos. Y llora y grita y sigue. Hace casi una hora que est&aacute; as&iacute;. Lo tengo un rato yo, otro M. Nada. Sigue. De pronto, entre upa y llanto encuentra posici&oacute;n. Silencio. Se empieza a dormir. Esperamos unos minutos como para asegurarnos que realmente est&aacute; dormido y lo llevamos a su cuna. Despacio, lento y suave, lo acostamos. Va a dormir dos horas hasta su pr&oacute;ximo despertar. Y eso es un mont&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cansancio que genera criar es un mont&oacute;n tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Criar a cualquier ser es poner el cuerpo&rdquo;, dice Sichel. &ldquo;Relacionarte con otro de verdad es poner el cuerpo. Criar es desgastante, es absolutamente desgastante&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay manera de acompa&ntilde;ar a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o sin poner el cuerpo. Un ni&ntilde;o peque&ntilde;o es cuerpo. Poner el cuerpo significa poner la emocionalidad en funci&oacute;n de. El ni&ntilde;o necesita que un cerebro adulto y maduro le resuelva lo que su cerebro inmaduro no puede. Pongo el cuerpo, la cabeza y la emocionalidad&rdquo;, explica Krochik. &ldquo;Es una demanda que hasta que no la viv&iacute;s no ten&eacute;s idea de qu&eacute; se trata. Y cuando la est&aacute;s viviendo no existe la posibilidad de bajarte del barco. El hijo lo tuviste y es para toda la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, Krochik lleva el concepto criar hacia la encrucijada que produce en una persona procrear. &ldquo;Nos genera una gran crisis de identidad tener un hijo. Descubrirte que sos otra persona. Porque empez&aacute;s a vivir en funci&oacute;n de un otro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sichel lleva ese concepto a la experiencia personal. Dice que cuando tuvo a su hija fue un momento de retirada del yo. Ella ya no importa. &ldquo;Hubo algo de por vos doy todo. Y solo por vos. No hay nadie m&aacute;s&rdquo;, dice. Y remarca que la crianza es entrega, total e irreversible. Y tremenda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sichel tambi&eacute;n destaca un concepto muy ligado a la crianza respetuosa y a la visibilizaci&oacute;n que hoy tienen las crianzas. El feminismo como pilar. El crecimiento del movimiento feminista que visibiliza las experiencias, ideas y sentires de las mujeres.</strong> &ldquo;No s&eacute; si ponemos m&aacute;s el cuerpo que antes. Creo que lo visibilizamos m&aacute;s. De alguna manera necesitamos, casi como un hartazgo de &eacute;poca que tiene que ver con los feminismos tambi&eacute;n, decir basta. Quiz&aacute;s la generaci&oacute;n de padres y abuelos lo hac&iacute;a en el &aacute;mbito privado o lo naturalizaba. Me he encontrado con mi mam&aacute; dici&eacute;ndome 'la maternidad es as&iacute;'. Ese <em>es as&iacute;</em> es una frase esencialista que no posibilita un cambio. Hoy decimos <em>por qu&eacute; es as&iacute;</em>. Aparece la pregunta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo. Efe est&aacute; llorando de nuevo. Hace una hora lo acostamos. Voy a buscarlo: camino despacio, bostezo, le hablo antes de entrar a su cuarto. En la oscuridad lo levanto, sigue llorando. Le canto, lo acuno, nada. M est&aacute; sentada en la cama, me mira, me sonr&iacute;e y me dice si quiero pas&aacute;rselo. Se lo doy. Le dice hola, qu&eacute; pasa Efe. Y Efe se calma.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Criar, el aprendizaje</h3><p class="article-text">
        Prenatalidad, embarazo, lactancia, alimentaci&oacute;n complementaria, BLW, RCP y primeros auxilios, crianza &mdash;en general&mdash;, destete, desapego.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta googlear mucho para encontrar una buena oferta de cursos por Zoom sobre criar. Hoy es uno de los <em>highlights</em> de Instagram. <strong>Criar es un tema que genera tr&aacute;fico en redes sociales, que fortalece una comunidad &mdash;o tribu&mdash;, que produce sentido, que re&uacute;ne experiencias y que (in)forma. S&iacute;, a criar &mdash;como a todo&mdash; se aprende y hay cursos que ayudan a desarrollar ese proceso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La informaci&oacute;n empodera. Est&aacute; buen&iacute;simo que haya cursos de crianza&rdquo;, dice Le Bellot, que tiene en diferentes capacitaciones uno de los pilares de sus contenidos como influencer. &ldquo;Hay gente que de otro modo, sin Instagram ni internet, no tendr&iacute;a acceso a estas cosas y ahora las sabe y se las replantea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luisana Troncoso recuerda que hace ocho a&ntilde;os &mdash;cuando ella fue mam&aacute;&mdash; era muy dif&iacute;cil llegar a tanta data. Y que lo que hab&iacute;a era, en su mayor&iacute;a, en ingl&eacute;s. &ldquo;Hay un exceso de informaci&oacute;n hoy. Es muy dif&iacute;cil porque te llega un bombardeo de informaci&oacute;n s&uacute;per comprimida en cursos y cuentas de redes&rdquo;, dice sobre un sistema del que es parte, en alg&uacute;n punto tambi&eacute;n es autocr&iacute;tica. &ldquo;Tanta demanda nos hace sentir que tenemos que hacer todos esos cursos y quiz&aacute;s no es necesario. Quiz&aacute;s es un poco m&aacute;s intuitivo. El mejor curso que podemos hacer es observar los ni&ntilde;os, ni&ntilde;as, ni&ntilde;es. La informaci&oacute;n est&aacute; ah&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hay tanta gente laburando en crianza es porque hay mucha gente queriendo saber y cuestionando algo de esto&rdquo;, dice Krochik. &ldquo;Y eso est&aacute; buen&iacute;simo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>GB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bustos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/criar-hoy-no-sentido-comun-tratar-danar-posible_1_7390190.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jun 2021 11:12:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Criar hoy: "No es más que sentido común y de tratar de dañar lo menos posible”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Maternidad,Mapaternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Adultos mayores vacunados: “Es un alivio, hasta que nos vacunaron siempre creí que si me agarraba era boleta”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/adultos-mayores-vacunados-covid-19-alivio-vacunaron-crei-si-agarraba-boleta_1_7868864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f941576-a64f-4831-ad1c-a66fb4ee6c2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Adultos mayores vacunados: “Es un alivio, hasta que nos vacunaron siempre creí que si me agarraba era boleta”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al principio de la pandemia, los de más de 60 años eran el principal grupo de riesgo. Hoy, el promedio de casos diarios en personas de entre 70 y 79 años es de 472, un 30% menos que en el pico de octubre. Historias después de más de 13 meses de incertidumbre.</p></div><p class="article-text">
        &mdash;Yo quiero vivir lo m&aacute;s que pueda &mdash;dice Vicente &mdash;. Pero no as&iacute;, encerrado y sin poder hacer nada porque me puedo contagiar esto.
    </p><p class="article-text">
        Tener m&aacute;s de 60 a&ntilde;os se volvi&oacute; un riesgo. Esa fue una de las primeras certezas que se tuvieron sobre el Covid-19: los adultos mayores eran los m&aacute;s vulnerables ante el virus. Al comienzo de la pandemia, en Argentina la tasa de letalidad en este grupo era de 10,5%, mientras que el promedio era de 1,9 en toda la poblaci&oacute;n. Y 81,9 % del total de fallecidos ten&iacute;a m&aacute;s de 60 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por eso una de las primeras medidas a nivel mundial fue protegerlos. Antes que las cuarentenas obligatorias se recomend&oacute; que ese grupo no salieran de casa. En Argentina, las primeras acciones de prevenci&oacute;n y cuidado tuvieron que ver con este grupo poblaci&oacute;n. Se crearon voluntariados de j&oacute;venes para ayudar a adultos mayores con tr&aacute;mites y compras, as&iacute; evitaban salir a la calle y se suspendieron las visitas a geri&aacute;tricos, entre otras.
    </p><p class="article-text">
        Luego comenzaron las medidas de asistencia econ&oacute;mica-social: PAMI habilit&oacute; una l&iacute;nea de consulta gratuita para que sus afiliados pudieran informarse sobre el coronavirus, se implement&oacute; un sistema de recetas m&eacute;dicas electr&oacute;nicas para evitar la circulaci&oacute;n, se prorrog&oacute; la suspensi&oacute;n del tr&aacute;mite de actualizaci&oacute;n de fe de vida para personas jubiladas y pensionadas, se declar&oacute; a la ANSES como actividad esencial, y &mdash;ahora, con esta segunda ola&mdash; se aprob&oacute; un subsidio extraordinario para jubiladas y jubilados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En diciembre pasado, cuando en el pa&iacute;s ya se hab&iacute;an registrado 1.503.222 casos confirmados, 225.040 correspond&iacute;an a mayores de 60 a&ntilde;os. En esa fecha se lanz&oacute; el plan de vacunaci&oacute;n, que estableci&oacute; como grupo prioritario a los mayores de 60.&nbsp;7.279.394 personas tienen m&aacute;s de 60 a&ntilde;os en Argentina. <strong>Seg&uacute;n datos publicados por el ministerio de Salud nacional, en este grupo etario se aplicaron 1.251.068 primeras dosis de vacunas, lo cual representa el 17%. Si la cuenta se saca sobre mayores de 70, el promedio llega al 74%.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En diciembre de 2020 se anunció el plan de vacunación en la Argentina, las primeras dosis fueron destinadas a los adultos mayores."
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            <span class="title">
                En diciembre de 2020 se anunció el plan de vacunación en la Argentina, las primeras dosis fueron destinadas a los adultos mayores.                            </span>
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        Hoy, el promedio de casos diarios en personas de entre 70 y 79 a&ntilde;os es de 472, un 30% menos que en el pico de octubre. En aquellos que tienen entre 60 y 69 el promedio es 15% menos: 1.032 casos diarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esos son los datos que hablan &mdash;apenas un poco&mdash; del impacto del Covid en adultos mayores en Argentina. Estas, son algunas de sus historias.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Vicente, jubilado&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;La pandemia nos mat&oacute; a los viejos&rdquo;.&nbsp;La oraci&oacute;n es corta, directa y dura. Y se convirti&oacute;, desde el 2020, en la frase que define su presente. Vicente tiene 87 a&ntilde;os, vive en La Plata con su compa&ntilde;era Alicia &mdash;79&mdash; y hace m&aacute;s de un a&ntilde;o que no sale m&aacute;s que a dar la vuelta manzana. Literal. Antes pod&iacute;a caminar m&aacute;s de veinte cuadras al d&iacute;a. O tomarse un colectivo sin un destino definido. &ldquo;Para ir a pasear un rato nom&aacute;s&rdquo;, dice que lo hac&iacute;a. &ldquo;Ahora no se puede y encima me puse m&aacute;s choto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace un par de meses Vicente usa un bast&oacute;n que lo ayuda a sostenerse, porque se tambalea al caminar. &ldquo;Parezco Tarz&aacute;n&rdquo;, bromea. &ldquo;Me tengo que ir agarrando de cosas como si fueran lianas&rdquo;. El encierro y la soledad &mdash;durante los primeros tres meses de cuarentena, &eacute;l y Alicia vieron apenas un pu&ntilde;ado de minutos a su hija y sus nietos, que pasaban para hacerles mandados y tr&aacute;mites de medicamentos&mdash;. En julio pasado fueron bisabuelos. Conocieron a su primer bisnieto en septiembre, cuando lo vieron desde el otro lado de la ventanilla del auto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de que existiera el Covid, Vicente se despertaba a media ma&ntilde;ana, desayunaba unos mates con tostadas y sal&iacute;a a caminar. Visitaba a alg&uacute;n amigo o a su hermana. Jugaba a la quiniela. Compraba algo para el almuerzo. Despu&eacute;s de dormir la siesta sal&iacute;a de nuevo. Pod&iacute;a terminar viendo alg&uacute;n partido de bochas en un club, en un asado, o si era s&aacute;bado en un baile.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora se despierta m&aacute;s temprano, cerca de las 8. &ldquo;Y lo &uacute;nico que hago es mirar televisi&oacute;n&rdquo;, dice y el tono es suave, partido. &ldquo;Si la vieja me deja voy a dar una vuelta al almac&eacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace un mes recibi&oacute; la primera dosis de la vacuna Sputnik V. Sus nietos lo llevaron hasta el Estadio &Uacute;nico de La Plata y aprovech&oacute; el viaje para conocerlo. &ldquo;Me acompa&ntilde;aron al ba&ntilde;o y nos metimos en una tribuna&rdquo;, cuenta picarezco. Despu&eacute;s que le aplicaron la vacuna, dijo: <strong>&ldquo;Libertad, al fin&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pocas salidas, la mayoría de los adultos mayores pasaron la mayor parte del año 2020 encerrados.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>E., enfermera</strong></h3><p class="article-text">
        E. es enfermera de quir&oacute;fano y terapia intensiva desde hace quince a&ntilde;os. E. tiene 63 a&ntilde;os. Como no tiene ning&uacute;n tipo de enfermedad que la vuelva m&aacute;s vulnerable al Covid sus empleadores le dijeron que ten&iacute;a que ir a trabajar. Que eso y ser parte del sistema de salud la volv&iacute;a esencial y la dejaba fuera del DNU 260/2020 que declaraba la emergencia sanitaria en Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>No tuve opci&oacute;n, tuve que seguir trabajando</strong>&rdquo;, dice E., que se moviliza en transporte p&uacute;blico y aclara que eso asusta m&aacute;s a su familia que la exposici&oacute;n que tiene al virus en el trabajo. &ldquo;Las autoridades de los lugares donde laburo no tuvieron ning&uacute;n tipo de consideraci&oacute;n pese a mi edad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso E. prefiere no decir su nombre y no explicitar cu&aacute;les son las dos cl&iacute;nicas privadas del AMBA en las que trabaja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        E. dice que al principio de la pandemia no ten&iacute;a miedo, porque desconoc&iacute;a el virus y sus implicancias. Por eso lo primero que hizo al decretarse la emergencia sanitaria fue buscar informaci&oacute;n en la SATI, la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva. En marzo del a&ntilde;o pasado, cuando el Covid lleg&oacute; a Argentina, pens&oacute; que iba a ser algo similar a la gripe del 2009. &ldquo;Era menos letal y fue un tiempo m&aacute;s corto&rdquo;, recuerda. Adem&aacute;s, agrega que con la pandemia de coronavirus la l&oacute;gica de trabajo cambi&oacute;: cuando se entra a la &ldquo;Zona Covid&rdquo; no se puede salir hasta finalizar el turno y dice que ahora tiene que estar mucho m&aacute;s concentrada y atenta a los cuidados. Todo para evitar contagiarse.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A pesar de ser mayor de 60, no tener ninguna enfermedad de base me tranquilizaba&rdquo;, dice. &ldquo;Ahora las nuevas mutaciones de la segunda ola hacen que el virus sea m&aacute;s letal y que no discrimine: a cualquiera le puede tocar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde hace m&aacute;s de un a&ntilde;o E. atiende ocho pacientes Covid por d&iacute;a, algunos son casos confirmados, otros sospechosos. Dice que en la primera etapa la mayor&iacute;a de los pacientes ten&iacute;an entre 60 y 94 a&ntilde;os. A varios &ldquo;les fue bien&rdquo; y regresaron a sus casas sin haber utilizado asistencia respiratoria mec&aacute;nica. En esta segunda ola el promedio de edad de sus pacientes ronda los 40. &ldquo;Y lamentablemente los m&aacute;s j&oacute;venes que he tenido fallecieron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>E. es una de las y los trabajadores de salud que fueron vacunados.</strong> Ella ya tiene las dos dosis de la Sputnik V. Sin embargo, no se relaja: las estad&iacute;sticas demuestran que a&uacute;n as&iacute; puede contagiarse. Adem&aacute;s, el nivel de ingreso de pacientes vuelve este segunda ola mucho m&aacute;s estresante para ella y todo el personal del sistema sanitario. &ldquo;Estamos colapsados. Pacientes en pasillos, consultorios que se arman para poder atender&rdquo;, cuenta. &ldquo;Esto te lleva a trabajar el doble y psicol&oacute;gicamente te afecta mucho m&aacute;s. No le pod&eacute;s dar la misma atenci&oacute;n al paciente que est&aacute; en una cama improvisada que al que est&aacute; en terapia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2022 E. va a comenzar los tr&aacute;mites para jubilarse, seguramente este sea su &uacute;ltimo a&ntilde;o de trabajo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Rosa y Alfredo, cuidadora y taxista&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Yo lloraba por los chicos. Pensaba que Regina, que tiene un a&ntilde;o, no nos iba a reconocer&rdquo;. Rosa tiene 60 a&ntilde;os y desde que se decret&oacute; la emergencia sanitaria en marzo 2020 hasta las fiestas de fin de a&ntilde;o no vio a sus nietos m&aacute;s que por Zoom. &ldquo;Y me afect&oacute; ver la angustia de Genaro, que tiene diez a&ntilde;os y lo ve&iacute;a triste, extra&ntilde;ando&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Alfredo, de 65 a&ntilde;os, lo derrumb&oacute; la econom&iacute;a. Nunca dej&oacute; de salir con su taxi, pero lleg&oacute; a estar seis horas en la calle para conseguir un viaje. &ldquo;Despu&eacute;s era acostarse y pensar qu&eacute; iba a pasar con todo esto&rdquo;, dice. &ldquo;Y en el fondo tener la sensaci&oacute;n de que va a durar much&iacute;simo tiempo&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rosa y Alfredo viven en las afueras de La Plata, est&aacute;n juntos hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os, tienen cuatro hijos y dos nietos. Rosa y Alfredo viven el d&iacute;a a d&iacute;a, por eso nunca pudieron parar a pesar de los riesgos de la pandemia. Aunque ella tiene diabetes y &eacute;l sobrepeso, es ex-fumador y tiene presi&oacute;n arterial elevada. Se levantaron cada ma&ntilde;ana para a las seis estar trabajando: ella cuidando a su madre, &eacute;l cazando pasajeros en una ciudad desierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A mi mam&aacute;, que tiene 91 a&ntilde;os, tuve que empezar a cuidarla y a ocuparme de su casa, porque tuvimos que decirle a la chica que la atend&iacute;a que no fuera m&aacute;s. Los m&eacute;dicos la ven en la casa y algunos no quisieron ir m&aacute;s&rdquo;, cuenta Rosa, que en junio pasado &mdash;cuando inici&oacute; el pico de la primera ola&mdash; tuvo internada a su madre. No import&oacute; el Covid ni la edad, ella fue cada d&iacute;a al hospital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hubo solo una vez donde el matrimonio fren&oacute;. Cuando Fausto, el menor de sus hijos, dio positivo. &ldquo;Hab&iacute;a venido un domingo y ten&iacute;a algo de presi&oacute;n. Despu&eacute;s se empez&oacute; a sentir mal y a los tres d&iacute;as lo hisoparon&rdquo;, cuenta Alfredo que tuvo que llevarlo al hospital. &ldquo;Ah&iacute; nos guardamos dos semanas. Yo estuve con una diarrea muy fuerte dos d&iacute;as, pero realmente no sabemos si lo tuvimos o no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace una semana Rosa y Alfredo est&aacute;n vacunados. &ldquo;Es un alivio. Hasta que nos vacunaron siempre cre&iacute; que si me agarraba era boleta&rdquo;, confiesa Alfredo, que a pesar de eso dice que &ldquo;nunca tuve miedo&rdquo;. Rosa va m&aacute;s all&aacute;: &ldquo;siempre me pregunto c&oacute;mo va a ser de ahora en m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
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                    alt="Los geriátricos fueron los sitios más afectados durante los primeros meses de la pandemia. Muchos debieron ser evacuados por Covid-19."
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            <span class="title">
                Los geriátricos fueron los sitios más afectados durante los primeros meses de la pandemia. Muchos debieron ser evacuados por Covid-19.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Vivir en geri&aacute;tricos</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando se decret&oacute; la pandemia del Covid, muchos adultos mayores no se asustaron. Ya hab&iacute;an vivido crisis sanitarias similares: viruela, c&oacute;lera, fiebre amarilla. Y recordaban c&oacute;mo las vacunas ayudaron a revertir esas situaciones. Por eso fue un tema de conversaci&oacute;n entre ellos desde el comienzo, aunque la vacuna parec&iacute;a lejana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Constanza &ldquo;Cory&rdquo; Sdrubolini es la presidenta de la organizaci&oacute;n AMA &mdash;Adultos Mayores de Avellaneda&mdash; y trabaj&oacute; durante diecisiete a&ntilde;os como Subsecretaria de la tercera edad en la ciudad. Desde que el Covid lleg&oacute; a Avellaneda su rol fue contener, charlar y saber c&oacute;mo estaban las y los mayores de su ciudad. Cory cuenta que en los geri&aacute;tricos los primeros tiempos fueron complicados por la falta de protocolos para adecuarse a la nueva normalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hab&iacute;a un m&eacute;todo para recibir visitas, no hab&iacute;a tampoco una forma establecida para que una adulto mayor ingresara a la residencia. &ldquo;Fue bastante complejo, hasta que los lugares se adaptaron&rdquo;, dice Cory. &ldquo;Y fueron d&iacute;as muy tristes, porque no pod&iacute;an recibir a sus familiares&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa etapa inicial las videollamadas comenzaron a propagarse. Hasta que los protocolos se definieron, los lugares se adecuaron y el pico de contagios baj&oacute;, el aislamiento fue extremo en, pr&aacute;cticamente, todos los geri&aacute;tricos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La incertidumbre de ellos, el impacto emocional, de no saber qu&eacute; iba a pasar ma&ntilde;ana les generaba mucha tristeza&rdquo;, dice Cory sobre las charlas que ten&iacute;a con abuelos en diferentes grupos de WhatsApp. &ldquo;El no saber cu&aacute;ndo sus hijos iban a poder volver a verlos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La distancia y el miedo a los contagios &mdash;que al inicio de la pandemia se propag&oacute; por las residencias&mdash; tambi&eacute;n hicieron que varias familias decidieran retirar a sus familiares para cuidarlos ellos mismos. As&iacute;, muchos volvieron a sus casas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi sensaci&oacute;n, por estar en contacto con adultos mayores en diferentes situaciones, es que la pandemia impact&oacute; m&aacute;s en aquellos que est&aacute;n solos en sus casas&rdquo;, dice Cory. &ldquo;Quien est&aacute; en un geri&aacute;trico sabe que tiene personas que lo cuidan y amigos de su edad dentro de esa instituci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>GB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bustos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/adultos-mayores-vacunados-covid-19-alivio-vacunaron-crei-si-agarraba-boleta_1_7868864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Apr 2021 12:32:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Adultos mayores vacunados: “Es un alivio, hasta que nos vacunaron siempre creí que si me agarraba era boleta”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Segunda ola,Adultos mayores,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre la técnica, el talento y la perseverancia: ¿Todo se puede aprender?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/tecnica-talento-perseverancia-aprender_1_7275132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c18dc53-c1ce-4fe2-ad4c-99c7f9bc41a2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre la técnica, el talento y la perseverancia: ¿Todo se puede aprender?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La escritura y el fútbol son dos de las muchas disciplinas en torno a las que gira una pregunta de alcance universal y respuesta indefinida: es posible su aprendizaje. Maestros. ¿Don o más trabajo? ¿Qué se puede trasmitir?</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Ten&eacute;s tiempo?&rdquo;, dice entre risas el escritor y formador de escritores Santiago Llach, despu&eacute;s de la pregunta: &iquest;se puede aprender a escribir?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Mar&iacute;a Negroni propuso crear la Maestr&iacute;a en Escritura Creativa en la Universidad de Tres de Febrero, el rector le pregunt&oacute; si se pod&iacute;a ense&ntilde;ar a escribir. Ella, muy segura, le dijo que no. Que claro que no.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Griffa, director t&eacute;cnico, formador y descubridor de jugadores estrellas del f&uacute;tbol argentino, dice que hay que hacer un gran esfuerzo. No habla tanto de aprender a jugar a la pelota, m&aacute;s bien se refiere a poder llegar a jugar en Primera. Como si de eso se tratara jugar &mdash;&iquest;bien?&mdash; al f&uacute;tbol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La escritura y el f&uacute;tbol son dos de las disciplinas en torno a las que gira una pregunta de alcance universal y respuesta indefinida: &iquest;todo se puede aprender?</strong> El deporte y las artes son, quiz&aacute;s, las ramas donde m&aacute;s se da esa discusi&oacute;n.<strong> &iquest;Es un don o se logra con trabajo? &iquest;Se llega al mundo con esa capacidad innata o se adquiere con estudio, constancia y pr&aacute;ctica?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las figuras que se destacaron por sobre el resto de los mortales, esas leyendas que parecen ser de otro planeta, adem&aacute;s de contar con una especie de aura &mdash;algo en torno a ellos que no puede ser definido por una palabra&mdash; fueron y son personas obsesionadas con su disciplina &mdash;deporte, arte, &aacute;rea de estudio&mdash;. Seres humanos cuyas vidas giran en torno al desarrollo de esas habilidades. No habr&iacute;a Maradona sin horas de entrenamiento con una pelota en la zurda, no existir&iacute;an los cuentos de Flannery O'Connor si no hubiera pasado cada ma&ntilde;ana escribiendo o esperando que las palabras aparecieran en su cabeza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay otros ejemplos, claro, que podr&iacute;an modificar el enfoque de la respuesta. Aquellos que se destacaron por sobre el resto pero que lo lograron por su fuerza de trabajo y su pulsi&oacute;n por ser mejores. Dentro de la m&uacute;sica nacional podr&iacute;amos citar a Charly Garc&iacute;a &mdash;el tipo con o&iacute;do absoluto que a los tres a&ntilde;os ya tocaba el piano&mdash; o a Luis Alberto Spinetta &mdash;que antes de los 18 compuso <em>Muchacha ojos de papel</em>&mdash; como iluminados. Pero tambi&eacute;n hubo un Gustavo Cerati, un ni&ntilde;o que siempre quiso ser m&uacute;sico y que toda su vida toc&oacute;, estudi&oacute;, toc&oacute;, experiment&oacute;, toc&oacute;, investig&oacute; y toc&oacute;. Cerati se obsesion&oacute; con ser mejor y trabaj&oacute; para lograrlo. Quiz&aacute;s m&aacute;s que lo que otros necesitaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El don sin trabajo no basta. O en modo frase c&eacute;lebre: la inspiraci&oacute;n debe aparecer durante el trabajo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es escribir?</h3><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os que<strong> Santiago Llach,</strong> de 48 a&ntilde;os,&nbsp; da talleres de escritura y sabe que la primera pregunta es: &iquest;qu&eacute; es escribir?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En principio, escribir es estar alfabetizado y comunicarse por la expresi&oacute;n escrita&rdquo;, dice. &ldquo;Despu&eacute;s, cuando se habla de escribir se piensa literariamente, de forma art&iacute;stica. Ah&iacute; se da la cuesti&oacute;n que se repite con la m&uacute;sica y las artes pl&aacute;sticas: el talento versus el trabajo. Es como una gran discusi&oacute;n de la historia del arte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esos t&eacute;rminos se genera la divisi&oacute;n. <strong>Por un lado, la inspiraci&oacute;n y los &ldquo;elegidos&rdquo;; por otro, los que adquieren las habilidades y conocimientos v&iacute;a aprendizaje y trabajo. Una grieta filos&oacute;fica donde, en cierto sentido, pareciera que uno anula al otro.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Santiago Llach da talleres de escritura hace más de 20 años                            </span>
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        &ldquo;Esto de si se puede aprender o no, est&aacute; m&aacute;s en cuesti&oacute;n en la escritura que en otras artes&rdquo;, dice Llach, que este a&ntilde;o llevar&aacute; sus talleres a otro nivel, creando una escuela de escritura. &ldquo;La escritura es un elemento que la mayor&iacute;a de la humanidad utiliza a diario. El que va a un taller de escritura, tiene 30 a&ntilde;os y hace 25 que escribe&rdquo;, explica. &ldquo;Despu&eacute;s, c&oacute;mo y cu&aacute;ndo una persona se convierte en escritora es un desarrollo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro concepto que gira en torno al aprendizaje-ense&ntilde;anza de la escritura es la individualidad o el intercambio con otros. A lo largo de la historia existieron espacios de socializaci&oacute;n de textos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los talleres de lectura y escritura crecieron. Muchos escritores m&aacute;s o menos consagrados abrieron sus casas para dictar clases. Con una din&aacute;mica de consigna, escritura, lectura y devoluci&oacute;n fueron multiplic&aacute;ndose y expandiendo su p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A los que vienen a mis talleres les digo que es un proceso, que es largo y hay que tener paciencia y laburar&rdquo;, dice Llach sobre la bienvenida que da a sus cursos, donde asisten escritores, periodistas, aficionados y lectores. &ldquo;El proceso de un taller es entender lo que uno quiere escribir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los talleres de Llach comenzaron a gestarse algunos de los libros que m&aacute;s <em>hitearon </em>en la literatura contempor&aacute;nea argentina. Silvina Giaganti trabaj&oacute; all&iacute; algunos de los textos de <em>Tarda en apagarse</em>, Julieta Mortati comparti&oacute; los bocetos de <em>La lengua alemana</em> y Julia Moret construy&oacute; su debut como escritora, <em>La m&uacute;sica que llevamos dentro</em>.
    </p><p class="article-text">
        Moret es un caso que Llach cita al hablar del nacimiento de un escritor. Cuando ella lleg&oacute; al taller dijo que su sue&ntilde;o era tener una librer&iacute;a. No habl&oacute; de ser escritora. Hablo de leer. En el camino a su hijo le diagnosticaron Asperger y comenz&oacute; a narrar ese proceso en los textos del taller.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Julia fue contando a rajatabla, y con total crudeza, todo lo que iba pasando con su hijo&rdquo;, dice Llach. &ldquo;Y fue incorporando lecturas, t&eacute;cnicas, herramientas. Es el ejemplo de <em>la que aprendi&oacute;</em>. No s&eacute; si el primer d&iacute;a ella o yo hubi&eacute;ramos dicho que iba a ser escritora&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llach ha visto no solo gente que aprendi&oacute;. Tambi&eacute;n tiene ejemplos de los otros: &ldquo;gente con talento&rdquo;. Por su espacio pasaron autoras y autores que sobresal&iacute;an de un modo natural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una persona que tiene la decisi&oacute;n de escribir va a atravesar un camino, en el cual va a encontrarse con distintas personas y va incorporando como cualquier aprendizaje&rdquo;, dice Llach, refiri&eacute;ndose de alg&uacute;n modo al aspecto social del desarrollo de la escritura. &ldquo;Hay una parte que funciona tipo gremio medieval, artesanal, donde vas aprendiendo t&eacute;cnicas, incorporando cosas. A veces de un maestro o de varios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llach cree que los talleres mueven la escritura. Porque todas las semanas hay que escribir algo. Trabajar. Hacer oficio. <strong>&ldquo;Creo en la regularidad. Todo se reduce a que la inspiraci&oacute;n te encuentre trabajando. Hay que dedicarle horas, un espacio. Voluntad. En alg&uacute;n punto funciona como el tenis: quer&eacute;s jugar mejor, jug&aacute; tres veces por semana. Escribir es lo mismo&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text">Llegar a Primera</h3><p class="article-text">
        <strong>Jorge Griffa</strong> descubri&oacute; a jugadores del f&uacute;tbol argentino que triunfaron y form&oacute; a directores t&eacute;cnicos que definieron la manera actual de jugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anoten: Jorge Valdano, Gabriel Batistuta, Mauricio Pochettino, Walter Samuel, Pablo Gui&ntilde;az&uacute;, Gabriel Heinze, Santiago Solari, Sebasti&aacute;n Bataglia, Carlos Tev&eacute;z, Fernando Gago y Ever Banega. Esos son solo &mdash;solo&mdash; algunos jugadores que Griffa, de 84 a&ntilde;os, forj&oacute; en divisiones inferiores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marcelo Bielsa &mdash;quiz&aacute;s, uno de los mejores entrenadores de su generaci&oacute;n a nivel mundial&mdash;, Gerardo Martino &mdash;ex DT de la selecci&oacute;n Argentina y del Barcelona&mdash; y Mauricio Pochettino &mdash;que con el Tottenham ingl&eacute;s lleg&oacute; a la final de la Champions y ahora con el PSG franc&eacute;s gole&oacute; al Bar&ccedil;a&nbsp;de Messi en el Camp Nou&mdash; son los t&eacute;cnicos que se acercaron a Griffa en su etapa formativa, luego del retiro como jugadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2022 Griffa va a cumplir 50 a&ntilde;os trabajando en divisiones inferiores. Comenz&oacute; en 1972 en Newell's, pas&oacute; por Boca, el f&uacute;tbol mexicano, Independiente y otros. Hoy da charlas a juveniles del club de Rosario: &ldquo;Mi casa&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
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                Jorge Griffa (I) saluda al exfutbolista Roberto Sensini                            </span>
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        Para Griffa ser &ldquo;buen jugador&rdquo; quiere decir tener posibilidades de llegar a Primera Divisi&oacute;n. Y para eso son necesarias ciertas habilidades. Cualidades que son innatas: la t&eacute;cnica, la velocidad y la fuerza.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Luego, si vas m&aacute;s all&aacute;, para llegar a Primera con toda la capacidad se deben desarrollar t&eacute;cnica y tiempo, fuerza y coordinaci&oacute;n, velocidad f&iacute;sica y mental, inteligencia y equilibrio psicol&oacute;gico&rdquo;, explica. &ldquo;Hay un mont&oacute;n de factores.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Se estima, dentro del mundo del f&uacute;tbol juvenil, que de 100 chicos unos 30 llegar&aacute;n a ser profesionales. Y para lograr eso, m&aacute;s all&aacute; de las habilidades y su desarrollo, es vital la formaci&oacute;n y el formador: &ldquo;A mejores maestros, mayor capacidad van a poder alcanzar para llegar a ser un jugador de Primera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una situaci&oacute;n, a veces, que hay que tomarla con cautela&rdquo;, aclara.<strong> &ldquo;Pero, realmente el que tiene condiciones y las expresa con una gran disciplina, tiene m&aacute;s posibilidades que los que no tienen esa disciplina, aunque tengan los argumentos del juego&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, la pregunta: &iquest;ser crack desde la cuna garantiza o no llegar a Primera? &ldquo;El crack por ley natural llega a Primera. Pero no todos son cracks, son los menos&rdquo;, dice Griffa. &ldquo;Y tambi&eacute;n, ese jugador tiene que tener un nivel de autoexigencia, que es algo, de igual modo, suele tener incorporado en su personalidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, como en las habilidades art&iacute;sticas, el desarrollo es un camino que no termina cuando se llega a Primera. Griffa asegura que los jugadores tienen un tope, pero ese techo se alcanza en alg&uacute;n momento de la etapa profesional, no antes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre el final de la charla Jorge Griffa va a decir, con tono de maestro Yoda, una frase con algo de mantra: &ldquo;No se llega por casualidad. Se llega por capacidad&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Maestr&iacute;a en Escritura</h3><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de contestar que no se pod&iacute;a ense&ntilde;ar a escribir,<strong> Mar&iacute;a Negroni </strong>tuvo que explicar su respuesta para defender su idea de montar la primera Maestr&iacute;a en Escritura Creativa del pa&iacute;s. Por qu&eacute; quer&iacute;a ense&ntilde;ar entonces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A escribir no se puede ense&ntilde;ar. S&iacute; se puede transmitir la propia experiencia. Cuando uno se va formando, hay una construcci&oacute;n de artista. Uno se forma, en general, en soledad. Pero hay algunos mentores. Tambi&eacute;n uno se forma con lecturas. Y con lo que se vive&rdquo;, explica Negroni, que dirige la Maestr&iacute;a hace seis a&ntilde;os. &ldquo;Los escritores vamos articulando, de una manera no muy consciente, una serie de ideas de qu&eacute; es escribir, o para qu&eacute; se escribe, o para qu&eacute; sirve la escritura. En t&eacute;rminos m&aacute;s cr&iacute;ticos esto se llama po&eacute;tica. Detr&aacute;s de todo escritor hay una po&eacute;tica, una manera de concebir lo que hace. Una serie de ideas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La lectura es un gran factor fundante de la escritura. Pero a leer tambi&eacute;n se aprende. &ldquo;La escritura y la lectura son como las dos caras de la misma moneda. Y a leer s&iacute; se puede ense&ntilde;ar&rdquo;, dice. &ldquo;Hay distinta calidad de lectores y de escritores. Est&aacute;n los <em>best seller </em>y los libros que le exigen m&aacute;s al lector, que le piden una participaci&oacute;n. Para alguien que quiere escribir tiene que poder leer tambi&eacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En 1985, Mar&iacute;a Negroni public&oacute; su primer libro, el poemario <em>De tanto desolar</em>, y luego, a los 34 a&ntilde;os se fue a vivir a Estados Unidos. Se doctor&oacute; en literatura latinoamericana y se instal&oacute; all&iacute;, desde donde edific&oacute; su obra como autora, traductora y gest&oacute; una carrera docente &mdash;dio clases en el Sarah Lawrence College y en la universidad de Nueva York&mdash;. En 2013 decidi&oacute; volver a Argentina y fundar la maestr&iacute;a.&nbsp;
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                María Negroni dirige la primera Maestría en Escritura Creativa del país                            </span>
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        &ldquo;Yo me form&eacute; a los ponchazos, tuve maestros en el sentido de gente que le&iacute;a&rdquo;, cuenta Negroni, de 59 a&ntilde;os. &ldquo;Me encantaban Susana Theno y Juan Gelman. Y la vida me permiti&oacute; conocerlos. Hablando con ellos aprend&iacute; much&iacute;simo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La experiencia y las vivencias son vitales en la formaci&oacute;n de la escritura, resalta Negroni. Por eso eligi&oacute; fundar una maestr&iacute;a y no una carrera de grado: quer&iacute;a ense&ntilde;ar &mdash;o transmitir experiencias&mdash; a gente con formaci&oacute;n previa y a&ntilde;os vividos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay otros factores que se adquieren y ayudan al desarrollo: las t&eacute;cnicas. &ldquo;Creo que las t&eacute;cnicas son fundamentales para la formaci&oacute;n. Tener un repertorio de t&eacute;cnicas, que no vas a usar todas, pero ten&eacute;s la posibilidad&rdquo;, explica Negroni. &ldquo;Cuando vas a hacer cualquier arte, te vas a focalizar. La voz, la po&eacute;tica, se forman por exclusi&oacute;n de otras cosas que componen ese repertorio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y antes de la formaci&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Hay algo constitutivo en la personalidad que vislumbra una vocaci&oacute;n o una disciplina que va a definir una vida? Negroni lo cuenta desde su experiencia. &ldquo;A mi siempre me gust&oacute; leer y escribir. No sab&iacute;a que quer&iacute;a ser escritora, pero me gustaba. Me encantaba escribir en un diario y siempre le&iacute;a. Eso ya est&aacute;, es como que viene con la persona. Despu&eacute;s le pod&eacute;s agregar todo lo dem&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada uno hace el camino que puede. No hay una regla&rdquo;, sigue Negroni. <strong>&ldquo;Depende de la perseverancia, de la obsesi&oacute;n que tengas. Hay que tener una fuerza inmensa. Solamente uno sigue si hay una especie de voluntad, de cosa muy fuerte que te empuja en esa direcci&oacute;n. No hay ning&uacute;n Maradona o Michael Jordan sin pr&aacute;ctica. Algo se tiene que dedicar: tiempo, energ&iacute;a, fuerza, sacrificio</strong>. De eso estoy segura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>GB/CB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bustos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/tecnica-talento-perseverancia-aprender_1_7275132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Mar 2021 02:45:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre la técnica, el talento y la perseverancia: ¿Todo se puede aprender?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Fútbol,Escritura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir sin adicciones: “No hay recaída ni limpieza. El tratamiento es un proceso”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/vivir-adicciones-no-hay-recaida-limpieza-tratamiento-proceso_1_7188355.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db05cf43-7cbd-4d91-b858-8cdab03e44e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir sin adicciones: “No hay recaída ni limpieza. El tratamiento es un proceso”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todas las abstinencias son diferentes. La redefinición de los tratamientos. La clave de la recuperación de un consumo problemático muchas veces es la ayuda de otro adicto.</p></div><p class="article-text">
        Iv&aacute;n est&aacute; tirado en una cama que no es la suya. Se mueve de un lado a otro. Apenas abre los ojos. No sabe qu&eacute; d&iacute;a es, menos la hora. Hace meses que no sale de ese cuarto. Que no habla con nadie. Solo piensa: revive su pasado en <em>slow motion</em>. C&oacute;mo fue que se qued&oacute; solo, que se aprovech&oacute; de los momentos en que su madre no estaba para robarle &mdash;plata, ropa, objetos&mdash;, las veces en que fumaba sin tener ganas, las noches en que no ten&iacute;a a donde volver. El d&iacute;a en que pidi&oacute; ayuda y decidi&oacute; internarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Un adicto nunca pierde las ganas de consumir. Solo hay que atravesar esas ganas y seguir. No darle bola a la cabeza &mdash;dice Iv&aacute;n, que hoy tiene 30 a&ntilde;os &mdash;. Cuando la abstinencia grita, hay que tener las manos y la mente ocupadas en algo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todas las abstinencias son diferentes.</strong> Porque no todos los cuerpos son iguales. Algunos no pueden levantarse de la cama, otros lloran y lloran liberando una angustia tapada, otros toman litros de caf&eacute; o mate para tolerar la ansiedad. Las reacciones para suplantar &mdash;o subsistir&mdash; a la falta de ese consumo pueden ser miles. El consumo &mdash;el de sustancias o el que sea&mdash; calma, distrae: sirve de quitapenas. Sobre ese consumo hay que hacer zoom, ajustar el foco y preguntarse qu&eacute; hay en torno a &eacute;l. &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n arm&oacute; ese sujeto con la sustancia?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, el S&iacute;ndrome de Abstinencia es <em>el conjunto de s&iacute;ntomas que aparecen al suspender o reducir el consumo de una sustancia psicoactiva que se ha consumido de forma repetida, habitualmente durante un periodo prolongado y, en algunos casos, en dosis altas. El mismo puede generar signos de trastornos tanto f&iacute;sicos como psicol&oacute;gicos.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cuerpo, tambi&eacute;n, se comporta de formas diferentes ante la falta del consumo.</strong> Eso depende de la persona y, principalmente, de la sustancia que se deja. Con el alcohol hay temblores, escalofr&iacute;os, dolor de cabeza, deshidrataci&oacute;n y n&aacute;useas. En situaciones m&aacute;s extremas, se sufre del <em>delirium tremens</em>: que genera pesadillas, sudoraci&oacute;n y hasta alucinaciones. Con la coca&iacute;na, que estimula el sistema nervioso, todo se hunde: el cuerpo se vuelve pesado, con un cansancio insoportable y un desgano violento. La abstinencia a la marihuana es de las m&aacute;s intensas. El deseo de consumo aumenta y altera el estado de &aacute;nimo, genera p&eacute;rdida de apetito, lo que en muchos casos termina en p&eacute;rdida de peso. Con los narc&oacute;ticos (la hero&iacute;na, por ejemplo), el cuerpo se vuelve un canal de flujo constante: la sudoraci&oacute;n crece, el fluido nasal genera congesti&oacute;n, hay lagrimeos y una respiraci&oacute;n dificultosa y cansadora. En la siguiente instancia se acelera el ritmo card&iacute;aco, aparecen la fiebre, escalofr&iacute;os, temblores y diarrea. El proceso de desintoxicaci&oacute;n de los narc&oacute;ticos es considerado de los m&aacute;s dif&iacute;ciles de soportar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Adicciones y tratamientos.                            </span>
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        &mdash;Para atravesar un proceso de abstinencia y comprenderlo hay que leerlo preguntando qui&eacute;n es esa persona, qu&eacute; consume, hace cu&aacute;nto, qu&eacute; le pasa a su cuerpo, qu&eacute; relaci&oacute;n tiene con eso &mdash;dice a modo de re-definici&oacute;n, Gabriela Torres, secretaria de la Sedronar, (Secretar&iacute;a de Programaci&oacute;n para la Prevenci&oacute;n de la Drogadicci&oacute;n y Lucha contra el Narcotr&aacute;fico).
    </p><h3 class="article-text">	&nbsp;</h3><h3 class="article-text">La medicaci&oacute;n y despu&eacute;s</h3><p class="article-text">
        Hace unos cuatro a&ntilde;os que Iv&aacute;n no consume. A los 17 empez&oacute; a fumar marihuana. A los 19, tom&oacute; coca&iacute;na por primera vez. Despu&eacute;s pas&oacute; al crack. Ah&iacute; empez&oacute; a vender sus cosas primero y el siguiente nivel fue robarle a su madre y hermana. Hasta que un d&iacute;a decidi&oacute; internarse. Ten&iacute;a 24 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No me interesaba nada m&aacute;s que consumir &mdash;cuenta una noche de enero por WhatsApp, el &uacute;nico pedido que hace para charlar, prefiere chatear antes que un llamado &mdash; . Ni juntarme con amigos, ni ver pel&iacute;culas, o jugar videojuegos, ni una cena familiar o el trabajo. Nada me atra&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera etapa de internaci&oacute;n de Iv&aacute;n dur&oacute; dieciocho meses. Fue un tiempo en el que el s&iacute;ndrome de abstinencia se hizo presente en todos sus niveles. Estuvo deprimido y ansioso. Pas&oacute; seis meses en una cama, angustiado y sin querer levantarse. Sent&iacute;a culpa por las cosas que hab&iacute;a hecho y resentimiento contra &eacute;l mismo y &ldquo;las malas compa&ntilde;&iacute;as&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los primeros tres meses de recuperaci&oacute;n, ese per&iacute;odo inicial de desintoxicaci&oacute;n, Iv&aacute;n recibi&oacute; apoyo farmacol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Estoy en contra de eso. En la mayor&iacute;a de los casos es necesario, a m&iacute; no me gusta. Ayudan psiqui&aacute;tricamente y todo lo que quieras, pero me hac&iacute;an sentir pesado y somnoliento.
    </p><p class="article-text">
        Los procesos de desintoxicaci&oacute;n, que en muchos casos inician con un intenso per&iacute;odo de abstinencia, suelen estar acompa&ntilde;ados de medicaci&oacute;n para contener ese tramo del camino. Es ac&aacute; donde las opiniones se bifurcan. Y esto suele tener que ver con el lugar desde el cual se habla.
    </p><p class="article-text">
        Para Mariano Rey, director provincial de Salud Mental y Consumos Problem&aacute;ticos del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, la cuesti&oacute;n se divide en dos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;En la medicalizaci&oacute;n de la vida cotidiana podr&iacute;amos pensar en el abuso de psicof&aacute;rmacos &mdash;explica &mdash;.&nbsp; Otra cosa es una intervenci&oacute;n cl&iacute;nica para acompa&ntilde;ar un proceso: una herramienta para que el derrotero de ese momento sea m&aacute;s llevadero. Un escenario distinto ser&iacute;a tomar una sustancia para poder, de alguna manera, ocupar el lugar del consumo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si alguien est&aacute; muy comprometido hay que desintoxicarlo &mdash;dice Gabriela Torres &mdash;. La desintoxicaci&oacute;n no siempre es con qu&iacute;micos. Puede ser solo con suero. Y hay una verdad: vos no sent&aacute;s a alguien comprometido con un consumo a hablar con un psic&oacute;logo y te cuenta qu&eacute; le pasa. No funciona as&iacute;. Hay un mont&oacute;n de complejidades y complementariedades en un tratamiento y acompa&ntilde;amiento. 	
    </p><p class="article-text">
        Celeste Gonz&aacute;lez tiene 31 a&ntilde;os y es operadora socioterap&eacute;utica especializada en adicciones. Trabaja en casas de d&iacute;a acompa&ntilde;ando procesos de recuperaci&oacute;n. Ella es parte de equipos interdisciplinarios &mdash;psic&oacute;logos, psiquiatras, ex consumidores&mdash; que aportan sus conocimientos &mdash;y experiencias&mdash; para atravesar estos procesos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El per&iacute;odo de abstinencia es super duro. Y muchas veces se acompa&ntilde;a de medicamentos para que no sea tan fuerte para la persona &mdash;cuenta Celeste &mdash;Esa primera etapa tiene como pata fundamental la medicaci&oacute;n. En mi opini&oacute;n, se cambia una sustancia concreta por la pastilla. Y empieza otro viaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Celeste &mdash;que habla largo, estirando los l&iacute;mites de cada respuesta&mdash; dice que en su recorrido como operadora vio casos de desintoxicaciones institucionalizadas con abstinencias que sintomatizan en taquicardia, sudoraci&oacute;n, temblores, falta de apetito y mates (muchos mates diarios). Y que despu&eacute;s del per&iacute;odo corp&oacute;reo vienen pensamientos oscuros y florecen depresiones que, generalmente, estaban tapadas por los consumos.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Los abandonos </h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n estudios de acceso p&uacute;blico de la Sedronar realizados en 2017, de los 4.491 usuarios asistidos, 4.263 se dieron de baja de sus tratamientos. Un 70% fue por abandono voluntario, en un 1,1% se deben al alta terap&eacute;utica, el 10% a la interrupci&oacute;n por otros motivos y en un 21% a la finalizaci&oacute;n del plazo estipulado para la beca de tratamiento sin que exista renovaci&oacute;n de la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su mayor&iacute;a, tanto usuarios como abandonos, corresponden a personas de entre 21 y 30 a&ntilde;os primero y 31 y 40 despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 60% de los pacientes son de la provincia de Buenos Aires, el 24 % de Capital Federal. Entre ambas, adem&aacute;s, aportan el 83% de los abandonos: a mayor cantidad de asistidos, mayor cantidad de abandonos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De los abandonos voluntarios casi el 75% se dio en la modalidad residencial, en comunidades terap&eacute;uticas tradicionales. Fueron m&aacute;s los abandonos en las comunidades que no tienen guardia profesional. Un 25% de los abandonos fue en la modalidad ambulatoria, donde se asiste a la instituci&oacute;n entre 4 y 8 horas diarias.
    </p><p class="article-text">
        El 70% de los abandonos se dan entre el primer y tercer mes de tratamiento. El 40% de los abandonos son durante el primer mes. Entre el cuarto y el sexto mes los abandonos son del 17,9%. Luego del a&ntilde;o, el porcentaje desciende en picada: el 1,4% abandona.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Ya no hay reca&iacute;das</h3><p class="article-text">
        &mdash;La clave de la recuperaci&oacute;n es un adicto que ayuda a otro adicto &mdash;dice Iv&aacute;n, que tiene una sonrisa tensa y una mirada abrillantada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s sea por eso que, cuando &eacute;l se levant&oacute; de la cama y quiso &mdash;pudo&mdash; hablar, transform&oacute; su rol. Se convirti&oacute; en consejero en adicciones y lleg&oacute; a ser el referente de un grupo de 40 personas en una comunidad terap&eacute;utica.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El curso de operadora lo hice con gente recuperada &mdash;cuenta Celeste &mdash;. Quienes pueden salir de esa oscuridad se ponen en el ej&eacute;rcito de los que quieren ayudar para que los dem&aacute;s salgan. El acompa&ntilde;amiento es esencial.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Se trata de recuperar lazos sociales, formas de vincularse &mdash;suma Torres respecto a la ayuda de pares &mdash;. No sos tan especial que solo te drog&aacute;s vos. Le pasa a un mont&oacute;n de gente. Al encuentro con el otro, en un mismo padecimiento, no hay con qu&eacute; darle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Ivan estaba en uno de sus mejores momentos, volvi&oacute; a consumir. Y lo hizo m&aacute;s que antes. Lleg&oacute; a un nivel de consumo que ni siquiera volv&iacute;a a su casa. Pasaba las noches en la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Y la culpa golpea peor. Es como que ten&eacute;s m&aacute;s conciencia sobre la adicci&oacute;n y las p&eacute;rdidas que eso genera. Me drogaba m&aacute;s que antes y me sent&iacute;a peor conmigo mismo. 	
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la actualidad el sistema de salud no habla de reca&iacute;das. Se trata de episodios de consumo en un proceso de recuperaci&oacute;n. Pero Iv&aacute;n, lo ve diferente: siente, y as&iacute; lo dice, que recay&oacute;. Cuando relata ese momento se castiga.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La reca&iacute;da desde el modelo m&eacute;dico liga m&aacute;s a un enfoque pensando el consumo como una enfermedad &mdash;dice Rey &mdash;. En el marco de un proceso, donde la persona plantea que quiere dejar de consumir, puede haber episodios de consumo. En ese proceso de dejar de consumir, la reca&iacute;da se significa como volver a cero. De ninguna manera es volver a cero, porque eso pierde de vista el contexto en el que se da la situaci&oacute;n de consumo. Hay que correr el foco de la mirada en la sustancia, para pensar en la vinculaci&oacute;n sujeto-contexto-sustancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No hay reca&iacute;da ni limpieza &mdash;sintetiza Torres &mdash;. El tratamiento es un proceso.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un problema &ldquo;enorme&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a los consumos de sustancias, las concepciones, fundamentalmente las formuladas por el Estado y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, se reconfiguran hacia una mirada m&aacute;s social. Por ejemplo, desde la Sedronar se est&aacute; impulsando una campa&ntilde;a para concientizar sobre el consumo de alcohol, la sustancia m&aacute;s popular de Argentina (que es el pa&iacute;s que m&aacute;s consume alcohol en Am&eacute;rica Latina entre los 12 y 17 a&ntilde;os).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la provincia de Buenos Aires, Mariano Rey remarca que la pol&iacute;tica p&uacute;blica apunta a brindar un mayor acceso para facilitar la llegada a tratamientos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay un sistema de salud que no tiene las herramientas para contener esta problem&aacute;tica, que es enorme. Enorme &mdash;dice Celeste, desde adentro del sistema&mdash;. <strong>El consumo de sustancias atraviesa a la sociedad entera. En una cuadra, debe haber 3 o 4 personas con problemas con el consumo de sustancias. No con adicci&oacute;n quiz&aacute;s, pero s&iacute; con abuso.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>GB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Bustos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/vivir-adicciones-no-hay-recaida-limpieza-tratamiento-proceso_1_7188355.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Feb 2021 02:50:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivir sin adicciones: “No hay recaída ni limpieza. El tratamiento es un proceso”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud,Salud pública,Consumo problemático,Sedronar]]></media:keywords>
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