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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Claudio Caprarulo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/claudio-caprarulo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Claudio Caprarulo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Una economía pendiente de la danza de la lluvia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/economia-pendiente-danza-lluvia_129_10016851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96a34580-94a4-4a6d-8d36-e8eeee9997f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una economía pendiente de la danza de la lluvia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el autor, sequía, elecciones y pagos de deuda externa forman un triángulo de las bermudas para el objetivo de Massa: aterrizar en diciembre sin turbulencias. Según proyecciones de la consultora Analytica, las exportaciones del agro pueden caer hasta 14.000 millones de dólares respecto al año pasado. </p></div><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se termina el verano, y mientras los turistas disfrutaron de semanas de un sol radiante, los productores agropecuarios y quienes analizamos la econom&iacute;a miramos al cielo, suplicando por que llueva. Hace sesenta a&ntilde;os que no se registraban temperaturas tan superiores al promedio como las que hubo entre diciembre y febrero &uacute;ltimos. Episodios como estos traen consecuencias muy negativas para nuestra macroeconom&iacute;a: <strong>implican menos exportaciones del agro y hacen tambalear al mercado de d&oacute;lares, </strong>que sostiene una fr&aacute;gil estabilidad desde agosto pasado.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada, el agro gener&oacute; cuatro de cada diez d&oacute;lares que ingresaron al pa&iacute;s y es <strong>por lejos el principal aportante neto de divisas. </strong>Esto quiere decir que, aunque le restemos sus importaciones y otras salidas de d&oacute;lares como, por ejemplo, el pago de pre-financiaciones, su saldo sigue siendo positivo. De all&iacute; que el impacto de la sequ&iacute;a sea tan relevante. Desde Analytica proyectamos que las exportaciones pueden reducirse en <strong>14.000 millones de d&oacute;lares respecto al a&ntilde;o pasado. </strong>Para dimensionar, esa cifra representa el pago de casi dos meses y medio de importaciones de bienes y servicios de todos los sectores productivos.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, antes de que el clima nos jugara una mala pasada, el frente cambiario ya iba a ser complicado este a&ntilde;o. A diferencia del 2022, <strong>el FMI se va a llevar US$ 2.600 millones m&aacute;s de los que traer&aacute;.</strong> En ese contexto, las reservas netas del Banco Central deber&iacute;an crecer en US$ 4.800 millones para cumplir el acuerdo firmado con el organismo, de las cuales US$ 3.700 tienen que estar antes de las elecciones de octubre.
    </p><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s acostumbrado a los volantazos en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica las elecciones siempre traen mayores niveles de incertidumbre. Ahorristas y empresarios se vuelven m&aacute;s conservadores ante posibles cambios tras los resultados electorales. Sin ir m&aacute;s lejos, en 2021 el Banco Central tuvo que sacrificar reservas internacionales para contener la brecha entre el d&oacute;lar oficial y los paralelos, que lleg&oacute; a duplicarse entre marzo y noviembre.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Por herencia, errores propios y una coyuntura internacional muy adversa, el Gobierno va a terminar su mandato de igual forma que Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri: sin dólares para un funcionamiento normal de la economía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sequ&iacute;a, elecciones y pagos de deuda externa forman un<strong> tri&aacute;ngulo de las bermudas</strong> para el objetivo de Massa: aterrizar en diciembre sin turbulencias. Ante ese escenario, es l&oacute;gico que el Gobierno est&eacute; negociando con el FMI relajar el objetivo de acumulaci&oacute;n de reservas, como dej&oacute; trascender. El a&ntilde;o pasado tambi&eacute;n tuvo que hacer algo parecido: la meta era de US$ 5.800 millones pero se redujo a US$ 5.000, aunque la diferencia se deb&iacute;a acumular este a&ntilde;o. En otras palabras, la meta para 2022-23 se mantuvo inalterada.
    </p><p class="article-text">
        Sin acceso al mercado de cr&eacute;dito internacional, <strong>los d&oacute;lares que falten este a&ntilde;o habr&aacute; que compensarlos con menores niveles de actividad.</strong> Si dec&iacute;amos que era relativamente realista el escenario del Presupuesto 2023&nbsp;al marcar que la econom&iacute;a apenas crecer&iacute;a 2% este a&ntilde;o, hoy lo vemos como optimista.
    </p><p class="article-text">
        Por herencia, errores propios y una coyuntura internacional muy adversa (pandemia, guerra y sequ&iacute;a), el Gobierno va a terminar su mandato de igual forma que Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner y Mauricio Macri:<strong> sin d&oacute;lares para un funcionamiento normal de la econom&iacute;a.</strong> En la Argentina, no todos los caminos conducen a Roma, pero s&iacute; a la restricci&oacute;n externa.
    </p><p class="article-text">
        Vale recordar que la econom&iacute;a argentina es superavitaria en d&oacute;lares. Los ahorristas y las empresas le prestan dinero al resto del mundo -nuestra posici&oacute;n de inversi&oacute;n internacional neta es positiva en U$S 113.049 millones- y se estima que hay m&aacute;s de U$S 200.000 millones fuera del sistema bancario.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es sencilla: <strong>la ausencia de un modelo macroecon&oacute;mico sostenible e inclusivo socialmente transform&oacute; a la econom&iacute;a argentina en un perro que se muerde la cola. </strong>La inflaci&oacute;n persistente hace que el ahorro de empresas y familias se refugie en el d&oacute;lar, esa mayor demanda de d&oacute;lares colabora para una nueva devaluaci&oacute;n del peso que genera un salto en los precios de la econom&iacute;a y, de all&iacute;, una nueva escalada en la inflaci&oacute;n. As&iacute;, una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que la soluci&oacute;n no es sencilla. Para desarmar este circuito se requiere de tiempo y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que logren un equilibrio entre las demandas del mercado y las de la sociedad, que si bien parecen similares, algunas cuando se implementan revelan su antagonismo. Y aunque el lema sea &ldquo;ceder para crecer&rdquo;, no hay que olvidar que si casi el 40% de los argentinos es pobre, quiere decir que una parte de la sociedad ya cedi&oacute; demasiado. Ojal&aacute; podamos avanzar como sociedad hacia consensos que permitan una reducci&oacute;n de la inflaci&oacute;n, una matriz exportadora m&aacute;s diversificada y evitemos as&iacute; pasar otro verano bailando la danza de la lluvia.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC/CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudio Caprarulo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/economia-pendiente-danza-lluvia_129_10016851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Mar 2023 09:55:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una economía pendiente de la danza de la lluvia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inflación,Dólar,Agro,Sequía,Elecciones 2023]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno gana tiempo con el cepo importador y el ok del FMI: ¿y después?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/gobierno-gana-tiempo-cepo-importador-ok-fmi-despues_1_9132941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/626ec93d-adf2-484d-bbf3-120f12d70188_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Gobierno gana tiempo con el cepo importador y el ok del FMI: ¿y después?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La profundización del cepo cambiario y la flexibilización de las metas con el FMI generan una ventana corta de tiempo para intentar estabilizar la economía. Si el Gobierno no la aprovecha, la estabilización será conducida por el mercado y recaerá sobre los que menos tienen.</p></div><p class="article-text">
        La econom&iacute;a argentina gira alrededor del d&oacute;lar. Y para entender hacia d&oacute;nde va, el balance cambiario del Banco Central es para cualquier economista lo que las estrellas para un antiguo navegante. En consecuencia, el salto de los d&oacute;lares paralelos que, depende cu&aacute;l miremos, fue de entre 16% y 19% en 20 d&iacute;as y la profundizaci&oacute;n del cepo cambiario no fueron una sorpresa. <strong>Si desde principio de a&ntilde;o se observa un deterioro creciente en el balance comercial &iquest;por qu&eacute; el Gobierno reacciona reci&eacute;n ahora? </strong>Mismo cuando hasta el lunes los d&oacute;lares financieros mostraban cierta calma despu&eacute;s del fuerte aumento que tuvieron el 9 de junio, producto del desplome en la cotizaci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica indexada a la inflaci&oacute;n. La respuesta est&aacute; en el acuerdo firmado con el FMI.
    </p><p class="article-text">
        El Programa de Facilidades Extendidas que firm&oacute; el gobierno con el Fondo tiene cuatro criterios de ejecuci&oacute;n trimestrales que deben cumplirse s&iacute; o s&iacute; para recibir los d&oacute;lares que permiten cancelar los vencimientos del pr&eacute;stamo Stand By por U$S44.000 millones firmado en la gesti&oacute;n de Mauricio Macri. Pero los dos m&aacute;s gravitantes son el techo al d&eacute;ficit fiscal y la acumulaci&oacute;n de reservas internacionales netas. Los otros dos, el l&iacute;mite a la deuda p&uacute;blica flotante y la emisi&oacute;n monetaria del Banco Central, quedan determinados principalmente por el resultado fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Los compromisos asumidos para el primer trimestre del a&ntilde;o fueron cumplidos, sin embargo hasta hace menos de una semana era imposible repetir ese resultado en el segundo. Por un lado, porque el d&eacute;ficit fiscal primario acumulado a junio deb&iacute;a ser por $566,8 mil millones y un mes antes ya hab&iacute;a alcanzado los $434,3 millones. Si consideramos que durante el sexto mes del a&ntilde;o se suele registrar el d&eacute;ficit m&aacute;s alto despu&eacute;s de diciembre, el objetivo era muy dif&iacute;cil de cumplir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Peor a&uacute;n el referido a la acumulaci&oacute;n de reservas internacionales netas, U$S 4.100 millones de d&oacute;lares. En marzo cerraron en U$S1.523 millones y al 22 de junio el Banco Central hab&iacute;a podido comprar apenas U$S 621 millones m&aacute;s. Le quedaban siete d&iacute;as para acumular aproximadamente U$S 2.144 millones (si bien las compras en el mercado de cambios son la fuente principal, pueden existir desembolsos por pr&eacute;stamos de organismos de cr&eacute;dito cuyo vencimiento sea superior a 12 meses).
    </p><p class="article-text">
        Ante ese escenario, sucedi&oacute; lo esperado, <strong>el Gobierno le pidi&oacute; al FMI mayor flexibilidad en los cuatro objetivos para el segundo trimestre, </strong>seg&uacute;n el documento que public&oacute; el organismo el 24 de junio. En particular, una ampliaci&oacute;n por $307,6 mil millones en el techo referido al d&eacute;ficit fiscal primario, lo que permite proyectar su cumplimiento. En lo que concierne a la acumulaci&oacute;n de reservas internacionales, la meta para este mes se reduce en US$ 650 millones. Por lo tanto, <strong>durante la &uacute;ltima semana del mes el Banco Central deb&iacute;a asegurarse el ingreso de U$S1.494 millones. Una misi&oacute;n imposible hasta que el 27 de junio el gobierno decidi&oacute; profundizar el cepo cambiario. </strong>Desde entonces, las compras del Banco Central crecieron en aproximadamente U$S 1.000 millones, con un pico de U$S 583 millones el d&iacute;a de ayer. Con repetir ese resultado hoy el Gobierno lograr&aacute; aprobar la segunda revisi&oacute;n con el FMI. Y nunca mejor aplicado el meme que dice &iquest;pero a qu&eacute; costo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La profundizaci&oacute;n del cepo cambiario nunca es una buena noticia, aumenta las expectativas de una futura devaluaci&oacute;n.</strong> Por caso, el d&oacute;lar contado con liquidaci&oacute;n peg&oacute; otro salto del 4% el primer d&iacute;a de su implementaci&oacute;n y acumula un aumento del 6% en tres d&iacute;as. Ese impacto se traduce en una presi&oacute;n alcista sobre la inflaci&oacute;n producto del costo de reposici&oacute;n que estiman los importadores y en menos incentivos para el ingreso de d&oacute;lares dado que los inversores o exportadores especulan con recibir m&aacute;s pesos por d&oacute;lar en un futuro no tan lejano. Ante ese escenario &iquest;podr&iacute;a haberse hecho otra cosa?
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, una fuerte devaluaci&oacute;n que convalide las expectativas del mercado y reduzca las importaciones al encarecerlas y generar tambi&eacute;n una fuerte ca&iacute;da en el nivel de actividad. Ahora bien, es evidente que con una inflaci&oacute;n anual ya proyectada como m&iacute;nimo en 72% para diciembre las consecuencias sobre el nivel de precios son mucho peores que con la profundizaci&oacute;n del cepo cambiario. En consecuencia, <strong>el Gobierno eligi&oacute; el mal menor pero eso no implica que sea una soluci&oacute;n sostenible en el tiempo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, es importante mencionar una tercera alternativa hoy vedada para la Argentina: endeudarse en d&oacute;lares. Principalmente como consecuencia de la crisis de deuda externa iniciada en 2018 producto del desmantelamiento de los controles de capitales llevado a cabo desde el inicio de la gesti&oacute;n de Mauricio Macri. A partir de ese momento, situaci&oacute;n que el actual equipo econ&oacute;mico no logr&oacute; revertir, para el Estado argentino endeudarse en el exterior significa convalidar tasas de inter&eacute;s elevad&iacute;simas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, <strong>el argumento del equipo econ&oacute;mico respecto a la baja acumulaci&oacute;n de d&oacute;lares referido al crecimiento en las importaciones de energ&iacute;a producto de la guerra en Europa explica una parte de la historia, pero el problema es a&uacute;n m&aacute;s profundo.</strong> Por caso, el d&eacute;ficit energ&eacute;tico creci&oacute; a mayo en U$S 2.456 millones respecto a igual periodo del a&ntilde;o pasado, pero el resto de los sectores de la econom&iacute;a tambi&eacute;n aument&oacute; sus importaciones aun cuando se elimina el efecto producido por la suba en el precio internacional de los fletes y combustibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ra&iacute;z del problema es la inflaci&oacute;n. <strong>El ahorro de las empresas y familias en un contexto de p&eacute;rdida de poder de compra del peso aumenta la demanda de d&oacute;lares y bienes importados como reserva de valor. </strong>Un comportamiento que se repite a lo largo de nuestra historia y permit&iacute;a prever el exceso de importaciones asociado que se observa desde el 2020. La pregunta entonces es por qu&eacute; el Gobierno tard&oacute; tanto en implementar una sinton&iacute;a fina en las importaciones y, a la par, en anunciar un objetivo de tasas de inter&eacute;s reales positivas que aliente el ahorro en pesos.
    </p><p class="article-text">
        En enero de este a&ntilde;o escrib&iacute; en una <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/precios_129_8650447.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">columna publicada en </a><a href="https://www.eldiarioar.com/economia/precios_129_8650447.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>elDiarioAR</strong></a> la imposibilidad de que en 2022 la inflaci&oacute;n se redujera respecto al 2021, producto de la falta de d&oacute;lares y la necesidad de recomponer los precios relativos, tanto por el acuerdo con el FMI como por la necesidad de desarmar los desequilibrios de la econom&iacute;a. Las imposiciones de la realidad como las consecuencias de la guerra en Europa complejizaron a&uacute;n m&aacute;s el contexto. Ahora bien, &iquest;qu&eacute; cambi&oacute; en la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica desde entonces? Muy poco. Por ejemplo, el d&eacute;ficit fiscal aument&oacute; en casi todas las partidas y el necesario aumento de la asistencia social a los m&aacute;s vulnerables no se compens&oacute; con medidas de reducci&oacute;n del gasto progresivas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los malos resultados del primer semestre obligan al Gobierno a hacer cambios. El FMI aprob&oacute; flexibilizar las metas trimestrales, pero no las anuales. En consecuencia, la acumulaci&oacute;n de reservas y la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit primario que no se logre durante el segundo y tercer trimestre deber&aacute; compensarse en el cuarto. Nuevamente un objetivo demasiado ambicioso.<strong> Quiz&aacute;s lo l&oacute;gico ser&iacute;a que al igual que en 2018, el FMI ampli&eacute; el financiamiento del programa firmado inicialmente, modifique las metas anuales y la Argentina trace un sendero consistente de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal y emisi&oacute;n monetaria. </strong>Recordemos que el organismo aument&oacute; el monto a desembolsar acordado en junio del 2018 en U$S 7.000 millones a partir de un pedido firmado por Dujovne y Sandleris en octubre de ese mismo a&ntilde;o justificado en condiciones adversas para las econom&iacute;as en desarrollo y tensiones pol&iacute;ticas internas. El argumento se condice nuevamente con la realidad argentina.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas la probabilidad de que eso suceda es muy baja. Y de ser as&iacute;, igual la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico deber&iacute;a llevarse a cabo. M&aacute;s all&aacute; del acuerdo con el FMI, como siempre es la dificultad del Gobierno de financiar el d&eacute;ficit fiscal lo que lo obliga a bajar sus erogaciones, con el crecimiento de la recaudaci&oacute;n no alcanza. Nuevamente, al igual que el cepo, no es una decisi&oacute;n feliz pero se trata de elegir sobre la opci&oacute;n menos costosa. Recordemos lo que se&ntilde;alamos al principio de esta columna: el aumento en los d&oacute;lares paralelos se inici&oacute; por la ca&iacute;da en el precio de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos porque los inversores privados buscaron reducir su exposici&oacute;n al riesgo de un nuevo default de la deuda p&uacute;blica en pesos; tienen fresco el recuerdo de ese desenlace hace menos de tres a&ntilde;os durante el final de la gesti&oacute;n de Juntos por el Cambio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La profundizaci&oacute;n del cepo cambiario y la flexibilizaci&oacute;n de las metas con el FMI generan una ventana corta de tiempo para intentar estabilizar la econom&iacute;a.</strong> Est&aacute; en el Gobierno saber aprovecharla, caso contrario m&aacute;s temprano que tarde la estabilizaci&oacute;n ser&aacute; conducida por el mercado y bajo ese formato la mayor parte de los costos recaer&aacute;n sobre los que menos tienen. Conducir el desarme de los desequilibrios de la econom&iacute;a desde el Estado permite un reparto m&aacute;s equitativo. Fingir que las condiciones materiales no determinan el arte de lo posible en la pol&iacute;tica nunca hizo m&aacute;s que perjudicar a los m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudio Caprarulo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/gobierno-gana-tiempo-cepo-importador-ok-fmi-despues_1_9132941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2022 14:44:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recuperar el salario para lograr el equilibrio fiscal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/recuperar-salario-lograr-equilibrio-fiscal_129_8986368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd595f4c-00c0-4654-9b01-e88ea16a633c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recuperar el salario para lograr el equilibrio fiscal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La madre de todas las batallas es bajar la inflación y aumentar la productividad para garantizar una recuperación considerable y sostenible en los ingresos de los trabajadores.</p></div><p class="article-text">
        La econom&iacute;a crece y se crea trabajo, pero no alcanza. Desde comienzos del a&ntilde;o pasado el salario promedio del empleo registrado, com&uacute;nmente llamado &ldquo;en blanco&rdquo;, apenas logra compensar al aumento de los precios. Al mismo tiempo, los trabajadores no registrados siguen perdiendo en la carrera contra la inflaci&oacute;n. <strong>Hoy un trabajador puede ser pobre. Si esa situaci&oacute;n no se revierte, el gasto social continuar&aacute; creciendo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La madre de todas las batallas es bajar la inflaci&oacute;n y aumentar la productividad para garantizar una recuperaci&oacute;n considerable y sostenible en los ingresos de los trabajadores. En el mientras tanto, muchas veces eterno en la Argentina, el desaf&iacute;o es satisfacer las demandas sociales sin generar soluciones que sean, literalmente, pan para hoy y hambre para ma&ntilde;ana. Uno de los riesgos es provocar un salto discreto en la inflaci&oacute;n con un mayor nivel de inercia, acortando por ejemplo los plazos en las revisiones de paritarias. &iquest;C&oacute;mo evitarlo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veamos. Para empezar, nuestra estructura productiva es muy heterog&eacute;nea y se refleja, entre otras cosas, en el salario promedio de cada uno de los sectores. Como ejemplo, <strong>un trabajador registrado de comercio cobr&oacute; el a&ntilde;o pasado 40% m&aacute;s respecto a si se hubiese desempe&ntilde;ado en el sector de la ense&ntilde;anza pero 32% menos que de haberlo hecho en la industria manufacturera.</strong> Pero la principal <strong>heterogeneidad </strong>laboral se manifiesta dentro de cada sector entre los trabajadores m&aacute;s protegidos, principalmente aquellos amparados por los acuerdos colectivos de trabajo, y los que no.
    </p><p class="article-text">
        Sobre la divisi&oacute;n registrados-no registrados versa la mayor diferencia a la hora de pensar c&oacute;mo recomponer el poder de compra. En el primer caso, las paritarias son la principal herramienta. Este a&ntilde;o cerraron en promedio en torno al 60% para el periodo 2022/2023, con revisiones antes de diciembre que seguramente garanticen que los salarios reales -descontada la inflaci&oacute;n- se mantendr&aacute;n constantes. <strong>El problema es que no logran volver a los valores del 2017, la diferencia hoy es del 15%. </strong>Una opci&oacute;n es incorporar a los aumentos atados a la inflaci&oacute;n remuneraciones de suma fija basadas en m&eacute;tricas de crecimiento y productividad seg&uacute;n rama de actividad. Y as&iacute; distribuir los frutos del crecimiento de la econom&iacute;a de manera sostenible. Es evidente que es necesario adaptar las instituciones laborales a una econom&iacute;a que cuando termine el actual mandato de Alberto Fern&aacute;ndez llevar&aacute; una d&eacute;cada con una inflaci&oacute;n promedio anual del 40%. El a&ntilde;o pasado la actividad creci&oacute; 10,3% sin embargo la participaci&oacute;n de los trabajadores en el producto cay&oacute; del 38% al 34%.
    </p><p class="article-text">
        La mayor dificultad est&aacute; en recuperar el poder adquisitivo de quienes trabajan por fuera de los convenios colectivos de trabajo, principalmente trabajadores sin registrar y cuentapropistas no profesionales. Un universo que abarca a 8,1 millones de personas, 4,1 y 4 millones respectivamente<strong>. La falta de instancias institucionales dificulta que el crecimiento econ&oacute;mico redunde en mejores condiciones laborales</strong>. All&iacute; no hay mecanismos institucionales de negociaci&oacute;n. Su predominancia en actividades de baja productividad act&uacute;a en igual sentido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como indican diferentes estudios, el salario m&iacute;nimo impacta en la remuneraci&oacute;n de los trabajadores no registrados. Desde el mes pasado est&aacute; en $38.940, mientras una familia tipo (dos adultos y dos menores) necesit&oacute; en marzo ingresos mensuales por $89.690 para no caer en la pobreza. Si ambos adultos trabajan la brecha con sus ingresos laborales es del 20%.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se sostiene un sistema donde desde junio del 2018 el salario podr&iacute;a no garantizar la mera subsistencia de una familia? Hasta ahora con transferencias desde el Estado. Por caso, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el gasto en programas sociales, incluyendo la AUH, fue aumentando en t&eacute;rminos del PIB. Mientras en 2016 era del 2,7% el a&ntilde;o pasado alcanz&oacute; 3,7%. En consecuencia, vemos que en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares en 2021 la distancia de los ingresos totales del hogar respecto a la l&iacute;nea de pobreza se mantuvo en valores del segundo semestre del 2016 (37%), gracias a una mayor participaci&oacute;n de los ingresos no laborales<strong>. Es evidente la labor del gasto p&uacute;blico como amortiguador de la ca&iacute;da de los ingresos laborales reales.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el corto plazo, y considerando la aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n, esa tendencia no se va a revertir. <strong>Pero es evidente que en t&eacute;rminos sociales y econ&oacute;micos no es sostenible en el tiempo</strong>. La estrategia de compensar la falta de creaci&oacute;n de empleo de calidad en el sector privado con empleo p&uacute;blico y planes sociales encontr&oacute; l&iacute;mites claros en las cuentas p&uacute;blicas pero principalmente en las demandas sociales. Sobre esto &uacute;ltimo se enmarca el planteo de parte del oficialismo en el Congreso, incluyendo a las organizaciones sociales, de un crear un salario b&aacute;sico universal.
    </p><p class="article-text">
        El nivel de informalidad laboral, una estructura tributaria regresiva, el tama&ntilde;o del mercado de capitales, las instituciones del mercado del trabajo, etc. dificultan compatibilizar la capacidad de financiamiento del gasto p&uacute;blico con las demandas laborales. Algo va a tener que cambiar para que el deterioro socioecon&oacute;mico no se profundice y evitemos caer en soluciones que a la larga s&oacute;lo agravar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s los problemas.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudio Caprarulo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/recuperar-salario-lograr-equilibrio-fiscal_129_8986368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 May 2022 09:52:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Recuperar el salario para lograr el equilibrio fiscal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[economías,Salarios,Inflación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿A dónde van los precios?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/precios_129_8650447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52ec49f7-33d7-432c-ad8d-78697182e67e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A dónde van los precios?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reducir la inflación no forma parte de los objetivos prioritarios del programa en discusión con el Fondo Monetario Internacional. Es más, su implementación en el corto plazo es pro inflación.</p></div><p class="article-text">
        La inflaci&oacute;n cerr&oacute; 2021 en 51% y retorn&oacute; al promedio de los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os de la gesti&oacute;n Cambiemos. Quien haya vivido los &uacute;ltimos 75 a&ntilde;os en la Argentina &uacute;nicamente disfrut&oacute; de 20 a&ntilde;os con baja inflaci&oacute;n -aumentos de precios anuales menores al 15%-. Tenemos un problema cr&oacute;nico y este a&ntilde;o no ser&aacute; la excepci&oacute;n. El consenso del mercado proyecta para 2022 nuevamente un aumento de precios del 50%. Principalmente <strong>porque</strong> <strong>el Gobierno ya comenz&oacute; a levantar el ancla inflacionaria m&aacute;s importante: la cotizaci&oacute;n del d&oacute;lar. Y al mismo tiempo, anunci&oacute; aumentos en las tarifas de energ&iacute;a, la segunda ancla que us&oacute; el a&ntilde;o pasado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ambas medidas tienen un doble fin, desarmar desequilibrios que en el mediano plazo agravan a&uacute;n m&aacute;s nuestros problemas y dar se&ntilde;ales al FMI. Reducir la inflaci&oacute;n, como quedo claro en la exposici&oacute;n del ministro de Econom&iacute;a <strong>Mart&iacute;n Guzm&aacute;n</strong> frente a los gobernadores, no forma parte de los objetivos prioritarios del programa en discusi&oacute;n con el organismo multilateral. <strong>Es m&aacute;s, su implementaci&oacute;n en el corto plazo es pro inflaci&oacute;n. La principal preocupaci&oacute;n de nuestros prestamistas es que podamos acumular d&oacute;lares para pagarles.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; hay un l&iacute;mite claro, tanto para la actual gesti&oacute;n de gobierno como para las pr&oacute;ximas, en su intento de contener el aumento de precios. <strong>Los altos compromisos con acreedores del exterior que tiene la Argentina en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os son incompatibles con apreciaciones sostenidas de nuestra moneda.</strong> Un proceso necesario para lograr una ca&iacute;da considerable en la inflaci&oacute;n, seg&uacute;n indica la experiencia hist&oacute;rica y la literatura econ&oacute;mica, por caso la tesis de maestr&iacute;a del actual viceministro de econom&iacute;a <strong>Ramiro Morra</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que bajar la inflaci&oacute;n en el medio de una crisis de deuda externa es bastante m&aacute;s complejo. Y la pandemia complic&oacute; a&uacute;n m&aacute;s las cosas. En 2020 gener&oacute; un shock que baj&oacute; en 20 puntos el aumento de precios, pero tambi&eacute;n provoc&oacute; desequilibrios a nivel local e internacional que fueron el combustible de los precios en el 2021. Por ejemplo,<strong> en diciembre se registr&oacute; la suba anual de precios m&aacute;s alta desde 1982 en Estados Unidos al igual que el registro hist&oacute;rico m&aacute;s elevado en la Uni&oacute;n Europea desde su existencia, 7% y 5% anual respectivamente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para este a&ntilde;o se proyecta a nivel mundial una merma en la inflaci&oacute;n, entre otras cosas por la aceleraci&oacute;n en el endurecimiento de la pol&iacute;tica monetaria de la Fed, la autoridad estadounidense en la materia. Una reacci&oacute;n que ya hab&iacute;an tomado otros Bancos centrales como el de Reino Unido y gran parte de las econom&iacute;as en desarrollo como las de nuestra regi&oacute;n. En ese marco, la presi&oacute;n sobre la actual presidenta del Banco Central Europeo, <strong>Christine Lagarde</strong>, para que tambi&eacute;n siga ese camino es cada vez m&aacute;s alta. Mientras, algunos indicadores son positivos: los cuellos de botella en la oferta de ciertos bienes y servicios comenzaron un lento retroceso a fines del 2021, al igual que los aumentos en los precios de los alimentos. Pero los efectos de la variante &Oacute;micron abren un interrogante respecto al proceso de normalizaci&oacute;n en las cadenas de producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n, y el paso al que va a descender la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; sabemos, es que <strong>el endurecimiento de la pol&iacute;tica monetaria en Estados Unidos es una muy mala noticia para la estabilizaci&oacute;n de nuestros precios.</strong> Mayores tasas de inter&eacute;s encarecen el endeudamiento del Gobierno y de las empresas argentinas en el exterior, a la par de desencadenar menores cotizaciones de los <em>commodities</em>, por ejemplo, de la soja, nuestro principal complejo exportador. En otras palabras, dificultan nuestra acumulaci&oacute;n de d&oacute;lares y presionan para ir hacia un tipo de cambio m&aacute;s alto.
    </p><p class="article-text">
        De todas formas, los cambios en la cotizaci&oacute;n del d&oacute;lar no son la &uacute;nica causa de la inflaci&oacute;n y el Gobierno tiene herramientas para empezar a resolver el problema. La principal es aprovechar el acuerdo con el FMI para poner sobre la mesa un plan econ&oacute;mico que coordine las expectativas sobre la evoluci&oacute;n de otras variables claves, como por ejemplo la tasa de inter&eacute;s, el financiamiento del gasto p&uacute;blico y la evoluci&oacute;n de los salarios. All&iacute; el &eacute;xito radica en establecer objetivos cre&iacute;bles, explicitar las herramientas a usar y c&oacute;mo se responder&aacute; ante cambios en la coyuntura econ&oacute;mica. <strong>Lo que subyace es tambi&eacute;n la necesidad de una comunicaci&oacute;n fluida sobre la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de cara a la sociedad.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno avanz&oacute; el a&ntilde;o pasado en medidas necesarias para la estabilizaci&oacute;n de precios, pero siempre por fuera de una l&oacute;gica integral. Por ejemplo, logr&oacute; que durante el primer trimestre las paritarias cierren en torno al 30%, en l&iacute;nea con la inflaci&oacute;n que proyectaba el presupuesto. Sin embargo, cuando a mitad de a&ntilde;o era evidente que ese objetivo era imposible de cumplir convalid&oacute; aumentos salariales del orden del 45% anual. Y no realiz&oacute; cambios en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica ante una inflaci&oacute;n n&uacute;cleo (aquella que no incluye tarifas ni precios con estacionalidad como las frutas) que nunca baj&oacute; del 3% mensual y la aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n mundial. El discurso oficial paso a estar centrado en la necesidad de profundizar los controles de precios, una visi&oacute;n que p&uacute;blicamente algunos funcionarios del equipo econ&oacute;mico no convalidaban. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o el Gobierno tiene que volver a convencer a los sindicatos para cerrar paritarias en porcentajes que ayuden a bajar la nominalidad de la econom&iacute;a. Tarea dif&iacute;cil. Sin embargo, puede usar un argumento contundente. Si la inflaci&oacute;n no baja, dif&iacute;cilmente puedan recuperar el poder de compra que perdieron desde 2018 los salarios. Como se observa en el gr&aacute;fico, <strong>desde 1946 cuando la inflaci&oacute;n super&oacute; el 50% las probabilidades de aumentar el salario real fueron muy bajas</strong><a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><strong>[1]</strong></a><strong>. </strong>Y de hacerlo su sostenibilidad fue imposible, con una inflaci&oacute;n de 50,8% los salarios crecieron 7% en 1958, sin embargo, al a&ntilde;o siguiente cayeron 26 puntos mientras los precios se duplicaban. <strong>Hoy estabilizar es la pol&iacute;tica m&aacute;s expansiva.</strong>
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                No se consideraron los años de alta e hiper inflación. La serie de datos se construyó a partir de las bases de Fundación Norte y Sur, el trabajo de Sturzennegger-Mosquera e INDEC                            </span>
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        En ese marco, los controles de precios son necesarios en tanto y en cuanto evitan que el peso de des-indexar la econom&iacute;a caiga &uacute;nicamente sobre los asalariados y cuentapropistas. <strong>As&iacute; como el Gobierno y los trabajadores tienen que hacer su aporte para evitar un salto en la nominalidad, las empresas tambi&eacute;n. </strong>En un proceso de desinflaci&oacute;n, es menester administrar la puja distributiva para que el reparto de costos no profundice a&uacute;n m&aacute;s los altos &iacute;ndices de pobreza que ya tenemos.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC/DT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudio Caprarulo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/precios_129_8650447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Jan 2022 10:42:22 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Otra crisis de deuda en puerta?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/crisis-deuda-puerta_129_7191039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69317e74-a3a8-4aec-afee-ff2926175076_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Otra crisis de deuda en puerta?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las renegociaciones de deuda pública y privada en moneda extranjera sirven para ganar tiempo pero no resuelven el recurrente problema de la Argentina. El desafío de generar un consenso económico entre el Estado, los empresarios y los trabajadores.</p></div><p class="article-text">
        Desde 2018 estamos inmersos en una crisis cambiaria, con momentos de mayor y menor tensi&oacute;n. Las distintas cotizaciones del d&oacute;lar, el nivel de reservas internacionales y la relaci&oacute;n con el Fondo Monetario Internacional (FMI) son, otra vez, una preocupaci&oacute;n diaria. Para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os no podemos esperar nada muy diferente. <strong>Las renegociaciones de deuda p&uacute;blica y privada en moneda extranjera sirven para ganar tiempo pero no resuelven el problema.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado el Gobierno cerr&oacute; un acuerdo con los acreedores privados de la Argentina y ahora trabaja para hacer lo mismo con el FMI y el Club de Par&iacute;s. Con los primeros logr&oacute; reducir el monto a pagar, pero principalmente extender los plazos para su cancelaci&oacute;n. Mientras que la negociaci&oacute;n de la deuda con los organismos multilaterales se limita a conseguir m&aacute;s tiempo para su repago. Un resultado esperable es que consiga s&oacute;lo pagar intereses hasta el cierre de su gesti&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, el Gobierno nacional va a necesitar un promedio de US$5.200 millones por a&ntilde;o durante su administraci&oacute;n para cancelar los compromisos en moneda extranjera.&nbsp; Si a eso sumamos los vencimientos de los gobiernos provinciales y del sector privado, la demanda anual de d&oacute;lares asciende a  US$18.600 millones. <strong>Para dimensionar, por a&ntilde;o se va necesitar disponer de casi el 50% del stock actual de las reservas internacionales en el Banco Central.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se vuelve a&uacute;n m&aacute;s compleja durante la pr&oacute;xima gesti&oacute;n de gobierno. Los vencimientos del sector p&uacute;blico nacional m&aacute;s que se triplican, hasta alcanzar US$17.100 millones promedio por a&ntilde;o. Y al sumar los del sector privado y las provincias el monto asciende a US$25.000 millones. En resumen, para 2027 la Argentina necesita acumular aproximadamente US$156.000 millones para cumplir con sus acreedores extranjeros.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se puede evitar estar frente a un nuevo default en el corto plazo? Por un lado, ser&iacute;a l&oacute;gico que parte de esa deuda se cancele con los d&oacute;lares que ingresen de un nuevo ciclo de endeudamiento. Una pr&aacute;ctica a la que el Gobierno ya recurre todos los meses para hacer frente a los vencimientos de deuda en pesos. <strong>Para evitar que el remedio sea peor que la enfermedad los nuevos bonos o pr&eacute;stamos deber&iacute;an tener mejores condiciones de pago, menores tasas de inter&eacute;s y un mayor plazo, que la deuda que se est&aacute; cancelando.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A su vez, la oferta de d&oacute;lares de las familias y las empresas tiene que ser mayor a su demanda. Una tarea para nada sencilla, dado que s&oacute;lo sucedi&oacute; en dos de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. Por un lado, porque desde 2013 el saldo cambiario con el resto del mundo fue mayoritariamente deficitario. Y por el otro, por que el sector privado protege sus ahorros comprando d&oacute;lares, muchos de los cu&aacute;les despu&eacute;s salen del sistema hacia cajas de seguridad, colchones u otros pa&iacute;ses. Para contextualizar, <strong>en el sistema financiero argentino hay dep&oacute;sitos por apenas US$16.000 millones, mientras por fuera los argentinos guardan US$230.500 millones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En resumen, necesitamos que nos financie el resto del mundo compr&aacute;ndonos m&aacute;s bienes y servicios, y ofreci&eacute;ndonos financiamiento m&aacute;s barato. Pero tambi&eacute;n debemos buscar autofinanciarnos, incentivando a que los argentinos reingresen los d&oacute;lares que pudieron comprar gracias a las oportunidades que tuvieron en el pa&iacute;s. Y, por &uacute;ltimo, de ahora en m&aacute;s el ahorro no deber&iacute;a volcarse a la compra de d&oacute;lares. Algo que dif&iacute;cilmente suceda mientras un plazo fijo siga rindiendo un inter&eacute;s mensual del 2,5% y la inflaci&oacute;n crezca al 3,6%.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde el regreso de la democracia todos los gobiernos intentaron consolidar un modelo econ&oacute;mico que aumente el saldo cambiario con el resto del mundo de forma sostenible y reduzca la demanda de d&oacute;lar ahorro. Pero ninguno lo logr&oacute;. </strong>Es evidente que algunas decisiones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica nos acercaron hacia una soluci&oacute;n mientras otras agravaron los problemas. Hacia adelante deber&iacute;amos haber aprendido algunas lecciones, como por ejemplo que los cambios estructurales demandan pol&iacute;ticas p&uacute;blicas perdurables en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La crisis que caus&oacute; el Covid-19 dificulta a&uacute;n m&aacute;s la acumulaci&oacute;n de reservas. Porque amplific&oacute; las diferencias entre las demandas de los acreedores y los exportadores, respecto al resto de la sociedad. Mientras los primeros piden reducir el gasto p&uacute;blico, los segundos esperan que el gobierno no reduzca su asistencia en un contexto de crecimiento de la pobreza, ca&iacute;da del salario real y perdida de dos millones de puestos de trabajo. A la par, los exportadores para ganar competitividad respecto al resto del mundo solicitan pagar menos impuestos y un tipo de cambio oficial que se asemeje al del d&oacute;lar paralelo, el problema es que eso produce tambi&eacute;n menores salarios y m&aacute;s inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No se puede contentar a todos por igual, hacer pol&iacute;tica econ&oacute;mica es arbitrar para que las diferencias se diriman de la mejor forma para el conjunto de la sociedad. El conflicto siempre est&aacute; presente. <strong>Hoy el desaf&iacute;o del gobierno es establecer lo antes posible un plan econ&oacute;mico con un nuevo esquema de incentivos que surja del consenso entre el Estado, los trabajadores y los empresarios para garantizar que las reglas de juego no vuelvan a cambiar en el corto plazo. </strong>Sin olvidar que, si bien todos van a tener que ceder, cuentan con distinto poder de negociaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los objetivos son claros: dinamizar la inversi&oacute;n, aumentar las exportaciones y garantizar los recursos para mejorar las condiciones de vida de los sectores menos favorecidos. Tener un programa econ&oacute;mico factible dar&aacute; previsibilidad y puede ser la llave para garantizar los d&oacute;lares que eviten quedar a las puertas de un nuevo default en el corto plazo. Por caso, puede incentivar a que el agro aproveche el aumento del 55% que acumula desde agosto el precio de la soja y liquide el 14,5% de la cosecha del a&ntilde;o pasado que a&uacute;n tiene en stock. Y a su vez, va a permitir que el Gobierno y las empresas aprovechen el abaratamiento del cr&eacute;dito internacional producto de la pol&iacute;tica monetaria y fiscal expansiva de Estados Unidos y la Uni&oacute;n Europea como respuesta a las p&eacute;rdidas que caus&oacute; el Covid-19.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Claudio Caprarulo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/crisis-deuda-puerta_129_7191039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Feb 2021 10:42:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Otra crisis de deuda en puerta?]]></media:title>
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