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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Julián Troksberg]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/julian-troksberg/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Julián Troksberg]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Isabel Perón vuelve]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/isabel-peron-vuelve_129_7325462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74604041-edfe-4eb7-8626-83e2760391fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Isabel Perón vuelve"></p><p class="article-text">
        El peronismo, un movimiento amplio y con much&iacute;simos matices, suele ser inclusivo: ah&iacute; est&aacute;n todas las m&aacute;ximas de Per&oacute;n sobre eso de que con los propios solos no alcanza; y que los peronistas no se pelean, sino que se reproducen. Pero esa algebraica por momentos infinita, que lleva las contradicciones al l&iacute;mite de lo tolerable, no parece aplicarse a la figura de la expresidenta <strong>Isabel Per&oacute;n</strong>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O porque siempre se la detest&oacute; o despreci&oacute;. O porque se entendi&oacute; que su gobierno fue de terror. O porque mostrarla restaba votos. O porque haber apoyado el golpe contra su presidencia en 1976 no gozaba de buena prensa y entonces era mejor olvidar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Isabel hizo el favor de recluirse. Y entonces ya no hubo mucho m&aacute;s que hacer: entre el autoexilio y el deseo de much&iacute;simos (&iexcl;casi todos!) de olvidarla, Isabel Per&oacute;n se evapor&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre esa figura fantasmal es que hace alrededor de 5 a&ntilde;os empezamos un documental. Una pel&iacute;cula sobre alguien que ah&iacute; est&aacute;, pero a la que todos tratan como si ya no estuviera m&aacute;s.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A 45 a&ntilde;os de los d&iacute;as finales del gobierno Isabel Per&oacute;n, <a href="https://vivamoscultura.buenosaires.gob.ar/contenido/3332-una-casa-sin-cortinas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se estrena este viernes</a> en Buenos Aires <em><strong>Una casa sin cortinas</strong></em>, el documental sobre esa bailarina de pasado turbio &ndash; en el sentido de que es desconocido, y dio pie a los m&aacute;s variados mitos - que lleg&oacute; a ser la primera presidenta mujer de las Am&eacute;ricas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los archivos que nos pusimos a ver (justamente ahora cr&iacute;ticos de cine y periodistas que vieron la pel&iacute;cula antes de su presentaci&oacute;n oficial <a href="https://twitter.com/Jbetiquetanegra/status/1372168303536443393" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empezaron a spoilear la aparici&oacute;n de alg&uacute;n dirigente actual en el archivo del pasado</a>), hicimos decenas de entrevistas.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://player.vimeo.com/video/417355138" width="640" height="360" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
<p><a href="https://vimeo.com/417355138">Teaser UNA CASA SIN CORTINAS (A HOUSE WITHOUT CURTAINS)</a> from <a href="https://vimeo.com/user18750827">Juli&aacute;n Troksberg</a> on <a href="https://vimeo.com">Vimeo</a>.</p>
    </figure><p class="article-text">
        Empezamos en el estudio de la artista pl&aacute;stica Marcia Schvartz, que muy generosamente nos mostr&oacute; los cuadros que hab&iacute;a pintado sobre Isabel. La propia Schvartz fue tan aguda y voluptuosa en lo que nos contaba, como lo era su serie de pinturas <em>Tren fantasma</em> que colgaban en la pared. Ah&iacute; estaba el morbo que, como a mi, le generaba Isabel. Y su mirada del arco hist&oacute;rico que<em> </em>iba desde el ascenso a la presidencia hasta su retiro expiatorio en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        La entrevista final fue con el escultor Enrique Savio. Un martes por la tarde nos abri&oacute; su fant&aacute;stico taller en la Paternal. Y mientas Savio nos hablaba de santos y del concurso por la estatua de Per&oacute;n que gan&oacute; y nunca pudo hacer, encontramos a otra Isabel Per&oacute;n. En un estante alto, al lado de una estatuilla del Chapa Su&ntilde;&eacute;, estaba su rostro lleno de polvo. Era el modelo en yeso del busto de m&aacute;rmol que, en lugar de terminar en la Casa Rosada, se perdi&oacute; y por mucho tiempo nadie supo d&oacute;nde qued&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre Marcia Schvatz y Enrique Savio, y sus dos representaciones de Isabel, hablamos con&nbsp;dirigentes, asesores, abogados, amigas y amigos, videntes, vecinos. Desde muy variados y distintos puntos de vista, todos ellos nos fueron llevando a las afueras de Madrid para encontrar a <em>esa mujer</em> a la que anotaron como Mar&iacute;a Estela Mart&iacute;nez Cartas pero que se hizo famosa en el rol de Isabel Per&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No fue un viaje c&oacute;modo, m&aacute;s bien todo lo contrario. Pero como me dijo una historiadora en los comienzos del proyecto: <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/isabel-peron-cumplio-90-anos-sigue-incomodando_129_7199585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para un personaje tan inc&oacute;modo como Isabel Per&oacute;n</a>, la pel&iacute;cula que la retrate tiene que ser inc&oacute;moda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Juli&aacute;n Troksberg es el director del documental &ldquo;Una casa sin cortinas&rdquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julián Troksberg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/isabel-peron-vuelve_129_7325462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Mar 2021 12:35:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Isabel Perón vuelve]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Perón,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Isabel Perón cumplió 90 años y aún nos sigue incomodando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/isabel-peron-cumplio-90-anos-sigue-incomodando_129_7199585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a3845e-406f-4f95-8cb9-eb0b40645539_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Isabel Perón cumplió 90 años y aún nos sigue incomodando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Isabel Perón, en fotos</p></div><p class="article-text">
        <strong>Pas&eacute; cinco a&ntilde;os de mi vida envuelto en Isabel Per&oacute;n.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me obsesionaba la extra&ntilde;a soledad del personaje. En la Argentina, donde alguien tira una piedra y ya tiene seguidores, Isabel pareciera haber quedado sola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le gener&eacute; un malestar a Teresa, mi mam&aacute;, porque para ella Isabel representa el Rodrigazo y el principio de la represi&oacute;n m&aacute;s feroz, que se trag&oacute; nuestra vida familiar tal como estaba planificada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la idea de mi documental <em><strong>Una casa sin cortinas</strong></em> no era defender el gobierno de Isabel &ndash;indefendible&ndash;, ni inaugurar una placa de bronce en la pared.&nbsp;<strong>Quise mirar m&aacute;s de cerca la incomodidad que genera Isabel Per&oacute;n, y encender un poco de luz sobre su figura.</strong>&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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<p><a href="https://vimeo.com/417355138">Teaser UNA CASA SIN CORTINAS (A HOUSE WITHOUT CURTAINS)</a> from <a href="https://vimeo.com/user18750827">Juli&aacute;n Troksberg</a> on <a href="https://vimeo.com">Vimeo</a>.</p>
    </figure><p class="article-text">
        En 2012 conoc&iacute;, en el living de su casa de Villa del Parque, a un funcionario isabelista que todav&iacute;a la defend&iacute;a. Pero pasaron unos a&ntilde;os antes de que unas&nbsp;cartas personales de Isabel olvidadas en un departamento vac&iacute;o me definieran a empezar el documental. A partir de ah&iacute; recorr&iacute; archivos en Argentina, Estados Unidos y Espa&ntilde;a, lo que incluy&oacute; perseguir a directores del acervo p&uacute;blico que prefer&iacute;an manejarlo como si fuera privado. Subray&eacute; decenas de cables desclasificados y publicaciones m&aacute;s o menos conocidas, m&aacute;s o menos encontrables.
    </p><p class="article-text">
        En la casa de Gaspar Campos en la que vivieron Isabel y Per&oacute;n a su vuelta a la Argentina&nbsp;respondi&oacute; el timbre una adolescente siempre desconcertada. Al menos el trato fue m&aacute;s amable que en El Messidor, residencia del gobierno de Neuqu&eacute;n en la que Isabel estuvo detenida, donde un cartel todav&iacute;a invita a seguir de largo: &ldquo;Circule sin detenerse&rdquo;. En la Quinta 17 de Octubre de San Vicente, museo de frondosa <em>memorabilia</em> peronista que tambi&eacute;n funcion&oacute; de prisi&oacute;n, me alertaron que nadie iba a buscar a Isabel. Pero ah&iacute;, junto a las botas de ca&ntilde;a alta del general Per&oacute;n, encontr&eacute; quimonos de Isabel&nbsp;y tambi&eacute;n su banda presidencial. Sorprendentemente no estaba apolillada. De Doctor Arce 11 en Madrid, donde Isabel y Per&oacute;n compartieron edificio con la actriz Ava Gardner, una vecina me raj&oacute; a gritos; y en Puerta de Hierro, tristemente, ya no queda nada: Jorge Valdano y un grupo inversor compraron la Quinta 17 de Octubre y la tiraron abajo para hacer chalets.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De a poco, y con paciencia, encontr&eacute; pol&iacute;ticos, dirigentes, funcionarios, abogados, vecinos, conocidos, que accedieron hablar a c&aacute;mara. Empezaron a acercarme a la huidiza figura de Isabel.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No era Evita&rdquo;, me dijo un militante peronista en Caseros, que se dedica a hacer pizzas y perdi&oacute; su Fiat en el Rodrigazo. <strong>&ldquo;Era como conocer a la segunda mujer de tu pap&aacute;&rdquo;, me dijo un dirigente peronista que asumi&oacute; un cargo en 1975, para aguantar los trapos, y las atraves&oacute; casi todas.</strong> &ldquo;Tampoco es que importe la mezcla turbia entre pol&iacute;tica y arte&rdquo;, me dijo otro dirigente, &ldquo;lo prueba el beneficioso encuentro entre la <em>starlet</em> Eva Duarte y Juan Per&oacute;n. Lo que pasa es que la historia se repite dos veces, y la segunda como farsa&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si Evita viviera&rdquo;, cantaban en los &rsquo;70, &ldquo;Isabel ser&iacute;a copera&rdquo;. Pero Evita no vivi&oacute; y entonces la incomodidad con Isabel nos estall&oacute; a todos en la cara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta semana Isabel cumpli&oacute; 90 a&ntilde;os y la g&aacute;rgara informativa escupe datos, m&aacute;s o menos repetidos.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No son justamente las certezas donde hace pie el personaje de Isabel, sino en las imprecisiones: &iquest;Es Isabel o es Mar&iacute;a Estela? &iquest;Conoci&oacute; a Per&oacute;n en Panam&aacute; o en Rep&uacute;blica Dominicana? &iquest;Integraba un ballet de danzas espa&ntilde;olas o fue bailarina de cabaret?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Podr&iacute;a seguir, pero paro ac&aacute;: lo interesante es que el propio silencio de Isabel alent&oacute; la construcci&oacute;n de su mito. Incluso en su paso por la vida p&uacute;blica Isabel se encarg&oacute; de que las respuestas sobre ella fueran confusas y siguieran en las sombras.</strong> Podr&iacute;a dar fe el periodista franc&eacute;s Edouard Bailby, detenido en 1975 por tratar de averiguar sobre ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su figura tambi&eacute;n se ha construido en las contradicciones: primera presidenta mujer, profundamente contraria a los derechos de las mujeres (impugn&oacute; la patria potestad compartida y las pol&iacute;ticas de salud reproductiva); era joven para ser presidenta, pero ya parec&iacute;a vieja; gobern&oacute; bajo el sello del peronismo, inaugurando la econom&iacute;a ortodoxa que despu&eacute;s aplicar&iacute;a la dictadura militar; fue un supuesto t&iacute;tere de L&oacute;pez Rega, aunque condujo casi un a&ntilde;o de su gobierno sin &eacute;l; abri&oacute; la puerta a la represi&oacute;n militar, con la que termin&oacute; presa como ning&uacute;n otro presidente argentino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fue </strong><em><strong>nuestra</strong></em><strong> presidenta argentina, pero hoy es ciudadana espa&ntilde;ola.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que entre las dudas y contradicciones aparecen certezas: Isabel no era una dotada para la danza. El estudio y el esfuerzo no necesariamente rend&iacute;an sus frutos. El deseo de lo que queremos ser no va siempre va de la mano con nuestras capacidades: y eso tambi&eacute;n Isabel lo corrobor&oacute; en su presidencia. Pero, como ya sabemos de sobra, nuestro pa&iacute;s estuvo lleno de presidentes que tampoco dieron la talla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leo justamente ahora en los diarios, una y otra vez, que la &ldquo;nula experiencia pol&iacute;tica&rdquo; de Isabel justifica su fracaso. Como si todos los a&ntilde;os repartidos por diversos escalafones del Estado le hubieran servido a De la R&uacute;a para evitar irse tambi&eacute;n &eacute;l en helic&oacute;ptero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, Isabel <strong>ten&iacute;a</strong> experiencia pol&iacute;tica: ya a mediados de los &lsquo;60, viaj&oacute; por la Argentina para ordenar el gallinero de Per&oacute;n, antes de que se lo desbande Vandor.&nbsp;&ldquo;En el retorno del General&rdquo; el 17 de noviembre de 1972, me dijo el entonces secretario general del Movimiento, &ldquo;hay dos grandes protagonistas: el pueblo peronista y el General Per&oacute;n. Los dem&aacute;s, agreg&aacute;bamos. Pero de los que agreg&aacute;bamos la principal fue Isabel&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me parece que fue la d&eacute;cada del &lsquo;80 la que nos permite entender mejor la <em>incomodidad Isabel</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus visitas desde Madrid para esa &eacute;poca parec&iacute;an venir del futuro y del pasado a la vez. De esos a&ntilde;os tremendos con los que discut&iacute;amos qu&eacute; hacer, pero con unos peinados geom&eacute;tricos y futuristas que deb&iacute;an ser moda en la calle de Serrano en Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; est&aacute; ella en el Congreso de la Naci&oacute;n, en diciembre de 1983, dos figuras de cera junto a Frondizi sin aplaudir, escuchando el discurso inaugural de Alfons&iacute;n. Isabel y Frondizi, lo poco que quedaba de nuestra democracia y lo que el alfonsinismo superador pretend&iacute;a mostrar. Durante la cadena nacional hay unos segundos reveladores: del discurso de Alfons&iacute;n corta el plano a un paneo entre Isabel Per&oacute;n y un gobernador electo que escucha desde las bancas: Carlos Menem. El presente, el pasado, el futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero estamos en los &lsquo;80 y los partidos pol&iacute;ticos firman un di&aacute;logo pol&iacute;tico. Isabel representa al peronismo, en lo que hoy parece el sonido de una c&aacute;scara vac&iacute;a. O incluso una mancha venenosa: invitada con fruici&oacute;n por Alfons&iacute;n, para reflejarse en lo que no es, abiertamente despreciada por los gorilas,<em> </em>detestada por<em> </em>la izquierda peronista y tolerada por la ortodoxia que no encontraba con ella qu&eacute; hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy se prefiere recordar que ya no ten&iacute;a lugar, pero por entonces se gritaba a viva voz: &ldquo;Vamos a volver / vamos a volver / de la mano de Isabel&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y entonces ella hace algo que no hizo antes y renuncia. Oraldo Britos todav&iacute;a tiene su carta de despedida a la presidencia del justicialismo pegada a la pared en su oficina del Instituto de formaci&oacute;n de la UATRE. Es el principio de un doble movimiento: la auto reclusi&oacute;n y el olvido general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora que yo tambi&eacute;n finalmente la solt&eacute;, y est&aacute; metida en la pel&iacute;cula que esperamos pronto proyectar, me dicen que Isabel es moda y trending en Twitter. Miro su firma temblorosa en las cartas que intercambi&eacute; por la pel&iacute;cula con Isabel. Sus referencias a la Historia con may&uacute;sculas, al pueblo peronista y su suposici&oacute;n de que lo que pueda decir ya no tiene <em>mayor importancia</em>. Metidas ahora en un caj&oacute;n son parte de esa historia tr&aacute;gica y grotesca a la vez.&nbsp;<strong>Me acuerdo del vac&iacute;o de la &uacute;ltima vez que estuve en Madrid. Se hab&iacute;a jubilado el hist&oacute;rico chofer y el nuevo esperaba trajeado en la puerta del chalet, junto al Audi, a punto de salir para la peluquer&iacute;a o la consulta del traumat&oacute;logo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Zapateadora de bailes espa&ntilde;oles, artista cl&aacute;sica o incluso bailarina ocasional en lugares nocturnos, como me cont&oacute; uno de los amigos cercanos de su movida madrile&ntilde;a, el recorrido de Isabel cierra su arco en esa vida mon&aacute;stica en las afueras de Madrid. Encerrada en su mundo de Villanueva de la Ca&ntilde;ada, sin decir ni m&uacute;, apenas visitada por un pu&ntilde;ado de cercanos: su asesor financiero, que prefiere ser llamado amigo, se pregunta si &ldquo;&iquest;Isabel es un verdugo?, &iquest;o tal vez es una v&iacute;ctima?&rdquo;; el p&aacute;rroco de la iglesia cercana, que gru&ntilde;e al tel&eacute;fono contra los montoneros que todav&iacute;a hoy, dice, dominan el peronismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s ya no iluminen a la figura de Mar&iacute;a Estela Mart&iacute;nez Cartas, m&aacute;s conocida como Isabel Per&oacute;n, grandes datos p&uacute;blicos, ni fechas redondas. Sino esos aparentes sinsentidos que dan la pauta de lo que Isabel deja en la memoria popular: la defensa incr&eacute;dula de un vecino antiperonista, el escape por los fondos disfrazada de otra mujer, o las puntadas de un modista arreglando sus cortinas.
    </p><p class="article-text">
        <em>JT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julián Troksberg]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/isabel-peron-cumplio-90-anos-sigue-incomodando_129_7199585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Feb 2021 21:18:32 +0000]]></pubDate>
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