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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Tomás Balmaceda]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/tomas-balmaceda/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Tomás Balmaceda]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Nazis en el hielo: el ambicioso plan de Hitler para conquistar la Antártida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nazis-hielo-ambicioso-plan-hitler-conquistar-antartida_130_7202428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97ab6472-ebdc-41c9-b781-c9fa0158df43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nazis en el hielo: el ambicioso plan de Hitler para conquistar la Antártida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un adelanto del libro “Antártida. Historias desconocidas e increíbles del continente blanco” (Ediciones B).</p></div><p class="article-text">
        El 22 de enero de 1939 una jabalina lanzada desde un avi&oacute;n Passat se clav&oacute; de manera perfecta en el centenario y virgen hielo de la Tierra de la Reina Maud, en la Ant&aacute;rtida Oriental, a pocos kil&oacute;metros del oc&eacute;ano Ant&aacute;rtico. <strong>Con el primer viento, el artefacto pudo desplegar la bandera que llevaba, un pa&ntilde;o rojo con una esv&aacute;stica negra inscripta en un c&iacute;rculo blanco</strong>. Siete d&iacute;as m&aacute;s tarde, el hidroavi&oacute;n Boreas divis&oacute; una extensa cordillera en el interior del continente y dio luz verde para que tres hombres lo recorrieran a pie. A 500 metros de la costa, la peque&ntilde;a excursi&oacute;n clav&oacute; otra bandera, esta vez mucho m&aacute;s grande e imponente, y consagr&oacute; la tierra como la primera colonia del Tercer Reich en el sexto Continente. <strong>Los &uacute;nicos testigos fueron un grupo de ping&uuml;inos, quienes se sobresaltaron al escuchar el grito de &ldquo;Heil Hitler!&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, el 30 de enero, se celebr&oacute; el sexto aniversario del ascenso al poder de <strong>Adolf Hitler</strong> en la sala principal del barco Schwabenland, con un discurso del segundo oficial Karl-Heinz R&ouml;bke, quien record&oacute; todos los logros del F&uuml;hrer y volvi&oacute; a explicar los planes del l&iacute;der: <strong>la Ant&aacute;rtida deb&iacute;a ser territorio nazi</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La expedici&oacute;n del Schwabenland zarp&oacute; de Hamburgo el 17 de diciembre de 1938 con rumbo sur.<strong> Era una tripulaci&oacute;n de 82 personas e inclu&iacute;a dos hidroaviones, el Boreas y el Passat, que hab&iacute;an sido especialmente modificados para poder ser utilizados en temperaturas menores a los 50 grados, con un piso reforzado, un combustible mezcla que no se congelaba y provisiones para un mes empaquetadas en 60 bolsas con paraca&iacute;das</strong>, para el caso de una eventual misi&oacute;n de rescate. Adem&aacute;s, se reacondicion&oacute; su parte trasera para poder cargar <strong>50 jabalinas met&aacute;licas con banderas nazis</strong> que ser&iacute;an utilizadas para marcar el nuevo territorio. Al despedirse de tierras germanas, el ministro de Estado Rudolf Hess, segundo de Hitler, salud&oacute; al Schwabenland recordando la importancia de la misi&oacute;n para el plan del Tercer Reich.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La medalla conmemorativa entregada a los miembros de la expedición nazi a la Antártida en octubre de 1939                            </span>
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        &nbsp;Los nazis pusieron sus ojos en la Ant&aacute;rtida a finales de la d&eacute;cada del &lsquo;30 por varios motivos. <strong>Por un lado, la regi&oacute;n ofrec&iacute;a un atractivo geoestrat&eacute;gico &uacute;nico. </strong>Alemania hab&iacute;a perdido con la Primera Guerra Mundial varias colonias africanas, una base naval en China y tierras sobre el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico, lo que signific&oacute; una merma importante en puertos en diversas latitudes. El nuevo gobierno sab&iacute;a que, frente a un inevitable nuevo conflicto mundial, iba a necesitar bases en el hemisferio sur, imprescindibles para el abastecimiento de buques y submarinos. <strong>Las islas subant&aacute;rticas eran una oportunidad perfecta de sumar puertos sin entrar directamente en conflicto con otro pa&iacute;s.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Lo cierto es que Alemania hab&iacute;a hecho varios avances en la regi&oacute;n a comienzos de siglo, desde la estaci&oacute;n meteorol&oacute;gica en Puerto Moltke, en las Islas Georgias del Sur, hasta la m&iacute;tica Primera Expedici&oacute;n Ant&aacute;rtica Alemana del Gauss a cargo de Erich von Drygalski en 1903.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial toda misi&oacute;n hab&iacute;a sido detenida.</strong> El Tratado de Versalles, que termin&oacute; oficialmente con el estado de guerra entre la Alemania del segundo Reich y los aliados, consignaba en su art&iacute;culo 118 que Alemania renunciaba a todo reclamo de soberan&iacute;a territorial por fuera de Europa. Sin embargo, Hitler orden&oacute; avanzar con el plan ant&aacute;rtico pese a todo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La Antártida es un lugar único en el planeta, con una superficie de 14 millones de km²"
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            <span class="title">
                La Antártida es un lugar único en el planeta, con una superficie de 14 millones de km²                            </span>
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        &nbsp;No se trataba s&oacute;lo de una cuesti&oacute;n territorial: las tierras heladas ten&iacute;an tambi&eacute;n un valor comercial para el r&eacute;gimen alem&aacute;n. Desde los a&ntilde;os &lsquo;20, el aceite de ballena se hab&iacute;a vuelto un suministro vital de la econom&iacute;a de ese pa&iacute;s, presente en un amplio abanico de v&iacute;veres cotidianos que iban desde la margarina hasta los productos de limpieza esenciales. <strong>En un comienzo ese aceite proven&iacute;a de grasas animales y vegetales pero la derrota en la Primera Guerra Mundial hab&iacute;a dejado al pa&iacute;s sin sus colonias, por lo que debi&oacute; encontrar nuevas fuentes para reemplazarlo</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        A medida que pasaron los a&ntilde;os, la dependencia al aceite de ballena fue mayor, lo que impuls&oacute; al r&eacute;gimen nacionalsocialista a fomentar el crecimiento de la industria ballenera local, creando una flota propia que pudiera ofrecer mejores condiciones comerciales &ndash;<strong>para 1935 Alemania era el mayor comprador de aceite de ballena, al consumir la mitad de la producci&oacute;n mundial</strong>&ndash; y cimentando la pol&iacute;tica de autarqu&iacute;a econ&oacute;mica del r&eacute;gimen de Adolf Hitler.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Alemania había perdido con la Primera Guerra Mundial varias colonias africanas, una base naval en China y tierras sobre el Océano Pacífico, lo que significó una merma importante en puertos en diversas latitudes.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, en tiempos de guerra, las ballenas demostraron tener varios usos: <strong>su carne pod&iacute;a ser consumida por humanos y pod&iacute;a ser almacenada por mucho tiempo si era refrigerada</strong> y su grasa pod&iacute;a servir de lubricante o ser parte de la elaboraci&oacute;n de nitroglicerina.
    </p><p class="article-text">
        Con la Expedici&oacute;n Alemana de 1938 comenz&oacute; la p&aacute;gina m&aacute;s tensa en la breve historia ant&aacute;rtica. <strong>Y es que parec&iacute;a que, de golpe y sin previo aviso, estas tierras lejanas y aparentemente olvidadas estaban en la agenda del nazismo y cobraban relevancia mundial.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        El historiador argentino <strong>Pablo Fontana</strong>, al analizar la pugna entre 1939 y 1959, destaca que el imaginario del helado continente comenz&oacute; a aparecer en la propaganda nazi con <em>Colonia Mar Helado</em>, un documental que se rod&oacute; a bordo del ballenero, y <em>Mil a&ntilde;os de caza alemana de ballenas</em>, un libro de <strong>Albrecht Janssen</strong>, dos productos culturales que ayudaron a moldear &eacute;picamente el resurgir de esa industria como s&iacute;mbolo de &ldquo;la nueva y fuerte Alemania&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La expedici&oacute;n del Schwabenland ten&iacute;a un supuesto objetivo cient&iacute;fico, la investigaci&oacute;n clim&aacute;tica por medio de radiosondas, la medici&oacute;n de la temperatura del oc&eacute;ano, la correcci&oacute;n de cartas n&aacute;uticas y el relevamiento del relieve submarino. <strong>Sin embargo, lo que estaban buscando era tierras para anexar al r&eacute;gimen, un </strong><em><strong>Lebensraum ant&aacute;rtico</strong></em><strong>.</strong> Lo hallar&iacute;an el 3 de febrero cuando el Passat sobrevol&oacute; los 71&middot; 45&rsquo; Sur y 10&middot; 57&rsquo; Este y hall&oacute; un oasis perfecto para instalar una base.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Encontramos <strong>una peque&ntilde;a formaci&oacute;n rocosa sobre la cual resplandec&iacute;an lugares abiertos de agua</strong>. &Eacute;sta se halla a 100 metros al norte de una llanura de roca que se eleva del hielo con una temperatura exterior de 5&ordm; cent&iacute;grados bajo cero, estanque abierto y peque&ntilde;o sin ning&uacute;n afluente visible. Toda la llanura rocosa est&aacute; casi sin nieve ni hielo, y tiene una apariencia h&uacute;meda y fangosa&rdquo;, escribi&oacute; en su bit&aacute;cora <strong>Richard Schirmacher</strong>, el piloto del avi&oacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Tratado de Versalles, que terminó con el estado de guerra entre la Alemania del segundo Reich y los aliados, consignaba que Alemania renunciaba a todo reclamo de soberanía territorial por fuera de Europa. Sin embargo, Hitler ordenó avanzar con el plan.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;Al d&iacute;a siguiente el otro hidroavi&oacute;n, el Boreas, regres&oacute; al lugar para examinarlo con mayor detalle, esta vez con el meteor&oacute;logo Herbert Regula y el fot&oacute;grafo Max Bundermann a bordo para fotografiarlo y filmarlo. <strong>Al d&iacute;a siguiente se celebr&oacute; con cervezas el gran descubrimiento, que le pon&iacute;a broche de oro a la primera etapa del plan</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 5 de febrero la expedici&oacute;n iz&oacute; la bandera nazi en el sitio de la futura base, capturaron cuatro ping&uuml;inos emperadores y comenzaron el regreso a Alemania. <strong>Llegaron un mes despu&eacute;s a Ciudad del Cabo, en donde los esperaba un telegrama de felicitaciones del pr&oacute;cer alem&aacute;n de aviaci&oacute;n Hermann Wilhelm G&ouml;ring</strong>. A mediados de abril el Schwabenland arrib&oacute; a Hamburgo, en donde fue recibido por las m&aacute;s altas autoridades y con todas las banderas de la ciudad en alto. <strong>El propio</strong> <strong>Hitler se sum&oacute; con un mensaje de felicitaciones a los expedicionarios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin dudas, para el nazismo lo que realiz&oacute; la tripulaci&oacute;n del Schwabenland fue una haza&ntilde;a. No s&oacute;lo consigui&oacute; diversos desembarcos en el continente, sino que tambi&eacute;n pudo realizar vuelos de exploraci&oacute;n y de mapeo, adem&aacute;s de aterrizajes, algo que hasta entonces no se hab&iacute;a logrado. <strong>La expedici&oacute;n regres&oacute; con 11.600 fotograf&iacute;as a&eacute;reas, lo que permiti&oacute; tener los mapas m&aacute;s detallados de varias regiones, incluyendo una cordillera de ochocientos kil&oacute;metros de largo a cien kil&oacute;metros del borde de hielo y el oasis, bautizado Schirmacher en honor al piloto. </strong>De hecho, acostumbrados a la ret&oacute;rica grandilocuente del Tercer Reich, todos los accidentes geogr&aacute;ficos fueron nombrados con los apellidos de los miembros de la expedici&oacute;n, los m&aacute;s famosos ge&oacute;grafos y exploradores alemanes y hasta con los nombres de directivos de Lufthansa y la Norddeutscher Lloyd, quienes colaboraron con veh&iacute;culos para la misi&oacute;n. La flamante regi&oacute;n recorrida, cuya superficie alcanza los 600 mil kil&oacute;metros cuadrados, fue denominada Neu-Schwabenland, es decir &ldquo;Nueva Suabia&rdquo;, en honor al barco.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La tapa de &quot;Antártida. Historias desconocidas e increíbles del continente blanco&quot;, de Tomás Balmaceda y Agustina Larrea"
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                La tapa de &quot;Antártida. Historias desconocidas e increíbles del continente blanco&quot;, de Tomás Balmaceda y Agustina Larrea                            </span>
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        Pronto qued&oacute; claro que las promesas de una misi&oacute;n cient&iacute;fica eran s&oacute;lo una fachada y que la verdadera motivaci&oacute;n era pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. <strong>Si bien la expedici&oacute;n hab&iacute;a sido casi secreta, una semana despu&eacute;s los peri&oacute;dicos alemanes comenzaron a hablar sobre ella, lo que gener&oacute; una reacci&oacute;n en cadena que sacudir&iacute;a la historia ant&aacute;rtica por a&ntilde;os. </strong>La ca&iacute;da del nazismo, en 1945, detendr&iacute;a los planes alemanes pero no detuvo los mitos y las leyendas alrededor de planes secretos en las lejanas tierras.
    </p><p class="article-text">
        Es que luego del suicidio de Hitler, quien qued&oacute; a cargo del Tercer Reich fue el almirante naval <strong>Karl D&ouml;nitz</strong>, que firm&oacute; la rendici&oacute;n de Alemania ante los Aliados y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica el 8 de mayo de 1945, dando por terminada as&iacute; la Segunda Guerra Mundial. Fue detenido por las Fuerzas Aliadas y llevado a la ciudad de N&uacute;remberg, donde fue juzgado por cr&iacute;menes de guerra. Muchos aseguran que al conocer su condena, <strong>se ri&oacute; y asegur&oacute; que el futuro de Alemania estaba a salvo en una &ldquo;fortaleza invulnerable, un oasis paradis&iacute;aco en medio del hielo eterno&rdquo;</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien no existen registros hist&oacute;ricos de la cita, el rumor corri&oacute; de manera tan fuerte que incluso la prensa de la &eacute;poca se hizo eco. Medios como el <em>New York Times</em> o el <em>Montreal Daily Star</em> aseguraron: <strong>&ldquo;En el momento de la rendici&oacute;n de Alemania en mayo de 1945, mucha de la tecnolog&iacute;a nazi se envi&oacute; a escondites seguros en el &Aacute;rtico, Am&eacute;rica del Sur y en la Ant&aacute;rtida&rdquo;</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo a otros testimonios publicados en peri&oacute;dicos y revistas de la d&eacute;cada del 50&rsquo;, la explicaci&oacute;n oficial del gobierno de los Estados Unidos a los avistamientos de ovnis era que, en realidad,<strong> lo que se ve&iacute;an eran veh&iacute;culos nazis ocultos en regiones remotas e inaccesibles del mundo que estaban realizando pruebas</strong>. Esto nunca fue confirmado por las autoridades pero no parece descabellado creer que efectivamente lo pensaban.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Medios como el New York Times o el Montreal Daily Star aseguraron: “En el momento de la rendición de Alemania en mayo de 1945, mucha de la tecnología nazi se envió a escondites seguros en el Ártico, América del Sur y en la Antártida”</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El &uacute;nico testimonio registrado de un eventual refugio nazi en tierras ant&aacute;rticas se dio en la Argentina. El exiliado h&uacute;ngaro <strong>Ladislao Szabo</strong>, quien se convertir&iacute;a en jugador de waterpolo ol&iacute;mpico, public&oacute; el 16 de julio de 1945 en el diario <em>Cr&iacute;tica</em> un extenso relato del escape en avi&oacute;n de Hitler y su posterior escondite en una base subterr&aacute;nea en la Tierra de la Reina Maud, el espacio reclamado como Nueva Suabia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el deportista, la informaci&oacute;n le hab&iacute;a llegado de una fuente que ten&iacute;a toda su confianza y se sent&iacute;a en la obligaci&oacute;n de compartirla con el mundo. <strong>Su deseo eventualmente se cumplir&iacute;a, ya que varios peri&oacute;dicos se hicieron eco del relato, que a partir de all&iacute; fue transmitido como una suerte de secreto a voces o una verdad que no era confesada p&uacute;blicamente pues su difusi&oacute;n pon&iacute;a en riesgo a quien lo revelara.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        La especulaci&oacute;n aument&oacute; cuando el 17 de agosto de ese a&ntilde;o detuvieron en Mar del Plata al teniente <strong>Heinz Schaeffer</strong>, quien al ser interrogado asegur&oacute; que Hitler y otros nazis de alto rango hab&iacute;an escapado de Alemania en submarino, algo que jam&aacute;s pudo probarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que el mito persiste medio siglo despu&eacute;s, <strong>no existen argumentos serios para creer que los nazis tienen una base escondida en tierras ant&aacute;rticas</strong>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los rumores sobre posibles bases nazis en la Antártida persisten hasta la actualidad                            </span>
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        El ge&oacute;logo marino y ocean&oacute;grafo <strong>Colin Summerhayes</strong> se tom&oacute; el trabajo de recopilar toda la informaci&oacute;n y revisar todos los testimonios disponibles. <strong>En un art&iacute;culo cient&iacute;fico que public&oacute; en 2007 ech&oacute; por tierra cualquier sospecha de un refugio nazi congelado. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No existe ninguna menci&oacute;n en ninguno de los documentos alemanes de alguna intenci&oacute;n de establecer una base durante la expedici&oacute;n de 1938-1939, ni que se hizo ning&uacute;n intento de hacerlo en ese momento o despu&eacute;s&rdquo;, concluy&oacute;. Incluso si esa base existiera, no parece posible que contara con los suministros disponibles para soportar m&aacute;s de dos invernadas. <strong>S&iacute; se descubri&oacute; en 2016 una base nazi oculta en el &Aacute;rtico, bautizada Schatzgr&auml;ber (&ldquo;cazador de tesoros&rdquo;), pero que era muy peque&ntilde;a y funcionaba como estaci&oacute;n meteorol&oacute;gica destinada a transmitir informaci&oacute;n a los submarinos.&nbsp;</strong>Lejos de las fantas&iacute;as de tecnolog&iacute;a de punta, solamente hallaron cad&aacute;veres pues sus ocupantes hab&iacute;an muerto envenenados por la carne cruda de oso polar que se hab&iacute;an visto obligados a comer debido a la falta de suministros.
    </p><p class="article-text">
        <em>TB AL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tomás Balmaceda, Agustina Larrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/nazis-hielo-ambicioso-plan-hitler-conquistar-antartida_130_7202428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Feb 2021 14:39:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nazis en el hielo: el ambicioso plan de Hitler para conquistar la Antártida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nazismo,Libros]]></media:keywords>
    </item>
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