<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Javier Lindenboim]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/javier-lindenboim/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Javier Lindenboim]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1031791/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Los conflictos de Argentina no se resuelven con más ingenio redistributivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/conflictos-argentina-no-resuelven-ingenio-redistributivo_1_9155869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9209ed6-26d5-4ce4-bcee-61524288d3ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los conflictos de Argentina no se resuelven con más ingenio redistributivo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El crecimiento de la actividad y la estabilización económica son requisitos para mejorar las situación del empleo y los salarios, según el especialista en mercado laboral.</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la hecatombe producida por la renuncia/despido del ministro de Econom&iacute;a Guzm&aacute;n, resulta dif&iacute;cil prever el rumbo que pueda tomar nuestra maltrecha econom&iacute;a. La notable ausencia de un plan claro y en marcha en estos treinta meses fue un blanco f&aacute;cil para el permanente sabotaje que le inflig&iacute;a una fracci&oacute;n dominante del gobierno nacional.
    </p><p class="article-text">
        Justo en v&iacute;speras de estos episodios aparecieron nuevos datos que ilustran una parte no menor de las ansiedades de la poblaci&oacute;n, en especial aquella con ingresos fijos. Esos sueldos o pensiones han ido deterior&aacute;ndose en estos dos a&ntilde;os de pandemia agregando penurias a la fuerte ca&iacute;da verificada en 2019.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Qu&eacute; empleo se recuper&oacute;</strong></h3><p class="article-text">
        En una d&eacute;cada (segundo gobierno de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, per&iacute;odo de Mauricio Macri y primera mitad de Alberto Fern&aacute;ndez) el empleo registrado solo creci&oacute; un 10%, apenas similar al aumento promedio de la poblaci&oacute;n en el per&iacute;odo. Dentro del conjunto, <strong>la afectaci&oacute;n mayor se registr&oacute; entre los asalariados privados y entre los aut&oacute;nomos.</strong> Ambos fueron golpeados con intensidad por la cuarentena, pero ya eran los grupos m&aacute;s desfavorecidos desde los a&ntilde;os anteriores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e480e5c-81f1-47ea-9f27-db1ae814ed12_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e480e5c-81f1-47ea-9f27-db1ae814ed12_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e480e5c-81f1-47ea-9f27-db1ae814ed12_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e480e5c-81f1-47ea-9f27-db1ae814ed12_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e480e5c-81f1-47ea-9f27-db1ae814ed12_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/9e480e5c-81f1-47ea-9f27-db1ae814ed12_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/9e480e5c-81f1-47ea-9f27-db1ae814ed12_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El mayor dinamismo corri&oacute; por cuenta por los integrantes del monotributo social, de fuerte impulso entre su creaci&oacute;n durante el kirchnerismo hasta 2017. El empleo dom&eacute;stico mantuvo su ritmo hasta 2019 (finales de Cambiemos), pero se derrumb&oacute; con la cuarentena. Los independientes monotributistas, el grupo de mayor volumen luego de los privados y los p&uacute;blicos, lograron mantener su dinamismo a ritmo parecido al del empleo estatal.
    </p><p class="article-text">
        De manera que al apreciar la evoluci&oacute;n y la situaci&oacute;n del empleo (al menos el que est&aacute; registrado, algo as&iacute; como 60% del empleo total) deben ser consideradas estas semejanzas y diferencias en su interior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para un panorama m&aacute;s abarcador de la fuerza laboral, es necesario incluir a los asalariados y no asalariados que no est&aacute;n registrados. Seg&uacute;n la Cuenta de Generaci&oacute;n de Ingresos del Indec ambos cubren en partes similares esas diferencias (en torno de cinco millones cada n&uacute;cleo)
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los ingresos obtenidos</strong></h3><p class="article-text">
        El punto es que el entorpecimiento del empleo de calidad, el dinamismo de los puestos menos apreciados, la continuidad de cierto liderazgo en la absorci&oacute;n por parte de los diversos niveles estatales (las m&aacute;s de las veces como forma de &ldquo;esconder&rdquo; el desempleo) son aspectos gen&eacute;ricamente dependientes del estancamiento y el retroceso de la econom&iacute;a.<strong> Si la econom&iacute;a no crece y la poblaci&oacute;n s&iacute;, el resultado no puede ser m&aacute;s que este: que, en conjunto, seamos cada vez m&aacute;s pobres.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si a todo esto se agrega la falta de inter&eacute;s, al menos de eficacia, en equilibrar las cuentas p&uacute;blicas (objetivo que sigue siendo visto como secundario o &ldquo;de derecha&rdquo;) el resultado en materia de bienestar de la poblaci&oacute;n contin&uacute;a dando muestras de deterioro. El mecanismo para ello es, sin lugar a dudas, la inflaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eeb2d3af-6937-47f4-8be8-adbb4358ad1e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eeb2d3af-6937-47f4-8be8-adbb4358ad1e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eeb2d3af-6937-47f4-8be8-adbb4358ad1e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eeb2d3af-6937-47f4-8be8-adbb4358ad1e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eeb2d3af-6937-47f4-8be8-adbb4358ad1e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eeb2d3af-6937-47f4-8be8-adbb4358ad1e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eeb2d3af-6937-47f4-8be8-adbb4358ad1e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="IOP: ingreso por ocupación principal / II: ingresos individuales / IpcF: ingreso familiar per cápita "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                IOP: ingreso por ocupación principal / II: ingresos individuales / IpcF: ingreso familiar per cápita                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>La escas&iacute;sima recuperaci&oacute;n evidenciada en 2021 (luego del enorme retroceso de 2020) ubica a los ingresos individuales o de la ocupaci&oacute;n principal alrededor del momento en el cual, a comienzos de este siglo, recuperaba los niveles de actividad, empleo e ingresos previos a la crisis iniciada en 1998 cuya duraci&oacute;n, profundidad y dramatismo llamamos &ldquo;la crisis del 2001&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico tambi&eacute;n puede apreciarse que, en t&eacute;rmino de bienestar de los hogares, una vez m&aacute;s el mejor momento se registr&oacute; en el denostado per&iacute;odo de Cambiemos, antes de la debacle de los fondos internacionales que hab&iacute;an llegado s&oacute;lo a hacer negocios de corto plazo, no a invertir como el Gobierno de entonces supon&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De aqu&iacute; en m&aacute;s</strong></h3><p class="article-text">
        Con los datos de las dos d&eacute;cadas recientes se observa que el desempe&ntilde;o de los ingresos de la ocupaci&oacute;n principal y los que se pueden agregar a ellos (transferencias u otras fuentes) ha sido tendencialmente semejante. Esto habla de la imposibilidad de la actividad econ&oacute;mica de proporcionar fuentes de trabajo, como se vio m&aacute;s arriba. Tambi&eacute;n alude a la dificultad de generar ingresos m&iacute;nimamente satisfactorios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el a&ntilde;o 2021 recuper&oacute; casi todo lo perdido el a&ntilde;o previo en materia de creaci&oacute;n de bienes y servicios (-10% y m&aacute;s 10%, respectivamente en cifras redondas). Pero 2021 mostr&oacute; crudamente que los ingresos laborales siguieron cayendo (o crecieron mucho menos que el PBI). De all&iacute; que el resultado del &ldquo;reparto&rdquo; haya sido m&aacute;s inequitativo a&uacute;n:<strong> los asalariados perdieron cinco puntos del total de la riqueza generada. </strong>Esta p&eacute;rdida es similar a la estimada para el a&ntilde;o 2018.
    </p><p class="article-text">
        De este recorrido podr&iacute;an extraerse varias derivaciones de inter&eacute;s. Notemos s&oacute;lo algunas:
    </p><p class="article-text">
        Cuando se plantea la necesidad de un plan de estabilidad y de crecimiento, suele mirarse con sorna con el argumento de que estabilizar es &ldquo;ortodoxia&rdquo; (mientras se desploma nuestra unidad monetaria) y de que solo con crecimiento no alcanza. El argumento se puede trasponer: &iquest;Se logran resolver nuestros problemas sin crecimiento? Si no es as&iacute;, el camino es la inversi&oacute;n, que ya sabemos viene declinando tambi&eacute;n desde hace d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        En momentos en los que el Gobierno parece paralizado en sus decisiones por sus propios conflictos internos, ser&iacute;a deseable que se plantearan algunas de estas preguntas para ver si, quiz&aacute;s, se enfocan en lo relevante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la producci&oacute;n manara del cielo, as&iacute; como el empleo y los ingresos y con ellos llenara las arcas fiscales, podr&iacute;amos seguir fantaseando que <strong>los conflictos de Argentina se resuelven con m&aacute;s y m&aacute;s ingenio puesto en mecanismos redistributivos.</strong> La realidad es muy diferente y no pueden dilatarse m&aacute;s las decisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Lindenboim]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/conflictos-argentina-no-resuelven-ingenio-redistributivo_1_9155869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jul 2022 03:01:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c9209ed6-26d5-4ce4-bcee-61524288d3ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="229169" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c9209ed6-26d5-4ce4-bcee-61524288d3ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="229169" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los conflictos de Argentina no se resuelven con más ingenio redistributivo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c9209ed6-26d5-4ce4-bcee-61524288d3ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[empleo,Trabajadores,Pobreza y desigualdad,Actividad económica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La discusión por la desigualdad: estamos mal pero ¿vamos bien?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/discusion-desigualdad-mal_129_8929337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dda36290-eec8-41c0-960d-e45916cbd96d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x939y284.jpg" width="1200" height="675" alt="La discusión por la desigualdad: estamos mal pero ¿vamos bien?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Este mes el Indec public&oacute; datos sobre distribuci&oacute;n del ingreso que mostraron una mejora respecto de 2018 y produjeron cierto grado de satisfacci&oacute;n, justificada s&oacute;lo en parte.&nbsp;En los medios se puso el acento en el escaso nivel medio de los ingresos de las personas, lo que es cierto y, desafortunadamente, no es novedoso. Tambi&eacute;n se ha se&ntilde;alado que la equidad distributiva hab&iacute;a mejorado de manera significativa. Esta novedad, sin embargo, requiere mirarla con un poco m&aacute;s de detalle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en otros an&aacute;lisis socioecon&oacute;micos siempre es &uacute;til hacer las comparaciones con per&iacute;odos similares del pasado. En este caso la cuant&iacute;a del indicador (el siempre mencionado coeficiente de GINI) debe cotejarse con el a&ntilde;o o los a&ntilde;os precedentes referidos al mismo lapso (aqu&iacute; ser&iacute;a el cuarto trimestre). En este sentido, una difusi&oacute;n no inocente desde el Gobierno propuso mirar los datos desde ese trimestre de 2018. Esto a pesar que el informe de INDEC comienza sus datos desde 2017.
    </p><p class="article-text">
        Da la casualidad que <strong>el valor de la desigualdad a fines de 2017 es casi id&eacute;ntica a lo que result&oacute; a fines de 2021.</strong> Con lo cual, si este indicador es representativo, volvemos a estar en la misma situaci&oacute;n de aquel entonces. La mera consideraci&oacute;n completa del cuadro incluido en el informe del INDEC nos permite apreciar la similitud mencionada y tambi&eacute;n el parecido de los resultados a fines de los a&ntilde;os 2018 a 2020. Sin dudas debe anotarse que 2020 fue el a&ntilde;o sacudido tanto por la pandemia como por la forma en que se encar&oacute; enfrentarla: una cuarentena amplia y muy extendida en el tiempo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2777d3f-d972-44df-aa35-a6621d67df7d_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2777d3f-d972-44df-aa35-a6621d67df7d_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2777d3f-d972-44df-aa35-a6621d67df7d_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2777d3f-d972-44df-aa35-a6621d67df7d_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2777d3f-d972-44df-aa35-a6621d67df7d_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2777d3f-d972-44df-aa35-a6621d67df7d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a2777d3f-d972-44df-aa35-a6621d67df7d_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Indec"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Indec                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero, en cualquier caso, cuando el actual gobierno endilga los males que debe corregir a sus predecesores (tal como lo anunci&oacute; en la campa&ntilde;a electoral y en su inicio) y al mismo tiempo celebra datos como el de la mejora en la distribuci&oacute;n del ingreso quiz&aacute;s queda a mitad de camino en el an&aacute;lisis, pues no se visualiza qu&eacute; hab&iacute;a pasado en el per&iacute;odo previo -por ejemplo, 2016 y 2017- para proporcionar los valores del Indice de Gini tan parecidos al valor actual.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Son los &uacute;ltimos datos, pero no son actuales</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>Hoy la poblaci&oacute;n, abrumada por la aceleraci&oacute;n inflacionaria en los primeros meses de este a&ntilde;o, no le dice demasiado lo que describe el informe sobre la situaci&oacute;n a fines del a&ntilde;o &uacute;ltimo. </strong>De manera que el hecho de que muchos hogares vieron incrementar sus ingresos a trav&eacute;s que algunos de sus miembros pudieron volver al mercado laboral ve en la actualidad que la velocidad de los aumentos, son m&aacute;s intensos que la mejora de los ingresos de la casa.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en detalles, la cuant&iacute;a de emisi&oacute;n monetaria en gran parte inspirada en el &ldquo;plan platita&rdquo; destinado a evitar una debacle electoral empez&oacute; a hacer sentir sus efectos un semestre m&aacute;s tarde. Al margen de la discusi&oacute;n conceptual, negar el impacto inflacionario de tama&ntilde;a emisi&oacute;n conspira contra la posibilidad de encontrar caminos que corrijan el rumbo. Es cierto que con las disputas al interior de la coalici&oacute;n gobernante todo se torna m&aacute;s dif&iacute;cil, muchas veces m&aacute;s irracional.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Se recupera el empleo y cae el salario</strong></h3><p class="article-text">
        A esto se agrega el dato sobre los niveles salariales. Para salvar la carencia de buena informaci&oacute;n sobre niveles de ingresos salariales, tomemos aqu&iacute; los informes del Ministerio de Trabajo sobre los ingresos de los trabajadores registrados en el sector privado. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0819873-d507-4a06-a53d-0bb3a632d6b9_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0819873-d507-4a06-a53d-0bb3a632d6b9_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0819873-d507-4a06-a53d-0bb3a632d6b9_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0819873-d507-4a06-a53d-0bb3a632d6b9_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0819873-d507-4a06-a53d-0bb3a632d6b9_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a0819873-d507-4a06-a53d-0bb3a632d6b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a0819873-d507-4a06-a53d-0bb3a632d6b9_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Elaboración propia en base al Informe al mes de noviembre de 2021 del MTEySS"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Elaboración propia en base al Informe al mes de noviembre de 2021 del MTEySS                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico ayuda a ver algunos elementos que no suelen aparecer habitualmente ante el lector. En primer lugar, la importante ca&iacute;da desde 2015 del orden del 13%. Hay quienes sostienen que la cifra es mayor, pero estos son los datos oficiales, llevados a pesos de enero de 2006 y haciendo los promedios anuales.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, entre 2012 y 2018 (es decir el segundo mandato de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner y la gran parte del de Mauricio Macri) hay una escasa oscilaci&oacute;n, donde el pozo y el pico se encuentran dentro del gobierno kirchnerista. En tercer lugar, se advierte una profunda ca&iacute;da en 2019, seguida por sucesivas desmejoras durante el gobierno actual. As&iacute;, el promedio de 2021 ser&iacute;a semejante al de 2010.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto en el marco de una ca&iacute;da del producto por habitante que nos acompa&ntilde;a desde 2011. Aqu&iacute; la pandemia en 2020 profundiz&oacute; la din&aacute;mica y 2021 recuper&oacute; algo de lo perdido entonces, estando lejos al PBI per c&aacute;pita del dram&aacute;tico a&ntilde;o de 2019.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seguiremos bailando en la cubierta del Titanic? La dirigencia tiene la palabra y el conjunto de la poblaci&oacute;n, finalmente, tiene su decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;JL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Lindenboim]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/discusion-desigualdad-mal_129_8929337.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Apr 2022 10:57:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dda36290-eec8-41c0-960d-e45916cbd96d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x939y284.jpg" length="138374" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dda36290-eec8-41c0-960d-e45916cbd96d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x939y284.jpg" type="image/jpeg" fileSize="138374" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La discusión por la desigualdad: estamos mal pero ¿vamos bien?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dda36290-eec8-41c0-960d-e45916cbd96d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x939y284.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[distribución del ingreso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un país no puede planear su futuro solo a partir de la redistribución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/pais-no-planear-futuro-partir-redistribucion_129_8391713.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f72c811-2975-4676-bf9d-87edbb27c48b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un país no puede planear su futuro solo a partir de la redistribución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PBI per cápita cae estrepitosamente a lo largo de esta segunda década del siglo XXI. Si en los últimos años retrocedimos tanto en la creación de riqueza, ¿cómo podemos esperar alta demanda de empleo o una buena distribución del ingreso?</p></div><p class="article-text">
        Entre los debates extra&ntilde;os del presente se destacan aquellos que van por andariveles diferentes. Uno pone el acento en la secuencia inversi&oacute;n-crecimiento-empleo-mejor distribuci&oacute;n del ingreso. El otro, con el argumento de que algo hay que hacer para quienes m&aacute;s lo necesitan, s&oacute;lo focaliza en mecanismos redistributivos aun cuando no hay sustento para tales erogaciones. Lo preocupante es que aparecen como alternativos. M&aacute;s a&uacute;n, el segundo es el que se presenta como progresista. No es el lugar aqu&iacute; para desarrollar un debate acad&eacute;mico. Si, en cambio, para ilustrar con informaci&oacute;n algunos rasgos de nuestro desempe&ntilde;o socioecon&oacute;mico en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas para comprender mejor c&oacute;mo llegamos hasta aqu&iacute; y, por tanto, vislumbrar caminos m&aacute;s eficientes.
    </p><h3 class="article-text">Un repaso sobre el empleo</h3><p class="article-text">
        Las tasas de actividad y empleo de la mano de obra de la &uacute;ltima d&eacute;cada muestran con claridad que ambos indicadores descienden entre 2011 y 2015, tienen una leve recuperaci&oacute;n entre 2016 y 2019 y se derrumban en 2020 con la &uacute;nica pandemia conocida: la del Covid. En la segunda mitad de ese a&ntilde;o se recuperan ambos &iacute;ndices, al igual que en toda Am&eacute;rica Latina, din&aacute;mica que llega hasta el primer trimestre de 2021. Desafortunadamente, en Argentina, en el segundo trimestre declinan ambos, revirtiendo la tendencia favorable y quedando en niveles todav&iacute;a inferiores a los de fines de 2019.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ede3cb-9d7a-455c-900f-6d38771cf66b_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ede3cb-9d7a-455c-900f-6d38771cf66b_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ede3cb-9d7a-455c-900f-6d38771cf66b_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ede3cb-9d7a-455c-900f-6d38771cf66b_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ede3cb-9d7a-455c-900f-6d38771cf66b_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e5ede3cb-9d7a-455c-900f-6d38771cf66b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e5ede3cb-9d7a-455c-900f-6d38771cf66b_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Elaborado en base a los Informes de Prensa de la EPH, INDEC"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Elaborado en base a los Informes de Prensa de la EPH, INDEC                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Qu&eacute; dicen los datos sobre los ingresos</h3><p class="article-text">
        Ante la falta de una serie representativa de los ingresos salariales tomemos la de los asalariados privados registrados. Al tiempo en que en el decenio &uacute;ltimo no hubo creaci&oacute;n de empleo en ese &aacute;mbito, los ingresos reales mejoraron entre 2009 y fines de 2015 perdiendo esa mejora durante el gobierno de Cambiemos. El a&ntilde;o y medio siguiente, pandemia mediante, se perdieron otros tres puntos porcentuales de la remuneraci&oacute;n promedio 
    </p><p class="article-text">
        El resultado &mdash;incluyendo los mecanismos redistributivos&mdash; se pueden apreciar a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). En el gr&aacute;fico puede verse, haciendo equivalentes a 100 los valores de 2004, el comportamiento de los ingresos de la ocupaci&oacute;n principal (l&iacute;nea azul), los ingresos agregados de cada una de las personas que percibe recursos dentro del hogar (l&iacute;nea roja) y, finalmente, algo parecido a la situaci&oacute;n de bienestar del hogar expresado por el ingreso per c&aacute;pita familiar (l&iacute;nea verde)
    </p><p class="article-text">
        Las tres variables mostraron un sensible crecimiento hasta 2007 pero desde entonces tanto los ingresos individuales como los de la ocupaci&oacute;n principal oscilaron en un rango relativamente acotado. Esto se mantuvo hasta 2018 inclusive. Luego, la crisis financiera y econ&oacute;mica se llevaron las mejoras obtenidas desde 2007 retornando en 2019 a aquellos valores. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5326b724-7f9d-4a55-9577-4876080e9f8e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5326b724-7f9d-4a55-9577-4876080e9f8e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5326b724-7f9d-4a55-9577-4876080e9f8e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5326b724-7f9d-4a55-9577-4876080e9f8e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5326b724-7f9d-4a55-9577-4876080e9f8e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5326b724-7f9d-4a55-9577-4876080e9f8e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5326b724-7f9d-4a55-9577-4876080e9f8e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Elaboración en base a los informes de distribución del ingreso del INDEC"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Elaboración en base a los informes de distribución del ingreso del INDEC                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Sin embargo, el ingreso per c&aacute;pita familiar mantuvo una din&aacute;mica de mejoramiento hasta 2018 inclusive (superando la profunda ca&iacute;da de 2014). Los distintos mecanismos de transferencias a los hogares mejoraron los ingresos reales tanto en el segundo gobierno de Cristina Fern&aacute;ndez como durante el mandato de Mauricio Macri. Solo el segundo semestre (en esta serie) de 2019 muestra una sensible ca&iacute;da que lleva los valores a los mismos de 2014. 
    </p><p class="article-text">
        En 2020 los ingresos siguen cayendo. Se observa una mejora de los ingresos de la ocupaci&oacute;n principal debido al efecto composici&oacute;n ya que los puestos perdidos habr&iacute;an sido los relativamente peor remunerados.
    </p><p class="article-text">
        En el segundo trimestre de 2021, en cambio, los ingresos de la ocupaci&oacute;n principal muestran una p&eacute;rdida producto tanto de que por entonces los ajustes paritarios no se hab&iacute;an concretado o, si lo hicieron, fue con porcentajes sensiblemente menores que los niveles inflacionarios contempor&aacute;neos. Por otro lado, gran parte de la recuperaci&oacute;n ocupacional correspondi&oacute; a los asalariados precarios que, es sabido, perciben salarios m&aacute;s desfavorecidos.
    </p><p class="article-text">
        Las mejoras de los otros dos indicadores son m&aacute;s dif&iacute;ciles de interpretar habida cuenta que hab&iacute;an desaparecido las transferencias tipo IFE.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La desigualdad de los ingresos en los a&ntilde;os recientes</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbe7b26-21a0-452b-9efa-8c2944b9e231_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbe7b26-21a0-452b-9efa-8c2944b9e231_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbe7b26-21a0-452b-9efa-8c2944b9e231_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbe7b26-21a0-452b-9efa-8c2944b9e231_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbe7b26-21a0-452b-9efa-8c2944b9e231_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7cbe7b26-21a0-452b-9efa-8c2944b9e231_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7cbe7b26-21a0-452b-9efa-8c2944b9e231_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Elaboración en base a los informes de distribución del ingreso del INDEC"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Elaboración en base a los informes de distribución del ingreso del INDEC                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Los datos publicados por INDEC s&oacute;lo cubren el &uacute;ltimo quinquenio. Dentro de &eacute;l, a primera vista, se destacan los efectos de los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os de crisis con un leve empeoramiento del indicador. Ahora bien, si miramos los segundos trimestres solamente, se aprecia que en 2021 hay una mejora respecto de un a&ntilde;o atr&aacute;s. El punto de referencia es el peor momento del cierre de actividades y del aislamiento. El valor de 2021 es id&eacute;ntico al del trimestre respectivo de 2019. En cambio, el trienio 2016-2018 presenta los mejores valores en materia de distribuci&oacute;n del ingreso (los menos desiguales).
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo, las cuestiones ocupacionales, los ingresos laborales y la desigualdad de los mismos parecen haber sufrido el impacto del Covid y la cuarentena, pero dentro de un contexto de dificultades notables preexistentes. Entre esas razones de contexto se encuentra el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico en las d&eacute;cadas recientes. Veamos algunos datos al respecto.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La configuraci&oacute;n econ&oacute;mica sobre la que se asientan el empleo y los ingresos</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d63d6e13-039c-47bb-9c2f-cdbfc33f8825_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d63d6e13-039c-47bb-9c2f-cdbfc33f8825_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d63d6e13-039c-47bb-9c2f-cdbfc33f8825_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d63d6e13-039c-47bb-9c2f-cdbfc33f8825_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d63d6e13-039c-47bb-9c2f-cdbfc33f8825_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d63d6e13-039c-47bb-9c2f-cdbfc33f8825_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d63d6e13-039c-47bb-9c2f-cdbfc33f8825_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Indec"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Indec                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico muestra, una vez m&aacute;s, que la segunda d&eacute;cada del siglo XXI ha sido un lapso de estancamiento. Dentro de ese escaso movimiento se aprecia que el PBI desestacionalizado (l&iacute;nea punteada) tiene dos &ldquo;picos&rdquo;: uno m&aacute;s modesto en 2015 y otro (r&eacute;cord de la serie) a comienzos de 2018. En otras palabras, la crisis de 2020 contin&uacute;a a un largo per&iacute;odo en el que la actividad econ&oacute;mica no termina de tomar impulso. 
    </p><p class="article-text">
        El PBI per c&aacute;pita &mdash;pese al bajo crecimiento poblacional&mdash; cae estrepitosamente a lo largo de esta segunda d&eacute;cada, no s&oacute;lo en el final, con la pandemia. En 2020 el PBI per c&aacute;pita result&oacute; similar al de 2005. <strong>Si retrocedimos tanto en la creaci&oacute;n de riqueza, &iquest;c&oacute;mo podemos esperar alta demanda de empleo o una buena distribuci&oacute;n del ingreso?</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; podemos esperar?</strong></h3><p class="article-text">
        Este desempe&ntilde;o, m&aacute;s que moderado, se verifica luego de un lapso extremadamente beneficioso para Argentina y toda la regi&oacute;n. La primera d&eacute;cada del siglo XXI revirti&oacute; los t&eacute;rminos de intercambio a su favor cambiando, por un tiempo, el comportamiento de la segunda parte del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        Una de las razones por las que desaprovechamos la ocasi&oacute;n est&aacute; en la tendencia declinante de la tasa de inversi&oacute;n. En la actualidad, desde hace varios a&ntilde;os, estamos por debajo del 15%. <strong>Con esta composici&oacute;n de la demanda agregada (y con el contenido mismo de la inversi&oacute;n) es dif&iacute;cil imaginar un sendero de crecimiento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si a esto le agregamos un aparato del Estado que captura crecientes porciones de la renta total pero es ineficiente para su aplicaci&oacute;n y, adem&aacute;s, los recursos son sistem&aacute;ticamente inferiores a las erogaciones entonces tenemos una econom&iacute;a fiscalmente deficitaria. Esto, arrastrado durante d&eacute;cadas, configura una estructura productiva con escaso sustento y nulas expectativas positivas. Nos acostumbramos a la inflaci&oacute;n y estamos en el podio mundial al respecto.
    </p><p class="article-text">
        En ese marco, <strong>las pol&iacute;ticas redistributivas resultan tan necesarias como imposibles de ser sustentadas. M&aacute;s all&aacute; de relatos pol&iacute;ticamente correctos, la sociedad argentina se enfrenta a una crisis de proporciones. </strong>
    </p><p class="article-text">
        En esta campa&ntilde;a electoral las autoridades no hacen m&aacute;s que echar le&ntilde;a al fuego aumentando de modo sensible el gasto sin financiamiento. Al d&iacute;a siguiente de las elecciones, sin embargo, nos enfrentaremos con el mismo dilema. Sin una reconstrucci&oacute;n productiva efectiva &iquest;podremos basar nuestro devenir en este tipo de estrategia redistributiva insolvente?
    </p><p class="article-text">
        <em>JL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Lindenboim]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/pais-no-planear-futuro-partir-redistribucion_129_8391713.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Oct 2021 10:08:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5f72c811-2975-4676-bf9d-87edbb27c48b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="194567" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5f72c811-2975-4676-bf9d-87edbb27c48b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="194567" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un país no puede planear su futuro solo a partir de la redistribución]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5f72c811-2975-4676-bf9d-87edbb27c48b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Flexibilización laboral y falsa meritocracia, la herencia socioeconómica de Carlos Menem]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/flexibilizacion-laboral-falsa-meritocracia-herencia-socioeconomica-carlos-menem_1_7229088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b96efe3-9d7f-47d0-8ea4-0028ed20a84c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Flexibilización laboral y falsa meritocracia, la herencia socioeconómica de Carlos Menem"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La desregulación económica, la apertura comercial, la reestructuración del Estado fueron los rasgos dominantes del gobierno del riojano. Avanzó la creencia de que la falta de empleo es resultante exclusiva del propio accionar.</p></div><p class="article-text">
        La d&eacute;cada de los a&ntilde;os noventa del siglo pasado fue caracterizada, no s&oacute;lo en Argentina, como la expresi&oacute;n m&aacute;xima del neoliberalismo, pues tanto en el terreno pr&aacute;ctico como en el de las ideas expres&oacute; una fuerte embestida contra los fundamentos del estado del bienestar, al margen de las virtudes y defectos de este &uacute;ltimo en cada uno de los pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        En el caso argentino <strong>se dio la paradoja de que fue motorizado por la misma fuerza pol&iacute;tica que se precia de encarnar la vocaci&oacute;n de defensa de los intereses de los sectores m&aacute;s d&eacute;biles de la sociedad.</strong> Es por eso, o por razones menos claras, que en el siglo XXI el propio justicialismo trat&oacute; de desembarazarse de su actuaci&oacute;n en aquel entonces.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Empleo, trabajo y pobreza en los a&ntilde;os noventa</strong></h3><p class="article-text">
        Vale pues un repaso de los indicadores socioecon&oacute;micos disponibles, destacando el per&iacute;odo de gobierno de Carlos Menem (1989-1999) y teniendo en cuenta que los procesos sociales no est&aacute;n necesariamente circunscriptos al lapso gubernamental. Los datos de largo plazo enmarcan el decenio indicado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La desregulaci&oacute;n econ&oacute;mica, la apertura comercial, la reestructuraci&oacute;n del Estado -en particular de sus empresas- fueron los rasgos dominantes del gobierno del justicialismo que desplaz&oacute; al radicalismo en el invierno de 1989. </strong>Todo ello se articul&oacute; con una serie de medidas que pueden resumirse en una expresi&oacute;n: <strong>flexibilizaci&oacute;n laboral. </strong>Complementariamente, se sancion&oacute; la reforma previsional que constituy&oacute; un duro golpe a la experiencia de protecci&oacute;n social solidaria, al poner en las personas individualmente la responsabilidad de su futuro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e41f7840-db95-4c3d-b580-934e7f29ed8a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e41f7840-db95-4c3d-b580-934e7f29ed8a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e41f7840-db95-4c3d-b580-934e7f29ed8a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e41f7840-db95-4c3d-b580-934e7f29ed8a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e41f7840-db95-4c3d-b580-934e7f29ed8a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e41f7840-db95-4c3d-b580-934e7f29ed8a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e41f7840-db95-4c3d-b580-934e7f29ed8a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El dato m&aacute;s elocuente del impacto ocupacional del gobierno de Carlos Menem fue el incremento de la desocupaci&oacute;n acompa&ntilde;ado del de la subocupaci&oacute;n. Ambos expresan el claro empeoramiento de las condiciones en las que se desempe&ntilde;&oacute; el sector del trabajo en un continuo de d&eacute;cadas. As&iacute;, <strong>el desempleo se duplic&oacute;, pasando de un 7% en 1989 a un 14% diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde</strong>, con un pico en 1995 y 1996. Posteriormente la situaci&oacute;n se agudiz&oacute; con valores cercanos al 20% en 2001 y 2002, durante los mandatos de De la R&uacute;a y de Duhalde. Estos altos valores del indicador se asocian con la mayor duraci&oacute;n de la desocupaci&oacute;n: quien perd&iacute;a el empleo demoraba mucho m&aacute;s en conseguir un nuevo puesto de reemplazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A su turno, la precariedad laboral que en 1990 era del 29% seg&uacute;n la EPH, lleg&oacute; a fines de los noventa al 38%. Tambi&eacute;n este indicador se elev&oacute; luego de la crisis de 2001 alcanzando al 43% en 2002-2003.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los efectos de la menor protecci&oacute;n de los trabajadores -consecuencia tanto del impacto de las medidas macroecon&oacute;micas como de las normas laborales- se aprecia en la din&aacute;mica del empleo en relaci&oacute;n de dependencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b707c7d4-9d06-467b-acb4-0a0abed8490a_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b707c7d4-9d06-467b-acb4-0a0abed8490a_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b707c7d4-9d06-467b-acb4-0a0abed8490a_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b707c7d4-9d06-467b-acb4-0a0abed8490a_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b707c7d4-9d06-467b-acb4-0a0abed8490a_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b707c7d4-9d06-467b-acb4-0a0abed8490a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b707c7d4-9d06-467b-acb4-0a0abed8490a_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Como se ve, <strong>en los noventa el empleo asalariado aument&oacute;, pero fue el resultado de una combinaci&oacute;n de la mayor presencia de trabajadores precarios y de una p&eacute;rdida neta del empleo protegido</strong>. Este &uacute;ltimo se retrajo de manera intensa en la industria manufacturera (que perdi&oacute; un tercio de su dotaci&oacute;n) y en la construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El paulatino incremento del desempleo (que, en parte, se origin&oacute; en una mayor oferta laboral), la continua p&eacute;rdida de la calidad de las ocupaciones que perduraban y el deterioro de la capacidad de compra del salario (fuera del lapso inicial de mejora derivada de la estabilidad monetaria) configuraron en conjunto un panorama social negativo que se expresaba en los &iacute;ndices de pobreza
    </p><p class="article-text">
        Entre los diversos autores que cuantificaron su evoluci&oacute;n en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XX, Luis Beccaria muestra -en el trabajo del que proviene el gr&aacute;fico transcripto-, que <strong>la pobreza subi&oacute; 35 puntos porcentuales entre 1974 y 2003. </strong>Ese total se compone de apenas dos puntos hasta 1980, de10 puntos entre 1980 y 1991 (ya descontado el descenso luego de la hiperinflaci&oacute;n), un estancamiento entre 1991 y 1998 y un alza de m&aacute;s de 9 puntos en el trienio que va de all&iacute; hasta 2001. El salto m&aacute;s grande (13 puntos porcentuales) ocurre entre 2001 y 2003.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ese modo, en el decenio menemista hubo una fuerte ca&iacute;da inicial de la pobreza y luego un alza (26%) que,  igualmente, no llev&oacute; a los valores iniciales (casi 40% en 1989; 30% en 1990). En cambio, si comparamos el lapso 1991-94 con el final de la d&eacute;cada, la pobreza aument&oacute;. C<strong>omo se ve, los momentos m&aacute;s dram&aacute;ticos est&aacute;n asociados con extremos inflacionarios en torno a 1989 y a 2002.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c146885a-ece2-4d06-80fe-a46df733d9f3_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c146885a-ece2-4d06-80fe-a46df733d9f3_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c146885a-ece2-4d06-80fe-a46df733d9f3_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c146885a-ece2-4d06-80fe-a46df733d9f3_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c146885a-ece2-4d06-80fe-a46df733d9f3_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c146885a-ece2-4d06-80fe-a46df733d9f3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c146885a-ece2-4d06-80fe-a46df733d9f3_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        M&aacute;s notable es la comparaci&oacute;n entre per&iacute;odos gubernamentales de dos variables relevantes. En lo que hace al <strong>crecimiento del producto</strong> (PBI) el liderazgo lo tiene el gobierno de N&eacute;stor Kirchner, seguido por el de Carlos Menem. En cuanto a la <strong>participaci&oacute;n salarial</strong>, en los noventa se ubica en una situaci&oacute;n intermedia, entre los &ldquo;mejores&rdquo; y los &ldquo;peores&rdquo; promedios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29638947-f9fd-4200-8b8c-17c77f519bad_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29638947-f9fd-4200-8b8c-17c77f519bad_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29638947-f9fd-4200-8b8c-17c77f519bad_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29638947-f9fd-4200-8b8c-17c77f519bad_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/29638947-f9fd-4200-8b8c-17c77f519bad_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/29638947-f9fd-4200-8b8c-17c77f519bad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/29638947-f9fd-4200-8b8c-17c77f519bad_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text"><strong>Qu&eacute; nos dejaron los noventa en materia sociolaboral</strong></h3><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, durante la d&eacute;cada del noventa disminuy&oacute; el peso de la industria tanto en el Producto como en el empleo; el trabajo en relaci&oacute;n de dependencia creci&oacute; en el total de la ocupaci&oacute;n pero en base a empleo precario, de baja calidad; si bien la pobreza baj&oacute; entre puntas, luego del descenso inicial mostr&oacute; un camino ascendente; partiendo en 1993, la participaci&oacute;n salarial fue declinante (aunque ese valor inicial fue mucho mayor que los valores de la d&eacute;cada previa); el desempleo y el subempleo mantuvieron en el per&iacute;odo su fuerte tendencia creciente; el salario real en el decenio fue inferior en promedio al de la d&eacute;cada anterior. Es cierto tambi&eacute;n que hubo crecimiento econ&oacute;mico y durante ese lapso llegaron al pa&iacute;s parte de los adelantos tecnol&oacute;gicos del momento y se sentaron las bases de un cambio profundo en el &aacute;mbito agrario.
    </p><p class="article-text">
        Estos indicadores, sin embargo, no parecen alcanzar para ilustrar los cambios habidos en materia social y cultural. <strong>Avanz&oacute; la creencia, en particular entre los afectados, de que la falta de empleo era resultante exclusiva de su propio accionar o de que la protecci&oacute;n previsional no derivaba de la adecuada configuraci&oacute;n de un sistema articulado estatalmente sino de la capacidad individual por alcanzarla.</strong> En definitiva, que era &ldquo;normal&rdquo; el desmoronamiento de una sociedad de la que no puede decirse que hubiera sido homog&eacute;nea pero s&iacute; que era la menos desigual en la regi&oacute;n (junto con Uruguay).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que no puede decirse es que todo ello deriv&oacute; de la acci&oacute;n aislada de un presidente. En primer lugar, todo el justicialismo se abroquel&oacute; tras Carlos Menem luego de ganar la interna partidaria, con tal de terminar con la &ldquo;anomal&iacute;a&rdquo; que represent&oacute; el gobierno radical de Alfons&iacute;n y as&iacute; se mantuvo, con honrosas excepciones, hasta el final de su mandato. En segundo lugar, si en 1989 pudo decir una cosa y luego hacer otra (&ldquo;Si no, no habr&iacute;a ganado&rdquo; dijo el propio Menem) en 1995 volvi&oacute; a vencer por amplio margen cuando ya se hab&iacute;a privatizado casi todo y realizado la apertura externa m&aacute;s intensa, el desempleo empezaba a trepar y la flexibilidad en materia laboral ya estaba instalada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estallido de la convertibilidad, ocurri&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s, como una &ldquo;vendetta&rdquo; sobre el gobierno de la Alianza que hab&iacute;a triunfado asegurando que se mantendr&iacute;a &ldquo;un peso igual a un d&oacute;lar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Lindenboim]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/flexibilizacion-laboral-falsa-meritocracia-herencia-socioeconomica-carlos-menem_1_7229088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Feb 2021 11:00:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5b96efe3-9d7f-47d0-8ea4-0028ed20a84c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="154387" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5b96efe3-9d7f-47d0-8ea4-0028ed20a84c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="154387" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Flexibilización laboral y falsa meritocracia, la herencia socioeconómica de Carlos Menem]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5b96efe3-9d7f-47d0-8ea4-0028ed20a84c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una gestión exitosa de la pandemia apenas nos pondrá de cara a los conflictos no resueltos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/gestion-exitosa-pandemia-apenas-pondra-cara-conflictos-no-resueltos_129_7208257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ad67a45-73ba-43d3-af17-130956f6a697_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una gestión exitosa de la pandemia apenas nos pondrá de cara a los conflictos no resueltos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si hubiera, en los próximos meses, algún crecimiento económico este sería apenas una fracción de lo que hemos retrocedido al menos en el último lustro. Eso quizás ni siquiera alcance para reponer en el mercado de trabajo los millones de puestos perdidos.</p></div><p class="article-text">
        Recientes documentos de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (OIT) muestran las p&eacute;rdidas de puestos de trabajo tanto a escala mundial como en la regi&oacute;n latinoamericana. Argentina no es una excepci&oacute;n en la materia. En lo que posiblemente el pa&iacute;s se distingue es en el derrotero, en el recorrido. 
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con Am&eacute;rica Latina, a lo largo del siglo XX la Argentina mostr&oacute; que su mercado de trabajo absorb&iacute;a su propia oferta a&uacute;n con el incremento de las corrientes inmigratorias (de Europa, en las primeras d&eacute;cadas; de los pa&iacute;ses lim&iacute;trofes desde los a&ntilde;os cincuenta).&nbsp;Eso explicaba, en parte, que los ingresos laborales eran medianamente satisfactorios tanto para los nativos como para los inmigrantes. Los emigrados de Europa que cruzaron el Atl&aacute;ntico fueron quienes, un siglo atr&aacute;s, acu&ntilde;aron la expresi&oacute;n &ldquo;venir a hacerse la Am&eacute;rica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa particularidad argentina, menos desigual que sus vecinos, fue haci&eacute;ndose menos perceptible hacia finales del siglo XX</strong>, en verdad no tanto por la mejora socio econ&oacute;mica de las sociedades hermanas sino por un estancamiento, sino un retroceso, de nuestro propio desempe&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Mucho se ha dicho sobre el quiebre producido en diversos aspectos en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os setenta. En lo que hace al trabajo y al empleo, es sabido que hasta comienzos de esa d&eacute;cada la tendencia fue favorable a la participaci&oacute;n salarial en el producto. Desde entonces, luego de una ca&iacute;da muy brusca (1975-1976) hubo un irregular proceso de recuperaci&oacute;n sin llegar a los topes de comienzos de los a&ntilde;os cincuenta o de los setenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57accc60-37c7-4345-9922-e9ed16ea131c_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57accc60-37c7-4345-9922-e9ed16ea131c_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57accc60-37c7-4345-9922-e9ed16ea131c_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57accc60-37c7-4345-9922-e9ed16ea131c_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/57accc60-37c7-4345-9922-e9ed16ea131c_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/57accc60-37c7-4345-9922-e9ed16ea131c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/57accc60-37c7-4345-9922-e9ed16ea131c_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico muestra la participaci&oacute;n respecto del producto. Actualmente el INDEC hace las estimaciones respecto del VAB a precios b&aacute;sicos lo cual arroja porcentajes algo mayores. Con esta forma de medici&oacute;n se han alcanzado niveles en torno del 50% durante un lustro (2013-2017), es decir atravesando cambios pol&iacute;ticos relevantes.
    </p><p class="article-text">
        Como sabemos esa situaci&oacute;n no se sostuvo, entre otras cosas, porque sus bases eran endebles. Estudios de la Universidad de Buenos Aires como de la Universidad Cat&oacute;lica Argentina, por ejemplo, mostraron que transitamos per&iacute;odos de ajuste neoliberal y otros de naturaleza aparentemente heterodoxa. Si bien uno u otro fueron producidos por la misma fuerza pol&iacute;tica, los resultados fueron sensiblemente distintos: tanto el empleo total, como los asalariados registrados, como los precarios se comportaron de modo muy diferente. Sin embargo, las bases de la configuraci&oacute;n productiva no fueron alteradas, de modo que no se atemper&oacute; la concentraci&oacute;n econ&oacute;mica ni la dependencia de las importaciones para la producci&oacute;n industrial, para citar s&oacute;lo dos aspectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; cambiaron, para bien, ciertas instancias de redistribuci&oacute;n de ingresos, favorecidas por excepcionales condiciones de las que se benefici&oacute; toda Am&eacute;rica Latina. La enorme modificaci&oacute;n en la demanda internacional de bienes primarios por la aparici&oacute;n de grandes demandantes (China e India, particularmente) hicieron posible que buena parte de los pa&iacute;ses latinoamericanos avanzaran fuertemente en direcci&oacute;n a bajar los niveles de pobreza y, en parte, de desigualdad. Los precios del petr&oacute;leo, de la soja, del cobre, etc&eacute;tera, crecieron de tal modo que los &ldquo;t&eacute;rminos de intercambio&rdquo; (TI) cambiaron radicalmente. De haber sido un factor del retroceso regional durante la segunda mitad del siglo XX -como lo remarcaran Prebisch y la CEPAL- los TI se tornaron en la primera d&eacute;cada del siglo XXI en una aparente panacea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algunos pa&iacute;ses, como Bolivia, parecen haber actuado inteligentemente no dilapidando la nueva situaci&oacute;n favorable. Ni Ecuador, ni Venezuela ni Argentina, por mencionar a algunos, supieron copiar la estrategia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dos aspectos se destacan en el caso argentino. Por un lado, somos el pa&iacute;s que est&aacute; en el podio de los m&aacute;s inestables o irregulares en materia de crecimiento econ&oacute;mico. Computando los &uacute;ltimos setenta a&ntilde;os, un a&ntilde;o de cada tres tenemos una variaci&oacute;n negativa del producto. Si nos ce&ntilde;imos al siglo actual empeoramos, acerc&aacute;ndonos al r&eacute;cord de casi uno de cada dos a&ntilde;os en tal condici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c54f195-551f-4d67-888d-910ba2655cd8_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c54f195-551f-4d67-888d-910ba2655cd8_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c54f195-551f-4d67-888d-910ba2655cd8_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c54f195-551f-4d67-888d-910ba2655cd8_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c54f195-551f-4d67-888d-910ba2655cd8_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c54f195-551f-4d67-888d-910ba2655cd8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3c54f195-551f-4d67-888d-910ba2655cd8_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Una segunda particularidad es la <strong>declinaci&oacute;n de la tasa de inversi&oacute;n en particular desde los setenta para ac&aacute;.</strong> En el gr&aacute;fico se ve claramente que la inversi&oacute;n creci&oacute; hasta mediados de los setenta y luego tendi&oacute; a disminuir de forma continua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, tambi&eacute;n como proporci&oacute;n sobre el producto, el consumo fue declinante hasta los setenta y luego, llamativamente, tendi&oacute; a recuperarse, aunque con fuerte descenso durante la crisis de 1998-2002.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/86c8c861-eeb9-40ae-ae3a-1e930dd3f3c1_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/86c8c861-eeb9-40ae-ae3a-1e930dd3f3c1_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/86c8c861-eeb9-40ae-ae3a-1e930dd3f3c1_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/86c8c861-eeb9-40ae-ae3a-1e930dd3f3c1_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/86c8c861-eeb9-40ae-ae3a-1e930dd3f3c1_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/86c8c861-eeb9-40ae-ae3a-1e930dd3f3c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/86c8c861-eeb9-40ae-ae3a-1e930dd3f3c1_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La volatilidad en materia de crecimiento junto con la p&eacute;rdida de relevancia de la inversi&oacute;n, han tenido fuerte incidencia en el permanente alejamiento de la media internacional de productividad y competitividad, lo que termina por impulsar mayores confrontaciones para disputar una &ldquo;torta&rdquo; limitada.
    </p><p class="article-text">
        No hay acuerdo acerca de cu&aacute;nto de todo esto es resultado y cu&aacute;nto es motor de otro de los padecimientos de la econom&iacute;a local: Argentina es uno de los pocos pa&iacute;ses del mundo que persiste en convivir con un r&eacute;gimen inflacionario que erosiona todas las variables y propicia los peores comportamientos sociales. Es sabido que tal fen&oacute;meno inflacionario siempre perjudica principalmente al sector del trabajo. Sin embargo, llegamos al punto de carecer de moneda debido a la continuidad inflacionaria.
    </p><p class="article-text">
        Lo dicho sugiere con claridad que la crisis actual no deriva s&oacute;lo de los estragos causados por la pandemia. Ni tampoco s&oacute;lo de la mala gesti&oacute;n de Cambiemos.<strong> Si hubiera, en los pr&oacute;ximos meses, alg&uacute;n crecimiento econ&oacute;mico este ser&iacute;a apenas una fracci&oacute;n de lo que hemos retrocedido al menos en el &uacute;ltimo lustro. Y eso quiz&aacute;s ni siquiera alcance para reponer en el mercado de trabajo los millones de puestos perdidos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        De donde se deduce que con lo importante que ser&aacute; dominar la pandemia, con ayuda de las vacunas y con el comportamiento de cuidado rec&iacute;proco que nos debemos los ciudadanos, ese logro apenas nos pondr&iacute;a de frente a nuestra carencias y conflictos no resueltos. La envergadura de la tarea indica la necesidad de una concertaci&oacute;n entre las fuerzas pol&iacute;ticas, sociales y econ&oacute;micas que afirmando sus respectivas miradas e intereses reconozcan la virtud de consensos sustantivos.
    </p><p class="article-text">
        <em>JL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Lindenboim]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/gestion-exitosa-pandemia-apenas-pondra-cara-conflictos-no-resueltos_129_7208257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Feb 2021 03:09:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2ad67a45-73ba-43d3-af17-130956f6a697_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="180487" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2ad67a45-73ba-43d3-af17-130956f6a697_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="180487" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una gestión exitosa de la pandemia apenas nos pondrá de cara a los conflictos no resueltos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2ad67a45-73ba-43d3-af17-130956f6a697_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Pandemia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
