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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Julia Pomares]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/julia-pomares/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Julia Pomares]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Boleta única: una oportunidad para subir la vara a la democracia argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/boleta-unica-oportunidad-subir-vara-democracia-argentina_129_8975082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f59eb879-089b-46d7-9780-a4bc535afa3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Boleta única: una oportunidad para subir la vara a la democracia argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La boleta única amplía derechos y mejora la democracia. El cambio en la forma de votar ofrece una chance para hacer una mejora sustantiva en el sistema de votación en un contexto de profunda desesperanza.</p></div><p class="article-text">
        Cuando se habla de lo polifac&eacute;tico que era Benjamin Franklin, uno de los &ldquo;padres fundadores&rdquo; de los Estados Unidos, se suele venerar su faceta de inventor: cre&oacute; el pararrayos y los lentes bifocales. Pero Franklin tambi&eacute;n invent&oacute; algo que usamos de manera muy naturalizada<strong>: la lista de pros y contras para tomar una decisi&oacute;n.</strong><em> </em>Cuando su amigo ingl&eacute;s Priestley le pidi&oacute; que le aconsejara si aceptaba o no un nuevo trabajo, &eacute;l le contest&oacute; que en vez de decirle qu&eacute; har&iacute;a, le regalar&iacute;a un m&eacute;todo para que el decidiera. Y le propuso que agarre una hoja de papel, trace una l&iacute;nea en el medio y escriba en la columna de la izquierda por qu&eacute; lo aceptar&iacute;a, y del otro lado, por qu&eacute; no. Despu&eacute;s de varios d&iacute;as deb&iacute;a mirar esa hoja de papel con sus dos columnas y sopesar cu&aacute;les argumentos eran m&aacute;s significativos para &eacute;l. Ocurri&oacute; en 1772 y es <strong>todav&iacute;a un m&eacute;todo tremendamente persuasivo para organizar la informaci&oacute;n que tenemos para tomar una decisi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Congreso de la Naci&oacute;n decidi&oacute; esta semana volver a discutir un tema importante para la democracia argentina<strong>: el cambio de la forma de votar.</strong> Desde que comenz&oacute; a usarse en 1856 en Australia, la boleta &uacute;nica es el sistema m&aacute;s usado para votar en el mundo. En nuestro pa&iacute;s, hay experiencias de boleta &uacute;nica desde 2011 (en Santa Fe y luego C&oacute;rdoba por ejemplo) y an&aacute;lisis rigurosos de su impacto.
    </p><p class="article-text">
        La principal ventaja de la boleta &uacute;nica nace de la pregunta central que nos tenemos que hacer ante una reforma: &iquest;qu&eacute; busca solucionar? La boleta &uacute;nica <strong>les asegura a los votantes que al momento de votar puedan tener todas las opciones a su disposici&oacute;n </strong>y que eso <strong>no dependa de la capacidad log&iacute;stica o de los recursos de los partidos</strong> para que esa opci&oacute;n est&eacute; en el cuarto oscuro. Un votante tiene el mismo derecho de elegir libremente qui&eacute;n quiere que sea su pr&oacute;ximo presidente est&eacute; dentro de un cuarto oscuro en Trelew, Gonz&aacute;lez Cat&aacute;n o Palermo. <strong>El sistema actual no lo garantiza</strong> y eso viene a solucionar la boleta &uacute;nica y por eso es el m&eacute;todo m&aacute;s utilizado en las democracias<strong>. Le quita a las agrupaciones pol&iacute;ticas esa responsabilidad y se la otorga al Estado.</strong> Algunos sostienen que &ldquo;son pocos&rdquo; los votantes a los que les ocurre esto y que el problema &ldquo;no es significativo para cambiar el resultado de la elecci&oacute;n&rdquo;. Es dif&iacute;cil medir el robo de boletas pero afortunadamente <strong>es cierto que no hay evidencia de que su magnitud altere el resultado final</strong>. Ahora, en un sistema democr&aacute;tico y republicano, &iquest;garantizar la igualdad es una cuesti&oacute;n de cantidad o un imperativo? Si el nuevo sistema lo garantiza y el anterior no, &iquest;por qu&eacute; nos opondr&iacute;amos al cambio?
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la boleta &uacute;nica no solo garantiza la igualdad de condiciones entre los votantes, no importa d&oacute;nde vivan ni a qui&eacute;n voten; <strong>tambi&eacute;n garantiza la igualdad entre las agrupaciones pol&iacute;ticas</strong>. Vale para un partido chico o grande. Si pas&oacute; todos los requisitos para presentarse a la elecci&oacute;n, est&aacute; en la misma condici&oacute;n que cualquier otro partido o alianza de estar ah&iacute;, esperando ser votado.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento sobre la igualdad de condiciones es su ventaja central pero la boleta &uacute;nica tambi&eacute;n tiene otras tres ventajas adicionales relevantes: <strong>es un sistema mucho m&aacute;s econ&oacute;mico, es m&aacute;s sustentable con el ambiente y le quita privilegios a unos pocos que hacen negocios con la impresi&oacute;n de boletas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hay en la lista de Franklin en la columna de los contras de la boleta &uacute;nica? La mayor&iacute;a de las desventajas que se aducen se refieren a <strong>desaf&iacute;os de la implementaci&oacute;n</strong>. Por ejemplo, que el tama&ntilde;o de la boleta ser&iacute;a muy grande o que por la falta de conocimiento del sistema en el debut, algunos <strong>votantes podr&iacute;an anular su voto de manera involuntaria o que el escrutinio ser&iacute;a algo m&aacute;s lento </strong>que con un sistema que hace d&eacute;cadas es el mismo y todos conocemos de memoria. <strong>S&iacute;, es cierto. Son riesgos ante cualquier cambio y hay que mitigarlos</strong>. Siempre hay desaf&iacute;os de implementaci&oacute;n. Si m&aacute;s de 180 pa&iacute;ses pudieron implementar alg&uacute;n tipo de boleta &uacute;nica, los argentinos deber&iacute;amos poder hacerlo tambi&eacute;n, m&aacute;s all&aacute; de todas las excepcionalidades de nuestro sistema pol&iacute;tico. El desaf&iacute;o es importante pero lo que seguro no podemos hacer es eliminar la transici&oacute;n. De lo contrario, nunca cambiar&iacute;amos ni mejorar&iacute;amos nada. &iquest;Son estos desaf&iacute;os m&aacute;s importantes que garantizar el derecho a elegir y ser elegido?
    </p><p class="article-text">
        Me atrevo a decir que la &uacute;nica desventaja sustantiva de la boleta &uacute;nica que he escuchado estos d&iacute;as es acerca de <strong>c&oacute;mo impactar&iacute;a la disminuci&oacute;n del efecto arrastre en nuestro sistema pol&iacute;tico</strong>. El argumento para rechazar la boleta &uacute;nica ser&iacute;a que la boleta partidaria (es decir la que usamos hoy) hace m&aacute;s dif&iacute;cil para el votante elegir a una agrupaci&oacute;n para la Presidencia y a otra para el Congreso (porque requiere que &ldquo;corte la boleta&rdquo;) y <strong>eso le da a los presidentes mayor&iacute;as legislativas m&aacute;s robustas</strong>. Efectivamente c&oacute;mo se dise&ntilde;e el instrumento de votaci&oacute;n tiene impactos y por eso se busca que el dise&ntilde;o minimice los sesgos del instrumento. La boleta &uacute;nica con la <strong>opci&oacute;n</strong> <strong>de &ldquo;lista completa&rdquo; </strong>como se usa en C&oacute;rdoba y se propone en varios proyectos de ley facilitar&iacute;a la elecci&oacute;n de la misma agrupaci&oacute;n pol&iacute;tica para todos los cargos en juego. Eso asegurar&iacute;a mantener ese efecto<strong>, haciendo palpable para el votante su decisi&oacute;n de votar la lista completa.</strong> Es probable que a&uacute;n as&iacute; &ldquo;se pierda&rdquo; algo del efecto arrastre de aquellos votantes que en el sistema actual ponen la boleta entera en el sobre de manera autom&aacute;tica, sin tomarse el trabajo de cortarla.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero es eso lo que querr&iacute;amos? &iquest;Votantes cautivos de los partidos?<strong> No se me ocurre una peor forma de buscar fortalecerlos. </strong>El cambio en la forma de votar nos da una oportunidad de <strong>subirle la vara a la democracia argentina</strong>, de hacer una mejora sustantiva en un contexto de profunda desesperanza. No deber&iacute;amos desaprovecharla, y mucho menos lo deber&iacute;a hacer un gobierno que se autodefine como ampliador de derechos. En esta reforma electoral tiene una clara manera de demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Pomares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/boleta-unica-oportunidad-subir-vara-democracia-argentina_129_8975082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2022 03:03:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Boleta única: una oportunidad para subir la vara a la democracia argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Boleta única,Elecciones 2023]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay atajos para las transformaciones duraderas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/no-hay-atajos-transformaciones-duraderas_129_8919533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21991480-1b4f-47fd-9669-8bb52163c359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hay atajos para las transformaciones duraderas"></p><p class="article-text">
        El pasado domingo el presidente de M&eacute;xico Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador hizo uso de un mecanismo poco com&uacute;n: el refer&eacute;ndum revocatorio, una herramienta dise&ntilde;ada en realidad para las oposiciones, en la b&uacute;squeda de mostrar apoyo a su gesti&oacute;n. S&oacute;lo fue a las urnas el 18% de los mexicanos, muy lejos del m&iacute;nimo del 40% exigido para que sea vinculante. Ese mismo d&iacute;a, a miles de kil&oacute;metros, en Chile, sali&oacute; a la luz una encuesta que mostraba que en un mes la aprobaci&oacute;n del presidente Gabriel Boric hab&iacute;a ca&iacute;do 20 puntos y se instal&oacute; la discusi&oacute;n acerca de cu&aacute;nto durar&aacute; su luna de miel, esos primeros meses del mandato presidencial en el que un presidente goza de importante apoyo para poner en marcha las prioridades m&aacute;s audaces de su gesti&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos dos fen&oacute;menos pol&iacute;ticos, m&aacute;s all&aacute; de los contrastes entre dos pa&iacute;ses muy diferentes, tienen algo en com&uacute;n. <strong>Muestran la dificultad de mantener las expectativas ciudadanas y la necesidad de reforzar el mandato de las urnas.</strong> Y no son casos aislados. El uso del refer&eacute;ndum en M&eacute;xico forma parte de una tendencia creciente a recurrir a los plebiscitos para revalidar el apoyo popular. Tambi&eacute;n hace pocas semanas el presidente de Uruguay se tuvo que someter al dif&iacute;cil test, y sali&oacute; airoso, de revalidar su ambicioso paquete de reformas en un refer&eacute;ndum impulsado por la oposici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nunca antes fueron tan bajos los niveles de satisfacci&oacute;n con la democracia. Am&eacute;rica Latina es la regi&oacute;n con mayores niveles de insatisfacci&oacute;n.</strong> Los estudios comparados muestran que esa insatisfacci&oacute;n refleja las frustraciones ciudadanas ante las dificultades de la pol&iacute;tica para lograr cambios sustantivos. Transformar es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil y requiere un fuerte mandato popular. Varios factores contribuyen a esta situaci&oacute;n. Las demandas de la sociedad son cada vez m&aacute;s exigentes y fragmentadas y las expectativas de tiempos m&aacute;s vertiginosas. A su vez, los problemas a resolver son cada vez m&aacute;s dif&iacute;ciles y los m&aacute;rgenes de maniobra se achican. Surge entonces un enorme desaf&iacute;o de plasticidad de las dirigencias: estamos ante un proceso de adaptaci&oacute;n a nuevas demandas y de diferente tipo. &ldquo;Hoy los tiempos van a mil y tu extra&ntilde;o coraz&oacute;n ya no capta como antes las pulsiones del amor&rdquo;, cantaba Fito P&aacute;ez a fines del siglo pasado cuando despuntaba la disrupci&oacute;n tecnol&oacute;gica y el di&aacute;logo desorganizado en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta qu&iacute;mica inestable, <strong>aparecen los atajos.</strong> El uso creciente de referendos o revocatorias de mandatos para revalidar el apoyo popular puede ser interpretado en esta clave. Un atajo frecuente es ponerle parches a los problemas en lugar de encarar reformas estructurales. El sistema previsional suele ser blanco paradigm&aacute;tico de atajos. El atajo quiz&aacute;s m&aacute;s extendido es el crecimiento de los discursos anti pol&iacute;tica: el pensamiento m&aacute;gico de que un l&iacute;der que llega desde afuera va a poder dar respuesta a los problemas estructurales por el simple hecho de tener la voluntad de transformar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estos atajos pueden resultar efectivos para atacar los s&iacute;ntomas pero d&eacute;biles para afrontar las causas.</strong> Si la pol&iacute;tica no logra transformar, en el mediano plazo esa insatisfacci&oacute;n no cesa y se profundiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el coronavirus trajo consecuencias inesperadas. Un reciente estudio del Centro para el Futuro de la Democracia de la Universidad de Cambridge, a partir de compilar encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica en 27 pa&iacute;ses, lleg&oacute; a una conclusi&oacute;n contraintuitiva: la pandemia puso un freno al auge de los populismos. Lo hizo de distintas maneras en diferentes pa&iacute;ses: disminuy&oacute; el apoyo a partidos y l&iacute;deres populistas (sobre todo aquellos en el gobierno) y merm&oacute; el acuerdo de las personas con actitudes populistas (como creer en la existencia de una voluntad del pueblo opuesta a una &eacute;lite corrupta). Aunque no necesariamente ese freno se mantenga en el tiempo, el coronavirus mostr&oacute; que dar respuesta a problemas tan complejos requiere no solo de la voluntad sino de gobernar a partir de la evidencia, gestionar de manera coordinada, y ser sincero ante la complejidad con la que tenemos que lidiar. Pero tambi&eacute;n ese mismo estudio muestra que esta reconciliaci&oacute;n de la sociedad con el buen gobierno convive con la tendencia preexistente de insatisfacci&oacute;n con la democracia, que contin&uacute;a su curva descendente. Esa insatisfacci&oacute;n es m&aacute;s pronunciada entre los m&aacute;s j&oacute;venes y la brecha generacional se ampli&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ese delicado y fino hilo caminaremos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. La tentaci&oacute;n autocr&aacute;tica ser&iacute;a el peor atajo posible. Lo estamos viendo en muchas latitudes. En ese recorrido, los extremos ser&aacute;n f&aacute;ciles atajos en lo inmediato pero se requerir&aacute; firmeza para afrontarlos y poner en marcha transformaciones duraderas. Y esa firmeza ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s necesaria en nuestro pa&iacute;s, frente a la frustraci&oacute;n que provoca el profundo deterioro econ&oacute;mico y con el sentimiento anti pol&iacute;tica en alza. El desaf&iacute;o reside en erigir una visi&oacute;n de futuro que logre conectar con las demandas atomizadas que circulan en la sociedad y se&ntilde;alice un punto de llegada, <strong>deseable pero realista</strong>. Sin solemnidad ni estridencias. Y sobre todo, mostrando en la pr&aacute;ctica la audacia de transformar, con toda la complejidad que conlleva y con toda la ilusi&oacute;n que carga.
    </p><p class="article-text">
        <em>JP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Pomares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/no-hay-atajos-transformaciones-duraderas_129_8919533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Apr 2022 03:05:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Populismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Estado salchicha y las narrativas agotadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/salchicha-narrativas-agotadas_129_7323925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/68deac69-b9b1-4d11-92fe-d0a348b82328_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Estado salchicha y las narrativas agotadas"></p><p class="article-text">
        Los seres humanos somos animales contadores de historias. Esa capacidad de narrar lo que ocurre a nuestro alrededor y a nosotros mismos es lo que nos diferencia del mundo animal. Lo sabe el teatro. La publicidad. Y, claro la pol&iacute;tica. Las historias que nos contamos nos dan identidad. Tambi&eacute;n nos mueven a actuar. <strong>Sin narrativa, no hay acci&oacute;n colectiva</strong>. No vamos a la guerra. No pagamos impuestos. No nos levantamos todos los d&iacute;as para trabajar. Pero en el extremo opuesto, cuando la narrativa est&aacute; muy disociada de la realidad, se convierte en relato. Se desvanece en el aire y nos quedamos pedaleando en el vac&iacute;o. Es que detr&aacute;s de una narrativa efectiva anida una estrategia que marca un horizonte concreto y alinea intereses de carne y hueso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Argentina, como otras naciones, tiene narrativas potentes que la moldean. <strong>Entre las m&aacute;s arraigadas est&aacute; aquella que nos define como una sociedad con un impulso igualitario de bienestar social, con una expectativa fuerte en el rol del Estado como ordenador de la vida en sociedad. </strong>Es el imaginario de la Argentina de una clase media fuerte, resultado de la movilidad social ascendente. Varios estudios de opini&oacute;n p&uacute;blica confirman que Argentina es uno de los pa&iacute;ses del continente donde las personas m&aacute;s acuerdan con que el gobierno debe reducir la desigualdad y gastar m&aacute;s en ayudar a los m&aacute;s desventajados. Tambi&eacute;n hay indicios de este imaginario de clase media en la visi&oacute;n distorsionada que tenemos hoy de nuestra propia ubicaci&oacute;n en el escalaf&oacute;n socioecon&oacute;mico. Todos creemos ser de clase media. Es una narrativa muy valiosa: esa pulsi&oacute;n igualitaria explica que hayamos sido pioneros en universalizar la educaci&oacute;n y garantizar su gratuidad. Que hayamos desarrollado amplios sistemas de protecci&oacute;n social y otorgado un rol prominente a la organizaci&oacute;n sindical del trabajo. Tambi&eacute;n es posible rastrear all&iacute; otros avances en ampliar derechos, como los de identidad sexual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta narrativa est&aacute; hoy en jaque porque no somos una sociedad igualitaria si la mitad de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as es pobre; si invertimos el 12% del PBI en el sistema previsional y la mitad de ese monto se destina a jubilaciones de privilegio o dobles beneficios. Si pasan los a&ntilde;os y conviven brechas de desarrollo tan inmensas como las que separan a la Ciudad de Buenos Aires con La Banda.</strong> Y entonces lleg&oacute; el coronavirus para decir: <em>el Rey est&aacute; desnudo</em>. La distancia entre quienes pudieron mantenerse en pie y quienes est&aacute;n padeciendo d&iacute;a a d&iacute;a los impactos de la pandemia se volvi&oacute; un abismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un contexto de fuertes expectativas sobre el rol del Estado, con la pandemia tambi&eacute;n emergieron otras contradicciones de nuestra narrativa Estado-c&eacute;ntrica: &iquest;c&oacute;mo es posible que conviva con el desd&eacute;n que tenemos por las burocracias? Es llamativo que a pesar de esa confianza en el rol estatal, no le logremos dar un estatus de legitimidad y prestigio. Muy lejos en el tiempo qued&oacute; la apuesta pionera alfonsinista por un cuerpo de administradores gubernamentales. Hoy combinamos un gasto p&uacute;blico consolidado de m&aacute;s del 40% del PBI con un cuerpo de directivos p&uacute;blicos nacionales que en el 99% de los casos fue designado de modo discrecional, sin estabilidad en el cargo y teniendo que exceptuar a m&aacute;s del 70% de los requisitos que el procedimiento establece. Y este <em>modus operandi</em> resulta en una pir&aacute;mide salarial achatada y demand&aacute;ndoles a profesionales &ndash;muchos de ellos muy formados y con una experiencia de gesti&oacute;n invalorable- que pongan su vocaci&oacute;n p&uacute;blica a expensas de un prestigio y una estabilidad que ya no son tales. <strong>Es que creemos en el Estado pero no lo equipamos de herramientas para sofisticar su forma de intervenci&oacute;n en la sociedad y la econom&iacute;a.</strong> Tampoco quienes piden achicar el gasto p&uacute;blico demandan mayor&nbsp; eficiencia o mayor calidad de los bienes p&uacute;blicos que provee. Simplemente reclaman gastar menos. Al final del d&iacute;a, ambos lados de la grieta convirtieron al Estado en un Estado salchicha: no queremos saber de qu&eacute; est&aacute; hecho. No nos importa c&oacute;mo invertir en sistemas de informaci&oacute;n, c&oacute;mo poner l&iacute;mites o acelerar el uso de la inteligencia artificial, o c&oacute;mo innovar en los mecanismos de coordinaci&oacute;n federal (casi id&eacute;nticos por d&eacute;cadas). Y as&iacute;, el Estado salchicha se erigi&oacute; en una &ldquo;pol&iacute;tica de estado&rdquo; m&aacute;s all&aacute; de la polarizaci&oacute;n. El problema es que sin Estado eficaz, ni la mejor de las narrativas puede concretarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La peor consecuencia de esta disociaci&oacute;n entre la narrativa y la realidad es que para quienes se quedaron afuera (y est&aacute;n persistentemente afuera m&aacute;s all&aacute; de los vaivenes macroecon&oacute;micos), convertimos a una sociedad igualitaria en una sociedad de privilegiados. </strong>Estar&iacute;amos tapando el cielo con las manos si no nos pregunt&aacute;ramos c&oacute;mo respondemos a quien hoy argumenta as&iacute;, en lugar de tacharlo de anti-pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo reinventamos narrativas que nos permitan proyectar una Argentina pujante y que a su vez preserven ese valioso impulso igualitario? &iquest;Cu&aacute;l es la narrativa de crecimiento que permitir&aacute; aspirar a un nuevo ciclo de movilidad social ascendente? Preocuparnos por redefinir el papel del Estado en nuestro imaginario requiere otro movimiento en simult&aacute;neo: repensar el rol del sector privado en una estrategia de desarrollo. Si en Estados Unidos la economista Mariana Mazzucato desafi&oacute; el imaginario de que Sillicon Valley es solo el resultado de j&oacute;venes emprendedores brillantes en un garaje y rescat&oacute; el papel crucial que tuvo la inversi&oacute;n p&uacute;blica &ndash;junto a la privada- en el desarrollo tecnol&oacute;gico reciente, en Argentina nuevas narrativas deben lograr el efecto contrario: instalar que la inversi&oacute;n privada es necesaria y promover as&iacute; m&aacute;s sinergias de manera virtuosa con la inversi&oacute;n p&uacute;blica. Necesitamos estrategias de desarrollo que puedan hilar en el mismo imaginario a los unicornios tecnol&oacute;gicos y al CONICET. <strong>Los desarrollos durante la pandemia mostraron que la ciencia y la tecnolog&iacute;a son quiz&aacute;s el mejor &aacute;mbito para empezar a redefinir el rol del Estado en las narrativas de Argentina.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El coronavirus reinstal&oacute; en muchas latitudes viejos debates sobre la fisonom&iacute;a del Estado y sus alcances en una sociedad digital, radicalmente distinta a la que los vio conformarse. En un contexto de crecimiento interrumpido tan prolongado, la tarea en Argentina es inmensa y es urgente. De lo contrario, la narrativa igualitaria se convertir&aacute; en relato.
    </p><p class="article-text">
        <em>JP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Pomares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/salchicha-narrativas-agotadas_129_7323925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Mar 2021 11:45:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Estado salchicha y las narrativas agotadas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estado,Pobreza y desigualdad,Pandemia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La reelección indefinida de Angela Merkel y Gildo Insfrán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reeleccion-indefinida-angela-merkel-gildo-insfran_129_7291362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbf2752a-584a-4c37-b272-08712435ec35_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La reelección indefinida de Angela Merkel y Gildo Insfrán"></p><p class="article-text">
        <strong>Ser oficialista genera una ventaja electoral sobre la oposici&oacute;n. Sucede en todas partes del mundo.</strong> Angela Merkel cumpli&oacute; 15 a&ntilde;os en su cargo de Primera Ministra de Alemania y se retirar&aacute; en unos meses por la puerta grande de la historia como la &ldquo;lideresa del mundo libre&rdquo;. En Argentina, un gobernador que lleva m&aacute;s de 25 a&ntilde;os en el poder, hoy es centro de la cobertura period&iacute;stica por la violaci&oacute;n de derechos en el combate a la pandemia. M&aacute;s all&aacute; de la cantidad de a&ntilde;os en el cargo, son dos casos dif&iacute;cilmente comparables: <strong>Merkel lidera una de las democracias m&aacute;s consolidadas y desarrolladas del mundo; Insfr&aacute;n gobierna una de las provincias menos competitivas pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente de Argentina</strong>. Es en estos contextos de baja competitividad donde los movimientos opositores encuentran m&aacute;s dificultades para conseguir apoyos y los oficialismos son m&aacute;s propensos a ampliar los l&iacute;mites de su poder. Reglas de juego que condicionan la competitividad electoral y un mercado econ&oacute;mico d&eacute;bil se retroalimentan para dar lugar a din&aacute;micas muy distintas a las que rigen en Alemania.
    </p><p class="article-text">
        Angela Merkel gobierna un pa&iacute;s parlamentarista por lo que no tiene asegurado ni un solo mandato completo. Comparte el poder con un jefe de Estado y cada d&iacute;a en el cargo requiere el voto de confianza del Parlamento alem&aacute;n, en el que ning&uacute;n partido tiene mayor&iacute;as propias. En los sistemas presidencialistas, en cambio, el titular del poder ejecutivo tiene un mandato fijo independiente del poder legislativo y, mientras dura ese mandato, ostenta importantes atribuciones. Esas potestades le otorgan ventajas adem&aacute;s de las que tiene cualquier l&iacute;der, como la mayor atenci&oacute;n medi&aacute;tica que recibe un gobernante frente a quien est&aacute; en la oposici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde 1788 a la fecha, los presidentes que se presentaron a la reelecci&oacute;n en el mundo ganaron el 70% de las m&aacute;s de 2000 elecciones que hubo. <em>Ventajas de los oficialismos</em> es el nombre t&eacute;cnico. El l&iacute;mite a la cantidad de mandatos es uno de los mecanismos m&aacute;s efectivos para atenuarlo. Am&eacute;rica Latina fue pionera en implementar estas restricciones. Como se&ntilde;al&oacute; el polit&oacute;logo Javier Corrales, esta regla del siglo XIX es quiz&aacute;s la mayor contribuci&oacute;n del constitucionalismo latinoamericano a la democracia liberal. Reci&eacute;n en 1951 Estados Unidos institucionalizar&iacute;a la regla informal que cre&oacute; George Washington al no buscar un tercer mandato sum&aacute;ndose a los pioneros latinoamericanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como ocurri&oacute; en otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, la doctrina latinoamericana empez&oacute; a debilitarse en las provincias argentinas desde 1983.</strong> Al regreso de la democracia ninguna de las provincias argentinas admit&iacute;a la reelecci&oacute;n inmediata. Desde entonces, muchas provincias introdujeron reformas que relajan ese l&iacute;mite para admitir una reelecci&oacute;n consecutiva (hay mucha evidencia que muestra los beneficios de un segundo mandato). Otras introdujeron dos reelecciones o la reelecci&oacute;n indefinida. <strong>Hoy tres provincias permiten la reelecci&oacute;n indefinida, incluyendo Formosa.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cambiar las reglas de la competencia, como habilitar la propia reelecci&oacute;n indefinida, no es la &uacute;nica estrategia de los oficialismos provinciales en nuestro pa&iacute;s para acentuar sus capacidades de sostenerse elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n. El uso estrat&eacute;gico del calendario electoral es otra facultad que otorga a los gobernadores una mayor ventaja por sobre sus competidores: la oposici&oacute;n enfrenta cada a&ntilde;o electoral con mayor incertidumbre, mientras que los oficialismos definen si despegar o no la elecci&oacute;n provincial de la nacional seg&uacute;n qu&eacute; opci&oacute;n mejora sus chances de ganar. A esto se suma el mayor acceso a financiamiento o el acceso a recursos p&uacute;blicos para difundir mensajes de campa&ntilde;a por parte de los oficialismos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="https://www.cippec.org/wp-content/uploads/2017/03/1822.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio pionero de CIPPEC</a>, de Luis Schiumerini y Mar&iacute;a Page, mostr&oacute; que la ventaja de los gobernadores desde 1983 es significativa: la proporci&oacute;n de victorias oficialistas nunca fue inferior al 70%. En seis provincias no hay alternancia desde 1983 (Formosa, La Pampa, La Rioja, Neuqu&eacute;n, San Luis y Santa Cruz). Las largas estad&iacute;as en el cargo vuelven los c&iacute;rculos de confianza y de toma de decisi&oacute;n cada vez m&aacute;s estrechos. Un estudio in&eacute;dito de CIPPEC de Bel&eacute;n Abdala y Santiago Lacroix sobre las elecciones en el conurbano bonaerense muestra que cuantos m&aacute;s a&ntilde;os un intendente est&aacute; en el cargo, m&aacute;s probable es que familiares suyos ocupen un lugar expectable en las listas de candidaturas. Mientras que la alternancia contribuye a la renovaci&oacute;n y oxigenaci&oacute;n del sistema, la permanencia en el cargo achica la mesa en la que se toman las decisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La falta de alternancia se vuelve un problema relevante cuando las elecciones dejan de ser competitivas y aqu&iacute; las diferencias entre algunas provincias argentinas y Alemania vuelven a aparecer. </strong>En 2019, los partidos oficialistas en Argentina ganaron en 18 de los 22 distritos que celebraron elecciones. En 10 provincias, los gobernadores fueron reelectos con un promedio de 23 puntos porcentuales por encima de los candidatos que quedaron en el segundo lugar. En Formosa, el actual gobernador obtuvo m&aacute;s del 50% de los votos en sus primeras dos victorias electorales. Desde 2003 nunca gan&oacute; con menos del 70% de los votos. En Alemania, la Uni&oacute;n Dem&oacute;crata Cristiana de Merkel obtuvo, entre 2005 y 2017,&nbsp; en promedio el 36% de los votos y con estos n&uacute;meros, se vio en la necesidad de construir coaliciones que pudieran sostenerla en cada mandato.
    </p><p class="article-text">
        Un mercado pol&iacute;tico sin competencia se retroalimenta con un mercado econ&oacute;mico y un entramado social tambi&eacute;n muy d&eacute;bil, un condimento clave en las amplias ventajas de los oficialismos. <strong>La tasa de actividad de Formosa es de las m&aacute;s bajas de los aglomerados urbanos del pa&iacute;s (algo superior al 30%) y al igual que otras provincias del Norte tiene un entramado productivo muy poco denso y diversificado. En este contexto se entiende m&aacute;s por qu&eacute; junto a la reelecci&oacute;n indefinida, el factor m&aacute;s claramente asociado a las ventajas de los oficialismos es la proporci&oacute;n de empleo p&uacute;blico. En Formosa representan el 70% de los empleos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando las elecciones se definen por amplios m&aacute;rgenes, con frecuencia el oficialismo obtiene tambi&eacute;n el control de la legislatura y, con ello, adem&aacute;s, la capacidad de remover y designar jueces sin necesidad de recurrir al acuerdo de la oposici&oacute;n. La oposici&oacute;n se va debilitando y se erosiona el sistema de pesos y contrapesos, y con ello, las elecciones como mecanismo de rendici&oacute;n de cuentas. Econom&iacute;as poco desarrolladas, dependientes del empleo p&uacute;blico, son menos propensas a desafiar de manera cre&iacute;ble a los oficialismos. <strong>La falta de competitividad pol&iacute;tica y econ&oacute;mica compromete el buen funcionamiento de las instituciones democr&aacute;ticas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Pomares, Carolina Tchintian]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reeleccion-indefinida-angela-merkel-gildo-insfran_129_7291362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Mar 2021 12:02:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La reelección indefinida de Angela Merkel y Gildo Insfrán]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Angela Merkel,Gildo Insfrán]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las PASO en pausa, ¿la Argentina en pausa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/paso-argentina-sistema-electoral_129_7217785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8c0d4e3-b8ca-464f-a77f-d4490a4b949c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las PASO en pausa, ¿la Argentina en pausa?"></p><p class="article-text">
        El aniversario de la pandemia, que se acerca, nos sirve de excusa para preguntarnos <strong>qu&eacute; transformaciones se aceleraron o se modificaron desde la irrupci&oacute;n del coronavirus en nuestras vidas</strong>. Algunas ya est&aacute;n muy claras: creci&oacute; la penetraci&oacute;n del comercio electr&oacute;nico y del teletrabajo. Otras no son tan n&iacute;tidas porque su impacto es menos inmediato, como la tendencia a abandonar las megaurbes y vivir en ciudades medianas. Y otras siguen siendo una inc&oacute;gnita: <strong>&iquest;c&oacute;mo cambiar&aacute; la forma en que hacemos pol&iacute;tica? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No parece haberse modificado la manera en que protestamos. <strong>Salir a la calle sigue siendo el sin&oacute;nimo de reclamar, aunque cada vez m&aacute;s lo combinamos con el espacio p&uacute;blico virtual</strong>. Tambi&eacute;n sabemos que los m&aacute;s de 80 pa&iacute;ses que celebraron elecciones nacionales o refer&eacute;ndums desde que vivimos en pandemia lo hicieron con pocas innovaciones: b&aacute;sicamente <strong>el sufragio sigue siendo presencial</strong>. Pero <strong>hay cambios que est&aacute;n ocurriendo de&nbsp;manera m&aacute;s silenciosa. El m&aacute;s interesante es acerca del rol de los liderazgos</strong>. Cuando comenz&oacute; la pandemia, la jerarquizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica fue clave y en todo el mundo los l&iacute;deres oficialistas fortalecieron su autoridad. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, el lento proceso de producci&oacute;n masiva de la vacuna, y el alto costo econ&oacute;mico, en vidas y en derechos de las estrategias de control del Covid-19 aument&oacute; en muchas latitudes expectativas y demandas, y tambi&eacute;n frustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el a&ntilde;o 2 de la pandemia, los dirigentes se enfrentan con tareas a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;ciles que en el primero</strong>. <strong>Necesitamos que coordinen globalmente estrategias hacia la industria farmac&eacute;utica, que logren combinar los incentivos fiscales y monetarios adecuados para recuperar la econom&iacute;a y, como si fuera poco, direccionar las tendencias que sabemos que est&aacute;n ocurriendo (como el auge del teletrabajo o la crisis de las pymes)</strong> hacia transformaciones que traigan prosperidad y reduzcan desigualdad. Es cierto, no es una prueba f&aacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Argentina, la pandemia nos encontr&oacute; tras m&aacute;s de una d&eacute;cada sin crecer, con la mitad de nuestra poblaci&oacute;n en la pobreza y con dificultades para operar transformaciones. </strong>El coronavirus empeor&oacute; el panorama y no nos permiti&oacute; a&uacute;n debatir cu&aacute;les transformaciones haremos ni poner esos cimientos. &iquest;Una reforma al sistema de salud o al de educaci&oacute;n? &iquest;Una estrategia distinta de desarrollo productivo? <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la narrativa que nos llevar&aacute; a un futuro deseable?</strong> Estamos a la espera. En pausa.
    </p><p class="article-text">
        Y <strong>por eso resulta desalentador encontrarnos debatiendo la suspensi&oacute;n de las PASO con el reloj del calendario electoral ya corriendo</strong>. No estamos discutiendo qu&eacute; transformaciones requiere la pol&iacute;tica o c&oacute;mo se anticipa a los cambios que est&aacute;n operando en la sociedad. Si fuera as&iacute;, estar&iacute;amos pensando, por ejemplo, c&oacute;mo aprovechamos la aceleraci&oacute;n digital para que los partidos pol&iacute;ticos innoven en su di&aacute;logo con la ciudadan&iacute;a y se fortalezcan. <strong>Suspender las PASO contrasta </strong>adem&aacute;s <strong>con el hecho de que la Argentina, en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, logr&oacute; innovar en sus instituciones electorales</strong>. A lo largo de estos a&ntilde;os, distintos oficialismos impulsaron nuevas reglas electorales a trav&eacute;s de amplias mayor&iacute;as en el Congreso y las implementaron. Fueron varias las innovaciones, desde <strong>la reforma de 2009</strong> que <strong>introdujo las PASO y el sistema de distribuci&oacute;n equitativa de publicidad</strong> electoral. <strong>Bajamos la edad de votar a los 16 a&ntilde;os</strong>, un cambio que varios pa&iacute;ses est&aacute;n analizando por su potencial para aumentar la participaci&oacute;n electoral de los j&oacute;venes y para crear el h&aacute;bito de votar en la vida adulta. <strong>Varias provincias</strong> abandonaron el inequitativo sistema de boletas partidarias y <strong>adoptaron alg&uacute;n sistema de boleta &uacute;nica</strong>. La provincia de <strong>Buenos Aires le puso fin a la reelecci&oacute;n indefinida</strong>. <strong>La paridad en las listas legislativas en 2017 fue otro hito</strong> importante. M&aacute;s recientemente, <strong>en 2019 logramos eliminar</strong> algo tan obsoleto y peligroso como permitir <strong>que una campa&ntilde;a electoral pueda ser financiada 100% en efectivo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No todas las reformas produjeron todos los resultados esperados </strong>-casi ninguna reforma lo logra de entrada - y <strong>varias son perfectibles, entre ellas </strong>tambi&eacute;n<strong> las PASO</strong>. Pero <strong>la propuesta de suspenderlas o de dar un paso atr&aacute;s e ir hacia un sistema de lemas ser&iacute;a un retroceso en la calidad institucional</strong>. M&aacute;s de la mitad de las provincias alguna vez usaron ese sistema, por lo que tenemos sobrada evidencia de los impactos negativos de implementarlo en un sistema pol&iacute;tico como el argentino, con fuertes ventajas de los oficialismos y una profusa oferta electoral (es decir, muchas alianzas o partidos, frecuentemente con nombres pocos reconocibles en el cuarto oscuro). Corolario: <strong>el electorado no sabe a qui&eacute;n vota, las facciones dentro de los partidos ganan y la eventual percepci&oacute;n de que el resultado electoral fue distorsionado (porque puede no resultar electo el candidato m&aacute;s votado) siembra apat&iacute;a y erosiona legitimidad</strong>. Por esto, hace casi dos d&eacute;cadas que el sistema de lemas empez&oacute; a ser reemplazado por las PASO. Ahora desandar&iacute;amos el camino, &iquest;para qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; buscar&iacute;amos solucionar? <strong>Las PASO tuvieron un n&iacute;tido impacto en ordenar la oferta electoral y ayudar a estabilizar la competencia al interior de las alianzas</strong>. <strong>En varios distritos incentivaron la renovaci&oacute;n generacional, objetivo que comparte el l&iacute;mite a la reelecci&oacute;n indefinida</strong>, reforma de la que tambi&eacute;n se debate su vuelta atr&aacute;s.&nbsp;<strong>Las PASO no obstante tienen un d&eacute;ficit: la escasa competencia interna</strong>. Varios incentivos podr&iacute;an introducirse para promoverla: institucionalizar las alianzas (hoy son solo mecanismos electorales temporarios), quitar al vicepresidente de la f&oacute;rmula ejecutiva o garantizar proporcionalidad entre las listas internas. Pero <strong>si el fin &uacute;ltimo de abandonar las PASO es epidemiol&oacute;gico, las decenas de pa&iacute;ses que organizaron elecciones desde que se declar&oacute; la pandemia nos brindan una bater&iacute;a de medidas y adaptaciones al proceso electoral para resguardar la situaci&oacute;n sanitaria. Tambi&eacute;n la pandemia podr&iacute;a ser una oportunidad para introducir la boleta &uacute;nica, m&aacute;s segura</strong> en t&eacute;rminos sanitarios que la boleta partidaria, m&aacute;s all&aacute; de las ventajas que ya sabemos que tiene este instrumento de sufragio. 
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, <strong>poner en suspenso el calendario electoral habiendo ya comenzado agrega otra variable a la ecuaci&oacute;n que no podemos desconocer. Genera incertidumbre en la dirigencia pol&iacute;tica (inequitativa para quienes est&aacute;n en minor&iacute;a), desv&iacute;a el foco de atenci&oacute;n para quienes est&aacute;n abocados a la compleja tarea de administrar los comicios en este contexto adverso y puede producir desconfianza en la ciudadan&iacute;a</strong>, un bien escaso en estas &eacute;pocas y en cualquier latitud.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia y sus efectos nos obligan a imaginar e implementar transformaciones<strong>. Un escenario nuevo e in&eacute;dito necesita de soluciones nuevas e in&eacute;ditas, a&uacute;n con el riesgo de equivocarnos. Buscarlas en el pasado y con f&oacute;rmulas que implican retrocesos nos revelar&iacute;a un aspecto m&aacute;s preocupante a largo plazo, las resistencias para promover transformaciones</strong>. Es &eacute;sa la prueba m&aacute;s dif&iacute;cil de los liderazgos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Pomares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/paso-argentina-sistema-electoral_129_7217785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Feb 2021 02:30:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las PASO en pausa, ¿la Argentina en pausa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones 2021,PASO]]></media:keywords>
    </item>
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