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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Lorenzo Marsili]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/lorenzo-marsili/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Lorenzo Marsili]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Italia espera del nuevo premier Mario Draghi un retorno a una normalidad largo tiempo perdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/italia-nuevo-premier-mario-draghi-retorno-normalidad_129_7228693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44efb44f-ceef-4a1b-8d08-eea7b9ec5f29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Italia espera del nuevo premier Mario Draghi un retorno a una normalidad largo tiempo perdida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El regreso al statu quo puede no ser el mejor camino para resolver los problemas italianos o europeos, que requieren de una reestructuración completa de un sistema en bancarrota.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s sencillo / en este caso para el gobierno / disolver al pueblo y elegir a otro?&rdquo; Los versos del poema <em>La soluci&oacute;n</em>, de Bertolt Brecht, se citan a menudo despu&eacute;s de dudosos trastornos ocurridos en procesos democr&aacute;ticos, como cuando la imposici&oacute;n de pol&iacute;ticas de austeridad por la administraci&oacute;n de Mario Monti en Italia en 2011, o el aplastamiento de las aspiraciones de Syriza en Grecia en 2015. Tambi&eacute;n el nombramiento de Mario Draghi como primer ministro ha sido impuesto desde arriba a los de abajo. Pero el nuevo primer ministro de Italia nos habla de algo diferente, &nbsp;que tambi&eacute;n sirve como advertencia para el resto de Europa. 
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.repubblica.it/politica/2021/02/12/news/draghi-renzi-sondaggio-piepoli-287178947/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta reciente</a> muestra que el 85% de los italianos aprueba que que sea un ex director del Banco Central Europeo y ni&ntilde;o prodigio del establishment quien dirija el Gobierno nacional tras el colapso de la administraci&oacute;n de Giuseppe Conte. Este es un resultado sorprendente en un pa&iacute;s donde el apoyo combinado a los partidos populistas hab&iacute;a representado la mayor&iacute;a absoluta de los sufragios en las &uacute;ltimas elecciones. &iquest;C&oacute;mo se puede explicar una contradicci&oacute;n tan flagrante?
    </p><p class="article-text">
        Otro poeta puede venir a rescatarnos. En su poema <em>En cualquier parte fuera del mundo,</em> Charles Baudelaire entabla una conversaci&oacute;n con su alma, preguntando d&oacute;nde podr&iacute;a finalmente encontrar la felicidad. Propone Lisboa, Batavia y el B&aacute;ltico, pero el alma permanece en silencio. Hasta que, finalmente, el alma estalla y responde: &ldquo;&iexcl;En cualquier lugar! &iexcl;Siempre que est&eacute; fuera del mundo!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier lugar, pero fuera de aqu&iacute;, parece ser tambi&eacute;n la aspiraci&oacute;n de Italia, un pa&iacute;s sumido en d&eacute;cadas de estancamiento econ&oacute;mico y pol&iacute;ticas inconclusas. El extremismo de los mayores partidos italianos es la expresi&oacute;n de un estado de &aacute;nimo nacional de abatimiento, que gira en espiral y en todas direcciones, al azar e impredeciblemente.
    </p><p class="article-text">
        Esa desesperaci&oacute;n ahora se ha vuelto contra la propia clase pol&iacute;tica. Durante los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os, los italianos han sido testigos de c&oacute;mo el gobierno era ocupado sucesivamente por el entero espectro pol&iacute;tico: a la Liga (de extrema derecha) de Matteo Salvini, al Movimiento Cinco Estrellas (antipol&iacute;tico) y al Partido Democr&aacute;tico (de centro izquierda) les han tocado turnos en el poder compartido como si fuera un carrusel giratorio.El resultado han sido dos crisis pol&iacute;ticas y episodios interminables de luchas intestinas mientras la pandemia se desataba y la econom&iacute;a se desplomaba.
    </p><p class="article-text">
        En contra a lo que podr&iacute;a parecer intuitivamente, la misi&oacute;n principal de Draghi ser&aacute; una que no eligi&oacute;: volver a encarrilar la pol&iacute;tica, aun antes que a la econom&iacute;a. El nuevo premier no es miembro de ning&uacute;n partido, pero su gabinete incluye un n&uacute;mero asombroso de pol&iacute;ticos y de matices pol&iacute;ticos, desde la Liga de derecha a la izquierda, pasando por la derecha moderada de Forza Italia de Silvio Berlusconi, el Cinco Estrellas y los Dem&oacute;cratas. Este es un &aacute;lbum familiar de la pol&iacute;tica italiana, no una administraci&oacute;n tecnocr&aacute;tica. Draghi ha sido llamado para ense&ntilde;arle modales a este grupo muy poco convincente. La suya ha de ser pedagog&iacute;a pol&iacute;tica en estado puro.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, Salvini parece haber comprendido la oportunidad de oro que se le presenta y tiene delante. Se ha involucrado en un giro sin precedentes, donde trocar sue&ntilde;os de Italexit (el nuevo partido que aspira que Italia abandone la Uni&oacute;n Europea) en una renovada profesi&oacute;n de fe por la UE. Ese cambio de sentido es una estratagema inteligente para deshacerse de una imagen de extrema derecha y generar apoyo que le permita liderar el pr&oacute;ximo gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Draghi reserv&oacute; la tarjeta tecnocr&aacute;tica para los ministerios de Econom&iacute;a. Un equipo de <em>Draghi&acute;s Boys</em>, llamado as&iacute; porque todos sus integrantes son j&oacute;venes, dirigir&aacute; la inversi&oacute;n de m&aacute;s de 200.000 millones de euros que procede de subvenciones de la UE. Hay poca novedad aqu&iacute;. No son visionarios, ni siquiera economistas con ideas audaces, pero el exdirector del Banco de Italia y el CEO de la empresa de telefon&iacute;a italiana Vodafone tomar&aacute;n las decisiones. Se trata de una asociaci&oacute;n econ&oacute;mica convencional. Sin embargo, estas medidas parecen no importar, ya que los italianos no aspiran ahora a nada radical.
    </p><p class="article-text">
        Draghi parece estar respondiendo a un antiguo deseo nacional de Italia de convertirse en un pa&iacute;s &ldquo;normal&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute; nosotros no podemos, se preguntan los italianos, ser como Francia o Espa&ntilde;a? &iquest;Por qu&eacute; no podemos tener pol&iacute;ticos competentes en lugar de un circo sin fin? Y, sin embargo, aqu&iacute; radica el peligro.
    </p><p class="article-text">
        Al comienzo de esta pandemia global era com&uacute;n escuchar a los comentaristas que advert&iacute;an sobre la locura de volver a la normalidad despu&eacute;s del Covid-19. Normal era el problema. Entonces, &iquest;cu&aacute;l es la normalidad a la que aspira Italia ahora? El espect&aacute;culo que ofrece la mayor parte de Europa es un declive en c&aacute;mara lenta, donde la situaci&oacute;n de siempre preside la creciente desigualdad, la degradaci&oacute;n democr&aacute;tica y ambiental y una p&eacute;rdida dram&aacute;tica de cualquier control sobre los desaf&iacute;os del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas centristas llevaron a la Eurozona a una casi ruptura tras la crisis financiera de 2008. Los pol&iacute;ticos del <em>establishment</em> prepararon el terreno para el extremismo nacionalista, ya que los efectos de una econom&iacute;a disfuncional se desplomaron desproporcionadamente sobre los m&aacute;s pobres; nuestro modelo de desarrollo &ldquo;normal&rdquo; es el que est&aacute; precipitando el colapso clim&aacute;tico, haciendo que la mano de obra sea cada vez m&aacute;s precaria, enfrentando al trabajador en contra del migrante.
    </p><p class="article-text">
        El giro italiano tiene el beneficio de hacer expl&iacute;cito lo que est&aacute; simplemente impl&iacute;cito en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses europeos: la ausencia de alternativa, la infame frase atribuida a Margaret Thatcher conocida por sus siglas TINA, en ingl&eacute;s &ldquo;There Is No Alternative&rdquo; (&ldquo;No Hay Alternativa&rdquo;), que acecha la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea como una tr&aacute;gica pulsi&oacute;n de muerte.
    </p><p class="article-text">
        Para un pa&iacute;s rezagado en lo econ&oacute;mico y lo social como Italia, unirse a la corriente principal europea puede parecer mejor que nada. Una reducci&oacute;n de la ambici&oacute;n pol&iacute;tica que tambi&eacute;n es expl&iacute;cita en Italia e impl&iacute;cita en todo el continente.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, la pobreza y el estrecho alcance de la pol&iacute;tica italiana nos recuerdan la decadencia de toda la pol&iacute;tica nacional en Europa. Por s&iacute; solos, ninguno de los estados naci&oacute;n disminuidos de Europa tiene la capacidad de implementar pol&iacute;ticas transformadoras: controlar a las multinacionales, descarbonizar la econom&iacute;a o aprovechar la riqueza exorbitante de unos pocos, que se volvi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s escandalosa por una pandemia de multimillonarios. La idea de pol&iacute;tica descansa en que se trata de transformar el mundo. Y vemos que la pol&iacute;tica ya no tiene derecho de residencia en nuestro continente.
    </p><p class="article-text">
        Europa deber&iacute;a mirarse en Italia como en un espejo c&oacute;ncavo. Le muestra una representaci&oacute;n m&aacute;s grande, aunque ligeramente distorsionada, teatral pero honesta de s&iacute; misma. Europa debe tener cuidado con los aplausos y con las bromas: <em>de te fabula narratur</em>. La advertencia de Marx en el &lsquo;Pr&oacute;logo&rsquo; a <em>El Capital</em> bien viene a cuento: la historia que cuenta Italia tambi&eacute;n es la suya.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, incluso si Draghi no es radical, hay un &aacute;rea en la que podr&iacute;a atreverse a hablar. Quien dijo &ldquo;cueste lo que cueste&rdquo;, el &ldquo;salvador&rdquo; del euro, sabe m&aacute;s que la mayor&iacute;a que s&oacute;lo una aut&eacute;ntica uni&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica puede empoderar a los estados europeos para recuperar la soberan&iacute;a colectiva sobre su destino. El fondo de recuperaci&oacute;n cuasi federal pospand&eacute;mico de la UE es el embri&oacute;n de ese salto. Un impuesto com&uacute;n a las empresas digitales, un impuesto europeo al carbono, el cierre conjunto de los para&iacute;sos fiscales y un impulso colectivo para reformar un orden global inestable e injusto tambi&eacute;n podr&iacute;an estar al alcance de una Europa unificada.
    </p><p class="article-text">
        Un momento extraordinario como este requiere gobiernos que no aspiren a abandonar el mundo, como hace el alma atormentada en el poema de Baudelaire, pero que tampoco se aboquen simplemente a administrar el declive relativo de manera eficiente, sino que su meta sea restaurar un sistema que se encuentra en bancarrota. Draghi no se entregar&aacute; a eso. Y el riesgo de una renovada reacci&oacute;n nacionalista es real. Pero todav&iacute;a tiene la oportunidad de convertir esta toma de posesi&oacute;n de la normalidad en algo que allane el camino para la ambici&oacute;n y la visi&oacute;n que nuestro continente necesita tan desesperadamente.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n de Alfredo Grieco y Bavio</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lorenzo Marsili]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/the-guardian/italia-nuevo-premier-mario-draghi-retorno-normalidad_129_7228693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Feb 2021 02:17:41 +0000]]></pubDate>
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