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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Jorge Argüello]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/jorge-argueello/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Jorge Argüello]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pandemia, Inteligencia Artificial y un mundo multipolar, los desafíos de los países americanos para el G20]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/pandemia-inteligencia-artificial-mundo-multipolar-desafios-paises-americanos-g20_1_11695382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/87117ee4-b40a-4664-937c-7ab25de7901f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pandemia, Inteligencia Artificial y un mundo multipolar, los desafíos de los países americanos para el G20"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Llegamos a este mundo multipolar, de bloques y grupos, de iniciativas regionales y alianzas de seguridad colectiva, un mundo al que algunos definen como “G-Cero”. Un mundo sin liderazgos indiscutibles", sostiene el autor, quien compiló los textos que integran "El desafío de los países americanos en el G20".</p></div><p class="article-text">
        Si hubieran dormido a un analista internacional a fines de la Guerra Fr&iacute;a y lo despertaran en 2024, su vocaci&oacute;n se ver&iacute;a sometida a una prueba sin igual: o bien quedar&iacute;a fascinado por la cantidad y calidad de cambios que experiment&oacute; el mundo en estas tres d&eacute;cadas, o bien bajar&iacute;a los brazos ante semejante complejidad.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro analista reci&eacute;n llegado al 2024 podr&iacute;a resumir el mundo ante sus ojos en unas pocas palabras: desorden, inseguridad, incertidumbre. Si en el 2000 el t&eacute;rmino de moda era &ldquo;globalizaci&oacute;n&rdquo;, hoy reinan &ldquo;desacople&rdquo; (<em>decoupling</em>), &ldquo;fragmentaci&oacute;n geoecon&oacute;mica&rdquo; o, directamente, &ldquo;posglobalizaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Auspiciosos tratados de desarme han dado paso a tensiones por doquier con nuevos y variados actores en una competencia global abierta. Rebrotan incluso conflictos cl&aacute;sicos, en los que vuelven a jugar fronteras y territorios, etnias y religi&oacute;n, de Ucrania a Gaza, pasando por el Sahel y el C&aacute;ucaso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El desafío de los países americanos en el G20, con prólogo de Jorge  Argüello.                            </span>
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        Esta inseguridad es multicausal, alimentada tambi&eacute;n por disputas comerciales y tecnol&oacute;gicas que se cre&iacute;an contenidas y ahora fragmentan la econom&iacute;a, convertida desde la pandemia de Covid-19 en una cuesti&oacute;n prioritaria de seguridad nacional.
    </p><p class="article-text">
        Una escandalosa concentraci&oacute;n de la riqueza acrecienta adem&aacute;s el malestar de vastas franjas sociales privadas de bienestar, despierta una ola antiglobalista, hace tambalear los cimientos de la democracia liberal y empuja migraciones masivas y traum&aacute;ticas que generan xenofobia.
    </p><p class="article-text">
        Para rematar, experimentamos la fragilidad humana que desnud&oacute; la pandemia &minus;en plena era de la Inteligencia Artificial (IA)&minus; y vemos al planeta haciendo poco caso a los gritos de alarma de los cient&iacute;ficos sobre el cambio clim&aacute;tico.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nortes y Sures</strong></h2><p class="article-text">
        Dejamos el siglo pasado con un mundo dividido por un Ecuador: por encima un Norte, desarrollado y rico y pac&iacute;fico, y debajo un Sur, en desarrollo y/o pobre y conflictivo.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 1960, el economista argentino Ra&uacute;l Prebisch ve&iacute;a al planeta ordenado en torno de un Centro (Norte), de liderazgo econ&oacute;mico, militar y tecnol&oacute;gico, y una vasta Periferia (Sur), que mientras le prove&iacute;a sus recursos buscaba infructuosamente subir por esa misma escalera de desarrollo y ganar autonom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La primera versi&oacute;n del G20 a finales de los noventa fue un ensayo defensivo de aquel Centro, que, aceptando el ascenso de los primeros emergentes, busc&oacute; contener el contagio de los cimbronazos de la Periferia bajo la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y financiera.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 2000, la bonanza de precios de las materias primas, el aumento de la demanda mundial y la fluidez que ofrec&iacute;a la globalizaci&oacute;n potenciaron el intercambio econ&oacute;mico y diplom&aacute;tico Sur-Sur. Progresivamente, la propia Periferia comenz&oacute; a expresar intereses que ya no conflu&iacute;an y hasta se contrapon&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        La cooperaci&oacute;n perdi&oacute; fuelle cuando potencias emergentes que probaron su capacidad sist&eacute;mica en la crisis financiera de 2008 &minus;en el &aacute;mbito del G20&minus; pronto aspiraron a un mayor protagonismo y proyectaron sus intereses decididamente.
    </p><p class="article-text">
        La l&iacute;nea Norte-Sur perdi&oacute; definici&oacute;n y aparecieron otras divisorias m&aacute;s difusas. Una d&eacute;cada m&aacute;s tarde, la pandemia y su grito de &ldquo;cada cual a su juego&rdquo; no s&oacute;lo borraron la dualidad Norte-Sur sino que sumaron l&iacute;neas, algunas estables, otras en el aire.
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a este mundo multipolar, de bloques y grupos, de iniciativas regionales y alianzas de seguridad colectiva, un mundo al que algunos definen como &ldquo;G-Cero&rdquo;. Un mundo sin liderazgos indiscutibles, con una catarata de intereses m&aacute;s cruzados, opuestos, superpuestos y din&aacute;micos que nunca. No hay un solo Norte. Ni un solo Sur. Y los actores secundarios, en busca de una alquimia dif&iacute;cil de influencia y autonom&iacute;a, tambi&eacute;n lo saben.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ello nos preguntamos: &iquest;cu&aacute;l es el papel y cu&aacute;ntas las posibilidades de Am&eacute;rica como continente en este cuadro geopol&iacute;tico? &iquest;Pueden sus pa&iacute;ses reconvertir antiguas hegemon&iacute;as y l&oacute;gicas regionales en una f&oacute;rmula nueva que potencie a todos? &iquest;Qu&eacute; acuerdos y qu&eacute; agendas deber&iacute;an darse?
    </p><h2 class="article-text"><strong>El desaf&iacute;o de los pa&iacute;ses americanos en el G20</strong></h2><p class="article-text">
        Tal vez, el vertiginoso, convulso y competitivo siglo XXI nos est&eacute; ofreciendo una oportunidad para reconfigurar las relaciones interamericanas sobre consensos continentales b&aacute;sicos pero s&oacute;lidos, que despu&eacute;s, en foros como el G20, contribuyan a proyectar distensi&oacute;n, estabilidad y modelos de desarrollo al resto del planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El debate queda abierto y esperamos sea enriquecido por los aportes de este libro, que constituye un intento de buscar coincidencias transversales en la vasta geograf&iacute;a de Am&eacute;rica. Pero cuando nos preguntamos qu&eacute; caminos tomar para recuperar la salud y la riqueza de las relaciones interamericanas, sabemos primero que un mal a evitar es el de las oscilaciones pendulares &minus;ideol&oacute;gicas, econ&oacute;micas o de seguridad, nacionales o regionales&minus;, que son la negaci&oacute;n de toda b&uacute;squeda de consensos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y a favor? Recuperar y elevar lo m&aacute;s posible la calidad de nuestras democracias. Nadie puede tirar la primera piedra en estos d&iacute;as. Una democracia s&oacute;lida no s&oacute;lo es condici&oacute;n <em>sine qua non</em> para realizarnos en la desafiante din&aacute;mica de la econom&iacute;a global de estos tiempos, sino que es parte irrenunciable de una identidad americana que se puede rastrear hasta nuestros pr&oacute;ceres y padres fundadores.
    </p><p class="article-text">
        Asumidos los tratados, acuerdos y pactos subregionales ya existentes en materia de econom&iacute;a y comercio, Derechos Humanos, e incluso de seguridad fronteriza y colectiva, hay todav&iacute;a mucho terreno f&eacute;rtil en com&uacute;n por cultivar: protecci&oacute;n de recursos naturales, pol&iacute;ticas de prevenci&oacute;n sanitaria ante futuras pandemias, seguridad cibern&eacute;tica y otros temas que, como ha probado el G20, merecen ser objeto de consensos.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute; el ejemplo de los Acuerdos Artemisa sobre exploraci&oacute;n del espacio ultraterrestre, un tratado impulsado por Estados Unidos que firmaron, entre muchos pa&iacute;ses, Argentina, Canad&aacute;, Brasil y M&eacute;xico, todos miembros americanos del G20.
    </p><p class="article-text">
        La fragmentaci&oacute;n que extiende sus l&iacute;neas de grieta por el planeta alcanza tambi&eacute;n, y razonablemente, a las l&oacute;gicas de liderazgos e influencias que dominaron durante la Guerra Fr&iacute;a y a la fase optimista de globalizaci&oacute;n que le sigui&oacute;. Todo ahora es m&aacute;s complejo e inestable en las relaciones interamericanas y subregionales. Los ciclos electorales, generalmente de corto plazo, ti&ntilde;en los v&iacute;nculos diplom&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        El contexto multipolar demanda, con m&aacute;s fuerza que nunca, una concertaci&oacute;n de intereses interamericanos capaz de proveer una mirada coherente de largo plazo. Esta publicaci&oacute;n avanza en ese camino, con la convicci&oacute;n de que es posible.
    </p><p class="article-text">
        <em>JA</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Este texto es el pr&oacute;logo de &ldquo;El desaf&iacute;o de los pa&iacute;ses americanos en el G20&rdquo;, editado por la Fundaci&oacute;n Embajada Abierta, el Banco de Desarrollo de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, y la UADE.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Argüello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/pandemia-inteligencia-artificial-mundo-multipolar-desafios-paises-americanos-g20_1_11695382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Oct 2024 09:40:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pandemia, Inteligencia Artificial y un mundo multipolar, los desafíos de los países americanos para el G20]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las dos almas de Estados Unidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/almas-estados-unidos_129_11283557.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dce5ad4-bc03-4b56-9e79-89995fa8cf18_16-9-discover-aspect-ratio_default_1093177.jpg" width="1191" height="670" alt="Argüello fue dos veces embajador de Argentina ante la Casa Blanca y embajador de Argentina ante Naciones Unidas en Nueva York."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La potencia norteamericana se encuentra profundamente dividida: media sociedad reclama una restauración nostálgica, otra busca abrirse a lo nuevo. Jorge Argüello ha sido testigo tras desempeñarse como embajador en ese país. Adelanto de su libro Las dos almas de Estados Unidos. Viaje al corazón de una sociedad fracturada (Clave Intelectual). </p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el censo de 2020, la ciudad de Washington DC cuenta con unos 690.000 habitantes, distribuidos en 180 kil&oacute;metros cuadrados aproximadamente, un poco menos que Buenos Aires. Cerca de la mitad de su poblaci&oacute;n es de origen afroamericano, constituyendo la primera minor&iacute;a, seguida por blancos, latinos y asi&aacute;ticos, en ese orden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	La ciudad muestra contrastes intensos en la composici&oacute;n de su realidad socioecon&oacute;mica, seg&uacute;n el grupo &eacute;tnico de pertenencia. A la franja de hogares afroamericanos le toca la peor parte. El distrito federal de Estados Unidos ha tenido desde 1973, a&ntilde;o en el que se aprob&oacute; la ley que permite a sus habitantes elegir sus autoridades, s&oacute;lo alcaldes afroamericanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Entre 2021 y 2023, mi hija, de actualmente 14 a&ntilde;os, curs&oacute; sus estudios en la escuela p&uacute;blica Hardy Middle School, del barrio de Georgetown. Sus aulas muestran una composici&oacute;n racial del alumnado que se corresponde, en t&eacute;rminos generales, con la de Washington DC, situaci&oacute;n que no se verifica, en cambio, en la mayor&iacute;a de las escuelas p&uacute;blicas de los suburbios de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        	La concurrencia de mi hija al Hardy supuso para ella y, por ende, para la familia, un contacto directo, sin intermediarios, con la realidad social de la ciudad. En el ciclo escolar 2021-2022, curs&oacute; el octavo a&ntilde;o del Middle School. Cierto d&iacute;a, la profesora a cargo de la clase plante&oacute; a cada alumno un ejercicio consistente en rankear a Estados Unidos, de 0 a 5. En un gr&aacute;fico con varias opciones presentado en la pizarra del aula, los alumnos deb&iacute;an adherir un im&aacute;n con su nombre en la respuesta que los expresara. Una mayor&iacute;a clara de imanes puntu&oacute; al pa&iacute;s entre 0 y 3. El debate que sigui&oacute; al resultado desnud&oacute; una percepci&oacute;n mayoritaria de descontento y pesimismo, alimentada por situaciones de racismo, injusticia e inseguridad. Una tensi&oacute;n racial y social que pasa desapercibida para un visitante ocasional.
    </p><p class="article-text">
        	En sus primeras l&iacute;neas, la Declaraci&oacute;n de Independencia (1776) de los &ldquo;Trece Estados Unidos de Am&eacute;rica&rdquo; sostuvo &ldquo;evidentes verdades&rdquo;, como las llam&oacute; Thomas Jefferson. Entre ellas estaban los derechos inalienables y la libertad. Pero tambi&eacute;n, y prueba del esp&iacute;ritu optimista con el que nac&iacute;a la nueva uni&oacute;n, &ldquo;la b&uacute;squeda de la felicidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Estados Unidos, efectivamente, es un pa&iacute;s fundado sobre la base de ideas. El problema es que, dos siglos y medio m&aacute;s tarde, sus ciudadanos &ldquo;se han dividido tanto que ya no pueden acordar, si alguna vez lo hicieron, sobre cu&aacute;les son &ndash;o fueron&ndash; esas ideas&rdquo;. Mis largos a&ntilde;os recorriendo el pa&iacute;s entero como embajador me han confirmado esa conclusi&oacute;n, que refrendan adem&aacute;s muchos estudios de opini&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	En 2023, uno de esos trabajos &ndash;de la National Opinion Research Center de la Universidad (NORC) de Chicago&ndash; analiz&oacute; los valores de la sociedad estadounidense moderna. Entre algunos cambios, detect&oacute; uno notable: la p&eacute;rdida durante los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os del valor asignado al patriotismo (&ldquo;muy importante&rdquo;, 70% antes, 38% ahora), a la fe religiosa (62%-39%), a formar una familia con hijos (59%-30%) y a otras prioridades que supieron definir el car&aacute;cter nacional estadounidense durante generaciones. Otro aspecto llam&oacute; especialmente la atenci&oacute;n a la luz de la polarizaci&oacute;n <em>calcificada</em> que caracteriza a la pol&iacute;tica: el de la tolerancia hacia los dem&aacute;s ciudadanos, que un cuarto de siglo atr&aacute;s era considerada &ldquo;muy importante&rdquo; por un 80% de la ciudadan&iacute;a y ahora s&oacute;lo lo era para un 58%.
    </p><p class="article-text">
        	Esa creciente divisi&oacute;n e intransigencia se recorta sobre un cuerpo social cada vez m&aacute;s pesimista. Los estadounidenses de hoy no ven con buenos ojos el futuro del pa&iacute;s y s&iacute; el pasado, concluy&oacute; en 2023 una encuesta nacional de Pew Research. Y cuando miran hacia un futuro no muy lejano, &ldquo;ven un pa&iacute;s que en muchos aspectos ser&aacute; peor de lo que es hoy&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Una mayor&iacute;a clara de adultos estadounidenses cree que en 2050 la econom&iacute;a nacional ser&aacute; m&aacute;s d&eacute;bil (66%), que el pa&iacute;s ser&aacute; globalmente menos importante (71%), que las divisiones pol&iacute;ticas se acentuar&aacute;n (77%) y que habr&aacute; una mayor brecha entre ricos y pobres (81%). En general, dos de cada tres dijeron que viv&iacute;an peor que hace 50 a&ntilde;os y s&oacute;lo uno de cada cuatro que estaba mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	La encuesta tambi&eacute;n arroj&oacute; luz sobre el actual estado de &aacute;nimo de los estadounidenses seg&uacute;n sus or&iacute;genes &eacute;tnicos. Los blancos se mostraron m&aacute;s propensos a esperar un pa&iacute;s m&aacute;s d&eacute;bil en 2050 (69%), m&aacute;s que los latinos (60%), los afroamericanos (58%) y los asi&aacute;ticoamericanos (55%).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Tambi&eacute;n son m&aacute;s los blancos que creen que el pasado fue mejor para ellos (63% en 1998 a 20% en 2023), una nostalgia que pesa menos entre los latinos (53% a 26%) y los de origen asi&aacute;tico (48% a 38%) y mucho menos a&uacute;n entre los afroamericanos (41% a 33%).
    </p><p class="article-text">
        	Bajo una lente ideol&oacute;gica, se percibieron otras diferencias interesantes en ese estado de &aacute;nimo colectivo. Los dem&oacute;cratas y los independientes afines tienen m&aacute;s confianza en el futuro (66%) que los republicanos y votantes conservadores (56%). Exactamente al rev&eacute;s que lo que percib&iacute;an bajo la Administraci&oacute;n Trump.
    </p><p class="article-text">
        	La verdad es que medio siglo atr&aacute;s el horizonte tampoco luc&iacute;a muy alentador para el estadounidense medio. Lo suficiente como para ni imaginar que el pa&iacute;s ser&iacute;a capaz de protagonizar en las d&eacute;cadas siguientes cambios tecnol&oacute;gicos que, adem&aacute;s de transformar el mundo, revitalizar&iacute;an su liderazgo global.
    </p><p class="article-text">
        	En los a&ntilde;os 70, recuerda el historiador Francis Gavin, &ldquo;el panorama era desolador&rdquo;. Desde el punto de vista geopol&iacute;tico, la Guerra Fr&iacute;a se hab&iacute;a estancado y el orden econ&oacute;mico global estaba aun m&aacute;s desorganizado, con el sistema monetario de Bretton Woods abandonado desde 1971 y la inflaci&oacute;n y la recesi&oacute;n campeando por el aumento del precio del petr&oacute;leo.
    </p><p class="article-text">
        	La desastrosa intervenci&oacute;n militar en Vietnam se cobr&oacute; casi 60.000 vidas estadounidenses y el Watergate termin&oacute; con la presidencia de Richard Nixon, entre una ola de delitos comunes y vinculados con el consumo de drogas ilegales. La lucha contra la discriminaci&oacute;n de los afroamericanos polarizaba agriamente la pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Las grandes tendencias experimentadas por la &uacute;ltima generaci&oacute;n &ndash;desindustrializaci&oacute;n, achatamiento de los salarios medios, financiarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, desigualdad de ingresos, crecimiento de la tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n, auge de la derecha pol&iacute;tica&ndash; tuvieron su origen a finales de esos a&ntilde;os 70, como explic&oacute; el historiador George Packer, mucho antes de irrumpir Trump.
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;La banca y la tecnolog&iacute;a, concentradas en las costas, se convirtieron en motores de riqueza sustituyendo el mundo de las cosas por el mundo de los bits, pero sin crear una amplia prosperidad, mientras el coraz&oacute;n del pa&iacute;s se vaciaba. Las instituciones que hab&iacute;an sido la base de la democracia de la clase media, desde las escuelas p&uacute;blicas y los empleos seguros hasta los peri&oacute;dicos florecientes y las legislaturas que funcionaban, se encaminaron hacia un largo declive. Es un per&iacute;odo que yo llamo &lsquo;El relajamiento&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	Desde un punto de vista, dec&iacute;a Packer, esta etapa &ldquo;no es m&aacute;s que una vuelta al estado natural de las cosas [...]. Estados Unidos siempre ha sido un pa&iacute;s abierto y libre, con una gran tolerancia hacia los grandes ganadores y los grandes perdedores como precio de la igualdad de oportunidades en una sociedad din&aacute;mica. Si el capitalismo estadounidense tiene aristas m&aacute;s &aacute;speras que el de otras democracias, vale la pena compensarlo con crecimiento y movilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	&iquest;Qu&eacute; ha cambiado hoy, cuando la coyuntura nacional e internacional es nuevamente tan compleja, su liderazgo internacional est&aacute; en duda y su clima interno tan exasperado? En t&eacute;rminos sociales, el alma de esta naci&oacute;n se exhibe y expresa partida en dos y librando una &ldquo;guerra cultural&rdquo; en la que dif&iacute;cilmente haya ganadores. Esta confrontaci&oacute;n, azuzada abiertamente por grupos ultraconservadores hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, ha sido constitutiva del trumpismo, que s&oacute;lo la aceler&oacute; y profundiz&oacute; a golpe de consignas incendiarias en todos los terrenos de la vida p&uacute;blica del pa&iacute;s, desde el econ&oacute;mico al religioso, desde el medi&aacute;tico al de la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        	Dec&iacute;amos hace ocho a&ntilde;os en <em>Historia urgente de Estados Unidos</em> que ya se advert&iacute;an esos dos pa&iacute;ses en uno, y una grieta profunda entre ellos. En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os pasamos, casi sin escalas, directamente al choque. &ldquo;El muro en la frontera de Trump empez&oacute; como un artilugio, se transform&oacute; en un s&iacute;mbolo y creci&oacute; hasta convertirse en una guerra: una guerra contra los inmigrantes, pero tambi&eacute;n una guerra cultural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	Como parte de ese proceso, las identidades partidistas se han vinculado cada vez m&aacute;s con otras sociales espec&iacute;ficas, como las religiosas y las &eacute;tnicas. Eso determina que cuando uno de los dos grandes partidos pierde una elecci&oacute;n, para muchos es un cuestionamiento. Ya no se trata de lo que piensan, sino de lo que son, de sus identidades. Un buen ejemplo de ello es el violento asalto al Capitolio en Washington DC, en 2021.
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;Esta ira no est&aacute; impulsada simplemente por la insatisfacci&oacute;n con las posibles consecuencias pol&iacute;ticas, sino por una reacci&oacute;n psicol&oacute;gica mucho m&aacute;s profunda y primaria a la amenaza del grupo. Los partidarios se enfurecen por una p&eacute;rdida del partido porque los hace, como individuos, sentirse perdedores tambi&eacute;n&rdquo;, resumi&oacute; la polit&oacute;loga Liliana Mason, en uno de los primeros ensayos escritos sobre esta l&oacute;gica social.
    </p><p class="article-text">
        	A&ntilde;os m&aacute;s tarde, Mason se reafirm&oacute;: &ldquo;La ideolog&iacute;a basada en la identidad puede impulsar la polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica afectiva incluso cuando los individuos saben poco de pol&iacute;tica. La pasi&oacute;n y los prejuicios con los que abordamos la pol&iacute;tica est&aacute;n impulsados no s&oacute;lo por lo que pensamos, sino tambi&eacute;n por lo que creemos que somos&rdquo;. Ser&aacute; muy dif&iacute;cil dejar atr&aacute;s, por ahora, ese intenso juego identitario y recuperar el esp&iacute;ritu originario de comunidad del &ldquo;<em>We the People</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	Si hab&iacute;a algo que caracterizaba a aquellos primeros colonos estadounidenses que ganaron la Independencia frente al imperio ingl&eacute;s de entonces era un sentido muy fuerte de comunidad y de destino com&uacute;n, aun en el disenso. En ese sentido, el estado de &aacute;nimo de la sociedad actual contrasta con el de aquellos comienzos del &ldquo;<em>American experiment</em>&rdquo;, hasta rozar extremos opuestos.
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;La soledad plantea una grave amenaza a la salud p&uacute;blica&rdquo;, afirmaba <em>The Washington Post</em> en 2023, al citar un estudio federal que alertaba sobre la cantidad de gente sola viviendo en todo el pa&iacute;s y los miles de millones de d&oacute;lares que ello costaba al fisco. La mitad de los adultos estadounidenses experiment&oacute; soledad, seg&uacute;n el informe de las autoridades, que pidieron a empresas, escuelas, organizaciones y familias que multiplicaran todo lo posible las &ldquo;conexiones humanas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        	En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, los estadounidenses redujeron su compromiso con templos, organizaciones comunitarias e, incluso, con sus propias familias. El n&uacute;mero de hogares individuales se duplic&oacute; en los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os hasta los 37 millones en 2021, el 28% del total (en 1960 era el 13%).
    </p><p class="article-text">
        	Esta crisis se agrav&oacute; de forma dr&aacute;stica con la pandemia. La gente redujo sus grupos de amistades y el tiempo que pasaba con ellos, de una hora diaria en promedio dos d&eacute;cadas atr&aacute;s a s&oacute;lo 20 minutos en 2020. Esta epidemia de soledad en Estados Unidos golpea especialmente a los j&oacute;venes de entre 15 y 24 a&ntilde;os, que report&oacute; un descenso del 70% en el tiempo pasado con amigos en ese mismo per&iacute;odo.
    </p><p class="article-text">
        	Cabe preguntarse, hacia un futuro no muy lejano, si la sociedad estadounidense &ndash;cuyas reservas intelectuales, &eacute;ticas y de car&aacute;cter siguen siendo fant&aacute;sticas&ndash; encontrar&aacute; al final de este agitado camino de transformaciones un horizonte donde deje de enfrentarse, dividirse y segregarse. Su capacidad de lograrlo es tanta como las heridas del tejido social a reparar.
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            <span class="title">
                Tapa de Las dos almas de Estados Unidos (Clave intelectual)                            </span>
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                </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Argüello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/almas-estados-unidos_129_11283557.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Apr 2024 09:33:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las dos almas de Estados Unidos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Argentina, en la tormenta del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-tormenta-mundo_129_9113687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a789c25c-406f-4efe-ba79-cc21eb7a3122_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina, en la tormenta del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe una amenaza de un crecimiento de la pobreza extrema global por el aumento de precios de los alimentos  desde la invasión de Rusia a Ucrania. En es contexto, el autor sostiene que la participación de Argentina como único país de la región invitado a la cumbre de los BRICS y del G7 es un reconocimiento al gobierno como un interlocutor de América Latina y lo hará participar del trabajo común de las potencias para salir de la crisis.</p></div><p class="article-text">
        Con la pandemia todav&iacute;a haciendo estragos y la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial cargada de incertidumbre, Argentina atraviesa esta &eacute;poca de cambios y desaf&iacute;os globales como la tripulaci&oacute;n de un barco que necesita sortear la peor de las tormentas en el mar. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las crecientes cargas de deuda ponen en peligro las perspectivas econ&oacute;micas y el bienestar de la poblaci&oacute;n de muchos pa&iacute;ses. A eso hoy se suma la guerra. <strong>El alza de los precios de los alimentos y la alteraci&oacute;n en el suministro de granos desde la invasi&oacute;n de Rusia a Ucrania profundiz&oacute; la inminente escasez alimentaria mundial,&nbsp;parte de una crisis que amenaza con extender la pobreza extrema. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos problemas resultan abrumadores, sin dudas. Pero se agravan ahora con crecientes tensiones geopol&iacute;ticas que, adem&aacute;s, ponen en riesgo los mecanismos de cooperaci&oacute;n para lograr las respuestas globales y urgentes que demandan. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En este contexto los principales l&iacute;deres del mundo tendr&aacute;n que enfrentar tres encuentros claves y particularmente importantes: la Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sud&aacute;frica), la del Grupo de los Siete (G7) en junio y la del Grupo de los Veinte (G20), en noviembre. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>BRICS</strong>
    </p><p class="article-text">
        Argentina tambi&eacute;n formar&aacute; parte de estas instancias, en la que se juegan presente y futuro globales. China, a cargo de la presidencia de los BRICS este a&ntilde;o, eligi&oacute; el lema &ldquo;Di&aacute;logo de Alto Nivel sobre Desarrollo Global&rdquo; para esta cumbre, a la que fue invitado el presidente argentino, Alberto Fernandez y que se centrar&aacute; en el fomento de una alianza mundial por una agenda 2030 para el Desarrollo Sustentable, y en relanzar el rol de las econom&iacute;as emergentes y de los pa&iacute;ses en desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>G7</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alemania, en la presidencia del G7, se ha fijado cinco grandes objetivos: alianzas s&oacute;lidas para un planeta sostenible; establecimiento del rumbo hacia la estabilidad y la transformaci&oacute;n econ&oacute;mica; s&oacute;lidas prevenciones para una vida sana; inversiones sostenibles en un futuro mejor y un compromiso conjunto por una cooperaci&oacute;n estrecha, todos englobados bajo la consigna &ldquo;Progreso hacia un mundo equitativo&rdquo;. &nbsp;Invitado por el canciller Olaf Scholz, Fern&aacute;ndez ser&aacute; el &uacute;nico mandatario latinoamericano que participe de esta cumbre en Baviera, que se propone&nbsp;determinar pasos espec&iacute;ficos que permitan fortalecer la cooperaci&oacute;n multilateral. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        G20
    </p><p class="article-text">
        Indonesia aspira a que su presidencia del G20 juegue un papel decisivo en el modo de dejar atr&aacute;s esta tormenta global, con un lema muy expresivo: &ldquo;Recuperarnos juntos, recuperarnos m&aacute;s fuerte&rdquo;.  Los d&iacute;as 7 y 8 de julio, y del 10 al 12 del mismo mes, sesionar&aacute;n en ese pa&iacute;s las cumbres de cancilleres y sherpas de los 20 pa&iacute;ses miembros.  De indudable volumen pol&iacute;tico, esos dos encuentros apuntan tambi&eacute;n a convertirse en un catalizador de la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial, camino a la Cumbre de L&iacute;deres del G20 en Bali, en noviembre.  Todas estas reuniones multilaterales, m&aacute;s all&aacute; de sus agendas espec&iacute;ficas, estar&aacute;n enfocadas en la crisis de alimentos y energ&iacute;a disparadas por la guerra y en tres elementos sustanciales: desarrollo, equidad y cooperaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Argentina y la regi&oacute;n </strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una voz regional en estos encuentros ayudar&aacute; a su vez a garantizar las necesidades y urgencias de los pa&iacute;ses en desarrollo. Y al mismo tiempo, permitir&aacute; advertir los puntos comunes que comparten con los pa&iacute;ses desarrollados. 
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a en desaceleraci&oacute;n y la pandemia contribuyeron a empeorar las condiciones de pobreza en Am&eacute;rica Latina, considerada como la regi&oacute;n m&aacute;s desigual del mundo. <strong>As&iacute;, la participaci&oacute;n de Argentina como &uacute;nico pa&iacute;s de la regi&oacute;n invitado a la cumbre de los BRICS y del G7 representa un fuerte reconocimiento de nuestro gobierno como un interlocutor v&aacute;lido de Am&eacute;rica latina. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Fern&aacute;ndez, como presidente de la CELAC, se esta convirtiendo en un enlace necesario de la diversidad de pa&iacute;ses del continente latinoamericano con Europa y Asia, y, en esa capacidad, expresa la voz de Am&eacute;rica latina en un mundo que apuesta encontrar coincidencias y que apunta a encarar estas crisis simult&aacute;neas con un trabajo mancomunado. 
    </p><p class="article-text">
        Para muchos, el multilateralismo y la cooperaci&oacute;n -a&uacute;n antes de la guerra en Ucrania- siguen lejos de alcanzar los objetivos propuestos. Pero la soluci&oacute;n no es renunciar a ellos, sino seguir trabajando hasta lograr los resultados que el mundo espera. Porque, definitivamente, el di&aacute;logo es el &uacute;nico camino para conducirnos al entendimiento y a la acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>JA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Argüello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/argentina-tormenta-mundo_129_9113687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jun 2022 21:53:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Argentina, en la tormenta del mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[G7,Cumbre,BRICS,Argentina,Crisis,Ucrania]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un G20 con la impronta de sur global]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/g20-impronta-sur-global_129_8651154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7a804e6-f01e-42c6-bd46-a9ff0e7f0ae6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un G20 con la impronta de sur global"></p><p class="article-text">
        La presidencia del Grupo de los 20 (G20) a cargo de Indonesia durante 2022, a la que seguir&aacute;n las de India en 2023 y Brasil en 2024, abre una continuidad sin precedentes de pa&iacute;ses emergentes al frente del foro que podr&iacute;a, por fin, desplazar la atenci&oacute;n mundial hacia las necesidades de los pa&iacute;ses del Sur global.
    </p><p class="article-text">
        Indonesia toma la posta de Italia, cuya presidencia hasta el 1 de diciembre de 2021 concentr&oacute; los esfuerzos del G20 en tratar de encauzar un planeta devastado por la pandemia y amenazado por los efectos del cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Coincidentemente, se celebran 65 a&ntilde;os del establecimiento de relaciones bilaterales de Indonesia y Argentina, reflejada por una marcada amistad y colaboraci&oacute;n en los foros internacionales. Ese v&iacute;nculo ha sido profundizado en la reuni&oacute;n de intercambio y coordinaci&oacute;n de los Sherpas de los pa&iacute;ses emergentes en el G20 (Brasil, China, India, Indonesia, M&eacute;xico, Rusia, Arabia Saudita, Sud&aacute;frica y Turqu&iacute;a), que habitualmente coordina nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hasta aqu&iacute;, la agenda del G20 estuvo preferentemente m&aacute;s centrada en los problemas del mundo desarrollado que en los desaf&iacute;os espec&iacute;ficos que urgen a las econom&iacute;as emergentes y a los pa&iacute;ses en desarrollo. Sin embargo, en estos pr&oacute;ximos tres a&ntilde;os, las sucesivas presidencias de Indonesia, India y Brasil <strong>pueden impulsar una nueva perspectiva que evite que la agenda de este foro internacional quede reducida a un mero reciclado de la que lleva el G7.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde que el G20 se transform&oacute; en una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, en 2008, se celebraron cuatro reuniones en la regi&oacute;n de Asia y el Pac&iacute;fico, y la de este a&ntilde;o en Indonesia ser&aacute; la primera en el Sudeste Asi&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Indonesia, un pa&iacute;s insular y diverso, donde conviven m&aacute;s de 300 grupos &eacute;tnicos, es la econom&iacute;a m&aacute;s grande de la regi&oacute;n y su &uacute;nico representante en el G20. Por lo tanto, su presidencia pondr&aacute; acento en los desaf&iacute;os clave del Sudeste Asi&aacute;tico y velar&aacute; por intereses m&aacute;s amplios que ata&ntilde;en a los pa&iacute;ses en desarrollo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La recuperaci&oacute;n, un imperativo</strong></h3><p class="article-text">
        Bajo el lema &ldquo;Recover Together, Recover Stronger&rdquo; (Recuperarse Juntos, Recuperarse M&aacute;s Fuerte), Indonesia propone una agenda orientada a la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica global, resiliente, estable, sostenible e inclusiva. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el reto ser&aacute; traducir esas palabras en pol&iacute;ticas concretas y realizables, en un momento en el que iniciamos el tercer a&ntilde;o de pandemia bajo las amenazas de nuevas variantes como la &oacute;micron. Esto significa que<strong> la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica real y tangible debe ser un imperativo y no una opci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Presidencia italiana en 2021 se centr&oacute; acertadamente en tres pilares de acci&oacute;n interconectados: Personas, Planeta, Prosperidad. Su objetivo era promover una respuesta internacional r&aacute;pida a la pandemia. Sin embargo, <strong>la inequidad en la distribuci&oacute;n mundial de vacunas persiste. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses de ingresos altos han aplicado m&aacute;s dosis de refuerzo en cuatro meses que las aplicadas por los pa&iacute;ses de bajos ingresos en todo el a&ntilde;o. En este momento, el 58% de la poblaci&oacute;n mundial est&aacute; vacunada, pero el abismo entre los pa&iacute;ses desarrollados y los menos adelantados sigue siendo un problema serio que requiere una soluci&oacute;n urgente.
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de la variante &oacute;micron, que se propaga con mayor rapidez que las anteriores, pone en evidencia que estamos a&uacute;n lejos de lograr el objetivo acordado en Roma a fines de octubre. La meta del G20 era vacunar para fines de 2021 al 40% de la poblaci&oacute;n de cada pa&iacute;s y al 70% a mediados del a&ntilde;o que viene.
    </p><p class="article-text">
        Alcanzar estas cifras implica hacer<strong> cambios fundamentales en la arquitectura sanitaria internacional.</strong> Para poder controlar la pandemia y prepararse para las futuras ser&aacute; necesario promover la transferencia de tecnolog&iacute;as, intercambiar conocimientos y fortalecer las capacidades de fabricaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, desde la presidencia del foro Indonesia tiene la oportunidad de liderar reformas en la arquitectura de gobernanza de la salud mundial que actualmente tiene a la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) en su n&uacute;cleo.
    </p><p class="article-text">
        Las disparidades globales de acceso a la salud que puso en evidencia la pandemia de COVID-19 acentuaron la pobreza mundial. Al mismo tiempo, <strong>amenazan con dejar atr&aacute;s a las naciones en desarrollo para una recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica sostenible.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Naciones Unidas, es la primera vez en dos d&eacute;cadas que aumenta la pobreza extrema en el mundo. Una situaci&oacute;n que est&aacute; estrechamente relacionada con la crisis de la pandemia, que ayud&oacute;, adem&aacute;s, a incrementar la brecha de desigualdad entre ricos y pobres en pa&iacute;ses en desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina, por ejemplo, la Cepal estim&oacute; que en 2020 la tasa de pobreza hab&iacute;a alcanzado el 33,7%: la regi&oacute;n perdi&oacute; as&iacute; m&aacute;s de una d&eacute;cada de los progresos que hizo para reducirla. Y, <span class="highlight" style="--color:#fcfcfc;">a pesar de vislumbrar una mejora en los primeros tramos de este a&ntilde;o, el empleo todav&iacute;a est&aacute; un 3% por debajo del nivel anterior a la crisis.</span>
    </p><h3 class="article-text"><strong>&nbsp;La agenda</strong></h3><p class="article-text">
        El mundo vive un momento marcado por la fragilidad y la desigualdad. Si bien la econom&iacute;a mundial ha mostrado una evoluci&oacute;n favorable en 2021 y se proyecta un s&oacute;lido crecimiento econ&oacute;mico para el pr&oacute;ximo a&ntilde;o, existen tambi&eacute;n indicios de que la recuperaci&oacute;n <strong>seguir&aacute; siendo dispar y vol&aacute;til.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunas proyecciones indican que el PIB per c&aacute;pita entre muchas econom&iacute;as emergentes y en desarrollo se mantendr&aacute;n por debajo de los niveles anteriores a Covid-19 durante un tiempo prolongado. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o la agenda de Indonesia tiene como uno de los ejes principales el papel esencial de la tecnolog&iacute;a en la econom&iacute;a mundial y los beneficios de la cooperaci&oacute;n internacional hacia la transformaci&oacute;n digital y la inclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La actualizaci&oacute;n del estatus del Grupo de Trabajo sobre Econom&iacute;a Digital del G20, que empezar&aacute; a sesionar en 2022, fortalecer&aacute; los esfuerzos de colaboraci&oacute;n, evitar&aacute; posibles duplicaciones con otros sectores y generar&aacute; un mayor compromiso y legitimidad para discutir cuestiones digitales, como ha reclamado la Argentina.
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n energ&eacute;tica y el financiamiento para mitigar y adaptarse al cambio clim&aacute;tico ser&aacute; otro de los asuntos que se abordar&aacute;n con prioridad en Yakarta. En la Declaraci&oacute;n de Roma, los l&iacute;deres recordaron el objetivo de movilizar 100 mil millones de d&oacute;lares por a&ntilde;o hasta 2025, a ser provistos por los pa&iacute;ses m&aacute;s avanzados a los pa&iacute;ses en desarrollo en la lucha contra el cambio clim&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Al igual que otros pa&iacute;ses en desarrollo, Indonesia ha insistido en que la transici&oacute;n energ&eacute;tica y todos los esfuerzos para alcanzar el objetivo de cero emisiones netas debe ser asequibles. La financiaci&oacute;n para cumplir con los compromisos en materia de cambio clim&aacute;tico ser&aacute; un punto de especial consideraci&oacute;n en su presidencia.
    </p><p class="article-text">
        Indonesia anunci&oacute; que su presidencia del G20 reflejar&aacute; la perspectiva de los pa&iacute;ses en desarrollo para crear <strong>un orden mundial compartido y m&aacute;s justo</strong>, fortalecer&aacute; la<strong> solidaridad global</strong> en la mitigaci&oacute;n de los impactos del cambio clim&aacute;tico y la<strong> promoci&oacute;n del desarrollo sostenible</strong>. Ese es, tambi&eacute;n, nuestro objetivo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Jorge Arg&uuml;ello</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Embajador de la Argentina en los Estados Unidos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Sherpa argentino en el G20</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Argüello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/g20-impronta-sur-global_129_8651154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Jan 2022 10:52:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un G20 con la impronta de sur global]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jorge Argüello,Indonesia,G20]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los riesgos de vacunar a dos velocidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/riesgos-vacunar-velocidades_129_8248546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c65194df-7602-4267-a43b-f8bead9476c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los riesgos de vacunar a dos velocidades"></p><p class="article-text">
        La inagotable capacidad de la ciencia para encontrar respuestas aun en circunstancias extremas abri&oacute; las puertas de una salida de la pandemia de COVID-19 en tiempo r&eacute;cord, <strong>pero ese logro colectivo podr&iacute;a verse ahora amenazado por la decisi&oacute;n de algunos pa&iacute;ses de aplicar refuerzos extras de vacunas y desequilibrar as&iacute; el proceso de inmunizaci&oacute;n global. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de terceras dosis de vacunas, cuando poblaciones enteras esperan todav&iacute;a por las primeras para evitar m&aacute;s muertes (suman 4,5 millones en el mundo), <strong>afecta el esp&iacute;ritu de cooperaci&oacute;n internacional recuperado frente a la crisis en 2020 y acent&uacute;a las desigualdades de desarrollo con las que llegamos a la pandemia.</strong> Ello, sin contar con el efecto b&uacute;meran -econ&oacute;mico y sanitario- que puede generar una inmunizaci&oacute;n global &ldquo;a dos velocidades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La producci&oacute;n de las distintas vacunas para el COVID-19, todas con probada capacidad para reducir contagios y muertes, ilusion&oacute; al planeta entero. Potencias tradicionales y emergentes, pa&iacute;ses medios y pobres, todos coincidieron pronto en la necesidad de cooperar activamente en una campa&ntilde;a de inmunizaci&oacute;n mundial sin precedentes ni exclusiones. 
    </p><p class="article-text">
        Instancias multilaterales como Naciones Unidas y el Grupo de los 20 (G20)&nbsp;asumieron la necesidad de asegurar una m&aacute;xima cobertura geogr&aacute;fica de las vacunas, para acelerar la salida de una crisis econ&oacute;mica que, adem&aacute;s de vidas, destruy&oacute; negocios y empleos a una velocidad in&eacute;dita. En ese esp&iacute;ritu, tambi&eacute;n se cre&oacute; el mecanismo COVAX, a trav&eacute;s de la Alianza Global para Vacunas e Inmunizaci&oacute;n (Gavi), para atender las necesidades de los pa&iacute;ses no productores de vacunas y menos desarrollados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2020, cuando las vacunas dejaban de ser una realidad potencial y lejana, se abri&oacute; incluso el debate sobre la liberaci&oacute;n temporal de sus patentes, para favorecer su producci&oacute;n masiva. India y Sud&aacute;frica, dos emergentes muy poblados, lo propusieron ante la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio (OMC). Varias potencias se resistieron, con el argumento de que la transferencia de tecnolog&iacute;a era algo complejo. Otros, entre ellos los Estados Unidos, consideraron v&aacute;lida la opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Casi un a&ntilde;o m&aacute;s tarde, el resultado nos est&aacute; dejando un sabor amargo. <strong>La desigual distribuci&oacute;n de vacunas sigui&oacute; el ritmo y la necesidad de los pa&iacute;ses productores.</strong> Los fabricantes obtienen ganancias r&eacute;cord y concentran contratos en pocos Estados. M&aacute;s del 80% de las vacunas han quedado en los brazos de habitantes de los pa&iacute;ses ricos. Y, en el otro extremo, los m&aacute;s pobres no llegan al 1,5% de inmunizados.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Salud, l&oacute;gica y &eacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), <strong>la prioridad en la inmunizaci&oacute;n debe estar ahora, cuando transcurre el segundo a&ntilde;o de pandemia, en vacunar a quienes no han recibido ninguna protecci&oacute;n</strong>. La OMS estima que, de acuerdo con la efectividad demostrada por las vacunas y las &uacute;ltimas investigaciones, se necesitar&aacute;n refuerzos reci&eacute;n al cabo de un a&ntilde;o, incluso dos, de la inmunizaci&oacute;n b&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        El director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, ha solicitado una moratoria en la aplicaci&oacute;n de terceras dosis, al menos hasta entrado septiembre, que podr&iacute;a ahorrar hasta 440 millones de dosis y destinarse a parte de los 3.500 millones de personas sin vacunar en pa&iacute;ses de ingresos medios y bajos. El objetivo nacional de proteger una poblaci&oacute;n determinada, explic&oacute;, &ldquo;se consigue mejor vacunando a los trabajadores sanitarios y a las personas de mayor riesgo en todos los pa&iacute;ses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una moratoria de refuerzos como la solicitada por la OMS a laboratorios y gobiernos permitir&iacute;a que todos los pa&iacute;ses vacunaran al menos al 10% de su poblaci&oacute;n para finales de septiembre, al 40% para finales de este a&ntilde;o y al 70% para mediados de 2022. A su vez, ayudar&iacute;a a neutralizar la propagaci&oacute;n de nuevas variantes m&aacute;s contagiosas, como la Delta, que pueden desafiar toda la respuesta global, sin discriminar siquiera a pa&iacute;ses productores de las vacunas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta hoy, m&aacute;s del 80% de las 4 mil millones de vacunas administradas a nivel global se inocularon en pa&iacute;ses con ingresos altos y medios que representan menos de la mitad de la poblaci&oacute;n mundial. A su vez, la plataforma COVAX, que se propon&iacute;a donar 2 mil millones de dosis a naciones de rentas medias y bajas durante 2021, s&oacute;lo lleva distribuidas menos de 10% de esa meta. Una vacunaci&oacute;n desigual alimenta el riesgo de una transmisi&oacute;n continua y durante largo tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Ese desequilibrio en la inmunizaci&oacute;n, que divide el mundo entre pa&iacute;ses que se abren y otros que siguen obligados a imponer restricciones como &uacute;nica respuesta, tiene&nbsp;consecuencias econ&oacute;micas. En una matriz global tan interconectada, terminan afectadas las finanzas y el comercio de todos los pa&iacute;ses, incluyendo a los ricos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la recuperaci&oacute;n global se ralentiza y el aumento de la brecha de ingresos preexistente se ahonda. En esa din&aacute;mica, como expuso la OMS, &ldquo;poco gana un peque&ntilde;o n&uacute;mero de empresas con grandes beneficios si el mundo sigue perdiendo billones de d&oacute;lares por entrar y salir de las severas restricciones a sus poblaciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia vino a recordarnos, con urgencia y crueldad, que el planeta est&aacute; haciendo frente en simult&aacute;neo a grandes problemas de naturaleza global -como el cambio clim&aacute;tico- y que, lejos del darwinismo social que nos ofrece la cosmovisi&oacute;n neoliberal, las &uacute;nicas respuestas posibles son las respuestas colectivas.
    </p><p class="article-text">
        Aun cuando la iniciativa de algunos gobiernos con las dosis de refuerzo est&eacute; inspirada por la genuina preocupaci&oacute;n por proteger a sus ciudadanos, la soluci&oacute;n puede resultar de corto alcance y hasta volverse en contra. Eso, en un sentido pr&aacute;ctico, por las razones sanitarias y econ&oacute;micas ya expuestas. 
    </p><p class="article-text">
        Ya desde un punto de vista &eacute;tico, el mundo necesita recuperar el esp&iacute;ritu de cooperaci&oacute;n que imper&oacute; en lo peor de la pandemia, cuando faltaban respuestas y nos invad&iacute;a el temor. Las herramientas del multilateralismo, combinadas con los esfuerzos cient&iacute;ficos p&uacute;blicos y privados, demostraron las ventajas de buscar una salida todos juntos y el valor estrictamente humano de no dejar a nadie atr&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorge Argüello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/riesgos-vacunar-velocidades_129_8248546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Aug 2021 12:25:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los riesgos de vacunar a dos velocidades]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Covid-19,Vacunación,Tercera dosis,Organización Mundial de la Salud (OMS)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una nueva OMC, por un mejor comercio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/nueva-omc-mejor-comercio_129_7250640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b20b2b14-6013-49fa-bdd6-12b2afcf64a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una nueva OMC, por un mejor comercio"></p><p class="article-text">
        La designaci&oacute;n de <strong>Ngozi Okonjo-Iweala</strong>, primera mujer y africana al frente de la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC) revitaliza el papel del intercambio de bienes y servicios en una recuperaci&oacute;n global postpandemia, adem&aacute;s de dar ox&iacute;geno al deca&iacute;do sistema multilateral. 
    </p><p class="article-text">
        Bloqueada en su funcionamiento durante largo tiempo, <strong>la crisis de la OMC ha reflejado problemas irresueltos durante al menos dos d&eacute;cadas en las que nuevas tecnolog&iacute;as y formas de producci&oacute;n transformaron la geograf&iacute;a econ&oacute;mica global, desde la agricultura hasta los servicios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Grupo de los 20 (G20), que integra la Argentina, intenta acometer una reforma de la OMC desde la Cumbre de Buenos Aires de 2018. La designaci&oacute;n de Okonjo-Iweala, esta vez con el decisivo apoyo de Estados Unidos bajo la Administraci&oacute;n Biden, puede destrabar ese proceso bajo la presidencia italiana del grupo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, <strong>persisten las diferencias de base entre los 164 pa&iacute;ses de la OMC sobre el exacto equilibrio entre derechos y obligaciones del comercio y sobre cu&aacute;l es el punto adecuado en la administraci&oacute;n de barreras que protejan las econom&iacute;as nacionales sin afectar el flujo global.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde su fundaci&oacute;n en 1995, la OMC no logr&oacute; completar ni una sola ronda de negociaciones comerciales. La pandemia ha desnudado la necesidad de romper tanta par&aacute;lisis, pero tambi&eacute;n la incapacidad de pa&iacute;ses desarrollados y no desarrollados por encontrar una salida que potencie al m&aacute;ximo el motor del comercio, m&aacute;s aun en la post pandemia.
    </p><p class="article-text">
        El frenazo inducido de la econom&iacute;a por el COVID-19 expuso la debilidad en las cadenas de suministro internacional, incluso para insumos sanitarios, y de todo el sistema de comercio. A eso se le agrega la desigualdad en el acceso a las vacunas, m&aacute;s all&aacute; de los compromisos asumidos por el G20.
    </p><p class="article-text">
        Una OMC reactivada y renovada puede contribuir a superar la emergencia sanitaria de manera decisiva y, de lograrlo, se puede dar un nuevo comienzo a s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El hecho de que las naciones m&aacute;s ricas tengan sus poblaciones inmunizadas antes que el resto terminar&aacute; perjudicando toda la econom&iacute;a global, considerando la estrecha interrelaci&oacute;n que crearon las cadenas Globales de Valor (CGV) entre pa&iacute;ses desarrollados y en desarrollo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La nueva directora general de la OMC tiene un antecedente valioso: en diciembre pasado, Ngozi Okinjo-Iweala concluy&oacute; un mandato de cinco a&ntilde;os al frente de la junta directiva de la Alianza Global para la Inmunizaci&oacute;n y la Vacunaci&oacute;n (GAVI),&nbsp;entidad p&uacute;blico-privada creada en el 2000 para mejorar el acceso a la inmunizaci&oacute;n de los ni&ntilde;os m&aacute;s vulnerables de todo el mundo y actualmente dedicada a asegurar el acceso de vacunas del COVID-19 en los pa&iacute;ses en desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n desde su nuevo cargo, Okinjo-Iweala dio prioridad a una mayor producci&oacute;n mundial de vacunas, un asunto b&aacute;sico que involucra el acceso igualitario a la salud y la antigua disputa sobre protecci&oacute;n a la propiedad intelectual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como africana, Okonjo-Iweala puede posibilitar desde la OMC el reinicio de un sistema multilateral de comercio justo, eficaz y basado en reglas, que ayude a salir de la recesi&oacute;n que trajo la pandemia y deje atr&aacute;s la crisis sanitaria y econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
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      <dc:creator><![CDATA[Jorge Argüello]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Feb 2021 03:25:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una nueva OMC, por un mejor comercio]]></media:title>
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