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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Maia Debowicz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/maia-debowicz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Maia Debowicz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El cine imposible: 5 películas que ya no se pueden filmar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/cine-imposible-5-peliculas-no-filmar_1_7258173.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95a393ff-2fd9-46f1-8612-710e2f9c496c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cine imposible: 5 películas que ya no se pueden filmar"></p><p class="article-text">
        Siempre dije que las pel&iacute;culas no envejecen, envejecemos nosotros. Cuando escrib&iacute; esta nota me sent&iacute; tentada a cuestionarme esa idea ante ciertas pel&iacute;culas que claramente envejecieron, y en varios casos muy mal. Sin embargo sigo en mis trece: las pel&iacute;culas no envejecen. Siguen brillando como en el d&iacute;a de su estreno, pero nosotros (individuos y sociedad) a medida que envejecemos cambiamos. A veces para bien, otras no tanto. Y as&iacute; cambia nuestra forma de leer esas obras. La pregunta es: <strong>&iquest;se puede juzgar a una pel&iacute;cula lejos de su tiempo? Las obras est&aacute;n creadas en un momento determinado, pensadas para y dentro de esa coyuntura. &iquest;Tienen la obligaci&oacute;n de resistir el futuro?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La complejidad reside en que no todos los casos se pueden medir y analizar de la misma manera: hay pel&iacute;culas que no resisten el paso de las d&eacute;cadas y la desnaturalizaci&oacute;n de conductas machistas, pero hay otras que ya en el momento del estreno resultaban inc&oacute;modas. Porque hay obras que repiten un pasado aunque est&eacute;n filmadas en el presente. Es primordial aclarar que no estamos hablando de cine independiente sino del industrial. Ese que los grandes estudios producen por docenas cada a&ntilde;o con la intenci&oacute;n de llenar las salas e inundarlas de pochoclo. Que no se confunda esto con un juicio de valor. Una pel&iacute;cula no es mejor ni peor por ser independiente o industrial. Pero juegan con reglas muy distintas. Una de las reglas del mainstream tiene que ver con los permisos y las censuras. Tambi&eacute;n con la autocensura con la que muchas veces trabajan sus autores. Por poner un ejemplo, no mide, el p&uacute;blico ni la industria, con la misma vara una pel&iacute;cula de Star Wars que una de Gaspar No&eacute;. Cuando afirmo que estas pel&iacute;culas no podr&iacute;an filmarse hoy, me refiero a esa industria que genera obras, pero tambi&eacute;n las etiqueta y clasifica buscando la mayor cantidad de p&uacute;blico posible.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Quisiera ser grande (</strong><em><strong>Big</strong></em><strong>)</strong></h3><p class="article-text">
        Salvo contadas excepciones, los ni&ntilde;os desean ser adultos lo antes posible para gozar de mayores libertades. Josh (David Moscow), el peque&ntilde;o protagonista de <em>Quisiera ser grande</em> (1988) se siente excluido del mundo cuando un adulto no le permite subirse a un juego en un parque de diversiones por no tener la altura m&iacute;nima indicada. Por no haber crecido lo suficiente a&uacute;n. Josh tiene 12 a&ntilde;os y, tras la furia de ese episodio donde se sinti&oacute; humillado, decide pedirle un deseo a una misteriosa m&aacute;quina que promete cumplirlo: Zoltar el mago. Introduce una moneda de 25 centavos y pronuncia en voz alta &ldquo;Quisiera ser grande&rdquo;. A la ma&ntilde;ana siguiente Josh despierta en el cuerpo de un adulto. Un adulto interpretado por Tom Hanks. Penny Marshall dirige, con gui&oacute;n de Anne Spielberg y Gary Ross.
    </p><p class="article-text">
        Josh ahora tiene pelos en pecho y piernas, sin embargo, sigue pensando, sintiendo y actuando como un chico de 12 a&ntilde;os. No importa si ahora usa varios talles m&aacute;s grande la ropa: sigue siendo un ni&ntilde;o. El personaje escapa a Nueva York y busca un trabajo hasta que encuentre la m&aacute;quina m&aacute;gica para pedirle que lo vuelva ni&ntilde;o (f&iacute;sicamente) otra vez. Josh es contratado en la empresa de Juguetes MacMillan, donde conoce a Susan (Elizabeth Perkins), una mujer muy hermosa que intenta seducirlo. El protagonista no comprende el (sentido del) lenguaje en el que le habla Susan: cuando ella le propone quedarse a dormir en su casa (un enorme departamento repleto de pinballs, arcades y mu&ntilde;ecos inflables), Josh le responde &ldquo;est&aacute; bien, pero yo voy arriba&rdquo;. Se refiere a la cama marinera, no a una posici&oacute;n sexual porque ni siquiera se le pasa eso por la cabeza. Josh se pone su pijama de robots y se va a dormir como cualquier noche mientras la mujer se queda despierta desconcertada en la cama de abajo. Hasta aqu&iacute; no hay nada demasiado extra&ntilde;o, el problema es c&oacute;mo se va transformando esa relaci&oacute;n: en determinado momento, Susan besa a Josh y, acto seguido, se quita su camisa. Tras una elipsis entendemos que tuvieron sexo. El protagonista llega a su oficina de buen humor y, por primera vez en su vida, no pide leche malteada sino caf&eacute;. Caf&eacute; bien negro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Susan no sabe que Josh es un ni&ntilde;o (por m&aacute;s que note actitudes ani&ntilde;adas en &eacute;l). En su momento, <em>Quisiera ser grande</em> no llam&oacute; la atenci&oacute;n de los espectadores al mostrar un v&iacute;nculo sexual entre una mujer adulta y un menor de edad. La incomodidad m&aacute;s relevante al ver esta pel&iacute;cula en 2021 es descubrir la romantizaci&oacute;n que hay alrededor del v&iacute;nculo entre Susan y Josh, c&oacute;mo los guionistas disfrazan con argumento el abuso de un menor. Cuando el protagonista le confiesa la verdad, que acaba de cumplir 13 a&ntilde;os, Susan desespera. Lo persigue en un taxi porque intuye que Josh buscar&aacute; la m&aacute;quina para que su cuerpo retorne al de un ni&ntilde;o. <em>Quisiera ser grande</em> es una pel&iacute;cula rom&aacute;ntica, y ese punto es el m&aacute;s inquietante. En una escena, el mejor amigo de Josh, Billy (de 13), le pregunta a Susan qui&eacute;n es. &ldquo;Soy su novia&rdquo;, responde. Billy pone cara de asco.&nbsp; A veces los personajes de la misma ficci&oacute;n nos avisan del horror. 
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                Quisiera Ser Grande                            </span>
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        Hace tres a&ntilde;os, el actor que interpret&oacute; al Josh de 13 a&ntilde;os, David Moscow, dijo en una entrevista que <em>Quisiera ser grande </em>no podr&iacute;a ser filmada en la actualidad porque es un retrato de una relaci&oacute;n entre una mujer y un ni&ntilde;o. &ldquo;La prensa estar&iacute;a destroz&aacute;ndola incluso antes de que se estrenase. Los fan&aacute;ticos religiosos estar&iacute;an hablando sobre ello. No creo que pudiera realizarse (...) Si 'Quisiera ser grande' fuese rehecha en 2018, puedes apostar a que la relaci&oacute;n de Josh con Susan ser&iacute;a alterada, si no es eliminada del todo&rdquo;, dijo. &iquest;Qu&eacute; hacer con las pel&iacute;culas que quedaron desencajadas del presente? &iquest;Es la cancelaci&oacute;n una soluci&oacute;n, o es sumar otro problema? Las obras existen y es peligrosa la idea de resolver un discurso inc&oacute;modo (o incorrecto para la sociedad del presente) borrando la creaci&oacute;n de un autor o autora. Las pel&iacute;culas son un documento que retratan un momento en la historia, en la sociedad. Y pel&iacute;culas como <em>Quisiera ser grande</em> nos permite leer v&iacute;nculos que en los a&ntilde;os 80 pasaban desapercibidos, y hoy ya no. &iquest;C&oacute;mo construir el presente sin poder ver y leer el pasado?&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>De mendigo a millonario (</strong><em><strong>Trading Places</strong></em><strong>)</strong></h3><p class="article-text">
        En 1983 John Landis estren&oacute; una comedia que fue un gran &eacute;xito de p&uacute;blico. Protagonizada por Eddie Murphy y Dan Aykroyd, y escrita por Timothy Harris y Herschel Weingrod, <em>De mendigo a millonario</em> narra el cruel plan de dos hombres de negocios con puntos de vista diferentes. Realizan entre ellos una apuesta para confirmar una teor&iacute;a acerca de la naturaleza humana, sus virtudes y fortalezas: si reside en la educaci&oacute;n o es una consecuencia de la gen&eacute;tica. Para averiguar la respuesta, y ver qui&eacute;n gana la apuesta, modifican la vida y el futuro de dos personas de clases sociales distintas: Billy Ray Valentine (Eddie Murphy) es el t&iacute;pico mendigo p&iacute;caro de este tipo de relatos, y Louis Winthorpe III (Dan Aykroyd) un joven ejecutivo nacido en cuna de oro. La pel&iacute;cula, partiendo del relato cl&aacute;sico de <em>Pr&iacute;ncipe y mendigo</em> de Mark Twain, transcurre entre peripecias, alguna aventura y un retrato caricaturesco de las clases sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la escena que hace ruido est&aacute; cerca del final, y poco tiene que ver con la trama general. Aliados el mendigo y el millonario, son amenazados y llevados a punta de pistola al vag&oacute;n de carga de un tren de pasajeros, en el que se celebra una fiesta de disfraces. En esa bodega se encuentra enjaulado un gorila. La tensa escena se rompe cuando entra un pasajero disfrazado de gorila al vag&oacute;n, y es golpeado por el mat&oacute;n que amenaza a los protagonistas. El gorila reacciona y noquea al mat&oacute;n. Entonces se desarrolla una escena, en tono jocoso, que se revela escalofriante. Luego de taparle la boca con cinta, proceden a vestir al mat&oacute;n con el disfraz de gorila, y entre miradas c&oacute;mplices y divertidas, encerrarlo en la jaula con el gorila real. Lo que sigue, no es sorpresa, es la violaci&oacute;n por parte del gorila, que cree estar en compa&ntilde;&iacute;a de otro primate. La violaci&oacute;n masculina como castigo es algo com&uacute;n en ficciones de todo tipo, y es uno de los recursos m&aacute;s despreciables de cierto tipo de humor mustio. Pero en <strong>este caso, adem&aacute;s, la violaci&oacute;n se presenta como una forma de justicia retributiva. Como una forma v&aacute;lida, y graciosa, de hacer pagar a un villano por sus maldades.</strong> La incorrecci&oacute;n pol&iacute;tica no siempre es un signo de valent&iacute;a contra un discurso hegem&oacute;nico imperante, a veces tambi&eacute;n es perpetuar discursos crueles e indefendibles como este. A&uacute;n cuando se perpet&uacute;en desde la inocencia o inconsciencia de unos autores buscando el gag ideal para su comedia.&nbsp;&nbsp;
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                De Mendigo a Millonario                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Se busca novio (</strong><em><strong>Sixteen Candles</strong></em><strong>)</strong></h3><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 80, John Hughes era el director especialista en comedias juveniles. <em>Se busca novio</em>, estrenada en 1984, gira alrededor de Samantha (interpretada por su actriz fetiche Molly Ringwald), quien adem&aacute;s de estar furiosa porque toda su familia olvida su cumplea&ntilde;os n&uacute;mero 16, sufre porque el chico que le gusta no la registra. Jake (Michael Schoeffling), el gal&aacute;n y bravuc&oacute;n del colegio, est&aacute; de novio con la chica m&aacute;s popular de la secundaria: Caroline (Haviland Morris). Hay un cuarto personaje, un chico nerd de primer a&ntilde;o llamado Farmer (Anthony Michael Hall) que anhela alg&uacute;n d&iacute;a ser popular, ganarse el respeto de los dem&aacute;s y, sobre todo, la atenci&oacute;n de una mujer.
    </p><p class="article-text">
        Hay un par de secuencias muy cuestionables cerca del final de la pel&iacute;cula de las que reci&eacute;n hace poco se empez&oacute; a hablar: en una fiesta Caroline toma mucho, se emborracha y pierde el conocimiento. Jake charla a solas con el nerd de la escuela en la cocina de la casa donde sucede la fiesta. Farmer le cuenta a Jake que tiene en su poder la bombacha de Samantha; Jake le ofrece un trato: que le entregue esa bombacha y a cambio &eacute;l le permite llevarse a Caroline (su novia) hasta la casa. Se la entrega como un pedazo de carne. Farmer la alza, ella est&aacute; totalmente desmayada. Cuando la suben al coche, Caroline pregunta qui&eacute;n es el conductor. Jake, enga&ntilde;&aacute;ndole, le responde &ldquo;Yo&rdquo;. Farmer se la lleva en ese auto prestado y frena en la casa de sus amigos. Les pide que tomen unas fotos de &eacute;l abrazando a Caroline para que el mundo le crea. Farmer tendr&aacute; sexo con una chica que est&aacute; inconsciente y ni siquiera recuerda su nombre. A la ma&ntilde;ana siguiente, Caroline le pregunta qui&eacute;n es. Farmer le repregunta si le gust&oacute; haber tenido sexo con &eacute;l. &ldquo;Tengo la rara sensaci&oacute;n de que s&iacute;&rdquo;, contesta ella, y se besan. <strong>Hay dos temas en esta secuencia muy complicados: el primero es construir un chiste a partir de violentar el consentimiento de una persona para tener sexo. El segundo es la v&iacute;ctima de violaci&oacute;n enamorada de su violador.&nbsp;</strong>
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            <span class="title">
                Se Busca Novio                            </span>
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        Hay un punto interesante en esta pel&iacute;cula: la historia entre Farmer y Caroline no podr&iacute;a filmarse en 2021, sin embargo, en 1984 ya eran repudiables esas escenas. No solo por la acci&oacute;n sino por el tratamiento que se le da: el amor que nace a partir de una violaci&oacute;n. En 2018, con el surgimiento del movimiento <em>Me Too</em>, la actriz Molly Ringwald vio con su hija adolescente <em>Se busca novio</em> y no pudo evitar sentirse mal. Qued&oacute; espantada al tomar consciencia de la situaci&oacute;n por la que pasaba el personaje de Caroline, una violaci&oacute;n que era tomada como un chiste dentro de la narraci&oacute;n. Molly qued&oacute; perturbada y decidi&oacute; comunicarse con Haviland Morris, la actriz que interpret&oacute; a Caroline en 1984. Tomaron un caf&eacute;, charlaron luego de muchos a&ntilde;os, y Molly le pregunt&oacute; si no pensaba que era realmente terrible por lo que pasa el personaje de Caroline. Haviland le respondi&oacute; que su personaje era responsable de lo que atraviesa, que la violaran, por el hecho de haberse emborrachado. Culpa a la mujer, no al hombre que se aprovecha de la chica inconsciente. Molly qued&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s espantada. John Hughes falleci&oacute; en 2009, varios a&ntilde;os antes de que miremos con lupa algunas pel&iacute;culas, y, sobre todo, que el tema del consentimiento est&eacute; en el centro del debate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hubieran sido las comedias adolescentes de John Hughes en este presente si no hubiera fallecido? &iquest;Se podr&iacute;a haber adaptado a ciertos cambios de paradigma o hubiera quedado afuera una industria que est&aacute; siendo reeducada? El hecho de que en los a&ntilde;os 90 se dedicara de lleno y hasta su retiro a un cine infantil que tiene como su mayor exponente a <em>Mi pobre angelito</em> (Home alone, 1990) quiz&aacute;s sea una pista.
    </p><p class="article-text">
        Muchas generaciones crecimos amando a las pel&iacute;culas juveniles de John Hughes. &iquest;Qu&eacute; sucede cuando nos topamos con que esas obras ten&iacute;an un discurso tan nocivo acerca de las relaciones sexuales y el consentimiento? &iquest;Las obras pierden su valor cuando el tiempo les juega en contra? &iquest;Soy una mala feminista si no cancelo <em>Se busca novio</em>? &iquest;Se puede seguir disfrutando una pel&iacute;cula tras comprender ciertos discursos? No de la misma manera. No tengo respuestas definitivas a estas preguntas. Seguro seguir&eacute; viendo pel&iacute;culas y pens&aacute;ndolas, como cada tiempo me lleve a hacerlo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Doble enga&ntilde;o (</strong><em><strong>Soul Man</strong></em><strong>)</strong></h3><p class="article-text">
        En 1986 Steve Miner, conocido anteriormente por dirigir las pel&iacute;culas de terror <em>Viernes 13 II </em>y<em> III </em>y <em>House</em>, estren&oacute; la comedia <em>Doble enga&ntilde;o</em>. Escrita por Carol Black, la premisa es simple: un joven, Mark Watson (C. Thomas Howell), es admitido en Harvard para estudiar la carrera de abogac&iacute;a. Todo es alegr&iacute;a hasta que su padre, un hombre rico, le informa que no pagar&aacute; sus estudios. Es entonces cuando Mark, un chico blanco, decide hacerse pasar por afrodescendiente para obtener la &ldquo;Beca Henry Q. Bouchard&rdquo;. Una beca solo para estudiantes de color. &iquest;C&oacute;mo cambia el color de su piel Mark? Tomando una sobredosis de pastillas autobronceantes. Tambi&eacute;n se le riza el pelo, no entendemos c&oacute;mo, ni importa. &ldquo;El problema es que Mark no es negro... &iexcl;todav&iacute;a!&rdquo;, anuncia la sinopsis.&nbsp;
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                Doble Engaño                            </span>
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        <strong>La incomodidad que provoca </strong><em><strong>Doble enga&ntilde;o </strong></em><strong>se resume en una sola palabra: Blackface. La acci&oacute;n de pintar de negro a un blanco para usar un estreotipo como parodia.</strong> Aunque el Blackface sea condenable siempre, no es lo mismo el impacto que tiene en una pel&iacute;cula de Al Jolson como <em>El cantante de jazz</em> (primera pel&iacute;cula sonora de la historia) que en una de 1986. El mism&iacute;simo protagonista, Mark, afirma que los 80 son otra era, la era Cosby, donde ser negro no es un problema. El uso del Blackface que hace la pel&iacute;cula es obvio: chistes sobre baile, criminalidad, deportes y vigor sexual. Como suele suceder en estas comedias, hay una vuelta de tuerca sensible. Nuestro protagonista comienza a padecer el odio de los blancos conservadores y a entender lo f&aacute;ciles que eran muchas cosas para &eacute;l desde su lugar de joven blanco de clase acomodada. Sin embargo no alcanza. Se sabe: el camino al infierno est&aacute; pavimentado de buenas intenciones.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El exorcista (</strong><em><strong>The exorcist</strong></em><strong>)</strong></h3><p class="article-text">
        Pasaron 48 a&ntilde;os del estreno de <em>El exorcista,</em> sin embargo, sigue siendo una de las pel&iacute;culas m&aacute;s terror&iacute;ficas de la historia. El tiempo no pudo inmunizarnos de la perturbaci&oacute;n que nos causan varias escenas del largometraje dirigido por William Friedkin, basado en la novela de William Peter Blatty. La historia es conocida: una nena de 12 a&ntilde;os, Regan (Linda Blair), es pose&iacute;da por el diablo. Y la madre (Ellen Burstyn), desesperada, busca ayuda en un sacerdote. Una de las escenas m&aacute;s impresionantes comienza con los gritos de la ni&ntilde;a. La madre, Chris, sube a toda velocidad por la escalera hasta el cuarto de su hija. Cuando abre la puerta ve que su nena se est&aacute; masturbando con un crucifijo ba&ntilde;ado en sangre, al igual que las piernas y el camis&oacute;n blanco. Podemos escuchar la voz del diablo que grita (desde el interior del cuerpo de Regan) &ldquo;&iexcl;Deja que Jes&uacute;s te coja!&rdquo;. Chris, muerta del susto, intenta arrancarle el crucifijo a Regan, pero la ni&ntilde;a reacciona violentamente: sujeta la cabeza de su madre y la acerca a sus genitales al grito de &ldquo;L&aacute;meme, l&aacute;meme&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El exorcista</em> es un caso distinto a los anteriormente mencionados. <strong>Ac&aacute; estamos hablando del terror sin apartar la mirada. De un nivel gr&aacute;fico que no se vio m&aacute;s en una pel&iacute;cula industrial a partir de los a&ntilde;os 80. Y no me refiero al gore, al baile de sangre y tripas que pudieron verse despu&eacute;s en tantas pel&iacute;culas de terror, sino a buscar en los lugares m&aacute;s profundos e inc&oacute;modos a la hora de generarnos miedo. Un miedo que pasado el susto, y terminada la pel&iacute;cula, sigue dentro nuestro.</strong> La pel&iacute;cula fue escrita y dirigida por personas cat&oacute;licas, creyentes y comprometidas con lo que pasa. Que no se tomaron la pel&iacute;cula como una f&aacute;brica de sustos nada m&aacute;s. Sin embargo, no es necesario compartir su fe para compartir sus miedos. La pel&iacute;cula adem&aacute;s habla de la indefensi&oacute;n de los ni&ntilde;os, un tema recurrente en el g&eacute;nero. &iquest;Se expondr&iacute;a hoy a una ni&ntilde;a a todo por lo que pas&oacute; Blair para lograr los espantos buscados en la pel&iacute;cula? &iquest;Se le permitir&iacute;a a un director industrial en una pel&iacute;cula de gran presupuesto filmar una escena como la del crucifijo ensangrentado? Los a&ntilde;os 70 fueron particulares en Hollywood, fue la &eacute;poca en que grandes guionistas, directores y productores llevaron, aupados por grandes presupuestos, pel&iacute;culas personales y visionarias. Solo en ese contexto se entiende esta pel&iacute;cula. Despu&eacute;s de algunos fracasos resonantes, los grandes estudios de Hollywood volvieron a sus pr&aacute;cticas habituales, a sus censuras y etiquetas. A buscar ganar m&aacute;s arriesgando menos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El Exorcista                            </span>
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        La libertad de discurso permite que surjan desastres como <em>Doble enga&ntilde;o</em>, pero tambi&eacute;n que podamos criticarla. Y favorece que se hagan obras maestras como<em> El exorcista</em>, aunque tenga sus detractores. Entonces, no podemos juzgar una pel&iacute;cula fuera de su tiempo. Pero s&iacute; usarla como c&aacute;psula de tiempo para entender mejor ese pasado. Y no tienen, claro, la obligaci&oacute;n de resistir el futuro, de hecho no lo hacen. Pero que sigan gener&aacute;ndonos preguntas e inquietudes tiene un enorme valor. Seguir viendo estas pel&iacute;culas, e incluso disfrutando algunas, no supone que uno no tenga una mirada cr&iacute;tica sobre ellas. Exponernos a una ficci&oacute;n no solo implica divertimento. Tambi&eacute;n podemos usar las ficciones para analizar el pasado, para entender c&oacute;mo funciona la cabeza de otras personas (incluso personas con las que no comulgamos), para entendernos mejor como sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maia Debowicz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 05:43:03 +0000]]></pubDate>
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