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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Vicente]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/martin-vicente/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Martín Vicente]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Hija del siglo: en torno a la Argentina y el totalitarismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hija-siglo-torno-argentina-totalitarismo_129_8842550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/128921d0-24bc-4a33-ab9f-f1ed49b57ddb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hija del siglo: en torno a la Argentina y el totalitarismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se publicó el libro "La Argentina y el siglo del totalitarismo. Usos locales de un debate internacional", una obra colectiva que repasa parte de la historia argentina en conexión con el mapa mundial, reponiendo las relaciones entre debates históricos y actualidad.</p></div><p class="article-text">
        El historiador<strong> Eric Hobsbawm </strong>defini&oacute; al siglo XX como &ldquo;la era de los extremos&rdquo;, una centuria corta que discurri&oacute; entre el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914 y la ca&iacute;da de<strong>l Muro de Berl&iacute;n</strong> en 1989. Si la &ldquo;gran guerra&rdquo; implic&oacute; niveles de violencia hasta all&iacute; in&eacute;ditos, el final de la separaci&oacute;n alemana marc&oacute; tambi&eacute;n el de un ciclo signado por la cuesti&oacute;n del totalitarismo, que hab&iacute;a comprendido el debate de mayor dimensi&oacute;n &eacute;tico-pol&iacute;tica de ese siglo que se iba: su perfil multiforme encerr&oacute; t&oacute;picos como la democracia y la dictadura, las sociedades de masas y los liderazgos personalistas, la violencia pol&iacute;tica y la coerci&oacute;n estatal, en un desarrollo desigual que pareci&oacute; captar el sentido extremo del siglo subrayado por Hobsbawm.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://prometeoeditorial.com/libro/1282/Argentina-y-el-siglo-del-totalitarismo-la" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">La Argentina y el siglo del totalitarismo. Usos locales de un debate internacional,</a> que esta nota presenta, es <strong>el primer libro que recorre los diversos impactos de esa problem&aacute;tica mundial en nuestro pa&iacute;s.</strong> Desde las pol&eacute;micas de su origen en la Italia fascista hasta la constancia del concepto en las lecturas neoliberales finiseculares, pasando por sus inflexiones en el universo cat&oacute;lico o entre emigrados europeos, militares enrolados en la <em>seguridad nacional</em>, nacionalistas nost&aacute;lgicos de los corporativismos europeos o voces de las izquierdas.
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                    alt="El libro &quot;La Argentina y el siglo del totalitarismo. Usos locales de un debate internacional&quot;, de Prometeo Libros"
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                El libro &quot;La Argentina y el siglo del totalitarismo. Usos locales de un debate internacional&quot;, de Prometeo Libros                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>De Italia a Berl&iacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        La idea de totalitarismo apareci&oacute; en los debates internacionales en el contexto abierto por la Primera Guerra Mundial. Cr&iacute;ticos italianos del fascismo usaron el t&eacute;rmino en la d&eacute;cada de 1920 para acusar al movimiento liderado por Benito Mussolini de llevar a cabo una pol&iacute;tica que buscaba totalizar al espacio social completo, idea que el propio Duce retom&oacute; como una identificaci&oacute;n nacionalista contra la decadencia liberal y el avance del socialismo y el comunismo. Esas pol&eacute;micas implicaron una doble circulaci&oacute;n. Por un lado, la de antifascistas que giraron internacionalmente sus ideas, articularon contactos y redes m&aacute;s all&aacute; de las fronteras y se exiliaron en Europa y Am&eacute;rica, Argentina incluida. Por el otro, la de fascistas que predicaron dentro y fuera de Italia el credo totalitario, que fascin&oacute; a intelectuales, artistas y activistas en distintos puntos del orbe: entre ellos, a Adolf Hitler. Con el nazismo, <strong>el totalitarismo gan&oacute; un sentido claramente inserto en el siglo XX</strong>: si el movimiento de Mussolini era visto como una reversi&oacute;n de las tiran&iacute;as antiguas, el nazismo comenz&oacute; a ser indagado por su car&aacute;cter eminentemente contempor&aacute;neo, cuya radical modernidad tuvo su atroz corolario en el genocidio sist&eacute;mico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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                El libro de Reynaldo Pastor.                            </span>
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        En las costas argentinas, la tem&aacute;tica totalitaria orden&oacute; especialmente a la pol&iacute;tica entre sectores antifascistas y simpatizantes del Eje, en un contexto &aacute;lgido que hab&iacute;a sido abierto por la recepci&oacute;n de la Guerra Civil Espa&ntilde;ola en 1936 e implic&oacute; una lectura del plano local con lentes internacionales. Los debates que marcaron la etapa mundial que finaliz&oacute; con la Segunda Guerra en 1945 se reformularon en torno al ascenso del peronismo, que fue le&iacute;do por el grueso del espacio antifascista como reversi&oacute;n de los fascismos europeos, con la incorporaci&oacute;n de rasgos del rosismo y los caudillismos latinoamericanos hist&oacute;ricos. Si bien diversos referentes antifascistas no acordaron con esas posiciones e incluso sectores minoritarios se acercaron al justicialismo, tras el golpe de Estado de 1955 el antifascismo y el antiperonismo se potenciaron en el eje antitotalitario, sumando al anticomunismo a esa imbricaci&oacute;n. Ello expuso una de las l&iacute;neas centrales que marcaron las d&eacute;cadas siguientes; la otra fue la que oper&oacute; en torno a la Guerra Fr&iacute;a. Desde una perspectiva donde fueron claves los intelectuales &ldquo;atlantistas&rdquo;, el estalinismo sovi&eacute;tico fue incluido en el totalitarismo como el eje izquierdo de la n&eacute;mesis de las democracias liberales, donde el primero de los t&eacute;rminos de la f&oacute;rmula se redujo alambicadamente al segundo, defendidos incluso por dictaduras &ldquo;pro-occidentales&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El contexto de finales del siglo XX implic&oacute; la conexi&oacute;n con los debates propios de la recuperaci&oacute;n democr&aacute;tica argentina. Le&iacute;do en el marco del ciclo post-dictatorial latinoamericano, incorpor&oacute; las discusiones por la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, el posterior final traum&aacute;tico de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y el inicio de la etapa caracterizada por la globalizaci&oacute;n: un panorama donde el final del derrotero de los debates sobre el totalitarismo se dio a caballo del cierre &ldquo;corto&rdquo; del siglo y su final en el calendario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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                Otro ejemplo: Agustín Laje y la &quot;idelogía de género&quot;.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Nuevos pasos, viejos caminos?</strong></h3><p class="article-text">
        Las primeras d&eacute;cadas del siglo XXI han expuesto una aceleraci&oacute;n y diseminaci&oacute;n de la presencia p&uacute;blica del t&eacute;rmino totalitarismo, al mismo tiempo que han reversionado los debates de las d&eacute;cadas previas sobre el eje marcado por el historiador Enzo Traverso: una triple pauta donde el t&eacute;rmino implic&oacute; la referencia a un hecho hist&oacute;rico, a un concepto terminol&oacute;gico y a una teor&iacute;a pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mapa comenz&oacute; a cambiar con el reciente ascenso de nuevas derechas radicales, que reabri&oacute; en otro registro la pregunta por las continuidades y transformaciones de los fascismos originarios y de la misma idea de totalitarismo. El t&eacute;rmino volvi&oacute; aplicado a figuras como <strong>Donald Trump</strong> en Estados Unidos, <strong>Jair Bolsonaro</strong> en Brasil o a gobiernos como el de <strong>V&iacute;ktor Orb&aacute;n</strong> en Hungr&iacute;a y movimientos como<strong> Vox</strong> en Espa&ntilde;a. En segundo lugar, las discusiones en torno a la pandemia del Covid-19 implicaron otro tipo de retorno: para algunas voces p&uacute;blicas, ello promovi&oacute; la denuncia contra los poderes excepcionales de los Estados; para otros, constituy&oacute; una oportunidad para hacer frente al poder omn&iacute;modo de un capitalismo expresado en las nuevas tecnolog&iacute;as y los l&iacute;deres mencionados. Al mismo tiempo, desde aquellas derechas la idea de totalitarismo reapareci&oacute; para denunciar transformaciones en las izquierdas y los progresismos que implicar&iacute;an, respectivamente, una pol&iacute;tica conspirativa de reemplazo de la revoluci&oacute;n marxista por otra de tonos culturales y un totalitarismo de lo pol&iacute;ticamente correcto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la Argentina las voces de la pol&iacute;tica y la cultura, atentas a los fen&oacute;menos internacionales, han comenzado a reponer el vocablo, acorde a las tradiciones de su historia pol&iacute;tico-intelectual. Esta obra colectiva invita a repasar parte de la historia argentina en conexi&oacute;n con el mapa mundial, reponiendo las relaciones entre debates hist&oacute;ricos y actualidad. El contexto de desigualdad social y aceleraci&oacute;n comunicacional internacional acompa&ntilde;ar&aacute;, seguramente, los nuevos recorridos del t&eacute;rmino &ldquo;totalitarismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MLC/MV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mercedes López Cantera, Martín Vicente]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/hija-siglo-torno-argentina-totalitarismo_129_8842550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Mar 2022 10:57:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hija del siglo: en torno a la Argentina y el totalitarismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Totalitarismo,Argentina,Donald Trump,Jair Bolsonaro]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Educación, derechas y progresismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/educacion-derechas-progresismo_129_7258221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03ad3659-0205-4b80-a6cc-8ecca917ce9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Educación, derechas y progresismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este lunes comenzarán las clases en las escuelas de la mayoría del país. Lejos de implicar una temática de índole estrictamente pedagógica, el retorno a la presencialidad supone un problema que monta la dinámica oficialismo-oposición en el eje derechas-progresismo.</p></div><p class="article-text">
        Desde que a mediados de enero Mauricio Macri pidi&oacute; el regreso a las clases presenciales suspendidas durante 2020 por las restricciones sociosanitarias ante la pandemia de Covid-19, parte del universo opositor se concentr&oacute; bajo la consigna &ldquo;abran las escuelas&rdquo;, eslogan que el expresidente utiliz&oacute;, en may&uacute;sculas, para titular su carta p&uacute;blica. Ello permiti&oacute; la convergencia entre iniciativas propias de la sociedad civil y la din&aacute;mica pol&iacute;tica de Juntos por el Cambio, unificando diversas cr&iacute;ticas al gobierno nacional en torno de la cuesti&oacute;n educativa, articuladora central del gran mito argentino: la clase media. Se cruzaron all&iacute; el anuncio del lanzamiento de una fundaci&oacute;n del propio Macri enfocada en la educaci&oacute;n con diversas convocatorias frente al Palacio Pizzurno y las pautas coyunturales con la recuperaci&oacute;n, pop e ir&oacute;nica, del proyecto sarmientino.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1350099866123436032?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        El debate amplio sobre la problem&aacute;tica educativa, un tema de especial relevancia en sociedades en desarrollo y desiguales como la argentina, implica reformular los actuales ejes pol&eacute;micos sobre la vuelta a clases presenciales. Antes que un problema ligado a los ejes izquierda-derecha (como lo presentan ciertos simpatizantes del oficialismo) o populismo-republicanismo (como lo hacen diversos opositores), la pol&eacute;mica obedece centralmente a una din&aacute;mica oficialismo-oposici&oacute;n, que sin embargo permite leer en torno a este funcionamiento coyuntural una problem&aacute;tica m&aacute;s general sobre las transformaciones en la geograf&iacute;a pol&iacute;tica y su impacto social.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Oficialismo y oposici&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Como recogieron diversas encuestas a lo largo de 2020, entre votantes del Frente de Todos prim&oacute; una mirada restrictiva sobre la circulaci&oacute;n, mientras que entre los de Juntos por el Cambio se evidenciaron posturas aperturistas. Si bien actualmente el pedido de retorno a las clases presenciales adquiri&oacute; un tono poroso y moderadamente transversal, aquel dato se reflej&oacute; en posiciones de simpatizantes oficialistas que promovieron mensajes alarmistas y caricaturizaron a los asistentes a las marchas &ldquo;anticuarentena&rdquo; como delirantes o negacionistas sanitarios, y sectores opositores que promovieron la idea de &ldquo;infectadura&rdquo; o minimizaron de diversas maneras la pandemia. Sobre ese marco, <strong>la problem&aacute;tica de la reapertura de escuelas (las universidades aparecen en otro plano del diagn&oacute;stico) se articul&oacute; entonces con la din&aacute;mica oficialismo-oposici&oacute;n entendida en sentido agonal y, en gran parte, sobre los sentidos m&aacute;s evidentes de la dicotom&iacute;a e incluso el manique&iacute;smo: la llamada &ldquo;grieta&rdquo; </strong>ofreci&oacute; en este terreno desde las declaraciones del sindicalista Eduardo L&oacute;pez, quien indic&oacute; que Horacio Rodr&iacute;guez Larreta, el jefe de gobierno de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, quer&iacute;a <a href="https://www.tiempoar.com.ar/nota/quiere-abrir-las-escuelas-para-que-vayan-los-chicos-pobres-y-se-contagien-dijo-eduardo-lopez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;abrir las escuelas para que vayan los chicos pobres y se contagien&rdquo;</a> a permanentes identificaciones entre peronismo e ignorancia de parte de voces opositoras,<a href="https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-talentoso-sr-trotta-trabajador-esencial-ignorancia-nid2510623" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> incluso en diarios de tirada nacional</a>. 
    </p><p class="article-text">
        La planificaci&oacute;n del gobierno porte&ntilde;o &ndash; en el ojo de la pol&eacute;mica tambi&eacute;n por las declaraciones de Soledad Acu&ntilde;a sobre quienes se forman en docencia (inadmisibles en un funcionario, especialmente del &aacute;rea bajo su responsabilidad)&ndash; y la gesti&oacute;n de Nicol&aacute;s Trotta a nivel nacional son reprobables, pero el efecto binario producido por cruces altisonantes opera tambi&eacute;n sobre un mapa m&aacute;s amplio. Sobre &eacute;l se reposicionan problem&aacute;ticas que deber&iacute;an llamar, sino a un acuerdo ecum&eacute;nico entre fuerzas pol&iacute;ticas, al menos s&iacute; a modos responsables de encarar lo p&uacute;blico: en el mismo and&eacute;n pueden verse las denuncias de violaciones a los Derechos Humanos ante medidas autoritarias en la provincia de Formosa, sobre la cual ha enfatizado tambi&eacute;n la oposici&oacute;n frente a vacilaciones y medias tintas oficialistas. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, los diversos desmanejos con los criterios de vacunaci&oacute;n ante el Covid-19 sumaron un nuevo eslab&oacute;n a esta cadena facciosa que, antes que permitir un debate c&iacute;vico de aut&eacute;ntica densidad sobre problemas centrales, pareciera la reiteraci&oacute;n de una coreograf&iacute;a altisonante y cada vez menos estilizada: <em>engrietada</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n, la salud y los derechos humanos (de los que las dos primeras son parte esencial) insertos en un plano agonal deber&iacute;an preocuparnos transversalmente como sociedad, pero especialmente a quienes formamos parte del amplio universo del progresismo, <a href="https://seul.ar/educacion-y-cuarentena-donde-esta-la-derecha/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluidos los sectores del cambiemismo que se autoidentifican de ese modo</a>. Si un tema y otro pueden ser circulados e incluso promovidos con &eacute;xito por referentes de las derechas, se debe a que son tem&aacute;ticas que las exceden largamente y a que quienes no se identifican con ese espacio (a&uacute;n en su heterogeneidad) fallan en colocarlos en la esfera p&uacute;blica. <strong>Es sobre las redundancias, falencias, pol&iacute;ticas err&aacute;ticas y convenciones ciegas o espurias de los sectores identificados con las corrientes progresistas donde las posturas de las derechas pueden avanzar, obturando incluso internas sectoriales que son evidentes o empoderando actores y visiones que no son sino la contracara exacta de ese progresismo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde hace varios a&ntilde;os, la escuela es un ordenador social antes que un mecanismo de ascenso o siquiera igualaci&oacute;n social, como a&uacute;n promueven hasta la caricatura ciertas lecturas. Adem&aacute;s de brindar una educaci&oacute;n b&aacute;sica pensada de modo curricular, ordena la vida diaria de ni&ntilde;os, j&oacute;venes y familias, por lo que impacta de manera estructural sobre rutinas laborales de adultos, genera en su torno v&iacute;nculos econ&oacute;micos y afecta la vida citadina. Docentes sobrecargados, sueldos magros, burocracias que llegan a versiones tragic&oacute;micas de Kafka, condiciones edilicias y necesidades de m&iacute;nima como la seguridad zonal e incluso la higiene deficientes, son parte del paisaje cotidiano de la inmensa mayor&iacute;a del cuadro educacional. Del mismo modo, lo fueron en 2020 los esfuerzos de docentes, estudiantes y familias por adaptarse de manera virtuosa a la situaci&oacute;n o la proliferaci&oacute;n de recursos <em>online</em> ofrecidos de modo gratuito por especialistas, desarrolladores o simples miembros de la comunidad educativa. A pesar de ello, el impacto de la situaci&oacute;n ha sido profundo: la Fundaci&oacute;n Alem, del radicalismo, calcula que entre un mill&oacute;n y un mill&oacute;n y medio de estudiantes dejaron de tener contacto regular o abandonaron sus cursadas. Si bien ello debe ponderarse con cifras oficiales y realizarse una comparaci&oacute;n con otros a&ntilde;os, puesto que el abandono dista de ser excepcional y no es necesariamente definitivo (especialmente en secundaria), y deben desagregarse luego los datos, marca un plano preocupante. 
    </p><p class="article-text">
        Los docentes y estudiantes experimentaron diversas complicaciones y la calidad educativa se vio gravemente resentida, pero fundamentalmente se potenci&oacute; el desorden en la cotidianeidad de gran parte de la sociedad: madres haciendo de docentes; padres devenidos pedagogos; computadoras o celulares compartidos entre hermanos, primos, amigos o vecinos; rincones diversos de casas oficiando de aulas; pizarras de mano colgadas de ventanas o sostenidas sobre mesas de cocina; horas robadas al sue&ntilde;o, el descanso o el trabajo ahora <em>at home</em>; el aumento de gastos ante las necesidades de la virtualidad. Quien insista en que no hubo clases se regodea en un cinismo que da la espalda a esa compleja realidad, quien quiera prolongar este estado de cosas peca de pasar por alto lo gravoso que ha resultado y el potencial impacto que podr&iacute;a tener su continuidad. Como se desprende de la reciente<a href="http://www.lavanguardiadigital.com.ar/index.php/2021/02/22/hasta-que-explote/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> nota publicada La Vanguardia</a><a href="http://www.lavanguardiadigital.com.ar/index.php/2021/02/22/hasta-que-explote/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> </em></a><a href="http://www.lavanguardiadigital.com.ar/index.php/2021/02/22/hasta-que-explote/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por Sebasti&aacute;n Gim&eacute;nez</a> (con un enfoque muy distinto al que aqu&iacute; se presenta), si la saturaci&oacute;n fue la marca dominante de 2020, la incertidumbre y limitaciones de nuevo tipo parecen perfilarse como las caracter&iacute;sticas de 2021. Pero estos problemas, inmediatos y acuciantes, no hacen sino converger sobre tramas de mayor densidad social y pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La situaci&oacute;n sociosanitaria expuso de modo palmario los problemas m&uacute;ltiples de la educaci&oacute;n argentina, que son estructurales y recogen en su eje y sus alrededores los impactos de transformaciones sociales excluyentes que se han pronunciado desde mediados de la d&eacute;cada de 1970, la desregulaci&oacute;n de la d&eacute;cada de los &rsquo;90 (no corregida luego), el avance de la privatizaci&oacute;n y la consecuente degradaci&oacute;n de la estatalidad, as&iacute; como la capacidad limitada de los programas e instituciones para correr detr&aacute;s de la relaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes con la tecnolog&iacute;a y las dificultades de los adultos de articularse con culturas juveniles aceleradas y expansivas como nunca antes</strong>. Ante ello, <a href="https://nuso.org/articulo/escuela-argentina-presencialidad-educacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">voces especializadas han subrayado la complejidad del escenario</a> en las dimensiones que considera este art&iacute;culo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Derechas y progresismo</strong></h3><p class="article-text">
        En el marco de la actual reformulaci&oacute;n de las derechas a nivel internacional, la Argentina vive su propia experiencia por el discurso y la acci&oacute;n de los actores que crecieron a la derecha de Juntos por el Cambio. Economistas libertarianos que cargan sobre &ldquo;la clase pol&iacute;tica&rdquo; o &ldquo;los zurdos empobrecedores&rdquo;, nacionalistas reaccionarios que claman por la esencia territorial y cultural de la Naci&oacute;n, integristas cat&oacute;licos que sacuden pa&ntilde;uelos celestes y ven las transformaciones gen&eacute;rico-identitarias como enfermedad convergen en las calles, las plazas y las redes, se encarnan en j&oacute;venes que nacen a la pol&iacute;tica y atraviesan sectores sociales diversos. El principal espacio opositor busca tanto articularse con sus referentes (con nombres, incluso, que se fueron de la alianza durante su gobierno nacional) como abrirse a su agenda heterog&eacute;nea y dispar. Ello implica no s&oacute;lo un modo de crecer hacia los extremos de la derecha expresado en determinados protagonistas del <em>cambiemismo</em> que, con Patricia Bullrich como referente central, se diferencian del sector referenciado en Rodr&iacute;guez Larreta y su b&uacute;squeda de alianzas m&aacute;s amplias. Supone tambi&eacute;n una imbricaci&oacute;n de las derechas <em>mainstream</em> con las radicales que expone un primer cambio sist&eacute;mico al reformular el ala derecha de la geograf&iacute;a pol&iacute;tica, sin que desde las primeras se ejecute un proceso de contenci&oacute;n sobre los discursos, actores o sentidos m&aacute;s extremos. Ese impacto no acaba all&iacute;, puesto que el &eacute;xito de esa din&aacute;mica avanza sobre sectores progresistas que deben debatir un temario e incluso presentar una oferta electoral bajo el marco de esas pautas, como lo ejemplifica de modo grotesco la presencia y el accionar de Sergio Berni en el gabinete del m&aacute;s progresista de los gobernadores del oficialismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El resultado es decididamente preocupante: derechas m&aacute;s radicalizadas y progresismos menos progresistas actuando sobre un tablero cerrilmente agonal que grafica un corrimiento hacia la derecha del eje central del tablero pol&iacute;tico, que lejos est&aacute; de ser s&oacute;lo un fen&oacute;meno local,</strong> como lo simboliza una <a href="https://cartoonmovement.com/cartoon/conservative-game" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perspicaz vi&ntilde;eta</a>:&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                The Conservative Game                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las transformaciones entre las derechas son efecto de una pluralidad de causas, pero tambi&eacute;n de din&aacute;micas sociales ligadas a sus reversos en el espectro pol&iacute;tico: que hayan alcanzado &eacute;xito lecturas o fraseolog&iacute;a sobre las incapacidades estatales, la igualaci&oacute;n entre populismo e izquierda o incluso democracia y dictadura responde no s&oacute;lo a estrategias y tradiciones propias de las derechas: en gran parte, son resultado de errores, desatenciones e incluso obstinaciones del progresismo en el trayecto de procesos m&aacute;s amplios. Las pol&eacute;micas coyunturales obliteraron problem&aacute;ticas de mayor densidad: es por ello que <strong>no poder, no saber, no querer encarar problem&aacute;ticas estructurales y estructurantes de la sociedad desde el progresismo significa allanar el camino a una triple derrota, de las propias causas progresistas, del avance de las derechas sobre ellas y, peor a&uacute;n, de los efectos materiales y simb&oacute;licos sobre una sociedad gravemente desigualada.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Martín Vicente]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Mar 2021 03:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Educación, derechas y progresismo]]></media:title>
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