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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Malena Rey]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/malena-rey/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Malena Rey]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Se estrena Una casa llena de agua, la obra que reúne por primera vez a Tamara Tenenbaum, Violeta Urtizberea y Andrea Garrote]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/estrena-casa-llena-agua-obra-reune-primera-vez-tamara-tenenbaum-violeta-urtizberea-andrea-garrote_1_8299226.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c01f4442-0085-4836-b92e-97a2952ca810_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se estrena Una casa llena de agua, la obra que reúne por primera vez a Tamara Tenenbaum, Violeta Urtizberea y Andrea Garrote"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La primera incursión escénica de Tamara Tenenbaum se estrena esta semana: Una casa llena de agua es un monólogo exigente y contemporáneo que se ocupa de un tema clave como es el ingreso en el mundo laboral de las mujeres más jóvenes a través de la voz de una niñera que cuida a una beba en la casa de una familia acomodada.</p></div><p class="article-text">
        Sin causar demasiado estupor, podr&iacute;amos afirmar que el teatro es la actividad cultural que m&aacute;s padeci&oacute; la pandemia por la extrema dificultad de trasladar la experiencia esc&eacute;nica a las pantallas. As&iacute; que el regreso a las salas se vive como un reencuentro emocionante y lleno de expectativas. Entre las diversas propuestas que se estrenan a lo largo de este mes para distintos p&uacute;blicos, aparece <em>Una casa llena de agua</em>, <strong>la primera obra escrita por</strong><a href="https://www.eldiarioar.com/autores/tamara-tenenbaum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Tamara Tenenbaum</a>, un mon&oacute;logo exigente y contempor&aacute;neo dirigido por <strong>Andrea Garrote</strong>, protagonizado por <strong>Violeta Urtizberea</strong> y producido por la Compa&ntilde;&iacute;a Teatro Futuro, integrada por Mariano Tenconi y Carolina Castro. En uno de los ensayos generales, sus protagonistas anticipan el estreno del s&aacute;bado 18 en el<strong> Centro Cultural San Mart&iacute;n</strong>.&nbsp;
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                Violeta Urtizberea, protagonista de Una casa llena de agua                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>En los bordes de la clase media</strong></h3><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hay una jerarqu&iacute;a de la humillaci&oacute;n. La ni&ntilde;era le gana, por poco, a la mucama. La profesora particular le gana, tambi&eacute;n por poco, a la ni&ntilde;era; apenas m&aacute;s c&oacute;modamente si es profesora de ingl&eacute;s. Yo ya no consegu&iacute;a m&aacute;s alumnos as&iacute; que me toc&oacute; eso, descender un escal&oacute;n. Todav&iacute;a no limpio pisos pero ya limpio culos. &iquest;No es m&aacute;s indigno limpiar culos que pisos? Tal vez tendr&iacute;a que repensarlo todo&rdquo;</em>, se lee en las primeras l&iacute;neas del relato &ldquo;Lo que se me pregunta&rdquo;, que Tamara Tenenbaum incluy&oacute; en su libro <em>Nadie vive tan cerca de nadie </em>y que es el germen de todo este proyecto esc&eacute;nico. &ldquo;De ese cuento me qued&oacute; dando vueltas la voz de la ni&ntilde;era. Me interesaba el resentimiento de clase que aparece sobre todo en el comienzo y la necesidad de hablar de eso desde un lugar femenino. Ese borde de la clase media me gusta mucho, quiz&aacute;s porque lo conozco m&aacute;s que otros lugares. Ni la marginalidad total, ni la comodidad, sino el borde, y c&oacute;mo se traduce en din&aacute;micas y trabajos espec&iacute;ficamente femeninos&rdquo;, dice la autora para definir el lugar social que ocupa Milena, la ni&ntilde;era que protagoniza la obra, y que est&aacute; entrando a dos mundos a la vez: al del trabajo por horas en una casa familiar de otra clase social, y al de la educaci&oacute;n superior en la universidad, tratando de entender qu&eacute; la inquieta y qu&eacute; le fascina de ambos universos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el pasaje del relato al mon&oacute;logo &ndash;que la autora trabaj&oacute; primero en un taller con <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/romina-paula/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Romina Paula</a> y luego en cl&iacute;nica con Tenconi&ndash;, se resolvi&oacute; el problema del veros&iacute;mil, porque en escena tiene que quedar explicitado qui&eacute;n es el interlocutor de la protagonista. Milena en escena conversa nada menos que con Angie, la beba a la que tiene que cuidar, una persona que no puede contestar porque no sabe hablar, pero que es depositaria del fluir de la conciencia de la mujer que la cuida. El tiempo que la ni&ntilde;era pasa cada d&iacute;a encerrada en una casa ajena con una beba que no emite palabra es el que se nos ofrece para acceder a sus ideas, aspiraciones e inconvenientes con dosis de humor y dramatismo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n pod&iacute;a ponerle cuerpo a este personaje complejo pero a la vez fresco y juvenil?&nbsp; &ldquo;Necesit&aacute;bamos a alguien que pareciera f&iacute;sicamente chica, pero que tuviera la densidad emocional y el peso actoral que se requiere para sostener un mon&oacute;logo largo y exigente en t&eacute;rminos teatrales. Violeta apareci&oacute; como una soluci&oacute;n porque reun&iacute;a esas dos caracter&iacute;sticas. Y la afinidad creativa y afectiva que se dio con ella fue genial desde el primer momento&rdquo;, cuenta Tamara. Efectivamente, el despliegue esc&eacute;nico de Urtizberea es notable. A trav&eacute;s de las modulaciones de sus tonos y del trabajo corporal logra volver din&aacute;mico lo est&aacute;tico &ndash;el interior cerrado de habitaci&oacute;n infantil donde transcurre la obra&ndash;. En vez de volver asfixiantes las horas que pasa en las tareas de cuidado de otra persona, ensancha la subjetividad de su personaje, dot&aacute;ndolo de capas y capas de sentido. Ni muy oscura, ni muy alegre, ni muy euf&oacute;rica, ni muy resentida, ni muy ingenua, ni muy zorra, o todo eso junto pero en cuentagotas, con la ductilidad suficiente para que no la encasillen de una vez y para siempre. Es que una ni&ntilde;era joven est&aacute; probando c&oacute;mo es el mundo, y de ah&iacute; viene gran parte de su indefinici&oacute;n.
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                Violeta Urtizberea, protagonista de Una casa llena de agua                            </span>
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        &ldquo;La primera vez que le&iacute; el texto me encant&oacute;. Pero sobre todo me conmovi&oacute; mucho&rdquo;, cuenta Violeta. &ldquo;Yo hab&iacute;a sido mam&aacute; hace poco &ndash;mi hija ten&iacute;a 6 meses&ndash; y el personaje de una ni&ntilde;era que cuida a una beb&eacute; me interpel&oacute; mucho. Estaba s&uacute;per inmersa en el mundo del cuidado, y tambi&eacute;n en el universo femenino que se instala en la obra a trav&eacute;s de las relaciones entre la ni&ntilde;era y la beba, pero tambi&eacute;n entre la ni&ntilde;era y la madre de la beba. Si lo hubiese hecho en otro momento de mi vida, creo que me hubiera perdido un mont&oacute;n de cosas. En la obra le hablo a la beb&eacute; y un poco le hablo a mi hija tambi&eacute;n. Eso me conmueve y me atraviesa tremendamente. Participar de este proyecto implica una maduraci&oacute;n como actriz para m&iacute;. Va a haber un antes y un despu&eacute;s de haberme animado a encarar esto&rdquo;, dice la protagonista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue a partir de la incorporaci&oacute;n de Violeta en el proyecto que se convers&oacute; sobre qui&eacute;n pod&iacute;a dirigirlo. Ten&iacute;a que ser alguien que reuniera una buena mirada sobre el texto con una gran capacidad de trabajo con actores. El nombre de Andrea Garrote son&oacute; con mucha fuerza por su enorme experiencia y formaci&oacute;n. Como actriz, docente y dramaturga, Garrote viene desplegando una carrera llena de hitos memorables. Sin ir m&aacute;s lejos, est&aacute; ahora en escena con <em>Pundonor</em>, un mon&oacute;logo escrito y protagonizado por ella y codirigido con Rafael Spregelburd en el teatro Metropolitan en el que interpreta a una profesora universitaria que vuelve a dar clase luego de una licencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La obra me sedujo desde el primer momento por varios motivos: primero porque est&aacute; muy bien escrita, despu&eacute;s porque es exigente al estar protagonizada por una persona encerrada en una habitaci&oacute;n cumpliendo un trabajo, habl&aacute;ndole a un ser con otra con otra calidad ontol&oacute;gica que es un beb&eacute;. Y tambi&eacute;n por un motivo m&aacute;s emocional: yo ten&iacute;a la edad del personaje en los noventa, estudiaba en la universidad p&uacute;blica y trabajaba de ni&ntilde;era. Me interesa mucho lo que tiene que ver con el relato del trabajo: c&oacute;mo las personas son su situaci&oacute;n&rdquo;, cuenta Garrote.&nbsp;
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            <span class="title">
                Violeta Urtizberea, protagonista de Una casa llena de agua                            </span>
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        Y ac&aacute; hay que decir que un gran acierto de la obra es estar situada en plena d&eacute;cada del noventa: lo suficientemente lejos de nuestro tiempo como para generar una distancia por momentos ir&oacute;nica, divertida, emp&aacute;tica, y lo suficientemente cerca como para que no nos suene raro el t&oacute;pico de la precarizaci&oacute;n laboral, los viajes so&ntilde;ados en el 1 a 1 menemista, o los conflictos docentes o estudiantiles en la universidad. Si hubiera transcurrido en nuestro tiempo, las consignas y reivindicaciones del feminismo, pero tambi&eacute;n una mirada m&aacute;s actual sobre la infancia y la crianza con apego, habr&iacute;an tenido que decir presente. Queda del lado de los espectadores activar este tipo de lecturas y hacer asociaciones a partir de lo que vemos y escuchamos ah&iacute;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El futuro es la incertidumbre</strong></h3><p class="article-text">
        Salir de a poco de la situaci&oacute;n de encierro extenuante y volver al teatro se agradece. M&aacute;s all&aacute; de los protocolos estrictos, del aforo y las butacas vac&iacute;as salpicadas en cada sala, la experiencia f&iacute;sica de ver una obra sigue siendo de lo m&aacute;s potente que hay. Y tambi&eacute;n es potente y concentrado el trabajo detr&aacute;s de escena. Ya no se arman grandes elencos ni producciones con tanto despliegue, sino que todo pasa por un pu&ntilde;ado de personas &ndash;en este caso casi todas mujeres&ndash; que se cargan al hombro la mayor parte de las tareas. Los mon&oacute;logos, en este sentido, son las piezas teatrales que requieren menor cantidad de recursos y mayor intensidad de trabajo. El proceso de direcci&oacute;n es muy fuerte a nivel personal, emocional y profesional y la comuni&oacute;n entre directora y actriz ac&aacute; es total. &ldquo;Andrea es una gran actriz y directora y tiene mucha experiencia en unipersonales. A m&iacute; me daba mucho miedo el g&eacute;nero y el formato. Nunca hab&iacute;a fantaseado con la idea de hacer uno; me parec&iacute;a un plan dif&iacute;cil, sin compa&ntilde;eros en los que apoyarte, en la previa, en los camarines&hellip; El v&eacute;rtigo de estar sola ah&iacute; es muy potente. El desaf&iacute;o pasa por poder lograr con mi &uacute;nica voz diferentes estados del personaje, y Andrea tiene un manejo incre&iacute;ble de eso y lo puede transmitir muy bien. Todo el tiempo estoy redescubriendo capas de la obra a trav&eacute;s de ella. Est&aacute; mi interpretaci&oacute;n y la de ella, y as&iacute; el trabajo es s&uacute;per rico&rdquo;, cuenta Violeta Urtizberea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y a su vez Andrea acota: &ldquo;Me interesa mucho c&oacute;mo el texto plantea de d&oacute;nde viene el personaje y cu&aacute;l es su universo, que es tan cercano a muchas mujeres y de muchas generaciones, y tiene esta cualidad del particular-universal: una situaci&oacute;n que muchas hemos vivido como es la de ser joven y estar empezando a poner tu tiempo al servicio de otras personas. Trabajar en algo que no es lo que te apasiona, o lo que elegiste, cuando no te queda otra&rdquo;. En este sentido, la obra est&aacute; narrada desde el punto de vista del personaje de Milena, pero como espectadoras vamos atando cabos y reflexionando sobre lo que piensan y provocan los personajes extraesc&eacute;nicos. Es interesante ver c&oacute;mo ella tiene que ir resolviendo las dificultades y los tropiezos bastante sola. &ldquo;Me gusta c&oacute;mo Tamara maneja con maestr&iacute;a la subjetividad de los j&oacute;venes. Consigue algo muy dif&iacute;cil, que es que sus voces aparezcan en su literatura de una manera muy fresca y emp&aacute;tica. Y trabajar con Violeta es un placer. Es una actriz muy talentosa, muy trabajadora. Tiene gran capacidad de escucha. La verdad es que la estamos pasando muy bien y creo que ella la va a romper. Tiene mucha gracia y a la vez es muy emocional y era algo que necesit&aacute;bamos para la obra&rdquo;, dice Garrote.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; implica para una jovencita sin mucha contenci&oacute;n familiar pasar sus horas encerrada en la casa de otros a cambio de dinero? Las aspiraciones de ascenso social y de cambio de vida estallan en <em>Una casa llena de agua</em> gracias a la imaginaci&oacute;n y la inteligencia de su protagonista, esta ni&ntilde;era que parece saber qu&eacute; quiere, aunque todo el tiempo tenga que confrontar su deseo con la realidad y verlo rebotar por las paredes de la habitaci&oacute;n de una beba noventosa. El mundo de las trabajadoras muchas veces pasa a ser casi exclusivamente su trabajo, y en el caso de Milena, ella todo el tiempo trata de lidiar con otras ideas que tiene para su vida, dejando correr las horas que pasa ah&iacute; como transitorias. &iquest;Puede huir de ese destino sin asumir las consecuencias? &iquest;Puede soportar los sometimientos sin terminar corriendo peligro? &iquest;Cu&aacute;n felices son los otros con sus vidas consumadas cuando son examinados desde el punto de vista de una joven inquieta y desprejuiciada? La obra responde varias de estas preguntas y, a la vez, mantiene a flote otras, en una suerte de deriva anfibia atravesada por la fascinaci&oacute;n que siente el personaje por el agua. Una fascinaci&oacute;n un poco desajustada en relaci&oacute;n con su realidad, pero que nos alienta a confiar en la existencia de otros mundos, aunque no siempre podamos habitarlos o conquistarlos como realmente quisi&eacute;ramos.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Funciones los s&aacute;bados a las 21 y domingos a las 19 durante septiembre.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Viernes y s&aacute;bados a las 21 y domingos a las 19 durante octubre.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Duraci&oacute;n: 60'</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ficha t&eacute;cnica</strong>
    </p><p class="article-text">
        Autor&iacute;a: Tamara Tenenbaum
    </p><p class="article-text">
        Actuaci&oacute;n: Violeta Urtizberea
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;o de escenograf&iacute;a e iluminaci&oacute;n: Santiago Badillo
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;o de vestuario: Lara Sol Gaudini
    </p><p class="article-text">
        Dise&ntilde;o sonoro y m&uacute;sica general: Federico Marquest&oacute;
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n general: Compa&ntilde;&iacute;a Teatro Futuro
    </p><p class="article-text">
        Asistente de escenograf&iacute;a: Lara Stilstein&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asistente de vestuario: Victoria Bianchi Plaza
    </p><p class="article-text">
        Asistente de producci&oacute;n: Malena Martin
    </p><p class="article-text">
        Asistencia de direcci&oacute;n: Pablo Cusenza
    </p><p class="article-text">
        Fotograf&iacute;a: Nora Lezano
    </p><p class="article-text">
        Producci&oacute;n ejecutiva: Carolina Castro
    </p><p class="article-text">
        Direcci&oacute;n: Andrea Garrote
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Las funciones de septiembre est&aacute;n agotadas, las entradas para octubre se pueden comprar </strong></em><a href="https://eventos.tuentrada.com/selection/event/date?productId=10228362936494" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>ac&aacute;. </strong></em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Malena Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/estrena-casa-llena-agua-obra-reune-primera-vez-tamara-tenenbaum-violeta-urtizberea-andrea-garrote_1_8299226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Sep 2021 10:20:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se estrena Una casa llena de agua, la obra que reúne por primera vez a Tamara Tenenbaum, Violeta Urtizberea y Andrea Garrote]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tamara Tenenbaum,Teatro,Violeta Urtizberea,Andrea Garrote]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando nada es divertido ya: relaciones entre el humor y la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/divertido-relaciones-humor-pandemia_1_7854471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44b2bb0a-bfa3-4dbf-86a8-2dc688575709_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando nada es divertido ya: relaciones entre el humor y la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre muchas otras cosas que el coronavirus transformó por completo está nuestra capacidad de divertirnos. ¿Cómo se puede hacer para descargar el dramatismo del presente en algo que nos reconforte? Las transformaciones del humor desde los memes que comenzaron a circular un año atrás, a distintos proyectos gráficos, sonoros y audiovisuales que se animan a seguir interpelándonos desde lo cómico y lo risible.</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de un a&ntilde;o aprendimos forzosamente a vivir en pandemia. Nuestra existencia se trastoc&oacute; en lo general y en lo espec&iacute;fico. Cambiaron los planes, las prioridades. La danza de saberes cient&iacute;ficos y m&eacute;dicos gobierna la agenda personal y medi&aacute;tica, llena de voces que opinan sobre temas que no dominan. <strong>Y en la carrera por las vacunas de nuestros mayores, la repetici&oacute;n de los h&aacute;bitos de higiene y los extremos cuidados con nosotros y los dem&aacute;s, fuimos perdiendo por el camino la capacidad de divertirnos. </strong>El coronavirus obtur&oacute; la diversi&oacute;n, la hizo desaparecer en el aire, como una pi&ntilde;ata que nos explota en la cara. Ahora buscamos distraernos, pero no llegamos a divertirnos. Adem&aacute;s, esta pandemia nos hizo conscientes de que nuestras vidas anteriores al final no estaban tan mal. Ese pasado reciente se ti&ntilde;e de una nostalgia sospechosa que puede, de m&aacute;xima, angustiarnos, de m&iacute;nima, entristecernos por un rato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me preocupa mucho no re&iacute;rme ni pasarla realmente bien en ning&uacute;n momento de la semana.</strong> El hecho de que las conversaciones con amigos y amigas, o con la familia, se den en un tono serio, con semblantes amargados o desconcertados, le agrega a esa preocupaci&oacute;n una cierta desesperanza. <strong>Y entonces me pregunto qu&eacute; sucede con los mecanismos del humor, a ver si pueden acudir a nuestra ayuda. Porque el humor funciona desde hace siglos como una especie de b&aacute;lsamo para aligerar el dolor, para descargar la dramaticidad.</strong> Me refiero al humor no como chivo expiatorio, sino como una v&iacute;a de interpretaci&oacute;n menos dolorosa de ciertas realidades, siempre que podamos alejarlo del imaginario de solemnidad que no le hace nada bien a las risas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&aacute; por marzo de 2020, cuando el coronavirus era una amenaza latente de la que sab&iacute;amos muy poco, los memes cumplieron su mejor funci&oacute;n: nos igualaron socialmente porque demostraron que, al estar en la misma situaci&oacute;n, todos pod&iacute;amos re&iacute;rnos de las mismas cosas. La difusi&oacute;n de memes circulaba de forma viral: se traficaban en grupos de WhatsApp y en las redes, se los comentaba en los programas de radio, se los mostraba en los noticieros, ah&iacute; colados entre las noticias. El ingenio humano nos sorprend&iacute;a una vez m&aacute;s. Pero con el correr de los meses, fueron bajando la intensidad, o perdiendo primac&iacute;a a la hora de lidiar con problemas m&aacute;s urgentes como la ocupaci&oacute;n de camas en las terapias intensivas. Lo risible suele estar sincronizado con la actualidad, aunque sea tr&aacute;gica. Y esa sobreproducci&oacute;n de humor hipermedi&aacute;tico (como lo llaman los expertos) nos hablaba de la forma en la que est&aacute;bamos procesando el presente. &iquest;Se redujo en estos &uacute;ltimos meses la capacidad de hacer humor con la pandemia como tema? 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<strong>No hay una baja en la producci&oacute;n de humor, pero s&iacute; una transformaci&oacute;n. </strong>Si uno compara lo que suced&iacute;a por estas fechas el a&ntilde;o pasado, hab&iacute;a much&iacute;sima producci&oacute;n sobre el coronavirus y la nueva vida que nos estaba obligando a tener. En ese momento se trataba de una novedad. Al compararlo con el momento actual, vemos que hay menos producci&oacute;n de memes justamente porque dej&oacute; de serlo. En su momento la pandemia operaba como un mundial de f&uacute;tbol: afectaba al mundo entero. Ahora tambi&eacute;n, pero ya es parte del paisaje cotidiano&rdquo;, opina Dami&aacute;n Fraticelli, profesor e investigador de la UBA especializado en el tema, autor de <em>El ocaso triunfal de los programas c&oacute;micos. De Viendo a Biondi a Peter Capusotto y sus videos</em>, y agrega: <em>&ldquo;</em>Una particularidad que tuvo la generaci&oacute;n de memes en 2020 es que se dio algo que para m&iacute; era una excepci&oacute;n m&aacute;s que una regla: nos re&iacute;amos de nosotros mismos en una situaci&oacute;n desesperante. Y eso era compartido por la sociedad en su conjunto. Se dio tambi&eacute;n una transici&oacute;n de lo c&oacute;mico -que es cuando nos re&iacute;mos de otros- al humor: cuando no hab&iacute;a llegado ac&aacute;, nos burl&aacute;bamos de los pa&iacute;ses que ten&iacute;an coronavirus. Y cuando se expandi&oacute; en el pa&iacute;s, ya pas&oacute; a tener un tratamiento humor&iacute;stico. <strong>Ahora ha bajado la tematizaci&oacute;n de lo risible sobre la pandemia porque dej&oacute; de ser novedoso. Pero lo que va ganando la escena en el tratamiento es la divisi&oacute;n, la identificaci&oacute;n de en qu&eacute; lugar est&aacute;s parado de la grieta. Antes la pandemia no estaba procesada por ese mecanismo de la grieta, y ahora s&iacute;.</strong> Eso hace que el humor deje de tener el lugar que tuvo en la construcci&oacute;n del imaginario de la pandemia y pase a ser gestionado por lo c&oacute;mico otra vez&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para atender a estos tr&aacute;ficos, una de las publicaciones que mejor refleja el humor y el espectro de lo risible a trav&eacute;s de la actualidad pol&iacute;tica y su trituradora medi&aacute;tica es la revista <em><strong>Barcelona</strong></em>. Con 17 a&ntilde;os de historia, cada una de sus tapas reinterpreta los hechos m&aacute;s inmediatos en clave c&oacute;mica generando lecturas incisivas que se ubican marcadamente de un solo lado de la grieta. <em>Barcelona</em> no busca agradar, sino incomodar desde el humor. Hacer se&ntilde;alamientos, generar advertencias entre, por ejemplo, la similitud de las gestiones de la pandemia de Horacio Rodr&iacute;guez Larreta y Bolsonaro, por mencionar la &uacute;ltima portada. 
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CN-q1tvrTN1/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Y la anterior apuntaba tambi&eacute;n a los parecidos entre quienes ped&iacute;an cerrar todo y quienes exig&iacute;an abrir todo. En una l&iacute;nea parecida, de manera &aacute;cida, irreverente y desencajada, trabaja el humor -m&aacute;s o menos pol&iacute;tico, seg&uacute;n el caso- de tres ineludibles: Diego Par&eacute;s, Esteban Podetti y Sergio Langer. A trav&eacute;s de sus vi&ntilde;etas, muchas veces creadas con el apremio del chiste diario, consiguen capturar la esencia de un conflicto de clases, la gestualidad de la dirigencia pol&iacute;tica o la desconfianza y la desesperanza del resto de los mortales. <strong>Es que el humor ridiculiza ciertos temas y reclamos, los desarma y los vuelve a armar de otra manera, para exhibirlos con luz directa. De ah&iacute; que sirva para descomprimir la tensi&oacute;n, o para que entendamos la demencia y el sin sentido de algunas discusiones que de otra manera podr&iacute;an llegar a enemistarnos con otros.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Re&iacute;r y reflexionar</strong></h3><p class="article-text">
        Revisemos algunos proyectos actuales que trabajan el humor o que reflexionan concienzudamente sobre &eacute;l, empezando por <em><strong>Supery&oacute;</strong></em>, el nuevo libro del humorista gr&aacute;fico Tute, publicado este mes por Sudamericana. Como su nombre lo insin&uacute;a, este libro de vi&ntilde;etas independientes tiene como hilo conductor al psicoan&aacute;lisis, tema que su autor ya hab&iacute;a abordado en otros dos vol&uacute;menes. A trav&eacute;s de un pu&ntilde;ado de escenas entre analizados y psicoanalistas, Tute exhibe c&oacute;mo las interpretaciones conviven con la culpa, las presiones sociales y las limitaciones emocionales de los v&iacute;nculos. Lo interesante de estas instant&aacute;neas de div&aacute;n, algunas m&aacute;s exageradas o enroscadas que otras, es que desenmascaran fantasmas y sentimientos que muchos tenemos y que rid&iacute;culamente pensamos que nos atacan solamente a nosotros. <strong>El humor est&aacute; ah&iacute; para reflejar y captar cu&aacute;nto de colectivo o de compartido hay en los propios miedos o impedimentos, y cu&aacute;n perjudicial puede ser no tratarlos o hablar de ellos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otro moj&oacute;n ineludible para pensar la relaci&oacute;n entre el humor, la realidad sociocultural y la actual existencia pand&eacute;mica es <em><strong>Tiranos Temblad</strong></em>, el &ldquo;noticiero de acontecimientos uruguayos&rdquo;, que present&oacute; la semana pasada su imperdible <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bXO3qD-3qvU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Especial 2020</a>. Realizado &iacute;ntegramente con videos que los propios uruguayos y uruguayas suben a YouTube, seleccionados y editados por Agust&iacute;n Ferrando Trenchi, quien es tambi&eacute;n el elocuente narrador en off, <em>Tiranos&hellip;</em> logra hacer de manera sencilla algo dificil&iacute;simo como es re&iacute;rse no <em>de</em> sus compatriotas, sino <em>con</em> sus compatriotas, subrayando cu&aacute;n ocurrentes pueden ser, compartiendo c&oacute;digos. Y captura tambi&eacute;n a la otredad a trav&eacute;s de recortes hilarantes: c&oacute;mo son vistos los uruguayos por los ciudadanos de otras partes del mundo acent&uacute;a la particularidad de ese <em>ethos</em> y genera una identificaci&oacute;n inmediata. Ac&aacute; de lo que se trat&oacute; siempre es de un formato novedoso. <strong>Encontrar un formato nuevo para hacer humor es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que hacer re&iacute;r con los chistes de siempre.&nbsp;</strong>
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            </figure><p class="article-text">
        Por el lado de la reflexi&oacute;n, es muy interesante lo que ocurre en el podcast <strong>Comedia</strong>, conducido y producido por Adri&aacute;n Lakerman. En episodios de algo m&aacute;s de media hora de duraci&oacute;n -que pueden escucharse en Spotify o YouTube-, Lakerman entrevista a distintos humoristas y los hace hablar seriamente -bueno, a veces no tanto- sobre lo que implica hacer re&iacute;r, y sobre los distintos fen&oacute;menos que el humor devela. De Jos&eacute; Mar&iacute;a Listorti a Gabriela Acher, pasando por Noelia Custodio, Alejandro Dolina, Maitena, F&aacute;tima Flores, Pedro Saborido o el Les Luthiers Carlos N&uacute;&ntilde;ez Cort&eacute;s, las conversaciones revelan que detr&aacute;s de la comicidad hay un trabajo muy fino de observaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de las realidades y de los p&uacute;blicos y segmentos a los que se dirigen. Se nota tambi&eacute;n que Lakerman prepara cada charla, porque sus intervenciones son siempre atinadas y se caracterizan por la escucha atenta de las respuestas de sus invitados y sus h&aacute;biles repreguntas. Las comparaciones sobre el humor nacional y el norteamericano (que export&oacute; al pa&iacute;s sus sitcoms y sus stand-ups), los usos pol&iacute;ticos de la risa y la imitaci&oacute;n, y la intelectualizaci&oacute;n de ciertas propuestas que se proponen arrancarnos carcajadas por contraste, son algunos de los temas que se profundizan en estas entrevistas, que terminan siendo, casi sin propon&eacute;rselo del todo, en muchos casos muy divertidas. 
    </p><p class="article-text">
        El segundo podcast de Lakerman, producido por El Destape y presentado en el &uacute;ltimo diciembre, se llama <strong>Humor en serio</strong>, y tiene un objetivo bien concreto: analizar y desmenuzar la potencia del humor y sus transformaciones culturales con invitados que no vienen del rubro. Ah&iacute; est&aacute;n Mart&iacute;n Kohan, Tamara Tenenbaum y Dar&iacute;o Sztajnszrajber, entre varios otros, para aportar la lucidez de sus miradas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; bien pedirle al humor que nos ayude a tomarnos de una manera m&aacute;s amena esta coyuntura hist&oacute;rica tan angustiante? &iquest;O en todo caso lo mejor ser&iacute;a que nos lleve hacia lugares desconocidos, nos distraiga, nos permita poner en suspenso por un rato la realidad para ocasionarnos carcajadas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas investigaciones muestran que en situaciones muy l&iacute;mites el humor se produce de todas formas: en la guerra, en los campos de concentraci&oacute;n. Y eso se debe a que es un mecanismo de defensa para obtener placer en momentos adversos, porque permite tomar distancia de lo que est&aacute; ocurriendo. <strong>Desdoblarse del propio sufrimiento y re&iacute;rse de uno mismo tambi&eacute;n es uno de los mecanismos propios del humor.</strong> Cuando funciona c&oacute;micamente, permite fortalecerse y re&iacute;rse del otro. Por otro lado, tambi&eacute;n puede ser usado como mecanismo defensivo. Una particularidad que tiene el humor y lo risible en general es que siempre act&uacute;a de manera breve. Irrumpe, te sorprende, te contacta con ese placer, y ese momento fugaz nos aleja de las preocupaciones y construye otra visi&oacute;n respecto de eso que te est&aacute; generando miedo&rdquo;, aporta, como cierre, Dami&aacute;n Fraticelli.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Malena Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/divertido-relaciones-humor-pandemia_1_7854471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Apr 2021 06:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando nada es divertido ya: relaciones entre el humor y la pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Humor,Pandemia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No se puede fingir la muerte: una despedida a Carlos Busqued]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/no-fingir-muerte-despedida-carlos-busqued_1_7361685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b04c9a4-d966-44fe-ae30-87ecf005d11b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No se puede fingir la muerte: una despedida a Carlos Busqued"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Todos somos nuestro propio libro explicativo de por qu&eacute; salieron mal las cosas&rdquo;, escribi&oacute;&nbsp;Carlos Busqued en Twitter hace unos d&iacute;as nom&aacute;s, el 22 de marzo. Y ahora agarramos sus libros de los estantes y <a href="https://twitter.com/carlosbusqued" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisamos el archivo de su cuenta</a> en un scroll enfermo para entender lo repentino. Las cosas salieron mal, o simplemente salieron as&iacute; y punto. Sin demasiadas vueltas. <strong>Una muerte directa e inesperada, como sus dos novelas, que generaron desconcierto y entusiasmo en dosis similares.</strong> El consuelo de que &ldquo;nos queda su obra&rdquo; es un poco flojo porque ten&iacute;a solo 50 a&ntilde;os y era de los mejores entre los suyos, pero v&aacute;lido ante la sorpresa. Porque es dif&iacute;cil que se repita un fen&oacute;meno as&iacute;. <strong>Una literatura descarnada y espectral, en la que &eacute;l estaba y no estaba</strong>. Una obra breve, adem&aacute;s, de solo dos libros muy distintos pero igualmente impactantes. 
    </p><p class="article-text">
        Busqued estaba en otra sinton&iacute;a. En su propia frecuencia. Solitaria, un poco triste y bastante sacada. Por eso nos sorprendi&oacute; tanto con <em>Bajo este sol tremendo</em>. Incluso al propio Jorge Herralde: despu&eacute;s de leerla lo llam&oacute; por tel&eacute;fono desde sus cuarteles de Anagrama, le dej&oacute; un mensaje en el contestador y lo sum&oacute; a su cat&aacute;logo sin dudarlo. <strong>La recepci&oacute;n elogiosa de una novela brutal lo mare&oacute;</strong>. &ldquo;No estoy acostumbrado a nada bueno, ni a que me feliciten por lo que hago. En general soy m&aacute;s de la gente a la que cagan a pedos&rdquo;, dijo sobre ese momento en el que conoci&oacute; cierto &eacute;xito y reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Es odioso cuando ante la muerte y la despedida todos se arrogan sus an&eacute;cdotas iluminadas. En mi caso no son iluminadas, sino bastante brumosas, trasnochadas. Lo conoc&iacute; en persona disertando sobre <em>El Eternauta</em> en la Feria del Libro de Guadalajara en la que Argentina era el pa&iacute;s invitado. Y vaya si sab&iacute;a de lo que hablaba. Me convid&oacute; whisky en el pasillo, m&aacute;s tarde asistimos a una fiesta con mezcal libre con toda la delegaci&oacute;n. &Eacute;l permanec&iacute;a a un costado, participando y rechazando la algarab&iacute;a de la m&uacute;sica y la joda. 
    </p><p class="article-text">
        En 2015 lo invit&eacute; a leer a un ciclo rar&iacute;simo y bastante &iacute;ntimo que se llam&oacute; Ps&iacute;quico Rumiante. Acept&oacute; enseguida, vino gratis. Ley&oacute; los papeles preliminares de <em>Magnetizado</em> y as&iacute; nos dej&oacute;, en un estado de estupefacci&oacute;n total. Cuarenta personas escuchando en silencio sus di&aacute;logos con un asesino de taxistas con trastornos de la personalidad. Cont&oacute; de manera informal c&oacute;mo hab&iacute;an sido sus visitas a la c&aacute;rcel y el hospital psiqui&aacute;trico para conversar con Ricardo Melogno. Pero no terminamos de entender cu&aacute;n involucrado estaba en esa historia hasta que el libro se public&oacute; en 2018. Ah&iacute; le escrib&iacute; de nuevo, esta vez para entrevistarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a tardado nueve a&ntilde;os en volver a publicar y me intrigaba mucho qu&eacute; hab&iacute;a pasado en el medio. Pero no se trataba de ning&uacute;n misterio: &eacute;l no viv&iacute;a de la literatura, sino de dar clases de an&aacute;lisis matem&aacute;tico en la UTN.<strong> Le cost&oacute; volver a escribir despu&eacute;s de </strong><em><strong>Bajo este sol tremendo</strong></em><strong> porque estaba &ldquo;contento&rdquo;. No ten&iacute;a mucho para decir.</strong> Hasta que baj&oacute; la expectativa y se encontr&oacute; un poco de casualidad con la historia de Ricardo. Ten&iacute;a 500 p&aacute;ginas de transcripciones que tard&oacute; much&iacute;simo en transformar en texto porque en alg&uacute;n punto lo que m&aacute;s le interesaba era respetar lo que hab&iacute;a hablado con &eacute;l. Aunque estuviera privado de su libertad, medicado, encerrado y encasillado de por vida, ese asesino ten&iacute;a derecho a ser narrado sin juicios ni prejuicios. Busqued me pidi&oacute; algo que pocas veces me solicitaron: <a href="https://medium.com/los-inrockuptibles/carlos-busqued-magnetizado-entrevista-f866df6531d7" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revisar la entrevista editada</a> antes de su publicaci&oacute;n en <em>Los Inrockuptibles</em>. No era un gesto vanidoso: &ldquo;No te voy a romper los quinotos con nada, solo quer&iacute;a revisar de lo que dije si hay algo que joda a la gente del hospital de Ezeiza, te lo leo al toque, enseguida, no me demoro nada&rdquo;. Se la mand&eacute; por mail, casi no la toc&oacute;. Pero este gesto me pareci&oacute; sumamente cuidadoso y responsable. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n estaba el Busqued de Twitter</strong>. Un espacio que habit&oacute; con caracteres exactos y sus propios c&oacute;digos los &uacute;ltimos once a&ntilde;os: un mundo de dolor y honestidad brutal. &iquest;Qu&eacute; pasa con los tuits cuando alguien se muere? &iquest;Podemos compilarlos? La p&eacute;rdida de actualidad, de voz en la conversaci&oacute;n colectiva de esta red social no es algo que sepamos procesar todav&iacute;a. Busqued y Twitter se llevaban tan bien. <strong>Era una especie de estrado desde el que nos hablaba de las miserias y nos sacud&iacute;a opinando de lo inopinable. Lo m&aacute;s anticareta que hab&iacute;a. Masticaba odio y lo escup&iacute;a, pero tambi&eacute;n hab&iacute;a lugar para la fascinaci&oacute;n ante los medios, las noticias.</strong> &ldquo;Twitter es la interacci&oacute;n social que puedo sostener: la corto cuando quiero y me voy a dormir&rdquo;, me dijo aquella vez. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aguante fingir la propia muerte&rdquo;, tuite&oacute; el 16 de enero comentando alg&uacute;n hecho de la actualidad. Le&iacute;do fuera de contexto es un <em>cross</em> a la mand&iacute;bula. Aguante pensar que todo esto es un mal flash y que est&aacute;s metido en tu trinchera, Carlos. Atento y desconcentrado a la vez. Aguante saber que segu&iacute;s, como hoy, como todos ah&iacute;, <strong>escribiendo y padeciendo.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Malena Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/no-fingir-muerte-despedida-carlos-busqued_1_7361685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Mar 2021 10:43:55 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del libro para bebés a las historietas: tendencias de la literatura infantil argentina en tiempos pandémicos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libro-bebes-historietas-tendencias-literatura-infantil-argentina-tiempos-pandemicos_1_7258082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43b8a614-bb75-48aa-9d96-473407559564_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del libro para bebés a las historietas: tendencias de la literatura infantil argentina en tiempos pandémicos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La producción y el consumo de libros para chicos y chicas en Argentina tomó un fuerte impulso durante el año de la pandemia, y su potencia continúa. Con cines y teatros casi sin funciones y con las pantallas ganando cada vez más espacio en los hogares, madres y padres asumieron un rol mucho más activo en la formación cultural de sus hijos y se refugiaron en la literatura infantil. Escenas, tendencias y testimonios de un sector que no para de crecer y transformarse.</p></div><p class="article-text">
        La escena se repite con pocos cambios. Varias veces por a&ntilde;o, alguna persona conocida me consulta qu&eacute; libro regalarle a sus hijos, o comprarle a sus sobrinos para alguna celebraci&oacute;n, aduciendo que le cuesta saber qu&eacute; elegir entre tanta oferta y que yo entiendo m&aacute;s del tema. La pregunta apunta a la orientaci&oacute;n en un campo en el que los adultos est&aacute;n desorientados, como si elegir el libro que interpele a ese ni&ntilde;o o ni&ntilde;a fuera una tarea dif&iacute;cil de asumir en soledad, que requiere asistencia, direccionamiento. A todas nos gusta acertar en un regalo y llevar aquello que luego leer&aacute;n una y otra vez en casa.<strong> La paradoja est&aacute; a la vista: los ni&ntilde;os son sujetos de consumo a quienes van dirigidos contenidos y mercanc&iacute;as espec&iacute;ficas, pero son los adultos quienes deben comprarlas y sentirse tambi&eacute;n atra&iacute;das por ellas, de all&iacute; que la complicidad de las propuestas editoriales deba interpelar a ambos p&uacute;blicos. </strong>Solo a cierta edad los chicos ya se formaron como lectores y pueden elegir libremente qu&eacute; llevarse a su casa de la librer&iacute;a con criterio propio. Antes, son los padres y madres, abuelos, t&iacute;os y otros mediadores quienes cumplen el rol de elegir y delimitar los universos. Y esto se profundiz&oacute; en <strong>pandemia</strong>: los adultos salieron en estampida a comprar libros infantiles para que los chicos abandonaran por un rato las pantallas, utilizadas no solo como medio recreativo, sino tambi&eacute;n did&aacute;ctico durante 2020.
    </p><p class="article-text">
        El campo de la literatura infantil creci&oacute; much&iacute;simo en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os en el pa&iacute;s y dej&oacute; de ser un nicho: se afianz&oacute; su espacio en el sector a fuerza de ventas sostenidas y en permanente crecimiento. Una gran proliferaci&oacute;n de proyectos editoriales de calidad, sumado al impecable trabajo de j&oacute;venes autores e ilustradores argentinos y a la aparici&oacute;n de nuevos actores como los clubes del libro y las librer&iacute;as virtuales, consolidaron las propuestas y multiplicaron la oferta. Aqu&iacute; analizaremos algunas tendencias que se destacan entre una cantidad demencial de publicaciones, con la palabra de editoras especialistas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;El beb&eacute; es un lector?</strong></h3><p class="article-text">
        Aparentemente s&iacute;. Los libros pensados para la primer&iacute;sima infancia (0 a 3 a&ntilde;os) se afianzaron tanto que ya tienen su propio lugar en las librer&iacute;as, aunque sus destinatarios no sean capaces de elegirlos ni leerlos por sus propios medios. Si bien los libros para beb&eacute;s no son novedad en el mercado internacional, s&iacute; son nuevos en nuestro pa&iacute;s, porque hasta 2015 no hab&iacute;a ac&aacute; m&aacute;quinas capaces de plegar carton&eacute; y deb&iacute;an producirse en China y viajar en barco. Una de las editoriales pioneras en animarse a la producci&oacute;n local es Peque&ntilde;o Editor, con Raquel Franco a la cabeza. Ellos inauguraron la exitosa colecci&oacute;n <a href="https://pequenoeditor.com/portfolio-tag/coleccion-los-duraznos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los Duraznos</a>, con una subserie en la que despliegan la narraci&oacute;n visual de canciones de grupos como D&uacute;o Karma o Koufequin, de esas que los beb&eacute;s adoran escuchar una y otra vez. Entre sus libros m&aacute;s destacados est&aacute;n <em>Del camino lo que vi</em>, <em>El tibur&oacute;n Kanishka</em>, <em>Salta canguro </em>y <em>Duerme, negrito. </em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Armamos la colecci&oacute;n Los Duraznos despu&eacute;s de estudiar much&iacute;simo. La tendencia de los libros para beb&eacute;s es muy productiva, porque es el momento para instalar pr&aacute;cticas de lectura en el hogar. Hay todo un proceso en la primera infancia de contacto con la palabra literaria que es esencial y se da entre el nacimiento y los 3 a&ntilde;os. La calidad de lo que se lee en ese momento, y que el libro est&eacute; instalado con el mismo protagonismo que los juguetes, es fundamental. La presencia de canciones en la colecci&oacute;n era un punto esencial. Quer&iacute;amos que fuera un repertorio de talentos para la infancia y le agregamos un c&oacute;digo QR que da acceso a la pista musical o al video. Es un aporte s&uacute;per interesante y son un hit para los chicos peque&ntilde;os&rdquo;, cuenta Franco.
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                Editorial Pequeño Editor                            </span>
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        Por su parte, el sello Ojoreja, comandado por Paula Fern&aacute;ndez, tambi&eacute;n se abri&oacute; camino en el libro para beb&eacute;s <a href="https://ojoreja.com/bebes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con propuestas muy orientadas a la poes&iacute;a</a> y tambi&eacute;n con la hermos&iacute;sima e infalible serie de <a href="https://ojoreja.com/libro/507/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dinosauria,</a> escrita por Laura Wittner e ilustrada por Mariana Ruiz Johnson, en la que una dinosauria tiene aventuras sencillas conociendo el mundo que la rodea. &ldquo;En Ojoreja proponemos acompa&ntilde;ar la construcci&oacute;n de los lectores desde que est&aacute;n en la panza, durante todo el recorrido de la ni&ntilde;ez, hasta convertirse en lectores aut&oacute;nomos. Hay una gran comunidad de padres, madres y mediadores que pertenecen a una era anal&oacute;gica y que comprenden el valor de la lectura como una experiencia vincular&rdquo;, destaca Fern&aacute;ndez, de las m&aacute;s profesionales y arriesgadas del sector, quien participa activamente en cada una de las fases creativas del libro que piensa o encarga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otros sellos que se est&aacute;n volcando a estos contenidos son la elegante Periplo y la joven Lecturita. El caso de <a href="https://lecturita.com.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lecturita</a> es interesante: nacido como club de libros por suscripci&oacute;n en Mar del Plata, cuenta actualmente con 5.000 suscriptores que reciben una vez por mes un libro desde Salta a Tierra del Fuego. Ya afianzados, est&aacute;n empezando a hacer su recorrido tambi&eacute;n como editorial y pr&oacute;ximamente inaugurar&aacute;n la colecci&oacute;n Del Sombrerero con cuatro libros para beb&eacute;s. Esto es lo que cuenta Celina Alonso, su creadora: &ldquo;Lecturita Ediciones nace hace un a&ntilde;o, a partir de la necesidad de contar con m&aacute;s opciones en el mercado local de libros en carton&eacute; y de industria nacional. Comenzamos realizando coediciones con Ralenti y nos enfocamos en el p&uacute;blico de 0 a 4 a&ntilde;os, que es nuestro segmento m&aacute;s fuerte. Nos interesa desarrollar un producto atractivo, desde su contenido y dise&ntilde;o hasta su calidad y encuadernaci&oacute;n. Buscamos crear un objeto-libro que los lectores deseen tener. Intentamos trabajar con autores e ilustradores con distintos estilos para contar con enfoques y miradas diversas&rdquo;.&nbsp;
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                Lecturita                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>En crecimiento constante: la historieta, las sagas y el libro informativo</strong></h3><p class="article-text">
        Otras tendencias fuertes en los libros para las infancias son la historieta orientada a peque&ntilde;os lectores, los libros informativos originales, que mezclan datos duros con im&aacute;genes, y las sagas ilustradas. Si bien la historieta ya apuntaba a lectores infantiles (de <em>Mafalda</em> a <em>Yo, Mat&iacute;as</em> o el insufrible <em>Gaturro</em>), su p&uacute;blico mayoritario estaba entre los p&uacute;beres y adolescentes. De un tiempo a esta parte, hay mucha m&aacute;s oferta de historieta para el p&uacute;blico que va de los 3 a 10 a&ntilde;os, aunque sabemos que las franjas etarias en la literatura infantil son enga&ntilde;osas. Un proyecto todav&iacute;a peque&ntilde;o y muy interesante es el que lleva adelante La Musara&ntilde;ita con dos t&iacute;tulos publicados de historieta silenciosa: <em>Isla</em>, de Mariana Ruiz Johnson y Lui Mort y <em>Tierra encantada</em>, de Pablo Picyk<em>. </em>Con el desaf&iacute;o de contar historias sin palabras, estos libros permiten que los m&aacute;s chicos disfruten de los relatos y tambi&eacute;n aprendan naturalmente a interpretar secuencias narrativas en vi&ntilde;etas, convirti&eacute;ndose de a poco en lectores independientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la saga de c&oacute;mics <em>Escuela de monstruos</em> de la editorial Pictus es todo un hit tambi&eacute;n, que ya va por el volumen 11. En estos libros de 48 p&aacute;ginas ilustrados por El Bruno, un chico llamado Tom&aacute;s vive una serie de aventuras disparatadas rodeado de vampiros, zombies y fantasmas, entre otras criaturas. Y para una experiencia un poco m&aacute;s experimental, funciona genial el libro <em>Las interrupciones </em>de Nicol&aacute;s Schuff y Mariana Ruiz Johnson (Galer&iacute;a), una historieta en la que un escritor trata de concentrarse y es molestado por distintos y disparatados personajes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto del libro informativo, que mayormente se importaba de otros pa&iacute;ses como M&eacute;xico y Espa&ntilde;a, en nuestro pa&iacute;s despunta el trabajo de Iamiqu&eacute;, el sello creado por Ileana Lotersztain (bi&oacute;loga) y Carla Baredes (f&iacute;sica) dedicado hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os a promover un enfoque original&iacute;simo en cuanto a temas cient&iacute;ficos se trata. Con <em>longsellers </em>ya cl&aacute;sicos como la serie <em>Asquerosolog&iacute;a</em>, y otros t&iacute;tulos m&aacute;s filos&oacute;ficos como <em>Qu&eacute; es la nada </em>y <em>Qu&eacute; es el tiempo</em>, armaron un cat&aacute;logo fuerte y diverso que sigue asumiendo riesgos. De hecho est&aacute;n por lanzar <em>Pubertad en marcha</em>, un libro coescrito entre Agostina Mileo, Gloria Calvo y Camila Lynn (tutoras en capacitaci&oacute;n virtual del Programa Nacional de ESI), destinado a chicos y chicas de entre 9 y 13 a&ntilde;os, que busca abordar temas a veces complejos de charlar como el orgasmo, la masturbaci&oacute;n, la identidad de g&eacute;nero, o la menstruaci&oacute;n. Otra serie interesante de libros informativos para leer en familia es <em>Aut&oacute;ctonos</em>, de Ojoreja, que explora las especies naturales que habitaron nuestra regi&oacute;n con una apuesta visual art&iacute;stica en tres t&iacute;tulos: <em>Cachorros del fin del mundo</em>, <em>Mam&iacute;feros prehist&oacute;ricos de Argentina </em>y <em>Animales argentinos.</em>
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                Ojoreja                            </span>
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        Otro g&eacute;nero que est&aacute; creciendo con fuerza es el de las sagas profusamente ilustradas de factura nacional destinadas al p&uacute;blico de entre 7 y 12 a&ntilde;os. Los ejemplos de afuera son el cl&aacute;sico <em>Diario de Greg </em>y el <em>Diario de Nikki</em> que tienen m&aacute;s de diez vol&uacute;menes cada uno y que consiguen ese efecto de que un chico termine de leer uno y quiera enseguida leer el que viene a continuaci&oacute;n. Una de las novedades de este tipo es <em>Las S&uacute;per 8</em>, que ya va por el tercer volumen escrito por Melina Pogorelsky y editado por la joven editorial Ralenti, una historia de aventuras y descubrimientos entre amigas, y la nueva <em>Los estramb&oacute;ticos</em>, de la misma editorial. En estos libros las ilustraciones acompa&ntilde;an el desarrollo de la trama y tienen una convivencia clave con el texto.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Complicidades</strong></h3><p class="article-text">
        Distintas editoras consultadas para esta nota coincidieron en que 2020 <strong>fue un a&ntilde;o en que las familias asumieron un rol mucho m&aacute;s activo a la hora de elegir qu&eacute; dar a leer. A su vez, la pandemia oblig&oacute; a crear o profundizar otros canales de comunicaci&oacute;n con los lectores, sin ferias presenciales ni visitas permitidas a librer&iacute;as.</strong> Esos nuevos canales implicaron tambi&eacute;n nuevas estructuras como las tiendas virtuales, los clubes de lectura por suscripci&oacute;n y distintos recursos m&aacute;s o menos creativos que cada editorial puso en marcha para captar la atenci&oacute;n en las redes. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, Raquel Franco, de Peque&ntilde;o Editor, concibi&oacute; en 2020 un proyecto de &ldquo;colonia de lectura&rdquo; por el cual varias veces por semana les enviaban un mail a padres y madres suscriptos con actividades de lectura, juegos y propuestas de abordaje de los libros: &ldquo;Esa fue nuestra estrategia de comunicaci&oacute;n m&aacute;s eficaz a lo largo de los 18 a&ntilde;os que llevamos como editorial. Encontramos el lector directo al que quer&iacute;amos hablarle&rdquo;, cuenta. Y agrega: &ldquo;Hubo un proceso s&uacute;per interesante de &lsquo;empoderamiento&rsquo; de las familias en relaci&oacute;n a la lectura y educaci&oacute;n de sus hijos que se vio reflejado en las ventas. El marketing digital le hizo muy bien al sector. Las grandes compradoras son las mujeres y son las mayores usuarias de redes, por lo que hubo ah&iacute; una sinergia grande. Las editoriales que ten&iacute;an estructuras de marketing digital, tiendas online y una buena comunicaci&oacute;n, se vieron muy favorecidas. Los padres notaron de pronto que eran responsables plenamente de lo que le&iacute;an sus hijos, y ese es un proceso interesant&iacute;simo. Creo que deber&iacute;amos observar eso cuando pensamos en pol&iacute;ticas de lectura. Si est&aacute;n en manos solamente de las escuelas, la sociedad civil nunca se hace cargo de que esa es una tarea de la familia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, Natalia M&eacute;ndez, una editora de much&iacute;sima experiencia que actualmente trabaja en Edelvives, aporta su mirada y sus sospechas respecto de la convivencia de tantos proyectos editoriales nacionales de distinto calibre y apunta cu&aacute;les son los puntos fuertes y d&eacute;biles de los nuevos canales de comercializaci&oacute;n: &ldquo;Una de las ventajas del mundo editorial es que permite convivir en el mismo mercado a estructuras muy peque&ntilde;as y especializadas con maquinarias gigantes de empresas internacionales. Y si bien en esa cantidad de oferta es dif&iacute;cil hacerse ver, las redes ayudan a tener una vidriera propia.<strong> </strong>Pensemos que no hay pr&aacute;cticamente medios que hagan cr&iacute;tica de libros infantiles. Decidir qu&eacute; dar a leer, qu&eacute; compartir con los chicos, m&aacute;s all&aacute; del boca a boca o de la recomendaci&oacute;n de libreros, no puede pasar solamente por el misterio de los algoritmos. Creo que ciertos clubes por suscripci&oacute;n vienen a ocupar un poco el lugar del librero de confianza, y tambi&eacute;n aportan cierta comodidad: no hay que hacer mucho ni pensar demasiado y aparecen libros nuevos en casa. El &uacute;nico riesgo ser&iacute;a olvidarse de que hay vida fuera del club, de que se puede revisar, elegir, mirar otras cosas, buscar por otros lados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>MR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Malena Rey]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/libro-bebes-historietas-tendencias-literatura-infantil-argentina-tiempos-pandemicos_1_7258082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Feb 2021 05:42:58 +0000]]></pubDate>
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