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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Marina Dal Poggetto]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/marina-dal-poggeto/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Marina Dal Poggetto]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo perdido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/tiempo-perdido_1_8565206.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0641771-2394-4a61-82c5-08b2845c24ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiempo perdido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Tiempo Perdido. La herencia, el manejo de la herencia y el manejo de la herencia de la herencia", de Marina Dal Poggetto y Daniel Kerner, es un intento de explicar la crisis escapando a las interpretaciones maniqueas. Lo que se ofrece es la resultante del diálogo permanente entre una economista y un politólogo que desde sus trabajos vienen analizando in situ el desarrollo de los acontecimientos. Aquí, una carta al lector y el prefacio.</p></div><h3 class="article-text"><strong>Carta al lector</strong></h3><p class="article-text">
        Arrancamos a escribir este libro a principios de 2019, cuando se estaba por cumplir un a&ntilde;o del inicio de una nueva crisis econ&oacute;mica, la sexta desde que ambos autores tenemos uso de raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nadie vislumbraba en octubre de 2017, luego del rotundo triunfo del Gobierno de Macri en la elecci&oacute;n de medio t&eacute;rmino, que una nueva crisis estaba pr&oacute;xima a desatarse. Aun cuando los riesgos inherentes a los enormes desequilibrios econ&oacute;micos como consecuencia de la herencia que hab&iacute;a dejado el kirchnerismo y del manejo voluntarista e inconsistente de esa herencia en los primeros pasos de la gesti&oacute;n de Cambiemos estaban a la vista de todos, la crisis lleg&oacute; de sorpresa. Explicarla fue la primera intenci&oacute;n de este libro.
    </p><p class="article-text">
        Escribirlo nos llev&oacute; m&aacute;s tiempo del que pensamos originalmente porque la propia coyuntura nos fue desviando del proyecto. Ambos trabajamos como consultores independientes y el tel&eacute;fono literalmente no dejaba de sonar en medio de una incertidumbre que se retroalimentaba. La crisis que hab&iacute;a arrancado cuando se le cort&oacute; el acceso al mercado a una econom&iacute;a sobre expandida, endeudada y con libre movilidad de capitales, empezaba a impactar sobre la econom&iacute;a real, la inflaci&oacute;n y las encuestas. Esto, a su vez, pegaba sobre la din&aacute;mica financiera en un c&iacute;rculo vicioso que no pudo ser frenado ni siquiera con un acuerdo con el FMI que era in&eacute;dito en magnitud y, a diferencia del pasado, inclu&iacute;a pocas condicionalidades e importantes desembolsos frescos a la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La incertidumbre electoral no hac&iacute;a m&aacute;s que agravar los problemas. La opci&oacute;n del centro, que podr&iacute;a haber acotado esta din&aacute;mica, se pulveriz&oacute; antes de empezar y nos adentramos en una competencia electoral por la presidencia con ambos extremos denomin&aacute;ndose mutuamente el &ldquo;caos&rdquo; y el &ldquo;abismo&rdquo;, con diagn&oacute;sticos cruzados sobre el origen de los males en la Argentina y por ende propuestas distintas y antag&oacute;nicas sobre c&oacute;mo resolverlos.
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n binaria del mercado no cambi&oacute; a&uacute;n cuando el armado electoral implic&oacute; un corrimiento al centro de ambos espacios: Cristina invitando a Alberto Fern&aacute;ndez a compartir la f&oacute;rmula, &eacute;l como presidente y ella como vicepresidente del Frente de Todos; y Macri invitando a Miguel &Aacute;ngel Pichetto (tambi&eacute;n armador del peronismo) a acompa&ntilde;ar como vicepresidente la f&oacute;rmula de Juntos por el Cambio.
    </p><p class="article-text">
        A medida que nos adentr&aacute;bamos en la recta final de una carrera electoral con obst&aacute;culos (las Primarias Simult&aacute;neas y Obligatorias -las PASO- el 11 de agosto de 2019), las encuestas iban relatando d&iacute;a a d&iacute;a, como en el hip&oacute;dromo, las diferencias en la intenci&oacute;n de voto entre ambos espacios con los mercados sobre reaccionando en simult&aacute;neo. Se lleg&oacute; al <em>blooper</em> de tener una euforia del mercado frente a encuestas que mostraban un empate t&eacute;cnico, el viernes previo a que las PASO convalidaran una diferencia de 15 p.p. a favor del Frente de Todos. Resultado que gatill&oacute; una abrupta salida de capitales que termin&oacute; por derrumbar las reservas del BCRA y los precios de los bonos argentinos disparando el riesgo pa&iacute;s, y terminando de romper el programa financiero y econ&oacute;mico de Cambiemos. La propia vor&aacute;gine de los acontecimientos a lo largo de 2019 iba agregando p&aacute;ginas al libro.
    </p><p class="article-text">
        Escribir de a dos con &eacute;nfasis tan distintos desde la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica sobre una historia que se estaba construyendo, y a distancia (uno desde Buenos Aires y otro desde Washington), tampoco era f&aacute;cil y dilat&oacute; los tiempos. La idea de tener publicado el libro para las elecciones presidenciales de 2019, se movi&oacute; para el traspaso del mando el 10 de diciembre.
    </p><p class="article-text">
        Cuando logramos cerrar una primera versi&oacute;n del libro y empezamos a buscar quien lo publique las primeras respuestas fueron que un libro sobre el Gobierno de Macri no ten&iacute;a mercado. &ldquo;&iquest;Otro libro sobre Macri?&rdquo;, nos dec&iacute;an. Aparentemente, a nadie le interesaba entender los motivos de la crisis que estaban viviendo, especialmente s&iacute; la explicaci&oacute;n no estaba posicionada en alguno de los dos extremos de la grieta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Decidimos correr el riesgo de mantenernos en el proyecto original, poniendo el punto final del libro en el traspaso del mando, sumando el relato de la &ldquo;herencia de la herencia&rdquo;, la exasperante falta de cooperaci&oacute;n de Alberto Fern&aacute;ndez en la transici&oacute;n y sus primeros pasos en la gesti&oacute;n. En gran medida porque creemos que sin comprender este nuevo fracaso, escapando a explicaciones maniqueas que se pierden en la grieta y que se enfocan en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de un Gobierno y no de un pa&iacute;s, no ser&aacute; posible salir del estancamiento cr&oacute;nico que afecta a la Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reflotando una frase de Javier Cercas: &ldquo;El pasado nunca acaba de pasar. Porque el pasado del que hay memoria y del que hay testigos, no es pasado, es solo una dimensi&oacute;n del presente sin la cual el presente est&aacute; mutilado&rdquo;. Recordar este pasado reciente &ldquo;significa darse los instrumentos para no cometer los mismos errores&rdquo;. Este fue desde el inicio el principal inter&eacute;s del libro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo era cerrarlo en marzo de 2020 y publicarlo en mayo, pero entonces nos agarr&oacute; la pandemia. En el medio, la din&aacute;mica sigui&oacute; agregando p&aacute;ginas. En esta &uacute;ltima versi&oacute;n, incorporamos el primer a&ntilde;o y medio de Alberto Fern&aacute;ndez, que por su intensidad, podr&iacute;a formar parte de un nuevo libro y no s&oacute;lo un par de cap&iacute;tulos.
    </p><p class="article-text">
        El intento de estabilizaci&oacute;n en el arranque de la nueva gesti&oacute;n choc&oacute; con los costos econ&oacute;micos asociados al manejo de una cuarentena eterna para manejar la pandemia en un pa&iacute;s sin cr&eacute;dito y sin moneda, recrudeciendo la interna dentro de la propia coalici&oacute;n de gobierno. La reestructuraci&oacute;n agresiva de la deuda privada sin un acuerdo con el FMI que descomprimiera los vencimientos, que desde el vamos arrancaban en septiembre 2021 y se concentraban en 2022 y 2023, y sin una soluci&oacute;n a la deuda de pesos, mantuvo muy alto el riesgo pa&iacute;s y llev&oacute; a exagerar el cepo impuesto inmediatamente despu&eacute;s de la elecci&oacute;n de octubre de 2019. Situaci&oacute;n que agreg&oacute; presi&oacute;n sobre la brecha cambiaria y la inflaci&oacute;n, a&uacute;n cuando el deterioro fiscal coordinado por la pandemia empez&oacute; a corregirse m&aacute;s r&aacute;pido de lo que el propio mercado esperaba en un contexto de in&eacute;dita liquidez global.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis cambiaria desatada en 2018 que, a los tumbos, llev&oacute; el d&oacute;lar oficial de $17 a $100, y el d&oacute;lar marginal a $180, contin&uacute;a, con una tasa de inflaci&oacute;n que -con muchos precios contenidos por la pol&iacute;tica-, retorn&oacute; al 50% y un Gobierno que vuelve a intentar forzar el corto plazo para llegar a la elecci&oacute;n, esta vez de medio t&eacute;rmino, consumiendo los d&oacute;lares que, cual man&aacute; del cielo, recibi&oacute; el pa&iacute;s en 2020 por el salto en el precio de la soja y la tard&iacute;a emisi&oacute;n de DEGs del FMI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El final de esta &ldquo;tragicomedia de enredos&rdquo; vuelve a quedar abierto frente a la necesidad de la gesti&oacute;n de Alberto Fern&aacute;ndez de cerrar y pasar por el nuevo Congreso un acuerdo con el FMI, con un programa que extienda el horizonte de la Argentina despu&eacute;s del pr&oacute;ximo 14 de noviembre y evite una disrupci&oacute;n monetaria que vuelva a cambiar el r&eacute;gimen inflacionario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra vez una elecci&oacute;n vuelve a paralizar el pa&iacute;s mientras el BCRA consume los d&oacute;lares de las reservas para financiar un aumento del bienestar transitorio con rendimientos decrecientes. Todo esto mientras en la recta final, el electorado se entera que el presidente y su familia hab&iacute;an violado las reglas de la cuarentena para festejar el cumplea&ntilde;os de la primera dama, cuando todos est&aacute;bamos confinados en nuestras casas y alejados de nuestras familias.
    </p><p class="article-text">
        Debemos entregar el libro y poner fin a un relato del derrotero de la Argentina que exaspera. La historia contin&uacute;a, pero su final no est&aacute; predeterminado. Como mostramos en este libro, lo que sucedi&oacute; fue resultado de decisiones que los actores pol&iacute;ticos fueron tomando en cada momento con un horizonte en extremo cortoplacista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La grieta, y la falta de planificaci&oacute;n que ha marcado la pol&iacute;tica argentina de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hace dif&iacute;cil ser optimista respecto a que el final no sea, una vez m&aacute;s, uno disruptivo.
    </p><p class="article-text">
        15 de Agosto de 2021&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El libro</strong></h3><p class="article-text">
        Lo que se ofrece en este libro es el resultado del di&aacute;logo permanente entre una economista y un polit&oacute;logo que desde sus trabajos vienen analizando <em>in situ</em> el desarrollo de los acontecimientos. La confluencia de la visi&oacute;n politol&oacute;gica, centrada en el an&aacute;lisis de la construcci&oacute;n pol&iacute;tica y de la econom&iacute;a, que centra el an&aacute;lisis en la restricci&oacute;n presupuestaria, intenta reconstruir la historia escapando a interpretaciones maniqueas de izquierda y de derecha.
    </p><p class="article-text">
        Las met&aacute;foras de la n&aacute;utica que se incluyen en el nombre de los cap&iacute;tulos surgen de las usadas por el propio gobierno de Macri para alentar a la tropa a medida que la corrida contra el peso se agudizaba. En julio de 2018 el mensaje oficial sosten&iacute;a: &ldquo;nos dieron un barco que estaba destruido, lo empezamos a arreglar de a poco para corregir el rumbo y en el medio del camino nos agarr&oacute; la tormenta. Hoy la prioridad es tapar los agujeros porque nos est&aacute; entrando agua, pero lo importante es que vamos a mantener el rumbo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las versiones fueron mejorando, a veces pasaban de la n&aacute;utica al automovilismo, como la del &ldquo;auto en la banquina&rdquo;, pero siempre se hac&iacute;a alusi&oacute;n a mantener el rumbo. Esto aun cuando en medio de las turbulencias financieras, el gobierno de Macri se vio obligado a ir al FMI y a dar marcha atr&aacute;s con decisiones que hasta entonces actuaban como dogmas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las &uacute;ltimas versiones de la met&aacute;fora n&aacute;utica mencionada en una arenga a la tropa en boca de un alto funcionario fue: &ldquo;Prepar&eacute; un velero de muy buena calidad y al poco de andar me top&eacute; con una tremenda tormenta de frente. Ahora lo &uacute;nico que queda es aferrarse al m&aacute;stil hasta que pase la tormenta&rdquo;. Mientras se reafirmaba la estrategia de polarizaci&oacute;n con Cristina apuntando a un peronismo dividido para asegurar el resultado de la elecci&oacute;n en medio de una brusca recesi&oacute;n con la cuenta capital abierta. Una vez definido el resultado de las PASO que coordin&oacute; una agresiva toma de ganancias sobre Argentina y la ruptura del programa con el FMI, cambio de ministro mediante, la nueva met&aacute;fora n&aacute;utica pas&oacute; a ser: &ldquo;Ahora el desaf&iacute;o es estacionar el barco en el muelle el 10 de diciembre de 2019, no antes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El barco se estacion&oacute;, pero el manejo de la deuda y la pandemia del nuevo Gobierno hicieron que volviera a entrar peligrosamente agua al barco. Cuando el mundo nos volvi&oacute; a ayudar a fines de 2020, la decisi&oacute;n fue chapotear en el barro para evitar tomar decisiones en el a&ntilde;o electoral.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El libro est&aacute; conformado por siete cap&iacute;tulos y un ep&iacute;logo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer cap&iacute;tulo, analiza la competencia electoral de 2015, la llegada de Macri a la presidencia y la herencia que recibi&oacute;. <em><strong>&ldquo;Recibimos un barco averiado&rdquo;</strong></em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo ahonda en el primer a&ntilde;o de la gesti&oacute;n de Cambiemos, los errores de diagn&oacute;stico y el choque que provoc&oacute; la fragmentaci&oacute;n de las decisiones. &ldquo;<strong>En el astillero, listos para zarpar&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El tercero revisa el camino hacia las elecciones legislativas de 2017: la primera gran prueba pol&iacute;tica del gobierno de Macri, frente al mercado que s&oacute;lo ped&iacute;a la gobernabilidad, financi&oacute; y festej&oacute; una duplicaci&oacute;n del desequilibrio de las cuentas externas en un pa&iacute;s que no ten&iacute;a moneda y hab&iacute;a quitado todos los controles de capitales. <em><strong>&ldquo;Saquen los botes salvavidas, quedan feos y no los necesitamos&rdquo;</strong></em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cuarto se centra en el intento de corregir en 2018, las complicaciones que aparecieron en un pa&iacute;s donde todos est&aacute;n de acuerdo en que el ajuste lo haga el otro y que adem&aacute;s enfrent&oacute; una doble sequ&iacute;a: el corte al cr&eacute;dito y la p&eacute;rdida de una tercera parte de la cosecha. Ac&aacute; se relata el desarrollo de la toma de ganancias que arranc&oacute; con el desarme del <em>carry trade</em> que hab&iacute;a alentado el BCRA con una meta de inflaci&oacute;n inconsistente en los dos a&ntilde;os previos y deriv&oacute; en una fuga de capitales que no se detuvo con el salvataje in&eacute;dito del FMI. <em><strong>&ldquo;Colgados del m&aacute;stil hasta que pase la tormenta&rdquo;.&nbsp;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        El quinto abarca el camino a la elecci&oacute;n presidencial; la estrategia de polarizaci&oacute;n del Gobierno apostando al big data con la sociedad &ldquo;aguantando&rdquo; la recesi&oacute;n con la cuenta capital abierta; la decisi&oacute;n de Cristina de competir como vicepresidenta detr&aacute;s de un armador del peronismo como Alberto Fern&aacute;ndez; la unificaci&oacute;n del peronismo y la reacci&oacute;n del mercado complicando una transici&oacute;n donde la cooperaci&oacute;n entre el FMI, Alberto Fern&aacute;ndez y Mauricio Macri no apareci&oacute;, ni siquiera una vez definido el 27 de octubre el resultado electoral. <em><strong>&ldquo;Con big data y estrategia esquivamos el iceberg&rdquo;</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        El sexto, <em><strong>&ldquo;Vuelve a entrar agua al barco&rdquo;</strong></em>, abarca el primer a&ntilde;o de gesti&oacute;n de Alberto Fern&aacute;ndez. Del discurso inaugural y el ajuste denominado &ldquo;Solidaridad Social y Reconversi&oacute;n Productiva&rdquo;, al exasperantemente lento manejo de la deuda privada que finalmente se reestructur&oacute; sin <em>holdouts</em> y sin enmarcar en un acuerdo con el FMI.&nbsp; Analiza la cuarentena eterna y el recrudecimiento de las internas dentro del Frente de Todos, a medida que los costos econ&oacute;micos emergieron con la brecha cambiaria que lleg&oacute; al 130% en noviembre pasado. La carta de Cristina y el llamado al FMI de noviembre 2020.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El s&eacute;ptimo, <em><strong>&ldquo;Chapoteando en el Barro&rdquo;</strong></em>. El cambio en la liquidez global con la r&aacute;pida recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica mundial coordinado por la vacuna contra el Covid-19 y el est&iacute;mulo fiscal en Estados Unidos. En un contexto econ&oacute;mico m&aacute;s benigno, con d&oacute;lares frescos (soja y DEGs), lleg&oacute; la decisi&oacute;n de transitar 2021 sin acuerdo con el FMI, apostando a que el avance de la vacunaci&oacute;n y la apertura de la econom&iacute;a cambien el &aacute;nimo de cara a la elecci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el <em><strong>Ep&iacute;logo</strong></em> pone esta crisis en el contexto de las muchas anteriores, e intenta una mirada un poco m&aacute;s larga sobre los desvar&iacute;os de la Argentina. Describe c&oacute;mo el pa&iacute;s volvi&oacute; a dilapidar una oportunidad hist&oacute;rica, como la que le dio el mundo a Am&eacute;rica Latina en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, para sentar las bases de un crecimiento menos err&aacute;tico y m&aacute;s inclusivo.
    </p><p class="article-text">
        La dificultad para buscar consensos y el p&eacute;ndulo entre gobiernos &ldquo;populistas&rdquo; que llegan al poder con la econom&iacute;a en recesi&oacute;n y distribuyen para crecer&nbsp; y consolidarse en el poder hasta tropezarse con desequilibrios macroecon&oacute;micos insostenibles, y gobiernos que intentan hacer ajustes para devolverle competitividad a la econom&iacute;a apelando al cr&eacute;dito en d&oacute;lares que se corta antes de tiempo y termina en una crisis macroecon&oacute;mica, vuelve una vez m&aacute;s a repetirse. La diferencia es que esta vez, un Gobierno peronista agarr&oacute; una econom&iacute;a que no terminaba de aterrizar, se enfrent&oacute; a una situaci&oacute;n &uacute;nica con la pandemia y sin reservas suficientes y una concentraci&oacute;n agresiva de vencimientos con el FMI deber&aacute; enfrentar los dos a&ntilde;os que le quedan.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La debilidad institucional y la escasez de d&oacute;lares autogenerada hace que ning&uacute;n gobierno pueda tener objetivos de largo plazo, y que la b&uacute;squeda de soluciones r&aacute;pidas para resolver las herencias que se acumulan termine convalidando el p&eacute;ndulo al cual como S&iacute;sifo parecemos condenados como pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Kerner, Marina Dal Poggetto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/tiempo-perdido_1_8565206.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Dec 2021 16:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tiempo perdido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis,Economía,Mauricio Macri,Alberto Fernández,Cristina Fernández de Kirchner]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La insoportable levedad de la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/insoportable-levedad-argentina_129_8231177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59469f88-005e-4298-85be-146be94e5041_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La insoportable levedad de la Argentina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cuenta de dólares y de pesos empieza a crujir antes de las PASO. Con el cepo, la pregunta no es si se llega o no a la elección sino con qué brecha cambiaria y con cuántas reservas en el Banco Central.</p></div><p class="article-text">
        Arranc&oacute; la carrera electoral. Para las PASO faltan apenas 24 d&iacute;as, y 63 para las elecciones definitivas. La presi&oacute;n cambiaria l&oacute;gicamente escal&oacute; frente a un Gobierno que decidi&oacute; usar los d&oacute;lares que cual man&aacute; del cielo est&aacute; recibiendo por la soja y los DEGs del FMI para transitar 2021 sin un acuerdo con el que Fondo descomprima los vencimientos de d&oacute;lares que arrancan en septiembre pr&oacute;ximo y se concentran en 2022 y 2023. <strong>La cuenta de d&oacute;lares y de pesos empieza a crujir. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La acumulaci&oacute;n de reservas del BCRA de la primera mitad del a&ntilde;o producto de una liquidaci&oacute;n r&eacute;cord del campo frente a la se&ntilde;al de precios de los granos y la decisi&oacute;n del Gobierno de pisar la devaluaci&oacute;n del peso toc&oacute; un techo a mediados de julio y desde entonces acumula una ca&iacute;da de US$1.500 millones, con reservas netas que se ubican en US$5.700 millones. 
    </p><p class="article-text">
        Las menores compras en el MULC (Mercado &Uacute;nico y Libre de Cambios), el uso creciente de d&oacute;lares para intervenir en la brecha cambiaria y el reloj del pago a organismos internacionales de cr&eacute;dito explicaron la ca&iacute;da y retroalimentan las expectativas frente a la concentraci&oacute;n de vencimientos en d&oacute;lares a organismos de los pr&oacute;ximos meses.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El d&oacute;lar SENEBI de $177 es &ldquo;recontra alto&rdquo; y contrasta con un d&oacute;lar de $160, a precios de hoy en el pico de 2002. S&oacute;lo se explica por la falta de horizonte el d&iacute;a despu&eacute;s de la elecci&oacute;n mientras a la ca&iacute;da en las Reservas se suma un Tesoro que encuentra dificultades para refinanciar los vencimientos de pesos y la fuerte correcci&oacute;n fiscal de la primera mitad del a&ntilde;o empieza a revertirse y empieza a ser financiada en forma creciente por el BCRA.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, con cepo, la pregunta no es si se llega o no a la elecci&oacute;n; <strong>la pregunta es con qu&eacute; brecha cambiaria y con cu&aacute;ntas reservas en el BCRA se llega. </strong>Fundamentalmente, en qu&eacute; medida el intento de administrar la escasez de d&oacute;lares e impulsar el consumo no termina generando cortocircuitos que moderan la &ldquo;desinflaci&oacute;n a pulmotor&rdquo; que busca el gobierno anclando el d&oacute;lar oficial y las tarifas.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia del mundo en desarrollo, en la Argentina todav&iacute;a se est&aacute; vacunando a buen ritmo y los anti vacunas todav&iacute;a no son el problema. Junto con la aceleraci&oacute;n del proceso de vacunaci&oacute;n, la descongesti&oacute;n de las terapias intensivas y la &ldquo;necesidad&rdquo; pol&iacute;tica de reactivar el consumo; de la noche a la ma&ntilde;ana las restricciones a la movilidad desaparecieron. 
    </p><p class="article-text">
        El riesgo de las nuevas variantes intenta ser contenido frenando los vuelos y dejando varados a &ldquo;los irresponsables que se fueron de vacaciones en pandemia&rdquo;. De alg&uacute;n modo, no afecta al n&uacute;cleo de votantes del gobierno y se enmarca en el discurso del &ldquo;te estamos cuidando&rdquo;, mientras la oposici&oacute;n se ocupa de marcar los groseros errores en el dise&ntilde;o del proceso de vacunaci&oacute;n (vacunatorio VIP incluido), y en la &uacute;ltima semana en los ingresos a Olivos y la grotesca foto del festejo de cumplea&ntilde;os de la primera dama en plena cuarentena.
    </p><p class="article-text">
        La reapertura de actividades luego de las restricciones a la movilidad de abril y los 10 d&iacute;as de cuarentena de mayo (incluyendo feriados) empieza a reflejarse en los indicadores de actividad de junio y los primeros de julio que muestran un rebote bastante fuerte en el margen. El intento de poner plata en el bolsillo v&iacute;a segunda vuelta de paritarias, la baja del impuesto a las ganancias, un nuevo bono para la AUH y los jubilados&nbsp;y l&iacute;neas de cr&eacute;dito subsidiadas como el Ahora 30 para la compra de bienes durables o los cr&eacute;ditos para monotributistas, seguramente van a tener un impacto sobre el consumo en los pr&oacute;ximos tres/cuatro meses, sobre todo de bienes durables. 
    </p><p class="article-text">
        Todas <strong>pol&iacute;ticas ya utilizadas en el pasado, que en un contexto de escasez de reservas tienen rendimientos cada vez m&aacute;s decrecientes. </strong>Dicho en criollo impactan un poco sobre las cantidades y mucho, en una segunda vuelta, sobre los precios y la brecha cambiaria.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, sin una disrupci&oacute;n en la econom&iacute;a hasta las elecciones (como ocurri&oacute; en 2019) ni capacidad para generar el salto abrupto en el &ldquo;bienestar transitorio&rdquo; (como ocurri&oacute; en 2011 y 2017) y con un espacio que no se quebr&oacute; (llegaron con la coalici&oacute;n unida a la elecci&oacute;n), es poco probable que el resultado sea contundente a favor o en contra del Gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        La Argentina &ldquo;contin&uacute;a&rdquo; despu&eacute;s del 14 de noviembre, y la concentraci&oacute;n de vencimientos en d&oacute;lares torna imperioso un programa econ&oacute;mico que descomprima los vencimientos con el FMI. Por lo pronto sabemos que a menos que volvamos a tener un nuevo man&aacute; del cielo en 2022, <strong>no hay d&oacute;lares suficientes para seguir pagando con reservas sin terminar en una disrupci&oacute;n monetaria que transporte a la Argentina a un nuevo r&eacute;gimen inflacionario.</strong> Y no hay financiamiento monetario disponible dentro de la carta org&aacute;nica actual del BCRA para financiar un d&eacute;ficit mayor a 1,5% del PIB el pr&oacute;ximo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra visi&oacute;n, a este nivel de inflaci&oacute;n y con la brecha cambiaria entre 75% y 85% dependiendo de que d&oacute;lar se use, los incentivos son muy perversos y las correcciones graduales pueden servir para evitar un escenario disruptivo (como el que aparecer&iacute;a si el BCRA pierde las reservas y/o defaultea al FMI), pero no va a servir para sentar las bases de un crecimiento sostenido. Aun despejando los vencimientos del FMI, si no se derrumba la tasa de inter&eacute;s en d&oacute;lares (hoy en 20%), la brecha cambiaria no va a bajar en forma consistente. Con la brecha cambiaria alta, los incentivos son malos y el BCRA no va a acumular reservas en forma sostenida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dif&iacute;cilmente el Gobierno est&eacute; dispuesto a un programa de shock el d&iacute;a despu&eacute;s. </strong>Lo m&aacute;s probable es que incorpore un intento de correcci&oacute;n gradual del d&eacute;ficit fiscal en un contexto de reducci&oacute;n tambi&eacute;n gradual de la nominalidad y de la brecha cambiaria con una aceleraci&oacute;n del ritmo de devaluaci&oacute;n m&aacute;s en l&iacute;nea con la inflaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si consigue despejar los vencimientos de la deuda con el FMI y el Club de Paris, las chances de avanzar en un programa mediocre no disruptivo no son pocas. En cualquier caso, dada la concentraci&oacute;n de vencimientos de pesos y d&oacute;lares en el primer trimestre del a&ntilde;o, los tiempos para armar, negociar el programa y pasar el programa por el Congreso son muy cortos.
    </p><p class="article-text">
        Otra vez cortando clavos y desaprovechando la oportunidad que este a&ntilde;o nos brind&oacute; el mundo para intentar sentar las bases de un esquema de estabilizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Dal Poggetto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/insoportable-levedad-argentina_129_8231177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Aug 2021 11:29:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La insoportable levedad de la Argentina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El peronismo frente a la caldera social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/peronismo-frente-caldera-social_129_8114207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff4945be-0c0e-486b-b516-594e6e30873e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peronismo frente a la caldera social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        La centralidad pol&iacute;tica del peronismo en la Argentina tiene su origen en la conjunci&oacute;n entre organizaciones gremiales e identidad pol&iacute;tica. La columna vertebral del Justicialismo fue el sindicalismo. &ldquo;Fue&rdquo;, porque esa reuni&oacute;n invencible desde el 45 al 83 en los per&iacute;odos que hab&iacute;a elecciones libres, expresaba pol&iacute;ticamente una realidad social nueva: la de la urbanizaci&oacute;n y proletarizaci&oacute;n de las capas populares del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas actuales muestran que los sectores sociales m&aacute;s bajos de la Argentina ya no se describen m&aacute;s como asalariados formales pasibles de afiliaci&oacute;n sindical. <strong>El trabajo informal, el desempleo, la exclusi&oacute;n dan cuenta de los sectores populares argentinos tanto o m&aacute;s que el trabajo formal sindicalizado. </strong>
    </p><p class="article-text">
        De hecho,<strong> de los 20 millones de personas activas hay menos de 9 que tienen un trabajo formal.</strong> De estas s&oacute;lo 6 tienen un trabajo formal en el sector privado. A su vez<strong>, s&oacute;lo 3,5 millones de trabajadores est&aacute;n sindicalizados </strong>(uno de cada cuatro del sector privado y dos de cada tres en el sector p&uacute;blico). Hay alrededor de 3 millones de personas adicionales con alg&uacute;n grado de &ldquo;formalidad&rdquo;: 0,4 millones de trabajadores aut&oacute;nomos, 1,6 millones de monotributistas, 1 mill&oacute;n de empleadas dom&eacute;sticas y monotributistas sociales. El resto, 8 millones de personas opera en la informalidad total. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los planes sociales en manos de la Naci&oacute;n ascienden a m&aacute;s de 9,5 millones de beneficiarios</strong> (muchas veces cruzados con los propios trabajadores formales). Tambi&eacute;n hay 9,2 millones de beneficiarios del r&eacute;gimen previsional de los cuales 5,7 millones pertenecen al r&eacute;gimen general, 1,6 millones reciben pensiones no contributivas y el resto pertenece a reg&iacute;menes especiales (incluyendo las cajas provinciales) que por s&iacute; solos explican 40% del gasto previsional. 
    </p><p class="article-text">
        Con 9 millones de trabajadores activos, se financia a casi 8 millones de beneficios jubilatorios pagados por la Naci&oacute;n. El total de gasto previsional de la Argentina asciende a casi 12% del PIB y representa el 75% de las transferencias al sector privado que a su vez dan cuenta de un tercio del gasto p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una buena parte de la explicaci&oacute;n del triunfo electoral de Macri en 2015 se encuentra en esa diferenciaci&oacute;n entre &ldquo;los de abajo&rdquo;: los hist&oacute;ricos trabajadores peronistas sintieron que &ldquo;su&rdquo; peronismo se ocupaba m&aacute;s de los excluidos que de ellos, que eran quienes trabajaban y a quienes castigaban con el Impuesto a las Ganancias sobre el salario. Una &ldquo;contradicci&oacute;n&rdquo; en sus propios t&eacute;rminos que <strong>no tiene en cuenta cu&aacute;l es el basamento de los sistemas tributarios del mundo desarrollado</strong>. Pero esos trabajadores ya le hab&iacute;an perdonado al peronismo cosas m&aacute;s inconvenientes para sus intereses colectivos: en los noventa el peronismo avanz&oacute; en las reformas estructurales que abrieron la econom&iacute;a, privatizaron y sacudieron las estructuras sindicales en pos de un aumento en la productividad de la econom&iacute;a y su contracara dada por una triplicaci&oacute;n de la tasa de desempleo que lleg&oacute; a alcanzar 18% en 1995.
    </p><p class="article-text">
        Steven Levitsky detect&oacute; que el peronismo es el &uacute;nico partido de Am&eacute;rica Latina y Europa Oriental que<strong> llev&oacute; adelante las reformas pro-mercado y mantuvo la competitividad electoral; </strong>todos los dem&aacute;s o bien se extinguieron o quedaron reducidos a la insignificancia en las urnas. Al peronismo sus bases lo siguieron, como ped&iacute;a en su momento el l&iacute;der de esas transformaciones, Carlos Menem. 
    </p><p class="article-text">
        Luego de la victoria de Cambiemos en 2015 el peronismo regres&oacute; al gobierno aunque la heterogeneidad en sus bases de apoyo se ha profundizado, al menos si se las analiza con estad&iacute;sticas en mano. <strong>Esto pone al peronismo otra vez frente al desaf&iacute;o de representar a los cada vez menos trabajadores sindicalizados y al variopinto universo de los excluidos. Una caldera</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Muchas organizaciones sociales forman parte de la coalici&oacute;n de gobierno. Estos funcionarios, tienden un puente entre la formalidad institucional y la informalidad del territorio, transmitiendo puertas adentro las demandas de sus bases que est&aacute;n en la calle. All&iacute;, ganan o pierden su legitimidad estos dirigentes. 
    </p><p class="article-text">
        En los movimientos sociales est&aacute; sucediendo lo mismo que con la dirigencia sindical: <strong>hay cada vez m&aacute;s elencos dirigentes entronizados en el control durante a&ntilde;os con manejo de cajas cada vez m&aacute;s grandes </strong>- se acercan al 1% del PIB-. En algunos casos financiadas con impuestos transitorios &ldquo;con asignaci&oacute;n espec&iacute;fica&rdquo; como ocurri&oacute; con una porci&oacute;n del impuesto pa&iacute;s a la compra de d&oacute;lares o con el impuesto a la riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a diferencia de las dirigencias sindicales, los liderazgos de los movimientos sociales siguen teniendo como principal escenario las calles para demostrar su fortaleza y expresar sus demandas al Gobierno. <strong>La rev&aacute;lida de los t&iacute;tulos de conducci&oacute;n social, tiene un calendario m&aacute;s exigente con pruebas sorpresas seg&uacute;n aprieten las necesidades de sus bases.</strong> Esto hace que, los referentes sociales tengan menos paciencia que sus hom&oacute;logos sindicales en la negociaci&oacute;n con el Estado.
    </p><p class="article-text">
        El reciente conflicto en torno a las Tarjetas Alimentar es un s&oacute;lo ejemplo de las fricciones que se dan entre el Gobierno y las organizaciones sociales. El 7 de mayo del presente a&ntilde;o, Alberto Fern&aacute;ndez anunci&oacute; la ampliaci&oacute;n de los beneficiarios de las Tarjetas Alimentar y un aumento en el monto de las mismas. Esta medida, si bien significa un subsidio adicional a las familias de bajos ingresos, <strong>no fue bien recibida por los principales dirigentes sociales.</strong> Juan Grabois y Emilio P&eacute;rsico cuestionaron el car&aacute;cter asistencialista de la medida, aunque en rigor se quejaron de las comisiones bancarias e indirectamente del puenteo en el manejo de la caja. Esto revitaliz&oacute; las discusiones sobre el perfil de la pol&iacute;tica p&uacute;blica orientada a lo social, es decir, si los fondos p&uacute;blicos deben destinarse a transferencias directas o a programas de empleo y urbanizaci&oacute;n barrial. Ante esta situaci&oacute;n, los dirigentes m&aacute;s cercanos al Gobierno adujeron que la medida era eventual, y que pasada la situaci&oacute;n adversa, se avanzar&iacute;a con medidas m&aacute;s cercanas a las demandadas por los dirigentes de los movimientos sociales.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El oficio de calderero</strong></h3><p class="article-text">
        Esta dimensi&oacute;n del PJ como partido de encuadramiento de bases es subvalorada en los an&aacute;lisis, solo permea en frases de resignaci&oacute;n del estilo &ldquo;a este pa&iacute;s el &uacute;nico que lo puede gobernar es el Peronismo&rdquo;, o &ldquo;con esta pandemia a Macri le explotaba&rdquo;, a veces con una georreferencia en el conurbano para especificar el punto exacto de la incrustaci&oacute;n de caldera. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero hay una funcionalidad del desempe&ntilde;o justicialista para el sistema pol&iacute;tico. </strong>No casualmente en la Argentina se est&aacute;n procesando las demandas sociales dentro del sistema y en Chile, Colombia y Venezuela se expresan por fuera de las instituciones o directamente con un viraje autoritario. 
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, este esquema de funcionamiento que torna &ldquo;estable&rdquo; la pol&iacute;tica se da<strong> en medio de una inestabilidad macroecon&oacute;mica que sigue aumentando las inequidades </strong>del sistema con un mercado formal de empleo cada vez m&aacute;s reducido y un sistema previsional que no se financia si se quiere sostener la universalidad. En el medio, un sistema tributario que en un contexto de informalidad creciente<strong> sigue agregando tributos para intentar cerrar una brecha fiscal estructural en un pa&iacute;s que se qued&oacute; sin cr&eacute;dito y sin moneda</strong> y con <strong>riesgos ciertos de cambiar otra vez de r&eacute;gimen inflacionario </strong>si no se avanza r&aacute;pido en un acuerdo con el FMI que descomprima los vencimientos por US$44.000 millones que se concentran en los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Encontrar&aacute; el peronismo como en los '90 los mecanismos para salir de este entuerto? &iquest;o dejar&aacute; de ser, en palabras de Levitsky la excepci&oacute;n a la regla?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>La nota es un extracto de uno de los cap&iacute;tulos del &uacute;ltimo informe mensual de Eco Go donde se analiz&oacute; m&aacute;s detalladamente el comportamiento de la caldera social y el rol de los movimientos sociales. Informe N&ordm; 169: &ldquo;El ruido del Tiempo: sin margen para seguir procrastinando despu&eacute;s de octubre&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Dal Poggetto, Lucio Guberman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/peronismo-frente-caldera-social_129_8114207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jul 2021 10:18:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El peronismo frente a la caldera social]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jugando con fuego, perdiendo una nueva oportunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/jugando-fuego-perdiendo-nueva-oportunidad_129_7974591.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c21c814b-f74c-44a9-9f2a-694700b370b5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jugando con fuego, perdiendo una nueva oportunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A contramano del teorema de Baglini que sostiene que la irresponsabilidad de las propuestas de política económica es inversamente proporcional a la cercanía del gobierno, acá son los propios los que esmerilan sistemáticamente cualquier intento de enderezar el rumbo.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Primero la salud y la vida, despu&eacute;s la deuda&rdquo;. As&iacute; se titula la proclama del 25 de mayo firmada por un grupo de pol&iacute;ticos, sindicalistas, actores y periodistas entre otros, pertenecientes al Frente de Todos, a trav&eacute;s de la cual exigen al Gobierno, del cual forman parte, que suspenda los pagos al Club de Par&iacute;s y al FMI mientras dure la pandemia. Tambi&eacute;n exigen que negocie agresivamente las condiciones de refinanciaci&oacute;n de los vencimientos de capital por US$44.000 millones a partir de septiembre (que se concentran entre 2022 y 2023), forzando los estatutos del organismo en t&eacute;rminos de tasa de inter&eacute;s y plazos. Recordemos que, por la magnitud del cr&eacute;dito otorgado a la Argentina respecto a su cuota, el pa&iacute;s acept&oacute; pagar una penalidad de 200 puntos b&aacute;sicos por sobre la tasa de inter&eacute;s b&aacute;sica que cobra el FMI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo patol&oacute;gico es que esta proclama ocurre apenas diez d&iacute;as despu&eacute;s de la visita del Presidente y su ministro de Econom&iacute;a a Europa. </strong>Visita en la que intentaron renegociar contra reloj el vencimiento por US$2.400 millones con el Club de Par&iacute;s del pr&oacute;ximo 30 de mayo, y despu&eacute;s de la cual dejaron trascender que el organismo estar&iacute;a dispuesto a &ldquo;liberar&rdquo; del default a la Argentina. Ocurre casi en simult&aacute;neo a la conversaci&oacute;n pautada entre Alberto Fern&aacute;ndez y Angela Merkel, siendo Alemania uno de los pa&iacute;ses con capacidad para torcer la decisi&oacute;n. Y tambi&eacute;n en simult&aacute;neo a la noticia filtrada por el propio Gobierno respecto a que a principios de junio vendr&iacute;a una misi&oacute;n para avanzar con el Art&iacute;culo IV: el informe que hace el FMI sobre todos los pa&iacute;ses miembros sin programa y que en el caso de Argentina (donde el programa est&aacute; ca&iacute;do desde agosto de 2019, despu&eacute;s del resultado de las PASO) es una de las exigencias del Club de Par&iacute;s para refinanciar el vencimiento mencionado y evitar el default.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un default al Club de Par&iacute;s (en el que se incurrir&iacute;a si no se subsana el pago 60 d&iacute;as despu&eacute;s del vencimiento), pr&aacute;cticamente duplicar&iacute;a el monto adeudado al organismo. Esto es as&iacute; debido a la letra chica del acuerdo firmado en 2014 por el entonces ministro de Econom&iacute;a y actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, para reestructurar el default en el que todav&iacute;a estaba la Argentina desde la salida de la convertibilidad. Otra vez,<strong> la defensa del &ldquo;presente y el futuro de los argentinos&rdquo;, como titula la proclama, puede terminar aumentando en forma directa la deuda.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1397204266964631556?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Si bien no es la primera vez que una movida dentro de la propia coalici&oacute;n de gobierno patea en contra, lo cierto es que a medida que los d&iacute;as transcurren, <strong>el juego se torna cada vez m&aacute;s perverso y puede terminar atentando contra el propio objetivo de la pol&iacute;tica puesto en llegar a la elecci&oacute;n sin que la coalici&oacute;n de gobierno se rompa y con la brecha cambiaria contenida</strong>. Si bien la aceleraci&oacute;n en la liquidaci&oacute;n de la cosecha coordinada por la suba en el precio de la soja (que vale remarcar durante los feriados cay&oacute; US$50, a US$555 la tonelada) y un BCRA que puso el freno al ritmo de devaluaci&oacute;n del d&oacute;lar oficial, le permiti&oacute; al BCRA empezar a recomponer reservas, reducir la exposici&oacute;n en futuros e intervenir en la brecha cambiaria que se mantiene en torno a 70%, lo cierto es que hasta noviembre falta mucho y el equilibrio es delgado. Sobre todo, por la incertidumbre que genera el impacto sobre las nuevas medidas de restricci&oacute;n a la movilidad de las personas impuestas frente a la llegada de la tercera ola sin vacunas suficientes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n de vencimientos fue un seguro que tom&oacute; el FMI para asegurar que cualquiera que tomara las riendas del pa&iacute;s a fines de 2019 se sentara a la mesa de negociaci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de los errores de un programa que pretendi&oacute; financiar la reelecci&oacute;n con un esquema extraordinariamente r&iacute;gido, la cuenta capital abierta y flexibilidad cambiaria, que no haya habido transici&oacute;n en 2019 despu&eacute;s del resultado de las PASO, y haber avanzado en una renegociaci&oacute;n de la deuda con privados sin enmarcarla en un acuerdo con el FMI, fue un grave error que explica que la deuda reci&eacute;n reestructurada rinda 20%. Desde el vamos se conoc&iacute;a el cronograma de pagos al FMI y el calendario electoral en 2021, y <strong>parados a hoy negociar un programa que funcione y que adem&aacute;s debe ser aprobado por el Congreso en medio de una elecci&oacute;n luce inviable. </strong>De ah&iacute; la necesidad de un acuerdo puente que postergue los vencimientos y/o un acuerdo posterior que devuelva los pagos de septiembre y diciembre en el arranque como parte del programa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien coincido en que los US$4.370 millones que le tocan a la Argentina por la emisi&oacute;n de DEGs del FMI deber&iacute;an utilizarse para estabilizar las reservas en el marco de un acuerdo con el organismo que permita reestructurar los vencimientos, no es lo mismo una reestructuraci&oacute;n que un default. No s&oacute;lo el Club de Par&iacute;s exige un acuerdo con el FMI como garant&iacute;a para reestructurar sus vencimientos, tambi&eacute;n China lo exige para sostener los desembolsos para financiar las inversiones que est&aacute; llevando a cabo en el pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter laxo del &ldquo;nuevo FMI postpandemia&rdquo;, la consolidaci&oacute;n fiscal que empieza a darse en los &uacute;ltimos meses como contracara de la aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n y el rebote de la actividad (a&uacute;n con los anuncios de mayores gastos Covid-19), el salto en la recaudaci&oacute;n de retenciones a estos precios de las commodities y el impuesto a las &ldquo;grandes fortunas&rdquo; da margen para avanzar en alg&uacute;n acuerdo. A contramano, juega la brecha cambiaria, el abuso del uso del d&oacute;lar como ancla y fundamentalmente la distorsi&oacute;n de precios relativos que se empieza a acumular en una econom&iacute;a cada vez m&aacute;s cerrada, donde los controles de precios no son para todos y que sostiene hace seis meses una inercia inflacionaria que corre a un ritmo del 60% anualizado (4% mensual). Pero un programa fiscal, financiero, monetario consistente, no es viable sino se avanza en modificar andamiajes en el funcionamiento de la econom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El status quo actual del mercado laboral donde con los salarios licuados s&oacute;lo 5,8 millones de los 20 que representa la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa tiene un empleo formal privado, requiere urgente una definici&oacute;n que evite el aumento en las inequidades que provoca y fundamentalmente evite que se siga destruyendo la base imponible. Para empezar una eliminaci&oacute;n de la prohibici&oacute;n de despidos y de la doble indemnizaci&oacute;n que se impuso a principios de 2020 y se sostuvo hasta hoy.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La discusi&oacute;n sobre el mercado laboral no puede hacerse por separado del r&eacute;gimen previsional. </strong>Al final de cuentas, la moratoria previsional incorpor&oacute; a muchos de los que hab&iacute;an quedado excluidos del mercado laboral formal durante los 90s. Y si bien actuarialmente quienes perciben la moratoria no van a incidir presupuestariamente en 10 a&ntilde;os, entonces el problema va a ser el monotributo donde se necesita el aporte de 14 aportantes a este r&eacute;gimen para financiar una jubilaci&oacute;n m&iacute;nima. Tampoco puede resolverse el d&eacute;ficit previsional aumentando la edad jubilatoria sin buscar una soluci&oacute;n al esquema de indemnizaci&oacute;n vigente. Para empezar, se requiere otra vez una definici&oacute;n sobre la nueva movilidad previsional que motoriz&oacute; el gobierno, ya que a estos niveles de inflaci&oacute;n la econom&iacute;a no funciona, y bajar la inflaci&oacute;n con la mitad del gasto p&uacute;blico de la Naci&oacute;n indexado al pasado revierte la consolidaci&oacute;n fiscal de 2021.
    </p><p class="article-text">
        El esquema tributario requiere una discusi&oacute;n aparte.&nbsp; La combinaci&oacute;n de brecha cambiaria en 70% con las al&iacute;cuotas actuales, est&aacute; generando una erosi&oacute;n creciente de la base imponible que atenta contra el contrato social, el crecimiento y la viabilidad de la consolidaci&oacute;n fiscal necesaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A contramano del teorema de Baglini que sostiene que la irresponsabilidad de las propuestas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica es inversamente proporcional a la cercan&iacute;a del gobierno, ac&aacute; son los propios los que esmerilan sistem&aacute;ticamente cualquier intento de enderezar el rumbo. </strong>La l&oacute;gica de que detr&aacute;s hay un juego de polic&iacute;a bueno polic&iacute;a malo para fortalecer la negociaci&oacute;n viene ciertamente fallando y generando la ruptura del cr&eacute;dito soberano m&aacute;s tonta de la historia. Est&aacute;n jugando con fuego, perdiendo otra oportunidad para la econom&iacute;a, pero fundamentalmente poniendo en riesgo su propia estrategia cortoplacista.
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Dal Poggetto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/jugando-fuego-perdiendo-nueva-oportunidad_129_7974591.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 May 2021 10:45:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jugando con fuego, perdiendo una nueva oportunidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[economías,Alberto Fernández,Angela Merkel,FMI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos preocupados por los pobres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/preocupados-pobres_1_7805098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f8bacb0-ed2a-4c85-925d-31b16e1f9788_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Todos preocupados por los pobres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos 50 años la cantidad de pobres se multiplicó por veinte a pesar de que las transferencias directas del Estado representan hoy casi 15 puntos del PIB. Paradójicamente, la Argentina enfrenta los problemas que presentan las economías del bienestar, pero sin haber alcanzado el desarrollo.</p></div><p class="article-text">
        Cada vez que se publican los n&uacute;meros de pobreza todos nos escandalizamos. Sobre todo, cuando hacemos foco en la tragedia que implica que 6 de cada 10 menores sea pobre en la Argentina. Sin embargo, la creaci&oacute;n de pobres ha sido una constante a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, casi que uno podr&iacute;a definirla como la &uacute;nica pol&iacute;tica de Estado que se mantuvo estable, independientemente del gobierno de turno.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os la poblaci&oacute;n se duplic&oacute; y la cantidad de pobres se multiplic&oacute; por veinte a pesar de que las transferencias directas del Estado representan hoy casi 15 puntos del PIB </strong>entre jubilaciones (moratoria incluida), planes sociales y subsidios a las empresas para financiar parte del atraso tarifario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, tenemos un Estado que, a&uacute;n despu&eacute;s del ajuste de Mauricio Macri y antes del salto transitorio que provoc&oacute; la pandemia, es casi 50% m&aacute;s grande que el que ten&iacute;amos hasta los a&ntilde;os 90, pero con una salud y educaci&oacute;n que, si bien siguen siendo gratuitas y universales, fueron cooptadas por el poder sindical y transferidas a las provincias en los 90 y dejaron de ser utilizadas por una porci&oacute;n creciente de la poblaci&oacute;n, lo cual erosiona el contrato social y la base tributaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un 30% de los alumnos de las escuelas primarias y secundarias de todo el pa&iacute;s asisten a la educaci&oacute;n privada y un 65% de la poblaci&oacute;n cuenta con una cobertura de salud privada a trav&eacute;s de las obras sociales y/o de las medicinas prepagas, con diferenciales de calidad/resultados cada vez mayores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las asimetr&iacute;as en la educaci&oacute;n se dispararon con la pandemia frente a una muy diferente reacci&oacute;n del sector p&uacute;blico y privado para encarar una &ldquo;virtualidad de prepo&rdquo; y la decisi&oacute;n pol&iacute;tica de mantener un a&ntilde;o cerradas las escuelas. Asimetr&iacute;as que el propio Gobierno agrav&oacute; cuando decidi&oacute; encarecer la compra de computadoras para favorecer la producci&oacute;n de Tierra del Fuego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En lo que hace a la salud, el intento de centralizar las decisiones para manejar la pandemia se fue dejando de lado cada vez que los dispositivos implementados empezaron a fallar. Un a&ntilde;o atr&aacute;s, el Malbr&aacute;n concentraba todos los test y no superaba los 300 diarios. Hoy &eacute;stos dejaron de ser un bien escaso y el manejo descentralizado funcion&oacute; con una pata p&uacute;blica importante. En el caso de la vacuna, los errores y/o mala suerte dependiendo del lado de la grieta que se analice, sumadas al grotesco de las noticias sobre la existencia de un vacunatorio vip y una distribuci&oacute;n federal de las mismas sin tener en cuenta criterios respecto a la poblaci&oacute;n de riesgo derivaron, tarde, en la decisi&oacute;n de autorizar a los distritos y al sector privado a comprarlas directamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las camas, un a&ntilde;o atr&aacute;s la discusi&oacute;n sobre su manejo dur&oacute; apenas una semana, aunque tambi&eacute;n es cierto que ni el sistema privado ni el p&uacute;blico se congestion&oacute;. Hoy todav&iacute;a la discusi&oacute;n no apareci&oacute;, pero los riesgos de congesti&oacute;n frente a la demora en la vacunaci&oacute;n est&aacute;n cada vez m&aacute;s cerca. En el medio un manejo de los precios de la salud err&aacute;ticos; mientras los medicamentos suben sin que nadie los mire, las prepagas quedaron atrapadas junto con las empresas de alimentos y las tarifas. Detr&aacute;s, otra vez la discusi&oacute;n sobre la nacionalizaci&oacute;n del sistema de salud que de momento funciona como mecanismo de negociaci&oacute;n con los sindicatos, y que no tiene en cuenta que 4 de los 6 millones de afiliados a las prepagas derivan aportes que representan en promedio casi un 7,5% del salario de bolsillo del aportante principal. El 1,5% restante de los 9% que representan los aportes, queda en manos de los sindicatos y del sistema de seguro de salud para financiar los altos costos del sistema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Digo esto porque, mientras esta discusi&oacute;n entra en la agenda, el Gobierno baja el impuesto a las ganancias a los mismos trabajadores para mejorarles el salario. La contradicci&oacute;n con el manejo del impuesto a las ganancias tambi&eacute;n alcanza a los jubilados; mientras licua las jubilaciones m&aacute;s altas, les baja el impuesto a las ganancias. Y lo financia con un aumento en el impuesto a las ganancias a las empresas mientras permite que las provincias suban ingresos brutos.&nbsp; Un corso a contramano, dir&iacute;a un amigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto al sistema previsional este representa m&aacute;s del 50% del gasto nacional, 35% del gasto total, en una econom&iacute;a donde s&oacute;lo 9 millones (6 millones privados y 3,2 millones p&uacute;blicos) de los 12 millones de ocupados formales (17 millones cuando se cuenta tambi&eacute;n a los informales y 19 cuando se incluye a los desocupados) tienen aportes regulares a un sistema de seguridad social nacional que cuenta con 6,5 millones de jubilados, 8 cuando se incluyen las pensiones graciables.&nbsp;Actuarialmente los jubilados de la moratoria previsional de 2006, que duplic&oacute; la cantidad de jubilados, no van a estar en 10 a&ntilde;os, pero entonces el problema va a ser el monotributo, teniendo en cuenta que con los aportes actuales se necesitan catorce monotributistas para completar un haber m&iacute;nimo. Y obviamente tambi&eacute;n al sector informal sin ning&uacute;n tipo de aporte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Parad&oacute;jicamente, la Argentina enfrenta los problemas que presentan las econom&iacute;as del bienestar, pero sin haber alcanzado el desarrollo y cuando todav&iacute;a no gast&oacute; el bono demogr&aacute;fico.</strong> Sin moneda y sin cr&eacute;dito, en gran medida porque para financiar este cambalache se abus&oacute; por turnos del impuesto inflacionario y la deuda, el pa&iacute;s convive con graves problemas de competitividad generados por esta escalada en la puja distributiva. Puja que ya no es s&oacute;lo entre el capital y el trabajo, sino fundamentalmente entre el sector p&uacute;blico y privado, incluyendo entre ambos al sector sindical; entre la Naci&oacute;n y las provincias y, fundamentalmente, entre sectores donde la posibilidad para ajustar sus precios en una econom&iacute;a con inflaci&oacute;n alta, la protecci&oacute;n infinita del mercado, los esquemas de incentivos y/o subsidios diferenciales siempre est&aacute;n justificados en la ineficiencia del sistema en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en la coyuntura actual despu&eacute;s de una licuaci&oacute;n del salario provocada por dos a&ntilde;os de crisis y uno de pandemia, la principal ventaja competitiva de la Argentina es el desplome del costo laboral originado en la licuaci&oacute;n de los salarios. Y en un mundo cada vez mas virtual esto podr&iacute;a ser una enorme oportunidad. Pero con el r&eacute;gimen laboral actual, incluida la prohibici&oacute;n de despidos, y la incertidumbre pol&iacute;tica que provoca el cortoplacismo de la pol&iacute;tica y la dificultad creciente para encontrar consensos b&aacute;sicos en un pa&iacute;s cada vez m&aacute;s agrietado, la creaci&oacute;n de empleo formal sigue esperando y la pobreza escalando.
    </p><p class="article-text">
        <em>MDP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Dal Poggetto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/preocupados-pobres_1_7805098.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Apr 2021 10:18:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todos preocupados por los pobres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del "Macrocidio" al "Macricidio", o la eterna discusión a los gritos sobre cuándo se jodió la Argentina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/macrocidio-macricidio-eterna-discusion-gritos-sobre-cuando-se-jodio-la-argentina_129_7271012.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d55b3aea-8d90-46d3-b8c8-6a5b9b304d75_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del &quot;Macrocidio&quot; al &quot;Macricidio&quot;, o la eterna discusión a los gritos sobre cuándo se jodió la Argentina"></p><p class="article-text">
        En su discurso inaugural del a&ntilde;o legislativo, el presidente Alberto Fern&aacute;ndez puso el pie en el acelerador de la carrera electoral. Qued&oacute; en evidencia que la prioridad del Gobierno ya no es, como en octubre pasado -cuando la brecha cambiaria se escapaba por encima del 130%-, un acuerdo con el FMI que ayude a estabilizar la macroeconom&iacute;a. Mas bien, ya casi transitados los meses hasta la salida de una nueva cosecha bendecida por una soja en US$520 la tonelada y una brecha cambiaria contenida en 65%, <strong>la prioridad consiste en usar la ret&oacute;rica contra el organismo como caballito de batalla de cara a la elecci&oacute;n.</strong> Una vez m&aacute;s, despu&eacute;s de octubre vemos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El anuncio de que se avanzar&iacute;a en una querella contra Macri y sus funcionarios inici&oacute; una guerra de n&uacute;meros sobre el endeudamiento y la fuga de capitales, buscando culpables a uno y otro lado de la grieta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo pat&eacute;tico de la situaci&oacute;n es que esa fuga ha sido una constante en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os en un pa&iacute;s que, a diferencia del resto de la regi&oacute;n, no aprovech&oacute; el contexto global y la baja inercia inflacionaria que hab&iacute;a dejado la convertibilidad para construir una moneda. </strong>Un pa&iacute;s en el que, desde 2012 -cuando la econom&iacute;a perdi&oacute; el super&aacute;vit de las cuentas externas (el fiscal se hab&iacute;a perdido en 2009 y en 2015 hab&iacute;a llegado a un d&eacute;ficit primario de 3,8% del PIB)-, el &ldquo;desendeudamiento kirchnerista&rdquo; y el &ldquo;endeudamiento&nbsp; macrista&rdquo; convivieron ambos contra un deterioro creciente del balance del Banco Central (BCRA).
    </p><p class="article-text">
        Desde 2006 a la fecha, la formaci&oacute;n de activos externos totaliz&oacute; USD180.000 millones, casi medio PIB y cinco veces el tama&ntilde;o del cr&eacute;dito en los bancos.&nbsp;La contracara fue un estancamiento cr&oacute;nico de la econom&iacute;a a partir de 2012 -cuando la Argentina perdi&oacute; el super&aacute;vit en la cuenta corriente- y hasta principios de 2018 -cuando el corte al cr&eacute;dito, y un programa con el FMI (que no sirvi&oacute; para estabilizar) pusieron a la econom&iacute;a en recesi&oacute;n-.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con datos del BCRA, la formaci&oacute;n de activos externos alcanz&oacute; a:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>USD12.000 millones por a&ntilde;o entre 2006 y 2009. En rigor, la mayor salida se dio en 2008/2009 primero con la crisis con el campo y m&aacute;s tarde con la crisis <em>subprime.&nbsp;&nbsp;</em></li>
                                    <li>USD16.000 millones por a&ntilde;o entre 2010 y 2011. A&ntilde;os que caracterizamos desde el estudio como de &ldquo;macrocidio&rdquo; donde para ganar las elecciones se convalid&oacute; una suba del salario en d&oacute;lares del 50% en dos a&ntilde;os que termin&oacute; por dinamitar el super&aacute;vit de la cuenta corriente e implosionar &ldquo;el modelo&rdquo;.</li>
                                    <li>USD3.600 millones por a&ntilde;o entre 2012 y 2015 cuando se impuso el cepo. Cepo que convivi&oacute; con una correcci&oacute;n cambiaria en el medio (en 2014 despu&eacute;s de la elecci&oacute;n de medio t&eacute;rmino) y una grosera venta de futuros de d&oacute;lares por parte del BCRA en 2015 (USD17.000 millones en contratos)</li>
                                    <li>USD16.000 millones por a&ntilde;o entre 2016 y 2017. En rigor cerca de la mitad de esta salida era intra sistema, a trav&eacute;s de la compra de Letras en d&oacute;lares al Tesoro y aumento en los dep&oacute;sitos en d&oacute;lares de los bancos.&nbsp; El aumento en el endeudamiento en estos a&ntilde;os permiti&oacute; recomponer las reservas del BCRA, aunque a costa de un aumento en pasivos remunerados (las Lebacs) que llegaron a alcanzar en 2017 casi 12% del PIB. Las reservas netas pasaron de pr&aacute;cticamente cero en 2015 a USD36.000 millones a fines de 2017.&nbsp; En 2017 para ganar la elecci&oacute;n, el d&eacute;ficit de la cuenta corriente subi&oacute; de USD15.000 a USD30.000 millones, y en un contexto donde se hab&iacute;an sacado todos los controles de capitales -no s&oacute;lo el cepo-, una tercera parte se financi&oacute; con inversiones de muy corto plazo. Si al 2011 lo llamamos &ldquo;Macrocidio&rdquo;, esto pod&iacute;a llamarse &ldquo;Macricidio&rdquo;.&nbsp;</li>
                                    <li>USD27.000 millones por a&ntilde;o entre 2018 y 2019. La contracara de la devaluaci&oacute;n en cuotas convivi&oacute; con una p&eacute;rdida de las reservas netas acumuladas. Al cambio de gobierno s&oacute;lo quedaban USD10.000 millones, una licuaci&oacute;n (y cancelaci&oacute;n con reservas) de los pasivos remunerados que volvieron a 4,5% del PIB y un ajuste de la macroeconom&iacute;a por las malas.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En 2020, nuevo cepo mediante, la formaci&oacute;n de activos externos se cort&oacute; a USD3.000 millones, pero la cancelaci&oacute;n de deudas privadas super&oacute; los USD10.500 millones. La cancelaci&oacute;n de deuda p&uacute;blica fue menor (s&oacute;lo USD1.600 millones) como contracara de la reestructuraci&oacute;n. Los pasivos remunerados saltaron a 10% del PIB y el d&eacute;ficit fiscal a 6,4% en plena pandemia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La principal diferencia es como se financi&oacute;.&nbsp;</strong>Hasta 2011 la formaci&oacute;n de activos externos se financi&oacute; con flujos. El uso de reservas para pagar la deuda del Tesoro se repon&iacute;a con d&oacute;lares, que entraban por el super&aacute;vit de la cuenta corriente.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 2012 y 2015, ya con d&eacute;ficit externo, la fuga se financi&oacute; con Reservas del BCRA. En rigor, el cepo la redujo, pero en simult&aacute;neo aceler&oacute; un proceso de desendeudamiento p&uacute;blico y privado que alcanz&oacute; a US$11.000 millones por a&ntilde;o. Al final del camino, el BCRA se hab&iacute;a quedado sin reservas, pero el sector p&uacute;blico y privado se hab&iacute;an desendeudado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 2016 y 2017 mientras el d&eacute;ficit de cuenta corriente escalaba, la formaci&oacute;n de activos externos se financi&oacute; con deuda p&uacute;blica y privada (USD17.000 millones por a&ntilde;o del sector p&uacute;blico y casi USD9.000 del sector privado), dando lugar al aumento en las reservas mencionado antes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 2018 y 2019 una vez cortado el cr&eacute;dito, la formaci&oacute;n de activos externos y la cancelaci&oacute;n de deuda con el mercado (-USD9.800 por a&ntilde;o el sector p&uacute;blico y -USD6.500 el sector privado) se financi&oacute; con Reservas (las que el BCRA hab&iacute;a comprado en los dos a&ntilde;os anteriores) y en parte con los d&oacute;lares del FMI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El dinero es fungible. Dependiendo de quien haga las cuentas, los d&oacute;lares del FMI se usaron para cancelar deudas y/o para financiar la salida de capitales.&nbsp;</strong>Los n&uacute;meros de la deuda del Tesoro con el mercado muestran una suba de USD90.000 millones en los primeros dos a&ntilde;os del gobierno de Macri (de 12,5% del PIB a 25% del PIB). De estos, USD15.000 millones fueron usados para reducir la deuda con los holdouts, el resto para financiar un d&eacute;ficit financiero mayor a 6 p.p. del PIB por a&ntilde;o. Desde el acuerdo con el FMI y hasta fines de 2019 la deuda con el mercado se redujo en USD29.000 millones, un poco licuando y un poco pagando.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rearmando el flujo de fondos, antes de que arranque la corrida la Argentina ten&iacute;a USD36.000 millones en las reservas netas. De estas, s&oacute;lo quedaban USD10.000 millones al cambio de gobierno (incluyendo los USD44.000 millones que desembols&oacute; el FMI) y hoy s&oacute;lo quedan USD2.200 millones. Como contracara del financiamiento monetario del salto en el d&eacute;ficit en 2020, el stock de pasivos remunerados que vuelve a superar los 10 puntos porcentuales del PIB y el aumento de la deuda en pesos alcanz&oacute; a 2 puntos del PIB.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una vez m&aacute;s, dependemos de la suerte (del precio de la soja y/o de una capitalizaci&oacute;n del FMI que nos traiga d&oacute;lares frescos) para poder seguir manejado la brecha cambiaria con precios de los bonos de la deuda -reci&eacute;n reestructurada- de remate.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, <strong>lejos de intentar aprovechar el contexto actual para estabilizar la macro, como en el gran bonete seguimos discutiendo a los gritos cuando se jodi&oacute; la Argentina e iniciando nuevos procesos judiciales que, en una situaci&oacute;n de empate hegem&oacute;nico, se frenan siempre cuando cambia el signo pol&iacute;tico.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MDP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Dal Poggetto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/macrocidio-macricidio-eterna-discusion-gritos-sobre-cuando-se-jodio-la-argentina_129_7271012.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Mar 2021 12:21:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del "Macrocidio" al "Macricidio", o la eterna discusión a los gritos sobre cuándo se jodió la Argentina]]></media:title>
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