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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Alberto Binder]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/alberto-binder/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Alberto Binder]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La reforma judicial que nunca llega]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reforma-judicial-llega_129_7276335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b131acb8-d1a5-4b18-a249-90dc15549d3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La reforma judicial que nunca llega"></p><p class="article-text">
        Nunca se ha hablado tanto de la reforma judicial para hacer tan poco. Y no me refiero s&oacute;lo a este gobierno, sino a los anteriores, a los gobiernos provinciales, a los municipios, cada uno en lo suyo. Ya cuesta entender qu&eacute; discutimos, qu&eacute; proponemos, hacia d&oacute;nde vamos. Si se cree que un grupo de funcionarios de alto nivel y de empresarios de la &eacute;lite han sido perseguidos ilegalmente, pues que se los indulte, y que asuma el costo quien tiene facultades para hacerlo. Si se quiere dejar atr&aacute;s la investigaci&oacute;n de todos los casos de corrupci&oacute;n y criminalidad econ&oacute;mica, que se dicte una ley de amnist&iacute;a y sanseacab&oacute;. Y si nada de esto se puede hacer -por fortuna-, que no se pretenda hacerlo de hecho, porque no existe ni el indulto ni la amnist&iacute;a de facto, y la sociedad pareciera no estar dispuesta a consentirlo. 
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo queda el camino de la investigaci&oacute;n seria y el enjuiciamiento regular de esos casos. Nos guste o no nos guste. Se dir&aacute;:&nbsp;pero eso es dejar el problema en manos de fiscales y jueces sospechados del vicio del cambalache de favores. Es muy probable en algunos, no en todos; s&iacute; en muchos m&aacute;s de lo admisible. No podemos hacerles juicio pol&iacute;tico, ni acciones disciplinarias, tampoco podemos confiar en los tribunales revisores, porque pareciera que, a medida que se asciende, m&aacute;s favores se deben y se prometen. &iexcl;Procuremos un acuerdo entre los distintos partidos pol&iacute;ticos!: imposible.<strong> Nuestra dirigencia pol&iacute;tica -atrapada gran parte de ella en el juego perverso de las causas penales- ha logrado llevar la partida a tablas. Mientras tanto, nos gana la cultura del interinato y la par&aacute;lisis, o se perge&ntilde;an alquimias institucionales cada vez m&aacute;s extra&ntilde;as. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Nuestra Corte Suprema funciona muy mal, y ella misma -con su propia jurisprudencia- se ha llenado de casos: inventemos entonces un tribunal intermedio que har&aacute; posiblemente lo mismo, mientras se degradan cada vez m&aacute;s las justicias provinciales, eje de nuestro sistema judicial (&iquest;alguien le prestar&aacute; atenci&oacute;n al problema de nuestros Tribunales Superiores de Provincia, los que fracasan en el control de las sentencias arbitrarias?). Hace m&aacute;s de cinco a&ntilde;os que no se implementan las ya vigentes leyes del Ministerio P&uacute;blico Fiscal y la Defensa, cuyas normas no dependen del nuevo sistema procesal, que tampoco se implementa, o se dise&ntilde;a una entrada en vigencia homeop&aacute;tica, y sin ning&uacute;n sentido t&eacute;cnico o pol&iacute;tico-institucional. 
    </p><p class="article-text">
        Al traspaso de la justicia ordinaria de la Ciudad de Buenos Aires -condici&oacute;n necesaria para una reorganizaci&oacute;n completa de toda la justicia federal- se lo viene postergando desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, por mera presi&oacute;n corporativa, y mientras tanto el nivel de ineficiencia, amiguismo pol&iacute;tico, influencia del ejecutivo y de los operadores judiciales en CABA crece y se fortalece a la espera de su desembarco nacional, que alguna vez ocurrir&aacute;. Solo basta ver el funcionamiento de su elefanti&aacute;sico Consejo de la Magistratura, como una muestra de lo que nuestros &ldquo;republicanos&rdquo; piensan de la manipulaci&oacute;n judicial y del mercado de favores.&nbsp;El otro monstruo, el Consejo Federal de la Magistratura, engorda su poder de peque&ntilde;eces, mientras observa o participa en la degradaci&oacute;n de la independencia judicial que deb&iacute;a defender, seg&uacute;n la Constituci&oacute;n Nacional. Las asociaciones de magistrados, sindicatos de administraci&oacute;n de privilegios, vociferan cuando los creen en riesgo, como si fueran v&iacute;ctimas y no c&oacute;mplices de todo este sistema. 
    </p><p class="article-text">
        Los dirigentes pol&iacute;ticos se han convertido en periodistas judiciales, y hoy son incapaces de acordar una m&iacute;nima pol&iacute;tica de reforma judicial. No pretendo ser dram&aacute;tico, pero cuesta hablar de la reforma judicial en este escenario. Urge, pues, salir de la par&aacute;lisis y la declamaci&oacute;n agobiante. 
    </p><p class="article-text">
        Para ello, <strong>para destrabar la partida, propongo unas pocas medidas:</strong>
    </p><p class="article-text">
        1.&nbsp;Uno de los miembros de la Corte Suprema, la Dra. Highton de Nolasco, es una jueza de facto, seg&uacute;n la propia doctrina de la Corte. Ojal&aacute; reflexione y no termine su carrera de este modo. Caso contrario, es muy f&aacute;cil provocar un cambio: mediante una acci&oacute;n judicial que llegue a la Corte, y no la triqui&ntilde;uela legal que hizo el gobierno anterior. <strong>Con una vacante en la Corte, oposici&oacute;n y oficialismo podr&aacute;n consensuar dos nombres, uno por cada sector pol&iacute;tico</strong>. No es un problema ese tipo de acuerdo, usual en muchos pa&iacute;ses: s&iacute; que elijan personas de val&iacute;a e independencia; en un caso para hacerse cargo del cuerpo de fiscales en el nuevo sistema acusatorio; la otra para romper la actual din&aacute;mica mediocre de la Corte Suprema que la hunde irremediablemente en el desprestigio social. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;2.&nbsp;<strong>La Comisi&oacute;n Bicameral del Ministerio P&uacute;blico debe exigir que, en un plazo m&aacute;ximo de seis meses, se implemente la ley vigente sobre fiscales:</strong> se nombren Fiscales de Distrito, se modifiquen los distritos fiscales, se construya la carrera fiscal, se nombre al Consejo de Fiscales, etc. Esto s&oacute;lo cambia la din&aacute;mica del Ministerio P&uacute;blico fiscal y podremos dejar de hablar de tal o cual fiscal, y poner el ojo en la deficiente capacidad profesional de tantos fiscales, crecidos al calor de la componenda, la operaci&oacute;n judicial o la franca extorsi&oacute;n:<strong> dejaremos as&iacute; que afloren los buenos fiscales, dispuestos a perfeccionarse y modernizarse, que los hay y buenos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;3.&nbsp;Modificar el funcionamiento de la Corte Suprema, mediante una austera reforma al&nbsp;&nbsp;recurso extraordinario. Recurso directo ante la Corte, y que ella misma ampl&iacute;e y fortalezca algunos cambios, como las audiencias p&uacute;blicas, la fijaci&oacute;n de agenda del a&ntilde;o, el modo de resolver la admisibilidad, y el abandono de todas las potestades administrativas ilegales que se arrog&oacute; con la anuencia del Consejo.&nbsp;Nuestro sistema constitucional adopt&oacute; el modelo norteamericano y no entiendo c&oacute;mo puede funcionar una Corte para cientos de millones de personas en una sociedad m&aacute;s compleja y litigiosa, mientras la nuestra queda enredada en el laberinto de los papeles y su legi&oacute;n de relatores.&nbsp;Espa&ntilde;olizar nuestro sistema rompe un molde hist&oacute;rico, sin que se vea con claridad la ganancia.&nbsp;Solo se necesita una peque&ntilde;a ley, y tenemos suficientes expertos en el Recurso Extraordinario como para dise&ntilde;arla con precisi&oacute;n. <strong>La Corte debe volver a su jurisprudencia austera sobre la arbitrariedad, y trabajar en conjunto con los Tribunales Superiores para fortalecer el sistema de precedentes. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;4.&nbsp;Un grupo de organizaciones <strong>hemos pedido hace meses al Consejo Federal de la Magistratura que, en base a facultades que ya tiene, modifique el modo de tomar ex&aacute;menes y realice evaluaciones generales anuales, de mayor calidad y transparencia. </strong>Ni siquiera ha contestado, y prefiere tomar ex&aacute;menes por cargo que duran meses y meses, bajo un m&eacute;todo oscuro y poco eficaz que se presta al lobby y a los favores.&nbsp;Ya nos olvidamos de la &ldquo;gravedad institucional&rdquo; que us&oacute; la Corte para saltear etapas judiciales. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;5.&nbsp;<strong>Los tribunales revisores (Casaci&oacute;n y C&aacute;maras) no cumplen con las leyes que modificaron desde hace a&ntilde;os su funcionamiento. </strong>Los jueces no deliberan y delegan el armado de los proyectos en los relatores; su sistema de sorteo de causas es, al menos, extra&ntilde;o; y no se entiende c&oacute;mo un juez que ten&iacute;a asignada una causa, luego por decisiones administrativas se reasigna (&iquest;y el juez natural?); las audiencias orales obligatorias no se realizan,&nbsp;o se realizan burocr&aacute;ticamente, o se &ldquo;sugiere&rdquo; a las partes que desistan; no hay control de mora ni de tiempos y esos mismos tribunales permiten una apertura de los recursos que luego los sobrecargan. Todo esto constituye mal desempe&ntilde;o puro y duro. S&oacute;lo se trata de una m&iacute;nima exigencia profesional para funcionarios tan bien pagos. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto requiere grandes leyes, ni insistir con proyectos tangenciales y criticados, que conducen a la par&aacute;lisis, y nos hablan de reforma judicial cuando en realidad son retr&oacute;grados. El Ministerio de Justicia no puede ser observador, o un mero trasmisor del mal humor por el funcionamiento judicial, o quien &ldquo;dialogue&rdquo; con los jueces. Necesitamos un Ministerio de Justicia que destrabe la actual situaci&oacute;n, y le ponga rumbo a la profunda renovaci&oacute;n institucional de la justicia federal. 
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si ocurrir&aacute;.&nbsp;Por ahora me contento con darle a estas l&iacute;neas el car&aacute;cter de una botella lanzada al mar.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Binder]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reforma-judicial-llega_129_7276335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Mar 2021 03:30:15 +0000]]></pubDate>
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