<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Francisco Eggers]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/francisco-eggers/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Francisco Eggers]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1032306/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El relato del superávit fiscal basado en ocultar intereses: cómo el Gobierno maquilla las cuentas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/relato-superavit-fiscal-basado-ocultar-intereses-gobierno-maquilla-cuentas_1_12987268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ac233f5e-dbb0-4c1f-8749-008bf8d49392_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El relato del superávit fiscal basado en ocultar intereses: cómo el Gobierno maquilla las cuentas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ejecutivo anunció un superávit financiero en 2025, pero el resultado se sostiene en un artificio contable: no registra como gasto la mayor parte de los intereses en pesos y los presenta como amortización de capital. Detrás del relato oficial, hay déficit fiscal, aumento de la deuda y emisión monetaria para financiar al Estado.
</p><p class="subtitle">Inflación bajo sospecha: al INDEC en discusión se suman las demoras y tensiones en el IPC porteño
</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno nacional anunci&oacute; que en el a&ntilde;o 2025 obtuvo un super&aacute;vit fiscal financiero de $1,45 billones, equivalentes al 0,17% del PBI. Si nos atenemos a los n&uacute;meros oficiales, es una leve desmejora de las cuentas p&uacute;blicas respecto al a&ntilde;o anterior, pero una clara mejora en relaci&oacute;n con los resultados que hubo entre 2009 y 2023, y un muy buen resultado en t&eacute;rminos de solvencia fiscal, aunque no tanto como los que se obtuvieron entre 2003 y 2008, cuando se lograron super&aacute;vits fiscales comparativamente mayores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero a este resultado se llega a partir de un artificio contable: se omite computar como gasto a la mayor parte de los intereses en pesos, con el argumento de que se &ldquo;capitalizan&rdquo;. </strong>Paso a explicar: el resultado financiero intenta mostrar variaci&oacute;n de patrimonio financiero (activos financieros menos pasivos). Entonces, los intereses disminuyen ese patrimonio (son un &ldquo;gasto&rdquo;), y la amortizaci&oacute;n del capital no, porque se cancela un pasivo (una deuda) con un activo (dinero) o por otro pasivo, de igual valor. La presentaci&oacute;n oficial se basa en que los intereses (que se reconocen como tales al inicio de la deuda), al vencimiento, se transforman m&aacute;gicamente en capital, y entonces <strong>su pago se registra como amortizaci&oacute;n del capital, no como un gasto que incide en el resultado fiscal.&nbsp;</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e633e-589f-4407-96e1-62f7daa9f465_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e633e-589f-4407-96e1-62f7daa9f465_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e633e-589f-4407-96e1-62f7daa9f465_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e633e-589f-4407-96e1-62f7daa9f465_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e633e-589f-4407-96e1-62f7daa9f465_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/313e633e-589f-4407-96e1-62f7daa9f465_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/313e633e-589f-4407-96e1-62f7daa9f465_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Esta mejora en las cuentas fiscales se hizo a expensas de una disminución en el poder adquisitivo de salarios públicos y jubilaciones o en prestaciones a los discapacitados."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Esta mejora en las cuentas fiscales se hizo a expensas de una disminución en el poder adquisitivo de salarios públicos y jubilaciones o en prestaciones a los discapacitados.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero, en realidad, el pago de esos intereses no cancela ning&uacute;n pasivo existente: disminuye el patrimonio financiero, ya que para pagarlos se usa un activo financiero o se aumenta la deuda. <strong>Con un criterio parecido, el Gobierno podr&iacute;a decir que, cuando paga transferencias a las que est&aacute; obligado (por ejemplo, por acuerdos con provincias), est&aacute; pagando capital, y entonces no es un gasto</strong>. Pero, adem&aacute;s de ser demasiado burdo, no tendr&iacute;a tanto efecto, porque en este momento los intereses que se pagan son mucha m&aacute;s plata que las transferencias a las provincias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De cu&aacute;nto estamos hablando? No se conoce con precisi&oacute;n. El dato que conocemos es el de &ldquo;capitalizaci&oacute;n de intereses&rdquo; que se publica, al explicar la variaci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica, pasado a d&oacute;lares con el tipo de cambio de fin de cada mes. En el a&ntilde;o 2025 figuran US$65.593 millones por este concepto. Reconvertidos a pesos, ser&iacute;an $83,8 billones, equivalentes a 9,7% del PBI.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f5701e39-e593-4ade-9728-c6f087c62436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero sumar esto al d&eacute;ficit lo sobreestimar&iacute;a, porque una parte del pago de intereses del Tesoro Nacional fueron ingresos para ANSES y otras reparticiones p&uacute;blicas, que integran el sector p&uacute;blico no financiero: no aumentan la deuda con terceros. <strong>No se informa cu&aacute;nto es; pero seguramente la mayor parte de los intereses &ldquo;capitalizados&rdquo; (registrados como si fueran amortizaciones de capital) corresponde a pagos al sector privado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, es probable que una parte de los intereses &ldquo;capitalizados&rdquo; registrados en julio de 2025 correspondan a &ldquo;Letras Fiscales de Liquidez&rdquo; (LEFI) cuyo rendimiento, en parte, se deveng&oacute; en el a&ntilde;o 2024 (se emitieron en el mes de julio de ese a&ntilde;o). Pero ser&iacute;a un efecto relativamente menor, menos del 10% de los $83,8 billones de intereses &ldquo;capitalizados&rdquo; en el a&ntilde;o 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En conclusi&oacute;n: la informaci&oacute;n oficial no permite calcular el nivel exacto del d&eacute;ficit fiscal, pero no cabe duda de que existe, y es significativo.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se ha argumentado que no hay que computar la totalidad de los intereses en pesos, sino solo los que resultan de tasas de inter&eacute;s &ldquo;reales&rdquo;, que se obtienen luego de descontar la tasa de inflaci&oacute;n (lo que llevar&iacute;a a que el resultado fiscal mejora, al licuar intereses, si se acelera la inflaci&oacute;n). Eso implicar&iacute;a utilizar una contabilidad en &ldquo;pesos ajustados por inflaci&oacute;n&rdquo; en lugar de la contabilidad p&uacute;blica tradicional, en pesos. Pero, si aceptamos que estos &ldquo;pesos ajustados&rdquo; son una medida de valor m&aacute;s relevante que los pesos sin ajustar, entonces una tasa de inter&eacute;s del 2% por mes, cuando la inflaci&oacute;n es 3% por mes, ser&iacute;a un gasto negativo: en lugar de sumarse al d&eacute;ficit, se restar&iacute;a (o se sumar&iacute;a al super&aacute;vit). Y, si tanto los intereses como la inflaci&oacute;n viajan a la misma velocidad, entonces los intereses no son un gasto.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9e37136-d3c7-484b-a190-c5565426bc3c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9e37136-d3c7-484b-a190-c5565426bc3c_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9e37136-d3c7-484b-a190-c5565426bc3c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9e37136-d3c7-484b-a190-c5565426bc3c_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9e37136-d3c7-484b-a190-c5565426bc3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a9e37136-d3c7-484b-a190-c5565426bc3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a9e37136-d3c7-484b-a190-c5565426bc3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="la información oficial no permite calcular el nivel exacto del déficit fiscal, pero no cabe duda de que existe, y es significativo.  "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                la información oficial no permite calcular el nivel exacto del déficit fiscal, pero no cabe duda de que existe, y es significativo.                              </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde el punto de vista econ&oacute;mico, tiene l&oacute;gica, a condici&oacute;n de que se utilice el mismo criterio para todos los gastos; por ejemplo, para los intereses en d&oacute;lares. Y, para que las comparaciones tengan sentido, habr&iacute;a que re-expresar todos los resultados financieros hist&oacute;ricos, en funci&oacute;n de considerar como gasto positivo s&oacute;lo los intereses que aumentan la deuda expresada en pesos ajustados por inflaci&oacute;n (asumiendo que tenemos un &iacute;ndice representativo de la inflaci&oacute;n que no est&eacute; cuestionado), y como gasto negativo a los intereses que resultan de una tasa nominal inferior a la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero no parece que alguien est&eacute; proponiendo una transformaci&oacute;n tal de las cuentas p&uacute;blicas; mientras no se haga, deber&iacute;amos utilizar las normas que se vienen usando para la contabilidad p&uacute;blica, pero depur&aacute;ndolas de desviaciones motivadas por el deseo de mostrar las cuentas mejor de lo que son. Algunos ejemplos de estas desviaciones: computar como ingresos corrientes a la transferencia de &ldquo;utilidades&rdquo; meramente contables del Banco Central al Tesoro (que, en realidad, son financiamiento con emisi&oacute;n monetaria); no registrar como gasto el pago de obra p&uacute;blica, diciendo que es inversi&oacute;n financiera; y no registrar el pago de intereses diciendo que se trata de amortizaci&oacute;n de capital (lo que se hace ahora).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre el 31-12-2024 y el 31-12-2025 la deuda del Tesoro Nacional en moneda nacional pas&oacute; de $216 billones a $278,6 billones: creci&oacute; en $62,6 billones. El aumento no coincide con el d&eacute;ficit fiscal real, por varias razones. Por ejemplo, seguramente contribuy&oacute; con el financiamiento de ese d&eacute;ficit la reducci&oacute;n (de $12,3 billones a $7,0 billones) de los dep&oacute;sitos del Gobierno nacional en el Banco Central, seg&uacute;n consta en su balance. Y tambi&eacute;n la distribuci&oacute;n de &ldquo;utilidades&rdquo; contables del Banco Central, por $12 billones; que provinieron, como en a&ntilde;os anteriores, del aumento del valor de sus activos (medidos en pesos), no de absorci&oacute;n de pesos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute;, no s&oacute;lo es falso que el Gobierno nacional haya tenido super&aacute;vit financiero; tambi&eacute;n es falso que no haya habido emisi&oacute;n monetaria para financiar al sector p&uacute;blico</strong>. Esos $12 billones, recibidos por el Tesoro Nacional en abril, inicialmente se depositaron en una cuenta en el Banco Central; pero de ah&iacute; se fueron retirando, ingresando as&iacute; al circuito econ&oacute;mico, representando poco m&aacute;s del 90% de los $13,2 billones de emisi&oacute;n monetaria que hubo en el a&ntilde;o 2025.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es que no haya habido mejora en las cuentas p&uacute;blicas en la gesti&oacute;n Milei. Si tomamos la ejecuci&oacute;n presupuestaria &ldquo;base caja&rdquo; (que computa s&oacute;lo los gastos pagados y los ingresos percibidos) y excluimos los intereses (tanto pagados como cobrados), se pas&oacute; de un d&eacute;ficit equivalente a 3,7% del PIB en 2023 a super&aacute;vits del 1% del PIB en 2024, y de 0,8% en 2025. <strong>Esta mejora en las cuentas fiscales se ha hecho a expensas de una disminuci&oacute;n en el poder adquisitivo de salarios p&uacute;blicos y jubilaciones, en prestaciones a los discapacitados, en mantenimiento de las rutas, en recursos para enfrentar emergencias, en transferencias a provincias a las que el Gobierno nacional est&aacute; obligado por convenios previos, etc. Pero, desde el punto de vista estrictamente fiscal, es una mejora.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo cuestionable es que las autoridades mientan. Cuando no registran como gasto los pagos de intereses, diciendo que son amortizaciones de capital, est&aacute;n mintiendo, con el fin de decir que hay super&aacute;vit financiero cuando no lo hay. Podr&iacute;an decir que hay una reversi&oacute;n en el &ldquo;Resultado primario&rdquo; (el que no incluye los pagos de intereses), que pas&oacute; de un d&eacute;ficit importante a un super&aacute;vit significativo. Al fin y al cabo, lo que monitorea el FMI es el Resultado Primario. Pero insisten en la mentira del super&aacute;vit financiero, que es repetida por gran parte de los medios de comunicaci&oacute;n. Probablemente sea para decir que se logr&oacute; lo que se hab&iacute;a propuesto (aunque no sea cierto).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n sirve para ocultar la desmejora en las cuentas fiscales: el Resultado Financiero del a&ntilde;o 2025 que el Gobierno public&oacute; (equivalente a 0,17% del PBI), es apenas inferior al de 2024 (0,30% del PBI), en parte porque los intereses &ldquo;sincerados&rdquo; (que, en 2025, incluyen b&aacute;sicamente intereses en moneda extranjera) bajaron: de 1,48% del PBI en 2024 a 1,19% en 2025. Pero los intereses &ldquo;capitalizados&rdquo; aumentaron significativamente: del equivalente a US$15.564 millones  en 2024, a US$65.593 millones en 2025. Esto implica que las cuentas fiscales desmejoraron significativamente el a&ntilde;o pasado, principalmente por el mayor gasto en intereses que el Gobierno disfraza de amortizaci&oacute;n del capital, mostrando as&iacute; resultados fiscales falsos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FE/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/relato-superavit-fiscal-basado-ocultar-intereses-gobierno-maquilla-cuentas_1_12987268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Feb 2026 03:02:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ac233f5e-dbb0-4c1f-8749-008bf8d49392_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="338526" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ac233f5e-dbb0-4c1f-8749-008bf8d49392_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="338526" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El relato del superávit fiscal basado en ocultar intereses: cómo el Gobierno maquilla las cuentas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ac233f5e-dbb0-4c1f-8749-008bf8d49392_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Superavit,Déficit]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Punto por punto: cuál es la estrategia de Caputo detrás de la emisión de los BONTE 2030]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/punto-punto-estrategia-caputo-detras-emision-bonte-2030_129_12341382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0743ca1-d083-4a4e-a332-45174882348f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Punto por punto: cuál es la estrategia de Caputo detrás de la emisión de los BONTE 2030"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
La compra de los flamantes títulos BONTE 2030 por parte de los inversores internacionales equivale a que le vendan dólares al Gobierno y, simultáneamente, le compren un bono en pesos. La expectativa es que, al momento del cobro, puedan pasar los pesos a dólares, obteniendo una ganancia en dólares. Una vía para la incorporación de estos inversores al “carry trade”.
</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos &ndash;al menos&ndash; 15 a&ntilde;os la Argentina sufri&oacute; de inestabilidad econ&oacute;mica, que se reflej&oacute; en retroceso de la actividad econ&oacute;mica (el ingreso por habitante en 2024 fue inferior al de 2007) con fuertes fluctuaciones, e inflaci&oacute;n muy alta. Esto estuvo, en mi opini&oacute;n, vinculado con los desequilibrios macroecon&oacute;micos: fundamentalmente, los d&eacute;ficits fiscal y externo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El actual gobierno disminuy&oacute; considerablemente el d&eacute;ficit fiscal (habla de &ldquo;super&aacute;vit financiero&rdquo; porque en el gasto no incluye los intereses de t&iacute;tulos p&uacute;blicos en pesos). Y la situaci&oacute;n del sector externo inicialmente mejor&oacute;, porque el Gobierno ejecut&oacute; una fuerte devaluaci&oacute;n, que hundi&oacute; el poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, y con ellos el consumo y las importaciones, lo que llev&oacute; a un super&aacute;vit comercial externo que permiti&oacute; sumar reservas al Banco Central en los primeros meses de gesti&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, para ganar apoyo social, el Gobierno busc&oacute; que la actividad se reactive y, al mismo tiempo, que baje la inflaci&oacute;n. Para eso, us&oacute; el instrumento preferido de los gobiernos de los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os: el &ldquo;ancla cambiaria&rdquo;, que implica &ldquo;pisar&rdquo; el d&oacute;lar para que aumente sustancialmente menos que los precios de los bienes y servicios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ello, la inflaci&oacute;n se desaceler&oacute;, a pesar de una fuerte expansi&oacute;n monetaria que impuls&oacute; la actividad econ&oacute;mica: mientras la inflaci&oacute;n era de 47% anual, el &ldquo;M2 privado transaccional&rdquo; (dinero de particulares que no rinde &ndash;o casi no rinde&ndash; intereses) creci&oacute; 115% entre abril de 2024 y abril de 2025. Medido en d&oacute;lares oficiales, pas&oacute; de 25.600 millones a 42.700 millones: un aumento del 67%. Al igual que tantas veces en nuestro pasado reciente, la combinaci&oacute;n de expansi&oacute;n monetaria con atraso cambiario logr&oacute; que baje la inflaci&oacute;n y crezca la actividad econ&oacute;mica: el resultado deseado. Pero con consecuencias para las cuentas externas: en 2024 hubo un super&aacute;vit de comercio exterior importante, pero en 2025 ya hay d&eacute;ficit, dada la ca&iacute;da en el saldo positivo del intercambio de bienes, y el aumento en el saldo negativo del intercambio de servicios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otros a&ntilde;os, el d&eacute;ficit comercial se financi&oacute; con emisiones de deuda en los mercados de capitales. Pero, luego de las experiencias de nuestro pasado reciente, persiste la desconfianza en la capacidad del gobierno argentino de pagar sus deudas en moneda extranjera. Y el d&eacute;ficit comercial no ayuda: absorbe divisas, en lugar de generarlas para poder pagar las deudas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de las reservas del Banco Central empez&oacute; a deteriorarse a mediados de 2024, lo que se aceler&oacute; en marzo y abril de este a&ntilde;o, hasta que el FMI, el Banco Mundial y el BID &ndash;empujados por el gobierno de Estados Unidos&ndash; pusieron en marcha un salvataje que le da aire al gobierno nacional. M&aacute;s all&aacute; del objetivo &ndash;no explicitado&ndash; de que al Gobierno le vaya bien en las elecciones, un objetivo declarado es mejorar la solvencia externa del pa&iacute;s. Para medir eso, el FMI redefini&oacute; el concepto de &ldquo;reservas netas&rdquo; del Banco Central, como las reservas en oro y divisas, sin sumar los desembolsos del FMI, y restando obligaciones de corto plazo del Banco Central (pero no todas); y estableci&oacute; metas que implican que este a&ntilde;o esas reservas deber&iacute;an aumentar en varios miles de millones de d&oacute;lares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para lograr esas metas, se necesita comprar divisas u obtenerlas v&iacute;a endeudamiento. El gobierno parece decidido a que, al menos hasta las elecciones, no comprar&aacute; d&oacute;lares, para evitar que suba su cotizaci&oacute;n y, con ella, la inflaci&oacute;n. Y, para emitir t&iacute;tulos p&uacute;blicos, que sean atractivos en relaci&oacute;n con los que ya est&aacute;n en el mercado, las tasas de inter&eacute;s tendr&iacute;an que ser muy altas: emitir en esas condiciones dar&iacute;a una imagen de desesperaci&oacute;n, lo que &ndash;luego de la experiencia del &ldquo;Megacanje&rdquo; de mediados de 2001&ndash; se trata de evitar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En general, los inversores internacionales est&aacute;n m&aacute;s dispuestos a comprar bonos del Tesoro de los Estados Unidos, que rinden 4% anual, que t&iacute;tulos p&uacute;blicos argentinos, que rinden m&aacute;s de 10% anual, porque desconf&iacute;an de que, al momento del vencimiento, el gobierno argentino tenga la voluntad y los d&oacute;lares para pagar. El acuerdo con el FMI mejor&oacute; la confianza, pero &ndash;por ahora&ndash; no lo suficiente: si el d&oacute;lar sigue atrasado (los bienes nacionales est&aacute;n caros en relaci&oacute;n con los del exterior, lo que incentiva importaciones y turismo al exterior), no se obtendr&aacute; el super&aacute;vit comercial externo que asegure que el gobierno podr&aacute; comprar las divisas para pagar sus deudas. Y, a las deudas en divisas ya existentes, ahora se sum&oacute; el nuevo pr&eacute;stamo del FMI, que tiene status de &ldquo;acreedor privilegiado&rdquo; (los dem&aacute;s van a la cola).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero parece haber mayor confianza de los inversores en que este gobierno logre bajar la inflaci&oacute;n y mantener a raya al tipo de cambio. Aprovechando eso, el Ministerio de Econom&iacute;a emiti&oacute; el BONTE 2030: un t&iacute;tulo p&uacute;blico para inversores internacionales, que lo pagan en d&oacute;lares, pero que cobrar&aacute;n en pesos, con una tasa de inter&eacute;s del 14,75% semestral (efectiva anual: 31,7%); y que vence en cinco a&ntilde;os, pero a los dos a&ntilde;os los tenedores tendr&aacute;n la opci&oacute;n de cobrarlo, o mantenerlo hasta 2030.
    </p><p class="article-text">
        Si el t&iacute;tulo p&uacute;blico se paga en pesos, el riesgo de que el Gobierno no lo pague es bajo: si no tuviera los pesos, podr&iacute;a ordenarle al Banco Central que los emita. El riesgo principal es que los pesos que cobren los inversores equivalgan a menos d&oacute;lares que los que invirtieron, por suba del tipo de cambio. Pero eso no deber&iacute;a ocurrir, si: a) la inflaci&oacute;n baja, en poco tiempo, a menos del 1% mensual; y b) el tipo de cambio real no sube fuertemente en las fechas de vencimiento de intereses y capital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La compra de BONTE 2030 por parte de los inversores internacionales equivale a que le vendan d&oacute;lares al Gobierno, y simult&aacute;neamente, le compren un bono en pesos. La expectativa es que, al momento del cobro, puedan pasar los pesos a d&oacute;lares, obteniendo una ganancia en d&oacute;lares. Una v&iacute;a para la incorporaci&oacute;n de estos inversores al &ldquo;carry trade&rdquo;, que se apoya en la expectativa de que la tasa de inter&eacute;s en pesos sea mayor que la tasa de inter&eacute;s en d&oacute;lares, m&aacute;s la devaluaci&oacute;n esperada.
    </p><p class="article-text">
        Como ejercicio: supongamos que el d&oacute;lar a fines de noviembre de 2025 vale $1.300 (la cotizaci&oacute;n aproximada del d&oacute;lar futuro a esa fecha); en mayo de 2026, $1.430 (aumento de 1,6% promedio mensual); en noviembre de ese a&ntilde;o, $1.536 (suba de 1,2% mensual); y en mayo de 2027, $1.630 (suba de 1% promedio mensual). Eso implicar&aacute; que el que invirti&oacute; US$1.000, cobrar&aacute; el equivalente a US$130 en noviembre de 2025, 118 en mayo de 2026, 110 en noviembre de 2026 y, si opta por retirarse en mayo de 2027, US$808 en esa fecha. En total, cobrar&iacute;a US$1.167 d&oacute;lares, con una rentabilidad de 9,7% efectiva anual. Y, teniendo en cuenta la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica en mayo de 2027, analizar&aacute; si seguir o no tres a&ntilde;os m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La emisi&oacute;n inicial de BONTE 2030 es de US$1.000 millones. La meta de &ldquo;Reservas netas&rdquo; fijada para el 13 de junio sigue bastante lejos, pero se acerca un poco. Pero lo principal no es la meta: si no se cumple, el FMI dar&iacute;a un &ldquo;waiver&rdquo; (perd&oacute;n por no cumplir), en pos del objetivo principal (el resultado electoral). Lo m&aacute;s importante es demostrar que el Gobierno puede conseguir d&oacute;lares de inversores financieros internacionales, que tienen &ldquo;bolsillos profundos&rdquo;, y que prestan paraguas solamente si ven que sale el sol. En la medida en que el Gobierno muestra que puede conseguir d&oacute;lares, mejoran las perspectivas de que pueda pagar sus obligaciones en divisas en el futuro, y entonces m&aacute;s dispuestos estar&aacute;n los inversores a prestarle. Como ocurri&oacute; en 2016: una vez que el gobierno de Macri empez&oacute; a emitir t&iacute;tulos en los mercados internacionales, pudo emitir varios miles de millones de d&oacute;lares por mes. Al usar los d&oacute;lares para financiar el d&eacute;ficit fiscal, a los dos a&ntilde;os se agot&oacute; esa fuente, y tuvo que recurrir al FMI. Lo que promete Caputo (Secretario de Finanzas entonces, Ministro de Econom&iacute;a ahora) es que esta vez no usar&aacute; los d&oacute;lares para financiar el d&eacute;ficit fiscal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El discurso del Gobierno, que los inversores parecen comprar, es que s&oacute;lo interesa el d&eacute;ficit fiscal (adem&aacute;s, niega tenerlo). Pero las importaciones est&aacute;n creciendo a una tasa superior al 30% anual, absorbiendo cada vez m&aacute;s d&oacute;lares. Lo que puede detener ese crecimiento es una recesi&oacute;n, una devaluaci&oacute;n o prohibiciones de importar; pero no son opciones atractivas. El Gobierno exhibe, como garant&iacute;a de solvencia externa (que servir&iacute;a para mantener barato al d&oacute;lar), los fondos de los pr&eacute;stamos del FMI, Banco Mundial y BID y ahora los obtenidos con la emisi&oacute;n del BONTE 2030. Pero, en la medida en que se mantenga el d&oacute;lar barato (tipo de cambio real bajo), se profundizar&aacute; el d&eacute;ficit comercial externo (que existe, aunque tambi&eacute;n el Gobierno lo niega) y, en alg&uacute;n momento, el ingreso neto de fondos financieros se interrumpir&aacute;. La pregunta dif&iacute;cil es: &iquest;cu&aacute;ndo?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/punto-punto-estrategia-caputo-detras-emision-bonte-2030_129_12341382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 May 2025 15:06:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f0743ca1-d083-4a4e-a332-45174882348f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="331292" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f0743ca1-d083-4a4e-a332-45174882348f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="331292" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Punto por punto: cuál es la estrategia de Caputo detrás de la emisión de los BONTE 2030]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f0743ca1-d083-4a4e-a332-45174882348f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Luis Caputo,Títulos,Deuda,Reservas,Bonos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué las proyecciones económicas en las que se basa el acuerdo con el FMI son inconsistentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/proyecciones-economicas-basa-acuerdo-fmi-son-inconsistentes_129_12241314.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8202114-76b7-423e-ac85-0afb1850c165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué las proyecciones económicas en las que se basa el acuerdo con el FMI son inconsistentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El organismo ha aprobado sucesivos préstamos a Argentina con fundamentos más políticos que técnicos, más allá del "ropaje" con el que se presentan. Con sus desembolsos ayudará al Gobierno a sostener un dólar barato, pero el déficit externo y el crecimiento de la deuda plantean riesgos crecientes.</p></div><p class="article-text">
        En junio de 2018 el FMI aprob&oacute; un programa de financiamiento al gobierno argentino por 35.379 millones de DEG, equivalentes en ese momento a US$50.000 millones, y poco m&aacute;s tarde lo aument&oacute; a 40.710 millones de DEG (algo m&aacute;s de US$56.000 millones). Fue un pr&eacute;stamo decidido pol&iacute;ticamente para respaldar a un gobierno que enfrentaba problemas fiscales y externos.
    </p><p class="article-text">
        El documento que justificaba el pr&eacute;stamo ten&iacute;a proyecciones poco cre&iacute;bles, que estuvieron muy lejos de verificarse. El programa se suspendi&oacute; en 2019, luego de desembolsarse el 78% de los fondos acordados y en 2022 el FMI tuvo que conceder una refinanciaci&oacute;n, dado que Argentina no ten&iacute;a las divisas para hacer frente a los pagos programados. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/084cbfa6-be78-4694-8a99-ba6509c175d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Desde el comienzo se sab&iacute;a que lo m&aacute;s probable era que no se pudiera pagar en tiempo y forma la deuda. La apuesta era que, gracias al programa, Mauricio Macri fuera reelegido, en cuyo caso se negociar&iacute;a en forma amistosa un nuevo programa que implicar&iacute;a cambios m&aacute;s de fondo. Y, si Macri no era reelegido, la necesidad de un nuevo pr&eacute;stamo para refinanciar la deuda constituir&iacute;a un condicionante para el siguiente gobierno que, a cambio de evitar un incumplimiento, iba a tener que adecuar sus pol&iacute;ticas a lo que el FMI entendiera como m&aacute;s conveniente. El nuevo programa fue acordado en 2022, pero en un marco de tensi&oacute;n en el que el FMI no pudo establecer condicionantes estructurales con los que el gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez no estaba de acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con otro gobierno en Argentina m&aacute;s del agrado del pensamiento predominante en el FMI, se aprob&oacute; otro programa, con un nuevo pr&eacute;stamo por 15.267 millones de DEG (m&aacute;s de US$20.000 millones). El 60% ya se ha desembolsado; el 10% se planea desembolsar en junio, y el 5% en diciembre. <strong>Para mediados de 2026, la deuda de nuestro pa&iacute;s con el FMI ascender&iacute;a a casi 43.100 millones de DEG; al cambio actual, m&aacute;s de US$58.000 millones</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Este ha sido, nuevamente, un programa aprobado por razones pol&iacute;ticas y, al igual que en 2018, requiri&oacute; de proyecciones forzadas para darle un marco t&eacute;cnico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62264582-95ed-4345-b5a2-9d0204548f3b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62264582-95ed-4345-b5a2-9d0204548f3b_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62264582-95ed-4345-b5a2-9d0204548f3b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62264582-95ed-4345-b5a2-9d0204548f3b_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62264582-95ed-4345-b5a2-9d0204548f3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62264582-95ed-4345-b5a2-9d0204548f3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/62264582-95ed-4345-b5a2-9d0204548f3b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="El ministro de Economía, Luis Caputo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El ministro de Economía, Luis Caputo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El problema macroecon&oacute;mico principal que afrontaba el pa&iacute;s en el momento de aprobaci&oacute;n del programa era el d&eacute;ficit externo, que hizo que las reservas internacionales del Banco Central disminuyeran en m&aacute;s de US$8.000 millones en poco m&aacute;s de tres meses. El desembolso inicial del FMI, seguido por otro del Banco Mundial, alivi&oacute; temporalmente la situaci&oacute;n, pero no garantiza una correcci&oacute;n del flujo. Sirve para que el Gobierno pueda afirmar que tiene con qu&eacute; sostener un precio del d&oacute;lar que no supere el techo de la franja de flotaci&oacute;n que estableci&oacute;: $1.400, m&aacute;s 1% mensual. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con tasas de inter&eacute;s que ofrece pagar el Gobierno de casi 4% mensual en las LECAP, la idea es que sea mayor negocio permanecer en pesos que en d&oacute;lares, promoviendo una nueva &ldquo;bicicleta financiera&rdquo;</strong> bajo la forma de &ldquo;carry trade&rdquo;: obtener ganancias por tasas de inter&eacute;s en pesos sustancialmente mayores que la suba que tendr&iacute;a el d&oacute;lar, medido en pesos. Pero el carry trade es transitorio: si lo que importan son las ganancias en d&oacute;lares, en alg&uacute;n momento los inversores querr&aacute;n volver a los d&oacute;lares. Y, en el proceso, intentar&aacute;n llevarse los d&oacute;lares que ingresaron al sistema. Ese momento, para el per&iacute;odo de carry trade previo a la oficializaci&oacute;n del nuevo acuerdo, fue entre mediados de marzo y principios de abril y constituy&oacute; uno de los motivos por los que el Banco Central tuvo que vender casi US$2.500 millones para mantener &ldquo;pisado&rdquo; el tipo de cambio.
    </p><p class="article-text">
        Para que la oferta de d&oacute;lares supere a su demanda en forma genuina (sin p&eacute;rdida de reservas, pr&eacute;stamos pol&iacute;ticos ni carry trade) las exportaciones deber&iacute;an superar a las importaciones, en un monto suficiente para pagar los intereses de deudas y las utilidades de las empresas extranjeras: es decir, deber&iacute;a haber super&aacute;vit de Cuenta Corriente del Balance de Pagos. Con ese super&aacute;vit, m&aacute;s eventuales ingresos de capitales o reinversi&oacute;n de utilidades, se podr&iacute;an afrontar las amortizaciones de deuda y las compras de divisas que se hagan por razones de ahorro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En las proyecciones oficiales, el d&eacute;ficit de cuenta corriente de balance de pagos ser&aacute; de s&oacute;lo US$2.700 millones en 2025, se reducir&aacute; a US$2.000 millones en 2026, y pasar&aacute; a ser super&aacute;vit desde 2027. </strong>Se basa en suponer que las exportaciones de bienes y servicios superar&aacute;n a las importaciones en US$8.600 millones en 2025 y US$10.400 millones en 2026, con super&aacute;vit creciente en los a&ntilde;os siguientes. Que se basa, a su vez, en una trayectoria de importaciones que no es congruente con las variables principales que las determinan: nivel de actividad, tipo de cambio y grado de apertura importadora.
    </p><p class="article-text">
        Las proyecciones del FMI tienen impl&iacute;cito un d&oacute;lar a fines de 2025 de $1.259 y de $1.420 a fines de 2026, y estiman una inflaci&oacute;n de 18 a 23% en 2025, y de 10 a 15% en 2026. Es decir: <strong>prev&eacute;n que se mantendr&iacute;a un tipo de cambio real similar al de fines de 2024, 17% inferior al promedio del a&ntilde;o 2022 </strong>(considerando el d&oacute;lar oficial), que lleva a que los bienes y servicios tiendan a ser m&aacute;s caros en Argentina que en el exterior, evidenciado en el fuerte aumento tanto en las importaciones como en el turismo al exterior, y una disminuci&oacute;n de los turistas que ingresan al pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas tenemos tres experiencias de apertura importadora con atraso cambiario. En la &ldquo;tablita cambiaria&rdquo; y en la Convertibilidad, el aumento de las importaciones fue explosivo. En el inicio de la presidencia de Macri la apertura fue m&aacute;s moderada, y tambi&eacute;n su efecto: las importaciones de bienes de 2017 fueron 11% mayores que las de 2015 (ambos a&ntilde;os tuvieron un nivel de actividad similar).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24fdf4d6-8963-4068-8c3c-a3c54fce4b02_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24fdf4d6-8963-4068-8c3c-a3c54fce4b02_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24fdf4d6-8963-4068-8c3c-a3c54fce4b02_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24fdf4d6-8963-4068-8c3c-a3c54fce4b02_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/24fdf4d6-8963-4068-8c3c-a3c54fce4b02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/24fdf4d6-8963-4068-8c3c-a3c54fce4b02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/24fdf4d6-8963-4068-8c3c-a3c54fce4b02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Kristalina Georgieva encabeza las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Washington."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Kristalina Georgieva encabeza las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Washington.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero, <strong>en la proyecci&oacute;n que suscribe ahora el FMI, las importaciones de bienes en 2026 ser&iacute;an 11% inferiores a las de 2022, a pesar de un PBI real casi 7% superior, un d&oacute;lar m&aacute;s barato y apertura importadora.</strong> No parece razonable.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, en cuanto a la deuda del gobierno nacional (excluida la que se debe a s&iacute; mismo), las proyecciones dicen que, luego del fuerte aumento en 2024, caer&aacute; en 2025 y 2026. Para ello, estiman que la deuda en pesos (medida en d&oacute;lares) se reducir&aacute; en US$22.000 millones en 2025 y en casi US$20.000 millones adicionales en 2026.
    </p><p class="article-text">
         Los informes oficiales informan que la deuda nacional en pesos subi&oacute; en el equivalente a US$9.000 millones en el primer trimestre de 2025, totalmente explicado por la &ldquo;capitalizaci&oacute;n de intereses&rdquo;: es decir, intereses de LECAP, BONCAP y LEFI, que en la ejecuci&oacute;n presupuestaria no se reconocen como tales porque, de hacerlo, se caer&iacute;a el cuento de que hay super&aacute;vit fiscal. El FMI, en su documento, advierte que las cifras oficiales no incluyen estos intereses y estima que los mismos, sumados al ajuste por inflaci&oacute;n de los bonos indexados, fueron equivalentes en 2024 a 2,5% del PBI. <strong>Una forma diplom&aacute;tica de decir que ese a&ntilde;o, en lugar de un super&aacute;vit equivalente al 0,3% del PBI, hubo un d&eacute;ficit de 2,2% del PBI.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para 2025 el documento del FMI proyecta que habr&aacute; un super&aacute;vit primario por un monto similar al de los intereses reconocidos como tales; con lo cual, el verdadero d&eacute;ficit fiscal ser&aacute; equivalente, aproximadamente, al monto de los intereses capitalizados, que vienen creciendo y sum&aacute;ndose a la deuda. Por esto, no hay motivos para pensar que la deuda en pesos interrumpir&aacute; su crecimiento, aun medida en d&oacute;lares. Sobre todo, a partir de que las tasas de inter&eacute;s de las LECAP han ido subiendo, desde 2,4% mensual en enero (para los t&iacute;tulos de menor plazo) hasta 3,75% en abril. Con una suba proyectada del d&oacute;lar de menos de 2% mensual, no resulta cre&iacute;ble la fuerte disminuci&oacute;n prevista de la deuda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No es que los t&eacute;cnicos del FMI no sepan que, cuando aumenta el PBI, las importaciones tienden a subir m&aacute;s que proporcionalmente. </strong>O que, si el Gobierno tiene un d&eacute;ficit (m&aacute;s all&aacute; de que no lo sincere) y lo financia con deuda, la deuda aumenta. Tampoco es que no sab&iacute;an que el pr&eacute;stamo acordado en 2018 no podr&iacute;a devolverse sino con un nuevo pr&eacute;stamo que lo refinancie.<strong> Es que reciben &oacute;rdenes, y tienen que adaptar las proyecciones para cumplirlas, d&aacute;ndoles un ropaje t&eacute;cnico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero dos departamentos del FMI tuvieron que evaluar la exposici&oacute;n financiera del Fondo. Su conclusi&oacute;n fue que &ldquo;la capacidad de Argentina para repagar sus obligaciones con el Fondo queda sujeta a riesgos crediticios excepcionalmente altos&rdquo;, y que se espera que los riesgos aumenten en los a&ntilde;os venideros, cuando crezcan los servicios de la deuda en moneda extranjera, al superponerse el repago de la deuda con el Fondo con importantes servicios de la deuda con bonistas privados.
    </p><p class="article-text">
        Ante esto, el FMI admite que no se puede considerar que haya una alta probabilidad de que la deuda de Argentina sea sustentable; pero afirma que, en caso de shocks adversos, habr&iacute;a potencialmente suficiente deuda reestructurable en moneda extranjera con el sector privado para que se pueda proteger a los recursos del Fondo. Es decir, <strong>se da por sentado que bastar&aacute; con no pagar la deuda a los bonistas para que el repago al FMI est&eacute; asegurado.</strong> El supuesto es bastante endeble. En primer lugar, porque, si el pa&iacute;s tiene d&eacute;ficit externo, no tendr&aacute; divisas para pagar ninguna deuda. Y, en segundo lugar, porque, si ya ocurri&oacute; que un pr&eacute;stamo del Fondo otorgado (en 2018-19) por razones pol&iacute;ticas debi&oacute; ser refinanciado (en 2022), &iquest;c&oacute;mo estar seguro de que un futuro gobierno priorizar&aacute; el repago en tiempo y forma de este pr&eacute;stamo, por sobre las obligaciones con los bonistas, correspondientes a una deuda que ya fue reestructurada?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b52a046f-cc73-4c40-b5a2-22adc4135732_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b52a046f-cc73-4c40-b5a2-22adc4135732_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b52a046f-cc73-4c40-b5a2-22adc4135732_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b52a046f-cc73-4c40-b5a2-22adc4135732_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b52a046f-cc73-4c40-b5a2-22adc4135732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b52a046f-cc73-4c40-b5a2-22adc4135732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b52a046f-cc73-4c40-b5a2-22adc4135732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Milei y Luis Caputo hicieron un viaje relámpago a Estados Unidos a principios del mes. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Milei y Luis Caputo hicieron un viaje relámpago a Estados Unidos a principios del mes.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El gobierno de Milei ha bajado el gasto p&uacute;blico primario (sueldos, jubilaciones, transferencias, obras p&uacute;blicas, etc.) y ha propuesto importantes privatizaciones y desregulaciones de la econom&iacute;a, avanzando en varias de ellas. Esto es lo que debe hacerse para mejorar la econom&iacute;a, en la visi&oacute;n del FMI y de otros organismos multilaterales y oficiales, incluyendo al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.<strong> Pero el Gobierno, para seguir avanzando, necesita apoyo electoral, que tiene, como condici&oacute;n necesaria, que la inflaci&oacute;n est&eacute; controlada.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta principios de este a&ntilde;o la inflaci&oacute;n ven&iacute;a bajando, en gran parte gracias a que el d&oacute;lar sub&iacute;a poco, haciendo de &ldquo;ancla&rdquo; para ralentizar la inflaci&oacute;n. El problema es que el d&oacute;lar barato lleva a d&eacute;ficit externo, que, si no se financia, desemboca en una crisis cambiaria. El programa del FMI, con el respaldo de Banco Mundial y el BID, provee financiamiento, procurando que no haya turbulencias, al menos antes de las elecciones de medio t&eacute;rmino. Para eso, pusieron una monta&ntilde;a de plata, que transmite la idea de que el d&oacute;lar va a estar tranquilo por ahora. Si sube, no ser&aacute; mucho, de modo que ser&aacute; m&aacute;s negocio cobrar tasa de inter&eacute;s en pesos. Eso alienta la entrada de d&oacute;lares financieros, que son los que &ldquo;mandan&rdquo; en el corto plazo. Pero, mientras siga el d&oacute;lar barato, el d&eacute;ficit externo se ir&aacute; agravando, saliendo d&oacute;lares comerciales. Y esta situaci&oacute;n no durar&aacute; para siempre.
    </p><p class="article-text">
        <em>FE/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/proyecciones-economicas-basa-acuerdo-fmi-son-inconsistentes_129_12241314.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Apr 2025 14:04:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e8202114-76b7-423e-ac85-0afb1850c165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="116891" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e8202114-76b7-423e-ac85-0afb1850c165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="116891" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué las proyecciones económicas en las que se basa el acuerdo con el FMI son inconsistentes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e8202114-76b7-423e-ac85-0afb1850c165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[FMI,Acuerdo con el FMI,Luis Caputo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Una deuda que no endeuda? Por qué es falso lo que dice Luis Caputo sobre el nuevo acuerdo con el FMI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deuda-no-endeuda-falso-dice-luis-caputo-nuevo-acuerdo-fmi_129_12191384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0c25f3f-6d72-4191-8dae-163019471944_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Una deuda que no endeuda? Por qué es falso lo que dice Luis Caputo sobre el nuevo acuerdo con el FMI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La deuda que tiene el Tesoro con el Banco Central es muy distinta a la que tiene con organismos internacionales. Decir que cambiamos una deuda por otra (y que el total no varía) es buscar engañar a quienes no entienden del tema. 
</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno Nacional solicit&oacute; un pr&eacute;stamo al Fondo Monetario Internacional por US$20.000 millones. Para justificarlo, dijo que parte del pr&eacute;stamo se usar&aacute; para cancelar &ldquo;Letras&rdquo; con el Banco Central, por lo que no aumentar&iacute;a el total de deuda nacional. Y tambi&eacute;n se dijo que esa cancelaci&oacute;n contribuir&aacute; al saneamiento del Banco Central.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas dos defensas se contradicen entre s&iacute;. La mejora del balance del Banco Central ser&iacute;a por reemplazar &ldquo;Letras&rdquo; por d&oacute;lares; porque, en realidad, esas Letras no son un activo que el Banco Central pueda convertir en plata de verdad. Y, si no es un activo real para el Banco Central, tampoco es una deuda real para el Tesoro Nacional. Por lo tanto, cancelarlas no disminuye la deuda real, la que el Estado Nacional debe pagar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/705b9c8c-0873-4ef2-b06a-abc4236ae3fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; son entonces esas Letras? Son instrumentos que el Estado Nacional le dio al Banco Central, al sacarle d&oacute;lares de las reservas, que us&oacute; para pagar deudas. &iquest;Por qu&eacute; pudo hacerlo? Porque el Banco Central es propiedad del Estado Nacional. Esta es la cuesti&oacute;n central: para el Tesoro Nacional las Letras son pasivos, y para el Banco Central son activos; pero para el Estado Nacional (que incluye tanto al Tesoro como al Banco Central) son simult&aacute;neamente un pasivo y un activo; al consolidar, no son m&aacute;s que asientos contables. En cambio, las deudas con el FMI y otros organismos internacionales son deudas de verdad: representan obligaciones a pagar en el futuro. Decir que cambiamos una deuda por otra, y la deuda total no var&iacute;a, es para enga&ntilde;ar a quienes no entienden del tema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hagamos un ejercicio simple: &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si una ley le dice al Banco Central que condone la deuda en Letras? Por un lado, se celebrar&iacute;a que la deuda del Tesoro Nacional baje en alrededor de US$69.300 millones, equivalentes a m&aacute;s del 10% del PBI; por otro lado, se denunciar&iacute;a que el balance del Banco Central se debilita, disminuyendo su Patrimonio Neto a poco m&aacute;s de US$4.000 millones. Y ambas posiciones ser&iacute;an enga&ntilde;osas, porque partir&iacute;an de que esas Letras representan una deuda de verdad para el Tesoro Nacional y, por consiguiente, un activo de verdad para el Banco Central. En realidad, la posici&oacute;n de deuda del Tesoro no se fortalecer&iacute;a, y la situaci&oacute;n financiera del Banco Central no se ver&iacute;a perjudicada. Pensemos, por ejemplo, que el 7 de mayo de 2024 el Banco Central modific&oacute; el criterio de valuaci&oacute;n de las Letras, con lo cual su Patrimonio Neto baj&oacute; en US$51.000 millones de un d&iacute;a para otro. &iquest;Alguien se enter&oacute;? Muy pocos, no fue una noticia relevante. Fue una simple correcci&oacute;n contable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos debe importar es qu&eacute; se hace con el pr&eacute;stamo del FMI. El d&eacute;ficit fiscal del Tesoro Nacional baj&oacute;, pero sigue existiendo: para el primer bimestre, el Tesoro Nacional anunci&oacute; un super&aacute;vit de poco menos de un bill&oacute;n de pesos, al no contabilizar intereses de t&iacute;tulos p&uacute;blicos en cartera del sector privado (LECAP, LEFI, BONCAP), que se suman a la deuda. De no ser por ese dibujo contable, el d&eacute;ficit del bimestre ser&iacute;a de no menos de 4-5 billones de pesos; en t&eacute;rminos reales, superior al d&eacute;ficit del primer bimestre del a&ntilde;o 2021. Pero, por ahora, el d&eacute;ficit encuentra financiamiento en pesos: por ese y otros motivos, la deuda en moneda nacional del Tesoro aument&oacute; en alrededor de 14 billones de pesos durante el primer bimestre de este a&ntilde;o, y podr&iacute;a seguir aumentando. Eso permitir&iacute;a que el pr&eacute;stamo del FMI no se use para financiar el d&eacute;ficit fiscal en pesos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este pr&eacute;stamo se pide para conseguir d&oacute;lares. La cuesti&oacute;n es: &iquest;para qu&eacute; se van a usar? La porci&oacute;n que se use para pagar el capital de deudas reales (con el FMI, con otros organismos internacionales, con tenedores de t&iacute;tulos p&uacute;blicos), no aumentar&iacute;a la deuda nacional, m&aacute;s all&aacute; de que los intereses del pr&eacute;stamo ser&aacute;n m&aacute;s altos que los que devengan los t&iacute;tulos p&uacute;blicos reestructurados. Si se utilizan para pagar los intereses, si aumentar&iacute;a la deuda, pero el problema no ser&iacute;a el pr&eacute;stamo del FMI, sino el hecho de no haber podido acumular divisas con super&aacute;vit externo genuino para pagar esos intereses, que son un gasto corriente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, aparentemente, el Gobierno quiere los d&oacute;lares para mantener el tipo de cambio sin sobresaltos, al menos hasta las pr&oacute;ximas elecciones. Y, para eso, tendr&iacute;a que vender al tipo de cambio actual &ndash;claramente inferior al necesario para equilibrar las cuentas externas&ndash; las divisas que habr&aacute; que pagar luego, seguramente a un tipo de cambio m&aacute;s realista. La intenci&oacute;n ser&iacute;a &ldquo;quemar&rdquo; los d&oacute;lares, si fuera necesario, para mantener la paridad cambiaria. Seguramente ser&iacute;a necesario, aunque no est&aacute; claro que sea suficiente: solo durante el mes de marzo las reservas internacionales brutas bajaron en US$3.000 millones. Hace un a&ntilde;o hab&iacute;a super&aacute;vit externo, pero ahora hay d&eacute;ficit: en el primer bimestre el super&aacute;vit en el comercio exterior de bienes se redujo a solo US$389 millones, claramente inferior al d&eacute;ficit que tiene el intercambio de servicios; lo que se agrava al sumar pagos de intereses y utilidades de empresas extranjeras. Y todo indica que el d&eacute;ficit empeor&oacute; en marzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; se revirti&oacute; el saldo externo? Porque los precios de gran parte de los bienes nacionales que compiten con los extranjeros est&aacute;n caros, medidos en d&oacute;lares oficiales. Entonces, las importaciones aumentan m&aacute;s de 30% anual, y muchos argentinos se van al exterior a gastar d&oacute;lares, haciendo turismo o compras. Siempre que ocurri&oacute; eso (con Mart&iacute;nez de Hoz, con la convertibilidad, con Macri), fue porque el tipo de cambio estaba atrasado. Y siempre termin&oacute; en un brusco aumento del d&oacute;lar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Decir que esta vez es distinto, porque no hay d&eacute;ficit fiscal, encierra una doble mentira: por un lado, porque s&iacute; hay d&eacute;ficit fiscal. Por otro lado, porque la escasez de d&oacute;lares depende de la oferta y demanda de d&oacute;lares. Los pesos no escasean (esa es otra mentira); pero, aunque escaseen, si los bienes y servicios extranjeros est&aacute;n m&aacute;s baratos que los nacionales, tender&aacute; a haber mayor demanda que oferta de d&oacute;lares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a cambiar si los pesos fueran realmente escasos? El principal uso de los pesos es comprar bienes y servicios nacionales; si los pesos fueran escasos, habr&iacute;a recesi&oacute;n. Un economista neocl&aacute;sico dir&iacute;a: &ldquo;y la recesi&oacute;n traer&iacute;a baja de precios&rdquo;. Pero tenemos el ejemplo del fin de la convertibilidad: en un contexto de tipo de cambio atrasado, en 2001 los pesos escaseaban, el consumo privado baj&oacute; m&aacute;s de 12%, pero los precios s&oacute;lo bajaron 1,5%. Era imposible equilibrar la econom&iacute;a a trav&eacute;s de una deflaci&oacute;n. Al igual que ahora, la mayor&iacute;a del pa&iacute;s no quer&iacute;a que subiera el d&oacute;lar, pero el pa&iacute;s estaba en una agon&iacute;a, con el pulmotor del &ldquo;blindaje&rdquo; obtenido por el gobierno de De la R&uacute;a a fines del a&ntilde;o 2000, que promet&iacute;a asistencia financiera por cerca de 20 mil millones de d&oacute;lares, del FMI y otros organismos internacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora se est&aacute; pidiendo otro &ldquo;blindaje&rdquo; similar. No se deber&iacute;a usar para prolongar una agon&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deuda-no-endeuda-falso-dice-luis-caputo-nuevo-acuerdo-fmi_129_12191384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Apr 2025 09:52:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d0c25f3f-6d72-4191-8dae-163019471944_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="303728" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d0c25f3f-6d72-4191-8dae-163019471944_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="303728" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Una deuda que no endeuda? Por qué es falso lo que dice Luis Caputo sobre el nuevo acuerdo con el FMI]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d0c25f3f-6d72-4191-8dae-163019471944_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[FMI,Luis Caputo,Deuda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se sale del cepo?: los caminos del Gobierno no parecen ir en ese sentido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sale-cepo-caminos-gobierno-no-parecen-sentido_1_11550059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7988d66d-a806-47b3-ac0d-38d911ebf5f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Se sale del cepo?: los caminos del Gobierno no parecen ir en ese sentido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las medidas monetarias y cambiarias que ha tomado el gobierno en las últimas semanas han sido consideradas por el propio ejecutivo y buena parte de la prensa como pasos tendientes a levantar las restricciones a la compra de dólares (el “cepo”). ¿Estamos realmente en ese camino?</p></div><p class="article-text">
        Milei afirma que no existen fallas de mercado: que<strong> el Estado no debe intervenir nunca, porque el resultado del libre accionar de los mercados siempre es favorable al inter&eacute;s social.</strong> Es lo que dice, pero no lo que hace:<strong> lleva m&aacute;s de siete meses manteniendo la intervenci&oacute;n estatal en el mercado cambiario, y hasta la ha acentuado. </strong>Seg&uacute;n una reciente presentaci&oacute;n del Vicepresidente del Banco Central, los importadores s&oacute;lo pudieron comprar en el mercado oficial, en el primer semestre del a&ntilde;o, 16.400 millones de d&oacute;lares: alrededor del 60% del valor de las importaciones. Las restricciones fueron m&aacute;s fuertes que en el primer semestre de 2023, cuando los importadores pudieron comprar 31.400 millones, el 83% de las importaciones. La presentaci&oacute;n dice que el resto de las importaciones fue solventado, en su mayor parte, con d&oacute;lares comprados en el mercado paralelo del &ldquo;contado con liqui&rdquo;; o sea, a un tipo de cambio m&aacute;s alto. &iquest;Voluntariamente? Parece dif&iacute;cil. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; este Gobierno mantiene y profundiza un esquema tan criticado, heredado del gobierno anterior, que a su vez hered&oacute; del gobierno de Macri? </strong>Por el &ldquo;miedo a flotar&rdquo;. El gobierno podr&iacute;a eliminar las restricciones cambiarias hoy mismo; pero, como no tiene los d&oacute;lares suficientes para intervenir en el mercado, el d&oacute;lar podr&iacute;a aumentar sin control. <strong>Y del consecuente golpe de inflaci&oacute;n ya no podr&iacute;a culpar, en forma m&iacute;nimamente cre&iacute;ble, al gobierno anterio</strong>r, como hizo en diciembre pasado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Puede evitarse ese riesgo?</strong> S&iacute;, si el Banco Central cuenta con suficientes reservas de d&oacute;lares, que pueda vender cuando el tipo de cambio supera un nivel que considere excesivo. &iquest;Cu&aacute;ntos d&oacute;lares necesitar&iacute;a acumular con ese fin? Depende del nivel del tipo de cambio que est&eacute; dispuesto a tolerar (cuanto m&aacute;s alto sea, menos d&oacute;lares necesitar&aacute;) y de la masa de pesos que pueda pasarse a d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        El efecto sobre la inflaci&oacute;n depender&aacute;, en buena medida, de cu&aacute;nto aumente el d&oacute;lar oficial, pasando del valor inicial (con &ldquo;cepo&rdquo;) hasta el nivel al que el gobierno lo pueda contener en forma sostenible, sin &ldquo;cepo&rdquo;. <strong>Si hay mucha diferencia entre ambos niveles, cabe esperar un impacto fuerte. </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es el nivel actual?</strong> El Tipo de Cambio Real Multilateral, calculado por el Banco Central, est&aacute; hoy en el mismo nivel que en enero de 1997 &ndash;en plena Convertibilidad, cuando ingresaban capitales para comprar empresas argentinas y prestarle al gobierno&ndash;, o de diciembre de 2017, semanas antes de que los mercados dejaran de comprar bonos argentinos, lo que llev&oacute; a que el tipo de cambio real subiera 57% en 9 meses, a pesar del pr&eacute;stamo multimillonario del FMI. <strong>El d&oacute;lar oficial est&aacute; hoy barato, y es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar analistas independientes informados que lo nieguen.</strong> Para llegar al nivel promedio 1997-2024 (que incluye varios a&ntilde;os con fuertes d&eacute;ficits externos) tendr&iacute;a que subir 37%. Para el promedio 2003-2011 (per&iacute;odo sin cepo ni financiamiento externo) el aumento deber&iacute;a ser 72%. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; nivel el Banco Central puede contener al d&oacute;lar? </strong>Depende de la relaci&oacute;n entre el &ldquo;poder de fuego&rdquo; con que cuente (las reservas utilizables para intervenir) y la masa de pesos que pueda comprar d&oacute;lares; pero tambi&eacute;n de las expectativas cambiarias: si los potenciales compradores y vendedores (los &ldquo;operadores&rdquo;) creen que el d&oacute;lar va a subir, buscar&aacute;n posicionarse en d&oacute;lares. <strong>Y, con un tipo de cambio oficial que se sigue atrasando, cada vez ser&aacute;n m&aacute;s los que crean que, de levantarse las restricciones cambiarias, cabe esperar una devaluaci&oacute;n importante.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; dijo Milei?</strong> Que quiere levantar el cepo, pero se tienen que dar tres condiciones: terminar con los pasivos remunerados del Banco Central; terminar con los &ldquo;puts&rdquo; (opciones de venta de t&iacute;tulos p&uacute;blicos, que obligan al Banco Central a comprarlos cuando los bancos se lo piden) y que la inflaci&oacute;n converja a 0% mensual. M&aacute;s all&aacute; de que la primera condici&oacute;n ya estar&iacute;a cumplida, la segunda cumplida en un 78% y la tercera suena a excusa (no tiene relaci&oacute;n directa con el cepo),<strong> lo notable es la ausencia de percepci&oacute;n de que, para permitir comprar d&oacute;lares libremente sin temor a una corrida, se necesita tener d&oacute;lares. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Para reforzar esta aparente falta de preocupaci&oacute;n, el gobierno dice que utilizar&aacute; la mayor parte de los d&oacute;lares que el Banco Central pueda comprar en el mercado oficial, para venderlos en el mercado burs&aacute;til. Es decir: <strong>no acumular&aacute; los d&oacute;lares adquiridos para hacer frente a los compromisos externos </strong>(en enero hay un vencimiento de t&iacute;tulos p&uacute;blicos de m&aacute;s de 4 mil millones de d&oacute;lares), ni para tener un stock de intervenci&oacute;n frente a una posible disparada del d&oacute;lar. No: vender&aacute; los d&oacute;lares para recibir a cambio pesos y sacarlos de circulaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No es que est&eacute; acumulando muchas divisas ahora: <strong>desde fines de mayo el Banco Central ha comprado muy pocos d&oacute;lares en el mercado oficial, y las reservas netas han bajado por los pagos de servicios de la deuda p&uacute;blica</strong>, principalmente con bonistas. Pero es una se&ntilde;al desconcertante que el Gobierno se proponga no quedarse con los d&oacute;lares que eventualmente pueda comprar. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que anunci&oacute; luego el Banco Central son medidas para aflojar tibiamente el cepo: principalmente, permitir a los importadores comprar d&oacute;lares oficiales un poco antes de lo que previamente autorizaba. En el contexto actual, tambi&eacute;n implica acumular menos d&oacute;lares. 
    </p><p class="article-text">
        Ante estas pol&iacute;ticas, podr&iacute;a pensarse que<strong> la prioridad del Gobierno no es levantar el cepo</strong>; al fin y al cabo, ha resistido con &eacute;xito las presiones del Fondo Monetario, que quer&iacute;a que, al menos, estableciera un cronograma de pasos en ese sentido. Pero parece dif&iacute;cil creer que este Gobierno no le d&eacute; importancia a cumplir con los compromisos con acreedores externos. <strong>Tiene sentido que su primera prioridad sea bajar la inflaci&oacute;n; pero la experiencia nos dice que, cuando hay una crisis externa, la inflaci&oacute;n se dispara. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, <strong>&iquest;cu&aacute;l es el razonamiento del gobierno, que lo lleva a actuar como si no tuviera necesidad de acumular d&oacute;lares? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurren dos hip&oacute;tesis. Una, es que tenga <strong>la esperanza de que llover&aacute;n d&oacute;lares</strong> &ndash;como lo que anticipaba, en su momento, el gobierno de Macri&ndash; por las grandes inversiones, atra&iacute;das por el tratamiento tributario privilegiado que les promete el RIGI. En ese caso, parece optimista: por un lado, porque<strong> dif&iacute;cilmente las multinacionales vengan a aportar divisas que permitan levantar el cepo</strong>; es m&aacute;s probable que esperen a que el cepo se levante en forma sostenible para venir. Y, por otro lado, porque <strong>los capitales ingresar&iacute;an para financiar sus propias importaciones: no vendr&iacute;an d&oacute;lares &ldquo;frescos&rdquo;, sino maquinarias.</strong> Se supone que las inversiones aumentar&iacute;an las exportaciones, por encima de las salidas por dividendos y repatriaci&oacute;n del capital invertido (aunque estas salidas se vean facilitadas por los incentivos). <strong>Pero esto ocurrir&iacute;a reci&eacute;n dentro de varios a&ntilde;os</strong>, no implica un flujo importante de ingreso de divisas en este a&ntilde;o, ni en 2025, y posiblemente tampoco en 2026. 
    </p><p class="article-text">
        La otra hip&oacute;tesis es que Milei y Caputo piensen que,<strong> si los pesos se hacen escasos, los argentinos acudamos a sacar los d&oacute;lares del colch&oacute;n, para pagar impuestos y otras cuentas. </strong>Ser&iacute;a una teor&iacute;a interesante, si no fuera porque el pa&iacute;s ya tuvo escasez de pesos &ndash;conviviendo con millonarias tenencias de d&oacute;lares de particulares&ndash; hace 23 a&ntilde;os, en la agon&iacute;a de la Convertibilidad.<strong> La consecuencia de la escasez de pesos fue una tremenda recesi&oacute;n: el consumo privado se derrumb&oacute; 15% en tres a&ntilde;os, y la inversi&oacute;n 39%. </strong>Los que ten&iacute;an d&oacute;lares los conservaron a la espera de que su cotizaci&oacute;n subiera, lo que finalmente ocurri&oacute;. No sacaron sus d&oacute;lares porque los pesos escaseaban, los guardaron porque el d&oacute;lar estaba barato. En ese contexto, la recaudaci&oacute;n fiscal se derrumb&oacute;, a pesar del aumento de impuestos, al punto de que ni los intentos de bajar el gasto p&uacute;blico lograron evitar que el d&eacute;ficit fiscal creciera. 
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a tambi&eacute;n ilusorio pensar que el alivio vendr&aacute; de la siguiente secuencia: a) <strong>Trump </strong>gana las elecciones en Estados Unidos; b) presiona al <strong>FMI </strong>para que otorgue un nuevo y generoso pr&eacute;stamo a <strong>Milei</strong>, y c) el <strong>FMI </strong>lo hace. Tanto lo primero como lo segundo estar&iacute;an por verse. Pero, en cuanto a lo tercero, seamos conscientes de que el FMI no es una agencia del gobierno americano; Estados Unidos tiene mucha influencia, ya que posee el 16,5% de los votos en el directorio del FMI, lo que le otorga poder de veto en las decisiones que requieren el 85% de los votos. Pero no decide por su cuenta, y <strong>parece dif&iacute;cil que el resto del mundo est&eacute; de acuerdo con darle al gobierno argentino otro pr&eacute;stamo multimillonario</strong> para tratar de mantener un poco m&aacute;s de tiempo un tipo de cambio atrasado. 
    </p><p class="article-text">
        Y esta reticencia no ser&iacute;a por los insultos de Milei al Director del Hemisferio Occidental del FMI y a los gobernantes de China, M&eacute;xico, Brasil, Espa&ntilde;a, Colombia, y otros. Sino porque <strong>el endeudamiento de Argentina con el FMI ya es muy grande,</strong> lo que ha provocado disgustos en el FMI; la resistencia a incrementarlo ser&iacute;a feroz. Y, sobre todo, si es para financiar aventuras en las que, a nivel internacional, pocos creen. 
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno les asegura a los tenedores de bonos que realizar&aacute; el pr&oacute;ximo pago de servicios de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos, en enero de 2025. Pero eso no est&aacute; logrando que el precio de los t&iacute;tulos se recupere, con lo que sigue bien lejos de niveles a los que se puede acceder a los mercados. <strong>El llamado &ldquo;Riesgo pa&iacute;s&rdquo; (que es la contracara del precio de esos t&iacute;tulos) baj&oacute; sensiblemente desde las elecciones hasta abril,</strong> al mismo tiempo que el Banco Central compraba d&oacute;lares y mejoraba su posici&oacute;n de reservas internacionales. <strong>Pero dej&oacute; de bajar, a medida que los inversores visualizaban los problemas para seguir mejorando la situaci&oacute;n externa,</strong> que sigue siendo de reservas internacionales netas negativas (las reservas internacionales siguen siendo inferiores a las obligaciones de corto plazo). Y es que lo que quieren es que el gobierno tenga d&oacute;lares para pagar. Para eso los tiene que juntar, si los usa para bajar a los d&oacute;lares paralelos, la situaci&oacute;n externa se debilita. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Milei asumi&oacute;, enfrent&oacute; dos problemas: <strong>el exceso de pesos en la calle y la escasez de d&oacute;lares en el Banco Central.</strong> Para lo primero, redujo las salidas de fondos del sector p&uacute;blico nacional (incluyendo al Banco Central) con la mezcla de licuadora, motosierra, bicicleta y algo de maquillaje (la ejecuci&oacute;n de junio casi no registra transferencias a universidades, a pesar de lo cual &eacute;stas pagaron los sueldos normalmente). Y, para lo segundo, redujo fuertemente los pagos por importaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos pensar que <strong>el primer problema est&aacute; encaminado. Pero el segundo no; y son dos problemas distintos: no solucionamos la escasez de d&oacute;lares en el Banco Central forzando escasez de pesos en la calle.</strong> Lo que hay que tener es pol&iacute;ticas tendientes a aumentar las exportaciones, que son la fuente genuina de d&oacute;lares<strong>. El atraso del tipo de cambio (us&aacute;ndolo como &ldquo;ancla&rdquo; de los precios) ha ayudado a disminuir la inflaci&oacute;n, pero desalienta las exportaciones, y alienta las importaciones </strong>(en la medida en que se normalicen). Cuanto m&aacute;s se atrase el tipo de cambio, m&aacute;s nos alejamos de la posibilidad de levantar el cepo sin una fuerte devaluaci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DM/FE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/sale-cepo-caminos-gobierno-no-parecen-sentido_1_11550059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jul 2024 09:52:22 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7988d66d-a806-47b3-ac0d-38d911ebf5f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="433923" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7988d66d-a806-47b3-ac0d-38d911ebf5f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="433923" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Se sale del cepo?: los caminos del Gobierno no parecen ir en ese sentido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7988d66d-a806-47b3-ac0d-38d911ebf5f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Cepo Cambiario,BCRA,Javier Milei,Luis Caputo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dólar barato no es para siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolar-barato-no_129_11352199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b9b1ca1-d4f4-4e81-b648-8b5cdc07be95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dólar barato no es para siempre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La conducción económica dice que éste dólar vino para quedarse. ¿Es posible? Sí, por un tiempo. La historia nos enseña que, cuanto más prolongado es el atraso cambiario, más traumática es la corrección. 
</p></div><p class="article-text">
        Uno de los inconvenientes de tener una econom&iacute;a inestable, con alta inflaci&oacute;n, es la dificultad para planificar dada la fuerte variaci&oacute;n de precios relativos, que afecta a las decisiones de inversi&oacute;n y de compras de bienes durables. Gran parte de estas variaciones han estado vinculadas a las fluctuaciones del tipo de cambio (en relaci&oacute;n al nivel de precios), que importa tanto para decisiones comerciales como financieras. En los &uacute;ltimos nueve meses, la relaci&oacute;n entre d&oacute;lar y precios subi&oacute; o baj&oacute; al menos 7% cada mes. En los primeros d&iacute;as de mayo, el nivel es alrededor de 4% inferior al que hab&iacute;a nueve meses atr&aacute;s. En el medio, los movimientos han sido de monta&ntilde;a rusa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para poder planificar, una pregunta recurrente es: &iquest;qu&eacute; va a pasar en el futuro con el d&oacute;lar? Es muy dif&iacute;cil precisarlo, pero la historia nos ense&ntilde;a que cuando el d&oacute;lar est&aacute; relativamente barato (tipo de cambio &ldquo;atrasado&rdquo;), en alg&uacute;n momento sube. Eso lleva a la pregunta &iquest;est&aacute; barato ahora el d&oacute;lar?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Partimos de que existe un tipo de cambio real de equilibrio de largo plazo, m&aacute;s all&aacute; de que sea imposible determinarlo con exactitud. Si analizamos el comportamiento del tipo de cambio real a trav&eacute;s del tiempo vemos que cuando estuvo relativamente bajo llev&oacute; a d&eacute;ficit externo que, al prolongarse, termin&oacute; en crisis cambiaria.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el valor &ndash;en relaci&oacute;n con los precios de los bienes y servicios locales&ndash; del d&oacute;lar baja, los bienes y servicios extranjeros se abaratan en relaci&oacute;n con los nacionales. Por eso, crecen las importaciones y se desincentivan las exportaciones. Eso lleva a d&eacute;ficit comercial, que puede ser financiado con endeudamiento, ingreso de capitales o uso de reservas internacionales, pero no por mucho tiempo. Pueden tomarse medidas que bajen las importaciones: ponerles trabas o provocar una recesi&oacute;n que baje el consumo y la inversi&oacute;n. Pero tambi&eacute;n son soluciones transitorias. El d&oacute;lar barato no es para siempre: cuando hay m&aacute;s demanda de d&oacute;lares (por importaciones, salida de capitales o pago de intereses) que oferta (provista por exportaciones), se crea una presi&oacute;n al aumento del tipo de cambio. Y la historia nos ense&ntilde;a que, cuanto m&aacute;s y por m&aacute;s tiempo se abarata, m&aacute;s traum&aacute;tica es la correcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una medida &uacute;til para evaluar si el d&oacute;lar est&aacute; caro o barato es el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) que calcula diariamente el Banco Central. Se construye a partir de un promedio de los tipos de cambio con las monedas de los principales pa&iacute;ses con los que comerciamos, teniendo en cuenta la evoluci&oacute;n de los precios al consumidor aqu&iacute; y en esos pa&iacute;ses. Una suba del TCRM indica que en Argentina los precios se hicieron m&aacute;s baratos en relaci&oacute;n con los extranjeros; una baja del TCRM, que se encarecieron. En el primer caso, la producci&oacute;n nacional tendr&aacute; mejores condiciones para competir con las importaciones y para exportar y lo contrario en caso de que baje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico siguiente se superpone la evoluci&oacute;n del TCRM en los &uacute;ltimos 27 a&ntilde;os (tomando como base el tipo de cambio oficial a principios de mayo) con el saldo en Cuenta Corriente del Balance de Pagos, que depende principalmente de la diferencia entre las exportaciones y la suma de importaciones, intereses de la deuda externa y utilidades de empresas extranjeras. Este saldo es una aproximaci&oacute;n al super&aacute;vit o d&eacute;ficit externo. No incluye las compras de d&oacute;lares de particulares que, al acumularse sin invertirse en el pa&iacute;s, representan tambi&eacute;n una salida de divisas que no tiene como contrapartida la disminuci&oacute;n de una deuda ni la generaci&oacute;n de un flujo de intereses o utilidades en el futuro. Pero lo que determina principalmente el super&aacute;vit o d&eacute;ficit externo es el saldo en Cuenta Corriente del Balance de Pagos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49da2e32-3d21-435e-998e-0863ef769998_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49da2e32-3d21-435e-998e-0863ef769998_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49da2e32-3d21-435e-998e-0863ef769998_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49da2e32-3d21-435e-998e-0863ef769998_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/49da2e32-3d21-435e-998e-0863ef769998_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/49da2e32-3d21-435e-998e-0863ef769998_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/49da2e32-3d21-435e-998e-0863ef769998_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         Cuando el TCRM estuvo por encima del equivalente a $1.350 actuales (ocurri&oacute; entre 2002 y 2009), hubo super&aacute;vit de cuenta corriente del balance de pagos. En casi todos los a&ntilde;os en que fue inferior a ese valor, hubo d&eacute;ficit. Las excepciones fueron los a&ntilde;os 2020 y 2021: en 2020, porque disminuy&oacute; la demanda de divisas, al caer el turismo al exterior (por la pandemia), las importaciones (por la recesi&oacute;n) y los pagos de intereses externos (por la reestructuraci&oacute;n de la deuda). En 2021, principalmente por suba de precios de exportaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lecciones de historia&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, hay otras variables, adem&aacute;s del tipo de cambio, que afectan las cuentas externas: nivel de actividad econ&oacute;mica, precios internacionales, pagos de intereses de deudas, controles a importaciones, y otros. Con la recesi&oacute;n actual y las restricciones a los pagos de importaciones, probablemente el equilibrio se lograr&iacute;a con un d&oacute;lar bien por debajo de $1.350. Pero, si la econom&iacute;a crece y se levantan los controles cambiarios, el nivel del d&oacute;lar requerido para lograr el super&aacute;vit comercial suficiente para hacer frente a las obligaciones externas ser&aacute; claramente mayor que el nivel actual del d&oacute;lar oficial, que ronda los $900. Nivel que se parece, en t&eacute;rminos reales, al que hubo en 2017, cuando el d&eacute;ficit de cuenta corriente fue superior a los US$30.000 millones y fue financiado con un aumento de la deuda p&uacute;blica externa de m&aacute;s de US$39.000 millones. Ahora nadie estar&iacute;a dispuesto a prestar tanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La conducci&oacute;n econ&oacute;mica dice que este d&oacute;lar vino para quedarse. &iquest;Es posible? S&iacute;, por un tiempo; es muy dif&iacute;cil saber cu&aacute;nto. En la convertibilidad, el d&oacute;lar atrasado dur&oacute; alrededor de 10 a&ntilde;os, provocando d&eacute;ficits en cuenta corriente del balance de pagos, financiados por ingresos de capitales, endeudamiento p&uacute;blico externo y disminuci&oacute;n de reservas internacionales. Cuando estas fuentes se agotaron, hubo una profunda crisis. No parece probable que el atraso cambiario se pueda mantener ahora por tanto tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro proceso de atraso cambiario se extendi&oacute; entre 2012 y 2015, durante el segundo mandato de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner. Los consecuentes d&eacute;ficits externos fueron cubiertos principalmente por el agotamiento de las reservas internacionales de libre disponibilidad, que cayeron en US$36.000 millones pese a los controles cambiarios. En sus dos primeros a&ntilde;os y medio de gesti&oacute;n Macri logr&oacute; mantener el atraso cambiario a fuerza de endeudamiento p&uacute;blico externo, pero luego tuvo que devaluar. Y el gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez volvi&oacute; a recurrir al atraso cambiario en 2021 y 2022.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; esa inclinaci&oacute;n a atrasar el d&oacute;lar? Para tratar de frenar la inflaci&oacute;n, porque a corto plazo el principal determinante de la inflaci&oacute;n es el d&oacute;lar. Carlos Menem lo logr&oacute;, Cristina Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fern&aacute;ndez lo intentaron mientras pudieron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con Milei hubo una fuerte devaluaci&oacute;n inicial (buscando responsabilizar de la inflaci&oacute;n resultante a la gesti&oacute;n previa) y a continuaci&oacute;n se impuso una especie de &ldquo;tablita cambiaria&rdquo; a modo de ancla antiinflacionaria. Con la ayuda del ancla monetaria/fiscal (y consecuente recesi&oacute;n) es funcional a la reducci&oacute;n de la inflaci&oacute;n; el problema es el atraso cambiario. El TCRM est&aacute; ahora m&aacute;s bajo que a principios de agosto pasado (previo a las PASO), cuando el FMI exigi&oacute; una devaluaci&oacute;n, al observar que el d&oacute;lar estaba insosteniblemente bajo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La versi&oacute;n oficial&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Milei argumenta que no hay atraso cambiario sobre la base de que el d&oacute;lar oficial, sumando el impuesto PAIS, est&aacute; m&aacute;s o menos al mismo nivel que los d&oacute;lares paralelos, cuya cotizaci&oacute;n est&aacute; determinada por la oferta y la demanda, y de que con el actual tipo de cambio el Banco Central est&aacute; comprando d&oacute;lares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es una argumentaci&oacute;n consistente porque los mercados cambiarios est&aacute;n condicionados por las regulaciones oficiales. Las reservas internacionales crecieron en el primer trimestre de este a&ntilde;o en US$4.054 millones, pero fue porque, con importaciones por US$13.069 millones, el Gobierno les dej&oacute; comprar a los importadores apenas US$5.051 millones, el monto m&aacute;s bajo para un primer trimestre en los &uacute;ltimos 19 a&ntilde;os.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, varias veces hubo tipo de cambio atrasado sin que el Banco Central vendiera divisas (durante gran parte de la Convertibilidad, en 2012, en el primer semestre de 2017&hellip;) pero en alg&uacute;n momento el atraso debi&oacute; corregirse. En el corto plazo, los flujos financieros (compra o venta de d&oacute;lares como inversi&oacute;n, endeudamiento, variaci&oacute;n de reservas internacionales) suelen pesar m&aacute;s que los flujos comerciales (exportaciones e importaciones, incluyendo turismo). Pero, a largo plazo, los flujos comerciales tienen mayor incidencia.
    </p><p class="article-text">
        El tipo de cambio de equilibrio es m&aacute;s bajo cuando hay estabilidad monetaria porque la demanda de d&oacute;lares para atesorar es menor. Pero no se va a lograr super&aacute;vit externo genuino con un TCRM como el actual, 23% inferior al promedio de los &uacute;ltimos 27 a&ntilde;os. En la medida en que los precios en el pa&iacute;s, medidos en d&oacute;lares, sean m&aacute;s caros que en el extranjero, los bienes importados tendr&aacute;n ventaja ac&aacute; y los exportados estar&aacute;n en desventaja afuera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ministro Luis Caputo, para negar el atraso cambiario, se bas&oacute; en un estudio que dice que el tipo de cambio de convertibilidad ser&iacute;a, en t&eacute;rminos reales, poco m&aacute;s de la mitad del actual. Parece m&aacute;s confiable la estad&iacute;stica del Banco Central, seg&uacute;n la cual el TCRM actual es apenas 9% superior que el promedio del a&ntilde;o 1997, cuando hubo un d&eacute;ficit de cuenta corriente que, a precios de hoy, equivaldr&iacute;a a m&aacute;s de US$23.000 millones. Ese d&eacute;ficit fue financiado con ingreso de capitales y endeudamiento p&uacute;blico externo. No parece un ejemplo a seguir.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Milei plantea que el nivel absoluto de los precios viene determinado por la cantidad de dinero. Entonces, dice, los precios deber&iacute;an retroceder porque la base monetaria est&aacute; constante. Lo de que la Base Monetaria est&aacute; constante no es cierto: entre el 3 de abril y el 3 de mayo creci&oacute; 15% y la Base Monetaria Amplia (sumando los pases), un 9%. Pero, m&aacute;s all&aacute; de eso, la experiencia nos dice que es dif&iacute;cil que el nivel general de precios disminuya significativamente. En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os de la Convertibilidad, la Base Monetaria se redujo 27%. &iquest;Y los precios? Bajaron apenas 2%. El TCRM en la convertibilidad qued&oacute; muy atrasado, y la forma de salir del pantano en que nos meti&oacute; ese atraso no fue una deflaci&oacute;n, sino una devaluaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tipo de cambio fijo sirvi&oacute; en marzo de 1991 para salir de un r&eacute;gimen de alt&iacute;sima inflaci&oacute;n, en el cual los consumidores tienen pocas herramientas para defenderse del aumento de precios, porque, al cambiar continuamente, se hace muy dif&iacute;cil compararlos. Luego de estabilizar los precios, el Gobierno de ese entonces debi&oacute; haber salido de ese r&eacute;gimen pero se enamor&oacute; de la herramienta y la salida termin&oacute; siendo muy costosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente se ve una baja sensible de la inflaci&oacute;n, con ayuda del atraso cambiario. Para consolidar esa baja sobre bases s&oacute;lidas se deber&iacute;a ir hacia una normalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, incluyendo flotaci&oacute;n del tipo de cambio (administrada, para limitar las fluctuaciones del TCRM) con libre acceso al mercado, permitiendo que se acerque a un nivel de equilibrio. No ser&iacute;a buena idea que, despu&eacute;s de haber proclamado su devoci&oacute;n por la libertad de los mercados, el Gobierno se termine enamorando del atraso cambiario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FE/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolar-barato-no_129_11352199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 May 2024 09:32:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1b9b1ca1-d4f4-4e81-b648-8b5cdc07be95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3337736" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1b9b1ca1-d4f4-4e81-b648-8b5cdc07be95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3337736" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El dólar barato no es para siempre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1b9b1ca1-d4f4-4e81-b648-8b5cdc07be95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dolarización o competencia de monedas? Las claves y posibilidades del plan de Milei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolarizacion-competencia-monedas-claves-posibilidades-plan-milei_129_10928622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a183a7ba-194a-4250-ab0b-21a73373b77d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dolarización o competencia de monedas? Las claves y posibilidades del plan de Milei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno no tiene los dólares necesarios para implementar lo prometido en campaña, además de que no queda claro cuál es el esquema elegido. Incongruencias entre lo declarado en el reciente Informe del FMI y lo que dice Presidente</p></div><p class="article-text">
        En mayo del a&ntilde;o pasado sostuve que <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/dolarizar-hay-provocar-caos-economico-terrible-ajuste_129_10169343.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la dolarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a nacional es imposible a corto plazo</a>, econ&oacute;mica y pol&iacute;ticamente, y que a largo plazo no es conveniente para la estabilidad del pa&iacute;s y su crecimiento econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Milei sigue manteniendo la bandera de la dolarizaci&oacute;n, aunque a veces habla de &ldquo;competencia de monedas&rdquo;. Son dos cosas distinta</strong>s: la dolarizaci&oacute;n implicar&iacute;a que la moneda en la que se realice la generalidad de las transacciones, en lugar del peso, pase a ser el d&oacute;lar. En la competencia de monedas no habr&iacute;a una moneda de curso legal, el sector privado podr&iacute;a emitir monedas y todas podr&iacute;an circular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l podr&iacute;a ser el punto de encuentro entre ambos esquemas? En el uso del dinero claramente hay econom&iacute;as de escala: cuanto m&aacute;s grande la cantidad de gente que usa una moneda, m&aacute;s posibilidades tiene esa moneda de imponerse. Por eso, en la &ldquo;competencia de monedas&rdquo; no habr&iacute;a, en la pr&aacute;ctica, muchos competidores relevantes;<strong> las monedas privadas no se podr&iacute;an imponer m&aacute;s que en c&iacute;rculos reducidos</strong>, y entonces terminar&iacute;an compitiendo el peso argentino y el d&oacute;lar de Estados Unidos de Am&eacute;rica. Si el d&oacute;lar se impusiera en forma clara, podr&iacute;amos llegar a algo parecido a la dolarizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La factibilidad de la dolarizaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Milei dijo &ldquo;Cada vez estamos m&aacute;s cerca de poder dolarizar. Tenemos acumulados cerca de 7.000 millones de d&oacute;lares de reservas y la base monetaria son 7.000, 8.000 millones de d&oacute;lares&rdquo;. <strong>Ni es esa la cantidad de pesos que se deber&iacute;an rescatar para dolarizar, ni es esa la cantidad de reservas netas que tenemos, ni es que el gobierno pueda quedarse sin reservas</strong>, dado que tiene obligaciones a pagar a corto y mediano plazo.
    </p><p class="article-text">
        Para reemplazar el peso por el d&oacute;lar, el Gobierno tendr&iacute;a que rescatar todos los pesos que tienen los particulares y dar d&oacute;lares a cambio. Los billetes puestos en circulaci&oacute;n por el Banco Central suman casi $8 billones; pero, adem&aacute;s, existen dep&oacute;sitos en el sistema bancario por $50 billones. Se podr&iacute;a pensar: &ldquo;el gobierno &ndash;a trav&eacute;s del Banco Central&ndash; es responsable solamente por $31 billones, el monto de sus obligaciones con los bancos; para el resto, que los bancos se arreglen&rdquo;. Pero si el gobierno establece que, a partir de determinado momento, los pesos depositados en los bancos pasan a ser d&oacute;lares, tendr&iacute;a que poder cambiar esos pesos por d&oacute;lares; los bancos no pueden ser los responsables de conseguir los d&oacute;lares.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;A qu&eacute; tipo de cambio se dolarizar&iacute;a?</strong></h3><p class="article-text">
        No parece probable, en este momento, que el Gobierno quiera dolarizar a un valor exageradamente alto (por ejemplo, $3.000 por d&oacute;lar). Ya no funcionar&iacute;a el truco de echarle la culpa de la inflaci&oacute;n sobreviniente al gobierno anterior. Fue inteligente lo de aumentar el d&oacute;lar un 120% apenas producido el cambio de gobierno, y decir que la inflaci&oacute;n impulsada por eso fue causada por las acciones de la gesti&oacute;n anterior. Pero, si se implementa una nueva mega devaluaci&oacute;n luego de varios meses de gobierno, el argumento ya no servir&iacute;a; quedar&iacute;a claro que el golpe de inflaci&oacute;n, y el deterioro de las condiciones de vida subsecuentes, ser&iacute;an enteramente responsabilidad del Gobierno a cargo. Entonces, <strong>ser&iacute;a de esperar que se use un tipo de cambio relativamente similar al del mercado; actualmente, $1.000/1.200 por d&oacute;lar.</strong> As&iacute;, para dolarizar, el Gobierno tendr&iacute;a que disponer de no menos de 40 mil millones de d&oacute;lares. &iquest;Los tiene?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Decididamente no. Seg&uacute;n datos oficiales incluidos en el Informe del FMI de enero, a fines del a&ntilde;o pasado las reservas internacionales brutas eran equivalentes a 23.000 millones de d&oacute;lares, pero las reservas netas (que excluyen los dep&oacute;sitos en d&oacute;lares de bancos en el Banco Central, el swap con el Banco de China, otros financiamientos de corto plazo y el seguro de dep&oacute;sitos), eran negativas en 9.000 millones de d&oacute;lares. En las primeras semanas de este a&ntilde;o se han recuperado un poco, pero siguen siendo claramente negativas. El concepto de reservas netas es lo que hay que considerar, ya que no se deber&iacute;a dolarizar con dinero ajeno, exigible en el corto plazo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es de esperar que se consiga super&aacute;vit comercial externo en los pr&oacute;ximos meses, que significar&iacute;a entrada de divisas. Pero esas divisas son privadas; para hacerse de ellas, el Gobierno Nacional deber&aacute; comprarlas, entregando pesos a cambio (que luego deber&iacute;an rescatarse para poder dolarizar). Y el Gobierno Nacional necesitar&aacute; las divisas para otros fines: entre marzo de 2024 y julio de 2025 tiene vencimientos de deuda en moneda extranjera con organismos multilaterales y oficiales por alrededor de 14 mil millones de d&oacute;lares, y de t&iacute;tulos p&uacute;blicos por 12 mil millones. Una parte puede financiarse con nuevos pr&eacute;stamos de multilaterales; pero, para el resto, los mercados internacionales de deuda no parecen ser una opci&oacute;n, al menos en este momento (la Carta de Intenci&oacute;n, incluida en el Informe del FMI, estima que se podr&aacute; acceder a estos mercados para fines de 2025). <strong>En un pa&iacute;s con escaso cr&eacute;dito internacional, el Banco Central deber&iacute;a mantener un stock significativo de reservas internacionales propias.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;La dolarizaci&oacute;n bajar&iacute;a el &ldquo;riesgo pa&iacute;s&rdquo; haciendo m&aacute;s f&aacute;cil el acceso a los mercados de deuda?</strong>&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Es m&aacute;s l&oacute;gico pensar que lo aumentar&iacute;a. El &ldquo;riesgo pa&iacute;s&rdquo; (diferencia entre el rendimiento de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos argentinos y el de los bonos del Tesoro Americano) est&aacute; muy alto (alrededor de 20% anual) porque se descree de la capacidad y/o voluntad del pa&iacute;s de pagar sus deudas. Para evaluar la capacidad, se tienen en cuenta los vencimientos de deudas en moneda extranjera; ya que los acreedores de deuda en moneda nacional tienen la seguridad de que, si el gobierno tiene la voluntad de pagar, lo va a hacer (en &uacute;ltima instancia, emitiendo moneda). Si con la dolarizaci&oacute;n la deuda en pesos del gobierno nacional con acreedores privados &ndash;del orden de $30 billones a fines de 2023, en su mayor&iacute;a a corto o mediano plazo&ndash; se sumara a las obligaciones en d&oacute;lares, la deuda en moneda extranjera se incrementar&iacute;a significativamente, por lo que se har&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil cumplir con ella.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Competencia de monedas</strong></h3><p class="article-text">
        Institucionalmente este esquema s&oacute;lo<strong> requiere que el peso deje de ser la &uacute;nica moneda de curso legal</strong>; los agentes econ&oacute;micos podr&iacute;an hacer pagos vinculantes con pesos, d&oacute;lares, reales, bitcoins, lo que sea que ambas partes (pagador y receptor) acuerden. Esto ya est&aacute; incluido en el Art&iacute;culo 250 del DNU 70/23. Y dicho DNU, en su mayor parte, est&aacute; vigente, dado que los tribunales no se deciden a declararlo inconstitucional, a pesar de lo que dice el Art&iacute;culo 99, inciso 3, de la Constituci&oacute;n Nacional: que el Poder Ejecutivo s&oacute;lo puede dictar Decretos de Necesidad y Urgencia &ldquo;cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los tr&aacute;mites ordinarios previstos por esta Constituci&oacute;n para la sanci&oacute;n de las leyes&rdquo;. Pero, aun cuando se derogue o declare inconstitucional el DNU, ese art&iacute;culo podr&iacute;a ser sancionado, como corresponde, por una ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de fondo es que, <strong>aun siendo legal pagar con otra cosa, los argentinos seguimos pagando con pesos.</strong> En efectivo o dep&oacute;sitos a la vista, los argentinos tenemos m&aacute;s medios de pago en d&oacute;lares que en pesos, pero el peso sigue siendo el medio general de cambio. El gobierno podr&iacute;a aceptar para el cobro de impuestos otras especies, como el d&oacute;lar, lo que facilitar&iacute;a su circulaci&oacute;n; pero dif&iacute;cilmente su reemplazo (a menos que el Gobierno rescate los pesos, sac&aacute;ndolos de circulaci&oacute;n).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El d&oacute;lar se usa como reserva de valor; pero la funci&oacute;n principal del dinero es ser medio general de cambio, y lo m&aacute;s probable es que el peso lo siga siendo, lo que ser&iacute;a congruente con la &ldquo;ley&rdquo; de Gresham. Esta ley dice que <strong>si circulan dos monedas la gente pagar&aacute; con la &ldquo;mala&rdquo; (para sac&aacute;rsela de encima) y se guardar&aacute; la &ldquo;buena&rdquo;.</strong> As&iacute;, circular&iacute;a efectivamente la &ldquo;mala&rdquo; moneda (que ser&iacute;a el peso). Desde ya, si el peso deja de ser de curso legal, quienes deban recibir pagos podr&iacute;an no aceptar pesos, lo que har&iacute;a que circule m&aacute;s el d&oacute;lar. Pero, en la medida en que haya quienes acepten pesos, los que no lo hagan se encontrar&iacute;an en una desventaja competitiva importante; por lo que, para vender, muchos terminar&iacute;an aceptando el dinero que tengan sus clientes. Llegar a una situaci&oacute;n en la que el d&oacute;lar circule a la par del peso, haci&eacute;ndole realmente competencia, podr&iacute;a llevar unos cuantos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que<strong> la pol&iacute;tica de este Gobierno se expresa, al menos, en dos formas diferentes: lo declarado en el reciente Informe del FMI y lo que dice Milei.</strong> Lo primero, nos guste o no, tiene racionalidad: plantea, entre otras cosas, fortalecer las reservas internacionales, suprimir el &ldquo;exceso&rdquo; de pesos, eliminar controles cambiarios, desregular la econom&iacute;a e ir hacia el equilibrio fiscal a trav&eacute;s de mayores impuestos al comercio exterior y a las Ganancias y disminuyendo el gasto p&uacute;blico, pero reforzando el gasto social a trav&eacute;s de acciones bien focalizadas. El conjunto apunta, fundamentalmente, a fortalecer la moneda nacional para estabilizar la econom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, los mensajes del Presidente siguen planteando la dolarizaci&oacute;n (ausente por completo del Programa acordado con el FMI), adem&aacute;s de agredir verbalmente a los legisladores y gobernadores que necesita para implementar una parte del programa mencionado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El programa del FMI tiene desembolsos pautados hasta fines de 2024. Luego, el Gobierno podr&iacute;a tener m&aacute;s libertad para decidir el rumbo. El tiempo dir&aacute; cu&aacute;l rumbo preferir&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FE/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolarizacion-competencia-monedas-claves-posibilidades-plan-milei_129_10928622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Feb 2024 17:12:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a183a7ba-194a-4250-ab0b-21a73373b77d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1698791" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a183a7ba-194a-4250-ab0b-21a73373b77d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1698791" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Dolarización o competencia de monedas? Las claves y posibilidades del plan de Milei]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a183a7ba-194a-4250-ab0b-21a73373b77d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dolarización,Milei,Banco Central,FMI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dolarizar, bajar impuestos, eliminar el Banco Central: ¿qué pasó con las promesas de campaña de Milei?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/dolarizar-bajar-impuestos-eliminar-banco-central-paso-promesas-campana-milei_129_10835468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f850d99-fd60-4902-85f7-cdad2200ebf5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dolarizar, bajar impuestos, eliminar el Banco Central: ¿qué pasó con las promesas de campaña de Milei?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las políticas económicas quedaron en manos de dos ex funcionarios del macrismo, Luis Caputo, como ministro de Economía, y Santiago Bausili, al frente del BCRA. Ninguno parece enfocado en llevar adelante las principales propuestas electorales del Presidente. En cambio, pusieron en marcha un ajuste ortodoxo. </p><p class="subtitle">Sturzenegger al poder: el intento definitivo de un cruzado del libre mercado</p></div><p class="article-text">
        Desde el comienzo de la nueva gesti&oacute;n se han anunciado medidas de pol&iacute;ticas cambiaria, fiscal y monetaria; gran parte ya est&aacute; en ejecuci&oacute;n. Hay otras que se incluyeron en el proyecto de &ldquo;ley &oacute;mnibus&rdquo;, como la suba de Derechos de Exportaci&oacute;n, la suspensi&oacute;n de la Movilidad Previsional, la moratoria tributaria y el blanqueo de activos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estas pol&iacute;ticas, se pretende suprimir o modificar gran cantidad de leyes (por DNU o por &ldquo;ley &oacute;mnibus&rdquo;), referidas a diversas &aacute;reas: alquileres, relaciones laborales, industrias regionales, medicina prepaga, empresas p&uacute;blicas, manifestaciones, divorcios, herencias, relaciones comerciales, juicios, sistema electoral, apoyo a actividades culturales y gran cantidad de etc&eacute;teras. Son materias de gran importancia para la vida de mucha gente, por lo que en el ordenamiento jur&iacute;dico vigente se estableci&oacute; la necesidad de su discusi&oacute;n y aprobaci&oacute;n legislativa. Pero no tendr&iacute;an un gran impacto macroecon&oacute;mico a corto plazo, m&aacute;s all&aacute; de que su aprobaci&oacute;n o rechazo pueda incidir en las expectativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al frente de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica est&aacute;n dos ex funcionarios de Macri (Caputo y Bausili), con experiencia en mercados financieros. <strong>No est&aacute;n enfocados en dolarizar, eliminar el Banco Central, suprimir impuestos, y otras consignas electorales de Javier Milei. </strong>Advierten que hay alta inflaci&oacute;n y escasez de d&oacute;lares, hicieron el diagn&oacute;stico de que se deb&iacute;an a desajustes derivados de la intervenci&oacute;n estatal en la econom&iacute;a; y, ante eso,<strong> pusieron en marcha un &ldquo;ajuste ortodoxo&rdquo;</strong>. Esto ajustes suelen incluir:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Aumento del d&oacute;lar oficial, para hacer m&aacute;s rentables las exportaciones y m&aacute;s caras las importaciones, y as&iacute; mejorar el saldo externo. Esto hace subir los precios: primero, de los bienes comercializables internacionalmente (los que se exportan, importan o compiten con bienes importados); el impacto se transmite a otros bienes y servicios, ya sea porque hace subir sus costos, o por expectativas, en el marco de una puja distributiva: cada vendedor tiende a &ldquo;remarcar&rdquo; (si puede) para que su precio no quede retrasado en relaci&oacute;n con los dem&aacute;s.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>El manual del ajuste ortodoxo incluye la total eliminaci&oacute;n de restricciones cambiarias, para que haya un d&oacute;lar &uacute;nico y determinado por el mercado.</strong> Ante el riesgo de aumentar la inestabilidad, el Gobierno no se anim&oacute; a&uacute;n; pero la intenci&oacute;n es hacerlo.&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Liberaci&oacute;n de otros precios controlados o negociados por el Gobierno: tarifas de servicios p&uacute;blicos, combustibles, medicamentos, medicina prepaga, &ldquo;precios justos&rdquo;, etc. Est&aacute; en proceso; junto con el aumento del d&oacute;lar, contribuye a acelerar la inflaci&oacute;n.&nbsp;</li>
                                    <li>Ajuste fiscal, con eje en la baja del gasto p&uacute;blico. Puede complementarse con suba de impuestos; pero cuando requiere autorizaci&oacute;n legal, enfrenta resistencias. Los sectores que apoyan el ajuste ortodoxo no suelen estar dispuestos a pagar m&aacute;s impuestos.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Por el lado de los gastos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Se busca reducir los que dependen de decisiones discrecionales, como obras p&uacute;blicas y transferencias a provincias.</li>
                                    <li>Se interrumpen contrataciones y se postergan gastos en la medida de lo posible. Se anunci&oacute; la discontinuidad de los empleados que ingresaron en 2023; pero, seguramente, se estar&aacute;n tomando y se tomar&aacute;n otras medidas en este sentido. &nbsp;</li>
                                    <li>Se plantea la suba de tarifas de servicios p&uacute;blicos, para reducir subsidios y aumentar la rentabilidad de las empresas. Est&aacute; en marcha, m&aacute;s all&aacute; de que las subas no hayan podido ser inmediatas por la obligaci&oacute;n de convocar previamente a audiencias p&uacute;blicas.&nbsp;</li>
                                    <li>El gasto salarial se contrae en t&eacute;rminos reales al acelerarse la inflaci&oacute;n y denegarse aumentos que recompongan el poder adquisitivo. Habr&aacute; en las pr&oacute;ximas semanas una pulseada por esos aumentos; el salario real de los empleados p&uacute;blicos caer&aacute;, la cuesti&oacute;n es cu&aacute;nto.&nbsp;</li>
                                    <li>El gasto previsional tambi&eacute;n est&aacute; siendo licuado por la inflaci&oacute;n. La Ley de Movilidad exige ajustar los haberes cada tres meses, considerando salarios y recaudaci&oacute;n previsional del trimestre previo. Cuando la inflaci&oacute;n se acelera (como ahora), los haberes se retrasan respecto de los precios. Pero, si la inflaci&oacute;n desciende, deber&iacute;an tender a recuperar poder adquisitivo. El objetivo de suspender la Movilidad es impedir esta recuperaci&oacute;n. &nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        As&iacute;, el golpe de inflaci&oacute;n es consecuencia necesaria de la devaluaci&oacute;n y la liberaci&oacute;n de precios reprimidos, pero tambi&eacute;n una herramienta fundamental para el ajuste fiscal, si los impuestos (que, en su mayor parte, se calculan como porcentaje del importe de pagos y transacciones) suben, en pesos nominales, m&aacute;s que los gastos. Milei, en su discurso inaugural, proclam&oacute; &ndash;a partir de c&aacute;lculos absurdos&ndash; que el gobierno anterior dej&oacute; &ldquo;plantada&rdquo; una hiperinflaci&oacute;n del 15.000 % anual; lo hizo para culpar a la gesti&oacute;n anterior de la aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n que seguir&iacute;a a sus medidas; pero, adem&aacute;s,<strong> exacerb&oacute; expectativas, que avivan el fuego inflacionario, &uacute;til para el ajuste fiscal. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno pretende subir impuestos a las exportaciones y volver a gravar con Ganancias a los trabajadores eximidos hace poco de hacerlo; pero, como depende del Congreso, su aprobaci&oacute;n es incierta. Tambi&eacute;n se ha propuesto una amplia moratoria y blanqueo de activos; aqu&iacute;, lo m&aacute;s incierto es cu&aacute;nto se recaudar&iacute;a; es dif&iacute;cil que tenga el mismo &eacute;xito que el blanqueo 2016-17, porque gran parte de lo que se quer&iacute;a blanquear, ya ingres&oacute; en esa oportunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El documento emitido por la misi&oacute;n del FMI menciona la meta de llegar, este a&ntilde;o, a un super&aacute;vit fiscal primario del orden del 2% del PBI. Parece un objetivo ambicioso, que supondr&iacute;a, entre otras cosas, la aprobaci&oacute;n de subas de impuestos y suspensi&oacute;n de la Movilidad Previsional; y, posiblemente, un &eacute;xito considerable de blanqueo y moratorias. Pero no lograrlo no invalidar&iacute;a el apoyo al camino emprendido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El manual del ajuste ortodoxo incluye tambi&eacute;n una pol&iacute;tica monetaria contractiva: reducir la cantidad de pesos en circulaci&oacute;n para que pasen a ser escasos, y aumente la tasa de inter&eacute;s<strong>. La idea es que, si hay menos pesos, se reducen las ventas de bienes y servicios, lo que constituye un freno al aumento de los precios. </strong>La producci&oacute;n disminuye y tambi&eacute;n el empleo, lo que aumenta la desocupaci&oacute;n, ayudando a contener las demandas salariales. As&iacute;, la recesi&oacute;n ayudar&iacute;a a frenar la inflaci&oacute;n, una vez lograda la suba del precio relativo de los bienes comercializables internacionalmente, y la baja (respecto de los precios) de los salarios, tendiendo a mejorar tanto el saldo externo como el fiscal. Adem&aacute;s, reduce la demanda interna, con lo cual disminuyen las importaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los primeros d&iacute;as de gesti&oacute;n no hubo disminuci&oacute;n de la cantidad real de dinero, ya que aumentaron los saldos de dep&oacute;sitos bancarios a la vista (que, junto con el efectivo, son dinero). Pero es probable, dado el aumento de los m&aacute;rgenes de ganancia de muchas empresas, que haya m&aacute;s dinero de empresas, pero menos de consumidores; lo que ayudar&iacute;a a frenar la demanda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; resultados tenemos hasta ahora?&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Inflaci&oacute;n: ven&iacute;a subiendo desde noviembre &ndash;con fuertes aumentos de algunos precios, como carnes y medicamentos&ndash;, pero se aceler&oacute; en diciembre, por subas del d&oacute;lar y de combustibles, liberaci&oacute;n de precios y aumentos de m&aacute;rgenes de ganancia ante mayores expectativas de inflaci&oacute;n. Ahora se estar&iacute;a produciendo una lenta desaceleraci&oacute;n, en el contexto de nuevas subas &ndash;ocurridas o por ocurrir&ndash; que incluyen, por ejemplo, cuotas de prepagas y tarifas de servicios p&uacute;blicos.&nbsp;</li>
                                    <li>Salarios: sufrieron, en general, un marcado deterioro en su poder adquisitivo. El cobro del aguinaldo mitig&oacute;, para muchos trabajadores, ese impacto; pero en enero ese efecto desaparece, y la inc&oacute;gnita es cu&aacute;l es el grado de recomposici&oacute;n salarial que podr&aacute;n lograr.&nbsp;</li>
                                    <li>Nivel de actividad econ&oacute;mica: no hay a&uacute;n estad&iacute;sticas confiables y actualizadas, pero los datos disponibles parecen indicar una retracci&oacute;n significativa. &nbsp;</li>
                                    <li>Sector externo: se ha fortalecido. El Banco Central ha comprado divisas por m&aacute;s de 4 mil millones de d&oacute;lares, lo que le ha permitido pagar intereses de la deuda externa y recomponer reservas. Y el acuerdo con el FMI permitir&aacute; continuar con el programa de marzo de 2022, tendiente a refinanciar los pagos del pr&eacute;stamo tomado en 2018-19.</li>
                                    <li>D&eacute;ficit fiscal: no se cuenta con datos a&uacute;n, pero se estar&iacute;a reduciendo, por contenci&oacute;n de gastos nominales. La recaudaci&oacute;n tributaria se ver&iacute;a afectada negativamente por la recesi&oacute;n; pero la inflaci&oacute;n deber&iacute;a lograr que ingresen m&aacute;s pesos al fisco, reduciendo as&iacute; el d&eacute;ficit.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; podemos esperar en el futuro cercano? Mucho depender&aacute; de la evoluci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Asumo que el Gobierno no buscar&aacute; reemplazar el ajuste ortodoxo por un plan de estabilizaci&oacute;n heterodoxo, como fue el Plan Austral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ser as&iacute;, probablemente la onda expansiva del golpe de inflaci&oacute;n de diciembre la seguir&aacute; impulsando, reforzada por el aumento de tarifas de servicios p&uacute;blicos; y probables nuevos aumentos del tipo de cambio oficial (que tiendan a la unificaci&oacute;n cambiaria), para evitar que quede nuevamente retrasado. Pero <strong>es de esperar que, si se profundiza la recesi&oacute;n, la inflaci&oacute;n se vaya atenuando</strong>. La puja distributiva podr&iacute;a exacerbarse, ante el deterioro del poder de compra de los salarios; pero su intensidad depender&aacute; de c&oacute;mo se distribuyan los costos del ajuste.
    </p><p class="article-text">
        <em>FE/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/dolarizar-bajar-impuestos-eliminar-banco-central-paso-promesas-campana-milei_129_10835468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jan 2024 03:07:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4f850d99-fd60-4902-85f7-cdad2200ebf5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="192216" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4f850d99-fd60-4902-85f7-cdad2200ebf5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="192216" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dolarizar, bajar impuestos, eliminar el Banco Central: ¿qué pasó con las promesas de campaña de Milei?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4f850d99-fd60-4902-85f7-cdad2200ebf5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dolarizar,Banco Central,Javier Milei,Ortodoxos,Luis Caputo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Primer paquete de medidas: sobre quiénes recaerá el ajuste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/primer-paquete-medidas-recaera-ajuste_1_10764141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3198a637-9edd-414c-bc45-9c23f596c117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Primer paquete de medidas: sobre quiénes recaerá el ajuste"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que se puso en marcha el Gobierno es un ajuste tradicional: aumento del tipo de cambio (para mejorar el saldo externo), reducción del gasto público y suba de impuestos (para atacar el déficit fiscal). A quiénes afectará más.</p></div><p class="article-text">
        En la campa&ntilde;a electoral, Milei propuso la eliminaci&oacute;n inmediata de todos los cepos cambiarios, dolarizaci&oacute;n, eliminaci&oacute;n del Banco Central, reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico en el equivalente a 15% del PBI (m&aacute;s de la tercera parte del gasto nacional, provincial y municipal actual), suprimir las &ldquo;retenciones&rdquo; a las exportaciones y los aranceles a las importaciones, y otras medidas que entusiasmaban a libertarios y sonaban a salto al vac&iacute;o, o aspiraciones no realizables (al menos en el corto plazo) para gran parte de los economistas.
    </p><p class="article-text">
        En contraste, JxC propon&iacute;a mantener inicialmente el &ldquo;cepo&rdquo; cambiario, desdoblamiento inicial del tipo de cambio, ir hacia una coexistencia en la circulaci&oacute;n tanto del peso como del d&oacute;lar, ajustar el gasto p&uacute;blico donde y en la medida en que se pudiera, y no bajar impuestos hasta eliminar el d&eacute;ficit fiscal.
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones, la mayor&iacute;a vot&oacute; por un cambio que implicaba un ajuste fiscal; y, dentro de esa posici&oacute;n, se impuso la visi&oacute;n del cambio m&aacute;s dr&aacute;stico, simbolizado con la motosierra. Es probable que a muchos votantes les haya parecido que la nueva versi&oacute;n de JxC no era muy diferente de la que vimos en la presidencia de Macri, que no cambi&oacute; nada para bien: la inflaci&oacute;n aument&oacute;, el estancamiento pas&oacute; a ser retroceso econ&oacute;mico, el cepo cambiario fue y volvi&oacute;, y el cambio m&aacute;s perdurable fue el aumento de 96 mil millones de d&oacute;lares en la deuda externa p&uacute;blica entre fines de 2015 y fines de 2019.
    </p><p class="article-text">
        Pero <strong>ahora la campa&ntilde;a concluy&oacute;, Milei es presidente, y parece haber percibido que el esquema de JxC era m&aacute;s viable que el suyo. Puede mantener algo del discurso incendiario (como cuando habl&oacute; de 15.000 % de inflaci&oacute;n, cien veces la real), pero puso a gobernar, al menos en lo econ&oacute;mico, a funcionarios de JxC, que tienen experiencia de gesti&oacute;n, y que pretenden ir por caminos previsibles</strong>. En ese sentido, de acuerdo a los anuncios recientes, se mantiene el cepo (lo que implica que no se unifican los mercados cambiarios), se aumentan los impuestos al comercio exterior, no se habla de dolarizaci&oacute;n, el Banco Central sigue siendo un actor clave en la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, y el gasto p&uacute;blico se reducir&aacute; en lo que se pueda reducir, que nunca va a ser equivalente al 15% del PBI.
    </p><p class="article-text">
        Lo que se puso en marcha es un ajuste tradicional: aumento del tipo de cambio (para mejorar el saldo externo), reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico y suba de impuestos (para atacar el d&eacute;ficit fiscal). El &ldquo;paquete&rdquo; no est&aacute; completo; entre otras cosas, habr&aacute; que ver cu&aacute;l es el ritmo en los pr&oacute;ximos meses de la emisi&oacute;n monetaria; pero es previsible que est&eacute; bien por debajo de la inflaci&oacute;n, para que la escasez de pesos reduzca las compras de bienes y servicios, trayendo recesi&oacute;n y freno a los aumentos de precios. Tambi&eacute;n habr&aacute; que ver qu&eacute; aumentos otorga el Estado a los empleados p&uacute;blicos; pero puede adivinarse que ser&aacute;n muy restrictivos, lo que llevar&aacute; a una fuerte ca&iacute;da en el poder de compra de sus salarios.
    </p><p class="article-text">
        Realizar un ajuste era inevitable; no era sostenible mantener un tipo de cambio oficial atrasado y un d&eacute;ficit fiscal s&oacute;lo financiable con emisi&oacute;n monetaria. La cuesti&oacute;n no era ajuste s&iacute; o ajuste no, sino el tipo de ajuste: en qui&eacute;n recae. Porque no seamos ingenuos: no es que todos vayamos a sufrir por igual, ni que el ajuste recaer&aacute; sobre los &ldquo;malos&rdquo; (contratistas p&uacute;blicos corruptos, pol&iacute;ticos con cargos en el Estado, periodistas ensobrados, etc.). Hay quienes salen ganando; y el grueso del ajuste recaer&aacute; sobre asalariados, cuentapropistas, jubilados, pensionados y perceptores de planes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de los ganadores, se incluyen aquellos que tienen acreencias en pesos ajustadas por d&oacute;lar oficial, que salt&oacute; de $366,50 a $800, un 118%. Incluye Lediv, TV24 y otros t&iacute;tulos de deuda que ajustan por el d&oacute;lar oficial, as&iacute; como compras a futuro de d&oacute;lares. Apostaron por un aumento fuerte del d&oacute;lar oficial, y acertaron.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, ganan los productores de bienes exportables, especialmente aquellos que no tuvieron suba de &ldquo;retenciones&rdquo;, t&iacute;picamente las exportaciones agropecuarias.
    </p><p class="article-text">
        La poblaci&oacute;n en general ver&aacute; un fuerte golpe inflacionario inicial; como es previsible que, en su gran mayor&iacute;a, los ingresos familiares no aumentar&aacute;n en la misma medida que los precios, tendr&aacute;n una fuerte baja en su poder adquisitivo. Esto golpear&aacute; a los asalariados y jubilados, pero tambi&eacute;n al grueso de los trabajadores informales, que viven de la venta de bienes y servicios cuya demanda se contraer&aacute;. El aumento de precios no ser&aacute; s&oacute;lo consecuencia de las medidas cambiarias; se anunci&oacute; la reducci&oacute;n de subsidios tarifarios, lo que requerir&aacute; aumentos de tarifas de electricidad, gas y transporte p&uacute;blico, lo que recaer&aacute; principalmente sobre sectores de medianos y bajos ingresos: los de mayores ingresos ya no ten&iacute;an subsidios a la electricidad y al gas, y no usan mucho el transporte p&uacute;blico o, al menos, sus tarifas no representan una parte importante de sus gastos.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al ajuste fiscal, se anunciaron una serie de medida que pueden ser dolorosas para un pu&ntilde;ado de personas, pero que son casi simb&oacute;licas en el contexto de este ajuste: en la Administraci&oacute;n P&uacute;blica Nacional se reducen los cargos pol&iacute;ticos, se suspender&aacute;n las contrataciones de empleados que tengan menos de un a&ntilde;o de antig&uuml;edad, se suspender&aacute; por un a&ntilde;o la pauta publicitaria (cuyo costo es equivalente al 0,02% del PBI). S&iacute; ser&aacute; significativa la reducci&oacute;n en la obra p&uacute;blica (que se ver&aacute; a medida que vayan concluyendo las obras iniciadas) y en transferencias a provincias. Y tambi&eacute;n ser&iacute;a importante la ca&iacute;da del salario real de los empleados p&uacute;blicos y de los beneficiarios del Plan Potenciar Trabajo. Ah&iacute; el &ldquo;trabajo sucio&rdquo; lo har&aacute; la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a las jubilaciones, pensiones y planes sociales que se ajustan por movilidad previsional, como este ajuste es con retraso, experimentar&aacute;n inicialmente una reducci&oacute;n real producto de la aceleraci&oacute;n esperada de la inflaci&oacute;n. El golpe ser&aacute; especialmente importante para los haberes m&iacute;nimos, que vienen siendo compensados con complementos (&ldquo;bonos&rdquo;), que probablemente dejen de pagarse. Pero, si la inflaci&oacute;n cede, el mecanismo de la movilidad previsional les har&iacute;a recuperar poder de compra. &iquest;En cu&aacute;nto tiempo puede ocurrir? Si hay una pol&iacute;tica monetaria muy contractiva (es decir, si se reduce fuertemente la cantidad de dinero, en relaci&oacute;n a los precios), la baja de la inflaci&oacute;n se podr&iacute;a ver en pocos meses (lo de que la pol&iacute;tica monetaria en Argentina tiene un retraso de 18 a 24 meses, como dijo el Presidente, no es cierto). Seg&uacute;n versiones period&iacute;sticas, el gobierno ya est&aacute; pensando en modificar la ley de movilidad previsional (lo que tendr&iacute;a como fin impedir que la disminuci&oacute;n de la inflaci&oacute;n impacte mucho en la recuperaci&oacute;n real de los haberes). Para eso, puede interpretarse que es posible modificar esa ley por DNU, y negociar apoyos financieros a provincias para lograr que el Senado no derogue el DNU. Parece dif&iacute;cil, pero no imposible del todo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no cabe duda es que se vienen meses dif&iacute;ciles. El tiempo dir&aacute; si veremos una luz al final del t&uacute;nel, y si esa luz es la salida, o es un tren que viene a contramano.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/primer-paquete-medidas-recaera-ajuste_1_10764141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2023 15:13:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3198a637-9edd-414c-bc45-9c23f596c117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="179469" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3198a637-9edd-414c-bc45-9c23f596c117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="179469" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Primer paquete de medidas: sobre quiénes recaerá el ajuste]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3198a637-9edd-414c-bc45-9c23f596c117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sube el dólar oficial: cuáles son los efectos concretos de una devaluación en la vida cotidiana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/sube-dolar-oficial-son-efectos-concretos-devaluacion-vida-cotidiana_1_10762109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a37d7da-a6f4-40cd-8af4-db2f89c2ca53_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086380.jpg" width="2711" height="1525" alt="Sube el dólar oficial: cuáles son los efectos concretos de una devaluación en la vida cotidiana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Argentina, los alimentos suelen ser exportables, o usan como insumo fundamental un bien que se exporta (carne, maíz, trigo, etc.). Entonces, una devaluación lleva a una suba de precio de alimentos, que constituyen una parte importante del gasto de los asalariados. Este aumento de precios afecta negativamente a todo aquel que percibe ingresos fijados en pesos, típicamente los asalariados, jubilados, pensionados y perceptores de planes sociales. </p></div><p class="article-text">
        La secuencia t&iacute;pica en nuestro pa&iacute;s es: sube el d&oacute;lar, sube el precio de los alimentos y otros bienes que se exportan o importan, m&aacute;s inflaci&oacute;n, disminuci&oacute;n del poder de compra de salarios y jubilaciones, ca&iacute;da del consumo y recesi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El aumento del d&oacute;lar oficial, el que se usa para importar y exportar, tiende a provocar subas de precios en:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Bienes y servicios importados;</li>
                                    <li>Bienes y servicios producidos localmente, pero que compiten con los importados: al subir de precio los importados, los productos competitivos tienen m&aacute;s demanda, y eso permite aumentar su precio. </li>
                                    <li>Bienes y servicios que se exportan, especialmente si son f&aacute;cilmente exportables (como los productos agropecuarios, mineros y combustibles): porque, al recibir mayor precio (en pesos) por las exportaciones, quienes los venden s&oacute;lo estar&aacute;n dispuestos a venderlos en el mercado interno si obtienen la misma rentabilidad que si lo exportan. </li>
                                    <li>Bienes y servicios que utilizan como insumos a algunos de los productos listados previamente, ya que sus costos se encarecen. &nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En Argentina, los alimentos suelen ser exportables, o usan como insumo fundamental un bien que se exporta (carne, ma&iacute;z, trigo, etc.). Entonces, una devaluaci&oacute;n lleva a una suba de precio de alimentos, que constituyen una parte importante del gasto de los asalariados.
    </p><p class="article-text">
        Este aumento de precios afecta negativamente a todo aquel que percibe ingresos fijados en pesos, t&iacute;picamente los asalariados, jubilados, pensionados y perceptores de planes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Si la devaluaci&oacute;n es acompa&ntilde;ada por un aumento de la cantidad de dinero en similar proporci&oacute;n, los asalariados reclamar&aacute;n y, en alguna medida, podr&iacute;an obtener, aumentos de sus remuneraciones que hagan que el impacto sea transitorio, de modo que puedan, luego de un tiempo, recuperar su poder adquisitivo. Pero esa ser&iacute;a una devaluaci&oacute;n no exitosa, en el sentido de que no lograr&iacute;a aumentar el valor real del d&oacute;lar, que es el objetivo de toda devaluaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que t&iacute;picamente se hace es tratar de imponer un techo a los aumentos salariales, o mantener el aumento de la cantidad de dinero bien por debajo de la devaluaci&oacute;n (lo que se har&iacute;a en esta oportunidad). De esa forma, no habr&aacute; dinero suficiente para pagar un aumento de precios y salarios generalizado, y se producir&aacute; un cambio de precios relativos: los bienes comercializables internacionalmente (importados, competitivos de &eacute;stos y exportables) aumentar&aacute;n m&aacute;s, y los no comercializables (como los salarios y la generalidad de los servicios) lo har&aacute;n menos. 
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, disminuir&aacute; el poder adquisitivo de los perceptores de ingresos fijos, lo que los obligar&aacute; a disminuir su consumo. Pero esa disminuci&oacute;n no se focalizar&aacute; necesariamente en los bienes cuyo precio m&aacute;s aument&oacute;, porque en muchos casos se trata de bienes imprescindibles para la vida, como los alimentos. As&iacute;, la reducci&oacute;n del consumo impactar&aacute; en gran medida en los bienes no comercializables, de producci&oacute;n nacional. 
    </p><p class="article-text">
        Esa reducci&oacute;n lleva a una baja en la producci&oacute;n, que tiene efectos en cadena: al disminuir sus ventas, caen los ingresos de quienes participan en su producci&oacute;n, provocando una nueva disminuci&oacute;n de la demanda, que afecta m&aacute;s a los bienes y servicios no comercializables, que constituyen la mayor parte de la producci&oacute;n del pa&iacute;s. De ese modo, casi todas las devaluaciones importantes han tra&iacute;do recesiones. Las mismas han contribuido a disminuir el d&eacute;ficit externo, ya que cuanto menor es la producci&oacute;n, menores son las importaciones. La clave es el cambio de precios relativos, en perjuicio de asalariados en general, jubilados, pensionados y perceptores de planes sociales, y en beneficio de los sectores exportadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/sube-dolar-oficial-son-efectos-concretos-devaluacion-vida-cotidiana_1_10762109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2023 10:24:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5a37d7da-a6f4-40cd-8af4-db2f89c2ca53_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086380.jpg" length="1126420" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5a37d7da-a6f4-40cd-8af4-db2f89c2ca53_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086380.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1126420" width="2711" height="1525"/>
      <media:title><![CDATA[Sube el dólar oficial: cuáles son los efectos concretos de una devaluación en la vida cotidiana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5a37d7da-a6f4-40cd-8af4-db2f89c2ca53_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086380.jpg" width="2711" height="1525"/>
      <media:keywords><![CDATA[Devaluación,Inflación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“No hay plata”: ¿puede Milei cortar con la obra pública? ¿qué alternativas quedan?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/no-hay-plata-milei-cortar-obra-publica-alternativas-quedan_129_10726724.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d6ef62e-f379-4f60-80ac-a95b1678ff65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“No hay plata”: ¿puede Milei cortar con la obra pública? ¿qué alternativas quedan?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presidente electo anticipó que suspenderá las obras de infraestructura con fondos del Estado Nacional. Solo habrá privados dispuestos a hacerse cargo si tienen la seguridad de que recuperarán  su inversión; de lo contrario, el financiamiento puede ser muy caro o inexistente
</p><p class="subtitle">Guillermo Francos se reunió con gobernadores peronistas y crece la preocupación por la obra pública</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No hay plata&rdquo;. Con esa frase el presidente electo, Javier Milei, ratific&oacute; su promesa de campa&ntilde;a de sustituir por completo la obra p&uacute;blica y dejar los proyectos de infraestructura en manos de empresas privadas. Esto remite a los proyectos de <strong>Participaci&oacute;n P&uacute;blico Privada (PPP) </strong>que se plantearon durante la presidencia de Macri. Se buscaba impulsar que la infraestructura fuera construida por privados, bajo un marco regulatorio que les garantizara rentabilidad. Pero casi no se avanz&oacute; y casi todos los proyectos licitados terminaron rescindidos por incumplimientos.<strong> Lo que hubo en la presidencia de Macri fue un retroceso de la obra p&uacute;blica nacional: su inversi&oacute;n real directa, como porcentaje del PBI, pas&oacute; de 1,2% en 2015, a 0,9% en 2019.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde ya, el gobierno nacional no puede decidir la extinci&oacute;n de la obra p&uacute;blica dado que en su mayor parte es ejecutada por provincias y municipios. La financian en parte con fondos que transfiere el Estado Nacional de su presupuesto y, en otra parte, con fondos propios, incluyendo la coparticipaci&oacute;n de impuestos nacionales. <strong>La primera fuente podr&iacute;a menguar considerablemente, la segunda depender&aacute; de la recaudaci&oacute;n tributaria.</strong> Es que la obra p&uacute;blica depende en gran medida de las disponibilidades de fondos. Cuando hay estrechez fiscal la obra p&uacute;blica es lo primero que se recorta. Es uno de los gastos m&aacute;s flexibles; basta con no empezar nuevas obras para que en pocos meses empiece a disminuir.
    </p><p class="article-text">
        Priorizar la reversi&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal tiene l&oacute;gica macroecon&oacute;mica, en un contexto de alta inflaci&oacute;n como el actual. La forma eficiente de hacerlo, sin aumentar impuestos, es analizar cada partida de gasto p&uacute;blico, identificar ineficiencias y programar y ejecutar su reducci&oacute;n, <strong>recortando gastos cuya utilidad social no supera su costo</strong>. El mismo an&aacute;lisis podr&iacute;a servir para identificar programas que requerir&iacute;an refuerzos para ser m&aacute;s eficientes; por ejemplo, si no se logran los objetivos por falta de un insumo cr&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero para que ese an&aacute;lisis sea efectivo implica tiempo y requiere capacidades, decisi&oacute;n y autoridad pol&iacute;tica que no siempre est&aacute;n disponibles. En el corto plazo, la disminuci&oacute;n del d&eacute;ficit sin cambios normativos complejos (por ejemplo, sin modificar la ley de movilidad previsional) podr&iacute;a llevar a <strong>reducir en t&eacute;rminos reales las partidas para obras p&uacute;blicas, transferencias a provincias, remuneraciones de empleados p&uacute;blicos y subsidios tarifarios </strong>(lo que requerir&iacute;a subas de tarifas de gas, electricidad y transporte p&uacute;blico).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, en el corto plazo la reducci&oacute;n de la obra p&uacute;blica parece una &ldquo;fija&rdquo;. La duda principal es si se interrumpir&aacute;n las obras en marcha, con compromisos ya asumidos, dado que muchas veces pararlas termina siendo m&aacute;s costoso que su continuidad. Y, en segundo lugar,<strong> si la suspensi&oacute;n incluir&aacute; a las obras que resulten urgentes, al ser necesarias para evitar altos costos sociales.</strong>&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las opciones de financiamiento de obras </h3><p class="article-text">
        En el mediano y largo plazo, las pol&iacute;ticas de los gobiernos deciden qu&eacute; proporci&oacute;n del gasto se asigna a la obra p&uacute;blica. Hay obras que pueden ser pagadas por sus beneficiarios; por ejemplo, la extensi&oacute;n de la red de gas natural en un barrio de clase media para reemplazar el uso del gas en garrafas. Un gobierno puede decidir que este tipo de obra sea provista por la administraci&oacute;n p&uacute;blica (que generalmente contrata empresas privadas para la construcci&oacute;n), financi&aacute;ndola con rentas generales o con &ldquo;contribuciones por mejoras&rdquo;, cobradas a los beneficiarios. O tambi&eacute;n puede establecer que una empresa privada se encargue de la provisi&oacute;n (construcci&oacute;n y cobro a sus beneficiarios).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una motivaci&oacute;n central para elegir el primer m&eacute;todo (financiamiento con impuestos cobrados a toda la poblaci&oacute;n) ser&iacute;a redistribuir ingresos desde los contribuyentes en general a los beneficiarios de la obra. Con el segundo m&eacute;todo (tributo a pagar por los beneficiarios) no habr&iacute;a esta redistribuci&oacute;n. El tercer m&eacute;todo no requerir&iacute;a la intervenci&oacute;n del gobierno m&aacute;s que en lo regulatorio y el otorgamiento de permisos; pero podr&iacute;a hacer menos probable la ejecuci&oacute;n de la obra si una parte de los potenciales beneficiarios elige no pagarla (por ejemplo, propietarios de terrenos bald&iacute;os).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, es posible identificar a los beneficiarios, pero pueden no tener capacidad de pago. Por ejemplo, si se trata de la ampliaci&oacute;n de un hospital p&uacute;blico. Los beneficiarios principales son las familias que acuden al hospital p&uacute;blico al no tener medios para pagar atenci&oacute;n privada (ni atenci&oacute;n arancelada, que recupere todos los costos, de un hospital p&uacute;blico). <strong>Este tipo de obra s&oacute;lo se har&iacute;a si el Estado la financia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay obras cuyos beneficios se extienden m&aacute;s all&aacute; de lo que reciben los beneficiarios directos, las llamadas &ldquo;externalidades&rdquo;. Por ejemplo, una red cloacal beneficiar&iacute;a a las viviendas que se conectar&iacute;an a esa red pero hay otros beneficios como la descontaminaci&oacute;n del suelo, que se extender&iacute;an a una regi&oacute;n m&aacute;s extensa. En esos casos, es probable que la obra sea conveniente socialmente aun cuando no pueda solventarse si la tuvieran que pagar exclusivamente sus beneficiarios principales.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n hay casos en los cuales no es posible identificar a los beneficiarios; por ejemplo, la construcci&oacute;n o mejora de un edificio para la Prefectura Naval. All&iacute; la soluci&oacute;n de mercado no es posible, ya que son &ldquo;bienes p&uacute;blicos&rdquo;: una vez provistos, no es factible ni conveniente cobrar un precio a los beneficiarios; por ejemplo, defensa nacional, legislaci&oacute;n, seguridad interior, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que se ha planteado es que estas obras <strong>las construyan y mantengan empresas privadas, a partir de contratos de &ldquo;leasing&rdquo; a largo plazo</strong>, que implicar&iacute;a que el Estado se comprometa a pagos peri&oacute;dicos en concepto de &ldquo;alquiler&rdquo; de la obra. Pero eso es equivalente a obras p&uacute;blicas construidas con financiamiento y, teniendo en cuenta la situaci&oacute;n actual, ser&iacute;a un financiamiento muy caro. En teor&iacute;a, la empresa privada tendr&iacute;a una garant&iacute;a, que ser&iacute;a la propiedad de la obra, pero en general dicha obra (por ejemplo, una c&aacute;rcel) no puede utilizarse para otra cosa que para el fin para el cual fue dise&ntilde;ada, no es algo que tenga un precio de mercado. Y, en la medida en que sean obras necesarias, no deber&iacute;an dejar de hacerse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la intervenci&oacute;n estatal se justificara solo por razones de redistribuci&oacute;n de ingresos alguien que afirma, como Milei, que la justicia social es un robo podr&iacute;a decir: <strong>si los beneficiarios quieren una obra y tienen dinero para pagarla, que la provea el sistema de mercado; y, si no, que no se haga.</strong> Es una posici&oacute;n ideol&oacute;gica, que expres&oacute; en la campa&ntilde;a electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, Milei dijo que una empresa deber&iacute;a poder contaminar un r&iacute;o todo lo que quiera, total el agua sobra; por lo cual, es posible que no considere que una externalidad sea justificaci&oacute;n para que el Estado intervenga en materia de obra p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        El esquema de facilitar que el sector privado lleve a cabo obras de infraestructura y cobre por ellas es razonable cuando no hay de por medio externalidades negativas y hay capacidad y voluntad de pago por ellas. Pero es necesario advertir que, cuando el recupero es de largo plazo, <strong>quienes las financien deber&aacute;n tener seguridad de que van a recuperar su inversi&oacute;n; de lo contrario, el financiamiento privado puede ser muy caro o inexistente</strong>. Y, en ese caso, si las obras son socialmente convenientes, puede que lo m&aacute;s eficiente sea que el Estado est&eacute; a cargo del financiamiento.
    </p><h3 class="article-text">Milei y su proyecto de t&uacute;nel ferroviario para cruzar la cordillera de los Andes&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a Javier Milei cuando present&oacute;, en representaci&oacute;n de Corporaci&oacute;n Am&eacute;rica (Eurnekian), un proyecto de un t&uacute;nel ferroviario por debajo de la cordillera de Los Andes, a la altura del Cristo Redentor, que transportar&iacute;a camiones, estar&iacute;a operativo todo el a&ntilde;o, y ayudar&iacute;a a descongestionar el paso entre Argentina y Chile. Sin realizar el an&aacute;lisis econ&oacute;mico, me pareci&oacute; un proyecto interesante. Pero se requer&iacute;an garant&iacute;as estatales de Argentina y Chile, que inclu&iacute;an el valor de la tarifa a cobrar; en un contexto de alto riesgo pa&iacute;s, el proyecto no prosper&oacute;. Es ejemplo de obras que podr&iacute;a hacer el sector privado, pero s&oacute;lo en un marco que brinde certezas. Mientras tanto, las empresas privadas no invertir&aacute;n en el pa&iacute;s cuando su cobro dependa de decisiones del gobierno; y, si lo hacen, facturar&aacute;n muy caro el riesgo que asuman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias internacionales de crecimiento alto y estable suelen contar con la presencia de un Estado comprometido con el crecimiento, aportando como m&iacute;nimo un decidido sost&eacute;n a la investigaci&oacute;n b&aacute;sica (clave para el desarrollo tecnol&oacute;gico), al sistema educativo (para fortalecer el capital humano) e infraestructura b&aacute;sica, necesaria para que la producci&oacute;n privada sea competitiva. Y, por supuesto, una condici&oacute;n necesaria, presente en todos los casos: la estabilidad macroecon&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FE/DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/no-hay-plata-milei-cortar-obra-publica-alternativas-quedan_129_10726724.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Nov 2023 09:13:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2d6ef62e-f379-4f60-80ac-a95b1678ff65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="208891" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2d6ef62e-f379-4f60-80ac-a95b1678ff65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="208891" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[“No hay plata”: ¿puede Milei cortar con la obra pública? ¿qué alternativas quedan?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2d6ef62e-f379-4f60-80ac-a95b1678ff65_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Obra pública,Estado,Déficit fiscal,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corrida cambiaria y corrida bancaria: los dos fenómenos que alienta Milei]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/corrida-cambiaria-corrida-bancaria-fenomenos-alienta-milei_129_10591964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42917d54-c999-4969-89ef-f04b1b3540e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Corrida cambiaria y corrida bancaria: los dos fenómenos que alienta Milei"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el candidato con más chances de convertirse en Presidente aconseja huir de los pesos porque no valen nada, está tratando de generar escenarios que podrían favorecer sus planes de dolarización. El efecto “Puerta 12”: querer salir todos al mismo tiempo del peso.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Estamos en una corrida cambiaria? &iquest;Estamos en una corrida bancaria? Para responder estas preguntas, el problema que tenemos es que ambos conceptos no tienen una definici&oacute;n muy precisa. Podr&iacute;amos decir que <strong>la corrida cambiaria es cuando la gente trata, masivamente, de comprar d&oacute;lares</strong>; y <strong>la corrida bancaria se da cuando hay un masivo retiro de dep&oacute;sitos bancarios</strong>. El problema es qu&eacute; quiere decir &ldquo;masivo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el candidato que m&aacute;s posibilidades tendr&iacute;a de convertirse, dentro de dos meses, en el pr&oacute;ximo presidente de la Naci&oacute;n <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/milei-recomienda-no-renovar-plazos-fijos-pesos-dolar-blue-reacciona-subiendo-905_1_10583722.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aconseja huir de los pesos porque no valen nada</a>, <strong>est&aacute; tratando de que se produzcan ambas corridas</strong>: la cambiaria y la bancaria. El mensaje es: vayan a retirar su dinero de los bancos, y con ellos compren lo que sea (lo que tambi&eacute;n podr&iacute;a traducirse como: &ldquo;compren d&oacute;lares&rdquo;). &iquest;Por qu&eacute; lo hace? Porque <strong>su plan es que el peso deje de ser la moneda nacional, y su circulaci&oacute;n sea reemplazada por el d&oacute;lar de los Estados Unidos</strong>, y para eso tiene dos problemas: el gobierno no tiene d&oacute;lares y lo que hay son pasivos en pesos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l cree que puede solucionar el primer problema endeudando al Estado en moneda extranjera m&aacute;s de lo que ya est&aacute;. <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/dolarizar-hay-provocar-caos-economico-terrible-ajuste_129_10169343.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como expliqu&eacute; en su momento</a>, a corto plazo eso es un delirio: los mercados financieros est&aacute;n cerrados para Argentina y por esa raz&oacute;n la deuda del Estado en d&oacute;lares cotiza a niveles baj&iacute;simos, como si estuvi&eacute;ramos en default. Pero, a juzgar por sus dichos, Milei cree posible conseguir decenas de miles de millones de d&oacute;lares, que ser&iacute;an necesarios para reemplazar a los pesos actualmente en circulaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo problema son los pasivos en pesos: la base monetaria, los dep&oacute;sitos en pesos en los bancos (que tienen como contrapartida pr&eacute;stamos al sector privado y obligaciones del Banco Central con el sistema financiero: Leliq y pases) y la deuda en pesos de los gobiernos, principalmente los t&iacute;tulos p&uacute;blicos. &iquest;Qu&eacute; se hace con eso? La soluci&oacute;n que aparece a la vista es una hiperinflaci&oacute;n, que lic&uacute;e el valor de los pesos. Si, por ejemplo, los pasivos monetarios del Banco Central son 30 billones de pesos, y el d&oacute;lar salta hasta 10.000 pesos por d&oacute;lar, esos pasivos representar&iacute;an apenas 3 mil millones de d&oacute;lares, con lo que representar&iacute;an un problema mucho menor que ahora. <strong>Como lo expres&oacute; el candidato: cuanto m&aacute;s alto est&eacute; el d&oacute;lar, mejor para sus planes.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si los pasivos monetarios del BCRA son $30 billones y el dólar salta a $10.000, esos pasivos representarían apenas U$S3.000 millones, con lo que representarían un problema mucho menor que ahora. Como dijo Milei: más alto el dólar, mejor para sus planes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La intenci&oacute;n ser&iacute;a que la hiperinflaci&oacute;n se desate cuanto antes, durante el gobierno actual. Y la hiperinflaci&oacute;n requiere una muy fuerte corrida cambiaria: que toda la gente se desprenda de sus pesos para ir a comprar d&oacute;lares. &iquest;Y d&oacute;nde tiene sus pesos la gente? Casi $30 billones en los bancos, alrededor de $5 billones en efectivo. Entonces, <strong>la corrida cambiaria tendr&iacute;a como consecuencia, deseada o no, la corrida bancaria: la gente retirar&iacute;a sus pesos de los bancos, para comprar d&oacute;lares</strong>. Dadas las restricciones existentes, y el escaso uso que hace el gran p&uacute;blico de los mercados burs&aacute;tiles, relativamente poco podr&iacute;a convertirse de pesos a d&oacute;lares sin salir del sistema bancario: la gente ir&iacute;a a los bancos, retirar&iacute;a su dinero en efectivo y lo convertir&iacute;a en d&oacute;lares. Y eso provocar&iacute;a un efecto &ldquo;Puerta 12&rdquo;: al querer salir todos al mismo tiempo del peso, el valor real de los pesos se derretir&iacute;a r&aacute;pidamente, tal como parece ser la intenci&oacute;n de quienes quieren adoptar el d&oacute;lar de los Estados Unidos como moneda. &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La historia argentina recuerda la Tragedia de la Puerta 12, del 23 de junio de 1968, en el Monumental, porque aquel día murieron aplastadas más de 70 personas y resultaron heridas más de 200 a la salida del superclásico, River-Boca</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Est&aacute;n teniendo &eacute;xito? En cuanto a la corrida cambiaria, es dif&iacute;cil saberlo: <strong>uno no ve cuadras de cola frente a las &ldquo;cuevas&rdquo; de gente desesperada queriendo comprar d&oacute;lares, como m&iacute;nimo porque las &ldquo;cuevas&rdquo; son ilegales</strong>. Lo que sabemos es que en poco m&aacute;s de dos semanas el &ldquo;blue&rdquo; aument&oacute; alrededor de 35%, lo cual es un salto grande, comparable al de agosto de 2019, cuando el d&oacute;lar (en ese momento, &uacute;nico) subi&oacute; m&aacute;s de 30% en una semana. Pero es imposible saber cu&aacute;ntos compradores fueron los que provocaron el salto de ahora; ni siquiera se sabe cu&aacute;ntos d&oacute;lares se compran y se venden diariamente en ese mercado; si fuera un mercado chico, como se suele decir, el aumento pudo haber sido provocado, b&aacute;sicamente, por un pu&ntilde;ado de miles de compradores, lo que no calificar&iacute;a como algo &ldquo;masivo&rdquo;. La calificaci&oacute;n de &ldquo;corrida cambiaria&rdquo; para lo que ha ocurrido con los d&oacute;lares paralelos en estos d&iacute;as depende de la definici&oacute;n que se adopte para tal concepto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a <strong>&ldquo;corrida bancaria&rdquo;, es claro que no hay</strong>. En las &uacute;ltimas semanas, al menos hasta la &uacute;ltima informaci&oacute;n disponible, la cantidad total de fondos depositados por los particulares no ha tenido una variaci&oacute;n importante. Desde el 5 de agosto hasta el 5 de octubre los dep&oacute;sitos del sector privado subieron 16%, un poco por debajo de la inflaci&oacute;n. Hubo un cambio de composici&oacute;n: los dep&oacute;sitos a la vista aumentaron en t&eacute;rminos reales, los plazos fijos bajaron. &iquest;Qu&eacute; significa esta baja? En dos meses, el saldo de plazos fijos subi&oacute; 7%. Considerando la tasa promedio con que son remunerados, significar&iacute;a que <strong>se retiraron de los plazos fijos alrededor del 11% de lo que hab&iacute;a dos meses atr&aacute;s. Es decir: casi el 90% fue renovado. Dif&iacute;cilmente eso calificar&iacute;a como una &ldquo;corrida bancaria&rdquo;.</strong> Pero, adem&aacute;s, la mayor parte de los fondos no salieron del sistema para comprar d&oacute;lares: se depositaron en cuentas corrientes y en cajas de ahorro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les ser&iacute;an las consecuencias de las corridas? En el caso de la cambiaria, la fuerte suba del d&oacute;lar. Los que aumentan son los d&oacute;lares paralelos, que no afectan en forma directa al comercio exterior, y por lo tanto s&oacute;lo tendr&iacute;an una incidencia (directa) menor en los costos. Pero <strong>tienen influencia en las expectativas, y eso presiona sobre la inflaci&oacute;n, que, en momentos de gran incertidumbre, tiende a estar gobernada m&aacute;s por expectativas que por costos</strong>. Entonces, lo que cabe esperar es que, luego de que la inflaci&oacute;n se fuera moderando en las semanas previas (al menos, de acuerdo con la medici&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica), haya un nuevo rebote por estos d&iacute;as. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La corrida bancaria, de producirse, tendr&iacute;a que ser muy grande para no poder ser administrada sin mayores problemas. La gente ir&iacute;a, retirar&iacute;a el dinero, los bancos se lo entregar&iacute;an, y retirar&iacute;an del Banco Central los pesos correspondientes. Los dep&oacute;sitos de los particulares suman alrededor de 30 billones de pesos, y las obligaciones de corto plazo del Banco Central con los bancos comerciales suman m&aacute;s de 23 billones; que, para devolverlos, el Banco Central s&oacute;lo necesitar&iacute;a emitir los pesos correspondientes. La corrida bancaria fue un problema en el final de la Convertibilidad, porque el Banco Central no pod&iacute;a proveer a los bancos con los d&oacute;lares que necesitaban (como seguramente no podr&iacute;a hacer si se eliminara el peso, y hubiera una corrida bancaria contra los dep&oacute;sitos en d&oacute;lares de los particulares); pero ahora el Banco Central puede abastecer de los pesos suficientes como para que cada depositante que quiera retirar lo suyo pueda hacerlo. Y la clave de las corridas bancarias es que se producen cuando los depositantes tienen miedo de que no le devuelvan su dinero. Cuando hay seguridad de devoluci&oacute;n, la corrida bancaria no se produce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, <strong>el gran problema que enfrenta el gobierno en este momento es la suba de los d&oacute;lares paralelos, porque repercute en la inflaci&oacute;n</strong>. Que el gobierno necesita que no se acelere, y que el principal candidato opositor quiere que s&iacute; se acelere, porque cuanto menos valga el peso, m&aacute;s factibles resultar&iacute;an los planes de dolarizar.&nbsp;Tenemos por delante d&iacute;as dif&iacute;ciles.
    </p><p class="article-text">
        <em>FE/JJD</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/corrida-cambiaria-corrida-bancaria-fenomenos-alienta-milei_129_10591964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Oct 2023 20:54:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/42917d54-c999-4969-89ef-f04b1b3540e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="262714" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/42917d54-c999-4969-89ef-f04b1b3540e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="262714" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Corrida cambiaria y corrida bancaria: los dos fenómenos que alienta Milei]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/42917d54-c999-4969-89ef-f04b1b3540e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inflación,Corrida cambiaria,corrida bancaria,Economía,Javier Milei]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La propuesta de privatización de las escuelas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/propuesta-privatizacion-escuelas_129_10458831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ab471ca-138f-4cac-a639-66f88b2ae8a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1079643.jpg" width="889" height="500" alt="La propuesta de privatización de las escuelas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El esquema de vouchers para la educación que platea el candidato de la Libertad Avanza sería incapaz de detectar a priori cualquier problematica, señala el autor. "Y, si la escuela es una empresa que vende educación -agrega- a cambio de un arancel, va a tratar de evitar que los 'casos problemáticos' le ocasionen un costo extra".</p></div><p class="article-text">
        En la plataforma de &ldquo;<strong>La Libertad Avanza</strong>&rdquo; (LLA), la secci&oacute;n correspondiente a Educaci&oacute;n comienza: <strong>&ldquo;Sistema de vouchers cheque educativo&rdquo;</strong>. Este sistema fue propuesto por Milton Friedman desde 1955; y, para Argentina, por FIEL en la d&eacute;cada de los 90. Consiste, b&aacute;sicamente, en <strong>que el Estado deje de pagar los sueldos y otros gastos de establecimientos educativos, los que deber&iacute;an financiarse con aranceles</strong>; instaur&aacute;ndose un <strong>sistema de becas</strong>, que tomar&iacute;an la forma de &ldquo;vouchers&rdquo;, que el Estado dar&iacute;a a los estudiantes para que los entreguen a las escuelas en pago por el servicio educativo; y las escuelas los presentar&iacute;an ante las autoridades educativas, que les transferir&iacute;an el dinero correspondiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Estado, as&iacute;, dejar&iacute;a de financiar la oferta educativa (la prestaci&oacute;n de educaci&oacute;n por parte de escuelas estatales o escuelas privadas con subsidio estatal) y pasar&iacute;a a subsidiar a la demanda (los estudiantes). A menos que haya quienes subsidien algunos establecimientos (por ejemplo, municipios), todas las escuelas pasar&iacute;an a financiarse en condiciones de mercado: vender&iacute;an formaci&oacute;n educativa, y sus correspondientes certificados, a cambio de un arancel, que podr&iacute;a ser en efectivo, en la forma de &ldquo;voucher&rdquo;, o en ambas formas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        LLA tiene expectativas de llegar al gobierno nacional, del cual dependen la mayor parte de las universidades estatales, pero no parece tener posibilidades inmediatas de encabezar gobiernos provinciales, que son quienes est&aacute;n a cargo del grueso de la educaci&oacute;n primaria y secundaria. Pero la plataforma de LLA no se refiere expl&iacute;citamente al nivel universitario, y en cambio menciona a &ldquo;todos los niveles de educaci&oacute;n&rdquo;. Tal vez no sea una propuesta que se pueda implementar en lo inmediato (al igual que otras propuestas de LLA), pero igual tiene sentido realizar el an&aacute;lisis y discusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una cuesti&oacute;n a determinar es si los vouchers ser&iacute;an recibidos por todos los potenciales estudiantes que los soliciten, o si se entregar&aacute;n en forma selectiva, como subsidio focalizado. Lo primero ser&iacute;a congruente con el esp&iacute;ritu sarmientino de ense&ntilde;anza gratuita, recogido en varias normas, incluyendo el Art&iacute;culo 75 inc. 19 de la Constituci&oacute;n Nacional y el Art&iacute;culo 200 de la Constituci&oacute;n de la provincia de Buenos Aires. Lo segundo parece m&aacute;s congruente con la pr&eacute;dica de dirigentes de LLA, que han dicho que los &uacute;nicos derechos (al menos, los &ldquo;b&aacute;sicos&rdquo;) son a la vida, la propiedad y la libertad; o sea, no habr&iacute;a un derecho a la educaci&oacute;n, o no tendr&iacute;a prioridad. Probablemente el voucher tomar&iacute;a la forma de un subsidio que se otorgar&iacute;a a quienes cumplan con las condiciones que se establezcan.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n habr&iacute;a que definir si los establecimientos educativos podr&iacute;an cobrar un copago, adicional al voucher; pero seguramente la respuesta por parte de LLA ser&iacute;a afirmativa. As&iacute;, habr&iacute;a tres tipos de colegios: los que acepten como &uacute;nico pago el voucher (los estudiantes no har&iacute;an pagos de bolsillo); los que les exijan, adem&aacute;s, un copago; y los que no acepten vouchers, para tener s&oacute;lo estudiantes de altos recursos y/o para tener menor control estatal. Esto mantendr&iacute;a o acentuar&iacute;a la segregaci&oacute;n social, que actualmente existe entre escuelas de gesti&oacute;n estatal (gratuitas), privadas subvencionadas (con aranceles, pero relativamente moderados) y privadas con escasa o ninguna subvenci&oacute;n y aranceles costosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a la <strong>ventaja del sistema</strong>? Por un lado, los vouchers (sobre todo si se conciben como subsidios focalizados, y se complementan con copagos particulares) podr&iacute;an costarle al presupuesto p&uacute;blico menos que el sostenimiento actual de los establecimientos estatales, m&aacute;s los subsidios a los docentes de escuelas privadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, se argumenta que las escuelas ser&iacute;an m&aacute;s eficientes, porque tendr&iacute;an incentivos para disminuir costos y adecuar el servicio a las demandas de las familias. Por ejemplo: a muchas familias les causa trastornos que los estudiantes no vayan a la escuela en d&iacute;as en que los adultos tienen que trabajar fuera de su casa, lo que suele ocurrir por huelgas docentes. Si las escuelas compiten entre s&iacute;, los padres podr&iacute;an elegir a las que se vean menos afectadas por las huelgas, dejando sin alumnos &ndash;por lo tanto, sin financiaci&oacute;n&ndash; a las que tienen frecuentes interrupciones escolares; y eso har&iacute;a que dichas interrupciones mermaran. Ante esto, se suele responder que las familias eligen las escuelas principalmente por razones de localizaci&oacute;n, de facilidad de acceso desde su hogar. Probablemente eso relativice la competencia entre escuelas, pero no anule del todo el argumento. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y las <strong>desventajas</strong>? Seguramente se ver&iacute;a afectada la equidad; que, en la educaci&oacute;n, no implica gastar lo mismo en todos, sino tender a igualar oportunidades. Los educandos en diferentes situaciones significan un costo distinto para la educaci&oacute;n p&uacute;blica: los que est&aacute;n dispersos en zonas rurales, los que viven en barrios de emergencia, los discapacitados o los que por otros motivos (personales, familiares o sociales) tienen dificultades de aprendizaje, le implican a la escuela p&uacute;blica un esfuerzo mayor que otros que no tienen esos problemas. En muchos casos, los problemas son detectados por la misma escuela, y el personal busca darle atenci&oacute;n especial, porque esa es parte de la misi&oacute;n que tiene. Con un esquema de vouchers, aun si se quisiera tender a una igualaci&oacute;n de oportunidades (lo que, en principio, no ser&iacute;a una prioridad de LLA), el sistema ser&iacute;a incapaz de detectar a priori el problema en muchos casos. Y, si la escuela es una empresa que vende educaci&oacute;n a cambio de un arancel, va a tratar de evitar que los &ldquo;casos problem&aacute;ticos&rdquo; le ocasionen un costo extra. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es que la escuela p&uacute;blica, a la que asiste la mayor parte de la poblaci&oacute;n de bajos recursos, tiene funciones sociales que van m&aacute;s all&aacute; de emitir certificados de finalizaci&oacute;n de estudios; incluyendo la b&uacute;squeda de igualaci&oacute;n de oportunidades, la integraci&oacute;n social, la detecci&oacute;n temprana de problemas, y otras. Tal vez actualmente no cumpla del todo bien esas funciones; pero eliminar la escuela p&uacute;blica, reemplaz&aacute;ndola por establecimientos con fines de lucro, ser&iacute;a quedarse sin la posibilidad de cumplir esas funciones. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la experiencia internacional? Poca, y las evaluaciones que se han hecho no terminan de ser concluyentes. Se han implementado &ldquo;cheques educativos&rdquo; en Chile, en Suecia, en Nueva Zelandia, en Pa&iacute;ses Bajos, y en algunos otros pa&iacute;ses. Aparentemente, han favorecido la segregaci&oacute;n social; podr&iacute;a haber tambi&eacute;n una mejora en los rendimientos escolares, pero no es del todo claro si se debe a una mejor gesti&oacute;n o a otros factores. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no parece haber casos de pa&iacute;ses donde no haya establecimientos educativos de gesti&oacute;n estatal. Donde se han puesto en pr&aacute;ctica los cheques educativos, el objetivo suele ser ampliar las alternativas de las familias, ante la rigidez que podr&iacute;a tener la educaci&oacute;n estatal, si pretende ser uniforme; de hecho, la literatura habla de &ldquo;school choice&rdquo; (elecci&oacute;n de escuelas). No necesariamente la idea es eliminar las escuelas p&uacute;blicas, sino complementarlas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; estamos discutiendo esta cuesti&oacute;n? Porque el modelo centralizado de educaci&oacute;n p&uacute;blica &ndash;como el de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo&ndash; deja mucho que desear. Y, como reacci&oacute;n, ha crecido fuertemente la proporci&oacute;n de estudiantes en escuelas de gesti&oacute;n privada. Parece claro que hay que hacer cambios importantes, y est&aacute; bien discutirlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una alternativa, tanto al sistema actual como al de instaurar un esquema de mercado financiando a estudiantes con cheques educativos, es ir hacia una mayor descentralizaci&oacute;n, para que la comunidad con inter&eacute;s directo en las escuelas sea la responsable de la gesti&oacute;n. La administraci&oacute;n podr&iacute;a delegarse en los municipios que tengan capacidad de hacerse cargo, con el correspondiente apoyo en materia de capacitaci&oacute;n y herramientas de gesti&oacute;n que les d&eacute; el gobierno central. Puede ser el caso, principalmente, de los municipios menos poblados, donde las familias tengan acceso directo a los responsables de la gesti&oacute;n, para hacerle o&iacute;r sus quejas y dejarles en claro que, de no atenderlas, no tendr&aacute;n su voto en las elecciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, la gesti&oacute;n podr&iacute;a ser llevada a cabo por la comunidad interesada en cada escuela; institucionalizada, por ejemplo, a trav&eacute;s de la cooperadora escolar. Y, en otros casos, la gesti&oacute;n seguir&iacute;a estando a cargo del gobierno provincial, de no haber municipios ni asociaciones dispuesta a hacerse cargo; pero, al reducirse la cantidad de escuelas gestionadas por la provincia, habr&iacute;a chances de que se d&eacute; una atenci&oacute;n especial desde el gobierno provincial a estas escuelas, que logre mejorar su gesti&oacute;n. En todos los casos, el financiamiento podr&iacute;a seguir viniendo de las mismas fuentes actuales, tratando de que el cambio implique la menor p&eacute;rdida de equidad posible.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay otras propuestas de LLA que son m&aacute;s dif&iacute;ciles de defender desde el punto de vista del inter&eacute;s nacional (<a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/dolarizar-hay-provocar-caos-economico-terrible-ajuste_129_10169343.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respecto a la dolarizaci&oacute;n, realic&eacute; un an&aacute;lisis en eldiarioAR</a>). Pero, as&iacute; como se ha propuesto la dolarizaci&oacute;n a partir del fracaso de las pol&iacute;ticas monetarias de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, la de cheques educativos se monta sobre el desempe&ntilde;o insatisfactorio (especialmente en los niveles primario y secundario) de la gesti&oacute;n estatal en educaci&oacute;n. Y tiene un punto muy v&aacute;lido: la teor&iacute;a indica que la gesti&oacute;n mejora si hay cercan&iacute;a entre los que toman decisiones sobre un servicio y sus destinatarios; que deben poder, no s&oacute;lo controlar a los decisores, sino tambi&eacute;n premiarlos o castigarlos en forma efectiva. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, si acordamos en que el sistema educativo deber&iacute;a mejorar, habr&iacute;a que discutir alternativas, incluyendo las que implican descentralizaci&oacute;n de gesti&oacute;n en gran parte de los establecimientos. Esto suele ser resistido por los principales gremios docentes, y es l&oacute;gico que as&iacute; sea: si cada escuela toma sus propias decisiones en cuanto a su administraci&oacute;n, las condiciones laborales se establecer&aacute;n en gran medida al interior de cada escuela, y sus directivos podr&iacute;an despedir a los docentes cuyo desempe&ntilde;o no sea satisfactorio, igual que lo hace una empresa. Esto restar&iacute;a poder a los grandes gremios, que hoy tienen m&aacute;s influencia en escuelas p&uacute;blicas que en privadas. Est&aacute; bien que estos gremios participen de la discusi&oacute;n, pero tambi&eacute;n deben escucharse otras voces; ya que el inter&eacute;s gremial es beneficiar a sus afiliados, lo que no es necesariamente coincidente con el inter&eacute;s general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, para evaluar las alternativas, importa saber qui&eacute;nes estar&iacute;an a cargo de implementar una reforma, con qu&eacute; fines se har&iacute;a. No es lo mismo realizarla con el objetivo principal de mejorar la educaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n de bajos recursos que hoy asiste a la escuela p&uacute;blica; que llevarla a cabo con la premisa de que el derecho a la igualdad de oportunidades no existe; o, como m&iacute;nimo, no es &ldquo;b&aacute;sico&rdquo;; es decir, no ser&aacute; una prioridad para quienes gobiernen.
    </p><p class="article-text">
        <em>FE/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/elecciones-2023/propuesta-privatizacion-escuelas_129_10458831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Aug 2023 09:05:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9ab471ca-138f-4cac-a639-66f88b2ae8a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1079643.jpg" length="203257" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9ab471ca-138f-4cac-a639-66f88b2ae8a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1079643.jpg" type="image/jpeg" fileSize="203257" width="889" height="500"/>
      <media:title><![CDATA[La propuesta de privatización de las escuelas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9ab471ca-138f-4cac-a639-66f88b2ae8a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1079643.jpg" width="889" height="500"/>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,voucher,Javier Milei,La Libertad Avanza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Inteligencia Artificial y sus riesgos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia-artificial-riesgos_129_10291915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d04143f1-fcbc-4b62-b236-f2d39940c610_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Inteligencia Artificial y sus riesgos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Hasta dónde puede llegar el desarrollo máquinas capaces de interpretar datos y emplear esos conocimientos, en forma flexible, para lograr objetivos específicos?</p></div><p class="article-text">
        Hace algunos meses se produjo el lanzamiento de GPT-4, la cuarta versi&oacute;n de un sistema de Inteligencia Artificial (en adelante, IA) que genera respuestas a partir de procesar una gran cantidad de datos y ser entrenado con tecnolog&iacute;as de aprendizaje autom&aacute;tico, que le permiten resolver problemas. Esto aviv&oacute; la discusi&oacute;n de hasta d&oacute;nde puede llegar el desarrollo de la IA, que implica que una m&aacute;quina es capaz de interpretar datos y emplear esos conocimientos en forma flexible para lograr objetivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s se conoci&oacute; una carta abierta con m&aacute;s de mil firmas, incluyendo a <strong>Elon Musk (</strong>multimillonario, principal due&ntilde;o de Twitter y de empresas con tecnolog&iacute;a avanzada como Space X y Tesla) y a varios expertos en IA, advirtiendo de los &ldquo;profundos riesgos para la sociedad y la humanidad&rdquo; de la IA, y de la necesidad de pausar los desarrollos de esta tecnolog&iacute;a por seis meses para avanzar en su correcta regulaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pedido de &ldquo;pausa&rdquo; no tiene chances de &eacute;xito. No hay forma de garantizar que en todo el mundo (Estados Unidos, China, Europa&hellip;) se aplique efectivamente; y nadie ser&aacute; tan ingenuo de &ldquo;pausar&rdquo; mientras sus competidores no lo hacen. Lo que parece m&aacute;s relevante es llamar la atenci&oacute;n acerca de la verdadera discusi&oacute;n: la regulaci&oacute;n estatal de los desarrollos de IA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay muchas dudas acerca de que la IA tiene el potencial de mejorar la productividad y, con ella, el bienestar econ&oacute;mico de la humanidad. Las controversias surgen, principalmente, acerca de sus riesgos. Para mencionar tres de ellos, se alega que la IA:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Podr&iacute;a terminar dominando el mundo, de modo que la humanidad &ldquo;pierda el control de nuestra civilizaci&oacute;n&rdquo;, como dice la carta de expertos mencionada.</li>
                                    <li>Podr&iacute;a ser usada para crear y diseminar informaci&oacute;n falsa.&nbsp;</li>
                                    <li>Al reemplazar a los humanos en sus tareas, podr&iacute;a aumentar la desocupaci&oacute;n.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        La supremac&iacute;a de las m&aacute;quinas: se plantea el riesgo de que, en alg&uacute;n momento, el desarrollo sin control de la IA puede llevar a que la humanidad &ndash;cuyo dominio sobre las dem&aacute;s especies del planeta se basa en su inteligencia&ndash; deje de ser la especie dominante, ante la superioridad de la IA. As&iacute;, la distop&iacute;a descripta en m&uacute;ltiples relatos de ciencia ficci&oacute;n, donde los humanos quedan sometidos a las decisiones que tomen las m&aacute;quinas, se tornar&iacute;a realidad en el futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los seres humanos tenemos inteligencia, que puede ser inferior para resolver determinados problemas que la IA; pero tambi&eacute;n tenemos motivaciones, a partir de las cuales nos ponemos objetivos. La IA es creaci&oacute;n humana, sus objetivos son establecidos por humanos. No ser&iacute;a imposible que, por error o malicia de sus desarrolladores, termine actuando en contra de los intereses de la humanidad. Hoy no parece algo cercano; pero, en todo caso, la IA no dejar&iacute;a de ser una herramienta, no una especie superior; la cuesti&oacute;n es c&oacute;mo se usa esa herramienta. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manipulaci&oacute;n de informaci&oacute;n. La difusi&oacute;n de noticias falsas y la comunicaci&oacute;n tendenciosa, para favorecer intereses particulares (exagerando algunos hechos y ocultando otros, dando visiones de conjunto enga&ntilde;osas), ya ocurre a trav&eacute;s de medios masivos de comunicaci&oacute;n y de redes como WhatsApp, Twitter o Facebook; se usan para promocionar o desacreditar a personas, organizaciones y productos. Por ejemplo, habr&iacute;an ayudado a Trump a ganar la presidencia de Estados Unidos en 2016, a partir de un manejo sesgado de informaci&oacute;n, dirigido a determinado tipo de votante, receptivo a ese sesgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, con el perfeccionamiento de las herramientas de IA, las noticias falsas pueden ser m&aacute;s cre&iacute;bles, al punto que a la mayor&iacute;a de la gente le costar&iacute;a discernir si algo es verdadero o no. Entre otras cosas, se pueden crear videos falsos que parezcan perfectamente reales, que muestren a personas diciendo cosas que nunca han dicho, o desarrollando hechos que nunca sucedieron (o, al menos, que nunca fueron grabados). Cuando la mentira es la verdad (o se parece much&iacute;simo), &iquest;c&oacute;mo distinguir una de otra? Tendr&iacute;a que generarse un consenso acerca de cu&aacute;les son &ldquo;fuentes confiables&rdquo; de informaci&oacute;n (por ejemplo, medios de comunicaci&oacute;n de reconocido prestigio), lo cual es bastante dif&iacute;cil, habiendo intereses de por medio; y a&uacute;n esas fuentes pueden ser enga&ntilde;adas, o desacreditadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de crear videos falsos pr&aacute;cticamente perfectos, dirigidos a tener impacto en quien cree en ellos (por ejemplo, alguien que &ldquo;ve&rdquo; en un video a su pareja teniendo sexo con un amigo) requerir&aacute; que nos adaptemos; por ejemplo, desconfiando m&aacute;s de lo que vemos en una pantalla. Y ser&iacute;a muy bueno que, as&iacute; como se difunden masivamente las creaciones de IA, se pueda contar con m&eacute;todos accesibles y confiables para distinguir im&aacute;genes aut&eacute;nticas de las creadas con IA. Hay que tener en cuenta que la difusi&oacute;n de informaci&oacute;n cre&iacute;ble, pero falsa, podr&iacute;a, entre otras cosas socavar (a&uacute;n m&aacute;s que ahora) un pilar de la democracia: las decisiones populares bien informadas.
    </p><p class="article-text">
        Destrucci&oacute;n de empleos: hay m&uacute;ltiples tareas que, con la incorporaci&oacute;n de IA, demandar&aacute;n menos horas de trabajo humano; se menciona, en ese sentido, a traducciones, ingreso manual de datos, tareas administrativas repetitivas, y otras. Se plantea que esto llevar&iacute;a a la eliminaci&oacute;n de puestos de trabajo, y que eso aumentar&aacute; la desocupaci&oacute;n y la desigualdad. Seg&uacute;n esta visi&oacute;n, los frutos del progreso ser&iacute;an recogidos por una minor&iacute;a, mientras que buena parte de la poblaci&oacute;n ver&iacute;a reducidas sus oportunidades laborales y sus ingresos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el surgimiento de la humanidad, y especialmente en los &uacute;ltimos siglos, han surgido tecnolog&iacute;as ahorradoras de mano de obra. Con el cambio tecnol&oacute;gico mermaron los empleos de fabricantes de carretas, aguateros y esten&oacute;grafos, entre muchos otros. &iquest;Eso trajo mayor desocupaci&oacute;n en forma permanente? No: se produjeron m&aacute;s y/o mejores bienes y servicios, cre&aacute;ndose nuevos empleos. Las necesidades humanas son pr&aacute;cticamente ilimitadas, y los recursos (incluyendo el trabajo humano) para producir bienes para satisfacerlas, est&aacute;n disponibles en cantidades limitadas. El cambio tecnol&oacute;gico obliga a los trabajadores a modificar las tareas que realizan; no los hace redundantes. Pensemos que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se introdujeron masivamente robots industriales, que reemplazaron a operarios de baja calificaci&oacute;n; y, como consecuencia, la cantidad de empleos en las f&aacute;bricas se redujo. Pero otros empleos se crearon, y la desocupaci&oacute;n no aument&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El temor que habr&iacute;a es que la r&aacute;pida difusi&oacute;n de la IA lleve a una supresi&oacute;n de empleos tan veloz que no d&eacute; tiempo a la adaptaci&oacute;n; y, entonces, aumente la desocupaci&oacute;n, presionando a la baja a los salarios de la mayor parte de los trabajadores. La sociedad en su conjunto tendr&iacute;a mayor capacidad de satisfacer necesidades: por el progreso tecnol&oacute;gico, el valor de la producci&oacute;n de bienes y servicios crecer&iacute;a; pero los frutos del progreso se distribuir&iacute;an en forma desigual. Simplificando, podr&iacute;amos tener tres grupos:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Los due&ntilde;os de empresas tecnol&oacute;gicas ver&iacute;an incrementadas sus ganancias; y tambi&eacute;n los empresarios que ahorren costos al reemplazar empleos por IA, e incluso quienes puedan contratar mano de obra m&aacute;s barata, debido a la ca&iacute;da de los salarios reales.&nbsp;</li>
                                    <li>Los trabajadores insertados en sectores din&aacute;micos, cuya demanda aumente, tambi&eacute;n se ver&iacute;an favorecidos; sobre ellos se &ldquo;derramar&iacute;a&rdquo; parte de la prosperidad.&nbsp;</li>
                                    <li>El resto podr&iacute;a ver sus ingresos estancados o disminuidos; por la p&eacute;rdida de empleos, o por menores salarios, al haber m&aacute;s gente tratando de emplearse. &nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Pero no est&aacute; claro que el proceso de sustituci&oacute;n de tareas humanas por IA sea tan r&aacute;pido como para causar un per&iacute;odo prolongado de alta desocupaci&oacute;n. Gobiernos de pa&iacute;ses como Francia y Uruguay han propuesto subir la edad de jubilaci&oacute;n (enfrentando fuertes resistencias) como reacci&oacute;n ante el problema de que, como la poblaci&oacute;n vive m&aacute;s a&ntilde;os, hay cada vez m&aacute;s jubilados por cada trabajador activo. La suba de la edad m&iacute;nima para jubilarse har&iacute;a que los trabajadores activos contin&uacute;en ofreciendo sus servicios por m&aacute;s tiempo. Obviamente, lo que se cree es que habr&aacute; demanda (oportunidades de empleo) para estos trabajadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es posible un mundo en el que aumente la proporci&oacute;n de poblaci&oacute;n &ldquo;no activa laboralmente&rdquo; (es decir, que no participa en la producci&oacute;n de los bienes y servicios que se venden en los mercados) y, a pesar de eso, el valor de la producci&oacute;n crezca, gracias a que el progreso tecnol&oacute;gico hace m&aacute;s productivos a los trabajadores. Pero, para que haya equilibrio social, es necesario redistribuir el ingreso para que todos puedan cubrir necesidades b&aacute;sicas: quienes obtienen mayores ingresos deber&iacute;an tributar m&aacute;s, para financiar a quienes no pueden mantenerse con rentas, y reciben poco o ning&uacute;n ingreso por su trabajo. En un mundo (privado) muy interconectado, pero con pa&iacute;ses sin coordinaci&oacute;n fiscal entre s&iacute;, eso se dificulta: los gobiernos encuentran l&iacute;mites para gravar a due&ntilde;os del capital y trabajadores &ldquo;globalizados&rdquo; (como los que prestan servicios a trav&eacute;s de Internet), porque pueden migrar hacia pa&iacute;ses donde paguen menos impuestos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los cambios tecnol&oacute;gicos llevan a mejorar el potencial de producir bienes y servicios; pero tambi&eacute;n plantean desaf&iacute;os, que dif&iacute;cilmente sean resueltos a partir del autocontrol de las compa&ntilde;&iacute;as tecnol&oacute;gicas. Es necesario que los Estados se encarguen de atenuar las asimetr&iacute;as informativas y las desigualdades distributivas que ya existen, pero que podr&iacute;an ser potenciadas por el manejo de la IA.
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, es notable que los expertos en IA nos adviertan de la necesidad de fortalecer las capacidades estatales para regularla. Para ello, es fundamental la coordinaci&oacute;n entre los gobiernos de distintas naciones, que combine las habilidades necesarias para entender los desarrollos que realiza el sector privado, y acuerde una regulaci&oacute;n homog&eacute;nea y coherente, sin &ldquo;huecos&rdquo;, que la hagan ineficaz; es necesario evitar que los gobiernos compitan para ver qui&eacute;n hace la regulaci&oacute;n m&aacute;s atractiva para las compa&ntilde;&iacute;as. Deber&iacute;a poder evitarse una situaci&oacute;n como la que coadyuv&oacute; a la crisis financiera internacional del a&ntilde;o 2008, cuando las regulaciones estatales resultaron ineficaces para hacer frente a los problemas derivados de los desarrollos financieros, en parte porque esas regulaciones se hac&iacute;an a la medida de las instituciones financieras privadas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es necesario que haya mayor coordinaci&oacute;n tributaria para garantizar el papel de los Estados como redistribuidores del ingreso y garantes de la paz social. Varios gobiernos ofrecen &ldquo;refugios&rdquo; (o &ldquo;guaridas&rdquo;) para los que buscan escapar del pago de impuestos en otras jurisdicciones. La coordinaci&oacute;n tiene que surgir como resultado de tomar conciencia de que avanzamos hacia un mundo cada vez m&aacute;s integrado (m&aacute;s all&aacute; de las disputas por la hegemon&iacute;a entre superpotencias), donde la irritaci&oacute;n que generan las desigualdades extremas podr&iacute;a hacerse sentir en todos los rincones del planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las desigualdades percibidas como injustas condujeron, a fines del siglo XIX y principios del XX, a convulsi&oacute;n social, que desemboc&oacute; en el reemplazo del sistema capitalista por el socialista en varios pa&iacute;ses (Rusia, China, y otros). Pero, en gran parte del mundo, la convulsi&oacute;n fue contenida a partir del desarrollo del &ldquo;Estado del Bienestar&rdquo;, que implic&oacute; un Estado presente atendiendo las necesidades b&aacute;sicas (educaci&oacute;n, vivienda, ingresos m&iacute;nimos) de los m&aacute;s postergados; manteniendo las ventajas de la iniciativa privada, pero suavizando las desigualdades extremas. Es posible que haya que pensar en reforzar esa intervenci&oacute;n, teniendo en cuenta los desaf&iacute;os que se plantean en este siglo XXI.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/inteligencia-artificial-riesgos_129_10291915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jun 2023 09:03:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d04143f1-fcbc-4b62-b236-f2d39940c610_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="181903" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d04143f1-fcbc-4b62-b236-f2d39940c610_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="181903" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Inteligencia Artificial y sus riesgos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d04143f1-fcbc-4b62-b236-f2d39940c610_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Francisco Eggers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para dolarizar, primero hay que provocar un caos económico y un terrible ajuste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolarizar-hay-provocar-caos-economico-terrible-ajuste_129_10169343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbf3abb1-b410-4482-a95c-8aa7412febf5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para dolarizar, primero hay que provocar un caos económico y un terrible ajuste"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el autor, economista, después de la experiencia de la Convertibilidad, debatir sobre dolarización supone discutir sobre una versión recargada de pérdida de autonomía monetaria. </p></div><p class="article-text">
        Hace poco m&aacute;s de 21 a&ntilde;os, la Convertibilidad conclu&iacute;a en convulsi&oacute;n econ&oacute;mica, financiera y social; parec&iacute;a un experimento fallido. Pero ahora, luego de los fracasos de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de los &uacute;ltimos 13 a&ntilde;os, estamos discutiendo <strong>una versi&oacute;n recargada de p&eacute;rdida de autonom&iacute;a monetaria:</strong> la dolarizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Simplificando, la discusi&oacute;n tiene tres dimensiones: <strong>factibilidad de corto plazo; conveniencia del sistema y evaluaci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text">Factibilidad de dolarizar a corto plazo</h3><p class="article-text">
        La dolarizaci&oacute;n implica reemplazar los pesos por d&oacute;lares. No s&oacute;lo los billetes en circulaci&oacute;n, tambi&eacute;n los dep&oacute;sitos a la vista y las obligaciones de corto plazo en pesos, que puedan convertirse r&aacute;pidamente en efectivo, como dep&oacute;sitos a plazo fijo y t&iacute;tulos p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de la experiencia del fin de la Convertibilidad, sabemos que los dep&oacute;sitos en d&oacute;lares en bancos argentinos (argend&oacute;lares) <strong>necesitan tener respaldo en d&oacute;lares para poder afrontar retiros masivos</strong> (no basta con decir &ldquo;me los debe alguien que se comprometi&oacute; a d&aacute;rmelos en el futuro&rdquo;); y tambi&eacute;n sabemos que no se puede decir a la gente &ldquo;no vas a poder retirar tu plata de los bancos por un tiempo&rdquo; sin desatar un caos financiero, y de ah&iacute; una crisis econ&oacute;mica y social. Ante una dolarizaci&oacute;n, sabiendo que los d&oacute;lares son escasos, muchos depositantes dir&iacute;an &ldquo;mu&eacute;strame el dinero&rdquo;. <strong>Y el Estado tiene muy pocos d&oacute;lares propios para mostrar.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntos d&oacute;lares se necesitar&iacute;an para implementar una dolarizaci&oacute;n sin un caos econ&oacute;mico? Al menos, los necesarios para reemplazar una masa de efectivo y pasivos de corto plazo en pesos de 25 a 30 billones. El tipo de cambio promedio ponderado actual, (considerando todas las transacciones, incluyendo importaciones y exportaciones) no supera $300 por d&oacute;lar;<strong> a ese tipo de cambio se necesitar&iacute;an alrededor de 100 mil millones de d&oacute;lares.</strong> Pero, si se dolariza <strong>al &ldquo;blue&rdquo; o al &ldquo;contado con liqui&rdquo;, se requerir&iacute;an entre 50 y 60 mil millones de d&oacute;lares</strong>. Algunos c&aacute;lculos optimistas dicen que bastar&iacute;a con 40 mil millones de d&oacute;lares; pero, m&aacute;s all&aacute; de lo discutible de sus supuestos,<strong> lo que est&aacute; claro es que el Banco Central no los tiene.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Entonces? Se ha propuesto obtenerlos emitiendo deuda neta del Gobierno Nacional (la que excluye obligaciones con organismos del propio sector p&uacute;blico nacional). La deuda con el sector privado en moneda extranjera es de poco m&aacute;s de 90 mil millones de d&oacute;lares a valor nominal; a valor de mercado, alrededor de 20 mil millones. Las paridades de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos oscilan entre 20 y 25%, clara se&ntilde;al de que <strong>los inversores financieros creen que el Estado Argentino se encamina hacia un nuevo default.</strong> &iquest;C&oacute;mo prestar&iacute;an, entonces, 40, 50 o 60 mil millones de d&oacute;lares? &iquest;Es que, con el cambio de gobierno, dir&aacute;n &ldquo;ahora es otra cosa, pongamos aqu&iacute; nuestro capital&rdquo;? Creer eso se parece &ndash;aunque es a&uacute;n m&aacute;s optimista&ndash; a la &ldquo;lluvia de inversiones&rdquo; (reales) en que se bas&oacute; la pol&iacute;tica econ&oacute;mica inicial del gobierno de Macri. Que, claramente, no ocurri&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A fines de 2015, la deuda neta con el sector privado en moneda extranjera no superaba los 65 mil millones de d&oacute;lares; a marzo de 2018 hab&iacute;a crecido en poco menos de 60 mil millones, y eso fue suficiente para que el mercado le dejara de prestar. &iquest;Y ahora alguien estar&iacute;a dispuesto a prestar decenas de miles de millones de d&oacute;lares (m&aacute;s del doble que el valor de mercado de la deuda actual con el sector privado en moneda extranjera),<strong> sabiendo que, adem&aacute;s, hay deudas con el FMI y otros organismos oficiales externos por m&aacute;s de 80 mil millones de d&oacute;lares?</strong> No parece factible. El problema para los inversores no es la moneda del pa&iacute;s, sino el riesgo de default, que aumenta si la deuda es mayor. Y, luego de la experiencia con el gobierno de Macri, eso est&aacute; m&aacute;s claro que nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se pudo implementar la Convertibilidad? Fue menos exigente que una dolarizaci&oacute;n, porque los pesos siguieron circulando, no hubo que reemplazarlos por d&oacute;lares sino decir, en forma cre&iacute;ble, que se ten&iacute;a los d&oacute;lares para hacerlo si los tenedores de pesos quisieran. Pero, adem&aacute;s, hubo previamente una hiperinflaci&oacute;n que licu&oacute; los pesos en circulaci&oacute;n, un Plan Bonex que transform&oacute; compulsivamente deudas de corto plazo en pesos a t&iacute;tulos de largo plazo en d&oacute;lares, y un super&aacute;vit comercial del orden del 7% del PBI durante dos a&ntilde;os; todo esto llev&oacute; a que las reservas internacionales utilizables superaran en valor a los pasivos en pesos del Banco Central. &iquest;Se est&aacute; dispuesto a hacer eso para llegar a una dolarizaci&oacute;n? Ser&iacute;a bueno saberlo.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, para dolarizar en uno o dos a&ntilde;os, <strong>primero hay que provocar un caos econ&oacute;mico y, en medio de &eacute;l, un ajuste con consecuencias sociales terribles.</strong> Alguno dir&aacute; &ldquo;ya estamos en un caos&rdquo;. Tal vez no vivi&oacute; la hiperinflaci&oacute;n. Yo s&iacute; la viv&iacute;. Es otra cosa.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Conveniencia de la dolarizaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La Convertibilidad fue el ejemplo que tenemos a mano de un r&eacute;gimen que renunciaba a tener una pol&iacute;tica monetaria aut&oacute;noma: los medios de pago en circulaci&oacute;n depend&iacute;an de los ingresos netos de divisas. <strong>Termin&oacute; en un claro fracaso: </strong>una espiral descendente de producci&oacute;n y consumo, un nivel de desocupaci&oacute;n intolerable, retiros masivos de dep&oacute;sitos bancarios&hellip; La salida de la Convertibilidad logr&oacute; frenar la crisis, al reacomodar los precios relativos y permitir inyectar a la econom&iacute;a el dinero que le estaba faltando. Los precios, luego de un salto inicial, tendieron a estabilizarse: durante un a&ntilde;o y medio, desde octubre de 2002, la inflaci&oacute;n fue 0,3% promedio mensual.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; fracas&oacute; la Convertibilidad? <strong>Un motivo fue la falta de disciplina fiscal.</strong> El d&eacute;ficit dej&oacute; de pagarse con emisi&oacute;n monetaria, y pas&oacute; a financiarse con deuda. A medida que &eacute;sta aumentaba, tambi&eacute;n lo hac&iacute;a el riesgo de prestarle al Estado Nacional, con lo cual el endeudamiento era a tasas cada vez mayores, realimentando el d&eacute;ficit. Cuando ya se hicieron evidentes los problemas, las expectativas de que el sistema no resistir&iacute;a llevaron a salida de capitales, reducci&oacute;n de la cantidad de dinero (por el mecanismo de la Convertibilidad) y recesi&oacute;n. El Gobierno intent&oacute; reducir su d&eacute;ficit; pero <strong>era dif&iacute;cil cuando hab&iacute;a estancamiento econ&oacute;mico, tasas de inter&eacute;s crecientes y ausencia de inflaci&oacute;n que licuara los gastos</strong>. Y la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico, en un contexto de expectativas negativas, profundizaba la recesi&oacute;n, contrayendo la recaudaci&oacute;n fiscal e impidiendo que el d&eacute;ficit se redujera lo suficiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en Convertibilidad, cuando ingresan capitales, la demanda de bienes y servicios sube, y con ella <strong>tienden a subir tambi&eacute;n tanto la actividad econ&oacute;mica como los precios </strong>(el mismo efecto tendr&iacute;a la dolarizaci&oacute;n). Y, cuando salen los capitales, la demanda baja. Pero hay una asimetr&iacute;a, por la inflexibilidad a la baja de precios y salarios: cuando las empresas venden menos, tienden a disminuir su producci&oacute;n m&aacute;s que a bajar los precios. Entonces, cuando se van los d&oacute;lares (lo que puede ocurrir por motivos ajenos al pa&iacute;s, como la crisis en Rusia en 1998), hay recesi&oacute;n. Si los precios fueran flexibles, bajar&iacute;an, mejorando la competitividad internacional, favoreciendo exportaciones y desalentando importaciones, lo que permitir&iacute;a obtener los d&oacute;lares requeridos para reanimar la econom&iacute;a. Pero entre mediados de 1998 y fines de 2001 los precios apenas bajaron 5%.<strong> El ajuste fue v&iacute;a nivel de actividad: el PBI real baj&oacute; 16%.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y los lazos productivos de Argentina con Estados Unidos (donde se define la pol&iacute;tica monetaria del d&oacute;lar) no son muy grandes; <strong>en buena medida son econom&iacute;as competitivas. </strong>Si un pa&iacute;s con moneda propia tiene escasez de divisas (por ejemplo, por una sequ&iacute;a), una devaluaci&oacute;n lo lleva a comprar menos en el exterior y vender m&aacute;s, de modo de contrarrestar esa carencia. <strong>Sin moneda propia, no se puede hacer. </strong>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la Convertibilidad, el d&oacute;lar se encareci&oacute; frente a las dem&aacute;s monedas porque Estados Unidos atrajo capitales; y, debido al tipo de cambio fijo, tambi&eacute;n se encareci&oacute; el peso, incentivando importaciones y desalentando exportaciones: justo lo &uacute;ltimo que necesit&aacute;bamos. La renuncia a tener moneda propia puede ser menos riesgosa si hay una fuerte vinculaci&oacute;n de nuestra econom&iacute;a con las otras que usan la misma moneda; caso de Grecia con el resto de la Zona Euro. Aun as&iacute;, Grecia tuvo que hacer un ajuste muy fuerte para corregir su d&eacute;ficit externo sin devaluar: entre 2008 y 2013 su PBI disminuy&oacute; 26%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La dolarizaci&oacute;n garantiza no tener estos problemas? No. Si un gobierno irresponsable logra que lo financien, incurrir&aacute; en d&eacute;ficit fiscal, ya que es m&aacute;s agradable y f&aacute;cil subir el gasto o bajar los impuestos que hacer lo contrario. <strong>La clave es la responsabilidad fiscal: la dolarizaci&oacute;n cierra la fuente de la emisi&oacute;n monetaria, pero no la del endeudamiento.</strong> Ahora bien: si tenemos responsabilidad fiscal, el problema de la inflaci&oacute;n se controlar&aacute;, como ocurre en la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses del mundo, sin necesidad de renunciar a tener moneda nacional. Y mantendremos la capacidad de que la pol&iacute;tica monetaria y el tipo de cambio ayuden a restablecer equilibrios, sin necesidad de esperar una baja sustancial de precios nominales, que cuesta mucho lograr.
    </p><h3 class="article-text">La cuesti&oacute;n pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        Los defensores de la dolarizaci&oacute;n suelen reconocer que el problema de fondo no es monetario, sino fiscal; para dolarizar con &eacute;xito hay que lograr y mantener solvencia fiscal. Es lo mismo que hay que hacer para estabilizar el valor de la moneda propia. <strong>Pero &iquest;y entonces, para qu&eacute; dolarizar? </strong>Porque, de esa manera, se evitar&iacute;a que los gobiernos argentinos manejen la pol&iacute;tica monetaria; mejor dejarla en manos de las autoridades monetarias de Estados Unidos, que son m&aacute;s criteriosas. Argentina es incurable, tarde o temprano siempre cae en excesos, as&iacute; que, cuanto m&aacute;s limitados est&eacute;n sus gobiernos, mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la vereda de enfrente, se sostiene que los argentinos tenemos que gobernarnos a nosotros mismos, en todos los aspectos, incluido el monetario. Y si se resigna algo de soberan&iacute;a, debe ser a favor de un ente del cual formemos parte y donde tengamos voz y voto (por ejemplo, el Mercosur), no de un tercero que, para tomar sus decisiones, no nos tiene en cuenta. <strong>M&aacute;s all&aacute; de conveniencias econ&oacute;micas, el nacionalismo es un sentimiento con bastante arraigo entre los argentinos. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las opiniones son libres. Pero una dolarizaci&oacute;n, para prosperar, <strong>deber&iacute;a alcanzar un cierto consenso. </strong>La facultad de emitir moneda, por parte de &ldquo;un banco federal&rdquo; (el Banco Central) <strong>est&aacute; consagrada en la Constituci&oacute;n;</strong> sin consenso, podr&iacute;a no ser posible suprimir esa facultad, lo cual es un requisito para dolarizar. De modo que un gobierno podr&iacute;a aceptar al d&oacute;lar como moneda de curso legal, pero el siguiente podr&iacute;a revertirlo y volver a emitir moneda nacional, restableci&eacute;ndola como &uacute;nica moneda de curso legal. Y, hoy por hoy, el consenso para dolarizar en forma sostenible no parece estar. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/dolarizar-hay-provocar-caos-economico-terrible-ajuste_129_10169343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 May 2023 13:09:50 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/cbf3abb1-b410-4482-a95c-8aa7412febf5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66606" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/cbf3abb1-b410-4482-a95c-8aa7412febf5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66606" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Para dolarizar, primero hay que provocar un caos económico y un terrible ajuste]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/cbf3abb1-b410-4482-a95c-8aa7412febf5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dolarización,Dólar,Convertibilidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deuda: de Repos, recompras y apalancamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deuda-repos-recompras-apalancamiento_1_9936790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18041864-1a68-492b-a2a6-f738fa66ce66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Deuda: de Repos, recompras y apalancamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La iniciativa de Economía de recomprar títulos de deuda enfrenta un comienzo de año que se proyecta difícil en materia de escasez de divisas. Riesgos y alternativas que se abren para reducir los niveles de deuda.</p></div><p class="article-text">
        El pasado 18 de enero, el Ministro Massa anunci&oacute; una operaci&oacute;n de recompra de t&iacute;tulos p&uacute;blicos por parte del Gobierno Nacional, justific&aacute;ndola en los bajos precios de estos t&iacute;tulos, que constituir&iacute;a una oportunidad para mejorar el perfil de la deuda p&uacute;blica. Pero, para gran parte de los an&aacute;lisis que reproducen los medios de comunicaci&oacute;n, el &uacute;nico objetivo de la operaci&oacute;n ser&iacute;a frenar el ascenso de los d&oacute;lares financieros; <strong>para muchos, un desperdicio de reservas. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si el Gobierno se endeudara por mil millones de d&oacute;lares a una tasa del 30% anual, por m&aacute;s necesitado de d&oacute;lares que estuviera, ser&iacute;a un esc&aacute;ndalo. Pero si plantea des-endeudarse a esa tasa, casi no recoge aplausos. &iquest;Por qu&eacute;? Por un lado, hay quienes dicen que todo lo que hace el Gobierno est&aacute; mal. Pero, adem&aacute;s, est&aacute; el temor leg&iacute;timo de que en un futuro cercano haya una crisis por falta de reservas internacionales. La decisi&oacute;n de recompra se tom&oacute; luego de lograr el cumplimiento de la meta de acumulaci&oacute;n de reservas a fin de a&ntilde;o; pero ahora comenz&oacute; un a&ntilde;o que se proyecta dif&iacute;cil en materia de escasez de divisas. <strong>Parece una jugada arriesgada la de recomprar deuda en ese contexto.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el comienzo de su gesti&oacute;n, Massa habl&oacute; de la posibilidad de un &ldquo;Repo&rdquo; que reforzar&iacute;a las reservas internacionales. Aparentemente, no se concret&oacute;. &iquest;Podr&iacute;a volverse m&aacute;s factible luego de la recompra de t&iacute;tulos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un &ldquo;Repo&rdquo; (Repurchase Agreement: Acuerdo de Recompra), la parte A (prestamista) le compra t&iacute;tulos p&uacute;blicos u otros valores financieros a la parte B (prestatario), a un precio por debajo del valor de mercado (por ejemplo, al 75% de ese valor), con el compromiso de que B los recomprar&aacute; en una fecha preestablecida, a un precio superior. <strong>Es, esencialmente, un pr&eacute;stamo garantizado: </strong>la diferencia entre el precio inicial y el final representa los intereses del pr&eacute;stamo, y los valores financieros su garant&iacute;a. Se supone que A (por ejemplo, un grupo de bancos internacionales con alta calificaci&oacute;n crediticia), tiene un s&oacute;lido prestigio, y que cumplir&aacute; su parte. B (por ejemplo, la Rep&uacute;blica Argentina) no tiene esa calificaci&oacute;n;<strong> pero, si no cumple, perder&aacute; los t&iacute;tulos (o lo que haya puesto en garant&iacute;a).</strong> Puede convenirse que, mientras est&eacute; vigente el acuerdo, el precio de los t&iacute;tulos sea siempre mayor que el precio convenido; de disminuir por debajo de cierto umbral, el prestamista podr&iacute;a exigir m&aacute;s garant&iacute;as o, en caso de no obtenerlas, dar por concluido el acuerdo (vendiendo los t&iacute;tulos en su poder); de modo que <strong>el riesgo de incumplimiento es muy bajo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los bancos internacionales suelen exigir que, si los valores son t&iacute;tulos de deuda p&uacute;blica argentina, est&eacute;n regidos por las leyes de Nueva York y tengan abundante liquidez (como para poder ser vendidos en poco tiempo sin afectar demasiado su precio). Esas son caracter&iacute;sticas que tienen algunos de los t&iacute;tulos emitidos en la Reestructuraci&oacute;n de Deuda P&uacute;blica del a&ntilde;o 2020, por ejemplo, el GD30, que tiene vencimientos de capital entre los a&ntilde;os 2024 y 2030.
    </p><p class="article-text">
        Hay entidades nacionales, como ANSES y el Banco Central, que tienen un stock importante de t&iacute;tulos p&uacute;blicos nacionales, pero regidos por ley argentina; es probable que no resulten aceptables para los bancos internacionales. Si el sector p&uacute;blico nacional no los tiene, una forma de obtener los t&iacute;tulos necesarios para concretar un &ldquo;Repo&rdquo; es <strong>comprarlos en el mercado.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si el Gobierno emplea 1.000 millones de d&oacute;lares para comprar 2.857 millones de GD30 (paridad/precio promedio: 35%), <strong>podr&iacute;a negociar un &ldquo;Repo&rdquo; usando esos t&iacute;tulos como garant&iacute;a.</strong> Suponiendo un &ldquo;aforo&rdquo; &ndash;diferencia entre el valor de mercado y el valor pactado&ndash; del 25%, obtendr&iacute;a 750 millones de d&oacute;lares. De esta forma, <strong>el costo en t&eacute;rminos de liquidez terminar&iacute;a reducido a 250 millones de d&oacute;lares</strong>, mientras que <strong>las obligaciones netas disminuir&iacute;an en m&aacute;s de 2.000 millones (</strong>los 2.857 de los t&iacute;tulos, menos los 750 millones del &ldquo;Repo&rdquo;). Y si, en lugar de reforzar las reservas, el Gobierno empleara el producido de los &ldquo;Repo&rdquo; para realizar <strong>nuevas recompras,</strong> y suponiendo que el aforo (25%) y la paridad de los t&iacute;tulos (35%) se mantuvieran igual, con mil millones de d&oacute;lares de liquidez<strong> podr&iacute;a rescatar deuda por 11 mil millones de d&oacute;lares.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se tratar&iacute;a de recompras &ldquo;apalancadas&rdquo;. Se habla de &ldquo;apalancamiento&rdquo; cuando una inversi&oacute;n se financia, al menos parcialmente, con deuda; tiene sentido si la rentabilidad de la inversi&oacute;n es mayor que los intereses que se paguen por la deuda, lo que eleva la rentabilidad sobre el capital propio invertido. En este caso, la condici&oacute;n requiere que la tasa de inter&eacute;s de los &ldquo;Repo&rdquo; sea menor que la rentabilidad al vencimiento (tasa interna de retorno) de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos rescatados, lo que deber&iacute;a cumplirse con comodidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero la paridad de los t&iacute;tulos no es fija. Ya hab&iacute;a subido &ndash;en el caso de los GD30&ndash; desde menos de 21% a mediados de octubre; pero, estando en el orden del 35%, <strong>sigue siendo tan baja, que podr&iacute;a decirse que los inversores ven pocas probabilidades de que Argentina cumpla con el pago de los t&iacute;tulos</strong>; si lo hiciera, comprando al precio actual se obtendr&iacute;a una rentabilidad superior al 30% anual en d&oacute;lares. Si se viera como un negocio seguro, nadie se perder&iacute;a la oportunidad. Pero muchos inversores estar&iacute;an creyendo que el pr&oacute;ximo presidente (tal vez Del Ca&ntilde;o, Grabois o M&aacute;ximo Kirchner) decidir&aacute; no cumplir con el pago de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos ni con el Acuerdo con el FMI, y esa decisi&oacute;n se mantendr&iacute;a por muchos a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Vencimientos</h3><p class="article-text">
        Los vencimientos de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos en moneda extranjera este a&ntilde;o suman unos 2 mil millones de d&oacute;lares (en enero se pag&oacute; la mitad); no tendr&iacute;a mucho sentido que el actual gobierno incumpla para no pagar esa cifra. En enero de 2024 la cuenta aumenta a 1.500 millones de d&oacute;lares; no parece imposible de pagar. En julio de ese a&ntilde;o sube a casi 2.800 millones, y en enero de 2025 a 3.700. Ese aumento se debe, principalmente, a los bonos con vencimientos entre 2024 y 2030, tanto con ley local (AL30) como con ley extranjera (GD30). Si el Gobierno recomprara una parte importante de estos bonos, el peso de esos vencimientos bajar&iacute;a, con lo cual <strong>disminuir&iacute;a el riesgo de que no se puedan pagar, y la paridad podr&iacute;a subir. </strong>Pero, adem&aacute;s, el precio podr&iacute;a aumentar si crece la probabilidad (percibida) de que el pr&oacute;ximo gobierno (del signo pol&iacute;tico que sea) emprenda genuinos esfuerzos por ordenar la macroeconom&iacute;a y cumplir con las obligaciones internacionales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El efecto del aumento de paridad podr&iacute;a reducir el costo en t&eacute;rminos de liquidez. Si, por ejemplo, con mil millones de d&oacute;lares se compraran GD30 por un valor nominal de 2.857 millones (paridad: 35%), y luego la paridad recuperara el nivel de 47% que tuvo en septiembre de 2020, el valor de mercado de los t&iacute;tulos recomprados pasar&iacute;a a ser de 1.340 millones de d&oacute;lares; que podr&iacute;an emplearse para obtener, a trav&eacute;s de un &ldquo;Repo&rdquo;, <strong>liquidez por alrededor de mil millones de d&oacute;lares</strong> (siempre con la hip&oacute;tesis del aforo del 25%). En la pr&aacute;ctica, se cambiar&iacute;a una deuda de mediano plazo de 2.857 millones de d&oacute;lares por otra, de corto plazo &ndash;pero renovable, en condiciones normales&ndash; de 1.000 millones, sin sacrificar liquidez, m&aacute;s que transitoriamente. De poderse renovar sin problemas los &ldquo;Repo&rdquo;, <strong>se podr&iacute;an terminar cancelando con los fondos ahorrados </strong>por no tener que afrontar los vencimientos de los t&iacute;tulos recomprados (y sobrar&iacute;a plata).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;les ser&iacute;an los riesgos? Principalmente, tener que devolver antes de lo planeado los fondos, como pas&oacute; en agosto de 2019, ante la ca&iacute;da de las paridades de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos. Previo a las PASO, muchos inversores estaban convencidos de que Donald Trump, de alguna manera, financiar&iacute;a al gobierno de Macri para que no caiga en default; lo ven&iacute;a haciendo desde junio de 2018, con el mega-pr&eacute;stamo del FMI. La derrota de Macri en las PASO derrumb&oacute; esa expectativa y, con ella, el precio de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a ocurrir algo similar ahora? S&iacute;, especialmente si quienes proponen repudiar la deuda externa ganan las elecciones. Pero no parece el escenario m&aacute;s probable. Y las paridades actuales son muy bajas;<strong> parecer&iacute;a que ya descuentan un default agresivo, </strong>a pesar de que los vencimientos no son imposibles de afrontar, si se tiene voluntad de hacerlo. Es cierto que hace 8 meses los precios eran menores; pero eso no parec&iacute;a responder a una l&oacute;gica de largo plazo, sino a un comportamiento de manada: los inversores vend&iacute;an los t&iacute;tulos porque su precio bajaba, y su precio bajaba porque los vend&iacute;an. Algo parecido, pero inverso, a las grandes alzas de precio del Bitcoin: sube porque tiene demanda, y tiene demanda porque sube (como los tulipanes en Holanda del siglo XVII).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FE</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/deuda-repos-recompras-apalancamiento_1_9936790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Feb 2023 09:02:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18041864-1a68-492b-a2a6-f738fa66ce66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="232246" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18041864-1a68-492b-a2a6-f738fa66ce66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="232246" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Deuda: de Repos, recompras y apalancamiento]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18041864-1a68-492b-a2a6-f738fa66ce66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Deuda,Bonos,Reservas,Dólar,Dólares]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se está armando una bomba de Leliqs?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/armando-bomba-leliqs_1_9738754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e7058d1-cf0e-403e-aad1-0eba9090cc29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Se está armando una bomba de Leliqs?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el autor, desde una perspectiva amplia, no ha habido en los últimos meses una tendencia a que los pasivos del sector público nacional crezcan en términos reales.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses se ha venido agitando el peligro que representar&iacute;a el crecimiento de la deuda en pesos del Banco Central y del Gobierno Nacional. Dado que el principal instrumento de deuda del Banco Central son las Letras de Liquidez (Leliq), la b&uacute;squeda en Google de la expresi&oacute;n &ldquo;bomba de las Leliq&rdquo; arroja miles de resultados. <strong>La l&oacute;gica es: si esta deuda est&aacute; creciendo muy por encima de cualquier otra variable con la que se compare (inflaci&oacute;n, d&oacute;lar, PBI a precios corrientes, base monetaria, etc&eacute;tera), entonces llegar&aacute; un momento en que se saldr&aacute; de control</strong> y eso llevar&iacute;a a una hiperinflaci&oacute;n (por aumento desmedido de la emisi&oacute;n monetaria) o a un &ldquo;Plan Bonex&rdquo; (conversi&oacute;n forzosa de deuda en pesos de corto plazo por deuda en d&oacute;lares de largo plazo). Recientemente, un alto ejecutivo de una de las principales calificadoras de riesgo del mundo (de esas que no vieron venir la crisis financiera internacional del 2008, ni la insostenibilidad de la deuda que acumul&oacute; el gobierno de Macri hasta principios de 2018), advirti&oacute; que la deuda en pesos del Gobierno Nacional ten&iacute;a riesgos de refinanciamiento significativos y no descart&oacute; que se vea forzado a aplicar un plan Bonex.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los pasivos remunerados de corto plazo del Banco Central (Leliq y &ldquo;pases&rdquo;) han venido, efectivamente, aumentando muy por encima de la inflaci&oacute;n. Estos pasivos devengan intereses (cuya tasa efectiva anual se duplic&oacute; entre marzo y septiembre) que es un gasto para el Banco Central. Al no tener ingresos genuinos para pagarlos, el BCRA tiene un &ldquo;d&eacute;ficit cuasifiscal&rdquo;, que se suma &ndash;desde el punto de vista de las necesidades de emisi&oacute;n monetaria&ndash; a los requerimientos que le haga el Tesoro Nacional. Para evitar que la emisi&oacute;n acelere la inflaci&oacute;n, el Banco Central financia estas necesidades emitiendo m&aacute;s pasivos; lo que implica m&aacute;s devengamiento de intereses futuros. Parece v&aacute;lido preguntarse, <strong>&iquest;se est&aacute; generando una &ldquo;bomba&rdquo; que puede estallar en cualquier momento, haciendo un desastre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En mi visi&oacute;n, el foco exclusivo en la deuda remunerada del Banco Central puede llevar a conclusiones err&oacute;neas. P<strong>ara una visi&oacute;n m&aacute;s amplia, hay que analizar el comportamiento del conjunto de los pasivos monetarios del Banco Central: los remunerados (Leliq y pases) y los no remunerados (la emisi&oacute;n de pesos hecha por el Banco Central: la &ldquo;base monetaria&rdquo;)</strong>. &iquest;Por qu&eacute;? Porque, en alguna medida, son intercambiables. Una parte de la base monetaria est&aacute; constituida por las reservas de los bancos, que en su mayor&iacute;a est&aacute;n depositadas en el Banco Central (por lo tanto, no son pesos que est&eacute;n en circulaci&oacute;n en la econom&iacute;a). El Banco Central podr&iacute;a cancelar Leliq y aumentar simult&aacute;neamente los &ldquo;encajes&rdquo; (reservas obligatorias de los bancos), con lo cual cambiar&iacute;a la composici&oacute;n de sus pasivos, sin mayor efecto monetario inmediato. Y, en la medida en que este cambio no sea compensado por un alza de las tasas de inter&eacute;s, implicar&iacute;a un menor d&eacute;ficit cuasi fiscal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, claro, nada es gratis: si reemplaza pasivos remunerados por pasivos no remunerados, el Banco Central deja de pagar intereses, pero los bancos dejan de cobrarlos, lo que afecta su rentabilidad. Si los bancos fueran libres de fijar las tasas de inter&eacute;s que quieran, el Banco Central podr&iacute;a decir &ldquo;que se arreglen&rdquo;. Pero en un contexto de tasas de inter&eacute;s reguladas, hay que prestar atenci&oacute;n a c&oacute;mo quedan sus n&uacute;meros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ha estado pasando con los pasivos monetarios del Banco Central? Los remunerados (Leliq y pases) aumentaron, pero los no remunerados (base monetaria) bajaron en t&eacute;rminos reales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b302204-16c2-4c7c-a2e2-2fc5e2124b59_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b302204-16c2-4c7c-a2e2-2fc5e2124b59_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b302204-16c2-4c7c-a2e2-2fc5e2124b59_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b302204-16c2-4c7c-a2e2-2fc5e2124b59_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b302204-16c2-4c7c-a2e2-2fc5e2124b59_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3b302204-16c2-4c7c-a2e2-2fc5e2124b59_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3b302204-16c2-4c7c-a2e2-2fc5e2124b59_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        En julio de 2020 los pasivos remunerados del Banco Central ten&iacute;an un nivel similar al de la base monetaria. En octubre de 2022 m&aacute;s que la duplicaban. En valores corregidos por inflaci&oacute;n, esos pasivos remunerados crecieron desde julio de 2020 hasta octubre pasado 21%, mientras la base monetaria se redujo 44%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; se debi&oacute; la reducci&oacute;n de la base monetaria? Por un lado, disminuy&oacute; el valor real de los billetes y monedas en circulaci&oacute;n, especialmente a partir de febrero de este a&ntilde;o, debido a la aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n, que hace que la gente se desprenda r&aacute;pido de su dinero. Pero, en forma m&aacute;s pronunciada, disminuyeron &ndash;tanto en pesos constantes, como en porcentaje de los dep&oacute;sitos bancarios&ndash; las reservas de pesos de los bancos, que forman parte de la base monetaria. Esa disminuci&oacute;n no implica riesgos para el sistema, debido a la liquidez a corto plazo que les proveen a los bancos sus tenencias de Leliq y pases.}
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36d120a1-8d00-46e1-b4ed-29ac52ffb92e_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36d120a1-8d00-46e1-b4ed-29ac52ffb92e_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36d120a1-8d00-46e1-b4ed-29ac52ffb92e_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36d120a1-8d00-46e1-b4ed-29ac52ffb92e_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36d120a1-8d00-46e1-b4ed-29ac52ffb92e_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36d120a1-8d00-46e1-b4ed-29ac52ffb92e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/36d120a1-8d00-46e1-b4ed-29ac52ffb92e_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Si sumamos todos los pasivos monetarios del Banco Central (remunerados y no remunerados), no se observa una tendencia al crecimiento en t&eacute;rminos reales.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para verlo en una perspectiva m&aacute;s amplia, podr&iacute;amos sumar tambi&eacute;n las deudas del Tesoro Nacional en pesos con el sector privado. El motivo es que las deudas en pesos del Banco Central y del Gobierno Nacional tambi&eacute;n podr&iacute;an considerarse intercambiables: ante una necesidad financiera del Tesoro, el Banco Central podr&iacute;a prestarle dinero y, para eso, aumentar sus pasivos monetarios. O bien el Tesoro Nacional podr&iacute;a emitir su propia deuda para financiarse, con lo cual no aumentar&iacute;an los pasivos del Banco Central, pero s&iacute; la deuda del Tesoro con el sector privado. Que es la que podr&iacute;a tener riesgo de refinanciaci&oacute;n: la deuda entre organismos oficiales, como la del Tesoro con el Banco Central, no presenta ese riesgo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La deuda del Tesoro Nacional est&aacute; detallada por instrumento; en algunos casos, queda claro que el acreedor es un organismo oficial (por ejemplo, los &ldquo;Adelantos Transitorios&rdquo; del Banco Central); pero, en los t&iacute;tulos p&uacute;blicos que cotizan en bolsa (gran parte de los cuales est&aacute; en posesi&oacute;n de organismos oficiales, como el Banco Central o el ANSES), eso no es posible. Pero si comput&aacute;ramos la totalidad de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos en pesos, m&aacute;s las &ldquo;Letras de Capitalizaci&oacute;n&rdquo;, y los sum&aacute;ramos a los pasivos monetarios del Banco Central, se concluye que <strong>no ha habido en los &uacute;ltimos meses una tendencia a que los pasivos del sector p&uacute;blico nacional (incluyendo al Banco Central) crezcan en t&eacute;rminos reales.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5878d7-c3d5-4018-bb10-dc85b69dc6ff_source-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5878d7-c3d5-4018-bb10-dc85b69dc6ff_source-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5878d7-c3d5-4018-bb10-dc85b69dc6ff_source-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5878d7-c3d5-4018-bb10-dc85b69dc6ff_source-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5878d7-c3d5-4018-bb10-dc85b69dc6ff_source-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7a5878d7-c3d5-4018-bb10-dc85b69dc6ff_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7a5878d7-c3d5-4018-bb10-dc85b69dc6ff_source-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                .                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Si supi&eacute;ramos qu&eacute; proporci&oacute;n de t&iacute;tulos p&uacute;blicos en pesos est&aacute;n en manos de organismos oficiales, probablemente ver&iacute;amos con m&aacute;s claridad que<strong> no estamos en un &ldquo;pico&rdquo; de deuda en pesos del sector p&uacute;blico nacional consolidado. </strong>Porque, en los meses de junio y julio, el Banco Central habr&iacute;a adquirido en el mercado t&iacute;tulos p&uacute;blicos por alrededor de 1,3 billones de pesos, haciendo que la deuda del Tesoro en manos del sector privado disminuya.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, <strong>al menos por ahora, el an&aacute;lisis no avala la tesis de &ldquo;bomba de las Leliq&rdquo;.</strong> Tal vez la preocupaci&oacute;n deba estar, no en el aumento de la oferta de pesos, sino en la demanda: la aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n produjo una ca&iacute;da importante en la cantidad real de dinero, tanto en lo que hace a efectivo como en cuentas a la vista. Pero, si sumamos los plazos fijos en pesos (que han venido aumentando en los &uacute;ltimos meses), la disminuci&oacute;n &ndash;en t&eacute;rminos reales&ndash; de la demanda de pesos no es tan pronunciada. Es decir:<strong> no es que se haya huido masivamente de los pesos, sino que se pretende que una porci&oacute;n lo m&aacute;s grande posible de los pesos devengue intereses, para compensar &ndash;aunque sea parcialmente&ndash; por la mayor inflaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; puede pasar en los pr&oacute;ximos meses? Algunas de las variables a tener en cuenta son:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>El d&eacute;ficit primario del Tesoro Nacional, </strong>ya sea que se financie con t&iacute;tulos p&uacute;blicos en pesos o pidiendo asistencia al Banco Central, ya que &eacute;ste consigue los fondos necesarios o emitiendo pesos o emitiendo pasivos remunerados. En cualquier caso, el d&eacute;ficit tiende a hacer crecer los pasivos en pesos del sector p&uacute;blico. Este d&eacute;ficit parece mostrar una tendencia decreciente en el segundo semestre de este a&ntilde;o; la continuidad de esta tendencia ser&iacute;a la herramienta m&aacute;s s&oacute;lida contra futuras turbulencias monetarias.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>La relaci&oacute;n entre tasas nominales de inter&eacute;s y la inflaci&oacute;n</strong> (es decir, la tasa real de inter&eacute;s) pagada por el Banco Central y el Tesoro Nacional.&nbsp; Una de las razones por las cuales los pasivos p&uacute;blicos disminuyeron en t&eacute;rminos reales este a&ntilde;o fue que la inflaci&oacute;n se aceler&oacute;. Las tasas de inter&eacute;s crecieron, pero desde fines de 2021 hasta el 15 de septiembre de este a&ntilde;o fueron negativas en t&eacute;rminos reales, porque corrieron detr&aacute;s de la inflaci&oacute;n. Si &eacute;sta descendiera, ser&iacute;a conveniente que las tasas de inter&eacute;s acompa&ntilde;en ese descenso. Tasas de inter&eacute;s reales muy altas tienen efectos negativos sobre el consumo y la producci&oacute;n; pero, adem&aacute;s, da&ntilde;an los balances de quienes en este pa&iacute;s son los principales deudores: el Tesoro Nacional y el Banco Central.</li>
                                    <li><strong>La distribuci&oacute;n de los pasivos monetarios del Banco Central. </strong>Un aumento de las reservas obligatorias que deben guardar los bancos (encajes que no devengan intereses) en relaci&oacute;n con sus Leliq y pases (que s&iacute; devengan intereses), implicar&aacute; una menor tasa promedio ponderada a pagar por el Banco Central.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>La evoluci&oacute;n de la tasa de inflaci&oacute;n y su efecto sobre la demanda real de dinero. </strong>Si subiera nuevamente un escal&oacute;n, como lo hizo en febrero-marzo y en julio, podr&iacute;a haber un nuevo descenso de la demanda real de dinero. Si, en cambio, bajara la inflaci&oacute;n, podr&iacute;amos esperar una recuperaci&oacute;n paulatina de esa demanda, que absorber&iacute;a m&aacute;s pesos, lo que ayudar&iacute;a al equilibrio monetario.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la conclusi&oacute;n principal de este art&iacute;culo, de que no parece que el crecimiento de los pasivos monetarios del Banco Central en los &uacute;ltimos meses sea explosivo, la situaci&oacute;n actual, en la que la mayor parte de los activos de los bancos comerciales son pasivos del sector p&uacute;blico (sea Banco Central o gobiernos), <strong>no es deseable. </strong>Conviene que se vayan reduciendo, y que los bancos redirijan sus activos hacia pr&eacute;stamos en pesos al sector privado. El nivel de esos pr&eacute;stamos es apenas equivalente al 7% del PBI (algo menos de la mitad de los dep&oacute;sitos bancarios del sector privado); muy poco para que el sistema bancario pueda cumplir eficazmente con su funci&oacute;n de movilizaci&oacute;n de capitales, directa o indirectamente, hacia proyectos productivos potencialmente rentables.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/armando-bomba-leliqs_1_9738754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Nov 2022 08:49:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9e7058d1-cf0e-403e-aad1-0eba9090cc29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="279022" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9e7058d1-cf0e-403e-aad1-0eba9090cc29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="279022" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Se está armando una bomba de Leliqs?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9e7058d1-cf0e-403e-aad1-0eba9090cc29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Shock, gradualismo o claudicación: las tres alternativas frente a la inflación acelerada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/shock-gradualismo-claudicacion-tres-alternativas-frente-inflacion-acelerada_129_9617402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30cb7b1e-5c02-43d6-a97b-4fc2146ed69c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Shock, gradualismo o claudicación: las tres alternativas frente a la inflación acelerada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con un régimen de precios como el actual puede haber reactivación luego de una recesión, pero no un crecimiento sostenido de los ingresos por habitante. Un zoom in en las causas y las posibilidades para abordarla.</p></div><p class="article-text">
        La inflaci&oacute;n es, sin duda, uno de los principales problemas econ&oacute;micos de la Argentina actual y est&aacute; muy vinculada con la falta de crecimiento y la pobreza, que tienen causas comunes: en particular, los desequilibrios macroecon&oacute;micos que nos han llevado de una crisis a otra. Priorizar el crecimiento o la lucha contra la inflaci&oacute;n es una opci&oacute;n falsa. <strong>Con una inflaci&oacute;n como la actual, puede haber reactivaci&oacute;n luego de una recesi&oacute;n </strong>(como en 2013, 2015, 2017 y 2021) <strong>pero no se logra un crecimiento sostenido y significativo de los ingresos por habitante. </strong>En los &uacute;ltimos 11 a&ntilde;os hubo una inflaci&oacute;n promedio de casi 3% mensual, un crecimiento total nulo y ca&iacute;da en los ingresos por habitante.&nbsp; Con una inflaci&oacute;n del orden del 6/7% mensual no podemos pretender que nos vaya mejor. Es imperioso bajarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para eso, lo primero es entenderla. <strong>La inflaci&oacute;n no siempre tiene como causa a la emisi&oacute;n monetaria que excede a la demanda de dinero</strong>. A corto plazo la inflaci&oacute;n es multicausal: puede ser originada y alimentada por varias causas, con importancia variada seg&uacute;n el momento. Influyen los desequilibrios monetarios, pero tambi&eacute;n la inercia inflacionaria, las expectativas, los aumentos de algunos precios que impactan en los costos en forma casi generalizada (como el d&oacute;lar, los combustibles o las tarifas de electricidad, transporte y gas) y la formaci&oacute;n de precios a partir de decisiones de empresas con poder de mercado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un mundo de mercados competitivos, en los que nadie tenga una posici&oacute;n dominante, donde todos cuenten con informaci&oacute;n suficiente para maximizar sus beneficios (las empresas), o la satisfacci&oacute;n de sus necesidades (las familias), los precios se fijar&iacute;an de modo que se igualen la oferta y la demanda de cada bien &ndash;si un vendedor estableciera un precio m&aacute;s alto, nadie le comprar&iacute;a&ndash;, y los recursos productivos estar&iacute;an plenamente ocupados. En esas condiciones, si los consumidores tuvieran m&aacute;s dinero, tratar&iacute;an de usarlo para adquirir m&aacute;s bienes y servicios; al no producirse m&aacute;s &ndash;debido a la plena ocupaci&oacute;n de recursos&ndash; aumentar&iacute;an los precios. La inflaci&oacute;n depender&iacute;a &uacute;nicamente de la pol&iacute;tica monetaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero,<strong> en el mundo real, los precios suelen ser fijados unilateralmente por los vendedores, y la informaci&oacute;n de que disponen los compradores sobre las calidades y precios es incompleta</strong>, lo que limita su capacidad para defenderse de aumentos de precios. La informaci&oacute;n m&aacute;s cierta que suelen tener los vendedores es la correspondiente a sus costos, por lo que tienden a fijar precios de modo que cubran esos costos, m&aacute;s un margen de ganancia (mark-up).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, si hay subas de precios que impactan en los costos en forma generalizada (tipo de cambio, precios internacionales, tarifas de servicios p&uacute;blicos, combustibles, salarios, etc&eacute;tera), el aumento tiende a difundirse en la econom&iacute;a, aunque no haya oferta excedente de dinero; porque los precios de los bienes y servicios se fijan en cada uno de sus mercados, no en el mercado de dinero. As&iacute;, el dinero pierde valor frente a los bienes, no porque haya oferta excedente de dinero, sino porque los precios de los bienes aumentan por la suba de costos. Al valer menos, si no se emite m&aacute;s, el dinero circulante no alcanza para que la gente compre los bienes y servicios que antes compraba; se restringir&aacute;n los gastos y, por la ca&iacute;da de las ventas, tambi&eacute;n se frenar&aacute; la producci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si las causas que originaron la suba de precios no tienen continuidad, la inflaci&oacute;n ir&aacute; cediendo, pero una desaceleraci&oacute;n r&aacute;pida s&oacute;lo ocurrir&aacute; bajo la presi&oacute;n de una recesi&oacute;n.</strong> Actualmente gran parte de los pa&iacute;ses est&aacute; enfrentando una disyuntiva: en el contexto de una inflaci&oacute;n, inusual para ellos, del orden del 10% anual &ndash;en gran medida originada en aumento de precios de combustibles, minerales y alimentos a partir de la invasi&oacute;n de Ucrania por parte de Rusia&ndash; hay quienes proponen pol&iacute;ticas monetarias que induzcan una recesi&oacute;n que frene la inflaci&oacute;n, mientras otros dicen que la inflaci&oacute;n puede ir cediendo sin necesidad de eso, simplemente por desaparici&oacute;n de las causas que la generaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema es bastante m&aacute;s grave cuando ya hay en marcha un proceso de alta inflaci&oacute;n, que aumenta la incertidumbre sobre el futuro. Cada vendedor trata de que el precio que cobra no quede retrasado, aunque tenga que vender menos: ante la duda, prefiere quedarse con la mercader&iacute;a y no venderla a bajo precio. Y se acent&uacute;an las carencias informativas de los compradores: no s&oacute;lo ignoran qu&eacute; precios regir&aacute;n en el futuro; incluso pueden no saber a qu&eacute; precio ofrecen los distintos vendedores un producto (o productos similares), lo que hace m&aacute;s dif&iacute;cil que tomen las mejores decisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso hace que los mercados sean menos competitivos y, en consecuencia, los m&aacute;rgenes de ganancia crecen; parte de la demanda no puede acceder por los precios &ldquo;inflados&rdquo; por esos mayores m&aacute;rgenes; la producci&oacute;n se restringe por la depresi&oacute;n de las ventas y, al haber menos producci&oacute;n, hay menos ingresos. As&iacute;, <strong>la distribuci&oacute;n del ingreso se hace m&aacute;s desigual, porque quienes tienen menos autonom&iacute;a para aumentar los valores que cobran son los asalariados, jubilados y perceptores de ayuda social, y los que m&aacute;s sufren la ca&iacute;da en el nivel de actividad econ&oacute;mica son los trabajadores por cuenta propia.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando, por la alta inflaci&oacute;n, los costos de reposici&oacute;n son inciertos, las gu&iacute;as para establecer los precios son el pasado y las expectativas sobre el futuro, que suelen guiarse por determinadas noticias, como los cambios del d&oacute;lar. Mirando al pasado, se tiende a querer recuperar el precio relativo que se ten&iacute;a antes, aumentando los precios seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos conocidos de inflaci&oacute;n, lo que lleva a inflaci&oacute;n inercial. El efecto es m&aacute;s pronunciado cuando hay indexaci&oacute;n (ajustes de precios o salarios por un &iacute;ndice) generalizada. Pero, aun cuando no la haya, el solo saber, por ejemplo, que la inflaci&oacute;n del mes pasado fue 7%, induce a subir el precio que cada uno fija un 7%, con la convicci&oacute;n de que en realidad no se lo est&aacute; aumentando, sino s&oacute;lo manteni&eacute;ndolo en relaci&oacute;n a los dem&aacute;s precios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De cara al futuro, se trata de no perder (o de ganar) en la puja distributiva, m&aacute;s dependiente de los precios (que var&iacute;an en mayor magnitud) que de las cantidades. Entonces,<strong> cuando se tiene la expectativa de que la inflaci&oacute;n se acelera, cada uno trata de aumentar con mayor intensidad sus precios, con lo que la expectativa se transforma en realidad.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La estructura de los mercados importa: cuanta m&aacute;s competencia haya, m&aacute;s posibilidad tienen los consumidores de defenderse de los m&aacute;rgenes de ganancia exagerados de algunos vendedores, ya que les pueden comprar a otrosp. Pero cuando son m&aacute;s concentrados, los empresarios tienen mayor libertad para fijar m&aacute;rgenes de ganancia m&aacute;s altos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien:<strong> inercia, expectativas y concentraci&oacute;n de mercados inciden en la inflaci&oacute;n, pero especialmente cuando ya hay inflaci&oacute;n. La &ldquo;inflaci&oacute;n de costos&rdquo; s&iacute; la puede originar, pero no la sostiene m&aacute;s all&aacute; de la &ldquo;onda expansiva&rdquo; del aumento original de costos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si hubiera baja inflaci&oacute;n, no nos preocupar&iacute;amos demasiado por la inercia ni por las expectativas inflacionarias. En Brasil, entre septiembre de 2014 y septiembre de 2015 el d&oacute;lar aument&oacute; 67% y los precios 8%, y en los cinco primeros meses de 2020 el d&oacute;lar aument&oacute; 38%, mientras los precios casi no aumentaron. La devaluaci&oacute;n del Real no provoc&oacute; p&aacute;nico; el aumento del d&oacute;lar presion&oacute; sobre los costos, pero no fue una se&ntilde;al para que todos los vendedores suban sus precios en magnitudes similares a la suba del d&oacute;lar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, en cuanto al argumento de que la inflaci&oacute;n se debe a los mercados concentrados, tengamos en cuenta que en nuestros vecinos latinoamericanos los mercados no son estructuralmente distintos de los nuestros, y ten&iacute;an hasta hace poco una inflaci&oacute;n inferior a 10% anual, a la que volver&aacute;n en poco tiempo. Nuestro pa&iacute;s es especial por la alta inflaci&oacute;n, que hace que nuestros mercados sean particularmente poco competitivos.
    </p><p class="article-text">
        A veces la falta de competencia en un mercado se debe a sus caracter&iacute;sticas: en los &ldquo;monopolios naturales&rdquo; lo m&aacute;s eficiente es que haya un solo vendedor: por ejemplo, para la provisi&oacute;n de agua, cloacas, electricidad y gas domiciliarios. En esos casos, lo m&aacute;s conveniente es que los precios est&eacute;n regulados por el Estado. Si, en cambio, un mercado puede ser competitivo, se suele recomendar que el Estado trate de que lo sea; por ejemplo, evitando la concentraci&oacute;n en pocos oferentes, penalizando la &ldquo;cartelizaci&oacute;n&rdquo; (cuando los competidores se ponen de acuerdo para fijar los precios), removiendo barreras a la entrada de nuevos competidores, mejorando la informaci&oacute;n de los compradores, etc. Un caso interesante fue cuando, a principios de siglo, se oblig&oacute; a recetar los medicamentos por su droga b&aacute;sica; eso logr&oacute; hacer m&aacute;s competitivos a los mercados de medicamentos que pod&iacute;an serlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay quienes quisieran que el Estado controle pr&aacute;cticamente todos los precios para evitar que suban, pero habr&iacute;a al menos dos problemas. El primero es que, si la oferta de un bien disminuye o su demanda crece, tender&aacute; a haber demanda insatisfecha que recurra a un mercado paralelo, al que se ir&aacute; desviando la oferta para vender m&aacute;s caro, con lo que existir&iacute;an mercados legales con faltantes de mercader&iacute;a y mercados ilegales con precios m&aacute;s caros que los que habr&iacute;a habido sin control del gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo problema surge si el gobierno no tiene la capacidad o la autoridad para controlar simult&aacute;neamente centenares de miles de precios. En ese caso, se deteriorar&iacute;a su credibilidad y los precios que menos subir&iacute;an no ser&iacute;an aquellos cuya demanda suba o su oferta baje, sino los que el gobierno pueda controlar m&aacute;s, distorsion&aacute;ndose el sistema de precios como se&ntilde;al para asignar los recursos a la producci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo detener la inflaci&oacute;n? Se tienden a plantear dos alternativas: &ldquo;shock&rdquo; o gradualismo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a el shock? </strong>Las tres experiencias m&aacute;s notables de &ldquo;estabilizaci&oacute;n s&uacute;bita&rdquo; de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas fueron el Plan Gelbard (junio de 1973), el Plan Austral (junio de 1985), y la Convertibilidad (marzo de 1991). En las tres se atacaron la inercia y las expectativas inflacionarias. Para estas &uacute;ltimas, fue crucial la acci&oacute;n sobre el d&oacute;lar: en los tres casos, a partir del shock hubo una disminuci&oacute;n del tipo de cambio real. Replicar eso ahora no parece viable, al menos sin una fuerte devaluaci&oacute;n previa, ya que el tipo de cambio real (oficial) est&aacute; por debajo del necesario para el equilibrio externo; con pocas reservas internacionales, no hay margen para atrasarlo m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, en los tres casos el gobierno intervino de alguna manera en los precios, cambiando las reglas de juego entre particulares: congelando precios y/o salarios, desindexando (mediante el &ldquo;desagio&rdquo;) o prohibiendo la indexaci&oacute;n. Este tipo de intervenci&oacute;n se hace m&aacute;s factible cuando la situaci&oacute;n parece insostenible y tambi&eacute;n cuando el gobierno tiene mucha autoridad para imponer sus pol&iacute;ticas. Lo primero ocurr&iacute;a al anunciarse el Plan Austral: en el primer semestre de 1985 la inflaci&oacute;n superaba el equivalente a 1.500% anual. Lo segundo, en el Plan Gelbard (1973). A veces se dice que ahora hay una crisis terminal, pero en realidad la inflaci&oacute;n es mucho m&aacute;s baja que la que hab&iacute;a en las v&iacute;speras del Plan Austral y de la Convertibilidad. Basar un plan en que el Poder Ejecutivo Nacional imponga sus decisiones al sector privado (por ejemplo, congelando precios) en este momento podr&iacute;a ser riesgoso: no contar&iacute;a con el apoyo del Congreso y es posible que sea frenado por el Poder Judicial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a el gradualismo?</strong> Deber&iacute;a atacar los factores que est&aacute;n detr&aacute;s del fen&oacute;meno de inflaci&oacute;n alta y persistente. Destacar&iacute;a, en ese sentido, al d&eacute;ficit fiscal que, por su magnitud, tarde o temprano termina siendo financiado con emisi&oacute;n monetaria. Porque, m&aacute;s all&aacute; de su origen, el combustible de la inflaci&oacute;n es esa emisi&oacute;n, que se torna inmanejable si est&aacute; al servicio de financiar un d&eacute;ficit fiscal que no se puede controlar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un pa&iacute;s ya estabilizado tiene &ldquo;espacio fiscal&rdquo; para tener d&eacute;ficits fiscales moderados, especialmente si est&aacute; en un proceso de crecimiento productivo (con lo cual una suba de su deuda p&uacute;blica puede compensarse con un aumento de su capacidad de pago) o si est&aacute; creciendo la demanda por su moneda. No es el caso de Argentina, que no crece ni su moneda tiene aceptaci&oacute;n, precisamente debido a su alta inflaci&oacute;n. Inevitablemente, el camino a una estabilizaci&oacute;n de precios con crecimiento de la producci&oacute;n y el consumo pasa, como condici&oacute;n necesaria, por una notoria mejora del resultado fiscal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ayudar&iacute;a, tambi&eacute;n, mejorar la competencia en los mercados. Si rigiera un tipo de cambio favorable a la producci&oacute;n nacional, no ser&iacute;a necesario limitar las importaciones; y no habr&iacute;a que hacerlo, porque los precios en los mercados internos concentrados tienden a ser altos, aun cuando el d&oacute;lar sea barato, por la libertad que tienen los empresarios, sin competencia externa, para fijar m&aacute;rgenes de ganancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si se muestra una clara determinaci&oacute;n de eliminar el d&eacute;ficit fiscal (y tambi&eacute;n el cuasi fiscal, el del Banco Central) y, al mismo tiempo, eliminar el d&eacute;ficit externo a partir de un tipo de cambio suficientemente alto como para equilibrar a mediano plazo el balance de pagos, habr&iacute;a alguna mejora de las expectativas que ayudar&iacute;a a desacelerar la inflaci&oacute;n. Pero no habr&iacute;a una soluci&oacute;n m&aacute;gica. Ser&iacute;a un camino largo y dif&iacute;cil, es muy probable que lleve a&ntilde;os consolidar un nivel de inflaci&oacute;n razonable, como le llev&oacute; a nuestros vecinos. Pero, a la larga, valdr&iacute;a la pena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Otra alternativa? S&iacute;: ceder a todas las presiones financiando el d&eacute;ficit consecuente con emisi&oacute;n monetaria y liberar totalmente el tipo de cambio</strong>, hasta llegar a un punto en el que la inflaci&oacute;n sea tan alta que haya consenso social y pol&iacute;tico suficiente para cortar bruscamente el proceso. En ese punto, se tomar&iacute;an las medidas necesarias para eliminar de golpe el d&eacute;ficit fiscal y cuasi-fiscal, se congelar&iacute;an transitoriamente precios y salarios y se modificar&iacute;an otros contratos, de modo de amortiguar los cambios en la distribuci&oacute;n del ingreso que ocurrir&iacute;an al pasar de un r&eacute;gimen de alt&iacute;sima inflaci&oacute;n (o hiperinflaci&oacute;n) a una &ldquo;inflaci&oacute;n cero&rdquo;. Por ejemplo, hay indexaciones y tasas de inter&eacute;s que son l&oacute;gicas en un contexto de muy alta inflaci&oacute;n, pero impagables si la inflaci&oacute;n se frenara bruscamente. El Plan Austral, por ejemplo, contempl&oacute; estas situaciones. Pero, decididamente, no es una alternativa que aconsejar&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>DT</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/shock-gradualismo-claudicacion-tres-alternativas-frente-inflacion-acelerada_129_9617402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Oct 2022 13:24:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/30cb7b1e-5c02-43d6-a97b-4fc2146ed69c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="133981" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/30cb7b1e-5c02-43d6-a97b-4fc2146ed69c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="133981" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Shock, gradualismo o claudicación: las tres alternativas frente a la inflación acelerada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/30cb7b1e-5c02-43d6-a97b-4fc2146ed69c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si legalizamos el “blue”?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-legalizamos-blue_129_9197064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ea310e3-9eed-4e02-aec6-b74b756bb927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si legalizamos el “blue”?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Habría que pensar en un desdoblamiento formal del mercado cambiario", propone Francisco Eggers. Podría canalizar las demandas que inciden poco en el nivel de vida de la población de bajos recursos y las ofertas que pueden aumentar significativamente con un tipo de cambio más alto.</p></div><p class="article-text">
        Existe una percepci&oacute;n, bastante generalizada, de que estamos en una situaci&oacute;n econ&oacute;mica extremadamente mala. <strong>La econom&iacute;a real tiene problemas, pero la tasa de desocupaci&oacute;n en el primer trimestre de 2022 fue una de las m&aacute;s bajas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os y el a&ntilde;o pasado hubo crecimiento de la producci&oacute;n, el consumo y el empleo, superando los niveles previos a la pandemia. En los &uacute;ltimos meses el ritmo de expansi&oacute;n decay&oacute;, pero a&uacute;n no hay indicios claros de que se haya ingresado en una recesi&oacute;n. Con eso, el 2022 ser&aacute; el primer a&ntilde;o par con crecimiento del PBI en una d&eacute;cada. Pero, por otro lado, la inflaci&oacute;n es la m&aacute;s alta desde el inicio de la Convertibilidad y al Gobierno se lo visualiza d&eacute;bil pol&iacute;ticamente, hostigado por opositores y por miembros de la coalici&oacute;n gobernante. </strong>Si sumamos el predominio medi&aacute;tico de voces que tratan de que creamos que esta es la peor crisis de nuestra historia, es l&oacute;gico que las expectativas sean muy pesimistas. 
    </p><p class="article-text">
        Eso se traduce, entre otras cosas, en un d&oacute;lar paralelo en niveles de p&aacute;nico. En valores reales lleg&oacute; a estar m&aacute;s alto que en el segundo trimestre de 2002, acerc&aacute;ndose al nivel que tuvo en octubre de 2020, cuando super&oacute; $190, equivalentes a cerca de $400 de ahora (seis meses m&aacute;s tarde hab&iacute;a bajado 40% en valores reales). &nbsp;En ese momento el movimiento transfronterizo estaba restringido; ahora no, lo que agrega un motivo para que una cotizaci&oacute;n recontra alta no dure mucho: con un salario promedio que, en d&oacute;lares &ldquo;blue&rdquo;, cay&oacute; a poco m&aacute;s de 400 d&oacute;lares, muchas cosas quedaron muy baratas para los extranjeros.
    </p><p class="article-text">
        El d&oacute;lar oficial est&aacute; en un nivel m&aacute;s l&oacute;gico, pero tampoco es adecuado para lo que deber&iacute;a lograr: superar la restricci&oacute;n externa. Hay que asumir que, en el futuro inmediato, vamos a tener una salida neta de capitales, por lo que se requiere que el super&aacute;vit comercial sea m&aacute;s que suficiente para pagar los intereses de la deuda externa y transferir utilidades de empresas extranjeras; y en lo que va del a&ntilde;o parece que no ha sido ni siquiera suficiente para eso. Durante 2021, el d&oacute;lar usado para importaciones y exportaciones sirvi&oacute; de &ldquo;ancla&rdquo; antiinflacionaria, al subir bastante menos que la inflaci&oacute;n y los salarios (cosa que tambi&eacute;n ocurri&oacute; en otros a&ntilde;os electorales: 2011, 2015 &ndash;hasta el cambio de gobierno&ndash; y 2017). As&iacute;, pasamos de un tipo de cambio real que a principios de 2021 estaba por encima del promedio de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, a uno que est&aacute; 20% por debajo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En d&oacute;lares oficiales, nuestros principales productos de exportaci&oacute;n siguen siendo competitivos, pero gran parte de las manufacturas no. Y se necesita que lo sean: cuando nuestra econom&iacute;a crece, las importaciones aumentan m&aacute;s que proporcionalmente, con lo que las exportaciones tradicionales no alcanzan para adquirirlas; se necesita una diversificaci&oacute;n de la producci&oacute;n, tanto para exportar como para competir con las importaciones. </strong>De lo contrario, la econom&iacute;a se encuentra m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano con una crisis por escasez de d&oacute;lares. Esta crisis &ldquo;de crecimiento&rdquo; s&oacute;lo pudo evitarse en la primera d&eacute;cada del siglo: entre 2002 y 2008 las importaciones se quintuplicaron, sin provocar carencia de d&oacute;lares ni necesidad de restricciones. Se suele decir que fue por la suba del precio internacional de los productos agropecuarios; pero se soslaya que las exportaciones de manufacturas de origen industrial pasaron en apenas seis a&ntilde;os de 7.600 a 22.000 millones de d&oacute;lares, y las de servicios, de 3.500 a 13.400 millones. <strong>Fue clave la vigencia de un tipo de cambio competitivo, en promedio 70% superior (en valores reales) al nivel actual del d&oacute;lar oficial. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero no puede pensarse en este momento en una gran devaluaci&oacute;n del d&oacute;lar oficial, al menos por un par de razones. Primero, por una cuesti&oacute;n de expectativas: luego de que el Gobierno asegur&oacute; reiteradamente que no devaluar&iacute;a, un fuerte aumento del d&oacute;lar oficial se ver&iacute;a como un signo m&aacute;s de debilidad, se dir&aacute; que le torcieron el brazo al Gobierno, y eso aumentar&iacute;a la inestabilidad y, por supuesto, la inflaci&oacute;n. La segunda raz&oacute;n es distributiva: dado el aumento del precio internacional de los granos y subproductos a partir de la invasi&oacute;n de Ucrania por parte de Rusia, el precio de los alimentos subi&oacute; fuertemente los &uacute;ltimos meses, multiplicando las ganancias de sus productores y la pobreza de los sectores de menores recursos. El Gobierno hubiera querido moderar la suba del precio de los alimentos usando las &ldquo;retenciones&rdquo; (impuestos a las exportaciones) como herramienta, pero la misma aparece vedada pol&iacute;ticamente por el triunfo, en las &uacute;ltimas elecciones, de las fuerzas pol&iacute;ticas que se oponen a la redistribuci&oacute;n del ingreso conducida por el Estado. Entonces, el gobierno busc&oacute; moderar la suba de precios conteniendo el d&oacute;lar oficial, lo que termina siendo contraproducente. La situaci&oacute;n externa es cada vez m&aacute;s complicada, por la falta de d&oacute;lares. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las restricciones cambiarias (conocidas como &ldquo;cepo&rdquo;) han devenido en un desdoblamiento cambiario de facto: est&aacute; el d&oacute;lar oficial, pero tambi&eacute;n los d&oacute;lares paralelos: el ilegal (el &ldquo;blue&rdquo;) y los &ldquo;financieros&rdquo; o &ldquo;burs&aacute;tiles&rdquo; (el &ldquo;MEP&rdquo;, el &ldquo;Contado con Liqui&rdquo;).</strong> Estos resultan del cociente entre el precio en pesos y en d&oacute;lares de valores financieros que cotizan en ambas monedas, y que en d&oacute;lares lo hacen tanto en el pa&iacute;s como en el exterior; por ejemplo, t&iacute;tulos p&uacute;blicos nacionales en d&oacute;lares. 
    </p><p class="article-text">
        En su momento parec&iacute;a tener sentido evitar un desdoblamiento &ldquo;oficial&rdquo;: se quer&iacute;a que el Mercado &Uacute;nico y Libre de Cambios (MULC) sea el &uacute;nico legal (aunque no sea &ldquo;libre&rdquo;). La ilegalidad dificulta que la gente compre d&oacute;lares y el tama&ntilde;o relativamente peque&ntilde;o permite decir que es marginal, que el mercado realmente importante es el oficial. Pero la mayor parte de la gente &ndash;en alguna medida, guiada por los medios de comunicaci&oacute;n&ndash; tiende a pensar que el d&oacute;lar &ldquo;de verdad&rdquo; es el &ldquo;blue&rdquo; -el que se puede comprar- y eso pega en las expectativas, m&aacute;s all&aacute; de que est&aacute; demostrado que el d&oacute;lar que incide m&aacute;s en el costo de vida es el oficial, el que se usa para exportar e importar. Por supuesto, hay vendedores que usan al &ldquo;blue&rdquo; de justificaci&oacute;n, ante sus clientes, para subir sus precios, pero cuando el &ldquo;blue&rdquo; baja, los precios no lo hacen. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la realidad de que los turistas extranjeros cambian sus d&oacute;lares en el mercado &ldquo;blue&rdquo;, el Gobierno ha dispuesto que puedan hacerlo en casas de cambio, obteniendo un tipo de cambio similar al financiero &ndash;a lo que se restar&iacute;a la comisi&oacute;n respectiva&ndash; dando la orden al cambista de comprar t&iacute;tulos con d&oacute;lares y venderlos en pesos. Se tratar&iacute;a de que la operatoria no sea muy complicada para el turista. Pero, aun as&iacute;, probablemente no tenga mucho &eacute;xito: a la mayor parte de los turistas le resultar&iacute;a m&aacute;s simple &ndash;y, probablemente, m&aacute;s conveniente&ndash; vender en el &ldquo;blue&rdquo; como hasta ahora. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Creo que habr&iacute;a que pensar, como alternativa, en un desdoblamiento formal del mercado cambiario, creando un mercado &ldquo;turista-financiero&rdquo;, con flotaci&oacute;n &ldquo;sucia&rdquo;: es decir, sin intervenci&oacute;n diaria del gobierno, con el tipo de cambio establecido por la oferta y la demanda privadas (sin perjuicio de que el Banco Central tambi&eacute;n podr&iacute;a operar all&iacute;, en la medida en que tenga con qu&eacute;).</strong> En ese mercado podr&iacute;an vender los turistas (y todo aquel que quiera hacerlo) en forma simple, legal y transparente sus divisas, y podr&iacute;an comprar los que quieran hacerlo, ya sea para ir al extranjero, atesorar, pagar sus deudas u otras obligaciones para las cuales necesiten d&oacute;lares. Y se podr&iacute;a canalizar por ah&iacute; &ndash;en todo o en parte&ndash; las importaciones que se consideren menos prioritarias, y las exportaciones que se quiera incentivar. 
    </p><p class="article-text">
        Esto permitir&iacute;a que el d&oacute;lar promedio de exportaciones e importaciones aumente gradualmente, si se va modificando la proporci&oacute;n de transacciones que cambien moneda en un mercado y en otro. Esto, sin perjuicio de la conveniencia de que el actual d&oacute;lar oficial (que pasar&iacute;a a ser &ldquo;comercial&rdquo;) contin&uacute;e subiendo, y en la medida de lo posible lo haga por encima de la diferencia entre la inflaci&oacute;n interna y la internacional, para recuperar algo del atraso actual. La idea es que sea un sistema de transici&oacute;n: en alg&uacute;n momento habr&aacute; que ir hacia un sistema unificado, flotante y de libre acceso, como tiene la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses del mundo; pero s&oacute;lo ser&aacute; posible cuando el Banco Central haya atesorado las divisas suficientes como para intervenir si el tipo de cambio tiende a subir en forma irrazonable. <strong>Un sistema con operaciones que van a un mercado, otras que van al otro, y otras que pueden ir en proporciones variables a uno o a otro, permitir&iacute;a hacer una transici&oacute;n sin grandes disrupciones. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Este desdoblamiento cambiario podr&iacute;a desalentar las demoras en exportar granos o sus subproductos a la espera de una suba brusca del d&oacute;lar: el gobierno podr&iacute;a ganar el margen suficiente como para no verse forzado en el corto plazo a esa devaluaci&oacute;n brusca, que actualmente esas exportaciones no necesitan para ser competitivas. Las mejoras cambiarias, en lo inmediato, podr&iacute;an ser para exportaciones de manufacturas y servicios que requieran construir una relaci&oacute;n contractual estable de mediano plazo; en ellas, no resulta conveniente paralizar exportaciones esperando una suba del d&oacute;lar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El desdoblamiento lograr&iacute;a bajar el d&oacute;lar &ldquo;que se puede comprar&rdquo;? No necesariamente: en el corto plazo podr&iacute;a esperarse lo contrario, debido a que se canalizar&iacute;an por el mercado &ldquo;turista-financiero&rdquo; operaciones que hoy se hacen por el mercado oficial, como los pagos de deuda privada, las compras de d&oacute;lares por parte de particulares (hasta 200 por mes y por persona) y las importaciones que se juzguen como no prioritarias (algunas de las cuales obtienen d&oacute;lares oficiales mediante amparos judiciales). </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero, con el tiempo, un valor alto del d&oacute;lar atraer&aacute; compras de turistas extranjeros, sumando oferta. La recuperaci&oacute;n del margen de maniobra del Banco Central (al dejar de atender algunas demandas, y al normalizarse las exportaciones de origen agropecuario) actuar&iacute;a positivamente sobre las expectativas. Y el efecto positivo se reforzar&iacute;a si se transita un sendero consistente, que tienda gradualmente a reducir la proporci&oacute;n que se canaliza en el mercado m&aacute;s intervenido &ndash;el comercial&ndash; y a aumentar la proporci&oacute;n del mercado con menos intervenci&oacute;n: el turista-financiero. Si se va hacia la unificaci&oacute;n, quedar&aacute; claro que el nivel actual del &ldquo;blue&rdquo;, en t&eacute;rminos reales, no podr&aacute; sostenerse, por lo que podr&iacute;a ser mal negocio comprar d&oacute;lares especulando con su suba; como pas&oacute; en junio de 2002 y en octubre de 2020.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del efecto negativo que podr&iacute;a haber sobre las expectativas a corto plazo por una potencial suba del d&oacute;lar &ldquo;libre&rdquo;, y su influencia sobre la inflaci&oacute;n, se podr&iacute;a correr el riesgo de que aumenten los precios internos de los productos que ahora est&aacute;n sujetos a restricciones a la compra de d&oacute;lares oficiales para importar, en la medida en que se reconduzcan al mercado turista-financiero. Pero hay motivos para pensar que ese efecto no ser&iacute;a muy fuerte. Pensemos que, desde diciembre de 2019 a junio de 2022, el precio de la ropa en el Gran Buenos Aires, medido en d&oacute;lares oficiales, se duplic&oacute;; el del calzado aument&oacute; 67%, y el de los autom&oacute;viles, 87% (hubo aumento de precios internacionales, pero muy por debajo de estas variaciones). No es que se gu&iacute;an por el &ldquo;blue&rdquo;, pero el d&oacute;lar oficial tampoco ha sido su referencia. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un tipo de cambio desdoblado no es un r&eacute;gimen ideal, entre otras cosas porque el mercado con la cotizaci&oacute;n m&aacute;s alta tiende a &ldquo;vaciar&rdquo; de oferta al de la cotizaci&oacute;n m&aacute;s baja. Pero ya estamos en un mercado desdoblado; lo que hay que ver es c&oacute;mo salimos de &eacute;l, y no podemos salir si el Banco Central no recompone sus reservas disponibles. </strong>Esta tiene que ser la prioridad, no la cotizaci&oacute;n del d&oacute;lar &ldquo;blue&rdquo;. Para eso, la propuesta es reconocer oficialmente el desdoblamiento y canalizar al mercado de libre acceso las demandas que inciden poco en el nivel de vida de la poblaci&oacute;n de bajos recursos y las ofertas que pueden aumentar significativamente con un tipo de cambio m&aacute;s alto. Esto no estar&iacute;a exento de riesgos: por algo no se pone en pr&aacute;ctica. Pero habr&iacute;a que considerarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FE</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/si-legalizamos-blue_129_9197064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Jul 2022 10:53:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9ea310e3-9eed-4e02-aec6-b74b756bb927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="167351" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9ea310e3-9eed-4e02-aec6-b74b756bb927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="167351" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Y si legalizamos el “blue”?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9ea310e3-9eed-4e02-aec6-b74b756bb927_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Dólar,tipos de cambio,Desdoblamiento cambiario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los márgenes de la ministra: ¿qué puede hacer Batakis?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/margenes-ministra-batakis_1_9175408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9cfd70f6-8106-430a-87aa-ace6f662bf7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052158.jpg" width="1080" height="608" alt="Los márgenes de la ministra: ¿qué puede hacer Batakis?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fortaleza del equipo económico depende de la conducción política que, en su momento, no visualizó la necesidad o la urgencia de ir por el ajuste –bastante livianito– que pedía Guzmán. Ahora, para calmar las expectativas se necesita un ajuste más fuerte.</p></div><p class="article-text">
        El acuerdo con el FMI, que incluye una meta de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal, fue aprobado por una amplia mayor&iacute;a en ambas c&aacute;maras del Congreso, que no incluy&oacute; al llamado &ldquo;kirchnerismo duro&rdquo;, donde parece imperar la creencia de que el d&eacute;ficit fiscal reactiva la econom&iacute;a, a pesar de la evidencia en contrario. En el per&iacute;odo 2003-2007 tuvimos super&aacute;vit fiscal y hubo crecimiento, mejoras en los salarios y disminuci&oacute;n de la pobreza. Y, en contraste, en los &uacute;ltimos 11 a&ntilde;os el d&eacute;ficit fiscal nacional promedi&oacute; 5% del PBI, mientras el nivel de actividad econ&oacute;mica disminu&iacute;a, ca&iacute;a el salario real y aumentaba la pobreza.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aprobado el programa, la disyuntiva era orientar la pol&iacute;tica econ&oacute;mica hacia ese rumbo o decir &ldquo;firmamos para ganar tiempo, pero no pensamos reducir el d&eacute;ficit&rdquo;. En la pr&aacute;ctica, no hubo una decisi&oacute;n clara y, tres meses despu&eacute;s del acuerdo, una parte del Gobierno segu&iacute;a boicoteando el ajuste necesario para avanzar hacia la meta. Puntualmente, resistiendo el aumento de tarifas de gas y electricidad para la clase media alta, pero exhibiendo poder de veto hacia cualquier otro ajuste. Esto llev&oacute; a la renuncia al Ministro Guzm&aacute;n, quien se hab&iacute;a comprometido a reducir el d&eacute;ficit, no para enga&ntilde;ar al FMI sino porque estaba convencido de que era necesario para normalizar la econom&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/mitos-fiscales-macri-fmi_1_8836613.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">he escrito varias veces en elDiarioAR</a>, <strong>ante una econom&iacute;a desajustada la opci&oacute;n no es ajuste s&iacute; o no. Es ajuste administrado por el Estado o ajuste impuesto por &ldquo;los mercados&rdquo;</strong>. La renuncia de Guzm&aacute;n fue vista como una se&ntilde;al de que no habr&iacute;a ajuste conducido por el Estado ante lo cual cab&iacute;a esperar el &ldquo;ajuste de mercado&rdquo;. Se dispararon las expectativas negativas, que condujeron a subas de los d&oacute;lares paralelos, fuertes remarcaciones de precios y algunos faltantes de mercader&iacute;as. Beneficios para los formadores de precios, que en la confusi&oacute;n generalizada tienen mayor margen para aumentarlos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la danza de nombres para suceder a Guzm&aacute;n apareci&oacute; el de Silvina Batakis, una peronista militante, con trayectoria en el sector p&uacute;blico, que nunca trabaj&oacute; para grupos econ&oacute;micos privados (est&aacute; &ldquo;invicta&rdquo; en ese sentido). Por lo que se sabe, pas&oacute; los &ldquo;filtros&rdquo; pol&iacute;ticos, lo que permiti&oacute; que fuera designada. Y se replante&oacute; la cuesti&oacute;n: &iquest;vamos a tomar en serio la meta de reducir el d&eacute;ficit fiscal?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nueva Ministra de Econom&iacute;a no era la favorita de los mercados financieros: aparec&iacute;a como una soluci&oacute;n de consenso entre posiciones antag&oacute;nicas, lo que podr&iacute;a significar continuar sin rumbo claro. <strong>Pero tiene la ventaja de entender de l&iacute;mites, tanto pol&iacute;ticos como econ&oacute;micos. </strong>Durante su gesti&oacute;n en el Ministerio de Econom&iacute;a de la provincia de Buenos Aires (2011-2015) la deuda p&uacute;blica provincial se redujo ya sea medida en d&oacute;lares, en porcentaje del producto provincial o en pesos constantes. Y, para eso, el d&eacute;ficit fue manejable; imagino que habr&aacute; aconsejado no gastar lo que no se pod&iacute;a razonablemente financiar.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Repudiar el programa econ&oacute;mico acordado en marzo habr&iacute;a sido riesgoso. <strong>Estamos lejos de una hiperinflaci&oacute;n, pero podr&iacute;an trazarse algunas similitudes con Argentina 1986,</strong> cuando la pol&iacute;tica econ&oacute;mica estaba hostigada por izquierda (con movilizaciones) y por derecha (con el poder de los grupos econ&oacute;micos); con el gobierno comprometido a una fuerte reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal, pero impotente para quebrar las resistencias de cada sector a pagar los costos del ajuste y carente de apoyo para ese objetivo de gran parte del partido gobernante; con un sector p&uacute;blico &ldquo;loteado&rdquo; entre facciones pol&iacute;ticas y con un piso de inflaci&oacute;n del 4% mensual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual es diferente a la de 1986 en muchos aspectos, pero al igual que entonces<strong> parece necesario fortalecer la solvencia del Estado y la independencia de la pol&iacute;tica monetaria.&nbsp;</strong>&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mensaje de Silvina Batakis es de compromiso con el programa acordado con el FMI. Eso tiene varias ventajas. Una, mostrar coherencia: el programa fue propuesto hace pocos meses, y cont&oacute; con el respaldo de las naciones m&aacute;s poderosas del mundo y de amplias mayor&iacute;as legislativas (la ley aprueba el financiamiento, pero &eacute;ste no hubiera venido sin el programa, que era conocido por todos). Dos, evitar el default con el FMI, el Club de Par&iacute;s, el Banco Mundial &ndash;y el listado sigue&ndash; preservando la posibilidad de obtener financiamiento multilateral. Tres, buscar estabilizar una econom&iacute;a que desde hace a&ntilde;os tiene d&eacute;ficits que no puede financiar genuinamente y que, dadas las experiencias, no lo va a poder hacer por un tiempo. La &uacute;nica forma de estabilizar es suprimir los d&eacute;ficits, de la misma forma que un adicto al alcohol para curarse necesita sobrereaccionar y evitarlo por completo.&nbsp;Cuatro, calmar expectativas. Esto &uacute;ltimo no es inmediato; depende de la constancia y &eacute;xito que tenga para lograr las restantes ventajas. Pero es un primer paso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal puede intentarse con varias estrategias. Una es la adopci&oacute;n de medidas puntuales, de impacto cuantificable y significativo, como la creaci&oacute;n o aumento de impuestos o la modificaci&oacute;n o suspensi&oacute;n de la movilidad previsional. Otra es contener subas nominales del gasto en un contexto de inflaci&oacute;n (que hace subir la recaudaci&oacute;n nominal en pesos), negando subas salariales, pedidos de subsidios, nombramientos de personal (cuando se tiene el poder para negarlos), etc&eacute;tera. Y otra estrategia es emprender un trabajo &ldquo;micro&rdquo;, repartici&oacute;n por repartici&oacute;n, identificando y suprimiendo gastos de modo que no haya consecuencias muy visibles en la prestaci&oacute;n inmediata de servicios por tratarse de gastos ineficientes u orientados al largo plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las medidas anunciadas por Silvina Batakis no responden a la primera estrategia; por lo que, si descontamos medidas anunciadas previamente (la &ldquo;segmentaci&oacute;n tarifaria&rdquo;), no garantizan una reducci&oacute;n inmediata del d&eacute;ficit primario devengado. <strong>El planteo de limitar los pagos a las reparticiones en funci&oacute;n de las disponibilidades forma parte del trabajo de &ldquo;pico y pala&rdquo; a realizar, que implicar&aacute; &ndash;en la medida en que se pretenda restringir los gastos&ndash; tironeos con los funcionarios a cargo de cada organismo</strong>, los que alegar&aacute;n que sus gastos son eficientes e imprescindibles y que los pagos correspondientes no pueden demorarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de imponer en forma m&aacute;s amplia la Cuenta &Uacute;nica del Tesoro (que ya existe, pero no abarca a todos los organismos) podr&iacute;a lograr un uso m&aacute;s eficiente de los dep&oacute;sitos del sector p&uacute;blico nacional, proveyendo una fuente de financiamiento propia que logre ahorros en intereses. Pero i<strong>mplica quitarles el manejo de &ldquo;cajas&rdquo; a funcionarios al frente de organismos no pertenecientes a la Administraci&oacute;n Central; es previsible que haya fuertes resistencias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que se hizo es expresar la convicci&oacute;n de que es necesario ir por el rumbo indicado en el programa econ&oacute;mico aprobado en marzo, que incluye la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal; eso ya es valioso. De ahora en adelante, lo importante es que se vean los resultados: ser&iacute;a fundamental para calmar expectativas. Probablemente, <strong>en el corto plazo se necesite recurrir al mecanismo de atajar pedidos de aumentos nominales, a la espera de que la recaudaci&oacute;n tributaria (que, por ahora, viene muy bien) crezca m&aacute;s que el gasto y ayude a reducir el d&eacute;ficit</strong>. El mecanismo forma parte del ABC de los Secretarios de Hacienda cuando hay necesidad de reducir el d&eacute;ficit en un contexto de inflaci&oacute;n; pero no da para anunciarlo como medida. Si se implementa, las broncas van a ir apareciendo, no es necesario invocarlas de entrada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La duda es: &iquest;cu&aacute;l es la fortaleza que tendr&aacute; el equipo econ&oacute;mico para hacer este trabajo, que es bien desgastante?<strong> La respuesta depende de la conducci&oacute;n pol&iacute;tica que, en su momento, no visualiz&oacute; la necesidad o la urgencia de ir por el ajuste &ndash;bastante livianito&ndash; que ped&iacute;a Guzm&aacute;n. Y el problema es que ahora, para calmar las expectativas, el ajuste necesario a realizar es m&aacute;s fuerte. </strong>Si est&aacute; comprendido por la conducci&oacute;n pol&iacute;tica o no, est&aacute; por verse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que al Gobierno le gustar&iacute;a m&aacute;s anunciar que se rompi&oacute; con el FMI, que se crea el Salario B&aacute;sico Universal y que los empleados p&uacute;blicos y los jubilados tendr&aacute;n aumentos de salarios por encima de la inflaci&oacute;n, todo financiado con emisi&oacute;n monetaria. Pero el temor es que eso empeore la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y termine perjudicando incluso a quienes se trat&oacute; de beneficiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Eggers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/margenes-ministra-batakis_1_9175408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Jul 2022 03:02:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9cfd70f6-8106-430a-87aa-ace6f662bf7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052158.jpg" length="156549" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9cfd70f6-8106-430a-87aa-ace6f662bf7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052158.jpg" type="image/jpeg" fileSize="156549" width="1080" height="608"/>
      <media:title><![CDATA[Los márgenes de la ministra: ¿qué puede hacer Batakis?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9cfd70f6-8106-430a-87aa-ace6f662bf7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1052158.jpg" width="1080" height="608"/>
      <media:keywords><![CDATA[economías,Silvina Batakis,Inflación,Déficit fiscal,Ajuste]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
