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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Dora Barrancos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/dora-barrancos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Dora Barrancos]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Movimientos de mujeres y su actuación antidictadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/movimientos-mujeres-actuacio-n-antidictadura_129_7339588.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e6e83da-1fd8-47ec-a10c-13d4148a8ed5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Movimientos de mujeres y su actuación antidictadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compilado por el periodista Luis Zarranz a 45 años del 24 de marzo de 1976, acaba de salir "No nos han vencido" (Marea Editorial) que reúne reflexiones de personalidades de la política, los derechos humanos, la comunicación, el derecho, la economía y la cultura sobre los efectos del golpe de Estado y el genocidio en el entramado social. El siguiente texto de la socióloga, historiadora y referente feminista Dora Barrancos forma parte del libro.</p></div><p class="article-text">
        Sin ning&uacute;n tipo de dudas, podemos afirmar que las dictaduras arrasan los movimientos sociales, salvo aquellas heroicas resistencias que perduran en el tiempo. En general, la configuraci&oacute;n de una dictadura implica la mutilaci&oacute;n de los movimientos que expresan alg&uacute;n contagio de peligro para las l&oacute;gicas del poder. <strong>Pero, atenci&oacute;n: que arrasen no quiere decir que desaparezcan totalmente</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En<strong> </strong>torno a la implicancia de los colectivos de mujeres y diversidades, en las dictaduras que se extienden por Am&eacute;rica Latina, desde el golpe de <strong>Jacobo &Aacute;rbenz</strong>, en Guatemala, hasta toda la secuela de la d&eacute;cada del setenta, <strong>no hubo movimientos de la diversidad, pero s&iacute; una acci&oacute;n de movimientos de gays y lesbianas que comenzaba a crecer en n&uacute;mero y potencia</strong>. Por ejemplo, en 1978, comenz&oacute; a haber en Argentina un reverbero de la acci&oacute;n feminista, <strong>una germinaci&oacute;n de movimientos al feminismo</strong>, que tuvo su expresi&oacute;n militante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="En el libro &quot;No nos han vencido&quot; se reúnen reflexiones de referentes de los derechos humanos, la política y el derecho, entre otros"
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                En el libro &quot;No nos han vencido&quot; se reúnen reflexiones de referentes de los derechos humanos, la política y el derecho, entre otros                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podemos ubicar el inicio del famoso Frente de Liberaci&oacute;n Homosexual (FLH), que ten&iacute;a una composici&oacute;n interesante. <strong>El FLH mantuvo v&iacute;nculos con una parte del feminismo que se abr&iacute;a paso en la coyuntura, en particular con dos agrupaciones: la Uni&oacute;n Feminista Argentina (UFA) y el Movimiento de Liberaci&oacute;n Femenina (MLF).</strong> Fueron las activistas de este &uacute;ltimo quienes contribuyeron a la iniciativa del Grupo de Estudio y Pr&aacute;ctica Pol&iacute;tica Sexual &ndash;que mantuvo su autonom&iacute;a&ndash;, cuyo empe&ntilde;o mayor era reflexionar sobre los caminos para derribar los preconceptos morales, denunciar los or&iacute;genes patriarcales y capitalistas de la censura del sexo y <strong>propiciar el reconocimiento de la sexualidad libre</strong>.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, en las estructuras partidarias de izquierda, hab&iacute;a muy poca habilitaci&oacute;n de los sentidos de acogimiento.<strong> Basta recordar las situaciones con epicentro no solamente en el orden sovi&eacute;tico, sino tambi&eacute;n en Cuba, por ejemplo</strong>. Para recorrer con justicia ese pasado hay que hacerse cargo tambi&eacute;n de que estos movimientos eran de muy exonerada consideraci&oacute;n por parte de las izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        Pero las dictaduras militares, sobre todo, han sido muy enemigas de los movimientos sociales y de cualquier movimiento que tuviera que ver con liberaci&oacute;n homosexual. <strong>Lo mismo si nos situamos en torno a los colectivos de mujeres y feministas, donde vemos esa misma persecuci&oacute;n dictatorial </strong>y, a la vez, ciertos episodios de resistencia.
    </p><p class="article-text">
        En una buena cantidad de pa&iacute;ses, las resistencias que se dieron contra las dictaduras fueron promovidas por organizaciones feministas. <strong>No dejo de pensar en el renacimiento del feminismo en Chile, durante la Dictadura de Pinochet, en donde hubo un activismo feminista de contestaci&oacute;n muy importante.</strong> En Brasil, el primer elemento articulado que se opone a la Dictadura es el 
    </p><p class="article-text">
        <em>Movimento Feminino pela Anistia</em>, a cargo de <strong>Dona Therezinha</strong>. Lo mismo se podr&iacute;a decir de Per&uacute;, en referencia a ciertas resistencias a gobiernos autoritarios que tuvo a las feministas en el centro de la escena, una de cuyas vertientes m&aacute;s importantes gir&oacute; en torno de la Universidad Cat&oacute;lica de Lima. <strong>De all&iacute; salieron figuras del feminismo muy proyectadas hasta la actualidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En suma, las dictaduras arrasan los movimientos sociales. Los arrollan. <strong>Y, a la par, surge la resistencia, uno de cuyos n&uacute;cleos proviene de las mujeres, dado que una particularidad de su movimiento es una vibrante actuaci&oacute;n antidictadura.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En una buena cantidad de países, las resistencias que se dieron contra las dictaduras fueron promovidas por organizaciones feministas. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Estamos hablando de movimientos que no son de m&aacute;rgenes, sino que son configuraciones en el centro de la acci&oacute;n. <strong>En esa cartograf&iacute;a, por supuesto, ubicamos a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo</strong>, que, en Argentina, fueron el movimiento de radicalidad opositora a la Dictadura. Si bien es cierto que estaban muy lejos del feminismo, no deja de ser muy impactante el marco de acci&oacute;n de su gesta, de la que brindaremos unas breves configuraciones, a partir de algunos elementos de su composici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Primeramente, <strong>hay que correr el velo de que eran inocentes amas de casa</strong>. En el contexto de los a&ntilde;os 60 y 70 de este pa&iacute;s, en donde hab&iacute;a tan ardoroso fervor militante, en donde los hijos y las hijas est&aacute;bamos metidos en tantas cosas, padres y madres, no digo que acompa&ntilde;aran, pero no pod&iacute;an estar tan desintonizados: <strong>la pol&iacute;tica era un fragor de la mesa cotidiana</strong>. Lo que quiero decir es que no debemos pensar que hab&iacute;a una <em>tabula rasa </em>en esas mujeres que, finalmente, deciden ir a reclamar de esta manera en Plaza de Mayo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Durante esas d&eacute;cadas, las formas de sociabilidad femenina se metamorfosearon de modo singular gracias a los mayores grados de libertad que una gran parte de las mujeres disfrut&oacute; en ese periodo hist&oacute;rico</strong>. Se asist&iacute;a a una renovaci&oacute;n de ambientes y de contactos que depend&iacute;an much&iacute;simo menos de la influencia familiar, y hasta se pod&iacute;a mudar por completo de canon e inscribirse en la opci&oacute;n hippie que revel&oacute; cierto nomadismo. La vida dom&eacute;stica se articulaba mucho m&aacute;s con los fen&oacute;menos p&uacute;blicos; ya no se pod&iacute;a estar por fuera de los acontecimientos pol&iacute;ticos que transformaban la vida cotidiana.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En esa cartografía, por supuesto, ubicamos a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que, en Argentina, fueron el movimiento de radicalidad opositora a la Dictadura. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Claro que, efectivamente, <strong>el horror del terrorismo de Estado era algo que ni siquiera estaba pensado</strong>: no se pod&iacute;a pensar en tama&ntilde;o horror. Y cuando, evidentemente, las circunstancias son tan brutales, tan aciagas, estas mujeres justamente usan la treta de la maternidad, que era incontestablemente un valor de la propia pregnancia conservadora de la Dictadura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos Madres, impolutas, nadie puede decir nada, no estamos contaminadas con la pol&iacute;tica&rdquo;. <strong>Esto es muy interesante, porque tomaron la decisi&oacute;n de no adherir a identidades que tuvieran alg&uacute;n tinte partidario, y sin dudas, eso fue muy exitoso.</strong> Imaginaron que los militares, que comulgaban con los trazos m&aacute;s conservadores del g&eacute;nero, no se animar&iacute;an a reprimir severamente sus actos &ndash;aunque este c&aacute;lculo no se constatara&ndash; y que lo contrario ocurr&iacute;a con los maridos, por lo tanto, <strong>tuvieron la sagacidad de mostrarles que era su condici&oacute;n de madres lo &uacute;nico que las</strong> <strong>mov&iacute;a.</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Somos Madres, impolutas, nadie puede decir nada, no estamos contaminadas con la política”. Esto es muy interesante, porque tomaron la decisión de no adherir a identidades que tuvieran algún tinte partidario, y sin dudas, eso fue muy exitoso. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su desempe&ntilde;o fue admirable, el mundo entero lleg&oacute; a identificarlas como damnificadas que se animaban a enfrentar al monstruo aniquilador, y lenta, pero inexorablemente, tambi&eacute;n conquistaron el reconocimiento de nuestra propia sociedad, hasta transformarse en el movimiento pol&iacute;tico m&aacute;s importante de la segunda mitad del siglo xx, por lo menos. <strong>Fue un estruendo poli</strong>&#769;<strong>tico</strong>.
    </p><p class="article-text">
        El significado de g&eacute;nero es abrumador. <strong>Su resistencia ech&oacute; por tierra cualquier c&aacute;lculo sobre la docilidad de las mujeres, contribuy&oacute; a derrumbar el mito de la facilidad con la que estas se doblegan y acatan.</strong> Las Madres y Abuelas, que unieron rituales dom&eacute;sticos y escenarios p&uacute;blicos, dieron nuevo significado al tr&aacute;nsito entre la casa y la plaza.
    </p><p class="article-text">
        <em>DB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dora Barrancos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/lecturas/movimientos-mujeres-actuacio-n-antidictadura_129_7339588.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Mar 2021 06:11:19 +0000]]></pubDate>
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