<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Álvaro García Linera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/alvaro-garcia-linera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Álvaro García Linera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1032485/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La pasión y los saberes de los goles y los votos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pasion-saberes-goles-votos_129_11398100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17c5513e-951f-49da-83f1-b9e8780da672_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pasión y los saberes de los goles y los votos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la primera novela del economista español Alfredo Serrano Mancillal, el mejor jugador del mundo es candidato a la presidencia de la Argentina. "El gol que me falta" cuenta los meses y las internas de una campaña que es excepcional y que es como todas. Votado vicepresidente de Bolivia en cuatro elecciones sucesivas (2005-2019), Álvaro García Linera ofrece en elDiarioar su lectura única de un libro único. </p></div><p class="article-text">
        Tengo que confesar que <a href="https://www.galernaweb.com/productos/gol-que-me-falta-el/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El gol que me falta</em></a> me ha producido sensaciones diversas, no confrontadas pero s&iacute; diversas,&nbsp;seg&uacute;n el momento y seg&uacute;n las p&aacute;ginas que iba leyendo de este libro, <a href="https://www.eldiarioar.com/mundo/contar-electoral-autocensura-lleve-extremos-futbol-ficcion_128_11342501.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primera novela</a> que publica <a href="https://www.eldiarioar.com/autores/alfredo-serrano-mancilla/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Serrano Mancilla</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Uno puede acercarse a <em>El gol que me falta</em> de la manera en que uno se acerca a una novela. Porque el libro es  una intensa novela, con todos los dramas que caracterizan a una novela que atrapa. Es la apasionante narraci&oacute;n de la campa&ntilde;a pol&iacute;tica del mejor jugador del mundo que ha decidido competir como candidato a la presidencia de su pa&iacute;s. La historia de un jugador argentino que se va a Europa, que es el mejor jugador del mundo,  que ha llegado a la cima de la carrera, que ya no tiene al frente nadie que lo eclipse, y que de repente se propone intentarlo y meter el gol que le falta. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; gol le falta al mejor jugador del mundo? &iquest;Cu&aacute;l es? Si ya tiene todos los campeonatos ganados, ya ha obtenido todos los t&iacute;tulos, todos los reconocimientos. &iquest;Qu&eacute; le falta a este hombre que tiene dinero de sobra, tanto as&iacute; que quiere comprarse la deuda de las familias argentinas para que no sufran? &iquest;C&oacute;mo es el gol que le falta? 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un relato para dos historias</strong></h3><p class="article-text">
        El relato que cuenta la novela de Serrano Mancilla es el progreso de este hombre, su protagonista, en la decisi&oacute;n de convertirse&nbsp;en presidente, de competir para ganar las elecciones y convertirse en presidente, Esta historia que el Argentino hace como candidato arrastra su historia de jugador de f&uacute;tbol. Nunca solo, est&aacute; rodeado del&nbsp;grupo de compa&ntilde;eros que juegan con &eacute;l en el equipo; a algunos les tiene confianza, a otros no les tiene tanta confianza. Cuenta con una serie de saberes aprendidos en el f&uacute;tbol, de maneras de comportarse que le dan resultados en el futbol. Ahora va a tratar de aplicarlas, y de hecho las aplica, en la lucha pol&iacute;tica. Esta es la trama de la novela.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el fútbol, lo mejor viene una vez que ganas. En la política es a la inversa, lo peor viene después de ganar. Después de vencer, todo es más agobiante en la vida política. Es fácil ganar elecciones. Lo verdaderamente duro es hacer un buen gobierno.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El final es chocante, emocionante. A uno lo conmueve porque no se espera ese final. De una novela, y de esta novela, uno no se esperaba ese final. Despu&eacute;s de leer la &uacute;ltima p&aacute;gina, de llegar a la &uacute;ltima l&iacute;nea, uno se queda medio minuto reordenando todo lo que ha le&iacute;do previamente.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Una narraci&oacute;n pol&iacute;tica atrapante y un estudio sofisticado de la democracia electoral </strong></h3><p class="article-text">
        <em>El gol que me falta</em> es un libro que debe a una dualidad su singularidad &uacute;nica. Esta novela apasionante de la historia de un candidato es tambi&eacute;n una suerte de ensayo sofisticado sobre la lucha pol&iacute;tica y las campa&ntilde;as electorales. El libro es las dos cosas a la vez. Es una novela y un tratado de campa&ntilde;a pol&iacute;tica, y muy sosfisticado. 
    </p><p class="article-text">
        Porque Alfredo nos ha acompa&ntilde;ado a lo largo de estos &uacute;ltimos quince o veinte a&ntilde;os de campa&ntilde;as pol&iacute;ticas. No creo que haya una persona que haya estado en m&aacute;s campa&ntilde;as pol&iacute;ticas que Alfredo. Muchas de ellas victoriosas, algunas con derrotas, pero la experiencia que tiene Alfredo le da para escribir un tratado o manual de c&oacute;mo se hace &nbsp;una campa&ntilde;a pol&iacute;tica. Parte de ese tratado ya ha sido escrito en este libro que es tambi&eacute;n una  novela. No deja de ser fascinante. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez yo le dicho a Alfredo: &ldquo;Quisiera escribir tu biograf&iacute;a. Se me antoja&rdquo;. Es alguien qiue ha estado cerca de las personas cuyas candidaturas ganaban o perd&iacute;an elecciones en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os en el continente, que ha estado cerca de tantos presidentes victoriosos o derrotados. No conozco a nadie que lo haya hecho m&aacute;s que Alfredo. El conocimiento que tiene Alfredo de este &aacute;rea de la lucha pol&iacute;tica es fascinante y puede escribir 10 obras &nbsp;de esta experiencia. Una s&iacute;ntesis que es ligera porque est&aacute; muy muy bien escrita y que por eeo es muy f&aacute;cilmente digerible, est&aacute; en la novela y es la parte que a m&iacute; m&aacute;s me ha gustado.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Buen f&uacute;tbol y buen gobierno, comparaciones y contrastes </strong></h3><p class="article-text">
        Solo voy dejando una serie de pistas que yo creo que quienes lean <em>El gol que me falta</em> las van a escarbar y las van a poder desarrollar y ver c&oacute;mo se entrecruzan en la novela. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del relato, la relaci&oacute;n entre f&uacute;tbol y&nbsp;pol&iacute;tica es un cruce permanente. La novela pone de relieve casi p&aacute;gina a p&aacute;gina un contraste que cada vez se ve m&aacute;s claro: c&oacute;mo hay cosas parecidas y c&oacute;mo hay cosas directamente inversas en la pol&iacute;tica y en el f&uacute;tbol. Dos campos y dos pr&aacute;cticas que aun en la distancia se asemejan.
    </p><p class="article-text">
        Como surge de la novela, en la vida pol&iacute;tica nada se asemeja m&aacute;s a la temporada de partidos y campeonatos de f&uacute;tbol que los per&iacute;odos de campa&ntilde;as electorales y elecciones. En campa&ntilde;a hasta celebrar elecciones, en las canchas hasta llegar (si se llega) a la final del campeonato, en esas dos temporadas todo est&aacute; dirigido en la pol&iacute;tica y en el f&uacute;tbol hacia el objetivo &uacute;nico de tener &eacute;xito, de ganar. Si se pierden las elecciones o los partidos decisivos, todo lo dem&aacute;s se borra, por muy sacrificado, esforzado que haya sido. Buen&iacute;simo que hayas trampeado, si ganaste. Si has hecho el mejor discurso, el mejor trabajo,&nbsp;pero perdiste, chau. Lo que queda es si el equipo y o la candidatura gan&oacute; o&nbsp;perdi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de ac&aacute;, las cosas pueden llegar a ser no s&oacute;lo diferentes sino opuestas entre f&uacute;tbol y pol&iacute;tica. Porque quien perdi&oacute; es muy fuerte en pol&iacute;tica. En el f&uacute;tbol, lo mejor viene una vez que ganas. En pol&iacute;tica es a la inversa, lo peor viene despu&eacute;s de ganar porque hay que entrar en la conducci&oacute;n de todo un pa&iacute;s. Algo m&aacute;s duro que ganar.
    </p><p class="article-text">
        Y es verdad, despu&eacute;s de vencer, todo es m&aacute;s agobiante en pol&iacute;tica. Es&nbsp;f&aacute;cil ganar elecciones, lo verdaderamente duro es hacer un buen gobierno. Much&iacute;simo m&aacute;s duro, much&iacute;simo m&aacute;s complicado.
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/pasion-saberes-goles-votos_129_11398100.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 May 2024 01:37:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/17c5513e-951f-49da-83f1-b9e8780da672_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="285655" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/17c5513e-951f-49da-83f1-b9e8780da672_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="285655" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La pasión y los saberes de los goles y los votos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/17c5513e-951f-49da-83f1-b9e8780da672_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barroquismos europeos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/barroquismos-europeos_129_9654359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb68ab48-cf14-4428-9bf8-9f03826ec6ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barroquismos europeos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cambiar gobierno en medio de escándalos circenses, castigar quienes denuncia la corrupción (especialmente si tienen pruebas); censurar medios de comunicación o regalar armas en pro del pacificismo no sólo ocurre en 'la jungla' sino también en 'el jardín europeo'. El gran intelectual latinoamericano y ex vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, comenta el contexto político de la UE y las "cantinflescas declaraciones" de Josep Borrell</p></div><p class="article-text">
        <strong>Cambiar presidentes cada a&ntilde;o</strong> en medio de esc&aacute;ndalos circenses; <strong>castigar a los que denuncian con pruebas</strong> la corrupci&oacute;n de autoridades; <strong>censurar medios de comunicaci&oacute;n</strong> o <strong>regalar armas amparados en</strong> las banderas del <strong>pacifismo</strong>, podr&iacute;an ser <strong>t&oacute;picos </strong>de algunos pa&iacute;ses <strong>tercermundistas</strong>. Pero no. No son cosas que solo suceden en la &ldquo;jungla&rdquo;, sino tambi&eacute;n en el llamado &ldquo;jard&iacute;n&rdquo; europeo, seg&uacute;n <strong>las cantinflescas declaraciones del alto representante de la Uni&oacute;n Europea (UE), Josep Borrell. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, <strong>en 6 a&ntilde;os, Inglaterra ha tenido a 5 primeros ministros</strong>, compitiendo con <strong>la Bolivia neoliberal de inicios del siglo XXI que, en su momento de declive, lleg&oacute; a tener 5 presidentes en 5 a&ntilde;os</strong>. Igualmente, la <strong>presidenta de la Comunidad de Madrid eclipsa con sus entuertos</strong> familiares <strong>la corrupci&oacute;n de Jos&eacute; Eduardo dos Santos en Angola</strong>, con la diferencia de que al menos <strong>en &Aacute;frica no se proscribi&oacute; al denunciante</strong> de los actos dolosos de Isabel D&iacute;az Ayuso,<strong> como s&iacute; lo hicieron en Espa&ntilde;a con el dirigente Pablo Casado del Partido Popular</strong> (PP). Y si de '<strong>realismo m&aacute;gico'</strong> se trata, los <strong>Verdes</strong> que integran la <strong>coalici&oacute;n de gobierno alemana</strong> son insuperables al aprobar el <strong>env&iacute;o de tanques y armas de guerra</strong> para matar seres humanos, en cumplimiento de su f&eacute;rreo compromiso para proteger el &ldquo;medio ambiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vista a distancia, la pol&iacute;tica de las viejas elites europeas es una extravagante puesta en escena diaria. Uno puede distraerse con unas vistosas exequias que paralizan a un pa&iacute;s durante una semana, en honor a una se&ntilde;ora cuya virtud era tomar puntualmente el t&eacute;. <strong>Otro d&iacute;a, en el Parlamento europeo, una guerra convierte instant&aacute;neamente la energ&iacute;a nuclear, de abominable peligro para la Humanidad, en ecol&oacute;gicamente sustentable</strong>. Poco despu&eacute;s, <strong>en Italia, triunfa espectacularmente una candidata que reivindica sin complejos a Mussolini</strong>, uno de los fundadores del fascismo que llev&oacute; a la muerte a 60 millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial. No bien uno est&aacute; acabando de digerir este desvar&iacute;o pol&iacute;tico, al d&iacute;a siguiente se entera que <strong>la primera ministra inglesa, emulando a la Dama de Hierro de los 80s, anuncia el recorte de los impuestos a los ricos</strong>, para desdecirse a los tres d&iacute;as y <strong>terminar como una dama de hojalata renunciando y anulando esos recortes</strong> impositivos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La primera ministra inglesa, emulando a la Dama de Hierro neoliberal de los 80s, anuncia el recorte de los impuestos a los rico. Para desdecirse a los tres días y terminar como una &#039;Dama de Hojalata&#039;, anulando esos recortes impositivos, y renunciando.  </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el <strong>noticiero de la ma&ntilde;ana, los funcionarios del Consejo Europeo, hablan de las virtudes de la econom&iacute;a de mercado</strong>. En <strong>la noche, imponen a sus ciudadanos un incremento del 100 o 200% al costo de la energ&iacute;a domiciliaria, por ir en contra ruta de esa misma econom&iacute;a</strong> de mercado. No solo tienen que comerse su ret&oacute;rica sobre el &ldquo;libre comercio&rdquo;, pues ello significar&iacute;a comprar gas barato a Rusia, que ahora es su nuevo &ldquo;enemigo sist&eacute;mico&rdquo;; mostrando que <strong>la geopol&iacute;tica expansiva es un &ldquo;valor&rdquo; occidental m&aacute;s fuerte que la libertad de mercado</strong>. Sino que, adem&aacute;s, <strong>lo hacen sin consultar a nadie, sin haber sido elegidos por ning&uacute;n ciudadano de esos que, ahora, tendr&aacute;n que pagar de su bolsillo los aprestos guerreristas</strong> de sus elites. 
    </p><p class="article-text">
        Y el <strong>racionamiento</strong>, esa <strong>palabra preferida para descalificar las econom&iacute;as</strong> de los llamados <strong>&ldquo;populistas&rdquo;</strong> latinoamericanos, a<strong>hora toca las puertas de cada hogar europeo</strong>. No importa con qu&eacute; eufemismo lo intenten edulcorar: ahorro, gasto racional, etc. Lo cierto es que <strong>no habr&aacute; suficiente gas para las industrias, ni suficiente </strong>energ&iacute;a para la <strong>calefacci&oacute;n</strong> <strong>de las familias</strong>, ni la suficiente iluminaci&oacute;n de los centros comerciales para deslumbrar a los turistas. Si todo esto no fuera suficiente, <strong>los mismos bur&oacute;cratas europe&iacute;stas</strong> que, con aires de superioridad, <strong>reprochan a China y a Nicaragua la censura</strong> que aplican a medios de comunicaci&oacute;n, son los que <strong>proh&iacute;ben la emisi&oacute;n europea de las redes informativas rusas RT y Sputnik</strong>. Los buenos modales de la opulencia y el cosmopolitismo han sido trastocados por una grotesca competencia de folclorismos.
    </p><p class="article-text">
        El envejecimiento y los achaques han llegado muy r&aacute;pido a un continente que se sent&iacute;a superior al resto de los mortales. Ni <strong>sus poses de imperios de geri&aacute;trico pueden esconder la descomposici&oacute;n barroca de sus elites pol&iacute;ticas dominantes</strong>. Al final, solo ser&aacute;n el <strong>enmohecido tel&oacute;n de fondo de una disputa de los verdaderos grandes, EEUU y China</strong>, cuyo destino definir&aacute; el esp&iacute;ritu de &eacute;poca de este nuevo siglo. 
    </p><p class="article-text">
        No es el colapso de la civilizaci&oacute;n, <strong>no es el fin de '0ccidente'</strong>. Eso ser&iacute;a un exceso para unas oligarqu&iacute;as carentes de esplendor. <strong>Es su provincianizaci&oacute;n</strong>. Y ello hay que asumirlo con decoro y sin enfeudamientos perversos. Al fin y al cabo, <strong>no hace muchos a&ntilde;os millones de familias europeas tambi&eacute;n abandonaron sus patrias ensangrentadas, y no hab&iacute;a puertos latinoamericanos ni africanos con alambres de p&uacute;as</strong> dispuestos para ensartar sus cuerpos. Y nunca se sabe cu&aacute;ndo los vientos del flujo migratorio volver&aacute;n a cambiar de sentido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, <strong>no es que al resto, al mundo no europeo, le vaya de maravilla</strong>. Sin excepci&oacute;n, <strong>todos los pa&iacute;ses est&aacute;n atravesando un periodo de retrocesos hist&oacute;ricos, inestabilidades y deterioro social</strong> sin precedentes. Son los s&iacute;ntomas globales del abatimiento de un largo ciclo hist&oacute;rico, de una <strong>&eacute;poca de poder&iacute;o empresarial sin l&iacute;mites que dur&oacute; 40 a&ntilde;os</strong> y que, ahora, <strong>muestra las miserias de su ocaso</strong>. Que esta descomposici&oacute;n econ&oacute;mica y moral sea m&aacute;s llevadera con dinero y el tensionamiento de resortes imperiales, es evidente en EEUU y Europa. Pero su degradaci&oacute;n es inexorable.<strong> Donald Trump, Viktor Orb&aacute;n, Giorgia Meloni, los neofascismos y supremacismos blancos</strong> que crecen al interior de la pol&iacute;tica norteamericana y europea son la <strong>expresi&oacute;n morbosa de un tiempo hist&oacute;rico que desfallece y que, de momento, no tiene sustituto</strong> cre&iacute;ble. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este momento liminal de la historia de las sociedades que desgarra su cohesi&oacute;n y templanza, se ha repetido c&iacute;clicamente en los &uacute;ltimos 100 a&ntilde;os con una periodicidad de 40 a 50 a&ntilde;os.&nbsp;Sucedi&oacute; <strong>en los 70s e inicios de los 80s</strong> del siglo XX, cuando el <strong>desfallecimiento del Estado de Bienestar dio lugar al neoliberalismo</strong>.&nbsp;Y en el ciclo anterior, cuando <strong>en los a&ntilde;os 20s el liberalismo decimon&oacute;nico</strong> termin&oacute; su declive y <strong>fue entonces sustituido por el Estado de Bienestar</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie sabe a&uacute;n <strong>c&oacute;mo ser&aacute; el nuevo ciclo de acumulaci&oacute;n econ&oacute;mica y de legitimaci&oacute;n pol&iacute;tica que se impondr&aacute; en el mundo</strong> para garantizar otros 40 a&ntilde;os de estabilidad social. <strong>Ojal&aacute; que venga de la mano de las expectativas de las clases menesterosas</strong>. Y <strong>esperemos que no est&eacute; precedido de guerras mundiales </strong>devastadoras. Que, <strong>como lo sabemos, siempre se han originado en Europa</strong>, <strong>a galope de elites depravadas y ensimismadas, </strong>como las que hoy intentan asomar las orejas en el p&oacute;rtico de la Historia. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/barroquismos-europeos_129_9654359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Oct 2022 11:28:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb68ab48-cf14-4428-9bf8-9f03826ec6ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4345708" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb68ab48-cf14-4428-9bf8-9f03826ec6ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4345708" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Barroquismos europeos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb68ab48-cf14-4428-9bf8-9f03826ec6ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Alvaro García Linera,Bolivia,Unión Europea,Brexit,Reino Unido,Liz Truss,Rishi Sunak,Boris Johnson]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La segunda oleada progresista  latinoamericana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/segunda-oleada-progresista-latinoamericana_129_8532764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5172ef13-5f6f-46b2-a4ea-5b77548a77f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La segunda oleada progresista  latinoamericana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un programa de reformas de segunda generación, articuladas en torno a la ampliación de la igualdad y la democratización de la riqueza, debe propugnar una nueva matriz productiva para el crecimiento y bienestar económicos.</p></div><p class="article-text">
        El mundo est&aacute; atravesando una transici&oacute;n pol&iacute;tica-econ&oacute;mica estructural. El viejo consenso globalista de libre mercado, austeridad fiscal y privatizaci&oacute;n que encandil&oacute; a la sociedad mundial durante 30 a&ntilde;os, hoy luce cansado y carente de optimismo ante el porvenir. La crisis econ&oacute;mica del 2008, el largo estancamiento desde entonces, pero principalmente el lockdown del 2020, han erosionado el monopolio del horizonte predictivo colectivo que legitim&oacute; el neoliberalismo mundial. <strong>Hoy nuevas narrativas pol&iacute;ticas reclaman la expectativa social. Flexibilizaci&oacute;n cuantitativa para emitir billetes sin l&iacute;mite, Green New Deal, proteccionismo para relanzar el empleo nacional, Estado fuerte, mayor d&eacute;ficit fiscal, m&aacute;s impuestos a las grandes fortunas, son algunas de las nuevas ideas fuerza que cada vez son m&aacute;s mencionados por pol&iacute;ticos, acad&eacute;micos, l&iacute;deres sociales y la prensa del mundo entero</strong>. &nbsp;Se desvanecen las viejas certidumbres imaginadas que organizaron el mundo desde 1980. Aunque tampoco hay nuevas que reclamen con &eacute;xito duradero el monopolio de la esperanza de futuro. Y mientras tanto, en esta irresoluci&oacute;n de imaginar un ma&ntilde;ana m&aacute;s all&aacute; de la cat&aacute;strofe, la experiencia subjetiva de un tiempo suspendido carente de destino satisfactorio agobia el esp&iacute;ritu social.
    </p><p class="article-text">
        Am&eacute;rica Latina se adelant&oacute; a estas b&uacute;squedas mundiales hace m&aacute;s de una d&eacute;cada. Los cambios sociales y gubernamentales en Brasil, Venezuela, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Nicaragua, dieron cuerpo a esta &ldquo;primera oleada&rdquo; de gobiernos progresistas y de izquierda que se plantearon salir del neoliberalismo. <strong>M&aacute;s all&aacute; de ciertas limitaciones y contradicciones, el progresismo latinoamericano apost&oacute; a unas reformas de primera generaci&oacute;n que logro tasas de crecimiento econ&oacute;mico del 3 al 5 %, superiores a los registrados en tiempos anteriores. Paralelamente se redistribuy&oacute; de manera vigorosa la riqueza, lo que permiti&oacute; sacar de la pobreza a 70 millones de latinoamericanos y de la extrema pobreza a 10 millones</strong>. La desigualdad cay&oacute; del 0,54 al 048, en la escala de Gini, y se aplic&oacute; un incremento sostenido del salario y de los derechos sociales de los sectores m&aacute;s vulnerables de la poblaci&oacute;n que inclin&oacute; en favor del trabajo la balanza del poder social. Algunos pa&iacute;ses procedieron a ampliar los bienes comunes de la sociedad mediante la nacionalizaci&oacute;n de sectores estrat&eacute;gicos de la econom&iacute;a y, como en el caso de Bolivia, se dio paso a la descolonizaci&oacute;n m&aacute;s radical de la historia al lograr que los sectores ind&iacute;gena-populares se constituyan en el bloque de direcci&oacute;n del poder estatal.
    </p><p class="article-text">
        Esta primera oleada progresista que ampli&oacute; la democracia con la<strong> irrupci&oacute;n de lo popular en la toma de decisiones, se sostuvo sobre un flujo de grandes movilizaciones sociales, descr&eacute;dito generalizado de las pol&iacute;ticas neoliberales, emergencia de liderazgos carism&aacute;ticos</strong> portadores de una mirada audaz del futuro y un estado de estupor de las viejas &eacute;lites gobernantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera oleada del progresismo latinoamericano, comenz&oacute; a perder fuerza a mediados de la segunda d&eacute;cada del siglo XXI, en gran parte por cumplimiento de las <em>reformas de primera generaci&oacute;n</em> aplicadas. 
    </p><p class="article-text">
        El progresismo modific&oacute; la tasa de participaci&oacute;n del excedente econ&oacute;mico en favor de las clases laboriosas y el Estado, pero no cambi&oacute; la estructura productiva de la econom&iacute;a. Esto inicialmente le permiti&oacute; transformar la estructura social de los pa&iacute;ses mediante la notable ampliaci&oacute;n de las &ldquo;clases medias&rdquo;, ahora con mayoritaria presencia de familias provenientes de sectores populares e ind&iacute;genas. Pero la masificaci&oacute;n de &ldquo;ingresos medios&rdquo;, la extendida profesionalizaci&oacute;n de primera generaci&oacute;n, el acceso a servicios b&aacute;sicos y vivienda propia, no s&oacute;lo transform&oacute; las formas organizativas y comunicaciones de una parte del bloque popular, sino tambi&eacute;n su subjetividad aspiracional. <strong>Incorporar estas nuevas demandas y darle sostenibilidad econ&oacute;mica en el marco program&aacute;tico de mayor igualdad social, requer&iacute;a modificar el modo de acumulaci&oacute;n econ&oacute;mica y las fuentes tributarias de retenci&oacute;n estatal</strong> del excedente.
    </p><p class="article-text">
        La incomprensi&oacute;n en el progresismo de su propia obra y la tardanza en plantarse los nuevos ejes de articulaci&oacute;n entre el trabajo, el Estado y el capital, dieron paso desde el 2015 a un regreso parcial del ya enmohecido programa neoliberal. Pero, inevitablemente este tampoco dur&oacute; mucho.<strong> No hab&iacute;a novedad ni expansivo optimismo en la creencia religiosa en el mercado. Solo un revanchismo enfurecido de un &ldquo;libre marcado&rdquo; crepuscular que desempolvaba lo realizado en los a&ntilde;os 90s del siglo XX</strong>: volver a privatizar, a desregular el salario y concentrar la riqueza. 
    </p><p class="article-text">
        Ello dio pie a <strong>la segunda oleada progresista que desde el 2019 viene acumulando victorias electorales en M&eacute;xico, Argentina, Bolivia, Per&uacute; y extraordinarias revueltas sociales en Chile y Colombia</strong>. Esto enmudeci&oacute; esa suerte de teleolog&iacute;a especulativa sobre el &ldquo;fin del ciclo progresista&rdquo;. La presencia popular en la historia no se mueve por ciclos sino por oleadas. Pero claro,<strong> la segunda oleada no es la repetici&oacute;n de la primera. Sus caracter&iacute;sticas son distintas. Y su duraci&oacute;n tambi&eacute;n</strong>.
    </p><p class="article-text">
        En <em>primer lugar</em>, estas nuevas victorias electorales no son fruto de grandes movilizaciones sociales cat&aacute;rticas que, por su sola presencia, habilitan un espacio cultural creativo y expansivo de expectativas transformadoras sobre las que puede navegar el decisionismo gubernamental. <strong>El nuevo progresismo resulta de una concurrencia electoral de defensa de derechos agraviados o conculcados por el neoliberalismo enfurecido; no de una voluntad colectiva de ampliarlos</strong>, por ahora. Es lo nacional-popular en su fase pasiva o descendente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es como si ahora los sectores populares depositaran en las iniciativas de gobierno el alcance de sus prerrogativas y dejaran, de momento, la acci&oacute;n colectiva como el gran constructor de reformas. Ciertamente el &ldquo;gran encierro&rdquo; mundial del 2020 ha limitado las movilizaciones; pero curiosamente no para las fuerzas conservadoras o sectores populares all&iacute; donde no hay gobiernos progresistas, como Colombia, Chile y Brasil. 
    </p><p class="article-text">
        Una <em>segunda</em> caracter&iacute;stica del nuevo progresismo es que <strong>llega al gobierno encabezado por liderazgos administrativos que se han propuesto gestionar de mejor forma, en favor de los sectores populares, las vigentes instituciones del Estado</strong> o aquellas heredadas de la primera oleada; por tanto, no vienen a crear unas nuevas. Dicho de otra manera, no son liderazgos carism&aacute;ticos, como en el primer progresismo que fue dirigido por presidentes que fomentaron una relaci&oacute;n efervescente, emotiva con sus electores y disruptivas con el viejo orden. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>la ausencia de &ldquo;relaci&oacute;n carism&aacute;tica&rdquo; de los nuevos l&iacute;deres no es un defecto sino una cualidad del actual tiempo progresista</strong> pues fue por esa virtud que fueron elegidos por sus agrupaciones pol&iacute;ticas para postularse al gobierno y, tambi&eacute;n, por lo que lograron obtener la victoria electoral. En t&eacute;rminos weberianos, es la manera espec&iacute;fica en que se rutiniza el carisma. Aunque la contraparte de ello ser&aacute; que ya no puedan monopolizar la representaci&oacute;n de lo nacional-popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>tercer lugar</em>, <strong>el nuevo progresismo forma ya parte del sistema de partidos de gobierno en cuyo interior lucha por ser dirigente</strong>. Por tanto, no busca desplazar el viejo sistema pol&iacute;tico y construir uno nuevo como en la primera &eacute;poca, lo que entonces le permiti&oacute; objetivamente enarbolar las banderas del cambio y de la transgresi&oacute;n por exterioridad al &ldquo;sistema tradicional&rdquo;. Lo que ahora se proponen es estabilizarlo preservando su predominancia, lo que los lleva a una pr&aacute;ctica moderada y agonista de la pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        <em>En cuarto lugar</em>, <strong>la nueva oleada progresista tiene al frente a unos opositores pol&iacute;ticos cada vez m&aacute;s escorados hacia la extrema derecha</strong>. Las derechas pol&iacute;ticas han superado la derrota moral y pol&iacute;tica de la primera oleada progresista; y aprendiendo de sus errores, ocupan las calles, las redes y levantan banderas de cambio. 
    </p><p class="article-text">
        Han cobrado fuerza social mediante implosiones discursivas reguladas que las ha llevado a enroscarse en discursos anti ind&iacute;genas, anti feministas, anti igualitarismo y anti Estado. Abandonando la pretensi&oacute;n de valores universales, se han refugiado en trincheras o cruzadas ideol&oacute;gicas. Ya no ofrecen un horizonte cargado de optimismo y persuasi&oacute;n, sino de revancha contra los igualados y de exclusi&oacute;n de quienes considera culpables del desquiciamiento del viejo orden moral del mundo: los &ldquo;populistas igualados&rdquo;; los &ldquo;ind&iacute;genas y cholos con poder&rdquo;; las mujeres &ldquo;soliviantadas&rdquo;, los migrantes pobres, los comunistas redivivos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Esta actual radicalizaci&oacute;n de las derechas neoliberales no es un acto de opci&oacute;n discursiva sino de representaci&oacute;n pol&iacute;tica de un notable giro cultural en las clases medias tradicionales, con efecto en sectores populares. De una tolerancia y hasta simpat&iacute;a hacia la igualdad hace quince a&ntilde;os atr&aacute;s, la opini&oacute;n publica construida en torno a las clases medias tradicionales ha ido girando hacia posiciones cada vez m&aacute;s intolerantes y antidemocr&aacute;ticas ancladas en el miedo. <strong>Las fronteras de lo decible p&uacute;blicamente han mutado</strong> y el soterrado desprecio por lo popular de a&ntilde;os atr&aacute;s ha sido sustituido por un desembozado racismo y anti-igualitarismo convertidos en valores p&uacute;blicos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En el caso de Bolivia, se dio paso a la descolonización más radical de la historia al lograr que los sectores indígena-populares se constituyan en el bloque de dirección del poder estatal. 

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La melancol&iacute;a por un antiguo orden social abandonado y el miedo a perder grandes o peque&ntilde;os privilegios de clase o de casta ante la avalancha plebeya han <strong>arrojado a estas clases medias a abrazar salvacionismos pol&iacute;tico-religiosos que prometen reestablecer la autoridad</strong> patriarcal en la familia, la inmutabilidad de las jerarqu&iacute;as de estirpe en la sociedad y el mando de la propiedad privada en la econom&iacute;a ante un mundo incierto que ha extraviado su destino. Es un tiempo de politizaci&oacute;n reaccionaria, fascistoide, de sectores tradicionales de la clase media.
    </p><p class="article-text">
        Y finalmente, <em>en quinto lugar</em>, <strong>el nuevo progresismo afronta no solo las consecuencias sociales del &ldquo;gran encierro&rdquo; planetario que el 2020 desplom&oacute; la econom&iacute;a mundial sino, en medio de ello, el agotamiento de las </strong><em><strong>reformas progresistas</strong></em><em> de primera generaci&oacute;n</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Esto conlleva <strong>una situaci&oacute;n paradojal: la de unos liderazgos progresistas para una gesti&oacute;n de rutina pero en tiempos de extraordinarias</strong> <strong>crisis</strong> econ&oacute;micas, m&eacute;dicas y sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, globalmente estamos en momentos de horizontes minimalistas o estancados: ni el neoliberalismo en su versi&oacute;n autoritaria logra superar sus contradicciones para irradiarse nuevamente, ni los diversos progresismos logran consolidarse hegem&oacute;nicamente. Esto hace prever, un tiempo ca&oacute;tico de victorias y derrotas temporales de cada una de estas u otras opciones. Sin embargo, <strong>la sociedad no puede vivir indefinidamente en la indefinici&oacute;n de horizontes predictivos duraderos</strong>. <strong>M&aacute;s pronto que tarde, de una u otra manera, las sociedades apostar&aacute;n por una salida</strong>, la que sea. Y para que el porvenir no sea el desastre o un oscurantismo planetario con clases medias rezando por &ldquo;orden&rdquo; a la puerta de los cuarteles como en Bolivia, <strong>el progresismo debe apostar a producir un nuevo programa de </strong><em><strong>reformas de segunda generaci&oacute;n</strong></em> que, articuladas en torno a la ampliaci&oacute;n de la igualdad y la democratizaci&oacute;n de la riqueza, propugne <strong>una nueva matriz productiva para el crecimiento y bienestar econ&oacute;mico</strong>s. Y, con ello, ayudar a impulsar un nuevo momento hist&oacute;rico,  de reforma moral e intelectual de lo nacional-popular y de hegemon&iacute;a cultural y movilizaci&oacute;n colectiva -hoy ausentes-, sin los cuales es imposible imaginar triunfos pol&iacute;ticos perdurables. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        (<em>Fragmentos del discurso pronunciado en la Universidad Nacional de La Rioja, Argentina, al momento de recibir el nombramiento de Doctor Honoris Causa, 5 de Noviembre del 2021</em>). 
    </p><p class="article-text">
        <em>AGB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/segunda-oleada-progresista-latinoamericana_129_8532764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Nov 2021 03:02:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5172ef13-5f6f-46b2-a4ea-5b77548a77f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="346939" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5172ef13-5f6f-46b2-a4ea-5b77548a77f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="346939" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La segunda oleada progresista  latinoamericana]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5172ef13-5f6f-46b2-a4ea-5b77548a77f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los proyectiles de Macri contra el pueblo boliviano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/proyectiles-macri-pueblo-boliviano_129_8146432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/816b38e9-e54f-48cd-b46b-68a2e670d70a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los proyectiles de Macri contra el pueblo boliviano"></p><p class="article-text">
        Primero dijeron que no se hab&iacute;a mandado ning&uacute;n material b&eacute;lico a Bolivia en las jornadas tr&aacute;gicas del golpe de estado del 2019. Luego que se trataba de material antidisturbios para proteger la embajada argentina. Y finalmente, que todo este asunto es un malvado ataque pol&iacute;tico. Lo cierto es que la ex ministra Bullrich y ex presidente Macri se han asfixiado con sus propias palabras al momento de justificar sus inconductas. Intentaron negar, eludir y hasta huir de un grav&iacute;simo asunto de tr&aacute;fico de armas que ellos mismos crearon. Y cada que hablan, se hunden a&uacute;n m&aacute;s en sus mentiras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que lleg&oacute; a Bolivia un &ldquo;escuadr&oacute;n de gendarmer&iacute;a&rdquo; armado con ametralladoras, pistolas y carabinas autom&aacute;ticas, sin ninguna autorizaci&oacute;n parlamentaria, ni de Argentina y menos de Bolivia que, en este &uacute;ltimo caso, la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado, en el Art&iacute;culo 158, establece que los &uacute;nicos que pueden autorizar la entrada temporal de cualquier tipo de fuerza armada extranjera es la Asamblea Legislativa Plurinacional; cosa que no sucedi&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n llegaron 70.000 cartuchos de escopeta, 661 granadas de mano de gas y otros implementos. Las ex autoridades argentinas se&ntilde;alan que todo este material se hubiera usado en entrenamiento del escuadr&oacute;n. M&aacute;s que un pretexto es una manera macabra de hacerse la burla de si mismos, &iquest;Se imaginan a 11 uniformados encerrados en una casa gastando 70.000 cartuchos en 7 meses, encima con solo 2 escopetas que - seg&uacute;n el informe de Ministerio de Defensa de Argentina del 10 de julio del 2021- son las que llev&oacute; el escuadr&oacute;n de gendarmer&iacute;a? Creerles este adefesio explicativo significar&iacute;a que el contingente &ldquo;Alacr&aacute;n&rdquo; hubiera tenido que disparar 333 cartuchos por d&iacute;a al interior de la embajada. <strong>Y ciertamente no hay vecinos ni par de escopetas que aguanten semejante exabrupto</strong>; a no ser que se haya intentado hacer un t&uacute;nel bajo tierra a modo de &ldquo;entrenamiento&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que ese material b&eacute;lico fue entregado a la polic&iacute;a boliviana, tal como lo ha admitido el actual comandante de esa instituci&oacute;n; y a los militares, tal como agradeci&oacute; el general de la Fuerza A&eacute;rea Terceros a trav&eacute;s de una carta; luego denunciada como falsa, pero que el mismo cartel de medios de comunicaci&oacute;n conservadores que iniciaron esa campa&ntilde;a de desprestigio de la misiva, tuvieron que retractarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En resumen, &ldquo;alacranes&rdquo;, munici&oacute;n letal para armas autom&aacute;ticas, granadas de gas y 70.000 cartuchos de escopeta 12/70, llegaron a Bolivia sin ninguna autorizaci&oacute;n congresal ni civil en las horas que se estaba consumando el golpe de estado de noviembre del 2019.
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene implicaciones legales en ambos pa&iacute;ses. En Bolivia, aquellos mandos policiales y militares que tramitaron, aceptaron y ayudaron a la entrada del destacamento de una fuerza armada extranjera sin autorizaci&oacute;n de la Asamblea Legislativa, violentaron la &ldquo;integridad territorial y soberan&iacute;a del Estado&rdquo;, penalizada por el C&oacute;digo Penal con 15 a 30 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. En el caso militar el delito se agrava siendo que se trata del incumplimiento de la &uacute;nica misi&oacute;n que justifica su existencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, los oficiales bolivianos que aceptaron la entrada de un avi&oacute;n militar extranjero, lo llevaron a la Base A&eacute;rea Militar, ordenaron su descarga y guardado, infringieron la Ley 400 de &ldquo;Control de Armas y Municiones&rdquo; que, en su Art&iacute;culo 28, claramente expresa que cualquier internaci&oacute;n de armas de fuego y munici&oacute;n para proteger embajadas, debe obligatoriamente ser autorizado por el Ministerio de Defensa y Canciller&iacute;a. Al incumplir este tr&aacute;mite legal, los oficiales policiales y militares incurrieron en un &ldquo;tr&aacute;fico il&iacute;cito&rdquo; sancionado con 30 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. <strong>Los involucrados extranjeros de este tr&aacute;fico podr&iacute;an ser requeridos por la justicia boliviana.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de estas inevitables consecuencias legales, &iquest;no sab&iacute;a el ex-canciller argentino Faurie que la entrada de escuadrones armados y municiones para proteger la embajada requer&iacute;a autorizaci&oacute;n congresal y ministerial boliviana? <strong>Obviamente que Faurie lo sab&iacute;a, pues se trata de un tr&aacute;mite que lo hacen regularmente todas las canciller&iacute;as que tienen embajadas en Bolivia</strong>. Y entonces, &iquest;Por qu&eacute; este grosero traspi&eacute; de diplomacia y respeto de las instituciones democr&aacute;ticas?
    </p><p class="article-text">
        De hecho, no se trat&oacute; de un &ldquo;olvido&rdquo; pues, como establece el mismo informe del Ministerio de Defensa de Argentina, la Polic&iacute;a Bolivia, present&oacute; a la embajada un documento el 12 de noviembre, un d&iacute;a antes de la llegada del personal armado y las municiones, en el que los polic&iacute;as, atribuy&eacute;ndose el papel de Asamblea Legislativa, de Ministerio de Defensa y Canciller&iacute;a &ldquo;autorizan&rdquo; la entrada del escuadr&oacute;n &ldquo;Alacranes&rdquo; y de la munici&oacute;n argentinos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces, queda claro que con <strong>quien negoci&oacute; el gobierno de Macri fue con polic&iacute;as, y seguramente con militares, por eso la carta de agradecimiento del general Terceros y el uso de la plataforma militar de la Fuerza A&eacute;rea Boliviana</strong>. &iquest;Y desde cuando un gobierno democr&aacute;tico negocia la autorizaci&oacute;n de llegada de tropas y envi&oacute; de munici&oacute;n letal con polic&iacute;as y militares de otro pa&iacute;s? Estos temas delicados de seguridad interna y soberan&iacute;a territorial, en gobiernos democr&aacute;ticos, son de responsabilidad exclusiva de presidentes electos, de ministros designados por autoridades civiles electas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y entonces porque Macri, su Canciller y su Ministra negociaron con los generales? Porque ellos eran el gobierno de Bolivia durante esos d&iacute;as; lo eran de facto.&nbsp; Macri lo sab&iacute;a y, al negociar con ellos la autorizaci&oacute;n de la llegada del avi&oacute;n argentino C-130, los reconoci&oacute; como gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No importa cu&aacute;n grave haya podido ser la situaci&oacute;n de la embajada argentina en Bolivia, <strong>lo cierto es que al transar con generales sublevados el gobierno argentino reconoci&oacute;, respald&oacute; y legitim&oacute; a esa camarilla golpista.</strong> Y en vez de desconocerla, Macri los aval&oacute; y felicit&oacute; &ldquo;regal&aacute;ndoles&rdquo; 70.000 municiones antidisturbios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La realidad de esos d&iacute;as es que nadie molest&oacute; a la embajada argentina, como s&iacute; lo hicieron con la delegaci&oacute;n mexicana asediada por paramilitares y polic&iacute;as, quiz&aacute; porque no les &ldquo;regalaron&rdquo; municiones a los generales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Queda entonces en el aire, la pregunta sobre las convicciones democr&aacute;ticas de un gobierno democr&aacute;tico como el del ex presidente Macri. <strong>&iquest;Es democr&aacute;tico negociar y armar a militares golpistas?</strong>, &iquest;Hay apego a la protecci&oacute;n de la vida y los derechos humanos entregando munici&oacute;n a generales de un pa&iacute;s en el que estos salen a las calles a reprimir civiles desarmados?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alg&uacute;n seguidor del general Jorge Rafael Videla dijo que lo que se mand&oacute; a Bolivia fueron &ldquo;empanadas&rdquo;, sin ning&uacute;n efecto letal. Pues esas &ldquo;empanadas&rdquo; le sacaron el ojo al campesino Hern&aacute;n Maldonado, le perforaron los pulmones Sonia, una ni&ntilde;a de 15 a&ntilde;os, le arrancaron pedazo de carne de la pierna a Juvenal.
    </p><p class="article-text">
        Las armas y municiones llegaron el 13 de noviembre del 2019. Dos d&iacute;as despu&eacute;s, tropas policiales y militares &ldquo;reforzadas&rdquo; con el cargamento recibido desde Argentina, asesinaron en Sacaba a 11 civiles e hirieron a 120. D&iacute;as despu&eacute;s, en Senkata, otros 11 civiles ser&iacute;an masacrados y 78 heridos de gravedad. &iquest;Podr&aacute; Macri dormir tranquilo sabiendo que Paulino Condori y Percy Conde, murieron por impacto directo de proyectiles de escopeta? &iquest;Sabr&aacute; que muchas familias han quedado con padres mutilados y que hay centenares de ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos resultantes de la represi&oacute;n ordenada por los generales con los cuales negoci&oacute; una falaz &ldquo;protecci&oacute;n&rdquo; de la embajada?
    </p><p class="article-text">
        En fin, en descargo del ex presidente Macri se puede afirmar que este peligroso extrav&iacute;o de las convicciones democr&aacute;ticas no es su patrimonio personal. Es ahora ya un hecho com&uacute;n a todas las fuerzas pol&iacute;ticas conservadoras del mundo. Cuando el horizonte neoliberal estaba en su cenit, la democracia era el lugar de la validaci&oacute;n de la convergencia estructural de las elites pol&iacute;ticas. Hoy, asistimos al ocaso del consenso del libre mercado. Las hegemon&iacute;as tambi&eacute;n envejecen; y en este caso descomponi&eacute;ndose monstruosamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su visi&oacute;n instrumental de la democracia los est&aacute; llevando a considerar a las pr&aacute;cticas electivas y las normativas constitucionales en unas molestias prescindibles a la hora de preservar privilegios de clase y apellido. No es casual que Trump haya convocado a sus seguidores a asaltar el Capitolio, que Carlos Mesa haya llamado a quemar tribunales electorales en Bolivia, que Mario Vargas Llosa busque escamotear el voto de pobladores ind&iacute;gena-campesinos en el Per&uacute; o que el &ldquo;Grupo de Lima&rdquo;, de la mano de los gobiernos conservadores de Ecuador y Argentina, se haya convertido en una <em>internacional de la muerte</em> proveyendo de material b&eacute;lico para consolidar un golpe de Estado. Han regresado al primitivismo de una lectura schmittiana del poder en la que el gobierno reconocido desde ahora, no es aquel electo por el pueblo; sino el que puede imponer, a sangre y fuego, el estado de excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tr&aacute;gicamente, la democracia est&aacute; bajo asedio. </strong>Y no por los llamados &ldquo;populismos&rdquo;, sino por un neoliberalismo crepuscular. &nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        <em>AGL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/proyectiles-macri-pueblo-boliviano_129_8146432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jul 2021 03:03:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/816b38e9-e54f-48cd-b46b-68a2e670d70a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="47226" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/816b38e9-e54f-48cd-b46b-68a2e670d70a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="47226" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los proyectiles de Macri contra el pueblo boliviano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/816b38e9-e54f-48cd-b46b-68a2e670d70a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Bolivia,Golpe de Estado,Mauricio Macri,Evo Morales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vargas Llosa y el liberalismo putrefacto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/vargas-llosa-liberalismo-putrefacto_129_8078637.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91ab2daf-8fbf-42e6-af5c-b6067acdda13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vargas Llosa y el liberalismo putrefacto"></p><p class="article-text">
        Todas las cosas envejecen: los organismos vivos, las personas y las ideas. Es la dureza de la segunda ley de la termodin&aacute;mica. Pero hay maneras dignas de hacerlo, manteni&eacute;ndose leales a los principios con los que se alcanz&oacute; el cenit de la existencia, consciente de los errores y sin arrepentimientos ni transformismos de &uacute;ltima hora. Pero hay existencias que se corrompen por elecci&oacute;n, que se degeneran por decisi&oacute;n. Son los seres que se revuelcan en la putrefacci&oacute;n del alma arrastrando tras de s&iacute; las pestilencias de un destino extraviado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es el pat&eacute;tico devenir del pol&iacute;tico Vargas Llosa de hoy; <strong>no de aquel genio literario</strong> que hizo m&eacute;ritos propios para entrar en la estanter&iacute;a de las letras universales con &ldquo;<em>La ciudad y los perros&rdquo;</em> o &ldquo;<em>Conversaci&oacute;n en la catedral&rdquo;</em>.&nbsp; <strong>Su actual prosa pol&iacute;tica viene chabacana, llena de monstruosidades ideol&oacute;gicas que mancillan la pulcritud de los ideales conservadores que alg&uacute;n d&iacute;a profes&oacute;</strong>. Es como si hubiera un empe&ntilde;o deliberado por envilecer&nbsp; a la persona que obtuvo el Premio Nobel&nbsp; y dejar en pie a un decadente pol&iacute;tico atribulado por pasiones b&aacute;rbaras.
    </p><p class="article-text">
        Vargas Llosa se traga sus otrora enjundiosas convicciones democr&aacute;ticas para apoyar sin decoro a la heredera y encubridora del r&eacute;gimen fujimorista que cerr&oacute; el Congreso de la Republica, suspendi&oacute; al poder judicial, orden&oacute; el asalto militar de medios de comunicaci&oacute;n del Per&uacute; y promovi&oacute; escuadrones de la muerte con decenas de masacres en su haber. <strong>Eso habla de un pervertido drama en el que un reposado liberal muta a un ardiente neofascista.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y no es un tema de temperamento d&eacute;bil o convicciones ef&iacute;meras que quiz&aacute;, en este caso, hayan ayudado a la elegancia de su prosa. En realidad, <strong>Vargas Llosa es un ejemplo, letrado de un desplazamiento emocional de la &eacute;poca.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Respalda groseras maniobras de la derrotada Keiko Fujimori que denuncia &ldquo;fraude&rdquo; electoral y anula miles de votos de comunidades ind&iacute;genas y mantiene un curioso silencio frente al manifiesto de ex jerarcas militares para que las Fuerzas Armadas desconozcan la victoria de Pedro Castillo.&nbsp; As&iacute; se emparenta ideol&oacute;gicamente con Trump que instig&oacute; a sus seguidores a tomar violentamente el Congreso de Estados Unidos en enero del 2021; o con el candidato presidencial Carlos Mesa que, al conocer su derrota en noviembre del 2019 contra Evo Morales, convoc&oacute; a los suyos a incendiar los tribunales electorales bolivianos, incluidos los votos de los ciudadanos. Se trata de actitudes no muy diferentes a la de Bolsonaro que reprocha a las dictaduras brasile&ntilde;as (1964-1985) el solo haber torturado en vez de haber matado a los izquierdistas; o a la indignidad de Pi&ntilde;era arrugando su peque&ntilde;a bandera nacional, para mostrarle a Trump que sus colores y estrella cabr&iacute;an en una esquina de la bandera norteamericana.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son s&iacute;ntomas del ocaso de un liberalismo pol&iacute;tico que, en su rechazo a asumir con aplomo el crep&uacute;sculo de sus luces, prefiere desnudar sus miserias en la retirada.</strong> Antes pod&iacute;a jactarse de su filiaci&oacute;n democr&aacute;tica, su tolerancia cultural y conmiseraci&oacute;n por los pobres, porque, con independencia del partido pol&iacute;tico victorioso, los ricos siempre triunfaban en el mundo en el que las alternativas de &ldquo;mundos posibles&rdquo; estaban dise&ntilde;ados a su medida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora el planeta se ha sumergido en una incertidumbre de destino. Las &eacute;lites dominantes divergen sobre c&oacute;mo salir del atolladero econ&oacute;mico y medioambiental que han provocado, los pobres ya no se culpabilizan de su pobreza, la utop&iacute;a neoliberal se desvanece y los sacerdotes del libre mercado ya no tienen a sus pies a feligreses a quienes embaucar con redenciones futuras a cambio de complacencias actuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es el tiempo del ocaso del consenso globalista.</strong> <strong>Ni los de arriba tienen criterios compartidos de hacia d&oacute;nde ir; ni los de abajo conf&iacute;an en el viejo curso que los de arriba les se&ntilde;alaban. </strong>Todos viven un estado de estupor colectivo, de ausencia de futuro factible que desencadena, entre los humillados globales, estallidos de angustia, malestar, enojo y sublevaci&oacute;n. Occupy Wall Street, el Movimiento de los Indignados en Espa&ntilde;a, los &ldquo;chalecos amarillos&rdquo; de Francia, los levantamientos populares de Chile, Per&uacute; y Colombia, las oleadas de progresismos latinoamericanos, son los s&iacute;ntomas de una convulsa de &eacute;poca de ansiedades desatadas que apenas comienza. <strong>Nadie de los inconformes sabe con certeza hacia d&oacute;nde ir, aunque saben con claridad plebeya y callejera lo que ya no pueden soportar. </strong>Es la &eacute;poca de un presente que desfallece y de un futuro que no llega ni anuncia su existencia y las viejas creencias dominantes se fisuran, se repliegan para dar paso a la incredulidad radical primero, y luego, a la b&uacute;squeda de alguna nueva certidumbre donde enraizar las esperanzas.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un caos creador que erosiona las viejas tolerancias morales entre los de &ldquo;arriba&rdquo; y los de &ldquo;abajo&rdquo; y que, con ello, empuja al consenso neoliberal que agrup&oacute; a la sociedad a replegarse. La calle y el voto, ya no los medios de comunicaci&oacute;n ni los gobiernos, son ahora los espacios de la gram&aacute;tica donde se escribir&aacute; el nuevo estado de animo popular.&nbsp; La democracia se revitaliza desde abajo, pero parad&oacute;jicamente por ello, se ha convertido en un medio peligroso para los ide&oacute;logos neoliberales que fueron dem&oacute;cratas en tanto el voto no pusiera en riesgo el consenso privatizador y de libre mercado. Pero, ahora que la calle y el voto impugnan la validez de este &uacute;nico destino, la democracia se presenta como un estorbo y hasta un peligro para la vigencia del neoliberalismo crepuscular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las denuncias de fraude que se extiende por las Am&eacute;ricas, y que seguramente se har&aacute;n presentes en Europa, no son s&oacute;lo el aullido de guerra de los derrotados. Son la desesperada consigna de las ahora minor&iacute;as neoliberales, para atacar sistem&aacute;ticamente la institucionalidad democr&aacute;tica y la legitimidad del voto como modo de elecci&oacute;n de gobernantes. <strong>El golpe de Estado tiende a instalarse como una opci&oacute;n factible en el repertorio pol&iacute;tico conservador.</strong>&nbsp; Y todo ello lo hace cabalgando un lenguaje enfurecido que aplasta en su galope cualquier respeto por la tolerancia y el pluralismo. Enarbolan sin reparos el supremasismo racial contra ind&iacute;genas y migrantes por igual.&nbsp; Desprecian el inconformismo plebeyo al que califican de expresiones de &ldquo;hordas salvajes&rdquo;, &ldquo;ignorantes&rdquo; &ldquo;alien&iacute;genas&rdquo; o &ldquo;terroristas&rdquo;. Y en un anacronismo risible, desempolvan la fraseolog&iacute;a &ldquo;anticomunista&rdquo; para encubrir con miedos at&aacute;vicos el disciplinamiento violento de los pobres, las mujeres y los izquierdistas. El neoliberalismo va degenerando en un acomplejado neo fascismo.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante la descomposici&oacute;n del neoliberalismo pol&iacute;tico que, en su fase de ocaso y perdida de hegemon&iacute;a, exacerba toda su carga violenta y est&aacute; dispuesto a pactar con el diablo, con todos las fuerzas tenebrosas, racistas y antidemocr&aacute;ticas, para defender un proyecto ya malogrado. El consenso universalista del que se jactaba el neoliberalismo en los a&ntilde;os 90s, ha dado lugar al odio enfeudado de una ideolog&iacute;a de outlet. <strong>Y, como lo demuestra el &uacute;ltimo Vargas Llosa, la narraci&oacute;n de esta putrefacci&oacute;n cultural es un bodrio literario carente de la &eacute;pica de las derrotas dignas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>AGL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/vargas-llosa-liberalismo-putrefacto_129_8078637.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jun 2021 03:03:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/91ab2daf-8fbf-42e6-af5c-b6067acdda13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="116280" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/91ab2daf-8fbf-42e6-af5c-b6067acdda13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="116280" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Vargas Llosa y el liberalismo putrefacto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/91ab2daf-8fbf-42e6-af5c-b6067acdda13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vargas Llosa,Perú,Keiko Fujimori]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la perplejidad de las ideas a la revocatoria de las creencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/perplejidad-ideas-revocatoria-creencias_129_7938019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/657b20ce-e78f-4cc1-a840-690bceb04cfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la perplejidad de las ideas a la revocatoria de las creencias"></p><p class="article-text">
        No hay victoria pol&iacute;tica sin previa victoria cultural. <strong>No es posible que una fuerza social, o &eacute;lite pol&iacute;tica, conquiste democr&aacute;ticamente el monopolio de la gesti&oacute;n de los bienes comunes de una sociedad sin que antes una parte mayor de la poblaci&oacute;n concurra al imaginario de expectativas que aquella fuerza social expresa y propone</strong>. Esto vale tanto para las peri&oacute;dicas disputas electorales nacionales como para la formaci&oacute;n de los grandes ciclos pol&iacute;ticos, revolucionarios o conservadores.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es que en estos &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os el ascenso escalonado de los reg&iacute;menes neoliberales en el mundo vino siempre precedido, y fue despu&eacute;s renovado, por un triunfo en el modo de imaginar el curso de acciones posibles con la que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n organizaba su vida cotidiana y sus esperanzas. 
    </p><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada de 1980, las contradicciones del &ldquo;Estado de Bienestar&rdquo; en el Norte, del &ldquo;desarrollismo&rdquo; en el Sur, y los l&iacute;mites de una ciudadan&iacute;a corporativa-sindical desbordada por todos lados ante la emergencia de nuevos sujetos individuados demandando reconocimiento, crearon un estado de disponibilidad colectiva para sustituir creencias, que supo ser aprovechado por el dogma liberal. <strong>El proyecto neoliberal expon&iacute;a una propuesta &ldquo;renovada&rdquo; de crecimiento econ&oacute;mico fundado en el libre mercado, la desregulaci&oacute;n laboral, la concentraci&oacute;n de la riqueza y el achicamiento del Estado. Pero tambi&eacute;n, como correlato l&oacute;gico y normativo de la nueva fase de acumulaci&oacute;n empresarial, propon&iacute;a una reforma moral del orden social mediante la &ldquo;liberaci&oacute;n&rdquo; de la individualidad, la competitividad y el consumo instant&aacute;neo como nuevos tensores de la visi&oacute;n del mundo cotidia</strong>no.
    </p><p class="article-text">
        Ante esa crisis general econ&oacute;mica y cognitiva, las izquierdas mundiales parad&oacute;jicamente apelaban a profundizar las causas de la propia crisis. <strong>El proyecto de sociedad &ldquo;alternativa&rdquo; de las izquierdas de entonces solo se diferenciaba de la realidad existente en t&eacute;rminos cuantitativos: cu&aacute;ntas empresas m&aacute;s hab&iacute;a que nacionalizar o cu&aacute;nto mayor deber&iacute;a ser el incremento salarial de los sindicalizados</strong>. No hab&iacute;a en esto promesa alguna de un nuevo mundo capaz de superar las contradicciones del viejo o de articular las expectativas de derechos de aquella multitud de sujetos que se mov&iacute;a por fuera del mundo sindical. 
    </p><p class="article-text">
        La izquierda mundial influyente, a pesar de la sofisticaci&oacute;n, radicalidad de su lenguaje y, en muchos casos, de su hero&iacute;smo pol&iacute;tico, era ya una izquierda conservadora, a la defensiva, sin iniciativa hist&oacute;rica, demandante de la reactualizaci&oacute;n de los viejos proyectos de inclusi&oacute;n en un momento en que las &eacute;lites dominantes ya hab&iacute;an decidido cambiar las reglas de dominaci&oacute;n. Luego se sum&oacute; la implosi&oacute;n de la URSS. Que, con m&aacute;s o menos cr&iacute;ticas, hab&iacute;a sido el referente de un modelo de sociedad alternativa al capitalismo. <strong>La sentencia thatcheriana de que &ldquo;No hay alternativa&rdquo; reson&oacute; como la c&iacute;nica y lapidaria constataci&oacute;n de un hecho</strong> f&aacute;ctico. No ser&aacute; extra&ntilde;o, por tanto, que el neoliberalismo entre en la Historia con una &eacute;pica transformadora, innovadora, contra un orden mundial en ocaso. Y frente a los insumisos fragmentados, la dosificada coerci&oacute;n estatal har&aacute; el trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        La derrota cultural de las izquierdas fue de tal magnitud, que estas desaparecieron del mapa pol&iacute;tico, ya sea por extinci&oacute;n o por conversi&oacute;n, dando lugar <strong>a fines del siglo XX a una gran </strong><em><strong>convergencia estructural </strong></em><strong>de &eacute;lites pol&iacute;ticas y sociales en torno al neoliberalismo</strong>. Al poco tiempo, ya no era posible distinguir entre dem&oacute;cratas o republicanos; socialdem&oacute;cratas o socialcristianos; nacionalistas, socialistas o liberales. Todos propon&iacute;an lo mismo: privatizaci&oacute;n, tratados de libre comercio, competitividad, globalizaci&oacute;n. La diferencia de proyectos de destino fue sustituida por el carisma o la fotogenia. Este consenso global de las &eacute;lites fue m&aacute;s importante que el propio Consenso de Washington, pues se trataba de la unificaci&oacute;n del orden l&oacute;gico, moral, procedimental y normativo del sentido com&uacute;n planetario.
    </p><p class="article-text">
        Esto permiti&oacute; una segunda <strong>gran </strong><em><strong>convergencia procedimental de la pol&iacute;tica</strong></em><strong>: la asociaci&oacute;n entre libre mercado y democracia representativa</strong>. Claro, si hay un solo futuro, el riesgo de que el voto de las clases menesterosas pueda representar alg&uacute;n peligro para el nuevo dise&ntilde;o conservador es insignificante. Y por ello, el neoliberalismo que hab&iacute;a probado en Chile su afinidad electiva con el autoritarismo, pudo aceptar su <em>convivencia instrumental</em> con la participaci&oacute;n democr&aacute;tica de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Todo este orden l&oacute;gico y moral del mundo comienza hoy a desvanecerse. Las &ldquo;reformas estructurales&rdquo;, las cadenas globales de valor, la desindicalizaci&oacute;n y el &eacute;xito de los &ldquo;mejores&rdquo; han dejado una geograf&iacute;a infinita de &ldquo;perdedores&rdquo; sin ilusi&oacute;n alguna por el futuro. Son los obreros precarizados y las &ldquo;clases medias&rdquo; devaluadas en sus m&eacute;ritos tradicionales; son los asalariados sin empleo y los peque&ntilde;os empresarios asfixiados por productos m&aacute;s baratos. Y no se trata de &ldquo;efectos colaterales&rdquo; de una globalizaci&oacute;n preponderantemente inclusiva: son los efectos mayoritarios y puros de un neoliberalismo exitoso que, por ello, ahora deviene crepuscular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con el siglo XXI naci&oacute; la oleada progresista latinoamericana. Era el s&iacute;ntoma de un tiempo por venir</strong>. Le siguieron las recurrentes crisis econ&oacute;micas mundiales, las protestas en el Norte y un creciente malestar social. Lo m&aacute;s relevante ahora, sin embargo, es el abatimiento del horizonte predictivo de la sociedad en su conjunto, la p&eacute;rdida del optimismo frente al porvenir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en medio de este desapasionamiento general por el futuro, angustiosamente incierto, <strong>un nuevo &ldquo;fantasma&rdquo; recorre el mundo: la </strong><em><strong>divergencia de &eacute;lites</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        Si durante cuarenta a&ntilde;os la &ldquo;unipolaridad&rdquo; fue la met&aacute;fora que resum&iacute;a la convergencia mundial hacia un &uacute;nico destino deseado, hoy la &ldquo;multipolaridad&rdquo; es el eufemismo de un destino hist&oacute;rico desgarrado o, peor a&uacute;n, ausente. Se trata de un <em>tiempo liminal</em> donde todos sabemos lo que est&aacute; terminando, pero nadie sabe lo que viene despu&eacute;s; el futuro se presenta como un abismo sin promesa alguna. 
    </p><p class="article-text">
        Las &eacute;lites que gobiernan el mundo no pueden brindar certeza de un porvenir motivador. Es <strong>como si la l&iacute;nea del tiempo que nos encamina hacia una meta ya no existiera y por tanto el presente fuera un tiempo dilatado de manera indefinida.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        En medio de este caos cognitivo, <strong>lo relevante del momento es la </strong><em><strong>divergencia</strong></em><strong> propositiva de las &eacute;lites dominantes</strong>. Unas persisten en mantener las cosas tal como est&aacute;n, con m&aacute;s libre mercado y recorte fiscal: son los f&oacute;siles pol&iacute;ticos. Algunos exigen pasar a una etapa libertarista del neoliberalismo, pero sin contaminaciones culturalistas del &ldquo;marxismo&rdquo;. Otros buscan capturar la decepci&oacute;n apelando al proteccionismo de sus mercados y la revitalizaci&oacute;n de sus burgues&iacute;as productivas bajo membres&iacute;a &ldquo;verde&rdquo; o ultra nacionalista. Los m&aacute;s radicales hablan de un nuevo tipo de socialismo. Hay, pues, una <strong>dispersi&oacute;n de la manera de imaginar el futuro propia de un presente sin destino compartido. Desde entonces, &ldquo;populismo&rdquo; es la manera de nombrar el miedo y la ignorancia ante esta divergencia de futuros posibles. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Y por supuesto, <strong>todo desacuerdo sustantivo en los modos de organizar imaginariamente la cadena de sucesos por venir genera una discrepancia en los procedimientos pol&iacute;ticos &nbsp;a seguir</strong> para alcanzar esos acontecimientos esperados. M&aacute;s a&uacute;n cuando se han elevado desde lo nacional-popular hasta ponerse al frente quienes intentan desarmar, parcial o totalmente, el modo de centralizar la riqueza dominante en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Eso es lo que ha pasado con la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Si entre las &eacute;lites dominantes hay desacuerdo sobre cu&aacute;l debe ser el futuro, para ofrecerles ese modelo a las clases subalternas, entonces el riesgo que estas opten electoralmente por cursos de acci&oacute;n por fuera de los m&aacute;rgenes de la dominaci&oacute;n conocida se incrementa exponencialmente. Es as&iacute; que <strong>la democracia se presenta cada vez m&aacute;s como un riesgo mayor para las formas tradicionales de mando. En tiempos de </strong><em><strong>divergencia de horizontes predictivos colectivos</strong></em><strong>, la libertad de elecci&oacute;n de la plebe tiende a convertirse en un peligro que corroe la continuidad del mando de las clases satisfechas</strong>. De ah&iacute; que el resultado inmediato sea la actual fascistizaci&oacute;n racializada de las derechas pol&iacute;ticas mundiales, su desenfreno autoritario e, incluso, su apego a suspender la constitucionalidad democr&aacute;tica del Estado, como ha sucedido con los golpes de Estado en Bolivia el 2019 o en EEUU el 2021. El espacio del centro derecha se angosta; en realidad, toda ella se lanza a los brazos de la extrema derecha. El fascismo del siglo XX y el &ldquo;post-fascismo&rdquo; del siglo XXI no son anomal&iacute;as en un sistema pol&iacute;tico sano, sino el producto natural y embravecido del ocaso de una &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los pa&iacute;ses con mayores ingresos, la fascistizaci&oacute;n viene de la mano de un estancamiento de la movilidad social ascendente, de la renuncia de la izquierda pol&iacute;tica a encauzar este descontento hacia una querella radical por un orden econ&oacute;mico alternativo y, por supuesto, del &eacute;xito de la derecha pol&iacute;tica por enmarcar las &ldquo;causas&rdquo; del malestar en la &ldquo;presencia de la migraci&oacute;n&rdquo;, el &ldquo;asedio estatal a las libertades&rdquo; o en la &ldquo;degradaci&oacute;n del orden familiar&rdquo;. <strong>En los pa&iacute;ses con gobiernos progresistas, el desapego a la democracia de los sectores medios tradicionales vendr&aacute; precisamente como resultado de los &eacute;xitos relativos de los procesos de igualdad social. El racismo y las pol&iacute;ticas de odio ser&aacute;n el rechazo a la movilidad social ascendente de sectores anteriormente excluidos (ind&iacute;genas, mujeres, peque&ntilde;os productores) que, ahora con nuevos derechos, reconocimientos e influencias, deval&uacute;an los bienes y privilegios pose&iacute;dos por las viejas clases medias</strong>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, esta <em>&eacute;poca liminal</em> que atraviesa el mundo parece contener dos fases. 
    </p><p class="article-text">
        La <em><strong>primera fase de &eacute;poca</strong></em> est&aacute; caracterizada por la <strong>perplejidad de un tiempo sin direcci&oacute;n que est&aacute; acarreando la divergencia de &eacute;lites</strong>, la disociaci&oacute;n entre neoliberalismo y libre mercado, la fascistizaci&oacute;n de segmentos sociales y la implosi&oacute;n de la pol&iacute;tica centrista. 
    </p><p class="article-text">
        Todo ello preparar&aacute; inevitablemente la entrada a la <em><strong>segunda fase de &eacute;poca</strong></em><strong>, que se identificar&aacute; por una generalizada disponibilidad colectiva a la revocatoria de las fundamentales creencias organizadoras de la vida y el destino</strong>. Este ser&aacute; el escenario donde se definir&aacute; el esp&iacute;ritu argumental de la nueva &eacute;poca socio-econ&oacute;mica del mundo. Y, como sucedi&oacute; antes, la victoria del nuevo orden planetario, sea el que sea, primero ser&aacute; cultural y moral. Luego despu&eacute;s, pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AGL&nbsp;&nbsp;</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/perplejidad-ideas-revocatoria-creencias_129_7938019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 May 2021 03:42:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/657b20ce-e78f-4cc1-a840-690bceb04cfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="241713" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/657b20ce-e78f-4cc1-a840-690bceb04cfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="241713" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De la perplejidad de las ideas a la revocatoria de las creencias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/657b20ce-e78f-4cc1-a840-690bceb04cfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El FMI y la Incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fmi-incertidumbre_129_7832566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc0d6d45-3992-466c-a56f-c9d2cc234cfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El FMI y la Incertidumbre"></p><p class="article-text">
        Kristalina Gueorguieva, doctora en econom&iacute;a, es la directora general del FMI y ciertamente conoce, como todos los funcionarios de esa instituci&oacute;n, el manejo de la incertidumbre en determinadas variables macroecon&oacute;micas que modelizan las decisiones individuales de consumidores y productores. De hecho, el Global Integrated Monetary and Fiscal Model (GIMF), con el que el FMI disciplin&oacute; durante cuatro d&eacute;cadas la comprensi&oacute;n y direcci&oacute;n de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de los pa&iacute;ses del mundo, incluye las llamadas &ldquo;variables estoc&aacute;sticas&rdquo; al momento de prever expectativas sobre los per&iacute;odos futuros de la econom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por ello, sorprende que lo m&aacute;s relevante de la declaraci&oacute;n de la Directora General, previa a la cuadrag&eacute;sima tercera reuni&oacute;n del Consejo del FMI en abril, haya sido precisamente el afirmar que el mayor &ldquo;peligro&rdquo; que envuelve al mundo sea la </strong><em><strong>incertidumbre</strong></em><strong>. El peligro ya no es, como antes se pontificaba, el d&eacute;ficit fiscal, los excesivos impuestos, las subvenciones, el gasto p&uacute;blico en el &aacute;rea de salud, el populismo o el intervencionismo estatal</strong>. No, al contrario, ahora en un giro de 180 grados se recomienda que frente a la &ldquo;gran recesi&oacute;n&rdquo; y al &ldquo;lockdown&rdquo;, los gobiernos deben &ldquo;transferir recursos a los &rdquo;hogares vulnerables&ldquo;, ampliar &rdquo;subsidios&ldquo;, &rdquo;inyectar capital&ldquo; a las peque&ntilde;as empresas, elevar la inversi&oacute;n p&uacute;blica en infraestructura, salud y educaci&oacute;n, aplicar tributos progresivos a la riqueza, a los beneficios empresariales excesivos, a las grandes herencias, etc. 
    </p><p class="article-text">
        La <em>incertidumbre</em> a la que el FMI le teme no es pues la aleatoriedad de las expectativas de mercado de los actores individuales, f&aacute;cilmente capturadas por el juego de probabilidades en las ecuaciones con las que se calculan las variables estoc&aacute;sticas de los GIMF. Aquello correspond&iacute;a a los tiempos de una realidad social domesticada, donde productores, consumidores, gobernantes, pol&iacute;ticos, ide&oacute;logos, comunicadores compart&iacute;an un mismo horizonte cultural de destino predecible: la competencia salvaje, la ganancia, el libre mercado y la globalizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en cambio, hay una realidad que desborda y fisura por todos lados ese cors&eacute; predictivo y la simpleza matem&aacute;tica de esas variables. <strong>La </strong><em><strong>incertidumbre </strong></em><strong>se est&aacute; apoderando de la propia organizaci&oacute;n del mundo y de su porvenir. La pandemia ha obligado a los estados a romper reglas de mercado para proteger a sus ciudadanos; la acumulaci&oacute;n empresarial ha sido paralizada para poner por delante responsabilidades m&eacute;dicas, los d&eacute;ficits fiscales se han disparado para financiar la estabilidad de las bolsas de valores y las transferencias monetarias de emergencia. Las &eacute;lites, despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os de unanimidad en cuanto a horizontes de futuro, ahora divergen sobre las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas a adoptar ante la gravedad de la crisis. El venerado &ldquo;mercado mundial&rdquo; detr&aacute;s del cual corr&iacute;an todos los agentes econ&oacute;micos, es hoy una entelequia escurridiza descuartizada por un enfurecido nacionalismo de vacunas. Cada Estado &ldquo;desarrollado&rdquo; cuida las vacunas fabricadas en su territorio, dejando al resto a la suerte divina.</strong> La globalizaci&oacute;n se arrodilla ante la fuerza pura y cruda de las soberan&iacute;as territoriales. 
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo es grotesco. Cada uno de los fetiches de la modernidad neoliberal es inmolado en el fragor de un mundo encendido por la consigna de s&aacute;lvese quien pueda, como pueda y donde pueda. As&iacute;, los sacerdotes del libre cambio han devenido proteccionistas, con Boris Johnson a la cabeza. Los promotores de la consigna de que &ldquo;el Estado es el problema&rdquo;, primero con Donald Trump y su &ldquo;America First&rdquo;, y luego con Biden y su &ldquo;Made in America&rdquo;, relanzan a ese Estado como &uacute;nico demiurgo capaz de intentar sacar de la decadencia a EEUU. Los l&iacute;deres de la anteriormente detestada econom&iacute;a planificada, como China, ahora son los m&aacute;s fervientes defensores de la globalizaci&oacute;n. Y si el propio FMI hoy tiene que recomendar lo que hace dos a&ntilde;os era condenado y sancionado, entonces estamos ante un descomunal estupor cognitivo que se ha apoderado de las &eacute;lites planetarias dominantes. <strong>Los &ldquo;a&ntilde;os dorados&rdquo; donde gobernantes y gobernados compart&iacute;an una misma hoja de ruta global, y cuando las diferencias estaban en la velocidad para llegar a un destino fijado de antemano, ahora ha estallado en m&uacute;ltiples perspectivas o, lo que es peor, en la ausencia de un destino plausible. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta es la verdadera incertidumbre que aterra a Gueorguieva porque en este vaciamiento del sentido de la historia imaginada, el viejo mundo neoliberal ordenado alrededor de un destino ilusoriamente compartido ,que le daba consistencia al c&aacute;lculo probabil&iacute;stico de las variables estoc&aacute;sticas, ahora se cae a pedazos por decisi&oacute;n de sus propios administradores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y al final, ello tiene un precio hist&oacute;rico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es el propio FMI quien alerta, en un estudio reciente, que la &ldquo;larga sombra&rdquo; de conflictividades post Covid-19 puede llevar a &ldquo;derrocar gobiernos&rdquo;.</strong> El asalto al Capitolio norteamericano del 6 de enero es la epidermis de una herida de &eacute;poca que recorre el mundo. Claro, las tolerancias morales de los gobernantes hacia los gobernados, lentamente comienzan a deshilacharse por todos lados. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando todo el orden l&oacute;gico y procedimental del horizonte dominante que ha organizado el curso de la vida cotidiana de la sociedad se desvanece, lo que emerge es el abismo de la historia en cuyo interior insondable todo puede pasar. Es la &eacute;poca de un caos estructural que, inicialmente, promueve la par&aacute;lisis del horizonte predictivo de las clases subalternas; es decir, es la experiencia del tiempo como un hecho suspendido, como una agobiante excepcionalidad indefinida que no tiene vocaci&oacute;n ni promesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y que podr&iacute;a pasar cuando la &ldquo;larga sombra&rdquo; del enojo de los de abajo en alg&uacute;n momento quiera romper, por decisi&oacute;n y riesgo propios, la asfixia de un tiempo dilatado y sin futuro para inventar un nuevo destino imaginado?&nbsp;Si ahora el FMI, obligado por las circunstancias, propone elevar impuestos a las grandes fortunas y al patrimonio en directa contradicci&oacute;n con su antiguo catecismo del &ldquo;goteo&rdquo;, no ser&iacute;a raro que las clases plebeyas, quiz&aacute;, vayan un poco m&aacute;s all&aacute; y pongan en duda la propiedad de los due&ntilde;os de esas grandes fortunas, o piensen cosas &ldquo;peores&rdquo;. </strong>Si por el momento, con la vigencia de la gran propiedad privada, no hay futuro capaz de volver a encandilar las expectativas sociales, podr&iacute;a ser que, sin esa gran propiedad, las cosas sean distintas. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie lo sabe, pero lo que es cierto es que el futuro se abre paso a tropezones y jaloneado por el miedo. <strong>La incertidumbre de hoy ya no es la de los valores probables de una variable, sino de la validez de la totalidad de las ecuaciones del FMI que modelizan el comportamiento social sumiso</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Entonces la &ldquo;incertidumbre peligrosa&rdquo; a la que teme Gueorguieva es la que hoy atenaza, en primer lugar, a los decisores del orden planetario, a los que lo dirigen. <strong>Resulta claro que si los que gobiernan el mundo no saben hacia d&oacute;nde vamos, su dominaci&oacute;n carece de validaci&oacute;n proyectiva en el tiempo. Esta ah&iacute; por la inercia de la dominaci&oacute;n pasada, por los sedimentos arcaicos en el sentido com&uacute;n de la sociedad, pero no tiene dinamismo regenerativo propio. Es pues una hegemon&iacute;a crepuscular, en cierta medida zombi.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        El mundo est&aacute; debajo del p&oacute;rtico de un extra&ntilde;o tiempo carente de esperanza, en el que no hay futuro y, lo peor, que nadie sabe c&oacute;mo ser&aacute;. <strong>No es casual que la angustia de las elites planetarias respecto a si las viejas t&eacute;cnicas de dominaci&oacute;n, exitosa durante 40 a&ntilde;os, ser&aacute;n eficaces ante una sociedad que, al dejar de confiar en los consuetudinarios cursos de acci&oacute;n posibles, tienda a volverse m&aacute;s receptiva a explorar otras opciones de destino.</strong> <strong>En sentido estricto esa es precisamente la experiencia pat&eacute;tica de la libertad, entendida no como la posibilidad de elegir entre lo que unos pocos han decidido, sino de decidir sobre las cosas mismas que habr&aacute; que elegir.</strong> De ah&iacute; que el temor del FMI es, sobre todo, el miedo a hallar en el fondo del abismo la premonici&oacute;n sartreana de que estamos &ldquo;condenados a ser libres&rdquo;, es decir, a perder el control sobre el horizonte de previsibilidad de las sociedades. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/fmi-incertidumbre_129_7832566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Apr 2021 03:08:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fc0d6d45-3992-466c-a56f-c9d2cc234cfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="154872" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fc0d6d45-3992-466c-a56f-c9d2cc234cfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="154872" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El FMI y la Incertidumbre]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fc0d6d45-3992-466c-a56f-c9d2cc234cfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[FMI,Kristalina Georgieva,América Latina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Iglesia Católica y el Golpe de Estado en Bolivia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/iglesia-catolica-golpe-bolivia_129_7360462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18cb04ef-08dd-4cd6-8c2d-008663706f12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Iglesia Católica y el Golpe de Estado en Bolivia"></p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Ipso facto, ahorrando formalismos</strong>&rdquo;. Esas son <strong>las palabras que se usaron el 12 de noviembre de 2019 para consumar el golpe de Estado contra Evo Morales</strong>. As&iacute; <strong>lo confes&oacute; monse&ntilde;or Ricardo Centellas, a nombre de la Conferencia Episcopal boliviana, en un comunicado le&iacute;do el viernes 19 de marzo</strong>. La <strong>frase</strong> es <strong>simple y brutal </strong>a la hora de <strong>entender por qu&eacute; una vicepresidenta segunda del Senado, representante de una fuerza pol&iacute;tica minoritaria en Bolivia, con un largo prontuario de posiciones racistas contra a la mayoritaria poblaci&oacute;n ind&iacute;gena del pa&iacute;s, fue investida con la banda presidencial</strong> en un oscuro cuarto del Palacio Quemado -el viejo palacio de gobierno que hab&iacute;a ca&iacute;do en desuso en 2018-, &nbsp;y de la mano de un general en uniforme de combate. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esos &ldquo;formalismos&rdquo; escamoteados a los que se refiere despectivamente el Monse&ntilde;or son los de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado</strong> (CPE), madre de todo el ordenamiento normativo del pa&iacute;s, que <strong>en su art&iacute;culo 169</strong>, de manera innegociable, que en democracia, y para garantizar la democracia, <strong>establece </strong>que <strong>el orden de sucesi&oacute;n presidencial</strong> recae exclusivamente <strong>del Presidente al Vicepresidente; a falta de &eacute;ste, en el presidente de la C&aacute;mara de Senadores; y a falta de este en el presidente de la C&aacute;mara de Diputados</strong>. Se trata de una estructura de transmisi&oacute;n de mando constitucional cerrada a cualquier tipo de interpretaci&oacute;n y sin ninguna ambig&uuml;edad, precisamente para garantizar el respeto al voto mayoritario de la poblaci&oacute;n y a su representaci&oacute;n num&eacute;rica expresado en la elecci&oacute;n de sus principales autoridades
    </p><p class="article-text">
        <strong>No es un &ldquo;formalismo&rdquo; m&aacute;s, con el cual limpiarse la nariz como lo hace la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica</strong>, a no ser que precisamente se est&eacute; ante una conjura violenta contra el ordenamiento democr&aacute;tico del pa&iacute;s. Claro, <strong>la l&oacute;gica de la Asamblea Constituyente del 2008, al redactar esta norma fue que el mando del pa&iacute;s, ante cualquier eventualidad, siempre recaiga en autoridades portadoras del voto mayoritario de los electores. El art&iacute;culo impide imperativamente el pervertido manejo pol&iacute;tico de d&eacute;cadas anteriores, cuando las minor&iacute;as pol&iacute;ticas, por componendas entre las fuerzas que hab&iacute;an perdido la elecci&oacute;n, llegaban sin embargo a gobernar</strong>: as&iacute; Jaime Paz Zamora, candidato del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), que en las elecciones de 1989 hab&iacute;a salido tercero, lleg&oacute; a la presidencia gracias al apoyo en el Congreso del ex dictador Hugo Banzer (1971-1978).<strong> </strong>Seg&uacute;n la nueva CEP, <strong>a la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que obtenga la mayor&iacute;a del apoyo electoral, le corresponder&aacute; directamente la Presidencia y Vicepresidencia del Estado</strong>; a la organizaci&oacute;n que tenga mayor n&uacute;mero de senadores elegidos por departamento, la presidencia del Senado, y a la organizaci&oacute;n que obtenga mayor n&uacute;mero de diputados por circunscripci&oacute;n uninominal y plurinominal, la presidencia de la C&aacute;mara de Diputados. Y <strong>cuando tenga que proceder la sucesi&oacute;n constitucional, el mando democr&aacute;tico siempre recaer&aacute; </strong><em><strong>obligatoriamente</strong></em><strong> sobre la fuerza pol&iacute;tica con mayor votaci&oacute;n y representantes en uno de los tres niveles de la jerarqu&iacute;a estatal. De ah&iacute; que, &ldquo;ahorrarse&rdquo; ese &ldquo;formalismo&rdquo;, era simplemente asesinar a la democracia</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica del ordenamiento normativo que garantiza el gobierno democr&aacute;tico del pa&iacute;s a las mayor&iacute;as a trav&eacute;s de sus representantes nacionales y territoriales electos, contin&uacute;a en <strong>el Reglamento de la C&aacute;mara de Senadores, en su art&iacute;culo 35 establece que la Presidencia del Senado y la primera Vicepresidencia corresponden al bloque de mayor&iacute;as, es decir a los que obtuvieron mayor n&uacute;mero de senadores en el pa&iacute;s; la segunda Vicepresidencia, el lugar que ocupaba Jeanine &Aacute;&ntilde;ez, al bloque de minor&iacute;as. En el marco de la Constituci&oacute;n y la democracia era metaf&iacute;sicamente imposible que la segunda vicepresidenta del Senado, lugar de las minor&iacute;as, pueda ocupar el lugar de las mayor&iacute;as, esto es, la presidencia del Senado. A no ser, claro, que de por medio est&eacute;n la espada y la biblia para &ldquo;ahorrar formalismos&rdquo;, es decir, dar un golpe de Estado. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por si no fuera suficiente esta integralidad del orden jer&aacute;rquico del Estado asentado en la l&oacute;gica de gobierno de mayor&iacute;as, <strong>el art&iacute;culo 75 del citado Reglamento se&ntilde;ala que, para convocar a una sesi&oacute;n de la C&aacute;mara de Senadores, el qu&oacute;rum obligatorio para instalar la sesi&oacute;n es el de la mayor&iacute;a absoluta de sus miembros, es decir 19 senadores sobre un total de 36. Los partidos opositores apenas ten&iacute;an 11 senadores -9 del Movimiento Dem&oacute;crata Social (UD) y 2 del Partido Dem&oacute;crata Cristiano (PDC)-, por lo que no importaba cu&aacute;ntas invocaciones se hicieran al cielo, era imposible convertir 11 senadores en los 19 que la c&aacute;mara necesitaba para sesionar.</strong> Y si sesionaba con el qu&oacute;rum <strong>la &uacute;nica ruta democr&aacute;tica y constitucional que hab&iacute;a era elegir a un nuevo o nueva presidenta del Senado del bloque de mayor&iacute;as, en este caso del Movimiento al Socialismo (MAS)</strong> que ten&iacute;a 25 senadores, para que luego, inmediatamente asumiera la Presidencia del Estado. Pero <strong>esto significaba echar por la borda el financiamiento de paramilitares que quemaron &Oacute;rganos Electorales departamentales, olvidarse de los jugosos sobornos empresariales a los comandantes de las FFAA y la Polic&iacute;a, deso&iacute;r los inmorales rezos delante las puertas de los cuarteles y atragantarse los relatos de fraude con el que los opositores, tras la ca&iacute;da en las encuestas en enero de 2019, hab&iacute;an encubierto su insuperable condici&oacute;n de minor&iacute;as derrotadas</strong>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero para qu&eacute; tanta Constituci&oacute;n, democracia, leyes y l&oacute;gica de mayor&iacute;as&rdquo;, exclam&oacute; alguno de los conjurados de la &ldquo;cat&oacute;lica&rdquo; ese fat&iacute;dico 12 de noviembre. All&iacute; estaban los dirigentes opositores Samuel Doria Medina, Carlos Mesa, Jorge Quiroga y otros. Y <strong>a falta de inteligencia y convicci&oacute;n democr&aacute;tica sobraba odio racial y revanchismo violento. As&iacute; que &ldquo;ipso facto, ahorrando formalismos&rdquo; seg&uacute;n el Monse&ntilde;or, 11 senadores opositores ahora ser&aacute;n m&aacute;s que 19, y las minor&iacute;as ser&aacute;n declaradas, Dios mediante, &nbsp;&ldquo;mayor&iacute;as&rdquo;</strong>, gracias al poder de las armas y los rezos emperifollados. 
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente <strong>este &ldquo;milagro&rdquo; no resiste la prueba de consistencia aritm&eacute;tica de los sumerios ni mucho menos tiene un &aacute;tomo de democr&aacute;tico o constitucional. Pero as&iacute; sucedi&oacute;; sobre el poder de las bayonetas, &Aacute;&ntilde;ez, que por voto popular y norma constitucional solo pod&iacute;a leer la correspondencia de la C&aacute;mara, ahora entraba por la ventana al Palacio de Gobierno </strong>para recibir una espuria banda presidencial y ser escoltada por una cofrad&iacute;a de uniformados desleales a su instituci&oacute;n y a la democracia. <strong>Los que nunca pudieron ganar elecciones nacionales, ahora eran gobierno; los eternos derrotados por el voto popular, ahora ganaban parapetados detr&aacute;s de tanquetas</strong>. Al d&iacute;a siguiente, &ldquo;ipso facto, ahorrando formalismos&rdquo;, el odio y el racismo se ense&ntilde;oreaban para cobrar venganza de unos indios alzados que se hab&iacute;an atrevido a ser gobierno. A falta del indio presidente para ser linchado, se quemaban wiphalas en La Paz y Santa Cruz, en tanto que en Cochabamba, los nietos de los hacendados se encargaban de expulsar cholas de la ciudad. <strong>Se iniciaba el </strong><em><strong>a&ntilde;o infame</strong></em>.
    </p><p class="article-text">
        Hay, empero, que ser justos; el m&eacute;todo &ldquo;ipso facto&rdquo; no es un invento enjundioso de Monse&ntilde;or. Ya lo emple&oacute; Torquemada en 1485 para deshacerse de conversos y de bibliotecas &ldquo;peligrosas&rdquo;. La econom&iacute;a de &ldquo;formalismos&rdquo; pol&iacute;ticos los practic&oacute; tambi&eacute;n con notable eficiencia Fray Vicente, doctrinero de Pizarro, que a decir de Waman Puma, en su magistral <em>Nueva cor&oacute;nica y buen gobierno</em>, dio la se&ntilde;al para que las tropas espa&ntilde;olas, &ldquo;ipso facto&rdquo;, se lanzaran a &ldquo;matar indios como hormigas&rdquo; en Cajamarca, en 1532; y todo porque supuestamente &ldquo;estaban en contra de la fe&rdquo; cat&oacute;lica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Ipso facto, ahorrando formalismos&rdquo;, fue tambi&eacute;n el ideario que gui&oacute; a Himmler para instaurar campos de exterminio que, con m&eacute;todos &ldquo;expeditos&rdquo; y sin ataduras legales mataron a m&aacute;s de 12 millones de jud&iacute;os y comunistas durante la Segunda Guerra Mundial</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        En fin, este desprecio por los &ldquo;formalismos&rdquo; de la democracia, la dignidad de la vida, de la tolerancia y el respeto a la voluntad de las mayor&iacute;as sociales, es propio del fanatismo ideol&oacute;gico, el racismo pol&iacute;tico y el fascismo. Pero, <strong>a&uacute;n queda pendiente la pregunta sobre por qu&eacute; una jerarqu&iacute;a de una instituci&oacute;n religiosa tan importante haya avalado una brutal violaci&oacute;n de la democracia y la l&oacute;gica constituci&oacute;n de mayor&iacute;as, cuando muchos de sus p&aacute;rrocos de base, que si comparten el dolor del feligr&eacute;s, han luchado por la democracia y la igualdad</strong>. Y quiz&aacute; la respuesta la tenga otro Monse&ntilde;or que fue delegado a la Constituyente, como los viejos cruzados de Urbano II en el siglo XI, para hacer retroceder a los constituyentes &ldquo;imp&iacute;os&rdquo; que quer&iacute;an separar la iglesia del Estado. La laicidad del Estado que al final result&oacute;, les pareci&oacute; una afrenta tan diab&oacute;lica como aquella implementada por el mariscal Antonio Jos&eacute; de Sucre al expropiar los bienes de la Iglesia. &ldquo;Si para ustedes es patria o muerte &ndash;se&ntilde;al&oacute; ahora el Monse&ntilde;or- para nosotros es Iglesia o muerte&rdquo;. Y ciertamente lo fue. El 14 de noviembre, &ldquo;ipso facto, economizando formalismos&rdquo;, la biblia de Fray Vicente entraba a palacio con su estela de muerte de indios y de democracia por igual. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/iglesia-catolica-golpe-bolivia_129_7360462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Mar 2021 22:11:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18cb04ef-08dd-4cd6-8c2d-008663706f12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="105282" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18cb04ef-08dd-4cd6-8c2d-008663706f12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="105282" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Iglesia Católica y el Golpe de Estado en Bolivia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18cb04ef-08dd-4cd6-8c2d-008663706f12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[América Latina,Bolivia,Evo Morales,Iglesia católica,Estado]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
