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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Lucía Pezzarini]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/lucia-pezzarini/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Lucía Pezzarini]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por qué hablar de sostenibilidad fiscal no es de derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/hablar-sostenibilidad-fiscal-no-derecha_129_7364552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9e628a2f-bab5-4ab5-b19d-c4a8728a4ef0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué hablar de sostenibilidad fiscal no es de derecha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Plantear prudencia en el manejo de los instrumentos de política económica no implica negar el rol imprescindible que le cabe al Estado como impulsor del desarrollo económico.</p></div><p class="article-text">
        En la Argentina se ha llegado a algunos consensos sobre econom&iacute;a que al menos hoy parecen indiscutibles. Por ejemplo, el pa&iacute;s necesita exportar m&aacute;s. As&iacute;, la econom&iacute;a podr&aacute; contar con los d&oacute;lares suficientes para financiar el crecimiento y evitar que este se frene a causa del estrangulamiento externo. Puede haber desacuerdos en c&oacute;mo lograrlo, pero no en el diagn&oacute;stico. No sucede as&iacute; con otra discusi&oacute;n fundamental: la importancia de la sostenibilidad fiscal, que no es otra cosa que la aspiraci&oacute;n a mantener las cuentas p&uacute;blicas ordenadas. En el contexto actual resulta una condici&oacute;n necesaria para estabilizar la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por lo general, las voces del debate econ&oacute;mico que expresan mayor afinidad con la utilizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica fiscal sin poner mucho reparo en sus restricciones identifican a quienes remarcan la importancia de tener las cuentas p&uacute;blicas ordenadas con posturas de derecha, ortodoxia econ&oacute;mica o neoliberales.</strong> Los acusan de bregar por un Estado chico, subsidiario del mercado, y cuyo rol debe limitarse a monitorear que sea el mercado quien asigne los recursos de forma &oacute;ptima, e intervenir &uacute;nicamente cuando el mercado falle. Sin embargo, <strong>reducir la discusi&oacute;n al uso de simples etiquetas hace pasar por alto los riesgos que conlleva exagerar la utilizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica fiscal sin considerar su potencial impacto sobre otras variables.</strong> Y no solo eso, esas simplificaciones discursivas muchas veces prescinden de debates igual de importantes: entre ellos, en qu&eacute; gasta el Estado y a qui&eacute;nes beneficia ese gasto (en t&eacute;rminos distributivos, no es lo mismo congelar tarifas de servicios p&uacute;blicos a toda la poblaci&oacute;n que incrementar transferencias a los sectores de menores ingresos, como la AUH, por ejemplo); o la importancia de la pol&iacute;tica antic&iacute;clica para enfrentar con mayor solidez los contextos recesivos.
    </p><p class="article-text">
        Retomando la importancia de plantear los riesgos asociados al manejo poco prudente de las cuentas p&uacute;blicas, lo primero que hay que entender es que cuando estas son deficitarias (los gastos superan a los ingresos), se presentan dos alternativas. Una de ellas es eliminar el d&eacute;ficit reduciendo gastos y/o subiendo impuestos; la otra es buscar fuentes para financiarlo, evitando as&iacute; el impacto negativo de un ajuste de shock, muchas veces inviable y poco deseable en t&eacute;rminos sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos. Ahora bien, si la opci&oacute;n elegida es la de buscar fuentes de financiamiento, el desequilibrio inicial debe ser manejado con cautela,&nbsp;sin que ese d&eacute;ficit crezca de manera sostenida<strong> </strong>(como pas&oacute; entre 2009 y 2016). Ese es el camino para prevenir que el ajuste que se evit&oacute; al principio lo termine haciendo el mercado por las por las malas.
    </p><p class="article-text">
        Concretamente, <strong>si la opci&oacute;n es financiar el rojo fiscal con emisi&oacute;n monetaria excesiva, uno de los riesgos&nbsp;es la presi&oacute;n que esos pesos nuevos ejercer&aacute;n sobre el d&oacute;lar, y este &uacute;ltimo sobre los precios.</strong> Basta ver los eventos del a&ntilde;o pasado: con los mercados de cr&eacute;ditos pr&aacute;cticamente cerrados,&nbsp;el BCRA imprimi&oacute; nada menos que 7,5% del PBI para hacer frente a las mayores necesidades fiscales en el contexto de pandemia. Y si bien por el momento se evit&oacute; el colapso (una devaluaci&oacute;n brusca), la estrategia no fue para nada inocua: entre abril y diciembre el BCRA perdi&oacute; m&aacute;s de US$6.000 millones de sus reservas netas &mdash;cifra mayor a la que recibir&aacute; del FMI por la asignaci&oacute;n extraordinaria de fondos anunciada recientemente&mdash; y las cotizaciones de los tipos de cambio paralelo m&aacute;s que duplicaron a la del d&oacute;lar oficial. Actualmente, aunque la coyuntura luce m&aacute;s calma, el nivel an&eacute;mico de las reservas y la brecha cambiaria que se mantiene por encima del 50% son un term&oacute;metro de que la situaci&oacute;n cambiaria sigue siendo muy fr&aacute;gil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda opci&oacute;n para financiar el d&eacute;ficit es con endeudamiento, herramienta que utilizan la mayor&iacute;a de los Estados, y no &uacute;nicamente en situaciones excepcionales como una pandemia. Y aqu&iacute; de nuevo, <strong>el debate no puede simplificarse a la dicotom&iacute;a de deuda s&iacute; o deuda no.&nbsp;Lo importante, en cambio, es evitar que ese endeudamiento se torne insostenible, </strong>obligando al soberano a negociar una reestructuraci&oacute;n o, caso contrario, declarar un default. Para ello, no basta con ir corrigiendo las inconsistencias iniciales (ir reduciendo ese d&eacute;ficit), sino que tambi&eacute;n importa la forma en que se maneje el proceso de endeudamiento. Son claves las<em> </em>condiciones en que se tome la deuda (si se realiza en pesos o en d&oacute;lares), que estar&aacute;n limitadas, a su vez, por factores estructurales y/o coyunturales. Igual de relevantes son&nbsp;las medidas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica complementarias que se asuman para garantizar la capacidad de pago futuro, que involucran a aquellas destinadas a incrementar la generaci&oacute;n futura de d&oacute;lares, como as&iacute; tambi&eacute;n a las regulaciones que mantenga la cuenta capital y hasta las tendientes a fortalecer la confianza en la moneda local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A tan solo medio a&ntilde;o de haber cerrado la reestructuraci&oacute;n de la deuda con bonistas privados, a&uacute;n persisten voces dentro de la coalici&oacute;n de gobierno que parecen no haber tomado nota de uno de los factores que condujeron a que esa deuda se volviera insostenible. M&aacute;s a&uacute;n, no han reparado en que, para esquivar una nueva reestructuraci&oacute;n en tan solo unos a&ntilde;os, cuando los vencimientos de los nuevos bonos comiencen a ser significativos (m&aacute;s de  US$11.000 millones en promedio por a&ntilde;o entre 2025 y 2035, seg&uacute;n datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso), Argentina no solo necesita crecer y generar un mayor flujo de d&oacute;lares genuinos. Tambi&eacute;n necesita delimitar un sendero fiscal consistente para recuperar credibilidad y que esta le permita ir refinanciando esos vencimientos de deuda. Y en caso de no poder hacerlo, contar con los recursos para poder pagarlos.
    </p><p class="article-text">
        A las urgencias hay que atenderlas, pero es imposible solucionarlas todas en poco tiempo y en simult&aacute;neo. <strong>Plantear prudencia en el manejo de los instrumentos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica no implica negar el rol imprescindible que le cabe al Estado como impulsor del desarrollo econ&oacute;mico. </strong>Por el contrario, se trata de entender que es un camino de largo aliento que requiere de consensos, planificaci&oacute;n y constancia en el manejo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Nuestra historia reciente ha demostrado que apurar ese recorrido tomando atajos resulta inconducente, y que muchas veces el desenlace final nos puede dejar en un estadio peor que el del punto de partida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>LP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Pezzarini]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/hablar-sostenibilidad-fiscal-no-derecha_129_7364552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Apr 2021 10:49:02 +0000]]></pubDate>
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