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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Gatti]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/daniel-gatti/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Daniel Gatti]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Uruguay, de ejemplo a desastre, o los límites de la “libertad responsable”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/uruguay-ejemplo-desastre-limites-libertad-responsable_1_7394744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d213b061-d1a2-45b4-a08e-86fcd3878aad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Uruguay, de ejemplo a desastre, o los límites de la “libertad responsable”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante largos meses de 2020, Uruguay fue ejemplo en el mundo del manejo de la pandemia. Pero algo pasó, y ahora el país, donde viven poco más de 3,5 millones de personas, está a la cabeza en el mundo en cantidad de casos de Covid-19 por millón de habitantes. El presidente Luis Lacalle Pou, en tanto, sigue apostando a la "libertad responsable".</p></div><p class="article-text">
        Durante largos meses del a&ntilde;o pasado, Uruguay &ndash;su gobierno, su presidente- dio lecciones al mundo de buen manejo de la crisis cov&iacute;dica.<strong> Mientras el planeta rebosaba de casos y los vecinos del barrio &ndash;sobre todo los dos gigantes- estallaban por todas sus costuras, el peque&ntilde;o pa&iacute;s culim&uacute;ndico exhib&iacute;a cifras suficientemente potables como para que fuera portada de medios extranjeros por su excepcionalidad.</strong> En junio, incluso, cuando el cero caso de Covid se repiti&oacute; dos d&iacute;as consecutivos, a punto estuvo el gobierno de declarar al virus derrotado y a punto estuvo la gente de salir a las calles a festejar un nuevo maracanazo, una nueva victoria imposible del enano mod&eacute;lico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero algo pas&oacute; que hizo que Uruguay est&eacute; actualmente, en n&uacute;meros relativos, mucho peor que Argentina, mucho peor que Chile, que Ecuador, que Per&uacute;, que Paraguay, y hasta peor que el Brasil de Jair Bolsonaro</strong>, el rey del desmadre regional, cuna de nuevas variantes del Covid-19 y bomba de tiempo planetaria. Con 837 casos cada mill&oacute;n de habitantes, seg&uacute;n un informe de Our World in Data de la semana pasada, Uruguay super&oacute; a Brasil en contagios diarios y se ubica entre los pa&iacute;ses en que el virus m&aacute;s crece a escala mundial.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        El 7 de abril el <a href="https://twitter.com/sinae_oficial/status/1379949075433455620?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sistema Nacional de Emergencias dio cuenta de casi 4.000 casos nuevos </a>y al d&iacute;a siguiente de unos 3.700, una enormidad para un pa&iacute;s de poco m&aacute;s de 3,5 millones de habitantes. Ya hab&iacute;a sido un <em>shock </em>cuando un par de semanas antes se hab&iacute;a pasado la frontera de los 2.000. Al 31 de octubre de 2020, el promedio de contagios cada 24 horas apenas superaba la treintena; cinco meses despu&eacute;s m&aacute;s que centuplic&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las muertes, que contin&uacute;an siendo proporcionalmente m&aacute;s bajas que en el resto de la regi&oacute;n, siguen el mismo derrotero alcista: en los siete primeros d&iacute;as de abril murieron con Covid m&aacute;s uruguayos que en todo 2020.</strong> De los cerca de 1.300 fallecimientos que el pa&iacute;s registra desde el 13 de marzo del a&ntilde;o pasado, inicio oficial de la pandemia, unos 300 se produjeron en la primera semana de este mes, m&aacute;s de 40 por d&iacute;a; el total de fallecidos entre marzo y diciembre de 2020 hab&iacute;a sido de 180, una media apenas superior a uno por d&iacute;a.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Hoy las unidades de terapia intensiva est&aacute;n al borde de la saturaci&oacute;n. La Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva advirti&oacute; la semana pasada que, de seguir a este ritmo, es cuesti&oacute;n de d&iacute;as que los m&eacute;dicos tengan que elegir a qui&eacute;n intentar salvar y a qui&eacute;n no y que los f&aacute;rmacos para tratar a esos enfermos cr&iacute;ticos se acaben. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Volviendo de 30 horas de laburo. Ya se ve la exigencia del sistema al l&iacute;mite. (&hellip;) Estamos haciendo magia para no limitar los pacientes en la emergencia&rdquo;, <a href="https://twitter.com/federive_uy/status/1379857048104542215?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; en Twitter</a> el m&eacute;dico internista Federico Rivero.<strong> </strong>
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1379857049476079621?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        <strong>Y aunque a&uacute;n se est&aacute; lejos de escenas dantescas como las de Manaos, Cuenca o Bolonia, si la cosa no se frena se va hacia all&iacute;, dijeron dirigentes del Sindicato M&eacute;dico. </strong>Impensable apenas unos meses atr&aacute;s, cuando el autobombo era la regla y parec&iacute;a que la pandemia, como tantas otras pestes y como tantas otras cosas, gambetear&iacute;a elegantemente a Uruguay.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el lado positivo de la balanza est&aacute; el porcentaje alto de vacunaci&oacute;n: algo menos del 25% de la poblaci&oacute;n ha recibido una primera dosis de alguno de los dos inmunizantes utilizados (Sinovac y Pfizer), la proporci&oacute;n m&aacute;s alta en Am&eacute;rica del Sur despu&eacute;s de Chile. </strong>Pero a este ritmo de crecimiento de los contagios, con la expansi&oacute;n de la virulenta variante brasile&ntilde;a P1 por todo el pa&iacute;s y a falta de medidas fuertes de restricci&oacute;n de la movilidad &ndash;por opci&oacute;n expresa del gobierno- &ldquo;es muy dif&iacute;cil que la vacuna le gane la carrera al Covid-19&rdquo;, dijo el jueves pasado el director del Instituto Pasteur de Montevideo, Carlos Batty&aacute;ny. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto el Sindicato M&eacute;dico como las sociedades de especialistas de diversas disciplinas y el Grupo Asesor Cient&iacute;fico Honorario (GACH), una instancia de cient&iacute;ficos de alto nivel creada por el propio Ejecutivo al comienzo de la pandemia, le han pedido al presidente Luis Lacalle Pou que restrinja la movilidad en mucho mayor grado que lo que se ha venido haciendo hasta ahora y que compense econ&oacute;micamente y de manera adecuada a las poblaciones afectadas. Pero Lacalle Pou se niega a lo uno y a lo otro. Su apuesta fue, es y seguir&aacute; siendo, dijo, a la &ldquo;libertad responsable&rdquo; de los uruguayos.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Contra la ideolog&iacute;a</h3><p class="article-text">
        A Lacalle Pou le gusta decir que no se maneja con criterios ideol&oacute;gicos, que quienes tienen &ldquo;cegueras&rdquo; de ese tipo est&aacute;n en la vereda de enfrente y que en todo caso &eacute;l, hombre de este tiempo, ha aprendido que aquello de derechas e izquierdas es cosa del pasado y que el suyo es un gobierno pragm&aacute;tico. A Lacalle Pou le gusta decir lo que a la gente de derecha de hoy le gusta decir y machacar hasta el hartazgo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A falta de liderazgos regionales m&aacute;s s&oacute;lidos, el presidente uruguayo se ha ido convirtiendo en referente de las derechas liberales de esta parte del continente.</strong> En gran parte debido al lustre que les sac&oacute; en su momento a los n&uacute;meros pand&eacute;micos, cuando en &eacute;poca de vacas gordas convocaba conferencias de prensa diarias en las que coqueteaba con los periodistas, cacareaba sobre la excepcionalidad uruguaya, se mostraba surfeando en alguna playa, multiplicaba sus entrevistas con la prensa argentina af&iacute;n y gustaba de exhibir su sinton&iacute;a de entonces con los cient&iacute;ficos del GACH. 
    </p><p class="article-text">
        Por esos tiempos iniciales de la crisis el gobierno decidi&oacute; algunas restricciones (suspensi&oacute;n de las clases presenciales, de espect&aacute;culos p&uacute;blicos de todo tipo, cierre de shoppings, limitaci&oacute;n del transporte, pasaje al teletrabajo en el Estado), pero los uruguayos fueron m&aacute;s all&aacute; de esas medidas y todos los que pudieron se autoconfinaron. <strong>Durante mes y medio no hab&iacute;a un alma en las calles.</strong> <strong>Ese autoencierro, explican los cient&iacute;ficos -con el GACH a la cabeza- fue el que permiti&oacute; que Uruguay contuviera el avance del virus. </strong>Hoy el gobierno se niega a ir por ese camino y al GACH lo felicita por su &ldquo;abnegada tarea&rdquo; pero no lo escucha: la econom&iacute;a no da, dice. S&iacute; se puede, le responden desde el movimiento social y desde la oposici&oacute;n pol&iacute;tica, argumentando que el pa&iacute;s tiene reservas monetarias sobreabundantes en el extranjero y acceso relativamente barato a cr&eacute;ditos contingentes. (El tono m&aacute;s duro proviene, como muy a menudo, del movimiento social. El Frente Amplio, que gobern&oacute; entre 2005 y 2020, juega a la oposici&oacute;n responsable y modera y modera sus respuestas. A veces se hace inaudible).
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                Al inicio de la pandemia, los uruguayos se autoconfinaron y había muy poca gente en las calles                            </span>
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        El &eacute;xito no pod&iacute;a durar apostando todo a la responsabilidad individual. Las medidas de acompa&ntilde;amiento en favor de los sectores m&aacute;s afectados por el cierre de actividades fueron tan d&eacute;biles que hacia mediados del a&ntilde;o pasado la CEPAL ubic&oacute; a Uruguay como el pa&iacute;s latinoamericano que menor inversi&oacute;n social hab&iacute;a realizado para combatir los efectos de la pandemia, menos de 4 por ciento de su PIB. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ortodoxamente preocupado por la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal, el gobierno mantuvo durante la crisis los mismos postulados liberales que inspiraron a los partidos de extrema derecha, derecha y centro que integran la coalici&oacute;n ganadora de las elecciones de 2019.</strong> Las escas&iacute;simas ayudas que recibieron algunas categor&iacute;as de trabajadores durante estos meses fueron compensadas por recortes del 15% en el gasto p&uacute;blico, fundamentalmente en el &aacute;rea social. De no haber sido por las protestas de los cient&iacute;ficos, que esta vez encontraron eco masivo, incluso la inversi&oacute;n en ciencia y tecnolog&iacute;a hubiera sido talada en momentos en que m&eacute;dicos, vir&oacute;logos, intensivistas y enfermeros est&aacute;n en la primera l&iacute;nea de combate y los laboratorios de la vapuleada universidad estatal han sido capaces de crear e instrumentar tests de rastreo del virus o concebir y fabricar respiradores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el Ejecutivo aument&oacute; los impuestos y las tarifas p&uacute;blicas y nada hizo para detener los desalojos, que han ido creciendo conforme la crisis fue aumentando. La central sindical &uacute;nica PIT-CNT y organizaciones sociales y pol&iacute;ticas plantearon un ingreso m&iacute;nimo de emergencia para los m&aacute;s vulnerables que hubiera significado apenas unos 500 millones de d&oacute;lares de gasto. &ldquo;No podemos pagarlo&rdquo;, respondi&oacute; el gobierno. Y barri&oacute; en paralelo de un plumazo cualquier imposici&oacute;n al capital privado. Son los empresarios los que &ldquo;nos sacar&aacute;n de la crisis cuando termine la pandemia&rdquo;, afirm&oacute; Lacalle Pou el a&ntilde;o pasado y repiti&oacute; hace un par de semanas. Ni el Fondo Monetario Internacional, que ha propuesto medidas contrac&iacute;clicas y financiar cierres de actividades no esenciales con un aumento sustantivo del gasto social, tiene una postura tan ortodoxa, dijo el presidente del PIT-CNT Fernando Pereira. Y coment&oacute; que cuando el FMI te corre por izquierda es que algo anda muy mal.
    </p><h3 class="article-text">La pobreza y la miseria, en crecimiento</h3><p class="article-text">
        El gobierno espera. Espera, por ejemplo, a que avance la vacunaci&oacute;n. Pero el hambre y la miseria tambi&eacute;n avanzan. En un a&ntilde;o, el n&uacute;mero de pobres aument&oacute; en m&aacute;s de 100.000. Y est&aacute;n a la buena de dios. O de la gente. Si los nuevos y viejos pobres pueden comer es m&aacute;s gracias a las 700 ollas populares que pululan por todo el pa&iacute;s, surtidas por los propios vecinos y organizaciones sociales, que a las ayudas del Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los barrios del oeste de Montevideo, una Coordinadora Popular y Solidaria (CPS) nuclea a unas 14 redes de ollas y merenderos. <strong>&ldquo;Estamos viendo escenas muy similares a las que tanto impactaron en la crisis del 2001-2002&rdquo;, </strong>dice a<strong> elDiarioAR</strong> Brenda Bogliaccini, integrante de la Coordinadora. &ldquo;Hay hambre como entonces, y un Estado ausente como entonces. Junto con la emergencia sanitaria est&aacute; instalada una emergencia social menos visible pero muy presente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el Cerro, un tradicional barrio obrero montevideano que se fue empobreciendo a medida que Uruguay se fue vaciando de industrias, funciona, entre otras, la olla de El Tobog&aacute;n. Lita, una de sus animadoras, apunta: &ldquo;30 quilos de arroz y la olla de 90 litros de estofado de lentejas y no nos dio. No nos dio. Cada d&iacute;a vienen m&aacute;s vecinos&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Libertad responsable vs responsables de la libertad</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Sugiero cambiar la idea de libertad responsable por ser responsables de la libertad&rdquo;, plante&oacute; Gonzalo Moratorio, director del Laboratorio de Evoluci&oacute;n Experimental de Virus del Instituto Pasteur de Montevideo y &uacute;nico cient&iacute;fico latinoamericano destacado entre los mejores del mundo por la revista <em>Nature</em> en 2020. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1379279278815252482?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En un tuit del 6 de abril, Moratorio inst&oacute; al gobierno a actuar. &ldquo;S&oacute;lo ayudando al proceso de vacunaci&oacute;n con mayor restricci&oacute;n de movilidad podemos volver a conseguir la libertad que a&ntilde;oramos&rdquo;, escribi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <em>DG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Gatti]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/uruguay-ejemplo-desastre-limites-libertad-responsable_1_7394744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Apr 2021 03:03:06 +0000]]></pubDate>
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