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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Rolando Graña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/rolando-grana/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Rolando Graña]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Neustadt de los pobres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/medios/neustadt-pobres_129_7797968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7ecb69ec-fdfb-4424-8fe7-9d183f24f655_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Neustadt de los pobres"></p><p class="article-text">
        A comienzos de los 90 un hombre se suicid&oacute; en vivo en un programa de Mauro Viale. Horror. Telebasura, dijeron las buenas almas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquellos a&ntilde;os, yo era jefe de espect&aacute;culos en <strong>P&aacute;gina/12 </strong>y docente de la carrera de Comunicaci&oacute;n en la UBA y all&iacute; part&iacute; a esperarlo a Viale a la salida del edificio de Figueroa Alcorta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Claro, las cosas no eran sencillas en ATC si uno ven&iacute;a de P&aacute;gina/12: un peque&ntilde;o equipo de investigaci&oacute;n del diario hab&iacute;a publicado las notas sobre triangulaci&oacute;n de publicidad que terminaron en la justicia federal (Comodoro Py era otra cosa, quien dir&iacute;a) y con la gesti&oacute;n de Gerardo Sofovich en el que todav&iacute;a era el canal m&aacute;s poderoso de la Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gru&ntilde;endo, como siempre, Mauro me dio la nota. Discutimos; me respet&oacute; lo que le dije; respet&eacute; lo que &eacute;l dijo. <strong>La titul&eacute; &ldquo;El Neustadt de los pobres&rdquo; y traduc&iacute;a el asombro de nosotros, gente progre, universitaria, frente a esos dramas televisados en vivo</strong>. Desde la academia uno siempre pensaba que se pod&iacute;a hacer otra cosa. Que detr&aacute;s de esa televisi&oacute;n brutal hab&iacute;a una mano negra oculta que as&iacute; distra&iacute;a a los auditorios de las cosas realmente importantes, tales como el desguace del Estado que estaba haciendo la dupla Menem /Cavallo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los a&ntilde;os comprob&eacute; que las cosas eran mucho, pero mucho m&aacute;s matizadas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mauro Viale, en los 90 y desde la pantalla de ATC, creó un estilo de hacer televisión."
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            <span class="title">
                Mauro Viale, en los 90 y desde la pantalla de ATC, creó un estilo de hacer televisión.                            </span>
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        Una, fundamental, que <strong>los auditorios siempre, SIEMPRE, eligen qu&eacute; quieren ver y no hay mano negra que valga para manipularlos.</strong> <strong>Cuando uno ve la aceptaci&oacute;n o el rechazo de los temas propuestos en el minuto a minuto del tablero de audiencias recibe un cachetazo de realidad: la gente mira lo que le da la gana.</strong> Y est&aacute; bien que as&iacute; sea. Los contenidos pueden ser pol&iacute;ticamente correctos o no. No importa; cada uno elige. Pero no hay mano negra.
    </p><p class="article-text">
        Y eso lo sab&iacute;a Mauro mejor que nadie. Y lo sab&iacute;a &mdash;visto desde hoy parece imposible&mdash; antes de que existiera el minuto a minuto. Eso, en este laburo, se sigue llamando olfato. Mauro era un pragm&aacute;tico: si med&iacute;a un esc&aacute;ndalo de chimentos, ah&iacute; estaba; si med&iacute;a un caso de corrupci&oacute;n, tambi&eacute;n iba a estar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mauro era una televisi&oacute;n que te agarraba del cuello y no te dejaba ir. Te quedabas viendo por curiosidad, por inter&eacute;s o por morbo.</strong> Mauro no pretend&iacute;a perdurar, s&oacute;lo entretener, que nadie dejara de verlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y estar, siempre estar.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mauro era una televisión que te agarraba del cuello y no te dejaba ir. Te quedabas viendo por curiosidad, por interés o por morbo. Mauro no pretendía perdurar, sólo entretener, que nadie dejara de verlo. Y estar, siempre estar. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Estuvo en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os de nuestras vidas: relatando mundiales en los &rsquo;80, haciendo programas de alto impacto en los 90, abriendo micr&oacute;fonos para todas las voces en estos &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os de grieta pol&iacute;tica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Le gustaba medir mucho, claro que s&iacute;, pero m&aacute;s le gustaba estar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estar en c&aacute;mara, en radio, estar, como un piloto que vuela y, aunque ya veterano, sigue disfrutando de acumular horas y m&aacute;s horas de vuelo.
    </p><p class="article-text">
        La televisi&oacute;n es como una ventana m&aacute;s de las casas. Por esa ventana entran vecinos a los que los auditorios quieren o detestan pero a los que, con los a&ntilde;os, con el ESTAR, se van acostumbrando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero un d&iacute;a esos vecinos que tanto estuvieron se van.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y uno, que se hab&iacute;a acostumbrado a discutir con ellos, queda estupefacto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mauro Viale llevaba 40 a&ntilde;os (&iexcl;&iexcl;40 a&ntilde;os!!) de estar y discut&iacute;amos lo que hac&iacute;a, pero estaba.
    </p><p class="article-text">
        Ahora ya no est&aacute; m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con Maradona pas&oacute; algo similar: siempre estaba, m&aacute;s gordo, menos gordo; m&aacute;s kilombero o m&aacute;s tranquilo, siempre estaba. Ya no est&aacute; m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        O Menem: m&aacute;s joven, m&aacute;s viejo; m&aacute;s mentiroso o menos, siempre estaba. Ya no est&aacute; m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con Mauro Viale, con Maradona, con Menem se va una &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno est&aacute; tentado a decir &ldquo;los 90&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En todo caso se va una manera de hacer las cosas basada en el instinto, el carisma, la simplificaci&oacute;n y la sinton&iacute;a con lo popular. Ellos tres la tuvieron. Y los amamos u odiamos.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya no est&aacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>RG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rolando Graña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/medios/neustadt-pobres_129_7797968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Apr 2021 16:40:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Mauro Viale,Diego Maradona,Carlos Saúl Menem]]></media:keywords>
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