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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Matías Landau]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/matias-landau/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Matías Landau]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La autonomía porteña, las clases presenciales y la gestión de la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/autonomia-portena-clases-presenciales-gestion-pandemia_129_7849440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa9cd6c2-ed60-422f-a14a-e3d0b20c0974_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La autonomía porteña, las clases presenciales y la gestión de la pandemia"></p><p class="article-text">
        Quienes vivimos en Buenos Aires y tenemos hijos en edad escolar estamos sometidos, desde el domingo pasado, a un conflicto que enfrenta al gobierno nacional con el de la ciudad. <strong>Las desavenencias en torno a la presencialidad en las aulas han tensionado el equilibrio entre los poderes federales y los locales y han puesto en el debate p&uacute;blico los alcances y l&iacute;mites de la autonom&iacute;a porte&ntilde;a, consagrada en la Constituci&oacute;n de la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, que este a&ntilde;o cumple 25 a&ntilde;os. </strong>Es un buen momento para recordar la historia de la autonom&iacute;a porte&ntilde;a, que nos permite comprender algunos de los principales puntos de discordia actual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1880 la Ciudad de Buenos Aires fue federalizada. Entre 1881 y 1882 el Congreso de la Naci&oacute;n debati&oacute; y sancion&oacute; la ley org&aacute;nica municipal, que estipul&oacute; un gobierno mixto, conformado por un intendente nombrado directamente por el presidente de la Naci&oacute;n y un Concejo Deliberante electo por el voto popular. La f&oacute;rmula adoptada pretend&iacute;a garantizar la potestad del presidente de gobernar la Capital Federal, y principal ciudad del pa&iacute;s, y el derecho de los vecinos de resolver sus asuntos municipales. Durante el turbulento siglo XX, el debate de la autonom&iacute;a no estaba en el men&uacute; principal del debate p&uacute;blico, en buena medida por condicionamientos constitucionales, que establec&iacute;an que &ldquo;el presidente es el jefe inmediato y local de la Capital Federal&rdquo;, y en parte porque la inestabilidad pol&iacute;tica recurrente generaba otros problemas m&aacute;s acuciantes. En todo caso, se debat&iacute;a, en forma intermitente y sin mucha fuerza, la reforma de la carta org&aacute;nica municipal para permitir la elecci&oacute;n directa del intendente, pero sin pensar en la modificaci&oacute;n del estatus constitucional de la ciudad. As&iacute; fue hasta la d&eacute;cada del 80 del siglo pasado, en la que se presentaron varios proyectos que abogaban por que los porte&ntilde;os puedan elegir a su gobernante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autonom&iacute;a apareci&oacute;, con m&aacute;s fuerza, cuando en 1993 el presidente Menem y el expresidente Alfons&iacute;n firmaron el &ldquo;Pacto de Olivos&rdquo;, en el que acordaron reformar la Constituci&oacute;n, con un men&uacute; fijo que ser&iacute;a plasmado en el denominado &ldquo;N&uacute;cleo de Coincidencias B&aacute;sicas&rdquo;. En el juego de cartas entre el l&iacute;der radical y peronista, Alfons&iacute;n cambi&oacute; la reelecci&oacute;n por algunos puntos que le interesaban al radicalismo, entre los que estaba la reforma del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El n&uacute;cleo se refer&iacute;a, en su punto &ldquo;F&rdquo;, a la &ldquo;la elecci&oacute;n directa del intendente y la reforma de la Ciudad de Buenos Aires&rdquo; e inclu&iacute;a tres elementos: &ldquo;a) El pueblo de la Ciudad de Buenos Aires elegir&aacute; directamente su jefe de gobierno. b) La Ciudad de Buenos Aires ser&aacute; dotada de un status constitucional especial, que le reconozca autonom&iacute;a y facultades propias de legislaci&oacute;n y jurisdicci&oacute;n. c) Una regla especial garantizar&aacute; los intereses del Estado nacional, mientras la Ciudad de Buenos Aires sea capital de la Naci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante la Convenci&oacute;n Constituyente de 1994, la cuesti&oacute;n de la reforma de la ciudad de Buenos Aires fue uno de los temas m&aacute;s &aacute;speros entre radicales y peronistas. Los radicales insist&iacute;an en que la letra del <em>N&uacute;cleo </em>era clara y significaba la instauraci&oacute;n de una ciudad aut&oacute;noma, que contara con polic&iacute;a y justicia propias y que fuera la consecuencia de una Constituci&oacute;n elegida por sus habitantes. El peronismo interpretaba que s&oacute;lo se refer&iacute;a a una reforma limitada, que el que deb&iacute;a ganar autonom&iacute;a era el gobierno, pero no la ciudad, y que ello podr&iacute;a hacerse mediante una ley del Congreso que ampliara algunos de los puntos acotados de la ley org&aacute;nica por entonces vigente, para dar espacio a la elecci&oacute;n directa del intendente y algunas reformas institucionales. Para calmar los &aacute;nimos y llegar a un acuerdo, tuvieron que intervenir personalmente Menem y Alfons&iacute;n. Finalmente, los peronistas aceptaron, aunque dejando en claro que el t&eacute;rmino adecuado no era Convenci&oacute;n Constituyente sino Asamblea o Estatuto, y que previo a su realizaci&oacute;n, una ley del Congreso deb&iacute;a estipular cu&aacute;les ser&iacute;an los alcances de la autonom&iacute;a. As&iacute;, el debate se traslad&oacute; al Congreso y en noviembre de 1995 se sancion&oacute; la llamada &ldquo;Ley Cafiero&rdquo;, que limit&oacute; los alcances de la autonom&iacute;a y garantiz&oacute; los intereses del Estado nacional mientras siga siendo Capital Federal. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la ciudad fue ampliando sus incumbencias, en algunas materias sensibles, como la de la polic&iacute;a de la ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1996 los porte&ntilde;os eligieron a su primer jefe de gobierno, Fernando de la R&uacute;a, y a los estatuyentes que deb&iacute;an, seg&uacute;n la Constituci&oacute;n, redactar el &ldquo;Estatuto Organizativo de sus Instituciones&rdquo;. La mayor&iacute;a radical, acompa&ntilde;ada por el Frepaso y Nueva Dirigencia, imprimi&oacute; a la convenci&oacute;n de un esp&iacute;ritu &ldquo;soberano&rdquo;, que entre otras cosas cambi&oacute; el nombre de &ldquo;Estatuto&rdquo; por el de &ldquo;Constituci&oacute;n&rdquo;, habilit&oacute; denominar &ldquo;gobernador&rdquo; al jefe de gobierno y, quiz&aacute; lo m&aacute;s importante en t&eacute;rminos simb&oacute;licos, modific&oacute; el nombre de la ciudad, para agregarle &ldquo;aut&oacute;noma&rdquo;, porque, como dec&iacute;a por entonces Patricia Bullrich, la presidenta actual del PRO y en ese entonces convencional constituyente por Nueva Dirigencia, esto supon&iacute;a &ldquo;remarcar una decisi&oacute;n de fondo del pueblo de la ciudad en pos de un proceso de autonom&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde entonces, el debate sobre el proceso de la autonom&iacute;a porte&ntilde;a no ha sido saldado. Por el contrario, sigue teniendo un gran impacto pol&iacute;tico, social y gubernamental, que enmarca la disputa actual entre las autoridades nacionales y locales. </strong>La tensi&oacute;n entre el presidente y el jefe de gobierno parte de la posibilidad de que exista en la ciudad de Buenos Aires un gobierno de signo pol&iacute;tico opuesto al nacional, algo que se quiso evitar entre 1880 y 1996. Esta diferencia se potencia ya que el PRO es un partido nacido de las condiciones institucionales derivadas de la autonom&iacute;a, que posibilitaron que una figura como Mauricio Macri se sintiera tentado a manejar el poder ejecutivo de la principal ciudad del pa&iacute;s, debido al gran presupuesto que maneja y a la vidriera nacional que ello implica. <strong>En tanto que a mayor nivel de autonom&iacute;a, mayor poder para quien gobierna la ciudad, no es extra&ntilde;o que los dirigentes de Juntos por el Cambio, que dominan hace veinte a&ntilde;os las elecciones en CABA, sean los m&aacute;s proclives a defender la idea de que la ciudad aut&oacute;noma es, casi, como una provincia m&aacute;s.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, por su condici&oacute;n urbana, Buenos Aires no puede dejar de pensarse desde su dimensi&oacute;n territorial que desborda los l&iacute;mites mismos de la ciudad &ldquo;aut&oacute;noma&rdquo;. La autonom&iacute;a potenci&oacute; la imagen de un conjunto cerrado, auto-centrado y separado de los municipios que conforman el conurbano, aspecto que se tensiona con la vida cotidiana de los habitantes de la metr&oacute;polis. El a&ntilde;o pasado esto parec&iacute;a haber quedado claro, lo que llev&oacute; a tomar decisiones tripartitas, entre la Naci&oacute;n, la Provincia y la Ciudad. Pero este a&ntilde;o se acab&oacute; el di&aacute;logo y el consenso, y nos encontramos con el peor escenario posible, en otro lamentable cap&iacute;tulo de judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. Sin entrar en aspectos doctrinarios, lo que est&aacute; en juego es la concepci&oacute;n misma del problema a resolver. Nadie duda de la autonom&iacute;a porte&ntilde;a en materia de educaci&oacute;n. El problema es si el DNU presidencial interfer&iacute;a en esta materia, o respond&iacute;a, como lo ha hecho en diversos momentos y para distintos lugares del pa&iacute;s, a una gesti&oacute;n integral de la movilidad, coordinada desde el gobierno nacional. Sea como fuere, lo cierto es que tener una pol&iacute;tica diferente hacia los dos lados de la Avenida General Paz solo genera m&aacute;s ruido e incertidumbre en la b&uacute;squeda del objetivo de reducir la curva de contagios.
    </p><p class="article-text">
        <em>ML</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Landau]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Apr 2021 16:47:32 +0000]]></pubDate>
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