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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Matías Longoni]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/matias-longoni/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Matías Longoni]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Villa Paranacito: pese a todo, todavía hay vida en el humedal (y se pelea por ella)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/villa-paranacito-pese-todavia-hay-vida-humedal-pelea_1_9033533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc968b7a-1e81-424d-859c-9091e457f2c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_1048900.jpg" width="880" height="495" alt="Villa Paranacito: pese a todo, todavía hay vida en el humedal (y se pelea por ella)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es la puerta de acceso a uno de los grandes humedales y la mayor cuencia productora de álamos de la Argentina. La cooperativas del delta entrerriano alternan la forestación con la ganadería, una actividad que llegó en los últimos años a la región. Los productores advierten que todo lo que se está discutiendo en el Congreso en torno a una nueva Ley de Humedales los ignora por completo. Y se rebelan a lo que parece un destino sellado.</p></div><p class="article-text">
        En la cooperativa de productores del delta entrerriano, cuya sede se ubica cuando termina la costanera de Villa Paranacito, los directivos est&aacute;n de reuni&oacute;n y por eso nos entretenemos mirando las cosas que se venden a los m&aacute;s de 150 socios desde un peque&ntilde;o galp&oacute;n: hay enormes machetes, botas de goma, motores fuera de borda y alg&uacute;n producto veterinario. Estamos en la<strong> puerta de entrada a uno de los grandes humedales que tiene la Argentina.</strong> La sede social de la entidad da directamente al r&iacute;o. Algunos clientes suelen llegar por tierra, pero la mayor&iacute;a lo hace por agua.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El oto&ntilde;o maquilla al delta con colores de ensue&ntilde;o. Si Mendoza es hermosa en esta &eacute;poca del a&ntilde;o, esta zona del sur entrerriano, equidistante de los diferentes brazos del Paran&aacute; y del r&iacute;o Uruguay, no tiene nada que envidiarle. <strong>Es que esta es la mayor cuenca productora de &aacute;lamos de la Argentina.</strong> Las hojas de ese &aacute;rbol caen plateadas sobre el c&eacute;sped, mientras el r&iacute;o se llena de camalotes y de otras plantas acu&aacute;ticas que descontroladas van estrechando los cauces por donde deben pasar las embarcaciones. &ldquo;Ser&aacute; as&iacute; hasta la primera helada&rdquo;, nos dicen. La primera gran helada matar&aacute; esas plantas y despejar&aacute; los caminos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                José Jacobsen, nieto de daneses en Entre Ríos.                            </span>
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        Jos&eacute; Jacobsen sale a nuestro encuentro, apurando el final de la reuni&oacute;n porque ellos est&aacute;n muy interesados en mostrar su realidad a los periodistas, porque <strong>creen que todo lo que se est&aacute; discutiendo en torno a una nueva Ley de Humedales los ignora por completo</strong> y temen que los legisladores terminen dictando una ley que omita por completo la opini&oacute;n de los habitantes. Jos&eacute; es el presidente de la cooperativa y ya forma parte tambi&eacute;n del paisaje: su abuelo lleg&oacute; de Dinamarca y se instal&oacute; en el sur bonaerense hasta que a fines de los a&ntilde;os 20, viajando en tren de Necochea a Buenos Aires, se cruz&oacute; con un extra&ntilde;o que lo tent&oacute; ofreci&eacute;ndole las escrituras de 700 hect&aacute;reas de campos en el delta de Entre R&iacute;os, sobre el Brazo Chico. El viejo Jacobsen acept&oacute; con temeridad y muy pronto estaba abriendo surcos a machete para instalarse con su familia. Luego llegaron los t&iacute;os, los primos, los hermanos. La colonia danesa de isle&ntilde;os es desde entonces una de las m&aacute;s numerosas y activas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                José Luis Peter, descendiente de alemanes.                            </span>
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        Los descendientes de los alemanes que se instalaron en el delta tambi&eacute;n son bastantes. Jos&eacute; Luis Peter es uno de ellos y su familia tiene en las islas casi tanto tiempo o m&aacute;s que la de Jacobsen: son hist&oacute;ricos vecinos aunque sus casas queden en diferentes islas y a media hora de lancha de distancia. El abuelo y el padre de Peter se dedicaron casi siempre a la forestaci&oacute;n pero tambi&eacute;n al transporte fluvial, ya sea de madera o m&aacute;s recientemente del ganado que comenz&oacute; a poblar este lugar de la Argentina. Seg&uacute;n datos oficiales hubo casi 350 mil cabezas en el departamento Islas del Ibicuy, que incluye esta zona.<strong> Luego de la &uacute;ltima gran crecida de 2016 hubo que evacuar y ahora quedan 240 mil.&nbsp;</strong>
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                Mapa catastral de Villa Paranacito.                            </span>
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        Peter nos muestra el mapa catastral de Villa Paranacito que est&aacute; colgado en la oficina local del Senasa. Se percibe a simple vista que este lugar de la Argentina alberg&oacute; a mucha gente y en alg&uacute;n tiempo<strong> registr&oacute; un acelerado proceso de divisi&oacute;n de la propiedad:</strong> m&aacute;s cerca del pueblo las fincas son peque&ntilde;as pero largas, van desde la orilla del r&iacute;o a la espesura de cada isla. Los campos m&aacute;s grandes reci&eacute;n comienzan a aparecer un poco m&aacute;s al norte, yendo hacia Ceibas, donde la tierra parece un poco m&aacute;s firme. De all&iacute; hacia Diamante, recostado sobre el Paran&aacute;, el delta entrerriano <strong>matiza con miles de hect&aacute;reas de campos que todav&iacute;a son fiscales. </strong>Peter nos dice que suele ser all&iacute; donde se originan los incendios que cada tanto inundan de humo las grandes ciudades.&nbsp;
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                Un tacón de árbol recién cortado.                            </span>
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        Aprendemos que los tacones de los &aacute;rboles reci&eacute;n cortados muestran en tonos m&aacute;s oscuros o azulados los a&ntilde;os que pasaron bajo la inundaci&oacute;n. <strong>En todas las charlas con los isle&ntilde;os es recurrente la invocaci&oacute;n a las grandes crecientes</strong>. Es que ellas explican por s&iacute; solas muchas de las cosas que han sucedido en el lugar y tambi&eacute;n el acelerado proceso de despoblamiento de las islas, donde en los buenos tiempos lleg&oacute; a haber once clubes sociales y deportivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los ciclos econ&oacute;micos y productivos tienen mucho que ver con la inundaci&oacute;n y sobre todo con <strong>cu&aacute;nto tiempo le llev&oacute; a las islas volver a emerger de abajo de las aguas</strong>. Hubo una grande en los a&ntilde;os 50 que arras&oacute; con casi toda la cultura frutihort&iacute;cola desplegada por los abuelos de Jacobsen y de Peter, y de muchos otros productores que aprovechaban la cercan&iacute;a de Buenos Aires para cosechar frutas y verduras que se descargaban luego en el puerto de frutos de Tigre.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La forestación como opción de supervivencia en Villa Paranacito, hoy aletargada.                            </span>
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        A partir de all&iacute; apareci&oacute;<strong> la forestaci&oacute;n como opci&oacute;n de supervivencia:</strong> la instalaci&oacute;n de las grandes empresas celul&oacute;sicas (una de ellas es la controvertida Papel Prensa, que tiene su planta en San Pedro), provoc&oacute; que el delta se convirtiera en la principal cuenca de salic&aacute;ceas del pa&iacute;s. Los &aacute;lamos y sauces crecen r&aacute;pido y ofrecen una madera blanda que puede ser f&aacute;cilmente procesada para convertirla en papel.
    </p><p class="article-text">
        La gran creciente de 1983, con el regreso de la democracia, dur&oacute; mucho m&aacute;s tiempo y <strong>provoc&oacute; heridas muy profundas: todo se inund&oacute; por largos meses.</strong> Los m&aacute;s de treinta aserraderos que exist&iacute;an en las islas y compet&iacute;an por la madera disponible con las grandes celulosas no pudieron continuar con su actividad. Hoy solo permanecen activas dos plantas que trabajan con el &aacute;lamo, una madera que antes se utilizaba mucho para hacer cajas (por ejemplo, las de cerveza o las de gaseosa) y ahora es requerida para la confecci&oacute;n de econ&oacute;micos ata&uacute;des. Esas dos empresas est&aacute;n ubicadas a reparo de las aguas, en el camino de acceso a Villa Paranacito. Con semejante cuadro tambi&eacute;n <strong>la forestaci&oacute;n ingres&oacute; en un periodo declinante del que todav&iacute;a no puede resurgir.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los socios de la cooperativa de productores est&aacute;n interesados en nuestra visita porque les permitir&aacute; mostrar qu&eacute; tanto queda de todo aquello, pero sobre todo las chances productivas que -aseguran- sigue teniendo este enorme humedal que muchos ambientalistas quieren congelar y convertir en un santuario donde no pueda hacerse casi nada.Nos llevar&aacute;n a recorrer las islas y para nuestro asombro lo primero que hacen es invitarnos a subir a una camioneta. Es que un poco m&aacute;s all&aacute; de la cooperativa desde hace unos pocos a&ntilde;os funciona una balsa que nos permitir&aacute; cruzar el r&iacute;o hasta la isla 9. El barco v&aacute; y viene, de una orilla a la otra, y es capaz de cargar grandes camiones repletos de rollizos. Conseguir la balsa cost&oacute; sangre, sudor y l&aacute;grimas a los pobladores del lugar, tanto como ahora les cuesta el gasoil que permite encender los motores. Pero mucho m&aacute;s tiempo y trabajo les llev&oacute; convencer al departamento de Vialidad de que hab&iacute;a que hacer un camino que rodeara toda esa gran isla, conectando a los vecinos tambi&eacute;n por tierra.
    </p><p class="article-text">
        La obra llev&oacute; d&eacute;cadas y todav&iacute;a no est&aacute; concluida, no cerr&oacute; el c&iacute;rculo. Pero todos aqu&iacute; coinciden en que ya transform&oacute; por completo la relaci&oacute;n entre los isle&ntilde;os y el entorno natural que los contiene. La met&aacute;fora del plato nos fue muy &uacute;til para comprenderlo. En su estado natural, las islas del delta son como un plato playo y sus bordes suelen ser un poquito m&aacute;s elevados que el centro. Para trazar el camino circundante es necesario hacer un alteo que convierte la isla en un plato sopero: los bordes se elevan artificialmente y el interior queda m&aacute;s protegido de los desbordes. Es el principio de un incipiente proceso de manejo de las aguas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Carlos Schaaber. Su familia llegó a las islas en el primer gobierno de Juan Perón, a fines de los 40.                            </span>
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        Carlos Schaaber tiene apellido alem&aacute;n pero en realidad su familia lleg&oacute; a las islas en el primer gobierno de Juan Per&oacute;n, a fines de los 40, desde la provincia del Chaco. All&iacute; con el correr de los a&ntilde;os su padre pudo montar un almac&eacute;n de ramos generales de esos que ofrecen de todo, incluyendo dos viejos surtidores para que las lanchas repongan combustible. Hoy tiene 83 a&ntilde;os y su hijo atiende el negocio, mientras su nieta le hace reportajes jugando a ser periodista para un trabajo escolar. <strong>Son cuatro generaciones de isle&ntilde;os a los que el camino les facilit&oacute; mucho la vida. </strong>Carlos conserva la historia viva de esa gesta en una vieja carpeta llena de documentos. La del camino fue sin duda la lucha m&aacute;s importante de su vida.
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                El cementerio de Villa Paranacito.                            </span>
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        El cementerio de Villa Paranacito est&aacute; ubicado cerca del viejo almac&eacute;n, en la misma isla. Hasta que lleg&oacute; el camino interno, los cortejos f&uacute;nebres se formaban con botes y lanchas (existe todav&iacute;a incluso una embarcaci&oacute;n mortuoria) porque solo se pod&iacute;a llegar por agua hasta al lugar. Los ata&uacute;des se bajaban a un amplio muelle hecho de largas maderas que se hund&iacute;an en las aguas marrones. Jacobsen y Peter conversan entre ellos: que all&iacute; est&aacute; enterrado mi padre, que m&aacute;s all&aacute; est&aacute; el cuerpo de mi abuelo.<strong> Ellos mismos confiesan que jam&aacute;s se ir&iacute;an y que quieren terminar sus d&iacute;as en este mismo lugar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El mapa productivo desde 1935 hasta la fecha viene de la mano de las familias productoras. Reci&eacute;n a partir de los 70 se instalan dos empresas importantes (en referencia a Papel Prensa y a Celulosa Argentina), pero en el departamento alrededor de 60% de las explotaciones pertenecen a la agricultura familiar&rdquo;, nos dice Hugo Benav&iacute;dez, que es t&eacute;cnico del INTA de Villa Paranacito y un estudioso de la constante evoluci&oacute;n de las islas. <strong>Al letargo de la forestaci&oacute;n, el especialista remarca que se ha sumado en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os una nueva posibilidad, que es la ganader&iacute;a.</strong> En el INTA apuestan sobre todo a los planteos silvopastoriles, que son los que combinan bosques con bovinos, y que hasta imaginan vendiendo bonos de carbono al actuar como sumideros. &ldquo;La ganader&iacute;a no es antag&oacute;nica a la forestaci&oacute;n y por suerte en los &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n se han advertido efectos beneficiosos de este planteo conjunto&rdquo;, informa Hugo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&iacute; nos subimos a una lancha y surcamos las aguas marrones a gran velocidad: mucho menos suntuosas, finalmente son ellas las 4x4 de los productores de las islas. Nos metemos en el brazo Bravo del Paran&aacute; y nos sentimos &iacute;nfimos en medio de la enorme masa de agua que fluye debajo nuestro. Desde hace mucho tiempo que las lanchas colectivas no prestan servicio en<strong> la zona de Villa Paranacito porque la mayor parte de la poblaci&oacute;n ahora vive del empleo p&uacute;blico y ha migrado hacia &ldquo;el pueblo&rdquo;</strong>, dejando taperas en muchas islas. Los que aguantan all&iacute; viven o de las actividades productivas, o de la pesca, o acaso de un incipiente desarrollo del turismo. Todas esas actividades son m&aacute;s sencillas en aquellas zonas del delta donde, como aquel camino, la mano del hombre ha hecho algunos &ldquo;ataja repuntes&rdquo;, como llaman los lugare&ntilde;os a los peque&ntilde;os diques para regular las aguas y que a la vez hacen de caminos internos y les permiten dominar el territorio.
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                    alt="Los jóvenes Gottert. La ganadería, una chance para no tener que migrar del lugar."
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                Los jóvenes Gottert. La ganadería, una chance para no tener que migrar del lugar.                            </span>
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        En la casa de la familia Gottert, el abuelo Don M&aacute;ximo recuerda an&eacute;cdotas que reflejan la intensa vida social que exist&iacute;a en aquellas islas de anta&ntilde;o, donde incluso se sol&iacute;an hacer bailes de carnaval. Fue all&iacute; donde &eacute;l se anim&oacute; a cortejar (aunque quiz&aacute;s haya sido al rev&eacute;s) a una joven danesa pelirroja, que terminar&iacute;a siendo la madre de sus cinco hijos. Uno de ellos es Haraldo Gottert, que sigue al frente de la explotaci&oacute;n familiar de unas 300 hect&aacute;reas. All&iacute; conviven una hermosa forestaci&oacute;n de &aacute;lamos que se acercan a la anhelada &eacute;poca de corte (tardan al menos 15 a&ntilde;os en lograr su estatura comercial), con un rodeo de vacas de cr&iacute;a que manejan sus j&oacute;venes hijos.<strong> Es la conjunci&oacute;n de actividades de la cual nos hablaba Benav&iacute;dez. </strong>Los chicos andan de a caballo, pero con botas de goma. <strong>Parece una postal gauchesca de San Antonio de Areco, pero entre bosques y en medio del gran humedal.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El planteo productivo de los Gottert es la s&iacute;ntesis perfecta del paso del tiempo por <strong>este delta bendecido por la naturaleza y maldecido tambi&eacute;n de vez en cuando, en &eacute;pocas de creciente</strong>. El abuelo se radic&oacute; cuando esta zona funcionaba como la huerta de los porte&ntilde;os, el padre creci&oacute; al amparo de un modelo m&aacute;s industrial que requer&iacute;a madera para celulosa y los nietos <strong>ven en la ganader&iacute;a una buena chance para no tener que migrar del lugar</strong>, pues logran interesantes &iacute;ndices reproductivos alimentando a su plantel de madres con un pastizal natural que de otro modo se acumular&iacute;a y ser&iacute;a materia altamente combustible demasiado peligrosa en tiempos de sequ&iacute;a. Ellos mismos ya lo vivieron y perdieron muchos &aacute;rboles en un feroz incendio que no pudieron controlar. Por eso Haraldo acept&oacute; finalmente incorporar las vacas.<strong> &ldquo;Son el mejor bombero que hay&rdquo;,</strong> reconoce ante la mirada c&oacute;mplice de sus hijos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Juan Antonio González. Cría 50 vacas y otras tantas ovejas en su pequeño campo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Juan Antonio Gonz&aacute;lez, de 63 a&ntilde;os, no tiene registro de cu&aacute;ndo sus antepasados llegaron a las islas. Irrefutablemente criollo, &eacute;l tambi&eacute;n cr&iacute;a 50 vacas y otras tantas ovejas en su peque&ntilde;o campo ubicado en la Isla n&uacute;mero 6, que a diferencia de la 9 nunca ha recibido los beneficios de tener un camino. Como todos aqu&iacute;, Gonz&aacute;lez sabe que las retroexcavadoras ser&aacute;n bienvenidas. No celebra el hecho de que en su isla no se haya podido mover todav&iacute;a la tierra para hacer mejores protecciones. &ldquo;Donde usted puede cerrar el campo, pueda hacer un ataja repunte, ah&iacute; s&iacute; que el campo empieza a servirle, y tres veces m&aacute;s que lo que sirve cuando es campo natural&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vamos volviendo hacia la Villa. Pero Peter se reserv&oacute; la parada final para mostrarnos un viejo campo que ha comprado su familia de la quiebra de una empresa forestal a muy bajo precio, porque suele inundarse ante una m&iacute;nima creciente. Salvo por los descuidados sauces all&iacute; plantados, est&aacute; en estado casi virgen y se nos hace muy dif&iacute;cil descender de las lanchas. Ni bien lo logramos, los mosquitos del atardecer nos rodean y se hacen un festival. Podemos caminar unos metros al interior de la isla solo porque hay un viejo tendido de v&iacute;as oxidadas, por donde circulan algunos carros que se utilizan para sacar la madera del lugar acerc&aacute;ndola hacia la orilla. Caminamos sobre los rieles. De otro modo ser&iacute;a casi imposible ingresar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes de la d&eacute;cada del 90 el mayor porcentaje de las islas eran como esto, al menos en esta zona de Entre R&iacute;os. No hab&iacute;a manejo del agua. Pero, bueno, esto tiene su contratiempo. Ac&aacute; no pod&eacute;s poner un tractor ni ning&uacute;n tipo de m&aacute;quina. Tampoco pod&eacute;s traer hacienda. Esto es inundable, no tiene ninguna defensa, no tiene ning&uacute;n reparo&rdquo;, nos muestra. <strong>El entorno es hostil, sin duda. Peter dice que hasta la fauna aut&oacute;ctona de la zona prefiere ir a pasar sus d&iacute;as en campos m&aacute;s confortables.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Emprendemos nuestro regreso y las conclusiones son casi obvias: <strong>todav&iacute;a hay vida en el humedal. </strong>La hubo mucho m&aacute;s antes que ahora y los que quedan se ilusionan con que se podr&iacute;a recuperar. Nos dicen los productores que hay una enorme porci&oacute;n del delta entrerriano que est&aacute; casi despoblada e improductiva, expuesta a cazadores furtivos e incendios. Afirman que ellos, los pobladores, son los mejores custodios de este entorno natural. <strong>Piden un plan.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jacobsen, que lleva toda su vida all&iacute;, <strong>se rebela ante una derrota que parece cantada.</strong> Y lo mismo sucede con Peter y con tantos otros m&aacute;s. &ldquo;Con una Ley de Humedales de las m&aacute;s duras, como las que proponen la mayor&iacute;a de los proyectos, nosotros <strong>no vamos a poder producir y no vamos a existir m&aacute;s</strong>. Esto no es tierra fiscal, esto es una propiedad, pagamos impuesto inmobiliario, Ingresos Brutos, IVA y Ganancias. Pagamos todos los impuestos que hay. Con una ley que no te permita trabajar, todo eso no se va a poder cobrar m&aacute;s. Todos los proyectos de ley dicen que hasta 5% del Presupuesto Nacional se destinar&iacute;a para el cuidado de los humedales. Con esa plata me parece que se podr&iacute;an hacer un mont&oacute;n de obras para poder repoblar la zona. Y creo que <strong>el Estado deber&iacute;a hacer hincapi&eacute; en la forestaci&oacute;n que es una actividad que genera trabajo, captura carbono </strong>y bueno, que se yo. Yo lo que har&iacute;a si fuese Estado ser&iacute;a promover la producci&oacute;n en vez de prohibirla&rdquo;, expone Jos&eacute; Luis antes de lanzar la amarra hacia el muelle y comenzar la despedida.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Longoni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/villa-paranacito-pese-todavia-hay-vida-humedal-pelea_1_9033533.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 May 2022 03:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Villa Paranacito: pese a todo, todavía hay vida en el humedal (y se pelea por ella)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Villa Paranacito,Entre Ríos,Ley de Humedales,Ganadería,Forestación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alberto aprendió de Néstor a cerrar las exportaciones de carne, pero el escenario ahora es muy distinto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/alberto-aprendio-nestor-cerrar-exportaciones-carne-escenario-ahora-distinto_1_8008349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/735d1598-01f6-4d5e-83f6-5df2d7f8a542_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alberto aprendió de Néstor a cerrar las exportaciones de carne, pero el escenario ahora es muy distinto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A más de 15 días de la decisión y pasado el paro agropecuario, los valores de la hacienda no bajaron sino que subieron un pequeño escalón. El resultado muestra que el contexto es diferente al que quizás recuerde el Presidente de los tiempos en que era el jefe de Gabinete. La protesta retornaría esta semana.</p></div><p class="article-text">
        El presidente Alberto Fern&aacute;ndez decidi&oacute; hace ya m&aacute;s de veinte d&iacute;as, el 17 de mayo, cerrar las exportaciones de carne vacuna por treinta d&iacute;as, aunque todos suponen que la medida durar&aacute; m&aacute;s tiempo que ese. Fue su modo de pegar un golpe, sonoro y contundente, de alto impacto econ&oacute;mico y pol&iacute;tico. La raz&oacute;n que esgrimi&oacute; ser&iacute;a luego confirmada por algunas encuestas, como la que acaba de publicar el IPCVA (Instituto de Promoci&oacute;n de la Carne Vacuna): a mitad de mayo ese alimento hab&iacute;a subido otro 6% y acumulaba 76% contra igual mes del a&ntilde;o pasado. El precio promedio de un kilo de carne ya hab&iacute;a llegado a 668,33 pesos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de lo justiciera que parezca la medida y del pretendido argumento de defender el bolsillo de la gente, <strong>ha sido imposible en estos quince d&iacute;as de cepo exportador encontrar a alguien entendido del negocio de la carne que le haya dado la raz&oacute;n al Presidente,</strong> m&aacute;s all&aacute; claro de sus ac&oacute;litos y de los militantes pol&iacute;ticos. Adem&aacute;s, muy pocos creen que esta prohibici&oacute;n producir&aacute; el efecto deseado sobre los precios, m&aacute;s all&aacute; de que algo puedan reducirse en el cort&iacute;simo plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso al interior del propio gobierno la decisi&oacute;n cay&oacute; bastante mal, pues result&oacute; ser una <strong>visible desautorizaci&oacute;n </strong>a Mat&iacute;as Kulfas y a su secretaria de Comercio, Paula Espa&ntilde;ol, que incluso hab&iacute;a negociado un nuevo acuerdo de precios con los frigor&iacute;ficos exportadores que casi no lleg&oacute; a aplicarse, pues esta decisi&oacute;n de alto impacto hizo regresar todo a fojas cero. Mucho peor la pas&oacute; el titular de Agricultura, Luis Basterra, que se enter&oacute; escuchando las noticias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la historia de la industria frigor&iacute;fica argentina, que arranc&oacute; en 1876, cuando por primera vez se transport&oacute; carne congelada (malamente, pues lleg&oacute; casi podrida) hacia Europa a bordo del&nbsp; buque franc&eacute;s &ldquo;Le Frigorifique&rdquo;,<strong> a nadie se le hab&iacute;a ocurrido nunca prohibir las exportaciones de carne.</strong> Las excepciones fueron N&eacute;stor Kirchner en 2006 y el actual presidente ahora. Pero fue Alberto<strong> el &uacute;nico que intervino en las dos decisiones</strong>, pues en la primera era jefe de Gabinete y le toc&oacute; negociar con las organizaciones agropecuarias un modo regulado del comercio. Para finales de 2009, cuando comenzaron a verse los efectos devastadores que ese cierre provoc&oacute; sobre el stock ganadero (que se achic&oacute; 20%) y sobre los precios de la carne -que finalmente se triplicaron ante la escasez de hacienda-. ya se hab&iacute;a ido del gobierno. <strong>Quiz&aacute;s por eso no se acordaba ahora de que esa receta no era aconsejada por nadie.&nbsp;</strong>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para finales de 2009, cuando comenzaron a verse los efectos devastadores que ese cierre provocó sobre el stock ganadero y sobre los precios de la carne -que finalmente se triplicaron ante la escasez de hacienda-. Alberto ya se había ido del gobierno.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Juan Manuel Garz&oacute;n, el economista jefe del IERAL, reconstruy&oacute; los pasos que dio el gobierno de aquel entonces y los que ha estado dando Alberto ahora y <strong>parecen dos calcos. </strong>Primero se aumentaron las retenciones a la carne (entonces lo hizo el ex ministro Roberto Lavagna en noviembre de 2005 y ahora lo hizo Guzm&aacute;n ni bien asumi&oacute;); luego se crearon permisos de exportaci&oacute;n a los fines estad&iacute;sticos (entonces Felisa Miceli cre&oacute; los ROE y ahora se instrument&oacute; un sistema de declaraciones juradas (DJEC) a trav&eacute;s de una declaraci&oacute;n jurada de Kulfas y Basterra) y finalmente se avanz&oacute; con el cierre compulsivo de los embarques (antes fue por 180 d&iacute;as y ahora se anunci&oacute; por solo 30). Todos saben lo que viene ahora: una negociaci&oacute;n con la industria frigor&iacute;fica exportadora nucleada en el Consorcio ABC para intentar <strong>alg&uacute;n tipo de regulaci&oacute;n de las exportaciones</strong>. De hecho, en los &uacute;ltimos d&iacute;as estuvo circulando un borrador en el que el Gobierno propon&iacute;a dejar algunos cortes de consumo popular dentro del pa&iacute;s y de esa manera reducir un 40% los vol&uacute;menes de carne a exportar este mes de junio. Respecto de cu&aacute;nto: ah&iacute; las historias tambi&eacute;n son parecidas, pues en 2005 se hab&iacute;a llegado a exportar 770 mil toneladas (el 25% de la producci&oacute;n total de carne) y ahora -en 2020- se exportaron 900 mil toneladas (un 28% del total).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las semejanzas hist&oacute;ricas, hay muchas cosas que no son distintas a aquel cierre de 2006, que finalmente fue en total solo unas pocas semanas y despu&eacute;s devino en un sistema controlado que se extendi&oacute;, con mayor o menor fuerza, hasta el cambio de gobierno de fines de 2015, y que <strong>tuvo consecuencias muy negativas para el negocio ganadero, </strong>seg&uacute;n coinciden todos los an&aacute;lisis especializados.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, era muy diferente la situaci&oacute;n de la econom&iacute;a, pues aquella Argentina de N&eacute;stor Kirchner estaba saliendo vigorosamente de la crisis de 2001 y la exportaci&oacute;n de carnes se ve&iacute;a fortalecida por un tipo de cambio posconvertibilidad que resultaba muy competitivo. Tanto, que en 2005 los frigor&iacute;ficos brasile&ntilde;os comenzaron su desembarco en el pa&iacute;s, comprando empresas significativas como el Swift y el Quickfood.
    </p><p class="article-text">
        Los motivos que condujeron al primer cierre de las exportaciones de carne, por otro lado, podr&iacute;an sonar a chiste si se compara la situaci&oacute;n inflacionaria de aquel momento con la de ahora. En marzo de 2006, cuando N&eacute;stor arremeti&oacute; contra los frigor&iacute;ficos,<strong> la carne vacuna acumulaba una suba de apenas 15% en el mercado local, contra el casi 80% interanual que lleva subiendo ahora. </strong>Un agravante es que ahora no es la carne la &uacute;nica que aumenta sino que est&aacute;n bastante descontrolados casi todos los precios de la econom&iacute;a, salvo los que puede controlar el propio gobierno, a trav&eacute;s de precios m&aacute;ximos. Con la carne, por la variedad de cortes, de categor&iacute;as ganaderas y de actores que pululan en el negocio, esto parece de entrada imposible.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es la misma argentina ganadera. El cierre de las exportaciones de N&eacute;stor se decidi&oacute; pocos meses antes del mundial de f&uacute;tbol de 2006, que se jugaba en Alemania, por entonces el principal cliente de la Argentina. Todav&iacute;a hoy pueden escucharse los insultos de los importadores porque se quedaron sin el famoso bife argentino para atender a los miles de turistas que recibieron en ese momento y que se quedaron sin los cotizados cortes de la Cuota Hilton, que se arma con novillo engordado a pasto. Hoy, en cambio, apareci&oacute; China importando prote&iacute;nas animales a gran escala, de todos los pa&iacute;ses y de todos los tipos. Por eso en este cierre las cargas m&aacute;s afectadas son las que se confeccionan con la carne flaca y fibrosa de la vaca vieja, de descarte o &ldquo;conserva&rdquo;, un nombre que le qued&oacute; de la &eacute;poca en que su &uacute;nico destino eran las latitas de <em>corned beef </em>que preparaban los frigor&iacute;ficos ingleses.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">También cambió el contexto político y empresario. En 2006 el kirchnerismo recién estaba comenzando a definir su enemigos políticos y el campo estaba desprevenido: ni siquiera se había formado la Mesa de Enlace.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        China, claramente el mercado m&aacute;s da&ntilde;ado por la decisi&oacute;n de Alberto, r<strong>epresenta hoy el 75% de las exportaciones totales,</strong> y de su participaci&oacute;n m&aacute;s del 80% es para ese tipo de carne, que tiene muy poca aceptaci&oacute;n en el mercado local pero que en China gusta mucho, porque se sirve largamente hervida como parte de caldos y guisos. Dos de los cortes m&aacute;s demandados por China son el brazuelo y el garr&oacute;n, que no son otra cosa que lo que nosotros conocemos aqu&iacute; como el osobuco. Para ellos, eso es una exquisitez y por eso ahora llegan a pagar unos 7.500 o 8.000 d&oacute;lares la tonelada (precio puesto en China), que es lo mismo que un argentino podr&iacute;a pagar por el lomo o el mejor asado de ternero.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n cambi&oacute; el contexto pol&iacute;tico y empresario. En 2006 el kirchnerismo <strong>reci&eacute;n estaba comenzando a definir su enemigos pol&iacute;ticos y el campo estaba desprevenido: </strong>ni siquiera se hab&iacute;a formado la Mesa de Enlace, que nacer&iacute;a reci&eacute;n dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en la aventura de las retenciones m&oacute;viles a la soja. Esta vez, en cambio, los dirigentes rurales no tardaron ni 24 horas en declarar un paro ganadero (cese de comercializaci&oacute;n de hacienda) que tuvo un llamativo alto acatamiento y se extendi&oacute; por casi 12 jornadas. La Mesa de Enlace levant&oacute; la medida de fuerza el mi&eacute;rcoles a la medianoche, para permitir un reabastecimiento de carne en un mercado que comenzaba a sentir los faltantes. Ofreci&oacute; una tregua de cortes&iacute;a al Presidente y le pidi&oacute; una audiencia. <strong>Pero mientras tanto prepara la metralla para arrancar de nuevo con las protestas posiblemente esta semana.</strong>
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                El Presidente, la semana pasada, con miembros del Consejo Agroindustrial Argentino                            </span>
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        No es, adem&aacute;s, ese ruralismo desvencijado el &uacute;nico sector empresario que se anima a hacerle frente al gobierno. El Consejo Agroindustrial Argentino, un foro de m&aacute;s de 55 entidades y c&aacute;maras de las m&aacute;s diversas actividades vinculadas al agro, intervino con &aacute;nimo de intentar revertir la decisi&oacute;n presidencial, como ya hab&iacute;a logrado hacer a principios de 2021, cuando se cerraron temporalmente las exportaciones de ma&iacute;z. El Presidente, temeroso de romper su &uacute;nico lazo con el sector agroalimentario, los convoc&oacute; el mismo mi&eacute;rcoles y <strong>les prometi&oacute; un espacio de negociaci&oacute;n, que todav&iacute;a no se concret&oacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Incluso varios gobernadores, a diferencia de lo que hab&iacute;a sucedido en 2006, <strong>se animaron a alzar su voz contra la decisi&oacute;n del gobierno central,</strong> y no solamente desde la Regi&oacute;n Centro: a C&oacute;rdoba, Santa Fe y Entre R&iacute;os se sumaron, por ejemplo, voces disonantes desde Mendoza o Corrientes.
    </p><p class="article-text">
        Las negociaciones paralelas que hasta aqu&iacute; ven&iacute;a manteniendo el ministro Kulfas con los grandes frigor&iacute;ficos del Consorcio ABC (entre ellos los grupos brasile&ntilde;os, que en 2006 reci&eacute;n empezaban a internacionalizarse y ahora dominan todo el comercio global de carne vacuna), fracasaron hasta aqu&iacute; siempre por la misma raz&oacute;n: cuando elevan una propuesta, <strong>Alberto en persona se ha venido ocupando de rechazarla. </strong>&ldquo;Las exportaciones seguir&aacute;n suspendidas mientras los precios de la carne no bajen&rdquo;, ha dicho varias veces por los medios el Presidente. A m&aacute;s de 15 d&iacute;as del experimento y luego del paro agropecuario, l<strong>os valores de la hacienda no bajaron sino que subieron un peque&ntilde;o escal&oacute;n m&aacute;s,</strong> mostrando que el contexto es muy diferente al que quiz&aacute;s recuerde el Presidente de los tiempos en que era el jefe de Gabinete de N&eacute;stor.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El Consorcio ABC ha ofertado elevar las 6.000 toneladas por mes que volcó en el verano y las 8.000 toneladas del nuevo acuerdo de precios que no llegó a aplicarse, hasta 12.000 toneladas. Este volumen equivale a cerca de un 8% del consumo interno total. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; piden Kulfas y Espa&ntilde;ol a los empresarios como prenda de paz para llevarle al Presidente? <strong>Que vuelquen grandes vol&uacute;menes de cortes que no exportan al mercado local, a precios m&aacute;s baratos, </strong>en los niveles que ten&iacute;an en diciembre. Hasta aqu&iacute;, en medio de una suerte de extorsi&oacute;n, el Consorcio ABC ha ofertado elevar las 6.000 toneladas por mes que volc&oacute; en el verano y las 8.000 toneladas del nuevo acuerdo de precios que no lleg&oacute; a aplicarse, hasta 12.000 toneladas. Este volumen equivale a <strong>cerca de un 8% del consumo interno total</strong> y hasta ah&iacute; los n&uacute;meros podr&iacute;an cerrar, porque imaginando un subsidio de 100 pesos por kilo en manos de estos grupos privados, implicar&iacute;a un costo de 12 millones de d&oacute;lares. Es <strong>bastante m&aacute;s de la mitad de lo que el sector tributa hoy por retenciones.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esa oferta, el propio Alberto se ha ocupado hasta aqu&iacute; de esmerilar toda posibilidad de acuerdo. &ldquo;No tengo ninguna duda de que despu&eacute;s de 16 d&iacute;as de negociaci&oacute;n, en donde me consta que los exportadores tuvieron un di&aacute;logo fluido e inteligente con el ministro Kulfas y la secretaria Espa&ntilde;ol, la decisi&oacute;n del tema no pasa por el Ministerio de Desarrollo Productivo y ni siquiera por el Presidente sino que es una decisi&oacute;n de estrategia pol&iacute;tica que ya est&aacute; tomada y se encuentra vinculada a las elecciones legislativas&rdquo;, es el an&aacute;lisis que hizo el analista ganadero V&iacute;ctor Tonelli este fin de semana. No es el &uacute;nico que piensa as&iacute;. Casi todos los dirigentes del sector productivo piensan que estos movimientos oficiales<strong> apuntan a demonizar al sector agropecuario por la suba de los precios. </strong>Y ven detr&aacute;s los hilos manejados por el Instituto Patria y La C&aacute;mpora. Mientras tanto, aturde el silencio de aliados del oficialismo, como Sergio Massa o Felipe Sol&aacute;, que en su momento tambi&eacute;n criticaban con dureza estas intervenciones en los mercados.
    </p><p class="article-text">
        <em>ML</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Longoni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/alberto-aprendio-nestor-cerrar-exportaciones-carne-escenario-ahora-distinto_1_8008349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jun 2021 03:28:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alberto aprendió de Néstor a cerrar las exportaciones de carne, pero el escenario ahora es muy distinto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mesa de enlace,Consejo Agroindustrial Argentino,Exportaciones,Campo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guía práctica para entender por qué los únicos que no festejan el fuerte aumento de la soja son los productores de soja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/guia-practica-entender-unicos-no-festejan-fuerte-aumento-soja-son-productores-soja_1_7890937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7bbffc5f-a5ba-4c7d-bca0-7150cf2e4de6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guía práctica para entender por qué los únicos que no festejan el fuerte aumento de la soja son los productores de soja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El precio por tonelada trepó hasta los US$560 la semana pasada y acumula una suba de un 80% en el último año. Los productores, sin embargo, dicen que no tienen mucho para celebrar: de cada 100 pesos que genera una hectárea de soja, unos 67 pesos (el 66,9%) se les van en pagar impuestos, entre derechos de exportación y otros tributos. Además aseguran que la brecha entre el dólar oficial y los alternativos representa una "retención encubierta".</p></div><p class="article-text">
        Resulta muy dif&iacute;cil de comprender para la gente que no pertenece al sector productivo. La soja subi&oacute; en el mercado internacional de unos 310 d&oacute;lares por tonelada para esta &eacute;poca del a&ntilde;o pasado a unos 560 d&oacute;lares la semana pasada, es decir m&aacute;s del 80% en el t&eacute;rmino de un a&ntilde;o<strong>. Todos lo celebran. Todos menos los propios productores de soja.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Casi nadie esperaba en la Argentina este suceso casi fortuito, que resultar&aacute; clave para la econom&iacute;a en los pr&oacute;ximos meses. De golpe y porrazo, una cosecha de granos que usualmente valdr&iacute;a US$ 23.000 millones pas&oacute; a cotizar a US$ <span class="highlight" style="--color:white;">33.613 millones, seg&uacute;n el c&aacute;lculo m&aacute;s reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&iquest;C&oacute;mo no celebrarlo? Son US$ 10 mil millones de ingresos adicionales de un a&ntilde;o para el otro,</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> con lo que aqu&iacute; se est&aacute; necesitando generar divisas genuinas. Para comparar: cuando la econom&iacute;a comenz&oacute; a tropezar fuerte a partir de 2018, el ex presidente Mauricio Macri responsabilizaba de esa crisis a la falta de unos US$ 8.000 millones que se hab&iacute;an perdido por culpa de la sequ&iacute;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esas divisas ya est&aacute;n llegando, incluso m&aacute;s r&aacute;pido que la propia cosecha, que reci&eacute;n ahora est&aacute; tomando ritmo. Las empresas que procesan y exportan la soja, nucleadas en las c&aacute;maras Ciara-CEC, informaron ayer s&aacute;bado que, contabilizado el mes de abril, el ingreso de agro-d&oacute;lares a las ventanillas del Banco Central acumulaba en este primer cuatrimestre una suma de US$ 9.755 millones, que es r&eacute;cord para los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os. Tener oferta de d&oacute;lares a valor oficial es lo que necesitan las autoridades para mantener sujetas las riendas del d&oacute;lar, especialmente en este a&ntilde;o electoral. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Celebra entonces todo el Gobierno y sobre todo el ministro Mart&iacute;n Guzm&aacute;n, que por arte y parte de esta escalada, y con los precios de la soja en los niveles m&aacute;s elevados desde 2014, deber&aacute; hacer un ajuste fiscal de menor dramatismo para conformar al Fondo Monetario, pues </span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>el impacto sobre la recaudaci&oacute;n crecer&iacute;a en unos US$ 2.600 millones</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">, que adem&aacute;s no son coparticipables. La propia BCR estim&oacute; que la recaudaci&oacute;n por derechos de exportaci&oacute;n podr&iacute;a llegar a los US$ 8.600 millones en el ciclo 2021/22, con la soja aportando ella solita 7.100 millones.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Todo en la Argentina se valoriza al comp&aacute;s de la soja.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> Los analistas econ&oacute;micos rehacen sus n&uacute;meros. Los pol&iacute;ticos oficialistas ingresan en la campa&ntilde;a electoral con este viento de cola que no esperaban. Sube fuerte la soja y casi todos lo celebran, pues la Argentina es el </span>tercer mayor productor y exportador de ese cultivo y sus derivados, detr&aacute;s de Brasil y los Estados Unidos. 
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        &nbsp;Pero algo falla, porque los que no celebran son los propios productores de esa planta oleaginosa. Por el contrario, <strong>hay un clima de creciente tensi&oacute;n entre las autoridades econ&oacute;micas y las cuatro gremiales hist&oacute;ricas</strong> nucleadas en la Mesa de Enlace. Hace falta un manual para tratar de entender qu&eacute; es lo que pasa por la cabeza de&nbsp;los productores que les impide disfrutar de este aparente sensacional momento. Es eso lo que intentaremos explicar en esta nota. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Los productores de soja, sean grandes o peque&ntilde;os, son unos 60 mil. Todos ellos, con seguridad, se disgustan cuando ven a los diarios y a los noticieros titular con que el agro se est&aacute; beneficiando con una soja de m&aacute;s de 500 d&oacute;lares. Y en ese punto tienen raz&oacute;n, porque en ning&uacute;n caso ellos llegan a embolsar esos famosos 500 billetes. Los que en todo caso llegan a cobrar esa suma de dinero son los exportadores, cuando colocan los granos en el mercado internacional que se maneja con los precios de referencia de Chicago. All&iacute; la soja roz&oacute; esta semana los US$ 566. Un sue&ntilde;o que tocan con los dedos de la mano los productores de Estados Unidos, Brasil o Paraguay, <strong>pero no los argentinos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La primera explicaci&oacute;n es que a esos 560 d&oacute;lares hay que <strong>restarle las retenciones del 33%,</strong> el nivel m&aacute;ximo que le impuso el Congreso al presidente Alberto Fern&aacute;ndez a los pocos d&iacute;as de asumir, dentro de la Ley de Emergencia Econ&oacute;mica sancionada en diciembre de 2019. Ese es el tope de retenciones que se pueden aplicar con respaldo legislativo, al menos hasta el 31 de diciembre de 2021. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ese tributo aduanero se cobra con cada embarque de exportaci&oacute;n, y la mayor&iacute;a de veces por anticipado, a las grandes aceiteras. Te espero en el puerto, es el latiguillo que resume todo. Desde el vamos, el Estado se queda con&nbsp;33% de los famosos 560 d&oacute;lares, <strong>es decir unos 180 d&oacute;lares por tonelada embarcada.</strong> Si los precios no hubieran subido como subieron el &uacute;ltimo a&ntilde;o, por esa misma tonelada el Fisco estar&iacute;a recaudando poco m&aacute;s de 100 d&oacute;lares. &iexcl;Miren si no hay entonces motivo para el festejo en los despachos oficiales!
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Para el productor, en cambio, ah&iacute; se produce una primera reducci&oacute;n violenta de sus ingresos potenciales si, como en los otros pa&iacute;ses, las retenciones no existieran. El derecho de exportaci&oacute;n act&uacute;a &ldquo;desacoplando&rdquo; el valor interno de la soja del mercado internacional, pues las cerealeras recuperan el tributo que la Aduana les retiene en el puerto descontando ese 33% de los precios pagados a los productores. Es decir, no pagan los 560 d&oacute;lares que marchan las pizarras de Chicago sino ese precio internacional (calculado todos los d&iacute;as por el Ministerio de Agricultura) menos el 33% de retenciones. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es decir <strong>que los 180 d&oacute;lares que recauda el Estado nunca pasan por las manos del productor,</strong> que debe conformarse con cobrar por su soja <strong>una suma equivalente a unos 330 o 340 d&oacute;lares por tonelada.</strong> Las grandes cerealeras hacen el clearing, pues depositan por un lado y descuentan por el otro. El mecanismo las convierte en un agente de recaudaci&oacute;n infalible, porque hasta el 5% de la cosecha de soja que no sale a la exportaci&oacute;n y se utiliza para consumo interno sufre ese descuento. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es imposible evadir los derechos de exportaci&oacute;n, salvo en casos de contrabando que permitan vender la soja en pa&iacute;ses vecinos que no cobran retenciones. El Gobierno viene denunciando algunos secuestros de soja en la frontera de Misiones con Brasil. Pero son cargas &iacute;nfimas respecto de la producci&oacute;n global, de menos del 0,005%.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Las retenciones constituyen la mayor parte de la presi&oacute;n fiscal que recae sobre una hect&aacute;rea agr&iacute;cola. La Fundaci&oacute;n FADA, formada por productores de R&iacute;o Cuarto, cada tres meses se dedica a medir esa presi&oacute;n y al 31 de marzo pasado conclu&iacute;a que <strong>de cada 100 pesos que genera una hect&aacute;rea de soja unos 67 pesos (el 66,9%) se van en pagar impuestos,</strong> sean derechos de exportaci&oacute;n u otros tributos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero todav&iacute;a as&iacute;, frente a la suba de los precios de la soja, cabe preguntarse por qu&eacute; los productores no celebran un aumento que tambi&eacute;n derrama sobre ellos. En rigor, el valor interno de la soja estaba a fin de abril del a&ntilde;o pasado unos 213 d&oacute;lares y ahora se ubica en 331 d&oacute;lares por tonelada, con un aumento m&aacute;s que significativo de 120 d&oacute;lares. As&iacute;, si un chacarero cosechaba su soja en abril de 2020 y se decid&iacute;a a venderla de inmediato cobraba a los viejos precios unos 14.000 pesos por tonelada. Hoy, esa misma tonelada -por el impacto adicional de la devaluaci&oacute;n del peso- cotiza a 31.000 pesos. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;De qu&eacute; se quejan entonces los productores de soja? &iquest;Por qu&eacute; no celebran? De un a&ntilde;o a otro su ingreso en pesos subi&oacute; a m&aacute;s del doble. Se trata de un aumento paritario con el que no podr&iacute;a llegar a so&ntilde;ar casi ning&uacute;n otro argentino. Pero aqu&iacute; viene un segundo proceso de extracci&oacute;n de recursos, bastante m&aacute;s complejo. 
    </p><p class="article-text">
        Por las disposiciones del Banco Central, las operaciones con granos en el mercado interno <strong>deben ser liquidadas al tipo de cambio mayorista del Banco de la Naci&oacute;n</strong>, que en las &uacute;ltimas jornadas rondaba los 93 pesos. Es decir que las cerealeras compran la soja de los productores al valor externo menos las retenciones y canjeando el resultante por un d&oacute;lar oficial que <strong>es bastante menor a la cotizaci&oacute;n del d&oacute;lar &ldquo;libre&rdquo;,</strong> en sus diferentes variantes. 
    </p><p class="article-text">
        En este punto, el argumento utilizado por los productores para justificar sus altas dosis de mal humor es <strong>que la existencia de una brecha cambiaria cercana a los 50 pesos por d&oacute;lar constituye una suerte de &ldquo;retenci&oacute;n encubierta&rdquo;</strong> que tiene origen en una situaci&oacute;n macroecon&oacute;mica que ya se arrastra un par de a&ntilde;os y no parece tener horizonte de soluci&oacute;n. El razonamiento es te&oacute;rico y podr&iacute;a aplicarse a cualquier asalariado argentino (con ingresos pesificados a 95 cada vez puede comprar menos d&oacute;lares a 145). Pero en el caso de la soja, al ser un producto dolarizado, queda m&aacute;s expuesta esta situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El analista de mercados y director period&iacute;stico del Canal Rural, Carlos Etchepare, se toma todas las ma&ntilde;anas el trabajo de mensurar lo que &eacute;l llama &ldquo;distorsiones&rdquo; cambiarias, que tambi&eacute;n se repiten en otros cultivos. El viernes, para el caso de la soja y tomando un valor externo de 555 d&oacute;lares por tonelada, calcul&oacute; que el Estado se apropiaba de <strong>172 d&oacute;lares por v&iacute;a de las retenciones convencionales y que otros 179 d&oacute;lares quedaban en el camino de la brecha</strong> <strong>entre el d&oacute;lar oficial y el Contado con Liquidaci&oacute;n o d&oacute;lar bolsa</strong>. Es decir que -valuada en d&oacute;lares- la soja terminaba dejando en los bolsillos del productor 204 d&oacute;lares y no los 560 que aparecen en los t&iacute;tulos de los diarios ni los 340 d&oacute;lares que quedan descontadas las retenciones.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La Asociaci&oacute;n de Productores Rurales de Marcos Ju&aacute;rez, una de las m&aacute;s combativas de C&oacute;rdoba, hizo el mismo c&aacute;lculo con una soja que en Chicago valdr&iacute;a 566 d&oacute;lares como la semana pasada. Aqu&iacute; al productor le quedar&iacute;an solo unos 206 d&oacute;lares billetes. Este &ldquo;hot sale&rdquo;, seg&uacute;n la iron&iacute;a utilizada por los dirigentes rurales, implic&oacute; que el productor perdi&oacute; el 64% de su ingreso potencial. Etchepare coincide al afirmar <strong>que el productor cobra solamente 37% del ingreso que deber&iacute;a recibir.</strong>
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        &nbsp;Vale aclarar que eso suceder&iacute;a en el caso de que el productor, al vender su soja, la cobre en pesos al tipo de cambio oficial y con esos mismos pesos intentara de inmediato adquirir d&oacute;lares en el mercado paralelo. No es algo que pase con todos los productores y con toda la cosecha, pues la mayor&iacute;a de los chacareros utiliza parte de sus granos como moneda de cambio
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; quiere decir? Que para enfrentar una gran parte de los gastos de producci&oacute;n (la compra de semillas, agroqu&iacute;micos y otros insumos) e incluso algunas inversiones en bienes de capital (maquinaria agr&iacute;cola o camionetas) los productores se financian mediante planes canje por soja<strong>, pagaderos luego de cada cosecha... en toneladas de soja.</strong> Para ese tipo de financiamiento o cr&eacute;dito comercial, que seg&uacute;n especialistas ya cubre el 50% de los costos totales de cada campa&ntilde;a, esta distorsi&oacute;n cambiaria no corre.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Las quejas, de todos modos, se repiten. Y algunos an&aacute;lisis insisten en que el productor no deber&iacute;a estar cobrando los 31 mil pesos por tonelada de soja sino bastante m&aacute;s, cerca de unos 81 mil pesos por tonelada. &iquest;Ser&aacute; posible?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Hay que recordar que cuando cosechan su soja, la inmensa mayor&iacute;a de los productores debe abonar, adem&aacute;s de los planes canje y otros costos como la tarifa de cosecha o los fletes de cami&oacute;n, el alquiler de la tierra donde produce. Seg&uacute;n diferentes estimaciones, <strong>en la regi&oacute;n pampeana cerca del 70% de las siembras se realiza sobre campos de terceros. </strong>El valor de arrendamiento, dependiendo de la zona y la calidad del campo, puede oscilar entre 10 y 20 quintales (de 1 a 2 toneladas) por hect&aacute;rea. Es el equivalente -a valores locales sin la &ldquo;distorsi&oacute;n&rdquo; cambiaria&ldquo;- de entre 340 a 700 d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>La patria &ldquo;rentista&rdquo; tambi&eacute;n juega su partida en la construcci&oacute;n del malhumor agropecuario</strong>. Con el dinero que reciben por el alquiler de su campo, luego del pago de los impuestos correspondientes (en especial Ganancias y el Inmobiliario Rural), a los due&ntilde;os de la tierra no les queda mucho por hacer m&aacute;s que posicionarse en d&oacute;lares, pues no existen demasiadas alternativas de inversi&oacute;n. Esto recarga las tintas de quienes identifican a la brecha cambiaria como uno de los grandes problemas de los productores sojeros. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En realidad, quienes producen soja y asumen todos los riesgos de hacerlo tienen este a&ntilde;o dificultades mucho m&aacute;s urgentes. En su &uacute;ltimo reporte semanal sobre el avance de la cosecha, el jueves, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires inform&oacute; que ya se lleva cosechado el 31% de los campos sembrados con soja este a&ntilde;o, y que debido a los mediocres rendimientos (el promedio apenas supera los 30 quintales) que se est&aacute;n obteniendo en muchos de ellos, la cosecha total se estima en apenas 43 millones de toneladas. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La culpable fue la sequ&iacute;a que castig&oacute; a los cultivos todo el verano. Los pron&oacute;sticos, al comienzo de la campa&ntilde;a, hab&iacute;an arrancado en 52 millones. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Ni el Estado que recauda retenciones ni los due&ntilde;os de la tierra que cobran alquileres suelen apiadarse de los productores ante situaciones como estas: en muchos lotes castigados por la falta de lluvias, sobre todo del norte de Buenos Aires o la provincia de Entre R&iacute;os, la productividad ofrece resultados de 12 a 25 quintales por hect&aacute;rea, que no alcanzan para cubrir los costos de producci&oacute;n<strong>. Esos productores seguro perder&aacute;n plata este a&ntilde;o, sea que la soja se las paguen a 560 d&oacute;lares o los 206 d&oacute;lares luego de descuentos. </strong>Con tan baja productividad muchos de ellos no alcanzar&aacute;n los denominados &ldquo;rindes de indiferencia&rdquo;, que son los que en una planilla de m&aacute;rgenes agr&iacute;colas definen qu&eacute; volumen de soja se debe producir de m&iacute;nima para salvar los gastos y comenzar a ganar algo de dinero. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso hay muchos productores que todav&iacute;a no tienen nada para celebrar. No al menos hasta que no conozcan los n&uacute;meros finales de la cosecha.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto habr&aacute; otros casos de empresas agr&iacute;colas que saldr&aacute;n mejor paradas y aprovechar&aacute;n el viento de cola de los altos precios de la soja. Esta semana la Universidad Austral difundi&oacute; los resultados de su AG Barometer, una encuesta a 406 productores cuyo valor bruto de producci&oacute;n es igual o mayor a 200.000 d&oacute;lares. Una de las preguntas fue si pensaban hacer inversiones de capital este a&ntilde;o y el 54 % de los encuestados contest&oacute; que pensaba invertir lo mismo o m&aacute;s que el a&ntilde;o pasado. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es decir que hay un importante segmento agr&iacute;cola al que no se lo escuchar&aacute; descorchar champa&ntilde;a ni festejar por la soja de m&aacute;s de 500 d&oacute;lares. Pero <strong>algo de resto les quedar&iacute;a como para renovar la camioneta, seguir jugando la partida y esperar por tiempos mejores, s</strong>in retenciones ni brecha cambiaria.
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Matías Longoni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/guia-practica-entender-unicos-no-festejan-fuerte-aumento-soja-son-productores-soja_1_7890937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 May 2021 03:03:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guía práctica para entender por qué los únicos que no festejan el fuerte aumento de la soja son los productores de soja]]></media:title>
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