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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Natalia Aruguete]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/natalia-aruguete/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Natalia Aruguete]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Alumno Fernández? ¿Alumno Larreta? Presentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alumno-fernandez-alumno-larreta-presentes_129_7907010.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aced08ff-a7b1-476a-9b1e-0f88962b7333_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Alumno Fernández? ¿Alumno Larreta? Presentes"></p><p class="article-text">
        En mayo del 2020 fue econom&iacute;a vs. salud. Hoy, presencialidad vs. virtualidad. <strong>El renovado desaf&iacute;o institucional por parte del Ejecutivo porte&ntilde;o a las restricciones anunciadas por Alberto Fern&aacute;ndez vuelve a mostrar c&oacute;mo la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica condiciona las respuestas sanitarias ante el Covid-19</strong>. Dice la pol&iacute;tica que dos estudiantes separados por los ocho carriles de la avenida General Paz, y todos aquellos que conviven en la misma unidad familiar, enfrentan hoy distintos riesgos sanitarios. Mientras el gobierno denuncia que la oposici&oacute;n juega con la vida de las y los argentinos (<em>#oposicioncriminal</em>), la oposici&oacute;n denuncia que a los estudiantes se les niega un futuro (<em>#civilizacionobarbarie</em>). <strong>Virtuales o presenciales, la cu&ntilde;a que separa a la Ciudad y la Naci&oacute;n atrae anuencias y rechazos, racionales y viscerales, que buscan convertir nuestra vida cotidiana en votos.</strong> En las redes sociales, ese espacio en el cual solo las consignas admiten un <em>hashtag</em>, las opciones son simples: <em>#muertos</em> o <em>#educados</em>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Narrativas</strong></h3><p class="article-text">
        En esta oportunidad, la oposici&oacute;n se vale de una sin&eacute;cdoque &mdash;<em>tomar la parte por el todo</em>&mdash; para reducir el derecho de educarse a la presencialidad escolar. La definici&oacute;n de nuestros derechos por parte de la oposici&oacute;n oculta el costo subyacente, cuasi darwinista, del que se salve sol@ quien logre no contagiarse. Invita a que llegue a la escuela quien pueda hacerlo por sus propios medios y deja en el olvido a estudiantes &mdash;y sus familiares&mdash; que est&aacute;n en situaci&oacute;n de riesgo sanitario. As&iacute; concebido, el &ldquo;derecho&rdquo; a la educaci&oacute;n no garantiza el acceso de todos y todas a educarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin escuela no hay futuro, dice el primero, con escuela no hay vida, dice el segundo. La definici&oacute;n de nuestras alternativas por parte del gobierno, cuidar vidas, delega en la pandemia lo que son decisiones de gobierno. La virtualidad aumenta las desigualdades entre quienes tienen conectividad, comida, apoyo escolar, un lugar donde estudiar y un espacio para pensar.
    </p><p class="article-text">
        El encuadre individualista y meritocr&aacute;tico del principal partido opositor busc&oacute; instalar el temor al delito, el colapso econ&oacute;mico, el asalto autoritario del Estado, para consolidar y activar a sus votantes mediante im&aacute;genes de aislamiento y encierro. En un pa&iacute;s que poco ha acatado el distanciamiento social, y con niveles de contagio y letalidad significativos, la oposici&oacute;n ha minimizado los estragos que la pandemia tiene sobre la poblaci&oacute;n y ha acusado al gobierno de imponer el aislamiento por motivaciones pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mensaje opositor dice simult&aacute;neamente que por culpa del gobierno la Argentina tiene las peores estad&iacute;sticas de mortalidad y, como parte del mismo argumento, que la cuarentena es innecesaria. Mientras los funcionarios del gobierno porte&ntilde;o de Cambiemos exponen selectivamente datos estad&iacute;sticos para justificar la presencialidad, el mismo partido critica las pol&iacute;ticas del gobierno nacional y argumenta que Argentina tiene la peor crisis epidemiol&oacute;gica en el mundo. <strong>Ambas im&aacute;genes, la que argumenta que estamos en una crisis sanitaria marginal que no amerita cuarentena y, al mismo tiempo, que esta es la peor crisis sanitaria en el mundo, conviven en los muros de Cambiemos sin contradicci&oacute;n aparente.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por supuesto, la misma ambivalencia aqueja al gobierno nacional y condiciona su respuesta ante el Covid-19.</strong> Intenta decir que la pandemia es lo suficientemente seria como para tener que proteger la salud de las y los argentinos por cualquier medio y expresa, de manera simult&aacute;nea, que tiene el control de la crisis con resultados que son mejores que la alternativa. Los muros del Ejecutivo nacional muestran nuevamente esta ambig&uuml;edad: un oficialismo con control y una pandemia desbocada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mismo problema se presenta en el gobierno de la Ciudad, que busca delegar en las decisiones de Naci&oacute;n los estragos del Covid, nada menos que en el distrito m&aacute;s afectado del pa&iacute;s. La Ciudad es uno de los lugares m&aacute;s afectados por la nueva ola y, adem&aacute;s, donde la cuarentena no deber&iacute;a tomar efecto. Desde Cambiemos, el &ldquo;bajo&rdquo; porcentaje de contagios esperado en las aulas es considerado como el &uacute;nico dato relevante para decidir la presencialidad, independientemente de la gravedad de la ola, medida en cantidad de casos por mill&oacute;n de porte&ntilde;os.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">#NoJodanConLaSaludMiserables vs. #RelajadosLasPelotas</h3><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n gan&oacute;?<strong> La ineludible polarizaci&oacute;n identitaria y emocional entre el gobierno y la oposici&oacute;n tiene dos argumentos, con distinta propagaci&oacute;n en las redes sociales</strong>. En la conversaci&oacute;n posterior a la judicializaci&oacute;n de la presencialidad en Twitter, qued&oacute; clara la capacidad de los principales dirigentes del PRO y de los medios que los acompa&ntilde;an de activar a un cuerpo de usuarios, reales y no tan reales, que est&aacute;n considerablemente m&aacute;s organizados en las redes sociales. <strong>Cambiemos acapar&oacute; el 70% de la interacci&oacute;n total en Twitter, haciendo que su hashtag m&aacute;s popular, </strong><em><strong>#RelajadosLasPelotas,</strong></em><strong> circulara considerablemente m&aacute;s que el oficialista </strong><em><strong>#NoJodanConLaSaludMiserables</strong></em><strong>. Las etiquetas son ilustrativas de los encuadres que tom&oacute; esta contienda discursiva y nos permiten observar las estrategias de ambas comunidades.&nbsp;</strong>
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                La ineludible polarización identitaria y emocional entre el gobierno y la oposición tiene dos argumentos, con distinta propagación en las redes sociales                            </span>
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        Haber enfocado la discusi&oacute;n en la presencialidad de manera excluyente tiene, para la oposici&oacute;n, otras ventajas. Le permite dar visibilidad y ganar reputaci&oacute;n sobre un tema que no ha sido de su propiedad en otras ocasiones. La educaci&oacute;n no fue central para el anterior gobierno y no figura como problema central en su plataforma de campa&ntilde;a. Tanto el gobierno de Mauricio Macri como la administraci&oacute;n de Horacio Rodr&iacute;guez Larreta en la ciudad han dedicado magros presupuestos a educaci&oacute;n y su relaci&oacute;n con la comunidad docente ha sido extraordinariamente problem&aacute;tica. Ni la vida ni la educaci&oacute;n, podr&iacute;a decir el gobierno nacional, dado que los llamados a la presencialidad no han sido acompa&ntilde;ados por una pol&iacute;tica de gasto en educaci&oacute;n. Pero las redes sociales se apropiaron eficazmente de la educaci&oacute;n como una propuesta opositora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En di&aacute;logo pol&iacute;tico, <em>tener la propiedad sobre un tema</em> supone alcanzar un alto nivel de legitimidad para discutir, opinar y pronunciarse por ese asunto. La propiedad sobre la educaci&oacute;n, ganada a fuerza de hashtags moralizantes, se propaga en las cuentas de las autoridades pol&iacute;ticas y medi&aacute;ticas de las redes sociales. <strong>A diferencia de otros eventos disruptivos, donde una decena de trolls coordinados ha configurado el elenco estable con capacidad de socavar la grieta, esta vez ese recurso opositor recay&oacute; en las cuentas de sus pol&iacute;ticos</strong>. Los principales dirigentes y medios opositores instalaron la agenda en su burbuja en lo que constituye el primer lanzamiento en redes sociales de la campa&ntilde;a electoral, con Patricia Bullrich y Waldo Wolff entre las primeras autoridades en la red.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de la oposici&oacute;n en las redes sociales fue <em>#presencialidad</em>; la del gobierno, #<em>vida</em>. En un mundo en el cual todo se mide en amplificaci&oacute;n, el discurso pol&iacute;tico opositor lleva la delantera en este nuevo cap&iacute;tulo de la saga de temas enojosos en tiempos de pandemia.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Aruguete, Ernesto Calvo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/alumno-fernandez-alumno-larreta-presentes_129_7907010.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 May 2021 11:40:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Alumno Fernández? ¿Alumno Larreta? Presentes]]></media:title>
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