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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ramiro Barreiro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ramiro-barreiro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ramiro Barreiro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La yerba mate se enfrenta al cambio climático]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/yerba-mate-enfrenta-cambio-climatico_1_12618139.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50a8764d-1609-4585-af85-a1106044bcad_16-9-discover-aspect-ratio_default_1126226.jpg" width="2356" height="1325" alt="La yerba mate se enfrenta al cambio climático"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A medida que el calentamiento global empieza a cambiar el mapa para los productores, el cultivo sostenible está en auge en Uruguay, donde más se consume.
</p><p class="subtitle">Yerba mate: los efectos de desregular un rubro en que cinco empresas concentran el 85% de la góndola
</p></div><p class="article-text">
        Hay una leyenda guaran&iacute; que cuenta la historia de un joven ind&iacute;gena que se adentra en la selva del Chaco, equipado con un trozo de tacuara &mdash;un tipo de ca&ntilde;a de bamb&uacute;&mdash; y una calabaza conocida como &ldquo;mati&rdquo; en su idioma. Despu&eacute;s de perder el rumbo y toda esperanza, sus provisiones resultan ser una bendici&oacute;n cuando encuentra las hojas de una planta que, una vez mezcladas con agua y sorbidas desde su calabaza, le devuelven el &aacute;nimo y le dan energ&iacute;a para continuar.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, esta hoja<em>,&nbsp;</em>de la planta&nbsp;<em>Ilex paraguariensis</em>&nbsp;o yerba mate, una vez tostada, secada, molida y preparada, es la infusi&oacute;n favorita de Sudam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Argentinos, uruguayos, paraguayos y brasile&ntilde;os consumen distintos tipos de yerba seg&uacute;n los diferentes tipos de canchado, como se le llama a la molienda. La yerba argentina y paraguaya es gruesa e incluye partes de las ramas del &aacute;rbol, &ldquo;el palo&rdquo;; la que consumen en Uruguay, en cambio, es fina y, por consiguiente, tiene m&aacute;s polvo; y en Brasil la yerba es casi un polvo verde. Pese a las diferencias, todos son cultores de esta bebida.
    </p><p class="article-text">
        Su gran popularidad tambi&eacute;n contribuye a impulsar <strong>una industria que genera m&aacute;s de</strong><a href="https://straitsresearch.com/report/yerba-mate-market" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&nbsp;2.000 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o</strong></a><strong>.</strong> M&aacute;s all&aacute; de la infusi&oacute;n tradicional, la yerba mate se utiliza cada vez m&aacute;s en bebidas energ&eacute;ticas, cosm&eacute;ticos, barritas de cereales, helados y verm&uacute;, entre otros productos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Yerba mate a la venta en el mercado público central de Porto Alegre, Brasil. En este país, a diferencia de Argentina, Paraguay y Uruguay, la yerba mate se consume molida más fina."
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                Yerba mate a la venta en el mercado público central de Porto Alegre, Brasil. En este país, a diferencia de Argentina, Paraguay y Uruguay, la yerba mate se consume molida más fina.                            </span>
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        Sin embargo, a medida que los efectos del cambio clim&aacute;tico traen consigo<a href="https://dialogue.earth/es/alimentos/un-ano-inundacion-agricultores-sur-brasil-deudas-temor/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;desaf&iacute;os</a>&nbsp;y<a href="https://dialogue.earth/es/clima/370215-la-nina-termina-pero-la-sequia-expone-problemas-mas-profundos-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transformaciones</a>&nbsp;en la agricultura en este rinc&oacute;n de Am&eacute;rica del Sur,<strong> el panorama de la producci&oacute;n de yerba mate, actualmente dividida entre Argentina, el sur de Brasil y Paraguay, tambi&eacute;n podr&iacute;a estar a punto de cambiar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 2023, Argentina fue el principal productor de yerba mate con 982.000 toneladas, seguido de Brasil (736.000 toneladas) y Paraguay (160.000 toneladas), seg&uacute;n datos de la<a href="https://www.fao.org/faostat/en/#data/QCL" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura</a>. Uruguay, por su parte, nunca ha cultivado la planta en grandes vol&uacute;menes, pero la sed de sus 3,4 millones de habitantes por esta bebida lo convierte en el mayor consumidor per c&aacute;pita, con aproximadamente<a href="https://portal.fagro.edu.uy/yerba-mate-es-posible-su-produccion-en-uruguay/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;10 kg por ciudadano</a>&nbsp;al a&ntilde;o, demanda que se cubre con importaciones de sus vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Un&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s00484-024-02641-5" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a>&nbsp;realizado en 2024 por cient&iacute;ficos brasile&ntilde;os&nbsp;advirti&oacute; que esa realidad puede cambiar, y que las &aacute;reas favorables para los cultivos de yerba mate se reducir&aacute;n en Paraguay y Brasil y se mantendr&aacute;n estables o hasta aumentar&aacute;n en Uruguay, por efectos del cambio clim&aacute;tico, lo que podr&iacute;a desarrollar esa nueva industria.
    </p><p class="article-text">
        El informe presenta cuatro posibles escenarios de cambio clim&aacute;tico con diferentes grados de optimismo en cuanto a la magnitud de la reducci&oacute;n de las emisiones globales de gases de efecto invernadero durante cuatro periodos de 20 a&ntilde;os, desde 2020 hasta 2100.
    </p><p class="article-text">
        En todos los escenarios posibles proyectados por los investigadores, a medida que pasan los periodos, las zonas cultivables parecen desplazarse a lo largo de los cuatro pa&iacute;ses, desde el noreste hacia el suroeste.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para comienzos del pr&oacute;ximo siglo, y en el peor escenario posible, Uruguay, al sur del departamento R&iacute;o Negro, quedar&iacute;a dentro de un selecto grupo favorable para el cultivo de yerba mate, junto a una peque&ntilde;a porci&oacute;n de la provincia de Buenos Aires en Argentina, y zonas m&aacute;s peque&ntilde;as a&uacute;n en Rio Grande do Sul y Santa Catarina en Brasil.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad&nbsp;<a href="https://drive.google.com/file/d/1BsRZ-KOYcRzzF4V21uhNTn-ItDnj3MjR/view?usp=drive_link" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Argentina lidera el podio de superficies cultivadas con yerba mate, con m&aacute;s de 230.000 hect&aacute;reas</a>; le sigue Brasil, que cuenta con 85.000 hect&aacute;reas cultivadas de yerba mate &mdash;sin contar la recolecci&oacute;n silvestre&mdash;; por &uacute;ltimo,&nbsp;<a href="https://www.fao.org/paraguay/noticias/detail-events/en/c/1644249/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paraguay con unas 40.000 hect&aacute;reas</a>.&nbsp;Uruguay posee producci&oacute;n, de momento, artesanal, por lo que no existen registros estad&iacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este escenario sugiere que Uruguay podr&iacute;a consolidarse como un centro estrat&eacute;gico para el cultivo de yerba mate en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, especialmente si invierte en tecnolog&iacute;as adaptativas y pol&iacute;ticas de fomento a la producci&oacute;n. Sin embargo, es importante destacar que este potencial est&aacute; fuertemente condicionado por el grado de calentamiento global&rdquo;, advierte a <em>Dialogue Earth</em> Guilherme Botega, del Instituto Federal de Mato Grosso do Sul, uno de los investigadores.
    </p><p class="article-text">
        En medio de estos posibles cambios, <em>Dialogue Earth</em> visit&oacute; a peque&ntilde;os productores de yerba mate que actualmente trabajan en Uruguay y habl&oacute; con figuras de la industria en Argentina que eval&uacute;an la resiliencia de su producci&oacute;n, tras haber sido testigos de los efectos del cambio clim&aacute;tico.
    </p><h2 class="article-text">El proyecto de Amb&aacute;</h2><p class="article-text">
        La jornada arranca temprano en las sierras de Rocha &mdash;a unos 300 metros sobre el nivel del mar&mdash; donde la blanca bruma se hace m&aacute;s densa por el aporte de un fog&oacute;n preparado para sapecar unos 30 kilos de hojas de yerba mate.
    </p><p class="article-text">
        Sapecar significa &ldquo;abrir los ojos&rdquo; en guaran&iacute;, y en t&eacute;rminos t&eacute;cnicos, sirve para reventar los estomas, las estructuras por d&oacute;nde respira la planta, en un primer proceso de deshidrataci&oacute;n, que se completa en el secado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Empleados empaquetan yerba mate en grandes bolsas en una plantación de Misiones, Argentina. El país es actualmente el líder en superficie cultivada de yerba mate, mientras que los proyectos en Uruguay son en su mayoría de pequeña escala."
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                Empleados empaquetan yerba mate en grandes bolsas en una plantación de Misiones, Argentina. El país es actualmente el líder en superficie cultivada de yerba mate, mientras que los proyectos en Uruguay son en su mayoría de pequeña escala.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El tostado se lleva a cabo en un proyecto dirigido por&nbsp;<a href="https://amba.org.uy/a/amba/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amb&aacute;</a>, una organizaci&oacute;n sin fines de lucro dedicada a la restauraci&oacute;n de la naturaleza y los ecosistemas. En su centro de regeneraci&oacute;n en el este uruguayo ya registraron un millar de &aacute;rboles de&nbsp;<em>ilex paraguariensis</em>&nbsp;en dos campos de poco m&aacute;s de siete hect&aacute;reas. Se trata de &aacute;rboles que crecen en forma silvestre entre las quebradas, protegidas por una mata de bosque nativo.
    </p><p class="article-text">
        Amb&aacute; significa &ldquo;el prop&oacute;sito m&aacute;s alto&rdquo; en guaran&iacute;. La organizaci&oacute;n plantea que el v&iacute;nculo emocional del ser humano con la naturaleza est&aacute; da&ntilde;ado, y se han decidido a cambiar esa realidad restaurando ecosistemas como base para el desarrollo de las comunidades locales y las econom&iacute;as regenerativas.
    </p><p class="article-text">
        La yerba mate que se ha integrado en sus paisajes puede que sea solo para su propio consumo, pero no son los &uacute;nicos que muestran las posibilidades de este cultivo artesanal. Los campos privados y el cultivo de yerba a peque&ntilde;a escala son cada vez m&aacute;s numerosos. Entre los productores m&aacute;s conocidos se encuentran el<a href="https://www.instagram.com/ipora.uruguay/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;vivero I Por&aacute;</a>, en el departamento de Maldonado, en el sur del pa&iacute;s, y Quebrada de los Cuervos, en el departamento de Treinta y Tres, dirigido por Alberto Demichelli, a quien se considera &ldquo;<a href="https://sustentabilidadenacciones.com/la-yerba-mate-en-el-uruguay/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pionero</a>&rdquo; en la reintroducci&oacute;n de la especie en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles de Amb&aacute; en Rocha crecen a su antojo, gracias a las aves que comen sus semillas rojas &mdash;parecidas a las del caf&eacute;&mdash;, y que luego de un proceso de escarificaci&oacute;n en el tracto digestivo, son dispersadas con la deposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Haciendo la cosecha de hojas en un campo, sin querer, el due&ntilde;o nos dijo que vio un &aacute;rbol nuevo. Nos llev&oacute; a ver ese &aacute;rbol y caminando por la zona encontramos diez m&aacute;s que no hab&iacute;amos contado. Eso es dispersi&oacute;n pura de la semilla&rdquo;, cuenta Tal&iacute;a Zamboni, coordinadora de Restauraci&oacute;n Ecol&oacute;gica de Amb&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        El grupo organiza actividades abiertas a la comunidad, en las que se circundan los distintos senderos serranos y se realiza parte del proceso que convierte a las hojas en yerba y, como es de prever, todo sucede al ritmo del mate.
    </p><h2 class="article-text">Una historia de silvicultura y ganader&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Su cultivo a gran escala ha hecho creer al p&uacute;blico que la yerba mate es un arbusto, pero en estado silvestre es un &aacute;rbol que<a href="https://repositorio.unne.edu.ar/bitstream/handle/123456789/27893/RIUNNE_FCA_CL_Burgos-Medina-2.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;puede alcanzar</a>&nbsp;alturas de entre 10 y 30 metros, con troncos de hasta 80 cent&iacute;metros de di&aacute;metro, por lo que se poda para facilitar la recolecci&oacute;n de las ramas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Arbustos de yerba mate plantados en una granja finca en Brasil. En estado silvestre, los arbustos se convierten en árboles que pueden alcanzar alturas de entre 10 y 30 metros, pero en las plantaciones se podan para facilitar la recolección de las ramas."
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            <span class="title">
                Arbustos de yerba mate plantados en una granja finca en Brasil. En estado silvestre, los arbustos se convierten en árboles que pueden alcanzar alturas de entre 10 y 30 metros, pero en las plantaciones se podan para facilitar la recolección de las ramas.                            </span>
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        La especie se desarrolla mejor en regiones con una temperatura media anual de entre&nbsp;<a href="https://www.jica.go.jp/Resource/paraguay/espanol/office/others/c8h0vm0000ad5gke-att/gt_07.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15 y 25 &deg;C</a>, siendo la &oacute;ptima de 20 a 23 &deg;C, y<a href="https://agrotec.com.py/informagrotec/como-se-cultiva-la-yerba-mate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;una precipitaci&oacute;n anual superior a 1.200 mm</a>. Adem&aacute;s, es reacia a la luz solar directa.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los pioneros en Uruguay es el ingeniero agr&oacute;nomo Ra&uacute;l Nin, quien vio por primera vez un &aacute;rbol de yerba mate en 1964, en el departamento de Tacuaremb&oacute;, y se ha vuelto referencia y proveedor de &aacute;rboles.
    </p><p class="article-text">
        Cientos de plantines esperan crecer en su vivero Ca&rsquo;aguigua &mdash;&ldquo;morador del bosque&rdquo; en guaran&iacute;&mdash;, un espacio de 1.600 metros cuadrados a menos de un kil&oacute;metro del mar de la ciudad costera de La Paloma, con m&aacute;s de 200 especies nativas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Ganado Angus en la finca Rincón del Sauce, en el departamento de Florida, en el sur de Uruguay. Los árboles de yerba mate del país desaparecieron debido a factores como el auge de la ganadería, tanto por el uso de la tierra como por el gusto de las vacas por las hojas amargas de yerba, señala el ingeniero agrícola Raúl Nin."
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            <span class="title">
                Ganado Angus en la finca Rincón del Sauce, en el departamento de Florida, en el sur de Uruguay. Los árboles de yerba mate del país desaparecieron debido a factores como el auge de la ganadería, tanto por el uso de la tierra como por el gusto de las vacas por las hojas amargas de yerba, señala el ingeniero agrícola Raúl Nin.                            </span>
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        Nin cuenta que hay productores que le solicitan cientos de plantas y rese&ntilde;a que ha pasado con los &aacute;rboles de yerba mate que crec&iacute;an en el Uruguay a mediados del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la Segunda Guerra Mundial no qued&oacute; un monte en pie en Uruguay porque no hab&iacute;a petr&oacute;leo y hubo que traer la l&iacute;nea f&eacute;rrea desde Paraguay para sacar el carb&oacute;n. Luego lleg&oacute; el negocio forestal, o sea, se perdi&oacute; la producci&oacute;n en masa por decisiones pol&iacute;ticas y por necesidad de la &eacute;poca&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        La silvicultura se ha convertido en<a href="https://dialogue.earth/en/pollution/uruguay-bets-on-forestry-despite-pollution-and-civil-unrest/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&nbsp;una importante actividad econ&oacute;mica y un sector exportador para Uruguay</a>, con aproximadamente el 6% de su superficie dedicada a monocultivos de eucalipto y pino, lo que genera preocupaci&oacute;n por el impacto ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Nin agrega otros factores: el reemplazo de nativas por ex&oacute;ticas y el auge de la ganader&iacute;a, tanto por el uso de la tierra como por debilidad que tienen las vacas por las amargas hojas de yerba mate.
    </p><h2 class="article-text">Regeneraci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        As&iacute; como Nin y Amb&aacute; en Uruguay est&aacute;n tratando de demostrar el potencial de la producci&oacute;n de yerba mate a peque&ntilde;a escala para integrarse a los ecosistemas locales, los productores a gran escala, como <strong>los de Argentina, tambi&eacute;n se ven obligados a tener en cuenta los cambios ambientales y la necesidad de adoptar enfoques diferentes.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Necesitamos volver a generar sistemas productivos que se parezcan a sus ambientes naturales&rdquo;, plantea la subgerente del &aacute;rea t&eacute;cnica del&nbsp;<a href="https://inym.org.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto argentino de la Yerba Mate (INYM)</a>, Ver&oacute;nica Scalerandi.
    </p><p class="article-text">
        La ingeniera agr&oacute;noma reconoce que el informe de sus colegas brasile&ntilde;os &ldquo;invita a tomar conciencia&rdquo; y advierte que ya ha visto algunos avances de lo que plantea en las &uacute;ltimas sequ&iacute;as de 2021-2022.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los efectos de las precipitaciones no son solamente que llueva 1.200 mil&iacute;metros de promedio [en las zonas de cultivo de yerba mate de Argentina], sino que el cambio clim&aacute;tico lo que est&aacute; haciendo es que estas precipitaciones se concentren, y adem&aacute;s se conjuga con algo que el informe no tiene, que es que nuestros suelos est&aacute;n altamente degradados, y que la precipitaci&oacute;n llegue a las ra&iacute;ces de las plantas no depende de la cantidad de agua que cae, sino de las condiciones f&iacute;sicas de nuestros suelos&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un informe del INYM al que <em>Dialogue Earth</em> tuvo acceso relev&oacute;<strong> condiciones f&iacute;sico-qu&iacute;micas de los suelos yerbateros argentinos que demuestra que cerca del 80% est&aacute;n en condiciones malas de calidad f&iacute;sica, por&nbsp;laboreo, sobrelaboreo, compactaci&oacute;n, y falta de cobertura, lo que implica que menos del 60% de las precipitaciones efectivamente lleguen a las ra&iacute;ces de las plantas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos promedios de producci&oacute;n muy bajos que evidencian que hay cultivos que est&aacute;n muy degradados y produciendo muy poquito, pero uno va a veces a un campo, a un productor que maneja las cosas bien y tiene rendimientos altos&rdquo;, dice Scalerandi.
    </p><p class="article-text">
        La especialista es, no obstante, optimista. &ldquo;La yerba mate&nbsp;<a href="https://inym.org.ar/noticias/produccion-sustentable/80666-el-inym-continua-con-la-incorporacion-de-arboles-nativos-en-el-cultivo-de-yerba-mate.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es la oportunidad para nuestra ecoregi&oacute;n</a>, que es el relicto de selva paranaense, porque es un cultivo nativo que le gusta la sombra, que se lleva muy bien con la cobertura arb&oacute;rea y que se puede cultivar haciendo un manejo eficiente de las coberturas espont&aacute;neas y naturales de los suelos, lo que otros llaman malezas&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        La representante del INYM considera que la sostenibilidad del sector no se lograr&aacute; &uacute;nicamente aumentando la producci&oacute;n, sino que la verdadera oportunidad frente al cambio clim&aacute;tico reside en desarrollar sistemas m&aacute;s resilientes y priorizar la protecci&oacute;n del suelo, que considera el &uacute;nico factor capaz de garantizar la producci&oacute;n a largo plazo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramiro Barreiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/yerba-mate-enfrenta-cambio-climatico_1_12618139.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2025 03:02:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La yerba mate se enfrenta al cambio climático]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Yerba,Cambio Climático,Dialogue Earth]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueva pastera en Uruguay, lo que queda tras el paso del "progreso"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/nueva-pastera-uruguay-queda-paso-progreso_1_9612999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d9d2144-03d4-4dd1-92ee-b71cd201421f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2739y1917.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueva pastera en Uruguay, lo que queda tras el paso del &quot;progreso&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la finlandesa UPM concluye su segunda planta procesadora de celulosa en Uruguay, las poblaciones cercanas atraviesan una transformación demográfica impulsada por los obreros que se van y los emprendimientos que llegan. Y que no está exenta de impactos ambientales.</p></div><p class="article-text">
        Los paredones de una enorme f&aacute;brica con aspecto de nave espacial se erigen en un vac&iacute;o campo amarillo. Estamos en el centro de Uruguay, en plena zafra de soja, en la frontera entre los departamentos de Durazno y Tacuaremb&oacute;, una zona log&iacute;stica de excelencia en un pa&iacute;s circular, ubicada a un par de horas de las fronteras con Brasil y Argentina, y a poco menos de tres de la capital, Montevideo.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute;, el anuncio de la instalaci&oacute;n de la planta de pasta celulosa (tambi&eacute;n conocida como pastera) UPM 2, en 2019, y la promesa de 10.000 puestos adicionales de trabajo gener&oacute; gran expectativa y <a href="https://www.lr21.com.uy/politica/1405419-impactos-upm-medio-ambiente-celulosa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no pocas pol&eacute;micas</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pablo Omar Iglesias                            </span>
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        La primera de las pasteras instaladas fue inaugurada por la finlandesa Botnia en 2007 y transferida a UPM-Kymmene Corporation, de igual nacionalidad, dos a&ntilde;os despu&eacute;s. Se asienta sobre el binacional r&iacute;o Uruguay, cerca de la ciudad uruguaya Fray Bentos y la argentina, Gualeguaych&uacute;. Gener&oacute;, desde su aprobaci&oacute;n en 2005, un fuerte <a href="https://www.bbc.com/mundo/america_latina/2010/04/100420_argentina_uruguay_papelera_cronologia_az" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conflicto diplom&aacute;tico</a>. La obra fue repudiada por los vecinos de Gualeguaych&uacute;, quienes se movilizaron en las rutas y hasta llegaron a <a href="https://elpais.com/internacional/2010/06/18/actualidad/1276812001_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cortar el puente internacional General San Mart&iacute;n</a>, que conecta a estos pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel conflicto, en parte, se resolvi&oacute; por un <a href="https://www.dipublico.org/cij/doc/177-full.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fallo</a> de la Corte Internacional de Justicia, que en abril de 2020 instruy&oacute; a los dos pa&iacute;ses a hacer un monitoreo permanente conjunto del r&iacute;o, por medio de la Comisi&oacute;n Administradora del R&iacute;o Uruguay (<a href="https://www.caru.org.uy/web/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CARU</a>), organismo que, seis a&ntilde;os despu&eacute;s, <a href="https://drive.google.com/file/d/0BxCBD5ri9y9UekZRUjZyb05qVUk/view?resourcekey=0-Jm2CG0taYXx5eHmNRcQduQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">constat&oacute;</a> que la planta ubicada en Fray Bentos s&iacute; contamin&oacute; el r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, esta es s&oacute;lo una de las cuestiones socioambientales a atender.&nbsp; Y, con esta nueva pastera a meses de ser inaugurada, la pregunta es: &iquest;se aprendi&oacute; de la experiencia o se repetir&aacute; la historia?
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                Pablo Omar Iglesias                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>&iquest;De qu&eacute; se alimenta una pastera?</strong></h3><p class="article-text">
        Millones de &aacute;rboles ex&oacute;ticos, gen&eacute;ticamente id&eacute;nticos, se vislumbran desde las rutas como un perfecto c&iacute;rculo verde rodeado de nada. Es que, para que exista una pastera, primero tiene que existir forestaci&oacute;n. Y, en esta parte del mundo, eso se traduce en monocultivo de eucaliptos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la producci&oacute;n de pasta celulosa comienza dos d&eacute;cadas antes del proceso industrial, con la plantaci&oacute;n de esta especie originaria de Australia. La actividad se abri&oacute; paso por todo Uruguay impulsada tanto por capitales nacionales (la familia del presidente Luis Lacalle Pou es un ejemplo) como extranjeros (entre ellos, las firmas Arauco, Stora Enso y la propia UPM), que aprovechan el suelo charr&uacute;a, donde estos &aacute;rboles toman entre 8 y 10 a&ntilde;os en crecer, mientras que en Finlandia lo hacen entre 50 y 60 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, el negocio de la madera se convirti&oacute; en un pilar de la econom&iacute;a uruguaya, al punto de que el nuevo proyecto de UPM &mdash;obra proyectada en US$4000 millones, la mayor inversi&oacute;n privada en la historia del pa&iacute;s&mdash; prev&eacute; aportar 2% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional cuando la planta est&eacute; en funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el cultivo de eucaliptos tambi&eacute;n conlleva impactos negativos en el suelo y en el agua. Se trata de plantas de crecimiento r&aacute;pido, que capturan much&iacute;simos nutrientes, toman grandes vol&uacute;menes de agua desde las napas fre&aacute;ticas o acu&iacute;feros superficiales y alcanzan reservas de agua profundas a las que los pastos no tienen acceso.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La forestaci&oacute;n es, quiz&aacute;s, el da&ntilde;o ambiental a m&aacute;s largo plazo&rdquo;, advierte el soci&oacute;logo Daniel Pena, quien &mdash;junto a la educadora popular, Soledad Recoba; la abogada especializada en Derecho Ambiental, Carolina Neme; la doctora en Ciencias Biol&oacute;gicas, Natalia Bajsa; y el ingeniero agr&oacute;nomo forestal, Gast&oacute;n Carro&mdash; reunieron <a href="https://biblio.flacsoandes.edu.ec/libros/digital/43344.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diversos estudios</a> que enumeran los impactos ambientales que el desarrollo de esta industria acarrea en aguas y suelos.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos se incluyen la reducci&oacute;n en la calidad del agua y la disminuci&oacute;n, en el orden del 20% al 50%, en la recarga de los acu&iacute;feros y de los causales de los arroyos. Esto &uacute;ltimo, por la acumulaci&oacute;n de hojarasca, que lleva a que crezca una gran cantidad de hifas de hongos, las cuales generan un fen&oacute;meno de hidrofobicidad, repeliendo el agua e impermeabilizando gradualmente el suelo.
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, el crecimiento de la biomasa radicular y otros fen&oacute;menos &mdash;como la p&eacute;rdida de materia org&aacute;nica as&iacute; como la destrucci&oacute;n de micro y macroagregados del suelo&mdash; conducen a una compactaci&oacute;n y p&eacute;rdida de poros, vital para el ingreso de agua al sistema.
    </p><p class="article-text">
        Los suelos se acidifican (es decir, su pH disminuye, lo que genera problemas de desarrollo en el crecimiento de plantas y otros organismos microbiol&oacute;gicos) por la p&eacute;rdida gradual de calcio, magnesio y sodio. La p&eacute;rdida de materia org&aacute;nica lleva a que se compacten, disminuyendo su calidad y haci&eacute;ndolos m&aacute;s erosionables.
    </p><p class="article-text">
        Las plantaciones forestales tienen, a su vez, una mayor capacidad evaporativa que las praderas, lo que aumenta la tasa de evapotranspiraci&oacute;n tanto en &eacute;pocas secas como en h&uacute;medas. Esto genera un limitante a mediano plazo para las actividades agropecuarias (agricultura y ganader&iacute;a), aun en predios vecinos a la actividad, ya que las napas &mdash;claro est&aacute;&mdash; no conocen las delimitaciones de los alambrados.
    </p><p class="article-text">
        Con la desecaci&oacute;n del suelo durante el verano, los niveles de evaporaci&oacute;n pueden hacer que el agua subterr&aacute;nea ascienda y deposite sales en o cerca de la superficie, lo que se conoce como salinizaci&oacute;n. Estas sales son t&oacute;xicas para las plantas y dif&iacute;ciles de eliminar del sistema, y pueden afectar cursos de agua superficiales o pozos para consumo humano y/o animal.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la expansi&oacute;n de las plantaciones puede significar la agudizaci&oacute;n de las condiciones de d&eacute;ficit h&iacute;drico durante los eventos de sequ&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las plantaciones forestales de eucaliptos se agrupan en “islas” a los costados de las rutas de Uruguay. (Foto: Ramiro Barreiro)"
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                Las plantaciones forestales de eucaliptos se agrupan en “islas” a los costados de las rutas de Uruguay. (Foto: Ramiro Barreiro)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Agroqu&iacute;micos, y despu&eacute;s</strong></h3><p class="article-text">
        Sumado a ello, en 2019, informes ambientales develaron que, en sus viveros, UPM hace uso de agrot&oacute;xicos como el hormiguicida fipronil, los herbicidas glifosato, flumioxazin e isoxaflutole as&iacute; como los fertilizantes multicote y sulfato de amonio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En junio pasado, el Ministerio de Ganader&iacute;a uruguayo tom&oacute; muestras del arroyo Santana, en Paysand&uacute;, donde UPM tiene viveros, y constat&oacute; la presencia de <a href="https://www.aimdigital.com.ar/nacionales/upm-botnia-tambin-denunciada-por-agroqumicos.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agroqu&iacute;micos</a>, as&iacute; como de hierro y ars&eacute;nico. Esto motiv&oacute; una advertencia de la cartera ambiental nacional sobre posibles sanciones. Sin embargo, esos da&ntilde;os &mdash;junto a otros&mdash; ya llegaron a la mism&iacute;sima rambla de Montevideo y a numerosos r&iacute;os internos, con la floraci&oacute;n de cianobacterias en las aguas. Todo esto ocurre cuando todav&iacute;a falta cerca de un a&ntilde;o para que la segunda planta de la firma finlandesa inicie sus operaciones.
    </p><p class="article-text">
        Una vez forestada, la madera de eucalipto es llevada a la planta, donde se corta en trozos peque&ntilde;os que se almacenan en grandes pilas de acopio para luego tamizarlos y seleccionar los de mejores dimensiones para la cocci&oacute;n de la madera, que separa la lignina de la celulosa. Esta &uacute;ltima contin&uacute;a por l&iacute;nea de fibra, donde es lavada y blanqueada. La pulpa luego se seca, se corta en l&aacute;minas y se embala para facilitar el manejo, almacenamiento y transporte.
    </p><p class="article-text">
        Servilletas, pa&ntilde;uelos, toallas y papel higi&eacute;nico, toallitas para beb&eacute;s, pa&ntilde;ales y productos de higiene personal, filtros para caf&eacute; y t&eacute;, envoltorios de alimentos frescos, bolsas y vasos de papel, embalaje de cart&oacute;n para s&oacute;lidos y l&iacute;quidos, etiquetas y pegatinas, diarios, revistas y libros, impresiones, recibos, sobres y notas post-it, agentes aglutinantes en productos alimenticios y farmac&eacute;uticos, telas y ropa&hellip; Son muchos los productos que necesitan de la existencia de plantas de celulosa y pareciera casi imposible esquivarlos.
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                Vista de la planta UPM Paso de los Toros desde su ingreso. (Foto: Ramiro Barreiro)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Un derrame que no lleg&oacute; a todos lados</strong></h3><p class="article-text">
        Centenario es el pueblo m&aacute;s cercano a la planta. Su poblaci&oacute;n original, de unas 1500 personas, escal&oacute; a unas 2500, todos trabajadores golondrina que est&aacute;n por abandonar el lugar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una zafrita de un a&ntilde;o o a&ntilde;o y medio, pero tambi&eacute;n pasa que son los menos en ese abanico de posibilidades. El beneficio no fue ni para la mitad ni para la cuarta parte del pueblo&rdquo;, analiza Eduardo Bovio, secretario de la Junta de Centenario.
    </p><p class="article-text">
        El arribo de los obreros elev&oacute; el costo de las propiedades. Una casa tipo de dos o tres dormitorios, que en el pueblo sol&iacute;a alquilarse por unos 15.000 o 20.000 pesos uruguayos (US$400-500), lleg&oacute; a costar US$2000 o US$2500. Casas m&aacute;s comunes, cuyos alquileres oscilaban entre los 8000 y los 10.000 pesos (US$200-250), escalaron a US$1000. Y otro tanto sucedi&oacute; en Durazno y Paso de los Toros.
    </p><p class="article-text">
        Pero, para Bovio, no fue lo que se esperaba. En el pueblo &mdash;cuenta&mdash;, se abri&oacute; un solo almac&eacute;n y &ldquo;las ventas de los comercios no aumentaron m&aacute;s de un 20%&rdquo;. A diferencia de lo ocurrido en Fray Bentos, considera, UPM esta vez lleg&oacute; m&aacute;s preparada y gast&oacute; menos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las empresas vinieron m&aacute;s empobrecidas, los salarios son menores. En Fray Bentos, faltaron casas y restaurantes. Aqu&iacute;, sobr&oacute; todo. Vinieron empresas con menos recursos que buscaron c&oacute;mo alquilar y bien, trataron de redistribuir los recursos econ&oacute;micos. La situaci&oacute;n fue m&aacute;s organizada y no hubo desabastecimiento. Hubo normalidad y se mantuvo, y, por tanto, ahora va a empezar a bajar. Las empresas est&aacute;n desafectando funcionarios, vuelven las casas a estar libres y el que consum&iacute;a antes, ya no est&aacute;&rdquo;, describe Bovio.
    </p><p class="article-text">
        Y agrega: &ldquo;Hasta la empresa que abastece la comida para la planta viene de Montevideo. Tambi&eacute;n las cer&aacute;micas, los colchones, las camas, las heladeras y hasta las casas &mdash;m&oacute;dulos pl&aacute;sticos con s&oacute;lo dos aberturas, puerta y ventana&mdash; vienen de la capital&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El incremento de los alquileres tambi&eacute;n colabor&oacute; con la formaci&oacute;n de asentamientos en Paso de los Toros, cuenta el concejal por el Partido Colorado y empresario hotelero Rolando S&aacute;nchez. &ldquo;Son personas de Paso de los Toros que no pudieron seguir alquilando por el aumento de los precios. Antes, alquilaban por 15.000 pesos, y hoy salen entre 50.000 y 60.000&rdquo;, detalla.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n similar se vive en Durazno, pero con gente que ha llegado de otro departamento, no ha tenido posibilidades de trabajo y permanece ah&iacute;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La otra cara</strong></h3><p class="article-text">
        Las ciudades, en contraposici&oacute;n, se han beneficiado con muchas cosas. En Paso de los Toros, se mejor&oacute; la planta de tratamiento de efluentes y el saneamiento, y se hizo un vertedero nuevo que reemplaz&oacute; a un basurero desorganizado. En Durazno se repararon los caminos, que conectan con la Ruta Nacional 5, donde tambi&eacute;n hay obras de ampliaci&oacute;n; mejor&oacute; tanto la educaci&oacute;n como la atenci&oacute;n comercial; se inaugur&oacute; un <em>shopping</em> (centro comercial), hay nueva hoteler&iacute;a y una oferta deportiva enriquecida, al punto que aparecieron o se nutrieron actividades como polo, hockey, cricket y rugby por influencia de la gente que lleg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fabiana Lemme, asistente dental de 50 a&ntilde;os nacida y criada en Durazno, aprovech&oacute; el arribo masivo para alquilar su casa, mud&aacute;ndose a un apartamento. Lo hizo a una empresa lituana que trabaja para UPM y, con la operaci&oacute;n, logr&oacute; un ahorro de poco m&aacute;s de US$2000 mensuales. &ldquo;Todav&iacute;a no s&eacute; si me sirvi&oacute;, porque no s&eacute; c&oacute;mo me van a entregar la vivienda cuando se vayan. Pero, fue una oportunidad para un ahorro chiquito, en un momento donde tuve que enfrentar un c&aacute;ncer&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La empresa le hizo algunas exigencias antes de firmar. Le pidi&oacute; siete camas individuales con su correspondiente ropa blanca y dos heladeras, entre otros electrodom&eacute;sticos. Hoy, viven all&iacute; ciudadanos turcos, pero la ocupaci&oacute;n es rotativa.
    </p><p class="article-text">
        Durazno es una t&iacute;pica ciudad con ritmo de pueblo de las que abundan en el interior uruguayo. De plazas con abuelos alimentando a las palomas, peri&oacute;dico local con fotos sociales en su pliego central y perros durmiendo la siesta en la calle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, la vida ah&iacute; ha cambiado, sobre todo durante la semana. Comercios que antes no ten&iacute;an mesas ocupadas, hoy se llenan. Y surgieron muchos emprendimientos, en especial gastron&oacute;micos, que aprovechan la demanda creciente.
    </p><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n entre ambos tipos de residentes se realiza, celular mediante, usando aplicaciones de traducci&oacute;n simult&aacute;nea, y hasta se han formado algunas parejas ocasionales. &ldquo;Capaz que queda alg&uacute;n ni&ntilde;o olvidado por ac&aacute;&rdquo;, bromea Fabiana.
    </p><p class="article-text">
        Los fines de semana, en cambio, muchos de esos trabajadores hacen miniturismo por Uruguay. Montevideo, Punta del Este y Colonia son los destinos que suelen visitar. Y la ciudad vuelve a su ritmo habitual.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, con la obra civil casi terminada, muchas de las casas en Centenario y Carlos Reyles, que UPM levant&oacute; en terrenos privados o fiscales alquilados para que vivan los obreros, est&aacute;n comenzando a vaciarse, al tiempo que las ciudades comienzan a repoblarse de un modo m&aacute;s permanente.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el 20 de mayo pasado, el Ministerio de Vivienda de Durazno y la compa&ntilde;&iacute;a firmaron la cesi&oacute;n de 500 de los m&oacute;dulos utilizados durante la construcci&oacute;n de la planta una vez que finalice la obra. La ministra Irene Moreira afirm&oacute; que ser&aacute;n casas de uno o dos dormitorios que cumplir&aacute;n con los est&aacute;ndares de calidad, y se entregar&aacute;n a ciudadanos de Durazno y Tacuaremb&oacute; (Paso de los Toros)&nbsp; en el primer trimestre de 2023.&nbsp;
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                    alt="A la espera del tren, los troncos para las tres pasteras que funcionan en Uruguay son trasladados en camiones. (Foto: Ramiro Barreiro)"
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                A la espera del tren, los troncos para las tres pasteras que funcionan en Uruguay son trasladados en camiones. (Foto: Ramiro Barreiro)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La precuela</strong></h3><p class="article-text">
        En el informe <a href="https://www.cbb.org.uy/db-docs/Docs_secciones/nid_217/Impactos_sociales_y_culturales_de_las_plantas_de_celulosa_en_Fray_Bentos_y_Conchillas_%2528web%2529.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Impactos sociales y culturales de las plantas de celulosa en Fray Bentos y Conchillas&rdquo;</a>, Pena y Recoba identifican muchos puntos en com&uacute;n entre la primera experiencia de UPM en Fray Bentos y la actual en Durazno. La m&aacute;s significativa es que en ambas hay dos momentos muy marcados: primero, la obra civil, que lleva m&aacute;s tiempo y emplea mayor cantidad de gente; luego, el tiempo de producci&oacute;n, con menos empleados y m&aacute;s calificados.
    </p><p class="article-text">
        La empresa dice haber tomado nota de eso. &ldquo;Se intent&oacute; tomar la mayor cantidad de aprendizajes para minimizar los impactos y acelerar todos los procesos positivos&rdquo;, afirma Mat&iacute;as Mart&iacute;nez, gerente de Comunicaciones de UPM. Y cuenta que la empresa y la fundaci&oacute;n que lleva el mismo nombre dispusieron siete equipos que trabajaron con el Gobierno nacional, las gobernaciones locales y ONGs &mdash;como El Paso&mdash; para consensuar acuerdos que hicieran m&aacute;s amigable la instalaci&oacute;n de la segunda planta y se evitaran los errores de la primera experiencia, como aumento de la conflictividad social, denuncias de explotaci&oacute;n sexual, hacinamiento habitacional y colapso de los servicios p&uacute;blicos, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros queremos generar comunidades fuertes, porque necesitamos que la gente se quede a vivir ac&aacute;&rdquo;, apunta.
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                Intendente de Durazno, Carmelo Vidalín. (Foto: Ramiro Barreiro)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Tallar nuevas maderas</strong></h3><p class="article-text">
        Carmelo Vidalin transita su cuarto mandato como intendente de Durazno. Es, adem&aacute;s, un vecino reconocido al punto de ser interpelado por las ventanas que dan a la sala de reuniones del edificio comunal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No quiero que me pase lo de Fray Bentos&rdquo;, enfatiza. &ldquo;Tengo un compromiso con el Gobierno nacional y con UPM de que, en la medida en que van terminando las obras, los obreros que no son del departamento deben volver a sus lugares de origen&rdquo;, agrega, antes de mostrar la carpeta de un proyecto de polo log&iacute;stico que va a presentar pocos d&iacute;as despu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos una comisi&oacute;n que trabaja por el Durazno de los pr&oacute;ximos 30 a&ntilde;os&rdquo;, sostiene. &ldquo;La expectativa es grande, pero el cambio que se da en la sociedad, en todos los aspectos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, es tan r&aacute;pido que el desvelo principal que tiene este intendente es la de preparar gente en las diferentes &aacute;reas, para que la inteligencia artificial no sustituya al hombre y a la mujer.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La advertencia la vio con sus propios ojos en la planta de Rinde, empresa que produce alimentos balanceados para vacunos, que sustituy&oacute; a 30 personas por un robot. &ldquo;En la medida que nosotros no nos preparemos y pensemos que solamente con voluntarismo, con garra charr&uacute;a podemos, marchamos; hay que estudiar y prepararse en todas las &aacute;reas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En este camino, la intendencia trabaja con Universidad Tecnol&oacute;gica del Uruguay (UTEC) y otras instituciones con el objetivo de elevar la calidad educativa de los trabajadores locales y as&iacute; poder cubrir la nueva oferta laboral que se avecina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Que haya una escuela en construcci&oacute;n, no s&oacute;lo para saber manejar una cuchara o una plomada, sino para conocer todas las tecnolog&iacute;as constructivas y todas las formas de seguridad. Que no tengan que venir de Croacia o de Rusia soldadores especializados para trabajar en UPM y que nosotros tengamos la chance de enviar uruguayos a otros pa&iacute;ses&rdquo;, se ilusiona S&aacute;nchez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras ese futuro potencial se construye, lo que viene &mdash;en cuesti&oacute;n de meses&mdash; es la pastera en funcionamiento: el tiempo de saber qu&eacute; es lo que realmente queda de aquel progreso prometido y ver si este incluye &mdash;esta vez&mdash; criterios de sostenibilidad que, adem&aacute;s de los econ&oacute;micos, velen por lo social y lo ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo es parte de COMUNIDAD PLANETA, un proyecto period&iacute;stico liderado por<a href="https://periodistasporelplaneta.com/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> Periodistas por el Planeta (PxP) en Am&eacute;rica Latina</a>, del que elDiarioAR forma parte.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>RB</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramiro Barreiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/nueva-pastera-uruguay-queda-paso-progreso_1_9612999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Oct 2022 10:53:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueva pastera en Uruguay, lo que queda tras el paso del "progreso"]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Uruguay apuesta al cannabis medicinal: su aplicación reduce en tres veces el uso de opioides contra el dolor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/uruguay-apuesta-cannabis-medicinal-aplicacion-reduce-tres-veces-opiodes-dolor_1_8401554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25587a86-893d-46f7-80ae-6c00abe68f31_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Uruguay apuesta al cannabis medicinal: su aplicación reduce en tres veces el uso de opioides contra el dolor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En septiembre, una obra social incorporó al cannabis a sus tratamientos y también se acaba de abrir la primera policlínica especializada, donde ya se registró que el empleo del cannabidiol reduce tres veces el uso de opioides y que, incluso, hay casos en los que directamente los reemplaza.</p></div><p class="article-text">
        Promediando la d&eacute;cada 2000, fueron varios los m&eacute;dicos de Argentina y Uruguay que comenzaron a probar al cannabis en sus pacientes en forma clandestina. Los profesionales deb&iacute;an sortear la prohibici&oacute;n que reca&iacute;a sobre la milenaria planta y, adem&aacute;s, el prejuicio de colegas, instituciones y hasta las propias familias de esas personas que, por lo general, acud&iacute;an ya desesperados de dolor y frustrados por los tratamientos convencionales.&nbsp;El surgimiento del movimiento de madres cultivadoras en Sudam&eacute;rica mostr&oacute; a la opini&oacute;n p&uacute;blica otra realidad, la de miles de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con epilepsia que sufr&iacute;an numerosos ataques y da&ntilde;os en sus organismos. Las evidencias ya nadie pudo discutirlas, y los gobiernos aprobaron el cannabidiol (CBD) r&aacute;pidamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uruguay fue el primero de ellos y, en septiembre, una obra social incorpor&oacute; al cannabis a sus tratamientos y acaba de abrir la primera policl&iacute;nica especializada. Un espacio que, en simult&aacute;neo, sirve como cohorte cient&iacute;fica y <strong>que ya registr&oacute; que el empleo de cannabis reduce tres veces el uso de opioides y que, incluso, hay casos en los que directamente los reemplaza.&nbsp;</strong>
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            <span class="title">
                El edificio es la sede del Casmu y donde también funciona la primera policlínica de cannabis de Uruguay                            </span>
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        &ldquo;La gente a&ntilde;osa es la que m&aacute;s nos consulta porque consumen antiinflamatorios esteroideos que pueden afectar el ri&ntilde;&oacute;n o analg&eacute;sicos mayores derivados de los opioides, como el llamado tramadol, que les da tontera. El cannabis ayuda a que, si igual tienen que usar esos medicamentos, puedan disminuir las dosis y los efectos colaterales&rdquo;, afirma a <strong>elDiarioAR </strong>Julia Galzerano, directora de la primera cl&iacute;nica especializada y que pertenece al Casmu (Centro de Asistencia del Sindicato M&eacute;dico del Uruguay), la obra social. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La especialista explica que, de momento, s&oacute;lo pudieron hacer investigaciones retrospectivas, y que se necesitan investigaciones con doble ciego para determinar la eficacia del cannabis como analg&eacute;sico.&nbsp;Sin embargo, en un estudio epidemiol&oacute;gico observacional y retrospectivo sobre 355 pacientes que concurrieron a consultar espont&aacute;neamente sobre cannabis entre agosto de 2016 y diciembre de 2017, se evidenci&oacute; que el 60,6% de los pacientes tratados refiri&oacute; mejor&iacute;a de sus s&iacute;ntomas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Julia Galzerano, directora de la clínica que pertenece al Casmu (Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay).                            </span>
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        La investigaci&oacute;n se realiz&oacute;, en su mayor&iacute;a, con mujeres con un promedio de edad de 67 a&ntilde;os, de nivel educativo terciario, y las patolog&iacute;as de consulta fueron neurol&oacute;gicas, enfermedades reum&aacute;ticas o artro-degenerativas, neoplasias, psiqui&aacute;tricas y miscel&aacute;neas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo el 16,3% de la poblaci&oacute;n estudiada present&oacute; efectos adversos de grado leve, no obstante, los altos costos y la gesti&oacute;n dificultosa para conseguir el aceite fueron causas para no iniciar o abandonar el tratamiento.&nbsp;Y son razones por las cu&aacute;les poca gente puede acceder a&uacute;n a la sustancia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son tres los medicamentos a base de cannabis que se ofrecen en Uruguay. Uno de ellos, producido &iacute;ntegramente en el pa&iacute;s, es el Bidiol, cuya presentaci&oacute;n de 30 mililitros tiene un costo de 3.890 pesos (unos 85,50 d&oacute;lares).&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Son tres los medicamentos a base de cannabis que se ofrecen en Uruguay. Uno de ellos, producido íntegramente en el país, es el Bidiol, cuya presentación de 30 mililitros tiene un costo de 3.890 pesos (unos 85,50 dólares). </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El Epifract&aacute;n, el primero de los comercializados, va desde los 1.030 hasta los 5.953 pesos (de 22 a 118 d&oacute;lares), seg&uacute;n la presentaci&oacute;n y concentraci&oacute;n de cannabinoides. El m&aacute;s caro de los tres es el Xannadiol, con dos presentaciones que cuestan 5.250 (116 d&oacute;lares) y 9.990 pesos (220 d&oacute;lares).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precios elevados en comparaci&oacute;n con los del mercado no regulado, donde los 150 mililitros de aceite con una concentraci&oacute;n media de CBD oscila los 1.200 pesos uruguayos (26 d&oacute;lares).&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El prejuicio funciona</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La pregunta es si se van a volver adictos o si va a estar en su historia cl&iacute;nica que consumieron marihuana&rdquo;, cuenta Galzerano en base a la experiencia de sus consultas, con agenda llena desde hace dos meses. &ldquo;Hay que deconstruir esa cuesti&oacute;n social porque de 10 pacientes seis o siete te la hacen&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Jimena Martín,  uruguaya de 32 años que sufre de epilepsia desde los cuatro, a partir del uso del cannabis medicinal muestra mejoras. En la foto junto a su novio Nelson Lewy"
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            <span class="title">
                Jimena Martín,  uruguaya de 32 años que sufre de epilepsia desde los cuatro, a partir del uso del cannabis medicinal muestra mejoras. En la foto junto a su novio Nelson Lewy                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Una de esas personas es Jimena Mart&iacute;n, una uruguaya de 32 a&ntilde;os que sufre de epilepsia desde los cuatro, aunque en un principio, solo sintomatizada en ausencias, el &ldquo;peque&ntilde;o mal&rdquo;, como le llaman en la jerga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Rechazaba el tratamiento de cannabis porque lo asociaba con droga, pero cuando me explicaban que era una parte de la planta que no ten&iacute;a lo que yo llamaba droga me termin&eacute; decidiendo. Peor que lo que estaba pasando no iba a ser&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jimena atraves&oacute; su enfermedad como un verdadero calvario. Tom&oacute; etosuximida y &aacute;cido valproico. De las ausencias pas&oacute; a las convulsiones y lleg&oacute; a ingerir 13 p&iacute;ldoras por d&iacute;a, entre ellas cuatro antiepil&eacute;pticos.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; un mes internada, intubada y atada, con una convulsi&oacute;n atr&aacute;s de otra. Sus venas se saturaron y se afinaron hasta parecer &ldquo;hilos&rdquo;. En suma, perdi&oacute; su trabajo hace cuatro a&ntilde;os y, hasta el momento, nadie se atrevi&oacute; a contratarla. &ldquo;A los epil&eacute;pticos nos ponen el cartel de problem&aacute;ticos&rdquo;, se lamenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego de muchas dudas, la mujer decidi&oacute; alternar sus medicamentos con cannabis porque quiere ser mam&aacute; y necesita bajar la cantidad de medicina que recibe su cuerpo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es creer o reventar. Durante a&ntilde;os fue una convulsi&oacute;n atr&aacute;s de otra y a partir de que comenc&eacute; de a poco con las gotitas de cannabis medicinal es incre&iacute;ble el cambio que ha hecho&rdquo;, cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os que toma el aceite Charlotte, producido en Estados Unidos, que consigue cuando viaja alg&uacute;n conocido y todav&iacute;a no se anima a reemplazarlo por uno local.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy ingiere 32 gotas al d&iacute;a. 12 a las 8 de la ma&ntilde;ana; otras 12 a las tres de la tarde y las 12 restantes a las ocho de la noche.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los neur&oacute;logos dicen, con respecto a la epilepsia, que descansar y dormir bien es otro medicamento. Bueno, esto es lo mismo&rdquo;, define.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Uruguay existen al menos 10 opioides registrados para su comercializaci&oacute;n, entre los que se encuentran: fentanilo, remifentanilo, tramadol, morfina, code&iacute;na, etilmorfina, metadona, oxicodona, meperidina y dihidrocode&iacute;na.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si bien el pa&iacute;s no maneja las graves estad&iacute;sticas de naciones como Estados Unidos sobre abuso de esta sustancia, un informe de la OEA de 2020, dijo que s&iacute; es preocupante el consumo de diversos medicamentos opioides de forma inyectada en Uruguay, el uso de parches de fentanilo, y el consumo desmedido del tramadol, la morfina y el suboxone a&uacute;n sin indicaci&oacute;n m&eacute;dica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el dato m&aacute;s preocupante es la repetida aparici&oacute;n de estos medicamentos en los intentos de suicidios, un problema que golpea fuertemente a Uruguay.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que la mirada de Jimena hacia el cannabis es la misma que tiene el gobierno uruguayo, que en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os apalanc&oacute; el desarrollo del cannabis medicinal, no s&oacute;lo por su rentabilidad comercial, sino tambi&eacute;n para fomentar el consumo interno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre los objetivos sanitarios presentados por el Ministerio de Salud P&uacute;blica para el a&ntilde;o 2020 se encuentra como primer punto estrat&eacute;gico favorecer los estilos de vida y los entornos saludables, y disminuir as&iacute; los factores de riesgo.&nbsp;</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las estrategias postuladas para alcanzar ese fin es la prescripci&oacute;n racional de 17 estupefacientes y psicof&aacute;rmacos por parte de los profesionales de la salud y su uso adecuado por parte de los usuarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa empresa tambi&eacute;n es necesario convencer a los propios m&eacute;dicos, muchos de los cu&aacute;les siguen en los 2000, mirando de reojo a una planta con propiedades probadas y que los pacientes mencionan, curiosos, en sus consultorios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A nosotros nos ense&ntilde;aron que era una droga de abuso y no que ten&iacute;a propiedades m&eacute;dicas, y los tratamientos nuevos en las pr&aacute;cticas m&eacute;dicas te lo presentan los visitadores, y con el cannabis no hay visitadores&rdquo;, dice Galzerano, que tambi&eacute;n preside la Sociedad Uruguaya de Endocannabinolog&iacute;a (SUEN).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese organismo, y tambi&eacute;n con el Casmu, capacita a colegas desde 2016 y les recomienda que sumen al cannabis en su farmacopea. Y si bien asume que todav&iacute;a no existe un trabajo interdisciplinario en torno a la planta, dice que muchos especialistas comenzaron a enviarle pacientes, sobre todo, desde el &aacute;rea de salud mental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La evidencia es la propia Jimena, y las miles de personas que vienen consumiendo cannabis, a&uacute;n desde &eacute;pocas clandestinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;An&iacute;micamente, al sentirse uno mejor y ver que todo est&aacute; funcionando. Ver que no tenes convulsiones y no estas hospitalizado -donde solo ves agujas y m&eacute;dicos que te intuban- te mejora, no de un d&iacute;a para el otro, pero te mejora much&iacute;simo la calidad de vida&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo antes necesitaba estar s&iacute; o s&iacute; con mi pareja o mis padres. No pod&iacute;a hacer ni un mandado sola y, a los 32 a&ntilde;os, me sent&iacute;a impotente. Hoy, el solo hecho de irme de vacaciones aunque sea a alg&uacute;n lugar cercano como Brasil o Argentina o animarme a proyectar una familia es un cambio de vida&rdquo;, resume la mujer a la que el cannabis le aceit&oacute; la existencia.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>RM</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramiro Barreiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/uruguay-apuesta-cannabis-medicinal-aplicacion-reduce-tres-veces-opiodes-dolor_1_8401554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Oct 2021 16:06:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Uruguay apuesta al cannabis medicinal: su aplicación reduce en tres veces el uso de opioides contra el dolor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cannabis Medicinal,Uruguay]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre el barro y jornadas de diez horas, los cannabicultores son el primer eslabón de un negocio que comienza a dejar divisas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/mundo/barro-jornadas-diez-horas-cannabicultores-son-primer-eslabon-negocio-comienza-divisas_130_7960279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de544cf8-6816-453a-95c2-65f43c0161c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre el barro y jornadas de diez horas, los cannabicultores son el primer eslabón de un negocio que comienza a dejar divisas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La zafra terminó en abril con una temporada con demasiada lluvia. Cómo funciona una chacra de marihuana en Uruguay que cosechó cerca de 3.500 kilos de flor seca, que saldrá en poco tiempo a Europa.</p></div><p class="article-text">
        El cultivo se presenta como un camposanto en donde todav&iacute;a se erigen algunas plantas. La cosecha termin&oacute; y aquellas que no llegaron a ser levantadas morir&aacute;n de pie. El cielo plomizo se une en armon&iacute;a a los morados, ocres, azules y verdes de hojas y cogollos.
    </p><p class="article-text">
        Es tambi&eacute;n el final para muchos animales de monte que encontraron en el cultivo un oculto y seguro ecosistema.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando se hace el despalillado hay un primer control en el que se encuentra de todo: nidos de p&aacute;jaros, orugas de lagarta, liebres y v&iacute;boras, que saben llegar hasta el secadero&rdquo;, enumera Juan Vaz, consultor del cultivo de la chacra Kender y nombre de peso en la historia de la legalizaci&oacute;n del cannabis en Uruguay.
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            <span class="title">
                Plantas de marihuana en la platanción Kender en Uruguay                            </span>
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        All&iacute;, en uno de los secaderos se respira un clima de sosiego y la m&uacute;sica marca el ritmo de las tareas. Un tr&iacute;o de mates se cruza entre los dedos pegoteados de Juan, Emiliano, Gast&oacute;n, Mat&iacute;as, Carolina, Maia, Andr&eacute;s y Thiago.
    </p><p class="article-text">
        La chacra de cannabis entera est&aacute; armada con tres pilares de la econom&iacute;a circular: containers, pallets y tachos de pintura. La industria est&aacute; en formaci&oacute;n y las bandejas donde descansan los cogollos lo anuncian: &ldquo;Uso exclusivo agropecuario&rdquo;. El resto de los activos es fruto de la inversi&oacute;n inicial, y ser&aacute; ganancia en la pr&oacute;xima temporada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Secadero interno de la granja de cannabis Kender en Uruguay"
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            <span class="title">
                Secadero interno de la granja de cannabis Kender en Uruguay                            </span>
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        <strong>Lejos de la b&uacute;squeda est&eacute;tica que desvela a los cultivadores dom&eacute;sticos, en un cultivo industrial las plantas reciben el trato de ca&ntilde;averales</strong>. Aqu&iacute; la <em>weed</em> , como se conoce en el mercado a la costosa marihuana, es hemp o c&aacute;&ntilde;amo, el nombre que reciben las plantas de los cultivos industriales. No hay modernos y costosos indoors ni macetas de lona. Hay lodo, hojas amarillas y cogollos quemados.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay porros, claro, fruto de la cosecha personal y recreo de estos trabajadores rurales que aportan amor agregado a un producto pensado por su valor.
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            <span class="title">
                Secaderos de marihuana en la granja Kender en Uruguay                            </span>
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        &ldquo;La gente piensa que hay que hacer 40 hect&aacute;reas de golpe para poder hacerse millonario de la noche a la ma&ntilde;ana y est&aacute; mal esa ecuaci&oacute;n. Es preferible hacer una hect&aacute;rea de calidad, bien hecha, con gente contenta y sacando resultados esperados. Esto es una marat&oacute;n, no una carrera de velocidad y hay que dar pasos firmes y seguros&rdquo;, explica a<strong> elDiarioAR</strong> Nicol&aacute;s Ferrari, director de Kender, una joven empresa que cultiva cannabis puro en cannabidiol (CBD) y lo exporta a Suiza. Lo hace mientras esquiva charcos.
    </p><h3 class="article-text">Demasiada agua</h3><p class="article-text">
        La faena arranca temprano en el campo, incluso en uno que cultiva cannabis. En Maldonado, al este de Uruguay, donde la humedad promedio oscila el 70%, el clima no convoca. Las nubes negras tapan la luz y la lluvia arreci&oacute; durante toda la noche. Los caminos resbalan y el agua y el barro estar&aacute;n presentes todo el d&iacute;a, como lo estuvieron durante toda la temporada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Recibimos 900 mil&iacute;metros de lluvia en febrero, en plena flora, en una zona donde suele llover 1.000 mil&iacute;metros anuales. El agua trajo consigo hongos botrytis, fusarium y esclerotinia, entre otros&rdquo;, cuenta Ferrari.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Parte de la chacra de marihuana Kender en Uruguay                            </span>
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        El hoy famoso CBD es el componente de la marihuana que no es psico disociativo, como s&iacute; lo es el tetrahidrocannabinol, o THC, y adem&aacute;s de fumarlo o vaporizarlo, se encuentra en alimentos, productos fitoterap&eacute;uticos y aceites.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las lluvias del &uacute;ltimo verano ocasionaron la p&eacute;rdida del 30% de las plantas</strong>, pero la firma creada por Ferrari y otros tres argentinos logr&oacute; cosechar cerca de 3.500 kilos de flor seca que saldr&aacute; en poco tiempo a Europa, donde el CBD est&aacute; reemplazando al tabaco.
    </p><p class="article-text">
        Este uso, y el medicinal es lo que convierte al cannabis en un producto en v&iacute;as de <em>comoditizarse</em>, aunque falta mucho para eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El que quiera invertir, que invierta en bitcoin y tal vez tiene m&aacute;s suerte&rdquo;, aconseja Ferrari.
    </p><p class="article-text">
        La principal funci&oacute;n de este argentino de 34 a&ntilde;os es combinar la sabidur&iacute;a de ingenieros agr&oacute;nomos con la experiencia de cultivadores recreativos de cannabis, muchos de ellos produc&iacute;an en su casa para regalar o vender y hoy son los due&ntilde;os de algunos de los 171 clubes legales de cultivo que existen en Uruguay.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La que necesitamos es una mano de obra especializada&rdquo;, advierte el abogado, &ldquo;muchos vienen del mundo del cannabis clandestino, de muchos a&ntilde;os de trabajar con la planta cuando era ilegal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre las seis hect&aacute;reas de Kender y otras siete de dos campos asociados se cosech&oacute; un cargamento que, seg&uacute;n los precios internacionales, podr&iacute;a rondar los 750.000 d&oacute;lares. <strong>La inversi&oacute;n de los argentinos pasar&aacute; el punto de equilibrio en su segundo a&ntilde;o de actividad, y hasta podr&iacute;a generar un 20% de ganancia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La demanda de flores va en ascenso. &ldquo;Si tiras 200 millones de kilos de flores hay mercado&rdquo;, garantiza Juan Vaz, un nombre de peso en la historia de la legalizaci&oacute;n del cannabis en Uruguay y asesor de Kender, gracias a una vasta experiencia de cultivo en Espa&ntilde;a y otros lugares donde persiste la prohibici&oacute;n y a&uacute;n no puede mencionar.
    </p><p class="article-text">
        El negocio mundial del cannabis medicinal tiene muchas empresas dando vueltas, pero pocas econom&iacute;as reales. Abundan eternos buscadores de inversores para proyectos que van cambiando de due&ntilde;os e inflando acciones pero, a veces, no llegan a tirar una sola semilla al suelo.
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            <span class="title">
                Emiliano trabaja en la zafra de cannabis en Uruguay                            </span>
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        Por esta raz&oacute;n hablar de Latinoam&eacute;rica como tierra prometida es algo apurado y es una apreciaci&oacute;n que se mide m&aacute;s en caracteres que en hect&aacute;reas. De momento, el mercado del cannabis en la regi&oacute;n es apenas un esbozo de intenciones que viven chocando con la realidad de gobiernos y funcionarios que entienden poco del tema.&nbsp;<strong>De acuerdo con New Frontier Data, Am&eacute;rica Latina ocupa el &uacute;ltimo puesto entre las principales regiones, con US$9.800 millones de ganancias anuales. Asia es el primero, con US$132.900 millones.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La parte regulatoria te limita mucho&rdquo;, confiesa Ferrari, &ldquo;Obviamente el boom del cannabis no viene acompa&ntilde;ado de las regulaciones de los pa&iacute;ses y eso achica el mercado, pero este escenario no quita que se puede ir abriendo en los pr&oacute;ximos meses / a&ntilde;os y las opciones van a ser mayores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jornaleros&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre marzo y abril, cuando llega la zafra, los jornaleros dejan todo lo que est&eacute;n haciendo, incluso a sus familias, y se van al campo a recoger flores. Ac&aacute; no faltan brazos. Los llamados cannabicultores son el primer eslab&oacute;n de un negocio que comienza a dejar divisas.
    </p><p class="article-text">
        Los cosecheros llegan de distintas partes de Uruguay: de San Carlos, Maldonado y Montevideo. Arrancan a las 5 de la ma&ntilde;ana y a veces se toman hasta cuatro colectivos para llegar al campo.
    </p><p class="article-text">
        Las jornadas duran hasta diez horas. A lo largo del d&iacute;a levantan, seleccionan, limpian y secan cogollos de CBD. La paga les sirve para, luego, pasar el invierno sin sobresaltos. La chacra Kender emple&oacute; en total a unas 30 personas durante la &uacute;ltima cosecha. Fueron reclutados por el boca a boca o en redes sociales, sobre todo, en historias de Instagram.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cannabis es legal en Uruguay desde 2013. </strong>Sin embargo, la comunidad en torno a la hierba a&uacute;n conserva costumbres de su pasado clandestino. No es para menos, en los &uacute;ltimos meses se repitieron violentos allanamientos policiales sin orden judicial en casas de cultivadores dom&eacute;sticos. Los allanamientos fue un avance del ministerio del Interior -conducido por Jorge Larra&ntilde;aga- sobre los registros del Ircca, el organismo que controla la actividad.
    </p><p class="article-text">
        Los jornaleros tienen todas las caracter&iacute;sticas de cualquier otro trabajador golondrina, pero muchos de ellos se consideran aprendices de un arte que aman y que los desaf&iacute;a: el cultivo de marihuana.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Emiliano Mumari, tambi&eacute;n sirvi&oacute; para curarse de una adicci&oacute;n. Naci&oacute; en Montevideo hace 34 a&ntilde;os pero vive en Guazuvir&aacute;, un apacible balneario de Canelones, a una hora de la capital. Tuvo su primera planta de cannabis a los 19 a&ntilde;os gracias a un psiquiatra que le plante&oacute; ese consumo como una alternativa al alcohol y la coca&iacute;na. En su primer cultivo le fue bien, a pesar de no tener acceso a internet o a alguien que le ense&ntilde;ara.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La terapia de cultivar marihuana ya es valiosa por s&iacute; misma. Meter la mano en la tierra, jugar con las lombrices e imitar los procesos de la naturaleza te conecta, y fumar tambi&eacute;n es mi medicina del d&iacute;a a d&iacute;a, hoy es lo &uacute;nico que consumo&rdquo;, dice Emiliano, padre de Le&oacute;n, de 7 a&ntilde;os.&nbsp;
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            <span class="title">
                Una planta de cannabis antes de ser cosechada en Uruguay                            </span>
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        Hace una d&eacute;cada que Emiliano cultiva &ldquo;de corrido&rdquo;, pero la posibilidad de trabajar en Kender la vive como un posgrado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;F&iacute;sicamente el campo es duro, las distancias son largas, cuando llueve te pesan los pies y es sacrificado pero si te gusta esto est&aacute;s en el mejor lugar de todos. Se me dio la posibilidad de conocer esto, y claro, un club te permite hasta 99 plantas y ac&aacute; hab&iacute;a 10.000. Es un laburo que adem&aacute;s est&aacute; bien pago y se forma un grupo de amigos tremendo con los que ven&iacute;s a compartir algo bueno. Cada vez hay m&aacute;s trabajo&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Y opina: &ldquo;Hay una contradicci&oacute;n porque, por un lado, el pa&iacute;s se vende como el Uruguay cann&aacute;bico y al inversor lo traen por ese lado y por el otro ten&eacute;s al ministro del Interior persiguiendo a los cultivadores que, en realidad, son la base para que esto funcione, porque esto no es como plantar lechuga. Esto requiere conocimiento pero tambi&eacute;n pasi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Emiliano fund&oacute; su propio club. Los clubes de cannabis son una de las tres modalidades de acceso a esta sustancia seg&uacute;n la legislaci&oacute;n uruguaya. Son asociaciones sin fines de lucro para la producci&oacute;n y distribuci&oacute;n legal de cannabis entre un grupo cerrado de usuarios. La de Emiliano era en la zona de Melilla, en el peligroso oeste montevideano, pero un robo de plantas volvi&oacute; todo a fojas cero y lo oblig&oacute; a reinventarse. Algo que ya sabe hacer.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>RB</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramiro Barreiro]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 May 2021 04:48:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[marihuana,Uruguay]]></media:keywords>
    </item>
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