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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Manuel Mannarino]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/juan-manuel-mannarino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Juan Manuel Mannarino]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El largo camino para identificar a las mujeres asesinadas por la dictadura antes de dar a luz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/camino-identificar-mujeres-asesinadas-dictadura-dar-luz_1_11536818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e73d87c8-e169-4e49-aaff-e41f39e11ff9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El largo camino para identificar a las mujeres asesinadas por la dictadura antes de dar a luz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las Abuelas de Plaza de Mayo lograron resolver 137 casos, pero los nietos recuperados 133. Corresponden a cuatro mujeres embarazadas y asesinadas por los represores. Identificarlas implica un largo proceso en el que intervienen pericias de alta complejidad. Hay cientos de casos sin resolver.</p><p class="subtitle">La muerte de los victimarios desafía a los juicios de lesa humanidad y abre un debate sobre la reparación</p><p class="subtitle">La falta de financiamiento abre preguntas sobre el futuro del Archivo de Abuelas de Plaza de Mayo</p></div><p class="article-text">
        La llamaban &ldquo;La Negra&rdquo;. Hab&iacute;a nacido en el pueblo correntino de Saladas en 1953. En su juventud <strong>Dora Elena Vargas </strong>fue catequista, practic&oacute; v&oacute;ley y b&aacute;squet, cantaba en pe&ntilde;as hasta que conoci&oacute; a la Juventud Universitaria Peronista (JUP) en la universidad, donde estudiaba para ser veterinaria. Todo cambi&oacute; vertiginosamente: al poco tiempo pas&oacute; a Montoneros y se mud&oacute; a Buenos Aires cuando descubri&oacute; que era perseguida. Ten&iacute;a 24 a&ntilde;os y un embarazo de entre tres y cinco meses. Su hermana Olimpia Vargas, adem&aacute;s compa&ntilde;era de militancia, la recuerda as&iacute;: &ldquo;Fue sumamente solidaria, sent&iacute;a un profundo compromiso por cambiar la realidad de su ciudad y de su pa&iacute;s. Ten&iacute;a muchos sue&ntilde;os, como tantos j&oacute;venes luchaba por una sociedad m&aacute;s justa, un pa&iacute;s grande que mereciera ser habitado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dora fue secuestrada cuando caminaba por la calle el 12 de noviembre de 1977. Estaba en San Francisco Solano, partido de Quilmes. Junto con su compa&ntilde;ero, Juan Carlos Sof&iacute;a, militaban en ese momento en la columna sur de Montoneros. Se conocieron all&iacute;, formaron pareja y ella qued&oacute; embarazada. La &uacute;ltima vez que se vieron fue en el &uacute;nico control m&eacute;dico que llegaron a hacer por el embarazo, en el Hospital Finochietto de Sarand&iacute;. Toda la familia de Dora vivi&oacute; un calvario. Su hermano, Juan Ram&oacute;n, fue desaparecido junto con su esposa, Dora Beatriz Noriega, embarazada, cuyo hijo o hija las Abuelas siguen buscando. Su hermana Olimpia tambi&eacute;n permaneci&oacute; secuestrada con su marido, aunque ambos sobrevivieron, al igual que su padre, que tambi&eacute;n estuvo preso.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como Dora Elena Vargas, tambi&eacute;n Olga Lilian Vaccarini, Hilda Margarita Far&iacute;as y Liliana Beatriz Girardi no llegaron a dar a luz. Fueron asesinadas por la dictadura y as&iacute; fueron reconocidas por Abuelas a fines del a&ntilde;o pasado. En los medios se suele poner en primer plano los 133 nietos restituidos.<strong> Sin embargo, son 137 los casos resueltos porque se incluyen los de estas cuatro mujeres asesinadas antes de parir. </strong>
    </p><p class="article-text">
        El camino de la pesquisa requiri&oacute; a&ntilde;os, sumado a los tiempos lentos de la justicia. Y, en el medio, los genocidas siguieron callando. &ldquo;Son casos que han llevado grandes esfuerzos de investigaci&oacute;n, tr&aacute;mites y reconstrucci&oacute;n. Y tambi&eacute;n tiempo de asimilaci&oacute;n por parte de las familias que, en muchos casos, han decidido hacer el duelo en la intimidad&rdquo;, dice Lorena Vel&aacute;zquez, que trabaja hace veinticuatro a&ntilde;os en la Comisi&oacute;n Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y coordina el&nbsp; equipo de investigaci&oacute;n de mujeres embarazadas y ni&ntilde;as y ni&ntilde;os nacidos de padres desaparecidos. Dice que aunque los embarazos no hubieran llegado a su fin, para la Conadi la identificaci&oacute;n permiti&oacute;, de alg&uacute;n modo, cerrar cada caso.<strong> En las fichas de las mujeres operaron investigaciones documentales, exhumaci&oacute;n de fosas comunes, comparaci&oacute;n de huellas dactilosc&oacute;picas y decadactilares, entre otras pericias de alta complejidad.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar del trabajo hecho por la Conadi, en los &uacute;ltimos tiempos el organismo no pudo avanzar en las investigaciones de nuevos casos de restituci&oacute;n de la identidad. Concretamente, el Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich, <a href="https://www.argentina.gob.ar/noticias/el-ministerio-de-seguridad-rechazo-entregar-legajos-de-efectivos-de-las-fuerzas-la-comision" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se neg&oacute; a entregar 70 expedientes relacionados con efectivos de las fuerzas para avanzar en la b&uacute;squeda de los beb&eacute;s apropiados.</a>
    </p><p class="article-text">
        Por esa raz&oacute;n, Abuelas de Plaza de Mayo denunci&oacute; que el gobierno de Javier Milei pretende as&iacute; frenar la b&uacute;squeda de los nietos. Creen que el ministro de Justicia Mariano C&uacute;neo Libarona va a descabezar, m&aacute;s temprano que tarde, el organismo creado en 1992 y hay alarma por su futuro. En los &uacute;ltimos d&iacute;as circul&oacute; el proyecto de un decreto para que la Conadi no pueda investigar ni acceder a los archivos estatales. En un comunicado, Abuelas de Plaza de Mayo expres&oacute; &ldquo;su profunda preocupaci&oacute;n por la decisi&oacute;n del Gobierno Nacional de eliminar la &acute;<strong>Unidad Especial de Investigaci&oacute;n de la desaparici&oacute;n de ni&ntilde;os como consecuencia del accionar del terrorismo de Estado&acute;</strong>&nbsp;(UEI), de la Conadi&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">El laberinto para llegar a la verdad</h3><p class="article-text">
        Los casos de las cuatro mujeres embarazadas asesinadas recorrieron un laberinto tan intrincado como resonante en las investigaciones de la Conadi. En los organismos estatales saben que los tiempos de la memoria se componen de circuitos inesperados, que van y vienen entre el pasado y el presente. Primero, no todos los casos hab&iacute;an sido denunciados. De los 60 casos de mujeres embarazadas registradas en la Conadep se pas&oacute; con el tiempo a 210 en el Banco Nacional de Datos Gen&eacute;ticos y a casi 300 casos compilados por Abuelas. Pero la certeza de la identificaci&oacute;n requiri&oacute; de un entramado complejo, m&aacute;s enfocado en lo cualitativo que lo cuantitativo. Hubo personas secuestradas en centros clandestinos de detenci&oacute;n que vieron a mujeres embarazadas, aunque no conoc&iacute;an su identidad. Muchas de esas mujeres hab&iacute;an pasado a la clandestinidad en sus organizaciones pol&iacute;ticas de los &acute;70. Sus familias ten&iacute;an informaci&oacute;n de posibles embarazos, algunos ten&iacute;an dudas, otros hab&iacute;an encontrado en sus casas ya abandonadas objetos referidos a beb&eacute;s como cunas, chupetes y pa&ntilde;ales. Otros familiares hab&iacute;an cortado el lazo con ellas cuando entraron en la clandestinidad, por lo que no sab&iacute;an a ciencia cierta si estaban embarazadas. Y ex detenidos declararon que sus parejas hab&iacute;an sangrado o que hab&iacute;an hecho un aborto.&nbsp;
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                Abuelas de Plaza de Mayo acusó al Gobierno de querer desarticular la Conadi.                            </span>
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        Todos los indicios, en un principio acumulados en datos dispersos, fueron conduciendo a&nbsp; hip&oacute;tesis esclarecedoras. <strong>Las mujeres embarazadas que hab&iacute;an sido asesinadas por la dictadura se encuentran entre los casos m&aacute;s dif&iacute;ciles en identificar;</strong> especialistas aseguran que sin el sost&eacute;n del Estado el trabajo se tornar&aacute; imposible.&nbsp; &ldquo;El EAAF, en rigor, identificaba una mujer pero no ten&iacute;a informaci&oacute;n si estaba embarazada &ndash;contin&uacute;a explicando Vel&aacute;zquez&ndash;. Entonces llegamos a unificar con Abuelas un banco de datos. Las dividimos entre mujeres embarazadas detenidas y mujeres embarazadas asesinadas&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Las huellas de Dora</h3><p class="article-text">
        <strong>Conocer la historia de ellas supuso una odisea: algunos procesos tardaron m&aacute;s de veinte a&ntilde;os.</strong> Se recorrieron, entre otros, archivos policiales, militares y de consejos de guerra, se contrast&oacute; con legajos de identidad. &ldquo;Cuando no hab&iacute;a restos &oacute;seos, la identificaci&oacute;n fue por huellas dactilares&rdquo;, revelan desde el EAAF, que tienen una suerte de banco propio de restos a los que, sin embargo, no pueden otorgarles identidad hasta que aparezca la muestra gen&eacute;tica del desaparecido. As&iacute; fue el caso de Dora Vargas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n en 2005, y ante la sorpresa de los familiares, una comparaci&oacute;n dactilosc&oacute;pica entre las huellas impresas de un prontuario policial perteneciente a un NN y las impresiones decadactilares de Dora del Registro Nacional de las Personas, determin&oacute; que se trataba de la misma persona. El prontuario del que se extrajeron las huellas correspond&iacute;a a una ficha del 12 de noviembre de 1977 enviada por la Comisar&iacute;a 2da. de Quilmes &ndash;ubicada en Bernal&ndash;, con intervenci&oacute;n del &Aacute;rea Militar 111. Vargas se convirti&oacute; en el caso 134 de restituci&oacute;n de Abuelas de Plaza de Mayo, y la instituci&oacute;n lo comunic&oacute; en septiembre 2023 junto al de las otras mujeres embarazas asesinadas, Vaccarini, Far&iacute;as y Girardi.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El largo proceso de la identidad</h3><p class="article-text">
        <strong>Hilda Margarita Far&iacute;as</strong> y Luis Fernando Uncal se conocieron en 1974, en un barrio de Berisso. Al momento de su desaparici&oacute;n, Hilda ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y estaba recientemente embarazada. Militaba en la unidad b&aacute;sica &ldquo;Antonio Quispe&rdquo; de Villa Arg&uuml;ello e integraba la organizaci&oacute;n Montoneros. Adem&aacute;s, estudiaba la carrera de Asistente Social en Caritas y trabajaba en una cl&iacute;nica en la ciudad de La Plata. El 20 de diciembre de 1976 fue secuestrada en la v&iacute;a p&uacute;blica, en el trayecto de su casa al trabajo, junto a una compa&ntilde;era de militancia apodada &ldquo;Gabriela&rdquo;. A&ntilde;os despu&eacute;s, Luis Uncal declar&oacute; ante la Conadep y dijo que Hilda podr&iacute;a estar embarazada al momento de su detenci&oacute;n: estaban haciendo un tratamiento para ser padres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de 2019, la Conadi tom&oacute; conocimiento de que los restos de Hilda hab&iacute;an sido inhumados como NN el 3 de febrero de 1977 en el Cementerio Municipal de San Mart&iacute;n; como causa de muerte se consignaba &ldquo;disparos de arma de fuego&rdquo;. El EAAF, en tanto, inform&oacute; que el hallazgo y posterior exhumaci&oacute;n refer&iacute;a a un hecho ocurrido el 3 de febrero de 1977 que apareci&oacute; publicado en la prensa. All&iacute; se hablaba sobre un supuesto enfrentamiento en la localidad de Ciudadela, zona oeste del conurbano bonaerense, en el que murieron cuatro hombres y tres mujeres. Se confirm&oacute; as&iacute; que Hilda &ldquo;La Flaca&rdquo; Far&iacute;as fue asesinada y su posible embarazo no pudo llegar a t&eacute;rmino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Liliana Beatriz Girardi</strong> naci&oacute; Santa Fe. Sus compa&ntilde;eros la llamaban &ldquo;Flaca&rdquo; o &ldquo;Pochi&rdquo;. Form&oacute; pareja con Alberto Scapuzzi. Ambos militaban en el PRT-ERP. La joven, de 20 a&ntilde;os, fue secuestrada el 6 de agosto de 1976 en su domicilio de Rosario, embarazada de cuatro a seis meses. Por sobrevivientes, se supo que permaneci&oacute; detenida en el centro clandestino &ldquo;Quinta de Fisherton&rdquo;. En mayo de 2012 sus restos fueron identificados por comparaci&oacute;n decadactilar. Por la fecha de inhumaci&oacute;n, en efecto, pudo saberse que fue asesinada antes de dar a luz. Alberto falleci&oacute; al a&ntilde;o siguiente de la identificaci&oacute;n en Venado Tuerto. Supo que el embarazo, tambi&eacute;n, no hab&iacute;a llegado a su fin.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A diferencia de los nietos restituidos, que las Abuelas lo comunican casi de inmediato, en el caso de las mujeres asesinadas embarazadas la demora tiene que ver con la resoluci&oacute;n de la justicia &ndash;aclara Lorena Vel&aacute;zquez&ndash;. Porque cuando el entrecruzamiento de muestras de ADN de los restos con un grupo familiar da positivo, la justicia restituye la identidad y rectifica toda la documentaci&oacute;n, como la partida de defunci&oacute;n y otros papeles, y suele ser un tr&aacute;mite muy largo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y luego se explaya con lo delicado del descubrimiento: &ldquo;Si bien se llega a la resoluci&oacute;n del caso, es dif&iacute;cil comunicar eso y las dos ramas del grupo familiar tienen que estar al tanto. A veces se restituye la identidad de restos de una mujer embarazaba pero no la del compa&ntilde;ero y eso genera expectativas en la rama paterna o hay que evaluar bien si el embarazo no lleg&oacute; a t&eacute;rmino o si el asesinato se produjo cerca de la fecha de parto. Ah&iacute; juegan todos los elementos recolectados en la investigaci&oacute;n preliminar y la relacionada con el momento de la muerte. Es decir, se repiensa desde el hoy c&oacute;mo se &acute;legaliza&acute; esa clandestinidad previa&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Reconstruir un &aacute;rbol geneal&oacute;gico</h3><p class="article-text">
        Los otros casos tambi&eacute;n presentaron dificultades. En el de Vaccarini, por ejemplo, se encontraron sus huesos en una fosa com&uacute;n en el Cementerio de La Piedad Rosario pero faltaba la muestra gen&eacute;tica de ella. En su proceso, desde la Conadi iniciaron una investigaci&oacute;n donde reunieron una denuncia familiar sobre su embarazo, luego armaron el &aacute;rbol geneal&oacute;gico de ella y su compa&ntilde;ero, y hubo un relevamiento de testimonios para detectar si pas&oacute; por alg&uacute;n centro clandestino. Tambi&eacute;n recurrieron al &ldquo;&iacute;ndice de abuelidad&rdquo; para reconstruir a los abuelos, los dos paternos y los dos maternos. En ese marco, se lleg&oacute; a la exhumaci&oacute;n de una de las abuelas de <strong>Olga Lilian Vaccarini.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo represent&oacute; un procedimiento tedioso: presentar el caso ante una fiscal&iacute;a, el costo econ&oacute;mico por los materiales t&eacute;cnicos, y la posterior vuelta a la inhumaci&oacute;n del cuerpo. La muestra se introdujo en el Banco Nacional de Datos Gen&eacute;ticos y fue fundamental para reconocer la identidad de Olga Lilian Vaccarini. Ella y su compa&ntilde;ero Gustavo Adri&aacute;n Rodr&iacute;guez militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ej&eacute;rcito Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). A &eacute;l sus compa&ntilde;eros lo llamaban &ldquo;Mat&iacute;as&rdquo; y a ella &ldquo;Marlene&rdquo;. La pareja fue secuestrada el 16 de mayo de 1977, Gustavo mientras se encontraba internado en el Hospital Ferroviario de Rosario, y Olga en la misma ciudad, un rato m&aacute;s tarde, en la casa de su suegra. La joven, de 22 a&ntilde;os, estaba embarazada de tres meses. Por testimonios se supo que Gustavo permaneci&oacute; detenido en el centro clandestino &ldquo;La Calamita&rdquo;, en la localidad de Granadero Baigorria. De ella no se supo m&aacute;s nada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que destacar que si bien su caso estaba en CONADEP, reci&eacute;n sus familiares hicieron la denuncia por su embarazo en 2006. Y hubo un vac&iacute;o de informaci&oacute;n durante casi veinte a&ntilde;os a partir de all&iacute;, tuvimos que viajar al interior, cotejar pruebas, armar el &aacute;rbol geneal&oacute;gico con lo que fuimos encontrando. Pudimos constatar que lo que en su momento no se anim&oacute; a denunciar un familiar, luego lo retoma la siguiente generaci&oacute;n. Muchas de esas denuncias las hicieron una cu&ntilde;ada, como en el caso de Vaccarini, un sobrina, o ahora un nieto. O sea, familiares no tan directos. Y notamos que en las provincias y en los pueblos es extremadamente complejo, porque el cono de miedo y terror sigui&oacute; vigente en la democracia y todav&iacute;a no se elimin&oacute;. All&iacute; se conocen entre todos, hay una intimidad y una cercan&iacute;a densa, un hilo grueso e invisible dif&iacute;cil de cortar&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los archivos p&uacute;blicos, hoy trabados en su acceso por la gesti&oacute;n Milei, fueron una herramienta fundamental para reconsiderar una versi&oacute;n extendida sobre el terrorismo de Estado. Aquella que presupon&iacute;a que los militares dejaban a las mujeres secuestradas dar a luz, que luego quitaban a sus ni&ntilde;os y los daban a una familia en adopci&oacute;n, y que finalmente, m&aacute;s ac&aacute; o m&aacute;s all&aacute; en el tiempo, las terminaban asesinando. El patr&oacute;n, por el arduo trabajo de instituciones como la Conadi y el EAFF, se ampli&oacute; hacia otras zonas del horror: los genocidas tambi&eacute;n acribillaron brutalmente a mujeres embarazadas, sin esperar su gestaci&oacute;n. Numerosos casos que a&uacute;n restan identificar corren el riesgo de perderse para siempre en la bruma de la impunidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>JMM/MG</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/camino-identificar-mujeres-asesinadas-dictadura-dar-luz_1_11536818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jul 2024 03:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El largo camino para identificar a las mujeres asesinadas por la dictadura antes de dar a luz]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos humanos,Nietos,Abuelas de Plaza de Mayo,CoNaDi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El recuerdo de Angelelli en el pueblo que lo vio morir: "Pienso en él todos los días, estaba siendo perseguido y siguió con la misma entrega de siempre”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/recuerdo-angelelli-pueblo-vio-morir-pienso-dias-perseguido-siguio-entrega_1_9220837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4051a5b0-357d-4273-9755-7f23a20613c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El recuerdo de Angelelli en el pueblo que lo vio morir: &quot;Pienso en él todos los días, estaba siendo perseguido y siguió con la misma entrega de siempre”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy hace 46 años de la muerte del religioso. En Punta de los Llanos, un pueblo de 500 personas  de La Rioja, los testigos de aquella época cuentan la persecución que sufría desde el inicio de la dictadura militar.</p></div><p class="article-text">
        Unos pedazos de vidrio dentro de un frasquito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Son esquirlas de la camioneta del Pelado. As&iacute; le llam&aacute;bamos a Monse&ntilde;or <strong>Enrique Angelelli</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y luego:
    </p><p class="article-text">
        -Las tengo guardados desde aquella vez &ndash;dice Do&ntilde;a Francisca, con voz tenue, acercando tambi&eacute;n una estampita. En la estampita perdura una mancha que explica que es una mancha de sangre tambi&eacute;n de &ldquo;aquella vez&rdquo;, cuando el por entonces obispo fuera asesinado por los militares. Hoy hace 46 a&ntilde;os de eso. Do&ntilde;a Francisca, con sus largos 70 a&ntilde;os, mira con un dejo de nostalgia al frasquito y a la estampita en una mesa del patio de tierra de su casa en Punta de los Llanos, un pueblo de 500 personas en la aridez m&aacute;s absoluta de La Rioja con las monta&ntilde;as recortadas en el horizonte.
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                Doña Francisca llegó a La Rioja con Angelelli y se quedó para seguir su misión pastoral.                             </span>
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        Do&ntilde;a Francisca recogi&oacute; las esquirlas horas despu&eacute;s del 4 de agosto de 1976 cuando, seg&uacute;n la dictadura, Angelelli se accident&oacute; y muri&oacute; en la ruta a unos kil&oacute;metros de Punta de los Llanos, pero que seg&uacute;n Arturo Pinto, ex sacerdote quien acompa&ntilde;aba a Angelelli y &uacute;nico sobreviviente del hecho, se trat&oacute; de un atentado: volc&oacute; tras una persecuci&oacute;n y encerrona, justo mientras sus ocupantes investigaban los primeros cr&iacute;menes del terrorismo de Estado en la provincia. El testimonio de Pinto fue clave en el juicio que en 2014, tras 38 a&ntilde;os de impunidad, conden&oacute; a prisi&oacute;n perpetua a los represores <strong>Luciano Benjam&iacute;n Men&eacute;ndez </strong>y Luis Estrella como autores intelectuales por el asesinato de Angelelli. La justicia lo consider&oacute; como delito de lesa humanidad, &ldquo;consecuencia de una acci&oacute;n premeditada, provocada y ejecutada en el marco del terrorismo de Estado&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Ermita de Angelelli en La Rioja                            </span>
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        Poco antes de su asesinato, y sin temor a represalias, Angelelli se hab&iacute;a reunido con el general Luciano Men&eacute;ndez, comandante del Tercer Cuerpo de Ej&eacute;rcito, por los cr&iacute;menes de los sacerdotes tercermundistas Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, y del laico Wenceslao Pedernera. Todos eran colaboradores directos del obispo riojano. Angelelli sab&iacute;a que estaba marcado pero nunca renunci&oacute; a los principios del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y buscaba llegar al hueso de la investigaci&oacute;n. Quer&iacute;a elaborar un informe para enviarlo al Vaticano. Con sus &iacute;ntimos sol&iacute;a dibujar c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos para explicar que &eacute;l estaba en el centro y era el pr&oacute;ximo blanco militar. El 4 de agosto, mientras volv&iacute;a de El Chamical a la capital riojana, su camioneta Fiat Multicarga apareci&oacute; volcada en plena ruta. El cad&aacute;ver del obispo, con los brazos abiertos en cruz y un golpe en la nuca, se encontr&oacute; a 25 metros del veh&iacute;culo. En el juicio de 2014 se determin&oacute; que un auto lo sigui&oacute;, le dio un topetazo y, con Angelelli ya en estado de inconsciencia, alguien con ayuda de al menos una persona lo sac&oacute; a rastras de su camioneta, lo golpe&oacute; en la cabeza y lo mat&oacute;. El obispo ten&iacute;a 53 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo recuerdo todos los d&iacute;as. Era una persona con coraje y alegr&iacute;a, estaba siendo perseguido y sigui&oacute; con la misma entrega de siempre. &Eacute;l sab&iacute;a que lo iban a matar&rdquo;, suelta Francisca, que formaba parte de la Congregaci&oacute;n de San Antonio de Padua en Buenos Aires y, junto a otras tres hermanas, se mudaron en los &acute;70 a La Rioja a pedido de Angelelli. Hoy es una de las pocas que qued&oacute; con vida y el recuerdo sigue intacto. A veces lo acompa&ntilde;aba a dar misa. Cierta vez, la polic&iacute;a los fren&oacute; en un ret&eacute;n. A &eacute;l lo cacharon especialmente, con insistencia. &ldquo;Pesar que a esos changos les di la confirmaci&oacute;n&rdquo;, le coment&oacute; luego a Francisca. En otras oportunidades le toc&oacute; esconder o quemar libros que eran considerados &ldquo;subversivos&rdquo;, y se r&iacute;e cuando menciona que uno de ellos era sobre el Cubismo, que los militares creyeron que se trataba de la revoluci&oacute;n cubana. &ldquo;El Pelado era muy culto, pero nunca se impon&iacute;a con su conocimiento. Era humilde, sencillo, abierto. En sus tiempos muertos escrib&iacute;a poes&iacute;a. Y nunca le faltaba tiempo para ser atento y generoso. Despu&eacute;s de misa nos hac&iacute;a una sopa y nos llevaba a nuestra casa con su auto. El obispado era una iglesia de puertas abiertas y con su muerte se volvieron a cerrar&rdquo;.&nbsp;
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                Homenaje a Angelelli en La Rioja                            </span>
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        Francisca trabaj&oacute; en las comunidades rurales, se met&iacute;a en los precarios ranchos de lona y jarilla con una misi&oacute;n clara. &ldquo;Vayan casa por casa a tomarse un mate y a escuchar sus historias. No hay que ense&ntilde;arles nada, s&oacute;lo aprender de la gente&rdquo;, era todo lo que les dec&iacute;a el Pelado. Do&ntilde;a Francisca recuerda que en los diarios locales se criminalizaba a Angelelli diciendo que era comunista y que escond&iacute;a armas en el obispado. Tambi&eacute;n ten&iacute;a a sectores de la Iglesia en su contra: los Cruzados de la Fe, por poner un caso, era un grupo de terratenientes conservadores que persigui&oacute; de forma sistem&aacute;tica a la pastoral del obispo. La propaganda en su contra era tan descomunal que hasta hoy, dice Francisca, hay personas que creen que &ldquo;algo habr&aacute; hecho para morir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;&Eacute;l sab&iacute;a realmente que lo iban a matar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, pero nunca nos transmiti&oacute; miedo. El Pelado hac&iacute;a chistes, se divert&iacute;a con la gente, siempre se acordaba de sus cumplea&ntilde;os y ayudaba de cuerpo presente. Sab&iacute;amos que tuvo la oportunidad de irse del pa&iacute;s, pero no quiso. Su muerte hizo que muchos se fueran, nuestro trabajo se parti&oacute; en dos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-&iquest;Usted qu&eacute; hizo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Decid&iacute; quedarme, porque sent&iacute; que los poquitos que continuamos en la pastoral&nbsp; deb&iacute;amos prolongar su legado. Me segu&iacute;an de cerca, una vez casi me llevan. El estigma se siente hasta hoy. Los polic&iacute;as segu&iacute;an viniendo a mi casa en la democracia porque cre&iacute;an que escond&iacute;a armas. Pon&iacute;an todo patas para arriba. Mi &uacute;nica arma es la biblia, les dec&iacute;a. Hasta hace poco me enter&eacute; que hubo vecinos que me denunciaron porque vieron descargar cosas de una camioneta, cuando eran donaciones para ayudar a gente. Todav&iacute;a se me asocia a Angelelli y creen que tengo armas en el patio. Lo &uacute;nico que tengo son unas lechugas en mi huerta &ndash;cuenta Francisca, con una sonrisa tan incr&eacute;dula como simp&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pocos kil&oacute;metros de all&iacute; y en la ermita de Enrique Angelelli, en el punto exacto donde ocurri&oacute; su crimen en la ruta, se preparan para un nuevo aniversario. Ramona Romero oficia de laica anfitriona y prepara el c&aacute;liz en el que el obispo dar&aacute; la misa. Dice que vienen cat&oacute;licos a agradecer los favores recibidos y &ldquo;milagros&rdquo; de Angelelli como tambi&eacute;n ateos que lo respetan por su compromiso pol&iacute;tico y social. La ermita suele llenarse con m&aacute;s de mil personas que acuden desde varios puntos del pa&iacute;s y hasta turistas extranjeros que conocen su impronta latinoamericana: Angelelli fue uno de los sacerdotes tercermundistas m&aacute;s conocidos del continente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Preparamos ollas de locro y las sillas no nos alcanzan -cuenta Ramona, entusiasmada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque luego se sincera:
    </p><p class="article-text">
        -La memoria de Angelelli no es tan masiva en La Rioja. Hay gente que todav&iacute;a lo rechaza porque piensa que fue un extremista de izquierda y &eacute;sta sigue siendo una provincia conservadora.&nbsp; Los j&oacute;venes no lo conocen. Angelelli rompi&oacute; los moldes, y en sacerdotes nuevos se siente que sigue siendo una influencia en la cercan&iacute;a y la simpleza que ten&iacute;a con el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Una cruz de hierro con flores en el p&oacute;rtico de entrada, luego, a unos metros, una estatua gigante con el Pelado de anteojos sosteniendo una biblia en una mano y en la otra con la palma abierta, en gracia. Una peque&ntilde;a capilla en el centro de la ermita, donde los visitantes dejan escrito sus gratitudes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -El juicio fue un antes y un despu&eacute;s: despu&eacute;s de ah&iacute;, pese a los que se resisten en reconocerlo, empez&oacute; un concientizaci&oacute;n. Hasta en la polic&iacute;a se habla con respeto sobre la vida de Monse&ntilde;or Angelelli &ndash;enfatiza Ramona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2018 el Papa Francisco reconoci&oacute; el &ldquo;martirio en odio a la fe&rdquo; padecido por Angelelli y sus compa&ntilde;eros -los sacerdotes Gabriel Longueville, Carlos de Dios Murias y al laico Wenceslao Pedernera- y tom&oacute; la decisi&oacute;n de beatificarlos. El reconocimiento eclesi&aacute;stico fue fruto de un trabajo minucioso del actual arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quien se encarg&oacute; de recoger informaci&oacute;n, sortear obst&aacute;culos institucionales y ordenar el proceso vaticano para obtener la declaraci&oacute;n martirial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue un obispo que asumi&oacute; plenamente su misi&oacute;n de buen pastor entre su gente, preocupado por anunciarles a Jesucristo y, a la vez, ayudarlos a salir adelante, a crecer en la conciencia de su dignidad, a animarlos a organizarse para afrontar solidariamente la dura vida de los pobres&rdquo;, dijo Colombo cuando sali&oacute; la beatificaci&oacute;n de Angelelli como m&aacute;rtir cristiano. &ldquo;A&uacute;n hoy se desconoce la identidad de los autores materiales de su homicidio. La Iglesia Cat&oacute;lica demor&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s para asumir institucionalmente el martirio del obispo riojano&rdquo;, apuntaba aquella vez el periodista Washington Uranga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conocido como el obispo de los pobres, desde siempre se hab&iacute;a opuesto a la dictadura militar de forma p&uacute;blica y abierta. Nacido en C&oacute;rdoba el 17 de julio de 1923, hab&iacute;a ingresado con apenas 15 a&ntilde;os al seminario. Fue ordenado sacerdote en Roma en 1949, y obispo auxiliar de C&oacute;rdoba en 1960. Antes, como cura, hab&iacute;a trabajado como asesor de la Juventud Obrera Cat&oacute;lica (JOC). Siendo obispo particip&oacute; de las sesiones del Concilio Vaticano II (1964-65), un acontecimiento fundamental en la renovaci&oacute;n de la Iglesia Cat&oacute;lica. En 1968 el Papa Paulo VI le confi&oacute; la conducci&oacute;n de la di&oacute;cesis de La Rioja y all&iacute; desarroll&oacute; una intensa labor pastoral con trabajadores y campesinos, que le trajo como consecuencia la persecuci&oacute;n de parte del poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de la provincia y a nivel nacional.
    </p><p class="article-text">
        -Enrique, te est&aacute;n buscando. Vienen por vos &ndash;le hab&iacute;a dicho una vez su amigo, el tambi&eacute;n obispo Miguel Esteban Hesayne.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Si me escondo o me voy de La Rioja, seguir&aacute;n matando a mis ovejas &ndash;le respondi&oacute; el Pelado. A los 45 a&ntilde;os hab&iacute;a sido nombrado obispo de La Rioja. Desde all&iacute; su popularidad creci&oacute; tanto que sus misas dominicales desde la catedral riojana eran transmitidas por radio para toda la provincia. Y eso que, a mediados de los &acute;70, su suerte parec&iacute;a estar echada: figuraba en una lista negra de la Triple A como una personalidad que ser&iacute;a &ldquo;inmediatamente ejecutada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un o&iacute;do en el pueblo y otro en el Evangelio&rdquo;, sol&iacute;a decir en su c&iacute;rculo &iacute;ntimo. En su pastoral el obispo tambi&eacute;n hizo suyas las palabras de arzobispo brasile&ntilde;o Helder C&aacute;mara, quien sol&iacute;a recordar despu&eacute;s del Concilio Vaticano que &ldquo;si le doy de comer a los pobres, me dicen que soy un santo. Pero si pregunto por qu&eacute; los pobres pasan hambre y est&aacute;n tan mal, me dicen que soy un comunista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as antes de su muerte, el 22 de julio de 1976, pronunci&oacute; una homil&iacute;a en la que dijo que &ldquo;este pueblo, como cualquier otro del pa&iacute;s, necesita pastores que sigan haciendo lo que Carlos y Gabriel hicieron hasta ahora, y por lo que murieron&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y agreg&oacute;, en una de sus &uacute;ltimas misas: &ldquo;Ellos han entregado la vida, no por tontos, ni por c&aacute;ndidos, sino por la fe, por servir, por amar, para que nosotros entendamos qu&eacute; es servir, qu&eacute; es amar, qu&eacute; es no ser tontos. Cristo nos ense&ntilde;a a ser humildes como la paloma y astutos como la serpiente; nos manda tomar la cruz de cada d&iacute;a y seguirlo; nos manda ser mansos de coraz&oacute;n, y tener alma y coraz&oacute;n de pobres. &Eacute;l nos manda buscar a los m&aacute;s necesitados porque son los privilegiados del Se&ntilde;or, y no rechazar a nadie, porque suya es la respuesta para todos los hombres y para todo hombre, aunque se quiera dudar de esta verdad&rdquo;.
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            <span class="title">
                El recuerdo de Angelelli                            </span>
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        Angelelli sigue vivo en el presente de m&uacute;ltiples maneras. En abril de este a&ntilde;o, sin ir m&aacute;s lejos, la C&aacute;mara Primera en lo Civil, Comercial y de Minas de la Primera Circunscripci&oacute;n Judicial de La Rioja resolvi&oacute; ordenar la rectificaci&oacute;n de su partida de defunci&oacute;n. El secretario de Derechos Humanos, D&eacute;lfor Brizuela, hab&iacute;a presentado la demanda judicial porque originalmente estaba asentado que el Beato muri&oacute; por un accidente en la ruta nacional 38, causa que qued&oacute; desestimada con la sentencia judicial del 12 de septiembre de 2014, emitida por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de La Rioja N&ordm;1, integrada por Juan Carlos Reynaga, Jos&eacute; Quiroga Uriburu y Carlos Julio Lascano.
    </p><p class="article-text">
        Y todav&iacute;a la justicia tiene cuentas pendientes con otras figuras cat&oacute;licas opuestas a la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica que fue c&oacute;mplice de la dictadura militar. En julio se cumplieron 45 a&ntilde;os de la muerte del obispo Carlos Horacio Ponce de Le&oacute;n, quien fuera continuador de la obra de Angelelli. Pero a diferencia suya, su caso contin&uacute;a impune en un acontecimiento casi calcado. Ponce de Le&oacute;n, por entonces obispo de San Nicol&aacute;s, perdi&oacute; la vida en 1977 en la ruta nacional 9 cuando una camioneta se le cruz&oacute; en el camino. El parte oficial comunic&oacute; la muerte como un accidente. Hasta hoy no se conden&oacute; el hecho, pese a que una investigaci&oacute;n judicial demostr&oacute; que se trat&oacute; de un asesinato.
    </p><p class="article-text">
        En la ermita, junto a la memoria de Angelelli, se recordar&aacute;n los desaparecidos de La Rioja. Tanto Do&ntilde;a Francisca como Ramona desean que las nuevas generaciones sientan que el Pelado no era alguien encumbrado ni elevado sino alguien m&aacute;s de los humanos, alguien que jam&aacute;s renunci&oacute; ni a sus convicciones pol&iacute;ticas ni a sus votos de fe. Algo que, para el obispo, iban de la mano: no hab&iacute;a un cambio social, no hab&iacute;a una revoluci&oacute;n pol&iacute;tica sin un cambio profundo de la iglesia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&Eacute;l miraba a todos por igual. Y el momento que m&aacute;s me emocionaba era cuando juntaba las manos en la eucarist&iacute;a. Su amor por Jes&uacute;s, por el Jes&uacute;s que caminaba descalzo junto a los pobres y sent&iacute;a dignidad por su gente, era contagioso &ndash;resalta Do&ntilde;a Francisca, y sus ojos se humedecen lentamente en el inverno seco y soleado de los llanos riojanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JMM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/recuerdo-angelelli-pueblo-vio-morir-pienso-dias-perseguido-siguio-entrega_1_9220837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Aug 2022 11:08:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El recuerdo de Angelelli en el pueblo que lo vio morir: "Pienso en él todos los días, estaba siendo perseguido y siguió con la misma entrega de siempre”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Rioja,Dictadura militar argentina (1976-1983),Iglesia católica,Monseñor Enrique Angelelli]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Asesinos seriales, un repaso por los casos criminales que todavía no llegaron a las series y uno de los que ya lo hicieron y son éxito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/asesinos-seriales-repaso-casos-criminales-todavia-no-llegaron-series-hicieron-son-exito_1_8805989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db002382-d4d6-4cfd-8a04-7595e2ea98ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0." width="1200" height="675" alt="Asesinos seriales, un repaso por los casos criminales que todavía no llegaron a las series y uno de los que ya lo hicieron y son éxito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mal mostrando sus garras se transformó en un clásico del espectáculo criminal en las plataformas. Qué hay detrás de la atracción por los homicidios y sus autores.</p></div><p class="article-text">
        Podr&iacute;a ser la trama perfecta de un gui&oacute;n. Ocurri&oacute; en <strong>Goi&aacute;s</strong>, Brasil, a mediados del a&ntilde;o pasado y no en Estados Unidos, pa&iacute;s obsesionado en el asesino serial por excelencia. La secuencia del &ldquo;asesino del DF&rdquo; tiene detalles tan macabros como ins&oacute;litos y compone un cap&iacute;tulo central del espect&aacute;culo criminal contempor&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La atenci&oacute;n medi&aacute;tica prestada al pr&oacute;fugo<strong> L&aacute;zaro Barbosa</strong>, quien se hab&iacute;a refugiado en los bosques y caus&oacute; terror en la poblaci&oacute;n, se intensific&oacute; despu&eacute;s de que fuera se&ntilde;alado por la Polic&iacute;a del Distrito Federal como el autor de la masacre de una familia campesina, s&iacute;mil los hechos de <em>A Sangre Fr&iacute;a </em>(1965), de<strong> Truman Capote</strong>. L&aacute;zaro, de 32 a&ntilde;os, un hombre con largo historial homicida -dos asesinatos, violaciones y escape de prisi&oacute;n a cuestas-, hab&iacute;a matado a cuchillazos y a tiros a un matrimonio y a sus dos hijos, de 21 y 15 a&ntilde;os, en una granja del Brasil profundo. Luego escondi&oacute; los cuerpos con hojas para que no fueran identificados en los registros a&eacute;reos de la polic&iacute;a. Y se dio a la fuga.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lázaro Barbosa, el asesino más buscado de Brasil                            </span>
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        Fue el ep&iacute;logo de su aventura criminal, que los investigadores calcularon en once asesinatos desde 2007. Considerado como &ldquo;un psic&oacute;pata impredecible&rdquo; L&aacute;zaro Barbosa se meti&oacute; en casas -incendi&oacute; una y varias personas fueron trasladadas en grave estado al hospital-, se enfrent&oacute; a tiros con un campesino y en el camino rob&oacute; armas y coches. Su raid siniestro ha dejado destellos extravagantes: en una de las viviendas oblig&oacute; a una mujer a prepararle algo de comida mientras ve&iacute;a televisi&oacute;n en el sill&oacute;n y al marido a fumar marihuana junto a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Como si le faltaran escenas cinematogr&aacute;ficas, L&aacute;zaro protagoniz&oacute; varios enfrentamientos con los agentes policiales. Uno de los m&aacute;s perturbadores fue cuando tom&oacute; como rehenes a un matrimonio y a su hija y los traslad&oacute; hasta la orilla de un r&iacute;o, donde al parecer pensaba asesinarlos. No pudo. La joven logr&oacute; mandar un mensaje a la polic&iacute;a, que lleg&oacute; al lugar y salv&oacute; a la familia. Pero el homicida escap&oacute; una vez m&aacute;s. Caminaba por los r&iacute;os para dificultar el trabajo de los perros rastreadores.
    </p><p class="article-text">
        Barbosa, como todo asesino serial, se convirti&oacute; en un entretenimiento televisivo. Carcomidos por la verg&uuml;enza, la madre, el padre y la mujer de L&aacute;zaro, con la que ten&iacute;a una ni&ntilde;a de dos a&ntilde;os, aparec&iacute;an en los noticieros y le suplicaban que se entregara. La cacer&iacute;a policial, que hab&iacute;a movilizado la atenci&oacute;n de los brasile&ntilde;os como un asunto de Estado, lleg&oacute; a su fin el 28 de junio de 2021. Trescientos polic&iacute;as buscaron durante veinte d&iacute;as a uno de los m&aacute;s temibles homicidas de la historia del pa&iacute;s: usaron drones equipados con infrarrojos, helic&oacute;pteros, perros, radios. Hasta que lo encontraron. L&aacute;zaro Barbosa fue aniquilado por una feroz balacera en la ciudad de &Aacute;guas Lindas, en Goi&aacute;s. El presidente Jair Bolsonaro lo celebr&oacute; en Twitter: <a href="https://twitter.com/jairbolsonaro/status/1409523075708751877?s=20&amp;t=6_X65WzhMIBMH2a_i1FSbw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Uno menos para amedrentar las familias de bien&rdquo;</a>. Y haciendo gala de su discurso armamentista agreg&oacute;: &ldquo;Los bandidos est&aacute;n armados, no tienes paz ni siquiera dentro de tu casa. No puedo dormir, a pesar de la enorme seguridad aqu&iacute; en el Palacio del Gobierno, sin tener un arma a mi lado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1409603130803822592?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Es posible pensar que la secuencia de Barbosa se estrene en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os en Netflix o HBO bajo el t&iacute;tulo de &ldquo;El asesino serial del DF brasile&ntilde;o&rdquo;. No hay nada m&aacute;s inquietante -y a la vez atractivo para las audiencias- que el mal mostrando sus garras: cuando esos <em>psyco killer,</em> siempre hombres, se obsesionan por matar sin que nadie los pueda frenar. Con los asesinos seriales, y tal como hab&iacute;a postulado Ricardo Piglia, no interesa tanto la presencia de la realidad en la ficci&oacute;n sino su contrario. Cuando la ficci&oacute;n se cuela en los intersticios de lo cotidiano, esa <em>transparencia del mal</em>, como la hab&iacute;a llamado el fil&oacute;sofo <strong>Jean Baudrillard,</strong> quien dec&iacute;a: &ldquo;Me interesa descubrir las ambig&uuml;edades, los desequilibrios, toda <em>esa parte maldita</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ficci&oacute;n en la realidad: el a&ntilde;o pasado, un grupo de investigadores policiales comunic&oacute; la identidad de uno de los criminales m&aacute;s famosos de la historia estadounidense, el <em>Asesino del Zod&iacute;aco</em>, un homicida en serie de fines de los &acute;60 que inspir&oacute; las pel&iacute;culas &ldquo;Harry el Sucio&rdquo; y &ldquo;Zodiac&rdquo; -y ahora, adem&aacute;s, a uno de los villanos de la nueva versi&oacute;n de &ldquo;Batman&rdquo;-, asesino al que nunca se pudo atrapar pese a que dej&oacute; numerosas pistas. El grupo us&oacute; nueva evidencia f&iacute;sica y forense as&iacute; como los aportes de testigos presenciales para establecer, m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s, que se tratar&iacute;a de Gary Francis Poste, un hombre que muri&oacute; en 2018 y que hasta entonces no hab&iacute;a aparecido en los radares de los detectives. La hip&oacute;tesis todav&iacute;a no fue confirmada oficialmente.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Escena real de la búsqueda en Brasil de Lázaro Barbosa."
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            <span class="title">
                Escena real de la búsqueda en Brasil de Lázaro Barbosa.                            </span>
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        Esa <em>parte maldita</em> como acontecimiento de dualidad, de borde entre lo real y lo ficcional legitimado por la cultura masiva: no es casual que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os el <em>true crime</em> se haya transformado en un g&eacute;nero arrasador de la pantalla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; est&aacute; <strong>Samuel Little</strong>, que confes&oacute; haber matado a m&aacute;s de 90 mujeres convirti&eacute;ndose en el asesino serial m&aacute;s prol&iacute;fico de Norteam&eacute;rica, hablando en una entrevista, impasible: &ldquo;Trato de identificar en qu&eacute; momento me empez&oacute; a atraer el cuello de una mujer&rdquo;. Durante cuatro d&eacute;cadas, las autoridades lo detuvieron m&aacute;s de cien veces pero evadi&oacute; la Justicia y sigui&oacute; matando. &ldquo;No perd&iacute; tiempo enterrando cad&aacute;veres&rdquo;, se jacta. Y un periodista, a lo largo de un documental de la BBC, se pregunta por qu&eacute; ha sido posible que un asesino de tal magnitud hubiera matado tan impunemente, yendo de Estado en Estado, sin que se lo detuviera: la matriz que encuentra es el racismo institucional, la polic&iacute;a haciendo responsable a sus v&iacute;ctimas, mayormente prostitutas, negras y pobres, a las que nadie buscaba cuando desaparec&iacute;an. &ldquo;Las amo a todas. No puedo elegir ninguna favorita. Las ver&eacute; en el infierno&rdquo;, cierra Little, con evidente desprecio por sus presas humanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El asesino serial como el perfecto cazador, inteligencia y cinismo en acci&oacute;n armando una cacer&iacute;a infinita, y los detectives que prueban t&eacute;cnicas, m&eacute;todos y se pasan la vida -y varias veces arrestando inocentes en su desesperaci&oacute;n por resolver casos- para poder cazarlo: otro t&oacute;pico insoslayable del g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;Cazar asesinos&rdquo; (Netflix) los investigadores hablan en primera persona exponiendo sus luces y sombras no sin vanagloriarse de sus hero&iacute;smos. Como cuando por las pruebas de ADN -un m&eacute;todo que, a partir de los &acute;80, cambi&oacute; el curso de las pesquisas- y el rol de los medios -un asesino serial escribe una carta a una cadena local: &ldquo;Me cuesta controlarme. Cuando el monstruo entra en mi cerebro, no s&eacute;. &Eacute;l ya escogi&oacute; su nueva v&iacute;ctima&rdquo;- descubren a BTK, un aterrador asesino de Kansas que reaparece despu&eacute;s de 30 a&ntilde;os, y termina siendo identificado como Dennis Rader -porque no existe criminal que, en el fondo, no quiera ser descubierto-, un ciudadano ejemplar de buena familia y sin ning&uacute;n antecedente penal. Es el mismo BTK que aparece en un cap&iacute;tulo de&nbsp; &ldquo;Mindhunter&rdquo; (Netflix), donde dos agentes del FBI entrevistan a asesinos para desmenuzar&nbsp; el rompecabezas de sus mentes, tal como sucede en &ldquo;The Confession Killer&rdquo; (Netflix), retrato &iacute;ntimo de Henry Lee Lucas, una suerte de estrella cinetamogr&aacute;fica que aparece sospechado como un asesino serial que destapa, a la vez, un circo medi&aacute;tico y la desidia de la instituci&oacute;n policial bajo su notable capacidad de fabulaci&oacute;n. &iquest;Y si Henry Lee Lucas lo estuviera confesando todo, pero todo fuera mentira?
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        El brasile&ntilde;o L&aacute;zaro Barbosa parece constituir uno de esos perfiles, <em>made in USA</em>. En una de las &uacute;ltimas series documentales de Netflix, &ldquo;El asesino del Times Square&rdquo;, aparece una fija: el asesino y su &eacute;poca; y su zona de confort: &ldquo;el paseo de las prostitutas&rdquo;, antes de la epidemia del sida. Nueva York, fines de los &acute;70. &ldquo;Los depredadores andaban sueltos&rdquo;, dice la voz en off, con im&aacute;genes de los suburbios neoyorquinos que semejan a la excepcional ficci&oacute;n &ldquo;The Deuce&rdquo; (HBO). Se encuentran dos mujeres sin cabeza en un hotel, tras un incendio provocado por el llamado &ldquo;asesino del torso&rdquo; para no dejar huellas. &ldquo;Buscar un asesino en Times Square era buscar una aguja en un pajar. Hab&iacute;a asesinatos en cada esquina&rdquo;, resume un detective. Y m&aacute;s si las v&iacute;ctimas eran prostitutas, terreno com&uacute;n en la cacer&iacute;a de un asesino serial, como en Samuel Little.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro t&oacute;pico de los asesinos seriales es la aparente normalidad en la que se mueven</strong>, sin levantar sospechas de sus dobles vidas. Un ex compa&ntilde;ero del asesino del Times Square comenta que hablaban en la oficina de los cr&iacute;menes cuando salieron a la luz en la prensa. &ldquo;Bob, podr&iacute;a haber sido t&uacute;. Podr&iacute;a haber sido yo&rdquo;, le dijo una vez, en broma, el asesino escondido de oficinista. Era alguien con hijos, con hogar, un buen trabajador. Alguien que empez&oacute; con colegialas, cerca de su casa, y luego dio &ldquo;el salto&rdquo; hacia el Times Square, con prostitutas, en &ldquo;un juego que hac&iacute;a sentirme Dios, al tener el control de sus vidas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dios, las sectas y los cultos sat&aacute;nicos, el imperio, la Guerra Fr&iacute;a: acontece la edad de oro de los asesinatos en serie. Entre 1970 y 2000, en efecto, irrumpieron el 82 por ciento de todos los asesinos en serie estadounidense del siglo XX: Charles Manson, Ted Bundy, Angelo Buono y Kenneth Bianchi, Richard Ram&iacute;rez. Los asesinatos del torso, adem&aacute;s, ocurrieron poco tiempo despu&eacute;s de los del &ldquo;Hijo de Sam&rdquo; en Nueva York. Sobre todos ellos, existen series y documentales a doquier en las &uacute;ltimos tiempos, un torrente de fascinaci&oacute;n, atrocidad al m&aacute;ximo y peligro -no casualmente <strong>Netflix debi&oacute; lanzar un comunicado al advertir que Ted Bundy era romantizado por los espectadores-</strong>. &ldquo;Buscamos el gancho del destripador. La gente quedaba hipnotizada al leer que la leyenda de Jack el Destripador, aquel asesino victoriano, estaba aqu&iacute; reencarnada en Yorkshire&rdquo;, dice el editor de un medio, recordando c&oacute;mo hab&iacute;a sido la cobertura en Inglaterra del asesino serial que conmovi&oacute; a la poblaci&oacute;n entre los &acute;70-&acute;80.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los asesinos en serie suelen matar a aquellas personas que la sociedad menosprecia. Por otro lado, una buena parte de los victimarios expresaron humillaci&oacute;n y ofensa y, al decir de Roberto Arlt, buscaban &ldquo;ser a trav&eacute;s de varios cr&iacute;menes&rdquo;. Y todo relato sobre un asesino serial es, por antonomasia, un relato sobre los detectives -con la serie <strong>&ldquo;True Detective&rdquo; </strong>(HBO), en su primera temporada, como la m&aacute;s extraordinaria en su g&oacute;tico sure&ntilde;o sobre la caza de un asesino serial, recreando las reglas del g&eacute;nero-. Sus m&eacute;todos, sus t&eacute;cnicas, sus hip&oacute;tesis, hallazgos y fracasos, y todo su arsenal de maldad y bondad en dosis repartidas para procesar la violencia m&aacute;s descarnada: de los s&aacute;dicos sexuales a los narcisistas malignos, de los traumas de infancia a los que viven existencias grises, de los seductores-estafadores a los buenos y respetables vecinos. Y, tambi&eacute;n, el asesino serial como el retrato de una era. Porque el asesino serial, al igual que el delito, lleva las marcas de la sociedad que le da lugar. A las prostitutas, v&iacute;ctimas predilectas de los criminales en serie, los polic&iacute;as las arrestaban cuando iban a hacer una denuncia. Hasta que surgi&oacute; el movimiento feminista, en Estados Unidos, y con su lucha en las calles las cosas empezaron a cambiar: ya no las miraban como el &uacute;ltimo orej&oacute;n del tarro.&nbsp;&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que me parece m&aacute;s interesante de la relaci&oacute;n entre las series y los asesinos en serie es, precisamente, que ambos convergen en la serialidad. Por eso es la figura por excelencia de la televisi&oacute;n. El asesino con una &uacute;nica v&iacute;ctima es perfecto para un libro o una pel&iacute;cula; pero el psic&oacute;pata reincidente puede nutrir una temporada completa. De alg&uacute;n modo son tambi&eacute;n espejos de los telespectadores: tambi&eacute;n nosotros somos obsesivos y reincidentes. La pantalla, ese &acute;black mirror&acute;, nos refleja nuestra propia imagen, adicta a la atrocidad&rdquo;, reflexiona en di&aacute;logo con este medio Jorge Carri&oacute;n, autor de &ldquo;Teleshakespeare&rdquo; (Interzona).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo explica tambi&eacute;n Mariana Enriquez, poniendo el foco -claro est&aacute;- en el fen&oacute;meno yanqui.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En libros, en documentales, en cientos de podcasts, como el pionero <em>Serial</em>; a veces se rescatan casos no resueltos o se recurre a nueva evidencia o interpretaciones sobre asesinos muy famosos, en general, los seriales. La cuesti&oacute;n es c&oacute;mo volver a contar a estas celebridades del crimen sin el recurso habitual de convertirlos en superestrellas. Su construcci&oacute;n como celebridades es tan s&oacute;lida que incluso se cree que estos criminales son &uacute;nicos de Estados Unidos, un producto de la cultura norteamericana, pero s&oacute;lo un repaso por sitios de informaci&oacute;n tan elementales como Wikipedia demuestra que asesinos seriales existen en todo el mundo, lo que no hay es una maquinaria judicial, medi&aacute;tica, cinematogr&aacute;fica y transnacional que pueda convertirlos en figuras globales&rdquo;, dice la periodista y escritora, que en una reciente entrevista, metiendo las patas en el g&eacute;nero, ha afirmado: &ldquo;Exploro la maldad que todos albergamos y somos capaces de ejercer&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada personaje configura un imaginario alrededor de su figura. &ldquo;Tal vez sea un asesino serial&rdquo;, comenta al pasar la madre de la detective Mare Sheehan -interpretada por una notable Kate Winslet- en la miniserie de HBO &ldquo;Mare of Easttown&rdquo;. &ldquo;Es la tercera chica muerta, Mare. Yo s&oacute;lo digo&rdquo;, termina la madre, como una mosca zumbando en el o&iacute;do. Mare, que estaba temporalmente suspendida de la fuerza, se pone una campera y de inmediato corre a visitar a su compa&ntilde;ero detective, interrumpiendo su cena. Vuelve al ruedo. Una serie de cr&iacute;menes destapan lo m&aacute;s podrido de una comunidad de Pensilvania, aunque ella, con su propio drama &iacute;ntimo a cuestas -como le ocurre a la periodista de &ldquo;Sharp Objects&rdquo; (HBO) en el regreso a su pueblo para reportear un par de desapariciones y muertes-, no sea la m&aacute;s indicada para resolverlos. En la investigaci&oacute;n del crimen serial, adem&aacute;s, la sociedad parece investigarse a s&iacute; misma.
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            </figure><p class="article-text">
        El criminal goza con su crimen y eso es aterrador, dicen los especialistas sobre asesinos seriales. &iquest;Qu&eacute; pasa cuando el homicida es un grupo? No hace mucho se cumplieron 52 a&ntilde;os de uno los cr&iacute;menes masivos m&aacute;s pavorosos del siglo XX. Un 9 de agosto de 1969, en el 1050 de Cielo Drive, en Beverly Hills, y de la mano de su l&iacute;der Charles Manson, tres miembros de su secta&nbsp; conocida como &ldquo;La Familia&rdquo; entraron a la casa del productor discogr&aacute;fico Terry Melcher -hijo de la actriz Doris Day-. D&iacute;as antes &eacute;ste hab&iacute;a rechazado proyectos musicales de Manson. Pero Melcher no estaba en su casa. Los tres enviados por Manson hallaron a la actriz Sharon Tate, al peluquero Jay Sebring y a una pareja de amigos de Tate: Abigail Folger y Wojciech Frykowski. Tate estaba embarazada de ocho meses: su esposo, el cineasta Roman Polanski, estaba en Londres. &ldquo;La Familia&rdquo; actu&oacute; en bloque en una faena macabra: mataron a los cuatro a cuchillazos y balazos. Antes de ingresar hab&iacute;an asesinado al vecino Steven Parent, a metros de la casa. Al d&iacute;a siguiente, otro grupo de la secta asesin&oacute; en su residencia al ejecutivo de un supermercado, Leno LaBianca y su mujer, Rosemary. Los asesinos fueron capturados, igual que Manson. Evitaron la pena de muerte y recibieron prisi&oacute;n perpetua por los siete asesinatos. Refugiado en su leyenda Manson muri&oacute; en prisi&oacute;n en 2017, a los 83 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        1969 como el principio del fin del sue&ntilde;o revolucionario y de las utop&iacute;as: as&iacute; tambi&eacute;n queda sellado en la serie &ldquo;La serpiente&rdquo; (Netflix), fresco social del desencanto de &eacute;poca anclado en la historia de Charles Sobhraj, predador de hippies en Tailandia durante los &acute;70. Sobre Charles Manson y La Familia existen, como no pod&iacute;a ser de otra manera, un pu&ntilde;ado de artefactos audiovisuales de una marca industrial del crimen que funciona como pocos: en &ldquo;Mindhunter&rdquo; y <a href="https://www.youtube.com/watch?v=KFCD0UfZgz8" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">durante la segunda temporada, los agentes Holden y Tench entrevistan en prisi&oacute;n</a>  a Charles Manson -interpretado por Damon Herriman, que tambi&eacute;n lo encarna en &ldquo;&Eacute;rase una vez en Hollywood&rdquo;, la recreaci&oacute;n singular del fin de &eacute;poca de Quentin Tarantino-.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        Los magnicidios como ecos que permanecen eternamente. As&iacute; lo piensa el periodista Sebasti&aacute;n De Caro, que explora el <em>satanic panic</em> en clave de cultura popular. En su libro &ldquo;Cielo Drive&rdquo; (Reservoir Books) revisa el culto a Charles Manson y el asesinato de Sharon Tate, esa &ldquo;leyenda diab&oacute;lica&rdquo; que se ha vuelto universal. &ldquo;Lo que pas&oacute; esa noche funcion&oacute; como un aleph de la cultura pop, del cine, las letras y la m&uacute;sica&rdquo;, escribe De Caro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El asesino serial es un personaje de la cultura popular norteamericana, de la industria del entretenimiento. En t&eacute;rminos generales supone un estereotipo, el de un monstruo que causa rechazo pero que tambi&eacute;n seduce por un carisma especial, sea el que aporta la ficci&oacute;n a trav&eacute;s de sus reconstrucciones (Anthony Hopkins en &rdquo;El silencio de los inocentes&ldquo; como ejemplo paradigm&aacute;tico) sea el que se reconoce a los propios asesinos (Ted Bundy). Que parezca un monstruo es finalmente tranquilizador, porque entonces el asesino no tiene nada que ver con lo que se llama normalidad. Charles Manson, David Berkowitz, el mismo Bundy, representan esa figura&rdquo;, analiza el escritor y periodista <strong>Osvaldo Aguirre</strong>, autor del reciente &ldquo;Contrase&ntilde;as. El crimen en la cultura argentina&rdquo; (Editorial UNIPE).&nbsp;
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                &quot;El crimen en la cultura argentina” (Editorial UNIPE) de Osvaldo Aguirre.                            </span>
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        Seg&uacute;n su mirada, el enfoque que predomina en series y documentales se concentra en el asesino, busca la explicaci&oacute;n de sus actos en su psicolog&iacute;a -o incluso en su cerebro-, a lo sumo en su historia familiar, y al mismo tiempo lo desvincula de cualquier relaci&oacute;n con el contexto social, pol&iacute;tico y cultural de su tiempo. &ldquo;Por eso, me parece, las producciones m&aacute;s interesantes son las que dejan al asesino de lado y se ponen a mirar el conjunto de la escena: las v&iacute;ctimas, la actitud de la justicia y de la polic&iacute;a, las ideas corrientes, los valores que se consideran como s&iacute;mbolos de prestigio o de posicionamiento social&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aguirre duda que en Argentina se pueda hablar de asesinos seriales. El Petiso Orejudo -del cual hay una reedici&oacute;n del libro de Mar&iacute;a Moreno, un viaje polif&oacute;nico hacia la figura criminal- es considerado como el primer <em>serial killer</em> nativo por casi toda la biblioteca del g&eacute;nero. Sin embargo, en su caso contribuyeron a crear una horrenda fama tanto las retorcidas motivaciones de sus cr&iacute;menes como el hecho de que las v&iacute;ctimas fueran ni&ntilde;os de corta edad, y el que, como analiza Aguirre, la naciente ciencia de la criminolog&iacute;a encontrara al tipo de delincuente que tanto buscaba, el asesino ideal de la psiquiatr&iacute;a de la &eacute;poca: el degenerado. Y, adem&aacute;s, que se armara su expediente con confesiones que le hace a la polic&iacute;a o que la polic&iacute;a le atribuye y a partir de construcciones m&eacute;dico-policiales, con un enorme margen de duda sobre la verdad.
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                El Petiso Orejudo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;El Petiso Orejudo no fue un asesino serial, s&oacute;lo se comprob&oacute; que cometi&oacute; el crimen de Giordano -polemiza el escritor-. Tenemos a Walter De Giusti, un plomero que mat&oacute; a cinco mujeres en Rosario en el contexto de dos intentos de robo y de intoxicaciones con psicof&aacute;rmacos. S&iacute; se puede reconocer un impacto temprano del fen&oacute;meno a trav&eacute;s de la prensa: en 1894, cuando ocurri&oacute; en Buenos Aires el descuartizamiento de Francois Farbos, los diarios porte&ntilde;os recordaron el caso de Jack el Destripador. Y la explotaci&oacute;n period&iacute;stica de la historia de Robledo Puch me parece lamentable, una obnubilaci&oacute;n del pensamiento y una contribuci&oacute;n al peor sentido com&uacute;n, el de una sociedad que se desentiende de la violencia que produce y que se alarma por la posible liberaci&oacute;n de Robledo Puch, despu&eacute;s de pasar medio siglo en la c&aacute;rcel, pero que no se inquietar&iacute;a demasiado con la libertad, por ejemplo, de Etchecolatz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desmitificando el criminal como bestia se lee &ldquo;Magnetizados&rdquo; (Anagrama), el notable libro de Carlos Busqued sobre Ricardo Melogno, <em>taxi killer</em>: una larga y descarnada conversaci&oacute;n hacia el coraz&oacute;n de las tinieblas. Y para tomar un respiro del asesino made in USA, basta espantarse con la furia asesina del personaje de &ldquo;Titane&rdquo; (Julia Ducournau), perderse en los tiempos criminales del director coreano Bong Joon-ho con sus joyas &ldquo;Memorias de un asesino&rdquo; y &ldquo;Barking Dogs Never Bite&rdquo;, o en &ldquo;El Caso Hartung&rdquo; (Netflix), el thriller dan&eacute;s de asesinatos en serie con un mu&ntilde;equito de casta&ntilde;a como sello de la narrativa n&oacute;rdica contempor&aacute;nea, y por si queda un halo de aliento, o saborear el inquietante libro &ldquo;Mi hermana, asesina en serie&rdquo; (Alpha Decay), de la africana Oyinkan Braithwaite, donde se retrata el poder de la consanguinidad en la marca com&uacute;n del crimen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una maldad que la pol&iacute;tica ha de exprimir siempre hasta el hueso, y el caso de Bolsonaro pidiendo la cabeza de Leandro Barbosa expresa la noci&oacute;n hegem&oacute;nica del criminal como monstruo separado del cuerpo social, el que amenaza un status quo civilizado. &ldquo;No eran esbirros natos -dec&iacute;a Primo Levi acerca de los nazis en el emblem&aacute;tico &rdquo;Si esto es un hombre&ldquo;-, no eran (salvo pocas excepciones) monstruos: eran gente cualquiera. Los monstruos existen pero son demasiado pocas para ser realmente peligrosos; m&aacute;s peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios dispuestos a creer y obedecer sin discutir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes son los asesinos seriales, de qu&eacute; est&aacute;n hechos, c&oacute;mo pudieron hacer lo que hicieron? En el l&iacute;mite del entendimiento humano, entre hechos reales, conjeturas, testimonios, supuestos y ficciones, el mal sigue siendo algo tr&aacute;gicamente rid&iacute;culo, insoportable, que tiene s&iacute;ntomas tanto f&iacute;sicos como espirituales. Pero, al mismo tiempo, la crueldad es uno de los signos m&aacute;s democr&aacute;ticos del salvaje e incierto mundo presente. Al calor de las convulsiones sociales y los cambios pol&iacute;ticos, las fantas&iacute;as populares proyectan en los asesinos seriales miedos y anhelos propios. Por m&aacute;s que un expediente se cierre, por m&aacute;s m&oacute;viles vac&iacute;os que existan en cada crimen, la Justicia no puede impedir que los asesinos seriales permanezcan all&iacute;, en esa <em>parte maldita</em> que tanto hechiza, una Twilight Zone que produce entretenimiento de masas, imaginarios del horror y la revelaci&oacute;n de una imagen inc&oacute;moda: se delata, en la figura del <em>serial killer</em>, la humanidad en carne viva, un pedazo de la sociedad en la que viven.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>JMM</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/asesinos-seriales-repaso-casos-criminales-todavia-no-llegaron-series-hicieron-son-exito_1_8805989.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Mar 2022 03:47:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Asesinos seriales, un repaso por los casos criminales que todavía no llegaron a las series y uno de los que ya lo hicieron y son éxito]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asesinos seriales,Netflix,HBO,Estados Unidos,Brasil,Jair Bolsonaro,Series,Streaming,El Petiso Orejudo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raúl Barboza, el mago del acordeón que llevó el chamamé y los sonidos del monte y de la selva a París]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/raul-barboza-mago-acordeon-llevo-chamame-sonidos-monte-selva-paris_1_8591251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2d49cc2-8b2d-4018-8480-f54fa7437fa8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raúl Barboza, el mago del acordeón que llevó el chamamé y los sonidos del monte y de la selva a París"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los 83 años, el músico es el protagonista de un documental sobre su vida que se preestrenó ayer en la Sala Lugones de CABA y se estrenará en enero en el Festival del chamamé en Corrientes.</p></div><p class="article-text">
        Un joven y sonriente Ra&uacute;l Barboza, de pelo negro, improvisa una zapada tan m&aacute;gica como enloquecida con Hermeto Pascoal en un patio de tierra. Es un archivo casero, de enorme valor testimonial, a d&uacute;o de acordeones. En otra escena Ra&uacute;l Barboza visita a Renato Borghetti en &ldquo;La F&aacute;brica de Gaiteiros&rdquo;, en Rio Grande do Sul, y luego se junta a tocar con otro amigo ga&uacute;cho, Luiz Carlos Borges; en el medio, los brasileros le cantan el cumplea&ntilde;os como si le cantaran al maestro. Y el maestro agradece llevando sus manos hacia el pecho.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Curioso y entusiasta, Ra&uacute;l Barboza viaja al encuentro de comunidades guaran&iacute;es en Chaco y Misiones, y grabador en mano, con delicadeza, se acerca a la m&uacute;sica aut&oacute;ctona casi con af&aacute;n antropol&oacute;gico. Meditativo, Ra&uacute;l Barboza habla y piensa en Par&iacute;s, donde todav&iacute;a no puede creer c&oacute;mo a partir de que Astor Piazzolla le abriera las puertas y su esposa Olga lo animara, se qued&oacute; a vivir desde 1987 hasta la actualidad. Con los ojos cerrados, Ra&uacute;l Barboza toca con el guitarrista Juanjo Dom&iacute;nguez un chamam&eacute; r&aacute;pido; en otro intervalo se encuentra con el Chango Spasiuk a sacar de o&iacute;do una melod&iacute;a litorale&ntilde;a. Y entonces Ra&uacute;l Barboza caminando otra vez por las calles de Par&iacute;s, pl&aacute;cidamente, se frena en un puente y observa el vuelo de un p&aacute;jaro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Raúl Barboza, la voz del viento, el documental que se preestreno en la Sala Lugones de CABA y se estrenará en enero en el Festival de Corrientes                            </span>
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        Son fragmentos memorables de &ldquo;La voz del viento&rdquo;, el documental de una hora y media del director Daniel Gagliano sobre uno de los acordeonistas m&aacute;s importantes de todos los tiempos en la historia de la m&uacute;sica popular argentina. Ra&uacute;l Barboza, hoy de 83 a&ntilde;os, vive en Francia y pronto regresar&aacute; a Argentina para una gira despu&eacute;s del encierro de la pandemia, donde tocar&aacute;, entre otros espacios, en el Festival Nacional de Chamam&eacute; en Corrientes a mediados de enero del 2022. Hace poco, confes&oacute; que apenas se enter&oacute; que <a href="https://www.eldiarioar.com/sociedad/chamame-declarado-patrimonio-humanidad-unesco_1_6511339.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la UNESCO hab&iacute;a declarado al chamam&eacute; como Patrimonio Cultural de la Humanidad</a>, en diciembre de 2020, la primera persona en quien pens&oacute; fue Astor Piazzolla. No era para menos: fue el gran bandoneonista ya consagrado quien lo recomend&oacute; en Par&iacute;s cuando nadie sab&iacute;a qui&eacute;n era, a sus 50 a&ntilde;os. Ese es un quiebre decisivo en el documental.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las afinidades musicales de Barboza, un alma inquieta como compositor conocido como &ldquo;el mago del acorde&oacute;n&rdquo; cuando era adolescente, son los ritmos brasile&ntilde;os, el jazz, la m&uacute;sica de c&aacute;mara y las melod&iacute;as folkl&oacute;ricas de todo el mundo, sin perder nunca las ra&iacute;ces del chamam&eacute;, el g&eacute;nero que toca desde su infancia. A la fecha lleva diez discos grabados en Francia, donde lo reconocieron como &ldquo;hu&eacute;sped de honor&rdquo;. Todo ese camino de d&eacute;cadas -entre Argentina, el sur de Brasil y Francia- se narra a modo de vi&ntilde;etas, de sueltos aqu&iacute; y all&aacute;, con el ritmo entra&ntilde;able y suave de un hombre capaz de perderse an&oacute;nimamente en la inmensidad de la selva litorale&ntilde;a como de escuchar a un m&uacute;sico callejero y conmoverse con su presencia en la multitud. Un hombre que, lejos de aburguesarse en la comodidad de sus logros, no ha perdido un gramo de su capacidad de asombro.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Raúl Barboza                            </span>
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        El punto de partida del documental &ldquo;La voz del viento&rdquo; fue hace unos a&ntilde;os, cuando Barboza cumpli&oacute; ochenta: fue entonces que Gagliano agarr&oacute; la c&aacute;mara y lo film&oacute; en uno de esos viajes por Argentina y Brasil, celebrando entre los suyos. Con un preestreno en la Sala Lugones del Centro Cultural San Mart&iacute;n, el filme tendr&aacute; su noche de gala justamente en el Festival de Chamam&eacute;, provincia donde Barboza tiene su g&eacute;nesis familiar. &ldquo;Extra&ntilde;aba ese deseo de andar. Siempre dije que soy como mis ancestros guaran&iacute;es, un indio que viaja. Mis abuelos remontaron el Amazonas y llegaron hasta el Caribe buscando la tierra sin mal, libre de la destrucci&oacute;n del hombre occidental. Sigo sus pasos&rdquo;, suelta Barboza, ante su nueva gira musical.&nbsp;
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Mi mam&aacute; y mi pap&aacute; son de Curuz&uacute; Cuati&aacute;. Soy guaran&iacute;, pero hay mucha gente que no me considera correntino, porque no nac&iacute; ah&iacute;, sino de casualidad en Buenos Aires&rdquo;, <a href="https://www.pagina12.com.ar/332710-entrevista-a-raul-barboza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dijo en una entrevista publicada por el suplemento Radar de P&aacute;gina 12</a> quien fuera reconocido por los franceses como Caballero de las Artes y de las Letras. Con material in&eacute;dito de archivo, que rescata las incursiones de Ra&uacute;l Barboza en comunidades ind&iacute;genas, y un relato que mediante flashbacks conecta con la contemporaneidad de un m&uacute;sico inconformista pero calmo en su transcurrir creativo, &ldquo;La voz del viento&rdquo; se convierte, imagen a imagen, en un fresco &iacute;ntimo de un artista que, por su herej&iacute;a en la forma de ejecutar el folklore, a&uacute;n conociendo como la palma de la mano su tradici&oacute;n, fue apartado del<em> mainstream</em> chamamecero y apenas si es conocido por el p&uacute;blico masivo pese a su tard&iacute;o reconocimiento. Fiel a su singularidad, sin renunciar a una b&uacute;squeda personal que perfeccion&oacute; el modo de escuchar -y no tanto de bailar- el chamam&eacute;, Barboza es prestigio y simpleza, sofisticaci&oacute;n y tierra, m&iacute;stica y hondura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Transmite los sonidos del monte y de la selva con su manera de tocar&rdquo;, resume el director Gagliano, como si desde adentro del acorde&oacute;n surgiera la voz de Barboza mezclada con el r&iacute;o, el viento, los p&aacute;jaros y los silencios de la siesta mesopot&aacute;mica. Cl&aacute;sico y moderno, compositor e int&eacute;rprete de un sonido exquisitamente elaborado, con m&aacute;s de setenta a&ntilde;os de trayectoria Ra&uacute;l Barboza se caracteriza por seguir cultivando un car&aacute;cter abierto y flexible a las resonancias de cada &eacute;poca &ndash;ahora est&aacute; preparando un disco con el joven pianista Pierre-Fran&ccedil;ois Blanchard, ligado a la nueva generaci&oacute;n de talentos franceses-. &ldquo;Lo que m&aacute;s me impact&oacute; es su trato personal con toda la gente. Lo grabamos en una f&aacute;brica de acordeones de Brasil y el fue varios d&iacute;as a ense&ntilde;arles a tocar&rdquo;, agrega Daniel Gagliano, que busc&oacute; retratar tanto su pasi&oacute;n en el acto de crear m&uacute;sica como en la transmisi&oacute;n, en quien la escucha, de un cierto mensaje m&iacute;stico.
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                Raúl Barboza                            </span>
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        En el documental, se cuenta c&oacute;mo Barboza puede llegar a lo sutil con lo m&aacute;s cercano, sin poses ni estridencias. Gagliano parece decirnos que el acordeonista construye poes&iacute;a con la experiencia cotidiana, como hac&iacute;an Fernando Pessoa o Nicanor Parra, s&oacute;lo que Barboza contagia una revelaci&oacute;n del mundo a trav&eacute;s de sus teclas y botones. Tan silvestre como monacal en el estudio de su instrumento, sus maestros litorale&ntilde;os Ernesto Montiel, Damasio Esquivel y Tr&aacute;nsito Cocomarola se deleitaban con sus solos asombrosos -sincopados, sin florituras, con sutiles l&iacute;neas r&iacute;tmicas- como ejecutaba en sus temas &ldquo;Llegando al trotecito&rdquo; y &ldquo;El estibador&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo quer&iacute;a tocar como ellos, mis maestros. Nunca busqu&eacute; ser diferente. Cuando llegu&eacute; a Francia me miraban raro, y si no fuera por Astor y por mi mujer Olga, que me apoy&oacute; a seguir buscando, nos hubi&eacute;ramos regresado a Argentina&rdquo;, rememor&oacute; &ldquo;Raulito&rdquo; en aquella <a href="https://www.pagina12.com.ar/332710-entrevista-a-raul-barboza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista publicada en abril de 2021 en P&aacute;gina 12</a>. Tambi&eacute;n record&oacute; que reci&eacute;n empez&oacute; a escribir m&uacute;sica a sus 60 y que hoy sigue practicando todos los d&iacute;as el acorde&oacute;n para mejorar la t&eacute;cnica. &ldquo;En mi &eacute;poca hab&iacute;a que aprender solito. Recuerdo cuando Adolfo &Aacute;balos me ayud&oacute; a interpretar, porque la m&uacute;sica guaran&iacute; no se escrib&iacute;a. Los tiempos cambiaron y en la actualidad se puede estudiar en todos lados. Pero la libertad sigue estando en la capacidad interior, en la sed &iacute;ntima de ir hacia lo desconocido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Joven prodigio, Barboza empez&oacute; a viajar por Argentina en interminables giras, pe&ntilde;as y conciertos junto a una enorme cantidad de m&uacute;sicos, en noches de carpas y caminos de tierra. Hasta que se cans&oacute; y abri&oacute; la cabeza a otras texturas en las maneras de concebir las voces del fueye, elevar en su b&uacute;squeda t&iacute;mbrica al chamam&eacute; como experiencia espiritual. Y sumar ese toque de improvisaci&oacute;n, sin fronteras; equilibrado, redondo y a la vez fant&aacute;sticamente virtuoso, el que ha construido como una marca de estilo, tesoro preciado de todo m&uacute;sico.
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        No ha sido, la de Barboza, una carrera lineal. Eleg&iacute;aco, due&ntilde;o de un humor repentino y barrial, que se complementa con su porte de caballero Zen, Ra&uacute;l Barboza acaba de recibir un nuevo reconocimiento de la embajada argentina en Par&iacute;s. Pero en su madurez sufri&oacute; el desarraigo. En Francia apenas si se hab&iacute;a escuchado la palabra chamam&eacute;. Piazzolla lo recomend&oacute; para que tocara en el Trottoirs de Buenos Aires, un reducto tanguero de la bohemia parisina que hab&iacute;a sido apadrinado por Julio Cort&aacute;zar. A fines de los ochenta, con casi 50 a&ntilde;os, el acordeonista arrib&oacute; con una visa que se venc&iacute;a a los tres meses y el dinero justo para sobrevivir. A los 50, en efecto, estaba empezando de cero; Raulito el mago, como lo llamaban cari&ntilde;osamente, aquel que hab&iacute;a grabado veinte discos y tocado con Mercedes Sosa y Los Chalchaleros pero que por ese entonces manejaba un taxi en Buenos Aires excluido de las grandes compa&ntilde;&iacute;as, era un perfecto desconocido en la Ciudad Luz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo ser&iacute;a incapaz de tocar un chamam&eacute;. Porque para tocarlo, hay que nacer en esa regi&oacute;n. Cocomarola, Abitbol, Montiel. Y ahora, Ra&uacute;l Barboza, que tiene toda mi consideraci&oacute;n&rdquo;, fueron las palabras de Astor a la prensa. Tiempo despu&eacute;s Barboza se encontr&oacute; con Amelita Baltar en Cosqu&iacute;n y ella le dijo: &ldquo;Ra&uacute;l, no sab&eacute;s c&oacute;mo te quiere Astor&rdquo;. &ldquo;Jam&aacute;s entr&eacute; a su camar&iacute;n, era algo innecesario. Era como mi pap&aacute; en la m&uacute;sica&rdquo;, <a href="https://www.pagina12.com.ar/332710-entrevista-a-raul-barboza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defin&iacute;a el acordeonista, sobre su relaci&oacute;n.</a>
    </p><p class="article-text">
        Poco tiempo despu&eacute;s de aquel fundacional concierto en el Trottoirs de Buenos Aires, a Barboza lo empezar&iacute;an a invitar de prestigiosos festivales de jazz como los de Montreal y Montreaux, y surgieron giras por Israel, China, Rusia, Jap&oacute;n -donde coincidi&oacute; en conciertos con Horacio Salg&aacute;n-. Por un convite de Peter Gabriel, toc&oacute; en Inglaterra. A la fecha, tiene diez discos grabados en Francia -destacan &ldquo;La tierra sin mal&rdquo; y &ldquo;Chamamemusette&rdquo;, junto al acordeonista franc&eacute;s Francis Varis y el percusionista brasile&ntilde;o Ze Luis Nascimento-, donde recibi&oacute; premios como el Grand Prix Charles Cros y lleg&oacute; a grabar con Ces&aacute;ria &Eacute;vora. &ldquo;Me escuch&oacute; una vez en la radio y le pidi&oacute; a mi representante que tocara en uno de sus discos. Despu&eacute;s me la cruc&eacute; en un concierto, se me acerc&oacute;, nos saludamos. Estaba descalza, sonre&iacute;amos, nos quedamos un rato en silencio&rdquo;.
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                El detrás de la escena del documental sobre la vida de Barboza.                            </span>
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        Hay personajes en los que late un cierto encanto para la narraci&oacute;n de un documental, como lo demuestran algunos trabajos audiovisuales recientes sobre m&uacute;sicos del folklore tales como Ram&oacute;n Navarro, Ricardo Vilca, Mercedes Sosa, Dino Saluzzi, Alfredo Zitarrosa. &ldquo;Cher&oacute;gape&rdquo; fue uno de los temas que el director Gagliano escuch&oacute; en la casa de su abuelo y lo eclips&oacute;. A partir de all&iacute;, no par&oacute; de escucharlo. &ldquo;Ra&uacute;l tiene una gran espiritualidad en su forma de vivir y de tocar, vaya adonde vaya. Es irrepetible, muy vinculado a los sonidos de la naturaleza&rdquo;, subraya, y cuenta que termin&oacute; de grabar en Par&iacute;s casi con la pandemia a cuestas, contando con la predisposici&oacute;n full time de Barboza. &ldquo;Lo pase&eacute; por todo Par&iacute;s, a sabiendas que estaban cerrando todo. Fue encantador&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es el primer documental sobre Barboza -&ldquo;El sentimiento de abrazar&rdquo; (2003), de Silvia Di Florio, era su antecedente- pero, por contundencia narrativa, abanico de archivos y presencia magn&eacute;tica del personaje, parece ser el definitivo. &ldquo;No quer&iacute;a tocar tangos ni valses franceses. Me hab&iacute;a ido de Argentina justamente porque rechac&eacute; ejecutar la m&uacute;sica de moda. Y no claudiqu&eacute; hasta mostrar mi m&uacute;sica, el chamam&eacute;&rdquo;, reflexiona Barboza, casi como un&nbsp; manifiesto art&iacute;stico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era un viejo sue&ntilde;o suyo, dice, que se reconociera el chamam&eacute; no s&oacute;lo como una m&uacute;sica de baile, sino tambi&eacute;n para disfrutar de tan s&oacute;lo escucharla. &ldquo;El colibr&iacute; es un ave mitol&oacute;gica, comunica los sentimientos. Cuando abro el fueye, siento que salen a rodar esas ense&ntilde;anzas&rdquo;, ha contado Barboza, al hablar de una de sus inspiraciones. Y ahora, con el reconocimiento de la UNESCO, el aroma guaran&iacute; se ha convertido en algo universal: &ldquo;Hoy siento orgullo porque gente que aprecia la m&uacute;sica cl&aacute;sica disfruta del chamam&eacute; con la misma dedicaci&oacute;n. Para m&iacute;, ha sido el trayecto de toda una vida con el acorde&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JMM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/raul-barboza-mago-acordeon-llevo-chamame-sonidos-monte-selva-paris_1_8591251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Dec 2021 15:51:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raúl Barboza, el mago del acordeón que llevó el chamamé y los sonidos del monte y de la selva a París]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Chamamé,Raúl Barboza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Julia Moscardini, la cantante que hoy debuta como la primera directora del festival de Jazz de Buenos Aires]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/julia-moscardini-cantante-hoy-debuta-primera-directora-festival-jazz-buenos-aires_1_8457074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/133be2e5-e92f-429c-9c13-6fa39f99dadb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Julia Moscardini, la cantante que hoy debuta como la primera directora del festival de Jazz de Buenos Aires"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una de las cantantes más destacadas del jazz de la Argentina. Con 33 años, arranca en su nuevo rol de dirección de una de las ceremonias culturales más importantes de la cultura. Una maratón de tres días de buena música que vuelve a ser presencial después de la pandemia de coronavirus.</p><p class="subtitle">¡Gratis y presencial! - El Festival BA Jazz abre en La Noche de los Anticuarios</p></div><p class="article-text">
        A <strong>Julia Moscardini </strong>le son&oacute; el celular un d&iacute;a como cualquier otro y del otro lado estaba el pianista Adri&aacute;n Iaies. Crey&oacute; que se trataba de alguna charla sobre las que suelen tener sobre jazz. Pero no.
    </p><p class="article-text">
        -Voy a dejar de ser el director del festival. Y te quiero proponer a vos como mi reemplazante.
    </p><p class="article-text">
        La primera reacci&oacute;n de Julia, de 33 a&ntilde;os, una de las cantantes m&aacute;s destacadas de la joven camada del jazz argentino, fue de incredulidad. Luego, cuando entendi&oacute; que no era una broma, la embarg&oacute; cierta sorpresa. Nunca hab&iacute;a estado en un rol de gesti&oacute;n o de producci&oacute;n detr&aacute;s de los escenarios. Le pareci&oacute;, sin embargo, un enorme desaf&iacute;o en su corta carrera y acept&oacute;. &ldquo;No era algo que anhelara, no estaba en mis planes. Lo convers&eacute; bien con Adri&aacute;n, me convenci&oacute;. Y aqu&iacute; estoy, aprendiendo todo lo que puedo para que el festival salga lo mejor posible&rdquo;, dice ahora, en una pausa en medio de la vor&aacute;gine.&nbsp;
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            <span class="title">
                Julia Moscardini                            </span>
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        Hoy, <strong>por primera vez en 14 a&ntilde;os</strong>, es la primera directora mujer del prestigioso Festival BAJazz, una de las ceremonias culturales m&aacute;s importantes de la Ciudad de Buenos Aires.
    </p><p class="article-text">
        -Es un compromiso muy grande porque el festival es un espacio p&uacute;blico. Lo de mi rol es el reflejo de algo m&aacute;s grande, las mujeres estamos ocupando puestos de forma m&aacute;s equitativa. Hay muchas propuestas lideradas por mujeres en el jazz. Trabajar y poner el cuerpo, por amor a la m&uacute;sica, esa es nuestra mejor realidad &ndash;se explaya.
    </p><p class="article-text">
        Una marat&oacute;n de jazz en tres d&iacute;as. Despu&eacute;s de la edici&oacute;n totalmente virtual que se realiz&oacute; en plena pandemia a fines del 2020, Julia Moscardini ser&aacute; la anfitriona del ansiado encuentro entre un g&eacute;nero que cada a&ntilde;o crece a pasos agigantados con su p&uacute;blico, el que asistir&aacute; con entrada libre y gratuita a partir de reservas en la web. Siendo una de las citas tradicionales del calendario musical porte&ntilde;o, <a href="https://vivamoscultura.buenosaires.gob.ar/?contenido=8598-descarga-la-programacion-dia-por-dia-del-ba-jazz-2021" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este a&ntilde;o se desarrollar&aacute; entre el jueves 4 y el domingo 7 de noviembre, con m&aacute;s de 40 conciertos presenciales, n&uacute;meros internacionales acotados</a> y un protagonismo mayormente local: los espectadores ser&aacute;n testigos del cruce de m&uacute;sicos de distintos puntos del pa&iacute;s y la realizaci&oacute;n de cl&iacute;nicas y talleres -algunos de ellos virtuales- en treinta locaciones, entre ellas La Usina del Arte, Thelonious Club, La Scala de San Telmo y hasta recitales dentro de l&iacute;neas de subte.
    </p><p class="article-text">
        Hija del notable guitarrista Carlos Moscardini, Julia edit&oacute; en 2019 &ldquo;Stablemates&rdquo;, su primer trabajo discogr&aacute;fico como l&iacute;der. Formada en Nueva York con Sheila Jordan, Christine Correa, Theo Bleckman y Jay Clayton, e integrante de la Big Orchestra del Centro Cultural Kirchner, estudi&oacute; m&uacute;sica desde su infancia. &ldquo;Un poco de guitarra y otro poco de piano, hasta que me decid&iacute; por el canto&rdquo;, cuenta. &ldquo;Pero el piano es, desde hace un tiempo, el instrumento en el que trabajo desde las escalas hasta los temas&rdquo;.
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            </figure><p class="article-text">
        Las mujeres en el jazz, como lo saben los amantes del g&eacute;nero, ya son novedad ni revelaci&oacute;n. A tono con la escena internacional, en la Argentina las denominadas <em>jazz ladies </em>constituyen una fija de la agenda local, destac&aacute;ndose por sus performances de alto vuelto musical. Basta mencionar a la notable banda de Yamile Burich, donde sobresale la baterista Anal&iacute;a Ferronato; el brillo de las pianistas P&iacute;a Hern&aacute;ndez y Tatiana Castro Mej&iacute;a, la saxofonista Ada Rave y la contrabajista Diana Arias; el groove de la ecl&eacute;ctica D&eacute;borah Dixon; y el esplendor de voces como las de Flopa Suksdorf, Julia Sanjurjo, Ludmila Fern&aacute;ndez, Roxana Amed, Barbie Mart&iacute;nez, Paula Meijide y tantas m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A riesgo de una simple enumeraci&oacute;n que no distinga singularidades, la lista crece con las nuevas generaciones: en su rol de l&iacute;deres, creadoras y acompa&ntilde;antes ocupan un cap&iacute;tulo fundamental en el jazz contempor&aacute;neo copando universidades, escenarios, workshops, clases y festivales. Quienes las conocen entienden que no es necesario visitar las grandes capitales mundiales como Nueva York y Par&iacute;s para disfrutar del gran nivel que goza la escena, que no empieza y termina en Buenos Aires sino que se expande a C&oacute;rdoba, Rosario, Mendoza, Entre R&iacute;os y Neuqu&eacute;n. Es tan posible encontrar a una Paula Shocron con una apuesta m&aacute;s experimental como ir hacia un swing m&aacute;s cl&aacute;sico como el de Julia Moscardini, tal como ocurre con el jazz en su m&aacute;s variado espectro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Disfruto el jazz, es un g&eacute;nero que inspira dinamismo. Hay cada vez mayor visibilidad para las mujeres, aparecen proyectos nuevos y formaciones de grupos. Tenemos la oportunidad de formarnos m&aacute;s, antes &eacute;ramos minor&iacute;a. Hoy el espacio se est&aacute; ganando con la misma m&uacute;sica, con dedicaci&oacute;n y responsabilidad&rdquo;, ampl&iacute;a Julia, que confiesa que empez&oacute; a cantar de grande invitada por amigos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su camino se fue nutriendo de epifan&iacute;as, como estudiar con Sheila Jordan en Nueva York. &ldquo;Aunque desde chica me gustaban las voces de Ella Fitzgerald o Billie Holiday, en alg&uacute;n momento me encontr&eacute; con la voz de Sheyla Jordan, con su disco Portrait of Sheyla y me di cuenta de que ese era el registro que m&aacute;s me interesaba. No sab&iacute;a nada de ella, pero no pude parar de escucharla nunca m&aacute;s. Luego tuve el honor de tomar clases con ella. Me pasaron su mail, le escrib&iacute; y al poco tiempo ya estaba ah&iacute;, en su casa de Manhattan trabajando con ella.&nbsp;Me ense&ntilde;&oacute; el encontrar la expresi&oacute;n personal, el perderle miedo a no sonar jazzera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, acompa&ntilde;ado por el pianista Ernesto Jodos, interpret&oacute; el repertorio cl&aacute;sico de Duke Ellington, el de los &acute;40, aquel que toc&oacute; con orquesta acompa&ntilde;ado por Ella Fitzgerald. &ldquo;Me atraen mucho las formaciones chicas. Siento que se da un tipo de interacci&oacute;n fresca, descontracturada y espont&aacute;nea con la que me siento muy c&oacute;moda&rdquo;, suelta, haciendo un balance de su etapa reciente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El ingl&eacute;s estuvo, como la guitarra de mi pap&aacute;, siempre presente en mi vida. Mi mam&aacute; es profesora de ingl&eacute;s, y dio desde siempre clases en casa. Nunca tuve problemas con la pronunciaci&oacute;n&rdquo;, asegura. Julia Moscardini suele cantar suavemente en ingl&eacute;s, donde su <em>scat </em>es signo de un estilo depurado, sobrio, sin estridencias. As&iacute; lo expresa en su exquisito &aacute;lbum &ldquo;Stablemates&rdquo;, con m&uacute;sicos destacados como Mariano Loi&aacute;cono, Carto Brand&aacute;n y el mismo Jodos. Un trabajo poblado por nueve standards, entre cl&aacute;sicos como &ldquo;I thought about you&rdquo;, compuesto por Johnny Mercer, o &ldquo;I got rhythm&rdquo;, de Gershwin, con otros m&aacute;s modernos, menos transitados, como el caso de &ldquo;Art Dec&oacute;&rdquo; de Don Cherry, y el que da nombre al disco, de Benny Golson. &ldquo;Este tema ya ten&iacute;a una letra, pero yo le puse otra&rdquo;, dice la cantante, como marca de atrevimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el oficio de int&eacute;rprete qued&oacute; moment&aacute;neamente a un lado. La mujer que hoy es la directora del Festival Internacional de Jazz expresa que en su nuevo rol debi&oacute; aprender muchas tareas de golpe, y la primera de ellas fue oficiar de jurado de cerca de 300 propuestas. &ldquo;Lo que sucedi&oacute; es que ahora tom&eacute; m&aacute;s conciencia de la amplitud de la oferta musical en el pa&iacute;s. Obviamente no conoc&iacute;a esta totalidad porque como cantante no participaba de todos los circuitos. En ese conocimiento tan necesario me ayud&oacute; mucho Adri&aacute;n Iaies&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En las 13 ediciones anteriores la coordinaci&oacute;n estuvo a cargo de Iaies, quien debut&oacute; en esas funciones en 2008. Aquella vez qued&oacute; grabada en la retina de los mel&oacute;manos, los cuales disfrutaron de la apertura del norteamericano Randy Weston, una leyenda del piano jazz, que con sus 83 a&ntilde;os deslumbr&oacute; por entonces a la audiencia porte&ntilde;a. Ahora Moscardini se rode&oacute; del veterano pianista Angel Sucheras, de la contrabajista colombiana Diana Arias y del l&iacute;der de Escalandrum, Daniel &ldquo;Pipi&rdquo; Piazzolla, para elegir los mejores n&uacute;meros para el festival.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue una labor dif&iacute;cil. La programaci&oacute;n del Festival gener&oacute; un importante di&aacute;logo con la escena local a partir de estas convocatorias. Tuvimos que evaluar a artistas de todo el pa&iacute;s, tanto de m&uacute;sicos muy j&oacute;venes como de artistas de mucha trayectoria y experiencia&rdquo;, comenta la directora. Y agrega: &ldquo;Tuvimos poco tiempo por la incertidumbre mundial de la pandemia. Muchas &aacute;reas tienen que confluir en el evento, pero destaco sobre todo el gran trabajo de la gente de producci&oacute;n. Un equipo incre&iacute;ble, sin ellos el festival no ser&iacute;a posible&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Moscardini menciona, como aspectos destacados de la programación, la preeminencia de los standards y sus abordajes, un fuerte desarrollo de la música original, la presencia de jóvenes que no salieron de los conservatorios y ya lanzaron sus propios discos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Moscardini menciona, como aspectos destacados de la programaci&oacute;n, la preeminencia de los standards y sus abordajes, un fuerte desarrollo de la m&uacute;sica original, la presencia de&nbsp;j&oacute;venes que no salieron de los conservatorios y ya lanzaron sus propios discos, y proyectos colectivos a la par del de l&iacute;deres personales. La apertura estar&aacute; a cargo del grupo del experimentado Enrique Norris y del quinteto del pianista Pablo Raposo. Luego se celebrar&aacute;n distintos shows, entre ellos el que dar&aacute; la cantante Magal&iacute; Fern&aacute;ndez presentando su disco &ldquo;Don&acute;t Get Scared&rdquo; y el d&uacute;o de Ricardo Cavalli y Guillermo Romero. Tambi&eacute;n estar&aacute; el tr&iacute;o del tecladista Hern&aacute;n Jacinto y el septeto de la cantante Barbie Mart&iacute;nez y como cierre la extraordinaria banda Escalandrum con temas de Astor Piazzolla, en homenaje a un siglo de su nacimiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tendremos diversos escenarios para las propuestas, por lo que las locaciones reflejar&aacute;n la diversidad y lo heterog&eacute;neo de los estilos musicales que nutren la gran escena argentina del jazz&rdquo;, concluye Julia. Y resalta que otras de las novedades que trae esta edici&oacute;n 2021 del Festival Internacional es que se celebrar&aacute; en paralelo con La Noche de los Anticuarios, que tendr&aacute; como espacio protag&oacute;nico el barrio de San Telmo y el casco hist&oacute;rico de la ciudad, con m&uacute;sica, charlas y visitas guiadas por cada uno de los espacios convocantes.
    </p><p class="article-text">
        <em>JMM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/conexiones/julia-moscardini-cantante-hoy-debuta-primera-directora-festival-jazz-buenos-aires_1_8457074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Nov 2021 10:36:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Julia Moscardini, la cantante que hoy debuta como la primera directora del festival de Jazz de Buenos Aires]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Réquiem a Café Vinilo, el bar que fue bastión de la música popular y perdió por la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/requiem-cafe-vinilo-bar-bastion-musica-popular-perdio-pandemia_1_8401752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2e5008f-85a2-4c1f-a204-0f15b0050dff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Réquiem a Café Vinilo, el bar que fue bastión de la música popular y perdió por la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde Liliana Herrero y Juan Falú hasta Julieta Venegas y Soledad Villamil, pasando por Leo Maslíah y María Joao, Café Vinilo fue escenario de un sinfín de conciertos durante sus 12 años de existencia. Con la pandemia cierra sus puertas, pero sus responsables auguran un nuevo comienzo en otro espacio.</p></div><p class="article-text">
        En la computadora de Marina Belinco hay una carpeta llamada &ldquo;Caf&eacute; Vinilo&rdquo;, que a su vez contiene muchas otras con nombres de artistas, desde Liliana Herrero y Juan Fal&uacute; hasta Julieta Venegas y Soledad Villamil, pasando por Leo Masl&iacute;ah y Mar&iacute;a Joao. Tambi&eacute;n incluye carpetas con propuestas varias como &ldquo;Primer Festival Vinilo&rdquo;, &ldquo;Verano en Canci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Festival Vinilo 10 a&ntilde;os&rdquo; y &ldquo;Enero uruguayo&rdquo;, entre&nbsp; otros t&iacute;tulos.
    </p><p class="article-text">
        Si se repara en las fechas, apunta esta trabajadora de prensa, la primera carpeta data de 2009 con Adri&aacute;n Iaies y la presentaci&oacute;n de su disco &ldquo;Esa sonrisa es un santo remedio&rdquo;. La &uacute;ltima es bastante fresca, de mayo de este a&ntilde;o con el ciclo &ldquo;Cantautoras en Caf&eacute; Vinilo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entre aquel lejano 2009 y el presente, Belinco evoca un sinf&iacute;n de conciertos geniales, noches memorables con brindis y charlas post show, notas y m&aacute;s notas en los medios sobre eso que acontecer&iacute;a o con coberturas de la noche anterior en la presentaci&oacute;n de tal o cual artista. &ldquo;Tambi&eacute;n hay aplausos, planificaci&oacute;n, mucha producci&oacute;n, entradas agotadas y m&aacute;s aplausos. Sucede que con el correr de los a&ntilde;os, Caf&eacute; Vinilo fue gestando aquello que reconocemos hoy cuando hablamos de Vinilo: una hermosa y vieja casona de Palermo con la calidez de un hogar pero con un sonido y una iluminaci&oacute;n ideales para esa programaci&oacute;n de lujo que siempre hab&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eso era lo que era, en rigor, Caf&eacute; Vinilo: <strong>un escenario con piano siempre a punto, velitas en las mesas que se volv&iacute;an &ldquo;fueguitos amigos&rdquo;, sonidos de mozos que iban y ven&iacute;an con bebidas y comidas caseras, y la ceremonia pagana entre p&uacute;blico y artistas</strong> que, en el recuerdo de Belinco, &ldquo;vibraba fuerte y alto&rdquo;.&nbsp;
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        Hace unos d&iacute;as, un comunicado lanzado por los productores Teresa Rodr&iacute;guez y Eduardo Misch, almas mater de Caf&eacute; Vinilo, cay&oacute; como un baldazo de agua fr&iacute;a en la comunidad art&iacute;stica. Tras 12 a&ntilde;os de existencia como emblema de la m&uacute;sica independiente, confirmaban el cierre de Caf&eacute; Vinilo, uno de los principales refugios de Buenos Aires para mel&oacute;manos y curiosos de g&eacute;neros de la m&uacute;sica popular como el tango, el folklore, el jazz, la canci&oacute;n rioplatense, el rock.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El local fue, en efecto, otra de las v&iacute;ctimas culturales y sociales de la pandemia: </strong>en todo este tiempo acumul&oacute; deudas, los subsidios recibidos no bastaron para cubrir los gastos y los nuevos protocolos sanitarios supusieron una inversi&oacute;n que sus responsables no estaban en condiciones de afrontar. &ldquo;Despu&eacute;s de un a&ntilde;o y pico sin funcionar, una obra de esas caracter&iacute;sticas no era posible para nosotros&rdquo;, se lament&oacute; Teresa Rodr&iacute;guez. Fue entonces que el due&ntilde;o del local puso el cartel de alquiler y la dupla de productores empez&oacute; a buscar nuevos horizontes para su proyecto, al cual ans&iacute;an en su renacimiento.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="instagram-media" data-instgrm-captioned data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CU5_BTVASOK/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" data-instgrm-version="14" style=" background:#FFF; border:0; border-radius:3px; box-shadow:0 0 1px 0 rgba(0,0,0,0.5),0 1px 10px 0 rgba(0,0,0,0.15); margin: 1px; max-width:540px; min-width:326px; padding:0; width:99.375%; width:-webkit-calc(100% - 2px); width:calc(100% - 2px);"><div style="padding:16px;"> <a href="https://www.instagram.com/p/CU5_BTVASOK/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" background:#FFFFFF; line-height:0; padding:0 0; text-align:center; text-decoration:none; width:100%;" target="_blank"> <div style=" display: flex; flex-direction: row; align-items: center;"> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 40px; margin-right: 14px; width: 40px;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: column; flex-grow: 1; justify-content: center;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; margin-bottom: 6px; width: 100px;"></div> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 4px; flex-grow: 0; height: 14px; width: 60px;"></div></div></div><div style="padding: 19% 0;"></div> <div style="display:block; height:50px; margin:0 auto 12px; width:50px;"><svg width="50px" height="50px" viewBox="0 0 60 60" version="1.1" xmlns="https://www.w3.org/2000/svg" xmlns:xlink="https://www.w3.org/1999/xlink"><g stroke="none" stroke-width="1" fill="none" fill-rule="evenodd"><g transform="translate(-511.000000, -20.000000)" fill="#000000"><g><path d="M556.869,30.41 C554.814,30.41 553.148,32.076 553.148,34.131 C553.148,36.186 554.814,37.852 556.869,37.852 C558.924,37.852 560.59,36.186 560.59,34.131 C560.59,32.076 558.924,30.41 556.869,30.41 M541,60.657 C535.114,60.657 530.342,55.887 530.342,50 C530.342,44.114 535.114,39.342 541,39.342 C546.887,39.342 551.658,44.114 551.658,50 C551.658,55.887 546.887,60.657 541,60.657 M541,33.886 C532.1,33.886 524.886,41.1 524.886,50 C524.886,58.899 532.1,66.113 541,66.113 C549.9,66.113 557.115,58.899 557.115,50 C557.115,41.1 549.9,33.886 541,33.886 M565.378,62.101 C565.244,65.022 564.756,66.606 564.346,67.663 C563.803,69.06 563.154,70.057 562.106,71.106 C561.058,72.155 560.06,72.803 558.662,73.347 C557.607,73.757 556.021,74.244 553.102,74.378 C549.944,74.521 548.997,74.552 541,74.552 C533.003,74.552 532.056,74.521 528.898,74.378 C525.979,74.244 524.393,73.757 523.338,73.347 C521.94,72.803 520.942,72.155 519.894,71.106 C518.846,70.057 518.197,69.06 517.654,67.663 C517.244,66.606 516.755,65.022 516.623,62.101 C516.479,58.943 516.448,57.996 516.448,50 C516.448,42.003 516.479,41.056 516.623,37.899 C516.755,34.978 517.244,33.391 517.654,32.338 C518.197,30.938 518.846,29.942 519.894,28.894 C520.942,27.846 521.94,27.196 523.338,26.654 C524.393,26.244 525.979,25.756 528.898,25.623 C532.057,25.479 533.004,25.448 541,25.448 C548.997,25.448 549.943,25.479 553.102,25.623 C556.021,25.756 557.607,26.244 558.662,26.654 C560.06,27.196 561.058,27.846 562.106,28.894 C563.154,29.942 563.803,30.938 564.346,32.338 C564.756,33.391 565.244,34.978 565.378,37.899 C565.522,41.056 565.552,42.003 565.552,50 C565.552,57.996 565.522,58.943 565.378,62.101 M570.82,37.631 C570.674,34.438 570.167,32.258 569.425,30.349 C568.659,28.377 567.633,26.702 565.965,25.035 C564.297,23.368 562.623,22.342 560.652,21.575 C558.743,20.834 556.562,20.326 553.369,20.18 C550.169,20.033 549.148,20 541,20 C532.853,20 531.831,20.033 528.631,20.18 C525.438,20.326 523.257,20.834 521.349,21.575 C519.376,22.342 517.703,23.368 516.035,25.035 C514.368,26.702 513.342,28.377 512.574,30.349 C511.834,32.258 511.326,34.438 511.181,37.631 C511.035,40.831 511,41.851 511,50 C511,58.147 511.035,59.17 511.181,62.369 C511.326,65.562 511.834,67.743 512.574,69.651 C513.342,71.625 514.368,73.296 516.035,74.965 C517.703,76.634 519.376,77.658 521.349,78.425 C523.257,79.167 525.438,79.673 528.631,79.82 C531.831,79.965 532.853,80.001 541,80.001 C549.148,80.001 550.169,79.965 553.369,79.82 C556.562,79.673 558.743,79.167 560.652,78.425 C562.623,77.658 564.297,76.634 565.965,74.965 C567.633,73.296 568.659,71.625 569.425,69.651 C570.167,67.743 570.674,65.562 570.82,62.369 C570.966,59.17 571,58.147 571,50 C571,41.851 570.966,40.831 570.82,37.631"></path></g></g></g></svg></div><div style="padding-top: 8px;"> <div style=" color:#3897f0; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:550; line-height:18px;">View this post on Instagram</div></div><div style="padding: 12.5% 0;"></div> <div style="display: flex; flex-direction: row; margin-bottom: 14px; align-items: center;"><div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(0px) translateY(7px);"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; height: 12.5px; transform: rotate(-45deg) translateX(3px) translateY(1px); width: 12.5px; flex-grow: 0; margin-right: 14px; margin-left: 2px;"></div> <div style="background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; height: 12.5px; width: 12.5px; transform: translateX(9px) translateY(-18px);"></div></div><div style="margin-left: 8px;"> <div style=" background-color: #F4F4F4; border-radius: 50%; flex-grow: 0; height: 20px; width: 20px;"></div> <div style=" width: 0; height: 0; border-top: 2px solid transparent; border-left: 6px solid #f4f4f4; border-bottom: 2px solid transparent; 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overflow:hidden; padding:8px 0 7px; text-align:center; text-overflow:ellipsis; white-space:nowrap;"><a href="https://www.instagram.com/p/CU5_BTVASOK/?utm_source=ig_embed&amp;utm_campaign=loading" style=" color:#c9c8cd; font-family:Arial,sans-serif; font-size:14px; font-style:normal; font-weight:normal; line-height:17px; text-decoration:none;" target="_blank">Una publicación compartida por Café Vinilo Buenos Aires (@cafeviniloba)</a></p></div></blockquote> <script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Caf&eacute; Vinilo supo ofrecer una combinaci&oacute;n perfecta entre el confort para quienes iban a tocar y el bienestar para esa platea &aacute;vida de arte independiente. Me consta de principio a fin las toneladas de amor, pasi&oacute;n y compromiso que todas las personas que trabajamos ah&iacute; le pusimos al proyecto&rdquo;, enfatiza Belinco, que era una de las tantas habitu&eacute;s del lugar. Y agrega, con palabras sentidas: &ldquo;Cuando se asoma la idea de cierre me invade un sabor amargo. Entonces prefiero pensar en un 'fin de ciclo' y se me aparece el Flaco cantando 'ma&ntilde;ana es mejor'&hellip; gracias por tanto, Caf&eacute; Vinilo. Hasta pronto. Ya nos volveremos a cruzar en otras coordenadas. No ser&aacute; lo mismo, pero estos 12 a&ntilde;os sin dudas ser&aacute;n la base para todo lo lindo del porvenir&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como lo define Teresa Rodr&iacute;guez, a la vez que se cierra una etapa, se augura el principio de un nuevo ciclo, &ldquo;en alg&uacute;n lugar que pronto encontraremos y en el que le daremos continuidad a las caracter&iacute;sticas de Vinilo, con especial cuidado en el trato para con los m&uacute;sicos y en la escucha&rdquo;. El denominado <em>esp&iacute;ritu Vinilo</em>, seg&uacute;n la productora, ser&aacute; en un lugar a&uacute;n m&aacute;s &iacute;ntimo, del que por ahora s&oacute;lo adelanta el nombre: Casa Vinilo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las an&eacute;cdotas son miles y salen a borbotones. Lo primero que reconoce es que el cierre fue lento y demorado, porque ten&iacute;an la esperanza de reabrir en cualquier momento. &ldquo;Los grandes amores requieren largas despedidas&rdquo;, asumieron en el comunicado. Pero la realidad econ&oacute;mica fue devastadora. &ldquo;Caf&eacute; Vinilo fue un gran lugar donde hicimos producciones de conciertos en vivo con todas las letras, donde hubo artistas nacionales e internacionales, que reci&eacute;n comenzaban o consagrados, en su mayor&iacute;a independientes y autogestivos que son para nosotros dos cualidades muy importantes -remarca Rodr&iacute;guez-. El hecho de tener un piano de cola en una sala para 100 personas fue una revoluci&oacute;n. Eso nos permiti&oacute; lograr grandes conciertos, grandes producciones y sobre todo construir una trayectoria muy importante en la ciudad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se mostr&oacute; emocionada con el afecto y la solidaridad de todo el medio art&iacute;stico, y apel&oacute; a una idea de reinvenci&oacute;n. En el camino nombra a Alejo, el hijo en com&uacute;n con Eduardo Misch, &ldquo;fruto y g&eacute;nesis de esta nueva etapa&rdquo;. En el comunicado de prensa, los productores agradecen a artistas, productores, t&eacute;cnicos, managers, periodistas, diferentes equipos de trabajo y &ldquo;sobre todo al p&uacute;blico que acompa&ntilde;&oacute; estos 12 maravillosos e intensos a&ntilde;os. Entre todxs hemos hecho de Caf&eacute; Vinilo uno de los espacios culturales de referencia de la ciudad de Buenos Aires. Esa marca imborrable quedar&aacute; por siempre guardada en el coraz&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
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            <span class="title">
                Los uruguayos Martín Buscaglia y Martín Ibarburu en Café Vinilo                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">El recuerdo de los que pisaron el escenario</h3><p class="article-text">
        Franco Luciani, uno de los m&uacute;sicos que m&aacute;s ha participado de conciertos en vivo en Caf&eacute; Vinilo, lo define como una p&eacute;rdida irreparable, una luz que se apaga lentamente. &ldquo;Se hab&iacute;a convertido en uno de los espacios consagrados del arte y la cultura, uno de los faros no s&oacute;lo latinoamericanos sino a nivel mundial. En el equipo de producci&oacute;n hab&iacute;a artistas que sab&iacute;an de m&uacute;sica, recuerdo conciertos a dos pianos que eran un milagro que ocurrieran en un lugar tan peque&ntilde;o, &iexcl;al gran pueblo argentino piano!, dec&iacute;a el Mono Villegas. Y grabaciones de discos, miles, en el sello Vinilo, donde qued&oacute; plasmado un mapa de la m&uacute;sica popular contempor&aacute;nea argentina&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerda sus &uacute;ltimas actuaciones con Victoria Birchner y Teresa Parodi y un especial mensaje que le acaba de enviar el m&uacute;sico ecuatoriano Willian Farinango, habitual compa&ntilde;ero de la cantante Mariela Condo. &ldquo;Me mand&oacute; unas palabras dici&eacute;ndome qu&eacute; lastima que cerr&oacute; Caf&eacute; Vinilo, alguien que ni siquiera vive en la ciudad y est&aacute; lejos de nuestro cotidiano. Lo lamentamos mucho. Queda la memoria de la energ&iacute;a puesta en el escenario, esas vivencias de lo peque&ntilde;o y amoroso que perduran. Hace poco hab&iacute;amos festejado los diez a&ntilde;os del lugar y pens&aacute;bamos que no era mucho tiempo, pero ahora nos damos cuenta que para la supervivencia de un espacio cultural es much&iacute;simo y no deber&iacute;a ser as&iacute;. Es una luz que se apaga pero hay que agarrar la antorcha y seguir iluminando el camino, siempre con la cultura como bandera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el guitarrista Jos&eacute; Mar&iacute;a Saluzzi, que conoce de primera mano la creaci&oacute;n del espacio porque hab&iacute;a estudiado m&uacute;sica junto a Chechu Ord&oacute;&ntilde;ez, uno de los primeros due&ntilde;os, Caf&eacute; Vinilo era un sitio de vanguardia por su ac&uacute;stica y su entorno &iacute;ntimo, sencillo, al estilo de los bares musicales m&aacute;s prestigiosos de Nueva York y Europa. Toc&oacute; all&iacute; varias veces con su padre, el bandoneonista Dino Saluzzi, conciertos en lo que sol&iacute;a quedar gente afuera. Por eso, m&aacute;s de una vez debieron realizar una doble funci&oacute;n. Como perfecto anfitri&oacute;n Dino se soltaba contando an&eacute;cdotas, consustanciado con el ambiente, algo que los espectadores todav&iacute;a recuerdan con emoci&oacute;n. &ldquo;Vinilo le generaba ganas de narrar, hab&iacute;a un feedback distinto a otros lugares&rdquo;, remarca su hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tanto en el bar de adelante como en su sala del fondo, e incluso en su linda terraza, lo que circulaba era una idea de encuentro espont&aacute;neo con la gente y entre los propios m&uacute;sicos -a&ntilde;ade Jos&eacute; Mar&iacute;a Saluzzi-. Una vez recuerdo que vino Machi Rufino y se subi&oacute; al escenario a tocar con mi viejo. O cuando &eacute;l se encontr&oacute; con los m&uacute;sicos de su antiguo cuarteto, Quique Sinesi, Horacio L&oacute;pez y Mat&iacute;as Gonz&aacute;lez. He estado en lugares de Europa y all&iacute; no se genera esa forma de relacionarnos entre los m&uacute;sicos, de cierta camarader&iacute;a, que suele derivar en toques posteriores. Todo muy familiero, algo que quiz&aacute;s en un teatro o en una sala m&aacute;s grande no se dar&iacute;a. Porque la onda de cada lugar la construye el p&uacute;blico, eso se da solo y luego se establece como una marca de identidad. Y el cierre de Vinilo, que adem&aacute;s estaba muy bien ubicado, dejar&aacute; un agujero grande, en un contexto donde escasean los buenos lugares para tocar en la certeza de que la pandemia dej&oacute; muy vulnerable nuestro oficio, m&aacute;s all&aacute; de la necesaria reinvenci&oacute;n para sobrevivir como podamos&rdquo;.&nbsp;
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                El piano de cola de Café Vinilo                            </span>
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        Ese clima tan &uacute;nico, de tocar con el p&uacute;blico tan cerca, de sentir la puerta de entrada casi al lado del escenario, es lo que tambi&eacute;n recuerdan otros m&uacute;sicos que fueron habitu&eacute;s de Caf&eacute; Vinilo, como Adri&aacute;n Iaies (ver recuadro), Sof&iacute;a Viola, Lorena Astudillo, Juan Quintero, Diego Schissi y tantos otros que dejaron mensajes de cari&ntilde;o por el adi&oacute;s del espacio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tengo much&iacute;simos recuerdos de vivencias en Caf&eacute; Vinilo. Esa sensaci&oacute;n de lo entra&ntilde;able, de sentirme en casa en cualquiera de sus rincones: tanto en el camar&iacute;n, como en las salas, como las charlas con el personal del lugar. De verla a Tere, siempre presente, con un amor incondicional a todo lo que all&iacute; suced&iacute;a. De repente me acuerdo bajando con Ram&oacute;n Ayala por esa escalera estrecha y empinada que iba del camar&iacute;n al escenario, dici&eacute;ndole que tuviera cuidado, y el gran Mens&uacute;, siempre chistoso respondiendo 'me he ca&iacute;do de escaleras mejores'&rdquo;, rememora la productora y trabajadora de prensa Karina Nisinman.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer concierto para el que hizo prensa en Vinilo, dice, fue del grupo El diablo en la boca, en 2010. Sus recuerdos m&aacute;s fuertes son de recitales de Ra&uacute;l Carnota y tantos de Carlos &ldquo;Negro&rdquo; Aguirre en distintos formatos -solo, con invitados, quinteto de guitarras, o con su grupo Almalegr&iacute;a-, de Daniel Maza, de Maza con Fattoruso, de Franco Luciani, Cecilia Zabala, de su hermano Marcelo con el grupo FRANZ (Falasca, Rey, Agri, Nisinman, Z&aacute;rate), Guillermo Fern&aacute;ndez, Ramiro Gallo, Silvia Iriondo y el Quinteto Revolucionario.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como p&uacute;blico, Karina amaba sentarse a charlar con amigos en alguna de las mesas y comer cosas ricas, o sola en alguna mesa alta y disfrutar con una copa de vino la mejor m&uacute;sica. Era como estar en un lugar so&ntilde;ado. &ldquo;Tengo la esperanza de que no sea un adi&oacute;s sino realmente un hasta pronto&rdquo;, se sincera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el v&eacute;rtigo de la despedida, entre tr&aacute;mites, mudanzas y relatos que todav&iacute;a siguen latiendo en los pasillos de la casona de calle Gorriti, lo &uacute;ltimo que parece perderse es la ilusi&oacute;n en el futuro. &ldquo;Todav&iacute;a no podemos dar m&aacute;s detalles porque falta trabajar bastante, pero se viene la continuidad de Vinilo en otro lugar f&iacute;sico&rdquo;, vaticina Teresa Rodr&iacute;guez. Y la comunidad art&iacute;stica renueva las expectativas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JMM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/requiem-cafe-vinilo-bar-bastion-musica-popular-perdio-pandemia_1_8401752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Oct 2021 04:07:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Réquiem a Café Vinilo, el bar que fue bastión de la música popular y perdió por la pandemia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La facultad donde estudiaron Marcelo Piñeyro, Carlos Sorín y Raymundo Gleyzer: historias del cine platense que marcaron una época]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/facultad-estudiaron-marcelo-pineyro-carlos-sorin-raymundo-gleyzer-historias-cine-platense-marcaron-epoca_1_8296036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/640568a0-a8b5-4d4b-9baf-e509a8db204c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La facultad donde estudiaron Marcelo Piñeyro, Carlos Sorín y Raymundo Gleyzer: historias del cine platense que marcaron una época"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un libro rescata la memoria sobre la cultura audiovisual de La Plata, entre 1955 y 1978. Cuna de cineastas argentinos y faro de la militancia política, fue la primera escuela de cine en Latinoamérica. Se recuperaron 200 latas con material que estaba en el olvido.</p></div><p class="article-text">
        El cine como herramienta para generar conciencia, artefacto de lucha pol&iacute;tica, de denuncia social y a la vez de pensamiento y forma est&eacute;tica. En los &acute;70, La Plata era un hervidero pol&iacute;tico; sus facultades, una cuna de la militancia. Y la concepci&oacute;n sartreana del artista comprometido, en efecto, se expand&iacute;a por los pasillos tanto como los panfletos, las asambleas y los debates intelectuales que flu&iacute;an febrilmente entre la academia y calle.&nbsp;
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                    alt="Frame donde Raymundo Gleyzer participa como extra en el cortometraje Carta de Ramona (1966) dirigida por Alejandro Malowicki"
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                Frame donde Raymundo Gleyzer participa como extra en el cortometraje Carta de Ramona (1966) dirigida por Alejandro Malowicki                            </span>
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        En 1973, con H&eacute;ctor C&aacute;mpora en el poder, <strong>la vieja Escuela de Cine se convierte en facultad y su matr&iacute;cula se potencia con la llegada de nuevos profesores y estudiantes de todo el pa&iacute;s</strong>. &ldquo;Siempre proyect&aacute;bamos La hora de los hornos. Y despu&eacute;s fuimos incorporando otro material, por ejemplo: M&eacute;xico, la revoluci&oacute;n congelada de Gleyzer, u Operaci&oacute;n Masacre. As&iacute;, lleg&oacute; un momento en que se plante&oacute; la necesidad de que nosotros mismos tendr&iacute;amos que producir nuestro propio material f&iacute;lmico&rdquo;, cuenta Ad&aacute;n Huck, estudiante de la facultad de Cine de La Plata en aquella &eacute;poca y uno de los testimonios del reciente libro &ldquo;Huellas e historias del cine platense&rdquo; (1955-1978), compilado por el Movimiento Audiovisual Platense (MAP).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>A la hora de filmar, todo parec&iacute;a posible</strong>: los rodajes se hac&iacute;an desde la autogesti&oacute;n y con colaboraci&oacute;n colectiva; se consegu&iacute;an locaciones a pulm&oacute;n, se juntaban fondos de manera creativa y se aprend&iacute;a a usar equipamiento t&eacute;cnico para terminar procesos creativos. El esp&iacute;ritu grupal conten&iacute;a cualquier singularidad. No hab&iacute;a manera de concebir la carrera, no hab&iacute;a manera de esperar las materias de realizaci&oacute;n sin antes agarrar la c&aacute;mara y salir a la calle: en ese gesto radicaba una voluntad tan pol&iacute;tica como social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El actual director de la serie &ldquo;El reino&rdquo;, Marcelo Pi&ntilde;eyro, fue estudiante entre 1975 y 1978, a&ntilde;o en el que la dictadura cerr&oacute; la carrera. As&iacute; recuerda esa etapa: &ldquo;La Plata en aquella &eacute;poca era una ciudad que ten&iacute;a la mitad de su poblaci&oacute;n golondrina. Ten&iacute;amos j&oacute;venes del interior que llegaban y sin adultos, con una libertad absoluta, mientras que los platenses &eacute;ramos platenses, es decir viv&iacute;amos con los viejos. La actividad que ten&iacute;amos de filmar era m&aacute;s de autogesti&oacute;n, utilizando los fierros de la escuela, las c&aacute;maras de la escuela. Hab&iacute;amos armado un grupo, y trat&aacute;bamos de rodar intercambiando los roles. Yo dirig&iacute;a en una, en otra hac&iacute;a producci&oacute;n, y en otra hac&iacute;a fotograf&iacute;a&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Marcelo Piñeyro con los integrantes del MAP                            </span>
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        El libro &ldquo;Huellas e historias del cine platense&rdquo;, casi emulando aquel vigor del pasado, es <strong>una obra colectiva que contiene textos originales</strong> -an&aacute;lisis, cr&oacute;nicas, interpretaciones-, adem&aacute;s de testimonios, an&eacute;cdotas, documentos hist&oacute;ricos y fotogr&aacute;ficos. Acaba de ser presentado en el marco del 12&ordm; REC Festival de Estudiantes de Artes Audiovisuales de Universidades P&uacute;blicas y Privadas organizado por la Facultad de Artes UNLP, el MAP, el Departamento de Artes Audiovisuales y la Secretar&iacute;a de Producci&oacute;n y Contenidos Audiovisuales (FDA). &ldquo;Esperemos que esta sea la culminaci&oacute;n de una obra muy grande que comenzaron por los a&ntilde;os &rsquo;90 los profesores y jefes de departamentos de la carrera para recuperar nuestra memoria f&iacute;lmica&rdquo;, dijo uno de sus autores, Mart&iacute;n Bastida.
    </p><p class="article-text">
        Conjuntamente con el libro se estren&oacute; el canal de la videoteca del Departamento Artes Audiovisuales, donde se pueden ver gratuitamente las digitalizaciones de las obras f&iacute;lmicas recuperadas de la legendaria Escuela de Cinematograf&iacute;a de La Plata. &ldquo;Como estudiantes y luego como egresados, cuando comenzamos a realizar nuestros trabajos, muchas veces nos hemos sentido hu&eacute;rfanos. Por eso sentimos la necesidad de encontrar qui&eacute;nes fueron nuestros padres. Ese fue el deseo primordial que nos llev&oacute; al libro, donde oficiamos como una especie de detectives de la historia&rdquo;, expres&oacute; Bastida.&nbsp;
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                    alt="En la izquierda Harold Fuertes Rees, Jorge Prieto, Eduardo Comesaña y Oscar Garaycochea durante el rodaje del corto “Pejerrey”. Foto tomada por Cándido Moneo Sanz."
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                En la izquierda Harold Fuertes Rees, Jorge Prieto, Eduardo Comesaña y Oscar Garaycochea durante el rodaje del corto “Pejerrey”. Foto tomada por Cándido Moneo Sanz.                            </span>
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        Coproducido con Papel Cosido, el libro contiene textos de diversos autores: Nicol&aacute;s Alessandro, Paula Asprella, Mart&iacute;n Bastida, Betiana Burgardt, Igor Galuk, Marcelo G&aacute;lvez, Marcos Tabarrozzi, Adriana Sosa, Rodrigo Sebasti&aacute;n, L&iacute;a G&oacute;mez y Diego Eijo. &ldquo;Antes de este trabajo, hubo otros dos que buscaron recuperar el pasado&rdquo;, cont&oacute; Bastida.
    </p><p class="article-text">
        Luego del cierre de la facultad por los militares, y de la posterior vuelta a la democracia en 1983, un grupo compuesto por estudiantes y profesores luch&oacute; casi diez a&ntilde;os para recuperar el espacio acad&eacute;mico. Las aulas se abrieron tard&iacute;amente, en tiempos menemistas. El rescate de la memoria, en rigor, fue una tarea primordial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo comenz&oacute; en la reapertura de la carrera, all&aacute; por 1993, cuando Carlos Vallina,&nbsp; como jefe de Departamento, le concedi&oacute; al cr&iacute;tico Fernando Mart&iacute;n Pe&ntilde;a una c&aacute;tedra que se llam&oacute; <em>Seminario de Mediateca</em>. All&iacute; se comenz&oacute; a recuperar el material f&iacute;lmico de la vieja Escuela de Cine. Ese trabajo se transform&oacute; luego en un libro que se llam&oacute; &ldquo;Creaci&oacute;n, rescate y memoria&rdquo;, escrito por Romina Massari, Vallina y Pe&ntilde;a y editado por EDULP en 2006.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El otro antecedente se dio cuando el cr&iacute;tico e historiador Eduardo Russo, como jefe de Departamento entre 2004 y 2005, y por intermedio del profesor Marcelino L&oacute;pez, encar&oacute; el trabajo de catalogaci&oacute;n de todas las pel&iacute;culas producidas en la facultad. La labor hab&iacute;a sido ardua y engorrosa, al no contar con la tecnolog&iacute;a adecuada. &ldquo;El MAP surgi&oacute; en 2015, vimos la necesidad de juntarnos en la regi&oacute;n de La Plata ante las pol&iacute;ticas del macrismo. Ah&iacute; surgi&oacute; la idea de hacer una pel&iacute;cula documental sobre la historia de la facultad, algo que sab&iacute;amos muy poco. Y los propios entrevistados nos empezaron a dar sus cortos y fotograf&iacute;as, por lo que se arm&oacute; un importante caudal f&iacute;lmico&rdquo;, reconstruy&oacute; el cineasta Igor Galuk, parte del colectivo audiovisual.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Carlos Sorín durante la grabación de su testimonio sobre la escuela de cine de La Plata                            </span>
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        Luego de una espinosa pesquisa, y a trav&eacute;s de la pista de un trabajador no docente, los investigadores hallaron latas abandonadas en un galp&oacute;n de la facultad. Eran cerca de 200 cortos, una gran parte producidos por ex alumnos de la carrera. Empezaron, entonces, a digitalizarlos con apoyo de fundaciones y organismos cinematogr&aacute;ficos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre otros materiales se encuentran tesis de los estudiantes, im&aacute;genes de La Plata de la &eacute;poca y un documental de 1973 que se llama &ldquo;Informes y Testimonios&rdquo;, un relato sobre la dictadura de Ongan&iacute;a y&nbsp; uno de los primeros documentales de Derechos Humanos del pa&iacute;s. Varios cortometrajes que aparecieron en el hallazgo hab&iacute;an sido novedad&nbsp; acad&eacute;mica, con la incorporaron de procedimientos t&eacute;cnicos como el color, la animaci&oacute;n, y la filmaci&oacute;n en 35mm, gracias a la nueva c&aacute;mara Arriflex.&nbsp;
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                Cándido Moneo Sanz, fundador de la Escuela de Cine de La Plata, foto de 1965                            </span>
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        En la primera parte del libro, Igor Galuk y Rodrigo Sebasti&aacute;n desarrollaron una exhaustiva cr&oacute;nica hist&oacute;rica de la Escuela de Cinematograf&iacute;a creada por C&aacute;ndido Moneo Sanz, desde los antecedentes ligados al cineclubismo platense de los &acute;50 a la dram&aacute;tica desaparici&oacute;n de estudiantes y docentes, que se perfil&oacute; en 1975 y se determin&oacute; en 1978. Otros se exiliaron en el exterior, varios se marcharon a distintas ciudades y pueblos de provincia, y otros se incorporaron a las guerrillas urbanas, donde ser&iacute;an &ldquo;secuestrados, desaparecidos y/o abatidos en combate&rdquo;. El 27 de mayo de 1976 fue secuestrado y desaparecido Raymundo Gleyzer, que hab&iacute;a estudiado en la facultad; por su parte, los integrantes del Grupo de Cine de la Base La Plata abandonaron la actividad y debieron pasar a la clandestinidad. &ldquo;Algunos de sus integrantes se exiliaron en Brasil y otros permanecieron en la ciudad&rdquo;, concluyeron los autores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La Escuela de Cine de La Plata hab&iacute;a sido pionera en Latinoam&eacute;rica</strong>. All&iacute;, a lo largo del tiempo, se formaron grandes realizadores y realizadoras, t&eacute;cnicos, docentes y escritores que nutrieron el Cine Argentino a lo largo de su historia y que a&uacute;n siguen vigentes: Marcelo Pi&ntilde;eyro, Carlos Sor&iacute;n, Clara Zappettini, Alejandro Malowicki, Alberto Yaccelini y Raymundo Gleyzer, uno de los pilares de documental pol&iacute;tico en Argentina y Latinoam&eacute;rica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como tambi&eacute;n nombres como Carlos Piaggio, Miguel P&eacute;rez (montajista de Operaci&oacute;n masacre, Tango feroz), Oscar Montauti (montajista de La Patagonia Rebelde, Los Traidores, Invasi&oacute;n), Pepe Gramm&aacute;tico (sonidista de Boquitas Pintadas de Leopoldo Torre Nilson y Los gauchos jud&iacute;os, entre cientos de otras pel&iacute;culas). &ldquo;Y asistentes de direcci&oacute;n c&oacute;mo Lizzie Otero, Rodolfo M&oacute;rtola (asistente de de toda la vida de Leonardo Favio). Productores como Luis Fern&aacute;ndez, Eduardo Chappa, y muchos otros como Silvia Verga, Alfredo Oroz, Abelardo Mart&iacute;nez, Oscar Garaycochea, Ricardo Moretti, Diego Eijo. No hay que olvidar a los colectivos de cine pol&iacute;tico: El Grupo de los seis y el Grupo de cine Peronista de La Plata&rdquo;, sintetiz&oacute; Galuk.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marcelo Pi&ntilde;eyro dej&oacute; su testimonio en el libro sobre su pasi&oacute;n audiovisual: &ldquo;El cine me gust&oacute; siempre. Siempre, desde que tengo memoria, inclusive cuando viv&iacute;a en Ayacucho, un pueblo muy chico, pero que ten&iacute;a dos cines. Uno era de un t&iacute;o m&iacute;o, por lo que pod&iacute;amos entrar y salir todo el tiempo; no le&iacute;a los subt&iacute;tulos y ya me gustaban las figuritas digamos. En Navidad, para mi cumplea&ntilde;os, para Reyes, ped&iacute;a proyectores, pel&iacute;culas. A los nueve a&ntilde;os ya me regalaron mi primer c&aacute;mara S&uacute;per 8 y era juntar plata todo el tiempo para comprar lo necesario para filmar. En mi casa escuchar conversaciones de cine: mis viejos y sus amigos discut&iacute;an las pel&iacute;culas que ve&iacute;an, Bergman y Fellini, matrimonios amigos discutiendo hasta tarde&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya en el colegio secundario, Marcelo Pineyro hab&iacute;a empezado a filmar sus primeras historias.&nbsp; &ldquo;Y m&aacute;s grande, en La Plata y en Buenos Aires, iba a los cines a pedir afiches o restos de pel&iacute;cula: me los guardaba y yo ten&iacute;a mi proyector 16 mil&iacute;metros mudo obviamente y cortaba por la mitad los 35 para poder pasar as&iacute; cuadros fijos, te imagin&aacute;s &iquest;no? Y dibujaba pel&iacute;culas, viste, las dibujaba&rdquo;, cont&oacute; en el libro, como antesala de sus estudios en la facultad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para el director de &ldquo;Kamchatka&rdquo;, en La Plata se hac&iacute;a cine &ldquo;dinamita&rdquo; entre los &acute;60 y &acute;70, al calor militante del Nuevo Cine Latinoamericano. &ldquo;Siempre se crey&oacute; que en la Escuela del Litoral de Fernando Birri se hac&iacute;a documental social y, en La Plata, s&oacute;lo ficci&oacute;n. Pero hemos comprobado por el material que encontramos en las latas que era una falsa dicotom&iacute;a, ya que en la facultad de Cine de La Plata se hac&iacute;an muchos documentales con improntas pol&iacute;ticas muy fuertes y con un gran aporte a la vertiente del docu-ficci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuperar un legado propio fue la principal misi&oacute;n del MAP con la edici&oacute;n de &ldquo;Huellas e historias del cine platense&rdquo;. En este &uacute;ltimo punto Galuk rescata tambi&eacute;n la experimentaci&oacute;n del Nuevo Cine Argentino en los &acute;60, con nombres como Sim&oacute;n Feldman, David Kohon, Rodolfo Kuhn, Jos&eacute; Mart&iacute;nez Su&aacute;rez y documentalistas como Humberto R&iacute;os, los cuales fueron docentes de la facultad de Cine en La Plata. &ldquo;Esa historia estaba olvidada porque la dictadura hizo estragos y diezm&oacute; la memoria. A pesar de los avances de la democracia, Fernando Mart&iacute;n Pe&ntilde;a dijo lo dif&iacute;cil que es todav&iacute;a unir un puente con el pasado. Ese el peque&ntilde;o aporte de este libro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JMM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/facultad-estudiaron-marcelo-pineyro-carlos-sorin-raymundo-gleyzer-historias-cine-platense-marcaron-epoca_1_8296036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Sep 2021 12:37:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La facultad donde estudiaron Marcelo Piñeyro, Carlos Sorín y Raymundo Gleyzer: historias del cine platense que marcaron una época]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Emilio Graselli, el monseñor de la dictadura que recibía familiares, armaba fichas y sigue en las sombras de la impunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/emilio-graselli-monsenor-dictadura-recibia-familiares-armaba-fichas-sigue-sombras-impunidad_1_8264908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7045d12-3c4b-49a9-8c47-77b5182b8f3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emilio Graselli, el monseñor de la dictadura que recibía familiares, armaba fichas y sigue en las sombras de la impunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su figura volvió a mencionarse esta semana durante el juicio por lesa humanidad que se sigue a 18 represores que actuaron en el Pozo de Banfield. Pero había sido mencionado innumerables veces en otros juicios. Lo último que se supo de él fue en 2010 cuando estaba alojando en el obispado castrense.</p></div><p class="article-text">
        El secretario del vicario castrense, Emilio Graselli, hace pasar amablemente a las dos mujeres que lo esperan en la iglesia Stella Maris. Es un hombre de confianza para los familiares -y m&aacute;s a&uacute;n a los que profesan la fe cat&oacute;lica- que buscan con desesperaci&oacute;n a militantes pol&iacute;ticos secuestrados por la junta militar. Las mujeres entran a una sala, se sientan y entonces le preguntan si sabe de Ricardo Dar&iacute;o Chidichimo, secuestrado el 20 de noviembre de 1976. Hab&iacute;an pasado apenas unos meses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Si lo encuentran en esta lista, quiere decir que est&aacute; muerto &ndash;responde el secretario, sin pre&aacute;mbulos.
    </p><p class="article-text">
        Graselli, imperturbable, acerca una hoja con nombres y cruces rojas. Las dos mujeres miran con detenimiento pero no lo encuentran. Entonces el sacerdote se cruza de brazos, las saluda con cortes&iacute;a y les desea suerte. Promete efectuar averiguaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dos mujeres eran la madre y la hermana de Cristina del R&iacute;o, esposa de Chidichimo y testigo presencial de su secuestro. Se retiran en silencio. No piensan jam&aacute;s que, al pedirles sus nombres y documentos, el sacerdote al que se hab&iacute;an acercado buscando la contenci&oacute;n que no pod&iacute;an obtener de otro modo, en realidad las estaba marcando en su fichero personal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuarenta y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, el nombre de Emilio Graselli vuelve a estar en el centro de la escena en un juicio de lesa humanidad. Su rol sombr&iacute;o durante la &uacute;ltima dictadura fue nuevamente recordado en la audiencia 37 del denominado juicio &ldquo;Brigadas&rdquo;, donde se agrupa a los centros clandestinos que funcionaron en las brigadas de investigaci&oacute;n policial de Banfield, Quilmes y Lan&uacute;s. En dicha audiencia, las declaraciones testimoniales de Florencia Chidichimo -hija de Ricardo- y Cristina del R&iacute;o evidenciaron lo que, desde hace d&eacute;cadas, los organismos de derechos humanos vienen reclamando: la urgente indagatoria de Graselli para que explique, con sus propias palabras, la estrecha colaboraci&oacute;n de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica con la dictadura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La esposa y la hija de Ricardo Chidíchimo dieron su testimonio esta semana en el juicio de lesa humanidad que se sigue contra 18 represores por delitos cometidos en las Brigadas de Investigaciones de la Policía Bonaerense de Banfield, Quilmes y Lanús, reconstruyeron la historia de aquel secuestro en dictadura y la búsqueda que nunca abandonaron."
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            <span class="title">
                La esposa y la hija de Ricardo Chidíchimo dieron su testimonio esta semana en el juicio de lesa humanidad que se sigue contra 18 represores por delitos cometidos en las Brigadas de Investigaciones de la Policía Bonaerense de Banfield, Quilmes y Lanús, reconstruyeron la historia de aquel secuestro en dictadura y la búsqueda que nunca abandonaron.                            </span>
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        No es una novedad. Graselli es figurita repetida en los testimonios de v&iacute;ctimas por cr&iacute;menes de lesa humanidad, aunque nunca se ha sentado en el banquillo como imputado. En un par de ocasiones, citado por la justicia, declar&oacute; solamente como testigo. &ldquo;Para nosotros result&oacute; un testigo reticente&rdquo;, hab&iacute;a dicho en una de esas oportunidades Pablo Llonto, abogado querellante de las causas de San Mart&iacute;n. &ldquo;Evidentemente hay cosas que sabe y no cuenta. Lo acusamos por falso testimonio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, en rigor, se inici&oacute; una causa en Comodoro Py -a cargo del juez Juli&aacute;n Ercolini- que investiga hechos que lo incriminan como posible entregador de una lista negra y por su participaci&oacute;n en secuestros y desapariciones: la misma, seg&uacute;n fuentes judiciales, se encuentra sin demasiados avances. El fiscal Federico Delgado pidi&oacute; indagarlo en dos oportunidades -2014 y 2016-, pero no tuvo respuesta. Los organismos temen que, si su causa contin&uacute;a cajoneada en un rinc&oacute;n, su caso se convierta en otro exponente de la impunidad biol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, en el actual juicio &ldquo;Brigadas&rdquo; se lo sigue mencionando asiduamente. &ldquo;El debate tiene un ritmo muy lento, tenemos tres jueces que son subrogantes y estamos en etapa de testimoniales -dice Guadalupe Godoy, abogada querellante-. Entonces avanzamos solamente con una media jornada semanal y los testimonios se suspenden, se cortan&rdquo;. El juicio concentra una causa demorada durante casi una d&eacute;cada y cuyo eje es el circuito conocido como <em>Los Pozos</em>, n&uacute;cleo de la represi&oacute;n ilegal en la zona sur del Conurbano. Son tres voluminosos expedientes con 18 imputados -entre ellos, una vez m&aacute;s, Miguel Osvaldo Etchecolatz, que esta semana ante el comienzo de un nuevo proceso en su contra, acus&oacute; a los jueces de &ldquo;violar s&aacute;dicamente la Constituci&oacute;n&rdquo; y se neg&oacute; a declarar-, 443 v&iacute;ctimas y 400 testigos, divididos en Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y El Infierno. Los mismos funcionaron como puntos paradigm&aacute;ticos de los 230 centros clandestinos del Circuito Camps en Buenos Aires.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su declaraci&oacute;n en la audiencia 37 del juicio, Florencia Chidichimo calific&oacute; la b&uacute;squeda de su padre como &ldquo;tortuosa&rdquo;. Explic&oacute; que sus abuelos y su madre iban consiguiendo reuniones con distintas personas para averiguar algo sobre &eacute;l. Una fue en Campo de Mayo, otra con Emilio Graselli. Sobre este &uacute;ltimo se&ntilde;al&oacute; que pasados los a&ntilde;os fue a buscar un informe de dicha reuni&oacute;n, donde aparecen &ldquo;unos n&uacute;meros que se&ntilde;alan los grupos de tarea que participaron en los secuestros&rdquo;; el de su padre coincide con el de Jorge &ldquo;El Abuelo&rdquo; Congett, militante pol&iacute;tico de La Matanza secuestrado el mismo 20 de noviembre, s&oacute;lo unas horas antes. &ldquo;Me parece significativo esto. Porque es bastante cr&iacute;ptico y demuestra que era un plan sistem&aacute;tico&rdquo;, sugiri&oacute; Florencia, en su calidad de hija de un detenido-desaparecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En ese momento no exist&iacute;a la condici&oacute;n de desaparecido. A Ricardo lo busc&aacute;bamos a disposici&oacute;n del PEN, en los regimientos, en las c&aacute;rceles. No pod&iacute;amos concebir que no iban a aparecer, eso fue muy dif&iacute;cil para los familiares&rdquo;, declar&oacute; a continuaci&oacute;n Cristina del R&iacute;o, quien rememor&oacute; que su pareja, Ricardo Chidichimo, hab&iacute;a empezado su militancia en la Iglesia del Tercer Mundo y luego fue militante de la Juventud Universitaria Peronista y de Montoneros. Era meteor&oacute;logo, trabajaba en el Servicio Meteorol&oacute;gico Nacional y fue referente estudiantil de la Facultad de Exactas de la UBA. Cuando termin&oacute; sus estudios, comenz&oacute; a militar en La Matanza en la rama pol&iacute;tica de Montoneros, al mando del Partido Aut&eacute;ntico. Despu&eacute;s de su secuestro en manos de la dictadura militar, la familia de Cristina del R&iacute;o se acerc&oacute; a Emilio Graselli, a quien conoc&iacute;an como &ldquo;monse&ntilde;or&rdquo;. Lo respetaban porque se dec&iacute;a que era un sacerdote que ten&iacute;a contactos para llegar a los altos mandos de la junta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n datos de la Comisi&oacute;n Provincial por la Memoria (CPM), Grasselli ten&iacute;a registrados en aquella &eacute;poca varios nombres en fichas que, durante a&ntilde;os, rellen&oacute; con datos de desaparecidos. En 1976 era capell&aacute;n del Ej&eacute;rcito y como secretario del vicario general castrense Adolfo Servando Tortolo recib&iacute;a a familiares que hac&iacute;an largu&iacute;simas colas en la capilla Stella Maris, pegada al Edificio Libertad. Desde ese cuartel general construy&oacute; un fichero en el que reuni&oacute; unas 2077 fichas. All&iacute; aparecen, entre otras, Chicha Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, que fue a encontrarse con &eacute;l a fines de 1977 por la desaparici&oacute;n de su nieta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo fuimos a ver con mi marido, quien volvi&oacute; especialmente de Italia para esa ocasi&oacute;n. La entrevista fue dentro de la Iglesia Stella Maris. Graselli estaba sentado frente a un escritorio y sobre &eacute;ste hab&iacute;a un fichero.&nbsp; Mientras le iba relatando lo que hab&iacute;a sucedido con Clara Anah&iacute;, el sacerdote prestaba mucha atenci&oacute;n y hac&iacute;a preguntas. Lo not&eacute; muy interesado y se mostr&oacute; comprometido en ayudar a encontrar a la nena. Nos dijo que hace poco hab&iacute;a colaborado en recuperar a dos hermanitos y los entreg&oacute; a sus familiares. Al finalizar, anot&oacute; algo y luego lo guard&oacute; en un fichero que ten&iacute;a en su escritorio. Volvimos al mes y lo notamos nervioso. Dijo que hab&iacute;amos tardado mucho en volver,&nbsp; que ya no pod&iacute;a devolver a la nena porque estaba muy bien ubicada en un lugar con mucho poder y que estaba bien ubicada. Ten&iacute;a muchas esperanzas en que Graselli me iba a ayudar, pero despu&eacute;s del segundo encuentro me fui muy angustiada&rdquo;, fue la extensa declaraci&oacute;n de Chicha en un juicio de lesa humanidad en La Plata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En el peregrinaje de los familiares era una constante la visita a Graselli. Por eso desde que arrancaron los juicios de lesa humanidad se lo sigue mencionando tanto, ubic&aacute;ndolo en ese rol de sacerdote atento, comprometido y generoso. Con la nueva declaraci&oacute;n de los familiares de Chidichimo, se refleja m&aacute;s que nunca la necesidad de indagarlo y que explique el uso que le daba a su fichero&rdquo;, remarca la abogada Guadalupe Godoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios marcan que Graselli nunca ten&iacute;a problemas en recibir a nadie. Algunos familiares volv&iacute;an m&aacute;s de una vez. Hay quienes dicen que, incluso, ten&iacute;a conscriptos que lo ayudaban a buscar en los ficheros. La base documental de las fichas fue informada al juez Ercolini por la CPM, con un equipo t&eacute;cnico a cargo de Claudia Bellingeri. &ldquo;Pudimos comprobar que Graselli armaba las fichas y presentaba al vicario con frecuencia semanal los nombres y documentos de las personas. Pensamos que esa informaci&oacute;n llegaba a manos de los primeros comandantes y del Ministerio del Interior. Graselli les dec&iacute;a a los familiares que las gestiones las hac&iacute;a el vicario. Pero &eacute;l se ofrec&iacute;a como nexo&rdquo;, explica Bellingeri.&nbsp;
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            <span class="title">
                El sacerdote Emilio Graselli declarando por segunda vez ante la Cámara Federal de La Plata en el Juicio por la Verdad. La primera vez había sido en 1999.                            </span>
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        Se cree que Graselli usaba su fachada de sacerdote preocupado por los familiares para, en las sombras, enga&ntilde;arlos y pasar informaci&oacute;n confidencial a sus jefes. El armado del fichero, en efecto, da cuenta de una maniobra sistematizada en el inter&eacute;s de registrar la informaci&oacute;n y la circulaci&oacute;n de los datos, como si fuera un bur&oacute;crata eficiente y ordenado. La iglesia Stella Maris funcionaba, adem&aacute;s, como una suerte de mesa chica. Era un espacio de reuni&oacute;n donde se reun&iacute;an los capellanes de las tres fuerzas armadas con otros personajes emblem&aacute;ticos como el provicario castrense Victorio Bonam&iacute;n, que defend&iacute;an enf&aacute;ticamente a la dictadura desde una perspectiva ideol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las fuerzas armadas no pod&iacute;an llevar adelante sus tareas represivas sin la colaboraci&oacute;n en sus filas de funcionarios eclesi&aacute;sticos. As&iacute; lo explica Claudia Bellingeri: &ldquo;En la iglesia Stella Maris consensuaban las estrategias para comunicarse con los familiares de las v&iacute;ctimas y a la vez conocer las denuncias que estaban haciendo. Graselli era el secretario de confianza, ya desde hace tiempo se desempe&ntilde;aba como la mano derecha de los vicarios generales. En ese sentido, es un paradigma de la complicidad de la Iglesia con la dictadura y por eso es que seguimos reclamando su indagatoria dado que las v&iacute;ctimas revelan en cada nuevo juicio una nueva prueba que lo incrimina&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando declar&oacute; como testigo en sede judicial, Emilio Graselli dijo que las fichas ten&iacute;an dos lados. Adelante, el nombre del desaparecido. Y atr&aacute;s escrib&iacute;a los datos del familiar que lo hab&iacute;a consultado. &ldquo;Yo recib&iacute;a entre 20 y 30 casos por d&iacute;a. Al principio comenc&eacute; haciendo una lista, pero dado el incremento de las solicitudes, para facilitar cada caso en vez de una lista comenc&eacute; haciendo una ficha; llegaron m&aacute;s o menos a la cantidad de 2500. Abajo pon&iacute;a el resultado de las respuestas recibidas de las autoridades militares y tambi&eacute;n el d&iacute;a en que los familiares ven&iacute;an a buscar los resultados, que a veces eran reiterados&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n describi&oacute; los significados de dos siglas: N/D que ser&iacute;a &ldquo;No Detenido&rdquo; y dijo que escrib&iacute;a luego de recibir informaci&oacute;n &ldquo;oficial&rdquo;. Y S/N &ldquo;Sin Noticias&rdquo;. El &ldquo;No Detenido&rdquo; sol&iacute;a ser similar al tipo de respuesta que volcaban los juzgados en los h&aacute;beas corpus, luego de recibir la informaci&oacute;n &ldquo;oficial&rdquo; de las Fuerzas Armadas y de Seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Lucas Bilbao y Ariel Lede escribieron el libro &ldquo;Profeta del genocidio&rdquo;, donde investigaron los diarios &iacute;ntimos de Victorio Bonam&iacute;n. &ldquo;En el legajo de Graselli como capell&aacute;n, figura que &eacute;l empieza a estar en el vicariato castrense a partir de 1968. Su cargo era rentado como funcionario del Estado. En los diarios de Bonam&iacute;n, Graselli aparece como alguien que se mueve entre las jerarqu&iacute;as. Por sus dotes personales, sus jefes ped&iacute;an que fuera &eacute;l quien atendiera a los deudos. Graselli funcionaba como bola de transmisi&oacute;n entre los familiares y la Marina, fundamentalmente&rdquo;, dicen los autores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas no dudan en ubicar a Graselli como parte de la maquinaria del horror. Un engranaje donde era el especialista, dentro del vicariato castense, en obtener y dar informaci&oacute;n. En sus declaraciones como testigo en la justicia, en ninguna ocasi&oacute;n Graselli aport&oacute; los datos que se esperaban. Y tambi&eacute;n hab&iacute;a se&ntilde;alado a Tortolo -su jefe en la iglesia- como el responsable de obtener la informaci&oacute;n que luego &eacute;l transmiti&oacute; a cientos de familiares. Es decir: se exculp&oacute; en la obediencia debida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;ltimo que se supo de Emilio Graselli es que permaneci&oacute; en el obispado castrense hasta el 2010. Fue escrachado varias veces por los organismos de derechos humanos. Hoy, en su avanzada vejez, no se sabe ad&oacute;nde vive ni en qu&eacute; situaci&oacute;n se encuentra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>JMM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/emilio-graselli-monsenor-dictadura-recibia-familiares-armaba-fichas-sigue-sombras-impunidad_1_8264908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Sep 2021 11:31:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Emilio Graselli, el monseñor de la dictadura que recibía familiares, armaba fichas y sigue en las sombras de la impunidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos humanos,Dictadura militar argentina (1976-1983)]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Premier League del tambo: Marull, un pueblo cordobés de 2.000 habitantes que se convirtió en un polo lechero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/premier-league-tambo-marull-pueblo-cordobes-2-000-habitantes-convirtio-polo-lechero_130_8232948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/108a9920-3b94-4d81-871f-b9b9df55a3b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Premier League del tambo: Marull, un pueblo cordobés de 2.000 habitantes que se convirtió en un polo lechero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cerca de la capital, en las últimas décadas esta colonia agrícola se colocó en el mapa de la producción lechera con la combinación de tradición e inversión en tecnología. Relatos del pueblo, en sus 109 años.</p></div><p class="article-text">
        No todo es sierra ni turismo cuando se habla de C&oacute;rdoba. Marull, un pueblo del noreste en el departamento San Justo y a unos 170 kil&oacute;metros de C&oacute;rdoba capital, es una parada obligada antes de llegar a la imponente laguna de Mar Chiquita, centro magn&eacute;tico de los visitantes. Pero Marull no es apenas una comarca buc&oacute;lica. En su sosiego de llanura y cielo abierto, geograf&iacute;a similar a la pampa bonaerense o a los pr&oacute;speros campos santafesinos, se ha convertido, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en <strong>un verdadero polo lechero no s&oacute;lo de la regi&oacute;n sino del pa&iacute;s</strong>. Tanto, que se la nombra como la <em>meca de los tamberos</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un 15 de agosto de 1912 y a la vera del ferrocarril, innovaci&oacute;n de la &eacute;poca para la zona, nac&iacute;a Marull: el nombre surgi&oacute; de la familia fundadora, de origen catal&aacute;n. &ldquo;Nuestro pueblo es&nbsp;devoto de la Virgen de la Asunci&oacute;n, y los actos de nuestro 109 aniversario empezaron con fiestas patronales. Luego seguimos con la celebraci&oacute;n del d&iacute;a de las infancias y ahora con <em>Marull productiva</em>, una exposici&oacute;n donde conviven durante d&iacute;as emprendedores, comerciantes y grandes empresarios de la zona. De a poquito vamos volviendo a la normalidad&rdquo;, explica Gabriel Faletto, el intendente.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El emblema de Marull                            </span>
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        A simple vista Marull es una poblaci&oacute;n de apenas 2.000 habitantes con parajes rurales cercanos a la ruta, sin otros atractivos que la tranquilidad pueblerina, la naturaleza agreste combinada con espejos de agua, la gastronom&iacute;a campestre y las historias de sus habitantes, que se remontan mayormente al trabajo en el campo y a variados oficios alrededor del ferrocarril, con obreros especializados en torner&iacute;a, herrer&iacute;a, la construcci&oacute;n de ladrillos y el comercio a peque&ntilde;a escala.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>detr&aacute;s de esa fachada de falsa calma, los expertos en econom&iacute;a no dudan: all&iacute; se encuentra, hoy, la zona de tambos m&aacute;s intensivos de Argentina.</strong> Se calcula que en el pa&iacute;s hay unos 10.000 tambos en producci&oacute;n y, seg&uacute;n datos del Observatorio de la Cadena L&aacute;ctea, los tambos chicos que producen hasta 4.000 litros por d&iacute;a representan el 77% del total. Pese a la crisis del negocio l&aacute;cteo, donde adem&aacute;s de los insumos dolarizados en alza, el precio pagado por la leche subi&oacute; lo mismo que la inflaci&oacute;n y el costo de producirla -de acuerdo a lo que expresan desde el sector- escal&oacute; alrededor de un 65% por la suba en los precios internacionales del ma&iacute;z y la soja, fuente principal de la alimentaci&oacute;n de los animales, en Marull se ha gambeteado el cierre paulatino de los tambos bajo una nueva concepci&oacute;n, arraigada en la tradici&oacute;n familiar y con unidades de producci&oacute;n cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as y sofisticadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Apellidos y establecimientos tales como Mercol, Abratte, Vaira, Barrea, los Alegre (en La Para), Fissore y Scolari son sin&oacute;nimo de producci&oacute;n intensiva de leche y <strong>son una suerte de Premier League de la lecher&iacute;a nacional</strong>. Casi todos est&aacute;n produciendo una gran cantidad de litros por a&ntilde;o y poseen sistemas confinados -con mayor o menor infraestructura- en el alojamiento y orde&ntilde;e de sus vacas&rdquo;, dice el portal especializado <em>todolecher&iacute;a</em>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Marull, polo lechero del país                            </span>
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        Con tierras f&eacute;rtiles, linajes enraizados en la econom&iacute;a agr&iacute;cola-ganadera y una fuerte inversi&oacute;n en tecnolog&iacute;a de punta, Marull se ha transformado en un punto de observaci&oacute;n del mercado internacional. Ante la feroz sequ&iacute;a y las oleadas de calor de los &uacute;ltimos tiempos -que redundaron en falta de leche-, uno de los desaf&iacute;os actuales, como se se&ntilde;al&oacute; en la exposici&oacute;n <em>Marull productiva</em>, es la de ir hacia &ldquo;una lecher&iacute;a distinta en los procesos de partos y de producci&oacute;n intensiva, que adapten los ciclos naturales a una incorporaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a&rdquo;. Algo que, seg&uacute;n uno de los expertos, &ldquo;es seguir apuntando a conocer mejor al animal y darle un trato adecuado con su entorno&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos los &ldquo;gringos&rdquo; -como se los llama cari&ntilde;osamente en la zona- est&aacute;n interrelacionados en el mundo virtual bajo un amplio conjunto de asesores externos; antes de la pandemia, incluso, hac&iacute;an viajes permanentes de experiencia y capacitaci&oacute;n en pa&iacute;ses como Estados Unidos y otros de Europa, de donde aprendieron el sistema de confinamiento a cama fr&iacute;a, la divisi&oacute;n del rodeo, los tambos rotativos tipo &ldquo;calesita&rdquo;, la&nbsp; conformaci&oacute;n de dietas muy medidas y el manejo sustentable de efluentes.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Mejorar la eficiencia y el bienestar animal</h3><p class="article-text">
        La vaca, en rigor, est&aacute; en el centro de la escena. El establecimiento &ldquo;Don Alfredo&rdquo;, por caso, es una empresa familiar agropecuaria que trabaja sus tierras dedicadas netamente a la agricultura, que es la base de los sistemas de producci&oacute;n de leche y carne con sistemas encerrados -drylot y feedlot-. &ldquo;Todo se logr&oacute; a trav&eacute;s de la incorporaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a en gen&eacute;tica, mixer con balanzas, carga constante de datos, gran presi&oacute;n de selecci&oacute;n en el rodeo lechero y lo que nunca debe faltar en cualquier empresa para que sus proyectos se lleven a cabo y se hagan realidad: un gran trabajo en equipo&rdquo;, apunta Nicol&aacute;s Fissore, nieto de Alfredo, el creador del establecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Magal&iacute; Gula es de las pocas mujeres que trabaja en los campos de Marull, como una de las encargadas de &ldquo;Don Alfredo&rdquo;, y dice que el reto es mejorar<strong> </strong>los niveles de eficiencia y bienestar animal. Magal&iacute; coordina varias tareas, de lunes a lunes, casi sin descanso. No s&oacute;lo hace labores de gerencia sino que incluye mano de obra, como la inseminaci&oacute;n. Dice que se pasa horas a pie para separar a los animales y luego llevarlos a los corrales, a veces con tormentas a cuestas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Veo a una vaca y no necesito ponerle la mano&rdquo;, describe en su multitarea, que incluye tambi&eacute;n habilidades como veterinaria amateur. El campo tiene alrededor de 1.500 hect&aacute;reas y casi el mismo n&uacute;mero de vacas. Y la leche la suele comprar Nestl&eacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Magalí Gula, una de las pocas mujeres que trabajan como encargadas en el campo                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La tecnolog&iacute;a al servicio de la producci&oacute;n lechera</h3><p class="article-text">
        Mientras algunos productores siguen apostando al viejo sistema pastoril, otros manejan cambios empresariales como la incorporaci&oacute;n del dry-lot, donde la vaca ya no sale a pastorear sino que vive en corrales cerrados y amplios, con cama &ldquo;rabasteada&rdquo; donde se les provee de la comida, la sombra y el agua. En efecto, uno de los conceptos que ha transformado el viejo paradigma agr&iacute;cola es el de &ldquo;confort animal&rdquo;. Rub&eacute;n Scolari es productor agropecuario e ingeniero agr&oacute;nomo, el primero con t&iacute;tulo en Marull, de la camada de los que fueron a estudiar a C&oacute;rdoba capital y regresaron al pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta que una de las experiencias pioneras fue hace 50 a&ntilde;os, cuando se cre&oacute; un centro de inseminaci&oacute;n artificial, una especie de cooperativa auspiciada por Sancor, que en aquella &eacute;poca dominaba el negocio. &ldquo;Marull se fue inundando de profesionales, el productor medio est&aacute; altamente calificado e incorporando todo tipo de tecnolog&iacute;a. Es uno polo de desarrollo lechero como no existe en el pa&iacute;s&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La antigua mentalidad agraria, reaccionaria y poco predispuesta a los cambios, ha comenzado a ceder. Dice que las nuevas generaciones renovaron el negocio y siguen perfeccion&aacute;ndose cada vez m&aacute;s con t&iacute;tulos de grado, capacitaciones con empresas del exterior y hasta maestr&iacute;as y doctorados en el rubro. Rub&eacute;n Scolari form&oacute; una consultor&iacute;a y lleg&oacute; a asesorar a m&aacute;s de 50 productores. &ldquo;Los problemas familiares eran frecuentes, en mi rol hac&iacute;a m&aacute;s de psic&oacute;logo que de ingeniero agr&oacute;nomo. Es uno de los motivos, adem&aacute;s de la permanente crisis del negocio lechero, por el que desaparecieron tantos tambos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Rubén Scolari, ingeniero agrónomo, pionero en el negocio del tambo                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, Marull pas&oacute; de 120 a 20 tambos, aunque cuenta que hoy se orde&ntilde;a lo mismo que aquella &eacute;poca por la capacidad tecnol&oacute;gica y de recursos humanos. Es decir: hay menos pero mejores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su tambo cuenta con 24 trabajadores, con un promedio de 30.000 litros de leche por d&iacute;a. Hoy dice que est&aacute; potenciando lo del &ldquo;confort animal&rdquo;, con los &uacute;ltimos detalles de un galp&oacute;n adaptado para preparto y maternidad, de techos con paneles solares, y explica: &ldquo;Porque estamos convencidos, luego de varios estudios, que all&iacute; las vacas van a parir con el mejor bienestar y confort posible. De ese modo se llevar&aacute; adelante una maternidad y calostro de extrema calidad higi&eacute;nica, bacteriol&oacute;gica e inmunol&oacute;gica para lograr una excelente performance productiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A la vaca cuanto m&aacute;s la mim&aacute;s, m&aacute;s te da. En Marull tenemos una potencia gen&eacute;tica enorme, a la altura de los mejores lugares del mundo&rdquo;, reflexiona, y sugiere cuatro pilares en el negocio de la lecher&iacute;a: ser due&ntilde;o de un espacio de tierra, tener una historia productiva, sentir gusto por la tarea y alentar una proyecci&oacute;n a trav&eacute;s de la descendencia.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A la vaca cuanto más la mimás, más te da. En Marull tenemos una potencia genética enorme, a la altura de los mejores lugares del mundo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rubén Scolari</span>
                                        <span>—</span> productor agropecuario
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ra&uacute;l Mercol fue operador del cine del pueblo a fines de los 70. Recuerda las &eacute;pocas gloriosas donde los marullenses llenaban la sala, comiendo pochochos y esperando los estrenos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De familia de tamberos, tiene uno de los tambos m&aacute;s productivos de la zona, con orde&ntilde;e autom&aacute;tico. Calcula 4.000 litros por orde&ntilde;e, con 300 vacas promedio en su tambo. Casi toda su leche se la vende a Grido, Ver&oacute;nica y Vicent&iacute;n, aunque tambi&eacute;n tiene otros compradores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los trabajadores formose&ntilde;os son mayoritarios en su tambo, con jornadas de trabajo que suelen arrancar a las cinco de la ma&ntilde;ana. Muchos de esos peones golondrinas, provenientes tambi&eacute;n de Chaco y Corrientes, permanecieron en el pueblo y formaron all&iacute; sus familias, siendo los pilares fundamentales de la econom&iacute;a agraria -con ritmos laborales intensos y una paga no tan sustanciosa como la que facturan sus due&ntilde;os- aunque algunos dicen sufrir la discriminaci&oacute;n por no ser parte de la inmigraci&oacute;n piamontesa que pobl&oacute; gran parte de la zona. Es por ello que suelen vivir en la periferia del pueblo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Gen&eacute;tica animal</h3><p class="article-text">
        Otro de los nudos del negocio lechero es la gen&eacute;tica animal. Adri&aacute;n Mart&iacute;n vive en su estancia &ldquo;Clide&rdquo;, nombre puesto en homenaje a su madre. Es criador y productor. En el &uacute;ltimo tiempo puso el &eacute;nfasis en la gen&eacute;tica, donde hoy es uno de los especialistas de la zona.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; explica lo que denomina como vigor h&iacute;brido, otro concepto de vanguardia: &ldquo;Notamos en los &uacute;ltimos tiempos que la Holando-Argentino se estaba adaptando poco a los requerimientos pastoriles, entonces hicimos un cruzamiento con otras razas. Y ganamos en rusticidad y en capacidad lechera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando en las normativas cient&iacute;ficas le aceptaron hacer genomas de los animales, diversific&oacute; su producci&oacute;n. Hoy trabaja con distintos asesores y sus dos hijos estudian veterinaria. Actualmente dice explorar cientos de razas, en su campo tiene 150 vacas y apuesta a la calidad m&aacute;s que a la cantidad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Adrián Martín, criador y productor, renovó el negocio con la genética"
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                Adrián Martín, criador y productor, renovó el negocio con la genética                            </span>
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        &nbsp;Explica, en ese sentido, que hace un tiempo incorpor&oacute; a su sistema de producci&oacute;n la raza francesa Montbeliarde. Llev&oacute; el tambo a &ldquo;caba&ntilde;a&rdquo; y construy&oacute; un negocio a partir de la gen&eacute;tica. Adri&aacute;n compiti&oacute; en los principales concursos ganaderos, obteniendo importantes premios: los jurados destacaron una serie de virtudes por sobre la tradicional Holando Argentino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n dice, los resultados se ven no s&oacute;lo en una mejor productividad sino tambi&eacute;n en otros aspectos que hacen al manejo del rodeo, &ldquo;una vaca fuerte con mejores niveles de pre&ntilde;ez; menores requerimientos en la alimentaci&oacute;n y mejor stock corporal; menor incidencia en gastos de mantenimiento y veterinarios; y menor riesgo de mastitis, entre otros. Estos factores sumados a un mayor valor del macho y mejor calidad de la leche para la industria quesera, posicionan a la raza como una alternativa interesante para los productores de nuestra regi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un pueblo centenario</h3><p class="article-text">
        Marull, con pocos fallecidos y casos controlados de coronavirus, no sufri&oacute; la pandemia como ocurri&oacute; en aglomerados urbanos y la prosperidad del campo sigui&oacute; su curso. Con su lema de &ldquo;pueblo verde, limpio y ordenado&rdquo;, con atractivos anuales como la Fiesta Nacional de Mujeres Asadoras &ndash;celebrada por primera vez en 2015-, este pueblo religioso -que tiene su V&iacute;a Crucis ecum&eacute;nico, &uacute;nico en Am&eacute;rica- y agr&iacute;cola-ganadero celebra su nuevo aniversario con sus vecinos como protagonistas. Los que han sabido, adem&aacute;s del esplendor tambero, darle una identidad a un pueblo que tambi&eacute;n vive m&aacute;s all&aacute; de su cuenca tambera.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Iglesia del pueblo con estilo neogótico                            </span>
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        Como la historia de Antino Ercole, el vecino m&aacute;s longevo, con 102 a&ntilde;os. En el pueblo todav&iacute;a recuerdan con gracia c&oacute;mo Antino se resisti&oacute; a los preparativos de los festejos de sus 100 a&ntilde;os, cuando apenas faltaban unos d&iacute;as para eso. &ldquo;Hasta que no cumpla, no quiero ninguna nota ni nada&rdquo;, les hab&iacute;a dicho, serio, a los que organizaban la celebraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dice que se siente orgulloso cuando se entera c&oacute;mo el pueblo ha progresado con sus tambos. Antino, vestido de polar y pantuflas, es locuaz, simp&aacute;tico, y saca dos vasos convidando un trago de vino en su casa a cuanto visitante reciba, mientras el pueblo festeja su aniversario 109. Tiene tres hijos: uno de ellos es el que m&aacute;s suele visitarlo. Dice que se cocina solo y que resuelve sin ayuda los quehaceres dom&eacute;sticos. Y que descansa mucho -&ldquo;no me privo de nada&rdquo;, lanza, como un mantra-: duerme largas horas a lo largo del d&iacute;a y desde la cama dice que estira los m&uacute;sculos y mira programas de pol&iacute;tica en la televisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con una integridad f&iacute;sica propia de alguien m&aacute;s joven, el pelo blanco peinado hacia atr&aacute;s, cuenta con tono suave y fluido que naci&oacute; en Balnearia y que su familia lleg&oacute; desde Piamonte, como muchos de los habitantes de Marull. En un breve repaso, Don Antino, como le dicen sus vecinos, agrega que no termin&oacute; la escuela primaria, que fue el s&eacute;ptimo de diez hermanos -ocho varones y dos mujeres- y que disfrut&oacute; de la vida en el campo, trabajando en el engorde de novillos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me preparo para el 26 de enero&rdquo;, se confiesa, sobre el pr&oacute;ximo aniversario de su nacimiento, en 1919. Su comida favorita es el bife a la criolla, recomienda &ldquo;comer poco pero masticar bien&rdquo; y hace un elogio de la austeridad. Para Antino, el secreto de la vida est&aacute; en &ldquo;conformarse con poco&rdquo; y &ldquo;no tener vicios que destruyan&rdquo;. Mientras estira las manos sobre el mantel de la mesa, su piel dorada parece brillar despidiendo un olor agridulce. De pronto recuerda los tiempos de la primera presidencia de Juan Domingo Per&oacute;n: &ldquo;Hab&iacute;a cr&eacute;dito para comprar vacas, hab&iacute;a cr&eacute;dito para comprar campos. Eso luego se perdi&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Luego tocan la puerta y Antino atiende, se sienta y se saca los anteojos: son las enfermeras que, tres veces al d&iacute;a, vienen a colocarle las gotas para aliviar su tensi&oacute;n ocular. &ldquo;Un gringo argentino&rdquo;, dice de s&iacute; mismo y entonces se despide, sin pre&aacute;mbulos: larga una sonrisa amplia y permanece erguido en la puerta, de pie.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La memoria de Antino casi corre paralelo a la historia de Marull, un pueblo poco conocido de la llanura cordobesa que celebra un nuevo aniversario con el honor de que, al menos, algunas familias puedan jugar en las grandes ligas del tambo argentino<em>.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>JMM</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/premier-league-tambo-marull-pueblo-cordobes-2-000-habitantes-convirtio-polo-lechero_130_8232948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Aug 2021 03:32:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Premier League del tambo: Marull, un pueblo cordobés de 2.000 habitantes que se convirtió en un polo lechero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agricultura,Tambos,Córdoba]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dolor del último adiós: con la segunda ola, los funerales y venta de ataúdes aumentaron un 40 por ciento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/dolor-ultimo-adios-segunda-ola-funerales-venta-ataudes-aumentaron-40-ciento_1_8074721.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93624a6b-7e1b-478a-bb43-d68531a4f124_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dolor del último adiós: con la segunda ola, los funerales y venta de ataúdes aumentaron un 40 por ciento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gran parte de los rituales del inicio del duelo han desaparecido. Del hospital al cementerio suele ser el recorrido habitual. Las dificultades económicas dividen también el tipo de ceremonias. De despedidas con globos en parques y música en vivo a cremaciones directas. La imposibilidad de los velorios grandes y las medidas de prevención.</p></div><p class="article-text">
        El conmutador de la funeraria <em>Jard&iacute;n del Pilar</em> se prolonga en una larga secuencia de espera. Para atenci&oacute;n al cliente, marque uno; para consultar por servicios, marque dos. Y as&iacute; hasta que un piano de m&uacute;sica cl&aacute;sica, edulcorado y met&aacute;lico, colma el espacio sonoro: la antesala de lo luctuoso se prepara con un imaginario de sosiego y cortes&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algo que siquiera los tiempos de pandemia, donde la muerte comenz&oacute; a avecinarse en un estrecho c&iacute;rculo &iacute;ntimo, ha podido alterar. Corrido el velo de lo imprevisto, hoy la noticia de un fallecimiento parece no sorprender, incluso m&aacute;s all&aacute; del dolor padecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que inquieta, en tal caso, es la irrupci&oacute;n de otras preguntas: &iquest;qu&eacute; hacer con el cuerpo? &iquest;Se lo puede velar? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; la despedida?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Buenos d&iacute;as, &iquest;en qu&eacute; podemos ayudarlo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos alguna vez haremos esa llamada. Todos alguna vez preguntaremos por la calidad de los sepelios, el costo de los ata&uacute;des, las particularidades de la cremaci&oacute;n. &ldquo;Al contar con un plan de previsi&oacute;n funeraria se obtiene un ahorro de hasta un 50 por ciento a diferencia de un servicio de uso inmediato. Adem&aacute;s de evitar problemas, tr&aacute;mites y procesos engorrosos que hacen m&aacute;s complicado ese doloroso momento&rdquo;, se lee en la oferta de una empresa por redes sociales.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En agosto de 2020, el Gobierno porteño habilitó las visitas a los cementerios de Chacarita, Flores y Recoleta, que permanecían cerrados desde el inicio del aislamiento obligatorio por el coronavirus.                            </span>
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        Los gastos de la muerte constituyen un imponderable. Antes de la pandemia, una tendencia se hab&iacute;a expandido en el mercado: m&aacute;s del cincuenta por ciento optaba por los velatorios acotados ante los altos costos del servicio. Dicha tendencia, por las restricciones imperantes, se consolid&oacute;. Lo cierto es que los familiares de las personas fallecidas por coronavirus no cuentan con demasiadas alternativas para despedirse; los cuerpos pasan del hospital a una bolsa de nylon de 150 micrones y de all&iacute; al ata&uacute;d con destino a la tierra o al crematorio. Apenas si en algunos lugares se permiten sepelios con protocolos y siempre de acuerdo a cada localidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo econ&oacute;mico es otra traba.</strong> No todos los bolsillos est&aacute;n a la altura de una despedida como tal vez la hubieran deseado. Morirse, en efecto, es algo que sigue siendo un privilegio de clase: un ritual caro y poco accesible.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo económico es otra traba. No todos los bolsillos están a la altura de una despedida como tal vez la hubieran deseado. Morirse, en efecto, es algo que sigue siendo un privilegio de clase: un ritual caro y poco accesible.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quienes han perdido un ser querido suelen optar por un m&oacute;dico servicio. Un ata&uacute;d modesto de madera m&aacute;s traslado al cementerio m&aacute;s cremaci&oacute;n, sin otro ornamento adicional, sale entre 50 y 80 mil pesos.&nbsp; En el otro extremo, signo de la fastuosidad, se pueden conseguir ata&uacute;des labrados, interior de seda, coronas y hasta carrozas, algo que cuesta entre 400 y 600 mil. A dos millones como l&iacute;mite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Daniel Ferreyra es uno de los gerentes del grupo Jard&iacute;n del Pilar. Dice que la industria ha experimentado un cambio cultural desde, al menos, una d&eacute;cada. Costumbres como los velorios nocturnos y los portacoronas ya parecen algo del pasado. La muerte pas&oacute; de la liturgia tradicional al <em>delivery</em>: un tr&aacute;mite r&aacute;pido, sin dilaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la pandemia somos camale&oacute;nicos y pasamos por distintos estad&iacute;os -explica Ferreyra, que concentra nueve funerarias para diferentes tipos de p&uacute;blico-. Hubo momentos que se pudo velar por grupos, luego por horarios y despu&eacute;s directamente se suspendieron. En abril del a&ntilde;o pasado hab&iacute;a pocos fallecidos al disminuir la circulaci&oacute;n social, bajamos el servicio a un 30 por ciento y terminamos con un promedio normal porque volvieron los accidentes y las muertes por causas naturales adem&aacute;s de las de Covid. Este a&ntilde;o tuvimos un incremento notorio&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las cifras del 2021, para el negocio de las funerarias, han subido notablemente. A ra&iacute;z del estrago de la segunda ola del virus, los empresarios del sector calculan que se increment&oacute; entre un 40 y 50 por ciento. Abril y mayo fueron el pico. Los cementerios privados, en rigor, se beneficiaron: en la mayor&iacute;a hubo 45% m&aacute;s de entierros y cremaciones.
    </p><p class="article-text">
        -Y entonces <strong>estresamos la estructura funeraria</strong> -cuenta Daniel Ferreyra-. Somos una empresa de 400 empleados y 50 est&aacute;n de licencia por restricciones de Covid. Incrementamos las horas extras y adem&aacute;s tuvimos que tercerizar algunos servicios porque no dimos abasto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;scaras, guantes, mamelucos, impermeabilizantes, cubrebotas. La empresa calcul&oacute; un gasto de cuatro millones de pesos por insumos. &ldquo;Nos recuperamos de un a&ntilde;o donde hubo menos ingresos por falta de velaci&oacute;n, algo que afect&oacute; tambi&eacute;n a otros servicios como el catering. Y esta temporada hubo un desplazamiento del velatorio com&uacute;n en sala a una despedida en parque, a cielo abierto&rdquo;, explica Ferreyra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La muerte no est&aacute; exenta del marketing. M&aacute;s all&aacute; del fr&iacute;o invernal, las ofertas al aire libre incluyen suelta de globos, fotos con mega retratos, ceremonia con sacerdote y m&uacute;sica en vivo para un grupo limitado de entre cinco a diez personas. El precio -explica el gerente- sufri&oacute; una merma al no agregar traslados ni servicio de confiter&iacute;a ni coronas. En cuanto a las parcelas permanentes, se ofrecen seis cuotas de 78 mil pesos como promoci&oacute;n comercial. Lo m&aacute;s accesible es el espacio para cenizas: seis cuotas de 6.300.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La muerte no está exenta del marketing. Más allá del frío invernal, las ofertas al aire libre incluyen suelta de globos, fotos con mega retratos, ceremonia con sacerdote y música en vivo para un grupo limitado de entre cinco a diez personas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En 2001 la serie <em>Six Feet Under</em>, hilarante y desprejuiciada, dinamit&oacute; todos los antecedentes sobre c&oacute;mo representar la muerte en la pantalla. Con un tono tragic&oacute;mico, que la convirti&oacute; en una de las m&aacute;s notables narraciones televisivas, los Fisher aparec&iacute;an como una familia de sepultureros que conduc&iacute;a la empresa de pompas f&uacute;nebres californiana Fisher &amp; Sons. Cada episodio era un cl&aacute;sico: se iniciaba con una muerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada episodio del virus en estos d&iacute;as, con los altos &iacute;ndices de muertes, impactan en las funerarias del pa&iacute;s -m&aacute;s de dos mil empresas- como un cl&aacute;sico cotidiano: se inicia no s&oacute;lo con una sino con varias defunciones que suelen colapsar los turnos. Hay quienes, incluso, <strong>deben aguardar unos d&iacute;as para dar el &uacute;ltimo adi&oacute;s.&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo vive Leonardo Kohan, de Sepelios DEI, en la ciudad de La Plata. En su compa&ntilde;&iacute;a permiten velatorios restringidos: a los casos que no son Covid o &ldquo;posible Covid&rdquo; -como suele certificarse en varias ocasiones- se posibilita una despedida con protocolo. Se toma la temperatura al ingreso y dentro de la casa solo pueden permanecer tres personas, con distanciamiento y barbijo.
    </p><p class="article-text">
        -Otros esperan en la vereda y as&iacute; se van rotando -dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada empresa se reserva su propia forma. Algunas llegan al extremo de no atender a los clientes en la oficina. Leonardo dice que la apuesta actual es por la cremaci&oacute;n, una variante que se potenci&oacute; en La Plata porque una ordenanza municipal proh&iacute;be sepultar a v&iacute;ctimas del Covid. El procedimiento es el siguiente: cuando alguien muere por el virus, en la unidad sanitaria en cuesti&oacute;n embolsan el cuerpo y la funeraria luego lo retira en la puerta con ambulancias conocidas como &ldquo;purgones sanitarios&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que creci&oacute; en los &uacute;ltimos meses fue<strong> la demanda de ata&uacute;des: subi&oacute; en un 40 por ciento.</strong> &ldquo;Estamos haciendo m&aacute;s servicios de cocher&iacute;a. Los cajones son sencillos, y como adem&aacute;s van directo a la cremaci&oacute;n, el costo es el m&iacute;nimo&rdquo;, cuenta el empresario platense.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La bolsa negra nunca se desprende del cad&aacute;ver. En la funeraria se la vuelve a sanitizar y, dependiendo de su calidad, se suele agregar una m&aacute;s para formar una doble capa. En las casas velatorias m&aacute;s peque&ntilde;as se sufre m&aacute;s el costo de los materiales y las ganancias no son tan altas, como ocurre en los balances financieros de los grandes grupos. Aun as&iacute;, Leonardo Kohan todav&iacute;a se resiste a usar ata&uacute;des de cart&oacute;n -&ldquo;para no pauperizar m&aacute;s el servicio&rdquo;-. Cuenta que antes se usaban 200 pares de guantes y ahora 1000 mil por mes. Antes, quince litros de formol, y ahora ochenta mensuales. Las diferencias son abismales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La inflaci&oacute;n hace estragos&rdquo;, expresa Silvia Zu&ntilde;er, due&ntilde;a de la cocher&iacute;a Ametller en la localidad de Arrecifes. All&iacute;, el servicio sufri&oacute; la falta de muertos: en la cuarentena, al restringirse la circulaci&oacute;n, bajaron ostensiblemente. Arrecifes es conocido en la zona por su alta cifra de fallecidos por accidentes de motos y de autos.
    </p><p class="article-text">
        Para aquellos que no tengan seguro ni cobertura mutual, reunir el dinero para una despedida puede ser una odisea. En Arrecifes el municipio ayuda a las familias con casi la mitad del monto. ANSES tambi&eacute;n otorga otra parte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Y vamos juntando de a puchitos, como se pueda.
    </p><p class="article-text">
        En un pueblo, dice, donde todos se conocen con todos, el dolor parece cobrar una dimensi&oacute;n m&aacute;s dram&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Silvia le toc&oacute; ver c&oacute;mo parientes se enjugaban las l&aacute;grimas cuando se enteraban de que no pod&iacute;an estar en el adi&oacute;s. Nunca hab&iacute;a pasado por algo as&iacute; y eso que a sus 67 a&ntilde;os lleg&oacute; a presenciar todo tipo de tragedias.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A Silvia Zuñer, de una casa de sepelios de Arrecife, le tocó ver cómo parientes se enjugaban las lágrimas cuando se enteraban de que no podían estar en el adiós. Nunca había pasado por algo así y eso que a sus 67 años presencio varias tragedias </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>-El Covid nos peg&oacute; mal. No nos dej&oacute; hacer velatorios y despedir a nuestros seres queridos. Familias enteras quedaron muy desgarradas</strong>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como baj&oacute; el nivel adquisitivo, la gente dej&oacute; de pedir el servicio f&uacute;nebre tradicional. Un fen&oacute;meno que se comparte con la ciudad es que los j&oacute;venes ya no asisten a los cementerios. La prestaci&oacute;n, en efecto, se resinti&oacute; aunque la demanda aument&oacute; el doble desde que comenz&oacute; la segunda ola. &ldquo;Consultan y se llevan lo menos posible de servicio. Y si podr&iacute;an llevarse menos, lo contratar&iacute;an&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los rituales han desaparecido, agrega Silvia, preocupada. Del hospital al cementerio suele ser el recorrido habitual de las &uacute;ltimas semanas. El servicio de entierro supera a las incineraciones, por ser m&aacute;s econ&oacute;mico y porque el municipio lo permite. Adem&aacute;s en Arrecifes no hay crematorios, por lo que tienen que trasladarse a otra localidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Se posterg&oacute; el homenaje necesario para empezar el duelo.&nbsp;Ahora los velatorios son con menos de diez personas, pero sigue siendo todo muy triste -se lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Que descansen en paz. Que las familias puedan sentir que el Covid se los llev&oacute; de golpe, pero al menos tener ese alivio. Es el deseo &uacute;ltimo de Silvia Zu&ntilde;er.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>JMM</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Manuel Mannarino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/coronavirus/dolor-ultimo-adios-segunda-ola-funerales-venta-ataudes-aumentaron-40-ciento_1_8074721.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jun 2021 04:05:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dolor del último adiós: con la segunda ola, los funerales y venta de ataúdes aumentaron un 40 por ciento]]></media:title>
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