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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Lucio Guberman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/lucio-guberman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Lucio Guberman]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El peronismo frente a la caldera social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/peronismo-frente-caldera-social_129_8114207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff4945be-0c0e-486b-b516-594e6e30873e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El peronismo frente a la caldera social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        La centralidad pol&iacute;tica del peronismo en la Argentina tiene su origen en la conjunci&oacute;n entre organizaciones gremiales e identidad pol&iacute;tica. La columna vertebral del Justicialismo fue el sindicalismo. &ldquo;Fue&rdquo;, porque esa reuni&oacute;n invencible desde el 45 al 83 en los per&iacute;odos que hab&iacute;a elecciones libres, expresaba pol&iacute;ticamente una realidad social nueva: la de la urbanizaci&oacute;n y proletarizaci&oacute;n de las capas populares del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas actuales muestran que los sectores sociales m&aacute;s bajos de la Argentina ya no se describen m&aacute;s como asalariados formales pasibles de afiliaci&oacute;n sindical. <strong>El trabajo informal, el desempleo, la exclusi&oacute;n dan cuenta de los sectores populares argentinos tanto o m&aacute;s que el trabajo formal sindicalizado. </strong>
    </p><p class="article-text">
        De hecho,<strong> de los 20 millones de personas activas hay menos de 9 que tienen un trabajo formal.</strong> De estas s&oacute;lo 6 tienen un trabajo formal en el sector privado. A su vez<strong>, s&oacute;lo 3,5 millones de trabajadores est&aacute;n sindicalizados </strong>(uno de cada cuatro del sector privado y dos de cada tres en el sector p&uacute;blico). Hay alrededor de 3 millones de personas adicionales con alg&uacute;n grado de &ldquo;formalidad&rdquo;: 0,4 millones de trabajadores aut&oacute;nomos, 1,6 millones de monotributistas, 1 mill&oacute;n de empleadas dom&eacute;sticas y monotributistas sociales. El resto, 8 millones de personas opera en la informalidad total. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los planes sociales en manos de la Naci&oacute;n ascienden a m&aacute;s de 9,5 millones de beneficiarios</strong> (muchas veces cruzados con los propios trabajadores formales). Tambi&eacute;n hay 9,2 millones de beneficiarios del r&eacute;gimen previsional de los cuales 5,7 millones pertenecen al r&eacute;gimen general, 1,6 millones reciben pensiones no contributivas y el resto pertenece a reg&iacute;menes especiales (incluyendo las cajas provinciales) que por s&iacute; solos explican 40% del gasto previsional. 
    </p><p class="article-text">
        Con 9 millones de trabajadores activos, se financia a casi 8 millones de beneficios jubilatorios pagados por la Naci&oacute;n. El total de gasto previsional de la Argentina asciende a casi 12% del PIB y representa el 75% de las transferencias al sector privado que a su vez dan cuenta de un tercio del gasto p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una buena parte de la explicaci&oacute;n del triunfo electoral de Macri en 2015 se encuentra en esa diferenciaci&oacute;n entre &ldquo;los de abajo&rdquo;: los hist&oacute;ricos trabajadores peronistas sintieron que &ldquo;su&rdquo; peronismo se ocupaba m&aacute;s de los excluidos que de ellos, que eran quienes trabajaban y a quienes castigaban con el Impuesto a las Ganancias sobre el salario. Una &ldquo;contradicci&oacute;n&rdquo; en sus propios t&eacute;rminos que <strong>no tiene en cuenta cu&aacute;l es el basamento de los sistemas tributarios del mundo desarrollado</strong>. Pero esos trabajadores ya le hab&iacute;an perdonado al peronismo cosas m&aacute;s inconvenientes para sus intereses colectivos: en los noventa el peronismo avanz&oacute; en las reformas estructurales que abrieron la econom&iacute;a, privatizaron y sacudieron las estructuras sindicales en pos de un aumento en la productividad de la econom&iacute;a y su contracara dada por una triplicaci&oacute;n de la tasa de desempleo que lleg&oacute; a alcanzar 18% en 1995.
    </p><p class="article-text">
        Steven Levitsky detect&oacute; que el peronismo es el &uacute;nico partido de Am&eacute;rica Latina y Europa Oriental que<strong> llev&oacute; adelante las reformas pro-mercado y mantuvo la competitividad electoral; </strong>todos los dem&aacute;s o bien se extinguieron o quedaron reducidos a la insignificancia en las urnas. Al peronismo sus bases lo siguieron, como ped&iacute;a en su momento el l&iacute;der de esas transformaciones, Carlos Menem. 
    </p><p class="article-text">
        Luego de la victoria de Cambiemos en 2015 el peronismo regres&oacute; al gobierno aunque la heterogeneidad en sus bases de apoyo se ha profundizado, al menos si se las analiza con estad&iacute;sticas en mano. <strong>Esto pone al peronismo otra vez frente al desaf&iacute;o de representar a los cada vez menos trabajadores sindicalizados y al variopinto universo de los excluidos. Una caldera</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Muchas organizaciones sociales forman parte de la coalici&oacute;n de gobierno. Estos funcionarios, tienden un puente entre la formalidad institucional y la informalidad del territorio, transmitiendo puertas adentro las demandas de sus bases que est&aacute;n en la calle. All&iacute;, ganan o pierden su legitimidad estos dirigentes. 
    </p><p class="article-text">
        En los movimientos sociales est&aacute; sucediendo lo mismo que con la dirigencia sindical: <strong>hay cada vez m&aacute;s elencos dirigentes entronizados en el control durante a&ntilde;os con manejo de cajas cada vez m&aacute;s grandes </strong>- se acercan al 1% del PIB-. En algunos casos financiadas con impuestos transitorios &ldquo;con asignaci&oacute;n espec&iacute;fica&rdquo; como ocurri&oacute; con una porci&oacute;n del impuesto pa&iacute;s a la compra de d&oacute;lares o con el impuesto a la riqueza.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a diferencia de las dirigencias sindicales, los liderazgos de los movimientos sociales siguen teniendo como principal escenario las calles para demostrar su fortaleza y expresar sus demandas al Gobierno. <strong>La rev&aacute;lida de los t&iacute;tulos de conducci&oacute;n social, tiene un calendario m&aacute;s exigente con pruebas sorpresas seg&uacute;n aprieten las necesidades de sus bases.</strong> Esto hace que, los referentes sociales tengan menos paciencia que sus hom&oacute;logos sindicales en la negociaci&oacute;n con el Estado.
    </p><p class="article-text">
        El reciente conflicto en torno a las Tarjetas Alimentar es un s&oacute;lo ejemplo de las fricciones que se dan entre el Gobierno y las organizaciones sociales. El 7 de mayo del presente a&ntilde;o, Alberto Fern&aacute;ndez anunci&oacute; la ampliaci&oacute;n de los beneficiarios de las Tarjetas Alimentar y un aumento en el monto de las mismas. Esta medida, si bien significa un subsidio adicional a las familias de bajos ingresos, <strong>no fue bien recibida por los principales dirigentes sociales.</strong> Juan Grabois y Emilio P&eacute;rsico cuestionaron el car&aacute;cter asistencialista de la medida, aunque en rigor se quejaron de las comisiones bancarias e indirectamente del puenteo en el manejo de la caja. Esto revitaliz&oacute; las discusiones sobre el perfil de la pol&iacute;tica p&uacute;blica orientada a lo social, es decir, si los fondos p&uacute;blicos deben destinarse a transferencias directas o a programas de empleo y urbanizaci&oacute;n barrial. Ante esta situaci&oacute;n, los dirigentes m&aacute;s cercanos al Gobierno adujeron que la medida era eventual, y que pasada la situaci&oacute;n adversa, se avanzar&iacute;a con medidas m&aacute;s cercanas a las demandadas por los dirigentes de los movimientos sociales.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El oficio de calderero</strong></h3><p class="article-text">
        Esta dimensi&oacute;n del PJ como partido de encuadramiento de bases es subvalorada en los an&aacute;lisis, solo permea en frases de resignaci&oacute;n del estilo &ldquo;a este pa&iacute;s el &uacute;nico que lo puede gobernar es el Peronismo&rdquo;, o &ldquo;con esta pandemia a Macri le explotaba&rdquo;, a veces con una georreferencia en el conurbano para especificar el punto exacto de la incrustaci&oacute;n de caldera. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero hay una funcionalidad del desempe&ntilde;o justicialista para el sistema pol&iacute;tico. </strong>No casualmente en la Argentina se est&aacute;n procesando las demandas sociales dentro del sistema y en Chile, Colombia y Venezuela se expresan por fuera de las instituciones o directamente con un viraje autoritario. 
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, este esquema de funcionamiento que torna &ldquo;estable&rdquo; la pol&iacute;tica se da<strong> en medio de una inestabilidad macroecon&oacute;mica que sigue aumentando las inequidades </strong>del sistema con un mercado formal de empleo cada vez m&aacute;s reducido y un sistema previsional que no se financia si se quiere sostener la universalidad. En el medio, un sistema tributario que en un contexto de informalidad creciente<strong> sigue agregando tributos para intentar cerrar una brecha fiscal estructural en un pa&iacute;s que se qued&oacute; sin cr&eacute;dito y sin moneda</strong> y con <strong>riesgos ciertos de cambiar otra vez de r&eacute;gimen inflacionario </strong>si no se avanza r&aacute;pido en un acuerdo con el FMI que descomprima los vencimientos por US$44.000 millones que se concentran en los pr&oacute;ximos dos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Encontrar&aacute; el peronismo como en los '90 los mecanismos para salir de este entuerto? &iquest;o dejar&aacute; de ser, en palabras de Levitsky la excepci&oacute;n a la regla?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<em>La nota es un extracto de uno de los cap&iacute;tulos del &uacute;ltimo informe mensual de Eco Go donde se analiz&oacute; m&aacute;s detalladamente el comportamiento de la caldera social y el rol de los movimientos sociales. Informe N&ordm; 169: &ldquo;El ruido del Tiempo: sin margen para seguir procrastinando despu&eacute;s de octubre&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marina Dal Poggetto, Lucio Guberman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/peronismo-frente-caldera-social_129_8114207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jul 2021 10:18:30 +0000]]></pubDate>
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