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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Emmanuel Álvarez Agis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/emmanuel-alvarez-agis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Emmanuel Álvarez Agis]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La economía del desacuerdo: cuando la grieta va más allá de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/economia-desacuerdo-grieta-politica_129_8146454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2262bc31-f3cc-4025-a7da-1461eeee1aa3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La economía del desacuerdo: cuando la grieta va más allá de la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La polarización no sólo refleja la competencia política o mediática: expresa además posiciones antagónicas respecto de la economía. Un relevamiento muestra que la preferencia por una de las dos coaliciones que dominan el escenario electoral indica también una concepción diferente respecto del rol de Estado, las causas de la inflación, los caminos que conducen al progreso personal o si hay que subir o bajar los impuestos.</p></div><p class="article-text">
        En las elecciones del 2019 el 90% de las preferencias electorales de la sociedad argentina se distribuyeron entre solo dos opciones: JxC y FdT. Aquel resultado electoral (un balotaje <em>de hecho</em>) constituy&oacute; la <strong>cristalizaci&oacute;n de un proceso de polarizaci&oacute;n sociopol&iacute;tica que rige la vida p&uacute;blica del pa&iacute;s y tiene su reflejo en la econom&iacute;a.</strong> En 1983 el ingeniero Marcelo Diamand cre&oacute; el concepto &ldquo;el p&eacute;ndulo argentino&rdquo; para caracterizar la alternancia de modelos econ&oacute;micos que tuvo lugar desde mediados de los &rsquo;40. Hoy a la luz de las evidentes diferencias entre el kirchnerismo y el macrismo en materia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica podr&iacute;amos sostener que <strong>el p&eacute;ndulo sigue oscilando</strong>, y que su configuraci&oacute;n pol&iacute;tica es la &ldquo;c&eacute;lebre&rdquo; <em>grieta</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se califica este escenario con la categor&iacute;a de &ldquo;grieta&rdquo; se suele poner el foco sobre las discusiones y divergencias de los dirigentes y/o comunicadores de las fuerzas pol&iacute;ticas, como si las tensiones pol&iacute;ticas se redujeran a peleas que llevan adelante los actores que est&aacute;n arriba del &ldquo;escenario&rdquo;. As&iacute;, la grieta ser&iacute;a un fen&oacute;meno de &ldquo;arriba hacia abajo&rdquo;: tanto la sociedad como los agentes econ&oacute;micos estar&iacute;an &ldquo;presos&rdquo; de una clase pol&iacute;tica que los condena a la oscilaci&oacute;n y a la inestabilidad, tanto pol&iacute;tica, institucional como econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el concepto de<em> polarizaci&oacute;n </em>no<em> </em>alude &uacute;nicamente a la dicotomizaci&oacute;n de la competencia pol&iacute;tica y medi&aacute;tica, ni tampoco se agota en la calificaci&oacute;n de las formas (m&aacute;s o menos &aacute;speras, m&aacute;s o menos beligerantes) que adopta ese antagonismo. El concepto de polarizaci&oacute;n <strong>concierne esencialmente a los profundos desacuerdos ideol&oacute;gicos que atraviesan a la sociedad y que se expresan en la esfera de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica.</strong> Esto es, la <em>grieta</em> entonces no ocurre en una sociedad armoniosa y repleta de consensos que es <em>secuestrada</em> por una pol&iacute;tica que provoca divisiones artificiales. Al contrario, cuando se examinan las representaciones e inclinaciones ideol&oacute;gicas de las y los argentinos, quedan en evidencia profundas diferencias, que luego &ldquo;la pol&iacute;tica&rdquo; se encarga de reflejar, articular y muchas veces, tambi&eacute;n, explotar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las dimensiones de tales desacuerdos, que no es necesariamente la m&aacute;s gravitante en t&eacute;rminos identitarios y electorales, es aquella referida a la econom&iacute;a: la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de la grieta, con la <strong>falsa dicotom&iacute;a entre &ldquo;rep&uacute;blica&rdquo; o &ldquo;autoritarismo&rdquo;,</strong> tiene cl&aacute;sicos en la esfera econ&oacute;mica que anteceden a la versi&oacute;n contempor&aacute;nea de la grieta: <strong>campo vs industria; mercado interno vs mercado externo; sindicatos vs empresarios; proteccionismo vs libre-cambio, etc.&nbsp;</strong>
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        Durante los &uacute;ltimos meses, realizamos un conjunto de estudios de opini&oacute;n p&uacute;blica que permiten conocer, describir y cuantificar las orientaciones, actitudes y representaciones de los votantes de las dos principales coaliciones pol&iacute;ticas de la Argentina. Los resultados se presentan segmentados seg&uacute;n el voto de 2019 con el objetivo de identificar las respuestas de cada &ldquo;hemisferio electoral&rdquo;. La evidencia recogida es elocuente:<strong> en cada una de las dimensiones abordadas, votantes de JxC y votantes de FdT piensan y perciben de la realidad de manera antag&oacute;nica.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es por esta raz&oacute;n que la dimensi&oacute;n econ&oacute;mica de la grieta ideol&oacute;gica es profunda, compuesta de <strong>desacuerdos b&aacute;sicos en materia de intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a, el rol de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas e incluso visiones acerca del funcionamiento del mercado en general</strong>. Si bien la sociedad argentina sigue conservando una mayoritaria inclinaci&oacute;n &ldquo;pro-Estado&rdquo;, esta matriz <em>estatista-igualitaria</em> comienza a chocar (&iquest;cada vez m&aacute;s?) contra&nbsp; extendidas visiones negativas acerca del rol del Estado como &ldquo;igualador&rdquo; de oportunidades, rechazo al gasto p&uacute;blico y especial aversi&oacute;n a los impuestos. Posiblemente el hallazgo m&aacute;s destacado del informe resida en la evidente articulaci&oacute;n que se observa entre tales divergencias y las preferencias electorales de las y los argentinos. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Magnitud de la polarizaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        En materia de intervenci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a, <strong>3 de cada 4 votantes del FdT consideran que el Estado tiene que intervenir &ldquo;mucho y bastante&rdquo; en la econom&iacute;a.</strong> Por su parte, <strong>entre los votantes de JxC esa inclinaci&oacute;n se encoge a menos de la mitad (45%).</strong> Estas diferencias se vinculan con representaciones de la estructura social del pa&iacute;s muy distantes entre s&iacute;. En el mundo del FdT el 69% caracteriza a la Argentina como un pa&iacute;s &ldquo;<strong>desigual</strong>&rdquo;, mientras que en el universo<em> </em>de JxC la mirada que predomina (60%) es la de un pa&iacute;s <strong>&ldquo;mayormente pobre&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los contrastes ideol&oacute;gicos tambi&eacute;n se manifiestan en forma pronunciada al abordar la conducci&oacute;n de las empresas estrat&eacute;gicas del pa&iacute;s, como YPF o la aerol&iacute;nea de bandera. Pr&aacute;cticamente el 70% de los votantes del FdT opta por empresas p&uacute;blicas y controladas por el Estado; por el contrario, el 60% de votantes de JxC opina que tienen que ser de propiedad y gesti&oacute;n privada.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante es que las preferencias sobre pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y rol del Estado est&aacute;n &iacute;ntimamente asociadas con valores m&aacute;s profundos, que no remiten espec&iacute;fica o exclusivamente a la esfera de &ldquo;lo econ&oacute;mico&rdquo;. Por ejemplo, la aspiraci&oacute;n de progreso (compartida por todos, naturalmente) moviliza matrices culturales muy diferentes. Para los votantes del FdT la calidad de vida que puede alcanzar una persona<strong> se vincula fundamentalmente con las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas del gobierno </strong>(38%) y con las oportunidades del contexto (31%). Quienes simpatizan con JxC <strong>expresan un imaginario de progreso personal fundado sobre otros factores</strong>: cerca de la mitad del electorado (ahora) opositor distribuye las razones del<strong> &eacute;xito entre la familia y el esfuerzo individual.</strong> Tales imaginarios, m&aacute;s social o m&aacute;s meritocr&aacute;tico, subyacen en las explicaciones que cada segmento electoral formula sobre la pobreza. 7 de cada 10 votantes oficialistas sostiene que la pobreza es una consecuencia de la &ldquo;desigualdad de oportunidades&rdquo;. Por el contrario, el 55% de los votantes de JxC atribuye la pobreza a la &ldquo;falta de esfuerzo&rdquo; de las personas bajo esa condici&oacute;n.
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        Pasemos en limpio una idea importante antes de presentar los pr&oacute;ximos datos: existe un estrecho nexo entre percepciones y preferencias. En el terreno de las iniciativas orientadas a reducir la desigualdad, los caminos vuelven a bifurcarse. Los votantes de JxC exhiben un contundente consenso: el 86% piensa que la manera a trav&eacute;s de la cual el Estado deber&iacute;a reducir la desigualdad es <strong>&ldquo;bajando impuestos&rdquo;, </strong>mientras que &uacute;nicamente el 5% propone cobrar m&aacute;s impuestos a los ricos. En el universo electoral del FdT, la proporci&oacute;n de <strong>quienes demandan impuestos m&aacute;s altos para los ricos asciende al 44%.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un tema que act&uacute;a como elocuente ejemplo del car&aacute;cter ideol&oacute;gico que ti&ntilde;e las preferencias de pol&iacute;tica econ&oacute;mica alude a la inflaci&oacute;n. Si bien se trata de un problema padecido transversalmente por ambos lados de la grieta, y enfatizado como preocupaci&oacute;n p&uacute;blica con &eacute;nfasis equivalente, a la hora de identificar las causas de la inflaci&oacute;n (y de all&iacute; el camino de su rectificaci&oacute;n), las opiniones divergen. La mitad de los votantes del FdT se&ntilde;ala los <strong>&ldquo;abusos de los empresarios&rdquo;</strong> como la principal causa de la inflaci&oacute;n, mientras que 1 de cada 2 votantes de JxC atribuye el fen&oacute;meno a la <strong>&ldquo;emisi&oacute;n monetaria&rdquo;</strong> y al excesivo gasto p&uacute;blico.
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        <strong>Econom&iacute;a y estabilidad institucional</strong>
    </p><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n de la sociedad argentina es, al menos, doble: pol&iacute;tica y econ&oacute;mica.<strong> La mejor manera de conocer qu&eacute; opina una persona sobre los problemas econ&oacute;micos del pa&iacute;s es saber a qui&eacute;n vot&oacute;</strong>. El eje de las diferencias que revisamos gira en torno al Estado, sus capacidades, sus responsabilidades en los actuales problemas econ&oacute;micos y su rol a futuro. <strong>Para los votantes del FdT, el Estado es la clave para arreglar un pa&iacute;s que es esencialmente percibido como desigual; para los votantes del JxC el Estado y sus impuestos condenan al pa&iacute;s a la pobreza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Es tal vez por esta raz&oacute;n que existe una &iacute;ntima correspondencia entre <em>oferta y demanda </em>electoral. Es decir, las orientaciones discursivas y program&aacute;ticas de las dos coaliciones pol&iacute;ticas &ldquo;se parecen&rdquo; bastante al contenido ideol&oacute;gico que manifiestan sus simpatizantes. <strong>El empate hegem&oacute;nico de Portantiero nos condena entonces al p&eacute;ndulo de Diamand: </strong>dado que las dos coaliciones tienen chances ciertas de conducir los destinos del pa&iacute;s, ambas est&aacute;n <strong>presionadas a la hora de gobernar por mostrar resultados r&aacute;pidos y contundentes para evitar el futuro recambio.</strong> Esa premura por los resultados suele conspirar contra la din&aacute;mica econ&oacute;mica que, a posteriori, sufre las oscilaciones del p&eacute;ndulo al calor de la alternancia en el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Por otro lado, cada una de las dos coaliciones tiene una marcada coherencia ideol&oacute;gica interna: <strong>no hay un solo &ldquo;n&uacute;cleo duro&rdquo;, sino que hay dos, con cosmovisiones y posiciones ideol&oacute;gicas absolutamente contrapuestas. </strong>Si bien el Estado puede ser un punto de encuentro, la vieja imagen de una sociedad que abraza universalmente un &ldquo;consenso estatista-igualitario&rdquo; requiere ser rectificada y reemplazada por una caracterizaci&oacute;n que d&eacute; cuenta del hecho&nbsp; de que el campo <em>estatista-igualitario</em> compite contra un muy articulado (social y pol&iacute;ticamente) campo <em>meritocr&aacute;tico-antiestatista</em>.
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        &nbsp;<strong>En definitiva, la sociedad argentina est&aacute; atravesada por un intenso antagonismo ideol&oacute;gico.</strong> No parece conveniente negarlo bajo enga&ntilde;osas fantas&iacute;as de armon&iacute;a. En las actuales condiciones, si las dos coaliciones se &ldquo;sentaran en una mesa y se pusieran de acuerdo&rdquo;, resulta dif&iacute;cil pensar que ese acuerdo disolver&iacute;a las contradicciones ideol&oacute;gicas que estructuran la opini&oacute;n p&uacute;blica argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desafortunadamente, la pandemia acent&uacute;a el conflicto ideol&oacute;gico, multiplica la fragilidad y configura &aacute;nimos sociales inflamables. Pero, afortunadamente, nuestro sistema pol&iacute;tico <strong>ofrece alternativas que traducen las orientaciones dominantes del desacuerdo ideol&oacute;gico nacional, provocando en la esfera pol&iacute;tica e institucional la estabilidad democr&aacute;tica de la cual carece la econom&iacute;a.</strong> Parad&oacute;jicamente, tal vez Argentina sea uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s estables de la regi&oacute;n a nivel social y pol&iacute;tico en parte como consecuencia de su &ldquo;inestabilidad&rdquo; econ&oacute;mica: cada una de las coaliciones sabe que la v&iacute;a electoral es la manera m&aacute;s eficiente para mover el p&eacute;ndulo de la econom&iacute;a en el sentido opuesto. El desacuerdo goza de buena salud, al igual que la pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Emmanuel Alvarez Agis es economista y Director de PxQ Consultora.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ignacio Ram&iacute;rez </em>es s<em>oci&oacute;logo, consultor pol&iacute;tico y Director del Posgrado de Opini&oacute;n P&uacute;blica de FLACSO</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>WC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emmanuel Álvarez Agis, Ignacio Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/economia-desacuerdo-grieta-politica_129_8146454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jul 2021 03:03:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La economía del desacuerdo: cuando la grieta va más allá de la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Grieta,Elecciones 2021]]></media:keywords>
    </item>
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