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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Jorgelina Hiba]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/jorgelina-hiba/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Jorgelina Hiba]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La crisis ecológica amenaza la identidad del río Paraná]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/crisis-ecologica-amenaza-identidad-rio-parana_1_11593773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c3ebde7-7e51-4370-80e1-bf0889a4a64a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100534.jpg" width="1987" height="1118" alt="La crisis ecológica amenaza la identidad del río Paraná"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El río, uno de los más importantes de Sudamérica, ha sido alterado por la actividad humana y el cambio climático, transformaciones que algunos temen sean permanentes</p></div><p class="article-text">
        Desde hace 45 a&ntilde;os, Juli&aacute;n &ldquo;el Negro&rdquo; Aguilar pesca en las aguas marrones y sedimentosas del r&iacute;o Paran&aacute;, un gigante fluvial que cruza medio Cono Sur creando vida y belleza a su paso. &ldquo;Tenemos el mismo color, el r&iacute;o y yo&rdquo;, dice y se r&iacute;e, con un gesto casi imperceptible que mezcla diversi&oacute;n y emoci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aguilar conoce muy bien el pulso del Paran&aacute;: naci&oacute; en Las Cuevas, un pueblo muy peque&ntilde;o de la provincia de Entre R&iacute;os, en 1960, cuando la naturaleza era otra y el r&iacute;o se mov&iacute;a, todav&iacute;a libre y silvestre, sin trabas, a lo largo de sus casi 5 mil kil&oacute;metros de largo, desde su naciente en Brasil hasta su desembocadura en el estuario del Plata. Al poco tiempo se afinc&oacute; con su familia en la zona norte de Rosario, ciudad ubicada en el coraz&oacute;n geogr&aacute;fico de la regi&oacute;n agr&iacute;cola m&aacute;s pr&oacute;spera de la Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su primer trabajo, de muy joven, fue pescar, actividad que comenz&oacute; a hacer con 7 u 8 a&ntilde;os, durante los fines de semana. Cuando ten&iacute;a 9 a&ntilde;os su pap&aacute; se compr&oacute; una canoa: &ldquo;Cuando yo empec&eacute; a trabajar con &eacute;l sal&iacute;a surub&iacute;, dorado, boga, s&aacute;balo, todas piezas de tama&ntilde;o extra grande, lo que hoy ser&iacute;a una sorpresa. Solo se pescaba el pescado de &eacute;poca, y algunos todav&iacute;a sal&iacute;an a trabajar a vela&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Julián ‘El Negro’ Aguilar lleva 45 años pescando en el río Paraná. Cuenta que cuando empezó a pescar de chico con su padre, era común capturar peces más grandes, de un tamaño que hoy rara vez se ve."
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            <span class="title">
                Julián ‘El Negro’ Aguilar lleva 45 años pescando en el río Paraná. Cuenta que cuando empezó a pescar de chico con su padre, era común capturar peces más grandes, de un tamaño que hoy rara vez se ve.                            </span>
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        Pero ahora el r&iacute;o es otro, al que la crisis ecol&oacute;gica generada por el ser humano afecta en su esencia y comportamiento, llenando de incertidumbre y variabilidad lo que hasta hace poco se llamaba normalidad. Un r&iacute;o m&aacute;s transitado, m&aacute;s intervenido y m&aacute;s contaminado que dej&oacute; de ser libre para convertirse en un curso multifragmentado.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El gigante sudamericano</h2><p class="article-text">
        El Paran&aacute; nace de la confluencia de los r&iacute;os Paranaiba y Grande en el sur de Brasil, atraviesa tres pa&iacute;ses y llega a trasladar hasta 15 mil metros c&uacute;bicos de agua por segundo. El r&iacute;o drena una superficie de 2,3 millones de kil&oacute;metros cuadrados y es considerado por su extensi&oacute;n, el tama&ntilde;o de su cuenca y su caudal,&nbsp;<a href="https://lac.wetlands.org/wp-content/uploads/sites/2/dlm_uploads/2019/04/El-Delta-del-Parana.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el segundo en importancia de Sudam&eacute;rica</a>, seg&uacute;n la Fundaci&oacute;n Humedales.
    </p><p class="article-text">
        Desde la altura de Diamante, en la provincia de Entre R&iacute;os, hacia el sur comienza el Delta, la &uacute;ltima porci&oacute;n del sistema de humedales fluviales Paran&aacute;-Paraguay. Se extiende a lo largo de 300 kil&oacute;metros y cubre unas 2,3 millones de hect&aacute;reas. Estos humedales son&nbsp;<a href="https://lac.wetlands.org/wp-content/uploads/sites/2/dlm_uploads/2019/04/Bienes-y-Servicios-Ecosist%C3%A9micos-de-los-Humedales-del-Delta-del-Paran%C3%A1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una fuente de servicios ecosist&eacute;micos</a>&nbsp;como amortiguaci&oacute;n de las inundaciones y sequ&iacute;as, depuraci&oacute;n del agua, control de la erosi&oacute;n y protecci&oacute;n costera, provisi&oacute;n de gran cantidad de recursos (pesqueros, forrajeros, madereros, medicinales, para la construcci&oacute;n y la indumentaria, entre otros), regulaci&oacute;n del clima y provisi&oacute;n de sitios de refugio, alimentaci&oacute;n y reproducci&oacute;n para diversas especies de la fauna silvestre.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os tom&oacute; mayor importancia otra funci&oacute;n clave de los humedales: su rol como aliados contra el cambio clim&aacute;tico, ya que mejoran la resiliencia de las comunidades frente a sus impactos, son barreras naturales contra las inundaciones y sequ&iacute;as y funcionan, adem&aacute;s, como&nbsp;<a href="https://www.ramsar.org/es/news/los-humedales-son-cruciales-para-hacer-frente-al-cambio-climatico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sumideros de carbono</a>. A pesar de todo esto, se trata de un ecosistema muy amenazado por la acci&oacute;n humana y se estima que a nivel global&nbsp;<a href="https://news.un.org/es/story/2022/02/1503462" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 85%</a>&nbsp;de los humedales que exist&iacute;an hace tres siglos fueron destruidos o transformados dr&aacute;sticamente.
    </p><p class="article-text">
        El Delta del Paran&aacute; no escapa a eso, ya que se trata de un territorio que el ser humano ha usado para fines productivos desde tiempos antiguos. En la actualidad, en los tramos superior y medio del Delta la&nbsp;<a href="https://dialogue.earth/es/naturaleza/364182-los-incendios-impulsaran-por-fin-una-ley-de-humedales-en-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ganader&iacute;a</a>&nbsp;es una de las actividades productivas de mayor importancia: a partir de los primeros a&ntilde;os de este siglo, tuvo un importante salto de escala despu&eacute;s de que el boom de precios de la soja llenara de ese grano los campos de la zona n&uacute;cleo pampeana argentina.
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                    alt="Vacas en una zona de humedales del Delta del Paraná. Hoy en día, en los tramos superior y medio de este ecosistema, la ganadería es una de las actividades económicas más importantes"
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                Vacas en una zona de humedales del Delta del Paraná. Hoy en día, en los tramos superior y medio de este ecosistema, la ganadería es una de las actividades económicas más importantes                            </span>
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        La pesca es otra actividad importante, y el s&aacute;balo es el recurso pesquero m&aacute;s abundante. La pesca industrial de esa especie di&oacute; un salto con la habilitaci&oacute;n de su exportaci&oacute;n a mediados de los a&ntilde;os &lsquo;80 y otro mayor a mediados de los &lsquo;90: entre 1994 y 2004, las exportaciones pasaron de 2.785 toneladas a 32.000 toneladas de s&aacute;balo, de acuerdo a&nbsp;<a href="https://www.magyp.gob.ar/sitio/areas/pesca_continental/informes/proyecto_ebipes/_archivos/000000_Informes%20del%20proyecto%20evaluaci%C3%B3n%20biol%C3%B3gica%20y%20pesquera%20de%20especies%20de%20inter%C3%A9s%20deportivo%20y%20comercial/060000-Segundo%20informe%20del%20proyecto%20de%20evaluaci%C3%B3n%20del%20recurso%20del%20s%C3%A1balo%20(2006-2007).pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una evaluaci&oacute;n</a>&nbsp;de la Secretar&iacute;a de Agricultura de 2008. Ello gener&oacute; &ldquo;una reducci&oacute;n en el tama&ntilde;o medio de los peces capturados debido al aumento del esfuerzo de pesca&rdquo;, seg&uacute;n el documento.
    </p><p class="article-text">
        Entre 2015 y 2018, esa cantidad oscil&oacute; entre las 15 mil y las 20 mil toneladas, seg&uacute;n&nbsp;<a href="https://www.magyp.gob.ar/sitio/areas/pesca_continental/informes/proyecto_ebipes/_archivos/000000_Informes%20del%20proyecto%20evaluaci%C3%B3n%20biol%C3%B3gica%20y%20pesquera%20de%20especies%20de%20inter%C3%A9s%20deportivo%20y%20comercial/220303_Informe%20t%C3%A9cnico%20N%C2%B0%2064%20-%20El%20s%C3%A1balo%20como%20recurso%20pesquero.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos oficiales</a>. Esa pr&aacute;ctica extractiva fue se&ntilde;alada como un problema ambiental muchas veces por diferentes organizaciones y acad&eacute;micos, que incluso pidieron que&nbsp;<a href="https://eraverde.com.ar/piden-al-presidente-frene-la-exportacion-de-pescados-de-rio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se revea</a>&nbsp;esa pol&iacute;tica durante la &uacute;ltima gran bajante (que comenz&oacute; en agosto de 2019 y se extendi&oacute; hasta finales de 2023) para permitir la recuperaci&oacute;n de las especies comerciales.
    </p><h2 class="article-text">La era de la multifragmentaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &ldquo;Freshwater Living Planet Index&rdquo; que publica la World Wildlife Foundation en su&nbsp;<a href="https://wwfint.awsassets.panda.org/downloads/embargo_13_10_2022_lpr_2022_full_report_single_page_1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Living Planet Report de 2022,</a>&nbsp;los ecosistemas de agua dulce son la parte de la biosfera m&aacute;s amenazada de la Tierra: se estima que hasta el 83% de las poblaciones de especies de aguas dulces est&aacute;n decreciendo. Adem&aacute;s, apenas el 37% de los r&iacute;os con m&aacute;s de 1.000 kil&oacute;metros conservan su cauce libre a lo largo de toda su extensi&oacute;n, y solo el&nbsp;<a href="https://www.nature.com/articles/s41586-019-1111-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">23%</a>&nbsp;fluye de forma ininterrumpida hacia los oc&eacute;anos.
    </p><p class="article-text">
        Quedan cada vez menos r&iacute;os libres en el mundo y el Paran&aacute; ya no es uno de ellos. En el Delta del Paran&aacute;, una de las mayores amenazas al equilibrio ecosist&eacute;mico es la construcci&oacute;n de diques y terraplenes. Seg&uacute;n el&nbsp;<a href="https://lac.wetlands.org/wp-content/uploads/sites/2/dlm_uploads/2019/04/El-Delta-del-Parana.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a>&nbsp;&ldquo;El Delta del Paran&aacute;&rdquo;, de Wetlands International, las &aacute;reas endicadas pasaron de ocupar el 10% de la regi&oacute;n en 2005 al 14% en 2018. En muchos casos, esta alteraci&oacute;n agresiva del r&eacute;gimen hidrol&oacute;gico del territorio es consecuencia de la ganader&iacute;a de Islas, que de esta manera busca facilitar la circulaci&oacute;n o evitar el ingreso del agua al interior de los campos.
    </p><h2 class="article-text">Tallar el r&iacute;o</h2><p class="article-text">
        La acci&oacute;n humana no solo ha cambiado lo visible de la naturaleza del Paran&aacute;, sino tambi&eacute;n lo que no se ve. Carlos Ramonell, ge&oacute;logo especializado en morfolog&iacute;a fluvial de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), explica que los r&iacute;os tienen un pulso de cambios naturales por su propia hidrolog&iacute;a, a lo que se suman los cambios derivados de la antropizaci&oacute;n del ecosistema, sea de forma directa o indirecta. Uno de los efectos de la acci&oacute;n humana tiene que ver con la regulaci&oacute;n de caudales, no solo los l&iacute;quidos (el agua), sino tambi&eacute;n los s&oacute;lidos (los sedimentos).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde un punto de vista f&iacute;sico, un r&iacute;o no solo mueve agua, tambi&eacute;n mueve una masa de sedimentos que es lo que le da una identidad y lo constituye, porque de ah&iacute; salen luego las formaciones insulares que genera. Para eso, hace falta tierra&rdquo;, dice Ramonell.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Actualmente lo que aporta el Bermejo [un r&iacute;o afluente] al Paran&aacute; representa el 90% del sedimento fino del r&iacute;o aguas abajo. Antes de Itaip&uacute; (central hidroel&eacute;ctrica compartida por Paraguay y Brasil) el Bermejo representaba el 56% del aporte de sedimentos: no es que ahora ese r&iacute;o aporta m&aacute;s, sino que el resto aporta menos&rdquo;, razona Ramonell. Y concluye: &ldquo;ac&aacute; tenemos un impacto indirecto de la acci&oacute;n humana sobre el r&iacute;o, ya que las presas en Brasil retienen sedimentos finos y eso cambia la composici&oacute;n de su caudal s&oacute;lido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; importa esto desde un registro ambiental del r&iacute;o? Porque con el sedimento fino vienen los nutrientes, que constituyen un sustrato m&aacute;s adecuado para la vegetaci&oacute;n. &ldquo;No es lo mismo un suelo arenoso, que suele ser m&aacute;s est&eacute;ril, que un suelo limo-arcilloso con textura y estructura m&aacute;s adecuada para esto. Aqu&iacute; tenemos un impacto indirecto de las presas&rdquo;, expresa el ge&oacute;logo.
    </p><h2 class="article-text">La Hidrov&iacute;a</h2><p class="article-text">
        Por condiciones geogr&aacute;ficas y por la propia historia agroindustrial de la regi&oacute;n, el Paran&aacute; es el canal natural de salida de los granos y cereales que se producen en el centro y norte de la Argentina, as&iacute; como en Paraguay, Bolivia e incluso zonas del sur de Brasil. El corredor Paraguay-Paran&aacute;, tambi&eacute;n conocido como&nbsp;<a href="https://dialogue.earth/es/agua/documental-analiza-impacto-comercio-rio-parana-argentina-hidrovia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Hidrov&iacute;a&rdquo;</a>&nbsp;(el nombre de la empresa privada de capitales europeos que tuvo desde los &lsquo;90 la concesi&oacute;n del dragado y balizamiento del tramo navegable) tiene 3.442 kil&oacute;metros de extensi&oacute;n desde Puerto C&aacute;ceres (Brasil) hasta el r&iacute;o de la Plata.
    </p><p class="article-text">
        La reducci&oacute;n de la identidad natural del r&iacute;o que trae consigo el t&eacute;rmino &ldquo;Hidrov&iacute;a&rdquo; no es gratuita. En el&nbsp;<a href="https://tallerecologista.org.ar/publicacion/potenciales-impactos-ambientales-de-la-hidrovia-en-el-tramo-medio-del-rio-parana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a>&nbsp;&ldquo;Potenciales impactos ambientales de la Hidrov&iacute;a en el tramo medio del r&iacute;o Paran&aacute;&rdquo;, los investigadores Mart&iacute;n Bletter y Luis Esp&iacute;nola hablan de la &ldquo;complejidad fluvial&rdquo; del sistema y de los impactos antr&oacute;picos del dragado &ldquo;que tiende a simplificar morfol&oacute;gica e hidrol&oacute;gicamente a las corrientes fluviales, con consecuencias ecol&oacute;gicas negativas para la estructura y funci&oacute;n de estos ecosistemas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explican Bletter y Esp&iacute;nola, la v&iacute;a navegable &ldquo;tiene impactos ambientales directos, indirectos, moment&aacute;neos y acumulativos&rdquo; que pueden afectar los servicios ecosist&eacute;micos y al sistema acu&aacute;tico, por la p&eacute;rdida, degradaci&oacute;n y fragmentaci&oacute;n de los h&aacute;bitats fluviales y de la fauna y flora asociada.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La nueva normalidad</h2><p class="article-text">
        El Paran&aacute; del siglo XXI es un nuevo r&iacute;o que est&aacute; frente a amenazas que tensionan al m&aacute;ximo las formas de habitar ese territorio. A Aguilar le sobran argumentos para decir que el r&iacute;o ha cambiado mucho. Un ejemplo es el puente Rosario-Victoria, obra vial de 60 kil&oacute;metros de largo que cort&oacute; a las Islas en dos y facilit&oacute; el acceso a un territorio antes exclusivamente insular. &ldquo;El puente y la ruta hicieron un desastre ecol&oacute;gico en el humedal, se instalaron feedlots y construyeron terraplenes para el ganado. Cambi&oacute; la escala&rdquo;, sostiene.
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                    alt="Construcción del puente Rosario-Victoria, obra que facilitó el acceso a tierras antes inalcanzables y contribuyó a aumentar la producción agrícola en las islas del Delta del Paraná"
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            <span class="title">
                Construcción del puente Rosario-Victoria, obra que facilitó el acceso a tierras antes inalcanzables y contribuyó a aumentar la producción agrícola en las islas del Delta del Paraná                            </span>
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        La expansi&oacute;n de los cultivos de soja en la Pampa H&uacute;meda y el puente llenaron de vacas este humedal. &ldquo;La expansi&oacute;n de la soja y la profundizaci&oacute;n de la agriculturizaci&oacute;n reconfiguraron la ganader&iacute;a en el pa&iacute;s, con un desplazamiento de las fronteras agropecuarias. El stock ganadero fue desplazado desde la regi&oacute;n pampeana hacia zonas marginales de menor aptitud agr&iacute;cola&rdquo;, dice el&nbsp;<a href="https://tallerecologista.org.ar/publicacion/impacto-de-la-ganaderia-sobre-las-islas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo</a>&nbsp;&ldquo;Impacto de la ganader&iacute;a sobre las islas&rdquo; de la ONG Taller Ecologista. &ldquo;Otros factores favorecieron el creciente uso de esas tierras, como la construcci&oacute;n del puente Rosario-Victoria y la pol&iacute;tica de arrendamiento de tierras fiscales&rdquo;, puntualiza esa investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con la ganader&iacute;a a gran escala en el Delta del Paran&aacute; [la cantidad de cabezas se&nbsp;<a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/068_valoracion_socioeconmica_delta_del_parana_web.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">multiplic&oacute; por 10</a>&nbsp;entre 1997 y 2007] lleg&oacute; el fuego, que muchos productores ganaderos usan durante los meses secos del invierno austral como herramienta de manejo para &ldquo;limpiar&rdquo; los terrenos de vegetaci&oacute;n seca y favorecer el rebrote primaveral de las pasturas. Los incendios en el Delta escalaron a una nueva dimensi&oacute;n a partir de mediados de 2019, cuando la cuenca del Paran&aacute; entr&oacute; en una bajante de sus aguas que dur&oacute; hasta finales de 2023, la&nbsp;<a href="https://www.ellitoral.com.ar/corrientes/2022-8-16-1-5-0-la-bajante-del-rio-parana-es-la-mas-larga-de-la-historia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s prolongada</a>&nbsp;jam&aacute;s registrada, seg&uacute;n el Instituto Nacional del Agua.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el&nbsp;<a href="https://sites.google.com/view/museoscasso2/explora/monitoreo-de-incendios?authuser=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Museo de Ciencias Naturales Antonio Scasso</a>&nbsp;de la ciudad de San Nicol&aacute;s, entre 2020 y 2023 se detectaron 82 mil focos de calor en el Delta, con una superficie promedio para cada uno de esos focos de 14 hect&aacute;reas. En poco m&aacute;s de tres a&ntilde;os se incendiaron un total de 1,2 millones de hect&aacute;reas, la mitad de ese territorio que cubre 2,3 millones de hect&aacute;reas.&nbsp;
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                    alt="Incendios y otras anomalías térmicas en el Delta del Paraná, registrados diariamente entre el 1 de diciembre de 2022 y el 28 de febrero de 2023. Los que duraron más de un día se registraron más de una vez, aumentando la intensidad del color rojo en el mapa. Los humedales mostrados se limitan a las fronteras de Argentina e incluyen masas de agua continentales como lagos"
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            <span class="title">
                Incendios y otras anomalías térmicas en el Delta del Paraná, registrados diariamente entre el 1 de diciembre de 2022 y el 28 de febrero de 2023. Los que duraron más de un día se registraron más de una vez, aumentando la intensidad del color rojo en el mapa. Los humedales mostrados se limitan a las fronteras de Argentina e incluyen masas de agua continentales como lagos                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">'Nunca vi incendios as&iacute;&rsquo;</h2><p class="article-text">
        Luisa Balbi tiene cinco hijos, va a cumplir 60 a&ntilde;os y hace 35 que vive en las Islas, frente a la ciudad santafesina de Villa Constituci&oacute;n, donde se ocupa de colmenas y animales de granja. Es de familia de pescadores, pero dice que ya no es como antes y que ahora cuesta sacar buenos pescados porque &ldquo;hay mucha depredaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando era chica viv&iacute;amos de la pesca, sal&iacute;an m&aacute;s especies que ahora y eran m&aacute;s grandes, ahora son todos chiquitos&rdquo;, recuerda, para agregar que en los a&ntilde;os que lleva en la zona nunca vio una bajante tan larga, ni incendios tan peligrosos como los de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Las llamas consumieron todo: el suelo, la vegetaci&oacute;n y a los propios animales. &ldquo;No hab&iacute;a m&aacute;s campo, nada, se quem&oacute; todo, hasta las nutrias y los p&aacute;jaros. He visto a los carpinchos (capibaras) tirarse al agua de la desesperaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aguilar lo recuerda as&iacute;: &ldquo;nunca vi una bajante ni incendios as&iacute;. He visto quemas, si, y vacas tambi&eacute;n, pero nunca como en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. En el pico de los incendios no se pod&iacute;a respirar. Nos ten&iacute;amos que poner un pa&ntilde;uelo mojado en la boca para poder levantar la red&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="La bajante del río Paraná, que alcanzó su mínimo histórico en marzo de 2020, afecta a toda la cuenca del Plata. Esta cuenca, una de las más importantes del mundo, sustenta ecosistemas y economías de cinco países sudamericanos"
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            <span class="title">
                La bajante del río Paraná, que alcanzó su mínimo histórico en marzo de 2020, afecta a toda la cuenca del Plata. Esta cuenca, una de las más importantes del mundo, sustenta ecosistemas y economías de cinco países sudamericanos                            </span>
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        Esa transformaci&oacute;n del territorio que cuentan los habitantes del lugar fue corroborada, tambi&eacute;n, desde la ciencia. Guillermo Montero es ingeniero agr&oacute;nomo y lider&oacute; un equipo de la Universidad Nacional de Rosario que estudi&oacute; el impacto del fuego en la zona. &ldquo;Fueron tres a&ntilde;os seguidos de sequ&iacute;a y bajante, algo nunca visto, y cualquier incendio se expand&iacute;a sin l&iacute;mites&rdquo;. La intensidad y duraci&oacute;n de las quemas fue tal que los investigadores detectaron un fen&oacute;meno nuevo: el suelo parec&iacute;a recubierto por un barniz, una costra de unos 5 mil&iacute;metros de espesor que aparece cuando la temperatura supera los 800 grados y lo vuelve hidrof&oacute;bico. &ldquo;A&uacute;n con lluvia, el agua no se absorb&iacute;a, se formaban peque&ntilde;as lagunitas. Fue un notable efecto secundario de las quemas&rdquo;, explica.
    </p><h2 class="article-text">Nuevo clima, nuevas preguntas</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Meteorol&oacute;gica Mundial (OMM) 2023 fue&nbsp;<a href="https://wmo.int/es/news/media-centre/los-indicadores-del-cambio-climatico-alcanzaron-niveles-sin-precedentes-en-2023-omm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el a&ntilde;o m&aacute;s c&aacute;lido desde que hay registros</a>, con una temperatura media mundial de 1,45 grados cent&iacute;grados por encima de los niveles preindustriales de referencia, algo de lo cual no escap&oacute; Argentina, que tambi&eacute;n registr&oacute; una&nbsp;<a href="https://www.smn.gob.ar/noticias/el-clima-en-argentina-2023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anomal&iacute;a</a>&nbsp;de temperatura media de +0.83 grados cent&iacute;grados respecto al per&iacute;odo de referencia 1991-2020, seg&uacute;n el Servicio Meteorol&oacute;gico Nacional.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; influencia tiene el cambio clim&aacute;tico sobre el comportamiento del Paran&aacute;? Seg&uacute;n Juan Borus, ingeniero civil especializado en hidr&aacute;ulica que desde hace 40 a&ntilde;os se dedica a la hidrolog&iacute;a y trabaja en el Instituto Nacional del Agua (INA), hay numerosas. &ldquo;Por varias razones, hoy tenemos otro r&iacute;o que hace 40 a&ntilde;os, cuando comenc&eacute; a seguirlo. Una de las razones que explican eso es que somos mucho m&aacute;s Paran&aacute;-dependientes que antes, sea para navegaci&oacute;n, turismo, pesca, generaci&oacute;n de energ&iacute;a o toma de agua. Otra raz&oacute;n es el cambio clim&aacute;tico, que genera incertidumbres y mucha variabilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nada parece ser como era antes. La crisis clim&aacute;tica cambi&oacute; el escenario global y las intervenciones humanas modificaron en gran parte el equilibrio original del Delta medio. &iquest;Puede el r&iacute;o sostener sus ciclos naturales en un escenario marcado por intervenciones antr&oacute;picas y bajo la presi&oacute;n de un planeta que se calienta?
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                    alt="La flora y la fauna del río Paraná han cambiado drásticamente como consecuencia del cambio climático, el comercio y la agricultura. Los científicos creen que la naturaleza a lo largo y alrededor del río puede recuperarse, pero no en toda su extensión"
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            <span class="title">
                La flora y la fauna del río Paraná han cambiado drásticamente como consecuencia del cambio climático, el comercio y la agricultura. Los científicos creen que la naturaleza a lo largo y alrededor del río puede recuperarse, pero no en toda su extensión                            </span>
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        Borus lo explica as&iacute;: &ldquo;cuando estaba terminando 2022, despu&eacute;s de tres a&ntilde;os de sequ&iacute;a y bajante, pens&eacute; que el r&iacute;o hab&iacute;a cambiado para siempre. Al mismo tiempo, veo que mantiene una capacidad de resiliencia importante, se autolimpia, se autocura. Quedan muchas preguntas abiertas respecto a su recuperaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Guillermo Montero y el tambi&eacute;n ingeniero agr&oacute;nomo Jos&eacute; Vesprini, del equipo de la UNR, han trabajado en torno a la idea de p&eacute;rdida de identidad del ecosistema: &ldquo;los ecosistemas siempre se recuperan, de hecho las Islas son muy cambiantes y din&aacute;micas y se arman y desarman todo el tiempo. Buscamos saber c&oacute;mo queda el ecosistema cuando vuelve a su estado de equilibrio y algunas especies de flora y fauna se vuelven m&aacute;s masivas, mientras que otras se rarifican. Si esto se ratifica en el tiempo, perdemos identidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces: &iquest;se puede recuperar la naturaleza despu&eacute;s de tantas agresiones? Aguilar piensa su respuesta. &ldquo;Las quemas arrasan con todo, pero se recupera la naturaleza, aunque no en toda su variedad y dimensi&oacute;n&rdquo;, razona este pescador del Paran&aacute; que quiere reivindicar, con cada palabra, su oficio: el m&aacute;s antiguo de la regi&oacute;n, el m&aacute;s viejo de la Humanidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo se public&oacute; originalmente en&nbsp;</em><a href="https://paranaextremo.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Paran&aacute; Extremo</em></a><em>, un proyecto period&iacute;stico multimedia que documenta los cambios en el r&iacute;o Paran&aacute; en Argentina y las historias de sus habitantes. Esta versi&oacute;n ha sido acortada y ligeramente editada con permiso.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorgelina Hiba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/crisis-ecologica-amenaza-identidad-rio-parana_1_11593773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Aug 2024 03:04:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La crisis ecológica amenaza la identidad del río Paraná]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Río Paraná,Hidrovía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El hambre aumenta en América Latina mientras sus exportaciones de alimentos baten récords]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/hambre-aumenta-america-latina-exportaciones-alimentos-baten-records_1_9625157.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df300f9f-cf58-4ec2-ab81-ff9bd38e999b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El hambre aumenta en América Latina mientras sus exportaciones de alimentos baten récords"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pandemia, la guerra en Europa y el cambio climático aumentan la inseguridad alimentaria en la región aunque la producción de comida sigue creciendo. Cómo es sobrevivir en San Pablo y Rosario.</p></div><p class="article-text">
        Hace cuatro d&iacute;as que Mariana Cristina Lourdes Moreira no puede comer bien. Cuando ella y sus tres hijos peque&ntilde;os viv&iacute;an en Santo Ant&ocirc;nio de Posse, una ciudad rural de 23.000 habitantes situada a unas dos horas de S&atilde;o Paulo, el hambre siempre les pisaba los talones. Moreira, que ahora tiene 25 a&ntilde;os, ganaba dinero recogiendo naranjas en una granja cercana. En sus mejores d&iacute;as, pod&iacute;a llenar siete cajas en un turno de 10 horas, con lo que ganaba 14 reales brasile&ntilde;os (2,70 d&oacute;lares), o unos 294 reales (57 d&oacute;lares) al mes. Con un alquiler de 450 reales (86 d&oacute;lares), ni siquiera era suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Moreira ya hab&iacute;a vivido en S&atilde;o Paulo, pero tuvo que volver a casa para ayudar a su madre a cuidar a su hermano, que tiene una discapacidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mariana posa para la foto con su hijo sobre los hombros en San Pablo. lo.                            </span>
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        Cuando recordaba su estancia en la ciudad, se acordaba de lo amables que hab&iacute;an sido algunos de sus habitantes, siempre dispuestos a ayudar. As&iacute; que cuando el hambre se hizo m&aacute;s habitual en su casa, y cuando ya no pod&iacute;a soportar limpiar las l&aacute;grimas en las mejillas de sus hijos, reuni&oacute; el dinero suficiente para tomar el autob&uacute;s de vuelta a S&atilde;o Paulo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, sentada en una mesa de la cafeter&iacute;a del Centro Comunitario de S&atilde;o Martinho de Lima, Moreira retira la c&aacute;scara de un mango para su hija de seis a&ntilde;os, Elo&aacute;. Sus otros hijos -Elo&iacute;sa, de 4 a&ntilde;os, y Kaleb, de 2- mastican pan y beben leche con chocolate mientras esperan que les ayuden con su propia fruta. Una vez que sus tres peque&ntilde;os han comido, Moreira se dedica a su propia comida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Almuerzo ofrecido diariamente en el Núcleo de Convivência São Matinho  Lima. En el local también se sirve el desayuno. Lo organiza  Padre Júlio  Lancellotti."
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            <span class="title">
                Almuerzo ofrecido diariamente en el Núcleo de Convivência São Matinho  Lima. En el local también se sirve el desayuno. Lo organiza  Padre Júlio  Lancellotti.                            </span>
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        Aqu&iacute;, en el centro comunitario, un grupo de voluntarios dirigido por el padre J&uacute;lio Lancellotti -un defensor de las personas que pasan hambre y no tienen hogar- sirve el desayuno los siete d&iacute;as de la semana a entre 700 y 1.000 personas, entre ellas Moreira, Elo&aacute;, Elo&iacute;sa y Kaleb. Para el almuerzo, es una multitud a&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los que acuden a las comidas gratuitas han luchado con la seguridad alimentaria durante la mayor parte de sus vidas. Otros se han convertido recientemente en parte de las m&aacute;s de 33 millones de personas que pasan hambre en Brasil, despu&eacute;s de que la pandemia dejara sin trabajo a 377 personas por hora s&oacute;lo en su primer a&ntilde;o, y el aumento del costo de los alimentos hiciera casi imposible mantener a sus familias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora s&oacute;lo puedo comprar la mitad de lo que sol&iacute;a&rdquo;, dice Moreira. &ldquo;Muchas veces he tenido que devolver las cosas despu&eacute;s de que la cajera las cobrara porque no ten&iacute;a suficiente dinero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y no s&oacute;lo ocurre en Brasil. En toda Am&eacute;rica Latina, las familias tienen dificultades para llevar comida a la mesa, a pesar del aumento de la producci&oacute;n de productos b&aacute;sicos y de las exportaciones de la regi&oacute;n que, seg&uacute;n algunos, &ldquo;alimenta al mundo&rdquo;. Despu&eacute;s de haber sacado lentamente a su poblaci&oacute;n de las garras del hambre durante los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os, Am&eacute;rica Latina se ha visto, una vez m&aacute;s, desbordada por la inseguridad alimentaria, ya que la pandemia, la guerra en Ucrania y la mayor frecuencia de fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos pesan mucho en lo que acaba en los platos de la gente.
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                    alt="Mariana compra dulces en una tienda de la región este de San Pablo. Paga R$ 9,00 por 20 paquetes y revende cada paquete a R$1,00 en las estaciones de metro."
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            <span class="title">
                Mariana compra dulces en una tienda de la región este de San Pablo. Paga R$ 9,00 por 20 paquetes y revende cada paquete a R$1,00 en las estaciones de metro.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>La pandemia aumenta el hambre</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando comenz&oacute; la pandemia de Covid-19 en 2020, casi 3.100 millones de personas en todo el mundo no pod&iacute;an permitirse una dieta saludable. Seg&uacute;n el informe &ldquo;El estado de la seguridad alimentaria y la nutrici&oacute;n en el mundo&rdquo;, publicado este a&ntilde;o por la ONU, 117,3 millones de esas personas estaban en Am&eacute;rica Latina.
    </p><p class="article-text">
        Esto supone el 21% de la poblaci&oacute;n de la regi&oacute;n, y un 6,9% m&aacute;s que el a&ntilde;o anterior.
    </p><p class="article-text">
        Y a medida que los alimentos sigan siendo menos accesibles -el informe se&ntilde;ala que el costo de una dieta saludable volver&aacute; a aumentar, ya que los precios de los alimentos se han disparado en 2021 y 2022-, se espera que la seguridad alimentaria y la nutrici&oacute;n adecuada, ambos problemas que ya aquejan a la regi&oacute;n, sean cada vez m&aacute;s inalcanzables.
    </p><p class="article-text">
        Un total de 45,1 millones de latinoamericanos, o el 7,4% de las personas que viven en la regi&oacute;n, estaban desnutridos en 2020. Ese mismo a&ntilde;o, la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada y severa -falta de acceso f&iacute;sico, social y econ&oacute;mico a alimentos seguros y saludables- alcanz&oacute; el 37,5%. En 2021, esas cifras volvieron a aumentar, alcanzando los 49,4 millones de personas, es decir, el 8%, y el 38,9%, respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        Pero mientras millones de latinoamericanos pasan hambre -o est&aacute;n cr&oacute;nicamente desnutridos- muchos de ellos siguen produciendo alimentos para otros.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un fest&iacute;n para la agroindustria</strong></h3><p class="article-text">
        Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, entre otros pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, han seguido impulsando la producci&oacute;n y las exportaciones de productos b&aacute;sicos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En el primer semestre de 2022, las exportaciones agroalimentarias de Brasil, principalmente de carne, soja y caf&eacute;, ascendieron a 79.300 millones de d&oacute;lares, lo que supone un aumento del 29,4% y se considera un nuevo r&eacute;cord para el semestre.
    </p><p class="article-text">
        Ese crecimiento se ha atribuido sobre todo al aumento de los precios de los alimentos, muy afectados por la interrupci&oacute;n de las cadenas de suministro por la guerra de Ucrania y su influencia en los precios de los fertilizantes y la energ&iacute;a, as&iacute; como por los efectos de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        En el Congreso Brasile&ntilde;o de Agronegocios de 2018, Alan Bojanic, el entonces representante de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Alimentaci&oacute;n y la Agricultura en el pa&iacute;s, dijo que Brasil ten&iacute;a &ldquo;las condiciones para ser el granero del mundo&rdquo;, citando el crecimiento positivo de sus mercados de granos y carne.
    </p><p class="article-text">
        La exportaci&oacute;n se ha vuelto m&aacute;s atractiva para los productores de materias primas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ya que la devaluaci&oacute;n del real brasile&ntilde;o ha hecho que sus ventas sean m&aacute;s competitivas fuera del pa&iacute;s que dentro.
    </p><p class="article-text">
        Las exportaciones agroalimentarias argentinas nunca hab&iacute;an aportado tantos d&oacute;lares al pa&iacute;s como este a&ntilde;o. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el principal mercado agropecuario del pa&iacute;s, se&ntilde;ala que el agro aport&oacute; 65 de cada 100 d&oacute;lares exportados durante el primer semestre de 2022. En total, en esos seis meses ingresaron al pa&iacute;s 22 mil millones de d&oacute;lares, cifra r&eacute;cord, por la exportaci&oacute;n de granos, cereales y subproductos.
    </p><p class="article-text">
        Pero al igual que en el resto de Am&eacute;rica Latina, la inseguridad alimentaria, la subalimentaci&oacute;n y el hambre siguen creciendo en Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Problemas estructurales, una inflaci&oacute;n galopante que ya alcanza el 70% interanual, una elevada concentraci&oacute;n del mercado en la industria alimentaria y una macroeconom&iacute;a d&eacute;bil son algunos de los factores que ayudan a explicar c&oacute;mo un pa&iacute;s con tanta riqueza en la agroindustria puede tener dificultades para alimentar a su propia poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Producimos alimentos para 400 millones de personas, pero parece que ninguna de ellas vive aqu&iacute;, donde cada vez hay m&aacute;s pobres&rdquo;, dice Enrique Mart&iacute;nez, coordinador del Instituto para la Producci&oacute;n Popular y ex director del Instituto Nacional de Tecnolog&iacute;a Industrial (INTI). &ldquo;Es una gran paradoja&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Niñez en San Pablo, Brasil.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Hogares vulnerables</strong></h3><p class="article-text">
        Leidi Cuevas tiene 29 a&ntilde;os, tres hijos y un marido que acaba de perder su trabajo. Vive en el suroeste de la ciudad de Rosario y, desde que comenz&oacute; la pandemia, est&aacute; a cargo de un comedor comunitario que inicialmente atend&iacute;a a 200 familias. Ahora proporciona comidas a m&aacute;s de 600.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada vez viene m&aacute;s gente, f&aacute;cilmente 10 o 15 familias nuevas a la semana que buscan un plato de comida o algo para picar&rdquo;, dice, y a&ntilde;ade que ahora que su pareja est&aacute; en el paro, est&aacute; &ldquo;experimentando en primera persona el no tener dinero para comprar comida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Cuevas, el precio de los alimentos &ldquo;es una locura&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La carne es un privilegio que no tenemos&rdquo;, dice. &ldquo;Casi nunca tenemos fruta, tal vez naranjas si nos dan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cocinan en el comedor comunitario, lo hacen en dos ollas -una de 100 litros y otra de 50- llenas de arroz, fideos, tomates enlatados y, si tienen suerte, pollo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me siento impotente y triste, porque cuando mi marido ten&iacute;a un trabajo de cuello blanco, pod&iacute;amos comprar lo que quer&iacute;amos&rdquo;, dice. &ldquo;Ahora todo es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil. Hay tanta desigualdad en este pa&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Brasil, Moreira se ha enfrentado a retos similares.
    </p><p class="article-text">
        Cuando no estaba recogiendo naranjas, hac&iacute;a trabajos espor&aacute;dicos como camarera para intentar llegar a fin de mes, pero a&uacute;n as&iacute; no era suficiente para llevar comida a la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que ha regresado a S&atilde;o Paulo, sus hijos tienen menos hambre gracias a los voluntarios del Centro Comunitario S&atilde;o Martinho de Lima. Ya ha reservado una plaza para que los cuatro vivan en una comunidad de okupas de unas 100 personas, situada justo enfrente del centro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay espacio suficiente para todo lo que necesitamos&rdquo;, dice, y a&ntilde;ade que les dieron colchones para dormir. &ldquo;Ahora lo &uacute;nico que tengo que hacer es comprar unos clavos y ahorrar 50 reales (9,50 d&oacute;lares) para pagar a uno de los hombres de all&iacute; para que nos ayude a levantar las paredes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como mujer negra con trabajos informales y con ni&ntilde;os en su casa, Moreira representa a todos los sectores de la poblaci&oacute;n m&aacute;s afectados por el hambre en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un estudio realizado por la Red Brasile&ntilde;a de Investigaci&oacute;n sobre Soberan&iacute;a y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Rede Penssan), el hambre entre la poblaci&oacute;n negra de Brasil aument&oacute; un 70% entre 2020 y 2022. El informe, titulado &ldquo;Olhe Para a Fome&rdquo; (Mira el hambre), tambi&eacute;n destaca que los hogares con jefatura femenina se vieron m&aacute;s afectados que los masculinos, ya que el porcentaje de estos hogares con hambre pas&oacute; del 11,2% al 19,3% en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En los hogares con ni&ntilde;os menores de 10 a&ntilde;os, el hambre se ha duplicado, alcanzando el 18,1% este a&ntilde;o. El hambre tambi&eacute;n es mayor en los hogares en los que el responsable est&aacute; desempleado (36,1%), trabaja en agricultura a peque&ntilde;a escala (22,4%) o tiene un empleo informal (21,1%).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mariana es vendedora ambulante en el metro de San Pablo, Brasil                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>El bienestar no alivia la inseguridad alimentaria</strong></h3><p class="article-text">
        En S&atilde;o Paulo, Moreira se pasa el d&iacute;a viajando en el metro de la ciudad, donde vende chicles y caramelos a los pasajeros. Podr&iacute;a unirse a los muchos otros brasile&ntilde;os que venden productos similares en los sem&aacute;foros, pero le preocupa la seguridad de sus hijos en las concurridas calles de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Algunas personas son amables, dice, y le dan dinero extra cuando ven a los ni&ntilde;os. Un hombre que conoci&oacute; le ofreci&oacute; un trabajo puntual limpiando tres casas que pensaba alquilar. Emocionada por tener suficiente trabajo para pagar la instalaci&oacute;n de su casa frente al centro comunitario, acept&oacute;. Pero cuando termin&oacute; el agotador trabajo, el hombre le dijo que no ten&iacute;a dinero para pagarle. Se fue sin nada, sin saber c&oacute;mo compensar el tiempo que hab&iacute;a pasado en un trabajo no remunerado.
    </p><p class="article-text">
        Moreira sue&ntilde;a con encontrar un trabajo fijo para poder dar m&aacute;s estabilidad a sus hijos. Actualmente recibe Aux&iacute;lio Brasil, una transferencia monetaria de 600 reales (115 d&oacute;lares) al mes para las familias que viven en la pobreza o la extrema pobreza, lanzada por el actual gobierno federal tras desmantelar un programa asistencial similar llamado Bolsa Fam&iacute;lia. Pero Moreira vive con el temor constante de que se reduzca o se recorte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ayuda con algunas cosas, como pa&ntilde;ales y otros art&iacute;culos para los ni&ntilde;os, pero todav&iacute;a no cubre todo lo que necesitan&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el estudio de Rede Penssan, la inseguridad alimentaria moderada y severa creci&oacute; en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os incluso para los que reciben el beneficio. Para el 32,7% de las familias que reciben Aux&iacute;lio Brasil y ganan menos de la mitad del salario m&iacute;nimo brasile&ntilde;o - 1.212 reales (232 d&oacute;lares) al mes - por persona en su hogar, el hambre sigue siendo una realidad.
    </p><p class="article-text">
        Para los de Argentina, no es diferente.
    </p><p class="article-text">
        Victoria Cl&eacute;rici es una de las responsables de una asociaci&oacute;n argentina de recicladores informales, un trabajo que, seg&uacute;n ella, es cada vez m&aacute;s popular y que, seg&uacute;n calcula, actualmente realizan 300.000 personas en todo el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La carne y la fruta, dice, son en su mayor&iacute;a compras &ldquo;imposibles&rdquo; para la gente que vive en los barrios populares de Argentina.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora compramos los cortes de carne m&aacute;s baratos, lo que antes d&aacute;bamos a los perros&rdquo;, dice. &ldquo;El pollo se consume m&aacute;s porque es m&aacute;s barato, y as&iacute; al menos podemos a&ntilde;adir algo al guiso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Cl&eacute;rici, los barrios situados en la periferia de las grandes ciudades argentinas sufren mucho m&aacute;s la inflaci&oacute;n que los sectores m&aacute;s acomodados, ya que tienen menos acceso a los grandes comercios que cuentan con el respaldo financiero para ofrecer gangas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es incre&iacute;ble, pero la comida en estos barrios es a veces m&aacute;s cara, no hay tanta variedad y no hay supermercados que puedan vender cosas m&aacute;s baratas&rdquo;, dice, y se&ntilde;ala que lo que la mayor&iacute;a de la gente puede comprar no es saludable. &ldquo;Incluso los alimentos que llegan como ayuda estatal son todos secos y bajos en prote&iacute;nas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Brasil, los art&iacute;culos de una t&iacute;pica Cesta B&aacute;sica -la &ldquo;canasta b&aacute;sica&rdquo; de alimentos b&aacute;sicos como arroz, frijoles, pasta, harina y az&uacute;car, com&uacute;nmente distribuida a los hogares pobres- tampoco proporcionan comidas completas y saludables a quienes las reciben. Pero para Moreira, la caja ser&iacute;a una ayuda bienvenida.
    </p><p class="article-text">
        Ella y sus hijos comen en el centro comunitario todos los d&iacute;as mientras trabaja para ahorrar los 50 reales que necesita para terminar de instalar su nuevo hogar. Ya est&aacute; trabajando para matricular a sus dos hijas en la escuela ahora que se han mudado (su hijo es todav&iacute;a demasiado peque&ntilde;o para ir), y espera encontrar un trabajo estable para poder llevar comida a la mesa, dejando m&aacute;s espacio en el centro para otros que necesitan la ayuda de los voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quiero valerme por m&iacute; misma&rdquo;, dice. &ldquo;Siempre he trabajado duro, pero ya no es suficiente. No importa lo que haga, el hambre siempre est&aacute; ah&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo publicado en Di&aacute;logo Chino </em><a href="https://dialogochino.net/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://dialogochino.net/es/</em></a>
    </p><p class="article-text">
        <em>JH/JL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jill Langlois, Jorgelina Hiba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/hambre-aumenta-america-latina-exportaciones-alimentos-baten-records_1_9625157.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Oct 2022 03:33:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El hambre aumenta en América Latina mientras sus exportaciones de alimentos baten récords]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Seguridad Alimentaria,Crisis climática,crisis económica,Covid-19,Alimentos,Brasil,Argentina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ante la degradación del suelo, historias que restauran territorios en América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/degradacion-suelo-historias-restaurar-territorios-echan-raices-america-latina_1_9095243.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91b80169-86ff-4bf8-8e2a-cdaff180ef7f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ante la degradación del suelo, historias que restauran territorios en América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Restauración de paisaje en Chile, agroecología en la Argentina o agricultura regenerativa en Brasil. La región es una de las afectadas por la degradación de la tierra, pero algunos gobiernos y organizaciones medioambientales tratan de detener el proceso y revertir el daño causado por la mala gestión ambiental de los ecosistemas.</p></div><p class="article-text">
        Los cambios en el uso del suelo en pastizales, bosques y humedales por el avance de la actividad agropecuaria, as&iacute; como la mala gesti&oacute;n ambiental de esos ecosistemas, son la raz&oacute;n por la cual buena parte de las tierras productivas est&aacute;n en mal estado. Ello impacta en su capacidad para producir bienes prestar servicios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://news.un.org/es/story/2022/05/1508382" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n la ONU</a>, la actual gesti&oacute;n de la tierra amenaza la mitad de la producci&oacute;n econ&oacute;mica mundial estimada en unos US$44 billones y &nbsp;<strong>Am&eacute;rica Latina</strong> es una de las zonas m&aacute;s afectadas por la degradaci&oacute;n del suelo. La Convenci&oacute;n de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificaci&oacute;n (UNCCD) <a href="https://www.unccd.int/convention/regions/annex-iii-latin-america-and-caribbean-lac" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;ala que</a> el subcontinente est&aacute; envuelto en un &ldquo;c&iacute;rculo vicioso de sobreexplotaci&oacute;n de suelos, degradaci&oacute;n, aumento de la demanda productiva y de la inseguridad alimentaria&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de esto, existen tecnolog&iacute;as y estrategias de restauraci&oacute;n que apuntan a evitar la erosi&oacute;n de zonas a&uacute;n productivas e incluso a recuperar lo perdido. Gobiernos y organizaciones de Am&eacute;rica Latina ya est&aacute;n probando y llevando a cabo iniciativas de este tipo, como planes de gobernanza para la restauraci&oacute;n de millones de hect&aacute;reas de tierra, campa&ntilde;as para una agricultura menos dependiente de los insumos qu&iacute;micos y la promoci&oacute;n de pr&aacute;cticas de gesti&oacute;n regenerativa de la tierra.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Degradaci&oacute;n del suelo en Am&eacute;rica Latina</strong></h3><p class="article-text">
        La <strong>degradaci&oacute;n del suelo</strong> es un cambio en la salud del recurso que se traduce en una disminuci&oacute;n de su capacidad productiva, originado por malas pr&aacute;cticas. Seg&uacute;n la UNCCD, existen m&aacute;s de dos mil millones de hect&aacute;reas de tierra degradada en el mundo, de los cuales el 14% est&aacute; en Latinoam&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En la regi&oacute;n, la mayor parte de las tierras degradadas fueron afectadas por la deforestaci&oacute;n y el sobrepastoreo. Las principales &aacute;reas de tierras de cultivo bajo presi&oacute;n est&aacute;n en el noreste de Brasil, el Gran Chaco (Argentina, Paraguay y Bolivia) y el &aacute;rea central de Chile, entre otras, de acuerdo a la UNCCD.
    </p><p class="article-text">
        Walter Vergara dirige <a href="https://initiative20x20.org/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Iniciativa 20x20</a>, un proyecto que cubre la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y busca restaurar 50 millones de hect&aacute;reas para 2030. Fue lanzada en 2014 y ya trabaja en m&aacute;s de 100 proyectos en 23 millones de hect&aacute;reas tanto en restauraci&oacute;n como en conservaci&oacute;n de los suelos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A nivel regional tenemos un problema muy grave con millones de hect&aacute;reas degradadas, una p&eacute;rdida de capital natural inmensa&rdquo;, dijo Vergara, para explicar que esto se debe a &ldquo;malas pr&aacute;cticas agr&iacute;colas y forestales, miner&iacute;a de superficie y construcci&oacute;n de infraestructura mal pensada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ello, la iniciativa persigue seis estrategias: la reforestaci&oacute;n natural o asistida; la agrosilvicultura; la restauraci&oacute;n de pastizales mediante una gesti&oacute;n ganadera sostenible; el silvopastoreo -la integraci&oacute;n de &aacute;rboles, forraje y animales de pastoreo-; la agricultura de bajas emisiones de carbono mediante pr&aacute;cticas sostenibles; y la conservaci&oacute;n de lo que a&uacute;n no se ha degradado.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Restauraci&oacute;n en Chile</strong></h3><p class="article-text">
        En 2015, desde UNCCD <a href="https://knowledge.unccd.int/publications/latin-america-makes-headway-against-land-degradation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se acord&oacute;</a> combatir la desertificaci&oacute;n y restaurar la tierra con objetivos nacionales que se basan en el nivel de erosi&oacute;n de cada pa&iacute;s y que apuntan a lograr la Neutralidad en la Degradaci&oacute;n de la Tierra (LDN, por sus siglas en ingl&eacute;s) para 2030.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Afectado desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada <a href="https://dialogochino.net/en/uncategorised/46221-chile-seeks-to-guarantee-water-rights-amid-severe-drought/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por una sequ&iacute;a</a>, Chile es uno de los pa&iacute;ses que avanza con una estrategia nacional de restauraci&oacute;n de tierras degradadas, a la que lleg&oacute; despu&eacute;s de un proceso participativo y federal. As&iacute; lo explic&oacute; Emilia Undurraga, agr&oacute;noma y ministra de Agricultura de ese pa&iacute;s hasta marzo pasado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El problema de erosi&oacute;n en Chile es profundo, cerca del 80% del pa&iacute;s tiene alg&uacute;n grado de riesgo de degradaci&oacute;n y cerca de un 20% est&aacute; en riesgo alto o muy alto de desertificaci&oacute;n&rdquo;, explic&oacute;, para agregar que la zona central, con fuerte modificaci&oacute;n del uso del suelo por actividades humanas, es la m&aacute;s afectada tanto por la sequ&iacute;a como por los incendios.
    </p><p class="article-text">
        En este marco, Chile desarroll&oacute; <a href="https://mma.gob.cl/wp-content/uploads/2021/11/Plan-Nacional-de-Restauracion-de-Paisajes-2021-2030.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un plan nacional de restauraci&oacute;n de paisajes</a> elaborado entre los ministerios de Agricultura y Medioambiente. El plan -explic&oacute; Undurruga- &ldquo;tiene metas bien concretas&rdquo; como la restauraci&oacute;n de un mill&oacute;n de hect&aacute;reas a 2030.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata no s&oacute;lo de restaurar lo perdido, sino de buscar un camino para proteger los territorios con una mejor gobernanza, m&aacute;s capacidades estatales, financiamiento espec&iacute;fico y estrategias de prevenci&oacute;n y reducci&oacute;n de factores de degradaci&oacute;n, con la participaci&oacute;n de actores p&uacute;blicos, privados, de la sociedad civil y de las universidades&rdquo;, sostuvo Undurraga.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Agroecolog&iacute;a en Argentina</strong></h3><p class="article-text">
        En Argentina, tras d&eacute;cadas de agricultura y ganader&iacute;a intensivas y cambios en los usos del suelo, existe una degradaci&oacute;n evidente. Seg&uacute;n <a href="https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/iea_2020_digital.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el informe del estado del Ambiente de 2020</a>, hay 100 millones de hect&aacute;reas afectadas por erosi&oacute;n, con un ritmo de incremento estimado en unos dos millones de hect&aacute;reas por a&ntilde;o. Entre los factores que explican esto figuran la implementaci&oacute;n de uno o dos cultivos (sobre todo soja) sin rotaci&oacute;n, el sobrepastoreo y el avance de la frontera agropecuaria.
    </p><p class="article-text">
        Beatriz Bonel, ingeniera agr&oacute;noma especializada en Ciencias del Suelo de la Universidad Nacional de Rosario, explic&oacute; que los tres aspectos b&aacute;sicos del suelo (su condici&oacute;n f&iacute;sica, qu&iacute;mica y biol&oacute;gica) est&aacute;n afectados en Argentina, cuyas tierras sufren escasez de nutrientes, compactaci&oacute;n y p&eacute;rdida de materia org&aacute;nica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Existen tecnolog&iacute;as para frenar algunos procesos y revertir otros y adem&aacute;s hay un cambio generacional con nuevos actores. Los j&oacute;venes vienen con otra mentalidad que incorpora las variables ambientales&rdquo;, explic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos nuevos actores es la Red de Municipios por la Agroecolog&iacute;a (<a href="http://www.renama.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Renama</a>), creada en 2016 y que hoy agrupa a 40 localidades argentinas y a 200 productores que trabajan m&aacute;s de 100 mil hect&aacute;reas bajo el paradigma agroecol&oacute;gico. El ingeniero agr&oacute;nomo Eduardo Cerd&aacute;, uno de sus fundadores, resalt&oacute; la importancia de avanzar en la construcci&oacute;n de un modelo de producci&oacute;n &ldquo;emancipador&rdquo; que desacople a los productores de los costos dolarizados de los agroqu&iacute;micos y las semillas. &ldquo;La agroecolog&iacute;a es un paradigma donde prima el equilibrio y la salud&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se trata de avanzar en una forma de producir que incluye a los productores, no podemos olvidar que en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os se perdieron 100 mil productores peque&ntilde;os y medianos en Argentina&rdquo;, dijo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Agricultura regenerativa en Brasil</strong></h3><p class="article-text">
        En la regi&oacute;n semi&aacute;rida del Sertao, una de las zonas m&aacute;s secas de Brasil, la iniciativa Adapta funciona como una coalici&oacute;n de organizaciones con una estrategia de regeneraci&oacute;n ambiental para peque&ntilde;os productores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Daniele Cesano, director de AdaptaGroup, explic&oacute; que la erosi&oacute;n de los suelos es un grave problema en varias zonas de Brasil, y est&aacute; originada m&aacute;s que nada por el modelo agropecuario extensivo. &ldquo;Estamos frente a un proceso de erosi&oacute;n, de desertificaci&oacute;n, muy acelerado. Nuestra respuesta pasa por la agricultura regenerativa que evita el monocultivo y busca diversificar&rdquo;, dijo.
    </p><p class="article-text">
        El men&uacute; de herramientas que utilizan con los peque&ntilde;os productores incluye sistemas agroforestales y mejoras en la fertilidad del suelo a trav&eacute;s de cultivos de cobertura y fertilizantes biol&oacute;gicos. A eso se le suma gesti&oacute;n, conocimiento y financiamiento: &ldquo;queremos profesionalizar el trabajo, que los productores est&eacute;n informados y capacitados. Pasar de una agricultura de insumos a una agricultura de manejo, de procesos. Es la mejor forma de cuidar el suelo&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Proyectos en el Gran Chaco</strong></h3><p class="article-text">
        El <a href="https://dialogochino.net/es/clima-y-energia-es/53415-opinion-el-sector-financiero-debe-intervenir-para-frenar-la-deforestacion-en-el-gran-chaco/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Chaco</a> es una de las regiones forestales m&aacute;s grandes, y tambi&eacute;n m&aacute;s amenazadas, de Am&eacute;rica Latina. Un proyecto gestionado por la Fundaci&oacute;n ProYungas en alianza con Aapresid y la Fundaci&oacute;n Bertoni de Paraguay busca potenciar una cadena de soja sustentable y libre de deforestaci&oacute;n sobre dos ejes: buenas pr&aacute;cticas agr&iacute;colas y la conservaci&oacute;n y restauraci&oacute;n de vegetaci&oacute;n nativa.
    </p><p class="article-text">
        Alejandro Brown, presidente de ProYungas, explic&oacute; que es necesario construir una &ldquo;mejor planificaci&oacute;n territorial&rdquo; para mejorar las pr&aacute;cticas ganaderas y sumar intensificaci&oacute;n, gen&eacute;tica y productividad, con cobertura forestal. Tambi&eacute;n generar espacios que est&eacute;n total o al menos parcialmente &ldquo;libres de presi&oacute;n humana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Partimos del concepto de paisaje productivo protegido, un modelo de gesti&oacute;n del territorio a escala de paisaje que integra la producci&oacute;n con la conservaci&oacute;n y los servicios ecosist&eacute;micos, en un contexto de sustentabilidad ambiental y social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aapresid aportar&aacute; su experiencia con una metodolog&iacute;a de experimentaci&oacute;n a campo, donde los productores trabajan junto a cient&iacute;ficos en modelos de producci&oacute;n sustentable. Las acciones ser&aacute;n en cinco sitios piloto del Gran Chaco en una extensi&oacute;n de unas 50.000 hect&aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        Art&iacute;culo publicado en <a href="https://dialogochino.net/es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Di&aacute;logo Chino</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>JH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorgelina Hiba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/degradacion-suelo-historias-restaurar-territorios-echan-raices-america-latina_1_9095243.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jun 2022 20:32:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ante la degradación del suelo, historias que restauran territorios en América Latina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frente al cambio climático, proyectos de agricultura que enfrentan la crisis con soluciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/frente-cambio-climatico-proyectos-agricultura-enfrentan-crisis-soluciones_1_9045347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a11f7178-1aa5-4396-9255-487d01fd7e8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frente al cambio climático, proyectos de agricultura que enfrentan la crisis con soluciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En América del Sur hay sistemas de producción de alimentos más resilientes que frente a los efectos de la crisis climática fortalecen estrategias de adaptación. Cuáles son los casos de éxito en diversos países. Cómo incorporaron infraestructura, tecnología y nuevas formas de organizar el trabajo de la tierra.</p></div><p class="article-text">
        Venimos de a&ntilde;os muy complicados, con tormentas muy fuertes que nos rompen todo y tambi&eacute;n sequ&iacute;as que no nos dejan plantar nada porque todo se seca&ldquo;, relata Sandra Cruz, productora hort&iacute;cola desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os en <strong>La Plata, Argentina</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aumento de las temperaturas, mayor recurrencia de eventos extremos y cambios en los patrones de lluvia son algunos de los efectos que la crisis clim&aacute;tica tiene en Am&eacute;rica Latina, una regi&oacute;n que genera el 14% de la producci&oacute;n de alimentos del mundo y cuya agricultura se encuentra ante el desaf&iacute;o de adaptarse.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos del clima extremo ya son visibles. Seg&uacute;n la Organizaci&oacute;n Meteorol&oacute;gica Mundial, Am&eacute;rica Latina &ldquo;es una de las m&aacute;s afectadas del mundo&rdquo; y los fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos &ldquo;ya est&aacute;n causando graves da&ntilde;os a la salud, a la vida, a la producci&oacute;n de alimentos y al acceso al agua y a la energ&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ante ello, avanzar hacia sistemas agropecuarios m&aacute;s resilientes es clave. Ya existen iniciativas piloto con agricultores familiares y con productores de gran escala en la regi&oacute;n que han demostrado su efectividad, y el n&uacute;mero sigue creciendo. Sin embargo, especialistas piden pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que potencien cambios estructurales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Joaquín Jara, miembro de la comunidad Mapuche Mallao Morales, trabaja con agua en un campo en la provincia argentina de Neuquén. El uso eficiente del agua y la descontaminación son dos de los puntos clave del proyecto Resilientes. (Imagen: Paula Aguilera - INTA)"
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                Joaquín Jara, miembro de la comunidad Mapuche Mallao Morales, trabaja con agua en un campo en la provincia argentina de Neuquén. El uso eficiente del agua y la descontaminación son dos de los puntos clave del proyecto Resilientes. (Imagen: Paula Aguilera - INTA)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Acciones concretas y casos de &eacute;xito</strong></h3><p class="article-text">
        Uno de los proyectos es Resilientes, una iniciativa que se enfoca en la producci&oacute;n de alimentos de la agricultura familiar en regiones vulnerables al cambio clim&aacute;tico de Argentina y Colombia, y cuenta con financiamiento de la Uni&oacute;n Europea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, expertos de instituciones estatales de esos dos pa&iacute;ses trabajaron con 190 familias en cuatro regiones (C&oacute;rdoba, La Plata y la Patagonia en Argentina, y Caquet&aacute; en Colombia) en <strong>procesos colaborativos </strong>para reducir la vulnerabilidad de los sistemas de producci&oacute;n de alimentos y fortalecer estrategias de adaptaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Solarte, del Centro para la Investigaci&oacute;n en Sistemas Sostenibles de Producci&oacute;n Agropecuaria de Colombia (CIPAV), estuvo a cargo del proyecto Resilientes en ese pa&iacute;s. All&iacute;&nbsp; trabaj&oacute; con peque&ntilde;os y medianos productores ganaderos vulnerables a inundaciones y sequ&iacute;as. En un proceso colaborativo, identificaron 40 medidas de adaptaci&oacute;n posibles, de las cu&aacute;les se implementaron 23, muchas de ellas relativas a la gesti&oacute;n del agua.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Trabajamos en conservaci&oacute;n de las fuentes de agua, restauraci&oacute;n de los ecosistemas, reforestaci&oacute;n, uso eficiente del agua, construcci&oacute;n de acueductos ganaderos, cosecha de agua en &eacute;pocas cr&iacute;ticas, descontaminaci&oacute;n de las aguas utilizadas para actividades pecuarias y construcci&oacute;n de biodigestores de bajo costo que permiten generar energ&iacute;a renovable&rdquo;, enumer&oacute; Solarte.
    </p><p class="article-text">
        Esto fue acompa&ntilde;ado de medidas &ldquo;blandas&rdquo; para organizar mejor la vida en comunidad, como unificar reclamos para el arreglo de los caminos rurales, armar comit&eacute;s de trabajo y optimizar el acceso a la informaci&oacute;n sobre el clima, como alertas tempranas.
    </p><p class="article-text">
        Miles de kil&oacute;metros al sur, en La Plata, en Argentina, la dise&ntilde;adora industrial Edurne Battista comparte su experiencia con familias productoras de la zona, preocupadas por tormentas fuertes cada vez m&aacute;s frecuentes que da&ntilde;an sus instalaciones y provocan cortes de luz, lo que afecta sus sistemas de riego. &ldquo;Las familias perciben que hay cada vez m&aacute;s tormentas con mucho viento y lluvia e inviernos m&aacute;s cortos y suaves, y eso lo corroboramos con datos cient&iacute;ficos. Ante eso, buscamos estrategias de adaptaci&oacute;n&rdquo;, cont&oacute; Battista.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad arm&oacute; reservorios de agua para estabilizar la oferta, a&uacute;n con cortes de electricidad, se llevaron a cabo capacitaciones para restauraci&oacute;n de los suelos para reducir la dependencia de agroqu&iacute;micos y se introdujeron pr&aacute;cticas agroecol&oacute;gicas y diversificaci&oacute;n de los cultivos. En total, el proyecto incluy&oacute; a unas 34 familias como beneficiarias directas, con impactos indirectos en m&aacute;s de 400 familias que de una u otra forma est&aacute;n involucradas con el sector.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos haciendo abonos verdes, sin agroqu&iacute;micos, y ha resultado bien. Eso nos permite no comprar insumos que est&aacute;n dolarizados, como los agroqu&iacute;micos. Tambi&eacute;n nos ense&ntilde;aron a producir nuestra semilla y ah&iacute; tambi&eacute;n economizamos&rdquo;, cuenta la productora hort&iacute;cola Sandra Cruz. Y agrega: &ldquo;Resilientes significa, para m&iacute;, volver a resurgir&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cerrar la brecha digital en la agricultura</strong></h3><p class="article-text">
        Tener acceso a informaci&oacute;n actualizada y en tiempo real es clave para mejorar los niveles de adaptaci&oacute;n de las familias agricultoras al cambio clim&aacute;tico. As&iacute; lo entienden desde el proyecto &ldquo;NANUM, Mujeres Conectadas&rdquo; para la conectividad y alfabetizaci&oacute;n digital, que forma parte de la iniciativa &ldquo;Gran Chaco Proadapt, Construyendo Resiliencia Clim&aacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Marcela Zamora est&aacute; a cargo del proyecto en el departamento boliviano de Tarija, en el Gran Chaco, muy cerca de la frontera que ese pa&iacute;s comparte con Paraguay y Argentina. All&iacute; trabaja con mujeres de seis comunidades campesinas, a quienes capacitaron para la utilizaci&oacute;n de telecentros con acceso a internet de calidad y en la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos focalizamos en el trabajo con mujeres porque son las que suelen organizar la vida de las comunidades. La herramienta principal que ofrecemos es la conectividad, sin la cual hoy es imposible pensar en cambios en el territorio&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        Zamora record&oacute; que el <strong>Gran Chaco </strong>es una regi&oacute;n de gran vulnerabilidad frente al cambio clim&aacute;tico que fue muy golpeada por incendios forestales durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En un escenario de mayor incertidumbre clim&aacute;tica, acceder a buena informaci&oacute;n con rapidez se vuelve imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La conectividad es una necesidad b&aacute;sica insatisfecha en &aacute;reas rurales bolivianas, es una herramienta que si funciona habilita el acceso a muchos otros derechos. El desaf&iacute;o para nosotros es llegar con internet a esas comunidades, capacitarlas para su buen uso y as&iacute; mejorar su resiliencia y adaptaci&oacute;n a eventos clim&aacute;ticos extremos&rdquo;, sintetiz&oacute; Zamora.
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                    alt="El ingeniero forestal Martín Zárate evalúa los daños post incendio en Villa Dolores, Córdoba, en 2019. Ese año, los incendios forestales y rurales en Córdoba, una provincia del centro de Argentina, afectaron a más de 22 mil hectáreas. (Imagen: Estación Forestal INTA Villa Dolores, Córdoba)"
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                El ingeniero forestal Martín Zárate evalúa los daños post incendio en Villa Dolores, Córdoba, en 2019. Ese año, los incendios forestales y rurales en Córdoba, una provincia del centro de Argentina, afectaron a más de 22 mil hectáreas. (Imagen: Estación Forestal INTA Villa Dolores, Córdoba)                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>M&aacute;s manejo, mejor adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico</strong></h3><p class="article-text">
        Franco Bardeggia es ingeniero agr&oacute;nomo y coordina un grupo zonal del sistema Chacras de Aapresid (Asociaci&oacute;n Argentina de Productores de Siembra Directa) en la provincia de C&oacute;rdoba, en el centro de Argentina. All&iacute;, productores de soja y de ma&iacute;z padecen desde hace a&ntilde;os excesos h&iacute;dricos originados en napas de agua subterr&aacute;neas cada vez m&aacute;s altas, lo que se traduce en inundaciones y anegamientos peri&oacute;dicos. &ldquo;En los &uacute;ltimos a&ntilde;os el r&eacute;gimen anual de lluvias se increment&oacute; entre 100 y 200 mil&iacute;metros. Eso, sumado a algunas malas pr&aacute;cticas, genera problemas recurrentes de excesos que afectan a la producci&oacute;n&rdquo;, sostuvo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo generar entonces mejores estrategias de adaptaci&oacute;n en un escenario de cambio clim&aacute;tico? Revisar pr&aacute;cticas que no son sustentables, sumar gesti&oacute;n y conocimiento y tener una mirada &ldquo;hol&iacute;stica&rdquo; de la agricultura como un proceso, son algunas de las herramientas con las que trabaja Bardeggia junto a unas 35 empresas peque&ntilde;as y grandes de la zona, sobre una superficie total de unas 100 mil hect&aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hicimos un poco de autocr&iacute;tica tambi&eacute;n, porque antes los campos de esta zona eran sistemas mixtos ganaderos-agr&iacute;colas y las pasturas consum&iacute;an m&aacute;s agua. Esa ganader&iacute;a desapareci&oacute; y se hizo solo agricultura, por eso es hora de repensar los manejos&rdquo;, detall&oacute; el ingeniero agr&oacute;nomo.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa sumar cultivos de servicios que sirven para generar generan biomasa y no renta ya que mejoran la porosidad del suelo y aportan carb&oacute;n, entre otros beneficios. &ldquo;El clima cada vez incide m&aacute;s en el rendimiento del sector. Por eso estamos pasando de una producci&oacute;n basada en insumos a otra que llamamos de procesos que sume m&aacute;s gesti&oacute;n, conocimiento y manejo&rdquo;, concluy&oacute; el profesional.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De lo particular a lo general</strong></h3><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los expertos consultados, el gran desaf&iacute;o de Am&eacute;rica Latina es lograr un salto de escala para que los proyectos de adaptaci&oacute;n y resiliencia del sector agropecuario al cambio clim&aacute;tico dejen de estar en el campo de lo excepcional y se conviertan en pol&iacute;ticas de estado de alcance amplio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que dar un salto de escala y eso tiene que ser una decisi&oacute;n pol&iacute;tica porque se precisa inversi&oacute;n y recursos&rdquo;, opin&oacute; Solarte, para quien proyectos como Resilientes son importantes &ldquo;porque demuestran que hay alternativas y que son viables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La necesidad de un salto de escala es total, con un proyecto piloto no alcanza para revertir la tendencia&rdquo;, agreg&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Marcela Zamora, por su parte, consider&oacute; que &ldquo;es urgente y necesario&rdquo; dar el salto de escala, pero que &ldquo;a&uacute;n estamos lejos de eso&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Proyectos de adaptaci&oacute;n deber&iacute;an convertirse en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas pero no lo vemos a eso a&uacute;n, al menos en Bolivia&rdquo;, argument&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Art&iacute;culo publicado en<a href="https://dialogochino.net/es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> Di&aacute;logo Chino&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>JH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jorgelina Hiba]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/frente-cambio-climatico-proyectos-agricultura-enfrentan-crisis-soluciones_1_9045347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jun 2022 10:42:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Frente al cambio climático, proyectos de agricultura que enfrentan la crisis con soluciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio Climático,Agricultura,Alimentos,Crisis climática,Resiliencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Río Paraná alcanzó su nivel más bajo del último medio siglo y pronostican que las bajantes extremas serán cada vez más frecuentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/medio-ambiente/rio-parana-alcanzo-nivel-ultimo-siglo-pronostican-bajantes-extremas-seran-vez-frecuentes_1_8151066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd8b80d8-8de0-48fe-824c-02555d657c0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Río Paraná alcanzó su nivel más bajo del último medio siglo y pronostican que las bajantes extremas serán cada vez más frecuentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La reducción del caudal de agua, que nace en Brasil y desemboca en el Río de La Plata, afecta la provisión natural de los servicios ambientales que genera el humedal; provoca inconvenientes en la toma de agua de las ciudades costeras y afecta su uso como vía navegable, por ahí sale el 80 por ciento de la cosecha gruesa de soja y maíz. Cuáles son los escenarios posibles para el futuro.</p><p class="subtitle">Este artículo es parte de Comunidad Planeta, un proyecto periodístico liderado por Periodistas por el Planeta (PxP) en América latina, del que elDiarioAR forma parte.</p></div><p class="article-text">
        La falta de agua primero fue llamativa. Luego, preocupante. Lo que parec&iacute;a una bajante m&aacute;s del gran r&iacute;o del Litoral argentino ya se ha convertido en algo hist&oacute;rico: el Paran&aacute; alcanz&oacute;, en 2021, sus m&aacute;s bajos niveles de agua del &uacute;ltimo medio siglo y el futuro es incierto.
    </p><p class="article-text">
        Para algunos cient&iacute;ficos, esta puede ser la &ldquo;nueva normalidad&rdquo; del Paran&aacute;, cuyos per&iacute;odos de caudales m&iacute;nimos pueden ser cada vez m&aacute;s extremos como consecuencia de la crisis clim&aacute;tica y los profundos cambios en el uso del suelo en la zona alta y media de su cuenca, lo que ayuda a acentuar la variabilidad de los patrones de lluvias y temperaturas en toda la regi&oacute;n.
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                Sin agua, así se ve parte del cauce del Paraná                            </span>
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        El r&iacute;o Paran&aacute;, nacido en Brasil y criado en tierras paraguayas y argentinas, recorre casi 5.000 kil&oacute;metros hasta su desembocadura en el R&iacute;o de la Plata, con un caudal promedio hist&oacute;rico de unos 16.000 metros c&uacute;bicos por segundo. Un gigante fluvial noqueado desde hace dos a&ntilde;os por una <strong>bajante extrema pocas veces vista</strong> (tanto por lo prolongada como por lo pronunciada) que sec&oacute; lagunas y riachos, y dej&oacute; al descubierto buena parte de su valle y planicie de inundaci&oacute;n. Seg&uacute;n un <a href="https://unr.edu.ar/noticia/14533/el-impacto-de-los-incendios-sobre-la-biodiversidad-de-las-islas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe reciente</a> de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el Delta medio del r&iacute;o ten&iacute;a a mediados de 2021 una cobertura de agua de apenas 6%, contra un 40% en tiempos &ldquo;normales&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        Tan marcada es la bajante que, en mayo 2021, el gigante marr&oacute;n s&oacute;lo transportaba unos 7.000 metros c&uacute;bicos de agua por segundo, el caudal medio mensual de menor afluencia de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os y apenas el 51% de su promedio hist&oacute;rico para ese mes. Seg&uacute;n el <a href="https://www.eby.org.ar/informe-hidrologico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reporte hidrol&oacute;gico</a> de junio de la represa Yacyret&aacute;, result&oacute; ser el segundo valor de caudal medio mensual m&aacute;s bajo de los &uacute;ltimos 120 a&ntilde;os, luego del registrado en mayo de 1914.
    </p><p class="article-text">
        Como trasfondo, aparece el cambio del uso del suelo como explicaci&oacute;n principal para entender al menos en parte las razones por las cu&aacute;les el r&iacute;o muestra un comportamiento pocas veces visto o registrado: lo que antes era selva, monte, pantano o pastizal fue reconvertido en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas en tierras aptas para el desarrollo agropecuario, de la mano de un proceso de deforestaci&oacute;n intensificado que cambi&oacute;, tal vez para siempre, la morfolog&iacute;a del territorio.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el <a href="https://www.ibge.gov.br" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Brasile&ntilde;o de Geograf&iacute;a y Estad&iacute;stica</a> (IBGE), Brasil ha perdido hasta el 8% (30 millones de hect&aacute;reas) de sus bosques y selvas de la Amazon&iacute;a y el Pantanal en el primer tramo del siglo XXI. Paraguay muestra cifras dr&aacute;sticas: seg&uacute;n el <a href="https://www.globalforestwatch.org/map/country/PRY/?mainMap=eyJzaG93QW5hbHlzaXMiOnRydWV9&amp;map=eyJjZW50ZXIiOnsibGF0IjotMjMuNTE0MTA4ODYzNzMxMzc2LCJsbmciOi01OC40NDc0NTI1NDQ5NjMzMn0sInpvb20iOjUuNTYyODI1MTYwNjIwMTc2LCJjYW5Cb3VuZCI6ZmFsc2V9&amp;mapPrompts=eyJvcGVuIjp0cnVlLCJzdGVwc0tleSI6InN1YnNjcmliZVRvQXJlYSJ9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Global Forest Watch</a> (GFW), perdi&oacute; 6 millones de hect&aacute;reas en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os. En un lapso similar, la Argentina perdi&oacute; el doble: unas 14 millones de hect&aacute;reas con epicentro en cuatro provincias (Salta, Formosa, Santiago del Estero y Chaco). El territorio primigenio del Paran&aacute; ya no es, ni ser&aacute;, lo que era, un escenario que abre interrogantes sobre la capacidad de recuperaci&oacute;n y resiliencia del gran r&iacute;o.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Caños al descubierto por la bajada del Paraná                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Modelos para armar</strong></h3><p class="article-text">
        <a href="https://twitter.com/InesCamilloni" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">In&eacute;s Camilloni</a>, doctora en Ciencias de la Atm&oacute;sfera de la Universidad de Buenos Aires (UBA), trabaja en <strong>el armado de escenarios futuros tanto en t&eacute;rminos clim&aacute;ticos como hidrol&oacute;gicos para la Cuenca del Plata</strong>, en un contexto marcado por el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Para eso utilizan modelos que proyectan posibles escenarios futuros respecto de las lluvias y as&iacute; &ldquo;alimentan&rdquo; modelizaciones sobre la hidrolog&iacute;a de la Cuenca que les permite evaluar proyecciones sobre cambios de caudales. &ldquo;Lo que vemos con estas proyecciones es que la Cuenca va hacia un clima m&aacute;s c&aacute;lido, vemos que se incrementar&aacute; la temperatura a medida que el siglo avance y que tambi&eacute;n habr&aacute; modificaciones en las precipitaciones&rdquo;, se&ntilde;ala la cient&iacute;fica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El aumento promedio de las lluvias no ocurrir&aacute; de manera uniforme sobre toda la regi&oacute;n bajo estudio. &ldquo;No es algo que vaya a ser totalmente generalizado&rdquo;, argumenta Camilloni, para agregar que lo que detectaron es &ldquo;una tendencia hacia mayores precipitaciones m&aacute;s clara en la Cuenca media y alta del Paran&aacute; y parte de la Cuenca del r&iacute;o Uruguay&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esto no se verifica, por el momento, para la zona ubicada aguas debajo de ese r&iacute;o a partir de la localidad de Salto ni tampoco en la secci&oacute;n de la Cuenca baja del Paran&aacute; desde la provincia de Entre R&iacute;os hacia el sur, donde en cambio s&iacute; podr&iacute;an aumentar las temperaturas promedio. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil saber qu&eacute; le puede pasar a un r&iacute;o sin desarrollar un modelo hidrol&oacute;gico. En nuestras proyecciones, si las miramos en t&eacute;rminos de caudal medio para los pr&oacute;ximos 30 a&ntilde;os, en general para el Paran&aacute; no aparece una variaci&oacute;n significativa en el caudal medio&rdquo;, sintetiza.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La bajante del Río Paraná es histórica.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>Hacia los extremos</strong></h3><p class="article-text">
        Esta proyecci&oacute;n cambia cuando lo que se eval&uacute;a no es el caudal medio, sino los m&iacute;nimos y los m&aacute;ximos. Algo clave a la hora de hablar del Paran&aacute;, un largo camino fluvial de aguas marrones cuyo ADN est&aacute; marcado por los pulsos de crecientes y bajantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es en ese margen de movimiento de las aguas que los efectos del cambio clim&aacute;tico se sentir&aacute;n, haciendo del Paran&aacute; un r&iacute;o de extremos. &ldquo;Si analizamos los caudales m&iacute;nimos y m&aacute;ximos, lo que encontramos es que<strong> los m&iacute;nimos tender&iacute;an a ser m&aacute;s m&iacute;nimos y los m&aacute;ximos, m&aacute;s m&aacute;ximos. En donde veremos los cambios ser&aacute; en los extremos, y no en el promedio&rdquo;</strong>, dice Camilloni.
    </p><p class="article-text">
        Y detalla: &ldquo;Los modelos nos muestran que el Paran&aacute; va hacia un r&eacute;gimen de mayor variabilidad con caudales m&iacute;nimos que ser&aacute;n m&aacute;s m&iacute;nimos. Tambi&eacute;n afectar&aacute; a las crecientes, pero esta variabilidad tiene que ver sobre todo con las bajantes, con m&iacute;nimos que ser&aacute;n m&aacute;s extremos en un orden que estimamos entre un 10% y un 15% contra un 5% para los m&aacute;ximos&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Hacia una nueva &ldquo;normalidad&rdquo; hidrol&oacute;gica</strong></h3><p class="article-text">
        Juan Borus es subgerente de <a href="https://www.ina.gov.ar/alerta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sistemas de Informaci&oacute;n y Alerta Hidrol&oacute;gico</a> del Instituto Nacional del Agua (INA). Un organismo que, seg&uacute;n cuenta, naci&oacute; en 1973 con el prop&oacute;sito principal de monitorear las crecientes de los grandes r&iacute;os de llanura del noroeste argentino y hoy se encuentra con situaciones casi in&eacute;ditas que lo hacen repensar su propio objetivo fundacional: un Paran&aacute; sin agua desde hace casi dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La bajante que empez&oacute; a mediados de 2019 se fue acentuando en 2020 y en 2021, primero en la Cuenca del Paraguay y luego en todo el resto. Lo que tenemos es una situaci&oacute;n muy rara, ya que toda la Cuenca, que tiene 3 millones de kil&oacute;metros cuadrados, est&aacute; con lluvias por debajo de lo normal al mismo tiempo desde hace por lo menos dos a&ntilde;os&rdquo;, grafica el ingeniero hidr&aacute;ulico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A la bajante se sum&oacute; una situaci&oacute;n de sequ&iacute;a muy grave</strong> que tambi&eacute;n dej&oacute; escenas nunca vistas en el amplio paisaje regional, como el Pantanal brasile&ntilde;o con una sequ&iacute;a m&aacute;s severa que el nordeste de ese pa&iacute;s, donde la falta de agua es la norma. En mayo pasado, el Servicio Meteorol&oacute;gico brasile&ntilde;o emiti&oacute; una alerta por la <a href="https://www.ambito.com/agronegocios/brasil/se-enfrenta-la-peor-racha-clima-seco-91-anos-n5196387" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peor racha de lluvias en 91 a&ntilde;os</a> para los estados de Minas Gerais, Goi&aacute;s, Mato Grosso do Sul, S&atilde;o Paulo y Paran&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Venimos de una situaci&oacute;n extrema que parece que va a continuar. En el verano 20/21 tuvimos <a href="https://spaceplace.nasa.gov/la-nina/sp/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Ni&ntilde;a</a> a nivel global, lo que signific&oacute; lluvias inferiores a lo normal&rdquo;, se&ntilde;ala el experto, para quien esta escasez de agua genera una serie de problemas que tienen que ver tanto con las dimensiones &ldquo;operativas&rdquo; del r&iacute;o como proveedor de servicios productivos, como con el propio ritmo natural relacionado con la fauna y flora que vive, se reproduce y se alimenta en el Humedal del Delta del Paran&aacute;.
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                El Río Paraná recorré más de 5.000 kilómetros desde Brasil al Río de La Plata                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>De la deforestaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico</strong></h3><p class="article-text">
        Designada como regi&oacute;n proveedora de bienes naturales para las metr&oacute;polis desde la &eacute;poca de la Conquista, amplias zonas del sur de Sudam&eacute;rica sufrieron una transformaci&oacute;n profunda del uso de sus suelos en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Espoleadas por el boom de precios de los commodities agr&iacute;colas (soja, sobre todo, pero tambi&eacute;n ma&iacute;z), regiones hasta hace poco tiempo inexploradas o poco intervenidas por el humano del sur de Brasil, Paraguay y noreste de la Argentina fueron desmontadas para ampliar la frontera agropecuaria y abastecer, as&iacute;, la demanda asi&aacute;tica de granos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como era esperable, esos marcados cambios en el uso del suelo en varios puntos de la Cuenca del Paran&aacute; terminaron afectando en menor o mayor medida la din&aacute;mica natural del r&iacute;o, seg&uacute;n puntualiza Borus. &ldquo;Hubo cambios notorios, ya que hay un corrimiento de la frontera agr&iacute;cola muy marcado. Entonces, gradualmente, este cambio de uso del suelo potencia los extremos, y las reacciones de las cuencas son m&aacute;s intensas para los m&aacute;ximos y para los m&iacute;nimos&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Para Graciela Klekailo, licenciada en Gen&eacute;tica y doctora en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), <strong>el cambio clim&aacute;tico en el contexto del Delta del Paran&aacute; alterar&aacute; la capacidad del sistema de resistir y mitigar los fen&oacute;menos extremos como las inundaciones y las bajantes pronunciadas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los cambios de uso de la tierra que estamos haciendo en nuestros humedales, con terraplenes y endicamientos para agricultura y ganader&iacute;a intensiva o incluso urbanizaciones, son cambios que afectan directamente a los servicios ecosist&eacute;micos que nos brinda la naturaleza&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Estos cambios en el uso del suelo tambi&eacute;n favorecen la p&eacute;rdida de h&aacute;bitat de muchas especies, ya que se alteran (muchas veces de manera definitiva) sus lugares de reproducci&oacute;n y alimentaci&oacute;n. &ldquo;Si sumamos episodios de quemas graves como los de 2008 y 2020, que empiezan a ocurrir cada vez a intervalos m&aacute;s cortos, el sistema corre riesgo de no tener tiempo de recuperarse solo&rdquo;, detalla la docente e investigadora.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Consecuencias socioambientales a la vista&nbsp;&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        Con perspectivas de continuidad en la bajante al menos hasta la primavera 2021, florecen las preocupaciones sobre todo lo que esto implica, tanto desde un registro productivista del r&iacute;o, como desde la alteraci&oacute;n de un equilibrio natural del cual dependen centenares de especies vegetales y animales.
    </p><p class="article-text">
        Para Borus, un problema no menor es el de las tomas de agua. &ldquo;Para nosotros, desde el INA, es una de nuestras principales preocupaciones desde que comenz&oacute; la bajante, ya que en muchas ciudades las tomas han quedado casi al ras del nivel del r&iacute;o o incluso por debajo en algunos momentos&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Otro punto cr&iacute;tico es el de la navegaci&oacute;n, ya que por las marrones aguas del Paran&aacute; <strong>sale al exterior el 80% de la cosecha gruesa argentina de soja y ma&iacute;z que crece en las extensas llanuras pampeanas durante la primavera y el verano.</strong> &ldquo;Los puertos del Gran Rosario tienen un rol clave en la salida de la cosecha. Cuando las aguas est&aacute;n tan bajas, se condicionan las operaciones por falta de profundidad y por el menor ancho del canal de navegaci&oacute;n, lo que reduce la navegaci&oacute;n segura&rdquo;, argumenta el experto del INA. Seg&uacute;n un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, s&oacute;lo durante 2020, los bajos niveles de agua significaron un costo extra para los agroexportadores de unos US$250 millones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la reducci&oacute;n del caudal afecta la provisi&oacute;n natural de los servicios ambientales que genera el humedal. Uno de ellos es la autodepuraci&oacute;n de las aguas, que se limpian solas por el elevado caudal que transita el lecho en tiempos de normalidad.
    </p><p class="article-text">
        La bajante gener&oacute;, por ejemplo, la floraci&oacute;n de algas relacionadas con aguas estancadas y presencia excesiva de materia org&aacute;nica por actividades antr&oacute;picas como la industria, la agricultura o incluso las quemas a trav&eacute;s de las cenizas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Klekailo es muy clara con relaci&oacute;n a esto: &ldquo;La mayor recurrencia de eventos extremos como esta bajante extraordinaria afecta a todos los componentes del sistema. Una de ellas es la capacidad del humedal de brindar agua dulce y de purificar los contaminantes generados por actividades humanas como las agr&iacute;colas, que liberan nitr&oacute;geno y f&oacute;sforo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se detect&oacute; afectaci&oacute;n de las m&aacute;rgenes por erosi&oacute;n en localidades costeras santafesinas que incluyeron episodios de derrumbes o desbarrancamientos en varias localidades orilleras del r&iacute;o, como la ciudad de Rosario y las localidades de Puerto Gaboto y de Monje, todas en la provincia de Santa Fe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Empezaremos a ver con mayor frecuencia problemas sobre la diversidad que habita el Delta y sobre las poblaciones humanas que est&aacute;n en sus orillas. Las actividades humanas tienen impacto en los sistemas y, en un contexto de cambio clim&aacute;tico ese impacto es cada vez mayor&rdquo;, razona la ec&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        <em>JH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Periodistas por el Planeta, Jorgelina Hiba]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jul 2021 12:35:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Río Paraná alcanzó su nivel más bajo del último medio siglo y pronostican que las bajantes extremas serán cada vez más frecuentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis climática,Río Paraná,Cambio Climático]]></media:keywords>
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