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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Micaela Baldoni]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/micaela-baldoni/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Micaela Baldoni]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Entrevista inédita a Juan Forn: “Me tiene un poco cansado la leyenda del 'lapicito Forn'”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/entrevista-inedita-juan-forn-cansado-leyenda-lapicito-forn_128_8186121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f37c5cdf-760e-4bd1-9437-01eacc933c6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entrevista inédita a Juan Forn: “Me tiene un poco cansado la leyenda del &#039;lapicito Forn&#039;”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El detalle de su estilo para editar libros, la ingeniería para convertir textos periodísticos en best-sellers, la masificación de escritores y escritoras de ficción, la invención del suplemento Radar, los cruces entre el campo periodístico y el campo literario, la generación posmoderna de los 90, las afinidades estéticas y las afinidades afectivas. En esta conversación inédita, el escritor y editor Juan Forn relata historias desconocidas de su experiencia vital como golden boy de la edición y audaz creador de artefactos periodísticos y culturales.</p></div><p class="article-text">
        Entre las huellas que dejan las generaciones, con sus revueltas y renovaciones culturales, se distinguen las de aquellos que trazaron y abrieron el camino. Promotor de diversos proyectos creativos e innovadores, el escritor, periodista y editor Juan Forn jug&oacute; el rol de nexo entre mundos hasta entonces desconectados. Como lo muestran los distintos homenajes <a href="https://www.eldiarioar.com/temas/juan-forn/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicados estas &uacute;ltimas semanas despu&eacute;s de su muerte</a>, dej&oacute; su impronta tanto en sus pares, quienes ocuparon el centro de la escena cultural en los a&ntilde;os 90, como tambi&eacute;n en una joven camada de escritores, artistas, intelectuales y periodistas a quienes inspir&oacute;, form&oacute; y promovi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        En esta entrevista, Forn narra sus v&iacute;nculos con el mundo del periodismo y el campo editorial. En especial, su participaci&oacute;n en el <em>boom</em> de los libros period&iacute;sticos y en la creaci&oacute;n del suplemento cultural Radar durante los a&ntilde;os 90. En Planeta, como director de &ldquo;Espejo de la Argentina&rdquo; ide&oacute; la primera colecci&oacute;n de libros pol&iacute;tico-period&iacute;sticos orientada a un p&uacute;blico masivo. A su vez, desde esta colecci&oacute;n y &ldquo;Biblioteca del Sur&rdquo;, estableci&oacute; un puente entre las plumas de la izquierda de los a&ntilde;os 70 &ndash;que hab&iacute;an reconvertido sus banderas revolucionarias en un compromiso con la democracia&ndash; y una joven vanguardia literaria, autodefinida como &ldquo;posmoderna&rdquo;. Su recorrido por un campo editorial revolucionado por el arribo de los grandes grupos internacionales, muestra las tensiones entre la incipiente <em>bestsellerizaci&oacute;n</em> &ndash;hoy, convertida en norma&ndash; y la b&uacute;squeda de la calidad literaria y de la intervenci&oacute;n en el debate p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su relato, el &ldquo;nuevo periodismo&rdquo; de las revistas politico-culturales de los a&ntilde;os 60 y 70 y de la transici&oacute;n democr&aacute;tica aparece como el magma del que se nutri&oacute; su generaci&oacute;n. Una generaci&oacute;n que apost&oacute; por la cultura, aunque a diferencia de sus referentes se inclin&oacute; por distanciarse de toda insignia pol&iacute;tica, identific&aacute;ndose a partir de sus afinidades est&eacute;ticas. Marcada por la iron&iacute;a y la irreverencia frente a las formas solemnes, su camada encontr&oacute; en el surgimiento de <em>P&aacute;gina/12</em> en 1987 su &ldquo;lugar en el mundo&rdquo;. Forn nos habla as&iacute; de su &ldquo;tribu&rdquo;, reunida en torno a Radar, y de los sedimentos que dej&oacute; en los repertorios contempor&aacute;neos de la cultura.
    </p><p class="article-text">
        Lo entrevist&eacute; en marzo de 2020 para mi tesis doctoral que incluye una reconstrucci&oacute;n de la la historia reciente del periodismo pol&iacute;tico. Fue una conversaci&oacute;n de dos horas por tel&eacute;fono (no era muy amigo del Zoom), con una grabaci&oacute;n montada muy artesanalmente y un sonido un tanto deficiente. Esa situaci&oacute;n de confianza y empat&iacute;a a la que aspiramos los entrevistadores sign&oacute; las casi dos horas de conversaci&oacute;n que tuvimos. Al final  me dijo que le gustar&iacute;a que algo de lo &ldquo;que hab&iacute;a debajo&rdquo; de esa historia apareciera en mi tesis o en un paper. Como los textos acad&eacute;micos son mezquinos, tem&iacute; decepcionarlo. Tras su inesperada muerte, pens&eacute; que su mundo, el del periodismo, el de los escritores y el de sus lectores, era un lugar mejor para sus palabras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo arranc&oacute; tu historia con el mundo editorial, desde tus inicios en Emec&eacute; hasta tu llegada a Planeta? &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo entr&eacute; a Emec&eacute; a los 20 a&ntilde;os. Un buen amigo de mis viejos les dijo: &ldquo;Bueno, hasta que sepa qu&eacute; quiere hacer en la vida puede entrar a trabajar de cadete en Emec&eacute;&rdquo;. Era Jorge Naveiro, director de Emec&eacute;<em>.</em> A los dos meses de entrar, me publicaron un poema en <em>La Naci&oacute;n</em> y, por ese motivo, me ofrecieron pasar al sector traducci&oacute;n. A partir de entonces hice todo lo que se puede hacer en una editorial. En nueve a&ntilde;os, hice correcci&oacute;n, traducciones de novelas rom&aacute;nticas, de policiales. El 70 o el 80% de los libros eran extranjeros. Tras insistir mucho, de quemarle el cerebro a todos, logr&eacute; que me dejaran traer autores argentinos. Despu&eacute;s de Borges y de Bioy Casares, no hab&iacute;an publicado nada. Se publicaron con suerte dos o tres autores argentinos al a&ntilde;o, pero logr&eacute; publicar a Abelardo Castillo, Antonio Dal Masetto, Alberto Laiseca, Vlady Kociancich, Isidoro Blaisten. En el medio publiqu&eacute; mi primera novela y me invitaron a Chile. Era la primera vez en la vida que me invitaban como escritor para dar una charla. Me acuerdo que en Chile, en 1989, no sab&iacute;an todav&iacute;a lo que era la posmodernidad. Y cuando termin&eacute; la charla se me acerc&oacute; Ricardo Sabanes, que dirig&iacute;a Planeta Chile, y me dijo: &ldquo;En tres meses voy a la Argentina y quiero montar una movida fuerte y la persona para hacerlo sos vos&rdquo;. Y para mi estupor, tres meses despu&eacute;s me ofreci&oacute; trabajo y me pas&eacute; a Planeta. Y ah&iacute; me dieron carta blanca. Eran los inicios de los a&ntilde;os 90. Planeta se hab&iacute;a separado de Sudamericana despu&eacute;s de esa fusi&oacute;n que no funcion&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Con qu&eacute; ideas planearon las nuevas colecciones, como &ldquo;Biblioteca del Sur&rdquo;? &iquest;&ldquo;Espejo de la Argentina&rdquo; se pens&oacute;, como hab&iacute;a sido el caso de &ldquo;Espejo de Espa&ntilde;a&rdquo;, como una forma de sacarle el mote franquista a la editorial?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La inclinaci&oacute;n franquista en Planeta no estaba para nada identificada con el nombre de la editorial en la Argentina, porque ac&aacute; hab&iacute;a sido casi inexistente. Y como mi filiaci&oacute;n pol&iacute;tica era&hellip;o sea, yo ven&iacute;a de <em>P&aacute;gina|12</em>. Y, en ese momento, era la &eacute;poca de gloria de <em>P&aacute;gina</em>. El 80% de los periodistas que empezaron a hacer libros para &ldquo;Espejo&rdquo; eran o hab&iacute;an sido de <em>P&aacute;gina</em> o eran afines. Por ejemplo, gente que trabajaba en <em>Clar&iacute;n</em> o en<em> Perfil</em> o en alguna otra editorial, pero que eran simpatizantes progres. Algo que hoy en d&iacute;a es impensable &iquest;no? Pero en aquella &eacute;poca la gente de las redacciones period&iacute;sticas se llevaba muy bien. Hab&iacute;a mucha camarader&iacute;a, no importa de qu&eacute; diario fueras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y el contacto con la gente de</strong><em><strong> P&aacute;gina</strong></em><strong> se daba sobre todo a trav&eacute;s tuyo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, enseguida lo fui a ver a Verbitsky y de esas charlas sali&oacute; <em>Robo para la Corona</em>. Sabanes ya hab&iacute;a empezado las conversaciones con Joaqu&iacute;n Morales Sol&aacute;, que fue el primer libro que publicamos, llamado <em>Asalto a la ilusi&oacute;n</em>, y que vendi&oacute; 80.000 ejemplares. Fue el primer bombazo. En poco tiempo, explot&oacute; en ventas tanto &ldquo;Biblioteca del Sur&rdquo; como &ldquo;Espejo de la Argentina&rdquo; y ah&iacute; ya se hizo todo m&aacute;s f&aacute;cil porque casi todos quer&iacute;an publicar con nosotros. Era una &eacute;poca en la que ven&iacute;amos de la crisis de la hiperinflaci&oacute;n, nosotros hab&iacute;amos empezado a vender bastante y de golpe vino el uno a uno y la rompimos. Cuando lleg&oacute; la convertibilidad, las dem&aacute;s editoriales tardaron casi un a&ntilde;o largo en reaccionar y en empezar a operar como oper&aacute;bamos nosotros, que era muy din&aacute;micamente: de una manera m&aacute;s parecida casi a una redacci&oacute;n period&iacute;stica que a una editorial.
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                Robo para la corona, editado por Planeta                            </span>
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        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido se parec&iacute;an m&aacute;s a una redacci&oacute;n period&iacute;stica que a una editorial?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de trabajo, en din&aacute;mica, en ritmo de producci&oacute;n, en maneras de lanzar los libros. En ese momento todav&iacute;a no exist&iacute;a el <em>marketing</em> y todo eso. Todo era por contactos personales. Llamabas por tel&eacute;fono a los tipos que ten&iacute;an programas de radio o columnas en diarios o en revistas o en programas de televisi&oacute;n. Las oficinas de<em> </em>Planeta estaban en un lugar muy c&eacute;ntrico y que quedaba de paso. Era &ldquo;<em>open house</em>&rdquo;: estaban las puertas abiertas, entonces los autores de la casa pasaban para charlar. Siempre hab&iacute;a una botella de whisky en el escritorio y hab&iacute;a mucho <em>brainstorming</em>. Estaba Fogwill y aparec&iacute;a, por ejemplo, Claudio Iriarte y entonces Fogwill le dec&iacute;a: &ldquo;Si est&aacute;s haciendo un libro sobre Massera ten&eacute;s que hacer un libro sobre&hellip;&rdquo;. Muchas cosas salieron de ah&iacute;, de esas reuniones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo eran vistas en el campo editorial las estrategias de publicidad y de lanzamientos de libros que inaugur&oacute; Planeta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eran los a&ntilde;os menemistas, el tema del &eacute;xito y de la repercusi&oacute;n medi&aacute;tica y econ&oacute;mica estaban muy unidos. Pero el premio Planeta lo ganaron escritores respetados, como Dal Masetto, Alicia Steimberg o Carlos Chernov. De todas maneras, ya empezaban las acusaciones de mercantilizaci&oacute;n a Planeta. Es cierto que no ten&iacute;amos mucho control de lo que estaba pasando, la cosa nos sobrepas&oacute;. Por ejemplo, cuando sali&oacute; el libro de Verbitsky se imprim&iacute;an y reimprim&iacute;an tantos ejemplares, que hab&iacute;a libreros que iban en sus propios autos o camionetas a retirar los pedidos porque si perd&iacute;an medio d&iacute;a de ventas eran quiz&aacute;s 100 ejemplares que no vend&iacute;an. Hab&iacute;a una especie de fiebre. El libro de Gabriela Cerruti, <em>El jefe</em>, vendi&oacute; en un mes 100.000 ejemplares.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y a qu&eacute; atribu&iacute;an ustedes ese &eacute;xito? &iquest;C&oacute;mo lo trataban de explicar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo era una especie de efecto domin&oacute;. O sea, yo me acuerdo en la primera reuni&oacute;n, cuando entr&eacute; a trabajar en Planeta, al mediod&iacute;a Sabanes me lleva a almorzar y me presenta a los vendedores de las distintas &aacute;reas del pa&iacute;s de Planeta. Est&aacute;bamos todos en &ldquo;El palacio de la papa frita&rdquo;. Y de pronto Sabanes se levanta y empiezan a brindar y dicen: &ldquo;En menos de un a&ntilde;o vamos a ser los n&uacute;meros uno, lo trajimos a Juancito&rdquo;. Yo miraba y dec&iacute;a: &ldquo;Estos est&aacute;n dementes&rdquo;. Yo pensaba que, con suerte, iba a durar un a&ntilde;o y me iban a echar. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo voy a hacer para convertir en <em>best seller</em> a escritores que en Emec&eacute; vend&iacute;an 1.500 ejemplares con suerte?&rdquo;. Y para mi estupor empezaron a salir los libros de &ldquo;Biblioteca al sur&rdquo; y todos agotaban una primera edici&oacute;n, iban a una segunda y segu&iacute;an vendiendo. Eran todos libros de calidad, te pueden gustar m&aacute;s o menos, pero eran evidentemente literarios. Muy diversos entre s&iacute;, porque no hab&iacute;a &ldquo;capillas&rdquo;: en &ldquo;Biblioteca al sur&rdquo; estaban todos juntos. Adem&aacute;s, apost&eacute; para que Tom&aacute;s Eloy Mart&iacute;nez publique con nosotros <em>Santa Evita</em>, que fue el primer libro que yo firm&eacute; para Planeta en 1990 y el &uacute;ltimo libro que publiqu&eacute; cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, antes de irme.&nbsp;
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            <span class="title">
                Santa Evita fue el primer libro que Forn firmó para Planeta                            </span>
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        <strong>Ya que nombraste a Eloy Mart&iacute;nez, te pregunto: &iquest;qu&eacute; relaci&oacute;n ten&iacute;an ustedes con esas plumas period&iacute;sticas literarias, como Bayer, Eloy Mart&iacute;nez, Garc&iacute;a Lupo, Gelman, Soriano, que ten&iacute;an como marca generacional al compromiso pol&iacute;tico de los a&ntilde;os 70?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo los adoraba y los trataba de acercar. A Gelman me acuerdo que lo fui a ver. En la &eacute;poca del exilio, lo hab&iacute;a publicado Jos&eacute; Luis Mangieri que ten&iacute;a una editorial que se llamaba Libros de Tierra Firme. Era un viejo militante del PC, un tipo completamente contracultural y se hab&iacute;a jugado public&aacute;ndolo a Gelman en la &eacute;poca de la dictadura. Entonces no era as&iacute; de f&aacute;cil, de ir y decirle: &ldquo;che, Gelman te contratamos, pasate ma&ntilde;ana&rdquo;. Hab&iacute;a c&oacute;digos. Entonces yo me sent&eacute; y le dije: &ldquo;Si alguna vez te interesa publicar con nosotros, para nosotros ser&iacute;a un honor&rdquo;. Lo hice con tipos muy diversos: desde Gelman hasta Quino, desde Fontanarrosa hasta Soriano. &ldquo;Pajarito&rdquo; Garc&iacute;a Lupo me dec&iacute;a: &ldquo;mira, en Sudamericana nunca se portaron mal conmigo. No me puedo pasar&rdquo;. Nadie ten&iacute;a agente literario en esa &eacute;poca. No &eacute;ramos belicosos. Yo, por lo menos, nunca trat&eacute; de &ldquo;robar autores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cuando comienza a frenarse este ciclo de crecimiento y por qu&eacute; decid&iacute;s irte de Planeta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me daba un poco de verg&uuml;enza la liviandad con la que se hablaba de guita. De un d&iacute;a para el otro, las cifras empezaron a ser, para m&iacute;, demasiado grandes. Me acuerdo que el Premio Planeta era un premio de 40.000 d&oacute;lares. Pero, despu&eacute;s, vino el Efecto Tequila a mediados de los 90 y los de Planeta de Espa&ntilde;a empezaron a ver que hab&iacute;a un poco de descontrol financiero. Tambi&eacute;n las otras editoriales, arrastradas por la movida de Planeta, empezaron a vender bastante y se dieron cuenta que si cambiaban de modelo, el negocio se volv&iacute;a m&aacute;s rentable. Entonces empez&oacute; a haber m&aacute;s competencia.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a que tener el l&aacute;piz m&aacute;s afilado, y nosotros segu&iacute;amos arriba de la ola pensando que iba todo para adelante. En vez de minimizar o de racionalizar los costos, se sigui&oacute; apostando a la productividad.<strong> </strong>Y, entonces, cuando vino la crisis, los de Planeta Espa&ntilde;a nos mandaron un veedor que vino a ponernos un cepo: te vigilaban lo que hac&iacute;as, te ped&iacute;an explicaciones de todo. Para entonces la relaci&oacute;n era ya muy tensa. A los cuatro meses desmembraron al equipo que yo hab&iacute;a formado. Y cuando echaron a dos o tres yo dije: &ldquo;si se van ellos, yo me voy&rdquo;, y me dijeron &ldquo;bueno&rdquo;. Agarr&eacute; mis cosas y me fui.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Esta desestructuraci&oacute;n se relaciona con que el g&eacute;nero de libros de &ldquo;investigaci&oacute;n period&iacute;stica&rdquo; iniciaba entonces un proceso de relativa saturaci&oacute;n?&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo primero que pas&oacute; fue eso. Los primeros libros eran muy buenos y despu&eacute;s, por un lado, la presi&oacute;n de tener que publicar uno o dos libros al mes fue haciendo mella en la calidad. Y, por otro lado, el mercado se saturaba. Adem&aacute;s, los t&iacute;tulos ten&iacute;an menos atractivo inicial en s&iacute;, porque los temas se agotan. Y el g&eacute;nero se orient&oacute; demasiado hacia el esc&aacute;ndalo, libros m&aacute;s de coyuntura en vez de libros m&aacute;s de fondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo te resultaba trabajar con la edici&oacute;n de libros period&iacute;sticos y pol&iacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo hab&iacute;a sido muy lector de buenas revistas anglosajonas, desde <em>The New Yorker</em> hasta <em>The Economist, </em>y de suplementos literarios potentes y din&aacute;micos que trabajaban sobre la actualidad y no solamente sobre el aspecto literario. Le&iacute;a mucho de &ldquo;nuevo periodismo&rdquo;. Entonces me resultaba muy f&aacute;cil agarrar a la gente que ven&iacute;a m&aacute;s del palo period&iacute;stico e inyectarles un poco de&hellip;qu&eacute; s&eacute; yo, de espesor literario. &ldquo;Esto contalo bien. La data est&aacute; buen&iacute;sima pero la gracia es contar el cuentito&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a los libros pol&iacute;ticos, yo pertenezco a una generaci&oacute;n bastante apol&iacute;tica. Los llamados &ldquo;hijos del Proceso&rdquo;, que ten&iacute;amos veintitantos cuanto retorn&oacute; la democracia. Sinceramente, en esa &eacute;poca la pol&iacute;tica me importaba poco. Cuando trabajaba con libros pol&iacute;ticos, cada vez que ten&iacute;amos una reuni&oacute;n con los autores, yo les dec&iacute;a: &ldquo;mir&aacute;, yo te funciono de lector com&uacute;n porque a m&iacute; la pol&iacute;tica me aburre (&hellip;) salvo que me la cont&eacute;s bien&rdquo;. Entonces la clave estaba en contar bien: &ldquo;usame a m&iacute; de conejillo de indias, porque si yo funciono, el libro va a funcionar&rdquo;. Obviamente, era una chicana, pero que representa a aquella &eacute;poca, en la cual hab&iacute;a mucha petulancia, mucha iron&iacute;a. Era d&iacute;ficil de manejar. Yo era muy joven, ten&iacute;a 30 a&ntilde;os. Hab&iacute;a pasado de ser un &ldquo;che pibe&rdquo; a ser el <em>golden boy</em> de las editoriales de la noche a la ma&ntilde;ana. En el andarivel period&iacute;stico trat&aacute;bamos con gente que era m&aacute;s grande que nosotros. Me acuerdo que la primera vez que lo llev&eacute; a Abelardo Castillo a hablar a Planeta, me mira y me dice: &ldquo;Pero ustedes&hellip; &iquest;es una joda esto?, quiero hablar con un adulto, con una persona seria&rdquo; (risas).
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A los 30 años había pasado de ser un “che pibe” a ser el golden boy de las editoriales de la noche a la mañana.
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En &ldquo;Biblioteca del Sur,&rdquo; adem&aacute;s de la nueva narrativa, se publicaban, como me comentabas, plumas ya consagradas &iquest;Tu generaci&oacute;n pensaba a estos nombres como los referentes del &ldquo;nuevo periodismo&rdquo; en Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, &iexcl;<em>Lugar com&uacute;n la muerte</em> de Tom&aacute;s era una Biblia para nosotros! Era el mejor libro de periodismo. Bueno, <em>Ezeiza</em> de Verbitsky tambi&eacute;n era una leyenda. <em>Recuerdo de la muerte</em> de Miguel Bonasso nos parec&iacute;a a todos un librazo. Lo que hab&iacute;a hecho la revista <em>El periodista de Buenos Aires</em>, serializando <em>La novela de Per&oacute;n,</em> de Eloy, hab&iacute;a sido un bombazo. &iexcl;Hab&iacute;a un clima especial en el que estaba todo muy unido! Era una &eacute;poca&hellip; eran los comienzos o el apogeo de la posmodernidad en donde lo alto se cruzaba con lo bajo, lo moderno se cruzaba con lo antiguo. Hab&iacute;a muchos cruces, mucho di&aacute;logo entre supuestos opuestos. Eso para m&iacute; era la caracter&iacute;stica m&aacute;s atractiva de esa &eacute;poca. Despu&eacute;s, la caracter&iacute;stica negativa era la frivolidad. &iexcl;Y me incluyo a m&iacute; mismo en el paquete!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Considerando que tu generaci&oacute;n ten&iacute;a una postura apol&iacute;tica y la mayor&iacute;a de sus referentes hab&iacute;an militado o manten&iacute;an posiciones pol&iacute;ticas en sus libros e intervenciones p&uacute;blicas. &iquest;C&oacute;mo se manejaba esa tensi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Les parec&iacute;a espectacular que hubiera una biograf&iacute;a as&iacute; sobre Santucho o sobre Massera.&nbsp; No pod&iacute;an creer que Fres&aacute;n, en su primer libro, hiciera una historia de un montonero que coleccionaba mu&ntilde;equitos de los chocolatines Jack. No &eacute;ramos setentistas, no hab&iacute;amos estado ah&iacute;. Yo de casualidad estuve en el exilio porque me sub&iacute; a un avi&oacute;n y me fui de mochilero a Europa y termin&eacute; viviendo en casas de exiliados. Entonces, por un lado, ten&iacute;amos contacto con el setentismo de una u otra manera. Y por otro lado, no. Por ejemplo, &iexcl;Doria y Caparr&oacute;s inventaron en <em>El porte&ntilde;o</em> la expresi&oacute;n &ldquo;psico-bolche&rdquo;! Y la expresi&oacute;n &ldquo;psico-bolche&rdquo; era una manera de los posmodernos de burlarse de los setentistas. El esp&iacute;ritu de los setentistas era colectivo, el nuestro era individualista. En los setentistas prevalec&iacute;a la pol&iacute;tica. Nosotros ven&iacute;amos mucho m&aacute;s del palo del rock o de la literatura, o del cine.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre tu generaci&oacute;n se construy&oacute; la imagen de dos grupos literarios diferenciados: los &ldquo;planetarios&rdquo;, vinculados a Planeta y a los medios de comunicaci&oacute;n; y los &ldquo;bab&eacute;licos&rdquo;, provenientes del cen&aacute;culo de la revista literaria </strong><em><strong>Babel</strong></em><strong>. Sin embargo, en una entrevista, Sabanes cuestionaba estas fronteras.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, era as&iacute;. Lo bueno era esa combineta. En esta nueva narrativa aparec&iacute;a gente nueva todo el tiempo. En un momento reeditabas a Bayer, a Leopoldo Marechal, a Roberto Arlt, a Walsh. Eso fue muy lindo. Fijate que en &ldquo;Biblioteca al sur&rdquo; conviven desde Tom&aacute;s Abraham hasta Fogwill, desde Laiseca y Dal Masetto hasta &Aacute;ngeles Mastretta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; lo que no me gusta de los que tratan el tema de &ldquo;planetarios vs. bab&eacute;licos&rdquo; es que se olvidan de que lo importante ac&aacute; es lo literario. Primero ten&eacute;s que ver c&oacute;mo son los libros, qu&eacute; calidad tienen y qu&eacute; efecto residual dejaron en la literatura argentina. Y, despu&eacute;s, empez&aacute;s a ver todos los aspectos cosm&eacute;ticos: si eran medi&aacute;ticos, si las presentaciones eran con tal&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, m&aacute;s all&aacute; de que hab&iacute;a cierta rivalidad, a los libros de Fres&aacute;n, uno lo present&oacute; Caparr&oacute;s y el otro, Alan Pauls.<strong> </strong>Cuando yo entr&eacute; a Radar, convoqu&eacute; a los de ese grupo tambi&eacute;n. Por ejemplo, cuando hab&iacute;a que elegir un cr&iacute;tico de la nueva generaci&oacute;n, lo propuse a Daniel Link &iexcl;Y &eacute;l ven&iacute;a del palo de Babel! En realidad, el tema me ten&iacute;a sin cuidado, lo que pensaba es: &ldquo;&iquest;Este tipo es bueno escribiendo o no?&rdquo;. Todos hab&iacute;amos tenido trato. A Daniel lo hab&iacute;a conocido cuando hicimos un rescate de papeles sueltos de Walsh y publicamos <em>Ese hombre y otros papeles personales</em> y, luego, <em>El violento oficio de escribir</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; los diferenciaba, entonces?, &iquest;era una cuesti&oacute;n est&eacute;tica?, &iquest;de distintas referencias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ellos eran m&aacute;s franc&oacute;filos y hab&iacute;an pasado por la universidad. Y nosotros &eacute;ramos m&aacute;s angl&oacute;filos y ven&iacute;amos del trabajo informal. En revistas, agencias de publicidad, editoriales, disquer&iacute;as o de trabajar de plomo en la radio. &Eacute;ramos m&aacute;s &ldquo;lumpenazos&rdquo;. Nosotros dec&iacute;amos en joda que &eacute;ramos &ldquo;la universidad de la calle&rdquo; vs. Pu&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Walsh era para ustedes una referencia en t&eacute;rminos est&eacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Lo que ocurre con Walsh es lo mismo que te puede pasar con Salinger: &iquest;c&uacute;al es la referencia?, &iquest;cu&aacute;l es el Walsh que vos eleg&iacute;s? A mi <em>Operaci&oacute;n masacre</em> me parece un librazo, pero para m&iacute; Walsh es el cuento &ldquo;Esa mujer<em>&rdquo;</em>. Me gusta m&aacute;s que tenga una etapa m&aacute;s literaria. Me parece un genio total, pero <em>Satanowsky</em> y <em>&iquest;Qui&eacute;n mat&oacute; a Rosendo? </em>no me llaman tanto la atenci&oacute;n. En cambio, la obra cuent&iacute;stica de Walsh, especialmente el ciclo de irlandeses, me parece que est&aacute; a la altura de &ldquo;Esa mujer&rdquo;, que es un cuento pol&iacute;tico. Qu&eacute; s&eacute; yo, a m&iacute; siempre lo que me gust&oacute; es la literatura.
    </p><p class="article-text">
        No me interesa la pol&iacute;tica lo suficiente como para escribir.<strong> </strong>Tampoco la teor&iacute;a como para escribir libros de ensayo. Yo lo que hago es contar. Lo que he buscado en los libros que publiqu&eacute;, propios y ajenos, es que cuenten bien. Para mi ese es el valor supremo: que cuenten bien y est&eacute;n bien escritos.
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                Juan Forn                            </span>
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        <strong>Siguiendo con esta idea de &ldquo;contar bien&rdquo;, &iquest;c&oacute;mo trabajabas con los libros de investigaci&oacute;n que no necesariamente tienen un estilo literario?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Trabajaba mucho, trataba de ayudar a que el libro quedara mejor. Tambi&eacute;n me tiene un poco cansado la leyenda del &ldquo;lapicito Forn&rdquo;. En una &eacute;poca me hinchaban mucho con el tema de que yo tocaba demasiado los libros.<strong> </strong>N&uacute;mero uno, no es para tanto. Y n&uacute;mero dos, siempre fue con anuencia de los autores. Hay autores que no quieren que les toques mucho, ni el lado literario, ni el lado period&iacute;stico. Por ejemplo, a Verbitsky era muy dif&iacute;cil convencerlo de hacer un cambio y yo trabaj&eacute; muy a gusto con &eacute;l.<strong> </strong>Un tipo bastante seguro de s&iacute;, que adem&aacute;s la tiene bastante clara. Eran libros con una cantidad de datos impresionantes, tanto <em>Robo para la corona</em> como <em>Hacer la Corte</em>. Y &eacute;l pod&iacute;a aceptar cambios estructurales tipo &ldquo;este cap&iacute;tulo tendr&iacute;a que ir antes de este otro&rdquo;. Pero en la prosa, cuando yo le trataba de sugerir &ldquo;embellecimiento&rdquo; de alguna cosa, el tipo me miraba como diciendo &ldquo;es una banalidad lo que me est&aacute;s planteando&rdquo;. Pero vos ves <em>El vuelo</em> y es un librazo. Y te das cuenta de que el tipo lee y que le gusta leer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Claro, como tambi&eacute;n se evidencia en un libro posterior, como </strong><em><strong>Hemisferio derecho</strong></em><strong>, conformado de cr&oacute;nicas, con un estilo m&aacute;s narrativo.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto.<strong> </strong>Adem&aacute;s, lo de <em>El vuelo</em> fue para m&iacute; fue fuert&iacute;simo. Nunca vi algo igual. A Verbitsky ya le hab&iacute;an hecho espionaje, cuando mand&aacute;bamos sus libros a componer, de alguna u otra manera siempre llegaban antes de que se publiquen al escritorio de Manzano o al de Corach. Y ah&iacute; empezaron todas las &ldquo;arrufias&rdquo; legales del menemismo para bloquearlo. Con <em>El vuelo</em> nadie sab&iacute;a que el libro iba a salir. Bueno, parecido a lo que hicieron ahora con el libro <em>Sinceramente</em> de Cristina, que fue espectacular.
    </p><p class="article-text">
        Ese libro, <em>El vuelo</em>, para m&iacute; es uno de los sostenes de todos los juicios por la memoria y toda la movida por los derechos humanos que despu&eacute;s tuvo lugar en la &eacute;poca kirchnerista. Es uno de los libros que m&aacute;s orgullo me da haber publicado. No me importa cu&aacute;ntos vendi&oacute;, sino cu&aacute;nto cambi&oacute; a la opini&oacute;n p&uacute;blica argentina.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando yo le trataba de sugerir “embellecimiento” de alguna cosa a Verbitsky, el tipo me miraba como diciendo “es una banalidad lo que me estás planteando&quot;.
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Respecto a las huellas que dejaron estos libros en la opini&oacute;n p&uacute;blica, en particular vinculados a la cuesti&oacute;n de los derechos humanos, &iquest;qu&eacute; otros t&iacute;tulos record&aacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me parece que no hay otro libro que te haga sentir la oscuridad del mal en la &eacute;poca de la dictadura como el <em>El almirante cero</em> de Claudio Uriarte. No lo publiqu&eacute; yo, pero <em>Recuerdo de la muerte</em> de Bonasso es un libro que te cuenta y te explica como ning&uacute;n otro lo que eran los campos clandestinos y el <em>modus operandi</em> de las patotas. Seguramente, me olvido alguno, pero fueron decisivos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como Fogwill puso de moda los poemas de H&eacute;ctor Viel Temperley y se transform&oacute; en el Bola&ntilde;o de los j&oacute;venes poetas argentinos, los libros de cr&oacute;nicas que public&oacute; Caparr&oacute;s le abrieron la puerta y generaron una camada entera de plumas que hacen cr&oacute;nicas y que hoy brillan en todo el mundo de habla hispana, como Cristi&aacute;n Alarc&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo aparece la idea de crear Radar desde </strong><em><strong>P&aacute;gina</strong></em><strong>? &iquest;C&oacute;mo se conforma el colectivo que se aglutina en torno al suplemento?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Me gu&iacute;o por afinidades! Lo que hice en Radar fue una continuaci&oacute;n de lo que trat&eacute; de hacer en Planeta y despu&eacute;s, en los viernes de <em>P&aacute;gina,</em> y lo que trato de hacer ahora en la colecci&oacute;n que dirijo en Tusquets. Cada vez m&aacute;s orientado a la literatura, pero b&aacute;sicamente es una manera de leer y una manera de tratar de intervenir en la realidad desde lo editorial: levantar el nivel de discusi&oacute;n, levantar el promedio, buscarle un aspecto atractivo a algo que es de fondo.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les fueron las influencias de Radar? &iquest;Estaban, como en </strong><em><strong>P&aacute;gina</strong></em><strong>, las huellas de algunas revistas pol&iacute;tico-culturales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las influencias, toda esa camada, toda esa generaci&oacute;n, hemos sido fan&aacute;ticos de revistas. Primero de comics y de historietas, despu&eacute;s de revistas de rock, como <em>El expreso imaginario</em>. Y de muchas otras revistas, como <em>Crisis</em>. Conoc&iacute;amos todos los mitos, los sab&iacute;amos, los estudi&aacute;bamos. Ese era nuestro <em>m&eacute;tier, </em>saber que en<em> Crisis</em> se hab&iacute;a publicado un cuentito de Onetti que nunca hab&iacute;a salido en libros, saber que en <em>El porte&ntilde;o,</em> mientras escrib&iacute;an el n&uacute;mero 1, ten&iacute;an un metro de agua en la redacci&oacute;n. &Eacute;ramos fan&aacute;ticos de esa clase de cosas e idolatr&aacute;bamos a todos los tipos que eran del periodismo y que eran buenas plumas.
    </p><p class="article-text">
        Radar es un lugar en donde convergieron todos los que eran de la &oacute;rbita <em>P&aacute;gina|12</em> y afines y que de pronto dijeron: &ldquo;Ah, ac&aacute; se puede escribir de las cosas que nos gustan de cualquier manera; est&aacute; buen&iacute;simo este lugar: tema libre&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¡Me guío por afinidades! .. Básicamente es una manera de leer y una manera de tratar de intervenir en la realidad desde lo editorial: levantar el nivel de discusión, levantar el promedio, buscarle un aspecto atractivo a algo que es de fondo.
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Estas afinidades estaban enmarcadas en estos circuitos vinculados a </strong><em><strong>Pagina|12</strong></em><strong> o hab&iacute;a otros medios tambi&eacute;n considerados afines?</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El porte&ntilde;o,</em> por ejemplo, para m&iacute;, ten&iacute;a un filo espectacular. <em>El porte&ntilde;o,</em> como antes <em>El Expreso imaginario</em>, como <em>Humor</em> durante la dictadura fueron revistas que devor&eacute; y de las que aprend&iacute; un mont&oacute;n. Tambi&eacute;n consum&iacute;a revistas extranjeras a rolete. Lo bueno de cuando entr&eacute; a trabajar en Planeta y, despu&eacute;s, en <em>P&aacute;gina,</em> es que ten&eacute;s la infraestructura de la empresa. Por ejemplo, gracias a estar dentro de <em>P&aacute;gina</em> descubr&iacute; c&oacute;mo era el suplemento literario <em>Il manifesto</em> de Italia y el de la <em>Folha de Sao Paulo,</em> porque ten&iacute;an acuerdos de co-edici&oacute;n. Y despu&eacute;s <em>La jornada</em> de M&eacute;xico y <em>The Guardian </em>en Inglaterra. Encima era la &eacute;poca del uno a uno, entonces tra&iacute;an todas las revistas del mundo al mismo costo del de una nacional.<strong> </strong>Y fue justo la &uacute;ltima era antes de internet, porque adem&aacute;s <em>P&aacute;gina</em> era legendariamente atrasada en su parte automotor, entonces internet &eacute;ramos nosotros. Era la capacidad que ten&iacute;amos de relacionar esto con aquello, de decir &ldquo;esto hay que darlo a conocer ac&aacute; r&aacute;pido&rdquo;. A m&iacute; lo que me gusta de Radar es que estaba hecha sin internet.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Primer número del suplemento Radar                            </span>
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        <strong>&iquest;Qui&eacute;nes formaban parte de la &oacute;rbita de Radar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a gente de distintos palos. Yo me acuerdo que esa camada nuestra nos conoc&iacute;amos de vernos en lugares que frecuent&aacute;bamos todos: El paracultural, lugares en donde ibas de espectador, como Cemento. Me acuerdo de los pibes de El Cl&uacute; del Claun. &Eacute;ramos todos m&aacute;s o menos de la misma generaci&oacute;n, trabaj&aacute;bamos con un imaginario similar, mucho <em>rock and roll</em>; mucho af&aacute;n de tratar con un poco de humor tanto el peronismo como el anti peronismo, tanto la desgracia de ser argentinos (risas) como la gloria de ser argentinos. Entonces ten&iacute;amos afinidad, todos quer&iacute;amos ser r&aacute;pidos. Era la &eacute;poca de la iron&iacute;a: un poco fr&iacute;vola, muy creativa.&nbsp; Yo llegu&eacute; a ver a Luca, a Soda y a Calamaro en lugares chiquitos. Algunos amigos se han subido en los bondis de bandas para irse de gira al interior, que era como el programa inigualable de esa &eacute;poca. Todo estaba muy te&ntilde;ido por la cultura <em>rock</em>, por una manera de entender la vida. Una especie de post-hippismo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ese esp&iacute;ritu se conform&oacute; en los 80 o m&aacute;s en los 90?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La parte m&aacute;s linda fue en los 80 porque fue la m&aacute;s idealista, juvenil y potente. En los 90 para m&iacute; ya empieza a adquirir un sabor medio agrio porque se vuelve demasiado exitosa. No mercantilista, pero muy te&ntilde;ida por eso.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cu&aacute;l fue su marca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; qued&oacute; de todo eso? Te hablan de los &ldquo;bab&eacute;licos&rdquo; y de los &ldquo;planetarios&rdquo;, pero yo veo m&aacute;s ciertas huellas e influencias. Por lo pronto, Mart&iacute;n Rejtman publica dos libros que son completamente fieles a la clase de cine que &eacute;l hace. Y ese cine es el que funda el nuevo cine argentino. Y todo esto viene de la misma matriz: Mex, Capusotto, Casero y Juana Molina y mucha m&aacute;s gente que vienen de esa matriz. Y esa matriz tiene efectos que redundan en otra gente y que llegan hasta hoy en tipos como Mariano Blatt. Yo creo que todos, de una u otra manera, vienen del mismo magma. Y a m&iacute; lo que m&aacute;s me interesa es eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; siempre me funcion&oacute; el concepto de &ldquo;tribu&rdquo;, la idea esta de que hay gente por el mundo que tiene una marca en la frente igual a la tuya y en cuanto la ves, la reconoc&eacute;s. Yo cre&iacute; en eso siempre y es eso lo que trat&eacute; de montar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La parte más linda fue en los 80 porque fue la más idealista, juvenil y potente. En los 90 ya empieza a adquirir un sabor medio agrio porque se vuelve demasiado exitosa. No mercantilista, pero muy teñida por es.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; signific&oacute; para ustedes la aparici&oacute;n de </strong><em><strong>P&aacute;gina</strong></em><strong> en le marco de este clima, de este &ldquo;magma&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que los primeros n&uacute;meros de <em>P&aacute;gina</em>, cuando los ves, son re psico-bolches (risas), no s&eacute; bien en qu&eacute; momento, pero yo te dir&iacute;a que si el diario sali&oacute; en el 87, en el 88 yo ya sent&iacute;a que era mi diario. De hecho, cuando me invitaron a escribir por la muerte de Briante, para m&iacute; fue incre&iacute;ble. Yo era un desconocido, ten&iacute;a publicada una novelita que hab&iacute;an le&iacute;do cuatro personas y nada m&aacute;s y hac&iacute;a mi trabajo de hormiga en Emec&eacute; y de pronto estaba en <em>P&aacute;gina.</em> Ibas al d&iacute;a siguiente, comprabas el diario y ve&iacute;as tu firma. Me acuerdo cuando hicieron la famosa tapa en blanco cuando sali&oacute; el indulto, todo el diario estaba dedicado al tema y hab&iacute;an abierto el espinel para invitar a gente de afuera. &iexcl;Y para m&iacute; fue un honor que me hubieran llamado! Me acuerdo que Caparr&oacute;s me llam&oacute; por tel&eacute;fono para felicitarme. &iexcl;Y yo hab&iacute;a escrito una cosa de 30 renglones y a Caparr&oacute;s lo hab&iacute;a visto una sola vez en mi vida! Yo me puse la camiseta de <em>P&aacute;gina </em>casi al instante. Sospecho que a algunos pibes m&aacute;s j&oacute;venes que yo les debe haber pasado en su momento con &ldquo;Biblioteca al sur&rdquo; o despu&eacute;s con Radar: &ldquo;esto habla de mi&rdquo; o &ldquo;esto tiene que ver conmigo&rdquo;. Cuando empez&oacute; Radar a gente como a Fito, a Calamaro a Juana Molina, a todos los amigotes, les dijimos &ldquo;este es nuestro lugar, es de ustedes. En este lugar van a brillar&rdquo;. Y, de hecho, en Radar deben estar los reportajes m&aacute;s lindos que se le han hecho a Vicentico, a Casero, a Cerati, a Calamaro. Ten&eacute;s cosas escritas por buen&iacute;simas plumas, en general largos, interesantes, con buenas fotos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Era </strong><em><strong>P&aacute;gina</strong></em><strong> o eran algunas de las firmas de </strong><em><strong>P&aacute;gina</strong></em><strong>? Porque </strong><em><strong>P&aacute;gina</strong></em><strong> era un diario donde las firmas ten&iacute;an un peso propio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Era la actitud! Era la tapa, el pirulo de tapa, era el dibujo de contratapa de Rep. La idea de contratapa como vidriera para escribir. Vos pens&aacute; que hubo contratapas hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En ese momento, esta actitud aparec&iacute;a como una postura contracultural para ustedes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me parec&iacute;a af&iacute;n, me daba igual. A m&iacute; siempre me gust&oacute; m&aacute;s estar afuera &iexcl;En realidad yo no puedo hablar de estar afuera del sistema porque yo trabaj&eacute; en una empresa familiar hist&oacute;rica y despu&eacute;s con una multinacional! Pero el laburo que yo hice es equivalente al de editoriales independientes como Anagrama, o revistas independientes. Sobre todo en Radar. Radar tiene un esp&iacute;ritu de libertad y de afinidad con <em>El periodista, </em>con <em>Humor</em>, con <em>El porte&ntilde;o</em>, con <em>El expreso imaginario</em>&hellip; <em>Barcelona</em> es hija de Radar y del esp&iacute;ritu <em>P&aacute;gina|12</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>P&aacute;gina|12</em>, su manera de titular y la astucia: convertir la limitaci&oacute;n y la escasez en un est&iacute;mulo para la creatividad. Ten&iacute;an tres fot&oacute;grafos y una secci&oacute;n de fotograf&iacute;a que era una l&aacute;grima, pero esos fot&oacute;grafos eran todos buenos. Yo no llegu&eacute; a leer el diario <em>La Opini&oacute;n,</em> pero si llegu&eacute; a leer <em>Tiempo argentino </em>y me acuerdo la sensaci&oacute;n de decir <em>Tiempo argentino </em>me habla mucho m&aacute;s como una revista que <em>Clar&iacute;n</em> o <em>La Naci&oacute;n</em>. <em>Clar&iacute;n </em>y <em>La Naci&oacute;n</em> ten&iacute;an esta cosa de decir &ldquo;el occiso&rdquo;, y &ldquo;en la v&iacute;spera hab&iacute;a acontecido&rdquo; y de pronto <em>P&aacute;gina</em> llamaba a las cosas por su nombre: al pan, pan y al vino, vino. Y con eso cambi&oacute; el periodismo argentino. Por supuesto, hay continuidades. Cuando Timerman hizo <em>La Raz&oacute;n</em> tambi&eacute;n hizo cosas espectaculares, el diario <em>Sur</em> ten&iacute;a el suplemento &ldquo;El tajo&rdquo; que estaba buen&iacute;simo. A su manera, <em>Clar&iacute;n</em> tambi&eacute;n gener&oacute; el suplemento &ldquo;Zona&rdquo;, la revista &ldquo;Viva&rdquo; y oblig&oacute; a cambiar a <em>La Naci&oacute;n</em>. Vos te das cuenta cuando en el periodismo alguien hace algo que cambia, los dem&aacute;s lo imitan. Si vos te fij&aacute;s como eran los suplementos antes de Radar y ves que despu&eacute;s <em>Clar&iacute;n</em> sali&oacute; con &ldquo;&Ntilde;&rdquo;, <em>La Naci&oacute;n</em>, con &ldquo;ADN&rdquo; y <em>Perfil</em>, con su suplemento de cultura. Si vos ve&iacute;as &ldquo;Zona&rdquo; de <em>Clar&iacute;n</em> te dabas cuenta que ten&iacute;a un estilo completamente distinto al del resto del diario, porque ah&iacute; estaban dos cabezas brillantes, que eran Eduardo Cardoso y Mar&iacute;a Seoane. Y, despu&eacute;s, hay otros periodistas que no cambiaron nada, que eligieron lugares m&aacute;s c&oacute;modos. Nosotros respet&aacute;bamos a los que hac&iacute;an algo distinto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Imaginate a un tipo como &ldquo;Pajarito&rdquo; Garc&iacute;a Lupo, un tipo como Julio Nudler, esos tipos recontra capaces, tipos como Homero Alsina Thevenet. Pod&iacute;a ser Soriano o Alsina Thevenet. Daba igual que uno fuera exitoso y vendiera 100.000 ejemplares y el otro 5.000 con sus enciclopedias de datos in&uacute;tiles. Los respet&aacute;bamos por igual. Son buen&iacute;simos, son artesanos, escriben bien. Y, entre ellos, se quer&iacute;an, a mi me consta. Hay una cosa de inter-pares, de arte y de saber &iquest;Cu&aacute;l es tu val&iacute;a? Qu&eacute; tan s&oacute;lido es lo que escrib&iacute;s.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Micaela Baldoni]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Aug 2021 03:04:11 +0000]]></pubDate>
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