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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Federico Lorenz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/federico-lorenz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Federico Lorenz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las cosas que llevaban]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/40-anos-de-malvinas/cosas-llevaban_129_8873053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1e4a834-751a-4cbd-82df-97b063d6dcab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cosas que llevaban"></p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; vamos a hacer ahora que conmemoramos cuarenta a&ntilde;os de una guerra? Sus combatientes est&aacute;n entre nosotros. Todav&iacute;a viven, tambi&eacute;n, madres, padres, t&iacute;os, los lazos afectivos de aquellos chicos de la guerra que tuvieron el apoyo popular en los d&iacute;as del oto&ntilde;o de 1982, el m&aacute;s triste que mi memoria recuerda, solo superado, probablemente, por el de 1976. Aunque este &uacute;ltimo, y su desolaci&oacute;n, es algo que constru&iacute; despu&eacute;s, cuando supe muchas cosas m&aacute;s que en aquella &eacute;poca eran secretos o rumores. Pero entre abril y junio de 1982, en cambio, pasamos del entusiasmo al m&aacute;s grande de los asombros, a la mayor de las frustraciones, y eso s&iacute; que lo recuerdo. Cada uno como pudo, cada uno desde su edad, su conocimiento, su responsabilidad, vivi&oacute; la guerra y apoy&oacute; a los chicos de la guerra, los soldados de Malvinas. Escribo &ldquo;chicos de la guerra&rdquo; con total intenci&oacute;n. Porque cuando la guerra termin&oacute;, ese calificativo sirvi&oacute; para explicar la derrota poni&eacute;ndolos a merced no solo de los brit&aacute;nicos, sino de sus superiores. No importaba que fueran chicos cuando marcharon a combatir, pero <strong>su juventud sirvi&oacute; para explicar y justificar el fracaso cuando la guerra termin&oacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 14 de junio de 1982 apagamos la televisi&oacute;n, cambiamos la radio, dejamos de comprar las revistas que hab&iacute;amos incorporado a nuestras costumbres, y que muchos a&uacute;n atesoran, y seguimos con nuestras vidas. Pero, <strong>&iquest;c&oacute;mo hace alguien que vivi&oacute; una guerra para apagar la tele y seguir?</strong> En qu&eacute; caja guarda sus recuerdos, c&oacute;mo entra y sale de ellos, cu&aacute;n preparado est&aacute; un ex combatiente, una madre que perdi&oacute; un hijo cuando la memoria los asalta de manera impiadosa, sin tener en cuenta el paso de los a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no hay respeto ni recuerdo suficientes para esas personas, y si bien siempre deber&iacute;amos pensar todo lo que decimos antes de hacerlo, creo que ese esfuerzo, en este caso, se redobla. Sobre todo en estos tiempos de palabras e im&aacute;genes f&aacute;ciles. <strong>Cuarenta a&ntilde;os de una guerra merecer&iacute;an el esfuerzo de demostrar que algunas cosas hemos aprendido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las formas de recordar aquellos a&ntilde;os es a trav&eacute;s de objetos que los encarnan. Hay museos, colecciones, memoriales que atesoran objetos de la vida cotidiana, y tambi&eacute;n evidencias de la guerra: armas, uniformes. En numerosos pueblos y ciudades de nuestro pa&iacute;s un avi&oacute;n de Malvinas hoy convertido en monumento recibe a los visitantes, por no hablar de otras construcciones conmemorativas por todas partes de la Argentina. Pero la verdad es que al menos a quien esto escribe nada lo conmueve m&aacute;s que las <strong>cosas que remiten a la vida cotidiana de las personas.</strong> Y si bien los restos de un avi&oacute;n estrellado en las islas, descansando como un p&aacute;jaro muerto, conmueven, para m&iacute; no significan tanto como el tubo deste&ntilde;ido de una birome abandonada entre las antiguas posiciones que tambi&eacute;n encontr&eacute;. Porque mi mente vol&oacute; hacia las palabras que su due&ntilde;o hab&iacute;a escrito, e imagin&oacute; cartas que fueron y vinieron, quiz&aacute;s, ojal&aacute;, hasta el feliz reencuentro tras el regreso.
    </p><p class="article-text">
        Los objetos nos atan al pasado: son la evidencia material de que lo que vivimos no es solo un mal recuerdo. Esa esquirla que alguien logr&oacute; traer como prisionero es la que peg&oacute; en la trinchera. Esas cartas, ya ilegibles, son las que me mantuvieron vivo. &ldquo;&iquest;Ven este cuarto?&rdquo;, podr&iacute;a preguntarnos una mam&aacute;. &ldquo;Est&aacute; tal cual &eacute;l lo dej&oacute;&rdquo;. &ldquo;En ese banco de plaza&rdquo;, nos cuenta un vecino, &ldquo;nos junt&aacute;bamos los pibes a boludear los fines de semana. Antes de la guerra &eacute;ramos seis. Despu&eacute;s de la guerra, cinco. Ahora, ya nos vamos m&aacute;s. Cada tanto paso y me acuerdo de &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los objetos son m&aacute;gicos, c&oacute;mo es m&aacute;gico el don de recordar, y deber&iacute;amos ser capaces de hacer buenas cosas con &eacute;l.</strong> Desechar recuerdos deber&iacute;a ser siempre una decisi&oacute;n, no algo que se produce debido a un accidente, o a la simple indiferencia. Y si algo mantiene viva esa capacidad de electrizarnos que tiene un objeto del pasado, es nuestra curiosidad. A&uacute;n tengo presente apretar con <strong>fuerza un par de medias militares verdes que encontr&eacute; guardadas entre dos piedras, en las islas, </strong>y la forma en las que al aferrarlas imagin&eacute; a quien las us&oacute; en 1982. La duda de si se hab&iacute;a salvado o no, y el alivio que tuve cuando meses m&aacute;s tarde se las regal&eacute; (&ldquo;devolv&iacute;&rdquo;, pens&eacute;) a otro veterano. 
    </p><p class="article-text">
        Guardo en una botella tierra de las islas. No cualquier tierra, no. Es tierra que junt&eacute; del fondo de un embudo de artiller&iacute;a, una boca abierta y silente cuyo secreto intent&eacute; escuchar en 2007, la primera vez que fui a las islas. Antes ten&iacute;a m&aacute;s cosas, pero fueron encontrando su destino: donadas a un museo, o entregadas a personas que creyeron que con un objeto tra&iacute;do de las islas estar&iacute;an m&aacute;s cerca de ellas. La primera vez que viaj&eacute; a las islas, en 2007, cuando a&uacute;n no hab&iacute;a un clima tan distante como en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la encargada de la aduana en el aeropuerto, en Mount Pleasant, vio las bolsas de tierra que nos llev&aacute;bamos y hasta se permiti&oacute; un chiste: <strong>nos pregunt&oacute; si pens&aacute;bamos recuperar las islas as&iacute;, de a poco.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En realidad, sin nuestra curiosidad, sin las preguntas que le hacemos a los objetos, al pasado, las cosas no son nada. Sin nuestras preguntas, las personas est&aacute;n a solas con sus recuerdos.
    </p><p class="article-text">
        El escritor Tim O&rsquo;Brien, veterano de la guerra de Vietnam, escribi&oacute; un cuento genial que se llama <em>Las cosas que llevaban</em>. Describe las vidas de los infantes yanquis en el Sudeste asi&aacute;tico mediante el recurso de pasar revista a sus mochilas y sus bolsillos; suma el peso de cartas, cubiertos, armas accesorias, ropa de recambio, remedios y sustancias prohibidas hasta saber cu&aacute;nto le pesaba la guerra en la espalda, cada ma&ntilde;ana, a los soldados que vimos ya como Rambo, ya como Forrest Gump en tantas pel&iacute;culas. Escribe O&acute;Brien: &ldquo;Llevaban todo el equipaje emocional de hombres que pod&iacute;an morir. Pena, terror, amor, a&ntilde;oranza: eran cosas intangibles, pero las intangibles ten&iacute;an su propia masa y gravedad espec&iacute;fica, ten&iacute;an peso tangible&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor &eacute;l fue capaz de pensar esas preguntas porque tambi&eacute;n combati&oacute;. Pero yo no s&eacute;, la verdad, cu&aacute;ntas veces, desde 1982, les preguntamos a nuestras mujeres y hombres atravesados por Malvinas <strong>cu&aacute;nto les pesa la guerra que llevan a cuestas.</strong> Cu&aacute;nto les pesan las cosas que ellos llevan. Y que llevaron en nombre de todos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Florencia M&aacute;rtire escribi&oacute; un texto llamado <em>El ba&uacute;l de Malvinas</em>, en el que narra de qu&eacute; manera los objetos que guardaron con su familia eran el hilo vital con Jorge, su padre, que combati&oacute; en Malvinas y se quit&oacute; la vida el 1&deg; de marzo de 1993. En el ritual en el que ella y su madre revisan las cosas que guardaron y eligen quedarse o no con ellas, <strong>la figura del soldado que volvi&oacute; de las islas pero no sobrevivi&oacute; a la posguerra se humaniza y duele m&aacute;s a&uacute;n.</strong> Aunque no se lo he preguntado, estoy seguro de que Florencia hubiera preferido no escribir ese relato, ni recibir los elogios que ha recibido por &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que por eso mismo es que este aniversario, quiz&aacute;s m&aacute;s que otros, porque fue hace tanto y tan poco a la vez, deber&iacute;amos esforzarnos por preguntarnos, por preguntarles, a tantas y tantos atravesados por aquella guerra, <strong>por las cosas que llevaron durante todo este tiempo.</strong> Creo que no es urgente que lo hagamos solamente porque la &ldquo;fecha redonda&rdquo; nos convoca, sino porque estamos emergiendo de una pandemia que mat&oacute; a alrededor de ciento veinte mil compatriotas, y aqu&iacute; estamos, repitiendo aquello de pasar la p&aacute;gina lo m&aacute;s r&aacute;pido posible, nosotros, los que nos entusiasmamos tan r&aacute;pido en aquellos d&iacute;as de 1982, y seguimos nuestro camino igual de r&aacute;pido despu&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Reconocer ese proceso de olvido, reparar ese desencuentro, esa falta de escucha, ser&iacute;a una aut&eacute;ntica conmemoraci&oacute;n. Creo que ese gesto de humanidad, quiz&aacute;s a una escala tan peque&ntilde;a que pasar&iacute;a tan desapercibido entre tanto acto y recordatorio, <strong>ser&iacute;a en cambio una posibilidad de reencuentro no solo con esas personas, sino con nosotros mismos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, el 2 de abril, paradoja de paradojas, es una conmemoraci&oacute;n p&uacute;blica en las que estoy seguro de que muchos compatriotas volver&aacute;n a estar, otra vez, m&aacute;s solos que nunca. Revisar&aacute;n, quiz&aacute;s, sus cosas. Repasar&aacute;n momentos del pasado. Se abrazar&aacute;n, los que pueden, a otros sobrevivientes, para estar seguros de que est&aacute;n vivos. 
    </p><p class="article-text">
        El recuerdo de una guerra tan lejana y cercana a la vez a&uacute;n <strong>aguarda mejores preguntas de nuestra parte sobre lo que pas&oacute;.</strong> Buenas preguntas, aut&eacute;nticamente curiosas. Porque preguntas alimentadas de certezas, sobre Malvinas, hay miles. Son profec&iacute;as auto cumplidas, se&ntilde;ales de un truco en el que siempre perdemos de mano. Pero las preguntas para saber son m&aacute;s dif&iacute;ciles de hacer. Porque son esas, como los objetos, las que tienen la posibilidad de traer el pasado al presente, para darle sentido. Quiz&aacute;s lo &uacute;nico a lo que podr&iacute;amos aspirar en un aniversario.
    </p><p class="article-text">
        <em>FL/CC</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Lorenz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/40-anos-de-malvinas/cosas-llevaban_129_8873053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Mar 2022 11:07:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cosas que llevaban]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desmalvinizaciones y remalvinizaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/40-anos-de-malvinas/desmalvinizaciones-remalvinizaciones_129_8833116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59efcbf8-1215-4d26-844f-4065b00d322c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desmalvinizaciones y remalvinizaciones"></p><p class="article-text">
        Durante el momento del aislamiento m&aacute;s estricto por el COVID, en 2020 algunos comentaristas hablaron de una &ldquo;malvinizaci&oacute;n&rdquo; de la sociedad debido al esp&iacute;ritu colaborativo de la primera etapa del ASPO y a un supuesto avance del control estatal sobre nuestra vida cotidiana. Cuidarnos entre todos evoc&oacute;, para estas voces, la gran movilizaci&oacute;n popular que se hab&iacute;a producido durante la guerra de Malvinas.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras y los conceptos tienen historia. Es muy importante recordarlo cuando se cumplir&aacute;n cuarenta a&ntilde;os de la guerra de 1982, porque <strong>desde hace tiempo hay quienes plantean la necesidad de una </strong><em><strong>remalvinizaci&oacute;n</strong></em><strong> de la Argentina.</strong> El concepto tiene su opuesto: la <em>desmalvinizaci&oacute;n</em>: el abandono de la causa nacional, el olvido de sus protagonistas, o pol&iacute;ticas denunciadas como contrarias a los intereses nacionales. De m&aacute;s est&aacute; decir que quienes sostienen la necesidad de <em>malvinizar</em> se consideran los m&aacute;s id&oacute;neos para desempe&ntilde;ar esa tarea, as&iacute; como poseedores de la verdad con la que cumplir&iacute;an ese objetivo. 
    </p><p class="article-text">
        En su origen, el significado de la <em>desmalvinizaci&oacute;n</em> fue completamente diferente. En marzo de 1983, durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o de la dictadura militar, la revista &ldquo;Humor&rdquo; public&oacute; una entrevista realizada por el escritor Osvaldo Soriano al soci&oacute;logo franc&eacute;s Alain Rouqui&eacute;, que afirm&oacute;: &ldquo;Quienes no quieren que las Fuerzas Armadas vuelvan al poder, tienen que dedicarse a &lsquo;desmalvinizar&rsquo; la vida argentina. Eso es muy importante: desmalvinizar. Porque para los militares las Malvinas ser&aacute;n siempre la oportunidad de recordar su existencia, su funci&oacute;n y, un d&iacute;a, de rehabilitarse. Intentar&aacute;n hacer olvidar la &lsquo;guerra sucia&rsquo; contra la subversi&oacute;n y har&aacute;n saber que ellos tuvieron una funci&oacute;n evidente y manifiesta que es la defensa de la soberan&iacute;a nacional&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para Rouqui&eacute; &ldquo;Malvinas&rdquo; iba a ser un Caballo de Troya mediante el cual los acusados por violaciones a los derechos humanos enfrentar&iacute;an las cr&iacute;ticas y, tambi&eacute;n, se&ntilde;alar&iacute;an el acompa&ntilde;amiento social que el desembarco en las islas hab&iacute;a tenido (y, por extensi&oacute;n, un apoyo social a la dictadura). En consecuencia, el gobierno democr&aacute;tico deb&iacute;a evitar que unas Fuerzas Armadas a&uacute;n poderosas usaran dicha legitimidad y condicionaran al gobierno constitucional, sin renunciar al reclamo de soberan&iacute;a que la guerra hab&iacute;a comprometido.
    </p><p class="article-text">
        <em>Desmalvinizar</em>, en su origen, <strong>significaba sencillamente quitarle un s&iacute;mbolo a los militares golpistas y a sus defensores.</strong> Pero esa idea circul&oacute; durante una transici&oacute;n en la que la dictadura reivindic&oacute; la gesta militar pero ningune&oacute; o directamente persigui&oacute; a sus protagonistas conscriptos, mientras que el gobierno de Alfons&iacute;n releg&oacute; la visibilidad del tema ante las urgencias que la pol&iacute;tica del juzgamiento a los terroristas de Estado le impon&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, las pol&iacute;ticas de ocultamiento y persecuci&oacute;n hacia los ex combatientes se prolongaron en la desatenci&oacute;n de sus demandas m&aacute;s b&aacute;sicas durante los primeros a&ntilde;os de la democracia, &nbsp;y la <em>desmalvinizaci&oacute;n</em> incorpor&oacute; otros significados. Acallar la voz de las Fuerzas Armadas produjo la negaci&oacute;n de la experiencia de guerra de los ex combatientes y el olvido de la guerra misma. Pero m&aacute;s profundamente, debido a su arraigada presencia en la cultura pol&iacute;tica argentina, <strong>la </strong><em><strong>desmalvinizaci&oacute;n</strong></em><strong> pas&oacute; a significar el abandono o la claudicaci&oacute;n en la causa nacional de la recuperaci&oacute;n de las Islas Malvinas.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        La idea del abandono &nbsp;de la causa es el significado m&aacute;s fuerte en el presente, y lleva a formular la necesidad de una <em>remalvinizaci&oacute;n</em>. Desde 1982 las Malvinas pasaron de ser uno m&aacute;s entre otros s&iacute;mbolos nacionales a ser un sin&oacute;nimo de la patria, casi la naci&oacute;n misma. Con la desagradable consecuencia de que ofrecen la posibilidad de trazar una l&iacute;nea entre quienes defienden los intereses nacionales y los que no. Y de manera medir qui&eacute;nes son m&aacute;s o menos argentinos. 
    </p><p class="article-text">
        A cuarenta a&ntilde;os de la guerra, &iquest;podemos hablar de <em>desmalvinizaci&oacute;n</em>? Sin duda que los primeros a&ntilde;os de la posguerra fueron dur&iacute;simos para los ex combatientes y sus familias. Pero algunas investigaciones, como la de Daniel Chao, muestran la variedad y cantidad de reconocimientos materiales y simb&oacute;licos nacionales, provinciales y municipales que acumulan desde el final de la guerra. 
    </p><p class="article-text">
        La reparaci&oacute;n material y econ&oacute;mica &nbsp;es tan importante como la llamada &ldquo;reparaci&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo;: <strong>el reconocimiento simb&oacute;lico a la participaci&oacute;n en la guerra.</strong> Los mismos ex combatientes y sus familiares se&ntilde;alan que de forma muy temprana, a escala local, los veteranos de guerra recibieron el reconocimiento de su pueblo. No faltaron tampoco gestos nacionales: el feriado del 2 de abril (vigente desde 2001); la presencia en la Ley de Educaci&oacute;n de 2006 de la obligatoriedad de la ense&ntilde;anza de Malvinas&hellip; <strong>todas se&ntilde;ales de que la </strong><em><strong>desmalvinizaci&oacute;n</strong></em><strong> es m&aacute;s ret&oacute;rica que real.</strong> M&aacute;s a&uacute;n: la primera disposici&oacute;n transitoria de la Constituci&oacute;n Nacional, establece: &ldquo;la Naci&oacute;n Argentina ratifica su leg&iacute;tima e imprescriptible soberan&iacute;a sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios mar&iacute;timos e insulares correspondientes (&hellip;) La recuperaci&oacute;n de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberan&iacute;a, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El panorama es m&aacute;s complejo en cuanto a las pol&iacute;ticas concretas para la recuperaci&oacute;n de Malvinas. Por eso es importante distinguir el uso de la idea de <em>malvinizaci&oacute;n</em> en la pol&iacute;tica interna, y pensar de otra manera y menos sectaria la tarea pendiente. Si pensamos en la pol&iacute;tica exterior, la urgencia de la pol&iacute;tica interna no permiti&oacute; a Alfons&iacute;n mucho m&aacute;s que <strong>reparar el retroceso</strong> que la guerra produjo. Menem restableci&oacute; relaciones con el Reino Unido e inici&oacute; la llamada <strong>&ldquo;pol&iacute;tica de seducci&oacute;n&rdquo;.</strong> Los gobiernos kirchneristas pasaron de una relativa inercia inicial a <strong>transformar Malvinas en una bandera nacional</strong>, sobre todo desde 2012: abandonaron algunos de los acuerdos firmados en la d&eacute;cada del noventa, y endurecieron el discurso sobre los isle&ntilde;os. El macrismo, con su vocaci&oacute;n de &ldquo;reinserci&oacute;n&rdquo; en el mundo, <strong>subestim&oacute; el peso simb&oacute;lico interno de la causa nacional.</strong> Sostuvo la identificaci&oacute;n de los ca&iacute;dos enterrados en Darwin iniciada en la segunda presidencia de CFK pero otras medidas, como habilitar un vuelo a Malvinas desde Brasil con escala en C&oacute;rdoba fueron vistas como &ldquo;desmalvinizadoras&rdquo; y entreguistas, en el marco de una pol&iacute;tica general de ajuste y endeudamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea de la <em>desmalvinizaci&oacute;n</em> es tan eficaz como peligrosa en la pol&iacute;tica interna. En agosto de 2021 un grupo de diputados del Frente de Todos present&oacute; un proyecto de ley para aplicar sanciones civiles y penales a los negadores y reivindicadores de la dictadura militar, los que menosprecien las medidas de salud p&uacute;blica por la pandemia o la perjudiquen con sus conductas, o <em>desconozcan la soberan&iacute;a argentina sobre las Malvinas</em>. Que para los autores de la propuesta el pensamiento cr&iacute;tico sobre Malvinas sea equiparable a la negaci&oacute;n de los cr&iacute;menes de la dictadura <strong>evidencia tanto el peso del s&iacute;mbolo como la superficialidad del pensamiento pol&iacute;tico</strong>, siempre a la caza de efectos inmediatos. 
    </p><p class="article-text">
        A cuarenta a&ntilde;os de la guerra de Malvinas el pa&iacute;s est&aacute; <em>malvinizado</em>: nadie se ha olvidado del reclamo, ni de los muertos, ni de los veteranos. &iquest;Qu&eacute; es entonces esta alegada necesidad de <em>remalvinizaci&oacute;n</em>? Sencillo: <strong>la autopostulaci&oacute;n de algunos actores pol&iacute;ticos y sociales como custodios de la verdad</strong> y garantes de un argentin&oacute;metro a partir del cual medir el patriotismo y el compromiso de los dem&aacute;s. La b&uacute;squeda de una patente para ocupar espacios de poder en el Estado y desde all&iacute; condicionar y dirigir pol&iacute;ticas. Un p&uacute;lpito desde el cual predicar una religi&oacute;n nacional. 
    </p><p class="article-text">
        Si hay <em>malvinizadores</em> y <em>desmalvinizadores</em>, <strong>recibir uno u otro calificativo instala una peligrosa y excluyente divisi&oacute;n,</strong> sobre todo en el actual clima de intolerancia, la folkl&oacute;rica y funcional grieta para la que Malvinas tiene un enorme potencial polarizador. Una causa nacional, en un pa&iacute;s en crisis y carente de referentes, refuerza los esencialismos. Por ejemplo, el hecho de que para algunos recuperar las islas funciona como el paso previo necesario para recuperar el pa&iacute;s: una esencializaci&oacute;n del territorio y del pasado que crea la ilusi&oacute;n de una &ldquo;Argentina hist&oacute;rica&rdquo; que puede ser reconstruida. Pero si esto fuera as&iacute;, &iquest;para qu&eacute; pensar una nueva? No obstante, malvinizar es un verbo que implica una acci&oacute;n, orientada por una idea de naci&oacute;n y de sociedad. <strong>&iquest;Qu&eacute; Malvinas, para qu&eacute; Argentina?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La advertencia temprana de Alain Rouqui&eacute; a Osvaldo Soriano ya es irrelevante: los militares no son una amenaza. Pero sigue vigente en cuanto a una matriz de pensamiento nacionalista y excluyente que llev&oacute; no solo a la guerra en 1982, sino que hab&iacute;a alimentado la matanza interna previa. A cuarenta a&ntilde;os de la Guerra de Malvinas, un pa&iacute;s que hizo de la memoria y la justicia los ejes de la reconstrucci&oacute;n democr&aacute;tica <strong>deber&iacute;a estar atento a los peligros de discursos esencialistas y estigmatizadores</strong> que construyen una idea de pertenencia basada no en la apropiaci&oacute;n cr&iacute;tica del pasado, sino en <strong>la obligatoriedad de un dogma de la argentinidad, </strong>del que no es posible apartarse so pena de sanci&oacute;n. Nada hay m&aacute;s colonial que imponerle el pensamiento propio a otro.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, con el paso del tiempo el incipiente proceso de introspecci&oacute;n moral y autocr&iacute;tica social y pol&iacute;tica que fue visible en la inmediata posguerra fue desplazado por los relatos simplistas y maniqueos que no permiten la reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo seguir adelante en la reivindicaci&oacute;n de la soberan&iacute;a argentina sobre las islas. 
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;FL</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Lorenz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/40-anos-de-malvinas/desmalvinizaciones-remalvinizaciones_129_8833116.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Mar 2022 10:47:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra de Malvinas,Malvinas,Política,40 años de Malvinas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malvinas: ¿cuarenta años no es nada?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/malvinas-cuarenta-anos-no_1_8224291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f973c14-d337-48de-b4ea-e4f86b133738_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malvinas: ¿cuarenta años no es nada?"></p><p class="article-text">
        Las declaraciones recientes de <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/beatriz-sarlo-islas-malvinas-son-territorio-britanico_1_8196294.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Beatriz Sarlo </a>sobre la soberan&iacute;a de las <strong>Islas Malvinas</strong>, a las se sum&oacute; la exhumaci&oacute;n de comentarios de la historiadora<strong> Sabrina Ajmechet</strong>, evidencian que el archipi&eacute;lago toca cuerdas sensibles de los argentinos. Lamentablemente, el clima pol&iacute;tico y cultural, electoralista y superficial, impedir&aacute;, probablemente, pensar en la manera de que esas sensibilidades orienten pol&iacute;ticas de estado eficaces y que adem&aacute;s sean coherentes con ciertos pilares que como pa&iacute;s democr&aacute;tico sostenemos desde 1983.
    </p><p class="article-text">
        En v&iacute;speras del cuadrag&eacute;simo aniversario del conflicto, pensar qu&eacute; diremos sobre la guerra no es una cuesti&oacute;n menor, sobre todo si la voz que se escucha es la del Estado nacional. El 14 de junio de 2021 el Ministerio de Defensa de la Rep&uacute;blica Argentina difundi&oacute; un <a href="https://www.youtube.com/watch?v=V584mjHoVlQ&amp;t=6s" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">video institucional</a> con motivo de un nuevo aniversario del final de la guerra de 1982. Era una pieza m&aacute;s en el marco de las conmemoraciones que se preparan para el aniversario de los cuarenta a&ntilde;os del conflicto, marcadas por una &ldquo;vigilia malvinera&rdquo; iniciada el 2 de abril del mismo a&ntilde;o y la expresa y loable voluntad de homenaje del Estado nacional a quienes combatieron en las islas contra los brit&aacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        Pero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El video aplana la Historia</strong>. A una imagen satelital del archipi&eacute;lago, sigue la frase: &ldquo;Quisimos recuperarlas, y fuimos a la guerra&rdquo;, y a continuaci&oacute;n escenas b&eacute;licas de archivo. Luego, otra aseveraci&oacute;n: &ldquo;Todos fuimos&rdquo;, con el escenario de una Plaza de Mayo colmada. Sigue una voz en off que enumera algunas situaciones vividas en aquellos d&iacute;as febriles y tristes: el env&iacute;o de cartas, la espera en las trincheras, y finalmente, la afirmaci&oacute;n tajante de que &ldquo;Volvernos (de las islas) fue muy duro y en la confusi&oacute;n nos desencontramos&rdquo;. El video finaliza diciendo que el d&iacute;a de la recuperaci&oacute;n &ldquo;Llegar&aacute;&rdquo;, tarde o temprano.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        Hay aqu&iacute; una s&iacute;ntesis de lo que Malvinas encarna, y del problema en el que nos encontramos. Comencemos por el final: las islas ocupadas por Gran Breta&ntilde;a tarde o temprano ser&aacute;n recuperadas. Tan sagrada es esa verdad, nos dice el video de una fuerza pol&iacute;tica que en sus or&iacute;genes hizo de la revisi&oacute;n del pasado dictatorial una bandera, que como &ldquo;quer&iacute;amos recuperarlas&rdquo;, la guerra se justifica (&ldquo;y fuimos a la guerra&rdquo;). M&aacute;s a&uacute;n, &ldquo;fuimos todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima afirmaci&oacute;n puede leerse de dos maneras: en el sentido de que todos (la sociedad argentina) vivimos la guerra, lo que es cierto en t&eacute;rminos de experiencia hist&oacute;ricas. <strong>Pero m&aacute;s preocupante es el mensaje subyacente de que &ldquo;fuimos&rdquo; todos en el sentido de la responsabilidad. </strong>Pues eso diluye pensar en un grado para ellas, e impide, precisamente, los homenajes. Quienes habit&aacute;bamos este pa&iacute;s en 1982 no fuimos igualmente responsables de la guerra, y en consecuencia, no podemos ser juzgados de la misma manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El aplanamiento de la Historia, la anulaci&oacute;n de la pregunta cr&iacute;tica es una tarea a revertir, porque es empobrecedora. Es dif&iacute;cil, porque el video tambi&eacute;n expresa una idea de fuerte arraigo, que Malvinas es un punto de encuentro: tras la derrota, &ldquo;nos desencontramos&rdquo;. Otra vez, puede ser le&iacute;da literalmente: muchos veteranos de guerra lamentan amargamente lo que consideran pol&iacute;ticas de olvido; pero tambi&eacute;n, perder el eje de la &ldquo;argentinidad&rdquo; que expresan las Malvinas son la causa de las divisiones nacionales. Por oposici&oacute;n, la unidad en esa causa refuerza nuestra casa com&uacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El aplanamiento de la Historia, la anulación de la pregunta crítica es una tarea a revertir, porque es empobrecedora.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>El video mostr&oacute; el vigor de algunas ideas fuerza sobre la guerra, y a la vez sobre el conflicto diplom&aacute;tico de larga data</strong>. Si algo necesitaba para convencerme de emprender una vez m&aacute;s la tarea de pasar a contrapelo el peine de la Historia, fue verlo. Porque no creo que la Historia de lecciones de nada, pero s&iacute;, en cambio, que es una formidable cantera tanto de ejemplos como de advertencias, a veces encarnadas en las mismas personas y acontecimientos. Una persona, una guerra, un archipi&eacute;lago, pueden condensar los claroscuros de una sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Antes de este aniversario, el 14 de junio de 2021, a&uacute;n pensaba qu&eacute; pod&iacute;a agregar a las discusiones sobre el tema. Me preguntaba, me pregunto, <strong>cu&aacute;l ser&aacute; el tono de la recordaci&oacute;n de los cuarenta a&ntilde;os del conflicto b&eacute;lico de 1982</strong>.&nbsp; &iquest;C&oacute;mo se prepara un pa&iacute;s para conmemorar el aniversario de una guerra que perdi&oacute;? &iquest;Cu&aacute;l deber&iacute;a ser el tono? &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;amos decir?
    </p><p class="article-text">
        El Estado argentino puede y deber&iacute;a recordar, agradecer, y pedir perd&oacute;n. El esfuerzo y sacrificio de sus combatientes, de aquellos que no est&aacute;n manchados con sangre de compatriotas, solo podr&aacute; ser reconocido cuando a la vez la sociedad reconozca las condiciones hist&oacute;ricas de esa guerra, asuma una responsabilidad colectiva como trabajosamente a&uacute;n no termina de hacer en relaci&oacute;n con las violaciones a los derechos humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no es todo lo mismo. Si la experiencia de guerra une a los argentinos, en el caso de los combatientes en particular no es cierto que sean todos iguales. No solo por su actuaci&oacute;n en las islas, que no somos qui&eacute;nes para juzgar m&aacute;s que ellos mismos. S&iacute;, en cambio, para encontrar un sentido leg&iacute;timo a la guerra. No puede haber legitimidad en una decisi&oacute;n de un gobierno ileg&iacute;timo, pero esa misma asunci&oacute;n nos puede ayudar a comprender el enorme retroceso que la guerra produjo, y poner en un cuadro de a&uacute;n mayor respeto a quienes fueron a combatir cumpliendo un deber c&iacute;vico. La experiencia de la breve guerra de 1982 no puede abstraerse de aquella m&aacute;s amplia de la dictadura militar. Hay una trampa conceptual, tan falaz como aquellos volantes que repartieron las tropas argentinas a los isle&ntilde;os en los que, llegando del Continente donde hab&iacute;a campos de concentraci&oacute;n, un sol radiante entre cintas celestes y blancas les garantizaba que &ldquo;ten&iacute;an derecho a vivir en libertad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de guerra a escala humana, y la reivindicaci&oacute;n y reconocimiento de ese sacrificio no puede anular ni la reflexi&oacute;n hist&oacute;rica sobre el per&iacute;odo ni, m&aacute;s ampliamente, sobre nuestros v&iacute;nculos con Malvinas. M&aacute;s bien, realza la figura de quienes combatieron porque debieron afrontar, tambi&eacute;n, el r&aacute;pido esfuerzo de desentendimiento social, que no de olvido, de la violencia que hab&iacute;a tolerado y con la que hab&iacute;a convivido durante tantos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Es posible, entonces honrar a los combatientes sin reivindicar aquella guerra. Es, como tantas otras decisiones y enunciados, una toma de posici&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>FL</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Lorenz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/malvinas-cuarenta-anos-no_1_8224291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Aug 2021 10:03:03 +0000]]></pubDate>
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