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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriel Solano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/gabriel-solano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriel Solano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En el endeudamiento del país no hay grietas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/endeudamiento-pais-no-hay-grietas_129_8267893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0815dbf6-9ba7-4ac1-99b4-70c2eee96648_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En el endeudamiento del país no hay grietas"></p><p class="article-text">
        La noticia de que la deuda p&uacute;blica de Argentina hab&iacute;a alcanzado el mayor volumen en toda la historia nacional sacudi&oacute; los mentideros que re&uacute;nen a los pol&iacute;ticos y economistas que han gobernado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Con el prop&oacute;sito evidente de escapar de sus propias responsabilidades, cada uno de ellos decidi&oacute; presentar las cosas del modo m&aacute;s conveniente a sus intereses. Quienes integran el oficialismo arremetieron contra el endeudamiento ejecutado por el gobierno de Mauricio Macri, incluido el pr&eacute;stamo de 44.000 millones de d&oacute;lares pactado con el FMI. Los acusadores se&ntilde;alaron que ese proceso de endeudamiento fue el mayor de la historia nacional y que, para colmo, fue realizado en d&oacute;lares. Es decir, en una moneda que el Estado nacional no puede emitir. Por el lado del macrismo la acusaci&oacute;n contra el gobierno actual no se hizo esperar. Afirmaron que en solo un a&ntilde;o y medio el gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez increment&oacute; la deuda en casi 30.000 millones de d&oacute;lares, un ritmo incluso mayor al endeudamiento de Macri.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica no se detuvo all&iacute;. Los kirchneristas admitieron el nuevo endeudamiento, pero lo justificaron invocando los gastos de la pandemia y a la vez lo relativizaron porque mayormente los t&iacute;tulos son en pesos y no en moneda extranjera. Los macristas admitieron que bajo su gobierno creci&oacute; la deuda pero dijeron que una parte de ella fue usada para pagar la que hab&iacute;a tomado Cristina Fern&aacute;ndez en sus dos mandatos y defendieron el pacto con el FMI diciendo que presta a una tasa m&aacute;s baja que la del mercado. Los argumentos de un lado y otro siguieron. <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/cuenta-quiere-gobierno-endeudo-argentina_1_8245775.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como puede observarse, existen elementos ciertos de ambos bandos</a>. Pero se trata de verdades parciales: son dardos tirados para zafar, no para esclarecer. Sucede que los funcionarios de ambos gobiernos son responsables del hipotecamiento del pa&iacute;s y <strong>ninguno cuestiona el mecanismo de fondo del que forma parte la deuda p&uacute;blica y que tiene que ver con facilitar una transferencia de riqueza de los trabajadores a la banca y grupos capitalistas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este proceso de transferencia no solo se realiza por el mecanismo m&aacute;s evidente del pago a los acreedores del capital adeudado y, sobre todo, de intereses -en general el primero suele refinanciarse haciendo crecer la bola de nieve del stock de deuda, lo que explica haber llegado a los 343.000 millones actuales. Esa transferencia asume asimismo formas menos visibles, como asegurarles a los capitalistas un tipo de cambio subsidiado para fugar capitales y repatriar dividendos, cancelar sus propias deudas privadas o importar bienes de capital a precios bajos medidos en pesos.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ninguno (de los funcionarios de ambos gobiernos) cuestiona el mecanismo de fondo del que forma parte la deuda pública y que tiene que ver con facilitar una transferencia de riqueza de los trabajadores a la banca y grupos capitalistas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La historia de los gobiernos constitucionales de 1983 a la fecha est&aacute; llena de ejemplos de este tipo. El megacanje y el blindaje de De la R&uacute;a-Cavallo sirvieron para asegurar el retiro de los capitales del pa&iacute;s al beneficioso cambio de 1 peso-1 d&oacute;lar. Cuando esa evacuaci&oacute;n del gran capital concluy&oacute;, se precipit&oacute; una devaluaci&oacute;n que afect&oacute; a los trabajadores y a los peque&ntilde;os ahorristas que fueron confiscados, mientras a los capitalistas se le pesificaba su deuda en d&oacute;lares y a los bancos se le entregaban t&iacute;tulos de deuda en compensaci&oacute;n. Bajo los gobiernos kirchneristas la reestructuraci&oacute;n inicial redujo el stock de deuda, pero a cambio de entregar un cup&oacute;n PBI que a&uacute;n no ha sido pagado en su totalidad y que en buena medida anul&oacute; la quita anunciada entre bombos y platillos. Ese cup&oacute;n PBI es una deuda contingente que no forma parte de la contabilidad oficial pero que a pesar de todo insumir&aacute; miles de millones de d&oacute;lares en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. El super&aacute;vit comercial y de cuenta corriente de su primera etapa de gobierno sirvi&oacute; para una acumulaci&oacute;n parasitaria de reservas del Banco Central que cuando cay&oacute; el precio de la soja y otros commodities fueron utilizadas para asegurar el pago de la deuda, la fuga de capitales y la remisi&oacute;n de utilidades. Cuando esas reservas se agotaron, el cepo impuesto tuvo como prop&oacute;sito excluyente asegurar el uso de los d&oacute;lares para el pago de la deuda. Como lo reconoci&oacute; la propia Cristina Fern&aacute;ndez en varias oportunidades, ella fue &ldquo;pagadora serial de deuda&rdquo; en beneficio de los &ldquo;capitalistas que se la llevaron en pala&rdquo;. A esto hay que agregarle que tambi&eacute;n increment&oacute; el stock total de deuda en casi un 80%, si se la compara con los pasivos existentes luego de la renegociaci&oacute;n del 2005-2010.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n que sostienen los kirchneristas de que en los gobiernos de Cristina Fern&aacute;ndez la relaci&oacute;n deuda-PBI fue baja es equivocada, como comparar peras con manzanas. La deuda es un stock que debe pagarse de acuerdo a la nominaci&oacute;n de los bonos y el PBI es un flujo que se modifica. En Argentina, el PBI oscila mucho de acuerdo al tipo de cambio. Entonces, en una devaluaci&oacute;n se reduce un 20/30% o incluso m&aacute;s, cosa que no ocurre con la deuda, porque es fija. Eso modifica lo que se llama ratio deuda/PBI. Cuando hablan de desendeudamiento no es que baj&oacute; la deuda, sino que baj&oacute; en relaci&oacute;n con el PBI. Por eso, con la devaluaci&oacute;n la deuda creci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El endeudamiento del macrismo, realmente voraz, fue en beneficio de la misma clase social que hab&iacute;a hecho sus ganancias extraordinarias bajo el kirchnerismo. Este endeudamiento fue buscado expl&iacute;citamente por todo el empresariado nacional e internacional y explic&oacute; el apoyo que le dieron a Macri en la campa&ntilde;a electoral del 2015. Se lo llamaba &ldquo;volver a los mercados internacionales de cr&eacute;dito&rdquo; y se hizo con creces.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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        El pago de la deuda, o al menos de sus intereses, se realiza por varias v&iacute;as. La primera de ellas es mediante el cobro de impuestos, que en Argentina son fuertemente regresivos ya que se cobran sobre el consumo y el salario y muy poco sobre el capital. Pero de un modo m&aacute;s general, los propios impuestos solo pueden redistribuir el valor generado por los trabajadores, que mediante el mecanismo impositivo sufren una nueva expropiaci&oacute;n, esta vez a favor del capital financiero internacional. As&iacute;, <strong>el pago de la deuda refuerza la explotaci&oacute;n de la clase obrera, ya que al trabajo no remunerado (plusval&iacute;a) que le extrae el capitalista se le suma la confiscaci&oacute;n del sistema impositivo para pagar la deuda.</strong> Se trata de un mecanismo cl&aacute;sicamente parasitario, pues los acreedores se hacen del derecho de apropiarse de una parte del valor creado sin impulsar la creaci&oacute;n de nueva riqueza.
    </p><p class="article-text">
        A la luz de esta explicaci&oacute;n queda claro que la pol&eacute;mica entablada entre macristas y kirchneristas deja de lado lo fundamental para centrarse en cuestiones secundarias o en falacias que poco explican y mucho confunden. La diferenciaci&oacute;n establecida entre deuda emitida en pesos y en d&oacute;lares u otras divisas debe ser considerada como una de &eacute;stas. Sucede que aunque es evidente la diferencia entre una deuda emitida en la moneda del pa&iacute;s y otra que no, es err&oacute;neo derivar de ello que esa deuda en pesos no tiene implicancias decisivas en la econom&iacute;a nacional. El crecimiento de la deuda en pesos (contamos aqu&iacute; tambi&eacute;n la deuda que emite el Banco Central) debe ser pagada junto con sus intereses, lo que a su turno puede llevar a una corrida hacia el d&oacute;lar dejando expuestos los mecanismos de transmisi&oacute;n. Si para evitar esa corrida se recurre a un aumento de la tasa de inter&eacute;s, solo se posterga el problema con el costo adicional de agravarlo &ndash;los intereses m&aacute;s altos obligan a m&aacute;s emisi&oacute;n-. &Eacute;sta, por su lado, no puede extenderse m&aacute;s all&aacute; de ciertos l&iacute;mites, porque si no se corre el riesgo de derivar en una hiperinflaci&oacute;n. Curiosamente, quienes se declaran defensores de la tesis de que la deuda en pesos es irrelevante afirman que se la puede licuar, sin aclarar que esa licuaci&oacute;n v&iacute;a la inflaci&oacute;n supone una confiscaci&oacute;n enorme de la poblaci&oacute;n y que agrava todos los elementos de desorganizaci&oacute;n del proceso econ&oacute;mico. Dentro de las mentiras que se giran, se agrega que parte de la deuda est&aacute; en la cartera de otros organismos del Estado, y que por lo tanto no debiera ser consideraba dentro del stock total ya que operar&iacute;a un mecanismo de simplificaci&oacute;n. Pero no es as&iacute;. No solo un default al ANSES o al BCRA tiene enormes implicancias sociales y econ&oacute;micas (en un caso afecta el pago de las jubilaciones, en otro el valor de la moneda) sino que, como es visto en estos meses, el gobierno se vale de estos organismos estatales para operar en el mercado mediante la venta de sus t&iacute;tulos de deuda. As&iacute;, la deuda interestatal se &ldquo;privatiza&rdquo; pasando a manos de acreedores privados. Si los defensores de la que deuda interestatal no debe ser consideraba se creyeran lo que dicen, debieran contar estas ventas como emisi&oacute;n nueva de deuda, y en ese caso el endeudamiento operado bajo el gobierno de Alberto Fern&aacute;ndez ser&iacute;a a&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        Llamativamente, ambos bandos abordaron la pol&eacute;mica desde una perspectiva nacionalista. Es decir, considerando el crecimiento de la deuda como una cuesti&oacute;n nacional y no internacional, que envuelve a la totalidad de los Estados, incluso a los m&aacute;s poderosos. Se trata de una limitaci&oacute;n curiosa, porque se perdieron la oportunidad de al menos amortiguar sus propias responsabilidades argumentando que Argentina nada puede hacer contra una tendencia de fondo del capitalismo en su actual fase hist&oacute;rica. Es que, bien visto, el crecimiento de la deuda es exactamente eso: un fen&oacute;meno internacional, que envuelve a la totalidad de los estados y que delata el car&aacute;cter parasitario del capitalismo que no puede aplicar al proceso productivo una masa enorme de capital sobrante que busca refugio en la especulaci&oacute;n financiera. Este fen&oacute;meno tuvo un salto enorme en la d&eacute;cada de 1970 con la crisis del petr&oacute;leo y la declaraci&oacute;n de la inconvertibilidad del d&oacute;lar por parte del gobierno de Nixon y que tuvo otro salto luego del derrumbe de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Que en Argentina ese proceso haya coincidido con la dictadura militar no convierte a la deuda en una cuesti&oacute;n exclusiva de los gobiernos militares, como lo prueba que en M&eacute;xico hab&iacute;a un gobierno democr&aacute;tico y fue al default en el a&ntilde;o 1982 arrastrando al resto de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Argentina el car&aacute;cter parasitario del endeudamiento adquiere una forma muy concreta. La fuga por parte de los capitalistas de casi 400.000 millones de d&oacute;lares (m&aacute;s que un PBI anual) es la consecuencia de la huelga de inversiones que la burgues&iacute;a nacional aplica en su propio pa&iacute;s. Una parte de esa enorme cantidad de recursos se convierte en deuda p&uacute;blica, transformando a la propia burgues&iacute;a argentina en acreedora de la naci&oacute;n. La huelga de inversiones en &uacute;ltima instancia es el resultado de que la clase capitalista no encuentra una tasa de beneficio que le resulte satisfactoria, derivando sus ganancias (trabajo no remunerado) a la fuga y la especulaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de la deuda plantea un cuestionamiento al r&eacute;gimen social que le da origen. Por eso solo el Frente de Izquierda plantea de modo categ&oacute;rico su desconocimiento y plena investigaci&oacute;n, como parte de un programa m&aacute;s amplio de reorganizaci&oacute;n social bajo un gobierno de los trabajadores, que tomar&iacute;a dentro de sus primeras medidas la conformaci&oacute;n de una banca nacional unificada que concentre el ahorro nacional para transformarlo en una fuente de inversi&oacute;n y el monopolio del comercio exterior, para planificar de modo consciente y democr&aacute;tico la relaci&oacute;n de Argentina con el mundo.
    </p><p class="article-text">
        <em>GS</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Solano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tribuna/endeudamiento-pais-no-hay-grietas_129_8267893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Sep 2021 12:45:16 +0000]]></pubDate>
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