<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Joaquin Waldman]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/joaquin-waldman/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Joaquin Waldman]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiarioar.com/rss/category/author/1035427/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[De molinos de viento e hiperinflaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/molinos-viento-e-hiperinflaciones_129_11366505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cfa95cd-7059-4281-a42c-3c1f41364ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De molinos de viento e hiperinflaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de lo que sostiene el Presidente, la híper no era algo que estuviera a la vuelta de la esquina en el caso argentino. Agitar esa posibilidad, sin embargo,  le permitió justificar un ajuste tan agresivo que promete un deterioro significativo de la economía en los próximos meses.</p></div><p class="article-text">
        El nuevo Gobierno bas&oacute; su estrategia econ&oacute;mica en evadir una supuesta hiperinflaci&oacute;n inminente. Seg&uacute;n Milei, este riesgo estaba asociado al desequilibrio fiscal recibido (4,4% del PIB) y hac&iacute;a necesaria una terapia de shock para encarrilar nuevamente la econom&iacute;a. Evadir el fogonazo de los precios que las propias autoridades anunciaban como irremediable les permiti&oacute; justificar medidas dr&aacute;sticas de ajuste que muchos de nosotros &ndash;por el momento,&nbsp; equivocados&ndash; cre&iacute;amos que ser&iacute;an dif&iacute;ciles de aceptar por la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para evaluar el programa en curso, debemos cuestionar la ret&oacute;rica del Gobierno y preguntarnos <strong>&iquest;estaba la econom&iacute;a argentina destinada a sufrir una hiperinflaci&oacute;n?</strong> &iquest;cu&aacute;ndo ocurren estos eventos? &iquest;sigue habiendo riesgos de una aceleraci&oacute;n descontrolada de los precios? &iquest;fueron las medidas del Gobierno las mejores decisiones para el contexto en que asumieron la gesti&oacute;n? Para responder a estas preguntas, analizamos las hiperinflaciones ocurridas en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, sus causas y efectos.
    </p><p class="article-text">
        Una hiperinflaci&oacute;n es un fen&oacute;meno en que los precios suben exponencialmente, haciendo que el dinero pierda todas sus funciones y la moneda virtualmente desaparezca. Estos eventos ocurren cuando la sociedad no quiere mantener pesos y todos sus habitantes procuran deshacerse de ellos lo m&aacute;s r&aacute;pido posible (ya sea comprando bienes o d&oacute;lares). En general, es una convenci&oacute;n entre economistas delimitar las hiperinflaciones como aumentos superiores al 50% mensual. Las hiperinflaciones a lo largo de la historia estuvieron <strong>fuertemente vinculadas a derrumbes del poder del Estado por conflictos b&eacute;licos, bruscos cambios pol&iacute;ticos e institucionales o crisis de deuda soberana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde 1970 se han registrado 44 episodios de hiperinflaci&oacute;n en todo el mundo.</strong> En este art&iacute;culo descartaremos los que ocurrieron en los pa&iacute;ses nacientes de la ex&ndash;Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica con la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n y analizaremos los 14 casos restantes, sucedidos en su totalidad en &Aacute;frica y Latinoam&eacute;rica. Las hiperinflaciones son procesos extremadamente dolorosos, que vale la pena evitar: aunque suelen durar alrededor de un a&ntilde;o (11 meses en mediana, 15 en promedio), <strong>generan ca&iacute;das del PIB promedio de 10%. </strong>La experiencia m&aacute;s grave ocurri&oacute; en Venezuela entre 2017 y 2020, donde el producto se redujo un total de 66%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existe abundante literatura que apunta a los d&eacute;ficits fiscales elevados como una de las principales causa de las hiperinflaciones, con el banco central actuando como c&oacute;mplice monetario. A su vez, estos elevados d&eacute;ficits generalmente se dan de forma contempor&aacute;nea a escasez de reservas internacionales e incremento de la demanda de moneda extranjera. En nuestra base de datos, efectivamente, todos los casos estudiados part&iacute;an de rojos fiscales que desalentaban la tenencia de moneda local. A priori, Argentina parece tildar ambos casilleros. Sin embargo, d&eacute;ficit fiscal y escasez de divisas son eventos que ocurren mucho m&aacute;s frecuentemente que las hiperinflaciones. De hecho, una diferencia fundamental entre el caso de Argentina-2023 y los eventos hiperinflacionarios est&aacute; en la magnitud del d&eacute;ficit. El desbalance en las 14 hiperinflaciones halladas era, en promedio, de 14% del PIB (16% en mediana), 10 puntos del producto por encima del d&eacute;ficit argentino en 2023. Esto nos revela la notoria diferencia entre las condiciones heredadas por el actual Gobierno y las asociadas a hiperinflaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De lo anterior podr&iacute;amos concluir, o al menos cuestionar, que <strong>la hiper no era algo que estuviera a la vuelta de la esquina en el caso argentino, sino que ocurre en contextos mucho m&aacute;s extremos. </strong>A la vez, las propias declaraciones oficiales alimentaron el aumento de precios, fogoneando una inflaci&oacute;n que les resultaba &uacute;til por motivos financieros (la reducci&oacute;n del valor real de las deudas del Banco Central) y pol&iacute;ticos (fortalecer la propuesta de &lsquo;hacer lo necesario&rsquo; para evadir la hiper). Vale aclarar que mantener la trayectoria econ&oacute;mica previa, aumentando el gasto p&uacute;blico y bajando impuestos a los ricos, no era sostenible ni deseable. No obstante, el camino elegido no era el &uacute;nico posible.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ajuste est&aacute; en marcha y deja en el pasado los riesgos hiperinflacionarios (a juzgar de los autores de este art&iacute;culo, exagerados) y el potencial derrumbe econ&oacute;mico asociado.<strong> Sin embargo, una consolidaci&oacute;n fiscal tan agresiva tambi&eacute;n impacta sobre la econom&iacute;a.</strong> Un ajuste primario de 5,2% del PIB (el recorte anunciado) ser&iacute;a el mayor en Argentina desde 1977 y tiene pocos precedentes a escala global. En los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, entre todos los casos de pa&iacute;ses que reducen su d&eacute;ficit, s&oacute;lo el 12% de los ajustes tiene esta magnitud o m&aacute;s (la mediana es de 1,4 punto del PIB), incluyendo las importantes mejor&iacute;as fiscales a la salida de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        El recorte fiscal no s&oacute;lo ser&iacute;a at&iacute;pico, sino tambi&eacute;n nocivo. Estimaciones recientes muestran que la austeridad fiscal presenta un efecto contractivo sobre el PIB, siendo este efecto m&aacute;s pronunciado en econom&iacute;as que se encontraban ya deprimidas: un ajuste fiscal equivalente a 1% del PIB resulta en una ca&iacute;da anual (en el promedio de los siguientes cinco a&ntilde;os) de 0,73% cuando se aplica en contextos de crisis. Considerando este c&aacute;lculo,<strong> el ajuste primario en curso implicar&iacute;a un sacrificio adicional del 3,8% del PIB, con el agravante de que la devaluaci&oacute;n del tipo de cambio oficial por s&iacute; sola tiene impactos recesivos en el corto plazo. </strong>Valores de este orden dejar&iacute;an al ingreso por habitante en torno a 15% por debajo del de 2011. Adem&aacute;s, el recorte en &aacute;reas como educaci&oacute;n e infraestructura p&uacute;blica puede dificultar la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica y el crecimiento en el mediano plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, <strong>el equilibrio fiscal es un prerrequisito para una estabilizaci&oacute;n exitosa, pero no es la estabilizaci&oacute;n en s&iacute; misma. </strong>El programa actual se asemeja a experiencias como la de Brasil o M&eacute;xico en 1983 en donde el recorte del Estado sin una coordinaci&oacute;n de la desinflaci&oacute;n no logr&oacute; terminar con la inflaci&oacute;n cr&oacute;nica. No habiendo mal que por bien no venga, reducir el d&eacute;ficit disminuye fuertemente &ndash;si esta reducci&oacute;n se sostiene&ndash; la posibilidad de una hiperinflaci&oacute;n. Sin embargo, luchar contra molinos de viento justific&oacute; un ajuste tan agresivo que promete un deterioro significativo de la econom&iacute;a en los pr&oacute;ximos meses. En este sentido, <strong>es necesario cuestionar la agresividad de la estrategia del Gobierno</strong>, buscando alternativas que minimicen el impacto social y aseguren la sostenibilidad del saneamiento macroecon&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <em>Joaqu&iacute;n Waldman es economista e investigador UBA, IELAT-UAH, CONICET. Lucas Ordo&ntilde;ez es becario IIEP-BAIRES, UBA. Gabriel Palazzo es doctor en econom&iacute;a e investigador Institute of Development Studies, University of Sussex.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucas Ordoñez, Joaquin Waldman, Gabriel Palazzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/molinos-viento-e-hiperinflaciones_129_11366505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2024 14:57:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4cfa95cd-7059-4281-a42c-3c1f41364ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1809091" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4cfa95cd-7059-4281-a42c-3c1f41364ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1809091" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De molinos de viento e hiperinflaciones]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4cfa95cd-7059-4281-a42c-3c1f41364ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inflación,Hiperinflación,Precios,Ajuste,Déficit]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Primeras impresiones del Plan Milei: ajuste y devaluación sin contención social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/primeras-impresiones-plan-milei-ajuste-devaluacion-contencion-social_129_10771187.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42f05b57-b697-4ffc-a763-755f18457a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Primeras impresiones del Plan Milei: ajuste y devaluación sin contención social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El programa anunciado por el Gobierno recuerda a aquellos realizados en Brasil y México en 1983. En ambos casos, se realizó un importante ajuste fiscal de la mano de una fuerte devaluación y se hizo un intento deliberado por reducir los salarios reales.</p></div><p class="article-text">
        Los intersticios entre un Gobierno saliente y uno entrante son inciertos. La gesti&oacute;n se paraliza mientras especulaciones y rumores entretienen a los espectadores, un equipo se despide y otro se conforma. En las &uacute;ltimas semanas Argentina se encontr&oacute; en este estado, an&aacute;rquica, <em>llena de nada</em>, pero esta semana se conocieron las primeras medidas del Gobierno de Javier Milei, su alineaci&oacute;n inicial. Para sorpresa de muchos, el Gobierno no implementar&aacute; una dolarizaci&oacute;n en el corto plazo, sino un programa de ajuste de shock.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El programa presentado se parece m&aacute;s a un plan de estabilizaci&oacute;n tradicional de corte ortodoxo que a la excentricidad de eliminar la propia moneda.</strong> El plan est&aacute; basado en un fuerte ajuste fiscal, que llevar&aacute; a la eliminaci&oacute;n del d&eacute;ficit financiero del Estado nacional, mitad por la v&iacute;a de aumentar ingresos (se elevan los impuestos al comercio exterior, al ingreso y al patrimonio) y mitad mediante un recorte del gasto (los beneficiarios de prestaciones sociales y subsidios, las obras p&uacute;blicas y las provincias ser&iacute;an los principales damnificados). Al mismo tiempo, el Banco Central anunci&oacute; un nuevo marco de pol&iacute;ticas cuyo componente principal es una fuerte devaluaci&oacute;n del tipo de cambio (que salt&oacute; 118% y se desplazar&aacute;, desde ahora, al 2% mensual). No se anunci&oacute;, por el momento, ninguna pol&iacute;tica de administraci&oacute;n de los salarios ni suba de las remuneraciones p&uacute;blicas o el salario m&iacute;nimo legal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El programa recuerda a aquellos realizados en Brasil y M&eacute;xico en 1983.</strong> En ambos casos, se realiz&oacute; un importante ajuste fiscal de la mano de una fuerte devaluaci&oacute;n (manteniendo la administraci&oacute;n del tipo de cambio despu&eacute;s) y se hizo un intento deliberado por reducir los salarios reales. Los dos programas redujeron los desbalances externos y fiscales de los que part&iacute;an, pero a un costo alt&iacute;simo: el PBI per c&aacute;pita se desplom&oacute; (5,5% en Brasil y 6,9% en M&eacute;xico) y la inflaci&oacute;n promedio se aceler&oacute; (de 100% a 135% en el caso brasile&ntilde;o y de 59% a 101% en el mexicano). En ambos pa&iacute;ses la inflaci&oacute;n sigui&oacute; siendo cr&oacute;nica y se requiri&oacute; un nuevo plan de estabilizaci&oacute;n con elementos diferentes pocos a&ntilde;os despu&eacute;s (el plan mexicano lo logr&oacute; y el brasile&ntilde;o no tuvo &eacute;xito, pero esa es otra historia).
    </p><p class="article-text">
        El plan Caputo sabe parecido. El propio Banco Central dijo expl&iacute;citamente que pospondr&iacute;a la liberaci&oacute;n del cepo hasta resolver los problemas fiscales y externos actuales, y reducir los desbalances monetarios heredados. Este parece ser el verdadero objetivo de las medidas anunciadas: licuar los pasivos en pesos del BCRA y los gastos del Tesoro, mientras se procesan -necesarios- cambios de precios relativos con una aceleraci&oacute;n inflacionaria de partida. En este lapso tambi&eacute;n se reducir&aacute;n las importaciones, permitiendo recuperar un flujo neto de divisas favorable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un an&aacute;lisis preliminar del programa permite afirmar lo siguiente:
    </p><p class="article-text">
        1) <strong>Lo que se viene ser&aacute; muy duro en t&eacute;rminos de inflaci&oacute;n y de actividad</strong>. Esta afirmaci&oacute;n puede resultar una trivialidad, ya que el propio Milei lo dijo. Las variaciones mensuales de los precios se ubicar&aacute;n por un buen tiempo en 2 d&iacute;gitos, pudiendo rozar valores hiperinflacionarios (t&iacute;picamente, se define as&iacute; a los aumentos mayores al 50%). Los salarios quedar&aacute;n rezagados, afectando al consumo privado. El consumo p&uacute;blico y la inversi&oacute;n del Estado no mostrar&aacute;n mejores desempe&ntilde;os, haciendo que la actividad econ&oacute;mica sufra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        2) <strong>Los m&aacute;s afectados ser&aacute;n los de abajo</strong>. La inflaci&oacute;n golpea de sobremanera a los m&aacute;s pobres, que tienen menos posibilidades de cubrir sus ingresos de la inflaci&oacute;n, menos facilidad para reinsertarse laboralmente si pierden su empleo y menos ahorros a los que acudir para mantener su nivel de vida. Adem&aacute;s, las &ldquo;salvaguardas sociales&rdquo; anunciadas son m&iacute;nimas. Se aumentar&aacute; la Asignaci&oacute;n Universal por Hijo y el programa Alimentar, pero se congelar&aacute; el Potenciar Trabajo (todo esto, sujeto a lo que pueda aprobarse sin pasar por el Congeso). Este &uacute;ltimo programa es el m&aacute;s grande de los tres, por lo que las transferencias netas podr&iacute;an ser menores que si no se hubiera hecho nada. Adem&aacute;s, abarcan segmentos distintos de poblaci&oacute;n, por lo que algunas personas pobres recibir&aacute;n menores transferencias del Estado en un contexto de agravamiento de la crisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;3) <strong>Habr&aacute; una segunda etapa</strong>. Lo anunciado hasta aqu&iacute; tiene elementos transitorios como la suba de impuestos, la mantenci&oacute;n de regulaciones cambiarias y un ritmo preanunciado de devaluaci&oacute;n significativamente menor a la inflaci&oacute;n. Esto implica que en algunos meses (&iquest;quiz&aacute;s tres? imposible saberlo) habr&aacute; un segundo combo de medidas que se planteen como &ldquo;m&aacute;s permanentes&rdquo;. Es dif&iacute;cil acusar de gradualista al programa en cuesti&oacute;n, pero no est&aacute; todo dicho en materia de apertura del cepo, desregulaci&oacute;n econ&oacute;mica, sistema impositivo y esquema cambiario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones de la econom&iacute;a hac&iacute;an necesario un ajuste fiscal y una devaluaci&oacute;n, no decirlo ser&iacute;a intelectualmente deshonesto. No es eso lo que se critica desde estas l&iacute;neas, sino la magnitud de ambas (lo que llevar&aacute; en lo inmediato a una mayor inflaci&oacute;n que la que podr&iacute;a haberse alcanzado con planes alternativos) y la falta de elementos complementarios como pol&iacute;ticas de ingresos, acuerdos de precios-salarios y/o aumentos de las transferencias que protejan el entramado social. De cualquier manera, cada programa de estabilizaci&oacute;n es distinto y habr&aacute; que esperar a los resultados para dar un veredicto definitivo.
    </p><p class="article-text">
        <em>JW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquin Waldman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/primeras-impresiones-plan-milei-ajuste-devaluacion-contencion-social_129_10771187.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Dec 2023 03:15:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/42f05b57-b697-4ffc-a763-755f18457a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="214322" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/42f05b57-b697-4ffc-a763-755f18457a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="214322" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Primeras impresiones del Plan Milei: ajuste y devaluación sin contención social]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/42f05b57-b697-4ffc-a763-755f18457a29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Javier Milei,Luis Caputo,Ajuste]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alta inflación: una nueva etapa de un viejo problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/alta-inflacion-nueva-etapa-viejo-problema_129_8949651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c05d3e2-8452-4698-9808-1b951f4d6f4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alta inflación: una nueva etapa de un viejo problema"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Argentina dejó atrás el proceso de inflación moderada en que estaba sumida desde hace 15 años e ingresó definitivamente en un régimen de inflación alta.</p></div><p class="article-text">
        El proceso inflacionario local est&aacute; ingresando en una nueva fase que entra&ntilde;a consecuencias y riesgos diferentes a los que nos tiene acostumbrados. La inflaci&oacute;n en el primer trimestre alcanz&oacute; un ritmo anualizado de 81%, mostrando grandes diferencias entre cada mes y el siguiente. En marzo, un importante salto de los alimentos llev&oacute; a la inflaci&oacute;n a alcanzar el 6,7% mensual (118% anualizado), casi el doble del ritmo de enero (3,9%) y cerca del triple del de noviembre (2,5%). <strong>Esta suba puede atribuirse solo parcialmente al incremento del precio internacional de granos y derivados que provoc&oacute; la invasi&oacute;n de Ucrania.</strong> Si esta hubiera sido la causa, otras econom&iacute;as como la brasile&ntilde;a o la uruguaya habr&iacute;an mostrado subas similares, aunque sea en la categor&iacute;a &ldquo;alimentos y bebidas&rdquo;. Sin embargo, en ambos pa&iacute;ses la inflaci&oacute;n de alimentos fue de &ldquo;apenas&rdquo; 2,4%. Adem&aacute;s, todos los rubros del &iacute;ndice de precios argentino subieron por encima del 3%, independientemente de su v&iacute;nculo con los precios internacionales.
    </p><p class="article-text">
        La inflaci&oacute;n en Argentina no es novedad, pero el fen&oacute;meno fue mutando y muestra hoy tres caracter&iacute;sticas distintivas respecto a su pasado reciente: 1) El dato de marzo fue el m&aacute;s alto de los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os. 2) Como si fuera poco, representa un cambio brusco respecto a la din&aacute;mica previa, sin que haya habido una fuerte devaluaci&oacute;n que lo justifique. 3) En este escenario, no resulta obvio que la inflaci&oacute;n de los pr&oacute;ximos meses vuelva a ubicarse por debajo del 5%, y el debate p&uacute;blico parece haber olvidado la pregunta por la inflaci&oacute;n de los a&ntilde;os venideros (los especialistas consultados por el Banco Central apuestan a que la inflaci&oacute;n de 2023 se ubicar&aacute; en alg&uacute;n lugar del amplio rango entre 33% y 79% anual). El crecimiento de los precios en los &uacute;ltimos doce meses, la medida que se utiliza usualmente como term&oacute;metro de los precios para tomar decisiones, hoy en d&iacute;a nos resulta obsoleto.
    </p><p class="article-text">
        Los tres elementos mencionados (el nivel de la inflaci&oacute;n, su volatilidad y el acortamiento de los plazos de referencia) nos dan la pauta de que <strong>nuestro pa&iacute;s dej&oacute; atr&aacute;s el proceso de inflaci&oacute;n moderada en que estaba sumido desde hace 15 a&ntilde;os, ingresando definitivamente en un r&eacute;gimen de inflaci&oacute;n alta.</strong> Este fen&oacute;meno implica un acortamiento general del horizonte de planeamiento y la desaparici&oacute;n de los contratos a mayores plazos (&iquest;qui&eacute;n de ustedes ha visto un pr&eacute;stamo hipotecario?). La r&aacute;pida desvalorizaci&oacute;n del dinero tambi&eacute;n hace que muchas transacciones se indexen autom&aacute;ticamente (las jubilaciones, los plazos fijos UVA, los alquileres, entre otros) o deban renegociarse con una frecuencia mayor. Esto sucede tambi&eacute;n con las discusiones salariales. Tal como afirm&oacute; Omar Plaini, dirigente de la CGT, &ldquo;las paritarias las hemos puesto en t&eacute;rminos anuales, despu&eacute;s se empezaron a discutir semestrales y ya hay organizaciones que est&aacute;n discutiendo trimestralmente. Si seguimos as&iacute;, vamos a discutir todas las semanas&rdquo;. En este sentido, el Ministerio de Trabajo difundi&oacute; en la &uacute;ltima semana la firma de 17 acuerdos paritarios. Solo 5 de estos pactos no volver&aacute;n a discutirse antes de fin de a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En general, la relaci&oacute;n entre la inflaci&oacute;n y el nivel de producci&oacute;n y empleo es ambigua. En contextos de baja inflaci&oacute;n, una aceleraci&oacute;n de los precios puede estar asociada a una ca&iacute;da del desempleo, mientras que una recesi&oacute;n puede enfriar las remarcaciones y reducir la inflaci&oacute;n. En nuestra situaci&oacute;n actual, la dicotom&iacute;a entre crecer y desinflar no tiene vigencia: la alta inflaci&oacute;n dificulta el normal funcionamiento de la econom&iacute;a y tiene un efecto marcadamente negativo sobre la actividad, el empleo y los ingresos reales.
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo, <strong>reducir la inflaci&oacute;n ser&iacute;a positivo para retomar el crecimiento sostenido, una cualidad que perdimos hace una d&eacute;cada. La dificultad reside en que los comportamientos generados por la alta inflaci&oacute;n prolongan su duraci&oacute;n y complican una salida sencilla.</strong> Por ejemplo, como fue dicho, en presencia de alta inflaci&oacute;n los salarios se discuten m&aacute;s seguido. Esto es beneficioso para los trabajadores formales, ya que impide que sus sueldos pierdan poder adquisitivo. Sin embargo, tambi&eacute;n hace que las empresas recalculen sus costos salariales con mayor frecuencia, trasladando los aumentos de salarios a aumentos de precios. As&iacute;, cada &lsquo;mala noticia&rsquo; inflacionaria (en este caso, el salto de los alimentos) se convierte en un reclamo salarial y posteriormente en una remarcaci&oacute;n de un bien o servicio final. En este proceso, cada suba de alg&uacute;n producto se propaga r&aacute;pidamente al resto de precios, afectando a la inflaci&oacute;n general. La indexaci&oacute;n tambi&eacute;n contribuye a esto, ya que las mismas subas se incorporan a la f&oacute;rmula de movilidad previsional, las inversiones financieras, los pr&eacute;stamos y los alquileres.
    </p><p class="article-text">
        Dos conclusiones pueden desprenderse de esto. En primer lugar, encontrar el camino de regreso a una inflaci&oacute;n del 20% o 30% anual no ser&aacute; sencillo. <strong>La alta inflaci&oacute;n posee cualidades diferentes a la inflaci&oacute;n moderada y su reversi&oacute;n puede llevar a&ntilde;os </strong>(Argentina convivi&oacute; con ella, por lo menos, de 1975 a 1991). Mientras dure, cualquier precio que no se actualice con suficiente velocidad queda r&aacute;pidamente atrasado, generando problemas en la econom&iacute;a real. En segunda instancia, los riesgos de este r&eacute;gimen son mayores. La propagaci&oacute;n m&aacute;s veloz de los shocks puede hacer que una serie de malas noticias lleve a una espiralizaci&oacute;n de los precios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de estos elementos muestra la importancia de las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas. En este contexto, subas muy grandes o retrasos demasiado considerables del d&oacute;lar pueden tener graves efectos sobre la econom&iacute;a. La primera de estas medidas podr&iacute;a acelerar peligrosamente la inflaci&oacute;n, a la vez que abortar&iacute;a la recuperaci&oacute;n en curso. La segunda derivar&iacute;a en un creciente d&eacute;ficit externo que, considerando la escasez de reservas internacionales, tambi&eacute;n desembocar&iacute;a en una devaluaci&oacute;n. Para peor, un eventual deterioro de nuestros precios de exportaci&oacute;n podr&iacute;a agravar la disyuntiva. La cuesti&oacute;n tarifaria sirve de ejemplo: la indefinici&oacute;n sobre el precio de la energ&iacute;a se posterg&oacute; hasta que la situaci&oacute;n internacional se torn&oacute; desfavorable. Esa demora hoy provoca que la suba de subsidios lidere un d&eacute;ficit fiscal creciente. <strong>El desaf&iacute;o -tanto para el tipo de cambio como para las tarifas- consiste en coordinar aumentos sin que la inflaci&oacute;n deteriore las cuentas externas y fiscales, y sin que la mejor&iacute;a de las mismas se lleve puesta a la econom&iacute;a interna.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquin Waldman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/alta-inflacion-nueva-etapa-viejo-problema_129_8949651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Apr 2022 11:09:19 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8c05d3e2-8452-4698-9808-1b951f4d6f4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="549290" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8c05d3e2-8452-4698-9808-1b951f4d6f4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="549290" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alta inflación: una nueva etapa de un viejo problema]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8c05d3e2-8452-4698-9808-1b951f4d6f4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[economías,Inflación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aún no es tarde para una política desinflacionaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/no-tarde-politica-desinflacionaria_129_8604507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3aabf88e-39c5-49d2-8cd3-c4af8882ceb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Aún no es tarde para una política desinflacionaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La necesidad de alcanzar un acuerdo con el FMI presenta una buena oportunidad para adjudicar al organismo los costos iniciales de la estabilización, mientras que se cosechan como propios los frutos de la desaceleración de los precios.</p></div><p class="article-text">
        Argentina se encuentra entre los 10 pa&iacute;ses con m&aacute;s inflaci&oacute;n del mundo de forma ininterrumpida desde hace 15 a&ntilde;os. Quienes convivimos cotidianamente con este fen&oacute;meno sabemos de primera mano las dificultades que genera para prever y planificar nuestros gastos. Tambi&eacute;n, que la p&eacute;rdida de valor del peso desincentiva el ahorro y la inversi&oacute;n y fomenta la demanda de d&oacute;lares para resguardar -imperfectamente- nuestro poder adquisitivo. Lo que no est&aacute; tan a la vista es que una inflaci&oacute;n en estos niveles afecta gravemente al desempe&ntilde;o macroecon&oacute;mico, ya que, a partir de cierto umbral (cuyo nivel es discutible, pero que ya dejamos claramente atr&aacute;s), la inflaci&oacute;n impide el crecimiento. Como si fuera poco, en el plano distributivo, <strong>golpea m&aacute;s a los m&aacute;s pobres, quienes mantienen una mayor porci&oacute;n de sus ingresos en efectivo y no tienen la oportunidad de licuar pagos en cuotas ni de acceder a instrumentos financieros </strong>que les permitan preservar su poder de compra. 
    </p><p class="article-text">
        Considerando la gravedad del asunto, llama la atenci&oacute;n que este no sea uno de los principales temas de la agenda. Sin embargo, <strong>el ataque a la inflaci&oacute;n no viene siendo la prioridad de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica</strong>. El a&ntilde;o pasado hubo un motivo muy claro para ello: la aparici&oacute;n del Covid-19 alter&oacute; el movimiento de personas y la producci&oacute;n de bienes y servicios, convirti&eacute;ndose en uno de los peores <em>shocks</em> econ&oacute;micos de la historia. La permanencia forzada en el hogar (por obligaci&oacute;n o precauci&oacute;n autoimpuesta) derrumb&oacute; la demanda, a la vez que los protocolos y cierres contrajeron la oferta. Por esto,<strong> </strong>en 2020 la respuesta a la pandemia concentr&oacute; -con buena raz&oacute;n- los esfuerzos de los hacedores de pol&iacute;ticas. Esta fue una caracter&iacute;stica que nuestro pa&iacute;s comparti&oacute; con la mayor&iacute;a de los gobiernos del mundo, que actuaron en un sentido similar.
    </p><p class="article-text">
        El <em>shock</em> adverso del Covid-19 parece haberse diluido en el &uacute;ltimo tiempo, por lo menos desde el punto de vista econ&oacute;mico. Hace cuatro meses que la actividad y la movilidad se encuentran por encima de los niveles pre-pand&eacute;micos. Aunque los problemas sanitarios siguen vigentes y todav&iacute;a hay heterogeneidades sectoriales, las preocupaciones econ&oacute;micas parecen estar pasando por otro lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Habiendo dejado atr&aacute;s lo peor de la pandemia, la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses tom&oacute; como eje de su pol&iacute;tica econ&oacute;mica reducir la inflaci&oacute;n, que salt&oacute; fuertemente desde principios de 2021. En la regi&oacute;n, todas las autoridades monetarias cambiaron el sesgo de sus pol&iacute;ticas, elevando la tasa de inter&eacute;s para disminuir el alza de precios. <strong>Nuestro Banco Central permaneci&oacute; fuera de escena a lo largo de todo el a&ntilde;o, representando la &uacute;nica excepci&oacute;n a este fen&oacute;meno. </strong>&iquest;Por qu&eacute; Argentina se diferenci&oacute; de Latinoam&eacute;rica y no realiz&oacute; una pol&iacute;tica antiinflacionaria?
    </p><h3 class="article-text">Por qu&eacute; no estabilizar</h3><p class="article-text">
        Con nuestros elevados niveles de inflaci&oacute;n, ser&iacute;a necesario un plan de estabilizaci&oacute;n para normalizar la econom&iacute;a. A pesar de eso, un programa que ataque la suba de precios podr&iacute;a resultar poco atractivo para las autoridades: si este fracasa, puede empeorar la situaci&oacute;n de partida de la econom&iacute;a y arrastrar consigo la credibilidad del gobierno. <strong>Muchos de estos planes incrementan la actividad econ&oacute;mica, aunque aquellos que solo sobreviven por poco tiempo suelen ser recesivos</strong>. En nuestro pa&iacute;s programas de corto aliento como el plan Primavera, el Bunge y Born, el Bonex o las metas de inflaci&oacute;n terminaron fracasando y se &lsquo;llevaron puestos&rsquo; a sus autores, que perdieron sus cargos en el gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        A la vez, para dise&ntilde;ar un plan exitoso es necesario disminuir el d&eacute;ficit fiscal. Este desbalance trep&oacute; con las pol&iacute;ticas realizadas por la pandemia y, aunque se redujo significativamente en 2021, podr&iacute;a ser dif&iacute;cil de desarmar, ya que el recorte del gasto puede tener impactos sobre la actividad econ&oacute;mica y los ingresos en el corto plazo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los planes de estabilizaci&oacute;n tambi&eacute;n generan un retraso del tipo de cambio con respecto a la inflaci&oacute;n. </strong>Este descenso en el valor del d&oacute;lar dif&iacute;cilmente lleve a buen puerto si se comienza de niveles bajos. Hoy la cotizaci&oacute;n oficial se encuentra 20% por debajo del promedio hist&oacute;rico desde la salida de la convertibilidad, lo que nos indica que el espacio para que siga cayendo es peque&ntilde;o. Para que un plan de estabilizaci&oacute;n no derive en una nueva crisis cambiaria, ser&iacute;a deseable comenzar con un nivel m&aacute;s alto de competitividad externa. Sin embargo, dicha suba podr&iacute;a abortar la recuperaci&oacute;n en curso y acelerar la inflaci&oacute;n, por lo que es atendible que las autoridades quieran evitarlo.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n previa nos deja en un lugar sumamente problem&aacute;tico: <strong>convivimos hace quince a&ntilde;os con un problema cuya soluci&oacute;n es poco atractiva para quienes nos gobiernan. &iquest;C&oacute;mo hacemos entonces para resolverlo?</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Por qu&eacute; s&iacute; estabilizar</strong></h3><p class="article-text">
        As&iacute; como hay muchos motivos para no encarar un plan de estabilizaci&oacute;n, tambi&eacute;n hay otros elementos que har&iacute;an conveniente implementar medidas de este tipo. En primera instancia, estos programas suelen generar un incremento de las reservas internacionales, de la mano del ingreso de capitales. En un momento en que los d&oacute;lares no abundan, obtener divisas en las arcas del Banco Central ser&iacute;a bienvenido y dar&iacute;a mayor certidumbre a la econom&iacute;a por los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el ritmo actual de aumento de precios dificulta una eventual reelecci&oacute;n del gobierno:<strong> en las 20 elecciones que se realizaron desde la vuelta de la democracia, no hubo ninguna en que el oficialismo ganara con una inflaci&oacute;n mayor a la actual (10% trimestral)</strong>. Si acotamos el per&iacute;odo de referencia y solo consideramos las &uacute;ltimas 10 elecciones (2003-21), la inflaci&oacute;n en los casos en que gan&oacute; la oposici&oacute;n fue superior a la de aquellos en que gan&oacute; el oficialismo (6% y 4% trimestral, en promedio).
    </p><p class="article-text">
        Aunque estabilizar acarrea costos, no hacerlo tampoco es inocuo. El esquema de pol&iacute;ticas implementado en 2021 (que combin&oacute; un d&oacute;lar creciendo menos que los precios, una tasa de inter&eacute;s fuertemente negativa para las colocaciones en pesos, tarifas de servicios p&uacute;blicos congeladas y ventas sistem&aacute;ticas de reservas en el mercado financiero) no es sostenible. Una demostraci&oacute;n de ello fue su r&aacute;pida modificaci&oacute;n despu&eacute;s de las elecciones de medio t&eacute;rmino.<strong> </strong>Desde entonces, el Banco Central disminuy&oacute;<strong> </strong>su intervenci&oacute;n en el mercado financiero y aceler&oacute; el ritmo de depreciaci&oacute;n diario, ya que su accionar previo atentaba contra la acumulaci&oacute;n de reservas, el ahorro en moneda local y la din&aacute;mica fiscal. A pesar de ello, no fue efectivo para disminuir la inflaci&oacute;n, que se mantiene a una velocidad crucero del 3% mensual. 
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, las dificultades econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que genera el r&eacute;gimen inflacionario actual son un buen motivo para tomar el problema en serio y dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas para su reducci&oacute;n. Adem&aacute;s, <strong>la necesidad de alcanzar un acuerdo con el FMI presenta una buena oportunidad para adjudicar al organismo los costos iniciales de la estabilizaci&oacute;n, mientras que se cosechan como propios los frutos de la desaceleraci&oacute;n de los precios</strong>. Para que esta llegue antes de 2023, el programa no puede seguir posterg&aacute;ndose.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un problema recurrente</strong></h3><p class="article-text">
        Como hoy, en mayo de 1984 Argentina padec&iacute;a una elevada inflaci&oacute;n y negociaba un acuerdo con el FMI. En ese marco, se dio el siguiente di&aacute;logo -narrado en el libro <em>Diario de una temporada en el quinto piso</em>, de Juan Carlos Torre- con apariencia muy actual:
    </p><p class="article-text">
        <em>A prop&oacute;sito de la inflaci&oacute;n, recuerdo que, en las conversaciones con el Fondo, Adolfo (Canitrot) sostuvo, por toda explicaci&oacute;n, que no exist&iacute;a hoy en d&iacute;a en el pa&iacute;s una demanda social por detener la inflaci&oacute;n. Lo que motiv&oacute; una pregunta por parte de uno de los miembros de la delegaci&oacute;n del FMI. &ldquo;&iquest;Y si esa demanda no llega nunca?&rdquo; &ldquo;Entonces, vendr&aacute; una explosi&oacute;n inflacionaria&rdquo;, respondi&oacute; secamente Canitrot, &ldquo;y con ella llegar&aacute; el momento de tomar conciencia.&rdquo; </em>
    </p><p class="article-text">
        Normalizar la econom&iacute;a y crecer de forma sostenible fueron propuestas centrales del Gobierno. Aunque la pandemia alter&oacute; todos los planes y posterg&oacute; encarar el problema inflacionario, <strong>todav&iacute;a puede delinearse un programa que apunte en este sentido. Estamos a tiempo de tomar conciencia antes de que, como sucedi&oacute; aquella vez, un estallido inflacionario lo haga por nosotros.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquin Waldman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/no-tarde-politica-desinflacionaria_129_8604507.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Dec 2021 10:37:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3aabf88e-39c5-49d2-8cd3-c4af8882ceb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="184012" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3aabf88e-39c5-49d2-8cd3-c4af8882ceb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="184012" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Aún no es tarde para una política desinflacionaria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3aabf88e-39c5-49d2-8cd3-c4af8882ceb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es posible administrar el descontrol de precios?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/posible-administrar-descontrol-precios_1_8436872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0ed19cc-8418-45b3-9c04-3df27155c394_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es posible administrar el descontrol de precios?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas políticas que antes funcionaban como alivios transitorios parecen estar perdiendo su efecto. El congelamiento puede postergar aumentos por un breve lapso, bajo el riesgo de desabastecer ciertas líneas de productos si se prolonga demasiado, pero no puede reducir la inflación.</p></div><p class="article-text">
        La inflaci&oacute;n de 2021 ser&aacute; de alrededor de 50%. Con este dato, la econom&iacute;a argentina sumar&aacute; un hito m&aacute;s a su derrotero de aceleraci&oacute;n inflacionaria, que la ubica hace doce a&ntilde;os con un ritmo de aumentos superior al 20% anual. A lo largo de este per&iacute;odo, el nivel &lsquo;base&rsquo; de inflaci&oacute;n fue creciendo, trepando de la zona del 1,5% mensual a la del 3% que vemos actualmente. Peor a&uacute;n, <strong>algunas pol&iacute;ticas que antes funcionaban como alivios transitorios, como congelar las tarifas de los servicios p&uacute;blicos o el d&oacute;lar oficial, parecen estar perdiendo su efecto.</strong> As&iacute; vemos c&oacute;mo, para sorpresa del oficialismo, este a&ntilde;o, a pesar de que el transporte p&uacute;blico, la luz o el gas no aumentan, y aunque el tipo de cambio haya subido todo el a&ntilde;o menos que la inflaci&oacute;n general (perdiendo un 14% de su valor real en el camino), el empuje de los precios no cede. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/gobierno-dicto-congelamiento-precios-1-432-productos-alimentacion-e-higiene_1_8412498.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Gobierno sac&oacute; una resoluci&oacute;n que impide el aumento de precios por 90 d&iacute;as de una canasta de m&aacute;s de 1.400 productos</a>, incluyendo alimentos, bebidas, elementos de higiene y otros bienes de primera necesidad. Estos no podr&aacute;n remarcarse en supermercados debiendo mantener su valor hasta los primeros d&iacute;as de enero. El programa no es el primero de su tipo que se implementa; por el contrario, muchas experiencias de este estilo fueron aplicadas en nuestro pa&iacute;s recientemente y tambi&eacute;n en el pasado m&aacute;s lejano. A la vez, tambi&eacute;n hay experiencias de este tipo en otros pa&iacute;ses que sufr&iacute;an de elevadas inflaciones. Entonces, <strong>&iquest;qu&eacute; nos dice la historia de los controles de precios? &iquest;funcionar&aacute; esta vez? </strong>&iquest;qu&eacute; podemos esperar para el d&iacute;a 91, cuando el &lsquo;acuerdo&rsquo; termine?
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, es importante destacar que la inflaci&oacute;n es un fen&oacute;meno macroecon&oacute;mico, que abarca cientos de miles de precios que se negocian entre productores, comerciantes, consumidores, sindicatos, inquilinos y otros agentes a lo largo y ancho de todo el pa&iacute;s. Cada uno de estos actores posee informaci&oacute;n espec&iacute;fica sobre sus costos y necesidades, adem&aacute;s de tener intuiciones o creencias sobre c&oacute;mo evolucionar&aacute;n sus ventas y el precio de reposici&oacute;n de sus productos (en muchos casos, muy asociado al valor del d&oacute;lar). <strong>En este sentido es imposible esperar que el Estado, con la informaci&oacute;n limitada con que dispone, pueda definir los precios acertando a los valores &oacute;ptimos que har&aacute;n funcionar correctamente la econom&iacute;a.</strong> Menos aun cuando el listado fue resistido por las empresas involucradas, que no convalidaron los precios anunciados. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si resalta la importancia que las creencias de la sociedad tienen en el proceso de formaci&oacute;n de precios. Una negociaci&oacute;n paritaria o una compra a plazo (por ejemplo, en cuotas) no se pactar&aacute; de la misma manera si se espera que la inflaci&oacute;n sea alta o baja para el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. Por este motivo, <strong>el Estado puede tener un rol activo coordinando las expectativas de inflaci&oacute;n para el futuro.</strong> Esto nos lleva a algunas experiencias en que los controles de precios fueron parte de programas desinflacionarios exitosos, que redujeron sostenidamente la inflaci&oacute;n sin generar da&ntilde;os a la actividad econ&oacute;mica y el empleo.<strong> Estos esquemas dieron frutos cuando se aplicaron junto con planes integrales que atacaran el centro del problema. </strong>Dicho de otra forma, los controles complementaban paquetes de medidas que establec&iacute;an precios relativos sostenibles, con tarifas que no requirieran elevados montos de subsidios y un d&oacute;lar que permitiera mantener la competitividad externa. En esos casos, los controles de precios pueden romper la inercia de los aumentos, funcionando como puente hacia un r&eacute;gimen de mayor calma inflacionaria. Pero ello tambi&eacute;n implica reducir la necesidad de emitir dinero (los desbalances fiscales-monetarios) y la escasez de divisas que impulsa el alza del d&oacute;lar (el problema del financiamiento externo). 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, frente a la falta de estas pol&iacute;ticas de fondo, el control de precios por s&iacute; solo no reduce la inflaci&oacute;n. Tal como dijo el ministro de Desarrollo Productivo, Mat&iacute;as Kulfas, la suba de precios no es un problema que se pueda resolver desde la Secretar&iacute;a de Comercio Interior. Actualmente, las previsiones de inflaci&oacute;n se ubican m&aacute;s de 10 puntos por encima de la proyecci&oacute;n del Gobierno, por lo que el problema de expectativas est&aacute; presente. Sin embargo, los d&oacute;lares paralelos se comercian 80% por encima del valor oficial, marcando posibles problemas en la administraci&oacute;n de las divisas en los pr&oacute;ximos meses, y algunos precios p&uacute;blicos permanecen fijados hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os, por lo que tambi&eacute;n hay una cuesti&oacute;n de precios relativos por resolver. Por &uacute;ltimo, todav&iacute;a se desconoce si se alcanzar&aacute; un acuerdo con el FMI y qu&eacute; condiciones pedir&aacute; este sobre el rumbo de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en general. En este sentido, qu&eacute; suceder&aacute; con el frente fiscal y externo permanecen como inc&oacute;gnitas. As&iacute;, el control anunciado de forma aislada no funcionar&aacute; para desacelerar sostenidamente la inflaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Un &ldquo;acuerdo&rdquo; de precios resistido por los empresarios y sin un programa macroecon&oacute;mico integral que lo respalde puede tener dos conclusiones posibles. Un primer escenario es que los precios pactados se cumplan. De este modo, algunos productos de las empresas incluidas podr&aacute;n encontrarse m&aacute;s baratos en supermercados mientras dure el control. En ese caso, el Gobierno se enfrentar&aacute; a un dilema en enero, cuando termine la vigencia del acuerdo. Si autoriza aumentos en los productos regulados, se dar&aacute;n saltos de precios para compensar el retraso de los bienes incluidos en relaci&oacute;n al resto de los productos y los costos de producci&oacute;n. En cambio, si mantiene los mismos valores, las chances de cumplimiento por parte de los comercios y empresas se reducir&aacute;n. Alternativamente, es probable que el control no funcione en absoluto, si los productores buscaran formas de eludirlo cambiando la presentaci&oacute;n de los productos, el tama&ntilde;o de los envases o descubriendo &ldquo;nuevas f&oacute;rmulas&rdquo; con m&aacute;s condimentos o nutrientes que escapen al acuerdo establecido. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, <strong>el acuerdo puede postergar aumentos por un breve lapso, bajo el riesgo de desabastecer ciertas l&iacute;neas de productos si se prolonga demasiado, pero no puede reducir la inflaci&oacute;n.</strong> Quienes dise&ntilde;an las pol&iacute;ticas no desconocen estas cuestiones y son conscientes de estos problemas. Sin embargo, apelan a los controles como forma de aliviar, por unos pocos meses, las dificultades econ&oacute;micas de una gran parte de la poblaci&oacute;n que se encuentra bajo la l&iacute;nea de pobreza. Sin acceso al cr&eacute;dito, el acuerdo es un modo de recuperar el poder adquisitivo de los salarios sin incurrir en un costo para el Estado. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de eso, una baja duradera de la inflaci&oacute;n que mejore sostenidamente los ingresos de las familias requiere m&aacute;s que un &ldquo;acuerdo&rdquo; de precios. Dise&ntilde;ar una estrategia que aporte certidumbre requiere mirar m&aacute;s all&aacute; de estos controles y conciliar precios relativos compatibles con las posibilidades de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>JW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquin Waldman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/posible-administrar-descontrol-precios_1_8436872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Oct 2021 10:49:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a0ed19cc-8418-45b3-9c04-3df27155c394_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="333741" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a0ed19cc-8418-45b3-9c04-3df27155c394_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="333741" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Es posible administrar el descontrol de precios?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a0ed19cc-8418-45b3-9c04-3df27155c394_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Congelamiento de precios,Precios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La economía no es todo, pero ayuda un montón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/economia-no-ayuda-monton_129_8283627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/963cb5b0-15b0-4e5a-9245-351d34e41828_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La economía no es todo, pero ayuda un montón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las variables se recuperan luego de la fuerte crisis generada por la pandemia, pero todavía están por debajo de los niveles previos. ¿A momento de votar se valorará el corto plazo o se hará la comparación con tiempos mejores, aunque distantes?</p></div><p class="article-text">
        La reactivaci&oacute;n econ&oacute;mica es la principal preocupaci&oacute;n del electorado de cara a las PASO de este domingo. En un contexto enrarecido por la pandemia y la prolongada crisis econ&oacute;mica, <strong>la definici&oacute;n de los candidatos para la elecci&oacute;n de noviembre estar&aacute; muy marcada por la percepci&oacute;n de los votantes sobre el avance de la recuperaci&oacute;n y la desaceleraci&oacute;n de los precios.</strong> Aunque estos no son los &uacute;nicos factores determinantes del voto, s&iacute; tendr&aacute;n una ponderaci&oacute;n muy importante a la hora de elegirlo. El estado de la econom&iacute;a siempre es &uacute;til para entender el humor social, y puede ayudar &mdash;o no&mdash; a los oficialismos en su b&uacute;squeda de mayor&iacute;as. Entonces, &iquest;qu&eacute; est&aacute; pasando con ella? &iquest;qu&eacute; medidas se est&aacute;n tomando debido a la cercan&iacute;a de los comicios?
    </p><p class="article-text">
        Comencemos por lo b&aacute;sico: el nivel de actividad. La pandemia afect&oacute; muy gravemente a la econom&iacute;a argentina. Frente al avance del virus, el Gobierno opt&oacute; por priorizar la salud y, a pesar de los programas de ayuda implementados, esto tuvo un costo asociado para la producci&oacute;n. As&iacute;, las restricciones a la circulaci&oacute;n y el cierre de algunos rubros (esparcimiento, turismo, gastronom&iacute;a) se combinaron con una menor demanda externa configurando una situaci&oacute;n muy negativa para la actividad. Para peor, casi una d&eacute;cada de estancamiento previo hizo que el golpe encontrara a las familias sin ahorros, a las empresas sin recursos y al Estado sin financiamiento. De esta manera, el producto se derrumb&oacute; 10% en 2020, una ca&iacute;da comparable a la del estallido de la convertibilidad en 2002, que lo hizo retornar a niveles de 2009. 
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, la perspectiva cambi&oacute;. Con el avance de la campa&ntilde;a de vacunaci&oacute;n (se llegar&aacute; al domingo con m&aacute;s del 60% de la poblaci&oacute;n vacunada y en torno al 40% con dos dosis), la implementaci&oacute;n de protocolos y la atenuaci&oacute;n de las restricciones, el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico fue m&aacute;s &lsquo;normal&rsquo; en 2021. Adicionalmente, el impulso de la obra p&uacute;blica y la demanda externa ayudaron a una recuperaci&oacute;n m&aacute;s veloz a lo esperado. <strong>Para septiembre, la movilidad al trabajo ser&aacute; superior a la de la pre-pandemia y algunos sectores como la industria y el comercio habr&aacute;n recobrado su nivel habitual de funcionamiento. </strong>Mejor todav&iacute;a, el PBI podr&iacute;a encadenar cuatro meses de crecimiento al hilo, acumulando una suba en torno al 9% respecto a los primeros nueve meses del a&ntilde;o pasado.<strong> Con todo, este avance ubicar&aacute; a la econom&iacute;a todav&iacute;a por debajo del nivel que ten&iacute;a para las elecciones de 2011, 2013, 2015, 2017 y 2019.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mientras el producto se recupera, la inflaci&oacute;n est&aacute; comenzando a ceder. En los primeros siete meses del 2021, los precios acumularon un alza equivalente a la pauta oficial para todo el a&ntilde;o (29%). Sin embargo, de marzo en adelante, las subas mensuales se fueron moderando. La causa de esta desaceleraci&oacute;n puede encontrarse, en gran medida, en la reducci&oacute;n del ritmo del d&oacute;lar oficial: las intervenciones y regulaciones del Banco Central hicieron que el tipo de cambio creciera a una velocidad mucho menor a la de los precios desde febrero. En paralelo, la reducci&oacute;n de subsidios a la energ&iacute;a, que llevar&iacute;a a una segmentaci&oacute;n y aumento de tarifas, se posterg&oacute; para el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. <strong>A pesar de la mejor&iacute;a, la inflaci&oacute;n contin&uacute;a en el orden del 3% mensual, cerca del doble de la que hab&iacute;a en 2011 o 2017, &uacute;ltimas elecciones ganadas por los oficialismos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n paulatina de la econom&iacute;a lentamente va impactando en el mercado laboral. Aunque los puestos de trabajo siguen por debajo de los existentes al comienzo de la pandemia, hubo algunas mejor&iacute;as respecto a un muy dif&iacute;cil 2020. En simult&aacute;neo, gracias a que la inflaci&oacute;n se redujo, el poder adquisitivo del salario estar&iacute;a frenando su derrumbe. De este modo, luego de m&aacute;s de tres a&ntilde;os en terreno negativo, podr&iacute;a llegar a las elecciones encadenando tres meses consecutivos de crecimiento. El rol del Gobierno en este sentido fue fomentar la reapertura de paritarias, adem&aacute;s de otorgar bonos a jubilados y cr&eacute;ditos subsidiados que &mdash;por v&iacute;as no salariales&mdash; apuntalan el poder adquisitivo de los hogares. De cualquier manera, y<strong> a pesar de estos esfuerzos, la capacidad de compra del salario ser&aacute; la m&aacute;s baja para un lapso electoral desde el 2005. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Con lo dicho hasta ahora, no pareciera que los datos econ&oacute;micos ayuden al oficialismo en su desempe&ntilde;o electoral: el producto y el salario se encuentran muy deteriorados respecto a a&ntilde;os previos, mientras que la inflaci&oacute;n y el desempleo son m&aacute;s elevados. Sin embargo, tampoco ser&aacute;n motivo de festejo para la oposici&oacute;n, ya que la demanda, los puestos de trabajo y los ingresos reales ser&aacute;n algo superiores a los de los &uacute;ltimos meses, en tanto la inflaci&oacute;n estar&aacute; descendiendo. <strong>Esto nos lleva a preguntarnos si podr&aacute; primar una lectura del votante en que el corto plazo pese m&aacute;s que la memoria de tiempos mejores, pero distantes. </strong>Si este fuera el caso, el oficialismo tendr&iacute;a motivos para festejar por duplicado, ya que todas las variables consideradas se encontrar&aacute;n mejor en las elecciones generales que en las PASO. Por el contrario, si el per&iacute;odo de an&aacute;lisis del elector fuera m&aacute;s largo, la tracci&oacute;n de la econom&iacute;a, el empleo y el salario desde hoy hasta noviembre no alcanzar&iacute;an para satisfacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, las medidas mencionadas son t&iacute;picas de los a&ntilde;os electorales. En ellos, <strong>los gobiernos apuestan a una recuperaci&oacute;n moment&aacute;nea, que luego les cuesta mantener.</strong> Pisar el tipo de cambio, congelar las tarifas y disminuir transitoriamente impuestos mientras se elevan gastos son algunas de las medidas que se volvieron &ldquo;pol&iacute;ticas de Estado&rdquo;, y, como vimos, el 2021 no fue una excepci&oacute;n. La eficacia de estos recursos reside en que, a pesar de no ser duraderos, traccionan votos para las filas del partido gobernante.<strong> Esta estrategia sobrevivi&oacute; a la pandemia, pero &iquest;seguir&aacute;n vigentes tambi&eacute;n sus efectos electorales? Y, m&aacute;s relevante a&uacute;n, &iquest;ser&aacute; esta vez diferente, pudiendo sostenerse el crecimiento luego del escrutinio?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>JW</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquin Waldman]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/economia-no-ayuda-monton_129_8283627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Sep 2021 11:43:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/963cb5b0-15b0-4e5a-9245-351d34e41828_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="134396" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/963cb5b0-15b0-4e5a-9245-351d34e41828_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="134396" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La economía no es todo, pero ayuda un montón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/963cb5b0-15b0-4e5a-9245-351d34e41828_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
