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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriel Palazzo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/gabriel-palazzo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Gabriel Palazzo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De molinos de viento e hiperinflaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/molinos-viento-e-hiperinflaciones_129_11366505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4cfa95cd-7059-4281-a42c-3c1f41364ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De molinos de viento e hiperinflaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de lo que sostiene el Presidente, la híper no era algo que estuviera a la vuelta de la esquina en el caso argentino. Agitar esa posibilidad, sin embargo,  le permitió justificar un ajuste tan agresivo que promete un deterioro significativo de la economía en los próximos meses.</p></div><p class="article-text">
        El nuevo Gobierno bas&oacute; su estrategia econ&oacute;mica en evadir una supuesta hiperinflaci&oacute;n inminente. Seg&uacute;n Milei, este riesgo estaba asociado al desequilibrio fiscal recibido (4,4% del PIB) y hac&iacute;a necesaria una terapia de shock para encarrilar nuevamente la econom&iacute;a. Evadir el fogonazo de los precios que las propias autoridades anunciaban como irremediable les permiti&oacute; justificar medidas dr&aacute;sticas de ajuste que muchos de nosotros &ndash;por el momento,&nbsp; equivocados&ndash; cre&iacute;amos que ser&iacute;an dif&iacute;ciles de aceptar por la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para evaluar el programa en curso, debemos cuestionar la ret&oacute;rica del Gobierno y preguntarnos <strong>&iquest;estaba la econom&iacute;a argentina destinada a sufrir una hiperinflaci&oacute;n?</strong> &iquest;cu&aacute;ndo ocurren estos eventos? &iquest;sigue habiendo riesgos de una aceleraci&oacute;n descontrolada de los precios? &iquest;fueron las medidas del Gobierno las mejores decisiones para el contexto en que asumieron la gesti&oacute;n? Para responder a estas preguntas, analizamos las hiperinflaciones ocurridas en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, sus causas y efectos.
    </p><p class="article-text">
        Una hiperinflaci&oacute;n es un fen&oacute;meno en que los precios suben exponencialmente, haciendo que el dinero pierda todas sus funciones y la moneda virtualmente desaparezca. Estos eventos ocurren cuando la sociedad no quiere mantener pesos y todos sus habitantes procuran deshacerse de ellos lo m&aacute;s r&aacute;pido posible (ya sea comprando bienes o d&oacute;lares). En general, es una convenci&oacute;n entre economistas delimitar las hiperinflaciones como aumentos superiores al 50% mensual. Las hiperinflaciones a lo largo de la historia estuvieron <strong>fuertemente vinculadas a derrumbes del poder del Estado por conflictos b&eacute;licos, bruscos cambios pol&iacute;ticos e institucionales o crisis de deuda soberana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde 1970 se han registrado 44 episodios de hiperinflaci&oacute;n en todo el mundo.</strong> En este art&iacute;culo descartaremos los que ocurrieron en los pa&iacute;ses nacientes de la ex&ndash;Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica con la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n y analizaremos los 14 casos restantes, sucedidos en su totalidad en &Aacute;frica y Latinoam&eacute;rica. Las hiperinflaciones son procesos extremadamente dolorosos, que vale la pena evitar: aunque suelen durar alrededor de un a&ntilde;o (11 meses en mediana, 15 en promedio), <strong>generan ca&iacute;das del PIB promedio de 10%. </strong>La experiencia m&aacute;s grave ocurri&oacute; en Venezuela entre 2017 y 2020, donde el producto se redujo un total de 66%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existe abundante literatura que apunta a los d&eacute;ficits fiscales elevados como una de las principales causa de las hiperinflaciones, con el banco central actuando como c&oacute;mplice monetario. A su vez, estos elevados d&eacute;ficits generalmente se dan de forma contempor&aacute;nea a escasez de reservas internacionales e incremento de la demanda de moneda extranjera. En nuestra base de datos, efectivamente, todos los casos estudiados part&iacute;an de rojos fiscales que desalentaban la tenencia de moneda local. A priori, Argentina parece tildar ambos casilleros. Sin embargo, d&eacute;ficit fiscal y escasez de divisas son eventos que ocurren mucho m&aacute;s frecuentemente que las hiperinflaciones. De hecho, una diferencia fundamental entre el caso de Argentina-2023 y los eventos hiperinflacionarios est&aacute; en la magnitud del d&eacute;ficit. El desbalance en las 14 hiperinflaciones halladas era, en promedio, de 14% del PIB (16% en mediana), 10 puntos del producto por encima del d&eacute;ficit argentino en 2023. Esto nos revela la notoria diferencia entre las condiciones heredadas por el actual Gobierno y las asociadas a hiperinflaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De lo anterior podr&iacute;amos concluir, o al menos cuestionar, que <strong>la hiper no era algo que estuviera a la vuelta de la esquina en el caso argentino, sino que ocurre en contextos mucho m&aacute;s extremos. </strong>A la vez, las propias declaraciones oficiales alimentaron el aumento de precios, fogoneando una inflaci&oacute;n que les resultaba &uacute;til por motivos financieros (la reducci&oacute;n del valor real de las deudas del Banco Central) y pol&iacute;ticos (fortalecer la propuesta de &lsquo;hacer lo necesario&rsquo; para evadir la hiper). Vale aclarar que mantener la trayectoria econ&oacute;mica previa, aumentando el gasto p&uacute;blico y bajando impuestos a los ricos, no era sostenible ni deseable. No obstante, el camino elegido no era el &uacute;nico posible.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ajuste est&aacute; en marcha y deja en el pasado los riesgos hiperinflacionarios (a juzgar de los autores de este art&iacute;culo, exagerados) y el potencial derrumbe econ&oacute;mico asociado.<strong> Sin embargo, una consolidaci&oacute;n fiscal tan agresiva tambi&eacute;n impacta sobre la econom&iacute;a.</strong> Un ajuste primario de 5,2% del PIB (el recorte anunciado) ser&iacute;a el mayor en Argentina desde 1977 y tiene pocos precedentes a escala global. En los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, entre todos los casos de pa&iacute;ses que reducen su d&eacute;ficit, s&oacute;lo el 12% de los ajustes tiene esta magnitud o m&aacute;s (la mediana es de 1,4 punto del PIB), incluyendo las importantes mejor&iacute;as fiscales a la salida de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        El recorte fiscal no s&oacute;lo ser&iacute;a at&iacute;pico, sino tambi&eacute;n nocivo. Estimaciones recientes muestran que la austeridad fiscal presenta un efecto contractivo sobre el PIB, siendo este efecto m&aacute;s pronunciado en econom&iacute;as que se encontraban ya deprimidas: un ajuste fiscal equivalente a 1% del PIB resulta en una ca&iacute;da anual (en el promedio de los siguientes cinco a&ntilde;os) de 0,73% cuando se aplica en contextos de crisis. Considerando este c&aacute;lculo,<strong> el ajuste primario en curso implicar&iacute;a un sacrificio adicional del 3,8% del PIB, con el agravante de que la devaluaci&oacute;n del tipo de cambio oficial por s&iacute; sola tiene impactos recesivos en el corto plazo. </strong>Valores de este orden dejar&iacute;an al ingreso por habitante en torno a 15% por debajo del de 2011. Adem&aacute;s, el recorte en &aacute;reas como educaci&oacute;n e infraestructura p&uacute;blica puede dificultar la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica y el crecimiento en el mediano plazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, <strong>el equilibrio fiscal es un prerrequisito para una estabilizaci&oacute;n exitosa, pero no es la estabilizaci&oacute;n en s&iacute; misma. </strong>El programa actual se asemeja a experiencias como la de Brasil o M&eacute;xico en 1983 en donde el recorte del Estado sin una coordinaci&oacute;n de la desinflaci&oacute;n no logr&oacute; terminar con la inflaci&oacute;n cr&oacute;nica. No habiendo mal que por bien no venga, reducir el d&eacute;ficit disminuye fuertemente &ndash;si esta reducci&oacute;n se sostiene&ndash; la posibilidad de una hiperinflaci&oacute;n. Sin embargo, luchar contra molinos de viento justific&oacute; un ajuste tan agresivo que promete un deterioro significativo de la econom&iacute;a en los pr&oacute;ximos meses. En este sentido, <strong>es necesario cuestionar la agresividad de la estrategia del Gobierno</strong>, buscando alternativas que minimicen el impacto social y aseguren la sostenibilidad del saneamiento macroecon&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <em>Joaqu&iacute;n Waldman es economista e investigador UBA, IELAT-UAH, CONICET. Lucas Ordo&ntilde;ez es becario IIEP-BAIRES, UBA. Gabriel Palazzo es doctor en econom&iacute;a e investigador Institute of Development Studies, University of Sussex.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>DTC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucas Ordoñez, Joaquin Waldman, Gabriel Palazzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/molinos-viento-e-hiperinflaciones_129_11366505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2024 14:57:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De molinos de viento e hiperinflaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inflación,Hiperinflación,Precios,Ajuste,Déficit]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempos de estabilización, ¿tiempos de valientes?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tiempos-estabilizacion-tiempos-valientes_1_10037952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/553114d5-597a-4dbf-912e-530177738c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiempos de estabilización, ¿tiempos de valientes?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el autor, el plan de estabilización para la Argentina no está escrito. Pero demanda ante todo creatividad para que la consolidación fiscal y acomodamiento de precios relativos no se haga mediante una crisis y ajuste caótico.</p></div><p class="article-text">
        Estabilizar procesos de inflaci&oacute;n cr&oacute;nica no es una tarea sencilla. Su dificultad queda demostrado en la historia latinoamericana, en la que m&aacute;s de 3/4 de los planes de estabilizaci&oacute;n intentados durante 1970-2018 fallaron en reducir de forma persistente la tasa de inflaci&oacute;n. Sin embargo, no es una tarea imposible. Basta con observar la tasa de inflaci&oacute;n de nuestros vecinos para darnos cuenta que nos hemos quedado s&oacute;lo en la &ldquo;guerra contra la inflaci&oacute;n&rdquo; y que los procesos inflacionarios de los a&ntilde;os '80 y principios de los '90 fueron superados por el resto de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Nosotros mismos, de hecho, lo superamos y nuestra propia impericia macroecon&oacute;mica nos llev&oacute; de nuevo a un proceso de inflaci&oacute;n cr&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en nuestro pr&oacute;ximo desaf&iacute;o desinflacionario tendremos la ventaja de poder aprender sobre los rasgos comunes de los planes de estabilizaci&oacute;n exitosos y que caracter&iacute;sticas comparten los planes de estabilizaci&oacute;n fallidos. Esto deber&iacute;amos aprovecharlo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Patrones comunes</strong></h3><p class="article-text">
        En el an&aacute;lisis de los intentos de estabilizaci&oacute;n sobresalen tres hechos estilizados a tener en cuenta a la hora de dise&ntilde;ar el plan. Estos son:<strong> 1- orden fiscal; 2- liquidez de d&oacute;lares y 3- necesidad de una estrategia de salida</strong>. Vayamos por partes con las ideas generales y los detalles quedar&aacute;n para una futura publicaci&oacute;n que ver&aacute; la luz en las pr&oacute;ximas semanas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1- </strong>El orden fiscal puede ser una obviedad para algunos y una herej&iacute;a para otros. Lo cierto es que los planes de estabilizaci&oacute;n exitosos ordenaron sus cuentas fiscales antes o durante el lanzamiento del plan de estabilizaci&oacute;n. Es m&aacute;s, el orden fiscal no dur&oacute; s&oacute;lo durante el a&ntilde;o del lanzamiento, <strong>sino que se afianz&oacute; durante los a&ntilde;os subsiguientes, mientras se consolidaba la desinflaci&oacute;n </strong>y la econom&iacute;a se acostumbraba a vivir en baja inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2- </strong>Si la estabilizaci&oacute;n es exitosa<strong> es muy probable que el tipo de cambio real se aprecie y la cuenta corriente se vuelva deficitaria. </strong>Esto ocurre, principalmente, porque el tipo de cambio nominal se utiliza como ancla (directa o indirectamente) y se rezaga, abaratando las importaciones. La diferencia entre los planes exitosos y los fracasos reside en que los exitosos suelen partir de un super&aacute;vit de cuenta corriente que les da margen para que la apreciaci&oacute;n y el d&eacute;ficit de cuenta corriente no se torne tan deficitario r&aacute;pidamente, y que, por lo tanto, no se perciba insostenible la apreciaci&oacute;n. Mientras esto dure, el ancla funciona y la desinflaci&oacute;n se consolida. Alternativamente, existen algunas excepciones de pa&iacute;ses de menor tama&ntilde;o relativo que partieron con d&eacute;ficits de cuenta corriente abultados que, sin embargo, fueron financiados por organismos multilaterales u otros gobiernos con peso geopol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los puntos <strong>1 y 2 </strong>implican, entonces, que <strong>se necesitan d&oacute;lares para financiar la desinflaci&oacute;n</strong> (y sostener la apreciaci&oacute;n) y un d&eacute;ficit fiscal limitado para que el sector privado no corra con los pesos al d&oacute;lar, y conf&iacute;e en la solidez del plan para financiar los futuros d&eacute;ficit de cuenta corriente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3- </strong>En esta l&iacute;nea, si el plan es exitoso es bastante probable que, luego de unos a&ntilde;os de crecimiento econ&oacute;mico, d&eacute;ficit de cuenta corriente y apreciaci&oacute;n del tipo de cambio,<strong> comiencen ciertas dudas sobre la sostenibilidad del esquema macroecon&oacute;mico</strong>. El <em>&eacute;xito</em> reside en lograr que la econom&iacute;a pueda, para ese entonces, <strong>ajustar su paridad cambiaria (devaluar) sin reiniciar un proceso de inflaci&oacute;n cr&oacute;nica. </strong>A tal fin, <strong>cuanto mejor planeada sea la estrategia de salida de la apreciaci&oacute;n cambiaria, menos costosa ser&aacute;.</strong> Por ejemplo, no es lo mismo &ldquo;abandonar&rdquo; una caja de conversi&oacute;n establecida por ley, que devaluar un tipo de cambio fijo que estaba simplemente fijado por la autoridad monetaria del pa&iacute;s. Los costos de salida ser&aacute;n muy distintos en uno u otro caso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tal vez es a&uacute;n m&aacute;s importante resaltar que los planes de estabilizaci&oacute;n no se hacen en el vac&iacute;o. Hay tres factores relevante que indican que los hechos estilizados mencionados m&aacute;s arriba son s&oacute;lo una gu&iacute;a de un bosquejo de plan y que el dise&ntilde;o de un plan exitoso debe tener en cuenta el <strong>contexto internacional, la coyuntura dom&eacute;stica y cuestiones idiosincr&aacute;ticas </strong>del propio pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Limitantes</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>1-</strong> El entorno internacional, juega. No por nada, una gran parte de los &eacute;xitos ocurrieron en los a&ntilde;os '90, durante un ciclo financiero internacional m&aacute;s amigable con la regi&oacute;n que durante la d&eacute;cada previa. C&oacute;mo seguir&aacute; la pol&iacute;tica monetaria de Estados Unidos es una pregunta a tener en cuenta por los encargados de dise&ntilde;ar un plan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2-</strong> La coyuntura dom&eacute;stica, obviamente, tambi&eacute;n juega. El punto de partida al momento del lanzamiento de un plan de estabilizaci&oacute;n define cu&aacute;l es su dise&ntilde;o &oacute;ptimo. Los equipos que trabajen en una plan de estabilizaci&oacute;n con varios meses de anticipaci&oacute;n deber&aacute;n tener un plan A, B y tal vez, C, dado la volatilidad de la coyuntura actual.
    </p><p class="article-text">
        Para dar solo dos ejemplos: <strong>-Estabilizar una econom&iacute;a </strong>eligiendo como instrumento principal al tipo de cambio nominal es pr&aacute;cticamente imposible si se parte de un tipo de cambio apreciado, brecha cambiaria, d&eacute;ficit de cuenta corriente y pocas reservas internacionales. En este caso, el ancla que comprometa el gobierno no podr&iacute;a ser el tipo de cambio, salvo que se realicen <strong>antes del lanzamiento del plan los ajustes necesarios (con los riesgos y costos que esto implica). -Desinflar de un plumazo (shock) una econom&iacute;a </strong>en donde todav&iacute;a se convive con paritarias semestrales y ajuste de alquiler anuales es, tambi&eacute;n, muy dif&iacute;cil. Veamos. Si te prometen que la inflaci&oacute;n ser&aacute; a partir de ma&ntilde;ana 0%, pero tu salario lo ajustaron hace 4 meses,&nbsp;&iquest;hace falta una recomposici&oacute;n salarial para recuperar tu poder de compra? Si la respuesta es s&iacute;, y la recomposici&oacute;n se otorga, <strong>es muy dif&iacute;cil entonces que la inflaci&oacute;n sea efectivamente 0% al mes siguiente, </strong>dado el aumento de costos que las empresas querr&aacute;n traspasar a precios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>3- </strong>Por &uacute;ltimo, y relacionado con lo anterior, cuestiones estructurales, pol&iacute;ticas y sociales tambi&eacute;n tienen un rol primordial que determinan que el plan que fue exitoso en un pa&iacute;s, <strong>dif&iacute;cilmente pueda ser replicado como una receta de cocina para otro pa&iacute;s.</strong> Es decir, los planes de estabilizaci&oacute;n se parecen cuando uno los ve desde la lejan&iacute;a de los fr&iacute;os n&uacute;meros, pero las pol&iacute;ticas concretas que se tomaron en cada caso var&iacute;an con la situaci&oacute;n que enfrentaba el pa&iacute;s y sus caracter&iacute;sticas institucionales y estructurales. Por ejemplo, Edmar Bacha cuenta que durante el dise&ntilde;o del Plan Real hubo convencimiento de que la sociedad necesitaba un plan &ldquo;sin shocks, sin congelamientos y sin confiscaciones&rdquo;, entendiendo que para que la sociedad conf&iacute;e y no asocie al plan a fracasos pasados era necesario evitar cualquier tipo de sorpresa o parecido con planes previos. En este mismo sentido, los ajustes fiscales que necesita cada pa&iacute;s son distintos y dependen de la estructura tributaria y de gasto que enfrentan. Por ejemplo, Uruguay en los a&ntilde;os 1990 decide realizar un plan de estabilizaci&oacute;n gradual, en parte, porque la reforma constitucional previa implicaba una indexaci&oacute;n de las jubilaciones que hac&iacute;a imposible de financiar al sistema ante una reducci&oacute;n brusca de la inflaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo esto indica que el plan de Argentina no est&aacute; escrito. Sabemos hacia d&oacute;nde hay que ir, pero es necesario<strong> poner toda nuestra creatividad</strong> para que la consolidaci&oacute;n fiscal y acomodamiento de precios relativos no se haga mediante una crisis y ajuste ca&oacute;tico. El rol de la pol&iacute;tica es dirimir los conflictos impl&iacute;citos y expl&iacute;citos que implica el ordenamiento macroecon&oacute;mico, fijando prioridades y procurando minimizar los costos.
    </p><p class="article-text">
        Para que un plan de estabilizaci&oacute;n sea exitoso, en mi opini&oacute;n, no necesitamos de &ldquo;<strong>valientes</strong>&rdquo; que se animen a bajar de un plumazo el gasto p&uacute;blico sin importar por donde se corta la mecha. El dise&ntilde;o del plan necesita pensar en qu&eacute; ajustes se pueden hacer, <strong>teniendo en cuenta factores institucionales y estructurales</strong>, as&iacute; como el impacto social del plan y el apoyo de la sociedad que pueda tener.&nbsp;En definitiva, ajustes grotescos de nuestra historia han sido el inicio de fases econ&oacute;micas (y pol&iacute;ticas) todav&iacute;a m&aacute;s inestables. Pero pensar que ning&uacute;n ajuste es necesario ni es posible, nos ha llevado a la penosa situaci&oacute;n actual.
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Palazzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/tiempos-estabilizacion-tiempos-valientes_1_10037952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Mar 2023 08:58:00 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El acuerdo con el FMI y tres escenarios posibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/acuerdo-fmi-tres-escenarios-posibles_129_8771235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbfff52d-a4f8-4db6-909f-6efcec0d4b21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El acuerdo con el FMI y tres escenarios posibles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Evitar una nueva crisis debe ser la prioridad número uno; hay evidencia de que la gran mayoría de las veces que  una economía entra en recesión, no recupera nunca su PBI potencial.</p></div><p class="article-text">
        En un trabajo acad&eacute;mico del a&ntilde;o 2015, Blanchard, Cerruti y Summers establecieron que <strong>alrededor del 70% de las veces que una econom&iacute;a entra en recesi&oacute;n, luego no recupera nunca su PBI potencial.</strong> Es decir, en 7 de cada 10 crisis los pa&iacute;ses sufren una ca&iacute;da permanente en su capacidad productiva y, por consiguiente, una ca&iacute;da en el bienestar agregado de su poblaci&oacute;n. Un torta m&aacute;s chica que perdura en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Argentina, por su parte, fue el pa&iacute;s con mayor cantidad de crisis entre 1970 a 2010 de un total de 70 econom&iacute;as relevadas. Si le sumamos los eventos cambiarios, inflacionarios, crisis de deuda y burs&aacute;tiles posteriores a 2010, sin dudas seguimos estando c&oacute;modos en el podio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; aprendemos de esto? Que nuestro l&aacute;nguido crecimiento econ&oacute;mico es un resultado que no puede sorprendernos (0,5% per c&aacute;pita por a&ntilde;o desde 1970 a 2020). &iquest;Qu&eacute; otra cosa aprendemos? Que con cada recesi&oacute;n y/o crisis nos volvemos menos productivos y, posiblemente, menos competitivos internacionalmente. &iquest;Cu&aacute;l es la lecci&oacute;n principal? Hay que evitar las crisis y los ciclos econ&oacute;micos. <strong>La volatilidad solo nos deja en peor situaci&oacute;n, con una torta m&aacute;s chica, una econom&iacute;a menos productiva y una mayor proporci&oacute;n de gente bajo la l&iacute;nea de la pobreza. </strong>Estos efectos perduran en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Decid&iacute; empezar la nota con estos datos para enfatizar la magnitud del problema al que nos enfrentamos si no logramos alcanzar un acuerdo con el Fondo Monteario Internacional. Hoy estamos en una situaci&oacute;n de extrema fragilidad econ&oacute;mica, con poco margen para evitar caer nuevamente en una recesi&oacute;n y crisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tres escenarios son los que podr&iacute;an plantearse, esquem&aacute;ticamente, en el futuro inmediato. Por un lado, un primer escenario de no acuerdo donde la crisis est&aacute; asegurada, aunque la magnitud de la misma resulta inimaginable. Este escenario era improbable hasta que parte del oficialismo decidi&oacute; poner sus reparos sobre su propio principio de entendimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El segundo escenario parecer&iacute;a ser el m&aacute;s probable, donde parte del &lsquo;<em>oficialismo opositor&rsquo;</em> se abstiene o vota a rega&ntilde;adientes, y se logra un acuerdo con la oposici&oacute;n pero solo para evitar el default con el Fondo. Aqu&iacute; se esquiva el peor escenario pero no se logran pr&aacute;cticamente ninguno de los beneficios adicionales como los que podr&iacute;a traer un compromiso cre&iacute;ble de ordenamiento de las cuentas fiscales y monetarias. &iquest;Por qu&eacute;? Porque v<strong>a a ser muy dif&iacute;cil que se logre convencer al sector privado de que las metas del acuerdo se van a cumplir. </strong>Ser&aacute; un acuerdo hecho en soledad por una parte de la coalici&oacute;n gobernante, sin el apoyo del socio mayoritario de la misma, ni el acompa&ntilde;amiento de la oposici&oacute;n en la diagramaci&oacute;n de programa econ&oacute;mico. Esto indicar&iacute;a que, casi por seguro, se abandonar&aacute;n o renegociar&aacute;n las metas a la brevedad, evitando conseguir la principal virtud de un acuerdo de este tipo: disminuir m&iacute;nimamente las dudas sobre la pol&iacute;tica econ&oacute;mica futura. Y si hay un canal para que el acuerdo logre mantener alg&uacute;n margen de crecimiento de la econom&iacute;a argentina es convenciendo al sector privado que la gradual (&iquest;lenta?) normalizaci&oacute;n macroecon&oacute;mica durar&aacute; m&aacute;s all&aacute; del a&ntilde;o par en curso.
    </p><p class="article-text">
        El tercer escenario es aquel en donde, efectivamente, todo el oficialismo apoya el acuerdo con el Fondo. Este no es necesariamente un escenario positivo, pero es el menos negativo de los tres. Aqu&iacute; se maximiza la probabilidad de que el acuerdo sea la punta de lanza que logra encausar, dentro de ciertos l&iacute;mites, las expectativas. Se podr&iacute;a conseguir aire para disminuir el costo de financiamiento del sector p&uacute;blico, como tambi&eacute;n bajar los costos financieros del sector privado. La compresi&oacute;n del riesgo pa&iacute;s y la brecha cambiaria ser&iacute;a la mejor noticia que el gobierno puede recibir en este contexto. Esto suceder&aacute; -con mayor probabilidad- si hay consensos de que la Argentina tiene que sanear sus cuentas fiscales, normalizar su pol&iacute;tica monetaria e iniciar un sendero de eliminar las distorsiones impuestas en el mercado de cambios. Es decir, si la coalici&oacute;n gobernante se cree su propio plan.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tiene costos este escenario? S&iacute;. La reducci&oacute;n del gasto fiscal tendr&aacute; impactos negativos por una menor demanda agregada. La quita de subsidios impactar&aacute; en una parte de la poblaci&oacute;n y acelerar&aacute; la inflaci&oacute;n, al igual que la aceleraci&oacute;n de la tasa de depreciaci&oacute;n del tipo de cambio oficial, por nombrar algunas medidas. Sin embargo, los costos son menores a los escenarios alternativos e incluso al status quo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en este &uacute;ltimo &ldquo;escenario&rdquo; imaginario (e inexistente) me quiero detener. El status quo de las pol&iacute;ticas actuales no se puede sostener, menos a&uacute;n sin ning&uacute;n tipo de acuerdo con el FMI. Por otro lado, <strong>no solo no es cierto que evitar cualquier tipo de ajuste no tiene costos, sino que tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que incrementa los costos futuros del mismo.</strong> Para poner un ejemplo, imaginemos que se quiere prorrogar la situaci&oacute;n actual con una brecha del tipo de cambio del 100%. Lo m&aacute;s probable es que contin&uacute;en cayendo las reservas netas, limitando cada vez m&aacute;s la posibilidad de intervenci&oacute;n del Banco Central y la cantidad de d&oacute;lares disponibles para importar y, por ende, producir y/o consumir bienes importados. En el futuro, la inevitable normalizaci&oacute;n del mercado de cambios ser&aacute; partiendo de un nivel de reservas m&aacute;s bajo y con una brecha m&aacute;s alta. <strong>Cualquier intento de cerrar la brecha ser&aacute; m&aacute;s doloroso y brusco, e implicar&aacute; m&aacute;s inflaci&oacute;n que si se inicia una normalizaci&oacute;n macroecon&oacute;mica lo antes posible, guiada por la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo sucede con el d&eacute;ficit fiscal o con las tarifas de los servicios p&uacute;blicos. Por ejemplo, subir los precios de los servicios&nbsp;un 20% cuando la inflaci&oacute;n ser&aacute; al menos del 60% implica que en el futuro el ajuste tarifario ser&aacute; mayor y m&aacute;s brusco. No hay un escenario donde el ajuste no suceda nunca. No puede aspirarse a no ajustar nunca las tarifas. Solo ser&iacute;a posible desear que el ajuste le toque al Gobierno de signo contrario, pero esto implicar&iacute;a pensar que se gestiona pensando m&aacute;s en la imagen propia que en las condiciones de vida de la gente y prefiero analizar suponiendo las buenas intenciones de les dirigentes.
    </p><p class="article-text">
        Para terminar es importante debatir con quienes argumentan que las metas propuestas por el entendimiento entre el Fondo y parte del oficialismo son demasiado costosas y pol&iacute;ticamente inviables, dada la situaci&oacute;n social extrema en la que se encuentra la sociedad y la econom&iacute;a. Sin embargo, es dif&iacute;cil imaginarse objetivos m&aacute;s graduales que los que se hicieron p&uacute;blicos. <strong>Si el grado de negociaci&oacute;n para tomar medidas econ&oacute;micas es tan bajo, son los dirigentes pol&iacute;ticos los que debe encargarse de ampliarlos. Si no, la &uacute;nica posibilidad para realizar correcciones dolorosas continuar&aacute; siendo a trav&eacute;s de nuestras recurrentes crisis macroecon&oacute;micas, donde la econom&iacute;a se adec&uacute;a </strong><em><strong>sola </strong></em><strong>a sus restricciones presupuestarias, de forma ca&oacute;tica y con consecuencias permanentes en la capacidad productiva y el bienestar de la poblaci&oacute;n</strong> que mencionamos al principio de esta nota. Terminar con las crisis tienen que ser nuestra prioridad n&uacute;mero uno para poder volver a hablar de desarrollo econ&oacute;mico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Palazzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/acuerdo-fmi-tres-escenarios-posibles_129_8771235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Feb 2022 10:18:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El acuerdo con el FMI y tres escenarios posibles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[economías]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la búsqueda de consensos de política económica: qué no debe pasar en el “go” para evitar el “stop”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/busqueda-consensos-politica-economica-no-debe-pasar-go-evitar-stop_129_8350814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4b4db8f-ffc3-4847-9fbb-9dbe789f4f4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la búsqueda de consensos de política económica: qué no debe pasar en el “go” para evitar el “stop”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ciclos económicos desde 2010 se encuentran empantanados, entre otras cosas, en los dos roles que tiene el tipo de cambio y que tienden a colisionar.</p></div><p class="article-text">
        El mal desempe&ntilde;o relativo de la econom&iacute;a Argentina desde hace d&eacute;cadas deber&iacute;a dar un ba&ntilde;o de humildad a todos y todas quienes tuvieron roles relevantes en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del pa&iacute;s. Pocas administraciones y per&iacute;odos tienen logros econ&oacute;micos para mostrar. Peor a&uacute;n, esas pocas excepciones no son ejemplos de esquemas robustos de crecimiento o con logros sociales perdurables. Hoy nos encontramos en una nueva d&eacute;cada perdida (2011-2021) de la econom&iacute;a argentina. Y a&uacute;n obviando los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, que requieren un an&aacute;lisis particular debido a la pandemia, <strong>son ocho a&ntilde;os en los que la econom&iacute;a argentina no creci&oacute;, mientras la mayor parte de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n s&iacute; lo hicieron.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esta nota quiero argumentar sobre uno de los consensos que creo que deber&iacute;amos alcanzar como sociedad. Este se refiere a los <strong>roles del tipo de cambio y sus consecuencias sobre el ciclo econ&oacute;mico de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. </strong>Roles que se encuentran desarrollados, por ejemplo, por <a href="http://www.scielo.org.mx/pdf/ete/v83n330/2448-718X-ete-83-330-00225.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pablo Gerchunoff y Mart&iacute;n Rapetti</a>, siendo claves en la explicaci&oacute;n del concepto del conflicto distributivo estructural de la Argentina, y por <a href="https://publications.iadb.org/publications/english/document/The-Currency-Game-Exchange-Rate-Politics-in-Latin-America.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jeffry Frieden y Ernesto Stein</a> al analizar la econom&iacute;a pol&iacute;tica del tipo de cambio real en Am&eacute;rica Latina.
    </p><p class="article-text">
        El tipo de cambio real en un pa&iacute;s con una inflaci&oacute;n elevada tiene dos roles bien marcados. Por un lado, es la variable de ajuste que se encarga de determinar la competitividad externa de los sectores transables (exportables o competidores de las importaciones) de la econom&iacute;a. No es la &uacute;nica variable que lo hace y, desde luego, existen determinantes como el nivel de productividad que son a&uacute;n m&aacute;s importantes en el largo plazo, pero a diferencia de esta &uacute;ltima, el tipo de cambio es la variable que puede ajustar r&aacute;pidamente para eliminar desequilibrios macroecon&oacute;micos. Un tipo de cambio depreciado favorecer&aacute; la producci&oacute;n dom&eacute;stica de bienes transables, permitiendo a m&aacute;s sectores aumentar sus exportaciones y, por otro lado, expandir la producci&oacute;n dom&eacute;stica de sectores que compiten con importaciones.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el tipo de cambio establece el costo de los bienes importados y exportables a los que se enfrentan los consumidores residentes en Argentina. Un tipo de cambio apreciado incrementa el valor en d&oacute;lares de los ingresos de los ciudadanos, permitiendo acceder a una mayor cantidad de bienes y servicios transables e incrementando el bienestar inmediato de los consumidores. Viajes m&aacute;s baratos al exterior, importaciones m&aacute;s baratas, e incluso cortes de la carne m&aacute;s baratos para el mercado interno. 
    </p><p class="article-text">
        En este &uacute;ltimo rol, adicionalmente, impactar&aacute; en la din&aacute;mica inflacionaria. Al influir en la evoluci&oacute;n de un conjunto importante de precios de la econom&iacute;a,<strong> si el tipo de cambio aumenta a una menor tasa de crecimiento que la de los precios, servir&aacute; como </strong><em><strong>ancla inflacionaria</strong></em><strong>.</strong> Es decir, cuanto menos crezca el tipo de cambio, m&aacute;s disminuir&aacute;n los precios de los bienes transables, bajar&aacute; la inflaci&oacute;n y subir&aacute; el poder adquisitivo en d&oacute;lares de los ingresos de los residentes de Argentina. Dado la importancia del consumo dom&eacute;stico en la demanda agregada, <strong>el incremento de los ingresos en d&oacute;lares genera un impulso positivo sobre el PBI, que durar&aacute; todo lo que sea posible mantener ese tipo de cambio apreciado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; est&aacute; el problema&hellip; &ldquo;que durar&aacute; todo lo que sea posible mantener ese tipo de cambio apreciado&rdquo;. &iquest;Por qu&eacute;? Porque este segundo rol del tipo de cambio choca con el primer rol mencionado previamente. <strong>A medida que se aprecia la moneda, menos sectores exportadores son rentables, menos sectores dom&eacute;sticos pueden competir con bienes importados, el incentivo a adquirir importaciones empieza a ser muy grande y se comienzan a acumular d&eacute;ficits de cuenta corriente. </strong>Estos d&eacute;ficits de cuenta corriente, o producir&aacute;n una ca&iacute;da de las reservas internacionales del banco central, o incrementar&aacute;n la deuda externa del pa&iacute;s con resto del mundo. Si la tendencia es a que el d&eacute;ficit externo se agrande producto de la continua apreciaci&oacute;n, ser&aacute; m&aacute;s temprano que tarde que los inversores y residentes se den cuenta que la situaci&oacute;n es insostenible. En ese momento, los inversores dejar&aacute;n de financiar los d&eacute;ficits de cuenta corriente y todos empezaremos a comprar d&oacute;lares para cubrirnos de una futura devaluaci&oacute;n de la moneda. Evidentemente, este incremento en la demanda de d&oacute;lares le dar&aacute; la raz&oacute;n a quienes compraron y producir&aacute; la crisis cambiaria y devaluaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los ciclos econ&oacute;micos desde 2010-2020 se encuentran empantanados, entre otras cosas, en estos dos roles que tiene el tipo de cambio.</strong> Por un lado, los <strong>cortos</strong> ciclos expansivos de la econom&iacute;a vienen de la mano de apreciaci&oacute;n del tipo de cambio real, que produce una baja transitoria de la inflaci&oacute;n y un incremento del poder adquisitivo en d&oacute;lares de los ciudadanos. Sin embargo, esta expansi&oacute;n asociada a una apreciaci&oacute;n, incrementa las importaciones, desincentiva las exportaciones y comienza a acumularse problemas externos. <strong>Luego de intentar </strong><em><strong>soluciones que no solucionan </strong></em><strong>como restringir importaciones o imponer cepos cambiarios, finalmente la econom&iacute;a dice basta y la tensi&oacute;n en el mercado externo termina en una devaluaci&oacute;n que recompone el balance macroecon&oacute;mico externo, pero a costa de una disminuci&oacute;n del poder adquisitivo en d&oacute;lares que genera una recesi&oacute;n en la econom&iacute;a. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es decir, tenemos un crecimiento (<em>go)</em> asociado a una apreciaci&oacute;n de la moneda que termina indefectiblemente en una crisis (<em>stop) </em>asociado a una depreciaci&oacute;n del tipo de cambio. <strong>La depreciaci&oacute;n va a pasar siempre que el crecimiento </strong><em><strong>(go) </strong></em><strong>est&eacute; guiado por una apreciaci&oacute;n cambiaria inducida forzosamente por las autoridades econ&oacute;micas.</strong> Este ajuste est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la voluntad pol&iacute;tica del gobierno de turno, sino que es la econom&iacute;a acomod&aacute;ndose a sus restricciones presupuestarias macroecon&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Pero es importante resaltarlo. No necesariamente el crecimiento de la econom&iacute;a debe generar una situaci&oacute;n insostenible de la balanza de pagos. Seg&uacute;n los c&aacute;lculos de <a href="https://equilibra.ar/elasticidades-macroeconomicas-desagregadas-del-comercio-exterior-de-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este documento de trabajo publicado en Equilibra</a>, sin apreciaci&oacute;n cambiaria no se deber&iacute;an acumular d&eacute;ficit de cuenta corriente a medida que la Argentina crece. Al menos no acumular&iacute;a desbalances si el pa&iacute;s crece al mismo ritmo de crecimiento que sus socios comerciales. <strong>Los problemas, sin embargo ocurren, si la &uacute;nica idea que tenemos para impulsar el crecimiento econ&oacute;mico es con una apreciaci&oacute;n transitoria del tipo de cambio. </strong>M&aacute;s a&uacute;n, esta apreciaci&oacute;n del tipo de cambio perjudica de forma particular a los <a href="https://equilibra.ar/hsaltos-exportadores-y-tipo-de-cambio-real-en-argentina/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sectores exportadores de manufacturas, generadores de empleo formal</a>, que suelen ser foco de los discursos oficiales.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, si queremos salir del estancamiento, es necesario tener nuevas idea de como impulsar un crecimiento econ&oacute;mico que sea sostenible. El atajo de la apreciaci&oacute;n cambiaria tiene patas cortas. Obviamente, este no es el &uacute;nico problema ni es independiente de la sostenibilidad fiscal. Pero este otro consenso macroecon&oacute;mico, tan necesario como el primero, quedar&aacute; para una nota futura en <strong>elDiarioAR.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>GP</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriel Palazzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/economia/busqueda-consensos-politica-economica-no-debe-pasar-go-evitar-stop_129_8350814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Sep 2021 13:07:50 +0000]]></pubDate>
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