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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Ángeles Alemandi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/angeles-alemandi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Ángeles Alemandi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nacieron en La Pampa pero no hablan castellano: cómo es la atención ginecológica a las mujeres menonitas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacieron-pampa-no-hablan-castellano-atencion-ginecologica-mujeres-menonitas_132_12042340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af09cab0-7794-41ab-b508-eee8698dc229_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nacieron en La Pampa pero no hablan castellano: cómo es la atención ginecológica a las mujeres menonitas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Viven en la colonia La Nueva Esperanza. Llegaron a la provincia hace casi 40 años y todavía hoy solo se comunican en un dialecto alemán. Sin una línea intercultural de trabajo, el equipo de salud del hospital de Guatraché inventa estrategias para poder comunicarse y cuidar la salud sexual y reproductiva de ellas, siempre mediada por maridos. </p></div><p class="article-text">
        Achina los ojos, como si quisiera agudizar el o&iacute;do. La mirada se le deforma al darse cuenta de que no puede descifrar lo que le est&aacute;n diciendo. Tiene 23 a&ntilde;os y no se le nota la panza de casi siete meses: luce un vestido oscuro y floreado, mangas largas, cuello cerrado, pinzado en la cintura, que esconde sus rodillas, y cubre su cabeza un pa&ntilde;uelo negro que indica que est&aacute; casada. Est&aacute; sola en la casa cuando recibe al personal de salud del hospital m&aacute;s cercano.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No entiende &mdash;dice. Habla de s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es una joven menonita que vive en La Nueva Esperanza, al sur de la provincia de La Pampa.</strong> Quiz&aacute; se llama Ana o Judith o Mar&iacute;a o Katherina o Helena. All&iacute; las mujeres se confunden al vestir igual, comportarse id&eacute;ntico y compartir los mismos nombres propios. La mayor&iacute;a, adem&aacute;s, s&oacute;lo habla <em>plauttdeutsch</em>, un dialecto alem&aacute;n.&nbsp;
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        <strong>En esta colonia todo est&aacute; mediado por los hombres que s&iacute; manejan el castellano. Son los que traducen, los que hablan por ellas.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Stella Viana, t&eacute;cnica en obstetricia, trabaja en el hospital Dr. Manuel Freire de Guatrach&eacute;, la localidad m&aacute;s cercana a la colonia, y fue hasta all&iacute; con las compa&ntilde;eras del servicio de Enfermer&iacute;a. Es un viaje que realizan al menos una vez por mes, desde hace muchos a&ntilde;os. Recorren 30 kil&oacute;metros por camino de tierra para implementar estrategias de prevenci&oacute;n y garantizar asistencia y acompa&ntilde;amiento a las mujeres embarazadas.
    </p><p class="article-text">
        Sabe Viana que, sin el marido de la joven presente, no podr&aacute; hacerle el control. Le pregunta si &eacute;l sali&oacute;. Dice: esposo, hombre, compa&ntilde;ero. Se le acaban los sin&oacute;nimos, no recuerda c&oacute;mo se traduce. En estos a&ntilde;os ha aprendido palabras y expresiones en alem&aacute;n. Es entonces cuando la joven balbucea algo indescifrable que termina con un nombre propio de var&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Y la conversaci&oacute;n se hace de se&ntilde;as y de palabras claves. Queda claro que el marido est&aacute; en otro lado. Habr&aacute; que ir a buscarlo. La futura mam&aacute; acepta subir a la Kangoo en la que se mueve el personal del hospital.
    </p><h2 class="article-text">Colonos en La Pampa&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La Nueva Esperanza se fund&oacute; en 1986, cuando un grupo de menonitas de M&eacute;xico y Bolivia compr&oacute; diez mil hect&aacute;reas de tierras y se instal&oacute; en la regi&oacute;n. Buscaban un lugar alejado, aislado, donde expandir la comunidad y cumplir con el estilo de vida que les impone sus creencias. Si bien el CENSO 2022 de La Pampa no detalla la poblaci&oacute;n de esta comunidad, <strong>se estima que superan los 1.800 habitantes.</strong> Son una rama del movimiento cristiano anabaptista que surge con la Reforma protestante por impulso del predicador Menno Simons. Promueven el pacifismo, la simpleza, una vida dedicada al trabajo, lo m&aacute;s alejada del mundo y sus tentaciones: <strong>hasta la m&uacute;sica est&aacute; prohibida </strong>porque la danza puede despertar el goce de los cuerpos. Se casan para siempre. Constituyen familias numerosas. Ellas no salen del &aacute;mbito privado: esposas, madres, amas de casa. Ellos se conectan con el afuera por cuestiones laborales: impulsan proyectos metal&uacute;rgicos, agropecuarios, tienen grandes aserraderos, producen muebles en sus carpinter&iacute;as y venden sus productos en todo el pa&iacute;s; con ese fin comercial logran dominar el idioma.
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        La futura mam&aacute; y la t&eacute;cnica en obstetricia no recorren mucho m&aacute;s de doscientos metros cuando llegan a destino. La joven baja y camina hacia el muchacho que est&aacute; manejando el tractor. Stella Viana, 53 a&ntilde;os, de ambo celeste, sandalias negras con plataforma, y anteojos negros, la sigue de cerca. &Eacute;l se presenta como el hermano, su cu&ntilde;ado no est&aacute; ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;C&oacute;mo se dice marido en alem&aacute;n? &mdash;pregunta Viana. Y saca un recetario y all&iacute;, en el medio del campo, anota lo que le suena por fon&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Las dos mujeres vuelven a la camioneta. La joven se&ntilde;ala con el dedo &iacute;ndice d&oacute;nde ir. Lo encuentran al marido en un galp&oacute;n donde hacen tinglados. Regresan los tres a la casa de la pareja, ellas en la Kangoo, <strong>&eacute;l en el &uacute;nico veh&iacute;culo que pueden manejar en la colonia: un buggy tirado por caballos que no podr&iacute;a llegar muy lejos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La vivienda tiene pocos muebles, un calendario cuelga en la pared. Casi las 9 de la ma&ntilde;ana un d&iacute;a de&nbsp; verano. En los quince minutos que siguen, la joven ser&aacute; apenas un cuerpo gestante. Una mujer que se dejar&aacute; medir la presi&oacute;n, que luego se acostar&aacute; en la cama, permitir&aacute; que Stella Viana mida con un cent&iacute;metro el contorno de su panza, que sonreir&aacute; apenas cuando escuche los latidos del coraz&oacute;n de esa hija que est&aacute; en camino y que a&uacute;n no sabe c&oacute;mo nombrar&aacute;. Quiz&aacute; Ana o Judith o Mar&iacute;a o Katherina o Helena. Ser&aacute; &eacute;l quien responda todo: s&iacute;, est&aacute; tomando hierro; s&iacute;, se hizo los an&aacute;lisis; la prueba del az&uacute;car, s&iacute;.&nbsp;
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                    alt="Identidad. Se preservan los nombres reales de las mujeres referidas en esta nota. Las fotos corresponden al trabajo del fotógrafo Bertin, que trabaja hace años en torno a esta pequeña comunidad."
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                Identidad. Se preservan los nombres reales de las mujeres referidas en esta nota. Las fotos corresponden al trabajo del fotógrafo Bertin, que trabaja hace años en torno a esta pequeña comunidad.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Tender puentes&nbsp;</h2><p class="article-text">
        La colonia se considera una asociaci&oacute;n civil, propiedad privada, as&iacute; anuncia un cartel en su entrada. Se divide en nueve campos, cada uno de ellos tiene un var&oacute;n a cargo. A cientos de metros de donde se encuentra Stella Viana, en la casa del Jefe de este sector, M&oacute;nica Mora y Liliana Litoux se encargan de la vacunaci&oacute;n. Siguen de cerca a cada ni&ntilde;o y ni&ntilde;a que nace en la colonia y han logrado garantizar que todos completen los esquemas de dosis obligatorias que indica el calendario.
    </p><p class="article-text">
        M&oacute;nica Mora hace 25 a&ntilde;os que trabaja en el hospital de Guatrach&eacute; y 14 que realiza estos viajes. Al principio, cuenta la enfermera, iba a vacunar a las escuelas que hay en la colonia -que est&aacute;n absolutamente por fuera del sistema de educaci&oacute;n argentino y siguen sus propias normas de ense&ntilde;anza: apenas algunas materias, hasta los 12 a&ntilde;os- all&iacute; llegaban las familias, los hombres a la cabeza, el maestro oficiando de traductor. Pero desde hace unos a&ntilde;os esta enfermera de 58 a&ntilde;os, cabello corto y mirada mansa, logr&oacute; que en cada campo la reciban en la casa del Jefe y la mujer de &eacute;ste sea la anfitriona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las menonitas empezaron a ir con sus hijos, sin los maridos.</strong> Entre ellas conversan, se r&iacute;en, se cuentan cosas que quedan en esa burbuja del idioma propio. &iquest;De qu&eacute; hablar&aacute;n? &iquest;Podr&aacute;n encontrar en ese espacio un lugar seguro donde charlar? &iquest;Tendr&aacute;n confianza para narrar lo &iacute;ntimo? &iquest;Alguna cada tanto renegar&aacute; de las tareas de la casa, de la crianza de los hijos, del cuidado del huerto, de la vaca que espera ser orde&ntilde;ada, de la ropa que ellas mismas confeccionan para toda la familia? &iquest;Qu&eacute; le dir&aacute;n las dem&aacute;s? M&oacute;nica Mora no puede saberlo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de tanto tiempo, dice que teji&oacute; con ellas un c&iacute;rculo de confianza y de cari&ntilde;o. Los maridos tambi&eacute;n deben leer eso, porque a veces se acercan, quiz&aacute; asoci&aacute;ndola con una persona que entiende temas de salud, para hacerle algunas preguntas dif&iacute;ciles:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por qu&eacute; est&aacute; tan triste mi esposa.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Qu&eacute; le pasa que llora tanto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por qu&eacute; no tiene ganas de tener relaciones.
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o es enorme. M&oacute;nica Mora dice entonces que estos viajes tienen que ver con su tarea como agente de salud, pero tambi&eacute;n la movilizan otros motivos:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Conocer sus costumbres. Conversar. <strong>Hace casi 40 a&ntilde;os que llegaron a La Pampa y nunca hemos recibido alguna capacitaci&oacute;n espec&iacute;fica sobre su cultura para saber c&oacute;mo trabajar con los menonitas.&nbsp;</strong>
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                    alt="Sin electricidad, sin español, sin música. La vida en la colonia La Nueva Esperanza, donde deciden vivir de acuerdo a preceptos religiosos muy restrictivos."
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                Sin electricidad, sin español, sin música. La vida en la colonia La Nueva Esperanza, donde deciden vivir de acuerdo a preceptos religiosos muy restrictivos.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El poder de la informaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Pilar Galende, m&eacute;dica pampeana presidenta de la Federaci&oacute;n Argentina de Medicina General, opina que los equipos de salud <strong>desarrollan estrategias creativas de trabajo ante la falta total de pol&iacute;ticas de Estado que tengan una perspectiva intercultural.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Si se trabaja desde una visi&oacute;n m&eacute;dica hegem&oacute;nica, universalista, se atiende a todos por igual y no se contempla la diversidad.
    </p><p class="article-text">
        La licenciada en obstetricia Evelyn Espinoza, 26 a&ntilde;os, nacida en la localidad pampeana de 25 de Mayo, dice que la facultad no prepara para trabajar con otras culturas. Y cuando lleg&oacute; a Guatrach&eacute; para sumarse al equipo del hospital, apenas sab&iacute;a de la existencia de la colonia menonita y nadie la asesor&oacute;. Todo lo que aprendi&oacute; fue sobre la marcha, gracias a Stella Viana y otras compa&ntilde;eras, a los viajes que ella tambi&eacute;n hizo junto con las enfermeras para atender en domicilio.
    </p><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o que est&aacute; all&iacute;, pero pronto se ir&aacute;. Se muda a otra provincia. Durante estos meses ha recibido a las pacientes y sus maridos en su consultorio del hospital. Las parejas suelen ir s&oacute;lo para el seguimiento del embarazo. Luego del parto, ella acostumbr&oacute; a citarlas para seguir vi&eacute;ndolas. En esas visitas les fue hablando de los beneficios de amamantar, de la importancia de que se realicen controles ginecol&oacute;gicos: un papanicolaou, una ecograf&iacute;a mamaria, incluso el mes pasado vino el mam&oacute;grafo ambulante al pueblo y muchas se hicieron la mamograf&iacute;a.<strong> Tambi&eacute;n les fue comentando de m&eacute;todos anticonceptivos para cuidar su salud, algunas parejas que ya tienen varios hijos acceden aunque sienten que incumplen las normas de su comunidad. </strong>Dice que en este &uacute;ltimo tiempo, y ante casos muy excepcionales donde empiezan a estar en riesgo (cuando ya pasaron por varias ces&aacute;reas y un embarazo m&aacute;s ser&iacute;a complicado, cuando son grandes: mujeres de 41, 42 a&ntilde;os que siguen teniendo hijos) accedieron a realizarse ligadura de trompas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Todo lo que ella dice en su consultorio, los hombres se lo transmiten a sus mujeres en alem&aacute;n. &iquest;Tal cual como lo dice? No puede saberlo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Alguna que otra vez tambi&eacute;n le sucedi&oacute; que &eacute;l, sin traducirle a la mujer, le manifest&oacute; que su esposa quer&iacute;a otro m&eacute;todo porque las pastillas no le hab&iacute;an gustado. &iquest;Lo hablaron antes en sus casas? &iquest;Ellas saben lo que est&aacute; diciendo el marido? &iquest;O ellos deciden por ella?, se pregunta Espinoza. Tampoco puede responderlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En La Nueva Esperanza, Stella Viana golpea la puerta en otra casa. La mujer que abre luce un vestido gris azulado con flores celestes, est&aacute; descalza y sin el pa&ntilde;uelo en la cabeza porque no esperaba la visita. Quiz&aacute; se llama Ana o Judith o Mar&iacute;a o Katherina o Helena. Tiene 21 a&ntilde;os, 26 semanas de embarazo, la cara redonda, los ojos claros. Algo la ilumina por dentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El otro d&iacute;a me diste para hacer la toxoplasmosis. Era para la semana que viene &mdash;dice &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No hace falta que viajen ahora, la idea es ayudarlos, que se ahorren ese gasto. Hagan todo el mes que viene &mdash;responde Viana, que sabe que para ir a control deben contratar un taxi y ese viaje les cuesta alrededor de $70.000.&nbsp;
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        Despu&eacute;s se acerca a la joven y con una palabra que pronuncia en alem&aacute;n, le indica que se acueste. La revisa, pone gel sobre su panza y de pronto el tulum tulum de ese beb&eacute; que esperan ocupa toda la habitaci&oacute;n. &iquest;Escuchan?, dice ahora, tambi&eacute;n en alem&aacute;n. Si es nena, cuenta el marido, se llamar&aacute; como su esposa.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellos se miran. J&oacute;venes, bellos, parecen enamorados, quiz&aacute; felices. &iquest;Estar&aacute; pensando Stella Viana cu&aacute;nto podr&aacute; durar aquello en una comunidad donde muchas de las mujeres que atiende se automedican con antidepresivos? Ella lo sabe porque es una de las preguntas que les hace en los primeros controles de embarazo: qu&eacute; remedios toma, para evaluar los riesgos durante la gestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los menonitas son el grupo que m&aacute;s recurre al hospital de Guatrach&eacute;, superan a la poblaci&oacute;n local. </strong>Casi todas las mujeres embarazadas se atienden ah&iacute;, aunque algunas eligen consultorios privados. Los partos, por falta de anestesistas en la zona,&nbsp; se realizan en Santa Rosa, la capital de La Pampa.
    </p><p class="article-text">
        En su consultorio en el hospital, Viana colg&oacute; un almanaque de un autoservicio de la colonia, se lo regalaron en una de sus visitas. Menoniten Koloni, dice la direcci&oacute;n. Sobre el escritorio hay folleter&iacute;a de m&eacute;todos anticonceptivos, infecciones de transmisi&oacute;n sexual, anticoncepci&oacute;n hormonal de emergencia, interrupci&oacute;n del embarazo en el sistema de salud.
    </p><p class="article-text">
        No hay ninguna informaci&oacute;n traducida al alem&aacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los varones son la vía de comunicación entre las mujeres y las médicas que las atienden. Ellas no hablan castellano y el hospital de la zona no tiene folletería en su idioma, a pesar de que llevan más de 40 años en la zona."
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            <span class="title">
                Los varones son la vía de comunicación entre las mujeres y las médicas que las atienden. Ellas no hablan castellano y el hospital de la zona no tiene folletería en su idioma, a pesar de que llevan más de 40 años en la zona.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Otras experiencias&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Desde Neuqu&eacute;n, Fabi&aacute;n Gancedo, m&eacute;dico generalista, director<strong> </strong>del Centro de Salud Intercultural Ragui&ntilde; Kien de la cuenca Ruca Choroi -donde la&nbsp; biomedicina tradicional se combina con la mapuche-, dice que es imposible generar un espacio de atenci&oacute;n de calidad si no se instala un v&iacute;nculo con la persona sufriente a trav&eacute;s de la palabra. El Estado, los sistemas de salud, deber&iacute;an hacer un esfuerzo por lograr esa comunicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra parada en la colonia. Las enfermeras ingresan a la casa de una mujer que dio a luz hace unos d&iacute;as para vacunar a su hijo mayor. Es un ni&ntilde;o rubio que grita desaforado ni bien las ve llegar. El padre traduce:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Dice que quiere volver afuera a tomar mates con la mam&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella sonr&iacute;e, como orgullosa, y se sigue balanceando para acunar a la criatura min&uacute;scula que tiene cerca del pecho. Quiz&aacute; se llama Ana o Judith o Mar&iacute;a o Katherina o Helena. Su vestido floreado parece gastado de tanto lavarse. Es una mujer de 40 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio del llanto de su hijo, el hombre reconoce a Stella Viana, le pide si puede controlar a su esposa, que a&uacute;n tiene los puntos de la ces&aacute;rea. Cuando el ni&ntilde;o se libera de los pinchazos, la pareja pasa a la habitaci&oacute;n donde est&aacute; la cama matrimonial y la profesional revisa a la mujer. Aprovecha entonces para decirles algo que s&iacute; la preocupa: es un mito que no hay riesgo de embarazo mientras est&eacute; amamantando. Les habla de la importancia de que se cuiden al momento de tener relaciones, el hombre asiente.
    </p><p class="article-text">
        Al salir se despide en alem&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, el &aacute;rea de Servicio Social junto con Enfermer&iacute;a, el &aacute;rea de Obstetricia, Odontolog&iacute;a y Medicina General, present&oacute; a la Direcci&oacute;n del hospital un proyecto denominado Acercando Salud. El mismo ten&iacute;a como objetivo que el equipo completo pudiese trasladarse dos veces al mes a La Nueva Esperanza para impulsar un trabajo &ldquo;singular, familia por familia, conociendo cada realidad&rdquo;. Fue elevado al Ministerio.
    </p><p class="article-text">
        En la justificaci&oacute;n se hac&iacute;a referencia al desaf&iacute;o que representaba &ldquo;para los profesionales de salud poder comunicarse y brindar servicios de calidad&rdquo;, dec&iacute;a que las mujeres no s&oacute;lo atienden sus embarazos sino tambi&eacute;n el cuidado de los ni&ntilde;os y <strong>el no manejo del castellano por parte de ellas &ldquo;genera una desigualdad real&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No tuvimos respuesta favorable porque no hay recursos, y creo que tambi&eacute;n es la misma din&aacute;mica del sistema: no se promueve una medicina comunitaria &ndash;dice Ludmila Bravo, trabajadora social del Servicio Social, una de las autoras del proyecto.
    </p><p class="article-text">
        Bravo tiene 24 a&ntilde;os, lleva cuatro en el hospital. Dice que aprendi&oacute; mucho de la cultura menonita gracias a una tesis que encontr&oacute; en la biblioteca de un colegio secundario de la localidad: Christenvolk, del antrop&oacute;logo Lorenzo Ca&ntilde;&aacute;s Bottos, publicada en 1998, un trabajo etnogr&aacute;fico realizado en La Nueva Esperanza. Lo dem&aacute;s fue compromiso con su tarea desde un lugar emp&aacute;tico y respetuoso. Y clave el espacio que le dieron las enfermeras para poder viajar con ellas a territorio a realizar intervenciones.
    </p><p class="article-text">
        En la tesis, Ca&ntilde;&aacute;s Botto referenciaba que entonces, a fines de los 90, en la colonia los partos y la mayor&iacute;a de los problemas de salud eran tratados por un hombre menonita que no ten&iacute;a preparaci&oacute;n acad&eacute;mica. Con los a&ntilde;os y gracias al trabajo del equipo de salud del hospital de Guatrach&eacute; eso fue cambiando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eugenia Human, 30 a&ntilde;os, compa&ntilde;era de Ludmila Bravo en Servicio Social, cursa un Doctorado en Trabajo Social y habla de enfoques con perspectiva de g&eacute;nero, de la importancia del conocimiento pluricultural, de concepciones antropol&oacute;gicas. Para ella la comunidad tiene una visi&oacute;n machista, pero se est&aacute;n rompiendo patrones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No podemos juzgar porque esa es su cultura, su forma de vida, pero para nosotras hay vulnerabilidad en el acceso a los derechos sexuales y reproductivos de la mujer y debemos acompa&ntilde;ar promoviendo los cuidados.
    </p><p class="article-text">
        En la charla telef&oacute;nica, Gancedo, el m&eacute;dico que lleva a&ntilde;os trabajando con enfoque intercultural en Neuqu&eacute;n, insisti&oacute; en que el Estado debe velar para que los derechos constituidos se ejerzan en todo el territorio, al menos garantizar que las personas rechacen el usufructo de un derecho, pero con un conocimiento cabal de la situaci&oacute;n y <strong>no por un sometimiento en el que est&aacute;n viviendo.</strong> Intuye bien este m&eacute;dico que &ldquo;debe ser un problema y una duda grande para los compa&ntilde;eros pampeanos si ni siquiera puede comunicarse con las usuarias&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El esfuerzo de profesionales de la salud ha conseguido que los niños de la colonia tengan el calendario de vacunación completo. La consulta médica encuentra un severo limitante en el idioma."
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            <span class="title">
                El esfuerzo de profesionales de la salud ha conseguido que los niños de la colonia tengan el calendario de vacunación completo. La consulta médica encuentra un severo limitante en el idioma.                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">En sus propias palabras</h2><p class="article-text">
        A Ludmila Bravo le queda una esperanza. Uno de los maestros de la colonia le cont&oacute; que en la escuela menonita el pizarr&oacute;n se divide al medio: de un lado se le ense&ntilde;an cosas a los varones, del otro a las mujeres. En alg&uacute;n momento ellos reciben lecciones en espa&ntilde;ol. Ellas no, pero:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Algunas deben pispear y aprenden igual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ruth Villagra, actual directora del hospital Manuel Freire de Guatrach&eacute;, agradece amablemente ser contactada, pero por mensaje de Whatsapp dice: &ldquo;No deseo dar mi opini&oacute;n sobre este tema&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es la &uacute;ltima visita de la ma&ntilde;ana. Uno, dos, tres, cuatro, cinco ni&ntilde;os salen de la casa, detr&aacute;s el padre. Stella Viana se presenta. El hombre la hace pasar. Su compa&ntilde;era, de 31 a&ntilde;os, est&aacute; cursando el &uacute;ltimo tramo del embarazo: semana 38. Para llegar al dormitorio van zigzagueando para no pisar animalitos de la granja y mu&ntilde;ecas que hay en el suelo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La habitaci&oacute;n da cuenta de los treinta grados de temperatura que hace afuera. Un&nbsp; ventilador que funciona a bater&iacute;a -porque la colonia elige vivir sin tendido el&eacute;ctrico- apenas mueve el aire tibio. La mujer menonita se sienta sobre la cama y el vestido se abre como una flor. Mira fijo el piso.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esperan otro var&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;C&oacute;mo se va a llamar? &mdash;dice Viana antes de revisarla.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Como mi pap&aacute; &mdash;responde ella.
    </p><p class="article-text">
        Y su poder decir queda repiqueteando en el aire. Podr&iacute;a llamarse Ana o Judith o Mar&iacute;a o Katherina o Helena. O tener un nombre distinto.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Tienen alguna servilleta o papel higi&eacute;nico para despu&eacute;s retirar el gel? &mdash;pregunta Viana mientras saca de la funda el aparato para escuchar la actividad card&iacute;aca del beb&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hombre da unos pasos para buscar lo pedido, <strong>pero su esposa est&aacute; entendiendo todo</strong> y en silencio estira la mano, abre la mesa de luz, saca un rollo de papel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Stella Viana sonr&iacute;e.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>AA / MA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Alemandi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/nacieron-pampa-no-hablan-castellano-atencion-ginecologica-mujeres-menonitas_132_12042340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 02:59:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nacieron en La Pampa pero no hablan castellano: cómo es la atención ginecológica a las mujeres menonitas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Pampa,Mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desinformación y síndrome de “pueblo chico”: las últimas barreras para acceder al aborto en La Pampa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/desinformacion-sindrome-pueblo-chico-ultimas-barreras-acceder-aborto-pampa_132_10863763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/946e8f22-b0ed-4a33-8813-47a15a887c33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desinformación y síndrome de “pueblo chico”: las últimas barreras para acceder al aborto en La Pampa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La provincia tuvo iniciativas pioneras en materia de derechos sexuales y (no) reproductivos, tiene los indicadores más altos de prácticas realizadas de IVE e ILE en relación con su población de mujeres y ya no registra muertes por abortos clandestinos. Pero encuentra barreras en la plena aplicación de la ley. Hay problemas de confidencialidad en localidades pequeñas y alerta por las modificaciones que propone el nuevo gobierno. </p></div><p class="article-text">
        Cientos de kil&oacute;metros recorridos. Mirta Fiorucci maneja el Chevrolet blanco. Va r&aacute;pido, le gusta andar en la ruta. Tiene el pelo enrulado y gris&aacute;ceo, usa unos anteojos de marcos enormes, como si fuesen capaces de mostrarle mejor el mundo y de protegerla tambi&eacute;n de la inclemencia de lo que ve. 63 a&ntilde;os, profesora de matem&aacute;tica y f&iacute;sica, militante feminista desde los &acute;90 aunque entonces ni siquiera ella se nombraba de ese modo. Antes de las cinco de la madrugada sali&oacute; de su casa, amanece en La Pampa. En el asiento del acompa&ntilde;ante va M&oacute;nica Rodr&iacute;guez. 67 a&ntilde;os, m&eacute;dica pediatra, dice que alguna vez fue t&iacute;mida, pero a 10 a&ntilde;os ya hab&iacute;a le&iacute;do La mujer rota de Simone de Beauvoir. Las dos miran hacia adelante.
    </p><p class="article-text">
        En La Pampa, <strong>Mirta Fiorucci y M&oacute;nica Rodr&iacute;guez son referentes en la lucha por los derechos sexuales y (no) reproductivos</strong>. Dos pioneras que lideraron el Monitoreo Social, un trabajo territorial que presentaron a fines de 2023 donde intentaron dilucidar c&oacute;mo se est&aacute; aplicando la ley 27.610 de interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo en las grandes ciudades como en los pueblos m&aacute;s peque&ntilde;os e inh&oacute;spitos de la provincia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora suena jazz en ese cub&iacute;culo que se desplaza sobre la l&iacute;nea del asfalto. Est&aacute;n yendo a Santa Isabel, pero despu&eacute;s viajar&aacute;n a General Acha, estar&aacute;n en Victorica, visitar&aacute;n La Adela, llegar&aacute;n a Realic&oacute;, parar&aacute;n en Jacinto Arauz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para ser justa: llevan miles de kil&oacute;metros, no cientos, miles de kil&oacute;metros recorridos en este viaje que iniciaron hace tantos a&ntilde;os, porque hay que sumar tambi&eacute;n todas las veces que marcharon por las calles de Santa Rosa, levantando banderas feministas y pa&ntilde;uelos verdes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En la Plaza San Martín, de Santa Rosa.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La Pampa, feminista precoz</h3><p class="article-text">
        La salud sexual y reproductiva fue definida por primera vez como un derecho en la Conferencia Internacional de Poblaci&oacute;n y Desarrollo realizada en El Cairo en 1994. Pero tres a&ntilde;os antes de eso, La Pampa ya hab&iacute;a sancionado el Programa Provincial de Procreaci&oacute;n Responsable. Garantizaba el acceso a la anticoncepci&oacute;n reversible. <strong>Si bien por aquellos d&iacute;as un sacerdote predic&oacute; en Santa Rosa que &ldquo;el &uacute;tero es de Dios&rdquo; fue la primera jurisdicci&oacute;n de nuestro pa&iacute;s en avanzar con una legislaci&oacute;n as&iacute;. Reci&eacute;n en 2002 tuvimos una ley nacional en esta materia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Pampa tambi&eacute;n se adelant&oacute; en el reconocimiento al derecho a la anticoncepci&oacute;n permanente. Fue en esa &eacute;poca cuando se conocieron Mirta Fiorucci y M&oacute;nica Rodr&iacute;guez. En 2002, a la pediatra la invitaron a participar de las reuniones que hac&iacute;a Mujeres por la Solidaridad, colectivo que ya integraba la profesora de&nbsp; matem&aacute;tica. Rodr&iacute;guez lleg&oacute; en un momento clave: a finales de ese a&ntilde;o se hizo p&uacute;blica la historia de <strong>Carmen Guti&eacute;rrez, una madre que reclamaba la ligadura de trompas porque padec&iacute;a una enfermedad que transmit&iacute;a a sus hijos varones </strong>(la distrofia muscular de Duchenne), pero una jueza le hab&iacute;a denegado la pr&aacute;ctica por considerarla ilegal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Esa lucha fue una usina &mdash;dice ahora M&oacute;nica Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        Para acompa&ntilde;ar a Carmen Guti&eacute;rrez el grupo de mujeres se puso a estudiar, a revisar otros casos, distintas legislaciones, empezaron a apropiarse de un lenguaje preciso, a tener una voz en los medios de comunicaci&oacute;n, a hablar del derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Y lograron incidir en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: <strong>en 2003, por unanimidad, en La Pampa se aprob&oacute; la ley sobre el Ejercicio de las Actividades de Salud, que inclu&iacute;a en el art&iacute;culo 17 la realizaci&oacute;n de ligadura de trompas de Falopio y vasectom&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tres a&ntilde;os despu&eacute;s distintas organizaciones sociales de la provincia fueron invitadas a unirse a la Campa&ntilde;a Nacional por el Aborto Seguro, Legal y Gratuito.&nbsp; Mujeres m&eacute;dicas, sindicalistas, universitarias, trabajadoras sociales, docentes, formaron el Foro Pampeano. Fiorucci y Rodr&iacute;guez estaban ah&iacute;. El tema no era algo nuevo para ellas.
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                    alt="En las calles de Santa Rosa el movimiento de mujeres organizados. Desde la sanción de la ley no registran muertes maternas por aborto y la tasa de acceso a la práctica es la más lata del país"
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            <span class="title">
                En las calles de Santa Rosa el movimiento de mujeres organizados. Desde la sanción de la ley no registran muertes maternas por aborto y la tasa de acceso a la práctica es la más lata del país                            </span>
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        &mdash;En 2006 ya sab&iacute;amos que hab&iacute;a casi 500 internaciones por a&ntilde;o en hospitales p&uacute;blicos por causas vinculadas a abortos incompletos en La Pampa &mdash;dice M&oacute;nica Rodr&iacute;guez. &mdash;La realidad no nos era ajena: Santa Rosa no dejaba de ser un pueblo chico, sab&iacute;amos qu&eacute; pasaba, en qu&eacute; consultorios se hac&iacute;an de modo ilegal y riesgoso. Decidimos que trabajar&iacute;amos para no tener muertas en abortos clandestinos.
    </p><p class="article-text">
        Ese a&ntilde;o, ese 2006, se produjo otro antecedente en el acceso al aborto en los &aacute;mbitos hospitalarios de la provincia: se aprob&oacute; una ley&nbsp; -por 19 votos a favor, una &uacute;nica abstenci&oacute;n y sin votos en contra- que dio origen al Protocolo Hospitalario para la atenci&oacute;n de abortos no punibles. Que luego el gobernador Oscar Mario Jorge vet&oacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y las mujeres resistieron: otra militancia golpe&oacute; la puerta. <strong>&ldquo;Se inici&oacute; la construcci&oacute;n de una red basada en el modelo de reducci&oacute;n de riesgos y da&ntilde;os, en alianza con otros espacios profesionales y de activismo para garantizar abortos seguros, en el &aacute;mbito hospitalario&rdquo;</strong>, dice para resumir esa &eacute;poca el informe del Monitoreo Social realizado por el Foro Pampeano.
    </p><h3 class="article-text">Cambio de &eacute;poca</h3><p class="article-text">
        La Pampa. Una tierra reseca, con una poblaci&oacute;n total de casi 362 mil habitantes seg&uacute;n el &uacute;ltimo censo, donde sin embargo la lucha de las mujeres floreci&oacute; mucho antes que en otras zonas. Ac&aacute;, donde creen que nunca pasa nada.
    </p><p class="article-text">
        En 2012, el fallo F.A.L impuls&oacute; nuevos protocolos. La Corte resolvi&oacute; as&iacute; una discusi&oacute;n sobre la que no hab&iacute;a acuerdos: sin importar la salud mental de las mujeres, ante una violaci&oacute;n, el aborto ser&iacute;a no punible. El Foro Pampeano ejerci&oacute; presi&oacute;n a nivel provincial para ajustar los protocolos de acuerdo a lo que implicaba el fallo. Y se mantuvo lo suficientemente cerca de los debates y de los espacios de toma de decisi&oacute;n. En 2018 particip&oacute; en la redacci&oacute;n de un Protocolo de interrupci&oacute;n legal del embarazo (ILE) no restrictivo aprobado por el Ministerio de Salud.
    </p><p class="article-text">
        En el coraz&oacute;n de la pandemia, la marea feminista surfe&oacute; su ola m&aacute;s enorme: se aprob&oacute; a nivel nacional la ley 27.610 de interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo (IVE). Su promulgaci&oacute;n fortaleci&oacute; el trabajo que ya se estaba realizando en La Pampa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&mdash;Desde entonces se duplicaron los centros de salud para implementar la ley en la provincia: de 24 pasaron a ser 55&mdash; dice M&oacute;nica Rodr&iacute;guez.</strong>
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                Situación en la provincia: la legalización de la práctica multiplicó los centros de salud disponibles: de 24 a 55 centros en el 2023                            </span>
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        Pero quiz&aacute; por la misma experiencia adquirida, las compa&ntilde;eras del Foro Pampeano ten&iacute;an en claro&nbsp; que una lucha no se gana s&oacute;lo con la aprobaci&oacute;n de una ley. A veces es solo el comienzo. Sab&iacute;an que en &nbsp;2022 el n&uacute;mero de IVE/ILE fue de 419, lo que arrojaba una tasa de interrupciones cada 1000 mujeres en edad f&eacute;rtil de 4,72, y que de acuerdo al n&uacute;mero de servicios de ILE/IVE en relaci&oacute;n con la poblaci&oacute;n de mujeres, La Pampa hab&iacute;a sido la provincia con el indicador m&aacute;s alto para aquel a&ntilde;o. &nbsp;Lo que se preguntaban era si las mujeres y personas gestantes estaban bien informadas, si conoc&iacute;an realmente sus derechos, si el personal de salud cumpl&iacute;a con lo que ofrec&iacute;a la ley. Y para responder todas esas preguntas dise&ntilde;aron un Monitoreo Social.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Del Congreso a los pueblos</h3><p class="article-text">
        Realic&oacute; es un pueblo de unos ocho mil habitantes ubicado al norte de la provincia. Eli Molina vive all&iacute;, naci&oacute; ah&iacute;, se fue, volvi&oacute;. Tiene 41 a&ntilde;os, trabaja de manera virtual para el museo Olga Orozco. Cuando supo que el Foro Pampeano buscaba compa&ntilde;eras para que monitoreen la aplicaci&oacute;n de la ley, se ofreci&oacute;. En el hospital de su ciudad se acerc&oacute; al consultorio de ginecolog&iacute;a, esper&oacute; a las mujeres que ten&iacute;an turno, les pregunt&oacute; si pod&iacute;an conversar en otro momento. Algunas les dijeron que s&iacute;, pero despu&eacute;s no respondieron sus mensajes, o le dieron mal el n&uacute;mero de tel&eacute;fono. Con otras pudo encontrarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pudo constatar que en Realic&oacute;, como en Santa Rosa o General Pico, las grandes ciudades, se est&aacute; aplicando bien la ley: solicit&aacute;s turno, act&uacute;an seg&uacute;n tu inquietud, hay afiches informativos, la medicaci&oacute;n est&aacute; disponible, los equipos de salud han tejido las redes con otros hospitales para derivar pacientes cuando hace falta. <strong>Pero no alcanza.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Hay mucha desinformaci&oacute;n &mdash;dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Eso atraviesa todas las localidades donde se realiz&oacute; el Monitoreo: &ldquo;las personas encuestadas que refer&iacute;an asistir habitualmente a dicho centro de salud, desconoc&iacute;an que se pod&iacute;a consultar o recibir atenci&oacute;n para la IVE/ILE en dicho establecimiento, al mismo tiempo se observaba que en la sala de espera hab&iacute;a carteler&iacute;a o stickers respecto de este derecho. Esta observaci&oacute;n ilustra uno de los desaf&iacute;os en la implementaci&oacute;n de esta Ley. De alguna manera, <strong>persiste cierto &rdquo;estado de clandestinidad&ldquo; vinculada con estas pr&aacute;cticas en amplios sectores de la poblaci&oacute;n, y a&uacute;n en los propios efectores de Salud,</strong> probables resabios de aquellas pr&aacute;cticas y concepciones que actuaron por d&eacute;cadas, obturando el derecho a decidir la interrupci&oacute;n de un embarazo&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Bancarse el qu&eacute; dir&aacute;n</h3><p class="article-text">
        A cinco horas en auto, en el otro extremo de la provincia, en La Adela, un pueblo de dos mil habitantes que limita con R&iacute;o Negro, Ana Laura Cabrera tambi&eacute;n relev&oacute; qu&eacute; estaba pasando all&iacute; con la ley. Es Licenciada en Ciencias Pol&iacute;ticas, tiene 39 a&ntilde;os, fue parte de la red de Socorristas de la zona, ahora es docente de nivel secundario, feminista. Todo eso en una localidad tan peque&ntilde;a invita, de entrada, a &ldquo;bancarse el qu&eacute; dir&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella tambi&eacute;n visit&oacute; durante semanas la salita comunitaria del pueblo. Tambi&eacute;n pudo ver que se hace bien el trabajo: el m&eacute;dico que trabaja ah&iacute; reconoce el derecho a la interrupci&oacute;n voluntaria y legal del embarazo y &ldquo;eso marca la diferencia&rdquo;, dice. Lo dif&iacute;cil es la mirada de muchas usuarias sobre el tema.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Yo ni loca lo hago, no me lo permito &ndash;le respond&iacute;an las mujeres que entrevist&oacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero Ana Laura Cabrera sabe que nada es tan simple y lineal. Ana Laura Cabrera est&aacute; acostumbrada a que la llamen para que recomiende m&eacute;dicos que no sean del pueblo. La cuesti&oacute;n de que la informaci&oacute;n circula violando el derecho a la intimidad preocupa a los equipos del estado que trabajan por la aplicaci&oacute;n de la ley.
    </p><p class="article-text">
        En las entrevistas que tambi&eacute;n se hicieron para este Monitoreo Social con referentas de la Direcci&oacute;n de Maternidad e Infancia, con el Programa de Salud Sexual y con el Programa de Adolescentes, se reconoce que <strong>la cuesti&oacute;n de la&nbsp; confidencialidad en las comunidades peque&ntilde;as es uno de los puntos m&aacute;s complejos vinculados con la calidad de atenci&oacute;n de las ILE/IVE</strong> y que &ldquo;es motivo de reclamos presentados por las personas que se comunican con la L&iacute;nea de informaci&oacute;n del Ministerio&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mónica Rodríguez, médica pediátrica se volcó al movimiento feminista para el acceso a métodos anticonceptivos                            </span>
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        A 200 kil&oacute;metros de La Adela, hacia el este, se ubica Jacinto Arauz. Rosana Bertinat es nacida en ese pueblo en el que alguna vez Ren&eacute; Favoloro trabaj&oacute; como m&eacute;dico rural. En la actualidad, la localidad no tiene m&aacute;s de dos mil quinientos habitantes. Bertinat tiene 35 a&ntilde;os, es Profesora en Psicolog&iacute;a, las primeras marchas de Ni Una Menos terminaron de comprometerla con los derechos de las mujeres, despu&eacute;s la militancia por la IVE se volvi&oacute; tambi&eacute;n su causa. Desde ese lugar se sum&oacute; a hacer el Monitoreo. Cubri&oacute; su pueblo y el de al lado: General San Mart&iacute;n, donde da clases en el nivel secundario. Hizo encuestas a mujeres de todas las edades. Qued&oacute; muy sorprendida porque las usuarias de los servicios de salud con las que habl&oacute; cre&iacute;an saber del tema y sin embargo no ten&iacute;an informaci&oacute;n de la IVE, o manejaban datos equivocados, otras sab&iacute;an cosas, pero a medias.
    </p><p class="article-text">
        Los datos generales del Monitoreo confirman esa sensaci&oacute;n de Bertinat: &ldquo;En relaci&oacute;n con el conocimiento de las personas encuestadas respecto de la existencia de una ley nacional que permite abortar legalmente, un 84% de las usuarias contestaron afirmativamente. No obstante, cuando consultamos acerca del conocimiento sobre el plazo gestacional permitido para acceder a una interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo (IVE) el nivel de conocimiento baj&oacute;: s&oacute;lo el 30% respondi&oacute; correctamente. Tambi&eacute;n se observa desconocimiento sobre las causales para el acceso al aborto fuera de ese plazo&rdquo;. <strong>&iquest;Qu&eacute; deber&iacute;amos saber todas las mujeres o personas gestantes? </strong>Pilar Galende, m&eacute;dica pampeana, presidenta de la Federaci&oacute;n Argentina de Medicina General, responde:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La ley 27.610 autoriza la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo hasta la semana 14 inclusive. Hasta esa fecha, la persona que decide no continuar un embarazo por la raz&oacute;n que sea, puede solicitar la pr&aacute;ctica en cualquier servicio p&uacute;blico o privado, tenga o no obra social. La modalidad de objeci&oacute;n de conciencia est&aacute; incluida en la ley, pero no se puede adoptar institucionalmente, o sea, puede ser que un profesional no haga la pr&aacute;ctica, pero el centro de salud debe garantizar la resoluci&oacute;n del caso, ya sea ah&iacute; mismo o realizando una derivaci&oacute;n. Hasta la semana 12 de embarazo las pr&aacute;cticas pueden ser ambulatorias, el tratamiento se hace con dos medicaciones combinadas, de alta eficacia y mucha seguridad, que la persona utiliza en su domicilio siempre con el acompa&ntilde;amiento y la supervisi&oacute;n de un equipo de salud. Entre la semana 13 y 14 puede transitar la interrupci&oacute;n, pero ya en el contexto de una internaci&oacute;n para mayor seguridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rosana Bertinat sabe que hay que seguir defendiendo la ley 27.610, pero tambi&eacute;n dice que <strong>el Estado debe ser garante</strong>.&nbsp; Para ella, como profesora de nivel medio, la ESI es fundamental. Conoce a los adolescentes, sabe que necesitan m&aacute;s espacios para formarse en materia de derechos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pilar Galende, médica pampeana y presidenta de la Federación Argentina de Medicina General. El aborto como necesidad de salud pública                            </span>
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        Es preciso pasar la informaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;M&aacute;s que nunca en este momento &ndash;dice la docente de nivel secundario-. En las aulas se imponen comentarios que antes no se escuchaban, agravios hacia las condiciones sexuales, la puesta en duda de si fueron 30 mil desaparecidos. Ten&iacute;amos un consenso social que se puso en cuesti&oacute;n. Hoy regresan discusiones que te dejan pasmada. Quedas desorientada.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por esa misma raz&oacute;n para el Foro Pampeano fue imprescindible realizar este trabajo del Monitorio Social durante 2023 y presentarlo antes del 10 de diciembre. Quer&iacute;an ver y mostrar todo lo que se hab&iacute;a hecho hasta ac&aacute;. Para cuidarlo, para que siga siendo faro, para no perder de vista las conquistas ganadas, debatidas en el Congreso, amparadas en leyes, protegidas por el Estado. Para seguir trabajando en el acceso a la ley 27.610 en toda la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, detenidas en este instante, &iquest;qu&eacute; ven por los espejos retrovisores Mirta Fiorucci y M&oacute;nica Rodr&iacute;guez? Quiz&aacute; los frutos de tanta lucha. Y un miedo nuevo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Fueron muchos a&ntilde;os &ndash;dice Fiorucci y la voz se entrecorta por la emoci&oacute;n&mdash;. <strong>La gran marea verde no se hizo de un d&iacute;a para el otro: en La Pampa nos sumamos cuando reci&eacute;n aparec&iacute;an los pa&ntilde;uelos verdes y nadie los quer&iacute;a tocar.</strong> Salir de la clandestinidad fue important&iacute;simo. Recorrer tantos pueblos y ver c&oacute;mo se aplica la ley, qu&eacute; sienten las usuarias, es fuerte. Y nos obliga a ampliar el compromiso con el cumplimiento de los derechos que es todo lo que est&aacute; amenazado ahora, con este gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Un largo camino recorrido. Pero como supo decir Eduardo Galeano: &ldquo;el horizonte se corre m&aacute;s all&aacute;&rdquo;. Con el proyecto de ley &Oacute;mnibus, presentado en diciembre por el presidente de la naci&oacute;n, en normativas que tienen que ver con cuestiones de g&eacute;nero se incorporaron definiciones como &ldquo;hijo por nacer&rdquo; o &ldquo;vida desde la concepci&oacute;n&rdquo; y se plantea la eliminaci&oacute;n del principio de autonom&iacute;a progresiva que en el marco de la IVE le permit&iacute;a a las adolescentes de 16 a&ntilde;os decidir sobre sus cuerpos. El pie de Mirta Fiorucci, el pie de cientas de pampeanas, de miles de feministas, siempre dispuesto a pisar el acelerador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>AA/MA </em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Alemandi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/blog/punto-de-encuentro/desinformacion-sindrome-pueblo-chico-ultimas-barreras-acceder-aborto-pampa_132_10863763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jan 2024 14:38:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desinformación y síndrome de “pueblo chico”: las últimas barreras para acceder al aborto en La Pampa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Pampa,Aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juan Martín Maldacena, el argentino que se cree un “estudiante perpetuo” y que para el resto es el Einstein de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/juan-martin-maldacena-argentino-cree-estudiante-perpetuo-resto-einstein-tiempo_130_9138210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3da91d53-b745-44df-b6e1-961b6f34ab2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juan Martín Maldacena, el argentino que se cree un “estudiante perpetuo” y que para el resto es el Einstein de nuestro tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es físico, tiene 53 años, fue el profesor vitalicio más joven de Harvard, trabaja en Princeton y quiere entender el interior de lo agujeros negros o el principio del Big Bang. Lo hace diseñando modelos matemáticos. Es considerada una de las mentes científicas más brillantes. Su madre, su director de tesis y un compañero cuentan su vida en Caballito, su paso por el Balseiro. El universo, según Maldacena.</p></div><p class="article-text">
        <strong>Juan Mart&iacute;n Maldacena</strong> tiene un sue&ntilde;o: &ldquo;entender el interior de los agujeros negros o el principio del Big Bang&rdquo;. Habla en serio. Es argentino, f&iacute;sico te&oacute;rico, desde 2002 profesor en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. Algunos lo llaman el Einstein de nuestros tiempos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Juan Martín Maldacena                            </span>
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        De ni&ntilde;o andaba siempre detr&aacute;s de su padre. &Eacute;ste, ingeniero, trabajaba en una empresa de ascensores: los instalaba, los reparaba. En la casa, si un electrodom&eacute;stico se averiaba, si el motor del auto fallaba, tambi&eacute;n lo sab&iacute;a arreglar. Su &uacute;nico hijo var&oacute;n creci&oacute; vi&eacute;ndolo desarmar cosas, y de a poco se fue fascinando con la posibilidad de ver m&aacute;s all&aacute;, de entender los mecanismos internos que hacen funcionar las cosas. En el departamento sobre Avenida La Plata, donde viv&iacute;an, en CABA, Juan Mart&iacute;n creci&oacute; inventando dise&ntilde;os con piezas de Mecano, armando rompecabezas y aprendiendo sobre construcci&oacute;n, electricidad, mec&aacute;nica.&nbsp;
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                Maldacena y sus fórmulas matemáticas                            </span>
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        Juan Mart&iacute;n Maldacena en 1997 ya trabajaba en Harvard: fue el profesor asociado vitalicio m&aacute;s joven de la historia de esa Universidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo casi se dedica a otra cosa. Cuando termin&oacute; el secundario dijo que quer&iacute;a ser F&iacute;sico y estudiar en el Balseiro. &ldquo;Dios m&iacute;o&rdquo;, pens&oacute; Carmen, su madre. Ingres&oacute; a la UBA, curs&oacute; dos a&ntilde;os una carrera en Ciencias Exactas y entonces postul&oacute; a la Beca del prestigioso Instituto que tiene sede en el Centro At&oacute;mico Bariloche. Se la otorgaron, pero a &uacute;ltimo momento dud&oacute;. &ldquo;No voy a poder mantener una familia con un sueldo de F&iacute;sico&rdquo;, dijo en su casa, &ldquo;quiz&aacute; me conviene estudiar Ingenier&iacute;a&rdquo;. Sus padres le respondieron que probara, que si no le gustaba pod&iacute;a revisar la elecci&oacute;n de la carrera. Era 1987.
    </p><p class="article-text">
        Juan Martin Maldacena gan&oacute; en 2012 el premio Yuri Milner a la F&iacute;sica Fundamental. Fueron reconocidos nueve cient&iacute;ficos de todo el mundo. Le otorgaron tres millones de d&oacute;lares y en una entrevista dijo que no sab&iacute;a qu&eacute; har&iacute;a con el dinero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de todo eso, preocup&oacute; a su madre un par de veces. Iba a una escuela primaria donde le daban mucho valor al deporte, pero &eacute;l no era bueno para el rugby ni para el f&uacute;tbol. Probaron con tenis, pero la raqueta qued&oacute; sin usar. No prestaba nada de atenci&oacute;n a lo que no le interesaba. Despu&eacute;s, cuando en el secundario fue al Liceo, verlo marchar era algo de no creer. Dice Carmen, su madre, que le faltaba la fibra militar: &ldquo;el abanderado avanzaba con paso redoblante y &eacute;l era dragoneante, iba medio en la luna, sin noci&oacute;n del pelot&oacute;n de muchachos que ven&iacute;a atr&aacute;s&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Juan Martín Maldacena                            </span>
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        Juan Mart&iacute;n Maldacena se recibi&oacute; tres a&ntilde;os despu&eacute;s, luego de defender su tesis titulada &ldquo;Teor&iacute;a de cuerdas en espacios curvos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer d&iacute;a en Balseiro qued&oacute; claro que era una mente brillante. Jos&eacute; Edelstein, hoy profesor en el Departamento de F&iacute;sica de Part&iacute;culas de la Universidad de Santiago de Compostela, recuerda aquellos a&ntilde;os de cursada juntos. Dice que una vez, en un viaje en micro desde Buenos Aires a Bariloche, Juan Mart&iacute;n le pidi&oacute; prestado un libro nuevo que &eacute;l ten&iacute;a, era de divulgaci&oacute;n avanzada, sobre Teor&iacute;a de Cuerdas. &ldquo;Se lo di al salir de Retiro y no me lo devolvi&oacute; hasta acabarlo, unas horas m&aacute;s tarde&rdquo;. Confiesa que esa historia se distorsion&oacute; muchas veces: &ldquo;me he encontrado a colegas que rumorean que Juan Mart&iacute;n aprendi&oacute; Teor&iacute;a de Cuerdas en un viaje de autob&uacute;s&rdquo;, dice por mail y suelta un emotic&oacute;n de sonrisa enorme. Lo cierto es que &ldquo;su talento para la f&iacute;sica era (y, sobre todo, es) impresionante&rdquo;. Juan Mart&iacute;n y &eacute;l fueron los &uacute;nicos dos alumnos de esa camada que orientaron su carrera hacia la f&iacute;sica te&oacute;rica de altas energ&iacute;as. Estudiaron juntos varias de las materias espec&iacute;ficas del &aacute;rea. Para Edelstein, lo que m&aacute;s llamaba la atenci&oacute;n de Juan Mart&iacute;n era que sol&iacute;a ser muy callado, hac&iacute;a pocas intervenciones en clase, pero &ldquo;en varias situaciones, cuando se generaban discusiones entre los profesores y los alumnos, y s&oacute;lo cuando &eacute;stas empezaban a resultar confusas para todos, &eacute;l levantaba la mano y sin &eacute;nfasis, casi como si le pesara tener que sacarnos de la confusi&oacute;n, daba la respuesta precisa. Destacaba como alguien excepcional en un grupo de un nivel alt&iacute;simo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juan Mart&iacute;n Maldacena resolvi&oacute; pronto qu&eacute; hacer con ese dinero que hab&iacute;a ganado en 2012: don&oacute; gran parte al Balseiro y fund&oacute; el Programa Maldacena.
    </p><p class="article-text">
        Dice que &ldquo;no hace investigaci&oacute;n para conseguir premios, sino para descubrir cosas nuevas y entender mejor ciertos problemas de la f&iacute;sica&rdquo;. Coherente con esas ideas son sus inversiones. Y, aunque no quer&iacute;a que su nombre resaltara, seg&uacute;n cuenta ahora quien fue su director de tesis en el instituto argentino, el profesor Gerardo Aldaz&aacute;bal, con esos fondos&nbsp; &ldquo;cada a&ntilde;o se hace un llamado para invitar a profesores de distintos lados del mundo, destacados, reconocidos, para que vengan a Bariloche a dar cursos y trabajen con investigadores locales&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juan Mart&iacute;n Maldacena, despu&eacute;s de recibirse, fue aceptado por la Universidad de Princeton para realizar sus estudios de Doctorado. Trabaj&oacute; bajo la direcci&oacute;n del f&iacute;sico Curtis Callan. Su posdoctorado lo hizo la Universidad Rutgers.
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                    alt="Juan Martín Maldacena junto al físico teórico Stephen Hawking"
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                Juan Martín Maldacena junto al físico teórico Stephen Hawking                            </span>
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        Sin dudas su inteligencia se potencia con la pasi&oacute;n y la entrega en lo que hace. Y con cuidar al m&aacute;ximo c&oacute;mo invertir sus energ&iacute;as en eso. Odia perder tiempo. A pesar de que en alg&uacute;n momento todos sus compa&ntilde;eros alquilaban casas o caba&ntilde;as en Bariloche, &eacute;l se qued&oacute; siempre en el pabell&oacute;n de estudiantes del Balseiro. Seg&uacute;n Carmen, porque todo lo que le importaba pasaba ah&iacute;: viv&iacute;a y estudiaba sin desperdiciar minutos. Salir a comprar ropa tambi&eacute;n le pareci&oacute; siempre malgastar sus horas, cuando se gradu&oacute; en Princeton, bajo la toga casi se pone un jeans, pero entr&oacute; en acci&oacute;n Carmen y sali&oacute; a buscarle un traje. Ahora vive frente a su lugar de trabajo: se compr&oacute; una casa en Princeton y desde las ventanas se ve un parque, detr&aacute;s est&aacute; el edificio del IAS, llega a su oficina en un parpadear.
    </p><p class="article-text">
        Juan Mart&iacute;n Maldacena en 1997 public&oacute; un paper en un website, ArXive, que es un sitio p&uacute;blico, y dio a conocer la &ldquo;Conjetura de correspondencia AdS/CFT&rdquo;, que relaciona la teor&iacute;a de campos, que es cu&aacute;ntica, con la gravedad, en un espacio de curvatura negativa. Y fue tal la revoluci&oacute;n que caus&oacute; en el mundo de la ciencia que hoy se la conoce como Conjetura Maldacena.&nbsp;A&uacute;n no hab&iacute;a cumplido 30 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Unos meses antes, se hab&iacute;a ido de vacaciones con su familia al sur. Durante esos d&iacute;as le hab&iacute;a pedido ayuda a sus hermanas para pasar a filminas el paper. Ellas se ocuparon de eso, aunque no entend&iacute;an nada, &ldquo;era chino b&aacute;sico&rdquo;, dice Carmen. Meses despu&eacute;s, sus padres viajaron a Harvard a visitarlo, y &eacute;l cont&oacute; casi como al pasar que hab&iacute;an ido reporteros del <em>New York Times</em> a hacerle una entrevista. El mi&eacute;rcoles siguiente, bajo la lluvia, Carmen con su esposo fueron a un caf&eacute; y antes de entrar compraron el diario para leer la nota publicada. &ldquo;Pens&eacute; que ser&iacute;a una columna, con una foto de &eacute;l tama&ntilde;o carnet y nos encontramos con tres p&aacute;ginas enteras del diario. Mi marido lloraba. Era incre&iacute;ble. Hasta ese momento no se sab&iacute;a nada de &eacute;l. Despu&eacute;s de eso se volvi&oacute; una estrella de rock, daba conferencias y se llenaban los auditorios, le ped&iacute;an entrevistas de todos lados, fue tapa de medios de ac&aacute;&rdquo;, dice ahora su madre.
    </p><p class="article-text">
        Juan Mart&iacute;n Maldacena se dedica a una cuesti&oacute;n dif&iacute;cil: trata de comprender el universo dise&ntilde;ando modelos matem&aacute;ticos y conceptuales que luego se van a utilizar para explicar y predecir fen&oacute;menos de la naturaleza.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Juan Martín Maldacena se dedica a una cuestión difícil: trata de comprender el universo diseñando modelos matemáticos y conceptuales que luego se van a utilizar para explicar y predecir fenómenos de la naturaleza.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A fines del a&ntilde;o pasado, dio una entrevista en vivo, organizada en el marco del ciclo de Ciencia, Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n del Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). All&iacute; volvi&oacute; a explicar que su Conjetura &ldquo;relaciona las teor&iacute;as de la gravedad con teor&iacute;as similares a las teor&iacute;as de la f&iacute;sica de part&iacute;culas. Dice que una teor&iacute;a de la gravedad en cierto espacio, que son espacios con curvaturas negativas, es igual a una teor&iacute;a que vive en las fronteras, en una regi&oacute;n muy lejos de ese espacio, pero que es una teor&iacute;a puramente de part&iacute;culas. La relaci&oacute;n tiene la particularidad de que problemas sencillos de un lado se transforman en cosas complicadas del otro. Entonces, si uno asume que existe esa igualdad, uno puede resolver de forma sencilla ciertos problemas complicados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juan Mart&iacute;n Maldacena intenta tambi&eacute;n hacer un poquito m&aacute;s f&aacute;cil lo que parece inaccesible.
    </p><p class="article-text">
        En 2008, por ejemplo, dio una ponencia en la Universidad de Buenos Aires, acerca de &ldquo;La simetr&iacute;a y la simplicidad de las leyes fundamentales de la f&iacute;sica&rdquo;, dijo que sab&iacute;a que dir&iacute;a cosas que parecer&iacute;an extra&ntilde;as e incre&iacute;bles, como sacadas de un cuento de hadas. Y, por eso mismo, se apoy&oacute; en &ldquo;La bella y la bestia&rdquo; para desarrollar distintos aspectos de la f&iacute;sica.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Juan Martín Maldacena con colegas en la Universidad de Princeton, Estados Unidos"
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                Juan Martín Maldacena con colegas en la Universidad de Princeton, Estados Unidos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Juan Mart&iacute;n Maldacena en 2015 fue considerado una &ldquo;Las mentes cient&iacute;ficas m&aacute;s influyentes del mundo&rdquo;, seg&uacute;n un estudio realizado por la Unidad de Propiedad Intelectual y Ciencia de Thomson Reuters.
    </p><p class="article-text">
        No hay dudas. &ldquo;Siempre fue capaz de ver desde distintas perspectivas las cosas que a los dem&aacute;s se nos escapan&rdquo;, dice Aldazabal. &ldquo;Es deslumbrante en la visi&oacute;n de conjunto, la intuici&oacute;n y la profundidad&rdquo;, dice Edelstien. Pero no hay que sacarlo nunca del tema de la f&iacute;sica y las ciencias exactas. Muchas veces, dice su madre, le habla y &eacute;l parece distra&iacute;do, como en su mundo. &ldquo;&iquest;Me est&aacute;s escuchando?&rdquo;, le pregunta entonces.
    </p><p class="article-text">
        Juan Mart&iacute;n Maldacena es un cient&iacute;fico que cree en Dios.
    </p><p class="article-text">
        Se define como cat&oacute;lico practicante. De adolescente iba a campamentos al sur con el Padre Atilio Fortini. Pasaba enero en la monta&ntilde;a. Le fascinaba escalar, hacer excursiones, realizar trabajos comunitarios. En Bariloche, mientras estudiaba, sigui&oacute; cerca de las parroquias. Y cuando finalmente se fue al exterior, su vida social pasaba por los espacios que encontraba en la religi&oacute;n: en una iglesia, en Harvard, conoci&oacute; a la que hoy es su esposa, una abogada guatemalteca que hac&iacute;a un Doctorado en Derecho.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Juan Martín Maldacena y su familia"
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            <span class="title">
                Juan Martín Maldacena y su familia                            </span>
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        Juan Mart&iacute;n Maldacena gan&oacute; en 2018 la Medalla Lorentz por su trabajo en la comprensi&oacute;n de la f&iacute;sica cu&aacute;ntica de los agujeros negros.
    </p><p class="article-text">
        Sus padres y su familia lo acompa&ntilde;aron a recibirla. Siempre lo acompa&ntilde;an. Carmen dice que ese reconocimiento es la antesala del Nobel. Ese d&iacute;a de la premiaci&oacute;n ella estaba sentada junto a su marido, en un momento le toc&oacute; el brazo, le dijo casi al o&iacute;do: &ldquo;che, &iquest;esto nos est&aacute; pasando?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juan Mart&iacute;n Maldacena dice por mail que &eacute;l es &ldquo;un estudiante perpetuo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pretender que responda si desde la ciencia es posible explicar Dark, la serie televisiva alemana, es no entender a qu&eacute; se dedica. Su madre lo resume as&iacute;: &ldquo;&Eacute;l estudia cosas misteriosas, cosas que no puede la mente com&uacute;n saber, cosas del universo. Nosotros queremos encontrar respuestas. Algunos escriben novelas o hacen pel&iacute;culas, pero mi hijo estudia de lo te&oacute;rico, a trav&eacute;s de f&oacute;rmulas&rdquo;. En esa conversaci&oacute;n que mantuvo hace unos meses en la UNGS le preguntaron qu&eacute; hab&iacute;a pasado en estos 24 a&ntilde;os desde la publicaci&oacute;n de la Conjetura, Maldacena dijo: &ldquo;es una conjetura con m&aacute;s y m&aacute;s evidencia, probarla totalmente por ahora es imposible porque hay uno de los lados de la teor&iacute;a que no est&aacute; definido matem&aacute;ticamente, la teor&iacute;a de la gravedad. Pero se han verificado ciertos aspectos importantes de esta relaci&oacute;n, es una relaci&oacute;n matem&aacute;tica de dos tipos de teor&iacute;as, uno puede hacer una cuenta empezando por una teor&iacute;a o por la otra y ver si dan lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juan Mart&iacute;n Maldacena es quien durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os tambi&eacute;n obtuvo el Premio Breakthrough, el Premio Konex de Brillante, la medalla Galileo Galilei. Es el mismo que ahora dice:&nbsp;&ldquo;cuando comenc&eacute; me parec&iacute;a que no era lo suficientemente bueno para lograr hacer algo nuevo, o que todo era muy&nbsp; dif&iacute;cil. Pero con la ayuda de mis profesores y de mis compa&ntilde;eros y amigos segu&iacute; yendo para adelante y progresando de a poco&rdquo;. Es el f&iacute;sico argentino que no sabe de imposibles.
    </p><p class="article-text">
        <em>AA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Alemandi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/juan-martin-maldacena-argentino-cree-estudiante-perpetuo-resto-einstein-tiempo_130_9138210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Jul 2022 03:51:17 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Los brazos gordos del cáncer de mama]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/sociedad/brazos-gordos-cancer-mama_1_8378860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/649b4694-7efd-4e93-bbaf-923ab3fda2b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los brazos gordos del cáncer de mama"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A Ángeles Alemandi le diagnosticaron cáncer de mama en 2013. En el mes de la concientización contra esta enfermedad, cuenta sobre el linfedema, una consecuencia que suele aparecer cuando se trata con cirugía de axila para extirpar ganglios o nódulos linfáticos, y de la que no se habla.</p></div><p class="article-text">
        Siento que el brazo izquierdo no me pertenece. Es demasiado gordo en este cuerpo flaco. Lo aprieto con el dedo &iacute;ndice de la mano derecha y es como si lo hundiese en arena: queda la marca, un pocito que demora en irse. El brazo est&aacute; hinchado. No me duele, la piel no est&aacute; enrojecida, pero el edema crece con el paso de los meses. Me asusta no reconocerlo, verlo en un camino hacia la deformidad. S&eacute; lo que pasa. <strong>En 2013 me diagnosticaron c&aacute;ncer de mama, pas&eacute; por una mastectom&iacute;a bilateral con vaciamiento ganglionar en la axila y radioterapia. Con los a&ntilde;os apareci&oacute; el linfedema.</strong> Y hasta hace poco me la pas&eacute; buscando respuestas confiables para saber qu&eacute; hacer con eso.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de C&aacute;ncer de Mama, &ldquo;tras un c&aacute;ncer de mama tratado con cirug&iacute;a en la axila para extirpar los ganglios o n&oacute;dulos linf&aacute;ticos, existe un riesgo de desarrollar linfedema de hasta un 10%. Si adem&aacute;s de la cirug&iacute;a, se recibe radioterapia en la axila el riesgo se incrementa hasta el 20-25&rdquo;. Suele aparecer mucho tiempo despu&eacute;s, pero cuando llega, se queda para siempre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el momento dif&iacute;cil del diagn&oacute;stico, las mujeres nos concentramos en que se extirpe el tumor. Los m&eacute;dicos dan un paso m&aacute;s que por entonces no dimensionamos cu&aacute;nto nos cuida: &ldquo;Habitualmente, cuando se operan pacientes con c&aacute;ncer de mama, la mayor&iacute;a de los casos implica alg&uacute;n tipo de intervenci&oacute;n en la axila, porque se quiere analizar si viajaron c&eacute;lulas de las mamas hasta all&iacute; para determinar en qu&eacute; estadio se encuentra la enfermedad y para ver si existe riesgo de diseminaci&oacute;n a otros &oacute;rganos&rdquo;, explica el mast&oacute;logo Jorge Piccolini, director de Cemasur en Bah&iacute;a Blanca. Tambi&eacute;n dice que, de acuerdo al caso, se toma la decisi&oacute;n de cu&aacute;ntos ganglios se sacar&aacute;n. A veces es entre uno y tres; cuando la enfermedad ya avanz&oacute; y se determin&oacute; que los ganglios est&aacute;n comprometidos, se extirpan m&aacute;s. En mi caso fueron diecinueve.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los que quedan&rdquo;, explica Piccolini, &ldquo;con el tiempo se pueden fatigar o fallar en su funci&oacute;n de eliminar el exceso de l&iacute;quido linf&aacute;tico y &eacute;ste se acumula aumentando el di&aacute;metro del brazo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Anal&iacute;a Alaniz tiene 45 a&ntilde;os, es psic&oacute;loga y arte terapeuta. En 2018 le diagnosticaron c&aacute;ncer de mama y&nbsp; supo que, adem&aacute;s del tratamiento, para sanar ten&iacute;a que seguir haciendo lo que tanto le gustaba: dibujar. Este octubre, tan conocido por la lucha contra esa enfermedad, public&oacute; en sus redes la ilustraci&oacute;n de una mujer a la que, sobre el&nbsp; pecho operado, le nacen flores. A ella le sacaron diecisiete ganglios. Cuando apareci&oacute; el linfedema, dice, lo supo a tiempo no porque los m&eacute;dicos la hayan alertado de lo que pod&iacute;a pasar, sino gracias a que sigue en las redes a comunidades que comparten tips de cuidados y prevenci&oacute;n como <a href="https://www.instagram.com/elhilorosa/?hl=es-la" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El hilo rosa</a> o <a href="https://www.instagram.com/wikicancerarg/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wikicancer</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin dudas es un tema del que se habla poco. </strong>La madre y la hermana de Carolina P&eacute;rez Fanti tuvieron c&aacute;ncer de mama. Con las dos sinti&oacute; que no hab&iacute;an tenido acercamiento a ninguna medidas de cuidados post quir&uacute;rgicos. Tal vez, para que no les pase lo mismo a otras personas, Carolina, que es Licenciada Kinesi&oacute;loga Fisiatra, se especializ&oacute; en rehabilitaci&oacute;n oncol&oacute;gica y trabaja a diario tratando de que los linfedemas retrocedan.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">El comienzo de algo nuevo</h3><p class="article-text">
        La primera se&ntilde;al la not&eacute; en mi mano izquierda, un d&iacute;a que dorm&iacute; con el reloj puesto y al despertar me dol&iacute;a la mu&ntilde;eca: al quit&aacute;rmelo lo que vi fue surrealista, el reloj se hab&iacute;a grabado en mi piel, era como tenerlo no como extensi&oacute;n del cuerpo sino como parte de &eacute;l. Ese no-reloj me indic&oacute; la hora de que algo nuevo comenzaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de mi cirug&iacute;a s&iacute; me qued&oacute; en claro que ten&iacute;a que cuidar el brazo. Porque, como dice el Dr. Piccoloni: &ldquo;Hay que tratar de limitar el trabajo de los ganglios que quedaron en la axila. Cuando entra alg&uacute;n germen al organismo los ganglios lo atrapan y las c&eacute;lulas del sistema inmune matan esas bacterias para que no produzca una infecci&oacute;n. Entonces se deben evitar lesiones, quemaduras, si te est&aacute;n por sacar sangre que sea del otro brazo, no dejar que tomen la presi&oacute;n de ese lado, tampoco usar anillos muy ajustados o ropa que apriete&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por fuera de esas recomendaciones escuch&eacute; a los m&eacute;dicos decirme cosas distintas respecto a dudas simples como si pod&iacute;a hacer nataci&oacute;n o levantar cajas en una mudanza. El cirujano pl&aacute;stico que me hizo la reconstrucci&oacute;n mamaria opinaba una cosa, el onc&oacute;logo otra. Consult&eacute; terapistas ocupacionales y recib&iacute; sesiones de kinesiolog&iacute;a. Mi madre, que tambi&eacute;n pas&oacute; por esto, insist&iacute;a con cuestiones que para m&iacute; eran extremas: &ldquo;No abras el horno con esa mano que te pod&eacute;s quemar&rdquo;.&nbsp; &iquest;Pero no me hab&iacute;an dicho tambi&eacute;n que hiciera vida normal? Aprend&iacute; algunas cosas, pero dud&eacute; de otras. Compr&eacute; una manga de compresi&oacute;n sin tener en claro cu&aacute;ndo era m&aacute;s importante usarla, durante cu&aacute;nto tiempo. Empec&eacute; a ir al gimnasio y sent&iacute; terror de que levantar una pesa de tres kilos pudiese enloquecer a mi brazo, pero bajaba del ba&uacute;l las bolsas del supermercado sin preocuparme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, gracias a la virtualidad, que se convirti&oacute; en una forma de estar en el mundo y que -para quienes vivimos en la periferia, en mi caso en un pueblo al sur de La Pampa- nos acerc&oacute; a sitios impensados, llegu&eacute; a la p&aacute;gina de Carolina P&eacute;rez Fanti. Le hice la consulta a trav&eacute;s de una videollamada y ella plane&oacute; para m&iacute; un tratamiento a la distancia, apoy&aacute;ndose en las manos de un colega pampeano que me atiende una vez por semana. En dos meses mi linfedema retrocedi&oacute; m&aacute;s de lo que hubiese imaginado.
    </p><p class="article-text">
        En su consultorio en CABA, P&eacute;rez Fanti recibe pacientes que a los veinte d&iacute;as de enfrentar una mastectom&iacute;a con vaciamiento ganglionar importante empiezan a trabajar en la rehabilitaci&oacute;n, para de a poco recuperar la movilidad del brazo, ganar elasticidad en los tejidos y devolver la funcionalidad a la zona de la axila. Hace cinco a&ntilde;os que se dedica a esto. En su experiencia, ninguna de todas esas pacientes atendidas a tiempo desarroll&oacute; linfedemas. &ldquo;Cuando las mujeres no son atendidas en c&iacute;rculos m&eacute;dicos que trabajan acompa&ntilde;ados por la kinesiolog&iacute;a, reci&eacute;n llegan a la consulta cuando el linfedema ya est&aacute; instalado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El tratamiento que ella aplica se enmarca en lo que se conoce en medicina como terapia descongestiva compleja: incluye drenaje linf&aacute;tico, estrategias de compresi&oacute;n a trav&eacute;s de vendas o mangas espec&iacute;ficas de compresi&oacute;n y ejercicios. A esto se le pueden sumar sesiones de presoterapia. &ldquo;El objetivo es disminuir el edema, en algunos casos recuperar el rango de movilidad y que las pacientes una vez que tengan el alta puedan cuidarse sin depender de la kinesio&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Las pacientes y los pacientes</h3><p class="article-text">
        Victorino Mareque es sacerdote, Capell&aacute;n de la Maternidad Sard&aacute;, tiene 61 a&ntilde;os y s&iacute;, en 2017 le diagnosticaron c&aacute;ncer de mama. Dice que en la cirug&iacute;a le extrajeron cinco ganglios, que le hab&iacute;an dicho que cuidara ese brazo, pero que &eacute;l no hizo mucho caso hasta que un d&iacute;a se despert&oacute; con los dedos de esa mano como salchichas, ni siquiera pod&iacute;a entrelazarlos con los de la otra para rezar. No se demor&oacute; en empezar el tratamiento y gracias a eso, con los meses, sus manos volvieron a parecerse bastante.
    </p><p class="article-text">
        A Graciela G&oacute;mez la operaron en 2013 y convive con un linfedema que la angustia: su brazo derecho tiene un di&aacute;metro superior a diez cent&iacute;metros respecto al izquierdo. Graciela tiene 61 a&ntilde;os, vive en Santa Rosa, fue a diferentes masajistas y kinesi&oacute;logos y ahora ya no quiere que nadie la toque porque solo siente que la hinchaz&oacute;n empeora. A la amargura de no saber qu&eacute; hacer se le suma la incomodidad de ese brazo duplicado en tama&ntilde;o. Vive de mangas largas para que no se lo vean y le cuesta cada vez m&aacute;s comprarse ropa. La &uacute;ltima vez que fue a una tienda, la camisa que se estaba probando le quedaba floja de una manga y de la otra estaba demasiado tirante, la vendedora le sugiri&oacute; que le agregue un pedazo de tela. A ella el comentario le doli&oacute;, como si eso fuese f&aacute;cil, como si hiciera m&aacute;s soportable lo que le estaba pasando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mal menor: parecer&iacute;a que, por no ser grave, casi que no importa.</strong> Carina Terzian&nbsp; es cosmiatra esteticista, y cuando super&oacute; su propio tratamiento, quiso darle un giro a su profesi&oacute;n y fue becada por MACMA (Movimiento de Ayuda C&aacute;ncer de Mama) para viajar a Espa&ntilde;a a especializarse. Al regresar fund&oacute; AADEO, la Asociaci&oacute;n Argentina de Est&eacute;tica Oncol&oacute;gica. All&iacute; descubri&oacute; que pod&iacute;a acompa&ntilde;ar a otras mujeres no s&oacute;lo asesor&aacute;ndolas en temas vinculados al cuidado de la piel, el uso de maquillaje, de turbantes o de lencer&iacute;a, sino a lidiar con esta problem&aacute;tica que es el linfedema. Y lo primero, dice, es apostar a la empat&iacute;a. &ldquo;Si alguien nos refiere la preocupaci&oacute;n por ese brazo hinchado, no se le puede responder: &lsquo;con esos ojos que ten&eacute;s qui&eacute;n te va a mirar el brazo&rsquo;, porque eso es tambi&eacute;n una manera de minimizar lo que sucede e incluso puede demorar una consulta&rdquo;.&nbsp; En AADEO, cuando reciben consultas de este tipo, derivan con los profesionales capacitados.
    </p><p class="article-text">
        Es cansador. Varias veces sent&iacute; que el brazo izquierdo ten&iacute;a vida propia: d&iacute;as en que amanec&iacute;a m&aacute;s deforme y no ten&iacute;a forma de explicar qu&eacute; pod&iacute;a haberlo provocado. En alg&uacute;n momento lo dej&eacute; librado a su suerte. Eso siempre es un error. &ldquo;El linfedema es una condici&oacute;n cr&oacute;nica, es dif&iacute;cil el tratamiento, tiende a ser paliativo. Una vez que se instala, si se trata correctamente, la progresi&oacute;n se frena, aunque no desaparece a cero. Y si no lo atendemos la posibilidad es una sola: va a ir empeorando progresivamente&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es cansador. Varias veces sentí que el brazo izquierdo tenía vida propia: días en que amanecía más deforme y no tenía forma de explicar qué podía haberlo provocado. En algún momento lo dejé librado a su suerte. Eso siempre es un error.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sin dudas cada caso es &uacute;nico, cada cuerpo necesita atenciones diferentes y tambi&eacute;n reacciona distinto. Pero algo aprend&iacute; &uacute;ltimamente. Ahora voy al gimnasio tranquila con instrucciones precisas, siempre que hago actividad f&iacute;sica uso mi manga de compresi&oacute;n, entend&iacute; que lo fr&iacute;o siempre es mejor que lo caliente para el brazo rebelde, descubr&iacute; que el drenaje linf&aacute;tico no se hace con fuerza sino con una suavidad insospechada, que hay formas de medici&oacute;n para controlar si mejora o empeora, que no hay que tener miedo de usar el brazo, al contrario, inutilizarlo es mucho m&aacute;s da&ntilde;ino. Y dej&eacute; de sentirme mal por no encontrar el camino para detener el linfedema, porque s&iacute;, tambi&eacute;n cargamos con eso. Muchas veces muchas no tenemos las herramientas o las posibilidades para llegar a tiempo a la consulta y sin embargo la clave es encontrar las manos indicadas para que nos cuiden bien. No s&oacute;lo porque alguien que nos atienda sin estar especializado en esta patolog&iacute;a nos puede hacer perder tiempo, sino que puede empeorar el edema.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en el dibujo de Anal&iacute;a Alaniz. Estoy convencida de que en este octubre rosa, la primavera tambi&eacute;n puede florecer con informaci&oacute;n precisa para que en los brazos gordos del c&aacute;ncer de mama, el l&iacute;quido linf&aacute;tico empiece a drenar un poco.
    </p><p class="article-text">
        <em>AA</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ángeles Alemandi]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Oct 2021 03:18:08 +0000]]></pubDate>
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