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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Rubén M. Lo Vuolo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/ruben-m-lo-vuolo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Rubén M. Lo Vuolo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿En qué mundo vive la clase dirigente (y quienes dependen de ella)?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mundo-vive-clase-dirigente-dependen_129_9747356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24377ef7-14e8-478c-96cc-fbb8827a3b21_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿En qué mundo vive la clase dirigente (y quienes dependen de ella)?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el autor, la economía ya no reconoce "modelos" proteccionistas o de libre mercado. "Los cambios son demasiado profundos y los riesgos demasiado grandes para seguir vendiendo recetas fracasadas de acción pública", sostiene y advierte sobre la "ignorancia" de las elites. La desigualdad, el dato central del escenario local y mundial.</p></div><p class="article-text">
        Observando las acciones y los debates de la clase dirigente argentina, y tambi&eacute;n de otros pa&iacute;ses, se tiene la impresi&oacute;n de que viven una suerte de<strong> ignorancia compartida acerca de la situaci&oacute;n del pa&iacute;s y del mundo. </strong>As&iacute;, mientras se entretienen en perge&ntilde;ar estrategias para resolver disputas pol&iacute;ticas internas, sus acciones con impacto p&uacute;blico <strong>no registran los cambios vertiginosos que se est&aacute;n produciendo </strong>en las formas de funcionamiento de la sociedad argentina y del ambiente exterior con el cual interact&uacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, est&aacute;n quienes pretenden que se puede volver a &eacute;pocas pasadas donde se registraba crecimiento econ&oacute;mico, aumentaba el empleo, los ingresos laborales y las ganancias, mientras el d&eacute;ficit fiscal se financiaba sin mayores problemas con deuda y emisi&oacute;n monetaria. En el otro extremo, otro grupo vocifera que se puede alcanzar la bonanza si se liberan los mercados para que el capital fluya, los precios se ajusten sin regulaciones, se bajen los costos laborales, se reduzca el gasto p&uacute;blico (especialmente el de mayor impacto social). Ambos grupos alardean sobre &eacute;pocas pasadas y difusas experiencias comparadas donde supuestamente ambos arreglos sociales funcionaban de maravillas. En realidad, esas maravillas nunca existieron y lo peor es que la situaci&oacute;n presente, y las tendencias hacia futuro, <strong>no tienen nada que ver con el pasado y no auguran &eacute;xito a ninguna de las alternativas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, el supuesto pleno empleo (masculino) del pasado y la expansi&oacute;n del consumo, se lograban con un sistema alimentado por los contaminantes combustibles f&oacute;siles. Las recesiones no duraban mucho y con algunos ajustes se lograba el &ldquo;rebote&rdquo;. Adem&aacute;s, ni el pa&iacute;s (ni el mundo) estaba endeudado ni tampoco exist&iacute;a la globalizaci&oacute;n financiera, por lo que las crisis financieras globales no eran un escenario probable. El d&eacute;ficit fiscal se financiaba con una pol&iacute;tica monetaria expansiva y un sistema tributario que se apropiaba f&aacute;cilmente de parte del valor agregado creciente, al tiempo que el gasto p&uacute;blico se legitimaba por la expansi&oacute;n de los derechos sociales (y subsidios al capital de todo tipo). En el pasado, muchos pa&iacute;ses, incluida Argentina, gozaban del llamado &ldquo;bono demogr&aacute;fico&rdquo;, gracias al cual la poblaci&oacute;n activa (y el empleo creciente) generaban recursos e ingresos fiscales para pagar beneficios a una menor poblaci&oacute;n laboralmente pasiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien ya en los a&ntilde;os setenta del pasado siglo se observaron s&iacute;ntomas de &ldquo;crisis fiscal&rdquo; e inflaci&oacute;n, tanto en Argentina como en pa&iacute;ses centrales, estos problemas se fueron resolviendo con deuda y artilugios monetarios. As&iacute;, en los pa&iacute;ses centrales, el incremento de tasas de inter&eacute;s de la d&eacute;cada del ochenta funcion&oacute; como pol&iacute;tica antiinflacionaria de la ortodoxia monetaria y si bien provoc&oacute; crisis de deuda en pa&iacute;ses perif&eacute;ricos como Argentina<strong>, las mismas se resolv&iacute;an con reestructuraciones y &ldquo;planes de salvataje&rdquo; </strong>que pateaban todo para adelante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, se asum&iacute;a que el mundo iba hacia acuerdos democr&aacute;ticos no s&oacute;lo al interior de cada pa&iacute;s sino entre pa&iacute;ses. La ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n se vio como parte de ello, al punto que se lleg&oacute; a hablar del fin de la historia y a augurar un mundo unipolar y totalmente abierto a la globalizaci&oacute;n y a la apertura de los mercados, que traer&iacute;a bienestar generalizado al planeta.<strong> Ese mundo, al cual Argentina est&aacute; integrada de forma subordinada y perif&eacute;rica, no existe m&aacute;s.&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>Riesgos globales</strong></h3><p class="article-text">
        En casi todos los pa&iacute;ses centrales y en muchos perif&eacute;ricos como Argentina, se agot&oacute; el bono demogr&aacute;fico y <strong>cada vez hay menos poblaci&oacute;n activa para sostener a la pasiva. </strong>Para colmo, <strong>cae el empleo y suben desempleados, marginales, precarios,</strong> etc. Adem&aacute;s, la din&aacute;mica econ&oacute;mica y social empieza a definirse por cuestiones antes desconocidas en los &ldquo;modelos&rdquo; de an&aacute;lisis y que todav&iacute;a no se comprenden muy bien: <strong>pandemias, crisis clim&aacute;tica, robotizaci&oacute;n, inteligencia artificial, etc.</strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, crecen los riesgos globales con impactos locales muy desiguales, empezando por el traspaso de las llamadas <strong>&ldquo;fronteras clim&aacute;ticas&rdquo; </strong>que marcan l&iacute;mites a partir de los cuales el colapso ambiental tiene <strong>probabilidad positiva y creciente.</strong> La sucesi&oacute;n de &ldquo;cumbres&rdquo; sobre el tema son una ret&oacute;rica con objetivos inalcanzables, al tiempo que los shocks de oferta por los eventos clim&aacute;ticos extremos y los conflictos geopol&iacute;ticos se agravan y derivan en un nuevo salto de la extracci&oacute;n de combustibles f&oacute;siles con ganancias exuberantes para empresas que deber&iacute;an ser m&aacute;s bien penalizadas por su actividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;lo se ven amenazados los sistemas agroalimentarios, sino que es muy probable<strong> que aumenten los episodios &ldquo;pand&eacute;micos&rdquo; </strong>vinculados a enfermedades &ldquo;zoon&oacute;ticas&rdquo;. El escenario de la pandemia del COVID-19 <strong>no puede considerarse un accidente excepcional, </strong>sino como ejemplo de lo que pasa frente fen&oacute;menos globales con impactos muy negativos y desiguales. Frente a la muy probable repetici&oacute;n de estos fen&oacute;menos, <strong>no se avizora mejor capacidad de respuesta</strong> por parte de los sistemas de salud motorizados por la ganancia privada.
    </p><p class="article-text">
        Pero durante la pandemia no s&oacute;lo hubo muertes, enfermedades y ca&iacute;da econ&oacute;mica. Seg&uacute;n cifras de organismos especializados, en ese tiempo <strong>se duplic&oacute; la riqueza de las diez personas m&aacute;s ricas del mundo, mientras m&aacute;s de 120 millones ca&iacute;an en extrema pobreza</strong> (seg&uacute;n medidas conservadoras). Esto consolid&oacute; la tendencia de las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas cuando el 1% m&aacute;s rico de la humanidad captur&oacute; 20 veces m&aacute;s riqueza que el 50% m&aacute;s pobre.
    </p><p class="article-text">
        Notablemente, estas desigualdades tambi&eacute;n se observan en las <strong>responsabilidades por la emisi&oacute;n de los gases de efecto invernadero</strong> que da&ntilde;an nuestra atm&oacute;sfera. Si a la huella de carbono productiva se agrega la del consumo, emisiones per c&aacute;pita anuales en &Aacute;frica Sub-Sahariana equivalen a 1.6 toneladas por a&ntilde;o y en EEUU a 21 toneladas (tres veces el promedio mundial). Am&eacute;rica Latina registra 4,8 toneladas. Desde 1990, la mitad inferior de la escala en la distribuci&oacute;n de ingresos de la poblaci&oacute;n mundial aport&oacute; 16% del crecimiento de las emisiones en el mundo, mientras que el 1% superior (77 millones de personas) fue responsable de 21% del crecimiento de las emisiones.
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras,<strong> la desigualdad es el dato central del escenario local y mundial. </strong>Quienes m&aacute;s responsabilidad tienen en los problemas son quienes menos sufren y sufrir&aacute;n las consecuencias.&nbsp;Pero, adem&aacute;s, lo anterior advierte sobre las consecuencias de pretender que crezcan los niveles de consumo del mundo para alcanzar a los pa&iacute;ses opulentos: esto <strong>acelerar&iacute;a el colapso clim&aacute;tico y profundizar&iacute;a la desigualdad. </strong>No hay posibilidad de subir consumo de los m&aacute;s pobres si no se baja el consumo de los m&aacute;s ricos; no es una cuesti&oacute;n ideol&oacute;gica, <strong>sino matem&aacute;tica.</strong>
    </p><h3 class="article-text">La vuelta de la inflaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        En estas sociedades desiguales emergen los m&aacute;s recientes problemas econ&oacute;micos, como el retorno inflacionario en niveles que no se ve&iacute;a desde la d&eacute;cada del setenta. Los bancos centrales de los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos vuelven a aumentar la tasa de inter&eacute;s que golpea a los mercados financieros y frena a&uacute;n m&aacute;s a la econom&iacute;a mundial. Pero en las actuales condiciones este mecanismo probablemente no sea muy efectivo y las consecuencias pueden ser muy diferentes a la d&eacute;cada del setenta.
    </p><p class="article-text">
        Hoy la inflaci&oacute;n en los pa&iacute;ses centrales aparece junto a un <strong>alt&iacute;simo nivel de endeudamiento en todo el mundo</strong> luego del salvataje de la crisis de 2008. A diferencia de aquella crisis financiera, hoy no es un problema de restricci&oacute;n del cr&eacute;dito y retracci&oacute;n de demanda que podr&iacute;a resolverse inyectando &ldquo;liquidez&rdquo; y apoyo fiscal. Se trata m&aacute;s bien de un shock de oferta <strong>donde el escenario m&aacute;s probable es inflaci&oacute;n con recesi&oacute;n, en el mundo y en Argentina.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los nost&aacute;lgicos del proteccionismo se ilusionan pensando que esto significa un freno a la globalizaci&oacute;n y un escenario favorable a pol&iacute;ticas dom&eacute;sticas expansivas, aislamiento que impulse sustituci&oacute;n de importaciones, etc. Si bien es probable un retorno al proteccionismo,<strong> las consecuencias no ser&aacute;n las de tiempos pasados, </strong>especialmente para pa&iacute;ses perif&eacute;ricos como la Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;sustituci&oacute;n de importaciones&rdquo; y los est&iacute;mulos para la generaci&oacute;n de empleo dom&eacute;stico dif&iacute;cilmente se verifiquen. En principio, porque <strong>continuar&aacute;n los acelerados cambios tecnol&oacute;gicos que ahorran fuerza de trabajo por unidad de capital</strong> y la presi&oacute;n de la oferta laboral ser&aacute; cada vez mayor en relaci&oacute;n con la demanda de empleo. Mucho m&aacute;s luego de un proceso de fuerte integraci&oacute;n de las cadenas de valor globalizadas, construidas en la &eacute;poca del auge del neoliberalismo, y cuya destrucci&oacute;n puede directamente generar un atraso tecnol&oacute;gico may&uacute;sculo para los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        	Es m&aacute;s probable que el proteccionismo en los pa&iacute;ses centrales <strong>acent&uacute;e la dependencia tecnol&oacute;gica y el intercambio desigual, </strong>promoviendo un grupo reducido de enclaves conectados con el mundo y<strong> una econom&iacute;a cada vez m&aacute;s concentrada.</strong>&nbsp;Los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos no estar&aacute;n en condiciones de financiar la inversi&oacute;n que requiere enfrentar, entre otras cosas, las amenazas de la crisis clim&aacute;tica y los problemas de los sistemas de protecci&oacute;n social <strong>desbordados de &ldquo;riesgos sociales&rdquo;.</strong> La crisis clim&aacute;tica va a destruir actividades tradicionales y ser&aacute;n necesarios muchos fondos, adem&aacute;s de capacidad tecnol&oacute;gica y humana, para las inversiones y empleos novedosos. Lo anterior ser&aacute; mucho peor si se verifican<strong> escaladas de los ya preocupantes conflictos b&eacute;licos,</strong> se fortalezcan a&uacute;n m&aacute;s los sistemas pol&iacute;ticos autoritarios y se verifiquen <strong>nuevas olas migratorias</strong> que no tendr&aacute;n un sesgo virtuoso como en el pasado para los pa&iacute;ses receptores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se puede pensar que estas complejidades pueden enfrentarse con una pol&iacute;tica de &ldquo;libre mercado&rdquo; y ajuste de precios. Una pol&iacute;tica de este tipo va a agravar la dependencia y la desigualdad en pa&iacute;ses como Argentina. <strong>Todos los pa&iacute;ses necesitan m&aacute;s que nunca pol&iacute;ticas estatales concertadas y regulaciones muy efectivas no s&oacute;lo a nivel clim&aacute;tico sino en casi todas las &aacute;reas de la vida p&uacute;blica. </strong>El cuidado de los recursos comunes, el sostenimiento de niveles b&aacute;sicos de consumo, la prestaci&oacute;n de servicios sociales b&aacute;sicos que permitan enfrentar las amenazas cr&iacute;ticas, no puede hacerse con el juego de la oferta y la demanda libre, sino que requerir&aacute; mucha acci&oacute;n p&uacute;blica estatal e interestatal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, frente a este preocupante escenario mundial y local, <strong>la elite dirigente sigue obnubilada de la ambici&oacute;n del corto plazo, </strong>sea para ganar m&aacute;s dinero como para ganar una elecci&oacute;n (sin desconocer la vinculaci&oacute;n entre ambas ambiciones). Hablan de promover el &ldquo;productivismo&rdquo; de corto plazo, sin entender que son mezquinos negocios apropiados por un grupo reducido que garantizan hambre para la mayor&iacute;a y conflictos sociales de todo tipo. Por ejemplo, la producci&oacute;n agropecuaria depende principalmente del clima y de la preservaci&oacute;n de la vida, por lo que la constante expansi&oacute;n sobre tierras que deber&iacute;an ser protegidas s&oacute;lo anticipa p&eacute;rdidas que no va a resolver el cambio tecnol&oacute;gico. Lo mismo puede decirse de una industria que apoya al &ldquo;extractivismo&rdquo; contaminante porque supone un nicho de negocios, cuando es obvio que en poco tiempo van a tener que dejar de producir cuando el medio ambiente no resista m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas complejidades no se pueden enfrentar con &eacute;xito mediante manipulaciones de tipos de cambio diferenciados, promoci&oacute;n de actividades extractivas y monocultivos, rechazo a la protecci&oacute;n de humedales que aceleran la crisis clim&aacute;tica, expansi&oacute;n de planes sociales paup&eacute;rrimos para una sociedad cada vez m&aacute;s fragmentada, programas de seguridad social obsoletos, etc. Los cambios son demasiado profundos y los riesgos demasiado grandes para seguir vendiendo recetas fracasadas de acci&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y no es un problema de optimismo o pesimismo, de estados de &aacute;nimo personales o colectivos, sino m&aacute;s bien de la raz&oacute;n y los reproches del pensamiento l&oacute;gico y cient&iacute;fico. <strong>Y la falta de racionalidad ya es una escasez peligrosa en la elite dirigente,</strong> en un mundo de recursos cada vez m&aacute;s escasos, con una poblaci&oacute;n creciente y cuya vida depende de una minor&iacute;a codiciosa e ignorante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén M. Lo Vuolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/mundo-vive-clase-dirigente-dependen_129_9747356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Nov 2022 03:02:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿En qué mundo vive la clase dirigente (y quienes dependen de ella)?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Cambio Climático,Pandemia,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reducir la jornada laboral para mejorar el bienestar, la economía y la sociedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reducir-jornada-laboral-mejorar-bienestar-economia-sociedad_129_9243234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4515d042-941c-4bf6-8d6b-8196c684bcb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reducir la jornada laboral para mejorar el bienestar, la economía y la sociedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para el autor, trabajar menos en el empleo mercantil es clave para una sociedad que apunte a elevar el bienestar, aumentar la eficiencia económica y promover la autonomía personal y colectiva.</p></div><p class="article-text">
        El tiempo que las personas dedican al empleo mercantil expone el <strong>car&aacute;cter contradictorio y conflictivo de las relaciones sociales en la econom&iacute;a capitalista. </strong>En general, en el empleo mercantil, la fuerza laboral busca recibir la m&aacute;xima remuneraci&oacute;n por unidad de tiempo trabajado (en lo posible con el menor esfuerzo), mientras que quienes las contratan buscan pagar lo menos posible y obtener de ellas el m&aacute;ximo esfuerzo. Adem&aacute;s, en el empleo mercantil la fuerza laboral est&aacute; obligada a renunciar al control y a los resultados de su trabajo a cambio de un ingreso que necesitan imperiosamente para satisfacer sus necesidades y deseos. Por eso, el tiempo de vida dedicado al empleo mercantil se considera de &ldquo;<strong>explotaci&oacute;n</strong>&rdquo; y el resto &ldquo;<strong>tiempo libre&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dado que la mayor parte de la fuerza de trabajo no tiene otra fuente de ingresos para atender sus gastos b&aacute;sicos, el empleo mercantil es, junto con el derecho de propiedad hereditaria, <strong>una de las relaciones m&aacute;s asim&eacute;tricas en el capitalismo democr&aacute;tico. </strong>Quienes demandan trabajo mercantil, en general, tienen capital o rentas para sus gastos (adem&aacute;s de poder contratar otras personas si lo desean). Los conflictos se acent&uacute;an porque esta relaci&oacute;n mercantil asim&eacute;trica funciona en una sociedad en la que todas las personas tienen reconocidos derechos similares (pol&iacute;ticos, sociales, culturales, etc.). Es la llamada &ldquo;cuesti&oacute;n social&rdquo; del capitalismo democr&aacute;tico:<strong> derechos civiles y pol&iacute;ticos aparentemente iguales, pero derechos econ&oacute;micos desiguales para hacerlos efectivos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El antagonismo y la desigualdad que caracterizan a la relaci&oacute;n de empleo mercantil oblig&oacute; a imponer un variado sistema de regulaciones legales (y socio-culturales) que fijan criterios para la contrataci&oacute;n laboral. Esto incluye cuestiones como<strong> l&iacute;mites al tiempo de trabajo en el empleo</strong> &ndash;diario, semanal, etc.-,<strong> licencias y descansos, salarios m&iacute;nimos, condiciones de salubridad, duraci&oacute;n de contratos laborales, coberturas de da&ntilde;os laborales, etc</strong>. La duraci&oacute;n de la jornada laboral es un elemento clave de estas regulaciones, pero poco discutido en los &uacute;ltimos tiempos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace poco, esta duraci&oacute;n se ven&iacute;a reduciendo sostenidamente. Hacia finales del siglo XVIII, en promedio para los pa&iacute;ses con registros, la semana laboral ten&iacute;a una duraci&oacute;n de 6 d&iacute;as y pod&iacute;a totalizar 96 horas semanales, mientras que, hacia mediados del siglo XIX, ya se observaban f&aacute;bricas textiles con empleo de 60 horas semanales. Esta tendencia continu&oacute; durante todo el siglo XX de la mano de la creciente regulaci&oacute;n de la jornada, vacaciones pagas, descansos obligatorios por distintos motivos, etc. Esta reducci&oacute;n no afect&oacute;, y hasta se sugiere que favoreci&oacute;, el aumento de la productividad y el crecimiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Originalmente, los l&iacute;mites a las horas laborales se justificaban por los impactos negativos sobre la salud de las personas. Luego, se agregaron motivos econ&oacute;micos y sociales: desempleo creciente, necesidad de atender tareas dom&eacute;sticas, etc. As&iacute; se fue conformando una suerte de<strong> &ldquo;norma&rdquo; legal: ni m&aacute;s de 8 horas diarias ni m&aacute;s de 48 horas semanales.</strong> Esta norma legal responde a una &ldquo;norma social&rdquo; que organiza los tiempos de la vida de las personas en edad laboral con el criterio general de<strong> 8 horas en el empleo mercantil, 8 horas de sue&ntilde;o y 8 horas de &ldquo;ocio&rdquo; </strong>(que incluye desde el trabajo dom&eacute;stico o comunitario, hasta los traslados u otras tareas vinculadas al empleo mercantil).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta aparente normalidad no opera de igual forma en todos los pa&iacute;ses. Hacia 2017, en muchos pa&iacute;ses (Europa, &Aacute;frica del oeste, parte de Asia), la duraci&oacute;n de la jornada de trabajo legal era de 40 horas semanales. En los extremos, pa&iacute;ses como Francia y Chipre mostraban l&iacute;mites legales por debajo de las 40 horas, mientras que por encima de las 48 horas aparecen pa&iacute;ses tan dis&iacute;miles como Kenia, Seychelles y Suiza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de las diferencias en las normas legales, tambi&eacute;n hay diferencias en las horas &ldquo;efectivamente&rdquo; trabajadas. Para 2015/16, <strong>el promedio mundial de las horas efectivamente trabajadas era de 43 horas semanales,</strong> pero mientras en un extremo (Asia Oriental y Meridional) el promedio<strong> era de 46 horas</strong>, en Europa Septentrional, Meridional y Occidental <strong>era de 36 horas. </strong>As&iacute;, muchas personas tienen jornadas laborales de &ldquo;sobre-empleo&rdquo; y otras de &ldquo;sub-empleo&rdquo; y desempleo. En t&eacute;rminos generales, se observa que los varones trabajan por encima del promedio y las mujeres por debajo.
    </p><h3 class="article-text">Distribuci&oacute;n desigual</h3><p class="article-text">
        En otras palabras, no s&oacute;lo entre pa&iacute;ses sino al interior de cada pa&iacute;s hay una desigual distribuci&oacute;n de las horas dedicadas al trabajo en el empleo mercantil (y, por consiguiente, del tiempo libre disponible). Esto es resultado de muchos factores, tanto legales como culturales y econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Suele afirmarse que las mejoras en la productividad laboral es lo que permite reducir el tiempo de trabajo en el empleo, pero tambi&eacute;n se sugiere una relaci&oacute;n inversa: <strong>cuanto menos se trabaja, m&aacute;s productivo se puede ser.</strong> En todo caso, es evidente que, si crece la productividad por hora en el empleo,<strong> crecen las unidades producidas en el mismo tiempo y baja el costo laboral en relaci&oacute;n con el valor de la producci&oacute;n.</strong> De aqu&iacute; se concluye que el aumento de la productividad laboral puede traducirse en una combinaci&oacute;n de tres variables:<strong> i) aumento de salario; ii) aumento de ganancias; iii) reducci&oacute;n de horas de trabajo en el empleo</strong> (que puede ser por despido de personal). El peso de cada opci&oacute;n depende de factores pol&iacute;ticos y culturales m&aacute;s que econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, en t&eacute;rminos generales, ni los salarios de la mayor&iacute;a de la fuerza laboral ni la reducci&oacute;n de horas se han beneficiado proporcionalmente del aumento de productividad. La mayor parte<strong> fue apropiada por las ganancias de las empresas y las remuneraciones de la c&uacute;pula de la jerarqu&iacute;a laboral.</strong> En este contexto, la jornada efectiva promedio se reduce, pero por mecanismos degradantes de la vida: aumento del desempleo y del empleo por tiempo parcial precarizado (modalidad con fuerte presencia femenina). Esto no s&oacute;lo sucede en el mercado privado sino tambi&eacute;n en la contrataci&oacute;n laboral del Estado.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, hay un problema de regulaci&oacute;n y de distribuci&oacute;n de las horas de trabajo en el empleo que <strong>define una desigual distribuci&oacute;n de ingresos y de bienestar entre las personas. </strong>Por lo tanto, urge modificar la regulaci&oacute;n para distribuir mejor el empleo existente, bajar el desempleo, mejorar el empleo precario a tiempo parcial y en fin favorecer la salud y el bienestar de la fuerza laboral (est&aacute; probada la relaci&oacute;n negativa entre salud y cantidad de horas trabajadas).
    </p><p class="article-text">
        La experiencia registra diversas alternativas no excluyentes para lograr este objetivo: reducir legalmente la jornada laboral, aumentar vacaciones pagas, minimizar hasta eliminar horas extraordinarias, intercambiar horas de trabajo por puestos de trabajo, compartir puestos de trabajo, etc. Los mecanismos e incentivos son variados, e incluyen desde jubilaciones m&aacute;s flexibles hasta dejar de cobrar impuestos laborales sobre personas contratadas y hacerlo sobre la cantidad total de horas de trabajo en la unidad productiva.
    </p><h3 class="article-text">Argentina</h3><p class="article-text">
        En Argentina, por ejemplo, estudios anteriores a las crisis de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas sugieren un gran potencial derivado de la reducci&oacute;n o directa eliminaci&oacute;n de las horas extraordinarias. En la pr&aacute;ctica, el grueso de quienes desempe&ntilde;an jornadas prolongadas no las declara (ilegalidad) y se ven obligadas a hacerlas por imposici&oacute;n de la patronal y para elevar sus ingresos insuficientes. <strong>Se estimaba que un tercio de la fuerza de la ocupaci&oacute;n asalariada urbana hac&iacute;a horas extraordinarias y la mayor&iacute;a no registrada.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estas pol&iacute;ticas son m&aacute;s complicadas cuando hay Estados d&eacute;biles, mercados laborales heterog&eacute;neos, servicios sociales universales de baja calidad y baja cobertura como en Argentina. Mucho menos cuando existe una cultura que le otorga al empleo m&eacute;ritos no s&oacute;lo econ&oacute;micos, sino culturales y hasta sanitarios (&ldquo;el empleo es salud&rdquo;, &ldquo;el empleo dignifica&rdquo;, etc.). Estas confusiones se sostienen en la perdurable confusi&oacute;n entre empleo mercantil (relaci&oacute;n econ&oacute;mica asim&eacute;trica) y trabajo humano (actividad creativa y productiva que se realiza en todos los &aacute;mbitos de vida).
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, para retomar la tendencia a la reducci&oacute;n de los tiempos de trabajo en el empleo remunerado,<strong> se debe considerar un paquete de pol&iacute;ticas que se complementan entre s&iacute;</strong>. Por ejemplo, avanzar con una pol&iacute;tica de distribuci&oacute;n de ingresos por fuera del empleo, como puede ser el caso del <strong>ingreso ciudadano o renta b&aacute;sica universal e incondicional</strong>, para que nadie se quede sin sustento o tenga que mendigar asistencia por su situaci&oacute;n laboral. Tambi&eacute;n es importante ampliar el acceso a servicios sociales universales que reduzcan el gasto de las familias en &aacute;reas cuya eficiencia colectiva est&aacute; probada como salud, educaci&oacute;n, vivienda, servicios de cuidado, transporte, etc. Todas estas actividades tienen adem&aacute;s potencial de generaci&oacute;n de empleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, en lugar de avanzar por este camino lo que se est&aacute; haciendo es<strong> profundizar la segmentaci&oacute;n laboral y social</strong>: sobre-empleo, sub-empleo, desempleo, empleo subsidiado, empleo ficticio, empleo de &ldquo;prestigio&rdquo; sobre-remunerado, empleo degradado, etc. Por el contrario, el camino para mejorar el funcionamiento econ&oacute;mico, el bienestar de las personas y la desigualdad distributiva<strong> pasa por la reducci&oacute;n de las horas de trabajo en el empleo complementada por otras pol&iacute;ticas como las se&ntilde;aladas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esto retomar&iacute;a una tendencia hist&oacute;rica que permitir&iacute;a distribuir m&aacute;s equitativamente las ganancias de productividad en un<strong> sistema de producci&oacute;n donde es clara la tendencia es hacia la &ldquo;automatizaci&oacute;n&rdquo; y menor cantidad de empleo por unidad de capital.</strong> Adem&aacute;s, permitir&iacute;a una mejor conciliaci&oacute;n de los tiempos de vida de las personas en los distintos &aacute;mbitos donde se realizan actividades creativas y productivas (dom&eacute;stico, social y econ&oacute;mico). Tambi&eacute;n es consistente con las demandas de incorporaci&oacute;n laboral femenina y con las urgentes necesidades que impone la ya desesperante crisis clim&aacute;tica (hay una relaci&oacute;n positiva entre menos horas trabajadas en el empleo y menos emisiones contaminantes).
    </p><p class="article-text">
        Si no se realizan estos y otros cambios, lo que <strong>seguir&aacute; aumentando es la marginalidad, la explotaci&oacute;n de la fuerza laboral y el conflicto social. </strong>Trabajar menos en el empleo mercantil para liberar tiempo de trabajo en el resto del tiempo de vida es un elemento clave de una sociedad que busque mejorar el bienestar, aumentar la eficiencia econ&oacute;mica y promover la autonom&iacute;a personal y colectiva. 
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén M. Lo Vuolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/reducir-jornada-laboral-mejorar-bienestar-economia-sociedad_129_9243234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Aug 2022 03:01:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reducir la jornada laboral para mejorar el bienestar, la economía y la sociedad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[empleo,Reducción de la jornada laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Salario Básico Universal, notas sobre el proyecto de ley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/salario-basico-universal-notas-proyecto-ley_129_9079871.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a850fc31-fcf8-41f7-8a42-edbea60dbd11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salario Básico Universal, notas sobre el proyecto de ley"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un grupo de diputados propuso crear una prestación monetaria mensual para trabajadoras y trabajadores de bajos ingresos para que alcancen la suma de la Canasta Básica de Alimentos. Rubén Lo Vuolo analiza las reglas operativas para su implementación.</p></div><p class="article-text">
        Recientemente, un grupo de diputados, junto con diversas organizaciones sociales, presentaron un <strong>proyecto de ley para establecer en Argentina lo que denominan &ldquo;Salario B&aacute;sico Universal&rdquo; </strong>(SBU). El SBU ser&iacute;a &ldquo;una prestaci&oacute;n monetaria mensual, no contributiva y de alcance nacional destinada a trabajadores y trabajadoras de bajos ingresos&rdquo; y lo percibir&iacute;an personas desocupadas, que trabajen en la econom&iacute;a informal, que est&eacute;n inscriptas en la categor&iacute;a 'A' del R&eacute;gimen Simplificado de Peque&ntilde;os Contribuyentes o en el R&eacute;gimen de Inclusi&oacute;n Social y Promoci&oacute;n del Trabajo Independiente. Tambi&eacute;n podr&iacute;an percibirlo quienes trabajen en relaci&oacute;n de dependencia con registro de aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) en tanto perciban un salario bruto anual igual o inferior al establecido para la categor&iacute;a &ldquo;A&rdquo; del R&eacute;gimen Simplificado de Peque&ntilde;os Contribuyentes.
    </p><p class="article-text">
        El SBU tendr&iacute;a un valor igual al de la <strong>Canasta B&aacute;sica Alimentaria</strong> de un adulto equivalente informada por el INDEC, consistente con el objetivo planteado de<strong> eliminar la indigencia en el pa&iacute;s</strong>. Algunos grupos recibir&iacute;an 100% de ese valor, otros 50%; cada familia podr&iacute;a percibir beneficios por un monto mensual de hasta dos veces el valor del SBU. La Anses deber&iacute;a realizar evaluaciones socioecon&oacute;micas y patrimoniales de las personas para corroborar &ldquo;la real necesidad del individuo y de su grupo familiar&rdquo;. Como contrapartida, quienes perciban el SBU deber&aacute;n realizar anualmente alguna de las siguientes actividades: finalizaci&oacute;n de estudios primarios y/o secundarios; diversos &ldquo;talleres&rdquo; (de formaci&oacute;n profesional y capacitaci&oacute;n laboral, de orientaci&oacute;n laboral para la b&uacute;squeda de empleo o de orientaci&oacute;n al trabajo independiente, de Profesionalizaci&oacute;n del Trabajo Dom&eacute;stico); desarrollar actividades socio-comunitarias. El proyecto no establece fuentes de financiamiento del gasto, remiti&eacute;ndose a fondos de rentas generales del Tesoro nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los fundamentos, se supone que el SBU lograr&iacute;a fomentar la producci&oacute;n y el empleo (particularmente de peque&ntilde;as unidades productivas) y tambi&eacute;n un mayor reconocimiento social del trabajo de los grupos beneficiarios. Pese a estas valoraciones positivas, se considera que el SBU ser&iacute;a transitorio hasta que &ldquo;el crecimiento econ&oacute;mico permita recuperar el empleo&rdquo;. De hecho, las contrapartidas que se exige cumplir suponen que as&iacute; se aumentar&iacute;a la &ldquo;empleabilidad&rdquo; de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Hay otros detalles, pero lo anterior alcanza para comprender los fundamentos y reglas operativas del proyecto que sigue una tendencia ya afianzada en Argentina y Am&eacute;rica Latina desde la d&eacute;cada del noventa: <strong>agregar programas asistenciales de transferencias monetarias de ingresos condicionados para grupos seleccionados por el poder pol&iacute;tico</strong>. El objetivo es distribuir beneficios monetarios a grupos de bajos ingresos y precaria inserci&oacute;n laboral para mejorar sus ingresos y cubrir necesidades b&aacute;sicas. No hay dudas que el pa&iacute;s necesita pol&iacute;ticas que busquen este objetivo y este es el mayor m&eacute;rito del SBU. Sin embargo<strong>, las reglas operativas planteadas para lograr este objetivo son cuestionables</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Como explico en<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/pobreza-politica-pobreza_129_8919319.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> otro art&iacute;culo publicado en este diario</a>, este tipo de programas consolida la segmentaci&oacute;n social, estigmatiza a las personas beneficiarias de asistencia, al tiempo que sigue construyendo mecanismos de control social que dividen y enfrentan a la propia fuerza laboral. Es un modo de regulaci&oacute;n &ldquo;est&aacute;tica&rdquo; de la pobreza y el empleo precario que, en lugar de &ldquo;integrar&rdquo; la protecci&oacute;n social de la fuerza laboral, fragmenta programas seg&uacute;n criterios arbitrarios del poder pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, el proyecto sugiere que el SBU potenciar&iacute;a la autonom&iacute;a de la fuerza de trabajo para resolver su insuficiencia de ingresos. Por el contrario, lo que hace es establecer un mecanismo que potencia la dependencia de las personas necesitadas del poder pol&iacute;tico y sus intermediarios con poder para &ldquo;fichar&rdquo; las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n, seleccionando quienes merecen asistencia y qui&eacute;nes no. As&iacute; se sigue alimentando una &ldquo;trampa&rdquo; de la pobreza, del desempleo y del empleo precario: si para recibir el beneficio se debe acreditar las condiciones que establece el poder pol&iacute;tico, las personas no tienen otra alternativa que &ldquo;especializarse&rdquo; en registrar esa situaci&oacute;n porque de lo contrario pierden el beneficio. Como una de las exigencias es tener bajos ingresos y tener una situaci&oacute;n laboral precaria, se desestimula que busquen salidas a esa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto no promueve la formalizaci&oacute;n de las personas como sugiere el proyecto. Como sucede con la AUH, las personas seguir&aacute;n consintiendo la ilegalidad de la &ldquo;informalidad&rdquo; para seguir percibiendo beneficios que son su &ldquo;fuente&rdquo; de ingreso estable en un mercado laboral degradado. No van a aceptar un empleo formal salvo que sus condiciones sean muy favorables en comparaci&oacute;n con el SBU, y eso es improbable en las condiciones del mercado laboral que el propio proyecto se&ntilde;ala.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como el SBU no se integra con otras pol&iacute;ticas, puede generar superposiciones y conflictos</strong>. Por ejemplo, el proyecto plantea pagar beneficios a quienes trabajan formalmente con bajos ingresos, por lo que se superpone con la pol&iacute;tica de salario m&iacute;nimo, vital y m&oacute;vil. &iquest;Para qu&eacute; tener varias pol&iacute;ticas con el mismo objetivo? Esto se resolver&iacute;a si en lugar de un &ldquo;salario b&aacute;sico&rdquo; para algunos grupos, se establece un &ldquo;ingreso b&aacute;sico&rdquo; universal e incondicional para toda la fuerza laboral, que sea independiente de la situaci&oacute;n laboral y personal. Esto permite integrar varios programas en uno s&oacute;lo y aliviar conflictos burocr&aacute;ticos innecesarios.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, al igual que otros programas asistenciales, el SBU sigue aferrado al apotegma: &ldquo;ganar&aacute;s el pan con el sudor de tu frente, pero bajo las condiciones que el poder te impone&rdquo; (sea el poder econ&oacute;mico o pol&iacute;tico). De hecho, el beneficio se denomina &ldquo;salario&rdquo;, como forma de reivindicar que la desigual relaci&oacute;n salarial es la &uacute;nica fuente de ingresos reconocida. Por un lado, se critica el funcionamiento del mercado laboral y las condiciones de trabajo de las personas, pero por otro lado se sigue alimentando una cultura que obliga a las personas a someterse a cualquier relaci&oacute;n de empleo mercantil para obtener un ingreso b&aacute;sico de supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; condicionar la supervivencia a estas exigencias? Lo que hay que reconocer es el derecho a la existencia, y para ello las personas necesitan un ingreso b&aacute;sico sin condiciones. &iquest;C&oacute;mo puede condicionarse el acceso a una canasta b&aacute;sica de alimentos, que es una necesidad imprescindible para la existencia humana? Un ingreso incondicional es el modo efectivo de garantizar la existencia b&aacute;sica y fortalecer la autonom&iacute;a para buscar empleo en el mercado negociando mejores condiciones laborales gracias a que la subsistencia est&aacute; ya garantizada. Adem&aacute;s, al ser incondicional, las personas pueden sumar m&aacute;s ingresos sin perder el beneficio: el SBU fija un &ldquo;techo&rdquo; de ingresos mientras que el ingreso ciudadano o renta b&aacute;sica establece un &ldquo;piso&rdquo; desde donde afirmarse para mejorar ingresos.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, todo proyecto de este tipo deber&iacute;a integrarse con una reforma tributaria progresiva. Al remitir el financiamiento a rentas generales. el SBU se financiar&iacute;a con el actual sistema tributario regresivo. Por el contrario, todo proyecto de garant&iacute;a de un ingreso b&aacute;sico deber&iacute;a servir para justificar una reforma que integre el beneficio de forma progresiva con el impuesto a los ingresos de las personas, reduzca los impuestos al salario, incorpore tributos progresivos como herencia, patrimonios, medio ambiente, etc. Mejor ser&iacute;a crear un fondo especial para pagar un ingreso ciudadano universal e incondicional asignando fuentes de financiamiento espec&iacute;ficas y de car&aacute;cter progresivo.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco el proyecto sugiere<strong> reformas al mercado laboral</strong>, que se&ntilde;ala como el origen del problema, lo cual es consistente con sugerir que el SBU ser&iacute;a temporal hasta que el crecimiento econ&oacute;mico genere empleo formal que absorba a las beneficiarias. Esta lectura es equivocada y crea esperanzas infundadas: no s&oacute;lo hay un problema de corto y mediano plazo, sino que todo indica que en el largo plazo sin reformas la situaci&oacute;n laboral ser&aacute; peor en el pa&iacute;s (y en el mundo). Pensar que el mero hecho de transferir ingresos va a mejorar el empleo de las peque&ntilde;as y medianas empresas es tener una lectura demasiado simple de &ldquo;insuficiencia de demanda&rdquo;. Los problemas del mercado laboral argentino son mucho m&aacute;s complejos y cada vez m&aacute;s tienen que ver con la estructura heterog&eacute;nea e improductiva de la oferta, as&iacute; como con cambios tecnol&oacute;gicos. Si se quiere mejorar el mercado de empleo, hay que promover reformas laborales, adem&aacute;s de pagar un ingreso incondicional por fuera del mercado de empleo: reducci&oacute;n y mejor distribuci&oacute;n de las horas de trabajo disponibles, creaci&oacute;n de empleo en servicios sociales b&aacute;sicos, institucionalizaci&oacute;n de un sistema de cuidado que crear empleo y facilitar la conciliaci&oacute;n del trabajo mercantil con el dom&eacute;stico, etc.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, <strong>est&aacute; bien dar un salario b&aacute;sico a personas necesitadas, pero el modo que el SBU pretende hacerlo es totalmente funcional a la consolidaci&oacute;n del actual mercado de empleo y de un sistema de seguridad social fragmentado, desigual y sin fuentes s&oacute;lidas de financiamiento.</strong> No hay que crear programas temporales, sino permanentes; no hay que ilusionar a la gente diciendo que su vida va a cambiar con crecimiento y empleo mercantil futuro, sino darle ya las herramientas para que tengan poder m&aacute;s aut&oacute;nomo para mejorar sus condiciones de vida y empleo. Esto se podr&iacute;a lograr con un ingreso ciudadano universal e incondicional, junto con reformas tributarias y del mercado laboral que tomen en cuenta las condiciones actuales y la proyecci&oacute;n futura de sociedades cada vez m&aacute;s inseguras y desiguales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>RLV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén M. Lo Vuolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/salario-basico-universal-notas-proyecto-ley_129_9079871.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jun 2022 10:46:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Salario Básico Universal, notas sobre el proyecto de ley]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sistema Básico Universal,Canasta básica,Pobreza,Desigualdad,Argentina,Planes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra los dolarizadores: el desafío es cómo garantizar la estabilidad del peso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/dolarizadores-desafio-garantizar-estabilidad-peso_129_8974589.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2eb0ede4-9f2b-4ab1-ab61-3993d0f2da45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra los dolarizadores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El economista sostiene que la moneda que emiten los Bancos Centrales es un elemento central para la organización y el funcionamiento de los Estados soberanos. Y la discusión que propone es sobre la manera de garantizar la estabilidad del peso y no su reemplazo.</p></div><p class="article-text">
        No debe haber una evidencia m&aacute;s palpable del fracaso de las pol&iacute;ticas post-Convertibilidad que el renacimiento de las ideas que fueron hegem&oacute;nicas bajo ese r&eacute;gimen y llevaron al estallido econ&oacute;mico y social de 2001-02. Un ejemplo notable es el retorno de la m&aacute;s extrema ortodoxia econ&oacute;mica que vuelve a plantear la dolarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a argentina como salida a los m&uacute;ltiples problemas econ&oacute;micos del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para esta gente, la moneda es s&oacute;lo un instrumento que facilita los intercambios mercantiles y la acumulaci&oacute;n de capital, en un sistema social comprendido como una mera agrupaci&oacute;n de personas consideradas &ldquo;libres&rdquo; para celebrar contratos mercantiles. La moneda ser&iacute;a s&oacute;lo un medio para facilitar el funcionamiento de los mercados y hacer efectivo los poderes asim&eacute;tricos que all&iacute; se ejercen; les resulta indistinto si es oro, sal o una divisa emitida por un Estado extranjero.
    </p><p class="article-text">
        Se equivocan. <strong>La historia demuestra que la moneda que emiten los Estados modernos, que es la que interesa, no surge de los intercambios mercantiles y no tiene funciones meramente instrumentales sino de la constituci&oacute;n de los Estados soberanos contempor&aacute;neos.</strong> La moneda representa y hace efectivo el acuerdo constitutivo de una Naci&oacute;n que decide organizarse pol&iacute;ticamente. Para ello, en la Constituci&oacute;n Nacional la ciudadan&iacute;a delega a la autoridad p&uacute;blica la potestad de construir un sistema nacional de pagos rec&iacute;procos, otorgando al Estado dos monopolios: el de la emisi&oacute;n monetaria y el de la recaudaci&oacute;n tributaria.
    </p><p class="article-text">
        La moneda que emiten los Bancos Centrales no es un mero instrumento para contratar, <strong>sino un elemento central para la organizaci&oacute;n y el funcionamiento de los Estados soberanos.</strong> La emisi&oacute;n monetaria debe entenderse como la &ldquo;deuda original&rdquo; que asume el Estado para con la ciudadan&iacute;a y cuyo curso legal respalda el resto de los cr&eacute;ditos y deudas rec&iacute;procos en el sistema social de pagos. Del mismo modo, el monopolio tributario es un &ldquo;cr&eacute;dito original&rdquo; que la ciudadan&iacute;a le otorga al Estado para que pueda financiar las funciones necesarias para la convivencia, la integraci&oacute;n social y el bienestar general. Todo el resto del sistema social de pagos, tanto privado como estatal, se construye sobre la confianza en que el Estado sea capaz de sostener tanto el valor de la moneda como de los tributos; de lo contrario se desmorona el andamiaje institucional previsto en la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una Naci&oacute;n que no puede ejercer soberan&iacute;a monetaria pierde un elemento clave para la integraci&oacute;n econ&oacute;mica y social, permitiendo que el poder econ&oacute;mico se independice de la autoridad p&uacute;blica e imponga su fuerza de mercado sobre la ciudadan&iacute;a. <strong>Por eso es fundamental mantener la estabilidad monetaria y la justicia distributiva en la acci&oacute;n p&uacute;blica, porque de all&iacute; deriva la confianza ciudadana en la autoridad p&uacute;blica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entre otras cosas, esto obliga al gobierno de turno a respetar ciertas relaciones t&eacute;cnicas s&oacute;lidas entre tributos y gastos, as&iacute; como entre agregados monetarios, reservas, tipo de cambio etc. Los valores de esas reglas t&eacute;cnicas no son iguales para todos los Estados ni tampoco en todo momento. As&iacute;, Estados Unidos puede emitir moneda casi sin l&iacute;mites y tener una deuda p&uacute;blica alt&iacute;sima para financiar su gasto p&uacute;blico o expandir el cr&eacute;dito, porque el d&oacute;lar es el centro del sistema monetario internacional, se acepta como reserva de valor y el Estado norteamericano es pol&iacute;ticamente poderoso. Argentina no puede porque su econom&iacute;a y su moneda son perif&eacute;ricas y su Estado muy d&eacute;bil en t&eacute;rminos comparativos.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no debe llevar a la simple y err&oacute;nea conclusi&oacute;n de que, si Argentina adoptara el d&oacute;lar como moneda, va a tener beneficios econ&oacute;micos y parecerse a EEUU. Si fuera tan sencillo muchos pa&iacute;ses en peores condiciones econ&oacute;micas y monetarias que Argentina lo hubieran hecho, y los pocos que lo hicieron no obtuvieron resultados positivos; peor, ahora les resulta casi imposible volver atr&aacute;s. Las salidas milagrosas en materia econ&oacute;mica y social no existen y siempre terminan en penurias para los m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Para entender esto sirve mirar lo que sucedi&oacute; con la Convertibilidad. Este r&eacute;gimen monetario puso en claro que no se trata s&oacute;lo de controlar la emisi&oacute;n monetaria. El Banco Central se transform&oacute; en una casa de cambios que emit&iacute;a en relaci&oacute;n con las reservas y con ello la oferta monetaria se volvi&oacute; pasiva y dependiente de los flujos externos. Al mismo tiempo, el sector privado qued&oacute; liberado para crear cr&eacute;dito (incluso en d&oacute;lares a partir de pesos). O sea, restringi&oacute; el poder del Estado para emitir moneda, pero habilit&oacute; a los privados a crearla en un juego delirante de pesos depositados en cuentas nominadas en d&oacute;lares (que luego derivaban en cr&eacute;ditos tambi&eacute;n en d&oacute;lares).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos de servir para la recuperaci&oacute;n de la moneda nacional y eliminar las causas de la inflaci&oacute;n, lo que hizo esta artima&ntilde;a fue reprimir los precios locales creando un ambiente ficticio de estabilidad monetaria. Por un tiempo, esa fantas&iacute;a se aliment&oacute; de la entrada de capitales especulativos y de la venta de patrimonio p&uacute;blico. El r&eacute;gimen de Convertibilidad fue un modo de ejercer violencia monetaria sobre la sociedad, presionando para un ajuste brutal de precios relativos desconectados de la productividad, los recursos locales y la competitividad del pa&iacute;s. Los m&aacute;s perjudicados fueron los salarios y el empleo, adem&aacute;s del patrimonio p&uacute;blico que se transfiri&oacute; por mecanismos en gran medida corruptos.
    </p><p class="article-text">
        Esta artima&ntilde;a funcion&oacute; por un tiempo gracias a un ajuste productivo y distributivo brutal, y a un negocio financiero muy rentable. Cuando ya no fue posible seguir ingresando deuda y vendiendo patrimonio p&uacute;blico, los capitales decidieron huir al extranjero y todo estall&oacute; para sufrimiento de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n y beneficio de una minor&iacute;a poderosa. <strong>Lo que permiti&oacute; recomponer el sistema social de pagos rec&iacute;procos en el pa&iacute;s, con todas las cr&iacute;ticas a las medidas adoptadas que se quiera hacer, fue la recuperaci&oacute;n del control monetario por parte del Estado y no la eliminaci&oacute;n de la moneda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta experiencia deber&iacute;a ense&ntilde;ar que un Estado moderno, que quiera integrarse a la econom&iacute;a internacional ejerciendo su soberan&iacute;a y defendiendo los intereses de su ciudadan&iacute;a, debe cuidar la estabilidad monetaria sin ceder el monopolio estatal de emisi&oacute;n. <strong>La discusi&oacute;n entonces es c&oacute;mo garantizar la estabilidad del peso y no como reemplazarlo. </strong>Y esto es un problema de malas pol&iacute;ticas, pero no del poder de emisi&oacute;n monetaria del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Claro que es un problema la emisi&oacute;n descontrolada para financiar al Estado que no recauda suficientes tributos para pagar sus gastos, y que en parte explica la inflaci&oacute;n. Pero la inflaci&oacute;n no es s&oacute;lo monetaria y fiscal, sino tambi&eacute;n tiene origen en la estructura productiva heterog&eacute;nea, en la desigualdad distributiva, en la concentraci&oacute;n de mercados, en los problemas de abastecimiento de los insumos de uso generalizado, en la falta de competitividad genuina, etc. Todo eso alimenta una econom&iacute;a donde se intercambia, se contrata y se decide en el corto plazo y esto presiona al alza de los precios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estabilizar una moneda significa ampliar el horizonte para la toma de decisiones en todos los instrumentos mediante los cuales se concretan las relaciones econ&oacute;micas: los contratos, la moneda, los tributos, los precios que representan productividades relativas heterog&eacute;neas, etc. De paso: los precios no pueden congelarse, tienen que ser flexibles pero esa flexibilidad debe respetar las diferencias de productividad, competitividad, rentabilidades compatibles con las cadenas de valor, etc. Y sobre todo debe respetar la justicia distributiva para tener legitimidad.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto resuelve la dolarizaci&oacute;n &iquest;Qui&eacute;n va a pensar en invertir en el largo plazo cuando el sistema de pagos depende de la entrada de moneda extranjera en un pa&iacute;s sin autoridad monetaria nacional? La convertibilidad mostr&oacute; que, ocultos detr&aacute;s del velo del d&oacute;lar, los precios se ajustan igual, seg&uacute;n el poder de quienes controlan los mercados hasta que estallan por ser insostenibles. La dolarizaci&oacute;n lo que hace es eliminar toda posibilidad de hacer pol&iacute;tica econ&oacute;mica y coloca a la econom&iacute;a nacional a expensas de los mercados financieros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si lo que se quiere es sacarle presi&oacute;n a la emisi&oacute;n monetaria, hay que pensar dentro de la l&oacute;gica de la soberan&iacute;a nacional. Por ejemplo, puede ensayarse un sistema pluri-monetario nacional coordinado por el Banco Central. Esto es, monedas de circulaci&oacute;n en ciertos &aacute;mbitos espec&iacute;ficos con las debidas garant&iacute;as p&uacute;blicas y con relaciones t&eacute;cnicas s&oacute;lidas. Pero nunca reemplazar la moneda nacional. Por lo mismo, es el Banco Central el que deber&iacute;a emitir monedas digitales y regular su emisi&oacute;n en los mercados.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico caso que ser&iacute;a admisible la entrega del monopolio de emisi&oacute;n monetaria del Estado argentino es si se constituyera una unidad pol&iacute;tica superior, como es la Uni&oacute;n Europea y el Banco Central Europeo. En este caso, se constituye otra unidad pol&iacute;tica y se otorga poder monetario (y ser&iacute;a bueno que tambi&eacute;n fiscal) para sostener la nueva autoridad. Pero es el poder pol&iacute;tico el que ejerce el monopolio de la emisi&oacute;n monetaria con instituciones adecuadas y no la cede al arbitrio del poder econ&oacute;mico ni a un Estado for&aacute;neo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para fortalecer la moneda nacional, se deber&iacute;a avanzar en la coordinaci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y monetaria con los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, constituyendo una unidad pol&iacute;tica que pueda tener una moneda m&aacute;s fuerte. Quienes promueven la dolarizaci&oacute;n tambi&eacute;n quieren abolir esa posibilidad para siempre y alejar al pa&iacute;s de cualquier posibilidad de acuerdo con socios que no sufren de delirios monetarios.
    </p><p class="article-text">
        En fin, debido en gran medida a las frustraciones con los desatinos de los gobiernos de la post-Convertibilidad, han vuelto los responsables ideol&oacute;gicos y pr&aacute;cticos de aquella experiencia nefasta vuelven con nuevos ropajes al centro de la escena pol&iacute;tica y social del pa&iacute;s. Su religi&oacute;n es la misma de entonces: pretenden eliminar la soberan&iacute;a monetaria y con ello toda posibilidad para que, de all&iacute; en m&aacute;s, ning&uacute;n gobierno pueda ejercer la soberan&iacute;a nacional y promover la integraci&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>CC</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén M. Lo Vuolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/dolarizadores-desafio-garantizar-estabilidad-peso_129_8974589.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2022 03:03:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra los dolarizadores: el desafío es cómo garantizar la estabilidad del peso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Dolarización,Pesos,Banco Central,Dolarizar,soberanía nacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pobreza de la política contra la pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pobreza-politica-pobreza_129_8919319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cffe99b-5fd4-47cd-ae0c-762fbc3928e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pobreza de la política contra la pobreza"></p><p class="article-text">
        Por pobreza se entiende una forma de vida caracterizada por el insuficiente acceso a ciertos elementos que se consideran b&aacute;sicos para el bienestar de las personas que conviven en una determinada sociedad. Esta situaci&oacute;n no depende de la percepci&oacute;n subjetiva de las personas, sino de elementos objetivos que pueden ser evaluados y cuantificados con ciertos indicadores. Una persona es pobre, aunque crea que no lo es y aunque ciertas estad&iacute;sticas digan que no lo es. A las personas pobres les faltan elementos b&aacute;sicos para desarrollar una vida social considerada &ldquo;humana&rdquo; (as&iacute; como a la persona rica le sobran).
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas formas de conceptualizar esas carencias y de medir la pobreza, as&iacute; como diversos &ldquo;satisfactores&rdquo; de las carencias. Las mediciones var&iacute;an seg&uacute;n la selecci&oacute;n de las dimensiones consideradas, la unidad de an&aacute;lisis, los coeficientes utilizados para establecer relaciones de equivalencia entre los miembros de dicha unidad, el per&iacute;odo de tiempo, etc. Pese al car&aacute;cter multidimensional de la pobreza (carencias de alimentos, vivienda, educaci&oacute;n, salud, etc.), la estimaci&oacute;n m&aacute;s difundida considera que las personas son pobres cuando sus ingresos no alcanzan para pagar el gasto de ciertos satisfactores incluidos en una &ldquo;canasta&rdquo; de consumos b&aacute;sicos. Se traza as&iacute; una &ldquo;l&iacute;nea de indigencia&rdquo; y una &ldquo;l&iacute;nea de pobreza&rdquo; que sirve para clasificar a las personas en pobres, no pobres, muy vulnerables, vulnerables, etc. Bajo estos criterios, seg&uacute;n las estimaciones, el indicador de pobreza por ingresos en la Argentina hace muchos a&ntilde;os oscila entre 33% y 45% (con picos m&aacute;s altos en las recurrentes crisis econ&oacute;micas y sociales en el pa&iacute;s). La estimaci&oacute;n de personas vulnerables con riesgo de caer en pobreza es mucho m&aacute;s alta.
    </p><p class="article-text">
        O sea, la pobreza en Argentina hace tiempo es estructural y masiva. Pese a ello, se sigue pensando como una situaci&oacute;n que afecta temporalmente a una poblaci&oacute;n marginal que va a resolver sus problemas cuando consiga empleo en el mercado. El empleo mercantil a futuro sigue siendo la esperanza y la supuesta soluci&oacute;n definitiva, mientras que las pol&iacute;ticas asistenciales una mera transici&oacute;n. Sin embargo, las pol&iacute;ticas asistenciales perduran y el empleo es una salida cerrada porque cada vez es m&aacute;s precario, inestable y con ingresos muy bajos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, esto genera una &ldquo;trampa de la pobreza&rdquo;: para conseguir la asistencia hay que seguir siendo pobre. Esta trampa se expresa tambi&eacute;n como &ldquo;trampa del desempleo&rdquo;: para conseguir asistencia no hay que tener empleo. Dada la precariedad del empleo al que pueden acceder las personas pobres, la salida que se ofrece puede ser peor que permanecer en la asistencia. As&iacute;, hay personas que reciben asistencia y complementan ingresos con empleos no registrados, pero organizan su vida sobre la estabilidad del beneficio asistencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta forma de actuar sobre la pobreza, consolida la segmentaci&oacute;n social, estigmatiza a las personas beneficiarias de asistencia y construye un mecanismo potente de control social que divide y enfrenta a la propia fuerza laboral</strong>. Es un modo de regulaci&oacute;n est&aacute;tica de la pobreza que hemos llamado &ldquo;asistencial-represivo&rdquo;, en tanto su objetivo no es que las personas superen su situaci&oacute;n sino tenerlas separadas, controladas y enfrentadas con lo que supone es la sociedad &ldquo;normal&rdquo;: la que tiene empleo e ingresos suficientes para vivir de manera aparentemente aut&oacute;noma.
    </p><p class="article-text">
        Otra variante con potencialidad de ser m&aacute;s efectiva es la que pretende resolver el problema por la fraternidad entre las propias personas pobres, alent&aacute;ndolos a su auto-organizaci&oacute;n econ&oacute;mica con la idea de que pueden as&iacute; construir una alternativa por sus propios medios. Pero como es evidente, esto reclama permanente asistencia de fondos p&uacute;blicos y potencia la fragmentaci&oacute;n social sin legitimar el trabajo de las personas involucradas. Se trata de acciones defensivas que no tienen potencia para construir autonom&iacute;a e ingresos estables y consolidan la segmentaci&oacute;n y heterogeneidad econ&oacute;mica y social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las pol&iacute;ticas &ldquo;contra&rdquo; la pobreza que se aplican en Argentina, y en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses latinoamericanos, no generan capacidades ni otorgan autonom&iacute;a a las personas pobres para que salgan de esa situaci&oacute;n. Llegan tarde porque esperan que las personas caigan en la pobreza para evaluar si merecen asistencia y generan trampas que derivan en transferencia generacional de pobreza. </strong>Luego de tanto tiempo de aplicarlas, lo &uacute;nico que han logrado es que la pobreza sea masiva y hereditaria: el &iacute;ndice de pobreza infantil es siempre mucho peor que el de las personas adultas. La mayor&iacute;a de las personas pobres han nacido en hogares pobres y sus descendientes tambi&eacute;n lo ser&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Claro que hay algunas personas que est&aacute;n recibiendo beneficios y no re&uacute;nen los arbitrarios requisitos que se imponen para obtenerlos. Pero tambi&eacute;n hay muchas personas necesitadas que no reciben beneficios, o porque no piden, o porque no califican o no responden a las demandas de quienes tienen el poder de distribuci&oacute;n, o porque tienen empleo, pero con ingresos de pobreza. Adem&aacute;s, est&aacute;n quienes reciben otros beneficios sociales paup&eacute;rrimos pese a su empleo formal pasado o presente (jubilaciones, seguro de desempleo, asignaciones familiares, etc.). A esto hay que sumar las personas sobre-empleadas que trabajan horas extraordinarias para poder alcanzar ingresos mayores a los de una jornada de tiempo normal (con impactos nocivos sobre su salud, su convivencia familiar, etc.).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, el problema del acceso insuficiente a ingresos y otros satisfactores de necesidades humanas b&aacute;sicas alcanza a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n argentina y cuestiona la idea de que es un problema transitorio y marginal. Tambi&eacute;n que la salida sea un mercado de empleo que, tal como est&aacute; funcionando descalifica, precariza y empobrece a muchas personas, tanto en su vida activa como pasiva. Y los problemas ser&aacute;n mayores dadas las l&uacute;gubres proyecciones sobre crecimiento econ&oacute;mico y empleo en Argentina y el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas asistenciales focalizadas en personas escogidas por el poder pol&iacute;tico y/o quienes operan como intermediarios, no son m&aacute;s bien parte del problema a resolver. Su aparente soluci&oacute;n, el mercado de empleo, es, en realidad, otro problema complementario. Y a esto se suma la degradaci&oacute;n constante de otras pol&iacute;ticas sociales esenciales para la pobreza como salud, educaci&oacute;n, vivienda, transporte, etc. En este contexto, dividir a la poblaci&oacute;n necesitada entre &ldquo;merecedora&rdquo; y &ldquo;no merecedora&rdquo; de asistencia es un mecanismo discriminador y que busca el control sobre una masa necesitada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si realmente se quiere resolver la cuesti&oacute;n y revertir la tendencia a la fragmentaci&oacute;n social, la confrontaci&oacute;n entre gente con necesidades y el clientelismo que se habilita de este modo, hay que cambiar las pol&iacute;ticas vigentes. Por supuesto, el escenario macroecon&oacute;mico importa, pero aqu&iacute; me ocupo de las pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas con impacto directo en la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es cambiar las pol&iacute;ticas focalizadas, condicionadas, arbitrarias y clientelares, <strong>por una garant&iacute;a universal e incondicional de un ingreso b&aacute;sico que act&uacute;e como red preventiva para toda la poblaci&oacute;n.</strong> Este beneficio debe integrarse con una reforma tributaria que garantice que quienes ganan por encima de un determinado nivel, &ldquo;devuelvan&rdquo; parcial o totalmente el ingreso recibido. A esto deber&iacute;a agregarse una reforma tributaria que cambie impuestos indirectos por directos y que atienda la desigual transferencia generacional de pobrezas y riquezas.
    </p><p class="article-text">
        Esto evitar&iacute;a manipulaciones entre las personas necesitadas y evitar&iacute;a que quienes hoy son no pobres pero muy vulnerables caigan en situaci&oacute;n de pobreza y con ello vuelvan m&aacute;s costoso su recuperaci&oacute;n. Adem&aacute;s, como el beneficio no se pierde si se consigue empleo, promueve que las personas se esfuercen en buscar ingresos adicionales y as&iacute; rompe con la trampa de la pobreza y el desempleo actualmente vigentes.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es suficiente. <strong>Un ingreso ciudadano universal e incondicional debe completarse con otras pol&iacute;ticas que distribuyan mejor el empleo.</strong> As&iacute;, se deber&iacute;a reducir las horas m&aacute;ximas de trabajo en el empleo, aumentando licencias, prohibiendo &ldquo;horas extraordinarias&rdquo; salvo casos muy justificados y temporales, etc. Esto habilitar&iacute;a una mejor conciliaci&oacute;n con el &aacute;mbito dom&eacute;stico y el desarrollo de trabajos en &aacute;reas de los llamados servicios personales y de &ldquo;ocio&rdquo;. Asimismo,debe encararse una ambiciosa pol&iacute;tica de inversi&oacute;n en prestaci&oacute;n de servicios sociales universales y gratuitos como salud y educaci&oacute;n, adem&aacute;s de pol&iacute;ticas de trasporte p&uacute;blico accesible. Esto no solo atacar&iacute;a la pobreza estructural, sino que ser&iacute;a una pol&iacute;tica para generar empleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, si realmente se quiere revertir la masiva pobreza y vulnerabilidad econ&oacute;mica y social en el pa&iacute;s se deber&iacute;a: 1) crear una pol&iacute;tica de ingreso ciudadano, universal e incondicional que garantice un ingreso b&aacute;sico a toda la poblaci&oacute;n; 2) continuar con la hist&oacute;rica tendencia a la reducci&oacute;n de los tiempos de trabajo en el empleo mercantil, promoviendo la distribuci&oacute;n de horas entre la fuerza de trabajo; 3) lanzar una pol&iacute;tica de inversi&oacute;n y empleo en servicios sociales de alta calidad. Esto implica dar prioridad en la pol&iacute;tica p&uacute;blica al acceso de todas las personas a la cobertura de las necesidades humanas b&aacute;sicas, en lugar de seguir prometiendo que la salida va a venir por crecimiento, empleo y consumo imitativo de los estratos de ingresos medios y alto. 
    </p><p class="article-text">
        <em>RLV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén M. Lo Vuolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/pobreza-politica-pobreza_129_8919319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Apr 2022 03:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pobreza de la política contra la pobreza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza,Pobreza y desigualdad,Planes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del Estado fiscal al Estado deudor: el problema central es que no se puede crecer más como antes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/fiscal-deudor-problema-central-no-crecer_129_8845682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0815dbf6-9ba7-4ac1-99b4-70c2eee96648_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del Estado fiscal al Estado deudor: el problema central es que no se puede crecer más como antes"></p><p class="article-text">
        		Para comprender el funcionamiento del sistema capitalista hay que observar sus contradicciones sist&eacute;micas. Estas contradicciones definen incompatibilidades entre los principios de organizaci&oacute;n que determinan su din&aacute;mica auto-reproductiva. En el capitalismo, y mucho m&aacute;s en el capitalismo democr&aacute;tico, hay principios de organizaci&oacute;n, intereses de agentes y objetivos de pol&iacute;tica p&uacute;blica que son incompatibles dentro de su l&oacute;gica de funcionamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	El m&aacute;s evidente es el de la relaci&oacute;n entre capital y trabajo y sus contradictorios intereses que pretenden mejorar conjuntamente la rentabilidad empresarial, la renta financiera, el empleo, los salarios. Hasta hace unas d&eacute;cadas estas incompatibilidades se fueron resolviendo &ldquo;agrandando la torta&rdquo; gracias al crecimiento econ&oacute;mico que permit&iacute;a que &ldquo;todos ganen&rdquo; algo, aunque permanezca una fuerte desigualdad distributiva. As&iacute;, el crecimiento econ&oacute;mico se volvi&oacute; el objetivo principal buscado por el Estado, capitalistas y fuerza de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        	Sobre esta base se fue construyendo el &ldquo;Estado fiscal&rdquo; que recaudaba tributos sobre los mayores flujos de valor del crecimiento econ&oacute;mico (impuesto al salario, a las ganancias, al consumo, etc.) y menos sobre el capital y patrimonios personales. <strong>Fueron los a&ntilde;os dorados del capitalismo democr&aacute;tico donde la acumulaci&oacute;n de ganancias y riquezas de la minor&iacute;a se combin&oacute; con mejoras notables en el bienestar de la clase trabajadora. </strong>La construcci&oacute;n de instituciones de pol&iacute;tica social, as&iacute; como de infraestructura p&uacute;blica, son emblemas de este pasado a&ntilde;orado.
    </p><p class="article-text">
        	Al menos desde la d&eacute;cada del setenta este Estado fiscal est&aacute; en crisis. La ofensiva neoliberal vincula esta crisis con el aumento del gasto p&uacute;blico y especialmente con las dificultades para financiar el gasto social. Esta forma &ldquo;contable&rdquo; de ver la cuesti&oacute;n oculta el verdadero problema: <strong>la crisis del Estado fiscal se debe principalmente al freno al crecimiento econ&oacute;mico que las pol&iacute;ticas neoliberales de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas no lograron sostener y transformaron al Estado fiscal en &ldquo;Estado deudor&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        	El Estado deudor creci&oacute; luego del estallido del sistema monetario internacional de posguerra y con el avance del capitalismo financiero, la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y financiera, la deslocalizaci&oacute;n de empresas, etc. Esto desgast&oacute; las bases del sistema tributario, especialmente los tributos sobre los flujos, pero tambi&eacute;n por la resistencia al pago de impuestos directos (patrimonios e ingresos personales y corporativos) y la fuga de capitales a para&iacute;sos fiscales. Los Estados fueron dejando de cobrar impuestos emitiendo deuda y buscando garantizar condiciones de rentabilidad para &ldquo;atraer&rdquo; capitales.
    </p><p class="article-text">
        	<strong>El Estado deudor se aliment&oacute; del desfinanciamiento tributario y el bajo crecimiento.</strong> Al igual que en Argentina, en los pa&iacute;ses de la OECD, con la excepci&oacute;n relativa de Alemania en un comienzo, la deuda p&uacute;blica empez&oacute; a crecer hacia finales de la d&eacute;cada del setenta y particularmente a comienzos de los ochenta, junto con pol&iacute;ticas de freno a la inflaci&oacute;n y un movimiento de capitales en busca de para&iacute;sos fiscales. En los noventa se observa una ca&iacute;da generalizada del gasto p&uacute;blico con ingresos fiscales estancados de modo que los d&eacute;ficits fiscales se fueron reduciendo e incluso pa&iacute;ses como EEUU llegaron a registrar super&aacute;vits. Nada de esto resolvi&oacute; el problema de retomar el crecimiento sostenido y la crisis financiera de 2008 gener&oacute; un salto impresionante de la deuda p&uacute;blica para sostener el sistema financiero y evitar la depresi&oacute;n econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Como lo se&ntilde;ala Wolfgang Streeck, el capitalismo fue as&iacute; &ldquo;ganando tiempo&rdquo; en la b&uacute;squeda de retomar crecimiento. En la d&eacute;cada del setenta, con un r&eacute;gimen de alta inflaci&oacute;n y baja deuda. En los ochenta y hasta mediados del noventa, bajando la inflaci&oacute;n, pero con creciente deuda p&uacute;blica y privada que aliment&oacute; el proceso de financiarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial. Desde mediados de los noventa y hasta la crisis de 2007/08 continuaron pol&iacute;ticas para bajar la inflaci&oacute;n, se detuvo el crecimiento de la deuda p&uacute;blica, pero creci&oacute; exponencialmente la privada. Y desde 2008, se contin&uacute;a la presi&oacute;n para bajar la inflaci&oacute;n, pero ahora combinada con ca&iacute;da de la deuda privada y explosi&oacute;n de la deuda p&uacute;blica. Esto est&aacute; cambiando desde la pandemia y con la guerra de Ucrania (probablemente se retome la inflaci&oacute;n con deuda creciente).
    </p><p class="article-text">
        	La transformaci&oacute;n del Estado fiscal en Estado deudor implic&oacute; tambi&eacute;n una creciente importancia de los Bancos Centrales en la pol&iacute;tica p&uacute;blica: <strong>lo que antes se financiaba fiscalmente, ahora se hace monetariamente.</strong> El crecimiento de la deuda de las familias es otra cara de este problema: en lugar de aumentar salarios, se fomenta el endeudamiento como forma de sostener ingresos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos como Argentina han participado de esta transformaci&oacute;n, pero de manera subordinada. Los pa&iacute;ses centrales emiten moneda y deuda de aceptaci&oacute;n internacional y que act&uacute;a como reserva de valor, mientras que los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos toman deuda en una moneda que no tienen y la moneda dom&eacute;stica no sirve como reserva de valor. Por eso, la deuda no es problema en los pa&iacute;ses centrales hasta aqu&iacute; porque la &ldquo;reprograman&rdquo; indefinidamente y as&iacute; legitiman su alianza con el capital financiero. La construcci&oacute;n del euro es un ejemplo claro de estos procesos. As&iacute; se pas&oacute; del Estado fiscal financiado con tributos en el corto plazo, al Estado deudor donde se toma recursos con deuda que se patea en el tiempo y se refinancia. En cierto modo, el endeudamiento para el capitalismo es como la contaminaci&oacute;n ambiental: engrosa ciertos bolsillos en el corto plazo sin que se vea el costo que se traslada hacia futuro.
    </p><p class="article-text">
        	A los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos no les resulta f&aacute;cil reprogramar su deuda por la mezcla de erosi&oacute;n del Estado fiscal, bajo crecimiento y emisi&oacute;n de deuda en moneda extranjera. As&iacute; terminan reclamando &ldquo;asistencia crediticia&rdquo; de los mercados financieros y organismos internacionales. Pero eso es s&oacute;lo la parte visible del problema: el origen es la falta de crecimiento tanto en los pa&iacute;ses centrales como en los perif&eacute;ricos que es de donde se espera sacar recursos para recomponer cuentas y pagar deuda. Pero estas esperanzas son infundadas e incompatibles con modo de auto-reproducci&oacute;n del capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        	Mientras tanto, ciertos agentes poderosos pasan a decidir qu&eacute; Estados son m&aacute;s o menos &ldquo;solventes&rdquo;. El diferente &ldquo;riesgo pa&iacute;s&rdquo; no se vincula tanto con el super&aacute;vit fiscal que libera recursos para pagar deuda, sino m&aacute;s bien con la soberan&iacute;a monetaria y pol&iacute;tica de cada pa&iacute;s. Otra vez:<strong> la deuda se emite para seguir creciendo y garantizar renta financiera; en principio, no trabar&iacute;a, sino que deber&iacute;a alimentar el crecimiento econ&oacute;mico. Pero esto no lo hace en los pa&iacute;ses centrales y mucho menos en los perif&eacute;ricos porque el crecimiento econ&oacute;mico depende de otras cosas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        	M&aacute;s all&aacute; de negociar recortes, exoneraciones, reprogramaciones y hasta eventuales olvidos, que probablemente se haga en los pa&iacute;ses que emiten moneda central, la pregunta es; <strong>&iquest;c&oacute;mo seguir sosteniendo un sistema institucional (incluyendo en primer lugar las pol&iacute;ticas sociales y de subsidios al capital) basados en un crecimiento econ&oacute;mico cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de sostener?</strong> Estas preguntas son m&aacute;s relevantes frente a los l&iacute;mites f&iacute;sicos que colocan las fronteras planetarias vinculadas a la crisis clim&aacute;tica, cuesti&oacute;n analizada en un art&iacute;culo previo en este diario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	La respuesta m&aacute;s evidente es: no se puede, es contradictorio e incompatible con la propia din&aacute;mica de reproducci&oacute;n del capital y con los l&iacute;mites planetarios. Y, en cualquier caso, el crecimiento necesita inversi&oacute;n y una inversi&oacute;n que no acelere el colapso clim&aacute;tico. &iquest;Qui&eacute;n invierte as&iacute; cuando quienes hoy tienen poder para invertir no son los Estados endeudados sino los acreedores financieros? &iquest;Qui&eacute;nes van a invertir productivamente si los que tienen el dinero pueden seguir siendo ricos con la renta financiera? &iquest;Qui&eacute;n deja de obtener renta en el corto plazo para apostar a inversiones que van a mejorar la vida futura m&aacute;s que la presente?
    </p><p class="article-text">
        	Discutir la cuesti&oacute;n de las deudas sin cuestionar el crecimiento y la necesidad de recomponer las bases de un Estado fiscal potente pero diferente, es una incongruencia. Discutir planes de ajuste fiscal para pagar la deuda sin cuestionar el crecimiento econ&oacute;mico como objetivo y base fundante de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas es simplemente ganar tiempo (cada vez m&aacute;s corto).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	<strong>Est&aacute; bien buscar super&aacute;vit fiscal, exportar m&aacute;s, etc. pero la pregunta que est&aacute; faltando responder es &iquest;para qu&eacute;? &iquest;Para recuperar el Estado fiscal y cierta soberan&iacute;a monetaria o para seguir pateando todo para adelante?</strong> &iquest;Para reconstruir el sistema econ&oacute;mico sobre bases sustentables o para seguir alimentando un crecimiento que no se puede sostener? &iquest;Para reestructurar las pol&iacute;ticas sociales ampliando bienes y servicios p&uacute;blicos universales y gratuitos o para seguir financiando gasto a grupos privilegiados? &iquest;Para imponer tributos sobre las riquezas concentradas o para seguir recaudando tributos regresivos? &iquest;para terminar con los para&iacute;sos fiscales y los privilegios ocultos en el gasto p&uacute;blico o para seguir subsidiando y exonerando a quienes se han beneficiado hasta aqu&iacute;? Tampoco sirve si no se cambia la pol&iacute;tica monetaria y se buscan formas de aumentar la soberan&iacute;a monetaria, lo cual involucra pol&iacute;ticas cambiarias y anti-inflacionarias.
    </p><p class="article-text">
        	Ni la locura neoliberal que quiere seguir desarmando el Estado fiscal para alimentar la deuda y la renta financiera, ni el populismo que sue&ntilde;a con retomar el crecimiento &ldquo;aut&oacute;nomo&rdquo; sirven en esta instancia. Hay que repensar la reconfiguraci&oacute;n de otro Estado fiscal para salir del Estado deudor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esto implica preocuparse m&aacute;s por la distribuci&oacute;n que por el crecimiento; m&aacute;s por los impuestos directos que por los indirectos; m&aacute;s por la reducci&oacute;n de los tiempos de trabajo en el empleo que por el sobre-empleo y el empleo estatal; m&aacute;s por la inversi&oacute;n en cambio tecnol&oacute;gico &ldquo;verde&rdquo; que por los subsidios a combustibles f&oacute;siles, m&aacute;s por programas sociales universales que por el actual sistema de pol&iacute;ticas sociales corporativo y clasista; m&aacute;s por cubrir necesidades humanas b&aacute;sicas que por seguir financiando consumos suntuosos, etc. </strong>El capitalismo mundial, y el argentino, est&aacute; en terapia intensiva y hay que cambiarlo, no intentar hacerlo sobrevivir un tiempito m&aacute;s con un poco de ox&iacute;geno que adem&aacute;s cada vez est&aacute; m&aacute;s contaminado.
    </p><p class="article-text">
        <em>RLV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén M. Lo Vuolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/politica/fiscal-deudor-problema-central-no-crecer_129_8845682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Mar 2022 03:06:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Del Estado fiscal al Estado deudor: el problema central es que no se puede crecer más como antes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deuda externa,Crecimiento,Pobreza y desigualdad,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La obsolescencia del relato neoliberal y neodesarrollista frente al cambio de paradigma energético]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/obsolescencia-relato-neoliberal-neodesarrollista-frente-cambio-paradigma-energetico_129_8657675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a4eb002-4195-4750-84e1-1f9da42149f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La obsolescencia del relato neoliberal y neodesarrollista frente al cambio de paradigma energético"></p><p class="article-text">
        Mientras Argentina sufre una coyuntura econ&oacute;mica y social alarmante, las noticias que afectan su futuro tampoco son promisorias. Es el caso del otorgamiento de la Declaraci&oacute;n de Impacto Ambiental para habilitar el proyecto de exploraci&oacute;n <em>offshore</em> en &aacute;reas ubicadas en la Cuenca Argentina Norte, y presentado por la empresa Equinor en sociedad con YPF y SHELL. Este tipo de negocios se emparenta con la reciente intentona por imponer en Chubut una distribuci&oacute;n territorial que habilite la explotaci&oacute;n de megaminer&iacute;a en &aacute;reas hasta aqu&iacute; prohibidas y que fue frenada temporalmente por una revuelta popular.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La indiscutible objeci&oacute;n a este tipo de actividades es el da&ntilde;o ambiental. Existe un alt&iacute;simo y probado riesgo de derrames en la exploraci&oacute;n s&iacute;smica; adem&aacute;s las emisiones sonoras de esa actividad da&ntilde;an gravemente al ecosistema marino en el caso de la exploraci&oacute;n y explotaci&oacute;n </strong><em><strong>offshore</strong></em><strong>. </strong>Por supuesto, esta actividad se sumar&aacute; a tantas otras que provocan crisis clim&aacute;tica que amenaza al conjunto del sistema Tierra (incluida Argentina). Estas cuestiones ya han sido esclarecidas en diversos art&iacute;culos de especialistas en la materia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aqu&iacute; me interesa cuestionar el discurso oficial, avalado por economistas tanto neoliberales como neodesarrollistas, que insisten en los beneficios econ&oacute;micos de la inversi&oacute;n en este tipo de actividades con los conocidos argumentos: atraen inversiones y con ello supuestamente generar&iacute;an nuevos puestos de empleo, ingresos fiscales, exportaciones y mayor &ldquo;soberan&iacute;a energ&eacute;tica&rdquo;.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Esto no es as&iacute;, particularmente en el mediano y largo plazo que es lo que importa en una actividad de este tipo. Cada vez m&aacute;s, este tipo de actividades est&aacute;n llamadas a engrosar los beneficios de ciertas corporaciones en el corto plazo, pero en el mediano y largo plazo lleva a p&eacute;rdidas econ&oacute;micas irremediables que se transferir&aacute;n a la sociedad, m&aacute;s all&aacute; de las crecientes p&eacute;rdidas econ&oacute;micas del probado da&ntilde;o al ecosistema. 
    </p><p class="article-text">
        Es que <strong>los activos del sector de hidrocarburos, tanto la infraestructura como las propias &ldquo;reservas&rdquo; detectadas para su explotaci&oacute;n, est&aacute;n destinados a desvalorizarse antes de que se agote la &ldquo;vida &uacute;til&rdquo; del capital f&iacute;sico y porque no podr&aacute;n extraerse efectivamente. </strong>Estas actividades van a quedar obsoletas tanto por razones t&eacute;cnicas como porque los pa&iacute;ses centrales y los propios mercados financieros van a orientar su inversi&oacute;n hacia energ&iacute;as alternativas y otras actividades m&aacute;s amigables con el medio ambiente. De hecho, los propios Bancos Centrales est&aacute;n avanzando con criterios selectivos para exponer las potenciales p&eacute;rdidas de empresas contaminantes y promover las que no lo son.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, las inversiones no se recuperar&aacute;n y habr&aacute; una enorme cantidad de costos &ldquo;hundidos&rdquo;. Es que el &ldquo;punto de escasez&rdquo; de las reservas de hidrocarburos supera a la cantidad que es posible utilizar sin sobrepasar las fronteras establecidas como l&iacute;mites para evitar la desestabilizaci&oacute;n del sistema Tierra. Esto es lo que informan las ciencias del clima que han detectado nueve &ldquo;fronteras planetarias&rdquo; como l&iacute;mites que no deber&iacute;an cruzarse para no desestabilizar el sistema Tierra.<strong> De estas, ya hay tres que la humanidad sobrepas&oacute;: cambio clim&aacute;tico, p&eacute;rdida de biodiversidad y cambio en el ciclo global del nitr&oacute;geno. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Estas fronteras delimitan el &ldquo;campo de juego&rdquo; para desarrollar la acci&oacute;n humana sin amenazar la existencia de la vida en la Tierra, incluyendo la de la propia humanidad. Cualquier modelo de an&aacute;lisis econ&oacute;mico que intente proyectar el funcionamiento de los sistemas econ&oacute;micos y sociales deber&iacute;an tenerlas en cuenta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No hay alternativas a la transformaci&oacute;n de la matriz energ&eacute;tica y a la sustituci&oacute;n de los combustibles f&oacute;siles, por lo que cuanto antes se avance en ese sentido menos duro ser&aacute; el impacto de las p&eacute;rdidas de las inversiones hechas en hidrocarburos. </strong>Seguir gastando dinero en infraestructura cuya vida &uacute;til supera a la que se podr&aacute; utilizar y buscando reservas que no se van a poder extraer, es un mal negocio que paga el conjunto de la sociedad; peor a&uacute;n, si esto se hace con beneficios fiscales.
    </p><p class="article-text">
        Estas actividades son rentables porque se subsidian, se les garantiza mercados, se otorgan cr&eacute;ditos, se exonera del pago de da&ntilde;os ambientales, etc. De lo contrario, no lo ser&iacute;an siquiera en el corto plazo. El Estado argentino no debe invertir en energ&iacute;as contaminantes sino en inversiones que apunten a sustituirlas. De lo contrario est&aacute; perdiendo dinero hoy (como los inexplicables subsidios para Vaca Muerta) y perder&aacute; mucho m&aacute;s dinero en un futuro no lejano cuando se vea obligado a abandonar estas actividades. Adem&aacute;s,<strong> la falta de inversi&oacute;n en energ&iacute;as alternativas seguir&aacute; colocando a Argentina como dependiente de lo que hagan los pa&iacute;ses centrales que est&aacute;n cambiando el paradigma energ&eacute;tico de forma programada y van a imponer nuevos paradigmas tecnol&oacute;gicos a los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos</strong>.
    </p><h3 class="article-text">El poder del capital</h3><p class="article-text">
        No tiene sentido seguir hablando de desarrollo en estos temas y mucho menos de progreso en base a experiencias pasadas que ya no pueden repetirse. Las tradicionales formulaciones que predican relaciones de causa/efecto para el &ldquo;desarrollo&rdquo; termo-industrial ya no son sustentables. El camino que llev&oacute; al crecimiento de las econom&iacute;as centrales en base a estas energ&iacute;as no puede replicarse y tampoco hay garant&iacute;as de que esas econom&iacute;as no experimenten una regresi&oacute;n si no aceleran el cambio energ&eacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        El problema central es que quienes detentan la propiedad del capital (incluyendo la propiedad de la tierra y los recursos naturales) tienen licencia para extraer materias primas, generar energ&iacute;a, determinar el uso de la tierra, dise&ntilde;ar sistemas alimentarios, deshacerse de los desechos. En otras palabras, <strong>al mismo tiempo que la propiedad de capital otorga poder de control sobre el resultado del trabajo humano (explotaci&oacute;n de la fuerza de trabajo) tambi&eacute;n lo hace sobre las condiciones b&aacute;sicas que sustentan la vida en la Tierra (explotaci&oacute;n de la naturaleza y de la humanidad que convive con ella). As&iacute; se cede a los propietarios del capital (y sus socios pol&iacute;ticos) decisiones que afectan el aire, el agua, el suelo y los minerales, la flora y la fauna, bosques y oc&eacute;anos, atm&oacute;sfera y clima</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta situaci&oacute;n, tanto neoliberales como neodesarrollistas siguen pensando que el medio ambiente es un elemento externo al sistema econ&oacute;mico y que su da&ntilde;o debe ser tratado como &ldquo;externalidades&rdquo; de actividades econ&oacute;micas supuestamente &ldquo;rentables&rdquo;. La realidad es otra. La naturaleza incorporada al sistema capitalista es parte constitutiva de su proceso de reproducci&oacute;n; al mismo tiempo, la naturaleza como entorno f&iacute;sico le fija l&iacute;mites estrictos al funcionamiento del sistema econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de &ldquo;externalidades negativas&rdquo; supuestamente excepcionales que pueden corregirse cobrando multas que compensen da&ntilde;os. Los da&ntilde;os ambientales no son casos excepcionales ni perfectamente identificables, sino que las externalidades ambientales negativas se producen constantemente e involucran a la mayor&iacute;a de agentes que participan de la actividad econ&oacute;mica. Esto vuelve <strong>casi imposible la regulaci&oacute;n efectiva en tanto la pol&iacute;tica p&uacute;blica siempre llega tarde y/o es inoperante para prevenir el da&ntilde;o</strong>. 
    </p><p class="article-text">
        De hecho, los Estados y sus empresas son parte central del problema por lo que consumen y producen. Estamos frente a un ejemplo claro de la llamada &ldquo;tragedia de los comunes&rdquo;, que se presenta cuando las acciones racionales e independientes motivadas por el inter&eacute;s individual, terminan destruyendo un recurso que es limitado y compartido por toda la comunidad. Se trata de una situaci&oacute;n que no s&oacute;lo perjudica a la comunidad sino a las propias personas. 
    </p><p class="article-text">
        Se equivocan los neoliberales creyendo que esto lo resuelve el mercado y el ejercicio de la &ldquo;soberan&iacute;a del consumidor&rdquo;. Basta un ejemplo. Al vincular la distribuci&oacute;n de riqueza con las emisiones de carbono de GEI, se llega a la conclusi&oacute;n que el 10% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n mundial es responsable de cerca de 48% de las emisiones globales del a&ntilde;o 2019, mientras que la mitad m&aacute;s pobre de la poblaci&oacute;n s&oacute;lo es responsable por 12% de dichas emisiones. Esto se debe en gran medida al consumo no s&oacute;lo de los bienes y servicios producidos en el pa&iacute;s de residencia, sino tambi&eacute;n al consumo de bienes importados. La soberan&iacute;a de los consumidores ricos agrava el problema en lugar de resolverlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n se equivocan los neodesarrollistas creyendo que esto es una nueva etapa del proceso de &ldquo;destrucci&oacute;n creativa&rdquo; que estimula el mentado &ldquo;progreso&rdquo; (que se entiende equivocadamente como crecimiento, aumento del ingreso, exportaciones). Si se sigue con esta l&oacute;gica de acumulaci&oacute;n de capital y ampliaci&oacute;n de los mercados para que aumente la productividad y la demanda, se desatar&aacute; un bucle destructor de lo que tanto cost&oacute; construir. <strong>M&aacute;s que progreso, estamos frente a una posibilidad cierta de regresi&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, no es cierto que los da&ntilde;os al medio ambiente sean detectables ni eventuales. Tampoco que el Estado puede controlarlos, que la inversi&oacute;n va ser rentable y que esto implica un beneficio para la sociedad. Hay una confusi&oacute;n muy grande en la toma de decisiones y en la ret&oacute;rica publicitada por quienes se benefician con esto que no distingue correctamente entre incertidumbre y riesgo, entre precauci&oacute;n y prevenci&oacute;n. Los criterios de evaluaci&oacute;n hegem&oacute;nicos est&aacute;n equivocados: lo que prevalece es la evaluaci&oacute;n subjetiva e interesada de quienes tienen mayor poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que reclaman los problemas vinculados a la crisis clim&aacute;tica son acciones colectivas que act&uacute;en contradiciendo las racionalidades tanto de quienes detentan la propiedad de los medios de producci&oacute;n como la racionalidad del consumo preocupado por la satisfacci&oacute;n personal y la opulencia. </strong>Tambi&eacute;n la racionalidad de la elite pol&iacute;tica que eval&uacute;a todo con criterios de ganancia electoral de corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja que caracteriza a nuestra &eacute;poca -y probablemente a cualquier &eacute;poca en la que una civilizaci&oacute;n encuentra ciertos l&iacute;mites y traspasa ciertas fronteras- es que cuanta m&aacute;s potencia gana, m&aacute;s vulnerable se vuelve porque acelera su aproximaci&oacute;n al eventual colapso. En lugar de hacer negocios con las corporaciones alentando falsas promesas de un progreso que ya no tiene sustento, la elite dirigente tiene que cambiar su relaci&oacute;n con la sociedad que est&aacute; mucho m&aacute;s a la vanguardia y sale a defender los recursos comunes presentes y futuros. 
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social no puede seguir siendo el registro estad&iacute;stico de una tasa m&aacute;xima de crecimiento sino la prudencia y la distribuci&oacute;n de recursos para invertir en energ&iacute;as alternativas para prevenir las crisis y las p&eacute;rdidas por obsolescencia del capital invertido en energ&iacute;as convencionales. Esto es muy dif&iacute;cil de asumir para una elite dirigente que est&aacute; acostumbrada a vender certezas (que no existen) y a proponer soluciones a problemas cotidianos (que en general son poco efectivas). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En lugar de promover estas actividades probadamente da&ntilde;inas y que no son econ&oacute;micamente rentables, la elite dirigente tendr&iacute;a que ocuparse de transformar un sistema que encontr&oacute; l&iacute;mites precisos.</strong> El problema es que no tiene la m&aacute;s m&iacute;nima idea de c&oacute;mo hacerlo sin arriesgar su mezquina cuota de poder y sus ganancias de corto plazo. De hecho, como se observa cotidianamente, ni siquiera saben qu&eacute; hacer con el corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        Este no es el momento de seguir gastando recursos en actividades obsoletas sustentadas por ideas obsoletas. <strong>Es el momento para pensar en otra estructura econ&oacute;mica, en una mayor diversificaci&oacute;n de la endeble econom&iacute;a argentina, apuntar a nuevas actividades que reporten ventajas din&aacute;micas y sobre todo que permitan de una vez por todas avanzar hacia un modelo sostenible dentro de los l&iacute;mites que imponen las fronteras planetarias.</strong> Muchos pa&iacute;ses se est&aacute;n moviendo ya hacia otro paradigma energ&eacute;tico y quienes no inviertan desde ya en ese nuevo paradigma, perder&aacute;n competitividad, bienestar y recursos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>RLV/MF</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén M. Lo Vuolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/obsolescencia-relato-neoliberal-neodesarrollista-frente-cambio-paradigma-energetico_129_8657675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Jan 2022 03:03:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La obsolescencia del relato neoliberal y neodesarrollista frente al cambio de paradigma energético]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mar Argentino,Equinor,Shell,YPF,Chubut,Petróleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La necesidad de construir una estrategia económica y social que potencie los servicios sociales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/necesidad-construir-estrategia-economica-social-potencie-servicios-sociales_129_8419524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/780ed8ec-933c-4b6b-ae46-5103ca2c3a6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La necesidad de construir una estrategia económica y social que potencie los servicios sociales"></p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en Argentina tienen horizontes de cort&iacute;simo plazo en consonancia con los vaivenes pol&iacute;ticos y la ausencia de una estrategia econ&oacute;mica y social integral capaz de sostenerse en el tiempo. As&iacute;, para &ldquo;retomar el crecimiento econ&oacute;mico&rdquo; y generar empleo, luego del shock de la pandemia y de los nocivos efectos de las pol&iacute;ticas aplicadas para enfrentarla, se anuncian medidas con el objetivo de aumentar la demanda y bajar costos productivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre otras, transferencias de ingresos a grupos seleccionados y controles de precios de insumos y bienes de consumo, alimentadas por expansi&oacute;n monetaria y crediticia en una econom&iacute;a con alta inflaci&oacute;n, alto endeudamiento y escasas fuentes de financiamiento para el d&eacute;ficit p&uacute;blico. La oposici&oacute;n tambi&eacute;n pretende crecimiento con empleo, pero por otra v&iacute;a: &ldquo;ajustar los desbalances del mercado&rdquo;, mejorar las expectativas para la inversi&oacute;n en los sectores considerados &ldquo;productivos&rdquo; aplicando restricci&oacute;n monetaria y eliminando el d&eacute;ficit para liberar fondos al sector privado. Ambas estrategias ya fueron aplicadas y han demostrado ser inconsistentes, como lo prueba m&aacute;s de una d&eacute;cada de estancamiento y las sucesivas crisis luego de cortas fases de crecimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, me interesa aqu&iacute; discutir la idea, generalmente aceptada, que la salida pasa por el crecimiento de los sectores productores de bienes cl&aacute;sicos del &ldquo;capitalismo industrial&rdquo;: manufacturas, energ&iacute;a, construcci&oacute;n, miner&iacute;a, hidrocarburos, etc. El argumento habitual es que estos sectores son los que registran mayor productividad y as&iacute; pueden generar un &ldquo;c&iacute;rculo virtuoso&rdquo; de crecimiento con empleo, permitiendo que el banco central mantenga bajas las tasas de inter&eacute;s y elevado el cr&eacute;dito. La idea es que este crecimiento ser&aacute; diseminado al resto de la econom&iacute;a menos productiva.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Las crisis sucesivas de la econom&iacute;a argentina demuestran que este r&eacute;gimen de crecimiento no es estable. El sostenido deterioro laboral y social, as&iacute; como el crecimiento de los programas asistenciales prueba que los eslabonamientos y la generaci&oacute;n de empleo no se producen (al menos en los niveles deseados). Luego de tanto tiempo de fracaso, los programas asistenciales se han vuelto circuitos cerrados de actividades no integradas ni social ni productivamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre otros problemas, esta visi&oacute;n predominante aborda mal la cuesti&oacute;n de la heterogeneidad productiva de la estructura econ&oacute;mica argentina: los sectores de m&aacute;s productividad empujan la tasa de crecimiento, pero dan poco empleo (esto incluye al sector agropecuario) mientras que los sectores menos productivos aportan poco al crecimiento, pero son los que dan empleo. Adem&aacute;s, los primeros son los m&aacute;s contaminantes y demandantes de divisas mientras que los segundos los menos contaminantes y no demandan divisas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias de productividad son una caracter&iacute;stica de la evoluci&oacute;n del capitalismo. Los propios pa&iacute;ses centrales han ensayado distintas estrategias. Es que el aumento de la productividad relativa de los sectores din&aacute;micos les permite bajar costos, aumentar salarios y sostener ganancias, mientras que en los menos productivos crecen los costos y los salarios deben bajar para sostener ganancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Justamente estos &uacute;ltimos son los sectores que m&aacute;s han crecido y han dado m&aacute;s empleo, lo cual en cierto modo explica la ca&iacute;da generalizada de la productividad en los pa&iacute;ses centrales (m&aacute;s all&aacute; del intervalo del boom de la tecnolog&iacute;a digital). Tambi&eacute;n las tendencias al estancamiento econ&oacute;mico, independientemente del shock vinculado a la pandemia. Pero, asimismo, se corresponde con mejoras de bienestar de la poblaci&oacute;n atadas al aumento del gasto p&uacute;blico y privado en estos servicios, que a su vez se corresponde con el aumento de la deuda p&uacute;blica y privada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la situaci&oacute;n no es uniforme. Si la demanda del sector es &ldquo;el&aacute;stica&rdquo; (cae cuando los precios suben) su destino es desaparecer o ser reemplazados. Un ejemplo son los servicios de espect&aacute;culos que no pueden bajar precios y son reemplazados por servicios de <em>streaming</em> o similares; o los servicios de reparaci&oacute;n de bienes que se vuelven muy caros en relaci&oacute;n con el precio de comprar nuevos.
    </p><p class="article-text">
        La otra posibilidad es que la demanda sea &ldquo;el&aacute;stica&rdquo;, por lo que no cae pese a que los precios suben. Esto hace subir el gasto o bajar la &ldquo;eficiencia&rdquo; (calidad) a medida que suben los precios. En este grupo se destacan los servicios sociales que conforman el esqueleto institucional del llamado Estado Social o Estado de Bienestar: salud, educaci&oacute;n, producci&oacute;n art&iacute;stica, etc. Estos son los servicios que mejoran la calidad de vida de las personas, demandan m&aacute;s empleo por unidad de capital. Pero son los que no pueden absorber aumentos salariales porque sus costos se disparan.
    </p><p class="article-text">
        Si no se act&uacute;a con pol&iacute;ticas adecuadas, lo anterior se traduce en una &ldquo;segmentaci&oacute;n&rdquo; de los mercados de servicios sociales. As&iacute;, por un lado, crece el gasto y la &ldquo;calidad&rdquo; de los servicios de alto impacto social que demanda el p&uacute;blico de mayores ingresos, y por el otro lado baja la calidad de los que son de p&uacute;blico acceso y sostenidos por un Estado cada vez m&aacute;s desfinanciado. Los costos suben en ambos, s&oacute;lo que en el sector &ldquo;privado&rdquo; se pueden pagar y en el &ldquo;p&uacute;blico&rdquo; cada vez menos, por lo que se ajustan principalmente por ca&iacute;da de salarios y baja inversi&oacute;n. Esta es una tendencia que se verifica con sus particularidades en Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De lo anterior se sigue que, <strong>si se quiere mejorar el empleo y el bienestar de la poblaci&oacute;n, lo que se necesita es un programa de fuerte inversi&oacute;n en los servicios sociales p&uacute;blicos</strong>: salud, educaci&oacute;n, los servicios de cuidado de personas, los servicios vinculados al ocio, la creatividad, las artes, etc. Se estima que la intensidad laboral de este tipo de servicios duplica a la de la manufactura y triplica a la de los servicios financieros. Pero adem&aacute;s se estima que su &ldquo;huella de carbono&rdquo; (contaminaci&oacute;n ambiental) es de tres a cuatro veces menor que los de la manufactura y las actividades extractivas. Para Argentina, tambi&eacute;n importa que estos servicios tienen baja demanda de importaciones.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si se quiere mejorar el empleo y el bienestar de la población, lo que se necesita es un programa de fuerte inversión en los servicios sociales públicos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El empleo en estos servicios tiene adem&aacute;s alto reconocimiento social y genera sinergias con otras pol&iacute;ticas. Una poblaci&oacute;n m&aacute;s educada tiene mayores posibilidades de dar servicios de salud de mejor calidad, y tambi&eacute;n de ser m&aacute;s productiva en otros sectores. Por ejemplo, mayor educaci&oacute;n y mejor salud es un elemento clave para construir un sistema de cuidado de las personas y para promover servicios de uso del tiempo fuera del tiempo de empleo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, una mayor inversi&oacute;n en servicios sociales permite reducir la jornada laboral en todos los sectores. La tendencia a la reducci&oacute;n de la jornada laboral se detuvo desde la d&eacute;cada del setenta aproximadamente y explica el desempleo y el sobre-empleo que sufren muchas personas. Esto se verifica incluso en los servicios sociales, como lo indica la sobreexplotaci&oacute;n de la fuerza laboral en el sector salud, que qued&oacute; expuesta en pandemia. Este sobre-empleo da&ntilde;a la propia productividad y afecta la salud de la poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra medida complementaria de lo anterior es el pago de un ingreso universal e incondicional por fuera del puesto de empleo</strong> para garantizar un piso de ingresos que facilite la movilidad laboral, la reducci&oacute;n de horas trabajadas en el empleo y un mayor tiempo dedicado a educaci&oacute;n, capacitaci&oacute;n y ocio creativo. Esto adem&aacute;s potenciar&aacute; la capacidad de negociaci&oacute;n de la fuerza laboral y tambi&eacute;n aumentar&aacute; la productividad.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que lo anterior requiere de otra pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica que no busque una tasa m&aacute;xima de crecimiento econ&oacute;mico y mucho menos promoviendo actividades contaminantes y con atraso tecnol&oacute;gico; m&aacute;s bien, se requiere mayor estabilidad con una coordinaci&oacute;n diferente entre pol&iacute;tica fiscal y monetaria. Esto no se hace con libertad de mercados ni simple &ldquo;austeridad fiscal&rdquo;; lo que se requiere es solvencia fiscal con otro esquema de financiamiento del sector p&uacute;blico (que puede incluir una estrategia pluri-monetaria en ciertos sectores y regiones).
    </p><p class="article-text">
        En fin, la econom&iacute;a argentina necesita dejar las pol&iacute;ticas que ya demostraron ser inadecuadas y obsoletas, y acomodarse a un escenario (nacional e internacional) con tendencia a bajo crecimiento y bajo empleo en bienes contaminantes. Invertir en actividades que pueden ser menos productivas, pero mejoran el mundo de vida de las personas, as&iacute; como las que tienen capacidad de adaptar tecnolog&iacute;as a esas mejoras. Y orientar los planes sociales de empleo en esa direcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema que genera las reiteradas crisis y las tendencias imparables a la desigualdad no es s&oacute;lo el &ldquo;neoliberalismo&rdquo;, que insiste en el fracasado modelo de libertad de mercados, estimulado por la b&uacute;squeda de ganancias privadas. Tambi&eacute;n es problem&aacute;tica la alternativa de un &ldquo;neo-desarrollismo&rdquo; que no incorpora los problemas de la crisis clim&aacute;tica, los cambios tecnol&oacute;gicos y la necesidad de potenciar el Estado de Bienestar por otras v&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre otros muchos elementos, se deber&iacute;a revalorizar la inversi&oacute;n y el empleo bien remunerado en los servicios sociales que son la piedra angular del bienestar humano, tender a una mejor distribuci&oacute;n de los tiempos de empleo disponibles y profundizar la distribuci&oacute;n con programas universales e incondicionales. Este es el camino que podr&aacute; integrar a los grupos m&aacute;s vulnerables y que considera tanto el bienestar de las generaciones presentes como futuras. De lo contrario, continuar&aacute;n las tendencias a profundizar la desigualdad, acelerar los impactos nocivos de la crisis clim&aacute;tica y aumentar la incertidumbre de las reiteradas crisis econ&oacute;micas y sociales.
    </p><p class="article-text">
        <em>RLV</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén M. Lo Vuolo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/necesidad-construir-estrategia-economica-social-potencie-servicios-sociales_129_8419524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Oct 2021 03:02:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La necesidad de construir una estrategia económica y social que potencie los servicios sociales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Economía,Planes sociales,Inflación]]></media:keywords>
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