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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Omar Rincón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/omar-rincon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Omar Rincón]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Miramos series para entender los memes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/miramos-series-entender-memes_1_8601558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26db7aa2-8b4c-4728-9942-f36588a8188d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1037456.jpg" width="511" height="288" alt="Miramos series para entender los memes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las series no son lo raro, sino parte de nuestras rutinas. El espectador global “siente” que ser “coolto” es saber de ellas, de su cinismo e hiperironía. El crítico Omar Rincón recomienda y critica estas seductoras piezas del capitalismo del yo y analiza el por qué de su histórico atractivo.</p><p class="subtitle">De la pantalla a las redes. - Las escenas que se transformaron en memes</p><p class="subtitle">Qué ver - Educación sentimental en streaming: una guía por las series que la pandemia nos legó</p></div><p class="article-text">
        Le pregunt&eacute; a una amiga mejicana por qu&eacute; ve&iacute;a <em>El juego del calamar</em> si le parec&iacute;a tan violenta. Ella r&aacute;pido me respondi&oacute; &ldquo;para poder entender los memes&rdquo;. Y me cay&oacute; en 20 como dicen por all&aacute;. La especie cultural m&aacute;s popular es el meme; es el que circula m&aacute;s y mejor en la instantaneidad digital. Y comprob&eacute; que un meme es m&aacute;s, mucho m&aacute;s que un chiste o una iron&iacute;a o un comentario, es el saber &ldquo;ilustrado&rdquo; de nuestro tiempo. Y <em>ese saber</em> est&aacute; hecho de series y referentes pop. Por eso, como dice ella, para entender los memes debemos ver las series tendencia. Y, entonces, &iquest;qu&eacute; son las series?
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        Las series fueron nuestra dulce compa&ntilde;&iacute;a en la pandemia; vimos tantas que agotamos su magia. Ya no son lo raro, hacen parte del espect&aacute;culo de nuestra vida cotidiana y se convirtieron en rutina. Las series son LA experiencia cultura pop mundializada para un espectador global que &ldquo;siente&rdquo; que ser <em>coolto</em> es saber de series, cinismo e hiperiron&iacute;a. Una especie cultural donde importa, como insin&uacute;an Alessandro Baricco y Jorge Carri&oacute;n, el primer cap&iacute;tulo y la primera temporada, lo dem&aacute;s viene como a&ntilde;adido: placer expandido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las series son ese fen&oacute;meno que nos dice que no hay que ser culto (saber de artes, humanidades y filosof&iacute;a) sino <em>cooltos</em> (expertos en series, redes y modas pop) y habitantes de la <em>coolture</em> que busca la profundidad en la secuencia link, el navegar y perdernos; la complejidad en lo simple y pragm&aacute;tico; la vida en habitar la fiesta y estar <em>bien entretenidos</em>.
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            <span class="title">
                Drogo y khalessi en Game of Thrones                            </span>
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        Un tris atr&aacute;s, en 1990, dicen, que nacieron las series con <em>Twin Peaks</em> de David Lynch. Todo un culto. Pero la era de las series nace en 1999 cuando se cre&oacute; el virus con <em>Los Soprano</em>, ese mafioso que iba a la analista para intentar lavar su sangre cotidiana, y despu&eacute;s vinieron las que ya obras de <em>coolto</em>: <em>The wire</em> (2002), <em>Lost</em> (2004), <em>Mad Men</em> (2007), <em>Breaking Bad</em> (2008) y <em>Game of Thrones</em> (2011). Y as&iacute; nacen las series como el producto cultural que marca nuestras vidas en el siglo XXI. Una especie audiovisual que no es cine, ni tv, ni video sino la experiencia de vanguardia del entretenimiento.
    </p><p class="article-text">
        Las series, a su vez, son un artefacto narrativo que define nuestro estilo de vida y pone en juego nuestro capital cultural; por eso son la opini&oacute;n p&uacute;blica de nuestro tiempo global. Esto significa que para saber de qu&eacute; conversamos y c&oacute;mo venimos siendo hay que ir a las series y no a los noticieros de televisi&oacute;n ni a las informaciones de prensa y radio. O la paradoja de que pasa m&aacute;s &ldquo;realidad&rdquo; por la ficci&oacute;n que por los hechos contados.&nbsp; Y lleg&oacute; la mejor serie de todas: Covid 19, y ah&iacute; develamos que nuestro mundo es ciencia/ficci&oacute;n, amor/sexo, dios/pecado, mujeres/poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;Ciencia/ficci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los due&ntilde;os de nuestros tiempos y destinos quieren pasar la p&aacute;gina de estos dos a&ntilde;os y borrarlos de la historia universal. Ya viven en el 2022. Todo seguir&aacute; igual, o parece peor. Nada ha pasado: un peque&ntilde;o choque del capitalismo, nada m&aacute;s. Bueno, si pas&oacute; algo triunf&oacute; lo tecnol&oacute;gico. Los vende humo nos prometieron una vida en cuadritos y desde casa, y se imaginaron un mundo feliz sin derechos laborales, sin jornadas de trabajo, con productividad al m&aacute;ximo, donde cada uno es un empresario, un emprendedor, un innovador: un esclavo del s&iacute; mismo. Y las series nos ven&iacute;an&nbsp; contando en forma de ficci&oacute;n especulativa.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que la ciencia ficci&oacute;n audiovisual ha sido mediocre prescribiendo futuros, la realidad la ha derrotado con las torres gemelas de 2001 y el virus 2020. Pero sigue insistiendo con<em> </em><em><strong>Devs</strong></em><strong> </strong>(HBO) que busca imaginarnos con base cu&aacute;ntica y el dilema del determinismo humano; en ella asistimos a un mundo raro por venir: obvio, dist&oacute;pico. Mucho m&aacute;s contundentes aparece la vieja <em><strong>Westworld</strong></em> (HBO) que nos documenta como habitamos un parque tem&aacute;tico del yopitalismo que actualiza ese viejo mito gringo del viejo Oeste donde se val&iacute;a matar indios. En la serie se mata androides; en la vida real se mata pobres. Y esa distop&iacute;a que pone en escena <em><strong>El juego del calamar</strong></em> (Netflix) nos muestra al capitalismo como una trama de concurso reality pero matando la met&aacute;fora: matando de verdad. Para el retrato de lo que nos toc&oacute; en destino estaba<em><strong> Utop&iacute;a</strong></em> (Amazon) que eleva al comic en or&aacute;culo (podr&iacute;a ser Google) que predec&iacute;a las grandes desgracias de la humanidad: virus, atentados y guerras bacteriol&oacute;gicas. Verla es como si estuvi&eacute;ramos en vivo y en directo con la pandemia que nos habit&oacute; en esta &eacute;poca. Un espejo donde ver lo que nos pasaba.
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            </figure><p class="article-text">
        &nbsp;Hollywood en todos los casos llama a los superh&eacute;roes a salvar el mundo (o sea, a Estados Unidos). Y tenemos varias posibilidades en lo que vimos: asistir al analista viendo <em><strong>Freud</strong></em><em> (Netflix)</em> en modo suspenso, ese g&eacute;nero que gusta tanto a la industria, pero donde no logramos descubrir nuestros traumas. Entonces, podemos acudir a <em><strong>Lupin</strong></em> para hacer justicia po&eacute;tica v&iacute;a el ladr&oacute;n de cuento de hadas que busca vengar las injusticias burguesas. Tal vez sea mejor llamar a los superh&eacute;roes y aparece <em><strong>The Boys</strong></em><em> (Amazon) pero ah&iacute; nos damos cuenta que son gente como uno, y tal vez peores. Y esa iron&iacute;a de vender superh&eacute;roes para hacer la seguridad en las ciudades es muy fascinante y se parece a los pol&iacute;ticos que se definen como superh&eacute;roes. </em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ya el sentido nos huye y no logramos creer que la ciencia ficci&oacute;n nos de respuestas a esta desaz&oacute;n que nos habita. Entonces, llegan las animaciones y logran rompernos la cabeza. <em><strong>The Midnight Gospel</strong></em> (Netflix) en clave de comedia nos cuenta de manera exuberante las paradojas ir&oacute;nicas de la vida. Viajes por un simulador de multiversos para mejorar espiritualmente y pensar la vida. Y la complementamos con la belleza de <em><strong>Love, death &amp; robots</strong></em> (Netflix) que nos lleva a respuestas alucinantes, raras, filos&oacute;ficas y cortas. Una propuesta para pensar en viajes, preguntas; el mundo. Y <strong>Primal</strong> (HBO) la belleza de comprender lo no humano. Relatos en modo animaci&oacute;n para estos tiempos terror&iacute;ficos del Covid.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y ah&iacute; aparece la respuesta m&aacute;s real desde lo real-ficcional de lo tecnol&oacute;gico en <em><strong>Black Mirror</strong></em> (Netflix). La mejor serie que nos cuenta, nos espejea, nos devela. La tecnolog&iacute;a salva el mundo seg&uacute;n Zuckerberg, Bezos, Jobs, Gates y dem&aacute;s inventores del futuro de plataformas. Esta serie nos recuerda que habitamos una distop&iacute;a que vende nuestra sangre digital para que seamos vigilados, controlados y vendidos. Mientras nos divertimos y creemos centro de la escena, crece nuestra adicci&oacute;n y la adoraci&oacute;n al or&aacute;culo algoritmo que nos hace creer que todos creen lo mismo que uno cree. Ese es el otro lado de la pantalla: el control de nuestros sue&ntilde;os, cuerpos e intimidades. Especial para develar esta &eacute;poca en que la utop&iacute;a fue agarrarnos a la tecnolog&iacute;a. &iexcl;Paranoia muy real!&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Sexo/amor</strong></h3><p class="article-text">
        &nbsp;Y si fue el amor o el sexo o ambos el gran mantra de esta Cosa 2020-2021.<strong> </strong>Tal vez porque el amor (&iquest;o ser&aacute; el sexo?) es la<strong> </strong>gran obsesi&oacute;n del capitalismo siglo XXI.&nbsp; Y para eso hay cada vez m&aacute;s f&oacute;rmulas digitales, m&aacute;s series de televisi&oacute;n y m&aacute;s consumo sexo-tecnol&oacute;gico. Lo cierto es que el capitalismo de plataformas nos vende que quien no consigue amor/sexo es un perdedor y que eso tiene una soluci&oacute;n tecnol&oacute;gica: Tinder es la m&aacute;s famosa, pero tambi&eacute;n est&aacute;n Grindr, Meetic, Lovoo, Happn, Match.com, OKCupid, Badoo, Tindog&hellip; Estas aplicaciones fueron el amor seguro en pandemia, y ahora hay hasta citas de vacunados.
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em><em><strong>The one</strong></em> (Netflix) es una serie inglesa que plantea un gran negocio de &ldquo;emparejar&rdquo; pero basado en el algoritmo humano llamado ADN.&nbsp; Una r&aacute;pida prueba de ADN permite encontrar la pareja perfecta, para la que est&aacute;s creado gen&eacute;ticamente. Plantea que el gen de uno, solo lo tiene otra persona: esa obsesi&oacute;n de tener a uno, <em>the one</em>. Pero no todo es tan f&aacute;cil porque el amor, el deseo, el sexo, la pareja y el ADN son capitalismo puro y duro: y ante billete, el amor y el deseo pasan a segundo plano. Si esa soluci&oacute;n no le gust&oacute; por qu&eacute; no intentar <em><strong>Soul mates</strong></em><strong> </strong>(Amazon) que va al futuro cuando la ciencia ha creado una prueba que te dice de manera inequ&iacute;voca qui&eacute;n es tu alma gemela. Otra vez la venta y el consumo del sexoamor.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;El enigma se resuelve con<em> </em><em><strong>Hang the DJ</strong></em> (<em>Black Mirror</em>, Temporada 4, cap&iacute;tulo 4). Se llama as&iacute; porque es como si fuera una <em>play list</em> de Spotify que recomienda la lista de parejas posibles. Cuenta a un programa de citas que pone fecha de caducidad a las relaciones. El televidente, esos mirones morbosos que somos, podemos ver en una l&iacute;nea de tiempo lo que siempre nos obsesiona: las personas que pasan por la cama de una persona. <strong>Lo</strong> jugoso est&aacute; en que los &ldquo;match&rdquo; vienen con fecha de caducidad. Puede que uno la est&eacute; pasando bien, que todo fluya del sexo a la cabeza y la pereza, pero a&uacute;n as&iacute; hay fecha de caducidad. El algoritmo no tiene sentimientos. Los protagonistas comienzan a dudar del juego.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Estas series iluminan la distop&iacute;a digital del amor/sexo como los grandes negocios. Somos nosotros a quienes venden, son nuestros deseos lo que consumimos. Y plantean la pregunta necesaria: &iquest;No ser&aacute; que la l&oacute;gica del sistema capitalista y digital, ese de amor caducidad, es el problema? &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si fueran efectivas las plataformas del amor? Que todos encontrar&iacute;amos el amor y fracasar&iacute;an como negocio porque una vez el amor/sexo, ya para qu&eacute; usarlas. Entonces, la idea de estas plataformas es hacerte creer en esa ilusi&oacute;n, pero no solucionarla. El negocio somos nosotros: nuestro deseo del amor.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Y como el amor y el sexo no pueden ser algor&iacute;tmicos, hay que disfrutar a la delirante de <em><strong>Valeria</strong></em><strong> </strong>(Netflix) que recrea el <em>Sex and the city</em> en Madrid y pone de modo colorido a la sexualidad femenina en el centro de la discusi&oacute;n. Mejor y con un humor juguet&oacute;n est&aacute; <em>&nbsp;</em><em><strong>Amor y anarqu&iacute;a</strong></em> (Netflix) entre guapa adulta y joven promesa. O tal vez ir a <em><strong>Deuce</strong></em><em> </em>(HBO) y ver c&oacute;mo se inventaron la industria del porno en la capital de mundo o <em><strong>Hard</strong></em><em> (HBO)</em> que nos hace re&iacute;r en modo brasile&ntilde;o del porno. Mejor ver <em><strong>Sex Education</strong></em> (Netflix) que de manera simple e inc&oacute;moda nos muestra c&oacute;mo es atravesar la adolescencia y juventud sin perder la dignidad cuando de sexo se trata. Se aprende con el joven y se sonr&iacute;e con la madre.
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            </figure><h3 class="article-text"><strong>Dios/creer</strong></h3><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>En tiempos del Covid, dios nos sali&oacute; a deber: nos abandon&oacute;. No lo necesitamos, nos toc&oacute; reconocer que somos los humanos los que debemos salvarnos. Y vimos <em><strong>Unorthodox</strong></em> (Netflix) que nos mostr&oacute; el lado jur&aacute;sico de la fe fundamentalista y extremista religiosa: ese modo de mantenernos en la ingenuidad y el seguir las reglas de los machos. Asistimos a la perplejidad ante esas vidas prisioneras de las religiones. La otra soluci&oacute;n es huir en el <strong>Mes&iacute;as </strong>(Netflix) o ese nuevo Jes&uacute;s que llega al mundo &aacute;rabe y viaja por el capitalismo terrorista haciendo milagros como luchar contra el capitalismo, la vecindad a Israel, la riqueza medida en odios, racismos y dem&aacute;s ismos. &iquest;Ser&aacute; que el Covid-19 es una plaga de Dios contra el capitalismo a lo gringo?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Bueno, y como el asunto de la religi&oacute;n es la pol&iacute;tica, entonces, veamos <em><strong>El reino</strong></em> (Netflix), ese thriller argentino creado por <strong>Claudia Pi&ntilde;eiro </strong>y<strong> Marcelo Pi&ntilde;eyro</strong>, donde a trav&eacute;s de un l&iacute;der religioso vemos las seducciones y tensiones entre la pol&iacute;tica y la religi&oacute;n, esas luchas de poder para controlar a las masas. Lo mejor es estar en onda de <em><strong>Algo en que creer</strong></em> (Netflix) que nos cuenta nuestras dudas sobre la existencia de dios, o su existencia como un dios tir&aacute;nico y poco emp&aacute;tico, enigma a&uacute;n m&aacute;s fascinante para los creyentes, peor si es para un pastor. Es el mejor reflejo de este tiempo que nos toc&oacute; en destino. &iquest;Dios existe? Y si existe, &iquest;se fue de paseo por dos a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Mujeres/poder</strong></h3><p class="article-text">
        <em><strong>&nbsp;</strong></em>Y claro que en la pandemia las mujeres fueron las protagonistas en todo: en casa, en la filosof&iacute;a, en la pol&iacute;tica, en la calle, en las series. La verdad es que hab&iacute;a pocas mujeres protagonistas. Y es que cuando las mujeres se atreven a asumir el control de sus vidas aterrorizan a los machitos reales y de ficci&oacute;n. Por ejemplo, la se&ntilde;ora Underwood, en <em>House of Cards</em>, es una bella, fr&iacute;a y poderosa que mete miedo por su enigm&aacute;tica contundencia; las mujeres de<em> Orange is the new black</em> son ingenuas, desubicadas y terror&iacute;ficas; Carrie Mathison, <em>Homeland</em>, es una obsesa que deja su vida y amor por la misi&oacute;n; <em>Weeds </em>convierte a Nancy (Mary-Louise Parker) en una dealer de la mar&iacute;a que deambula por amores equivocados; la bella Wynona Ryder, <em>Stranger Things</em>, se convierte en un personaje rid&iacute;culo ante la falta de un <em>man</em>. Pero las mujeres de ficci&oacute;n se liberaron.
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                Gambito de dama                            </span>
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        &nbsp;<em><strong>Gambito de dama</strong></em> (Netflix) fue absolutamente brillante al crear a un personaje enigm&aacute;tico, pero fashionista, usar a Fisher, el mis&oacute;gino del ajedrez como referente para el personaje femenino. Una serie maravillosa donde la mujer devela las mediocridades del macho. La actuaci&oacute;n y pinta de Anya Taylor-Joy: contundente y convincente. En esa onda cool, gozamos <em><strong>The Crown</strong></em> (Netflix) que fue sobre reinas y su glamour. Ah&iacute; nos volvimos expertos en la Familia Real Brit&aacute;nica y gozamos ante los laberintos y miserias de los arist&oacute;cratas. Un agasajo para nosotros los plebeyos que podemos vislumbrar en esos mundos de ensue&ntilde;o. Y yendo a la vida glamurosa tenemos a Nicole Kidman en <em><strong>The Undoing</strong></em> (HBO) quien sale de su ingenuidad para sacar a relucir su fortaleza contra el c&iacute;nico de su marido. O en modo telenovela fumar la mar&iacute;a con Ver&oacute;nica Castro, cantar baladas rom&aacute;nticas y gozar con Paulina de la Mora en <em><strong>La casa de las flores</strong></em> (Netflix). O admirar a la primera ministra en&nbsp; <em><strong>Borgen</strong></em> (Netflix) o ver la m&aacute;s real <em>Years and years</em> (Directv) que con la genial Emma Thompson nos cuenta lo que nos espera en la pol&iacute;tica: los in&uacute;tiles, indolentes e incompetentes en el poder.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Para la desaz&oacute;n est&aacute;n<em> </em><em><strong>Alias Grace</strong></em> (Netflix) que nos muestra los modos perversos de la sociedad del bien que cuenta en literatura Margaret Atwood; las paranoicas, poderosas y con suspensos <em><strong>I may destroy you </strong></em>(HBO) <strong>y</strong><em><strong> The Flight Attendant</strong></em> (HBO) que cuentan ese misterio que pasa cuando el d&iacute;a anterior la rumba se fue de conciencia y los recuerdos son apenas flashazos: y alguien llamado hombre abus&oacute; de ellas: puro realismo. <em>&nbsp;</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero la realidad manda y esa estuvo con <em><strong>Mare of Easttown</strong></em> (HBO) donde <strong>Kate Winslet</strong> expone el ser estrella para hacer un ser del com&uacute;n, lleno de incoherencias y en versi&oacute;n m&aacute;s cercana al nosotros: eso de que somos matices y grises. En modo comedia agria est&aacute; <em><strong>Girls</strong></em><strong> </strong>(HBO) que nos muestra como las mujeres ironizan sobre su estar en la vida atractiva. Y en modo admiraci&oacute;n <em><strong>Maid</strong></em> (Netflix) que explora los modos como Mady supera las relaciones da&ntilde;inas que la han habitado. <em>&nbsp;</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Pero hay una que es vieja y olvidada que es <em><strong>Godless</strong></em> (Netflix), un western con una visualidad apote&oacute;sica y una idea potente: imagina una sociedad de solo mujeres. Toda una posibilidad. Y gozar de la fascinaci&oacute;n de mi hero&iacute;na preferida por no ser perfecta sino llena de ambig&uuml;edades que es <em><strong>Jessica Jones</strong></em> (Netflix).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Happy end</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Podr&iacute;a decir que sorprende que en toda am&eacute;rica latina <em><strong>Yo soy Betty la fea</strong></em> y <em><strong>Escobar, el patr&oacute;n del mal</strong></em> siempre est&eacute;n entre los primeros 10 programas vistos en Netflix. Quisiera decir&nbsp; algo de <em><strong>Piky Blinders</strong></em> (ya es un cl&aacute;sico por su m&uacute;sica y esa historia que nos cuenta como la mafia conquista la realeza); de la fascinante y maravillosa <em><strong>After Life</strong></em> que nos pone de frente a sobrevivir con sentido cuando el amor nos abandona; de <em><strong>Sucessio</strong></em><em>n </em>que habla de eso de que los hijos de los ricos son incompetentes; de <em><strong>Visitantes</strong></em> que habla de gente de otra &eacute;poca que llega a este mundo y pone de moda su estilo de vida;&nbsp; <em><strong>Euphoria</strong></em><em> </em>con esa historia fascinante y alucinante de los j&oacute;venes y las drogas; <em><strong>El cuento de la criada</strong></em> ese relato a lo Atwood acerca de la distop&iacute;a y los cinismos de clase;&nbsp; <em><strong>In Treatment</strong></em><strong> </strong>ese homenaje a la fragilidad que nos habita; <em><strong>Undone</strong></em><strong> </strong>para explorar entre lo real y lo ficcional jugando en modo animaci&oacute;n adulta y comedia tr&aacute;gica; <em><strong>The Palace</strong></em><strong> </strong><em><strong>y The press</strong></em> para conocer a Lady Di; gozar con <em><strong>Lila Downs: el son de chile frito</strong></em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>Y decir que<strong> </strong>devinimos series ya que cada uno habita <em>un loop</em> de sus series vistas. Y es que somos todas las series que vemos. Todas se mezclan y nos construyen un relato de nuestras vidas. Serie vista, <em>delete</em> y vamos con la nueva. Poco queda, o queda mucho: esa subjetividad espejeada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>Lo m&aacute;s <em>coolture</em> est&aacute; en que las series se &ldquo;venden&rdquo; como signo contracultural: consumo series, luego soy anti-tv y rebelde integrado. La contradicci&oacute;n es evidente: las series son todo un signo y ritual conservador, ya que son el modo que encontr&oacute; el capitalismo para asimilar la cr&iacute;tica y convertirla en bien de consumo. Nos venden hasta la cr&iacute;tica del sistema y el consumo, genios del capital. <strong>Off</strong>, hasta la serie de ma&ntilde;ana. Y ver&eacute; si entiendo los memes.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo se public&oacute; originalmente en la revista que elDiarioAR regala a sus socias y socios.<a href="https://usuarios.eldiarioar.com/hacete_socio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Si quer&eacute;s recibir la pr&oacute;xima publicaci&oacute;n, asociate y, as&iacute; tambi&eacute;n, apoyas a este proyecto period&iacute;stico. </a>
    </p><p class="article-text">
        <em>OR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Omar Rincón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/cultura/miramos-series-entender-memes_1_8601558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jan 2022 03:09:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Series,Streaming,Pandemia,Memes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Educación sentimental en streaming: una guía por las series que la pandemia nos legó]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/educacion-sentimental-streaming-guia-series-pandemia-lego_129_8460885.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4682ddb-2c42-4de7-a083-108997ae4a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Educación sentimental en streaming: una guía por las series que la pandemia nos legó"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El periodista y ensayista colombiano Omar Rincón repasa las mejores series que vimos durante el confinamiento y arma su lista de imperdibles para ver y repetir si fuera necesario.</p></div><p class="article-text">
        Nos toc&oacute; quedarnos en casa. Y as&iacute; la adicci&oacute;n fue ver series. Y as&iacute; no quisi&eacute;ramos verlas, tocaba: el televisor nos abduce.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <strong>Netflix</strong> lo mejor pas&oacute; por <em>Poco Ortodoxa</em> (genial, potente, diferente y corta, s&oacute;lo de 4 cap&iacute;tulos);&nbsp;<em>Gambito de dama</em> (de lo mejor del 2020 con Anya Taylor-Joy: contundente y convincente); <em>Peaky Blinders</em> (ya es un cl&aacute;sico por su m&uacute;sica y esa historia que nos cuenta c&oacute;mo la mafia conquista la realeza); repetir <em>Mindhunter</em> (que vale la pena para conocer nuestros peores instintos); <em>Algo en que creer</em> (de lo mejor... es n&oacute;rdica y nos lleva a pensarnos como creyentes en un dios tir&aacute;nico y poco emp&aacute;tico) o <em>Borgen</em> (noruega sobre comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica, todo un manual ahora que estamos en campa&ntilde;a).
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        Fascinante y maravillosa <em>After Life,</em>&nbsp;que nos pone de frente a sobrevivir con sentido cuando el amor nos abandona; <em>Lupin, </em>que dicen es una historia real pero parece de lo m&aacute;s ficcional sobre sofisticados modos de robar; <em>Sex Education, </em>que es encantadora por su modo atrevido de jugar con las hormonas del sexo juvenil;<em> Amor y anarqu&iacute;a</em> es leve, sexualita y divertida y ya; <em>The One,</em> que nos pone en modo del amor cient&iacute;fico y serie polic&iacute;aca; <em>Maid </em>(&ldquo;Las cosas por limpiar&rdquo;) es un exitazo; <em>The Crown,</em> que despu&eacute;s de su genial temporada 1 y ahora su &uacute;ltima fue impecable, nos convirti&oacute; en expertos en eso de los reyes; <em>Ten Percent,</em> jocosa y divertida; <em>Stranger Things</em> que encant&oacute; en su primera temporada con amores retro.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        <em>Love, Death &amp; Robots</em> nos lleva a imaginar lo imposible y so&ntilde;ar con lo real en modo animado, y en ese mismo modo est&aacute; <em>The Midnight Gospel</em> , que nos invitan a pensarnos distintos; mi hero&iacute;na preferida por no ser perfecta como hero&iacute;na que es <em>Jessica Jones</em>. Repetir <em>Alias Grace</em>, una gran historia para mostrarnos los modos perversos de la sociedad del bien que cuenta en literatura Margaret Atwood; <em>Orange Is The New Black</em><strong> </strong>nos muestra c&oacute;mo las mujeres son el &uacute;ltimo rango de la dignidad;<strong> </strong><em>Sense 8,</em> un espect&aacute;culo visual y una obra org&aacute;nica sobre lo humano; <em>House of Cards</em> y los modos c&iacute;nicos e indolentes de nuestros pol&iacute;ticos; <em>Godless,</em> una obra maestra en visualidades y sonoridades en modo coral femenino; <em>Freud,</em> que convierte en polic&iacute;a investigador a ese ser que se convirti&oacute; en el dios del vernos pa&acute; adentro; <em>La casa de las flores</em> en su primera temporada fascinante por la marihuana de Ver&oacute;nica Castro, la balada rom&aacute;ntica y ese personaje de Paulina de la Mora; <em>El reino</em> nos cuenta en modo argentino c&oacute;mo la religi&oacute;n y la pol&iacute;tica se casan para matar. Y est&aacute;n adem&aacute;s otras que dicen son buen&iacute;simas pero que me aburrieron, como <em>Ozark, Better Call Saul, Outer Banks, Bridgerton, Casa de papel.</em> Y en ese mundo de estilos de vida seductores pero drogos est&aacute;n<em> Have a Good Trip</em>, <em>Take Your Pills</em>, <em>Goop lab</em>. Y el encanto de la pel&iacute;cula m&aacute;s tierna que nos acoge en la cumbia aguada de <em>Ya no estoy aqu&iacute;</em>.
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        En <strong>HBO </strong>ha fascinado <em>Sucession </em>que habla de los hijos de los ricos y c&oacute;mo son incompetentes en reemplazar a los creadores de los emporios de medios; de lo mejor por cotidiana y contundente <em>Mare of Easttown,</em> con una actuaci&oacute;n soberbia de Kate Winslet; el misterio propio de esta plataforma est&aacute; en <em>I Know This Much Is True</em>; fascinaci&oacute;n de alto Nueva York con la bella Nicole Kidman y el gal&aacute;n eterno Hugh Grant en <em>The Undoing</em>; feminista, poderosa y con suspenso de estos tiempos en <em>I May Destroy You</em>; la fascinaci&oacute;n de los futuros posibles que va casi desde la ciencia ficci&oacute;n a los mundo digitales est&aacute; con <em>Devs</em>; me emocion&oacute; y puso a pensar <em>Visitantes,</em> que habla de gente de otra &eacute;poca que llega a este mundo y su estilo de vida se pone de moda; <em>The Flight Attendant</em>&nbsp;es misterio, porque es eso que pasa cuando el d&iacute;a anterior la rumba se fue de conciencia y los recuerdos son apenas flashazos. 
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        Muchos me dicen que lo mejor de todo lo mejor y que es imperdible es <em>Primal</em>, animaci&oacute;n y filosof&iacute;a juntas y mejores, y que no debemos perdernos <em>Warrior</em> de Bruce Lee. Y repetir las ic&oacute;nicas <em>Los Soprano</em> sobre la mafia que deja de ir al cura para ir al analista, <em>The Wire</em> para entrar al cinismo e indolencia del poder pol&iacute;tico, <em>Game of Thrones</em> y su saga de peleas, traici&oacute;n, sexo y muerte; adentrarse en la paranoia de ser gringo y creer que puede hacerse el mundo a su semejanza en <em>Homeland</em>; gozar la primera temporada de <em>Big Little Lies</em>. Y repetir <em>Westworld,</em> esa maravilla que nos muestra c&oacute;mo habitamos nuestro universo como un parque tem&aacute;tico del matar por placer; <em>True Detective,</em> que en modo simple nos mete en el suspenso de &ldquo;la maldad&rdquo;; <em>Euphoria, </em>con esa historia fascinante y alucinante de los j&oacute;venes y las drogas; <em>El cuento de la criada</em>, ese relato a lo Atwood: pura distop&iacute;a&nbsp;que nos ha creado en esta sociedad de los cinismos como clase;&nbsp;<em>Girls</em>&nbsp;que nos muestra c&oacute;mo las mujeres ironizan sobre su estar en la vida atractiva; <em>In Treatment</em><strong> </strong>ese homenaje a la fragilidad que nos habita y a celebrar el conversar como modo de vida; <em>The Deuce </em>y c&oacute;mo se inventaron la industria del porno en la capital de mundo donde todo est&aacute; permitido; <em>Watchmen </em>es espectacular en su modo en que nos mete en el mundo de los comics; la brasile&ntilde;a <em>Hard, </em>que nos hace re&iacute;r del porno con sabrosura.
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        En <strong>Amazon </strong>no se pierda las pel&iacute;culas <em>La asistente,</em> que nos lleva a vernos desde otras miradas, y <em>Trascender,</em> para los amantes de la ciencia ficci&oacute;n. Tampoco hay que perderse los superh&eacute;roes como seres como nosotros llenos de egos, deseos y traiciones en <em>The Boys</em>; <em>Utopia</em> es como si estuvi&eacute;ramos viendo en vivo y en directo la pandemia que nos habit&oacute; en esta &eacute;poca; <em>Soul Mates</em> te pone en modo encontrar el amor no por vos, sino por la programaci&oacute;n digital; <em>Undone</em> para explorar entre lo real y lo ficcional jugando en modo animaci&oacute;n adulta y comedia tr&aacute;gica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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        En <strong>Directv </strong>lo mejor son los documentales como la entrevista sobre esa estrella de nuestros deseos que fue Lady Di y esa belleza fascinante que es <em>The Palace</em> <em>y The Press</em>, los documentales <em>Tiger</em> ,sobre ese fen&oacute;meno del golf que cay&oacute; en desgracia, <em>Maradona</em> y su &eacute;poca de hacerse &iacute;dolo, la belleza y fuerza femenina, pop y popular de <em>Lila Downs: el son de chile frito</em>. Y en series goce <em>Years and Years</em>, el mejor relato que nos cuenta lo que nos espera en la pol&iacute;tica: cada vez m&aacute;s seremos gobernados por in&uacute;tiles, indolentes e incompetentes, parec&iacute;a era ciencia ficci&oacute;n, pero no: mire a nuestros gobernantes. Adem&aacute;s tiene a la genial Emma Thompson como protagonista.
    </p><p class="article-text">
        Y si agotamos todo el portafolio. Podemos terminar viendo de nuevo <em>Yo soy Betty, la fea </em>o <em>Escobar el patr&oacute;n del mal</em> o <em>La ni&ntilde;a</em>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>OR</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Omar Rincón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/espectaculos/educacion-sentimental-streaming-guia-series-pandemia-lego_129_8460885.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Nov 2021 04:21:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Educación sentimental en streaming: una guía por las series que la pandemia nos legó]]></media:title>
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