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    <title><![CDATA[elDiarioAR.com - Agustín Lucas Prestifilippo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/autores/agustin-lucas-prestifilippo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiarioAR.com - Agustín Lucas Prestifilippo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Injusticias de Estado y justicia de mercado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/injusticias-justicia-mercado_129_8482207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b5ac8b1f-d77e-4e16-b280-60993ebe7406_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Injusticias de Estado y justicia de mercado"></p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer con los <strong>discursos de odio</strong>? &iquest;Cu&aacute;l es la estrategia m&aacute;s eficaz para desactivar su capacidad de seducci&oacute;n social? &iquest;C&oacute;mo distinguirlos de las leg&iacute;timas expresiones de descontento que expresa la ciudadan&iacute;a? Estas preguntas se vuelven cruciales para una sociedad que no ha quedado inmune al poder de contagio que revel&oacute; su circulaci&oacute;n intensificada en un contexto de crisis planetaria como la que nos toca vivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la hora de deshilvanar estos discursos abigarrados en nuestro pa&iacute;s, las <strong>ret&oacute;ricas de la desigualdad</strong> se presentan como uno de sus nudos m&aacute;s complejos. Narraciones justificatorias que se acercan a las opacidades de nuestra vida en comunidad ofreciendo aquello que escasea en un contexto de pauperizaci&oacute;n generalizada: <em>el sentido</em>. Y lo hacen mediante el procedimiento de una abstracci&oacute;n simplificadora ante la cual todas las desigualdades estructurales se reducen a diferencias morales entre voluntades individuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El capitalismo explota, oprime y excluye. Pero tambi&eacute;n justifica, ofrece motivos y, sobre todo, nos promete ganar.</strong> Seduce incitando al goce. Las ret&oacute;ricas de la desigualdad parten de una constataci&oacute;n en principio realista: <em>en el capitalismo el mundo se divide en ganadores y perdedores</em>. Pero a diferencia de quienes critican esta divisi&oacute;n por ileg&iacute;tima, esas ret&oacute;ricas la justifican. Y al hacerlo, bloquean la posibilidad de cuestionarla. Como cualquiera puede ganar, y como nadie quiere perder, la cuenta positiva se convierte en motivo de desvelo. Sobre todo para aquellos que pierden.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El capitalismo explota, oprime y excluye. Pero también justifica, ofrece motivos y, sobre todo, nos promete ganar. Seduce incitando al goce. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Algo de esto se deja ver en quienes se irritan por las pol&iacute;ticas de redistribuci&oacute;n de ingresos que implementa el Estado, entre ellas, el <strong>Ingreso Familiar Excepcional (IFE)</strong> creado en pandemia. &iquest;Qu&eacute; fantas&iacute;as y qu&eacute; argumentos justifican este rechazo o percepci&oacute;n negativa sobre estas medidas? Las ret&oacute;ricas de la desigualdad decodifican al IFE en la sem&aacute;ntica del plan, y como &eacute;ste, en t&eacute;rminos de &ldquo;d&aacute;diva&rdquo;, &ldquo;regalo&rdquo;, &ldquo;algo que les viene de arriba&rdquo;. Como si su l&oacute;gica no tuviera m&aacute;s raz&oacute;n que el azar, y cayera a veces donde tiene que caer y otras, las m&aacute;s de las veces, en manos equivocadas. O bien, como si su azar estuviera atado a una proximidad con el poder pol&iacute;tico al cual, a su vez, sirve.
    </p><p class="article-text">
        Lo que parece configurarse entre quienes hablan desde estas ret&oacute;ricas es una fantas&iacute;a que clasifica y ordena a esta poblaci&oacute;n heterog&eacute;nea y desconocida de &ldquo;beneficiarios&rdquo; seg&uacute;n dos <em>tipos</em>. El primero condensado en la figura de &ldquo;<strong>el planero millonario</strong>&rdquo;: describe un prototipo social que act&uacute;a de manera estrat&eacute;gica acumulando plan tras plan y amasando a partir de &eacute;l una peque&ntilde;a gran fortuna que excede con creces al magro ingreso o salario de un trabajador promedio. El segundo tipo es &ldquo;<strong>el planero c&oacute;modo</strong>&rdquo;: aquel que &ldquo;la tiene f&aacute;cil&rdquo; porque el Estado le da la plata, los comedores populares la comida y se viste con lo que puede conseguir por pocas monedas en el mercado de trueque. Para quien todo est&aacute; m&aacute;s o menos a la mano, la opci&oacute;n de conseguir un trabajo no resulta en absoluto seductora. &iquest;Por qu&eacute; someterse a un patr&oacute;n, a un jefe, a una relaci&oacute;n de dependencia que supone disciplina y esfuerzo pudiendo evitarla casi sin costo? El espacio que queda entre la <em>imago</em> del acumulador ambicioso y la del conformista minimalista es llenado por imaginaciones de consumos o pr&aacute;cticas inmorales sostenidas por fondos p&uacute;blicos: vicios, pr&aacute;cticas indebidas, gastos improductivos.
    </p><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n de esa &ldquo;<strong>injusticia del Estado</strong>&rdquo;, basada en una <em>politizaci&oacute;n ileg&iacute;tima de las relaciones sociales</em> suele acompa&ntilde;arse por la creencia en una &ldquo;<strong>justicia del mercado</strong>&rdquo; orientada por una <em>econom&iacute;a despolitizada, </em>que ordena &uacute;nicamente seg&uacute;n criterios imparciales de productividad marginal y eficiencia. Quienes se distancian imaginariamente de las personas que perciben planes (los &ldquo;otros&rdquo;) se identifican con quienes &ldquo;<em>emprenden</em>&rdquo;. En la sociedad argentina actual esta palabra se ha convertido en un verdadero <strong>fetiche</strong>. Se&ntilde;a bajo la cual se invoca cualquier &ldquo;<em>hacer</em>&rdquo;, una disposici&oacute;n activa del individuo, monetizable. Nombre con capacidad de aludir a cualquier estrato social: desde grandes empresarios a cooperativistas, pasando por cuentapropistas y changarines. Emprendedores podemos ser, <em>ya </em>somos desde siempre, todos. Realizaci&oacute;n ilusoria de la utop&iacute;a libertaria de un mundo habitado s&oacute;lo por emprendedores que prescinde de toda forma de sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de nuestros informantes han justificado el enriquecimiento de grandes empresarios argentinos en pandemia apelando a las circunstancias excepcionales de la crisis (&ldquo;el consumismo&rdquo;, la &ldquo;necesidad de comprar bienes por medio de Internet&rdquo;, la &ldquo;visi&oacute;n audaz de una idea&rdquo;, etc.), pero sobre todo ofreciendo un enaltecimiento moral: quien decide &ldquo;hacer&rdquo;/&ldquo;emprender&rdquo; en un contexto recesivo merece el mayor de nuestros respetos y la m&aacute;s grande recompensa. De all&iacute; que las desigualdades entre capital y trabajo que marcan el abismo de la sociedad capitalista y que, en un contexto de crisis se profundiza con altas tasas de desempleo y pobreza, queden morigeradas por una ret&oacute;rica que <em>naturaliza el principio de distribuci&oacute;n individualizando responsabilidades y abstrayendo las contradicciones estructurales del presente.&nbsp;</em>
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quienes se distancian imaginariamente de las personas que perciben planes (los “otros”) se identifican con quienes “emprenden”. En la sociedad argentina actual esta palabra se ha convertido en un verdadero fetiche.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Por ello, para el keynesianismo invertido de las ret&oacute;ricas de la desigualdad el Estado debe reducir sus cargas fiscales. As&iacute; la &ldquo;rueda&rdquo; podr&iacute;a volver&nbsp; a circular, y aquello que m&aacute;s nos acecha, perder el trabajo o no conseguirlo, podr&aacute; ser conjurado. Si el Estado genera las condiciones para que los emprendedores, sea el magnate millonario o el vendedor de calzado por Internet, puedan triunfar en sus inversiones, se podr&aacute;n armonizar la justicia del mercado y la justicia de la pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este trabajo de la <strong>ideolog&iacute;a neoliberal</strong> queda poca energ&iacute;a para interrogar cu&aacute;nto de esos subsidios (planes) retribuyen un valor social no pago o &ldquo;mal reconocido&rdquo;, cu&aacute;nto aportan al sostenimiento de las tramas sociales o cu&aacute;nto hacen menos indignas ciertas vidas; tampoco permiten estas ideolog&iacute;as indagar qu&eacute; nivel de carga impositiva representa la econom&iacute;a argentina en comparaci&oacute;n con otras econom&iacute;as desarrolladas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas y otras preguntas resultan fundamentales para desactivar las <strong>fantas&iacute;as </strong>que movilizan los actuales discursos de odio y las ret&oacute;ricas de la desigualdad. En efecto, la tarea de confrontarlas con evidencia emp&iacute;rica contribuye a limitar su poder de seducci&oacute;n, y a diferenciarlas de las leg&iacute;timas expresiones de descontento de quienes m&aacute;s se han visto golpeados por la crisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esto no alcanza. El crecimiento pol&iacute;tico de las derechas lo demuestra de la manera m&aacute;s ominosa. El desvelamiento mediante la comparaci&oacute;n cient&iacute;fica entre realidad y mito olvida que <strong>el discurso, incluso el m&aacute;s miserable, tambi&eacute;n produce realidad.</strong> Por ello necesitamos preguntarnos <em>por qu&eacute; estas narraciones se vuelven tan atractivas para quienes sufren las consecuencias de contextos recesivos como el nuestro</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues si el poder de estas ret&oacute;ricas residiese en ofrecer un acercamiento, aunque tan s&oacute;lo sea imaginario, con esos pocos, inaccesibles y escurridizos ganadores del capitalismo, entonces asumir estrategias de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica que permitan nuevas solidaridades y formas creativas de articulaci&oacute;n social se vuelve fundamental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a llamar por su nombre las injusticias que reproduce el capitalismo<strong> </strong>podremos imaginar las identificaciones sociales necesarias para<strong> </strong>una <strong>revitalizaci&oacute;n de nuestra democracia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>MC/AP</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>*&nbsp;Este trabajo se basa en materiales producidos por la Red ENCRESPA, en el marco del Proyecto &ldquo;Identidades, experiencias y discursos sociales en conflicto en torno a la pandemia y la postpandemia&rdquo;, que forma parte del Programa de Investigaci&oacute;n de la Sociedad Argentina Contempor&aacute;nea (PISAC). Las ciencias sociales y humanas en la crisis COVID-19 (Agencia I+D+i). M&aacute;s informaci&oacute;n en </em><a href="http://encrespa.web.unq.edu.ar/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>http://encrespa.web.unq.edu.ar/</em></a><em>.&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Micaela Cuesta, Agustín Lucas Prestifilippo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiarioar.com/opinion/injusticias-justicia-mercado_129_8482207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Nov 2021 03:24:00 +0000]]></pubDate>
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